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TP 1

Conceptos fundamentales

- Fenómeno artístico: artista - obra de arte - público.


- El arte como conocimiento y “hacer consciente”.
- La personalidad artística: dimensiones individual y social.
- Dimensiones histórica y social o antropológica del fenómeno artístico.
- El arte como fenómeno comunicacional.
- Arte como crítica de la unidad de lo visible
- Carácter procesual del arte
- Discurso-antidiscurso.

Ejercitación

1. Defina Fenómeno artístico y explique su dinámica.

El fenómeno artístico según el autor es el arte entendido como acontecimiento humano que
involucra sintéticamente al artista, a la obra de arte en sí y al receptor. Para que haya cualquier
arte es necesario que alguien haya organizado, producido, hecho, ejecutado o creado algo; a
ese alguien se lo conoce con el nombre de artista, y a ese algo se lo llama obra artística.
También es igualmente cierto que para que haya arte es preciso que existan otros seres
humanos que sean impactados de alguna manera por la obra artística (receptor, público,
oyente, lector, televidente, sujeto estético). No es posible concebir arte si faltase uno solo de
estos tres elementos. Son tres momentos de un mismo hecho.

2. Explique por qué Manuel López Blanco define al arte como “una forma de conocimiento”.

El conocimiento es una actividad creadora, supone al hombre en viva interrelación con la


naturaleza, con los otros hombres, o con todo lo creado por el hombre (cultura), implica tanto
un cambio de ese hombre como también una transformación, un cambio del mundo externo,
actividad en fin, que involucra la creación del sujeto con el objeto, extremos inseparables de un
mismo acto: conocer. El existir es anterior al conocer, el objeto es una existencia conocida o
creada, por eso el mundo objetivo es el mundo creado por el hombre. El conocimiento, la
relación sujeto-objeto es siempre una relación social, puesto que el sujeto cambia
constantemente tanto individual como históricamente. La objetividad – el conocimiento sin
subjetividad - es el ideal de la ciencia y se esfuerza conscientemente en aprehender el objeto
sin perturbaciones subjetivas. Pero no es más que un ideal, toda experiencia involucra al
experimentador. Es decir que la máxima objetividad a la que se puede aspirar, debe involucrar
la subjetividad del individuo, la transitoriedad de su época y la especificidad del grupo humano
al que pertenece. De todo lo dicho anteriormente debemos sacar en limpio que el sujeto de
conocimiento se relaciona con el objeto de conocimiento no teóricamente sino mediante todas
las conquistas científicas, técnicas, artísticas, más aún, la relación sujeto-objeto –el
conocimiento- es un obrar, un realizarse: un acto creador, tanto del sujeto como del objeto,
cuya eficacia y valor dependen de la historia y de la práctica.
El hombre en tanto personalidad, tiene con el mundo una relación práctica, hacedora de
objetos, creadora de obras, lo que significa después de todo, que el conocimiento es también
hacedor, realizador, inventivo. La teoría es parte de la realización y no a la inversa. Sería
necesario insistir más sobre este punto, puesto que las teorías científicas, estéticas, filosóficas
tomadas en su magnitud histórica son asimiladas por el hombre solo en la medida en que
sirven a la práctica creadora y no al revés, como nos la quieren vender. De nada sirven las
teorías que no se prueban en la práctica, práctica transformadora del mundo (praxis).
Definir al fenómeno artístico no es definir al arte, sino demarcar el área de investigación, el
objeto de estudio que es lo que estudia la estética. Se define primeramente por ser lo más
simple, lo que ofrece más claridad. La estética es el conocimiento del arte. La enseñanza
escolástica del arte estudia de lleno las obras de arte consideradas en sí mismas como algo
independiente de los hombres y las clasifica por parecidos o desemejanzas, como si todo esto
no tuviera nada que ver con nuestro trabajo diario, según López blanco esto es conocimiento
inútil. El estudio de la estética exige un instrumental especializado y una cantidad de
conocimientos útiles que abarcan ciencias (estéticas, antropológicas, sicoanalíticas etc.) Los
aportes de las distintas ciencias nos dirán lo que el hombre sabe actualmente sobre el arte.
Este y no otro es el papel que juegan las ciencias auxiliares en estética. No hay que confundir
cientificismo con ciencia. El pensamiento científico es crítico, creador, no conformista, y si es
ordenador de los datos adquiridos de la realidad lo es únicamente en razón de cambiar,
modificar, controlar o transformar esa realidad. Debemos tener presente que las distintas
ciencias que estudian el fenómeno artístico lo han hecho fragmentariamente, acumulativamente
de acuerdo a sus propios métodos ya sus propias finalidades, sin preocuparse de la totalidad
del arte. La estética debe tener presente esta perspectiva total como objeto concreto de
estudio.

No existen métodos a priori, el conocimiento es siempre a posteriori. Cada objeto da su método


propio de conocimiento. Los instrumentos, la técnica, la metodología y las herramientas para
estudiar las estrellas difieren de los necesarios para estudiar una idea o un acontecimiento
histórico. El fenómeno, la síntesis de nuestros conocimientos, es más que la suma delos
conocimientos parciales, cada conocimiento parcial es una abstracción, un punto de vista, un
sistema referencial, una parcialidad necesaria. La forma del conocimiento depende del sistema
referencial. El fenómeno artístico es por un lado una totalidad concreta, pero por otro lado, el F.
A. es una abstracción porque en el mundo de los hombres, el arte es apenas uno de los tantos
fenómenos humanos junto a la ciencia, la filosofía, política, el hacer cotidiano, trabajo, guerra.
La estética no puede prescindir de todos estos conocimientos, pero por un proceso de
abstracción reduce su objeto de estudio a lo que todas las artes tienen en común. El arte en el
mundo no es ninguna abstracción.

3. Realice un esquema de las principales consideraciones del autor en la conceptualización


del Fenómeno artístico. Utilice, entre otras, las siguientes nociones clave de López Blanco:

 Fenómeno artístico,
 artista, obra, público,
 conocimiento,
 personal / social,

La historia, la sociedad, forma al individuo a través de la educación en las distintas


etapas de la vida en tanto que el individuo hace historia, forma parte de la
sociedad, modifica las instituciones con su trabajo (praxis), sus obras, su quehacer
cotidiano. En esta acción y reacción con el medio ambiente aquel débil fragmento
de naturaleza pleno de necesidades y potencialidades biológicas se va
organizando poco a poco, formándose, adaptándose, asimilando nuevas
necesidades y actuando en consecuencia. El hombre es resultado de una cultura y
productor de cultura. (personal / social). La personalidad es producto de la historia
y refleja el medio que la formó. La historia es hecha por las personalidades que la
componen, esto es, difiere de las cosas que aprendió. Aisladamente los dos
aspectos son falsos.

 personalidad artística, creador,


 obra como “hacer consciente”,
 arte como comunicación.

4. a. Explique las razones que esgrime E. Grünner en “El arte o la otra comunicación”
cuando afirma que “la comunicación, para el arte, no es una evidencia: es un
problema”
b. Según este autor, ¿qué posibilidades ofrece el arte como espacio de una
comunicación diferenciada?
Para Grunner es claro que el arte por sí mismo no va a operar la transformación que el mundo
requiere, ni va a restaurar el deseo comunitario de construir la historia. Esa es una tarea de la
sociedad en su conjunto. Pero el arte puede generar alternativas de otra comunicación, una
comunicación que atente contra la lógica de la falsa unidad de lo visible, que gobierna
actualmente, permitiendo que aflore la pregunta, la interrogación crítica sobre los enigmas del
mundo, mostrando que este mundo no es realmente ese espejo transparente que los poderes
terrenales quisieran hacernos creer. Una comunicación que restituya lo visible como conflicto
de la visión, la cultura como campo de batalla entre lo comunicable y lo incomunicable. Que
denuncie aquella transparencia como un disfraz de las “manos invisibles” que diseñan un punto
de vista único al que todos tendríamos que someternos. El autor propone que el auténtico arte
siempre ha desarticulado las visiones estabilizadas e institucionalizadas, mostrando que hay
siempre una diferencia posible. Mostrando que ningún pretendido concepto universal impuesto
por ningún pensamiento único puede disolver la singularidad concreta e irreductible de la obra,
así como ninguna homogeneidad globalizada debería poder disolver la singularidad concreta y
múltiple de la vida, de cada vida. El arte es también comunicación. Pero la comunicación para
el arte no es una evidencia en un problema. Es el problema mismo de la rebelión de lo
concreto contra las falsas abstracciones del poder. Y esto incluye al arte abstracto (el más
concreto, el que pone la materia antes de toda la forma). El arte como materia en permanente
proceso de transformación, es una especie de matriz para pensar las potencialidades futuras
del mundo, y no sus actualidades supuestamente eternas. Y en este sentido, la comunicación
en el arte apunta a la dialéctica entre lo visible y lo invisible, a la pregunta por enigmas que
todavía no han podido ser descifrados y cuya respuesta sólo puede ser construida por todos los
artistas o no, capaces de no someterse a la falsa transparencia de lo real. Capaces de seguir
preguntándose por el nombre secreto y sagrado de los Dogon aun cuando sepan que jamás les
será totalmente revelado.

5. ¿Cuál es el aporte de José Jiménez a la estética contemporánea, al proponer una


comprensión de la experiencia artística en términos de proceso? ¿Qué relación
encuentra entre esta apreciación y las formulaciones de López Blanco y Grunner?

Según Jiménez, el arte aparece hoy ante nosotros como una institución cultural, cuyo
despliegue histórico está jalonado por una sucesión de productos cualificados, a los cuales se
les da el nombre de obras de arte. La ilusión que trata de conferir al arte un carácter universal y
supra – temporal, pretende ver en la irradiación y permanencia de las obras una especie de
prueba de dicho carácter. Pero lo mismo que el arte es una forma de institucionalización de lo
estético, antropológicamente emergente en una tradición de cultura determinada y sujeta a las
variaciones de cambio histórico. Las obras o productos que van apareciendo dentro de sus
límites presentan igualmente un carácter procesual. La misma diversidad institucional del arte
caracteriza a sus productos, que en ningún caso han permanecido inalterables. No es ya sólo
que el carácter procesual de las obras artísticas nos permita observar que éstas no son ser,
sino devenir, cuya continuidad vendría exigida ideológicamente por sus momentos singulares,
por su núcleo temporal. Sino que dando un paso más, es preciso advertir que la noción misma
de obra de arte presenta una datación histórica bastante precisa, y que su status ha sido tan
problematizado, desde muy diversas posiciones, en nuestro siglo como el propio concepto de
arte. Metodológicamente, un acercamiento crítico al universo del arte y a sus componentes
fundamentales demanda de entrada una cautela extrema, en evitación de todo posible
deslizamiento a la idea de intemporalidad. Cuando modernamente se insiste en la validez del
concepto de obra maestra, su rasgo distintivo sigue situándose en su conexión con el concepto
de genio. La identificación y absorción del espíritu de una nueva época por un producto
artístico, lo mismo que la elevación de un artista a la categoría de genio, depende de los
criterios valorativos y de los límites que se establecen para la actividad artística, estos límites
son variables y están en continua mutación, y vienen dados a su vez por la situación histórica y
cultural en que operan. Podemos concluir que es su propia dimensión procesual e intencional lo
que provoca una irradiación intensiva de las obras, lo que las hace valer como aparentes
atisbos de lo absoluto, suscitando en nosotros la ilusión de atemporalidad y esencialidad. Y sin
embargo, como hechos de cultura, las obras de arte son procesos abiertos, y sujetos a las
modificaciones de los contextos culturales e históricos en que aparecen y operan.
6. Finalmente, desarrolle: ¿a qué se refiere Rodolfo Kusch con los términos “discurso” y
“antidiscurso”? ¿Qué relación establece el autor entre ambos conceptos?
Una vez respondido esto vincule la tensión discurso - anti discurso propuesta por
Kusch con la idea del arte como fenómeno comunicacional.

¿Qué ocurre cuando alguien habla? El autor dice que el habla se da en un clima existencial.
Es lo que se llamó, el encontrarse, el co-comprender y la articulación de sentido que se da
siempre ya antes del decir mismo. Esto lleva a otro aspecto. Lo que se dice es lo tético, lo
factual, el acontecimiento. El decir supone un discurso siempre, pero el existente vive sobre la
indeterminación de un universo que se le escapa, su discurso se anula con el contrario (el anti
discurso) Por ejemplo “La mesa es marrón”, el anti discurso de “la mesa es marrón” es la
posibilidad de que no sea marrón. Esta contradicción supone mucho más de ella misma.
Diríamos que existencialmente hablamos sobre una oposición entre lo dicho y lo no dicho y que
hace a una dicotomía existencial. El anti discurso es lo opuesto a lo dicho, que invalida la
posibilidad de que lo dicho sea todo lo que haya que decir. Por eso en el hablar constante, el
habla termina hablándose a sí misma y por eso asoma el sin fondo del habla. O sea, asoma la
necesidad de un fondo donde recién se manifiesta lo que se quiso decir. La oposición discurso
anti discurso tiene sus grados. Hay un área decisional, en el sentido de adoptar una decisión,
como ser cuando se dice “dame el pan”. Supone una referencia de que hay un pan y que se
apunta al cumplimiento de una acción. El otro extremo es aquél en que se da la habladuría
misma, donde el decir no agota lo dicho. ES EL CASO DE LOS MITOS. El mito es relatado en
total inmersión de totalidad, donde puede contradecirse lo dicho mismo. Es que el habla se
habla a sí mismo, ero flota en una articulación de sentido que trasciende lo que se está
diciendo, como dentro de un marco de totalidad.

Bibliografía
López Blanco, Manuel. Notas para una introducción a la estética, FBA-UNLP, La Plata,
selección de textos.

Grünner, Eduardo. “El arte o la otra comunicación”. En Catálogo “Argentina” 7ma. Bienal de La
Habana 2000.Editado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, PNDU.

Kusch, Rodolfo. Geocultura del hombre americano, cap. “Cultura y lengua”, Buenos Aires,
Fernando García Cambeiro, 1976.

Jiménez, José. Imágenes del hombre. Fundamentos de estética, cap. “La experiencia artística
como proceso”, Tecnos, Madrid, 1992 [1986].

Dificultades