Está en la página 1de 6

Recomendaciones de la Mesa Coordinadora Nacional de Centros de Cuidados Críticos

Introducción

El 20 de enero de 2021 el Sr. Ministro de Salud Dr. Daniel Salinas, ante la evolución de la pandemia
de COVID-19 y en el contexto de un aumento progresivo de la demanda de camas de cuidados
críticos, resolvió constituir la Mesa Coordinadora Nacional de Centros de Cuidados Críticos.

Guiados por la máxima del respeto a la dignidad de las personas y por los principios bioéticos que
tienen un rol preponderante en la actividad asistencial que desarrollan los profesionales de la
salud, en estos momentos de crisis sanitaria y alta demanda de asistencia en las unidades de
cuidados intensivos, se hace necesario realizar estas recomendaciones. El objetivo de las mismas
es optimizar los procesos asistenciales en el escenario de saturación del sistema y de
disponibilidad limitada de camas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y brindar soporte a
los equipos asistenciales que participan en la asistencia de las personas cursando la COVID-19. Las
actuales recomendaciones se dirigen a las Direcciones Técnicas y equipos de gestión de los
prestadores integrales del Sistema Nacional Integrado de Salud.

Se recomienda operativizar los criterios propuestos por la Sociedad Uruguaya de Medicina


Intensiva (SUMI) en el documento elaborado por la Comisión de Bioética de esa sociedad,
respecto a seleccionar y priorizar a los pacientes con mayor probabilidad de beneficiarse del
ingreso a UCI.
El modelo de priorización toma en consideración la enfermedad aguda, la enfermedad de base o
comorbilidades y sus posibilidades de revertir y define cuatro niveles de prioridad (Tabla 2 del
documento de SUMI).

En situación de saturación del sistema, el objetivo del funcionamiento consiste en que todos los
pacientes de prioridad 1 ingresen a una unidad de cuidados intensivos y reciban el tratamiento
pleno, los pacientes de prioridad 2 ingresen a áreas de ampliación de cuidados intensivos o áreas
de cuidados intermedios y los pacientes prioridad 3 y 4 reciban asistencia en áreas de cuidados
moderados y no se los considere candidatos al ingreso a UCI ni a la ventilación mecánica invasiva.
Operativización de las recomendaciones

Se recomienda que los prestadores integrales constituyan un equipo de trabajo a los efectos de
operativizar las recomendaciones, difundirlas entre los integrantes del equipo de salud y realizar
una óptima gestión del riesgo. Este equipo debería estar integrado mínimamente por un médico
de experiencia especialista en Medicina Intensiva, el médico coordinador o coordinador de la
asistencia de los pacientes COVID-19 en áreas de cuidados moderados y un médico integrante de
la Dirección Técnica o del Sanatorio u Hospital; se recomienda además la participación de un
médico integrante del Comité de Ética institucional, de un integrante del área de Medicina
Paliativa y un integrante del área de Psicología Médica. El objetivo de integrar este equipo es
facilitar la interacción entre los equipos asistenciales y con la familia, mantener un registro
actualizado de los pacientes ingresados con COVID-19 y promover la toma de decisiones en forma
oportuna y previo al deterioro clínico, especialmente respecto a la pertinencia de la realización de
medidas de reanimación, a la pertinencia de ingreso a la UCI y a la instauración de ventilación
mecánica. También promoverá la toma de decisiones respecto a la implementación de cuidados
paliativos así como otras medidas orientadas a un cuidado digno de la persona y sus familiares.

Recomendaciones

Se toman las recomendaciones realizadas para situación de saturación del sistema de salud y de la
disponibilidad de camas de UCI.
1. Todos los pacientes deben ser asistidos. El derecho a la asistencia en salud es uno de los
derechos humanos y no se puede negar la atención a ninguna persona. Esa asistencia será
proporcional a las necesidades y de acuerdo a las posibilidades reales de recursos,
procurando siempre actuar por el bien del paciente y dentro del respeto por la dignidad de
la persona.
2. Aplicar triaje para ingreso a UCI. El triaje en este escenario tiene especial relevancia y su
aplicación debe ser más estricta. Debe ser aplicado por igual a pacientes que tengan o no
Covid-19.
3. Valor de la edad cronológica. La edad per se, como limitante para ingresar a UCI, solo debe
ser considerada en última instancia en caso de completa saturación del sistema.
4. Revalorar pacientes ya admitidos. Maximizar los beneficios es un proceso continuo que se
debe tener en cuenta durante toda la internación. La obstinación terapéutica, prohibida
por ley, nunca debe ser empleada, resulta especialmente rechazable e inmoral en
circunstancias de saturación del sistema.
5. Toma de decisiones por personal experimentado. La responsabilidad en la toma de
decisiones debe ser asumida por profesionales de experiencia e idoneidad. Además, debe
ser debidamente documentada e informada a la familia.
6. Dar prioridad a los grupos que toman riesgo para asistir. Entre éstos los trabajadores de la
salud constituyen una población de riesgo, tanto de contraer una enfermedad aguda
(como es el caso de Covid-19), como de padecer los efectos a mediano y largo plazo de una
sobrecarga laboral y emocional. Otros grupos también deben ser considerados (policías,
por ejemplo) de acuerdo a su función en el contexto sanitario.
7. Primero llegado, primero servido . Si se presenta la situación en la cual los pacientes no
presenten diferencias en la prioridad de ingreso, se recomienda optar por el orden de
llegada en base a la experiencia nacional.
8. Considerar los cuidados paliativos. La calidad de vida en los últimos momentos de la vida y
una muerte digna es uno de los objetivos básicos de la medicina y parte fundamental del
derecho a la salud. El trabajo en conjunto con el equipo de cuidados paliativos mejora la
calidad de asistencia y optimiza los cuidados al final de la vida.
9. Procurar siempre un trato humanitario. Implica, entre otros aspectos, permitir que el
paciente pueda despedirse de sus seres queridos, y a éstos ayudarlos a realizar el duelo.
Las instituciones deben adaptar las condiciones y aplicar protocolos que eviten o
disminuyan las posibilidades de contagio, aun en situación de pandemia.
10. Fomentar la participación en la investigación científica en pro de la búsqueda de la mejor
evidencia. Una de las pocas certezas que tenemos al momento actual es que no hay
evidencia con la calidad suficiente que avale la efectividad de un tratamiento específico,
por lo cual todos los tratamientos que se empleen con este objetivo deben ser
considerados como de índole compasiva. El uso de estos tratamientos se debe realizar en
el contexto de proyectos de investigación aprobados por un comité de ética de la
investigación.

Lectura recomendada
1 – Giordano A, Canale A, Pontet J, Reyes N, Cacciatori A, Correa H, Núñez L. Recomendaciones de
la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva sobre los aspectos bioéticos en la pandemia COVID-
19. Comisión de Bioética. Rev. Med. Urugug. 2021; 37(1):e37111. doi: 10.29193/RMU.37.1.10
Dr. Nicolás Nin Dr. Mario Torales
ASSE ASSE

Dr. Carlos Cardoso Dr. Fernando Paroli


FEPREMI Coordinadora IAMCs

Dr. Luis Núñez Dr. Julio Pontet


SUMI SUMI

Dr. Henri Albornoz Dr. William Baptista


DIGESA DIGECOOR

Dr. Javier Olivera


JUNASA