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Roland Barthes.

La muerte del autor


Roland Barthes (Cherburgo, 12 de noviembre de 1915 – París, 25
de marzo de 1980) fue un escritor, filósofo, ensayista
y semiólogo francés. Este estudioso escribió un texto teórico
titulado La muerte del autor, donde se nos explica que el acto
de escribir se reforma, un escrito es una reconstrucción, un
reescrito, por ello que el autor desaparece o metafóricamente
muere. Él afirma que la idea de autor tiene que ver con un gesto,
con la idea de firma, de apropiarse de las ideas, sin embargo, hay
que ser conscientes de que las ideas escritas en un papel, no son
propias de cada persona, pertenecen a la cultura histórica en
general. Por esto, plantea que para dar existencia al lector, la voz
del autor debe desaparecer. Todo esto porque el discurso escrito no
es una categoría fija, pues cada lector le da una posible
interpretación a dicho texto. Por tanto, explica que el texto es una
reescritura, es un tejido de citas donde se mezclan todas las
culturas, se reescribe y se reactualiza, dejando de ser una categoría
fija. Por esto, tiene que desaparecer el autor, para que pueda existir
el lector, como un agente reconstructor. En definitiva se plantea que
un texto es un entretejido de citas que vienen de distintos tipos de
culturas. Hay que tener presente que el autor es una categoría
moderna, por el sentido de pertenencia que entrega la firma. Es así
como llega a la conclusión de que el autor es un
personaje moderno donde sólo importa el prestigio del individuo.
Pero no se toma en cuenta que lo que escribe ese autor son ideas
que pertenecen a la cultura y no propiamente a él. Hay que valorar
el sentido de reconstrucción múltiple que tiene el texto, lo cual le
permite interactuar con todos los otros textos, pues todos
pertenecen a una propiedad: la cultura. Pero el sentido de
pertenencia que está presente en esta época moderna, se da por
el positivismo en la literatura, como resultado de
la ideología capitalista, la cual da la máxima importancia al autor
como persona propietaria de sus ideas, con las cuales puede lucrar.
Hoy en día esto es posible porque importan mucho las biografías,
los diarios, los manuales, etcétera, donde vemos cómo en gran
parte la cultura tiene en su centro al autor. Esto tiene que ver con lo
que el autor llama el poderoso imperio del autor. Si bien es un
planteamiento de Barthes, Mallarmé también influye sobre él,
diciendo que es el lenguaje el que habla y no el autor. Escribir es
alcanzar el punto en el cual solo la lengua actúa. Así, el nacimiento
del lector tiene que ocurrir a costa de la muerte del autor. Para
los surrealistas el lenguaje no tiene una posición soberana, más
bien tiene una idea de la escritura colectiva, donde se desacraliza la
imagen del autor. Para Bertolt Brecht, para poder leer un texto,
debe existir un alejamiento del autor, un distanciamiento de éste y
así obtener distintas perspectivas del texto.