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- “Los que van a morir te saludan” –

Nombre: Sebastián Velásquez

Curso: Traducción

Fecha: 21/06/2006

Tema: La visión de los huelguistas, el estado y los patrones salitreros con respecto al
conflicto del salitre.

Como hemos podido apreciar a lo largo del semestre y ahora en el libro “los que van a
morir te saludan” este conflicto tenía tres grandes protagonistas, cada uno de ellos con
su propia percepción de los hechos. Estos protagonistas son:

• Los huelguistas
• El estado
• Los patrones salitreros

A continuación, explicaré la visión de cada una de las partes.

• Los huelguistas:

Para el trabajador pampino, lo que el movimiento obrero estaba haciendo, todo este
conflicto no era más que una lucha por la justicia, un intento de conseguir una respuesta
a sus peticiones ignoradas de una forma descarada por parte de los patrones salitreros.

Consideraban sus peticiones perfectamente razonables, y no podían entender como era


posible que se vieran forzados a trabajar y vivir en unas condiciones tan inhumanas
después que en muchos casos se les había llevado a la pampa por medio de regalos y
promesas de un futuro brillante para todos, encontrándose con que todo era una triste
mentira.

Intentaron negociar muchas veces con los patrones de las oficinas salitreras, y al ser sus
peticiones ignoradas algunos empezaron a caer en la desesperación. Las condiciones de
vida y trabajo no hacían más que empeorar, y el trabajador salitrero debía hacer algo
para evitar perecer. Decidieron tomar el camino que consideraban mas apropiado; ir a la
huelga y tratar de hacer todo lo posible para poder ser escuchados por quienes no veían
su realidad humana, quienes estaban sordos ante los gritos desesperados de un pueblo
oprimido. Esta indiferencia hacia la pampa era una injusticia, una injusticia que tenia
que terminar.

A pesar de cómo todo jugaba en su contra, los huelguistas mantuvieron la esperanza de


una solución pacífica hasta el final. Veían posible que se llegara a un acuerdo con el
estado y los patrones, al considerar sus demandas como algo perfectamente justo y
razonable. Se consideraban los pioneros de algo que revolucionaria el país, una suerte
de caballeros de la justicia que se levantaban para liberarse y romper las cadenas con las
que los tenían atados, contrariamente a la visión de los patrones para los que la huelga
era prácticamente un acto demoníaco y los huelguistas los soldados del mal. (Esto
último se explicará mas adelante)
• El estado:

El estado veía todo este conflicto desde un punto de vista puramente económico.
Consideraba a la pampa como una fuente de ingresos para el país gracias a la
explotación del salitre, y poco más.

Por lo anterior, este conflicto representaba una interrupción en el flujo de ingresos. Al


no estar los trabajadores desarrollando sus labores como lo hacían normalmente, era
lógico pensar que habría un descenso en la productividad; y menos productividad
laboral es equivalente a menos ingresos para el país.

La pampa salitrera era considerada como un área carente de cualquier realidad humana,
al ser los trabajadores nada más que simples herramientas para el crecimiento
económico del país, era difícil que sus voces fueran escuchadas por el estado. Según los
trabajadores, el estado era neutral y deseaba al igual que ellos una solución pacifica
donde todos fueran beneficiados.

Pero este estado aparentemente neutral en realidad velaba por sus propios intereses,
siempre desde un punto de vista económico. Si, quería que se terminara el conflicto;
pero porque así los trabajadores regresarían a sus labores y ese flujo de ingresos al país
sería restaurado.

• Los patrones salitreros:

Para los patrones salitreros esta huelga era prácticamente un chiste; desde su punto de
vista todo este conflicto no era mas que una majadería de unos pampinos inconformes,
insatisfechos y malagradecidos.

Según ellos, las condiciones de vida y laborales en la pampa salitrera eran casi
perfectas, y las ensalzaban al punto de que parecía mejor irse a trabajar en alguna
oficina salitrera que permanecer en Iquique. Decían que los obreros tenían todo para
vivir en condiciones casi de reyes, y que este conflicto no era más que un intento de
conseguir todavía más, un producto de la insatisfacción; un supuesto deseo de siempre
tener más y más.

En ningún minuto estuvieron dispuestos a conceder ninguna de las demandas de los


huelguistas; veían esa posibilidad como algo que hubiera significado mostrar debilidad;
hacer ver al país que la presión había dado resultado. Por ello intentaban dilatar el
conflicto, tratar de que los huelguistas “se aburrieran” y regresaran a la pampa por su
cuenta por medio de promesas, promesas que seguramente no tenían ninguna intención
de cumplir.

Viendo como los huelguistas no cedían en su empeño, optaron por demonizar todo el
movimiento obrero. La idea era hacer que los huelguistas fueran vistos como una tropa
de bárbaros, que estaban dispuestos a cometer los actos más violentos con tal de lograr
sus objetivos sin importarles las consecuencias. Si bien el movimiento obrero siempre
mostró una imagen de pacifismo y cordura, para los patrones salitreros esto no era más
que una fachada, una forma de cubrir su verdadera naturaleza violenta y vandálica. Y
esta demonización les funciono, al menos con la burguesía y quizás hasta cierto punto
con el estado.

Los patrones salitreros se veían a si mismos como la representación del bien; y a los
huelguistas como la representación del mal que atentaba contra el orden establecido.
Terminaron viendo todo este conflicto como una lucha entre el bien y el mal, donde el
bien debía imponerse sobre el mal con el uso del único medio posible; la fuerza.