Está en la página 1de 2

LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Las lecciones aprendidas con el COVID-19 a través del día a día se han
convertido en aquellas que no debemos olvidar, justo como cuando nos enseñan a
sumar y restar. Lastimosamente no todas han sido buenas, este confinamiento
que se vive desde mitad del mes de Marzo ha desatado situaciones que han
vivido aisladas y guardadas desde hace tiempo por millones de colombianos en
casa, en los diferentes hogares, con el mismo miedo a las consecuencias que
puedan pronunciarse.

Las cifras hablan por sí solas, los casos de violencia intrafamiliar todos los días
aumentan como los contagios del Covid 19; la violencia intrafamiliar es una verdad
que no se puede ocultar más y que ahora con el confinamiento se ha vuelto más
dolorosa, más difícil para todas aquellas victimas que la padecen día a día con sus
acosadores o más bien llamados monstruos en sus hogares; es fácil y sencillo
decir quédate en casa cuando se desconoce las situaciones ajenas, cuando la
realidad actual de muchas mujeres, niños, incluso hasta mayores de la tercera
edad es bastante agobiante, lo que sucede a puertas cerradas, lo que se sufre
hasta por un plato de comida y lo que marca mucho más allá de un moretón,
quedan marcas no solo físicas sino también emocionalmente. Con el pasar de los
días, meses y al observar las cifras el gobierno por medio de los contenidos
audiovisuales han incitado los números y líneas de emergencia para llamar lo cual
ha sido bueno y positivo, pero queda la incertidumbre de siempre ¿por qué actuar
hasta ahora? esta problemática se ha presentado desde siempre, y lo que nos ha
demostrado este aislamiento es que en muchas casas el mayor enemigo, el
mostró de las víctimas y la oscuridad se encuentra viviendo junto a ellos, suena
todo tipo tituló de película “viviendo con el enemigo” pero es así, se encuentra
lastimando todos los días y haciendo que los segundos, los minutos y las horas se
vuelvan eternos para aquellos que necesitan ver la luz. El COVID ha sacado lo
mejor y lo peor de nosotros y no solo como país si no personalmente.

Al día de hoy se conocen más casos de violencia intrafamiliar en la capital del


país, pues así es Bogotá esta en las lista ocupando el primer lugar, encontramos
en la secuencia al departamento de Antioquia, Valle del Cauca, Atlántico y
Santander, según datos estadísticos del Consultorsalud.

Distinguir a personas que padecen diariamente en sus casas de violencia


intrafamiliar puede resultar fácil, normalmente son personas débiles, frágiles ante
cualquier situación del día a día, son personas con miradas tristes y sonrisas
falsas, aunque no en todos los casos es así, existe uno que otro, donde las
víctimas se muestran a primer vista fuertes, donde se nota que sus vidas son
normales y viven en “felicidad” y “tranquilidad” pero en realidad en su hogar
vivencian todo lo contrario. Pero ahora gracias a la pandemia mundial que se vive
de tan solo imaginar cómo es la presencia de la violencia intrafamiliar dentro del
hogar es terrible, si tan solo antes del confinamiento las victimas salían de sus
hogares a realizar sus actividades diarias sentían un mínimo descanso el no estar
en sus casas, ahora que tienen que convivir diariamente con sus agresores; este
tema es de gran debatimiento, y solo tiene argumentos en contra, pues a favor no
se encuentra nada bueno.

La violencia intrafamiliar es un problema bastante grave que se ha venido dando


desde un largo tiempo causando daños irreparables tanto en la victima como en el
agresor, ya que en algunos casos la persona que ejerce la violencia es porque él
también fue víctima en algún momento de su vida. Las principales víctimas son
pasivos son las mujeres, niños y personas dependientes, o como mencione
anteriormente hasta adultos de la tercera edad. Entre las consecuencias más
graves que trae para un niño vivir en un entorno familiar violento están: problemas
de agresividad, dificultades de interacción social, tendencia a interpretar de modo
hostil la conducta de los otros, baja autoestima, problemas de egocentrismo
cognitivo y social.

Lo que todas las formas de violencia intrafamiliar tienen en común es que abarcan
un abuso de poder y de confianza, la violencia psicológica, conocida también
como violencia emocional, es una forma de maltrato, por lo que se encuentra en
una de las categorías dentro de la violencia intrafamiliar.

La intención que trae consigo la violencia psicológica es humillar, hacer sentir mal
e insegura a una persona, deteriorando su propio valor. Por lo contrario el maltrato
físico resulta mucho más fácil de percibirlo o detectarlo. El maltrato psicológico o
emocional se manifiesta a través de palabras hirientes, humillaciones, gritos e
insultos.

Éste trastorno puede tener bases en la infancia de las personas cuando se llevan
a cabo la falta de atención por parte de los padres o familiares, y la violencia
intrafamiliar del agresor.