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TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATICO

El TID o trastorno de identidad disociativo es un trastorno que se caracteriza por la


existencia de dos o más identidades (también llamadas estados mentales o estados de
personalidad) muy diferentes entre sí, que controlan el comportamiento de la persona de
manera alternante.
Los médicos diagnostican el trastorno de identidad disociativo basándose en la historia
de la persona y en sus síntomas: Las personas afectadas tienen dos o más identidades, y
su sentido de ser ellas mismas y de ser capaces de actuar como tales está alterado.
SINTOMAS:

Requiere diagnóstico médico


El trastorno disociativo de la identidad se caracteriza por la presencia de dos o más
personalidades distintas. Cada una puede tener un nombre, una historia y características
personales propias.

Las personas pueden sufrir:


Comportamiento: automutilación, comportamiento autodestructivo o impulsividad
Estado de ánimo: altibajos emocionales, ansiedad o sensación de desconexión con uno
mismo
Psicológicos: depresión, escena retrospectiva o estado alterado de conciencia
También comunes: amnesia o laguna mental

Causas

North et al. (1983; citado por Sinason p. 10) halló que esta condición no sólo estaba
vinculada a un alto porcentaje de abuso sexual infantil, sino que además a una
ocurrencia entre el 24 y el 67% de abuso sexual en la vida adulta, y entre un 60 y un
81% de intentos de suicidio.

Queda claro que el TIDP es un aspecto importante de la agrupación de condiciones


producidas por traumas. En los EEUU, en una muestra de 100 pacientes con TIDP, se
encontró que el 97% de ellos había experimentado traumas importantes en la
infancia y casi la mitad de habían sido testigos de la muerte violenta de algún ser
cercano. (Putman et al. 1986; citado por Sinason p. 11)
Hasta muy recientemente, ha sido de suma dificultad documentar casos infantiles de
TIDP. Aunque hay quienes argumentan que eso no quiere decir que no existan. Lo
mismo ocurre con casos adolescentes y son sólo los casos de adultos TIDP los que
reciben el respaldo de la comunidad científica.

Richard Kluft creyó que tenían poco éxito sus esfuerzos por encontrar el rastro de la
historia natural del TIDP. Sus intentos por encontrar casos infantiles fueron un "fiasco
no mitigado". Él describía el caso de un niño de 8 años que parecía manifestar "una
serie de estados de personalidad desarrollados", tras presenciar una situación en la que
alguien casi se ahoga en el agua, y haber sufrido abusos físicos. Sin embargo, se dio
cuenta con otros colegas de que su campo de visión era demasiado estrecho. Se percató
de que Gagan y MacMahon (1984, citado por Bentovim, A. p. 21) describían una
noción de un trastorno incipiente de personalidad múltiple en los niños; se plantearon la
posibilidad de un espectro más amplio de la fenomenología disociativa que los niños
podían manifestar.

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