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SERMÓN

Leccionario Bíblico:
Romanos 12:1-2
1era Pedro 1.15-16

Texto Homilético:
1era Tesalonicenses 4:1-12

INTRODUCCION
En este mundo caído, la conciencia humana está influenciada y moldeada por principios y
valores que son en esencia anti bíblicos, que determinan un modo de vivir en el que solo se
busca agradarse a sí mismo y donde los Mandamientos de Dios no tienen lugar ni cabida.

Los malos y perversos deseos del hombre caído nos muestran que no conocen para nada al
Señor Dios, desprecian Sus Mandamientos y subestiman las demandas que El Señor
estableció para que guiara nuestra conducta en la tierra.

Por otro lado tenemos, que se dice con facilidad y algunas veces con ligereza que
conocemos bien el Evangelio, es decir que para nosotros está claro lo que el Evangelio de
Cristo promete y demanda.
Pero la prueba clave que determina el grado de acierto de nuestra aseveración es el tipo de
vida que llevamos en la tierra.
Y las preguntas determinantes son: ¿vivimos para agradar a Dios? ¿Vivimos para hacer Su
voluntad? ¿Vivimos según las instrucciones bíblicas?

Para investigar con acierto y lograr responder estas preguntas debemos abordar el tópico
con el siguiente enunciado:

El Evangelio de Cristo promete la vida eterna en el cielo


y demanda una vida santa en la tierra
1
Por lo demás, hermanos,
les pedimos encarecidamente en el Nombre del Señor Jesús que:
sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios,
tal como lo aprendieron de nosotros.
De hecho, ya lo están practicando.
No hay duda que el apóstol no les está hablando a incrédulos, o a principiantes en el
cristianismo, le está hablando a cristianos que ya habían comenzado a vivir según el
Evangelio de Cristo, personas que habían entendido lo grandioso y extraordinario de la vida
que agrada a Dios.

Ahora tenemos como el apóstol les recuerda lo que ante les enseñó:
2
Ustedes saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.
3
La voluntad de Dios es que sean santificados;
Muchas veces escuchamos y a veces nosotros mismos nos preguntamos ¿Cuál será la
voluntad de Dios? Es decir ¿Qué quiere Dios que hagamos en nuestras vidas y con nuestras
vidas? Pues aquí está la respuesta precisa y enfática: La voluntad de Dios es que seamos
santificados. Dicho de otra manera, la Salvación en Cristo no solo incluye el perdón de
pecados y la justificación por lo que damos gracias a Dios continuamente, ya sea
individualmente y colectivamente sino que también debemos ser diligentes y esforzarnos en
cultivar y desarrollar la demanda de la Salvación en Cristo, y es que en nuestras vida la
santidad debe ser la imagen que nos identifica.

Recordemos lo que dice la Biblia en (Hebreos 12:14)”Seguid la paz con todos y la


santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Ahora bien, siguiendo el texto, encontramos como Pablo comienza este discurso dándonos
una exhortación muy importante:
Primero: que se aparten de la inmoralidad sexual (que se aparten de la fornicación)
Segundo: 4 que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y
honrosa…

Es importante entender que los cristianos vivimos en un mundo, en una sociedad donde se
fomenta y se favorece fuertemente la visión pervertida de la sexualidad, donde el énfasis es
disfrutar del sexo sin barreras, dale a tu cuerpo toda la satisfacción que te pida.
Así tenemos que la fornicación no solo es permitida sino aupada y recomendada
especialmente por los “expertos en sexos” (sexólogos).Yo creo que estos son expertos en
realidad en lo mundano, pues justifican y aplauden cualquier conducta anti-bíblica:
Homosexualidad, lesbianismo, tríos amorosos en la cama, infidelidad conyugal, sadismo,
pornografía, prostitución etc. Definitivamente esta es una generación que no conoce a Dios
ni valora Sus Mandamientos.

Por eso Pablo refuerza las instrucciones iniciales dadas a los tesalonicenses cuando dice:
“que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa”
Por eso también enfatiza la importancia de combatir una tendencia carnal y destructiva,
cuando lo expresa claramente: 5 sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los
paganos, que no conocen a Dios;
Y a continuación nos muestra una importante advertencia:
Primero con su enunciado clave: 6 y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche
de él en este asunto.
Segundo las consecuencias de la violación de ese enunciado: El Señor castiga todo esto,
como ya les hemos dicho y advertido.

Creo que este elemento colocado por el apóstol es este texto, debe ser tomado seriamente
por nosotros. Cuántas calamidades se observan tristemente en la Iglesia por causa de omitir
o descuidar esta advertencia. Quiera Dios que nuestro andar sea siempre como dijo Pablo: 12
Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi
presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con
temor y temblor, (Filipenses 2:12 NVI)
Ahora bien, veremos a continuación lo importante que es el propósito del llamamiento
santo: 7 Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad; 8 por tanto, el que rechaza
estas instrucciones no rechaza a un hombre sino a Dios, quien les da a ustedes Su
Espíritu Santo.

Que importante es entender que El Señor DIOS no nos ha llamado para que vivamos en:
Impureza, ni inmoralidad, ni inmundicia, ni en fornicación.

Que importante es entender que El Señor DIOS nos ha llamado para que vivamos en:
Santidad, pureza de vida, moralidad bíblica y bajo la guía del Santo Espíritu y según Su
Santa Palabra.

Otro postulado importante que debemos asimilar del Evangelio de Cristo y que Pablo nos
lo muestra, es el siguiente:
9
En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo
les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 En efecto, ustedes aman a todos los
hermanos que viven en Macedonia.
Qué bueno es, escuchar el relato de que los tesalonicenses habían desarrollado este
principio en sus vidas y de esta manera constituyen un buen testimonio de vida.

Sin embargo el escritor de la carta no pierde la oportunidad para reforzar una conducta
bíblica y correcta y por eso menciona lo siguiente:
No obstante, hermanos, les animamos a: amarse aún más,
Creo que amar al prójimo tiene una meta que debe desarrollarse cada día, que debe
mejorarse y superarse hasta que sea el día de nuestra partida.
Y a continuación encontramos en este texto sagrado, la importancia de mantener en
nuestras vidas las siguientes actitudes:
Primero: 11 a procurar vivir en paz con todos,
Segundo:… a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias
manos.

Procurar vivir en paz con todos es una actitud que requiere de la ayuda de Dios para
mantenerse calmado y dueño de nuestro carácter para no reaccionar violentamente aunque
sea solo verbalmente y ni reaccionar tempestivamente cuando escuchamos sandeces o
presenciamos estupideces de los que nos rodean, sino más bien con santa paciencia y
sabiduría proveniente de Dios tratar al prójimo para ayudarle.

Ocuparse de nuestras propias responsabilidades y trabajar: Creo que la negligencia para el


trabajo y la tendencia de aprovecharse de la oportunidad para no trabajar y que otros nos
den, pudiendo trabajar nosotros, definitivamente no encaja en el perfil que demanda el
Evangelio.

Y finalmente el escritor nos enuncia el valor de nuestro testimonio ante los no creyentes:
Así les he mandado, 12 para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no
son creyentes, y no tengan que depender de nadie.
Creo firmemente que para que sea escuchado el mensaje del Evangelio que nosotros
presentamos ante el mundo, debemos mostrarle a las personas que nos escuchan que no
solamente somos serios en lo que decimos sino que también que lo que predicamos
corresponde a cómo vivimos.

CONCLUSIONES TEOLOGICAS:
El contenido del Evangelio de Cristo no es solo una serie de verdades teóricas, sino que es
en sobremanera práctico. Porque el Evangelio es la verdad para el bien, y mantiene siempre
una conexión inseparable entre el Credo y la conducta, entre la Doctrina y el deber, y entre
fe y vida.
Entre las cosas importantes que enseña el Evangelio es que debemos luchar y combatir la
impureza, pues esta además de no agradar a Dios conduce a un ineludible castigo.

La impureza (pecado en todas sus formas) se opone directamente al propósito de Cristo al


llamarnos por Su Evangelio. Pues Dios no nos ha llamado a inmundicia (pecado) sino a
santificación.
La presencia de Su Santo Espíritu en nuestras vida nos conduce a Cristo y a Su obra
redentora, también nos consuela en la adversidad y por último y no menos importante, nos
santifica (produce santidad de vida)

La santidad es la cualidad de ser santo, esto implica vivir una vida completamente pura (sin
contaminación) ante los ojos de nuestro Creador (Dios). Por medio de la fe en nuestro
Señor Jesucristo pasamos por el proceso de conversión en el cual por la Gracia divina
somos perdonados, justificados y santificados.

APLICACIONES PASTORALES:
¿Cómo Podemos ser santos ante los ojos de Dios?
Sabiendo que tenemos un propósito definido por la Biblia en esta tierra, y es “cumplir la
voluntad de Dios nuestro Padre”. Por eso nuestro objetivo debe ser vivir la vida que le
agrada a Dios, pero la dura realidad es que millones de personas no saben o simplemente no
quieren saber quién es Dios y la santidad que demanda de nosotros.

Por otro lado se predica mucho de los propósitos con que Dios constituyó Su Iglesia en esta
tierra, entre ellos está salvarnos de la condenación del infierno y de darnos la vida eterna.
Pero ¿cuánto se enfatiza que Dios constituyó Su Iglesia para forjar en Su pueblo como
elemento distintivo de sus vidas la santidad?
No hay duda que sabemos y debemos recordar que Dios quiere un pueblo santo y es Él,
quien nos muestra la importancia de la obediencia a Su Palabra.

Ser indolente y negligente en combatir el pecado en nuestras vidas es desafiar a Dios y


ofender al Dador (Cristo Jesús) del don mejor y más elevado (Su salvación), porque “el que
desecha esto, no desecha al hombre, sino a Dios”
Los cristianos sabemos y hemos visto que Jesús nos ha elegido para llevar frutos. (Juan
15:16)”No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros y os he puesto
para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al
Padre en Mi Nombre, Él os lo dé.”

Que El Señor Dios en Cristo Jesús nos mantenga y fortalezca en el camino de santidad, en
el camino de ayudar y amar al prójimo, para así agradarle y cumplir Su santa voluntad.
Amén.

P. Néstor González. 15/12/2019

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