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¡ADOPTAMOS MUÑECAJOS!

Una propuesta para seguir disfrutando del huerto y jugar en él

A las evidentes posibilidades educativas que, sin duda, ofrece el huerto, se suman las lúdicas, algo
inherente a los aprendizajes eficaces en la Educación Infantil. Y a estas, la de espacio de
aprendizaje conveniente y seguro este año por la situación generada por la COVID 19.
Conscientes de todo ello, no solo hemos seguido disfrutando del proyecto si no que hemos
aumentado los tiempos de actividad en el huerto, en el cual, y en torno al cual, se han desarrollado
todo tipo de actividades, como por ejemplo yoga en el huerto, lectura de cuentos, etc.
Una de las que hemos llevado a cabo y que os recomendamos para disfrutar todavía más de él, por
lo sencilla, económica y gratificante, ha sido la “Adopción de muñecajos”.
Los objetivos principales que nos planteamos con esta actividad son:
- Favorecer el juego simbólico y trasladarlo al huerto.

- Enlazar con otro de los temas a trabajar en el aula, el de las 3 Rs: reciclar, reutilizar y reducir
residuos.

- Respetar y cuidar las plantas, jugando entre ellas y con ellas procurando no dañarlas.

Teniendo en cuenta estos objetivos lanzamos al alumnado y a las familias la propuesta:

ADOPTAMOS MUÑECAJOS

Tras planteársela primero a nuestros alumnos de 2º y 3º de Educación Infantil, que son los que se
encargan del huerto (cada nivel dispone de un bancal que cuida durante los dos cursos de 2º y 3º
de Infantil), redactamos una nota para hacer llegar la propuesta de colaboración a las familias.
Esta es la carta que enviamos:

¡¡ADOPTAMOS MUÑECAJOS!!

QUERIDAS FAMILIAS:
SI TENÉIS MUÑEQUITOS (pequeños, de los que salen en roscones o huevos kínder, por ejemplo)
QUE NO QUERÁIS, ¡NO LOS ABANDONÉIS!, NOSOTROS LOS ADOPTAMOS.
PODÉIS TRAÉRNOSLOS A LAS CLASES DE 4 Y 5 AÑOS PARA POBLAR NUESTRO HUERTO Y PODER
JUGAR CON ELLOS EN LA TIERRA.

Muchas gracias por vuestra colaboración.

La propuesta tuvo una estupenda acogida entre niños y niñas, y familias.


Estos muñecos que trajeron y todavía nos van trayendo los colocamos en un recipiente (caja, bote,
cubo) junto al bancal (o en clase en cuyo caso la llevamos con nosotros cuando subimos al huerto,
ubicado en la azotea del colegio) y los dejamos allí para que los niños puedan jugar con ellos,
esconderlos entre las plantas, enterrarlos, simular que son guardianes o habitantes de ese
ecosistema…
Generalmente se les da la oportunidad de jugar con los muñecajos libremente tras las tareas
habituales de mantenimiento realizadas en el huerto (comprobar si hace falta regar, retirar malas
hierbas, comprobar el estado de las plantas, limpiarlo…), permitiéndoles también hacer uso de
algunas de las herramientas que tenemos para ellos para jugar: palas y rastrillos.
El temor inicial de que al jugar con estos muñecajos pudieran dañar las plantas desapareció al
comprobar el cuidado con el que jugaban, y los conscientes que eran de cómo debían actuar para
no estropear lo plantado y cuidado con tanta ilusión por ellos.
La actividad, además de favorecer su responsabilidad, ha añadido un componente lúdico al huerto,
que hace que sea todavía más valorado y que haya aumentado el deseo por acudir a él,
reforzándolo como un espacio educativo atrayente en el que desarrollar todo tipo de actividades.
¿Qué hace frío? ¡Pues nos abrigamos!

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