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LA REBELIÓN DE LUCIFER: LOS


SOFISMAS DE LA FALSA
LIBERTAD PERSONAL

SEGÚN LOS ESCRITOS DE URANTIA

Palabras introductorias y notas de


Ángel F. Sánchez-Escobar

2014
3

© Ángel Sánchez Escobar


© Semíramis Publicaciones 2014
ISBN: 978-1500869083
Imagen: Antonio Maria Viani,
The Archangel Michael Vanquishing the Devil
4

ÍNDICE

BREVES PALABRAS INTRODUCTORIAS 6

LUCIFER, UN BRILLANTE HIJO LANONANDEC


PRIMARIO 8

1. LOS LÍDERES DE LA REBELIÓN 10

2. LAS CAUSAS DE LA REBELIÓN 13

3. EL MANIFIESTO DE LUCIFER 16

4. EL ESTALLIDO DE LA REBELIÓN 20

5. LA NATURALEZA DEL CONFLICTO 23

6. MANOTIA, UN COMANDANTE DE SERAFINES LEAL 26

7. LA HISTORIA DE LA REBELIÓN 29

8. EL HIJO DEL HOMBRE EN URANTIA 36

9. EL ESTADO ACTUAL DE LA REBELIÓN 40

LOS PROBLEMAS DE LA REBELIÓN DE LUCIFER45

1. LA VERDADERA LIBERTAD Y LA FALSA LIBERTAD 46

2. EL ROBO DE LA LIBERTAD 49
5

3. LA DILACIÓN DE LA JUSTICIA 51

4. LA MISERICORDIOSA DILACIÓN 53

5. LA SABIDURÍA DE LA DEMORA 57

6. EL TRIUNFO DEL AMOR 61

APÉNDICES 67

1. COSMOGRAFÍA DEL UNIVERSO 67

2. LIBROS DE LA BIBLIA 71
6

BREVES PALABRAS
INTRODUCTORIAS
Este relato de la rebelión de Lucifer y de las
consecuencias que trajo consigo corresponde a los
escritos 53 y 54, páginas 601-620 de Los escritos de
Urantia, traducidos por mí.

La rebelión de Lucifer, soberano caído y


depuesto del sistema de Satania, representa para todos
los seres del universo el sofisma de la falsa libertad y
del enaltecimiento de uno mismo. Del enaltecimiento
de uno mismo, se nos dice en los escritos de Urantia,
que “resulta sumamente nefasto incluso para los
elevados seres personales del mundo celestial”. De
Lucifer se dijo: “Se enalteció tu corazón a causa de tu
hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu
esplendor”. Algún profeta de la antigüedad afirmó con
toda verdad al ver el triste estado de este brillante ser
“¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana!
Derribado fuiste a tierra, tú que te atreviste a confundir
a los mundos!”

En su enaltecimiento y en su idea de la
afirmación personal, Lucifer, tal como expresa en su
manifiesto, se opuso a la voluntad de Miguel, creador
del universo local y a los planes del Padre Universal, tal
7

como Miguel los representaba. En su maldad, Lucifer y


sus cercanos colaboradores como Satanás y Caligastia
se coaligaron para hacer fallar incluso la misión de
gracia de Miguel —la encarnación de Jesús—, pero
fracasaron rotundamente.

Ángel F. Sánchez Escobar


8

LUCIFER, UN BRILLANTE HIJO


LANONANDEC PRIMARIO
Lucifer era un brillante hijo lanonandec primario
de Nebadón1. Había realizado servicios en muchos
sistemas, había sido un alto consejero de su grupo y se
distinguía por su sabiduría, sagacidad y eficiencia.
Lucifer era el número 37 de su orden, y cuando recibió
el nombramiento de los melquisedecs2, se le
consideraba uno de los cien seres personales más
capaces y brillantes entre los más de setecientos mil de

1 Es interesante plasmar este párrafo completo, inserto en otro


escrito de El libro de Urantia, para comprender las circunstancias de
su rebeldía: “Al ser un orden de filiación de algo menor rango que
los melquisedecs y los vorondadecs, los lanonandecs pueden
realizar un servicio incluso mayor a los grupos de seres de índole
inferior del universo, ya que son capaces de acercarse más a las
modestas criaturas de las razas inteligentes. No obstante, también
se hallan en un mayor riesgo de descarriarse, de apartarse de un
modo de proceder aceptable del gobierno del universo. Si bien,
estos lanonandecs, especialmente los de orden primario, son los
más aptos y versátiles de todos los administradores de los
universos locales. En capacidad ejecutiva solamente los superan
Gabriel y sus colaboradores no revelados” (392,15).
2 Fue nombrado soberano del sistema.
9

su clase3. Partiendo de unos comienzos tan magníficos,


por medio del mal y del error, abrazó el pecado y figura
en el momento presente como uno de los tres soberanos
de los sistemas de Nebadón que cedieron ante el
impulso del yo y se rindieron a los sofismas de la falsa
libertad personal —rechazo a la lealtad del universo4 y
desprecio de las obligaciones fraternales, esto es,
ceguera a las relaciones cósmicas5—.
En el universo de Nebadón, el entorno de Cristo
Miguel, hay diez mil sistemas de mundos habitados. En
toda la historia de los hijos lanonandecs, en toda su
labor a lo largo de estos miles de sistemas y en la sede
del universo, únicamente tres soberanos de los sistemas
fueron declarados en desacato al gobierno del hijo
creador.

3 En los escritos de Urantia se nos dice que hay exactamente

709.841 hijos lanonandec primarios y que a estos “se les nombra


soberanos del sistema y asistentes de los consejos supremos de las
constelaciones al igual que asesores de la administración superior
del universo” (392,4).
4 No llegaría a reconocer la lealtad debida a los gobernantes
supremos (602,7) ni al Padre invisible (603,4).
5 En otra parte de los escritos se nos dice: “Cuando el traidor
Lucifer, antiguo soberano de Satania, dio noticia de su
reivindicación de una mayor área de autoridad en el esquema de
gobierno del universo local, buscaba reemplazar a todos los
órdenes superiores de filiación. Se lo propuso en su corazón,
diciendo: ‘En lo alto, levantaré mi trono sobre los hijos de Dios; y
en el monte de la asamblea me sentaré, en los extremos del norte; y
seré semejante al altísimo’” (490,1).
10

1. LOS LÍDERES DE LA REBELIÓN

Lucifer no era un ser ascendente6; fue un hijo


creado del universo local, y de él se dijo: “Perfecto eras
en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado
hasta que se halló en ti maldad”7. Había estado muchas
veces en consulta con los altísimos de Edentia. Y
Lucifer reinaba “sobre la montaña santa de Dios”8, el
monte de gobernación de Jerusem, porque era el
mandatario en jefe de un gran sistema de 607 mundos
habitados.
Lucifer era un ser magnífico, un ser personal
brillante; seguía a los padres altísimos de la
constelación en línea directa de autoridad9. A pesar de
la transgresión de Lucifer, antes del ministerio de
gracia de Miguel en Urantia10, las inteligencias de
menor rango se abstuvieron de mostrarle falta de

6Los lanonandecs al igual que los vorondadecs, los melquisedecs


y los portadores de vida son hijos descendentes de Dios.
7 Ez 28,15.
8 Is 11, 9; Ez 28, 14.
9 Los vorondadecs o padres altísimos presiden las constelaciones,
mientras Lucifer era el soberano de uno de los cien sistemas que
componen la constelación. Los lanonandecs son de menor rango
de divinidad que los vorondadecs. Ante la secesión de Lucifer, los
altísimos asumieron cierto control planetario de los mundos
rebeldes.
10 Antes de la encarnación de Jesús en nuestro planeta.
11

respeto ni menosprecio. Incluso el arcángel de Miguel,


en el momento de la resurrección de Moisés, “no se
atrevió a proferir juicio de acusación contra él, sino que
simplemente dijo: ‘El Señor te reprenda’”11. El juicio de
estos asuntos es de la incumbencia de los ancianos de
los días, los gobernantes del universo global.
En este momento, Lucifer es el soberano caído y
depuesto de Satania. El enaltecimiento de uno mismo
resulta sumamente nefasto, incluso para los elevados
seres personales del mundo celestial. De Lucifer se dijo:
“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor”12.
Vuestro profeta de antaño vio su triste estado cuando
escribió: “¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la
mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que te atreviste a
confundir a los mundos!”13.
En Urantia se supo muy poco acerca de Lucifer
ya que, para defender su causa en vuestro planeta, se
asignó a Satanás14, su primer ayudante. Satanás
formaba parte del mismo grupo de hijos lanonandecs
primarios, pero nunca había ejercido como soberano
del sistema; se involucró por completo en la insu-

11 Jud 1,9.
12 Ez 28,17.
13 Is 14,12.
14 Job 1,6-12; 2,1-7; Zac 3, 1-2; Mat 4,10; Lc 10,18.
12

rrección de Lucifer. El “diablo”15 no es otro que


Caligastia, el depuesto príncipe planetario16 de Urantia
y un hijo del orden secundario de los lanonandecs.
Cuando Miguel estaba en Urantia en carne, Lucifer,
Satanás y Caligastia se aliaron para que hacer fallar su
misión de gracia. Pero fracasaron rotundamente.
Abadón17 era el jefe de la comitiva de Caligastia.
Siguió a su señor en la rebelión y desde entonces ha
actuado como mandatario en jefe de los rebeldes de
Urantia. Beelzebú18 era el líder de las criaturas
intermedias desleales que se aliaron con las fuerzas del
traidor Caligastia.
El dragón acabó por convertirse en la
representación simbólica de todos estos malvados
personajes. Al triunfar Miguel, “Gabriel bajó de Lugar
de Salvación y encadenó al dragón (a todos los líderes
rebeldes) por una era”19. De los rebeldes seráficos de
Jerusem se ha escrito: “Y a los ángeles que no
guardaron su dignidad, sino que abandonaron su
propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, con
ligaduras eternas, para el juicio del gran día”20.

15Mt 4,1-11; 13,39; 25,41; Lc 4,2-6,13; 8,12,29; Hch 10,38; Jud 1,9; Ap
12,9; 20,2.
16 Jn 12,31; 14,30; 16,11; Ef 2,2; 6,12.
17 Ap 9,11.
18 Mt 12,24,27; Mc 3,22; Lc 11,15-19
19 Ap 20,1-2.
20 Jud 1,6.
13

2. LAS CAUSAS DE LA REBELIÓN

Lucifer y su primer asistente, Satanás, habían


reinado en Jerusem durante más de quinientos mil años
cuando en sus corazones empezaron a disponerse
contra el Padre Universal y su hijo Miguel, por aquel
entonces vicerregente.
62,5
En el sistema de Satania no se daban
condiciones particulares o especiales que favorecieran o
hicieran pensar en la rebelión. Consideramos que esta
idea se originó y tomó forma en la mente de Lucifer, y
que pudo haber instigado dicha rebelión indepen-
dientemente de donde pudiera haber estado
emplazado. Lucifer anunció primero sus planes a
Satanás, pero se precisaron varios meses para corrom-
per la mente de su capaz y brillante compañero. Sin
embargo, una vez convertido a las teorías rebeldes, se
volvió un firme y ferviente defensor “de la afirmación
personal y de la libertad”21.
Nadie jamás le propuso a Lucifer que se
rebelara. La idea de la afirmación personal
oponiéndose a la voluntad de Miguel y a los planes del
Padre Universal, tal como Miguel los representaba,
tuvo sus orígenes en su propia mente. Sus relaciones
con el hijo creador habían sido estrechas y siempre
cordiales. En ningún momento antes del enaltecimiento

21 Is 14,12-14.
14

de su propia mente había expresado Lucifer


públicamente insatisfacción alguna respecto a la
administración del universo. A pesar de su silencio, por
más de cien años de tiempo regular, el unión de días de
Lugar de Salvación22, mediante la reflectividad, había
estado comunicando a Uversa que en la mente de
Lucifer no reinaba del todo la paz. Esta información
también se remitió al hijo creador y a los padres de la
constelación de Norlatiadec.
Durante todo este período, Lucifer se volvió
cada vez más crítico en cuanto a la totalidad del plan de
la administración del universo, pero siempre profesó
una lealtad incondicional hacia los gobernantes
supremos. Su primera declarada deslealtad se
manifestó con motivo de una visita de Gabriel a
Jerusem, unos pocos días antes de la proclamación
pública de la Declaración Libertaria de Lucifer. Gabriel
quedó tan hondamente impresionado ante la certeza de
una inminente insurrección que se trasladó directa-
mente a Edentia para consultar con los padres de la
constelación acerca de las medidas a emplear en caso
de manifiesta rebelión.
Resulta muy difícil señalar la causa o causas
exactas que acabaron por desembocar en la rebelión de
Lucifer. Solo estamos seguros de una cosa: cualesquiera
que fueran sus comienzos, tuvieron su origen en la
mente de Lucifer. Debe haberse dado un envane-
cimiento de sí mismo que le hizo caer en el auto-

22 Ver 166,4; 212.7 y ss.


15

engaño23, así que Lucifer, durante algún tiempo,


verdaderamente se convenció a sí mismo de que su
idea de rebelarse era en realidad por el bien del
sistema, cuando no del universo completo. Cuando
reconoció que sus planes no podrían desarrollarse a su
satisfacción, Lucifer había ido ya sin duda demasiado
lejos como para que la problemática actitud orgullosa
que le guiaba desde un principio le permitiese ponerles
fin. En algún momento, en este transcurso de
circunstancias, se volvió deshonesto, y el mal
evolucionó en pecado deliberado y obstinado. Este
hecho se demuestra por el comportamiento que este
brillante mandatario adoptó a continuación. Durante
mucho tiempo se le ofreció la oportunidad de arrepen-
tirse, pero tan solo algunos de sus subordinados
aceptaron la misericordia que se les brindaba. Por
solicitud de los padres de la constelación, el fiel de días
de Edentia24, presentó en persona el plan de Miguel
para la salvación de estos manifiestos rebeldes, pero
siempre se rechazaba la misericordia del hijo creador
con mayor desprecio y arrogancia cada vez.

23 Ez 28,17.
24 Ver 489,4 y ss.
16

3. EL MANIFIESTO DE LUCIFER

Cualesquiera que fuesen las raíces de la


agitación de los corazones de Lucifer y Satanás, la
revuelta final tomó la forma de la Declaración
Libertaria de Lucifer25. La causa de los rebeldes se hizo
patente en tres epígrafes:
1. La realidad del Padre Universal. Lucifer alegaba
que el Padre Universal no existía en realidad, que la
gravedad física y la energía del espacio eran intrínsecas
al universo y que el Padre era un mito inventado por
los hijos del Paraíso para poder preservar el gobierno
de los universos en el nombre del Padre. Negaba que el
ser personal fuese un don del Padre Universal. Incluso
insinuaba que los finalizadores estaban en connivencia
con los hijos del Paraíso para instruir en el engaño a
toda la creación, puesto que nunca traían una idea sin
ambages del verdadero ser personal del Padre tal como
se le percibe en el Paraíso. Para su ventaja, llamaba
ignorancia a la reverencia. La acusación era aplastante,
terrible y blasfema. Fue este ataque encubierto a los
finalizadores el que sin duda motivó a los ciudadanos
ascendentes en aquel entonces en Jerusem a adoptar
una postura de firmeza y a mantenerse inalterables en
su resistencia a todas las propuestas del rebelde.

25 Is 14,12-14.
17

2. El gobierno universal del hijo creador: Miguel.


Lucifer sostenía que los sistemas locales debían ser
autónomos. Se quejaba del derecho de Miguel, el hijo
creador, a la soberanía de Nebadón en nombre de un
hipotético Padre del Paraíso y de la exigencia impuesta
a todos los seres personales de dar su lealtad a este
Padre invisible. Afirmaba que todo el plan de
adoración era una astuta trama urdida para el
engrandecimiento de los hijos del Paraíso. Estaba
dispuesto a reconocer a Miguel como su padre-creador,
pero no como su Dios ni como gobernante legítimo.
Lucifer atacó con gran dureza el derecho de los
ancianos de días — o “potentados extranjeros”— a
interferir en los asuntos de los sistemas y de los
universos locales. Denunció a estos gobernantes como
tiranos y usurpadores. Exhortó a sus seguidores a creer
que ninguno de ellos podía hacer nada para
obstaculizar el funcionamiento de su completo
autogobierno si los hombres y los ángeles tenían el
coraje de imponerse a sí mismos y reclamar con
valentía sus derechos.
18

603,6
Sostenía que se impidiera la actuación de los
ejecutores de los ancianos de días26 en los sistemas
locales toda vez que los seres nativos hicieran valer su
independencia. Mantenía que la inmortalidad era
intrínseca a los seres personales del sistema, que la
resurrección era natural e involuntaria, y que todos los
seres vivirían eternamente salvo por los actos
arbitrarios e injustos de tales ejecutores de los ancianos
de días.
3. El ataque al plan de formación de los mortales
ascendentes en el universo. Lucifer mantenía que se
empleaba demasiado tiempo y energía en el exhaustivo
sistema de formación de los mortales en los
fundamentos de la administración del universo,
fundamentos que, como alegaba, eran poco éticos y sin
solidez. Se quejaba de la dilatadísima duración del
programa con el que se preparaba a los mortales del

26Desde los tribunales de los ancianos de días se expide el decreto


de extinción final de las criaturas. Y parece que estos ejecutores
son los jueces que aquí se mencionan y que son los que Lucifer
rechaza: “El mandato de disolución se origina en los tribunales
superiores del universo global, tras confirmarse intacta la
acusación que se origina en la esfera, lugar donde reside el
transgresor; y, por tanto, una vez se haya confirmado en las alturas
la sentencia de extinción, esta se cumple mediante la actuación
directa de aquellos jueces que residen y operan en las sedes
centrales del universo global” (37,1). Más adelante se nos dice que
hay “fuerzas que actúan bajo la jurisdicción de los ancianos de días
cumplen el decreto final de disolución” cuando aquellos rebeldes y
errados de pensamiento rechazan finalmente los actos de amor que
se le ofrecen (37,4).
19

espacio para un destino desconocido y apuntó a la


presencia del colectivo de los finalizadores en Jerusem
como prueba de que estos mortales habían pasado eras
capacitándose para un destino que era pura ficción.
Mofándose remarcó que los finalizadores habían
encontrado un destino no más glorioso que el de volver
a unas humildes esferas similares a las de su origen.
Insinuó que el exceso de disciplina y la prolongada
formación les había corrompido y que en realidad
habían traicionado a sus semejantes mortales al
cooperar con un sistema que esclavizaba a la creación
por completo a la ficción de un mítico destino eterno
para los mortales ascendentes. Defendía que los
ascendentes debían disfrutar de la libertad de su propia
independencia personal. Cuestionó y condenó la
totalidad del plan de ascensión de los mortales
promovido por los hijos de Dios del Paraíso con el
apoyo el Espíritu Infinito.
Y con esta declaración libertaria Lucifer
emprendió su desenfrenado derrotero de oscuridad y
muerte.
20

4. EL ESTALLIDO DE LA REBELIÓN

El manifiesto de Lucifer se emitió en el cónclave


anual de Satania en el mar de cristal, en presencia de las
multitudes de Jerusem allí congregadas, el último día
del año, hace unos doscientos mil años, tiempo de
Urantia. Satanás proclamó que las fuerzas universales
—físicas, intelectuales y espirituales— podrían ser
objeto de culto, pero que solamente se podría rendir
lealtad al gobernante efectivo y actual, a Lucifer, el
“amigo de hombres y de ángeles” y el “Dios de la
libertad”.
La afirmación personal fue el grito de guerra de
la rebelión de Lucifer27. Uno de sus argumentos
principales consistía en que, si el autogobierno era
bueno y adecuado para los melquisedecs y para otros
grupos, debía de ser igualmente bueno para todos los
órdenes de inteligencia. Fue atrevido y determinado en
defender la “igualdad de la mente” y “la hermandad de
la inteligencia”. Mantenía que todo gobierno debía
estar limitado a los planetas locales y a su
confederación voluntaria en los sistemas locales.
Rechazaba cualquier otra supervisión. Prometió a los
príncipes planetarios que gobernarían los mundos
como mandatarios supremos. Denunció que la

27 Ap 12,7.
21

actividad legislativa se localizara en la sede de la


constelación y que se dirigieran los asuntos judiciales
desde la capital del universo. Sostenía que todas estas
funciones de gobierno debían concentrarse en las
capitales de los sistemas y procedió a establecer su
propia asamblea legislativa y a organizar sus propios
tribunales poniéndolos bajo la jurisdicción de Satanás.
Y dispuso que los príncipes de los mundos apóstatas
hicieran lo mismo.
Todo el consejo administrativo de Lucifer se unió
a él y todos prestaron juramento públicamente como
funcionarios del gobierno del nuevo jefe de “los
mundos y de los sistemas liberados”.
Aunque con anterioridad ya habían tenido lugar
dos rebeliones en Nebadón, estas habían ocurrido en
constelaciones distantes. Lucifer sostenía que estas
insurrecciones no habían triunfado porque la mayoría
de las inteligencias no siguieron a sus líderes. Afirmaba
que “las mayorías gobiernan”, que “la mente es
infalible”. Al parecer la libertad que le permitieron los
gobernantes del universo le hizo afianzarse en muchos
de sus perversos argumentos. Se enfrentó a todos sus
superiores; no obstante, parece que no tuvieron en
cuenta sus actos. Se le dio vía libre para llevar adelante
su provocador plan sin obstáculos.
Lucifer señaló que todos los aplazamientos de la
justicia en nombre de la misericordia demostraban la
incapacidad de los hijos del Paraíso para detener la
rebelión. Se enfrentaba públicamente y cuestionaba con
arrogancia a Miguel, a Emanuel y a los ancianos de días
22

para destacar seguidamente el hecho de que su inacción


era una prueba evidente de la impotencia de los
gobiernos del universo y del universo global.
Gabriel estuvo personalmente presente durante
todas estas deslealtades y únicamente anunció que él,
en su debido momento, hablaría en nombre de Miguel,
y que se dejaría a todos los seres decidir en libertad y
sin interferencias; que el “gobierno de los hijos en
nombre del Padre solo deseaba una lealtad y una
devoción que fuesen voluntarias, sinceras y a prueba de
sofismas”.
A Lucifer se le permitió formar y organizar al
completo su gobierno en rebeldía antes de que Gabriel
hiciera intento alguno por impugnar el derecho a la
secesión ni por contrarrestar la propaganda de los
insurgentes. Pero, de forma inmediata, los padres de la
constelación restringieron la acción de estos seres
desleales al sistema de Satania. Este periodo dilatorio,
sin embargo, resultó ser un período de gran aflicción y
prueba para los seres leales de toda Satania. Durante
algunos años todo se sumió en el caos, y una gran
confusión reinó en los mundos en los mundos de las
moradas.
23

5. LA NATURALEZA DEL CONFLICTO

Cuando estalló la rebelión de Satania, Miguel


consultó con Emanuel, su hermano del Paraíso y, tras
esta trascendental reunión, Miguel anunció que
seguiría el mismo principio que había caracterizado su
conducta en sublevaciones similares en el pasado, esto
es, una actitud de no injerencia.
En el momento de esta rebelión y de las dos que
la precedieron, en el universo de Nebadón no existía
ninguna autoridad soberana de forma absoluta y
personal.. Miguel gobernaba por derecho divino, como
vicerregente del Padre Universal, pero aún no por
derecho personal propio. No había acabado su
andadura de gracia; todavía no había sido investido de
“toda potestad en el cielo y en la tierra”28.
Desde el estallido de la rebelión hasta el día de
su entronización como soberano gobernante de
Nebadón, Miguel nunca se interpuso a las fuerzas
rebeldes de Lucifer; se les permitió seguir su curso con
entera libertad durante casi doscientos mil años del
tiempo de Urantia. Cristo Miguel dispone en este
momento de amplio poder y autoridad para tratar de
inmediato, incluso sumariamente, con tales brotes de
deslealtad, pero tenemos dudas de que tal autoridad

28 Mt 28,18.
24

soberana le lleve a conducirse de forma diferente si se


produjese otra sublevación de índole similar.
Al haber optado Miguel por mantenerse al
margen de la guerra declarada por la rebelión de
Lucifer, Gabriel29 convocó a sus asistentes personales
en Edentia y, con la recomendación de los altísimos,
decidió asumir el mando de las multitudes leales de
Satania. Miguel permaneció en Lugar de Salvación
mientras que Gabriel se dirigió a Jerusem y se
estableció en la esfera dedicada al Padre30 —el mismo
Padre Universal cuyo ser personal Lucifer y Satanás
habían cuestionado—, en presencia de las multitudes
de seres personales leales allí congregados, desplegó el
estandarte de Miguel, el emblema material del gobierno
de la Trinidad de toda la creación: los tres círculos
concéntricos azul celeste sobre un fondo blanco.
El emblema de Lucifer era un estandarte blanco
con un círculo rojo, en el centro del cual aparecía un
círculo de color negro sólido.
“Había guerra en el cielo; el comandante de
Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón
(Lucifer, Satanás y los príncipes apóstatas); y luchaban
el dragón y sus ángeles rebeldes, pero no
prevalecieron”31. Esta “guerra en el cielo” no fue una
batalla física de la manera en la que un conflicto así se

29 Ver 371.3.
30 Ver 510,7.
31 Ap 12,7-8.
25

pudiera concebir en Urantia. En los primeros días de la


contienda, Lucifer pronunció sus diatribas
continuamente en el anfiteatro planetario. Gabriel,
desde su sede, establecida en las cercanías, hizo una
constante denuncia de los sofismas del insurgente. Los
distintos seres personales presentes en la esfera que
estuviesen en duda respecto a la actitud a tomar iban y
venían de un discurso a otro hasta adoptar una
decisión definitiva.
Pero esta guerra en el cielo fue muy terrible y
muy real. Aunque no presentaba ninguna de las
atrocidades propias de la guerra física de los mundos
no desarrollados, un conflicto así es mucho más
mortífero; en un combate de orden material, la vida
humana corre peligro, pero la guerra en el cielo se
libraba en términos de vida eterna.
26

6. MANOTIA, UN COMANDANTE DE
SERAFINES LEAL

Durante el período de tiempo transcurrido entre


el brote de las hostilidades y la llegada del nuevo
gobernante del sistema y de sus asistentes, se
sucedieron muchas gestas nobles e inspiradoras de
devoción y lealtad de parte de numerosos seres
personales. Pero entre todas estas valerosas proezas y
muestras de devoción, la más apasionante de todas fue
la valiente conducta de Manotia, el segundo al mando
de los serafines de la sede de Satania.
Cuando estalló la rebelión en Jerusem, el jefe de
las multitudes seráficas se sumó a la causa de Lucifer.
Esto sin duda explica por qué se descarrió un número
tan grande del cuarto orden de serafines, o serafines
gestores de los sistemas. El líder seráfico se dejó cegar
espiritualmente por la brillante personalidad de
Lucifer; sus agradables modos fascinaban a los órdenes
de seres celestiales de inferior rango. Sencillamente, no
podían comprender cómo una persona tan
deslumbrante pudiese estar equivocada.
No hace mucho tiempo, al describir sus
experiencias en relación al inicio de la rebelión de
Lucifer, Manotia dijo: “Pero, en conexión con la
emocionante aventura que significó mi actuación en la
rebelión de Lucifer, el momento más estimulante para
mí fue cuando, en calidad de segundo comandante
27

seráfico, me negué a participar en la afrenta que se


había ideado en contra de Miguel; y los poderosos
rebeldes procuraron terminar conmigo mediante la
formación de una coligación de fuerzas. Hubo una
sublevación terrible en Jerusem, pero ni uno solo de los
serafines leales sufrió daño alguno”.
“Tras el incumplimiento de mi superior
inmediato, recayó sobre mí la responsabilidad de
asumir el mando de las multitudes angélicas de
Jerusem como director titular de los confusos asuntos
seráficos del sistema. Los melquisedecs me dieron su
apoyo moral, una mayoría de hijos materiales me
prestó su valiosa asistencia, un considerable grupo de
mi propio orden me abandonó, pero recibí un
magnifico respaldo de los mortales ascendentes de
Jerusem”.
“Al haber sido inevitablemente expulsados de
las vías circulatorias de la constelación a causa de la
secesión de Lucifer, dependíamos de la lealtad de
nuestro cuerpo de informaciones, que remitía los
llamamientos de ayuda a Edentia desde el sistema
cercano de Rantulia; y constatamos que el reino del
orden, del intelecto de la lealtad y del espíritu de la
verdad eran, de forma inherente, los vencedores sobre
la rebelión, la afirmación de sí mismo y la llamada
libertad personal; logramos seguir adelante hasta la
llegada del nuevo soberano del sistema, el digno
sucesor de Lucifer. E inmediatamente después, se me
asignó al colectivo de los síndicos melquisedecs de
Urantia, asumiendo la jurisdicción de los órdenes
seráficos leales del mundo del traidor Caligastia, que
28

había declarado a su esfera como miembro de nuevo


sistema previsto de ‘mundos liberados y de seres
personales emancipados' propuesto en la infame
declaración libertaria promulgada por Lucifer, en su
llamamiento a las 'inteligencias amantes de la libertad,
librepensadoras y con visión de futuro de los mundos
mal gobernados y mal administrados de Satania’”.
Este ángel sigue en activo en Urantia como jefe
adjunto de los serafines.
29

7. LA HISTORIA DE LA REBELIÓN

La rebelión de Lucifer se propagó por todo el


sistema. Treinta y siete príncipes planetarios
secesionistas pusieron mayoritariamente los gobiernos
de sus mundos del lado del archirrebelde. Únicamente
en Panoptia, el príncipe planetario no consiguió
arrastrar a su pueblo con él. En dicho mundo, bajo la
dirección de los melquisedecs, el pueblo se unió en
apoyo de Miguel. Elanora una mujer joven de ese
planeta de mortales, empuñó el mando de las razas
humanas y ni una sola alma de ese mundo, desgarrado
por los conflictos, se alistó bajo la bandera de Lucifer. Y
desde entonces, estos leales panoptianos prestan sus
servicios en el séptimo mundo de transición de Jerusem
como cuidadores y constructores en la esfera del Padre
y en sus siete mundos de detención que la rodean32. Los
panoptianos no actúan solamente como auténticos
custodios de estos mundos, sino que también cumplen
las órdenes personales de Miguel a fin de embellecer
estas esferas para algún uso futuro y desconocido.
Realizan esta labor cuando, en su camino a Edentia,
hacen estancia allí.
Durante todo este período, Caligastia defendió la
causa de Lucifer en Urantia. Con habilidad, los
melquisedecs supieron oponerse al apóstata príncipe

32 Ver 510,7-8.
30

planetario, pero los sofismas de una libertad


desenfrenada y las engañosas ideas de la afirmación de
sí mismo encontraron el camino abierto para servir de
engaño a los pueblos primitivos de un mundo joven y
sin desarrollar.
La propaganda secesionista tuvo que efectuarse
acudiendo a la iniciativa personal porque el servicio de
transmisiones y todos los otros canales de comuni-
cación interplanetaria se habían suspendido por acción
de los supervisores de las vías circulatorias del sistema.
En el momento del estallido de la insurrección, todo el
sistema de Satania quedó aislado de las vías circula-
torias de la constelación y también de las del universo.
Durante este período, los agentes seráficos y los
mensajeros solitarios enviaban todos los mensajes,
tanto entrantes como los salientes. Las vías circulatorias
que accedían a los mundos caídos estaban igualmente
cortadas, de modo que Lucifer no podía utilizar este
canal para impulsar su perverso plan. Y, mientras el
archirrebelde viva dentro de los confines de Satania,
estas vías de comunicación no se restablecerán.
Fue una rebelión de los lanonandecs. Los
órdenes más elevados de filiación del universo local no
se adhirieron a la secesión de Lucifer, aunque algunos
de los portadores de vida emplazados en los planetas
rebeldes se dejaron influir en cierta manera por la
rebelión de los príncipes desleales. Ninguno de los hijos
trinitizados se descarrió. Los melquisedecs, los
arcángeles y las estrellas brillantes vespertinas
permanecieron todos leales a Miguel y, con Gabriel,
31

lucharon con valentía por la voluntad del Padre y el


gobierno del Hijo.
Ningún ser originario del Paraíso estuvo
involucrado en deslealtad alguna. Junto con los
mensajeros solitarios, establecieron su sede en el
mundo del Espíritu y permanecieron bajo el mando del
fiel de días de Edentia. Ninguno de los conciliadores
apostató, ni tampoco se descarrió ni uno solo de los
documentalistas celestiales. Pero hubo grandes
pérdidas entre los acompañantes morontiales y los
maestros de los mundos de las moradas.
Del orden supremo de los serafines, no se perdió
ningún ángel, pero un grupo considerable del orden
siguiente, el superior, sucumbió al engaño y se dejaron
arrastrar. Igualmente, algunos ángeles del orden
tercero o serafines supervisores, se descarriaron. Si
bien, el gran descalabro se produjo en el cuarto grupo,
o ángeles administradores, o serafines normalmente
destinados al servicio de las capitales de los sistemas;
Manotia consiguió salvar a casi dos tercios de ellos,
pero algo más de un tercio siguió a su jefe y se sumó a
las filas rebeldes. Un tercio de todos los querubines de
Jerusem adscritos a los ángeles administradores se
perdió junto con sus serafines desleales.
De los ayudantes angélicos planetarios, los
asignados a los hijos materiales, alrededor un tercio
sucumbió al engaño y casi un diez por ciento de los
servidores de las criaturas en transición se dejó
arrastrar. Juan vio esto de modo simbólico cuando
escribió del gran dragón rojo, diciendo: “Y su cola
32

arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las


arrojó a la oscuridad”33.
Aunque la peor de las pérdidas ocurrió en las
filas angélicas, la mayoría de los órdenes de inteligencia
de inferior rango se implicaron en la deslealtad. De los
681.217 hijos materiales que se perdieron en Satania, el
noventa y cinco por ciento cayó víctima de la rebelión
de Lucifer. Un gran número de criaturas intermedias se
perdió en determinados planetas cuyos príncipes
planetarios se sumaron a la causa de Lucifer.
En muchos aspectos, esta rebelión fue la más
extendida y devastadora de todas aquellas ocurridas en
Nebadón. Se implicaron más seres personales en esta
insurrección que en las dos anteriores. Quedará como
una eterna ignominia que los emisarios de Lucifer y
Satanás no respetaran las guarderías infantiles de
formación del planeta cultural de los finalizadores, sino
que, por el contrario, trataron de corromper estas
mentes en desarrollo de los mundos evolutivos,
salvadas por misericordia.
Los mortales ascendentes eran vulnerables, pero
resistieron mejor a los sofismas de la rebelión que los
espíritus menores. Aunque cayeron muchos de de
aquellos de los mundos de las moradas de inferior
orden que no habían llegado a fusionarse con sus
modeladores, está escrito, para gloria de la solidez del
plan de ascensión, que ni uno solo miembro de los

33 Ap 12,3-4.
33

ciudadanos ascendentes de Satania con residencia en


Jerusem participó en la rebelión de Lucifer.
Hora tras hora y día tras día, las estaciones de
transmisión de todo Nebadón se atestaban de ansiosos
espectadores de toda clase de inteligencias celestiales
que cabe imaginar. Acudían para examinar con
detenimiento los boletines sobre la rebelión de Satania
y celebrar los informes que incesantemente se hacían
eco de la inquebrantable lealtad de los mortales
ascendentes, los cuales, bajo el mando de los
melquisedecs, conseguían resistir a la acción conjunta y
continuada de todas las insidiosas fuerzas del mal que
tan prontamente habían cerrado filas en torno al
estandarte de la secesión y del pecado.
Entre el comienzo de la “guerra en el cielo”34 y la
toma de posesión del sucesor de Lucifer transcurrieron
más de dos años del tiempo del sistema. Pero por fin
llegó el nuevo soberano, que arribó al mar de cristal con
sus asistentes. Yo me encontraba entre las reservas que
Gabriel había movilizado en Edentia y recuerdo bien el
primer mensaje de Lanaforge dirigido al Padre de la
Constelación de Norlatiadec. Así decía: “Ni un solo
ciudadano de Jerusem se ha perdido35. Todos los
mortales ascendentes sobrevivieron a la dura y decisiva
prueba y salieron totalmente triunfantes y victoriosos.”
Y este mensaje llegó a Lugar de Salvación, Uversa y al

34 Ap 12,7.
35 Ap 12,8.
34

Paraíso afirmando la certeza de que la experiencia de


sobrevivir de los mortales ascendentes es la mayor
garantía contra la rebelión y la salvaguardia más
segura contra el pecado. El número de este noble grupo
de Jerusem era de un total de 187.432.811 fieles
mortales.
Con la llegada de Lanaforge, los archirrebeldes
fueron derrocados y apartados de todo poder de
gobernación, aunque se les permitió moverse con
libertad por Jerusem, por las esferas morontiales e
incluso por los distintos mundos habitados. Y
continuaron en su afán de engañar y tentar para
confundir y e inducir al error a las mentes de hombres
y ángeles. Pero en cuanto a su tarea en el monte de
gobernación de Jerusem, “no se halló ya lugar para
ellos”36.
Aunque se despojó a Lucifer de toda autoridad
en la administración de Satania, no existía en aquel
entonces ningún poder ni tribunal del universo local
que pudiese detener o destruir a este malvado rebelde;
en aquel momento, Miguel no había sido elevado a
gobernante soberano. Los ancianos de días apoyaron a
los padres de la constelación en la toma del gobierno
del sistema, pero jamás han anunciado con
posterioridad ninguna decisión en las muchas
apelaciones todavía pendientes con respecto a la
condición actual y al futuro dictamen sobre Lucifer,
Satanás y sus colaboradores.

36 Ap 12,8.
35

Por consiguiente, estos archirrebeldes pudieron


deambular por todo el sistema buscando una nueva
infiltración de sus doctrinas del descontento y de la
afirmación de sí mismo. Pero en casi doscientos mil
años de tiempo de Urantia, no han logrado engañar a
ningún otro mundo37. Desde la caída de los treinta y
siete mundos, ningún otro se ha perdido, ni siquiera
aquellos mundos más jóvenes que se han poblado tras
el día de la rebelión.

37 Ap 12,7-8
36

8. EL HIJO DEL HOMBRE EN URANTIA

Lucifer y Satanás deambularon libremente por el


sistema de Satania hasta el término de la misión de
gracia de Miguel en Urantia. Estuvieron juntos en
vuestro mundo por última vez durante el momento de
su ataque al Hijo del Hombre38, perpetrado en
combinación.
Con anterioridad, cuando los príncipes plane-
tarios, los “hijos de Dios” se congregaban
regularmente39, “venía también Satanás”40, reclamando
que él representaba a todos los mundos aislados de los
príncipes planetarios caídos. Pero, desde el último
ministerio de gracia de Miguel, no se le concede en
Jerusem tal libertad. Tras su intento de corromper a
Miguel durante su ministerio en la carne, en toda
Satania, aparte de los mundos aislados por el pecado,
cualquier sentimiento de compasión hacia Lucifer y
Satanás ha dejado de ser.
Exceptuando a los planetas de los príncipes
planetarios apóstatas, el ministerio de gracia de Miguel
puso fin a la rebelión de Lucifer41 en todo Satania. Y de
ahí el sentido que adquiere la experiencia personal de

38 Mc 1,13.
39 Job 1,6.
40 Job 1,6; 2,1.
41 Mt 4,1-11.
37

Jesús cuando cierto día, poco antes de morir en la carne,


manifestó a sus discípulos: “Y yo vi a Satanás caer del
cielo como un rayo”42. Había venido con Lucifer a
Urantia para librar la última y decisiva batalla.
El Hijo del Hombre confiaba en tener éxito, y
sabía que su triunfo en vuestro mundo resolvería para
siempre la condición de sus enemigos seculares, no
solamente en Satania sino también en los otros dos
sistemas sumidos en el pecado. Cuando vuestro
Maestro, en respuesta a las proposiciones de Lucifer,
contestó con serenidad y con aplomo divino, “Ponte
detrás de mí, Satanás”43, se abrió el camino a la
supervivencia de los mortales y a la seguridad para los
ángeles. Ese fue, en principio, el verdadero fin de la
rebelión de Lucifer. Es cierto que los tribunales de
Uversa no han emitido aún la decisión ejecutiva sobre
la apelación de Gabriel pidiendo acabar con los
rebeldes, pero, sin duda, tal decreto estará disponible
en el cumplimiento de los tiempos al haberse dado ya
el primer paso para la audiencia de este caso.
El Hijo del Hombre reconoció a Caligastia
formalmente como el príncipe de Urantia hasta cerca
del tiempo de su muerte. Dijo Jesús: “Ahora es el juicio
de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será

42 Lc 10,18.
43Mc 8,33; Mt 4,10; 16,23; Lc 4,8; Jn 12,31; 16,11. La traducción de
las ediciones de la Biblia que manejo dice: “¡Quítate de delante de
mí, Satanás!”.
38

echado fuera”44. Y estando incluso más cerca de acabar


su misión anunció: “El príncipe de este mundo45 ha
sido ya juzgado46. Este mismo príncipe, destronado y
en deshonra, es el que una vez fue llamado “Dios de
Urantia”47.
El último acto de Miguel antes de dejar Urantia
fue ofrecer misericordia a Caligastia y Daligastia, pero
desdeñaron su considerado ofrecimiento. Caligastia,
vuestro príncipe planetario apóstata, está todavía libre
en Urantia para proseguir con sus perversos objetivos,
pero no tiene en absoluto poder alguno para entrar en
la mente de los hombres, ni tampoco puede acercarse a
sus almas para tentarlas o corromperlas, a menos que
estas realmente deseen ser maldecidas por su malvada
presencia.
Antes del ministerio de gracia de Miguel, estos
gobernantes de las tinieblas intentaron mantener su
autoridad en Urantia, y constantemente se resistieron a
los seres personales celestiales menores y
subordinados. Pero a partir del día de Pentecostés, el
traidor Caligastia y Daligastia, su igualmente
despreciable colaborador, están supeditados a la
majestad divina de los modeladores del pensamiento

44 Jn 12,31.
45 14,30; Ef 2,2; 6,12.
46 Jn 16,11.
47 2 Cr 4,4
39

del Paraíso y del protector Espíritu de la Verdad, el


espíritu de Miguel, que se derramó sobre toda carne48.
Pero incluso así, ningún espíritu caído ha tenido
nunca el poder de invadir la mente ni de hostigar las
almas de los hijos de Dios. Ni Satanás ni Caligastia
podrían perturbar o acercarse a los hijos de Dios por la
fe; la fe es una armadura eficaz contra el pecado y la
iniquidad49. Es verdad: “Todo aquel que ha nacido de
Dios se guarda y el maligno no lo toca”50.
En general, cuando se supone que hay mortales
débiles y disolutos bajo la influencia de diablos y
demonios, lo que sucede es que se encuentran
dominados de forma inherente por tendencias indignas
que les son propias, se dejan llevar por sus propias
inclinaciones naturales. Se ha atribuido al diablo mucho
mal que no le corresponde. Caligastia, desde la cruz de
Cristo, es relativamente impotente.

48 Jl 2,28; Hch 2:17.


49 Ef 6,16.
50 1 Jn 5,18.
40

9. EL ESTADO ACTUAL DE LA REBELIÓN

En los primeros días de la rebelión de Lucifer,


Miguel ofreció la salvación a todos los rebeldes. A
todos aquellos que dieran prueba de arrepentimiento
sincero, les brindó, en cuanto alcanzara la soberanía
plena del universo, el perdón y la reintegración en
alguna forma de servicio en el universo51. Ninguno de
los líderes aceptó este ofrecimiento de misericordia.
Pero miles de ángeles y órdenes menores de seres
celestiales, incluyendo a cientos de hijos e hijas
materiales, aceptaron la misericordia anunciada por los
panoptianos y, en el momento de la resurrección de
Jesús mil novecientos años atrás, se les concedió la
rehabilitación. En aquel entonces se les trasladó al
mundo del Padre de Jerusem, en el que deben
permanecer, oficialmente, hasta que los tribunales de
Uversa anuncien su fallo en la cuestión de Gabriel
contra Lucifer. Pero nadie duda de que, cuando se dicte
el veredicto de total obliteración, esto seres personales
arrepentidos y rescatados quedarán eximidos del
decreto de extinción. Estas almas puestas a prueba
laboran ahora con los panoptianos en la tarea de cuidar
el mundo del Padre.
El archiimpostor no ha estado en Urantia desde
los días en los que intentó que Miguel abandonara su

51 1 P 3,19-20.
41

propósito de terminar su ministerio de gracia y acabara


por establecerse firmemente como gobernante incondicional
de Nebadón. Cuando Miguel se convirtió en el dirigente
permanente del universo de Nebadón, Lucifer fue
detenido por los agentes de los ancianos de días de
Uversa52 y, desde entonces, ha estado preso en el
satélite número uno del grupo de satélites53
pertenecientes al mundo del Padre, una de las esferas
de transición de Jerusem54. Y aquí los gobernantes de
otros mundos y sistemas contemplan el fin del
soberano infiel de Satania. Pablo conocía la condición
de estos líderes rebeldes tras el ministerio de gracia de
Miguel, pues en sus escritos se refirió a los jefes de
Caligastia como “huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes”55.
Al asumir la soberanía suprema de Nebadón,
Miguel pidió a los ancianos de días autorización para
internar a todos los seres personales implicados en la
rebelión de Lucifer a la espera del fallo de los tribunales
del universo global en el juicio de Gabriel contra
Lucifer, como consta en las actas del tribunal supremo
de Uversa desde hace casi doscientos mil años, según
vuestro cálculo del tiempo. Con respecto al grupo de la
capital del sistema, los ancianos de días accedieron a la

52 Ver 252.6.
53 Ap 12,7-11.
54 Ver 510,8.
55 Ef 6,12.
42

petición de Miguel con una sola salvedad: se permitía a


Satanás hacer visitas periódicas a los príncipes
apóstatas de los mundos caídos hasta que tales mundos
apóstatas aceptaran a otro hijo de Dios, o hasta el
momento en que los tribunales de Uversa iniciasen su
dictamen judicial el caso de Gabriel contra Lucifer56.
Satanás podía ir a Urantia porque no teníais
ningún hijo de Dios de rango —ni un príncipe
planetario ni un hijo material— que residiera allí.
Desde entonces, se ha proclamado a Maquiventa
Melquisedec príncipe planetario vicerregente de
Urantia, y la apertura del caso de Gabriel contra Lucifer
ha sido la señal para que se inaugurasen regímenes
temporales planetarios en todos los mundos aislados.
Es verdad que Satanás realizó visitas periódicas a
Caligastia y a otros príncipes caídos hasta el mismo
momento de la presentación de estas revelaciones,
cuando tuvo lugar la primera audiencia en relación al
alegato de Gabriel a favor de la reducción a la nada de
los archirrebeldes. Satanás está ahora detenido de
forma incondicional en los mundos prisiones de
Jerusem.
A partir del último ministerio de gracia de
Miguel nadie en todo Satania ha deseado ir a los
mundos prisiones en ayuda de los rebeldes internados.
Y ningún otro ser ha abrazado la causa del impostor.
Durante mil novecientos años, esta situación ha
permanecido inalterable.

56 Ez 28, 16-19; Ap 12,9; 20,1-13


43

No esperamos que se supriman las actuales


restricciones de Satania hasta que los ancianos de días
no presenten su dictamen final de los archirrebeldes.
Las vías circulatorias del sistema no se restablecerán
mientras que Lucifer siga vivo. Entretanto, él está
completamente inactivo.
La rebelión ha terminado en Jerusem. Esto
sucede en los mundos caídos en cuanto llegan los hijos
divinos. Creemos que todos los rebeldes que pudieran
en algún momento aceptar la misericordia ya lo han
hecho. Estamos a la espera de la pronta comunicación
que privará a estos traidores de la existencia de su ser
personal. Prevemos que el veredicto de Uversa se
presentará vía comunicación ejecutoria que tendrá
como efecto la reducción a la nada de los rebeldes
internados. Entonces buscaréis sus lugares, pero no los
hallaréis57. “Y todos los que os conocieron de entre los
pueblos se quedarán atónitos por causa vuestra; seréis
objeto de espanto, y para siempre dejaréis de ser”58. Así
pues todos estos indignos traidores “serán como si no
hubieran existido”59. Todos aguardan el decreto de
Uversa.
Pero hace eras que los siete mundos prisiones de
Satania sumidos en la oscuridad espiritual significan
una seria advertencia para todo Nebadón, proclamando

57 Ap 12,8.
58 Ez 28,19.
59 Abd 1,16.
44

de forma elocuente y efectiva la gran verdad de que “el


camino de los transgresores es duro”60; que “cada
pecado encierra la semilla de su propia destrucción”;
que “la paga del pecado es muerte”61.
[Exposición de Manovandet Melquisedec,
antiguamente adscrito a los síndicos de Urantia.]

60 Pr 13,15.
61 Gn 2,17; Ro 6,23.
45

LOS PROBLEMAS DE LA REBELIÓN


DE LUCIFER
Al hombre evolutivo le resulta difícil
comprender del todo el significado y el alcance del mal,
el error, el pecado y la iniquidad. El hombre es lento en
percibir que el contraste entre perfección e
imperfección ocasiona el mal en potencia; que la
oposición entre verdad y falsedad crea error y
confusión; que el don divino de la libre voluntad
resulta en los dos polos divergentes del pecado y la
rectitud; que la búsqueda perseverante de la divinidad
conduce al reino de Dios a diferencia de su continuo
rechazo, que conduce al entorno de la iniquidad.
Los Dioses no crean el mal y no permiten ni el
pecado ni la rebelión. El mal en potencia existe en el
tiempo en un universo que acoge diferentes niveles de
significados y valores de la perfección. El pecado está
en potencia en todos los ámbitos en los que los seres
imperfectos gozan de la facultad de elegir entre el bien
y el mal. La misma presencia contradictoria de la
verdad y la mentira, de lo real y lo falso, constituye la
potencialidad del error. La elección deliberada del mal
constituye el pecado; el rechazo intencionado de la
verdad es error; la obstinada búsqueda del pecado y del
error es iniquidad.
46

1. LA VERDADERA LIBERTAD Y LA
FALSA LIBERTAD

De todos los desconcertantes problemas que se


derivaron de la rebelión de Lucifer, ninguno ha
causado tanta adversidad como la que surge de la
deficiente capacidad de los mortales evolutivos
inmaduros en diferenciar entre la verdadera y la falsa
libertad62.
La verdadera libertad es la búsqueda de los
siglos y la recompensa del progreso evolutivo. La falsa
libertad es el sutil engaño del error y el mal que el
tiempo y el espacio respectivamente conllevan. La
libertad perdurable se basa en la realidad de la justicia
—la inteligencia, la madurez, la fraternidad y la
ecuanimidad—.
La libertad, cuando se mueve por motivos poco
inteligentes y sin restricción ni control, autodestruye la
existencia cósmica. La verdadera libertad se relaciona
progresivamente con la realidad y está siempre atenta a
la ecuanimidad social, a la justicia cósmica, a la
fraternidad del universo y a las obligaciones divinas.
La libertad resulta suicida cuando se desconecta
de la justicia material, de la ecuanimidad intelectual, de
la tolerancia social, del deber moral y de los valores
espirituales. La libertad es inexistente aparte de la

62 Jn 8,32,36; Gál 5,13; Stg 1,25; 1 P 2,15-16.


47

realidad cósmica, y toda realidad personal es propor-


cional a sus relaciones de divinidad.
La voluntad propia desenfrenada y la expresión
descontrolada de uno mismo equivalen al egoísmo
absoluto, a la impiedad suma. Si no viene acompañada
de una creciente conquista del yo, la libertad es
creación de una egocéntrica imaginación humana. La
libertad inducida por nuestro propio yo es una ilusión
conceptual, un atroz engaño. El libertinaje que se
enmascara bajo la apariencia de libertad preludia una
esclavitud deplorable.
La verdadera libertad es compañera del
auténtico respeto de uno mismo; la falsa libertad es el
adlátere de la admiración propia. La verdadera libertad
es el fruto del autocontrol; la falsa libertad, la asunción
de la autoafirmación. El autocontrol conduce al servicio
altruista; la admiración propia tiende a la explotación
de los demás para el engrandecimiento egoísta del ser
errado, que está dispuesto a renunciar al fruto honesto
de su esfuerzo en pro de un poder injusto sobre sus
semejantes.
Incluso la sabiduría es divina y honorable
solamente cuando tiene dimensiones cósmicas y está
espiritualmente motivada.
No hay error más grande que esa especie de
autoengaño que lleva a los seres inteligentes a ansiar
ejercer su poder sobre otras personas como medio de
privarlas de sus libertades naturales. La regla de oro de
la ecuanimidad humana clama contra tal impostura,
arbitrariedad, egoísmo e injusticia. Únicamente la
48

verdadera y auténtica libertad es compatible con el


reino del amor y con el ministerio de la misericordia.
¡Cómo osa la pertinaz criatura vulnerar los
derechos de sus semejantes en nombre de la libertad
personal cuando los gobernantes supremos del
universo se mantienen, con misericordioso respeto, al
margen de estas prerrogativas de la voluntad y de
estos potenciales de ser personal! Ningún ser tiene el
derecho de privar a otros, en el ejercicio de su supuesta
libertad personal, de esos privilegios de vida
conferidos por los creadores y debidamente respetados
por todos sus leales colaboradores, subordinados y
ciudadanos regulares.
El hombre evolutivo puede que tenga que luchar
por sus libertades materiales contra tiranos y opresores
en un mundo de pecado e iniquidad o en las épocas
tempranas de una esfera primitiva en evolución, pero
esto no es así en los mundos morontiales ni en las
esferas espirituales. La guerra es la herencia del hombre
evolutivo primitivo; si bien, hace tiempo que en esos
mundos donde la civilización avanza de manera
normal, se considera una infamia el enfrentamiento
físico como método de solventar conflictos raciales.
49

2. EL ROBO DE LA LIBERTAD

Junto con el Hijo y el Espíritu, Dios proyectó la


eterna Havona y, desde ese momento, se estableció el
modelo eterno de participación igualitaria en la
creación — el compartir—. Este modelo de compartición
es el diseño magistral para cada uno de los hijos e
hijas de Dios que salen al espacio con el empeño de
reproducir en el tiempo el universo central de
perfección eterna.
Cualquier criatura de cualquier universo en
evolución que aspira a hacer la voluntad del Padre está
destinada a convertirse en la acompañante de los
creadores espacio-temporales en esta magnífica
aventura de lograr la perfección de manera vivencial. Si
esto no fuese cierto, el Padre no habría dotado a estas
criaturas de una libre voluntad creativa, ni tampoco
habitaría en ellas ni llegaría realmente a hacerse su
compañero por medio de su propio espíritu.
La locura de Lucifer consintió en intentar hacer
lo que no era factible: eludir el tiempo en un universo
vivencial. El delito de Lucifer fue intentar privar a
todos los seres personales de Satania de sus derechos
creativos: el menoscabo subrepticio de la participación
personal de las criaturas —participación por propia
voluntad— en la larga lucha evolutiva por alcanzar la
condición de luz y vida tanto de forma individual como
colectiva. Al hacer esto, este antiguo soberano de
50

vuestro sistema colocaba el propósito temporal de su


propia voluntad directamente en oposición al propósito
eterno de la voluntad de Dios, tal como se revela en la
dádiva de la libre voluntad otorgada a las criaturas
personales. De este modo, la rebelión de Lucifer
amenazaba con vulnerar en todo lo posible el poder de
libre elección de los ascendentes y servidores del
sistema de Satania, esto es, amenazaba con privar para
siempre, a cada uno de estos seres, de la apasionante
experiencia de contribuir con algo personal y único al
monumento que lentamente se erige a la sabiduría
vivencial, y que algún día existirá en la forma del
sistema perfeccionado de Satania. Así pues, el
manifiesto de Lucifer, disfrazado bajo los ropajes de la
libertad, representa a la clara luz de la razón, una
imponente amenaza que buscaba perpetrar el robo de
la libertad personal y llevarlo a cabo a una escala
evidenciada únicamente dos veces en toda la historia
de Nebadón.
En resumen, Lucifer habría despojado a hombres
y ángeles de lo que Dios les había dado, esto es, del
privilegio divino de participar en la creación de sus
propios destinos y del destino de este sistema local de
mundos habitados.
No hay en todo el universo ser alguno cuya
libertad le legitime privar a otros seres de la verdadera
libertad, del derecho de amar y ser amado, del
privilegio de adorar a Dios y de servir a sus semejantes.
51

3. LA DILACIÓN DE LA JUSTICIA

A las criaturas morales y de voluntad de los


mundos evolutivos siempre les ha preocupado, de
forma irreflexiva, poder dar respuesta a la pregunta de
por qué los omnisapientes creadores permiten el mal y
el pecado. No alcanzan a comprender que ambos son
inevitables si la criatura ha de ser realmente libre. La
libertad de la voluntad del hombre en evolución o del
magnífico ángel no es un mero concepto filosófico, un
ideal simbólico. La facultad del hombre para optar por
el bien o el mal es una realidad del universo. Esta
libertad para elegir por sí mismos es un don de los
gobernantes supremos, y no permitirán que ningún ser
o grupo de seres despoje a ser personal alguno del
amplio universo de esta libertad divinamente otorgada
—a pesar de estos seres errados e ignorantes que hacen
uso de esta mal llamada libertad personal
Aunque la identificación consciente e
incondicionada con el mal (o pecado) equivale a la no
existencia (reducción a la nada), entre el momento de
dicha identificación personal con el pecado y la
ejecución del castigo —el resultado natural de tal
deliberada acogida del mal— siempre ha de concurrir
un período de tiempo lo suficientemente largo como
para permitir que la sentencia en cuanto a la condición
en el universo de dicho ser resulte enteramente
satisfactoria para todos los seres personales del
universo implicados, y que sea tan ecuánime y justa
como para gozar de la aprobación del pecador mismo.
52

Pero si este rebelde del universo, que se opone a


la realidad de la verdad y de la bondad, se niega a
ratificar el veredicto, y si el culpable conoce en su
corazón la justicia de su condena pero rehúsa a hacer
tal confesión, entonces la ejecución de la sentencia debe
demorarse en conformidad con la capacidad decisoria
de los ancianos de días. Y los ancianos de días se
niegan a reducir a un ser a la nada hasta que todos los
valores morales y todas las realidades espirituales no
hayan dejado de existir tanto en el malhechor como en
todos sus adeptos y en los posibles partidarios.
53

4. LA MISERICORDIOSA DILACIÓN

Otro problema algo difícil de explicar en la


constelación de Norlatiadec está relacionado con las
razones que permitieron a Lucifer, Satanás y a los
príncipes caídos obrar el mal durante tanto tiempo
antes de ser detenidos, internados y juzgados.
Aquellos que son padres, que han tenido y
criado hijos, están mejor capacitados para comprender
por qué Miguel, un padre-creador, puede ser lento en
condenar y poner fin a sus propios hijos63. La historia
del hijo pródigo que Jesús narró ilustra bien cómo un
padre amoroso es capaz de esperar por largo tiempo el
arrepentimiento de su errado hijo64.
El mero hecho de que la malvada criatura pueda
realmente escoger hacer el mal —cometer el pecado—
establece el hecho en sí de la libre voluntad y justifica
plenamente la tardanza en la ejecución de la justicia,
siempre que la misericordia que se brinda pueda
conducir al arrepentimiento y a la rehabilitación.
Lucifer gozaba ya de la mayor parte de las
libertades que buscaba y recibiría las demás en el
futuro. Perdió todos estos preciosos dones por ceder a
la impaciencia y rendirse al deseo de poseer lo que se
ansía en el momento, y poseerlo haciendo caso omiso

63 En referencia a esos tres hijos de Dios que se sublevaron.


64 Lc 15,11-32.
54

de cualquier obligación de respeto de los derechos y


libertades de todos los otros integrantes del universo de
los universos. Las obligaciones éticas son innatas,
divinas y universales.
Conocemos muchas razones por las que los
gobernantes supremos no dieron fin o internaron de
inmediato a los líderes de la rebelión de Lucifer. Pero
no hay duda de que existen todavía otras razones,
posiblemente mejores, que nos son desconocidas.
Miguel de Nebadón de manera personal demoró, en su
misericordia, la ejecución de la justicia. De no haber
sido por el afecto que sentía este padre-creador hacia
sus errados hijos, la justicia suprema del universo
global habría obrado. Si hubiese ocurrido en Nebadón
un incidente similar al de la rebelión de Lucifer
mientras Miguel estaba encarnado en Urantia, los
instigadores de tal mal podrían haber sido
ineludiblemente reducidos a la nada de forma
instantánea.
Sin la contención de la misericordia divina, la
justicia suprema puede obrar instantáneamente. Pero el
ministerio de la misericordia que se dispensa a los hijos
del tiempo y del espacio siempre facilita esta dilación,
este intervalo salvador entre la siembra y la cosecha. Si
la siembra es buena, tal intervalo proporciona la
verificación y la edificación del carácter; si la siembra es
mala, esta misericordiosa demora proporciona tiempo
para el arrepentimiento y la rectificación. Este
aplazamiento de la sentencia y de la terminación de la
55

existencia de los malvados65 es connatural al ministerio


de misericordia de los siete universos globales. Dicha
contención de la justicia por la misericordia demuestra
que Dios es amor66, y que este Dios de amor gobierna
los universos y rige con misericordia el destino y el
juicio de todas sus criaturas.
Las demoras que se originan en la misericordia
lo son por mandato de la voluntad libre de los
creadores. De la paciencia en el tratamiento de los
pecaminosos rebeldes se puede obtener un bien para el
universo. Aunque es del todo muy cierto que el bien no
puede venir del mal para aquel que concibe y hace el
mal, es igualmente cierto que todas las cosas
(incluyendo el mal, potencial o manifestado) cooperan
para el bien de todos los seres que conocen a Dios,
desean hacer su voluntad y ascienden al Paraíso de
acuerdo con su plan eterno y su propósito divino67.
Si bien, estas misericordiosas demoras no son
interminables. A pesar del largo retraso existente (tal
como se calcula el tiempo en Urantia) en la sentencia
respecto a la rebelión de Lucifer, podemos dar crédito
que durante el período en el que se efectuaba esta
revelación, se celebró la primera audiencia en el caso
pendiente en Uversa de Gabriel contra Lucifer y, poco
después, se emitió el mandato de los ancianos de días

65 Ver 37,1.
66 1 Jn 4,8,16.
67 Ro 8,28.
56

ordenando que desde ese momento se confinara a


Satanás en el mundo prisión junto con Lucifer. Esto
ponía fin a la posibilidad de que Satanás realizara otras
visitas a cualquiera de los mundos caídos de Satania. La
justicia en un universo que se rige por la misericordia
puede ser lenta, pero de cierto llega.
57

5. LA SABIDURÍA DE LA DEMORA

De las muchas razones que me son conocidas


por las que no se internó ni sentenció antes a Lucifer y a
sus aliados, se me permite enumerar las siguientes:
1. La misericordia exige que todo infractor tenga
tiempo suficiente para resolver la plena adopción de
una actitud consciente en relación a sus malévolos
pensamientos y actos pecaminosos.
2. La justicia suprema se rige por el amor de un
Padre; por lo tanto, la justicia nunca pondrá fin a lo que
la misericordia puede salvar. A todo malhechor se le
otorga tiempo para aceptar la salvación.
3. Ningún padre cariñoso se precipita a imponer
un castigo a algún miembro errado de su familia. La
paciencia no puede obrar con independencia del
tiempo.
4. Aunque la maleficencia es siempre perjudicial
para una familia, la sabiduría y el amor aconsejan a los
hijos honestos que tengan paciencia con el hermano
errado durante el tiempo que su cariñoso padre le
otorga para que el pecador pueda dilucidar su
equivocado camino y aceptar la salvación.
5. Con independencia de la actitud de Miguel
hacia Lucifer, a pesar de ser el padre-creador de
Lucifer, no era competencia del hijo creador ejercer
jurisdicción sumaria sobre el apóstata soberano del
sistema, porque en aquel momento aún no había
58

completado su andadura de gracia, por la que llegaría a


alcanzar la soberanía incondicional sobre Nebadón.
6. Los ancianos de días podían haber reducido a
la nada de inmediato a estos rebeldes, pero rara vez
terminan con la existencia de los infractores sin una
vista completa. En esta ocasión, declinaron desautorizar
las decisiones tomadas por Miguel.
7. Es evidente que Emanuel aconsejó a Miguel
que se mantuviese al margen de los rebeldes y
permitiese que la rebelión prosiguiese su curso natural
hasta que desapareciera por sí misma. Y la sabiduría
del unión de días es el reflejo en el tiempo de la
sabiduría unida de la Trinidad del Paraíso.
8. El fiel de días de Edentia aconsejó a los padres
de la constelación que permitiesen a los rebeldes seguir
libremente su curso, a fin de que toda comprensión
hacia estos malhechores se erradicase cuanto antes de
los corazones de todos los ciudadanos, presentes y
futuros, de Norlatiadec —de toda criatura mortal,
morontial o espiritual—.
9. En Jerusem, el representante personal del
mandatario supremo de Orvontón aconsejó a Gabriel
que impulsara cualquier oportunidad posible para que
toda criatura viva pudiese madurar en conciencia una
decisión respecto a aquellas cuestiones relacionadas
con la Declaración Libertaria de Lucifer. Al haberse
planteado el problema de la rebelión, el asesor en el
Paraíso de Gabriel para casos de emergencia indicó
que, si no se ofrecía plena e incondicionadamente esta
posibilidad a todas las criaturas de Norlatiadec,
59

entonces, en nombre de la autoprotección, se extendería


la cuarentena determinada por el Paraíso a todas estas
criaturas posiblemente tibias y dubitativas de toda la
constelación. Para mantener abiertas las puertas de la
ascensión al Paraíso a los seres de Norlatiadec, era
necesario facilitar el desarrollo de la revolución en su
totalidad y garantizar que lo seres de alguna manera
implicados en ella pudieran determinar por completo
su actitud.
10. La benefactora divina de Lugar de Salvación
promulgó un mandato, que constituía su tercera
proclamación independiente, indicando que no se
hiciera nada para paliar a medias, reprimir pusilánima-
mente, u ocultar de alguna otra manera el horrible
semblante de los rebeldes y de la rebelión. Se ordenó a
las multitudes angélicas que dieran cabida plena y
posibilidad sin límites a la manifestación del pecado, ya
que sería el modo más rápido de lograr la absoluta y
definitiva erradicación de la plaga del mal y del
pecado.
11. Se organizó en Jerusem un consejo de
emergencia de ex-mortales integrado por mensajeros
poderosos, esto es, mortales glorificados que habían
tenido experiencia personal en situaciones similares,
junto con sus compañeros. Asesoraron a Gabriel en el
sentido de que si para reprimir la rebelión se aplicaban
métodos de represión de la rebelión arbitrarios o
sumarios, al menos un número tres veces mayor de
seres se descarriarían. Todo el colectivo de consejeros
de Uversa acordó en recomendar a Gabriel que
permitiese que la rebelión siguiera por completo su
60

curso natural, aunque fuese preciso un millón de años


en poner fin a sus consecuencias.
618,2 12. El tiempo, incluso en un universo
temporal, es relativo: si un mortal de Urantia con una
vida de duración media cometiese un delito que
provocara una conmoción a escala mundial y si se le
detuviera, se le juzgara y se le sentenciara a la pena
capital a los dos o tres días de perpetrar dicho delito,
¿os parecería a vosotros mucho tiempo? Y, sin
embargo, comparativamente, incluso si el dictado de su
sentencia, ya iniciado, no se llevara a término en cien
mil años de Urantia, estaríamos próximos a la duración
de la vida de Lucifer. Desde el punto de vista de
Uversa, en donde el litigio está pendiente, este lapso de
tiempo relativo significaría que el delito de Lucifer se
sometió a juicio a los dos segundos y medio de haberse
cometido. Desde el punto de vista del Paraíso, el
dictado de la sentencia es simultáneo al acto delictivo.
618,3 Hay un número equivalente de razones para
no detener de forma arbitraria la rebelión de Lucifer
que os resultarían parcialmente comprensibles, pero
que no se me permite exponer. Puedo informaros de
que en Uversa se enseñan cuarenta y ocho razones que
justifican que el mal siga su curso completo y su propia
quiebra moral y extinción espiritual. No dudo de que
exista otro igual número de razones desconocidas para
mí.
61

6. EL TRIUNFO DEL AMOR

Cualesquiera que sean las dificultades que los


mortales evolutivos pudieran tener al intentar
comprender la rebelión de Lucifer, debería quedar claro
a todo pensador reflexivo que el modo de tratar a los
rebeldes es una confirmación del amor divino. La
misericordia amorosa que se ofrece a los rebeldes
parece haber implicado a muchos seres inocentes en
dificultades y aflicciones, pero todos estos
apesadumbrados seres personales deben tener la
seguridad de que los omnisapientes Jueces determi-
narán sus destinos con misericordia al igual que con
justicia.
En todas sus relaciones con los seres inteligentes,
tanto el hijo creador como su Padre del Paraíso se
gobiernan por el amor. Es imposible comprender
muchas facetas de la actitud de los gobernantes del
universo hacia los rebeldes y las rebeliones —hacia el
pecado y los pecadores—, a menos que se recuerde que
Dios como Padre prevalece sobre todas las demás
facetas de manifestación de la Deidad en todas las
relaciones de divinidad con la humanidad. También se
debería recordar que la misericordia mueve a todos los
hijos creadores del Paraíso.
Si el padre afectuoso de una familia grande
decide mostrar misericordia hacia uno de sus hijos
culpable de graves maleficencias, es muy posible que el
ofrecimiento de la misericordia que se hace a este hijo
en su mal comportamiento pueda ocasionar adversida-
62

des temporales en todos los demás hijos que tienen un


buen comportamiento. Esta posible circunstancia es
inevitable; tal riesgo es inseparable del hecho en sí de
tener un padre amoroso y de ser parte de una familia.
Cada uno de los miembros de la familia se beneficia de
la recta conducta de todos los demás miembros;
asimismo, cada cual ha de sufrir las consecuencias
temporales inmediatas de la mala conducta de
cualquier otro miembro. Las familias al igual que los
grupos, las naciones, las razas, los mundos, los
sistemas, las constelaciones y los universos conllevan
relaciones vinculantes que poseen individualidad y,
por lo tanto, todo miembro de algún grupo, grande o
pequeño, cosecha los beneficios y sufre las consecuen-
cias del buen hacer y de la maleficencia de todos los
otros miembros del grupo en cuestión68.
Pero hay algo que debería quedar claro: si habéis
de sufrir las funestas consecuencias del pecado de un
miembro de vuestra familia, de algún conciudadano o
semejante mortal, incluso de la rebelión en el sistema o
en algún otro sitio —sea lo que sea que tengáis que
soportar debido a la maleficencia de vuestros
colaborado-res, semejantes o superiores— podéis
contar con la eterna certeza de que dichas tribulaciones
son aflicciones pasajeras. Ninguna de estas consecuen-
cias concomitantes con el mal comportamiento de
algún integrante del grupo puede jamás poner en
peligro vuestras expectativas eternas ni privaros en lo

68 Ro 12,5; 1 Co 10,17; 12,12-27; Ef 4,25.


63

más mínimo de vuestro derecho divino a ascender al


Paraíso y llegar a Dios.
Y hay una compensación para estas vicisitudes,
demoras y decepciones que acompañan de forma
invariable al pecado de la rebelión. Entre las muchas
repercusiones importantes de la rebelión de Lucifer que
se puedan reseñar, quiero prestar atención especial a la
magnífica trayectoria de esos mortales ascendentes,
ciudadanos de Jerusem que, por resistirse a los
sofismas del pecado, se abrieron camino para
convertirse en futuros mensajeros poderosos, en seres
de mi propio orden. Todo ser que pudo soportar la
prueba que representó este funesto episodio de
inmediato avanzó en su condición administrativa y
acentuó sus méritos espirituales.
En un principio, la sublevación de Lucifer
pareció ser un absoluto desastre para el sistema y para
el universo. Paulatinamente, empezaron a sucederse
sus beneficios. Trascurridos veinticinco mil años de
tiempo del sistema (veinte mil años de tiempo de
Urantia), los melquisedecs comenzaron a impartir la
enseñanza de que la bondad, como resultado de la
locura de Lucifer, había comenzado a equipararse al
mal causado. En su totalidad, el mal había llegado casi
a estabilizarse en ese momento; solo continuaba
creciendo en ciertos mundos aislados, mientras que los
efectos beneficiosos continuaban multiplicándose y
extendiéndose por todo el universo y el universo
global, incluso hasta Havona. Los melquisedecs
imparten ahora la enseñanza de que el bien resultante
64

de la rebelión de Satania es más de mil veces la suma


de todo el mal.
Pero lograr tan extraordinaria y beneficiosa
cosecha de la maleficencia solamente podría ocurrir
gracias a la actitud sabia, divina y misericordiosa de
todos los superiores de Lucifer, desde los padres de la
constelación de Edentia hasta el Padre Universal del
Paraíso. El paso del tiempo ha incrementado el bien
conseguido a partir de la locura de Lucifer y, puesto
que el mal punible se había desarrollado por completo
en un relativamente corto período de tiempo, resultaba
evidente que los gobernantes del universo, omnisapien-
tes y previsores, claramente prolongarían el período de
tiempo para cosechar resultados cada vez más
beneficiosos. Pese a otras muchas razones que explican
la demora en la detención y sentencia de los rebeldes de
Satania, en sí mismo, este bien que se ha recibido
hubiese sido suficiente para explicar por qué no se
internó a estos pecadores antes, y por qué no se les ha
sentenciado y dado fin.
Las mentes de los mortales, de poca visión de
futuro y confinadas en el tiempo, no deberían criticar
las demoras temporales de los previsores y omnisa-
pientes administradores de los asuntos del universo.
Uno de los errores del pensamiento humano en
lo que concierne a estos problemas consiste en la idea
de que todos los mortales evolutivos de un planeta en
evolución habrían optado por emprender la andadura
hacia el Paraíso si su mundo no hubiese sido maldecido
por el pecado. La facultad de rechazar la supervivencia
65

no data de los tiempos de la rebelión de Lucifer. En


cuanto a su andadura hacia el Paraíso, el hombre
mortal siempre ha gozado de la capacidad de la libre
elección.
A medida que ascendéis y experimentáis la
supervivencia, ampliaréis vuestros conceptos sobre el
universo y extenderéis vuestro horizonte en cuanto a
significados y valores; y, seréis de este modo capaces de
tener una mejor comprensión de por qué a seres como
Lucifer y Satanás se les permite continuar en su
rebeldía. También comprenderéis mejor de qué manera
se puede obtener el bien último (si no inmediato) del
mal limitado en el tiempo. Tras lograr el Paraíso,
realmente estaréis iluminados y os sentiréis confortados
cuando oigáis a los filósofos superáficos analizar y
explicar estas profundas cuestiones de la adaptación
del universo. Pero incluso entonces, dudo de que en
vuestra propia mente encontréis una plena satisfacción.
Por lo menos yo no la encontré ni siquiera cuando
llegué a alcanzar así la cumbre de la filosofía del
universo. No conseguí una completa comprensión de
estas complejidades hasta después de que se me
hubiese destinado a cometidos de orden administrativo
en el universo global, en donde, en base a la experiencia
real, adquirí la competencia conceptual adecuada para
comprender las múltiples facetas de tales cuestiones en
cuanto a la equidad cósmica y la filosofía espiritual. A
medida que ascendéis en dirección al Paraíso,
entenderéis cada vez más que muchos aspectos
problemáticos de la administración del universo
solamente se pueden comprender con posterioridad a
66

vuestra adquisición de una mayor capacidad vivencial


y al logro de una mejorada percepción espiritual. La
sabiduría cósmica es fundamental para comprender las
situaciones cósmicas.
[Exposición de un mensajero poderoso,
actualmente adscrito al gobierno del universo global de
Orvontón, que experimentó la supervivencia en la
primera rebelión de un sistema de los universos del
tiempo. Interviene en esta materia a petición de Gabriel
de Lugar de Salvación.]
67

APÉNDICES

1. COSMOGRAFÍA DEL UNIVERSO

LA ORGANIZACIÓN DE LOS UNIVERSOS


LOCALES

Hay siete universos globales en el gran universo, y


están constituidos aproximadamente de la siguiente manera:

1. Sistemas. Son las unidades básicas del gobierno de


los universos globales y consisten en unos mil mundos
habitados o habitables. No se han incluido en este grupo ni
soles resplandecientes ni mundos helados ni planetas
demasiado cercanos a los ardientes soles ni otras esferas no
adecuadas para ser habitadas por criaturas. Se llama sistema
a estos mil mundos adaptados para mantener la vida, pero en
los sistemas más jóvenes tan solo un número relativamente
pequeño de estos mundos puede estar habitado. Cada
planeta habitado está presidido por un Príncipe Planetario, y
cada sistema local tiene una esfera arquitectónica como su
sede central gobernada por un soberano del sistema.

2. Constelaciones. Cien sistemas (unos 100.000


planetas habitables) forman una constelación. Cada
constelación tiene como sede central arquitectónica una
esfera y está presidida por tres hijos Vorondadec, o
altísimos. Cada constelación también tiene un fiel de días
como observador, esto es, un embajador de la Trinidad del
Paraíso.
68

3. Universos locales. Cien constelaciones (unos


10.000.000 de planetas habitables) constituyen un universo
local. Cada universo local tiene un magnífico mundo como
sede central arquitectónica y está gobernado por uno de los
hijos creadores de Dios de igual rango del orden de Miguel.
Cada universo está bendecido por la presencia de un unión
de días, esto es, un representante de la Trinidad del Paraíso.

4. Sectores menores. Cien universos locales (unos


1.000.000.000 de planetas habitables) constituyen un sector
menor del gobierno del universo global. Poseen un
maravilloso mundo como sede central desde el que sus
gobernantes, los recientes de días, rigen los asuntos del sector
menor. En cada sede central de un sector menor hay tres
recientes de días, que son seres personales supremos de la
Trinidad.

5. Sectores mayores. Cien sectores menores (unos


100.000.000.000 de mundos habitables) constituyen un sector
mayor. Cada sector mayor posee una espléndida sede central
y está presidido por tres perfectos de días, que son seres
personales supremos de la Trinidad.

6. Universos globales. Diez sectores mayores (sobre


1.000.000.000.000 de planetas habitables) constituyen un
universo global. Cada universo global posee un mundo
enorme y glorioso como sede central y está gobernado por
tres ancianos de días.

7. El gran universo. Siete universos globales


constituyen el actual gran universo organizado, que consiste
en aproximadamente siete billones de mundos habitables
además de las esferas arquitectónicas y de los mil millones de
esferas habitadas de Havona. Los universos globales están
gobernados y regidos de forma indirecta y mediante la
69

reflectividad desde el Paraíso por los siete espíritus mayores.


Los eternos de los días rigen directamente cada uno de los
mil millones de mundos de Havona. Cada uno de estos seres
personales supremos de la Trinidad preside una de estas
esferas perfectas.

Excluyendo las esferas del Paraíso-Havona, en el


plan de organización del universo se establecen las siguientes
divisiones:

Universos globales: 7
Sectores mayores: 70

Sectores menores: 7.000

Universos locales: 700.000

Constelaciones: 70.000.000

Sistemas locales: 7.000.000.000

Planetas habitables: 7.000.000.000.000

Cada uno de los siete universos globales está


constituido, aproximadamente, de la siguiente manera:

Un sistema comprende, aproximadamente: 1.000


mundos.

Una constelación (100 sistemas): 100.000 mundos.

Un universo (100 constelaciones): 10.000.000 de


mundos.

Un sector menor (100 universos): 1.000.000.000 de


mundos.

Un sector mayor (100 sectores menores):


100.000.000.000 de mundos.

Un universo global (10 sectores mayores):


70

1.000.000.000.000 de mundos.

Todos estos cálculos son, como mucho,


aproximaciones, porque hay nuevos sistemas que
evolucionan constantemente, a la vez que hay otras
formaciones que por el momento dejan de tener existencia
material. (15:2.1 a 2.25)
71

2. LIBROS DE LA BIBLIA
Los 73 libros de la Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento.

LIBROS ABREVIATURAS

ANTIGUO TESTAMENTO
(46 libros en cuatro grupos)

PENTATEUCO
Génesis Gn

Éxodo Éx

Levítico Lv

Números Nm

Deuteronomio Dt

LIBROS HISTÓRICOS
Josué Jos

Jueces Jue

Rut Rt

Samuel 1 y 2 1S,2S

Reyes 1 y 2 1R,2R
72

Crónicas 1 y 2 1 Cr , 2 Cr

Esdras Esd

Nehemías Ne (Neh)

Tobías Tb (Tob)

Judit Jdt

Ester Est

Primero de los Macabeos 1M

Segundo de los Macabeos 2M

LIBROS POÉTICOS Y SAPIENCIALES


Job Job

Salmos Sal

Proverbios Pr

Eclesiastés (Qohélet) Qo (Ecl)

Cantar de los Cantares Cant

Sabiduría Sb

Eclesiástico (Sirácida) Eclo (Si)

LIBROS PROFÉTICOS
Isaías Is

Jeremías Jer
73

Lamentaciones de Jeremías Lm

Baruc Ba

Ezequiel Ez

Daniel Dn

Oseas Os

Joel Jl

Amós Am

Abdías Ab

Jonás Jon

Miqueas Mi

Nahún Nah

Habacuc Hab

Sofonías Sof

Ageo Ag

Zacarías Zac

Malaquías Mal

NUEVO TESTAMENTO (27 LIBROS)

EVANGELIOS
Mateo Mt
74

Marcos Mc

Lucas Lc

Juan Jn

Hechos de los Apóstoles Hch

EPÍSTOLAS DE SAN PABLO


Romanos Ro

Primera Corintios 1 Co

Segunda Corintios 2 Co

Gálatas Gá

Efesios Ef

Filipenses Fil

Colosenses Col

Primera Tesalonicenses 1 Ts

Segunda Tesalonicenses 2 Ts

Primera Timoteo 1 Ti

Segunda Timoteo 2 Ti

Tito Tit

Filemón Flm

Hebreos He
75

OTRAS EPÍSTOLAS
Santiago Stg

Primera Pedro 1P

Segunda Pedro 2P

Primera Juan 1 Jn

Segunda Juan 2 Jn

Tercera Juan 3 Jn

Judas Jud

Apocalipsis Ap