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El escritor Rómulo Gallego, Trajo una obra literaria que bien podría haberse desarrollado

en caracas, o en una de las ciudades ponientes de Venezuela, pero este no quiso


desperdiciar la oportunidad y la llevo a Canaima para realizar un contorno de realidades,
pero no olvidando la majestuosa naturaleza que posee Venezuela Canaima aparece cuando
aún Guayana era vista más como misterio y lejanía que como realidad y continuidad
recreada de saberes y aceres ancestrales.
Aquí se viaja a los primeros mitos de América; a la Venezuela más internada, a ese mundo
mítico de dioses y razas desaparecidas que cada venezolano, cada suramericano, lleva en el
subconsciente ancestral
 Rómulo Gallegos retrata la selva desde una situación imaginativa y esta situación se hace
que se refleje en sus personajes. En esta obra, la selva del Orinoco es el gran protagonista y
el motivo que impulsa todas las acciones de sus personajes. En la novela Canaima se habla
del Orinoco, del paisaje la belleza natural de la selva, de sus ríos y afluentes, así como de lo
maravilloso de la selva, de sus habitantes y sus personajes quienes se desenvuelven en esta
historia, haciendo así a Canaima el personaje principal de esta obra.
Gallegos, en Canaima, retrata la Guayana venezolana a través de tres de sus elementos
constitutivos: los ríos, la selva y los pueblos
Con frecuencia en el mundo de Gallegos la realidad hombre- naturaleza. Se percibe cuando
se registra la selva como una portentosa fuerza, generalmente destructiva, que todo se
devora sin miramientos, piedad ni tregua. También se percibe como un jardín de infinita
abundancia y fertilidad, a la par que asiento de sociedades y culturas milenarias vistas a
veces como agresivas y otras muchas también como primitivas y atrasadas. En el caso de
Guayana quizá a ello contribuyeron relatos antiguos de la época colonial.
De igual forma es una novela de denuncia de la explotación del hombre y el ambiente, una
novela de los confines y las situaciones fronterizas, no solo derivadas de límites
geopolíticos sino fundamentalmente culturales y humanas, en general, de múltiples
transiciones ambientales, psíquicas y conductuales que se pueden aprehender de las
historias ficcionales.
La perspectiva actual, Se ha vuelto a enfatizar la percepción de los ecosistemas guayaneses
como reservorios de ingentes e inagotables recursos naturales que pueden ser explotados
sin miramientos ecológicos ni cuestionamientos bioéticos. A la par ha surgido un creciente
interés por las bellezas escénicas de los paisajes amazónicos así como, en un sentido más
amplio no solo aplicable a Guayana y a lo guayanés, por la diversidad sociocultural y lo
étnico, esto último de cierta manera similar a sentimientos de curiosidad por lo «exótico» y
prácticas culturales desritualizadas. Ello implica filias hacia lo distinto asumido como
«raro», hacia alteridades que cuanto más extremas puedan ser resultan de forma
proporcional más seductora

Los tres principales referentes geográficos de Canaima son Ciudad Bolívar y sus


alrededores; el antiguo territorio del Yuruary, donde sobresalen ciudades como Upata,
Guasipati, El Callao y Tumeremo, sus grandes ríos y vastos espacios, entre sabanas y
selvas; y el hoy estado Amazonas, donde se ambienta la última parte de la novela, cuando
Marcos Vargas decide refugiarse en una aldea maquiritare o ye–kuana del río Ventuari. El
narrador le atribuye a Marcos Vargas un fuerte amor por los estudios geográficos y, en la
novela, podemos documentar la precisión orográfica, hidrográfica y onomástica,
manifestada en la exactitud de los referentes empíricos y la rigurosa toponimia de la que se
hace gala.
No se trata solo de la selva como formación florística, es la selva como obstáculo,
antihumana, abismal, es decir, no la selva real, la selva de la realidad empírica, sino la selva
recreada: la selva como barrera y muralla, como negación avasallante de lo humano y su
potencial domesticador a la vez que destructor. La selva y la presencia del hombre ante ella
adquieren visos de violencia y tensión extremas, pero no se llega a la tragedia de La
vorágine, por ejemplo.
Canaima, señala el punto culminante de su obra. Antes que novela de la selva, es la novela
de Marcos Vargas, su principal protagonista, otra figuración extraordinaria del existir
venezolano.

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