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José Martínez Rubio

La novela de folletín en el siglo XXI: reminis- como prototipo de cultura popular no serían en las tiradas periodísticas: escritores, periodistas,
la actualidad, por su inexcusable adscripción a empresarios, editores, etc. y por lo tanto todos
cencia, parodia y deformación del siglo XIX un imaginario canon literario, un claro ejemplo tendrán interés en que el género funcione. El
de cultura de élite, o al menos no de una cultura periódico se convertirá en el canal masivo de lo
José Martínez Rubio de masas. Para ello estoy pensando en una repre- literario, desplazando a los escritores de las edi-
sentación teatral actual de una comedia de Lope toriales a las redacciones, y de la producción in-
Universitat de València-Estudi General de Vega frente a un musical, o en las novelas de dustrial de periódicos se pasará a la producción
Victor Hugo o Alexandre Dumas frente a los industrial de libros y de literatura. En opinión de

S
todopoderosos Ken Follet, Dan Brown o Stieg Jiménez Plaza, la novela de folletín tiene un valor
orprende, por lo anacrónico del método, que en el año 1990 comience a apa- Larsson. Sin embargo, no avanzaré más sobre as- referencial respecto a la sociedad en que surge:
recer en la edición catalana de El País algo parecido a una novela por entregas, pectos tan teóricos y me conformaré solamente es un indicador del nacimiento de la revolución
la que luego sería Sin noticias de Gurb (1991). Decimos que fue “algo parecido con haber señalado algunos de los problemas. industrial y de la incorporación a la lectura por
a” porque en esos días de fragmentos y capítulos ni el propio autor, según declaró más parte de todas las clases sociales, un ejemplo de
tarde, tenía la certeza de que aquello se convirtiera en un libro, pues ni siquiera “nació Origen y fosilización la búsqueda de nuevos sistemas de producción
con voluntad de serlo” (Mendoza, Gurb 7). Sorprende más todavía que a principios Dolores Jiménez Plaza sitúa en el año 1836 estética en un marco de desarrollo económico
del siglo XXI, en el año 2002, la fórmula se repitiera con El último trayecto de Horacio el momento en que la novela de folletín se con- capitalista, una muestra del imaginario colectivo
Dos, con un autor ya plenamente consciente del género, o géneros, al que se adscribía e solida en Francia como una práctica literaria de moral y social de la época y una muestra también
intentando subvertir en clave posmoderna todas las características canónicas de lo que referencia después de la revolución que supone del triunfo de la revolución burguesa.
conocemos y reconocemos como novela de folletín. La Presse, el nuevo periódico de Émile Girardin En efecto, este género atravesará todo el sig-
Por supuesto, resulta interesante saber que, a pesar de La verdad sobre el caso Savolta (138). Se trata de un diario con una mayor ti- lo XIX, los diferentes movimientos estéticos que
(1975) y de La ciudad de los prodigios (1986), las dos obras emblemáticas del autor y de se suceden en él—el romanticismo, el realismo,
rada, sufragado por la publicidad y por la venta
mayor complejidad estética, Sin noticias de Gurb (1991) se convirtió en poco tiempo en el naturalismo—y nos dejará obras memorables
de ejemplares, inserto en la dinámica de la oferta
su novela más leída: como El conde de Monte-Cristo, Los tres mos-
y la demanda, donde la información y los titu-
lares ganan clientes cada día, y donde los textos queteros, Los misterios de París, Los miserables,
La razón del éxito es fácil de explicar: es un libro breve y sumamente fácil de leer. Dudo Madame Bovary o El tío Goriot, y autores como
de los mejores escritores del momento sirven
que exista en toda la historia de la literatura reciente un libro más fácil de leer, por la
de reclamo en la venta y consumo de unidades. Dumas, Sue, Hugo, Flaubert o Balzac. A la vista
sencilla razón de que está escrito en un lenguaje coloquial, su contenido es ligero y las
En definitiva, estamos ante un periódico más del enorme éxito de lectura y de ventas de las
partes que lo integran tienen una extensión de muy pocos renglones. También es un
libro alegre.... A esto contribuyó el hecho de haberlo escrito pensando que tendría una barato, más vendido y más leído, en el que la nuevas novelas, la práctica no tardó en extend-
vida efímera, que se iría esfumando de día en día, y de que por lo tanto no había de literatura ayuda en la captación y fidelización erse a otros países, como España, donde Romero
tener más entidad que una charla entre amigotes. (10) de clientes. Es fácil imaginar cómo los intereses Tobar sitúa alrededor de 1840 su implantación.
económicos marcaron el savoir faire de los escri- Cincuenta años más tarde, las convencio-
Podríamos desviar ahora nuestras reflexiones hacia los siguientes problemas: qué rel- tores, de manera que a Alexandre Dumas, por nes del género se habían vuelto tan rígidas que
ación inversa existe entre el éxito y la calidad de la literatura, qué relación inversa man- ejemplo, lo llegaron a llamar despectivamente ciertas características se reconocían como exclu-
tienen la ferocidad de la crítica y el gusto del público y qué asunción más o menos in- “fabrique de romans,” el panfleto completo de sivas de la etiqueta “folletín.” Así, Galdós en La
consciente le lleva a igualar al propio autor una novela de folletín con una charla entre Eugène de Mirecourt era “Fabrique de romans: desheredada nos regala este pasaje:
amigotes. Temo que estas cuestiones sean ya clichés y que no avance gran cosa repit- maison Alexandre Dumas et compagnie,” e in-
iendo los problemas y debates que ha despertado la novela popular o la cultura popular cluso el propio Dumas se valió, como es sabido, No es caso nuevo ni mucho menos –decía–.
en los últimos años: qué es la cultura popular, qué público la asume, si se define por de coautores, por llamarlo irónicamente y de al- Los libros están llenos de casos semejantes.
contraposición a una cultura de élite, si es posible pensar las manifestaciones literarias ¡Yo he leído mi propia historia tantas vec-
guna manera, como Auguste Maquet o el propio
es…! Y ¿qué cosa más linda que cuando
en términos de homogeneidad o de heterogeneidad, etc. (Burke 42). Mirecourt.
nos pintan a una joven pobrecita, muy po-
Incluso por qué no podríamos pensar si aquellas manifestaciones que nacieron Mucha gente, dice J. H. Bornecque, vivirá de brecita, que vive en una guardilla y trabaja

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para mantenerse; y esa joven, que es bonita encuentros fortuitos tras largos años de ausen- de folletín. Esto demuestra tanto la eficacia en la surca el espacio con urgencia en busca de una es-
como los ángeles y, por supuesto, honrada, cia. También los golpes de efecto que cambian el recepción del gran público de ciertos elementos tación donde proveerse de unos víveres que es-
más honrada que los ángeles, llora mucho rumbo de la historia, los juegos con el suspense de este tipo de ficción como la vigencia de una casean en el interior; de la primera base deben
y padece porque unos pícaros la quieren de la trama, el misterio, la truculencia, la magia etiqueta decimonónica en nuestros días. salir huyendo por el ataque repentino de los na-
infamar; y luego, en cierto día, se para una
de lo inesperado, la exageración de los peligros. tivos, de la segunda logran evitar ser engañados
gran carretela en la puerta y sube una se-
También la sucesión interminable de obstáculos, Eduardo Mendoza y variaciones del y asesinados y escapan de nuevo, errantes, hacia
ñora marquesa muy guapa, y va a la joven,
y hablan y se explican, y lloran mucho las la vertiginosa y a veces imposible peripecia del folletín no se sabe qué destino. Cuando la tripulación no
dos, viniendo a resultar que la muchacha es protagonista, el juego de cambio, ocultación o Eduardo Mendoza quiso renovar este gé- puede soportar más la carestía, los ocupantes se
hija de la marquesa, que la tuvo de un cierto revelación de identidades. Y todo ello dosifi- nero estricto en dos intentos de cambio de siglo. rebelan contra las fuerzas del orden y se produce
conde calavera? Por lo cual, de repente cam- cado periódicamente para mantener la atención Sin noticias de Gurb comparte únicamente la un ataque ficticio donde gasean a todo el pasaje.
bia de posición la niña, y habita palacios y del público: “Il ne s’agit toujours que de métier, característica formal fundamental de la novela Al despertar, el capitán Horacio Dos descubre
se casa con un joven que ya, en los tiempos de concentration de moyens, d’équilibre hardi por entregas, que es precisamente la aparición por medio de un almirante que todos los pasaje-
de su pobreza, la pretendía y ella le amaba. obtenu sans effort apparent, d’invention archi- por entregas de la obra, más o menos, final. Poco ros, incluido él mismo, eran delincuentes y que
(171-72) tecturale savante” (Bornecque xv). más: una novela de ciencia ficción en la que un la nave era una prisión destinada a alejar a los
Así pues, el folletín emplea con total efica- extraterrestre sobrevive en un disparate constan- presos. Entonces, el capitán libera a sus antiguos
O este otro en Tormento: cia toda una serie de recursos que afectan tanto te en la Barcelona olímpica, con una especie de compañeros y vuelven de nuevo a la nave, con la
a la estructura de la novela, como a la construc- diario o bitácora donde apunta situaciones espe- que vuelven a escapar hacia el espacio.
El editor es un hombre que conoce el paño
ción de los personajes, a la definición del héroe, rpénticas, ridículas o humorísticas con person- La acción a lo largo de las ciento noventa
y nos dice: “quiero una obra de mucho sen-
al desarrollo del conflicto y a las estrategias de ajes planos o prototípicos. A su vez, estos entran páginas es trepidante. Los personajes encadenan
timiento, que haga llorar a la gente y que
esté bien cargada de moralidad”.... ¿Dónde narración. Es una literatura condicionada por en la narración y salen de ella sin detrimento de una sucesión de obstáculos que les impide con-
está la honradez? En el pobre, en el obrero, los gustos, aficiones y emociones de ese público la historia: la vecina, los dueños del bar o par- seguir su objetivo final, que los obliga una y otra
en el mendigo. ¿Dónde está la picardía? masivo, ese público convertido en impulsor y roquianos de tabernas y cabarets. Además, es vez a la aventura. Cuenta además con un nar-
En el rico, en el noble, en el ministro, en el consumidor de esta nueva forma de expresión una ciencia ficción en relación con la estética del rador que exagera los peligros y la angustia, que
general, en el cortesano. Aquéllos trabajan, literaria. cómic algo permanente en la narrativa de Men- juega con el equilibrio entre la tensión y la dis-
éstos gastan. Aquéllos pagan, éstos chupan. Y debido a la eficacia de la fórmula, era in- doza. En definitiva, se trata de un juego literario tensión, que imprime un ritmo frenético en los
Nosotros lloramos y ellos maman. (138) evitable la contaminación hacia otras expresio- “que roza el mero entretenimiento intrascen- enfrentamientos o ataques y un tempo moroso
nes literarias o artísticas en general; hoy en día, dente” (Sanz Villanueva 254), un pasatiempo en las escenas íntimas. Para ello es fundamental
Tan solo con estos dos fragmentos de fin de siglo o desde hace varias décadas, los mismos recursos más o menos divertido con que los lectores de El el juego con el suspense, la sorpresa y el descon-
podríamos empezar a enumerar una serie de car- se plasman prototípicamente en la novela rosa, cierto del lector en un marco especial, fantástico,
País se entretuvieron en el verano de 1990.
acterísticas de género11. En primer lugar, el senti- la novela de quiosco, las series, miniseries, tele- El último trayecto de Horacio Dos (2002) sí futurista, de ciencia ficción, como el Jules Verne,
mentalismo o la sensiblería en el folletín es fun- novelas, radionovelas, comics, programas de re- supone, en cambio, una adaptación de los me- también autor de folletines por cierto, contem-
damental, capaz de conmover al lector, que llora alidad, concursos televisivos, etc. Y la televisión, canismos del folletín a la estética posmoderna poráneo:
con las desgracias del protagonista y se alegra de por masiva y por popular, acapara y rentabiliza en múltiples aspectos. Como la anterior, esta
sus conquistas. En segundo lugar, la moralidad en la actualidad lo más esencial, volvamos sobre Me sugirieron a gritos que al amparo de la
novela comparte la fragmentación en una publi-
en el enfrentamiento del bien contra el mal, a las citas de Galdós, del folletín. Más atrevido, confusión reinante corriéramos hacia el car-
cación periódica y la inserción en un imaginario
través de personajes prototípicos, sin profun- aunque en ocasiones estoy convencido de ello, romato, que Garañón estaba haciendo girar
de ciencia ficción, pero hunde sus raíces folleti- de nuevo para dirigirlo hacia las compuertas
didad psicológica, trazados de forma maniquea y más peligroso sería decir que tanto en el peri- nescas en cuatro aspectos que quisiera comentar de la dársena. Di mi autorización a esta pro-
para permitir la empatía del lector con los per- odismo, y baste recordar cómo se concibió Re- por separado: la acción, los personajes, las esce- puesta y corrimos los tres hacia el carroma-
sonajes positivos. También los giros argumen- lato de un náufrago (1970) de García Márquez, nas y las estrategias de narración. to, seguidos a corta distancia de la señorita
tales que provocan sorpresa, reconocimiento de como en la vida social y política se construyen En primer lugar, la acción o el argumento es Cuerda, que amenazaba con su pistola a los
hijos perdidos o de padres que los abandonaron, de nuevo historias y personajes con mecanismos el siguiente: una nave espacial en misión secreta estibadores y les decía que “a ver quién era el

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guapo” que se atrevía a dar un paso al frente. los, alias Nalgaloca,” que suministra bebidas al- ovechó un momento en que la señorita Conde de Montecristo a Danglars, Morcerf y
De este modo alcanzamos el carromato sin cohólicas y otras sustancias a la tripulación en Cuerda estaba en la ducha y reemplazó el Villefort? ¿Dónde queda la defensa de Julien
contratiempo y subimos a él sin dificultad.... lugar de medicinas y que ha vestido a un guar- vestido de ella por el camisón y complemen- Sorel ante la moral burguesa que lo está juz-
Si bien los sucesos referidos se habían pro- dia de alsaciana “y lo tiene de chica para todo” tos ya descritos, que habían pertenecido a gando por haber pretendido igualarse a su clase?
ducido con gran celeridad, cuando llegamos su difunta esposa. Cuando vio a la señorita
(80). La señorita Cuerda, la dama de la que se ¿Dónde quedan las lágrimas de Rastignac al
ante las compuertas de la dársena con inten- Cuerda así ataviada ya no le cupo duda de la
enamorará el capitán de la nave. El Gobernador haber acompañado la soledad del viejo Goriot,
ción de salir al andén exterior y regresar a identidad de ésta. Se hizo el propósito de no
la nave, dichas compuertas ya se habían cer- de la estación Fermat IV “Propercio Demonia- revelar a nadie su descubrimiento, porque muerto por la codicia de sus hijas y abandonado
rado y el mecanismo de apertura debía de co, alias Flan de Huevo” cuyo “aspecto es de una no quería que su hija lo viera convertido en en su hora última? Ya no queda nada. O queda
estar en la torre de control situada al otro pelota vieja y deshinchada, anda arrastrando los un facineroso y en un cascajo. (74) todo eso para risa del lector, para diversión dis-
extremo de la dársena.... Para atacar la torre pies y tropezando con muebles y personas” (43). paratada, exagerada, jocosa y ridícula, en una fic-
de control era preciso atravesar la fila de El Duque de la estación espacial Derrida que Y para exagerar la ridiculez, una segunda anag- ción paródica.
agresivos estibadores, que venían dispuestos agasaja a los viajeros con una paella con gam- nórisis: En cuarto lugar, las estrategias de narración
a acabar con nosotros, y que, en vista de lo bas de plástico y que intenta asesinarlos a todos de El último trayecto de Horacio Dos (2002) son
antedicho, la persona más indicada para ll- incendiando un teatro con maniquís como pú- Según este relato, Garañón era en realidad características del género: la recapitulación de
evar a cabo aquella operación bélica era yo. blico. La Duquesa que huye de su estación, que hijo ilegítimo de la Duquesa, la cual, para la peripecia, el resumen de lo ocurrido, la an-
En este debate estábamos cuando de impro- ocultar un pecadillo de juventud, lo había
oculta el rostro ruborizado tras su abanico, que ticipación sugerida de la aventura, el suspense
viso las compuertas empezaron a abrirse a la entregado a una familia de delincuentes
se desmaya con la misma facilidad que las señori- de la acción, el final iluminador y explicativo de
medida de nuestros deseos. (65-66) ambulantes que se habían hecho cargo de
tas decimonónicas y que prepara una recital de los misterios, las preguntas retóricas que plant-
su crianza y formación. Ahora que ya los gi-
En segundo lugar, el estudio de los person- madrigales en pleno bombardeo de la nave. Y ean directamente un estado de la cuestión: “Si
ros fortuitos de la vida lo llevaban junto a
ajes nos revelará dos de las características funda- todo un elenco que se completa con los extras la Estación Espacial estaba bien abastecida de
su verdadera madre, había decidido poner el
mentales del folletín de Mendoza, que guardan agrupados en el sector de los Delincuentes, el asunto en claro y, si se confirmaban sus su- mercaderías y su modus vivendi consistía en
estrecha relación con su producción novelística sector de los Ancianos Improvidentes y el sector posiciones, reclamar el título de Duque de mercadear con ellas, ¿por qué se negaban a ven-
posmoderna: el humor y la parodia. De la misma de las Mujeres Descarriadas. la Estación Espacial que legítimamente le dérnoslas?” (51-52); todas ellas destinadas a la
manera que por las grandes obras del XIX tran- No cabría añadir más explicación a esta enu- correspondía. (130-31) facilitación del seguimiento de la historia, y
sitaban duques, condes, marqueses, príncipes, meración para determinar el carácter paródico también al recuerdo de las claves esenciales de
delicadas damas o elegantes caballeros, por pala- de los grandes personajes de las novelas de fol- Aparte del componente amoroso y del juego de los enigmas, a la creación de expectativas para
cios, jardines, bailes y salones de París, multipli- letín, para desenmascarar la burla a la solemnidad identidades ocultas y reveladas, encontramos mantener la atención, a la explicación de las tra-
cidad de personajes planos y maniqueos, en El del siglo XIX, a Edmond Dantès, Jean Valjean, misterios, engaños, traiciones, envenenamien- mas resueltas, etc. En definitiva unas estrategias
último trayecto de Horacio Dos (2002), aparecen Eugène de Rastignac, Julien Sorel, Madame de tos, enredos y malentendidos, enfrentamientos, encaminadas hacia la sencillez de la escritura y
personajes de otro orden ciertamente. Un co- Rênal, etc. Pero podemos hacerlo, en tercer lugar, mentiras o castigos que hacen justicia a los ter- hacia la facilidad de la comprensión de un pú-
mandante de la nave llamado Horacio Dos, olvi- revisando algunas escenas típicas de estas obras. ribles villanos: blico masivo. Mendoza, en palabras de Constan-
dado delincuente, torpe, sin carisma entre sus Por ejemplo, en el folletín no puede faltar un ro- tino Bértolo, acomete un:
compañeros, antihéroe que piensa únicamente mance, en este caso el de Horacio Dos con la se- Ante semejante desfachatez, ... introduci-
ñorita Cuerda, aunque él, sabedor de su belleza, mos al Duque en un cilindro lanzamisiles aprovechamiento magistral de los registros
en su jubilación. Los segundos de a bordo, el
sea capaz de cambiarla en la estación Fermat IV y lo expulsamos hacia el espacio exterior, más populares.... La utilización de la técnica
primer segundo y el segundo segundo, “M. Gas- donde, por defecto de la contracción tem- del suspense se equilibra con el hallazgo de
ton-Philippe de la Ville de St. Jean-Fleurie, alias por víveres, si bien es cierto que al final escapan
poral de la zona helicoidal, se convierte en un lenguaje de irónico realismo, una puesta
el Rata” y “Graf Ruprecht von Hohendölfer, D. juntos y enamorados. Tampoco pueden faltar las
un feto con Dodotis y chupete y se queda en escena casi detallista y una atención a
D. M. de F., alias Tontito,” con cuyos nombres revelaciones de identidad, el reconocimiento de
dando vueltas sobre sí mismo. (144) los personajes como elementos motrices de
nos hacemos una idea inequívoca de su carac- padres o de hijos, la anagnórisis:
la visión del mundo que acompañaba a la
terización. El delincuente ambiguo Garañón. Visto semejante castigo, cabe preguntarse: novela, lo que, de alguna forma, le evitaba
Para salir de dudas, [el Gobernador] apr- caer en el género, aunque todos sus ecos es-
El doctor “Aristóteles Argyris Asgustinopou- ¿dónde queda la venganza sobrenatural del

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tuviera presentes. Mendoza parecía indicar obras, y cuyo proceso cognitivo de lectura se verá Monte-Cristo. De Alexandre Dumas. París: Garnier
que el pacto con el público podía reinau- modificado por la inclusión de elementos audio- Frères, 1962. Impreso.
gurarse sobre la base de construir referen- Burke, Peter. ¿Qué es la historia cultural? Barcelona: Paid-
visuales (García Mascarell); cuesta pensar, pues, ós Ibérica, 2006. Impreso.
tes ya homologados (Bértolo 293-4), muy en un lector paciente que demore la lectura de García Mascarell, Purificació. “E-Lectura, una nova forma
en la línea de lo que Umberto Eco definía
una novela a lo largo de meses. Si esto fuera así, de llegir.” Posdata Levante EMV 13 nov. 2009: 1. Im-
como síntomas de posmodernidad: “la re-
El último trayecto de Horacio Dos (2002) sería de preso.
spuesta posmoderna a lo moderno consiste Jiménez Plaza, Dolores. El nacimiento de la novela de fol-
en reconocer que, puesto que el pasado no las últimas manifestaciones en literatura de un
letín (1830-1848). Valencia: Universitat de València,
puede destruirse, su destrucción conduce género con una larguísima trayectoria. No ob- 1982. Impreso.
stante, como podrán imaginar, el propio género
al silencio, lo que hay que hacer es volver a Mendoza, Eduardo. La verdad sobre el caso Savolta. Barce-
nos habrá dejado toda una serie de recursos que
visitarlo: con ironía, sin ingenuidad.” (Vil- lona: Seix Barral, 1975. Impreso.
lanueva 286) hoy seguirán dispersos en gran cantidad de pro- ---. La ciudad de los prodigios. Barcelona: Seix Barral,
ducciones culturales y, sobre todo, en constante 1986. Impreso.
---. Sin noticias de Gurb. Barcelona: Seix Barral, 1991. Im-
En resumen, volver al folletín con una mi- renovación. El medio quizás varíe, pero la fór- preso.
rada irónica, paródica y posmoderna que se mula seguirá siendo infalible. ---. El último trayecto de Horacio Dos. Barcelona: Seix Bar-
mantenga en la superficie del género, aun recon- ral, 2002. Impreso.
ociendo la presencia de todos sus componentes Notes Pérez Galdós, Benito. La desheredada. Madrid: Cátedra,
distintivos: “los géneros pasan a formar parte 1 1
No son características exclusivas, obviamente, 2000. Impreso.
---. Tormento. Barcelona: Crítica, 2007. Impreso.
del lenguaje y permiten combinaciones. Pueden pero sí es cierto, y significativo, que el adjetivo “folletines- Romero Tobar, Leonardo. La novela popular española del
ser utilizados como elementos adicionales del co” responda a los rasgos que se enumeran a continuación. siglo XIX. Madrid: Ariel, 1976. Impreso.
Tampoco son nuevas, puesto que muchas de ellas ya se da-
lenguaje y no como estructuras bajo las que am- ban en las comedias de los siglos de oro, verdadero primer Sanz Villanueva, Santos. “La novela.” Historia y crítica
pararse” (Aparicio Maydeu 51-52). encuentro de lo literario y lo cultural con el público ma- de la literatura española. Los nuevos nombres, 1975-
sivo. 1990. Ed. Francisco Rico. Barcelona: Crítica, 1992.
2 2
Incluso cuando se han publicado hace poco, Impreso.
Últimos apuntes como novelas, en un amplio sentido del término, Me cago Villanueva, Darío. “La nueva narrativa española.” Historia
Para concluir este estudio, quisiera volver en mis viejos I (2008, Barcelona, Marlow) y Me cago en y crítica de la literatura española. Los nuevos nombres,
a la sorpresa que manifestaba al comienzo de mis viejos II (2009, Barcelona, Marlow) de un Carlos Cay 1975-1990. Ed. Francisco Rico. Barcelona: Crítica,
este artículo. Es un síntoma de nuestra época desconocido, se han editado artículos de Azorín con vol- 1992. Impreso.
la reformulación que hace Eduardo Mendoza untad estética y voluntad de homogeneidad en un volu-
men como París bombardeado. Madrid sentimental (2008,
de las novelas de folletín, la parodia y la burla.
Málaga, Alfama), incluso en el suplemento cultural Posda-
Sin embargo, no sé hasta qué punto lo es que ta, del periódico Levante-EMV, a lo largo de todo el 2009
se publique realmente por entregas.22 El rec- han ido apareciendo capítulos de “El caso de los hombres
lamo del folletín en otro tiempo es hoy trabajo decapitados. Una nueva aventura de Sherlock Holmes” a
de reportajes, entrevistas, columnas de opinión cargo de Muñoz Puelles.
o promociones diversas. La tendencia general,
en el vínculo constante entre periodismo y lit- Obras Citadas
eratura, apunta hacia la máxima fragmentación Aparicio Maydeu, Javier. Lecturas de ficción contem-
poránea. De Kafka a Ishiguro. Madrid: Cátedra,
de los textos hasta hacer imposible que, unién-
2009. Impreso.
dolos, formen una novela. Y a estos dos factores Bértolo, Constantino. “Introducción a la narrativa espa-
cabe añadir el cambio de actitud en el lector que ñola actual.” Historia y crítica de la literatura espa-
se empieza a producir, o que profetizan que se ñola. Los nuevos nombres, 1975-1990. Ed. Francisco
producirá, en la era digital: un lector más que Rico. Barcelona: Crítica, 1992. Impreso.
Bornecque, J. H. Introducción y notas. Le Comte de
participativo, determinante en la lectura de las

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