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FACULTAD EN DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

LICENCIATURA EN DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

ASIGNATURA

DERECHO LABORAL

TEMA

CONTEXTO HISTÓRICO, ECONÓMICO, SOCIAL E IDEOLÓGICO QUE DETERMINA LA


NECESIDAD DEL DERECHO DEL TRABAJO

ESTUDIANTE

ANA GANTES

CÉDULA

4-790-2451

FECHA DE ENTREGA

VIERNES 27 DE MARZO DE 2020

PRIMER SEMESTRE
Contenido
Introducción.......................................................................................................................................3
Contexto histórico, económico, social e ideológico que determina la necesidad del
derecho del trabajo..........................................................................................................................4
Contexto histórico........................................................................................................................4
Contexto económico....................................................................................................................4
Contexto social.............................................................................................................................4
Contexto ideológico.....................................................................................................................5
La revolución Industrial..................................................................................................................6
Causas...............................................................................................................................................7
Efectos sobre el trabajo asalariado..................................................................................................8
El tránsito de taller artesanal a la fabrica...................................................................................9
Las condiciones de trabajo en las fábricas............................................................................10
Efectos de la maquinaria en la producción y el trabajo........................................................11
En lo económico............................................................................................................................11
En lo social.....................................................................................................................................11
Las ideas económicas...................................................................................................................12
La concepción del Estado............................................................................................................12
Proyección jurídica de las ideas de la revolución francesa.................................................13
Consecuencias en las condiciones de trabajo........................................................................15
Aparición y desarrollo del movimiento obrero........................................................................16
El conflicto social, político e ideológico...................................................................................17
La doctrina social de la iglesia....................................................................................................18
Conclusión.......................................................................................................................................20
Bibliografía.......................................................................................................................................20
Síntesis.............................................................................................................................................21
Análisis.............................................................................................................................................22
Introducción

En este tema investigativo se conocerá más sobre el derecho del trabajo el contexto histórico, social,
económico e ideológico donde este tuvo que pasar por varias situaciones que lo hacen ser una
materia de peso en la sociedad.

El derecho del trabajo ha pasado por circunstancias que les han sido favorable a la sociedad y mas a
la sociedad trabajadora, donde poco a poco en la evolución del derecho del trabajo logran que se les
reconozcan sus derechos.
Contexto histórico, económico, social e ideológico que determina la necesidad del derecho
del trabajo

Contexto histórico

El derecho del trabajo surgió como consecuencia de la necesidad de regular las relaciones de poder
entre el dueño de los medios de producción, denominado tradicionalmente como amo, maestro,
patrón, empleador y el que habitualmente ha carecido de éstos, llamado en diferentes momentos
históricos como esclavo, siervo, vasallo, obrero, trabajador. En palabras de Goldín, “podría decirse
que la idea original del derecho del trabajo transita el tiempo como una suerte de arbitraje o
composición entre las dos inseparables vertientes del contrato de trabajo: el contrato libertad y el
contrato sometimiento” (Goldín, 2015, p.6). A partir de lo expresado, el derecho del trabajo debe
procurar por la protección a la parte más débil de la relación contractual, quien tiene una restricción
importante en la autonomía de su voluntad y a pesar de gozar de la libertad para trabajar o no
trabajar para determinado empleador, sus necesidades básicas vitales como lo son alimentación,
vestuario, educación, acceso a servicios públicos y condiciones mínimas para procurar una vida
digna, lo obligan a someterse a quien ostenta los medios de producción.

Contexto económico

El derecho laboral desempeña un rol preponderante en la vida económica por su contenido normativo
y amplio sentido proteccionista de la población que ofrece su fuerza de trabajo al servicio de agentes
económicos para la producción de bienes y prestación de servicios con los cuales satisfacer las
múltiples y variadas necesidades sociales.

Contexto social

La necesidad del derecho del trabajo es de garantizar al trabajador una remuneración constituye un
elemento público-jurídico especial. Resulta evidente que la relación entre el trabajador y el
empresario con respecto a esta cuestión es de naturaleza manifiestamente civilista. Consiste en una
contraprestación (facio ut des), puesto que el empresario se apropia del resultado del trabajo
percibiendo ingresos a partir del capital abonado y, en concepto de tal, abona al trabajador una
remuneración. Si bien dicha remuneración es de naturaleza civilista, debido a que representa una
equivalencia por el trabajo que otorga beneficios al empresario, emana del contrato y tiene aspecto
causal (constituye un vínculo con los resultados del trabajo). No obstante, es un valor amparado por
el derecho público: lo demuestra, entre otros, la existencia del salario mínimo, dado que desempeña
un papel alimentario. En lo que respecta a esta cuestión, el atributo público-jurídico se refleja en la
fijación del importe y el control sobre las remuneraciones de los funcionarios mediante el
establecimiento de los límites de sus salarios.

Contexto ideológico

En el libro Alcances Sociológicos del Derecho del Trabajo en México escrito por Florencia Correas
(2004: 14), ella realizó un esquema de pensadores y estudiosos del derecho en cuanto al ámbito
laboral, donde se han analizado las teorías de derecho individual, en la cual se observó la existencia
de dos corrientes de derecho, puesto que no existe consenso entre los estudiosos acerca de los fines
y objetivos de esta rama jurídica, por lo que dicho libro dio una idea de las corrientes existentes
alrededor de la cultural laboral. Con las particularidades de cada uno de los pensadores concentró a
los estudiosos del área en dos grandes grupos. En el primero, que se ha identificado como
apologistas, Correas ubicó a los que definen al Derecho del Trabajo como una herramienta del
estado para lograr la justicia social y eliminar la explotación del trabajador. Se encuentran en este
grupo Mario de la Cueva y los juristas que han seguido sus ideas. En el segundo grupo los críticos,
que son aquellos juristas que definen el derecho laboral como un instrumento del estado para regular
la lucha de clases y así mantener el sistema social imperante, esto es, en nuestro caso a la sociedad
capitalista. Aquí se encuentran Oscar Correas, Jorge Rendón, Antoine Jeammaud, entre otros.

En cuanto a la rama de los Apologistas se encuentra el jurista Mario de la Cueva que define al
derecho del trabajo de la siguiente manera: “…el nuevo derecho es la norma que se propone realizar
la justicia social en el equilibrio de las relaciones entre el trabajo y el capital…” (De la Cueva, 1986:
85). De acuerdo con este autor, el derecho del trabajo lo ha considerado como un derecho de clase
obrera dentro del sistema social capitalista. Es una imposición de los trabajadores al capital y al
mismo estado, sobre las condiciones mínimas de trabajo, ha comentado Correas (2004: 15). Néstor
del Buen Lozano, uno de los estudiosos contemporáneos más importantes, define a esta área
jurídica como un derecho protector de la clase trabajadora, y la razón está en que es una
normatividad que regula relación entre desiguales, concediendo al que está en situación inferior, o
sea el trabajador, ciertas prerrogativas con el objeto de evitar una explotación de la clase asalariada
más allá de sus límites físicos.

Sin embargo, Néstor de Buen Lozano se diferencia de Mario de la Cueva, al reconocer que el
derecho laboral forma parte del derecho burgués y como tal, defiende la propiedad privada, que
establece derechos y obligaciones para el patrón. Según sus palabras “…el derecho en general tiene
la función de mantener la paz social, y por tanto, no puede proteger a una sola de las partes ya que
esto provocaría una confrontación. El derecho laboral no es ajeno a esta realidad…”. Este autor
también señala que “…el derecho laboral tiene un carácter irrenunciable e imperativo…”. Con esto
quiere decir que el patrón y el trabajador no pueden desistir de su derecho, esto en beneficio del
trabajador, y que la observancia de la norma es obligatoria (Correas, 2004: 16).

Por su parte, José Dávalos de acuerdo con Correas (2004: 17), se refiere a las diferentes reformas
constitucionales al artículo 123. Estos juristas tratan de convencer al lector que las normas jurídicas
laborales son el instrumento por excelencia que tiene la clase obrera para enfrentar las desmedidas
ambiciones de los patrones.

Los apologistas, encabezados en México por Mario de la Cueva definen al Derecho del Trabajo como
un derecho dé y para los trabajadores, que tiene la finalidad de lograr el equilibrio y la paz social.
Según esta corriente jurídica, las normas laborales constituyen el instrumento jurídico de los
trabajadores como el más importante en cuanto a la defensa de sus derechos. La revisión de la carga
de la prueba como responsabilidad del patrón, el concepto de relación de trabajo y la conciliación,
son indicadores de que esta rama jurídica protege al obrero de la explotación de sus patrones.

En cambio, la ideología de los Críticos señala que el derecho del trabajo no es un derecho de la
clase obrera, sino que constituye en su conjunto una regularización de la lucha de clases, es decir,
reglamentar la confrontación entre los dos para evitar un enfrentamiento que altere la paz social.

Por su parte, Oscar Correas manifiesta que el salario es la forma que asume el precio de esta
mercancía específica que es la fuerza de trabajo; de ahí que la ley establece que aunque el obrero
no haya trabajado se debe pagar su fuerza de trabajo por el sólo hecho de estar a disposición del
capitalista. El derecho es un discurso y no crea realidad, para entender el derecho del trabajo es
necesario desmitificarlo, abandonar la idea de que es una normatividad dé y para los trabajadores,
cuando simplemente es la regularización de la apropiación del plúsvalor y no puede ser considerado
como una herramienta de los asalariados con la cuál luchar (Correas, 2004: 22).
La revolución Industrial

Causas

La etiología de la Revolución Industrial muestra un plural abanico causal en su emergencia y


desarrollo. Dejando al margen algunas causas más debatidas (como el espíritu capitalista o el
darwinismo social), las principales son de orden demográfico, económico y técnico.

Desde el prisma demográfico, en este período tiene lugar un rápido crecimiento de la población,
derivado del incremento de la tasa de natalidad y de un paralelo descenso de la tasa de mortalidad,
en especial de la infantil. Descenso motivado a su vez por unos mejores niveles de higiene,
salubridad y alimentación. Junto a esta intensa expansión demográfica, se registra una paulatina
concentración urbana de la población, merced al debilitamiento de los vínculos de servidumbre en los
medios rurales. Se produce así una transferencia de numerosos contingentes de mano de obra a las
áreas urbanas, dispuestos a trabajar en las fábricas.

Las causas económicas giran en torno a la acumulación de capital y a la inversión productiva del
mismo. La acumulación de capital, que en Europa comienza a partir del siglo xvi, se basó
principalmente en la explotación agraria y en el comercio colonial. La explotación más amplia del
campo se sustentó en la expropiación de los pequeños agricultores y la consiguiente reunión de sus
parcelas por los terratenientes. Al tiempo, se tecnificó el modo de explotación de los terrenos a fin de
incrementar la productividad (nuevos cultivos, sistemas de irrigación, maquinaria para el
sembrado…). La inversión productiva será estimulada por el descenso del tipo de interés de los
préstamos, así como por la reinversión en la industria de una parte de los beneficios que reportaba la
actividad económica industrial.

Por lo que a las causas técnicas se refiere, ha de subrayarse que el formidable desarrollo
tecnológico que tiene lugar en el siglo xviii constituye la secuela del afán de descubrimientos
científicos que ya se manifiesta a partir del siglo xvi (imprenta, navegación…), como expresión del
espíritu renacentista y de su confianza en la razón antes que en la revelación. La simbiosis entre
ciencia y tecnología supone que el principal interés de las innovaciones científicas no es abordar
problemas filosóficos o especulativos, sino resolver las necesidades técnicas que planteaban los
procesos productivos. Junto a esta finalidad, la mayoría de las innovaciones presentan, como
denominador común, el tránsito de la herramienta manual del artesano a la herramienta mecánica, es
decir, a la máquina (la lanzadera volante de KAY en 1733, que duplica la productividad del tejedor, la
hilandera de WYATT en 1735, el trascendental invento de la máquina de vapor de WATT en 1769…).

El maquinismo representa la sustitución de la energía humana por la energía mecánica y supone un


nuevo régimen económico y jurídico de producción y trabajo. Se implanta en la industria de modo
paulatino, iniciándose en el siglo xvi con la manufactura y coexistiendo con las relaciones gremiales
de trabajo. La estructuración de la manufactura presenta ciertos rasgos principales que irán
consolidándose y extendiéndose en la trayectoria evolutiva del modo de producción capitalista:
concentración de los instrumentos de producción y de los trabajadores en determinadas instalaciones
productivas, separación definitiva entre productor y consumidor (la producción no satisface ya
directamente las necesidades del consumidor, sino que será el mercado la institución encargada de
satisfacerlas) y separación del capital y trabajo, teniendo en cuenta la considerable inversión precisa
para poner en marcha una empresa industrial.

Efectos sobre el trabajo asalariado

La prestación del trabajo asalariado en la emergencia y desarrollo del modo de producción capitalista
va a suponer la explotación metódica de la mayor parte de la población trabajadora, en especial de
aquella que contaba con baja calificación. La abundante oferta de mano de obra derivada de la
inmigración campesina a los centros urbanos como consecuencia de la supresión de los vínculos de
servidumbre, la entusiasta aceptación de la ideología liberal por parte de la burguesía, la inicial
ausencia de un movimiento obrero organizado, facilitarán la extensión de condiciones de trabajo
infrahumanas, cuyos efectos sobre la población asalariada serán múltiples y extremadamente
nocivos para ese sector del trabajo dependiente.

Entre los efectos, intensos y generalizados, de esa explotación, destacan la extrema duración de las
jornadas de trabajo (por ejemplo, en 1840 la duración media semanal de la jornada de trabajo era de
83 horas en Alemania y de 78 en Francia); la insuficiencia de los salarios, situados muy por debajo
del coste de la vida (por ejemplo, en Barcelona, el salario medio diario por trabajador industrial en
1860 era de 2,05 pesetas en tanto que una familia media precisaba 2,97 pesetas diarias para su
subsistencia, incluyendo alimentación, vivienda, vestido y combustible); el sistema de trueque,
fórmula de pago del salario mediante vales o pagarés que el empresario extendía y que el trabajador
podía canjear por bienes o productos que, bien por su calidad, bien por su precio abusivo, hacía
disminuir el valor del salario nominal; la amplia utilización del trabajo de mujeres y niños, derivado, en
gran medida, de la insuficiencia de la retribución del hombre trabajador (por ejemplo, en Inglaterra,
durante el decenio 1830-1840, el 62 por 100 de los trabajadores de las fábricas de algodón eran
mujeres y niños; en Francia una ley de 22 de marzo de 1841 fijará en ocho años la edad mínima de
admisión de los niños al trabajo); o, en fin, las deplorables condiciones de seguridad e higiene en el
trabajo, que suponen un alto índice de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo.
El tránsito de taller artesanal a la fabrica

Podemos decir que, en la época de


REVOLUCIÓN, se pasa del viejo mundo rural al de
las ciudades, del trabajo manual al de la máquina.
Los campesinos abandonan los campos y se
trasladan a las ciudades; y así surge una nueva
clase de profesionales. 

La sustitución de la fuerza humana y animal por la


mecánica fue posible gracias a una serie de
innovaciones técnicas que se extendieron por Inglaterra a lo largo del siglo XVIII. Los conceptos
científicos en los que se basaban ya eran conocidos desde hacía siglos, hecho que contribuyó a que
la Primera Revolución Industrial fuese relativamente simple desde el punto de vista técnico y su coste
no excesivo.

La novedad radicó en la aplicación de esos conocimientos ya existentes a la producción de bienes


materiales. Los principales campos en los que se produjeron las innovaciones técnicas fueron el de la
energía (máquina vapor de Watt), el textil (hilado y tejido del algodón), la metalurgia (altos hornos.
etc) y, finalmente, los transportes (locomotora de Stephenson).

La incorporación de las máquinas a la producción sustituyó el trabajo manual y los tradicionales


sistemas de fabricación por otros nuevos. El trabajo se trasladó desde los talleres artesanales con un
reducido número de operarios a las fábricas, donde máquinas y obreros fueron agrupados en
grandes concentraciones. La división del trabajo derivó en un notable incremento de la productividad,
así como la disminución de los costes de fabricación, lo que redundó a su vez en la disminución de
los precios y en el crecimiento del número de consumidores.

Las fábricas eran aquellos establecimientos industriales donde se transformaban los productos semi-
elaborados o materias primas para la obtención de objetos destinados al consumo; en donde los
empresarios, quienes contaban con un gran número de trabajadores, reunían sus maquinarias y
herramientas. Estas surgen ya que, en los comienzos los artesanos instalan las nuevas maquinarias
en sus pequeños talleres urbanos o en sus casas; pero luego estas maquinarias van mejorando y
cada vez son más grandes y costosas. En efecto, los campesinos se ven obligados a trasladar las
enormes maquinarias a establecimientos más grandes, las fábricas. Fue así como se pasó del
trabajo domiciliario al trabajo en las fábricas.

Las primeras fábricas se instalaron cerca de los ríos, para aprovechar la energía del agua, pero luego
con el surgimiento de la máquina de vapor comenzaron a trasladarse a las ciudades.

Con la mecanización de la industria surgieron cambios en la organización del trabajo, con respecto al
sistema de producción domiciliario y al trabajo artesanal. A diferencia de los talleres domiciliarios, en
donde los trabajadores no estaban sujetos a horarios y regulaban su ritmo de trabajo, en las fábricas
estos tuvieron que adecuarse al ritmo exhaustivo y monótono de trabajo que les demandaban las
maquinas. Es por esto que los trabajadores comenzaron a tener una nueva disciplina de
comportamiento de trabajo: la rutina y la regularidad del trabajo mecanizado. En este momento
también surge la división de trabajo, que consistía en designar una parte de la producción a una
persona distinta.

Las condiciones de trabajo en las fábricas

La fábrica es un establecimiento donde el empresario reúne, máquinas, herramientas y materiales de


su propiedad, donde el trabajador concurre a realizar su trabajo a cambio de salario.

Las primeras fábricas eran pequeñas y se organizaban sobre viejos talleres o molinos. A partir de la
utilización de la fuerza de vapor, las fábricas comenzaron a instalarse en las ciudades. Se trataba de
edificios poco iluminados y mal ventilados.

Las condiciones de trabajo eran muy duras: los trabajadores no tenían vacaciones, cobraban solo los
días trabajados, podían ser despedidos sin indemnización y no contaban con protección social.

Estaban sometidos a una rígida disciplina de trabajo, que superiores y capataces procuraban
mantener a fuerzas de sanciones y malos tratos.

Muchos de los trabajadores eran mujeres y niños que los empresarios contrataban justificando que
se trataba de una mano de obra más dócil que la masculina.

Estas nuevas condiciones implicaron una ruptura muy profunda con los modos tradicionales de
trabajar. Las labores antiguas se realizaban en la propia casa, o en el campo. Así, se combinaban
con las actividades de la vida rural. El ritmo de las tareas era irregular: el campesino trabajaba por
lapsos prolongados, podía interrumpir su labor en cualquier momento. En la fábrica, el tiempo del
trabajador era rutinario y regular: estaba impuesto por la maquinaria, que no se detenía hasta que no
era desconectada.

Por otra parte, el artesano tenía a su cargo todas las etapas de la producción y podía ver el producto
final de su trabajo. Esto en la fábrica no sucedía a causa de la división del trabajo (organización de la
producción en la que cada etapa de la elaboración del producto está a cargo de una persona).
Efectos de la maquinaria en la producción y el trabajo

En lo económico

 Se incrementó un alto grado de


rendimiento del trabajo y se redujo el
costo de producción, lo que reporto un
enorme crecimiento de las riquezas de
las naciones industrializadas. 
 Se acumularon grandes capitales que
dieron desarrollo a compañías y
sociedades anónimas. 
 Se diseñaron, desarrollaron y
perfeccionaron las vías de comunicación
y los medios de transporte, haciendo posible el intercambio entre las naciones. 
 Se crearon las cámaras de comercio, las compañías de seguros, los bancos, etc. 
 Se desarrolla el sistema de rentas a crédito. Surgieron los métodos de publicidad y las
competencias comerciales. 
 La artesanía y la manufactura no pudieron competir con la gran fábrica capitalista y
fueron desapareciendo paulatinamente. 
 El modo de producción capitalista que se formó en el seno del feudal había vencido
ahora todas las formas de economía precapitalista, condenándolas a la ruina y el
hundimiento irremisible. 

En lo social

 Culminó el proceso de desaparición del campesino inglés. 


 Aparecieron las grandes ciudades, que se convirtieron en centros industriales. Es decir, el
abandono del campo y el aumento de la población de las ciudades. 
 Cambió radicalmente la estructura profesional de la población: a cuenta de la población
agrícola se incrementó el número de personas ocupadas en las diferentes ramas de la
industria. 
 La agudización de los problemas obreros y la organización de los trabajadores en gremios,
sindicatos, etc. 
 La consecuencia principal de la revolución industrial fue la aparición de las dos clases de la
sociedad capitalista: La burguesía industrial y el proletariado fabril, es decir, los 2 grandes
grupos sociales: capitalista y obrero. 
 La aparición de doctrinas que alegan dar soluciones a los problemas sociales: socialismo,
socialismo utópico, y la socialdemocracia, etc. 
 El desarrollo impetuoso de la economía acarreó un incremento del lujo y la riqueza de la
burguesía y a su vez, de la pobreza y la indigencia en las masas trabajadoras. 

Las ideas económicas

En la era contemporánea, emergió, Milton Friedman, padre del liberalismo económico y Premio Nobel
de Economía en 1976. Fue el máximo representante de la Escuela de Chicago, siendo uno de los
más fervorosos defensores de la economía de libre mercado frente a la regulación e intervención
gubernamental, en materias de manejo económico.

Partidario - más tarde lo haría Vladmir Ulianov Lennin-, de que una vanguardia del proletariado,
organizada en un partido revolucionario, preparado, si fuese necesario, para trabajar en la
clandestinidad, empujase a la clase obrera a hacerse con el poder mediante la fuerza insurreccional
de masas, para así derrocar a sus antiguas clases opresoras y dominantes, o sea, la burguesía y la
aristocracia. Karl Marx o Carlos Marx, (1818 - 1883), filósofo, historiador, sociólogo, economista,
escritor y pensador socialista alemán, teorizó y configuró el socialismo científico y el comunismo,
junto a su socio financista y colaborador, Friedrich Engels. Su obra cumbre fue el capital (1867), el
cual es un tratado de crítica económica.

En consonancia con lo anterior, las clases privilegiadas serían expropiadas de su control sobre el
aparato de Estado y los medios de producción, procediendo a la construcción de un Estado obrero
que, además de instituir a aquella como clase dominante, le permitiría avanzar hacia el socialismo -
sociedad altamente igualitaria y solidaria, edificada sobre la base de la democracia obrera, la
propiedad social sobre los medios de producción, un fuerte desarrollo productivo y cultural, con una
economía planificada capaz de suplir holgadamente las principales necesidades mayoritarias - y la
desaparición de la división de la sociedad en clases, hasta llegar al comunismo - sociedad sin clases
sociales y sin Estado, basada en un altísimo nivel de civilización

La concepción del Estado

El concepto de Estado difiere según los autores, pero algunos de ellos definen el Estado como el
conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan
una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado.

La definición más comúnmente utilizada es la de Max Weber, en 1919, define Estado moderno como
una «asociación de dominación con carácter institucional que ha tratado, con éxito, de monopolizar
dentro de un territorio el monopolio de la violencia legítima como medio de dominación y que, con
este fin, ha reunido todos los medios materiales en manos de sus dirigentes y ha expropiado a todos
los seres humanos que antes disponían de ellos por derecho propio, sustituyéndolos con sus propias
jerarquías supremas». Las categorías generales del Estado son instituciones tales como las fuerzas
armadas, burocracias administrativas, los tribunales y la policía, asumiendo pues el Estado las
funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad y otras, como las relaciones exteriores.

Probablemente la definición más clásica de Estado, fue la citada por el jurista alemán Hermann
Heller que define al Estado como una «unidad de dominación, independiente en lo exterior e interior,
que actúa de modo continuo, con medios de poder propios, y claramente delimitado en lo personal y
territorial». Además, el autor define que sólo se puede hablar de Estado como una construcción
propia de las monarquías absolutas (ver monarquía absoluta) del siglo xv, de la Edad Moderna. «No
hay Estado en la Edad Antigua», señala el autor. Asimismo, cómo evolución del concepto se ha
desarrollado el "Estado de Derecho" por el que se incluyen dentro de la organización estatal aquellas
resultantes del imperio de la ley y la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y otras
funciones, como la emisión de moneda propia.

Otra definición comúnmente aceptada del estado es la que se dio en la Convención de


Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados en 1933. Definió el estado como un espacio
que posee lo siguiente: Una población permanente, un territorio definido y un gobierno que es capaz
de mantener control efectivo sobre el territorio correspondiente y de conducir relaciones
internacionales con otros estados.

Confundiendo el problema de definición es que "estado" y "gobierno" a menudo se usan como


sinónimos en una conversación común e incluso en algunos discursos académicos. Según este
esquema de definición, los estados son personas jurídicas de derecho internacional, los gobiernos
son organizaciones de personas. La relación entre un gobierno y su estado es de representación y
agencia autorizada.

Proyección jurídica de las ideas de la revolución francesa

Aquellos dos acontecimientos que establecieron las bases del Estado de Derecho, que justamente
surge en la historia constitucional a finales del siglo XVIII, dejaron un rico legado al constitucionalismo
moderno, captado inmediatamente en esa Revolución hispanoamericana que se operó en América
Latina, el cual se puede resumir en los siguientes siete aportes políticos fundamentales:

En primer lugar, la idea de la existencia de una Constitución como una carta política escrita,
emanación de la soberanía popular, de carácter rígida, permanente, contentiva de normas de rango
superior, inmutable en ciertos aspectos y que no sólo organiza al Estado, es decir, no sólo tiene una
parte orgánica, sino que también tiene una parte dogmática, donde se declaran los valores
fundamentales de la sociedad y los derechos y garantías de los ciudadanos. Hasta ese momento,
esta idea de Constitución no existía, y las Constituciones, a lo sumo, eran cartas otorgadas por los
Monarcas a sus súbditos.
En segundo lugar, de esos dos acontecimientos surgió también la idea política derivada del nuevo
papel que a partir de ese momento se confirió al pueblo, es decir, el papel protagónico del pueblo en
la constitucionalización de la organización del Estado. En los Estados Unidos de América, las
Asambleas coloniales asumieron la soberanía, y en Francia, la soberanía se trasladó del Monarca al
pueblo y a la Nación; y a través de la idea de la soberanía del pueblo, surgieron todas las bases de la
democracia, la representación y el republicanismo que, en ese sentido, constituyeron uno de los
grandes aportes de dichas Revoluciones.

En tercer lugar, de esos dos acontecimientos políticos resultó el reconocimiento y declaración formal
de la existencia de derechos naturales del hombre y de los ciudadanos, con rango constitucional, y
por tanto, que debían ser respetados por el Estado. La libertad se constituyó, en esos derechos,
como un freno al Estado y a sus poderes, produciéndose así el fin del Estado absoluto e
irresponsable. En esta forma, a las Declaraciones de Derechos que precedieron a las Constituciones
de las Colonias norteamericanas al independizarse en 1776, siguieron la Declaración de Derechos
del Hombre y del Ciudadano de Francia de 1789, y las Enmiendas a la Constitución de los Estados
Unidos del mismo año.

En cuarto lugar, además, dentro de la misma línea de limitación al poder público para garantizar la
libertad de los ciudadanos, las Revoluciones Francesa y Americana aportaron al constitucionalismo la
idea fundamental de la separación de poderes. Esta se formuló, en primer lugar, en la Revolución
Americana, razón por la cual la estructura constitucional de los Estados Unidos en 1787, se montó
sobre la base de la separación orgánica de poderes. El principio, por supuesto, se recogió aún con
mayor fuerza en el sistema constitucional que resultó del proceso revolucionario francés, donde se le
agregaron como elementos adicionales, el principio de la supremacía del Legislador resultado de la
consideración de la ley como expresión de la voluntad general; y el de la prohibición a los jueces de
interferir en cualquier forma en el ejercicio de las funciones legislativas y administrativas.

En quinto lugar, de esos dos acontecimientos políticos puede decirse que resultaron los sistemas de
gobierno que dominan el mundo moderno: el presidencialismo, producto de las Revolución
Americana; y el parlamentarismo, como sistema de gobierno que dominó en Europa después de la
Revolución Francesa, aplicado en las monarquías parlamentarias.

En sexto lugar, fue de esos dos acontecimientos revolucionarios que surgió una nueva organización
territorial del Estado, antes desconocida. En efecto, frente a las Monarquías Absolutas organizadas
en base al centralismo y al uniformismo político y administrativo, esas revoluciones dieron origen a
nuevas formas de organización territorial que originaron, por una parte, federalismo, particularmente
derivado de la Revolución Americana con sus bases esenciales de gobierno local, y por la otra, el
municipalismo, originado particularmente de la Revolución Francesa.

En séptimo lugar, en particular respecto de la Revoluciones Americana, surgió otro principio del
constitucionalismo moderno que fue el rol que asumieron los jueces en materia de control de la
constitucionalidad de las leyes; derivado de la idea de que la Constitución, como norma suprema,
debía tener algún control, como garantía de su supremacía, y ese control se atribuyó al Poder
Judicial. De allí, incluso, el papel político que, en los Estados Unidos de Norteamérica, adquirió la
Corte Suprema de Justicia. En Francia, sin embargo, dada la desconfianza revolucionaria respecto
de los jueces, frente a la separación absoluta de poderes, sólo sería cien años después que se
originaría la consolidación de la justicia administrativa, que aun cuando separada del Poder Judicial,
controlaría a la Administración.

Estos siete principios o aportes que resultan de la Revolución Americana y de la Revolución


Francesa significaron, por supuesto, un cambio radical en el constitucionalismo, producto de una
transición que no fue lenta sino violenta, aun cuando desarrollada en circunstancias y situaciones
distintas. De allí que, por supuesto, la contribución de la Revolución Americana y de la Revolución
Francesa al derecho constitucional, aun en estas siete ideas comunes, haya tenido raíces diferentes:
en los Estados Unidos de Norte América se trataba de construir un Estado nuevo sobre la base de lo
que eran antiguas colonias inglesas, situadas muy lejos de la metrópoli y de su Parlamento soberano,
y que durante más de un siglo se habían desarrollado independientes entre sí, por sus propios
medios y gozando de cierta autonomía. En el caso de Francia, en cambio, no se trataba de construir
un nuevo Estado, sino dentro del mismo Estado unitario y centralizado, sustituir un sistema político
constitucional monárquico, propio de una Monarquía Absoluta, por un régimen totalmente distinto, de
carácter constitucional y luego republicano.

Consecuencias en las condiciones de trabajo

Una de las principales características del comercio al por menor es que su mano de obra es
relativamente joven y predominantemente femenina. Se trata también de un sector con salarios
reducidos, asociados al nivel relativamente bajo de formación de la fuerza de trabajo. Una parte
importante de los trabajadores tiene contratos temporales y esa situación se perpetúa durante mucho
tiempo. En consecuencia, suele producirse una gran rotación de personal y los trabajadores a
menudo pasan de una empresa minorista a otra. En el sector del comercio, el empleo que podría
considerarse atípico en otras industrias ha alcanzado cierto grado de aceptabilidad.

Los expertos han insistido en el hecho de que las organizaciones son estructuras sociales unidas por
un contrato tácito entre particulares que gira en torno a una serie de obligaciones y prestaciones
económicas y/o sociales. Existe una relación de continuidad entre el individuo y la organización con
mayor o menor grado de compromiso con los objetivos de la organización. A ese respecto, las
personas esperan que todas las partes respeten sus obligaciones explícitas e implícitas y cuando
éstas se incumplen, o cuando las partes interesadas tienen expectativas distintas, surge la
desconfianza. Algunas consecuencias podría ser la naturaleza de las relaciones de empleo y las
prácticas en materia de recursos humanos que existían antes en ambos sectores. Tradicionalmente,
el empleo en los servicios financieros, y más concretamente en la banca, ha tenido un carácter
permanente y seguro. El trabajo a media jornada y el temporal, considerados formas atípicas de
empleo, no eran frecuentes en los servicios financieros, mientras que, en el comercio, especialmente
en el minorista, casi habían alcanzado la categoría de habituales.
Aparición y desarrollo del movimiento
obrero

El movimiento obrero surge de la Revolución


industrial como consecuencia de la falta de
derechos que los trabajadores tenían en las
fábricas. La lucha de los obreros contra
situaciones de injusticia fue el germen del futuro
movimiento obrero que se concretará en la
asociación de campesinos y obreros con el fin de
conseguir una mejora de su situación mediante la actividad política y social. El proletariado
industrial será el impulsor del movimiento obrero organizado.

Durante la primera etapa de la industrialización, los empresarios tenían plena libertad para fijar las
condiciones laborales de sus trabajadores. Los salarios eran tan bajos que no alcanzaban para una
vivienda digna o para poder subsistir todos los miembros de una familia. Si por enfermedad,
accidente o despido perdían su empleo, no existía ningún tipo de subsidio público para estos casos.

Se inició en Inglaterra. Cuando surgió la revolución industrial una de las primeras consecuencias fue
la creación de fábricas en las que se buscaba rentabilizar al máximo la producción, por lo que había
un exceso de mano de obra disponible para trabajar. Al no existir todavía ningún tipo de legislación
que regulase la actividad industrial, los trabajadores se veían obligados a realizar unas jornadas de
trabajo de más de doce horas, los niños también trabajaban y, además, eran unos de los objetivos
más atractivos para los empresarios porque sus salarios eran sustancialmente inferiores a los de los
adultos.

Una de las primeras reacciones contra este mercantilismo fue la destrucción de máquinas, a las
que se responsabilizaba de la pérdida de la capacidad adquisitiva del pequeño artesano y las hacían
culpables del paro. La máquina simbolizaba todo aquello que el trabajador rechazaba y su
destrucción era un buen modo de presionar a los empresarios. La reacción del gobierno británico fue
la de imponer severos castigos. Buena parte de la historia del movimiento obrero ha estado marcada
por la persecución y la clandestinidad. Sólo a partir del año 1825 se permitió la creación de sindicatos
en Gran Bretaña.

Quizá el concepto más significativo en el que se basó el crecimiento del movimiento obrero
organizado fue la lucha de clases. Esta supuso la toma de conciencia de los trabajadores de que
pertenecen a una clase social diferente que sus patronos y que para mejorar su situación el camino
más adecuado era el de la lucha. Sin duda, la principal arma obrera en esta lucha de clases ha sido
la huelga, en la que los trabajadores tratan de convencer a los patronos de sus exigencias mediante
una demostración de fuerza de los trabajadores, paralizando la producción.
El conflicto social, político e ideológico

Cuando las condiciones de trabajo se deterioran, en el seno de la empresa puede desencadenarse


un conflicto de trabajo o conflicto laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
la conflictividad laboral puede medirse por el número de huelgas y cierres patronales experimentados
por un país a lo largo del año.1

Los conflictos laborales son de naturaleza distinta en función de las condiciones laborales que se
hayan deteriorado. Un conflicto laboral es pues, la disputa de derecho o de interés que se suscita
entre empleadores y empleados.

La negociación para procurar la solución de los conflictos laborales se lleva a cabo entre
los representantes sindicales o unitarios de los trabajadores y los empresarios o sus representantes.
En caso de desacuerdo, en algunos países resulta obligatoria la sumisión del conflicto a un
procedimiento de solución extrajudicial con carácter previo a la interposición de una demanda judicial.
Estas funciones son asumidas en España por la Fundación SIMA. En los casos más enconados de
conflictividad laboral los trabajadores pueden optar por declararse en huelga y los empresarios por
aplicar el llamado cierre patronal.

 Un conflicto laboral lo puede iniciar un único trabajador frente a su empleador si considera


que una o varias de las condiciones de trabajo en la que desarrolla su tarea le está resultando
perjudicial. Es el denominado conflicto individual.

 Si el conflicto afecta a un grupo de trabajadores individualmente considerados nos


encontraremos frente a un conflicto plural.

 Cuando el conflicto afecta a un grupo genérico de trabajadores, a pesar de que con


posterioridad quepa la determinación individual, estamos ante un conflicto colectivo.

Con independencia de la clasificación anterior, más jurídica, cabe también distinguir entre:

 Conflicto gremial como consecuencia de alguna problemática que afecte al sector al que
pertenece la empresa.

 Conflicto proveniente de procesos sociológicos (discriminación de género, demandas de


conciliación del trabajo y la vida privada, diversidad cultural y discriminación étnica...) o psico-
sociales (acoso laboral o sexual en el trabajo...)
 Conflicto de carácter político, si se plantea como consecuencia de determinados actos o
leyes que realicen las autoridades gubernamentales que afecten a algún colectivo de
trabajadores.

 Conflicto de solidaridad. Cuando se plantea como respuesta a un perjuicio sufrido por otro
colectivo distinto al que exterioriza el conflicto.

La doctrina social de la iglesia

Es innegable el factor decisivo que ha jugado el trabajo en el desarrollo del homo sapiens. La
evolución de nuestros primeros ancestros homínidos hasta lo que somos ahora no es más que el
resultado de la actividad constante ejecutada por el hombre para sobrevivir, que terminó incidiendo
en nuestro propio organismo, generando el desarrollo de mayores capacidades, y en la naturaleza,
adaptándola para la vida humana. Con el paso del tiempo el trabajo también ha evolucionado,
volviéndose más complejo y direccionado a cuestiones específicas, como consecuencia de la
división, y subdivisión, del trabajo en la época moderna, pero su papel fundamental en la vida del ser
humano no ha cambiado. Sigue siendo el eje central de la existencia.

Es justamente por esta íntima e innegable relación entre el trabajo y el hombre, que no existe cultura
que no tenga una concepción del trabajo, o que no haga referencia a él a través de alguna
manifestación cultural: mitos, leyendas, cánticos, etc. Lo que es común en todas estas es la idea de
trabajo como factor clave de subsistencia, del progreso y desarrollo de las capacidades humanas e
incluso como herencia o tarea encargada por los dioses.

La tradición judeocristiana, es un ejemplo claro de esto. Según el mito del Génesis, Dios creó al
mundo en siete días. Primero los cielos y la tierra, luego la luz, luego los días. La historia que recoge
el libro nos presenta a Dios como un ser trabajador, quien, en uso de sus facultades, y por medio de
la actividad, crea a los animales, el ser humano y todo cuanto existe (el producto de su trabajo). Y
luego de esta labor, descansa el séptimo día para apreciar y disfrutar su creación.

A partir de esto se vislumbra una concepción positiva del trabajo, si quien lo realiza en un primer
momento es Dios, perfecto y omnipotente, todopoderoso y bueno, necesariamente la actividad
realizada por él, el trabajo, tiene que ser buena. Entonces, cuando este Dios perfecto crea al hombre
a su imagen y semejanza, y le ordena fructificar y multiplicar la tierra, lo que le otorga a este es el
mandato de administrar la tierra y por medio del don divino del trabajo crear todo cuanto imagine, tal
cual lo hizo Dios en el universo.

Otro punto que reafirma esta visión positiva del trabajo es la misma creación. El universo, que es el
producto del trabajo del Dios creador, la materialización de sus capacidades produce en él
satisfacción y plenitud. Al séptimo día, descansa de la actividad realizada y disfruta de su creación,
de la cual se siente satisfecho. El hombre, a imagen y semejanza de Dios, también alcanza a través
del trabajo el desarrollo de sus capacidades y la plenitud de su espíritu.

Esta parte mágica del mito, sin embargo, se ve turbada luego de la ocurrencia del pecado original,
cuando Dios expulsa al hombre del paraíso y lo condena a ganarse el pan con el sudor de su frente.
Para la mayoría de las creyentes, pareciera en este momento que el trabajo se vuelve un castigo,
que la actividad creadora es una maldición porque se tiene que invertir esfuerzo y energía para
obtener los productos del trabajo; sin embargo, en el mito Dios se presenta al inicio de la historia
como un ser trabajador, por lo cual, el trabajo en sí mismo no puede ser malo al representar Dios
todo lo bueno. El castigo, en ese sentido, representa las circunstancias más adversas que el hombre
tendrá en el desarrollo de su función, luego de la expulsión del paraíso, pero no vuelve al trabajo una
maldición. Este sigue siendo un don divino que dignifica al hombre, lo acerca a Dios, lo asemeja a él
como creador y desarrolla sus capacidades.

Dentro de la concepción cristiana, entonces, al menos la que se ha oficializado por medio de las
encíclicas e interpretaciones autorizadas, se concibe al trabajo como un don otorgado por Dios; el
hombre, a imagen y semejanza de este, cumple con el mandato divino de trabajar para fructificar la
tierra. Esta labor lo reconforta, lo realiza, no solo en el sentido de que consigue los medios que
necesita para subsistir, sino que al ejercer su capacidad creadora desarrolla su potencialidad humana
y se acerca a la divinidad.

En base a esta idea, es que la Iglesia va a desarrollar toda una doctrina con respecto a cómo debe
regularse el trabajo humano y hacia dónde debe apuntar, teniendo en cuenta siempre el rasgo divino
de este.
En etapas claves del desarrollo de la humanidad, se vio obligada a sentar una posición con respecto
a la eterna dicotomía trabajo – capital, tal como veremos de manera sucinta en los siguientes
documentos.

Conclusión

 En modo de conclusión me llamo la atención los efectos de la maquinaria en la producción y


trabajo ya que en los siglos anteriores estas aparecieron sin saber el gran impacto que
lograría en el futuro. Cabe mencionar también que la persona en la actualidad está siendo
remplazado por maquinarias industrializas donde estas son más eficientes, ahorra dinero a
las empresas y también ahorra el tiempo de producción de las cosas.

 En cuanto a la revolución francesa este influyo al momento de crear las bases de los
sistemas políticos y judiciales que son utilizados hoy en día.

Bibliografía

 file:///C:/Users/usuario%201/Downloads/9375-Texto%20del%20art%C3%ADculo-30144-4-
10-20191004.pdf
 http://llibres.urv.cat/index.php/purv/catalog/download/141/125/335-1?inline=1
 file:///C:/Users/usuario%201/Downloads/1421-Texto%20del%20art%C3%ADculo-5318-1-10-
20151116.pdf
 https://ius360.com/privado/laboral/la-concepcion-del-trabajo-en-la-doctrina-social-de-la-
iglesia-catolica-aportes-y-perspectivas-relevantes-para-el-derecho-del-trabajo/
 file:///C:/Users/usuario%201/Downloads/Dialnet-
LosAportesDeLaRevolucionFrancesaAlConstitucionalis-3700437.pdf
Síntesis

La etiología de la Revolución Industrial muestra un plural abanico causal en su emergencia y


desarrollo. Dejando al margen algunas causas más debatidas (como el espíritu capitalista o el
darwinismo social), las principales son de orden demográfico, económico y técnico.

Desde el prisma demográfico, en este período tiene lugar un rápido crecimiento de la población,
derivado del incremento de la tasa de natalidad y de un paralelo descenso de la tasa de mortalidad,
en especial de la infantil. Descenso motivado a su vez por unos mejores niveles de higiene,
salubridad y alimentación. Junto a esta intensa expansión demográfica, se registra una paulatina
concentración urbana de la población, merced al debilitamiento de los vínculos de servidumbre en los
medios rurales. Se produce así una transferencia de numerosos contingentes de mano de obra a las
áreas urbanas, dispuestos a trabajar en las fábricas.

Podemos decir que, en la época de REVOLUCIÓN, se pasa del viejo mundo rural al de las ciudades,
del trabajo manual al de la máquina. Los campesinos abandonan los campos y se trasladan a las
ciudades; y así surge una nueva clase de profesionales. 

La sustitución de la fuerza humana y animal por la mecánica fue posible gracias a una serie de
innovaciones técnicas que se extendieron por Inglaterra a lo largo del siglo XVIII. Los conceptos
científicos en los que se basaban ya eran conocidos desde hacía siglos, hecho que contribuyó a que
la Primera Revolución Industrial fuese relativamente simple desde el punto de vista técnico y su coste
no excesivo.

En la era contemporánea, emergió, Milton Friedman, padre del liberalismo económico y Premio Nobel
de Economía en 1976. Fue el máximo representante de la Escuela de Chicago, siendo uno de los
más fervorosos defensores de la economía de libre mercado frente a la regulación e intervención
gubernamental, en materias de manejo económico.

En cuanto a las condiciones de trabajo se deterioran, en el seno de la empresa puede


desencadenarse un conflicto de trabajo o conflicto laboral. Según la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), la conflictividad laboral puede medirse por el número de huelgas y cierres
patronales experimentados por un país a lo largo del año.1

Los conflictos laborales son de naturaleza distinta en función de las condiciones laborales que se
hayan deteriorado. Un conflicto laboral es pues, la disputa de derecho o de interés que se suscita
entre empleadores y empleados.

La negociación para procurar la solución de los conflictos laborales se lleva a cabo entre
los representantes sindicales o unitarios de los trabajadores y los empresarios o sus representantes.
En caso de desacuerdo, en algunos países resulta obligatoria la sumisión del conflicto a un
procedimiento de solución extrajudicial con carácter previo a la interposición de una demanda judicial.
Estas funciones son asumidas en España por la Fundación SIMA. En los casos más enconados de
conflictividad laboral los trabajadores pueden optar por declararse en huelga y los empresarios por
aplicar el llamado cierre patronal.

Ahora bien, existieron 7 principios o aportes que resultan de la Revolución Americana y de la


Revolución Francesa significaron, por supuesto, un cambio radical en el constitucionalismo, producto
de una transición que no fue lenta sino violenta, aun cuando desarrollada en circunstancias y
situaciones distintas. De allí que, por supuesto, la contribución de la Revolución Americana y de la
Revolución Francesa al derecho constitucional, aun en estas siete ideas comunes, haya tenido raíces
diferentes: en los Estados Unidos de Norte América se trataba de construir un Estado nuevo sobre la
base de lo que eran antiguas colonias inglesas, situadas muy lejos de la metrópoli y de su
Parlamento soberano, y que durante más de un siglo se habían desarrollado independientes entre sí,
por sus propios medios y gozando de cierta autonomía. En el caso de Francia, en cambio, no se
trataba de construir un nuevo Estado, sino dentro del mismo Estado unitario y centralizado, sustituir
un sistema político constitucional monárquico, propio de una Monarquía Absoluta, por un régimen
totalmente distinto, de carácter constitucional y luego republicano.
Análisis

El derecho del trabajo tuvo que pasar por circunstancias de alguna manera u otra preocupantes para
el futuro de la sociedad trabajadora cabe recalcar que, gracias al surgimiento de las grandes fábricas,
los grandes mercados y la nueva maquinaria que a la vez fomenta a nuevos sistemas de producción
y nuevas necesidades sociales nace la gran competencia.

Es importante recalcar que gracias a las revoluciones que se dieron fueron de gran ayuda a la
sociedad ya que ahora existen regulaciones que les brinda la protección debida a los trabajadores
que en el algún momento pueden ser abusados en su trabajo por sus jefes.

Este tema de análisis en lo personal es muy importante y fundamental en la carrera de un estudiante


de Derecho ya que le permite a este adentrarse a la historia y evolución de esta rama del derecho,
nos permite conocer y estudiar cada momento que simbolizo un momento de gloria en el derecho del
trabajo, nos permite analizar la situación que se vivieron para llegar a lo que hoy en día es.

El derecho del trabajo ha logrado cumplir su necesidad histórica, asegurando el bienestar económico,
la seguridad ante los riesgos y la inclusión sociales. Ha hecho de los trabajadores ciudadanos de
primera, y del trabajo salariado el centro de las sociedades desarrolladas. Ha generalizado el
bienestar y ha hecho efectivos los derechos sociales de los ciudadanos. Y para lograrlo se ha
centrado a lo largo de su historia en dos frentes, sobre todo: uno primero, la protección jurídica del
trabajador dependiente frente al empleador a cuyos poderes se sometía; uno segundo, estableciendo
mecanismos de protección colectiva y pública frente a los riesgos sociales.

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