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LA FILOSOFÍA DEL JUZGAMIENTO

Por: DIONISIO RINCONES HERNÁNDEZ

Este artículo va dirigido con todo sentimiento a nuestros compañeros y/o alumnos
los Jueces, abnegados servidores del deporte de la Natación en sus diferentes
modalidades, sacrificados y nunca bien ponderados por la sociedad.

Sería interminable hablar de esta actividad del deporte. Nuestro objetivo principal
es el de entregarles lo que consideramos más importante para su capacitación,
recordándoles que la unificación de criterios y la unidad entre los afiliados son la
base de cualquier agremiación de jueces.

Permítannos traer a colación aquella frase popular que dice: “No nos matemos
entre los de adentro, porque nos comen los de afuera”.

En el esfuerzo por lograr lo mejor en la vida (algunas personas lo llaman ÉXITO),


se deben tener presentes cinco aspectos básicos, a saber:

1. PROPÓSITOS: En la vida nos debemos fijar metas precisas. La persona


que no sabe para dónde va, nunca llegará con seguridad a ninguna parte.
Las metas deben ser lógicas y realizables, sin exagerar, sin edificar
castillos en el aire. Los buenos resultados muy difícilmente resultan al
azar.

2. ORGANIZACIÓN: Hay que dar un orden a las cosas, programar


adecuadamente lo que se pretende realizar. Se debe fijar un tiempo para
cada cosa y realizar cada cosa a su debido tiempo.

3. ENTUSIASMO: El entusiasmo es sinónimo de amor. Es la fuerza


misteriosa que agiganta a las personas, aún en las grandes
adversidades. El entusiasmo es la razón de ser del ser humano. Quien
haya perdido el entusiasmo en la vida, más le valdría morir. Entusiasmo
es lo que deportivamente llamamos “berraquera”. Muchas y grandes
batallas se han ganado gracias al entusiasmo.
4. RESPONSABILIDAD: Viene de responder. Es hacerse cargo de los
propios actos. Es no culpar a otros de las fallas propias, de los fracasos, y
no justificarlos. Es sacrificarse, si es el caso, para cumplir las obligaciones
adquiridas. Es encarar con valentía los deberes que nos hemos fijado o
que nos han sido encomendados. Es una de las mayores virtudes del ser
humano. Cuando queremos hablar bien de alguien o de recomendarle,
decimos que es “responsable”. Desafortunadamente, en nuestra
sociedad y en estos tiempos, quedan muy pocas personas responsables.

5. DISCIPLINA: La disciplina va muy ligada a la responsabilidad. La


disciplina es sinónimo de sacrificio. Más que de “disciplina” debemos
hablar de “autodisciplina”. Es deprimente para un ser humano pensante e
inteligente que, conociendo su tarea a realizar, necesite de un vigilante
que lo obligue a ejecutarla.

Al igual que cualquier deportista, los jueces debemos prepararnos íntegramente


en los aspectos teóricos, técnicos, prácticos, físicos y sicológicos.

Sin un orden prioritario, el buen JUEZ debe contar, entre otras, con las siguientes
condiciones:

• PERSONALIDAD: Es el sello infalible para esta actividad. Personalidad es,


en el sentido práctico, lo que hace que una persona infunda el carisma
necesario en el desempeño de una función. La personalidad va desde su
misma presencia física hasta su propio carácter, pasando por el más
mínimo detalle, por insignificante que este parezca. La personalidad es una
virtud que no se encuentra a la vuelta de la esquina. En cierto modo se
hereda y de todas maneras se cultiva, desde el hogar, en la infancia. Los
padres de familia, los educadores, el medio ambiente, los amigos y
compañeros, tienen gran influencia en la personalidad de un individuo.

En el campo práctico del juzgamiento, la personalidad, en nuestro


concepto, tiene un valor del 60% sobre el total, ya que esta incluye la
mayoría de los valores que mencionamos aquí.

• SEGURIDAD: No hay nada más desesperante que ver un juez inseguro.


Siempre hemos utilizado en nuestras capacitaciones que “vale más un
juez equivocado con seguridad, que un juez justo con indecisiones”,
aunque lo ideal es que sea justo con seguridad.

• CORTESÍA Y RESPETO: A toda persona y aún a los animales, le gusta


que la traten bien. El tono y las palabras con que actuamos denotan
claramente nuestra personalidad. No es lo mismo decirle a un deportista:
“salga del agua”, que decirle: “por favor, salga del agua”. Lo primero es una
orden tajante, lo segundo también es una orden pero que demuestra
caballerosidad. A los deportistas siempre se les debe tratar de “señor” o
“señorita”, sin importar de quien se trate. Los jueces somos los
administradores o gerentes de la competencia y un buen administrador o
gerente debe saber ordenar sin hacerse odiar pero sobre todo respetando a
todas las personas sin importar la edad, raza, credo, clase social o
cualquier otro estado o condición.

• RECONOCER SUS PROPIOS ERRORES: Es propio de humanos


equivocarse, pero cuando estas equivocaciones se aceptan y se
reconocen, son una oportunidad para demostrar la personalidad. La
persona que nunca se equivoca es porque nunca hace nada y termina por
hacerse odiar. Es tan normal equivocarse que los reglamentos de los
diferentes deportes preveen ese caso. Claro que, por otra parte, nunca
debemos olvidar que el mejor Juez es el que menos se equivoca.

• BUEN ESTADO FÍSICO: El aspecto salud y condición física en un Juez es


indescartable. No se puede ni siquiera imaginar a un Juez enfermo o falto
de condición física. Una persona con buena salud y bien preparada
físicamente tendrá siempre muy buena velocidad de reacción física y
mental y grandes reflejos, condiciones indispensables para la toma de
decisiones oportuna y acertada en el juzgamiento.

• CONOCIMIENTO DEL REGLAMENTO: Es imposible aplicar las reglas de


un deporte si éstas no se conocen a la perfección. Este es un aspecto que
no tiene discusión. Hay que estar al día tanto en las modificaciones a las
reglas como en los aspectos de unificación de juzgamiento. Una de las
causas de mayor controversia en los sitios de competencia es
precisamente, la falta de unidad de criterios entre los jueces y la poca
coordinación entre los integrantes del equipo de juzgamiento.
Desafortunadamente, este es uno de los temas menos tratados en la
mayoría de los grupos o colegios de jueces.

• DON DE JUSTICIA: La palabra JUEZ viene de JUSTICIA y justicia es “la


virtud que inclina a dar a cada uno lo que es suyo o lo que se merece”. Por
eso muchas veces escuchamos decir a los entrenadores, dirigentes o
deportistas: “No pido que me den, pero que tampoco me quiten”. Con
esa expresión lo que están pidiendo es JUSTICIA. Para ser “justo” el Juez
se debe despojar de toda pasión o sentimiento. No se puede concebir a un
Juez hincha de algún deportista o equipo o que guarde rencor por alguien
relacionado con una competencia. Aquí cabe anotar que el Juez jamás
deberá compensar un error suyo ya que eso equivaldría a equivocarse dos
veces. “Ser justo es andar siempre con la antorcha de la verdad”.

• AUTORIDAD: El reglamento le da al Juez toda la autonomía en el control


de una competencia. Uno de sus postulados dice: “ninguna protesta
deberá de permitirse en contra de decisiones de hecho”, es decir, las
decisiones de los jueces son “inapelables”. Aquí estriba la mayor
responsabilidad del Juez. Si este deber lo analizáramos a conciencia, de
seguro habría menos jueces en muchos deportes.

En cuanto a la aplicación de la autoridad, recordemos el principio universal


que dice que “la autoridad no se impone a la fuerza, sino que se hace
sentir, ojalá con la sola presencia”. El Juez jamás deberá decir: “aquí el que
manda soy yo”. Sus actuaciones deben hablar por él. En otras palabras, el
Juez debe tener autoridad, pero no debe ser autoritario.

• SENTIDO COMÚN: El sentido común es una ley natural. Es algo que no se


encuentra en los libros. Va muy ligado al espíritu de las leyes de juego. Es
no dañar la competencia o el espectáculo por nimiedades. Es adelantarse a
dar la solución antes de que se presente el problema. Es la virtud que
diferencia al buen Juez de las demás personas.
Confiamos, con estas breves reflexiones, poder aportar algo más de nuestras
vivencias y experiencias en su formación y desarrollo en el campo del juzgamiento
deportivo.

Medellín, Marzo de 2009