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DOCUMENTOS TEMA 9: LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

(1936-1939)

DOCUMENTO 1: Emilio Mola Vidal


El gobierno del general Berenguer le nombró director general de Seguridad (1930-31),
puesto desde el cual organizó una dura represión contra los movimientos estudiantiles y
republicanos. No obstante, los republicanos no tomaron represalias contra él tras tomar
el poder y proclamar la Segunda República en 1931. En 1932 fue separado del ejército
como sospechoso de connivencia con el fallido golpe de Estado del general Sanjurjo;
pero un posterior gobierno de la derecha (con Lerroux y Gil Robles) le amnistió (1934)
y le nombró jefe de la Alta Comisaría de Marruecos (1935).A raíz del triunfo electoral
del Frente Popular en febrero de 1936, empezó a conspirar con los militares más
reaccionarios y dispuestos a dar un golpe contra
el régimen democrático, como Franco, Varela,
Goded, Kindelán, Sanjurjo, etc. Desde
Pamplona, adonde había sido destinado por el
nuevo gobierno, trazó el plan para el golpe de
Estado y dirigió su ejecución en julio de 1936;
pero el golpe fracasó ante la resistencia de las
organizaciones republicanas en buena parte del
territorio.
Murió el 3 de junio de 1937 cuando su avión se
estrelló (en la actual localidad de Alcocero de
Mola), durante un temporal regresando a
Vitoria. Las muertes de Sanjurjo y Mola dejaron a Franco como el único líder
indiscutible de los militares golpistas. Esto levantó rumores que apuntaban a Franco
como instigador de las muertes de sus dos rivales, pero no se ha descubierto evidencia
alguna al respecto.

DOCUMENTO 2:
DOCUMENTO 3: Alocución radiada del general Franco, 17 de julio de 1936.
¡Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del
Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos
jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su
defensa. La situación en España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría
de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando
no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias
entre los asesinos que alevosa y traidoramente os asesinan, sin que los poderes públicos
impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan fa vida
de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una
situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los
monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas
revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras, con
la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla. Los más graves delitos
se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público
permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia
ciega a gobernantes que intentan deshonrarles. El Ejército, la Marina y demás institutos
armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de
aquellos que debían velar por su prestigio, y entre tanto los estados de excepción de
alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de
las puertas de sus villas y ciudades, así como también para encarcelar a los pretendidos
adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad
ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el
crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el
desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni
integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan
las emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo. La
Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente
persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales, hechos a,
costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas
fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.
Nada contuvo las apariencias del Gobierno, destitución ilegal del moderador,
glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la
Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental, de nuestras
instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los
agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó
para su existencia 25 millones de personas, se unen la molicie y negligencia de
autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de
autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.
¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al
mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder
cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡Eso, no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos.
Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad, exenta de libertinajes y tiranías.
Trabajo para todos, justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia y una
equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la
economía española.
Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engaños
del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes, que directa y
solapadamente intentan destruir a España.
En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y
justicia; en todas las regiones el Ejército, la Marina y fuerzas del orden público se lanza
a defender la Patria.
La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la
resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el
deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sea cuales
fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos, que, no
obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas pese a toda
la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta
anárquica, cuya realidad es imponderable.

Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que
representan un avance en el mejoramiento político social, el espíritu de odio y venganza
no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos
legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su
anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez y en este orden, la
trilogía, fraternidad, libertad, e igualdad.
Españoles: ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!
Tetuán, 17 de julio de 1936.

DOCUMENTO 4: FASES DE LA GUERRA.


DOCUMENTO 5:

DOCUMENTO 6: Gernika después del cruel bombardeo


DOCUMENTO 7:

DOCUMENTO 8:

DOCUMENTO 9:
DOCUMENTO 1O:

DOCUMENTO 11:
LOS 13 PUNTOS DE NEGRÍN
1. La independencia de España
2. Liberarla de militares extranjeros invasores
3. República democrática con un gobierno de plena autoridad
4. Plebiscito para determinar la estructura jurídica y social de la República Española
5. Libertades regionales sin menoscabo de la unidad española
6. Conciencia ciudadana garantizada por el Estado
7. Garantía de la propiedad legítima y protección al elemento productor
8. Democracia campesina y liquidación de la propiedad semifeudal
9. Legislación social que garantice los derechos del trabajador
10. Mejoramiento cultural, físico y moral de la raza
11. Ejército al servicio de la Nación, estando libre de tendencias y partidos
12. Renuncia a la guerra como instrumento de política nacional
13. Amplia amnistía para los españoles que quieran reconstruir y engrandecer

DOCUMENTO 12:
DOCUMENTO 13: DOCUMENTO 14:

DUCUMENTO 15: ENTREVISTA CON EL GENERAL FRANCO PUBLICADA


POR UN PERIÓDICO INGLÉS
A mi pregunta: ¿Ahora que el golpe ha fracasado en sus objetivos, por cuánto tiempo
seguirá la matanza? Contestó tranquilamente: No habrá compromiso ni tregua, seguiré
preparando mi avance hacia Madrid. Avanzaré -gritó-, tomaré la capital. Salvaré
España del marxismo, cueste lo que cueste. No dudaría en matar a media España si tal
fuera el precio a pagar para pacificarla.
Pregunta:¿Qué haría su gobierno si venciera?. General Franco.- Yo establecería una
dictadura militar y más tarde convocaría un plebiscito nacional para ver lo que el país
quiere. Los españoles están cansados de política y de políticos.
Pregunta: ¿Cómo consiguió usted colaborar con la República con aparente lealtad
durante tanto tiempo? (Franco fue jefe de Estado Mayor en 1934 y 1935). General
Franco: Colaboré realmente todo el tiempo en que pensé que la República representaba
la voluntad popular
Pregunta: Y las elecciones de febrero, ¿no representaron la voluntad popular? General
Franco: Las elecciones nunca la representan.
"NEWS CHRONICLE" 29 de julio de 1936.

DOCUMENTO 16: DISCURSO RADIADO DEL GENERAL MOLA.


Alguien ha dicho que el Movimiento militar ha sido preparado por unos generales
ambiciosos y alentados por ciertos partidos políticos dolidos de una derrota electoral.
Esto no es cierto. Nosotros hemos ido al Movimiento para librar a nuestra Patria del
caos de la anarquía, caos que desde que escaló al poder el llamado Frente Popular iba
preparándose con todo detalle.
¿Se nos pregunta del otro lado que adónde vamos? Es fácil, y lo hemos repetido muchas
veces: a imponer el orden... y luego edificar un Estado grande, fuerte, poderoso, que ha
de tener por gallardo remate, allá en la altura, una Cruz, símbolo de nuestra religión y de
nuestra fe, lo único que ha quedado y quedará intacto en esta vorágine de locura...
15 de Agosto de 1936.
DOCUMENTO 17: FRANCO PIDE AYUDA A ALEMANIA PARA
TRANSPORTAR EL EJÉRCITO DE MARRUECOS A LA PENÍNSULA
El teniente coronel Beigdeber me ha pedido que mandara el despacho siguiente (muy
secreto). Para el agregado militar general Kühlental:
"General Franco y teniente coronel Beigdeber mandan saludos a su amigo el general
Kühlental, le informan del nuevo Gobierno nacional español y solicitan que mande diez
aviones de transporte de tropas con la máxima capacidad de asientos a través de
sociedades privadas alemanas. Traslado por aire con tripulación alemana a cualquier
aeropuerto del Marruecos español. El contrato se firmará después. Muy urgente. Bajo la
palabra del general Franco y España. Por el cónsul: Wegener."
Tánger, 22 de Julio de 1936, 8,58 de la tarde.

DOCUMENTO 18: FIN DE LA GUERRA.

DOCUMENTO 19: CONSECUENCIAS DE LA GUERRA: EL EXILIO


DOCUMENTO 20: LEY DE MEMORIA HISTÓRICA.
Juan Carlos I, Rey de España
A todos los que la presente vieren y entendieren. Sabed:
Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente Ley.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
El espíritu de reconciliación y concordia, y de respeto al pluralismo y a la defensa
pacífica de todas las ideas, que guió la Transición, nos permitió dotarnos de una
Constitución, la de 1978, que tradujo jurídicamente esa voluntad de reencuentro de los
españoles, articulando un Estado social y democrático de derecho con clara vocación
integradora.
El espíritu de la Transición da sentido al modelo constitucional de convivencia más
fecundo que hayamos disfrutado nunca y explica las diversas medidas y derechos que se
han ido reconociendo, desde el origen mismo de todo el período democrático, en favor
de las personas que, durante los decenios anteriores a la Constitución, sufrieron las
consecuencias de la guerra civil y del régimen dictatorial que la sucedió.
Pese a ese esfuerzo legislativo, quedan aún iniciativas por adoptar para dar cumplida y
definitiva respuesta a las demandas de esos ciudadanos, planteadas tanto en el ámbito
parlamentario como por distintas asociaciones cívicas. Se trata de peticiones legítimas y
justas, que nuestra democracia, apelando de nuevo a su espíritu fundacional de
concordia, y en el marco de la Constitución, no puede dejar de atender.
Por ello mismo, esta Ley atiende a lo manifestado por la Comisión Constitucional del
Congreso de los Diputados que el 20 de noviembre de 2002 aprobó por unanimidad una
Proposición no de Ley en la que el órgano de representación de la ciudadanía reiteraba
que nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la
violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes
totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece
la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática. La presente Ley asume esta
Declaración así como la condena del franquismo contenida en el Informe de la
Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa firmado en París el 17 de marzo de
2006 en el que se denunciaron las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas
en España entre los años 1939 y 1975.
Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy
disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente
padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o
ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia.
Desde luego, a quienes perdieron la vida. Con ellos, a sus familias. También a quienes
perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes,
trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de
nuestras fronteras. También, en fin, a quienes perdieron la patria al ser empujados a un
largo, desgarrador y, en tantos casos, irreversible exilio. Y, por último, a quienes en
distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos, como los
integrantes del Cuerpo de Carabineros, los brigadistas internacionales, los combatientes
guerrilleros, cuya rehabilitación fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso
de los Diputados de 16 de mayo de 2001, o los miembros de la Unión Militar
Democrática, que se autodisolvió con la celebración de las primeras elecciones
democráticas.
En este sentido, la Ley sienta las bases para que los poderes públicos lleven a cabo
políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la
memoria democrática.
La presente Ley parte de la consideración de que los diversos aspectos relacionados con
la memoria personal y familiar, especialmente cuando se han visto afectados por
conflictos de carácter público, forman parte del estatuto jurídico de la ciudadanía
democrática, y como tales son abordados en el texto. Se reconoce, en este sentido, un
derecho individual a la memoria personal y familiar de cada ciudadano, que encuentra
su primera manifestación en la Ley en el reconocimiento general que en la misma se
proclama en su artículo 2.
En efecto, en dicho precepto se hace una proclamación general del carácter injusto de
todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas, por
motivos inequívocamente políticos o ideológicos, durante la Guerra Civil, así como las
que, por las mismas razones, tuvieron lugar en la Dictadura posterior.
Esta declaración general, contenida en el artículo 2, se complementa con la previsión de
un procedimiento específico para obtener una Declaración personal, de contenido
rehabilitador y reparador, que se abre como un derecho a todos los perjudicados, y que
podrán ejercer ellos mismos o sus familiares.
En el artículo 3 de la Ley se declara la ilegitimidad de los tribunales, jurados u órganos
de cualquier naturaleza administrativa creados con vulneración de las más elementales
garantías del derecho a un proceso justo, así como la ilegitimidad de las sanciones y
condenas de carácter personal impuestas por motivos políticos, ideológicos o de
creencias religiosas. Se subraya, así, de forma inequívoca, la carencia actual de vigencia
jurídica de aquellas disposiciones y resoluciones contrarias a los derechos humanos y se
contribuye a la rehabilitación moral de quienes sufrieron tan injustas sanciones y
condenas.
En este sentido, la Ley incluye una disposición derogatoria que, de forma expresa, priva
de vigencia jurídica a aquellas normas dictadas bajo la Dictadura manifiestamente
represoras y contrarias a los derechos fundamentales con el doble objetivo de proclamar
su formal expulsión del ordenamiento jurídico e impedir su invocación por cualquier
autoridad administrativa y judicial.
En los artículos 5 a 9 se establece el reconocimiento de diversas mejoras de derechos
económicos ya recogidos en nuestro Ordenamiento. En esta misma dirección, se prevé
el derecho a una indemnización en favor de todas aquellas personas que perdieron la
vida en defensa de la democracia, de la democracia que hoy todos disfrutamos, y que no
habían recibido hasta ahora la compensación debida (artículo 10).
Se recogen diversos preceptos (artículos 11 a 14) que, atendiendo también en este
ámbito una muy legítima demanda de no pocos ciudadanos, que ignoran el paradero de
sus familiares, algunos aún en fosas comunes, prevén medidas e instrumentos para que
las Administraciones públicas faciliten, a los interesados que lo soliciten, las tareas de
localización, y, en su caso, identificación de los desaparecidos, como una última prueba
de respeto hacia ellos.
Se establecen, asimismo, una serie de medidas (artículos 15 y 16) en relación con los
símbolos y monumentos conmemorativos de la Guerra Civil o de la Dictadura,
sustentadas en el principio de evitar toda exaltación de la sublevación militar, de la
Guerra Civil y de la represión de la Dictadura, en el convencimiento de que los
ciudadanos tienen derecho a que así sea, a que los símbolos públicos sean ocasión de
encuentro y no de enfrentamiento, ofensa o agravio.
El legislador considera de justicia hacer un doble reconocimiento singularizado. En
primer lugar, a los voluntarios integrantes de las Brigadas internacionales, a los que se
les permitirá acceder a la nacionalidad española sin necesidad de que renuncien a la que
ostenten hasta este momento (artículo 18); y, también, a las asociaciones ciudadanas que
se hayan significado en la defensa de la dignidad de las víctimas de la violencia política
a que se refiere esta Ley (artículo 19).
Con el fin de facilitar la recopilación y el derecho de acceso a la información histórica
sobre la Guerra Civil, la Ley refuerza el papel del actual Archivo General de la Guerra
Civil Española, con sede en Salamanca, integrándolo en el Centro Documental de la
Memoria Histórica también con sede en la ciudad de Salamanca, y estableciendo que se
le dé traslado de toda la documentación existente en otros centros estatales (artículos 20
a 22).
La presente Ley amplía la posibilidad de adquisición de la nacionalidad española a los
descendientes hasta el primer grado de quienes hubiesen sido originariamente
españoles. Con ello se satisface una legítima pretensión de la emigración española, que
incluye singularmente a los descendientes de quienes perdieron la nacionalidad española
por el exilio a consecuencia de la Guerra Civil o la Dictadura.
En definitiva, la presente Ley quiere contribuir a cerrar heridas todavía abiertas en los
españoles y a dar satisfacción a los ciudadanos que sufrieron, directamente o en la
persona de sus familiares, las consecuencias de la tragedia de la Guerra Civil o de la
represión de la Dictadura. Quiere contribuir a ello desde el pleno convencimiento de
que, profundizando de este modo en el espíritu del reencuentro y de la concordia de la
Transición, no son sólo esos ciudadanos los que resultan reconocidos y honrados sino
también la Democracia española en su conjunto. No es tarea del legislador implantar
una determinada memoria colectiva. Pero sí es deber del legislador, y cometido de la
Ley, reparar a las víctimas, consagrar y proteger, con el máximo vigor normativo, el
derecho a la memoria personal y familiar como expresión de plena ciudadanía
democrática, fomentar los valores constitucionales y promover el conocimiento y la
reflexión sobre nuestro pasado, para evitar que se repitan situaciones de intolerancia y
violación de derechos humanos como las entonces vividas.
Este es el compromiso al que el texto legal y sus consecuencias jurídicas responden.
Artículo 1. Objeto de la Ley.
1. La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes
padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia
religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la
recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias
destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de
fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno
a los principios, valores y libertades constitucionales.
2. Mediante la presente Ley, como política pública, se pretende el fomento de los
valores y principios democráticos, facilitando el conocimiento de los hechos y
circunstancias acaecidos durante la Guerra civil y la Dictadura, y asegurando la
preservación de los documentos relacionados con ese período histórico y depositados en
archivos públicos. (...)
Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se
establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la
guerra civil y la dictadura.