Está en la página 1de 5

22 de octubre de 2017 11:30

"LOS TITULOS UNIVERSITARIOS ESTAN DEJANDO DE TENER VALOR...EN EL MUNDO


TECNOLOGICO ...??? (OCDE)

Las empresas de Silicon Valley están contratando a gente que no tiene estudios universitarios,
cada día en forma más habitual. No es para sorprenderse. Todos hemos escuchado como Bill
Gates dejó la Universidad de Harvard para fundar Microsoft o como Steve Jobs solo pasó seis
meses en el Reed College. También Serguéi Brin y Larry Page dejaron Stanford para lanzarse a
construir "el buscador universal".

El mundo tecnológico lleva décadas con la idea de que "la universidad y el genio creativo no se
llevan bien", pero si nos fijamos en los empleados de esas compañías, nos damos cuenta de que la
mayoría salió de una universidad de élite. Eso es algo que ha empezado a cambiar.

El talento está ahí fuera: Cale Guthrie Weissman acaba de publicar un reportaje en Fast Company
sobre este tema. Sobre como las empresas están empezando a dejar de mirar los expedientes y
están empezando a fijarse, esta vez de verdad, en las habilidades. (Estudio VRs Habilidades)

Leyéndolo, uno no deja de preguntarse si la famosa escena de La Red Social en la que Zuckerberg
contrataba a programadores usando una competición de código, alcohol y velocidad reflejaba en
algo el mundo tecnológico o era parte de la mitología de un startup. Al fin y al cabo, escoger a los
desarrolladores más versátiles del MIT no es precisamente "pensar fuera de la caja".

El mundo tecnológico tiene unas características particulares en las que las habilidades personales y
los recursos que hay disponibles hacen que un título no marque la diferencia. Por eso no es raro
que empresas como Github, Intel o, incluso, la Casa Blanca han iniciado programas para buscar
esas 'habilidades personales'.

Intel, por ejemplo, tiene dos programas para esto: un programa de becas para estudiantes que
cursan los primeros años de la Universidad; y un programa llamado CODE 2040 especialmente
enfocado en minorías.

La tecnología frente al espejo: Esa quizá ha sido la lección más importante que ha aprendido la
industria tecnológica en estos años: al mirarse al espejo se han dado cuenta que, la meritocracia
disruptiva del talento y la creatividad, sencillamente no se corresponde con la realidad.
Sí, las grandes tecnológicas se han enfrentado a las políticas inmigratorias de Trump y han
defendido a centenares de sus empleados internacionales. Pero aún así, aún con políticas
explícitas hacia la diversidad, en IBM calculan que solo entre un 10 y un 15% de las nuevas
contrataciones cumplen esos requisitos de diversidad.

¿Formar para el futuro...José Manuel Martínez, profesor de derecho en Harvard, explicaba su


punto de vista sobre la educación universitaria. Martínez decía que la formación universitaria está
demasiado encasillada. "Si uno se va al Nasdaq -el mercado de valores norteamericano-
comprueba que el 75% de las empresas no existían hace 10 años. Los empleos del futuro no están
claros y por eso la especialización por sí sola ya no sirve. Hacen falta perfiles muy transversales",
decía con (aparente) convencimiento.

Y es un nudo central: según una reciente estimación del Departamento de Trabajo de Estados
Unidos dice que habrá al menos un millón de puestos de trabajo de programación y desarrollo sin
cubrir en 2020.

Si nos fijamos con detalle en los grandes mitos tecnológicos, la idea de que "la universidad (o la
formación) es una pérdida de tiempo" solo se puede sostener con muchos problemas. Gates
estudió en algunas de las mejores escuelas de Estados Unidos, Jobs fue miembro del Hewlett-
Packard Explorer Club desde los 12 años; tanto los fundadores de Google como los de Facebook
tenían un talento natural que, bueno, fue pulido en algunas de las mejores universidades del
mundo.

No es un problema de contenidos sino, sobre todo, es un problema de señalización.


Tradicionalmente, las universidades han sido un sistema para señalizar gente, a la "gente
adecuada". "Adecuada" para el tiempo, la sociedad y el equilibrio político de cada momento. Un
concepto de lo adecuado que, muchas veces, choca frontalmente con nuestro sentido de lo
adecuado. Es decir, nunca fue capaz de señalizar a todos, pero ahora que vemos que el mundo es
mucho más plural, diverso y dinámico que antes; ahora se hace mucho más evidente. Más aún
cuando los problemas del sistema universitario parecen una bomba a punto de explotar.

Pero por muy evidente que sea el problema, cambiar no es sencillo. Weissman lo explica en Fast
Company, la industria de la tecnología está combatiendo duramente para atajar sus problemas de
homogeneidad cultural y de género.

¿Se puede salir del mundo que uno mismo ha construido?


Parece cierto que Silicon Valley está contratando fuera de los círculos habituales, están buscando a
gente que no cumple los estándares tradicionales de formación de alto nivel, está intentando salir
de la burbuja que ellos mismos han creado.

Pero lo que se lee entre líneas, es algo más interesante y, quizá, perturbador. Que, entre tanta
retórica y tanta actitud positiva, no hay certezas, solo una duda. Una duda que se recorre los
departamentos de recursos humanos del "centro del mundo tecnológico": si ese cambio será
posible."

LOS TITULOS UNIVERSITARIOS ESTAN DEJANDO DE TENER VALOR...EN EL MUNDO


TECNOLOGICO ...??? (OCDE)

Las empresas de Silicon Valley están contratando a gente que no tiene estudios universitarios,
cada día en forma más habitual. No es para sorprenderse. Todos hemos escuchado como Bill
Gates dejó la Universidad de Harvard para fundar Microsoft o como Steve Jobs solo pasó seis
meses en el Reed College. También Serguéi Brin y Larry Page dejaron Stanford para lanzarse a
construir "el buscador universal".

El mundo tecnológico lleva décadas con la idea de que "la universidad y el genio creativo no se
llevan bien", pero si nos fijamos en los empleados de esas compañías, nos damos cuenta de que la
mayoría salió de una universidad de élite. Eso es algo que ha empezado a cambiar.

El talento está ahí fuera: Cale Guthrie Weissman acaba de publicar un reportaje en Fast Company
sobre este tema. Sobre como las empresas están empezando a dejar de mirar los expedientes y
están empezando a fijarse, esta vez de verdad, en las habilidades. (Estudio VRs Habilidades)

Leyéndolo, uno no deja de preguntarse si la famosa escena de La Red Social en la que Zuckerberg
contrataba a programadores usando una competición de código, alcohol y velocidad reflejaba en
algo el mundo tecnológico o era parte de la mitología de un startup. Al fin y al cabo, escoger a los
desarrolladores más versátiles del MIT no es precisamente "pensar fuera de la caja".

El mundo tecnológico tiene unas características particulares en las que las habilidades personales y
los recursos que hay disponibles hacen que un título no marque la diferencia. Por eso no es raro
que empresas como Github, Intel o, incluso, la Casa Blanca han iniciado programas para buscar
esas 'habilidades personales'.
Intel, por ejemplo, tiene dos programas para esto: un programa de becas para estudiantes que
cursan los primeros años de la Universidad; y un programa llamado CODE 2040 especialmente
enfocado en minorías.

La tecnología frente al espejo: Esa quizá ha sido la lección más importante que ha aprendido la
industria tecnológica en estos años: al mirarse al espejo se han dado cuenta que, la meritocracia
disruptiva del talento y la creatividad, sencillamente no se corresponde con la realidad.

Sí, las grandes tecnológicas se han enfrentado a las políticas inmigratorias de Trump y han
defendido a centenares de sus empleados internacionales. Pero aún así, aún con políticas
explícitas hacia la diversidad, en IBM calculan que solo entre un 10 y un 15% de las nuevas
contrataciones cumplen esos requisitos de diversidad.

¿Formar para el futuro...José Manuel Martínez, profesor de derecho en Harvard, explicaba su


punto de vista sobre la educación universitaria. Martínez decía que la formación universitaria está
demasiado encasillada. "Si uno se va al Nasdaq -el mercado de valores norteamericano-
comprueba que el 75% de las empresas no existían hace 10 años. Los empleos del futuro no están
claros y por eso la especialización por sí sola ya no sirve. Hacen falta perfiles muy transversales",
decía con (aparente) convencimiento.

Y es un nudo central: según una reciente estimación del Departamento de Trabajo de Estados
Unidos dice que habrá al menos un millón de puestos de trabajo de programación y desarrollo sin
cubrir en 2020.

Si nos fijamos con detalle en los grandes mitos tecnológicos, la idea de que "la universidad (o la
formación) es una pérdida de tiempo" solo se puede sostener con muchos problemas. Gates
estudió en algunas de las mejores escuelas de Estados Unidos, Jobs fue miembro del Hewlett-
Packard Explorer Club desde los 12 años; tanto los fundadores de Google como los de Facebook
tenían un talento natural que, bueno, fue pulido en algunas de las mejores universidades del
mundo.

No es un problema de contenidos sino, sobre todo, es un problema de señalización.


Tradicionalmente, las universidades han sido un sistema para señalizar gente, a la "gente
adecuada". "Adecuada" para el tiempo, la sociedad y el equilibrio político de cada momento. Un
concepto de lo adecuado que, muchas veces, choca frontalmente con nuestro sentido de lo
adecuado. Es decir, nunca fue capaz de señalizar a todos, pero ahora que vemos que el mundo es
mucho más plural, diverso y dinámico que antes; ahora se hace mucho más evidente. Más aún
cuando los problemas del sistema universitario parecen una bomba a punto de explotar.
Pero por muy evidente que sea el problema, cambiar no es sencillo. Weissman lo explica en Fast
Company, la industria de la tecnología está combatiendo duramente para atajar sus problemas de
homogeneidad cultural y de género.

¿Se puede salir del mundo que uno mismo ha construido?

Parece cierto que Silicon Valley está contratando fuera de los círculos habituales, están buscando a
gente que no cumple los estándares tradicionales de formación de alto nivel, está intentando salir
de la burbuja que ellos mismos han creado.

Pero lo que se lee entre líneas, es algo más interesante y, quizá, perturbador. Que, entre tanta
retórica y tanta actitud positiva, no hay certezas, solo una duda. Una duda que se recorre los
departamentos de recursos humanos del "centro del mundo tecnológico": si ese cambio será
posible.

También podría gustarte