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Lógica

Introducción

Con frecuencia, el estudio de la lógica se considera abstracto e inútil, alejado de la vida práctica
y destinada a exámenes preparatorianos que se resolverán sin mayor método, apelando a la
memoria para conseguir una buena nota. Sin embargo, esa es una creencia que, con el estudio de
esta primera unidad, trataremos de modificar. Para ello, se ha trabajado en dotar estos temas, que
parecen ser tan áridos, de utilidad práctica enfocada al trabajo jurídico.

El segundo semestre de la Licenciatura en Derecho (en el que se sitúa la materia Metodología


Jurídica) es un buen momento para introducir (o quizá recordar) temas de lógica. Usted ya cuenta
con un bagaje introductorio al derecho: nociones de su historia, de las instituciones jurídicas del
derecho romano, de la teoría social enfocada al derecho y acerca del Estado, así como de los
bosquejos sobre derechos humanos.

Con todo ello, usted ha acumulado valiosos conocimientos, que son excelente principio para
cuestionarse sobre todas esas afirmaciones y proposiciones que estudió. Y más importante aún,
para reflexionar sobre su corrección y veracidad.

La lógica es herramienta indispensable para realizar tal tarea y muy importante, también, en
nuestro contacto cotidiano con las demás personas, instituciones, cosas y con el mundo en
general. Nos ayuda a poder identificar razonamientos, analizarlos y tomar decisiones con base
en ellos. Sin la lógica, nuestra convivencia y comunicación serían, quizás, un caos.

Con el estudio de esta unidad se dará cuenta que las herramientas que la lógica proporciona
(principios lógicos, operaciones conceptuadoras, etcétera), son fundamentales para el manejo del
conocimiento jurídico, la argumentación, el debate y la contraargumentación, todo ello con un
trasfondo de racionalidad.

Es necesario aclarar que el debate y la argumentación no son sinónimos de retórica. No basta con
poseer elocuencia al hablar. Hay que respaldar siempre con razones nuestras aseveraciones.

Unidad 1. Lógica

 1.1. Aspectos generales de la lógica y del conocimiento


 1.2. Lógica y su clasificación
 1.3. Conceptos y categorías
o 1.3.1. Operaciones conceptuadoras
 1.3.1.1. Definición
 1.3.1.2. Descripción
 1.3.1.3. Clasificación
 1.3.1.4. División
 1.3.1.5. Inordinación
o 1.3.2. Juicios y enunciados o proposiciones
 1.3.2.1. Juicios en el ámbito jurídico
o 1.3.3. Raciocinios y argumentos
 1.3.3.1. Argumentación jurídica
 1.3.3.2. Falacias
 1.4. Las leyes del pensamiento
o 1.4.1. Principio de identidad
o 1.4.2. Principio de no contradicción
o 1.4.3. Principio de tercero excluido
o 1.4.4. Principio de razón suficiente
 1.5. Lógica Jurídica
o 1.5.1. Bases y autores
 1.5.1.1. García Máynez
 1.5.1.2. Kalinowsky
 1.5.1.3. Recaséns Siches
 1.5.1.4. Schreiber
o 1.5.2. Lógica deóntica

Lógica

Se estará preguntando por qué la lógica es tan importante. Resulta ser que ésta ha sido definida
desde hace ya varios siglos como la ciencia de los pensamientos o la ciencia que los estudia.
Ahora bien, seguramente estará cavilando que la psicología y la psiquiatría podrían encajar en
esta definición, y tendría toda la razón, porque ellas también estudian al pensamiento, al igual
que otras disciplinas como la metafísica, la sociología, e incluso la gramática.

A esto se le llama el objeto material. “Toda ciencia tiene un objeto material, que constituye lo
que se estudia” (Escobedo, 2008: 32) y que puede ser compartido con otras disciplinas, como es
el caso de la lógica, la psicología, la psiquiatría, la metafísica y la gramática, pero lo que le da el
toque distintivo a las diferentes disciplinas es el objeto formal, es decir, “el punto de vista desde
el cual se considera lo que se estudia” (Escobedo, 2008: 32).

En este caso, el objeto formal de la lógica es la estructura del pensamiento, expresión que
también se menciona en algunos textos, como “las formas mentales”.

Si bien es cierto que la lógica estudia al pensamiento, lo hace desde el punto de vista de su
estructura, de sus formas. Es decir, lo que le interesa es el modo u orden en el que están
concatenados los pensamientos en la mente; su congruencia interna, coherencia, ilación y la
disposición que mantienen al interior de nuestras mentes.

En pocas palabras, la lógica estudia al pensamiento, pero no de cualquier clase, sino al


pensamiento como razonamiento.
Justamente es aquí donde la lógica entra en acción para los abogados, porque el objetivo de
estudiar la congruencia de las formas mentales o estructuras del pensamiento es ayudarnos a
distinguir si un razonamiento es falso o verdadero e identificar si es correcto o incorrecto.

Con ello suceden dos cosas, por una parte se puede identificar una argumentación falsa (falacias)
y, lo más importante, una vez identificada la debilidad del razonamiento (por incorrección o por
falsedad), éste podrá fácilmente ser atacado y, por supuesto, vencido, lo que a los abogados nos
interesa cuando estamos litigando en el juzgado, escribiendo la contestación de una demanda o
tratando de defender nuestra tesis frente a los miembros del sínodo, entre otros usos.

Estructuras de pensamiento

1. Concepto: es la representación mental de un objeto sin afirmar ni negar nada de él.


2. Juicio: es algo de lo que se puede predicar su verdad o falsedad.
3. Raciocinio: es la obtención de un conocimiento nuevo a partir de otros ya establecidos.

El juicio y el raciocinio nos ayudan a saber cómo estructurar un argumento y a identificar las
características de una buena conclusión; asimismo, a diferenciar la argumentación meramente
dogmática de la razonada.

Al aprender a construir un argumento, se aprende a identificar los requisitos necesarios para


saber cuándo una argumentación es válida o inválida y a estar en posición de poder refutarla,
tarea que resulta fundamental en el quehacer cotidiano de los abogados.

Principios lógicos

Una vez que hemos revisado las estructuras de un argumento, dicho en otras palabras, vimos
cómo se “arma” un argumento, ahora estamos en posición de aprender a identificar cuándo un
argumento es válido o inválido. Para ello la propia lógica nos provee de excelentes herramientas
para poder identificar incorrecciones en el razonamiento. La primera de ellas son los llamados
principios lógicos, también conocidos como primeros principios, leyes del pensamiento,
principios supremos o leyes fundamentales. Cualquiera de estas expresiones engloban alguno
de los principios: de identidad, principio de contradicción y principio de tercero excluido.

Principios lógicos o leyes del pensamiento o principios supremos o primeros principios o leyes.

1. Identidad
2. Contradicción
3. Tercero excluido

Encontrará personajes que hablen de un cuarto principio: el de razón suficiente; sin embargo,
dicha afirmación se encuentra en la lógica moderna, dado que el principio de razón suficiente se
deriva de los otros tres y la característica de un principio es que debe ser independiente. Por
definición, principio es todo aquello de lo cual procede una cosa (Aristóteles), si no es así,
entonces ya no es tal.

Los principios lógicos son las razones en las que se apoya cualquier raciocinio. Cada ciencia
tiene sus propios principios, que también se llaman axiomas a partir de los cuales se fundamenta
el cuerpo de la ciencia de la que se trate. Pero existen unos principios que son válidos para
cualquier ciencia: los primeros principios (Gutiérrez, 2011: 157).

Esa es la razón por la que los encontrará nombrados algunas veces como primeros principios,
pero tome en cuenta que estamos hablando de los principios lógicos, principios supremos, leyes
del pensamiento o leyes fundamentales.

De igual forma, se dará cuenta de que la manera de enunciar los principios puede variar según la
autoría; sin embargo, su esencia es la misma:

Por otro lado, el principio de razón suficiente expresa la necesidad del intelecto de afirmar una razón
que explique la existencia de todo cuanto existe o acontece. Este principio predica que las cosas no
existen por casualidad, siempre se puede encontrar una razón de su existencia. Sin embargo, dado que
los tres principios fundamentales son la razón en la que se apoya todo conocimiento, el de razón
suficiente ya no es independiente. Por lo que se considera que no tiene la característica para poder
denominarlo principio. Es decir, los principios deben ser independientes uno de otro, si uno se apoya en
otro ya no es tal. En este caso, el principio de razón suficiente se apoya en los otros tres, puesto que
ellos en sí mismos son la razón de todo conocimiento.

Estos principios son de suma importancia. Aunque los principios lógicos parecieran ser muy obvios, a
través de ellos podemos resolver problemas.

Nos sirve para identificar identidades en las normas y por supuesto contradicciones o antinomias. El
principio de contradicción nos permite evitar que en el manejo del conocimiento jurídico existan
contradicciones y, en caso de que las haya, tener la agilidad para poder identificarlas y
contraargumentarlas.

Problema jurídico

Una contradicción normativa se presenta cuando existe una incompatibilidad entre dos normas
que pertenecen al mismo sistema jurídico y que poseen el mismo ámbito de aplicación. Como
recordará de sus clases de Introducción al Estudio del Derecho, las normas jurídicas se
caracterizan por obligar a realizar determinados comportamientos, por prohibirlos o permitirlos.

Así que si un día se encuentra frente a una norma que le permita hacer algo y, a la vez, le
obligue, por el principio de contradicción, se podrá percatar que esas normas incompatibles no
pueden ser válidas en una misma circunstancia. De acuerdo con sus intereses, el principio lógico
de contradicción no le ofrecerá la respuesta, pero sí le permitirá poner atención a dicha
contradicción y atacarla frente a la autoridad.
Lógica jurídica

Justamente a eso dedicará sus esfuerzos la lógica jurídica y, por supuesto, la argumentación
jurídica.

La lógica jurídica, en principio, “es el estudio de la aplicación de todos los recursos disponibles y
utilizables de la lógica, en sentido amplio, al campo del derecho” (López, 2002: 116).

Así que ponga mucha atención cuando estudie todas estas estructuras a detalle, pues le serán de mucha
utilidad a lo largo de toda su carrera y en su práctica profesional.

Asimismo, le servirán en la vida diaria; a veces nos olvidamos que todo lo teórico debe utilizarse
principalmente para resolver nuestros problemas cotidianos. La lógica va a ser de gran ayuda para
resolver sus propios problemas y, desde luego, más adelante, los de sus clientes o los jefes para los
cuales preste sus servicios y hasta en las pláticas con sus amigos o en los debates con sus familiares o
pareja. ¡Créame!

Conceptos y categorías

Antes de pasar a la segunda herramienta de la lógica, resulta pertinente detenernos un momento


en el estudio de los conceptos y las categorías.

Empecemos por recordar que el lenguaje posee características singulares que se deben tomar en
cuenta si se desea obtener un entendimiento claro. Es el caso de la polisemia, donde un mismo
término es susceptible de tener varias acepciones. El término “concepto” suele ser empleado en
la academia como sinónimo de “definición”. Más adelante se analizará el significado de la
definición, mientras tanto, basta decir que en este apartado nos vamos a referir al término
“concepto” en su acepción científica, como algunos autores lo denominan.

De acuerdo con el autor Eli de Gortari, el concepto científico es “el resultado de la determinación
de alguna característica del universo y, por lo tanto, su validez radica en su correspondencia con
el modo de existencia que representa” (1979: 91).

Por su parte, las categorías son conceptos supremos, cuyo conjunto abarca toda la realidad. Las
categorías básicas son la sustancia y el accidente. El primero de ellos existe en sí mismo. El
accidente es aquello que sólo puede existir adherido a otro (sustancia o accidente), pero no tiene
existencia por él mismo.

Las ideas no pueden existir por ellas mismas, sólo en la mente del sujeto que las piensa. El sujeto
(persona) es la sustancia, las ideas son accidente.

Operaciones conceptuadoras

La segunda herramienta que nos proporciona la lógica, en aras de poder distinguir un correcto
razonamiento (argumento) de uno incorrecto, son las operaciones conceptuadoras, que, en
breves palabras, se pueden definir como “las operaciones lógicas a través de las cuales se
construyen o elaboran nuevos conceptos” (López, 2002: 59). Observe cada una de éstas en el
siguiente esquema:

Definición

•Delimita los alcances de un término

Descripción

•Enumera las características de un objeto

División

•Separa un todo en sus partes

Clasificación

•Ordena los diferentes grupos que se encuentran en un concepto

Inordinación

•Agrega un nuevo elemento o introduce una nueva etapa en un procedimiento ya creado

Las operaciones conceptuadoras nos ayudan a describir el mundo. Todos los fenómenos, objetos,
cosas y conceptos tienen una definición (o habrá que dárselas). En la práctica jurídica, es
necesario conocer esas definiciones, las cuales se encuentran principalmente en el ordenamiento
jurídico nacional e internacional, es decir, vamos a encontrar a las definiciones, de inicio, en la
Constitución, leyes federales, leyes locales y demás cuerpos normativos; pero, también, en la
doctrina y, por supuesto, en la jurisprudencia. La clásica definición del derecho como un
“conjunto de normas jurídicas cuya finalidad es regular la vida en sociedad” ha sido aceptada de
manera general por la doctrina jurídica, por lo menos en Occidente. Y es el punto de partida para
el abordaje y entendimiento del estudio del derecho porque nos proporciona la esencia del
derecho, nos dice qué es y delimita el alcance del término para evitar confundirlo con otro
fenómeno.

La descripción, como nos menciona Rosalío López Durán (2002: 62 y 63), tiene como propósito
enumerar las características de un objeto o un término. Es decir, una vez que conocimos la
esencia de un fenómeno u objeto a través de su definición, para una mejor aprehensión de éste,
es importante indagar por sus características. Ejemplo: “La Constitución política es la ley
fundamental y de mayor jerarquía del Estado mexicano”, hasta aquí tenemos la esencia de la
Constitución política, es decir, su definición, ahora, para mayor comprensión del fenómeno,
podemos mencionar que “La Constitución política mexicana consta de 136 artículos, en los que
se establecen los derechos y obligaciones de los ciudadanos, la estructura y organización del
Estado, así como los lineamientos bajo los cuales se aprueban las demás normas que rigen el
país”. Como puede usted observar, estamos enumerando características de la Constitución
política, decimos “cómo” es ese algo. Estamos en presencia de una descripción.

En la división y clasificación existe una discusión sobre estas dos operaciones; hay quienes
afirman que son distintas y cada una tiene su propia finalidad; sin embargo, otras personas las
caracterizan como sinónimos, y una tercera corriente muestra a la clasificación como una especie
de la división.

es posible que haya más de un criterio de clasificación, pero en la división, la escisión se da a partir de un
todo.

Respecto del derecho, podríamos realizar una clasificación partiendo de un criterio específico, por
ejemplo, por tradiciones jurídicas o familias:

Tradición o familias jurídicas

 Romano germánica
 Common law
 Sistemas socialistas
 Islámica
 Mixtos

Una división la podemos visualizar en el artículo 1° de la Ley Orgánica de la Administración Pública


Federal, en cuyo primer párrafo divide a la Administración Pública Federal en centralizada y paraestatal.

Respecto de la inordinación, se trata de agregar un nuevo elemento o una nueva etapa a un


procedimiento previamente establecido.

En el derecho, la inordinación opera cuando se aprueba una reforma de un cuerpo normativo. En tal
caso, la reforma se presenta como parte de un orden que ya se encuentra dividido y clasificado (orden
previamente establecido). La reforma se debe inordinar, es decir, agregar un artículo a un cuerpo
normativo (elemento nuevo) o, incluso, una frase o una palabra a un artículo.

Otros tipos de definiciones

La definición es la puerta de entrada al lenguaje jurídico. Como señalamos anteriormente, vamos


a encontrar definiciones tanto en la doctrina como en la legislación y en la jurisprudencia, para
que nos aclaren los diversos términos. Hay varios tipos de definiciones, le recomiendo que tenga
mucho cuidado con las esencialistas, que tienen por costumbre querer “atrapar la esencia” de
todas las cosas, pero habrá algunas que sean intangibles, no podremos llegar a su esencia porque
sólo tenemos la abstracción de ellas.

Es decir, cuando se cuestiona por la esencia de una silla o de una mesa, basta con mirarla y ver
qué es lo que hace que sea una silla y no otra cosa. Su esencia no sería tener cuatro patas, porque
puede haber de tres o de una sola; tampoco que sea de madera porque las hay de otros materiales.
Su esencia es aquello que me indica que es una silla porque no hay posibilidad que sea un
tenedor, esto es: que sirve para sentarse. Así, si encontramos una silla que un día de mudanza la
usaste como librero, porque no tenías dónde acomodar los libros, es irrelevante, eso no la
convierte en librero, sigue siendo silla y lo será hasta el día en que se destruya.

Cuál es la esencia del derecho? ¿Qué hace que el derecho sea tal y no otra cosa? ¿Cuál es la
definición del derecho?

Ya hemos comentado que la doctrina jurídica de Occidente ha aceptado, digamos de manera


general, que “el derecho es un conjunto de normas jurídicas que regulan la vida en sociedad”.
Esta es una definición de corte esencialista porque inquiere sobre la esencia de un fenómeno, en
este caso del derecho. Es decir, responde a la pregunta ¿qué es el derecho? Lo cual es bueno para
tener una primera aproximación acerca del fenómeno jurídico, pero, como abogado, deberá usted
ser siempre un poco más cauto, más analítico, y tratar de revisar las definiciones que vaya
estudiando a lo largo de su carrera y, por supuesto, en la práctica profesional. En esta definición
de corte esencialista cabría reflexionar si el derecho es un conjunto de normas jurídicas, pero…
¿sólo de normas jurídicas?, ¿y qué pasaría entonces con los principios? Reitero, este es un
ejemplo de definición esencialista, porque pretende definir un concepto a través de la búsqueda
de su esencia; en este caso, la del derecho (las normas jurídicas que regulan la vida en sociedad).
La definición esencialista se cuestionará siempre qué cosa es algo. Normalmente, ante este tipo
de preguntas las personas tenemos el impulso de señalar algo en el mundo que nos ayude a
completar la idea de lo que queremos aclarar, sentimos que debemos mostrar un referente, pero
no tenemos qué. Tal vez sea simple para las cosas tangibles, aunque para otro tipo de fenómenos,
se vuelve más complicado, puesto que nadie ha visto por ahí caminar a un derecho o a una norma
jurídica. Para todos los fenómenos intangibles, metafísicos y abstractos —entre ellos el derecho
— sería complicado —y seguramente inútil— forzar la estructuración de una esencia. El
planteamiento que realiza una definición de corte esencialista al preguntar “qué cosa es algo”
(¿Qué es un “x”?) nos lleva a una pregunta cuya respuesta es un problema que no se puede
resolver, pero que sí se puede disolver. Para ello vamos a recurrir a un cambio de pregunta.
Sustituimos la pregunta “¿Qué es un x?” por “¿Qué significa la palabra x?” (Cáceres, 2000: 32-
33). Con dicha sustitución, trasladamos el problema de la metafísica a un problema de tipo
lingüístico. Esto es porque cuando se cuestiona por el significado de las palabras, no estamos
tratando de buscar esencias, sino más bien de enfocar nuestros esfuerzos en tratar de clarificar el
significado de dicha palabra a través de los usos que las personas le asignan dentro del lenguaje
cotidiano.

Por ello, al lado de las esencialistas, tenemos definiciones de otro tipo que nos invitan a que la
discusión ya no se centre en descubrir “la verdadera esencia de un concepto jurídico x”, sino que
fija el punto central del debate en un problema de lenguaje cuya solución será dada por las
propias personas que utilizan esa palabra.

De acuerdo con los usos que le pretendan otorgar, las personas estarán capacitadas para opinar
acerca de si una definición propuesta efectivamente es esclarecedora del fenómeno que pretende
definir o, por el contrario, es demasiado confusa. Aquí veremos sólo algunas de ellas que nos
pueden ser muy útiles en nuestra disciplina: definición por designación, por denotación y por
estipulación. Observe el siguiente cuadro:
Designación: conjunto de propiedades que deben estar presentes en una entidad para poder
referirla con la expresión que se pretende definir.

Denotación: lista de las entidades en el mundo a las que me puedo referir con una determinada
expresión.

Estipulación: atribución arbitraria de significado a una expresión.

Como habrá notado, nos enfrentamos ahora a otro problema, podrá percatarse que algunos de los
términos mencionados en los ejemplos no quedan del todo claros, esto se debe a ciertas
particularidades de las palabras en nuestro lenguaje, lo que deriva en que un mismo término pueda
tener más de un significado o en que no sepamos exactamente cuánto de una propiedad necesito para
poder referirme a una entidad.

Facultad puede ser un derecho subjetivo o una institución escolar. Derecho puede ser una facultad (es
decir un derecho subjetivo), una disciplina (“yo estudio derecho”), una posición (“ponte derecho”), una
dirección (“siga derecho”), oposición a izquierdo (“me duele el brazo derecho”), una expresión de valor
(“mi compadre Juan es bien derecho”), una injusticia (“no hay derecho, yo merecía más ese ascenso”) y
en algunos niveles sociales se llega a emplear como sinónimo de verdad (“derecho carnal, esta pieza no
es robada”). (Cáceres, 2000: 44-45)

Porque entre el lenguaje y el argumento existe una relación muy importante que impacta directamente
en el razonamiento práctico. Es indispensable estar atentos para evitar caer en falacias. Algunas de esas
propiedades o cuestiones semánticas son: ambigüedad, vaguedad y sinonimia.

Propiedades de las palabras o cuestiones semánticas del lenguaje

Vaguedad

Las propiedades definitorias de un término son inexactas.


Sinonimia

Palabras que compartan un mismo significado de manera paralela

Ambigüedad

Palabras que tienen más de un significado


Estar atentos a las propiedades del lenguaje es un punto esencial que ayuda a realizar una
argumentación válida, pues, dependiendo del sentido y del contexto, será el significado que se le
atribuya a las expresiones; asimismo, el argumento puede cambiar y hacernos caer en razonamientos
que parecen ser correctos pero que no lo son.

Juicios y enunciados o proposiciones

Como recordará, cuando analizamos el tema estructuras mentales, al principio de esta unidad,
vimos que éstas son tres: concepto, juicio y raciocinio.

En este apartado nos dedicaremos a profundizar un poco más sobre el juicio, por revestir una
particular importancia para el derecho.

Habíamos visto que el juicio es aquello de lo que se puede predicar su verdad o su falsedad.
Profundizaremos ahora en la clasificación del juicio.

Resulta complejo establecer la relación que existe entre juicio, enunciado y proposición, debido a
la diversidad de acepciones que presentan los autores expertos en el tema.

Sin embargo, para nuestros efectos y con la finalidad de alcanzar un poco de claridad en este
apartado, nos ceñiremos a lo señalado por el lógico Gutiérrez Sáenz, quien se decanta por dar al
juicio el calificativo del elemento de significación y a la proposición o enunciado la parte
perceptible. Esto es cuando se dan ejemplos lo que primero y directamente se advierte es la
proposición escrita. El significado de ella es el juicio.

El análisis de las diferentes clases de juicios y proposiciones ha dado origen a serias divergencias
entre los filósofos. Así lo advierte el autor Gutiérrez Sáenz quien nos presenta una clasificación
que resulta útil para nuestra disciplina.

En general, las clasificaciones de los juicios responden a las características que ellos presentan,
así tenemos juicios por su cantidad, juicios por su cualidad y juicios por su fundamentación, por
mencionar algunos.

El lenguaje se compone de infinidad de juicios. Saber identificarlos en el derecho, abona a la


construcción de una buena argumentación.

Juicios en el ámbito jurídico

Entrando en materia jurídica tenemos que el autor Enrique Cáceres Nieto define a la proposición
como “el significado de un enunciado y a enunciado como una secuencia de palabras dispuestas
conforme a las reglas gramaticales de un lenguaje determinado” (2014: 12).

Un mismo enunciado puede tener más de una proposición. Siguiendo con el ejemplo anterior, las
proposiciones que se encuentran asociadas a ese enunciado pueden ser:
A Juan (trabajador de la construcción) no se le permitió seguir su camino mientras llevaba un
ladrillo (material de construcción).
A Juan (trabajador de la construcción) no se le permitió seguir su camino propinándole un
certero ladrillazo, o
Juan (no necesariamente trabajador de la construcción) fue detenido (en sentido sinónimo al
término jurídico “aprehendido”) cuando llevaba un ladrillo (en el sentido que se da a esta
expresión en el argot policiaco como sinónimo de “paquete de drogas”).

La funcionalidad práctica de identificar los enunciados, los juicios y las proposiciones en el


derecho la encontramos en la aplicación de la lógica proposicional, que, a su vez, tiene utilidad
en las materias que ustedes cursarán a lo largo de su carrera y, por supuesto, en la práctica
jurídica, en donde, por antonomasia, se realizan análisis normativos de manera cotidiana.

Descomponer un artículo de una Ley en oraciones subordinadas es muy útil para obtener
enunciados aislados que pueden poner al descubierto contradicciones en las proposiciones o
lagunas que hacen complejo lo que a simple vista puede parecer muy simple.

Por ejemplo (Cáceres, 2014: 24-25) considérese este artículo (ficticio):

“La declaración de quiebra podrá hacerse de oficio en los casos en que la Ley lo disponga, o a
solicitud escrita del comerciante, de uno o varios de sus acreedores, o del Ministerio Público”.

Descomponiendo el artículo y aislando los juicios normativos tenemos las siguientes


proposiciones:

1. La declaración de quiebra podrá hacerse a solicitud escrita del comerciante.


2. La declaración de quiebra podrá hacerse a solicitud de uno de los acreedores del
quebrado.
3. La declaración de quiebra podrá hacerse a solicitud de varios acreedores del quebrado.

Como se puede apreciar, no queda claro si la solicitud de los acreedores y la del Ministerio
Público también tienen que ser por escrito o si esa exigencia es válida sólo para el comerciante.

La utilidad para nuestro trabajo cotidiano como juristas, como se habrá podido dar cuenta, es
mayor de lo que se puede sospechar.

Raciocinios y argumentos

Antes de concluir, profundizaremos un poco más sobre la tercera estructura del pensamiento.

Como analizamos en su momento, el raciocinio es aquella estructura mental que nos permite
obtener nuevos conocimientos a partir de otros que han sido previamente establecidos.

Por su parte, el argumento puede definirse como “un conjunto cualquiera de proposiciones o
enunciados de los cuales se afirma que hay uno que se sigue de los demás, considerando a estos
como fundamento de la verdad de aquél” (Cáceres, 2014: 7).

Es posible que un mismo argumento pueda expresarse a través de varias argumentaciones.


Sucede algo parecido con la relación entre enunciado y proposición. Para un mismo enunciado
puede haber más de una proposición.

Un argumento, como puede ser “Juan tiene más edad que Pedro”, es posible expresarlo a través
de dos argumentaciones:

Argumentación 1.
Premisa mayor: Si Juan fuera mayor que Pedro, entonces Juan sería más viejo.

Premisa menor: Juan es mayor que Pedro.


Conclusión: Juan es más viejo que Pedro.

Argumentación 2.
Premisa mayor: Si Juan mayor que Pedro es, entonces Juan más viejo que Pedro es.

Premisa menor: Juan mayor que Pedro es.


Conclusión: Juan más viejo que Pedro es.

Para el derecho es importante estar atento a la diversidad de argumentaciones que se pueden dar
para un mismo argumento. La argumentación se escucha o se lee, puede ser percibida a través de
los sentidos. El argumento es lo que ella quiere significar.

Argumentación

En este tema se conjuga todo lo visto, pues encontramos las aplicaciones de la lógica y las
herramientas para poder defender argumentos, reconocer los incorrectos y tomar decisiones al
respecto para evitarlos.

En casa, con su familia, integrantes de un equipo o con el profesorado; en la tienda, en una fiesta
y hasta en el transporte. Cuando considera que le están cobrando un precio muy alto por un
servicio o una mercancía, tiene que hacerle ver a su interlocutor las razones por las cuales
considera incorrecto el precio. Y ahí lo tiene: está argumentando. Tal vez sin saberlo hemos
usado esta herramienta desde la infancia, ¿o acaso ya no recuerda cuando ofrecía un argumento a
su padre para convencerlo de que no había roto ese plato, sino su hermano o hermana menor?

De igual forma sucede con la argumentación jurídica. Prácticamente toda su vida académica y
profesional girará alrededor de ella, así que le recomiendo que desde hoy la tome “en serio” y la
estudie no para acreditar actividades, exámenes o materias, sino para la vida.

Lógica jurídica
Al principio de la unidad, dedicamos tiempo a analizar algunas de las herramientas de la lógica,
orientando siempre su utilidad al derecho. En este punto veremos cómo todas esas aplicaciones
se han ajustado a través del tiempo para configurar lo que se ha dado en denominar la lógica
jurídica, la cual no es en realidad una especie del género lógica, sino que recibe ese nombre
porque se considera como la aplicación de todos los recursos disponibles y utilizables de la
lógica al campo del derecho.

Esto no significa, por supuesto, que todos los elementos de la lógica en todas sus partes se
puedan aplicar al campo del derecho en cualquier circunstancia. Se aplica lo que se puede y
resulte útil, como lo hemos visto a lo largo de esta unidad.

Los diferentes autores la han definido desde su muy particular punto de vista, haremos un breve
recorrido por dichos autores, con el ánimo de reflexionar sobre ellos, que son considerados como
clásicos, pero también sobre el panorama actual de la lógica jurídica.

Eduardo García Máynez

En México, Eduardo García Máynez es el exponente de la lógica jurídica por antonomasia. Su


pensamiento ha servido a varias generaciones de juristas y abogados. A pesar de la densidad de
su teoría, podemos traer un par de afirmaciones que nos servirán como punto de partida a una
breve introducción a su pensamiento. García Máynez reiteraba que “la lógica jurídica no consiste
simplemente en la aplicación de las normas supremas de la lógica pura, porque mientras las leyes
supremas de la lógica pura se refieren a juicios enunciativos y afirman o niegan algo de su
verdad o falsedad, los otros principios aluden siempre a normas, afirman o niegan algo de su
validez o invalidez” (Durán, 2004: 117).

“A García Máynez no le interesa estudiar cómo de hecho el jurista piensa para aplicar sus leyes,
o para buscar soluciones jurídicas; su inquietud se remonta más lejos, a los principios que hacen
posible todo pensar lógico y en especial el pensar lógico dirigido a la acción (es decir, el pensar
normativo, no el enunciativo)” (Villoro Toranzo, 1972: 734).

Georges Kalinowsky

Por su parte, Georges Kalinowsky, en su libro Introducción a la lógica jurídica (1973: 46-65),
hace una presentación general de las nociones del análisis lógico formal de la semiótica jurídica,
la misma que constituye un análisis metateórico del lenguaje del derecho y del lenguaje de los
juristas, basada en la tripartición conocida de las propiedades semióticas: pragmática, semántica
y sintáctica.

Kalinowsky se decanta por otorgarle a la expresión lógica jurídica el significado de ser una
actividad razonadora propia de los juristas, todos los raciocinios que se den en ese ámbito
“pueden ser llamados jurídicos porque son efectuados por juristas, o, si se prefiere otra fórmula,
porque intervienen en el ejercicio de una actividad jurídica. No tienen, sin embargo, nada de
particular en su carácter lógico. Son raciocinios de coacción intelectual que son jurídicos sólo
por accidente en razón de su contenido o de la persona que los realiza. Pero en lo demás son
exactamente del mismo tipo metodológico que los raciocinios que intervienen en el campo de
cualquier otra actividad humana. Llamémoslo ‘no normativo’” (2004: 149).

Luis Recaséns Siches

Luis Recaséns Siches sostenía que “La lógica pura en sus múltiples y variadas formas
(Aristóteles, Bacon, John Stuart Mill, Sigwart, Husserl, Pfänder, Frege, Peano, Russell,
Whitehead, Carnap, Quine, etcétera) […] es la lógica de lo racional, la lógica de la física
matemática, es decir, la que reina y sirve como un formidable instrumento en el campo de las
matemáticas y de la física” (Manson, 1977: 207). Sin embargo, ese tipo de lógica no parece serle
muy útil al derecho en visión de este autor.

El maestro Recaséns Siches defendió lo que él llamaba la “lógica de lo humano o de lo


razonable, que es una razón impregnada de puntos de vista estimativos, de criterios de
valoración, de pautas axiológicas que, además, lleva a sus espaldas como aleccionamiento, las
enseñanzas recibidas de la experiencia, de la experiencia propia y de la experiencia del prójimo a
través de la historia. Esta especie de lógica es el único método que deben emplear los jueces en
el proceso de interpretación de las normas con vistas a su aplicación en los casos concretos”
(Villoro Toranzo: 1972: 734).

Rupert Schreiber

Por último, Rupert Schreiber se dedicó a continuar los trabajos de investigación realizados por
Ulrich Klug, en cuanto a la aplicación de las leyes de la lógica al derecho, así como también en
la necesidad de profundizar en la creación de un lenguaje jurídico artificial.

Señalaba que la lógica para el derecho y los juristas tiene una importancia que no ha tomado su
lugar como es debido, tanto por los estudiosos del tema como por los propios abogados, así lo
hizo patente en su libro titulado Lógica del derecho.

Para este autor, el hecho de que en su tiempo —y cobra actualidad en estos tiempos también— la
jurisprudencia diera especial significación a las decisiones que tenían en cuenta las situaciones
reales, no quería decir que se restara importancia a la lógica, porque “una decisión que tenga en
cuenta la situación de los intereses de las partes, no por esto queda liberada de las leyes de la
lógica, tal como suelen pretender los juristas prácticos. Por el contrario, una diferenciación fina
del juicio jurídico presupone una estricta obediencia a las leyes de la lógica” (Schreiber, 1991:
9).

Schreiber enfatizaba que “era necesario un gran respeto de las leyes de la lógica para poder
sistematizar el derecho, y poder conocer, de esta manera, las grandes ideas jurídicas. Sólo así se
pueden llenar las lagunas de la ley sin afectar la seguridad jurídica con fundamentaciones
dudosas. Pues la regulación entre la seguridad jurídica y la equidad de la decisión particular no
está determinada por la oposición de intereses, sino que también depende fundamentalmente de
la capacidad del material lingüístico. Ésta es, a su vez, también una cuestión de la perfección
lógica del derecho” (1991: 10).
Este autor puso el acento en la relación entre lógica y lenguaje y, posteriormente, entre derecho y
lenguaje. Sobre esta última relación, recuérdese lo estudiado en esta misma unidad.

Lógica deóntica

La lógica deóntica se ha definido como la lógica del deber ser, que usa y simboliza
fundamentalmente material lingüístico relacionado con la función normativa, para el análisis del
razonamiento y de las estructuras formales de la comunicación (Witker, 1997: 34).

Esta clase de lógica hace uso de los operadores deónticos; el discurso jurídico en general, pero,
sobre todo, el discurso jurídico legislativo está plagado de ellos y de su entendimiento depende la
comprensión de las previsiones que se incluyan en cualquier cuerpo normativo.

Esto nos da una transición automática a la clase de argumentos que el abogado o la abogada
deberá utilizar desde cualquier trinchera, llámese postulante, juez, magistrado(a), ministro(a) o
académico(a). Al tener claro el uso de estos operadores, tanto en la modalidad de la conducta
como en la conducta misma que la norma pretende regular, será mucho más fácil poder
visualizar una antinomia o contradicción jurídica, o una laguna regulativa que nos permita atacar
alguna resolución contraria a nuestros intereses o argumentar para obtener resultados favorables
en nuestras demandas. Si observamos que una misma conducta regulada contiene una obligación
y, a la vez, una permisión, eso nos permitirá hacerle ver a quien funja como juez (mediante
argumentos) que existen normas en conflicto que pueden perjudicar al cliente. Eso lo verá usted
con mayor detenimiento en sus materias procesales.

Falacias

De igual forma, debe poner atención a las falacias, es decir, a los argumentos que parecen
correctos pero que de su análisis resultan no serlo; es común encontrarlos en la argumentación
jurídica, son los que pretenden orillarlo a tomar conclusiones en un sentido distinto al de la
razón, pueden apelar a muy diversas situaciones con la finalidad de provocar adhesión,
confusión o sentimientos de persuasión.

Las falacias aluden a situaciones que se encuentran fuera del argumento que se pretende debatir
y pueden estar dirigidas, por ejemplo:

Ad hominem

Dirigida a la persona que evoca un argumento para efectos de descalificarla.

Ad verecundiam

Apelación a la autoridad para tratar de hacer pasar por válido un argumento en razón de que
alguna autoridad lo apruebe.
Ad populum

Se apela a la colectividad, que aprueba una determinada situación y, por analogía, el argumento
debe ser aceptado porque “tanta gente no puede estar equivocada”.

Como puede notar, en la argumentación jurídica se encontrará con esas “trampas”, que es necesario
que conozca para identificarlas, rechazarlas y debatirlas, recordando siempre que en la argumentación
“no hay más autoridad que la razón… la única salvaguarda contra el mal razonamiento, es la habilidad
para razonar bien” (Herrera, 2007: 81).

Espero que el rápido recorrido por las estructuras lógicas sea el inicio de un largo camino de
estudio por sus interminables ramificaciones. Cada tema de estudio y actividad que realizará
tienen mucho sendero por recorrer. Seguro pudo reflexionar sobre todo aquello que puede hacer
con este nuevo conocimiento. Si siente que, por el contrario, se ha sembrado más dudas que
claridad, ¡no se preocupe! También es un buen principio. ¡Apenas comienza!

Lo único que me resta por recomendarle es que consulte las fuentes de consulta que en esta
unidad se incluyeron. Lea los textos completos y, en cualquier oportunidad que tenga, plantéese
seriamente la posibilidad de agotarlos. Asimismo, buscar en esos mismos textos las fuentes que
en ellos se cifran y tratar de conseguirlas.

Se trata de que no lo abandone y que tenga en cuenta que prácticamente toda su carrera y su vida
profesional va a necesitar dar razones para hacer valer su argumento; sin embargo, tiene otras
asignaturas que estudiar, lo cual no significa que dé carpetazo a estos contenidos, sino que abra
la puerta al pensamiento complejo y comience a relacionar lo que ha aprendido aquí, con las
otras asignaturas que va a cursar en los siguientes semestres.

Muy pronto se dará cuenta que las aplicaciones prácticas son infinitas. Puede empezar a actuar
en las conferencias a las cuales tenga oportunidad de asistir o revisar en sitios web, ponga un
poco de atención al ponente (ni siquiera mucha) y trate de desentrañar las estructuras a lo largo
de su discurso: fíjese si hay ilación en sus proposiciones, si su discurso es organizado y claro, si
lo está apoyando con razones, si presenta evidencias o si sólo son especulaciones y, en todo caso,
si las evidencias son suficientes para soportar sus conclusiones.

Si observa que hay inconsistencias, trate de buscar usted mismo alternativas, si se siente
preparado, interpele (de manera educada) al ponente y espere su respuesta, tal vez de ella pueda
obtener nuevos contraargumentos.

No le deseo suerte en tal empresa, sino éxito, porque esto de la lógica y la argumentación
jurídica es cuestión de un trabajo permanente, diario, como el ejercicio: ¡No lo abandone nunca!

la lógica es aquella disciplina que estudia la estructura del pensamiento como razonamiento, se
caracteriza por hacernos reflexionar sobre la validez de las proposiciones y la corrección de éste. De
igual forma, ayuda a identificar el razonamiento correcto del incorrecto.

Los conceptos y categorías son formas de conocer el mundo y de clasificarlo para tener un mejor
entendimiento de los fenómenos. En el mundo jurídico son útiles para obtener información sobre el
problema que se nos presenta. Empleando las categorías aristotélicas, obtenemos una aproximación a
las descripciones concretas y completas de los fenómenos jurídicos y sus herramientas.

En términos sencillos, las conceptuadoras son las operaciones lógicas a través de las cuales se
construyen o elaboran nuevos conceptos. Son una gran herramienta que nos proporciona la
lógica para poder conocer, aprender y describir un fenómeno, objeto o concepto. Es la manera
más sencilla de conocer el mundo o, por lo menos, tener una aproximación a él.

A través de la definición, descripción, división, clasificación e inordinación, podemos formar una


conceptualización holística de un fenómeno, útil en nuestra disciplina para construir/conocer los
conceptos, fenómenos y objetos del mundo jurídico.

Los esencialismos en el derecho son aquellos intentos de definiciones que nos exigen extraer las
esencias de las cosas, fenómenos o conceptos, en aras de conocer lo que realmente hace que dicho
fenómeno (cosa o concepto) sea tal y no otro.

La argumentación jurídica no es otra cosa más que un encuentro de las aplicaciones de la


lógica y sus herramientas para poder defender un argumento, reconocer los argumentos
incorrectos y tomar decisiones al respecto para derrotarlo. A través de ella podemos identificar
los problemas semánticos del lenguaje y reconocer que, a final de cuentas, es también un juego
del lenguaje cuyos jugadores deben estar capacitados y aptos en el conocimiento de las reglas
para poder desempeñarse adecuadamente y, por supuesto, inclinar a favor de sus intereses.

Por otro lado, recordará que las falacias son malos argumentos cuyas premisas, con las que se
pretende justificar, carecen de sustento. Pero, a primera vista, son argumentos que parecen
correctos. Ello sucede porque normalmente las falacias son elocuentes y pretenden explotar otros
factores que poco tienen que ver con argumentos sólidos. En el derecho es importante conocerlas
y estar atentos a ellas, pues nos pueden confundir haciéndolas pasar como verdaderas
proposiciones falsas, afectando de manera importante nuestros intereses. Es imprescindible saber
identificarlas para adquirir la habilidad de atacarlas.
Unidad 2

Método Científico: Problemática y Aplicación


en el Ámbito Jurídico
Introducción

La investigación en el derecho suele ser catalogada como un acto de mera recopilación de datos
y emisión de conclusiones, de acuerdo con la opinión personal de la autoría de la investigación.
Con bastante frecuencia se hace referencia a los grandes avances en otras ciencias cuya
espectacularidad es tan palpable que se considera que en las ciencias sociales no ha habido nada
que se le pueda comparar.

Uno de los propósitos de la presente unidad es tratar de mostrar que en las ciencias sociales la
aplicación del método científico puede ser tan rigurosa como en cualquier otra materia y que los
productos cuentan también con espectacularidades del mismo calado, o tal vez más, dado que el
objeto de estudio que se encuentra en juego es, de manera directa, el hombre interactuando en la
sociedad, cuyas actuaciones por supuesto no se pueden reproducir en un laboratorio para
estudiarlas detenidamente, como ocurre en las llamadas ciencias duras.

Basta con dar una ligera mirada a la teoría contemporánea de disciplinas como la sociología y la
psicología, que han logrado gran evolución respecto de los postulados tradicionales. Por otra
parte, en virtud de la inter y multidisciplinariedad, la interconectividad de teorías particulares
para resolver problemas de otra disciplina ha dado frutos realmente sorprendentes.

En nuestra propia disciplina, hace tan sólo pocos años no se vislumbraba siquiera la posibilidad
de sistemas expertos e inteligencia artificial aplicados al campo jurídico, por mencionar algunos
ejemplos. Eso, desde mi punto de vista, también es espectacularidad, tanto o quizá más que un
robot en la pizca de la fresa que sabe distinguir entre una verde y una madura.

En esta segunda unidad revisaremos la aplicación del método científico en nuestra disciplina, así
como algunos métodos adecuados para la realización de investigaciones jurídicas.

Además, estudiaremos algunas de las más paradigmáticas posturas que han tratado de explicar el
avance de la ciencia. Le aseguro que será de gran utilidad, no solamente en el estudio de esta
unidad y de esta disciplina, también para su vida cotidiana. Tal es el caso del acento que pone
Paul Feyerabend al comparar a la ciencia con la religión para ejemplificar el aletargamiento al
que hemos sido sometidos durante siglos por parte de reducidos círculos para hacer valer sus
creencias y teorías. Sin importar su eticidad y sus valores, nos hacen creer lo que ellos
privilegian como verdadero, según sus intereses, aunque no sea cierto. ¿Le suena conocido?
El método científico: problemática y aplicación en el ámbito jurídico

En caso afirmativo, seguro que el resultado fue desastroso. Siendo un poco más optimistas, pudo
haber ocurrido que se haya divertido mucho, que conoció varios lugares y muchas personas,
comió de todo y durmió en los mejores hoteles del lugar, pero, por haberse lanzado a la aventura,
resulta que regresó en número rojos y ahora tendrá que pagar las consecuencias de haber gastado
más de lo que le pudo haber costado si hubiera planeado con cuidado el viaje de sus sueños.

Lo mismo sucede en la academia: emprender una labor de investigación sin tener un plan,
proyecto o guion establecido, nos generará gran pérdida de tiempo, esfuerzo y recursos que se
pueden evitar con una buena planeación del trabajo.

Como se habrá percatado, la importancia del método es fundamental, prácticamente para


cualquier área de nuestra vida. Necesita un método para estudiar un idioma, tocar un
instrumento, preparar alimentos, llevar una dieta o hacer deporte.

La vida diaria ha de desarrollarse con una metodología que le permitirá ahorrar en esencia dos
cosas: tiempo y dinero. La más importante, por supuesto, es la primera, pero la segunda no es
para menospreciarse. Al igual que en su vida cotidiana, el derecho también está construido y se
desarrolla con métodos, los cuales estudiaremos en esta segunda unidad.

Seguro ha escuchado desde muy temprana edad que los avances de los cuales gozamos el día de
hoy se deben al método científico o que si desea averiguar algo o simplemente contestarse
preguntas del mundo en general debe usarlo. Le tengo noticias: aquí revisaremos dicho método.

Existe más de una respuesta para tal pregunta; sin embargo, una rápida sería que el derecho, por
ser una ciencia perteneciente al área de las humanidades, no solamente necesita usar métodos,
sino que prácticamente se encuentra obligado a utilizar el método científico en las dimensiones
más importantes de la metodología jurídica, es decir, tanto en la creación, aplicación e
interpretación de las normas, como en la investigación jurídica y la enseñanza del derecho.

El derecho, tanto como su creación, aplicación, interpretación e investigación, en un momento


dado puede dar material para que se piense que estamos rodeados de especulaciones. Esto porque
al final de cuentas, éste se reduciría a decisiones aisladas de funcionarios investidos de poder
para decirnos al resto de la sociedad lo que es el derecho. Sin embargo, como cualquier otra
ciencia, mantiene un objetivo de gran calado: la investigación de la verdad. Lo cual nos conecta
de manera automática con la búsqueda de la verdad científica, que, por supuesto, no se alcanza
con sólo especulaciones, sino con la utilización del método científico (Taruffo, 2005). Resulta
importante por todas las cosas que pueden estar en juego: el patrimonio de las personas, la
libertad, la dignidad e incluso la vida.

Aún cuando el estudio del método científico está presente desde la secundaria, si alguien le pide
que lo defina con sus propias palabras, quizás, va a trastabillar, pues aún entre los teóricos y
científicos se encaran fuertes debates sobre su existencia, sus reglas y resultados.
Pero, en términos básicos, podemos decir que es la manera de resolver preguntas y problemas
con un respaldo válido, general, universal y provisional. Esta última característica es importante
en tanto que la solución que encuentre o la conclusión a la que arribe mediante el método
científico tendrá que tomarla de manera provisional hasta que no sea replicada por otros
investigadores que la confirmen o refuten.

Diferencia entre el método científico aplicado en las ciencias naturales y los aplicados en las
ciencias sociales

La distinción clásica entre ciencias naturales y ciencias sociales procede de una necesidad
histórica surgida en la persecución de conocimientos sobre las cosas existentes en el mundo y
sobre los seres humanos.

La fragmentación del conocimiento y de las metodologías asociadas a su obtención ha sido


funcional hasta cierto punto; sin embargo, actualmente es, por lo menos, dudoso que esa misma
fragmentación pueda seguirse sosteniendo, como ocurrió en el pasado.

Las ciencias sociales fueron asociadas con el estudio del comportamiento social e individual de
un conjunto de seres humanos cuya mente sería cambiante y, por tanto, no posible de abordar
científicamente. Por lo menos, no posible de abordarse del modo en que se hizo con los
problemas de las ciencias naturales.

Lejos de organizar un debate sobre la distinción entre ambas ciencias o subirnos a la reflexión
respecto de la pertenencia del derecho a las ciencias sociales, nos parece más útil reflexionar
sobre las problemáticas jurídicas que son susceptibles de abordarse de acuerdo con un rigor
científico.

En definitiva, un estudioso de alguna de las ciencias naturales podría preguntarse válidamente en


qué se parece lo que él realiza con lo que se hace en el derecho. Tómese en cuenta que ni
siquiera entre los científicos existe consenso sobre la existencia de un único método científico.
Sin embargo, como se analizará más adelante, existen etapas de ese llamado método científico
que ha traído grandes logros con su aplicación.

No existe tal cosa en el mundo entero como la infalibilidad que nos determine un conocimiento
de una vez y para siempre, aunque proceda de haber aplicado el método científico. Todo es
provisional hasta en tanto no llegue una nueva investigación que refute la anterior.

Se puede decir que lo mismo ocurre en el derecho. A pesar de las afirmaciones emitidas —a
veces un tanto exageradas— por juristas muy reconocidos en el pasado y en la actualidad, las
que ponen el énfasis en los creadores de las normas, quienes, muy a pesar de todos los
gobernados, tienen la facultad de “el día de mañana […] derogar toda mi ciencia” (Llewellyn,
1957: 29), la rigurosidad de la aplicación de los métodos en el derecho sigue siendo útil
precisamente en la creación de esa “ciencia”, es decir, en la creación de esas normas. De manera
muy parecida en que los avances, por ejemplo, de medicina se van renovando a través del
surgimiento de nuevos estudios y nuevas investigaciones, las normas lo hacen a medida que se
observa un desarrollo en las conductas de la sociedad y las herramientas y medios de
comunicación que las personas utilizan. El día de hoy serviría de muy poco una regulación sobre
el uso de los tranvías en la Ciudad de México. ¿Se puede hacer? Definitivamente, sí. Sin
embargo, como estudiamos en la primera unidad, el derecho va de la mano de la lógica. Y la
lógica nos diría que esa regulación no es necesaria y que sería completamente inútil.

Las aplicaciones del método científico en las ciencias naturales traen avances que, como
menciona el maestro Fix-Zamudio (2003: 14), pueden resultar muy espectaculares a la vista del
ciudadano común. Puede ser que no se perciba de manera clara que el derecho posee varios
ámbitos que pueden ser abordados con metodologías científicas. Las investigaciones jurídicas
empíricas, por ejemplo, en donde se aplica rigurosidad científica de metodologías empíricas para
conocer determinados comportamientos de los operadores jurídicos, de autoridades (Silvia, 2011:
105-163) o de decisiones de la corte (Suárez, 2015), son de mucha utilidad para legisladores,
jueces, magistrados e, incluso, para los ministros de la Corte. Ni qué decir para los abogados
postulantes y para los estudiantes de derecho.

Métodos generales y métodos particulares

En las investigaciones, podemos hablar de una variedad de métodos que son utilizados de
acuerdo con la materia que se trate, pero, sobre todo, con el objetivo que se persigue.

Hablar de estos métodos nos lleva a una clasificación muy abstracta, pues abarcaría
prácticamente todas las materias sobre las cuales el ser humano puede realizar una investigación.

Líneas arriba se ha comentado que estos temas generan diversas tomas de postura entre los
autores que se han dedicado al estudio de la metodología de la ciencia en general y de la filosofía
de la ciencia. Así como existe diversidad de posturas sobre la unicidad de método científico,
también hay varias sobre los métodos generales y los particulares.

Incluso se han dado afirmaciones que parecerían querer caricaturizar a los noveles
investigadores, pero que tristemente es la realidad que se vive no sólo en nuestras universidades
mexicanas, sino que es un vicio a nivel internacional; tal y como se puede observar en el
siguiente párrafo tomado del libro del autor Ruy Pérez Tamayo ¿Existe el método científico?
Historia y realidad (Pérez, 1990: IX. 4):

El infeliz estudiante se ve inevitablemente forzado a echar mano de sus propios recursos para recoger al
azar y, por casualidad, de aquí o de allá, fragmentos desorganizados del método científico, así como
fragmentos de métodos no científicos. Y cuando el estudiante se convierta en un investigador profesional,
como no posee la educación y la instrucción necesarias, caminará torpemente en la oscuridad, siguiendo
caminos costosos y cerrados, y echando mano de cosas tan desconfiables como adivinanzas al azar,
conjeturas arbitrarias, corazonadas subjetivas, intuición accidental, suerte pura, accidentes afortunados,
pruebas no planeadas e invariablemente erróneas. ¿Puede ser ésta una metodología adecuada para hacer
nuevos descubrimientos y lograr aplicaciones benéficas? Desde luego que no, pero ésta es toda la
metodología que los exponentes de las antítesis recomiendan a los investigadores profesionales.

El párrafo anterior hace referencia a un artículo publicado en la revista Nature, en octubre de


1987, donde dos científicos ingleses elevaban una indignada protesta y se quejaban de que pocas
universidades incluyen cursos obligatorios de metodología de la ciencia entre los créditos que
deben cumplir los estudiantes de carreras científicas, y que, en aquellas pocas que lo hacen,
muchos profesores tratan de sabotear el método científico.

A pesar de estar fechado en los años 80, la protesta sigue siendo actual. Esta afirmación se sostiene con
el resultado preliminar de investigaciones que se han presentado en los Congresos Internacionales de
Metodología de la Investigación Jurídica, organizados por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
UNAM, en los cuales una servidora ha presentado trabajos que forman parte de mi investigación
doctoral, respecto de las prácticas de investigación de los alumnos que han obtenido el grado de
licenciatura, maestría y doctorado en la Facultad de Derecho de la UNAM (Calcáneo, 2014). Los
resultados son poco alentadores; sin embargo, una de mis líneas de investigación apunta hacia los
materiales y recursos que el alumnado tiene a su alcance cuando cursa asignaturas relacionadas con la
metodología de investigación jurídica, y en descargo de los y las estudiantes habría que acotar que los
materiales no suelen contener una identidad, uniformidad y estructura clara sobre sus contenidos.

De ahí la importancia cuando se acota que existen diversas posturas en temas como el que ahora nos
ocupa sobre los métodos generales y los métodos particulares. Por métodos generales normalmente se
entienden aquellos que son empleados por casi todas las ciencias, entre ellos se encuentran el método
deductivo y el método inductivo.

Sin embargo, hay quienes afirman que inducción y deducción no son métodos como tal, sino que son
formas de razonar, tal y como lo hacía el mítico personaje Sherlock Holmes, probablemente el detective
más famoso del mundo, gracias a su asombrosa capacidad deductiva (Cáseres, 2014: XI-XVIII).

Por su parte, los métodos particulares son los que se emplean para la investigación de determinados
fenómenos de la realidad y son utilizados generalmente en una sola ciencia. Por supuesto, de éstos
habrá tantos como ciencias particulares haya, o mejor dicho, como investigaciones existan, puesto que
puede darse el caso que se desee investigar un fenómeno para el cual no exista una metodología
específica. En tal caso, de acuerdo con el marco de los métodos generales y siguiendo los lineamientos
del método científico, se generará una metodología especial a desarrollarse a través de un método
particular.

Etapas del método científico

El método científico cuenta con tres fases, que estudiaremos más adelante y que, a grandes rasgos, son
los pasos que el investigador deberá seguir para alcanzar sus objetivos: investigadora, sistematizadora y
expositiva.

Fase investigadora

Revisamos los pasos que encara un investigador al perseguir su objetivo. Los autores que tratan
el tema suelen indicarlas en orden y categorías que varían de uno a otro; sin embargo, en esencia,
se refieren a los siguientes tópicos:

a) Elección del campo de investigación y del tema.


b) Revisión del estado del arte.
c) Selección del marco teórico.
d) Elección de los métodos.
e) Formulación de la hipótesis de trabajo.
f) Selección de las fuentes.

Fase sistematizadora

Quien investigue deberá ordenar el material obtenido, es decir, darle lugar a cada fuente
encontrada, relacionándola con las hipótesis a responder y el esquema de trabajo. Este es el
momento en el que la persona que investiga se prepara para desarrollar propiamente la
investigación, perseguir los objetivos fijados, tratar de responder las preguntas, calibrar modelos,
recomponer, volver a calibrar, deconstruir, reconstruir, etcétera.

Fase expositiva

Da a conocer los resultados a la comunidad de investigación, que tomará el trabajo con reservas
para poder hacer sus refutaciones, replicaciones, adecuaciones o adhesiones. Surgen nuevas
líneas de investigación, es así como se perfecciona el proceso investigativo y el conocimiento.

Vale la pena resaltar que la posibilidad para que miembros de la comunidad de investigación
puedan replicar el trabajo, depende de que los métodos posean el carácter de públicos. De ahí la
gran importancia de ceñirse a una metodología clara y rigurosa. La persona interesada en replicar
los resultados, lo primero que revisará es la parte metodológica.

Las fases de la primera etapa (investigadora) se verán con más detalle en el desarrollo de la
unidad, pero vale resaltar que prácticamente se refiere al diseño que rige en toda investigación,
bajo los cánones aceptados para cualquier disciplina. El derecho no podía ser la excepción; sin
embargo, habría que acotar que, por tratarse de una disciplina en donde la dogmática ejerce
fuerte presencia, puede darse el caso que las investigaciones jurídicas no precisen de la
formulación de una hipótesis.

Si el problema que se pone sobre la mesa en el planteamiento corresponde a uno de carácter


netamente conceptual, no será necesario hacer esfuerzos para desentrañar una hipótesis, pues el
problema se tratará a nivel de las teorías, de la dogmática, es decir, en el grado más general de
abstracción. En tal caso se requerirán preguntas que la investigación buscará responder.

Por ejemplo, si lo que se busca es indagar sobre la naturaleza jurídica de los derechos humanos,
se tendrá que recurrir al análisis conceptual, a teorías abstractas, sustantivas y concretas, pero
todo a un nivel conceptual.

Por el contrario, cuando la investigación pretende hablar sobre la eficacia de una norma, ley,
reglamento o sobre la Constitución, deberá verse constreñida por dos o más variables (lo que se
va a medir) y conjugarse en una hipótesis (lo que se pretende probar), ésta es uno de los
elementos más complejos dentro del método científico y, en el derecho, es una fórmula que,
manejada de manera correcta, es posible guiar prácticamente toda la investigación.
A continuación, mire con atención los siguientes videos, que adentrarán en discusiones sobre filosofía y
ciencia. Observe que la forma de elaborar las preguntas e hipótesis es pieza clave para las
investigaciones y para hacer avanzar el conocimiento. Ciertamente, notará que no hablan sobre el
derecho; sin embargo, serán una puerta de entrada para obtener pistas sobre la investigación en
general (de una manera muy amena), sobre cómo abordar problemas, de qué manera inquirir,
cuestionar, perseguir la verdad, etcétera.

En ellos verá la transformación que ha sufrido el mundo con la ayuda de la ciencia y de la


aplicación del método científico, que, como sabrá, no son infalibles pero, hoy por hoy,
constituyen la mejor herramienta para conocer y aproximarse a la verdad.

Parte importante de esta unidad (y del curso) está representada por la revisión y reflexión de tres
posturas sobre la ciencia y su avance. Se trata de tres autores que pretenden poner sobre la mesa
las herramientas de la humanidad a través de los siglos para explicarse las cosas del mundo y de
sí mismos, su naturaleza, el origen del hombre, su forma de aprehender los objetos del mundo,
contestarse preguntas como ¿existe el conocimiento? o ¿es posible conocer?; además de tomar
conciencia de la forma en cómo se conoce.

Seguro piensa que se trata de una especie de acertijo o, cuando menos, un trabalenguas. Sin
embargo, no es ni lo uno ni de lo otro, simplemente tenemos a tres personas que existieron no
hace mucho tiempo, que fueron contemporáneas, incluso llegaron a tener contacto. Vivieron de
cerca los embates de la Segunda Guerra Mundial. Algunos admiraban sus trabajos entre sí, hasta
que, dado el avance de sus propias investigaciones, sufrieron rupturas de pensamiento y sus
caminos se bifurcaron, aunque hay quienes afirman que en realidad fueron paralelos.

Más allá de sus historias, y a pesar de mediar entre ellos y nuestra época una dista

Thomas Kuhn, Paul Feyerabend y Karl Popper detectaron puntos clave en el desarrollo de la ciencia,
que desvelaron en sus teorías sobre el avance del conocimiento. El aporte que nos legaron ha servido
para construir sobre ellos nuevas teorías, pero, sobre todo, para darnos un poco de luz sobre el azaroso
(o nada azaroso —dependiendo de la postura—) mundo de la investigación.

Así encontraremos en Karl Popper una férrea crítica al inductivismo y a las generalizaciones de
los fenómenos. En él se vislumbra un asidero para la construcción de teorías y para su validación
a través de su metodología del ensayo y del error, en la que mira a la ciencia como un asunto de
tener ideas (conjeturas) y ponerlas a prueba una y otra vez, intentando siempre demostrar que las
ideas están equivocadas (refutaciones) para así aprender de nuestros errores.

Popper enfatiza que la ciencia no empieza con observaciones, mas sí con problemas. Las teorías
no son el resultado de la síntesis de numerosas observaciones, como pretenden los y las
inductivistas, sino, más bien, son conjeturas o invenciones creadas por quienes investigan para
explicar algún problema, y que, a continuación, deben ponerse a prueba por medio de
confrontaciones con la realidad, diseñadas para su posible refutación (Popper, K., 1989).
Thomas Kuhn, por su parte, representa una importante visión en la forma de mirar los avances
científicos bajo la lupa del historicismo. Kuhn introdujo el concepto cíclico de la evolución de
las ciencias y también la famosa idea del "paradigma".

Los ciclos a que están sometidas las ciencias a través de la historia se inician por una etapa más o
menos prolongada de "preciencia" o periodo "preparadigmático", durante el cual se colectan
observaciones casi al azar, sin plan definido y sin referencia a un esquema general; en este
periodo puede haber varias escuelas de pensamiento compitiendo, sin que alguna de ellas
prevalezca sobre las demás. Sin embargo, poco a poco, un sistema teórico adquiere aceptación
general, con lo que surge el primer paradigma de la disciplina (Kuhn, 1962).

A pesar de que el concepto de paradigma lo define en varias ocasiones a lo largo de su libro, en


términos generales se trata de un arquetipo o modelo de la forma de resolver los problemas
contemporáneos y que cuenta con la aprobación de la comunidad científica. En ese periodo de
aceptación del paradigma se establece el periodo que Kuhn denomina como "ciencia normal",
caracterizado porque la investigación se desarrolla de acuerdo con los dictados del paradigma
prevalente.

En algún momento de la historia, resulta que ese paradigma ya no es suficiente para dar solución
a los problemas de la sociedad y, en términos muy generales, Kuhn propone que cuando surgen
las anomalías y comienzan a acumularse de manera progresiva, llegará un punto en que sean
intolerables e inaceptables, dando paso a un periodo de crisis en el que surgirá un nuevo
paradigma, seguido de la revolución científica, que es el punto clave para que la ciencia avance.

Nuevo paradigma – solución a una problemática mediante un paradigma conocido – periodo de


ciencia normal. (todos están de acuerdo en usar este paradigma) – crisis (el paradigma ya no esta
resolviendo problemas)

La última postura por revisar, no por ello menos importante, es la de Paul Feyerabend, quien ha
representado un hito para jóvenes investigadores en búsqueda de nuevas herramientas que
coadyuven en la exploración de respuestas a las grandes interrogantes del mundo
contemporáneo.

Su famosa frase “todo se vale” es el punto de partida de su teoría, es el principio sobre el cual
aconseja ir en contra de las reglas, ante los empiristas que creen en la inducción (los científicos
que consideran que son los hechos experimentales los que deciden si sus teorías son correctas o
incorrectas) debe procederse en forma contraintuitiva, es decir, construirse hipótesis que
contradigan de manera flagrante y abierta las teorías más aceptadas y confirmadas, o que se
opongan a los hechos más contundentes. Sólo así se logrará mantener la frescura y el avance de
la ciencia (Feyerabend, 1975).

La ciencia es solamente una de las muchas formas de pensamiento desarrolladas por el hombre,
ni siquiera necesariamente la mejor. Es ruidosa e impúdica, y además sólo es intrínsecamente
superior para quienes se han decidido a favor de cierta ideología, o que la han aceptado sin antes
examinar sus ventajas y límites (Feyerabend, 1975).

Feyerabend defiende el curso natural de las cosas, da la bienvenida al azar, a la magia y rechaza
la rigidez y frialdad de los métodos que todo pretenden cubrir con sus fases inflexibles. Hace una
interesante comparación que debería ponernos a reflexionar, al decir que la separación del Estado
y la Iglesia debe suplementarse con la separación del Estado y la ciencia, que es la institución
religiosa más reciente, más agresiva y más dogmática. Tal separación podría ser nuestra única
oportunidad de alcanzar la humanización de que somos capaces, pero que nunca hemos realizado
en su totalidad (Feyerabend, 1975).

Para terminar esta parte de la unidad 2, mire la siguiente cápsula sobre el proyecto que se
desarrolla en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de esta universidad, en relación con el
desarrollo de la investigación científica aplicada al derecho.

Opiniones en torno a la cientificidad del estudio sobre el derecho

La dilucidación sobre la cientificidad del estudio del derecho se refiere al debate que se ha dado
a través del tiempo sobre si es posible considerarlo como un quehacer científico. De nuevo aquí
vamos a encontrarnos con bastante ambigüedad, tanto en el planteamiento como en el desarrollo
y las respuestas que a este debate se han dado.

Si partimos de la afirmación de que el derecho es una ciencia, el planteamiento, en este caso, no


tendría razón de ser, puesto que toda ciencia que se jacte de serlo hace de su estudio un quehacer
científico. Sin embargo, y jugando un poco al abogado del diablo, si el planteamiento se pone
sobre la mesa de debate, entonces quiere decir que existen dudas sobre la ciencia del derecho.

Nuevamente aquí nos vienen muy bien las reflexiones que se hicieron en la unidad número uno
cuando hablamos de la polisemia del derecho. Hay una acepción en el que toma al derecho en el
sentido de ciencia. Sin embargo, no existe un consenso sobre a qué cosa debemos llamarle
“ciencia del derecho”: ¿a lo esgrimido por los dogmáticos? Y dentro de este grupo: ¿a los que
hablan sobre lógica jurídica? o ¿a los que hacen filosofía del derecho? Y dentro de los que hacen
filosofía del derecho: ¿a los formalistas o a los filósofos analíticos? o ¿a los que hacen análisis
económico del derecho? Las preguntas podrían continuar ad infinitum.

existen diferentes caracterizaciones que los diversos autores han dado respecto de lo que
consideran que el método es. Tal y como estudiamos, las personas tenemos variadas formas de
aprehender un fenómeno o concepto; sin embargo, de acuerdo con la cultura y el juego del
lenguaje, hay convenciones aceptadas que juegan un papel importante para ayudarnos a conocer
los fenómenos del mundo; en nuestro caso, los fenómenos que inciden en la forma de abordar el
derecho.

Es por eso que más allá del factor crítico de cada autor respecto de la conceptualización del
método, existen elementos que le son comunes, que pueden ser identificables y que coadyuvan al
entendimiento del fenómeno “método” en su dimensión teórica.
método científico encierra una complejidad tal, que permea incluso en las ciencias que
aparentemente tienen todas las preguntas resueltas, es decir, las llamadas ciencias duras o
ciencias naturales. Al parecer esa idea preconcebida ha traído consigo una peligrosa
consecuencia: la creencia generalizada de que el método científico en las ciencias sociales no es
aplicable.

Afirmación apoyada básicamente en la idea de que en este lado del conocimiento (en las ciencias
sociales) no se pueden reproducir los fenómenos una y otra vez en el laboratorio para obtener
regularidades. Sin embargo, lo que a una y otra clasificación debe importar de manera prioritaria,
es la absoluta consistencia de las aportaciones e investigaciones con el grueso del conocimiento y
que tales aportaciones sean sobre todo contrastables. Es así como una idea puede ser considerada
“científica”.

El método científico se ha dado a conocer principalmente por sus etapas, las cuales seguramente
recordará desde sus clases de secundaria. Sin embargo, hay otras partes integrantes de éste que
son importantes estudiar de manera integral y, por supuesto, tomarlas en cuenta en la
construcción y desarrollo de nuestras investigaciones.

Lo anterior es: a las fases del método científico, que no se agotan sólo en el desarrollo de la parte
sustancial del método, sino que implica también la parte de preparación, inmersión, investigación
y, posteriormente, la organización para la presentación de los resultados obtenidos ante la
comunidad científica o académica a la que se pertenezca, es decir, las fases investigadora,
sistematizadora y expositiva del método científico.

Existe una variedad de métodos de investigación, algunos tomados de distintas disciplinas muy
específicas que ayudan en la búsqueda de solución a los problemas propios de nuestra materia.
Con el tiempo, los métodos han sido adaptados a la resolución de los problemas derivados de las
ciencias sociales, dentro de las cuales se encuentra el derecho.

Esto trae como consecuencia que en el derecho contamos con un abanico de opciones para
abordar las problemáticas jurídicas que se presentan en los diferentes aspectos del derecho, tanto
en la creación de normas como en su aplicación, interpretación y argumentación y por supuesto
en la investigación del derecho.

una hipótesis es una guía para la realización de una investigación. Es la posible explicación a un
fenómeno que se plantea desde el inicio de la investigación y que se encuentra apoyado por un
marco teórico, lo cual quiere decir que no son proposiciones que de pronto vienen a la cabeza
para tratar de explicar lo que se va a investigar, sino que se derivan de estudios previos, de
análisis de teorías o de otras investigaciones que ya se han consultado y que, al parecer, no
responden a las preguntas que se plantean.

Hay varios tipos de hipótesis y su formulación dependerá de la clase de investigación que se


realice, bien sea exploratoria, descriptiva, correlacional o explicativa. Las hipótesis no siempre
resultan verdaderas, lo cual de ninguna manera les resta valor, simplemente es una hipótesis que
no pudo ser comprobada con los datos investigados de manera posterior. Esto es porque, como se
dijo, las hipótesis son explicaciones “tentativas”, no son los hechos en sí respaldados con datos.
Lo anterior le quedará más claro con la siguiente actividad.

La crítica al inductivismo (Popper), el historicismo epistémico (Kuhn) y la anarquía


metodológica (Feyerabend) le llevarán de la mano a una reflexión sobre la posición del derecho
frente a tales posturas. Particularmente, los ámbitos que incumben a la metodología jurídica
(creación, aplicación, interpretación, investigación y enseñanza del derecho) deberán ser motivo
de contrastación usando como marco teórico las posturas de estos tres autores, a efectos de que
forje su propio criterio ante esta temática.

Thomas Kuhn

Introdujo el concepto cíclico de la evolución de las ciencias basada en el historicismo. Dichos


ciclos se inician por una etapa más o menos prolongada de "preciencia", durante la cual se
colectan observaciones casi al azar, sin un plan definido y sin referencia a un esquema general;
en este periodo puede haber varias escuelas de pensamiento compitiendo sin que alguna de ellas
prevalezca sobre las demás. Poco a poco un sistema teórico adquiere aceptación general, con lo
que surge el primer “paradigma” de la disciplina, dando lugar al periodo de “ciencia normal”
caracterizado por el acuerdo general de la “comunidad de científicos” para la solución de los
problemas. Cuando éste ya no es suficiente y comienzan a surgir las “anomalías” en exceso, se
da la “revolución científica” y se vuelve a comenzar.

Karl Popper

Parte de la idea de que la ciencia es simplemente asunto de tener ideas y ponerlas a prueba, una y
otra vez, intentando siempre demostrar que las ideas están equivocadas. Su pensamiento se
desarrolla dentro de una corriente denominada racionalismo crítico, desde la cual realiza una
férrea crítica al positivismo lógico de la época. Su teoría de la “falsabilidad” o “falsación” (la
cual, en términos muy simples, explica que es válido o verdadero aquello que no se pueda
demostrar que sea falso), ha sido un parteaguas en la filosofía de la ciencia y en la búsqueda por
la validez del conocimiento. Las hipótesis científicas nunca pueden verificarse completamente
mediante la observación (es prácticamente imposible revisar empíricamente todo el mundo). Sin
embargo, lo que sí se puede hacer es falsear las hipótesis evidenciando una o más circunstancias
lógicamente incompatibles con ellas.

Paul Feyerabend

Parte de su famoso aforismo “todo se vale”. En sus primeras inquietudes sobre la ciencia,
considera que ésta no tiene una estructura definida y que los científicos pueden hacer uso de
procedimientos diversos para verificar sus hipótesis. Históricamente no hay nada que pueda
identificarse como un método científico. Los avances más grandes de la ciencia se han dado al
margen del uso del método científico. Cuando dice “todo se vale” le da la bienvenida a cualquier
herramienta que sea útil para lograr el objetivo planteado por el investigador, incluyendo la
metafísica, la intuición, la casualidad y hasta la magia. La creatividad del investigador es
importante y se ha visto mermada por el cientificismo, como en la Edad Media sucedió con la
religión. Es gracias a la anarquía metodológica que la ciencia ha progresado.

UNIDAD 3

Modelos Epistemológicos
Introducción

El proceso de conocimiento, en tanto objeto de estudio de la epistemología, es un aspecto


fundamental en la formación de cualquier profesionista, pues en la medida en que se comprenda
su contenido y el papel que desempeñan las partes que intervienen en él, existirá mayor
conciencia de los factores objetivos y subjetivos que se presentan en su desarrollo.

Desde la antigüedad, los filósofos griegos hicieron una importante distinción entre la doxa y la
episteme, entendiendo, por la primera, la simple opinión y, por la segunda, el auténtico
conocimiento, producto del razonamiento y la aplicación de métodos. Esto es lo que distingue al
científico del ignorante.

Por lo tanto, en dicho proceso, junto con el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento, está
presente la utilización de los métodos, es decir, los caminos a seguir para la obtención del
conocimiento. No obstante que el abordaje de los mismos corresponde a la siguiente unidad, ya
desde ahora puede vislumbrarse su relación con la temática que nos ocupa.

Concretamente, quien estudie el derecho requiere de la adquisición de habilidades para la


construcción de nuevos conocimientos, con base en los ya existentes, a través de las herramientas
de la lógica y de una actitud científica, crítica y propositiva.

De acuerdo con lo anterior, la adecuada identificación de los tipos de objetos de conocimiento


ante los que se ubica quien estudie el derecho, así como de las diversas teorías del conocimiento,
resulta de suma relevancia en el examen metodológico de cualquier institución o fenómeno
jurídico. Esto se justifica en virtud de que cada modelo epistemológico, sea objetivista,
subjetivista o dialéctico, ofrece distintos criterios de análisis que pueden ser dirigidos a la
investigación y discusión fundamentada de los grandes temas nacionales, desde el punto de vista
jurídico e interdisciplinario.

Unidad 3. Modelos Epistemológicos

 3.1. Aspectos generales de la epistemología


 3.2. Problemas del conocimiento
o 3.2.1. Teorías del proceso cognoscitivo
 3.3. Modelos objetivistas y subjetivistas de relación cognoscitiva
 3.4. Teorías objetivistas
o 3.4.1. Empirismo
o 3.4.2. Mecanicismo
o 3.4.3. Materialismo
o 3.4.3.1. Materialismo dialéctico
o 3.4.4. Positivismo
o 3.4.5. Estructuralismo
o 3.4.6. Otras
 3.5. Teorías subjetivistas
o 3.5.1. Racionalismo
o 3.5.2. Realismo
o 3.5.3. Idealismo
o 3.5.4. Perspectivismo
o 3.5.5. Otros
 3.6. Teorías dialécticas

Importancia histórica de la filosofía y la teoría del conocimiento

La filosofía es vital en el estudio y la comprensión de la realidad. Las grandes preguntas que el


ser humano se ha realizado desde su origen hasta nuestros días han sido de carácter filosófico, es
decir, con la pretensión de conocer la verdad, el sentido y los fundamentos últimos de todas las
cosas. Es por ello, que la filosofía ha sido definida como el “amor a la sabiduría” y la “madre de
todas las ciencias”, porque esa necesidad de conocimiento ha acompañado a la humanidad a lo
largo de su historia.

Las diversas áreas de la filosofía, como la lógica, la epistemología, la ética, la ontología, la


deontología, la hermenéutica, la retórica, la axiología, la teleología, y otras, han permitido a los
pensadores la construcción de una infinidad de teorías, así como conceptualizaciones sobre el
pensamiento, el conocimiento, las ideas de bondad y maldad, el ser, el deber ser, la interpretación
de textos, el arte de persuadir y convencer, los valores y los fines de todo lo existente.

Dentro de ese universo, el problema del conocimiento ha sido terreno fértil para la teorización en
relación con su existencia, su forma de obtención, sus elementos y los procesos cognoscitivos
que se presentan entre el sujeto y la realidad u objeto de conocimiento. Como veremos, esta
disciplina filosófica se denomina epistemología.

 Aspectos generales de la epistemología

En las unidades anteriores pudo constatar que la lógica y el método científico son herramientas
muy valiosas para la conceptualización, el juicio y el razonamiento, así como para la generación
de conocimientos objetivos, racionales, analíticos, sistemáticos y verificables.

Ahora veremos que la epistemología, como rama de la filosofía, también nos permite
comprender cómo se construye ese conocimiento a través de la interacción del sujeto con su
realidad. Por ello, el objeto de estudio de esta disciplina es el proceso de conocimiento, cuyos
elementos principales son:

Sujeto cognoscente – objeto de conocimiento = conocimiento

Problemas del conocimiento

Uno de los grandes temas de la epistemología es el del problema del conocimiento, es decir, si es
posible conocer, cómo se relacionan los elementos del conocimiento y cuáles son sus alcances.
Para entender mejor de qué manera se da la relación sujeto-objeto en el proceso de
conocimiento se han generado diversos modelos o teorías.

 Teorías del proceso cognoscitivo

La teorización sobre el proceso cognoscitivo se refiere al conjunto de estructuras (conceptos,


definiciones y proposiciones) interrelacionadas, que presentan una perspectiva sistemática del
proceso de aprehensión de la realidad y del aprendizaje, con la interacción de aspectos
psicológicos. Es por ello que, como ya señalamos, existen distintos modelos epistemológicos que
intentan explicar la forma en que el sujeto cognoscente efectúa ese proceso de abstracción con
respecto a un objeto, con la finalidad de obtener un conocimiento.

Modelos objetivistas y subjetivistas de relación cognoscitiva

La epistemología aporta diversos modelos o teorías que se clasifican de acuerdo con la


prevalencia de uno u otro elemento o la interacción de ambos. Por ello, se habla de teorías
objetivistas, subjetivistas y dialécticas, respectivamente. En el siguiente cuadro podemos ver
cuáles son algunas de éstas:

Teorías objetivistas

Desde la perspectiva de las teorías objetivistas, el objeto es el elemento central en el proceso de


conocimiento, atribuyendo al sujeto un papel pasivo, pues éste solamente descubre una realidad
ya existente o dada.

Empirismo
Mecanicismo
Materialismo
Positivismo
Estructuralismo
Teorías subjetivistas

En cambio, de acuerdo con las teorías subjetivistas, el sujeto es quien determina el resultado de
dicho proceso, debido a que interviene de forma activa, aportando aspectos psicológicos, como
emociones y prejuicios, así como aspectos ideológicos y su sistema de creencias.

Racionalismo
Realismo
Idealismo
Perspectivismo
Existencialismo

Teorías dialécticas

Por su parte, las teorías dialécticas reconocen la relevancia de ambos elementos, en tanto que
existe una interacción recíproca y dialógica entre la realidad dada y lo puesto por el sujeto
cognoscente.

Hegeliana
Marxista
Enfoque de Nicos Poulantzas

Como ya mencionamos, existen distintas teorías o modelos de conocimiento, en razón del papel
que juegan sus elementos principales: sujeto cognoscente y objeto de conocimiento.

Teorías objetivistas

Las teorías objetivistas o del conocimiento, también llamadas modelos de conocimiento de


carácter objetivista, como ya lo señalamos, son variadas. A continuación, explicaremos
brevemente en qué consiste cada una de ellas, identificando a varios de sus principales
exponentes.

Empirismo

Principal exponente: John Locke.

Postulado: el conocimiento se adquiere a través de la experiencia, siendo la observación un


elemento fundamental, la cual se manifiesta de forma sistemática para dar lugar a la percepción
de la realidad a través de los sentidos. Se trata de una teoría opuesta al racionalismo porque
descalifica a la razón como el elemento determinante en el proceso de conocimiento.
Mecanicismo

Principal exponente: Galileo Galilei.

Postulado: la realidad es susceptible de conocerse a través de las leyes del movimiento o de la


mecánica, estudiando la constitución material o la masa que conforma los objetos, con la
finalidad de medirlos bajo criterios cuantitativos. En este sentido, los objetos intangibles son
excluidos de la posibilidad de conocimiento.

Materialismo

Principal exponente: Demócrito.

Postulado: todo lo existente surgió de un elemento tangible o material, por lo tanto, el


conocimiento sólo puede darse a partir de la materia y su movimiento en el espacio. Esta teoría
se vincula con el mecanicismo porque también se apoya en criterios cuantitativos para obtener el
conocimiento.

Materialismo dialectico

Principal exponente: Józef Bocheński.

Postulado: el mundo es cognoscible a partir de la percepción sensorial del sujeto, pero el


conocimiento necesita del pensamiento racional para ordenar los datos de la experiencia. Este
conocimiento se da en función de la posición de clase, es decir, los contenidos de la ciencia y la
filosofía están determinados por el contexto económico y social en que se manifiestan. Por lo
tanto, se pretende una postura realista en el proceso de conocimiento.

Positivismo

Principal exponente: Auguste Comte.

Postulado: en el proceso de conocimiento se requiere del método científico, cuya función es


meramente descriptiva de los hechos, evidenciando las constantes relaciones entre ellos para
derivar leyes y predecir fenómenos. Su importancia radica en ser la base epistemológica de una
de las corrientes de pensamiento jurídico o modelo de ciencia jurídica más relevante en la
historia, esto es, el iuspositivismo, cuyo contenido será estudiado más adelante.

Estructuralismo

Principal exponente: Claude Lévi-Strauss.


Postulado: está basado en las ciencias exactas, como la lógica y la matemática, para explicar el
pensamiento. La estructura, elemento central de esta teoría, es definida como un sistema regido
por leyes de transformación, totalidad y autorregulación. Es así que en el conocimiento de la
realidad existe una neutralidad científica enfocada en el estudio de las relaciones de los
elementos del sistema y la pretensión de objetividad en que el sujeto mismo es un fenómeno
natural.

Otras (teorías objetivistas)

Postulados: además de las teorías objetivistas revisadas, en la epistemología existen otros


enfoques de esta naturaleza que participan de criterios semejantes. Es el caso del pragmatismo y
la teoría general de los sistemas. Al respecto, podemos mencionar de manera general que el
pragmatismo, cuyos exponentes son William James, John Dewey y Friedrich Nietszche, postula
que el concepto de verdad se reduce a lo útil, provechoso y valioso, siendo el ser humano un
sujeto práctico destinado a actuar en la realidad. Por ello se le da prevalencia a lo objetivo sobre
lo subjetivo en el proceso de conocimiento.

Por otro lado, la teoría general de los sistemas, propuesta por Ludwig von Bertalanffy, sostiene
la concepción de que el objeto de conocimiento tiene una naturaleza sistémica, es decir, se trata
de un sistema compuesto de un aspecto estructural (límites, elementos, red de comunicaciones e
informaciones) y un aspecto funcional. El modelo de los sistemas constituye una forma integral
de observación del sujeto cognoscente para descubrir una realidad compleja y estructural. Este
modelo epistemológico fue la base para el desarrollo del modelo de ciencia jurídica denominado
teoría de los sistemas de Luhmann, que se estudiará en la siguiente unidad.

Teorías subjetivistas

Las teorías subjetivistas, recordando lo expuesto, son las que centran su atención en el papel del
sujeto cognoscente como elemento principal en el proceso de conocimiento. Veamos los
postulados y los más destacados representantes de algunas de ellas.

Racionalismo

Principal exponente: Platón.

Postulado: el conocimiento de la realidad se basa en la razón, como proceso de abstracción del


sujeto. El verdadero saber se logra mediante la lógica y la validez universal. Por lo tanto, la
experiencia no es necesaria para tal fin; en ese sentido, esta teoría se opone al empirismo, como
ya lo señalamos.

Realismo
Principal exponente: Aristóteles.
Postulado: sostiene que los “universales” (ideas generales que representan en nuestra mente los
fenómenos particulares de la realidad), tienen una existencia independiente de los objetos
particulares. Por lo tanto, las cosas reales existen en sí mismas, fuera de la conciencia del sujeto
cognoscente. Esta teoría se opone al idealismo.

Idealismo
Principal exponente: Immanuel Kant.

Postulado: afirma que los conceptos sólo existen en la mente de la persona, son construcciones del
sujeto cognoscente y, en esa medida, no existen de forma independiente o autónoma a la conciencia.
Entonces, el conocimiento es producto del papel activo del sujeto, quien realiza un proceso de
abstracción. De acuerdo con lo anterior, reiteramos que esta teoría contrasta con el realismo.

Perspectivismo
Principal exponente: José Ortega y Gasset.

Postulado: la perspectiva se refiere a dos realidades distintas, pero inseparables: por un lado, el
mundo, el universo o, como lo llama a veces Ortega, el “multiverso”, para precisar su diversidad; por
otro lado, el ser humano. La relación íntima entre el ser humano y el mundo, entre lo que llama “yo” y
“circunstancia”, es un vínculo mediante el cual se trata de encontrar el punto de vista justo ante la
perspectiva del mundo. Pero el hombre que está en el mundo, no es un ser pasivo.

Ha sido un enfoque de suma importancia en la filosofía del derecho, particularmente en el


pensamiento de Luis Recaséns Siches como perspectivismo jurídico.

Otras (teorías subjetivistas)


Las teorías subjetivistas que hemos comentado no son las únicas que se han generado en el
pensamiento de las personas estudiosas de la epistemología. El dogmatismo, el relativismo y
el criticismo son otras teorías de este tipo que han contribuido a dicho enfoque. 

Postulados: en el dogmatismo, representado por Platón, Aristóteles, Descartes y Leibinz, se defiende


la idea de que el sujeto es capaz de aprehender los objetos reales e ideales, así como los valores. Por
su parte, de acuerdo con el relativismo de Spengler, la verdad depende completamente del sujeto,
quien siente conoce y juzga; se trata de un antropocentrismo radical. Por último, el criticismo de Kant
indica que no es posible el conocimiento del mundo real, lo único que podemos conocer del objeto es
el fenómeno, es decir, las representaciones o apariencias de los objetos

Teorías dialécticas
Finalmente, las teorías dialécticas son las que consideran al sujeto cognoscente y al objeto de
conocimiento como elementos igualmente importantes y determinantes en el proceso de
conocimiento. A continuación nos referiremos a las propuestas de Hegel, Marx y Nicos Poulantzas.
Teoría hegeliana
Principal exponente: Friedrich Hegel.

Postulado: el conocimiento consiste en un movimiento de integración del pensamiento, cuyo principio


se encuentra en la percepción del objeto a través de los sentidos, para después reproducirlo de forma
abstracta aprehendiendo su complejidad, a la vez que su esencia. La relación dinámica y
contradictoria entre lo abstracto y lo concreto es el aspecto determinante en el proceso de
conocimiento.

Teoría marxista
Principal exponente: Karl Marx.

Postulado: el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento interaccionan y se realimentan en


forma dinámica y contradictoria. Se trata de la integración y estructuración del proceso de
conocimiento como una totalidad concreta que se da en constante movimiento o transformación.

Enfoque de Nicos Poulantzas


Principal exponente: Nicos Poulantzas.

Postulado: en el proceso de conocimiento existe una dialéctica entre el sujeto y el objeto, en función
de la dicotomía de este último, el cual puede manifestarse como: objeto real concreto y objeto
abstracto formal. Los objetos abstractos formales son la condición del conocimiento de los objetos
reales concretos. Se trata de un racionalismo abstracto.

Hemos revisado de forma breve el contenido de algunas de las teorías del conocimiento y sus
principales representantes. Sin duda, cada uno de estos modelos implicaría un estudio profundo de
sus postulados; sin embargo, este panorama general nos permite tener un punto de partida para
constatar que el proceso de conocimiento, objeto de estudio de la epistemología, es muy complejo y
requiere de un análisis diverso, en virtud de que tanto el sujeto cognoscente como el objeto de
conocimiento tienen una función determinante. Existen teorías opuestas entre sí y otras, como las
dialécticas, que intentan armonizar los elementos que distinguen al resto de los modelos
epistemológicos.

 
Su aplicación en el área jurídica
La epistemología es una rama de la filosofía de gran utilidad en el derecho. Es por ello, que se ha
conformado la epistemología jurídica como parte de la filosofía del derecho dirigida al estudio del
proceso de conocimiento jurídico, es decir, cómo generamos conocimientos jurídicos y de qué forma
accedemos a la verdad en el derecho a través de un método o procedimiento. La utilidad de esta
disciplina está presente en el estudio doctrinario o científico del derecho para identificar el papel que
juegan los investigadores como sujetos cognoscentes y qué aspectos subjetivos y objetivos se
involucran en el desarrollo de la ciencia jurídica.

En el ámbito de la praxis jurídica, los operadores jurídicos requieren de una serie de herramientas


conceptuales, criterios de verdad y procedimientos que los conduzcan al conocimiento de la verdad
histórica, a la verdad de los hechos en un proceso judicial o a la interpretación y argumentación
jurídica.

Dos de los elementos principales del proceso de conocimiento son el objeto y el conocimiento mismo.

En el ámbito del derecho existen diversos tipos de conocimientos que son de gran utilidad para las
distintas profesiones jurídicas. Nos referimos, fundamentalmente, a los conocimientos empíricos,
científicos y filosóficos. Todos ellos son de utilidad en la formación del jurista y presentan diferentes
grados de complejidad; sin embargo, la epistemología se orienta al estudio del conocimiento científico,
siendo este aspecto el que la distingue de la gnoseología. Es así que, al relacionar la epistemología con
el derecho, nos dirigimos al campo de la ciencia jurídica.

Las teorías del conocimiento o modelos epistemológicos se clasifican de acuerdo con el elemento que
se considera central en el proceso cognoscitivo. Si dicho elemento es el objeto, entonces se
denominan teorías objetivistas, cuyos criterios de verdad se orientan hacia aspectos relacionados con
la materia, la experiencia y el método científico.

Las teorías del conocimiento que enfatizan el papel del sujeto en el proceso cognoscitivo son llamadas
teorías subjetivistas del conocimiento, cuyos contenidos giran en torno a categorías de análisis como
la razón, los conceptos o ideas y la circunstancialidad de la persona ante la realidad.

En respuesta a las teorías objetivistas y subjetivistas del conocimiento, surge un enfoque alternativo
en las teorías dialécticas, que reconocen la misma importancia tanto al sujeto cognoscente como al
objeto, para concebir al proceso de conocimiento con una visión integradora, compleja, contradictoria
y dialógica de la interacción entre sus elementos.

El derecho es un objeto de conocimiento complejo que requiere ser estudiado con bases
epistemológicas y metodológicas. Es por ello que las teorías del conocimiento analizadas nos
proporcionan el marco categorial y los criterios de verdad para comprender mejor el universo jurídico.

UNIDAD 4

Metodología Jurídica
Introducción
En esta parte del curso se manifiesta la trascendencia de los contenidos de las unidades anteriores,
debido a la estrecha relación que guardan la lógica, el método científico y la epistemología con la
metodología. La disertación sobre la cientificidad en el estudio del derecho tiene como bases los
diversos criterios de verdad desarrollados a lo largo de la historia del pensamiento, las reglas del
razonamiento, así como las nociones de problematización, hipotetización, verificabilidad y teorización
en el análisis de los objetos de conocimiento, a la luz de abordajes objetivistas, subjetivistas y
dialécticos.

Esta discusión inacabada y permanentemente abierta, ha sido fuente de multiformes respuestas ante
las preguntas: ¿Cuál es el objeto de estudio de la ciencia jurídica? ¿Qué tipo de ciencia es la ciencia
jurídica? ¿Cuáles son los métodos a utilizar en el estudio, interpretación y aplicación del derecho?
¿Qué papel juegan los elementos lógicos, axiológicos, sociales, históricos, psicológicos, económicos,
lingüísticos y filosóficos en la construcción del derecho?

En ese horizonte se han generado muchos modelos de ciencia jurídica, también llamadas corrientes de
pensamiento iusfilosóficas, tales como las tradicionales: iusnaturalismo, iuspositivismo,
iussociologismo, iusmarxismo, iusrealismo; y otras más modernas como filosofía analítica, semiótica
jurídica, teoría de sistemas, hermenéutica jurídica y animalismo jurídico o iusanimalismo. Todas estas
concepciones surgieron en su propio contexto y han sido tan defendidas como criticadas, por lo cual,
puede resultar de gran interés para quien estudie el derecho los postulados que las sostienen, así
como sus puntos débiles.

El conocimiento de estas posturas y de sus principales exponentes también abona a la formación del
futuro o futura jurista, en tanto son parte integrante de la cultura jurídica que identifica a quienes
investigan y a quienes operan jurídicamente en los espacios en que desarrollan sus actividades
académicas, de postulancia, legislativas, judiciales y de administración pública, entre otras.

Unidad 4. Metodología Jurídica

4.1. Conceptualización de metodología jurídica

4.2. Conceptualización y problemática de la ciencia jurídica

4.3. Diversos modelos de ciencia jurídica

4.3.1. Modelos tradicionales

4.3.1.1. Iusnaturalismo

4.3.1.2. Iuspositivismo

4.3.1.3. Iussociologismo

4.3.1.4. Iusmarxismo

4.3.2. Modelos actuales

4.3.2.1. Filosofía analítica

4.3.2.2. Semiótica jurídica

4.3.2.3. Teoría de sistemas


4.3.2.4. Otros

Conceptualización de metodología jurídica


Para comenzar a explorar algunas de estas corrientes de pensamiento, también llamados modelos de
ciencia jurídica, es necesario recordar que en la epistemología jurídica, el sujeto cognoscente son
todos aquellos profesionales y estudiosos del derecho y que el objeto de conocimiento es el universo
jurídico, un objeto, para algunas personas juristas, indeterminado o en constante construcción.

A lo largo de la historia del pensamiento iusfilosófico ha habido diferentes respuestas ante las
preguntas: ¿qué es el derecho?, ¿cuáles son los métodos para conocerlo, estudiarlo e interpretarlo? y
¿cuál es su relación con otras disciplinas formales y factuales?, entre otras.

Precisamente, la materia Metodología Jurídica es una rama de la metodología, cuyo objeto de


estudio son los métodos específicos de la ciencia jurídica. De acuerdo con Héctor Fix Zamudio y Jorge
Witker, es una disciplina que estudia los instrumentos técnicos necesarios para conocer, elaborar,
aplicar y enseñar ese objeto de conocimiento que denominamos derecho.

Ahora veamos cuáles son los postulados de algunos de los modelos de ciencia jurídica.

Las corrientes de pensamiento tradicionales son el iusnaturalismo, el iuspositivismo, el iussociologismo


y el iusmarxismo. Asimismo, los modelos actuales son la filosofía analítica, la semiótica y la teoría de
los sistemas, entre otros. Cada uno de estos modelos aborda de forma distinta el estudio del derecho,
centrando su atención en determinados aspectos o dimensiones de éste y, como resultado de ello, se
han generado métodos también variados para su creación, interpretación, aplicación y enseñanza. Su
contenido es el resultado no sólo del enfoque específico que determinada persona jurista o iusfilósofa
ha propuesto, sino también del contexto histórico y de la realidad sociopolítica del momento. Todas
estas perspectivas, a su vez, conforman la cultura jurídica, entendida como el conjunto de
conocimientos, valores y principios que la comunidad jurídica asume como pautas o concepciones
sobre la idea de derecho y sus manifestaciones en los ámbitos legislativo, judicial, ejecutivo y
académico, principalmente. 

Revisemos algunas de estas corrientes de pensamiento jurídico para comprender y contrastar el


mosaico de aproximaciones en torno a la configuración de la ciencia jurídica.

  Diversos modelos de ciencia jurídica

Modelos tradicionales

¿Prefijo ius o jus? 


En la doctrina jurídica se han utilizado de forma indistinta los términos iusnaturalismo, iuspositivismo,
iusrealismo e iusmarxismo o jusnaturalismo, juspositivismo, jusrealismo y jusmarxismo, pues el
prefijo "ius" en latín o "jus" en español tienen el mismo significado: derecho o justo. Las locuciones
latinas son parte de la tradición jurídica y son usadas cotidianamente por la comunidad jurídica.

Por lo anterior, ambos prefijos son correctos. Sin embargo, al consultar la bibliografía más reciente
sobre Metodología Jurídica, Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica, podemos observar que en la
actualidad es más usual el prefijo "ius".

Situaciones semejantes han sucedido con palabras como "México" que antes se escribía "Méjico". Es
así que si existe algún autor clásico que lo exprese de esta última forma, también se considera
correcto.

Iusnaturalismo

Es una corriente de pensamiento que surge en la filosofía de la antigua Grecia para considerar al ser
humano como un ser integrado a la naturaleza, desde el punto de vista biológico. Por lo tanto, se
alude a un derecho natural íntimamente vinculado con el derecho divino bajo una religión politeísta.
Así, los seres humanos tienen derechos por el simple hecho de existir como parte de esa cosmogonía,
con base en principios universales e inmutables. Su principal exponente en su origen fue Aristóteles.

En la Edad Media, el fundamento de ese derecho natural se encuentra en Dios, de tal forma que los
derechos de los seres humanos serán los que determine la interpretación del texto bíblico por parte de
la Iglesia católica. El filósofo representativo de esta manifestación medieval del iusnaturalismo
fue Tomás de Aquino.

En la época moderna surge el iusnaturalismo racional, el cual sostiene que los derechos del ser
humano están basados en su cualidad cognoscitiva como ser pensante y, por lo tanto, es el Estado
quien debe reconocerlos. Se considera el estado de naturaleza del ser humano como el punto de
partida para que, a través de un contrato social, se organice políticamente y puedan establecerse los
derechos congruentes con esa naturaleza. Juan Jacobo Rousseau es el autor con el que se identifica
este enfoque moderno y, de forma más reciente, John Finnis.

Los postulados generales de esta corriente de pensamiento son:

El derecho natural es su categoría fundamental

• Esto significa que existe un conjunto de leyes inmutables y universales provenientes de la


naturaleza, de Dios o de la racionalidad humana, las cuales son previas al derecho escrito y este
último debe reconocerlas, como la vida, la libertad, la igualdad, la justicia y la dignidad humana.

Existe una relación importante entre el derecho y la moral

• En otras palabras, las normas jurídicas requieren de un fundamento de justicia y de la consideración


de lo que es bueno para la humanidad.

Los derechos de los seres humanos son innatos o inherentes, por lo cual el Estado solamente los
reconoce

• Al tratarse de un conjunto de leyes naturales, éstas no deben ser simplemente otorgadas por el
Estado, sino reconocidas, porque ya existen como parte de la esencia o naturaleza de las personas,
antes del surgimiento del Estado o del derecho positivo.

La dimensión axiológica o valorativa


del derecho es su elemento esencial, destacando la noción de justicia

• Esto significa que para el iusnaturalismo, el derecho no puede tener cualquier contenido, sino que es
necesario que consagre los valores y principios congruentes con el contenido ético de los derechos.
Algunos de estos valores son: justicia, igualdad, libertad, paz pública, dignidad humana, equidad,
ayuda mutua, fraternidad y bien común.
De acuerdo con lo explicado en esta parte, podemos concluir que el iusnaturalismo es un modelo de
ciencia jurídica de origen antiguo cuyos postulados han sido expresados en la parte dogmática de las
constituciones vigentes en muchas naciones. Actualmente, también se concibe como el fundamento
filosófico del paradigma de los derechos humanos, siendo su columna vertebral el principio de
dignidad humana.

Iuspositivismo

Es un modelo de ciencia jurídica que surge del desarrollo de tres escuelas de pensamiento en Europa
del siglo XIX, ubicadas en el llamado formalismo jurídico. Nos referimos a la exégesis francesa, la
Escuela Histórica alemana y la Escuela Analítica en Inglaterra. En ese entonces se sostiene la
importancia de la ley escrita emanada del soberano, a través del legislador como única o principal
fuente del derecho, también se enfatizan los conceptos de plenitud del ordenamiento jurídico,
obligatoriedad y coacción en las normas jurídicas. El fenómeno de codificación fue el resultado de este
enfoque, siendo el Código Civil francés de 1804 la pauta a seguir para otras naciones de Europa y del
mundo. A partir de estas bases, comienzan a construirse los contenidos del iuspositivismo moderno,
siendo su principal exponente Hans Kelsen, quien, a través de su obra de mayor
trascendencia, Teoría pura del derecho, plantea la necesidad de una ciencia jurídica cuyo método
permita, a quienes estudien el derecho positivo, separar los elementos sociológicos, axiológicos,
económicos y políticos de ese objeto de estudio, para analizar solamente los aspectos formales de
éste, es decir, la validez, la idea de sistema, la sanción y la coacción. En otras palabras, no estudia el
contenido del derecho, sino la estructura del ordenamiento jurídico.

Los postulados generales del iuspositivismo son:

1. El derecho positivo es su categoría fundamental. Se entiende por derecho positivo al sistema


de normas jurídicas que emanan del Estado aplicables a la sociedad que conforma dicho
Estado en una época y territorio determinados. Se trata, por lo tanto, de una visión normativa
del derecho.

2. El estudio, interpretación y aplicación del derecho es ajeno a cualquier valoración moral o


criterio axiológico. Este postulado también se conoce como la neutralidad axiológica en la
ciencia jurídica, cuya referencia central la encontramos en la teoría pura del derecho. En este
sentido, a la persona que estudie el derecho y a la que opere jurídicamente no le corresponde
analizar si la norma jurídica es justa o injusta, es al o a la jurista a quien le compete estudiar
los aspectos estructurales o formales y al o a la operador jurídico, aplicar la norma jurídica al
caso concreto.

3. Los derechos de los seres humanos son otorgados por el Estado y necesariamente están
plasmados en el ordenamiento jurídico. En íntima relación con la noción de derecho positivo,
según esta afirmación, los seres humanos solo podrán acceder a los derechos que el Estado, a
través de su potestad legislativa, les confiera. Esto contrasta con el iusnaturalismo, en el cual
los derechos son preexistentes al Estado y a las normas jurídicas.
4. La dimensión normativa del derecho es su elemento esencial. Por lo tanto, se enfatiza los
conceptos de validez, coacción y sanción. La definición de derecho para el iuspositivismo es el
conjunto de normas jurídicas que regulan la conducta externa del ser humano en sociedad y
ante cuyo incumplimiento se genera una sanción. La validez del ordenamiento jurídico es un
requisito indispensable para su existencia, es decir, que haya sido emitido por un órgano
competente conforme al proceso legislativo previsto en la norma suprema. La coacción es una
característica esencial de la norma jurídica, o sea, la potestad del Estado para hacer uso de la
fuerza pública ante la resistencia del gobernado para cumplir con la norma jurídica y,
finalmente, la sanción, entendida como el castigo ante el incumplimiento de dicha norma.

Como hemos observado, el iuspositivismo se presenta como una corriente de pensamiento cuya
dimensión central es la norma jurídica emanada del Estado, destacando su estructura, validez,
coacción, sanción y vigencia, dejando de lado los aspectos axiológicos, políticos, sociológicos y
económicos. Es así que la ciencia jurídica utiliza la pureza metódica para justificar su carácter
descriptivo y no valorativo del ordenamiento jurídico, siendo su objeto de estudio el derecho positivo.
Este modelo de ciencia jurídica contrasta con el iusnaturalismo, pues sus postulados son contrarios
entre sí. No obstante, en el derecho positivo de muchos países del orbe están plasmadas a nivel
constitucional las aspiraciones de libertad, igualdad, no discriminación y dignidad humana, propias del
derecho natural.

Iussociologismo

Los principales exponentes de esta corriente filosófica son Eugen Ehrlich y Alf Ross, quienes, en
diferentes escuelas de pensamiento en Europa, formaron parte del movimiento de revuelta contra el
formalismo jurídico del siglo XIX. Su finalidad radica en concebir al derecho como un fenómeno social,
cuestionando las posturas de los exégetas franceses, principalmente. De acuerdo con el
iussociologismo, quien crea el derecho no es únicamente quien legisla, sino la sociedad misma y los
jueces, dado que si una norma jurídica no es experimentada por sus destinatarios y no es aplicada por
los jueces, entonces es ineficaz y carece de sentido. Ehrlich es el fundador del movimiento de derecho
libre alemán, cuya intención fue demostrar la existencia de lagunas en el derecho positivo y defender
la idea de un “derecho vivo” en constante transformación. Por su parte, Alf Ross fue el precursor del
realismo jurídico escandinavo, defendiendo la concepción de que el derecho es una práctica social, es
decir, lo que hace que exista el derecho es su aplicación en la realidad. Por ello, se hace alusión a un
funcionamiento psicosocial del derecho, que se manifiesta también en la decisión judicial.

Los postulados generales del iussociologismo son:

La eficacia del derecho es una de sus categorías principales: Esta idea surge a partir de la negación del
concepto tradicional de validez de los iusnaturalistas y de los iuspositivistas. La validez jurídica no
depende de los valores ni de las formalidades jurídicas, sino de la práctica social.

En la creación, aplicación y estudio del derecho son muy importantes los fenómenos
sociales y el contexto histórico: En otras palabras, la fuente del derecho no es solamente la Ley,
sino la vida misma de los miembros de la sociedad, es decir, sus costumbres, sus creencias, lo cual
está determinado por la época en que se desarrolla esa sociedad.

Las necesidades sociales son las que justifican la existencia de la norma jurídica:
En el pensamiento de Ehrlich, es necesario reconocer la pluralidad de fuentes del derecho, más allá de
la visión normativista o axiológica, pues son las relaciones sociales y, en esa medida, la práctica social
lo que le da sentido a la creación y aplicación del ordenamiento jurídico.
Las dimensiones social y psicológica del derecho son aspectos primordiales:
El derecho social es prevalente sobre el derecho estatal porque este último emana de las fuentes
motrices del derecho: el uso, el poder, las relaciones sociales. Además, los aspectos psicológicos son
determinantes en las decisiones de los y las jueces, pues existe amplia discrecionalidad en la
valoración de los hechos y de las pruebas en un proceso judicial.

Hemos visto que el iussociologismo postula una noción diversa a las ideas normativistas y axiológicas
del iuspositivismo y del iusnaturalismo, respectivamente. Como su nombre lo indica, nos brinda un
enfoque sociológico del derecho, en el cual se presta más atención a otras fuentes del derecho, como
a la costumbre y a la jurisprudencia. Los elementos psicológicos también están presentes para
comprender la complejidad de la decisión judicial.

Iusmarxismo

El principal exponente de esta corriente filosófica es Karl Marx, quien desarrolló el


llamado materialismo dialéctico con el propósito de explicar la evolución de la sociedad a partir de
las contradicciones presentes en la lucha de clases, cuyas ideologías y valores culturales están
determinados por la transformación de los medios de producción económica. Concibe a la economía
como la estructura o base de todas las demás manifestaciones de la sociedad, por ejemplo, la política
y el derecho. Por ello concibe a este último como una superestructura que es creada en función de los
intereses económicos de la clase en el poder.

Los postulados generales del iusmarxismo son:

La dialéctica, entendida como la lucha de contrarios y la constante transformación de la


realidad en el desarrollo histórico, es una de sus categorías centrales.
El derecho es concebido como un instrumento que sirve a los intereses del Estado burgués
y, por lo tanto, de la clase social dominante.
Las relaciones económicas o de producción en una sociedad son determinantes en la
creación y aplicación del derecho.

De acuerdo con lo anterior, podemos decir que el iusmarxismo constituye una postura crítica del
derecho, debido a que muestra los factores económicos y políticos que inciden en su creación y
aplicación, lo cual tiende a desvirtuar la concepción tradicional del derecho como instrumento de
justicia y bien común. Asimismo, aporta un enfoque dialéctico del fenómeno jurídico, evidenciando su
constante transformación a partir de la lucha de clases en un contexto histórico determinado.

Modelos actuales

Filosofía analítica

Los principales exponentes de esta corriente filosófica son Ludwig Wittgenstein y Bertrand Russell,
quienes consideraron el análisis conceptual como método filosófico a través de una reflexión rigurosa y
sistemática. Este análisis requiere ser realizado de manera objetiva con la intención de evitar que se
califique de pseudociencia; a priori, en tanto pueda diferenciarse del conocimiento de las ciencias
sociales y naturales; y, de forma necesaria, para que no sea refutado ni compita con el conocimiento
científico. 

En términos generales, este modelo de ciencia jurídica se ocupa del estudio del lenguaje conformado
por conceptos. En relación con el derecho, se han realizado abordajes interesantes sobre los niveles
de lenguaje jurídico, desde el científico o doctrinario, hasta el que está contenido en los
ordenamientos jurídicos, con la finalidad de identificar sus funciones.

A continuación revisamos los postulados generales de la filosofía analítica.

El análisis del lenguaje es su objeto principal:

Este postulado se refiere a la necesidad de descomponer en conceptos el lenguaje utilizado para


comunicar las reflexiones filosóficas. En la medida en que puedan estudiarse de forma objetiva y
minuciosa las abstracciones del pensamiento comunicadas a través de los términos, podrá existir
claridad en su contenido y utilizarse adecuadamente.

El derecho es concebido como un conjunto de prescripciones o directivas.

En el ámbito jurídico, el lenguaje contenido en las leyes se caracteriza por establecer de forma
obligatoria las conductas de “hacer” o “no hacer”, en razón de su función se traduce en mandatos
o normas a obedecer. Es de carácter técnico o legal.

La ciencia jurídica es un metalenguaje que explica el contenido del derecho,


mientras que el lenguaje jurídico es el que se encuentra en los enunciados
normativos.

Dado que el objeto de estudio de la ciencia jurídica es el derecho, los niveles de lenguaje en que se
ubican son diferentes. De esta forma, el doctrinario o teórico del derecho explica el contenido de los
enunciados normativos que se encuentran en los ordenamientos jurídicos. Por ello, la función del
lenguaje científico del derecho es explicar; mientras que la del lenguaje legal es dirigir la conducta
humana.

En resumen, podemos decir que la filosofía analítica es una corriente de pensamiento que ofrece un
enfoque notoriamente distinto al de los modelos anteriores, porque centra su atención en el estudio
del lenguaje, particularmente en el uso objetivo y claro de los conceptos, dejando de lado las
dimensiones normativa, valorativa o fáctica. Puede considerarse una herramienta de utilidad en la
interpretación gramatical de los ordenamientos legales y en el estudio riguroso de las instituciones
jurídicas. 

Semiótica o semiología jurídica

Los principales exponentes de esta corriente filosófica son Ferdinand de Saussure y Umberto Eco,
quienes conciben a la semiología como una ciencia que estudia los signos en el seno de la vida social.
Tal ciencia sería parte de la psicología social y, por consiguiente, de la psicología general. 

Su finalidad es desentrañar en qué consisten los signos y cuáles son las leyes que los gobiernan.
Asimismo, reflexionan sobre la comprensión de fenómenos socioculturales a la luz de la semiótica,
pues se consideran signos que comunican, es decir, que tienen un significado en la vida social,
también llamado sentido. 

En el ámbito jurídico, es posible analizar al derecho como un conjunto de signos, en tanto que las
normas jurídicas están conformadas por palabras y enunciados con significados a interpretar. Además,
puede estudiarse como un fenómeno sociocultural y, en esa medida, tiene una función comunicativa.
Los postulados generales de la semiótica o semiología jurídica son:

1. Su objeto de estudio son los signos y sus significados en el seno de la vida social. Los signos
son unidades compuestas por los conceptos y las imágenes acústicas (representación natural
de la palabra) que se vinculan entre sí. Entonces, son todos aquellos elementos que
comunican algún significado en el contexto de la interpretación que los miembros de una
sociedad le atribuyan.

2. La semiótica se divide en sintáctica, semántica y pragmática. La sintáctica estudia las


relaciones entre los signos, sin ocuparse de los significados; la semántica analiza la relación
entre los signos y sus significados; y la pragmática trata del vínculo existente entre los signos,
sus significados y los usuarios del lenguaje.

3. En el ámbito jurídico, los signos jurídicos se presentan en los enunciados normativos cuyo
contenido es materia de interpretación. Estos enunciados normativos los encontramos en
cualquier texto jurídico, desde la Constitución Política de un Estado, hasta las llamadas normas
jurídicas individualizadas, como los contratos y los testamentos. Cada palabra, oración o
párrafo está conformado por signos cuyos significados pueden ser diversos, conforme al
método de interpretación que se utilice.

4. El derecho es concebido como un conjunto de signos susceptibles de interpretarse en un


contexto determinado. La semiótica jurídica está relacionada con la hermenéutica jurídica,
en tanto que esta última estudia la interpretación de textos normativos en su contexto
histórico y sociocultural, siendo precisamente esos textos un conjunto de signos con un
sentido social.

De acuerdo con estos postulados, podemos afirmar que la semiótica o semiología jurídica es una
corriente de pensamiento de gran utilidad para estudiar la función comunicativa del derecho como
texto susceptible de interpretarse, conformado por signos y significados, además de concebirlo como
un fenómeno sociocultural. A diferencia del iusnaturalismo y del iuspositivismo, esta teoría no se
ocupa de los aspectos axiológicos o formales del derecho, sino que, de forma coincidente con el
iussociologismo y la filosofía analítica, presta atención al mundo de lo fáctico y al lenguaje.

Teoría de sistemas

El principal exponente de esta corriente filosófica es Niklas Luhmann, cuyo pensamiento generalmente
se ubica en el ámbito de la sociología del derecho, debido a las concepciones que desarrolla sobre los
sistemas sociales. En ese sentido, el derecho puede considerarse un sistema social en que los
derechos fundamentales son producto de las expectativas normativas de una sociedad. Es así que su
idea de sistema social es definida como un elemento dinámico que está condicionado por los estímulos
ambientales de carácter complejo. Esta naturaleza transformacional del sistema interactúa con la
tendencia de éste a mantener su unidad.

1. Luhmann proporciona una explicación sociológica del derecho, concibiéndolo


como la estructura de un sistema social conformado por expectativas
normativas. Para Luhmann la característica distintiva de la sociedad es su
naturaleza funcional estructural, es decir, que juega un papel integrador a
través de la comunicación entre las partes o elementos que lo conforman. El
derecho, entonces, tiene como función la integración social, lo cual implica
conservar sin modificaciones las reglas de comportamiento dadas por la
sociedad.
2. Los derechos fundamentales son instituciones y elementos contra la
regresión social. Esto significa que en un sistema social, se reconocen o
legitiman los derechos conforme a su función integradora y de unidad, los
cuales son producto del consenso. Estos derechos contribuyen al desarrollo
de la personalidad, la certeza de las expectativas de comportamiento, la
satisfacción de necesidades y la legitimación de las decisiones.

3. Los sistemas sociales están constituidos por comunicaciones. En otras


palabras, los elementos que lo integran interactúan entre sí, con base en sus
funciones y la intención de unidad o integración. Lo que está fuera de esa
interacción, se considera el ambiente. La relación con el ambiente se
caracteriza por la complejidad y la contingencia, siendo el sistema la
reducción de la complejidad de su medio; y la contingencia radica en su
condición de inestabilidad y dinamismo.

Hemos destacado los aspectos centrales de la propuesta de Luhmann, cuyo contenido es, sin duda,
innovador y de gran utilidad para analizar bajo una perspectiva sociológica y, a la vez, rigurosa, al
derecho como sistema social. 

Las categorías desarrolladas, conforme a esta teoría, dan cuenta de su relación con el iussociologismo
y con algunas nociones de la semiótica porque también conciben al derecho como fenómeno
sociocultural con un significado o sentido en el cual sus elementos interactúan a través de la
comunicación y el consenso.

Otros (modelos de ciencia jurídica)

En la actualidad existen otros modelos de ciencia jurídica, además de los abordados en esta unidad,
por ejemplo, la teoría de la justicia, de John Rawls, la teoría del derecho, de Ronald Dworkin y a
la hermenéutica jurídica, con diversidad de exponentes, como Mauricio Beuchot.

De forma breve, podemos apuntar que la teoría de la justicia de John Rawls propone un modelo de
ciencia jurídica atento al concepto de justicia como la primera virtud de las instituciones sociales y el
modo en que éstas distribuyen deberes y derechos entre los miembros de la sociedad. Reconoce,
también, que dichas instituciones pueden favorecer posiciones iniciales o generar desigualdades no
justificadas que influirán en las expectativas que tienen quienes integran la sociedad.

Por su parte, la teoría del derecho de Ronald Dworkin postula la inclusión el razonamiento moral y el
razonamiento filosófico en la ciencia jurídica, basándose en el pensamiento de Rawls y criticando las
escuelas positivistas y utilitaristas. Propone una teoría jurídica basada en los derechos individuales y
en la interpretación del derecho conforme a principios y no sólo a reglas.

Finalmente, la hermenéutica jurídica defiende la necesidad de interpretar el sentido del texto


normativo de acuerdo con el contexto y a la intención, tanto del autor del derecho, como de quien lo
interprete. Existen distintas corrientes dentro de la hermenéutica, una de ellas es la hermenéutica
analógica de Mauricio Beuchot, que sugiere una interpretación fincada en la virtud de la prudencia
aristotélica, evitando los extremos irracionales de lo unívoco y lo equívoco.
En respuesta al formalismo jurídico del siglo XIX en Europa, surgió el iussociologismo, a partir del cual
se produjeron otras teorías jurídicas como el realismo jurídico y el iusmarxismo. Este nuevo enfoque
deja de lado los elementos axiológicos y normativistas para prestar atención a los siguientes factores
del derecho: social, psicológico, histórico, político y económico. Para ello es importante que se revise
con más detenimiento el origen y desenvolvimiento de estas perspectivas críticas.

En el siglo XX surgen escuelas de pensamiento con ópticas novedosas en torno al concepto de derecho
y la forma de estudiarlo e interpretarlo, siendo una de ellas la filosofía analítica, cuyo interés
primordial es el estudio del lenguaje; en este caso, del lenguaje jurídico.

La semiótica tiene como objeto de estudio los signos y sus significados. Debido a que el derecho
también está conformado por signos, podemos realizar un estudio semiótico del texto jurídico y de
todos aquellos elementos que comunican algún significado en el medio social y normativo que
implique una interpretación. 

La teoría de los sistemas es un modelo de ciencia jurídica que plantea una concepción funcional
estructural de la sociedad. Por ello, se considera un enfoque sociológico del derecho, en tanto se
considera a este último como un fenómeno social. Las categorías que aporta para el estudio del
derecho son de utilidad. Es por ello que en esta actividad podrá conocer con mayor profundidad la
propuesta de Niklas Luhmann.

La metodología jurídica, como disciplina que nos proporciona las herramientas para el conocimiento,
interpretación, enseñanza y aplicación del derecho, requiere estar a la vanguardia de las nuevas
corrientes de pensamiento jurídico que brindan una óptica alternativa a los modelos tradicionales. Es
el caso del iusanimalismo, cuya propuesta consiste en reconocerles y garantizarles a los animales
(incluyendo al ser humano) un trato digno y respetuoso, mediante las modificaciones necesarias al
marco jurídico, con una perspectiva opuesta al antropocentrismo y, en ese sentido, íntimamente
vinculada con el ecologismo. A través de las lecturas que realice en esta actividad, comprenderá mejor
el contenido de esta postura y su pertinencia en el contexto actual.

UNIDAD 5

Aplicación de los Diversos Métodos en la Praxis


Jurídica
Introducción

Los métodos y las técnicas generados a partir de las diversas perspectivas que ofrecen los modelos de
ciencia jurídica tienen aplicación concreta en la creación, interpretación, aplicación, investigación y
enseñanza del derecho; en cada uno de estos ámbitos, constituyen herramientas de gran utilidad para
dotar de consistencia, coherencia, validez y eficacia la actividad de las y los operadores jurídicos,
docentes e investigadores.

Con el estudio de esta unidad, podrá constatar que en la creación del derecho existen dos vertientes:
el proceso legislativo y la técnicajurisprudencial. La primera está constituida por etapas
concatenadas de forma lógica e interdependiente, para dar origen a las leyes, reformarlas, derogarlas
o abrogarlas. Una de las herramientas de mayor trascendencia en la adecuada realización de este
proceso es la técnica legislativa.
Con respecto a la segunda vertiente, es decir, la técnica jurisprudencial, están presentes
varios métodos de interpretación jurídica, tales como el gramatical o literal, el genético-teleológico, el
lógico-sistemático, el axiológico, el sociológico y el histórico. Cada uno es susceptible de aplicarse,
atendiendo a la naturaleza del ordenamiento jurídico y al caso concreto.

Por otro lado, podrá ver cómo la investigación jurídica también es un terreno propicio para el
empleo de los métodos y las técnicas. Los métodos generales como el científico, deductivo, inductivo,
analítico y sistemático son de gran ayuda, al igual que otros más específicos como el histórico,
sociológico, dialéctico y hermenéutico, principalmente. Por otro lado, las técnicas documental (o de
gabinete) y empírica (o de campo) conforman los instrumentos de demostración de la hipótesis.

Finalmente conocerá la forma en que la enseñanza del derecho, los métodos y las técnicas
configuran el contenido de la pedagogía y la didáctica jurídicas, cuyos aportes en la formación del
abogado y del jurista son de gran relevancia para la transformación de la cultura jurídica que
conduzca a la sociedad por caminos más razonables, democráticos y equitativos.

Unidad 5. Aplicación de los Diversos Métodos en la Praxis Jurídica

5.1. Creación del derecho

5.1.1. Técnica legislativa y proceso legislativo

5.1.2. Técnica jurisprudencial

5.2. Aplicación del derecho

5.2.1. Estudio de casos

5.3. Investigación del derecho

5.4. Enseñanza del derecho

5.5. Otros

Aplicación de los diversos métodos en la praxis jurídica


Para responder a esa pregunta, es necesario ubicar los diversos espacios en los que se desenvuelve la
actividad jurídica. El proceso legislativo y la actividad judicial, como veremos enseguida, son dos
de las áreas en las cuales se desarrolla la creación del derecho. Asimismo, el estudio de
casos para efectos académicos o jurisdiccionales es otra área donde están presentes los métodos y
las técnicas. Indudablemente, en la investigación y la enseñanza del derecho, terreno fértil para la
construcción de la ciencia del derecho, también se requiere utilizar estos instrumentos. Veamos cómo
se aplican a cada una de esas áreas.

  Creación del derecho


La generación del derecho obedece a dos grandes ámbitos del quehacer jurídico.

La actividad legislativa: en la que funge el principio de representación popular por parte de los
miembros del congreso de la unión en los estados democráticos.
La función jurisdiccional: mediante la cual las leyes emanadas del poder legislativo son interpretadas
por jueces para desentrañar su sentido y alcance.

Técnica legislativa y proceso legislativo

Para la creación de una ley existe el denominado proceso legislativo, el cual se encuentra


conformado por diversas etapas que van desde la iniciativa de ley hasta el inicio de la vigencia,
siendo entonces un método o camino a seguir para la creación del derecho (Diccionario Jurídico
Mexicano, 2011: 3053-3056).

Dicho proceso es indispensable para que pueda darse origen a una disposición jurídica con carácter de
ley válida, general y obligatoria. Para su realización práctica se requiere la técnica legislativa, es
decir, un sistema de criterios adecuados para que cada etapa de ese método cumpla con un
procedimiento uniforme, lógico y argumentado adecuadamente. La técnica legislativa se define como
el…

“… conjunto de factores para la estructuración de proyectos de ley y el uso del lenguaje


apropiado en la ley; es decir, un significado estrecho o limitado del término, así como la materia
que comprende tópicos sobre la evaluación de la calidad de las leyes, en donde son aplicables
los conocimientos de la sociología, el análisis económico del derecho, la ciencia política y
cuestiones de la teoría de la legislación. Se trata de que la técnica legislativa se refiera a la
racionalidad lingüística y a la racionalidad jurídico-formal, a los aspectos de eficacia y eficiencia
de la ley que incumben a la racionalidad pragmática y a la racionalidad teleológica, así como al
lenguaje legal y a la estructura formal y conceptual de la ley” (Muro, 2007: 15).

El Poder Legislativo es el órgano encargado, así como de reformarlas o de suprimirlas en parte o en su


totalidad. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Reglamento para el
Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos son los dos
principales ordenamientos jurídicos que establecen y regulan el proceso legislativo en nuestro país.
Conforme a la doctrina jurídica, las etapas de dicho proceso son:

1. Iniciativa: Consiste en la presentación del proyecto de una nueva ley, o bien, de un proyecto
de reforma, derogación o abrogación de una ley ya existente.

Dicho documento puede presentarse por el presidente de la República, los diputados y


senadores o por las legislaturas de los estados, ante la Cámara de Diputados o Senadores,
dependiendo de los supuestos previstos en la Carta Magna.

2. Discusión: Es la fase en la que se realiza el análisis del proyecto y los debates parlamentarios
necesarios para decidir su viabilidad. La Cámara de Origen lo estudiará y, si lo aprueba, será
enviado a la Cámara Revisora; si es desechado, no se volverá a presentar en las sesiones del
año.

3. Aprobación: Esta etapa consiste en la aceptación del proyecto, una vez discutido, por parte
de ambas cámaras, con la finalidad de remitirlo al Ejecutivo para su posible sanción. Si el
proyecto fuera desechado por la cámara que lo discutió en último lugar, volverá a la que lo
aprobó; será necesario que ésta lo apruebe por segunda vez, por mayoría absoluta de sus
miembros presentes, para que regrese a la Cámara que lo haya desechado y sea discutido
nuevamente por ella. Si en razón de esta última discusión el proyecto es también aprobado
por la mayoría antes dicha, pasará al Ejecutivo; en caso contrario, se tendrá por no aprobado
definitivamente y no podrá volver a discutirse en el mismo periodo de sesiones.
4. Sanción: Es el acto mediante el cual el Ejecutivo aprueba el proyecto ya revisado y también
aprobado por las cámaras. Sin embargo, en el caso de que el Ejecutivo no esté de acuerdo en
dicha iniciativa de ley, podrá ejercer el derecho de veto, es decir, la facultad de desaprobar la ley
(en parte o en su totalidad) aprobada por el Congreso de la Unión, para impedir su entrada en
vigor.

5. Publicación: Consiste en hacer del conocimiento de toda la sociedad el contenido de la ley,


reforma, derogación o abrogación aprobada, mediante el Diario Oficial de la Federación, la
Gaceta Oficial para la Ciudad de México o los periódicos oficiales de las entidades federativas
correspondientes, según sea el ámbito de validez territorial del acto legislativo.

6. Inicio de la vigencia: Es la fecha a partir de la cual la ley aprobada por el congreso y el Ejecutivo
debe ser obedecida por todos sus destinatarios y aplicada por la autoridad.

El Poder Legislativo es el único que tiene la facultad de crear leyes, con base en el principio de división
de poderes. Si bien es cierto que tiene la facultad de emitir reglamentos, éstos no se consideran leyes en
estricto sentido, pues son normas subordinadas a las disposiciones legales que reglamentan y, por lo
tanto, no son leyes.

Hemos analizado de forma general el proceso legislativo en cada una de sus fases. Esta forma de
creación del derecho, desde el punto de vista de la metodología jurídica, es un método que se apoya
en la técnica legislativa para dar origen a leyes de observancia general y obligatoria, es decir,
aplicables a todos los miembros de la sociedad, incluyendo a las y los mismos gobernantes,
legisladores y servidores públicos.

Técnica jurisprudencial

De acuerdo con las atribuciones otorgadas por nuestra Ley Suprema, los juzgadores tienen la facultad
jurisdiccional, esto es, la potestad de “decir el derecho”, en otras palabras, interpretar y aplicarlo al
caso concreto.

Algunos órganos jurisdiccionales pertenecientes al Poder Judicial de la Federación, como lo son


la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, el Tribunal de Justicia Fiscal y Administrativa, el Tribunal Agrario y los
Tribunales Colegiados de Circuito tienen la facultad de emitir jurisprudencia.

La jurisprudencia es una fuente formal del derecho que tiene como finalidad interpretar la ley en
caso de lagunas y antinomias para suplir las primeras y resolver las segundas. Esta interpretación
es obligatoria para todos los jueces que se ubiquen en un rango jerárquicamente inferior al
tribunal que la emitió.

Dentro de la actividad jurisdiccional, independientemente de que se trate de la creación de


jurisprudencia, pueden aplicarse distintos métodos y técnicas de interpretación (Nieto, 2005: 51-52)
tales como:

Gramatical
Consiste en conocer el significado de los vocablos que aparecen en el texto normativo. También se
le conoce como literal, es decir, "a la letra de la ley".
Analógica
Se refiere a la utilización del método comparativo entre dos supuestos normativos o
instituciones jurídicas que son semejantes, para colmar lagunas en el ordenamiento jurídico,
reconociendo los mismos efectos jurídicos en ambos supuestos o instituciones.

Teleológica
Determina el sentido de las disposiciones legislativas, conforme a la finalidad que justifica su
creación.

Histórica
Se orienta a la reconstrucción de los acontecimientos y del contexto en el que surgió la norma
jurídica a interpretar.

Sociológica
El análisis de la realidad social en que se intenta aplicar la norma jurídica es elemento fundamental
para determinar su sentido y alcance.

Iuspositivista: concibe al derecho como el conjunto de normas de carácter general y obligatorio emitidas
por quien legisle, en un territorio y época determinados, esto es el derecho positivo.

Jurisprudencia como fuente de creación del derecho, nos ubicamos en el contexto del realismo jurídico,
en el cual es la o el juzgador quien crea derecho al interpretar y aplicar normas jurídicas.

Aplicación del derecho


La metodología de la aplicación del derecho es el conjunto de enfoques y métodos que permiten
una adecuada interpretación de las fuentes formales del derecho en el análisis de los casos
concretos. De esta manera, la ley, la jurisprudencia, la doctrina, la costumbre y los principios
generales del derecho son elementos que determinan y orientan el estudio de casos para dar
respuesta lógica al problema planteado.

Estudio de casos

La ciencia del derecho representa el punto medular en la comprensión del carácter objetivo, racional,
sistemático y metódico de la o el operador jurídico frente a la realidad normativa y social. Los métodos
deductivo, inductivo, lógico-sistemático, gramatical, histórico y teleológico, entre otros, constituyen
los caminos a seguir para el estudio de casos. En este sentido, es importante distinguir la existencia
de los tipos de interpretación que pueden manifestarse, conforme a sus autores.

Es claro que el estudio de casos compete principalmente al órgano jurisdiccional; sin embargo,
otros operadores jurídicos pueden realizar un análisis metodológico de alguna situación o problema
jurídico que se someta a su evaluación o dictamen.

Por ejemplo ...


Los servidores públicos pertenecientes al Poder Ejecutivo pueden realizar esta actividad para emitir una
resolución administrativa o resolver un recurso. Asimismo, las y los investigadores y docentes, en el
ámbito académico, también tienen la posibilidad de interpretar y proponer alguna respuesta frente al
caso real o hipotético que sea planteado para efectos didácticos.

Podemos concluir que el estudio de casos es un espacio de análisis propicio para la aplicación de la
metodología jurídica, debido a que los operadores jurídicos deciden la forma en que resuelven los
asuntos planteados ante su autoridad, de acuerdo con los criterios de interpretación y argumentación
que consideran pertinentes. Éstos derivan de su concepción del derecho y de los métodos o técnicas
que conozcan.

Investigación del derecho


Los métodos también son útiles en la actividad investigadora del universo jurídico porque constituyen
herramientas necesarias para planificar, diseñar y ejecutar cualquier trabajo de investigación, ya sea
un artículo científico, una tesina o una tesis de grado. Evidentemente, el método científico provee a
la persona que investigue del camino a seguir para la construcción de la ciencia jurídica, pero existen
otros métodos que también permiten el desarrollo de este quehacer (Martínez, 2014: 78-82).

Los métodos inductivo, deductivo, analítico, sistemático, comparativo, histórico, sociológico,


hermenéutico y dialéctico son algunos de ellos. Se ha hablado, incluso, del método jurídico
(Rodríguez, 2006: 41). Veamos la pertinencia de cada uno de ellos:

Inductivo

Consiste en el estudio de fenómenos, concretos o particulares, para conformar conclusiones


generales. En la investigación jurídica, este método puede aplicarse en trabajos propositivos en
los que se sugiere dar solución a problemáticas cotidianas y reiteradas a nivel social (fenómenos
particulares) que aún no se regulan por la norma jurídica que tiene carácter general.

Por ejemplo, en una investigación sobre el régimen patrimonial en el concubinato en México, a partir
del estudio de diversas tesis aisladas o jurisprudenciales que consisten en casos particulares, surgidos
de la realidad social, que se han resuelto por el Poder Judicial de la Federación de forma reiterada y,
en el mismo sentido, es posible justificar la necesidad de proponer una reforma a la legislación civil
para regular dicho aspecto a través de figuras análogas a la sociedad conyugal, la separación de
bienes y el régimen mixto.

Deductivo

En contraste con la inducción, el método deductivo pretende inferir conclusiones particulares a


partir de fundamentos o conocimientos generales. Una forma de aplicarlo en los trabajos de
investigación está en el marco teórico conceptual, pues, con base en los principios emanados de la
teoría jurídica seleccionada para abordar la temática en cuestión, se da respuesta a la formulación de
un problema concreto.

Analítico

Se refiere a la descomposición del todo en tantas partes o conceptos como sea necesario para
efectos de estudiar con detalle el tema de investigación. Cada uno de los elementos que conforman las
categorías y conceptos puede ser estudiado de forma independiente.
Por ejemplo, en una investigación relativa a la protección de los derechos humanos de las niñas y los
niños en México, puede aplicarse el método analítico al estudiar cada concepto de forma
independiente, es decir, primero determinar con claridad y precisión qué se entiende por derechos
humanos y sus diferencias con las garantías individuales y los derechos fundamentales.
Posteriormente, definir el concepto de niñez en el ámbito jurídico.

Sistemático

De forma consecuente al método analítico, la sistematización del contenido de la investigación es


muy importante para darle coherencia. Una vez estudiados los elementos que componen el objeto de
estudio, es preciso determinar las relaciones existentes entre ellos, es decir, qué interacción se
presenta y en qué contexto. Pueden existir relaciones de suprasubordinación o de coordinación. El
estudio que se haga del sistema jurídico es claramente una manifestación de la aplicación de dicho
método.

Comparativo

También considerado como derecho comparado, el método comparativo o analógico consiste en


la identificación de las semejanzas y diferencias entre dos ordenamientos, instituciones o
sistemas jurídicos, considerando la experiencia normativa en el contexto histórico y social.

Por ejemplo, si se realiza un trabajo de investigación sobre la regulación jurídica de la maternidad


subrogada en México, que es un método de fecundación asistida, resulta pertinente comparar la
legislación existente en otros países para identificar la forma en que se regula esa práctica y los
avances o resultados que se han presentado para sustentar alguna iniciativa de ley como propuesta de
solución ante la laguna legislativa en la materia.

Histórico

Es el análisis de los fenómenos del pasado con un criterio descriptivo y cronológico. En la


investigación de cualquier temática jurídica, es necesario conocer sus antecedentes histórico-
legislativos de las instituciones jurídicas, en razón de que ello permite comprender su origen y
evolución para, en su caso, proyectar su transformación o eventual extinción.

Por ejemplo, en el desarrollo de una investigación acerca del matrimonio en México, la revisión de los
antecedentes histórico-legislativos permiten a quien investiga comprender y explicar de qué forma
esta institución de derecho familiar comenzó siendo un ritual religioso en el derecho prehispánico, un
sacramento de la Iglesia católica durante la época colonial y una unión indisoluble entre un hombre y
una mujer para la perpetuación de la especie en el siglo XIX. Posteriormente, con el paso del tiempo,
las transformaciones legislativas, producto de la cambiante realidad social, produjeron en el siglo XXI
una nueva definición legal de matrimonio: unión libre entre dos personas para realizar la comunidad
de vida, sin que ello implique, indisolubilidad, propósito de procrear o diferencia en el género y la
orientación sexual.

Sociológico

Consiste en estudiar al derecho como un fenómeno social, conociendo el impacto de la norma


jurídica en la realidad como factor de cambio u obstáculo en la comunidad a la que se dirige. La
relación derecho-sociedad es el aspecto central en torno al cual gira la aplicación de este método.

Por ejemplo, en una investigación relativa a la prohibición de las corridas de toros en México, quien
estudie el tema puede apoyarse en el método sociológico para recabar datos estadísticos en los que se
refleje la opinión de la población que está a favor o en contra de esta práctica. Además, mediante la
aplicación de la técnica de investigación de campo es factible constatar que a nivel social existe un
rechazo mayoritario o generalizado al respecto, lo cual constituiría un argumento para justificar su
prohibición.

Hermenéutico

Alude a los criterios de interpretación del derecho, para descubrir el sentido del texto normativo o del
derecho como fenómeno complejo. Se trata de determinar el significado de la disposición
normativa, la institución jurídica o el caso concreto de estudio, tomando en cuenta el contexto
histórico, social y económico en que tuvo origen y en el que se presenta.

Por ejemplo, en una investigación sobre la equidad de género en México, el método hermenéutico
permite a la persona estudiosa del tema interpretar el origen, sentido y alcance del artículo cuarto
constitucional en el contexto de los movimientos feministas que le dieron origen en las décadas de los
años sesenta y setenta del siglo XX. Asimismo, interpretar la relevancia de la igualdad jurídica entre el
hombre y la mujer a la luz del paradigma de los derechos humanos en un Estado democrático.

Dialéctico

La idea de dialéctica nos remite a la lucha de contrarios, es decir, a la confrontación de


concepciones o posturas en torno a alguna temática jurídica. La tesis, la antítesis y la
síntesis son las fases en las que puede desarrollarse este método, siendo las primeras dos contrarias
y la última la manera de resolver dicha contradicción a través de un replanteamiento o reelaboración
de la verdad.

Por ejemplo, en un trabajo de investigación relativo a la legalización del consumo y cultivo de la


marihuana en México para fines lúdicos, el método dialéctico se aplicaría al confrontar los argumentos
a favor y los argumentos en contra al respecto, con la intención de llegar a conclusiones que
fundamenten la solución a la problemática planteada.

Jurídico

Una parte de la doctrina jurídica sostiene que existe un método específico para la investigación
jurídica, el cual se concibe como un proceso lógico dirigido a la construcción de conocimientos
jurídicos, atendiendo a la complejidad del derecho en razón de sus aspectos normativos,
axiológicosy sociológicos.

Por ejemplo, para realizar un estudio sobre la Reforma Laboral de 2012 en México, es recomendable
considerar el aspecto normativo consistente en las modificaciones que fueron realizadas a diversos
artículos de la Ley Federal del Trabajo. El aspecto axiológico se refiere a los valores o principios que
rigen la materia laboral, es decir, la protección al trabajador, el orden público y el interés social,
mismos que pueden afectarse con la citada reforma. El elemento sociológico está presente en la
importancia de conocer la situación real de la clase trabajadora en México, con base en datos
estadísticos sobre desempleo, calidad del empleo e informalidad.

De acuerdo con lo anterior, en la investigación del derecho también resulta fundamental la aplicación
de la metodología jurídica, pues el enfoque teórico; así como la aplicación de los métodos y las
técnicas son indispensables para que la tarea de la o el investigador constituya una aportación a la
ciencia jurídica.

¿Aparato crítico?
Dentro de los trabajos escritos que se desarrollen, ya sea para el ámbito escolar o laboral, debe existir
la ética académica, compuesta por un conjunto de principios y normas que conducen a una práctica
responsable. Dentro de éstos, se encuentra lo que se denomina aparato crítico, pero, ¿qué es?

Es el conjunto de citas y notas presentes en un trabajo escrito o proyecto de investigación, además


del fundamento teórico de las ideas planteadas. Se convierte, también, en una fuente de información
para quien lee el escrito.

El aparato crítico se integra por tres tipos de citas o notas:

Citas textuales

Son ideas o planteamientos de un autor o autores; se anotan dentro del escrito de una manera
textual.

 
Citas de referencia

Permiten al lector acudir a otras fuentes para ampliar, comparar o confrontar los señalamientos
reaizados. Pueden ir dentro del texto o al margen.

 
Notas de contenido

Son aquellos comentarios, aclaraciones o explicaciones que se hacen en el texto, pero al margen o
fuera de éste.

En ocasiones será necesario citar un mismo autor varias veces o remitir a alguno que ya se haya
citado, para ello se utilizan abreviaturas y locuciones. A continuación se muestran las más usadas:

Aparato crítico

Se denomina aparato crítico al conjunto de citas, referencias y notas aclaratorias que es


preciso incluir en un trabajo para dar cuenta de los aportes bibliográficos sobre los que el
mismo se apoya. El conocimiento nuevo se construye a partir de una sólida información
respecto a la labor ya realizada en su campo de trabajo, haciendo explícitas las conexiones
y haciendo referencia clara a la bibliografía que se haya consultado.

Ética académica

El conjunto de principios y normas que conducen a una práctica académica responsable,


integra, justa y rigurosa en el ámbito universitario y profesional.

Enseñanza del derecho


La metodología jurídica también encuentra un terreno propicio en el campo del proceso de
enseñanza aprendizaje del derecho, en virtud de que existe una didáctica especializada cuyas
bases se ubican en la didáctica general, con aplicaciones orientadas a la formación de abogados(as) y
juristas (Martínez, 2013: 229).
El proceso de enseñanza aprendizaje del derecho requiere de métodos y técnicas que le permitan al
docente planear, desarrollar y evaluar adecuadamente un curso, considerando los elementos
esenciales como la población estudiantil, los objetivos, los materiales de apoyo, el contexto y la
motivación.

Es así que algunos de los métodos y técnicas de enseñanza en la didáctica jurídica (Ponce de León,
2005: 56-75) (López, 2003: 151) son:

Métodos