Está en la página 1de 9

Daños y perjuicios. Incapacidad sobreviniente y daño estético. Daño moral.

LESIONES por
ataque de perro. Autorizo ingreso al domicilio. Incumplimiento del deber de cuidado que pesa
sobre los padres. Condena en lo penal

Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, Dras. Wilma Sara Martínez y María Eugenia
Sáez. 18/05/2018 .

Nº72./ En la ciudad de Resistencia, capital de la Provincia del Chaco, a los dieciocho (18) días
del mes de mayo de dos mil dieciocho, se reúnen las señoras Jueces de la Sala Primera de la
Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, Dras. Wilma Sara Martínez y María Eugenia
Sáez, a efectos de tomar en consideración para resolver en definitiva en estos autos
caratulados: "VALENZUELA, JULIA ANTONIA; VAZQUEZ MORALES, CARLOS CÉSAR Y VAZQUEZ
VALENZUELA, SAMIR ERICK C/VALDEZ, DAMIANA Y/O GUARDADOR Y/O QUIEN RESULTE
RESPONSABLE S/DAÑOS Y PERJUICIOS Y DAÑO MORAL" Expediente Nº 5640/04-1-C, venidos
en grado de apelación del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Octava
Nominación de esta ciudad. Practicado el sorteo correspondiente para determinar el orden de
emisión de votos, resultó el siguiente: la Dra. WILMA SARA MARTÍNEZ, como juez de primer
voto y la Dra. MARIA EUGENIA SAEZ, como juez de segundo voto.

I.- RELACIÓN DE CAUSA: LA DRA. WILMA SARA MARTÍNEZ, DIJO: Que la relación efectuada por
el señor Juez de primera instancia en la sentencia glosada a fs. 333/344 se ajusta a las
constancias de la causa, razón por la cual a la misma me remito y la tengo por reproducida en
este acto. Por lo demás, a fs. 359 deduce recurso de apelación contra tal decisorio la parte
demandada, el que es concedido libremente y con efecto suspensivo a fs. 369. A fs. 380/384
funda la apelante; a fs. 386/388 vta. contesta el traslado la contraria. A fs. 398 se recibe y
radica por ante esta Sala Primera de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial. A fs. 413 se
notifica la Asesora de Menores. A fs. 417 se cita a juicio a Samir Erick Vázquez Valenzuela por
haber alcanzado la mayoría de edad. A fs. 424 comparece el citado. A fs. 431 se remiten autos
a Presidencia de Cámara para integración de Sala por jubilación de la Dra. María Ester Anadón
Ibarra de Lago. A fs. 432 se integra Sala con la Dra. María Eugenia Saez. A fs. 433 se llama
autos. A fs. 433 obra acta que determina el orden en que emitirán sus votos las señoras
Magistradas.

LA DRA. MARIA EUGENIA SAEZ, DIJO: Que presta su conformidad a la relación de causa
efectuada por la señora Juez de primer voto.
II.- Seguidamente la Sala plantea como cuestión a resolver si la sentencia dictada debe ser
confirmada, modificada o revocada.

III.- A LA CUESTIÓN PLANTEADA, LA DRA. WILMA SARA MARTÍNEZ, DIJO: 1.- Que a fs.
333/344 el Juez de grado dicta sentencia por la que hace lugar a la demanda de indemnización
de daños promovida por los accionantes Julia Antonia Valenzuela y Carlos César Vázquez
Morales, por sí y en representación de su hijo Samir Erick Vázquez Valenzuela, y condena a la
demandada Damiana Valdez a abonar la suma de $ 64.000.- en el término de diez días de
quedar firme, con más intereses. Impone costas a la parte demandada y regula honorarios.

Apela la sentencia la parte demandada.

En sus fundamentos, desmerece la declaración de la hermana del menor por comprenderle las
generales de la ley, ya que según dice fue la única testigo que afirmó que fue la demandada
quien abrió la puerta para que ingresaran al domicilio.

Señala que tal testimonio para ser valorado requiere de otras pruebas que acrediten la
veracidad de las declaraciones.

Remarca que el evento ocurrió dentro de su casa, cuyo ingreso no fue autorizado a persona
alguna, que el suceso fue en horas de la noche, casi a medianoche.

Se refiere a la declaración de Mochi que señaló que la vivienda posee un cerco atrás y que la
demandada no permite su paso allí.

Alude a la testimonial del veterinario que da cuenta que la accionada no posee perros
agresivos.

Considera la conducta de la persona que cuidaba al niño, que permitió que en la oscuridad de
la noche pase el pequeño a ver a un perro que no lo conoce, siendo que ella sabía que en el
fondo de la casa estaban los perros porque era la que limpiaba la habitación de la inquilina.
Ya sobre la indemnización por daño moral cuestiona que se hubiera reconocido resarcimiento
por $ 60.000.- cuando la actora cuantificó la pretensión en $ 5.000.-

IV.- El caso en estudio remite a la pretensión indemnizatoria de daños derivados de las lesiones
proferidas a Samir Erick Vázquez Valenzuela por el ataque de un perro del que la demandada
Damiana Valdez era su dueña, hecho ocurrido el 16 de enero de 2004.

Explica la actora -según su versión- que los acontecimientos se desencadenaron cuando el niño
de cinco años de edad jugaba con una pelota en el patio de la casa de la demandada Valdez,
domicilio al que había ingresado el menor junto a su hermana para dirigirse a la pieza de una
inquilina, Justa Acevedo, siendo atendidos en esa ocasión por la demandada que los habilitó a
pasar.

Por su parte, la demandada alega que la actora armó una falsa historia, que las características
descriptas del can -tipo rottweiler- no se correspondían con las del suyo que era mestizo, que
ella se hallaba durmiendo en ese momento y que despertó cuando la hermana del niño llamó a
su portón diciéndole que su perro "Fernando" había mordido a su hermanito, por lo que
primero pensó que su animal habría saltado el cerco y/o salido a la calle, pero después vio que
estaba acostado en su casa, lejos del patio y de la calle. Interpreta que los padres del menor
son los responsables de la seguridad del menor y que no tomaron las precauciones necesarias
ni previeron que la persona que lo acompañaba no estaba preparada para cuidar de él a altas
horas de la noche.

El juez en la sentencia tiene por acreditada la relación causal de las lesiones que presentaba el
niño -según historia clínica del Hospital- con el ataque de un perro a partir de la valoración de
las declaraciones testimoniales y del reconocimiento de la demandada en la causa
contravencional, la que también reconoció su calidad de dueña del animal.

Considera que lo relevante es la demostración de que un animal cuya guarda o dominio se


atribuye a la demandada haya causado el daño no obstante que según los testigos ofrecidos
por la accionada el perro de ésta no tenía las características de raza que le atribuía la actora.

En cuanto a los padres, entiende que nos les cabe responsabilidad alguna teniendo por
demostrado que era imposible evitar el daño; que la hermana del niño no podría haber
impedido que el perro mordiera al menor máxime cuando fue la demandada que les permitió
el ingreso y no hizo advertencia para que se realizara alguna diligencia por quien tenía bajo su
cuidado al menor.
V.- En esta instancia la apelante no cuestiona ya la veracidad de los hechos en punto al ataque
del perro que sufrió el menor dentro de su casa, sino que su crítica se direcciona a eximirse de
responsabilidad como dueña del animal con base en la afirmación de que no fue ella quien
autorizó el ingreso del niño y de su hermana a su domicilio, menos aún al patio donde estaban
sus perros. Alega en ese sentido que quien abrió la puerta fue la persona que le alquilaba.

Partiendo de ese argumento reprocha la valoración de las pruebas testimoniales, en especial,


la prestada por la hermana del niño.

Por otro lado, vuelve sobre la conducta de la persona a cargo del cuidado del menor en ese
momento cuya actuación reprocha, y como corrato, la de los padres.

Como primer observación de importancia, es de señalar que la versión de los hechos que
brinda la apelante en esta instancia no fue la sostenida en el grado al contestar la demanda,
donde alegó la falsedad de lo afirmado por la actora, a la par que dejó entrever que el eventual
ataque de un perro fue fuera de su vivienda y que recién después que el niño sufrió las
mordeduras golpearon a a su casa y ésta les permitió el ingreso.

No obstante, teniendo en cuenta que el Juez de grado puntualizó en la sentencia que fue la
demandada quien permitió el ingreso al domicilio, señalo que para el juzgamiento de la
responsabilidad de que se trata en las particularidades de este caso, es indiferente si fue la
demandada Valdez la que autorizó a pasar a su domicilio a Cintia Carina López en compañía del
niño Samir Erick Vázquez Valenzuela o lo fue su locataria Justa Acevedo -que era a quien
estaba dirigida la visita-, porque ésta era igualmente una persona de la casa -su locataria-,
sobre la que tampoco se pretendió -eventualmente- hacer pesar responsabilidad alguna en el
hecho, para habilitar de ese modo su consideración por el Juez de sentencia.

Tales comprobaciones me eximen de mayores comentarios al respecto.

Acerca de la defensa con base en el incumplimiento del deber de cuidado que pesa sobre los
padres, no hay pruebas para reclamar una vigilancia especial de la persona a su cargo (la
hermana del niño) porque no está demostrado que ésta tuviera conocimiento de que el niño
era expuesto a un peligro que le resultaba previsible al permitírsele jugar en el patio, a lo que
debe sumarse que la demandada alega que se trataba de un animal dócil. A ello se agrega que
la apelante apoya esta postura con argumentos contradictorios, ya que primero dice que la
cuidadora no debía permitir que el pequeño "se aleje de ella para ir al fondo de una casa que
no conocía" y seguidamente afirma que "conocía perfectamente la casa".

Debe tenerse especialmente en cuenta que la cuestión ha sido objeto de investigación en el


ámbito de la justicia correccional en el que la demandada Damiana Valdez fue sancionada por
infracción al artículo 79 del Código de Faltas (Expediente Nº 1048/04 del Juzgado de Faltas de
Resistencia).

Al respecto esta Sala tiene dicho que: "Mediando condena en lo penal, la sentencia civil no
puede desconocer la existencia tanto de la acción como de la autoría del imputado -aquí
demandado-, siendo irreversible la decisión penal condenatoria en cuanto a las circunstancias
relativas al "hecho principal" del que habla la norma citada, como ser, lugar, tiempo y modo en
que se produjo. Es así que la autoridad de la cosa juzgada que emana de la sentencia penal
firme alcanza no solamente al hecho de la producción del suceso que da origen de los daños y
perjuicios reclamados, sino también a las circunstancias en que el ilícito se ha consumado...
Debo dejar en claro, que la regla de la preeminencia que la sentencia penal tiene respecto a la
causa civil sobre los aspectos marcados que no pueden volver a discutirse, es igualmente
aplicable cuando el pronunciamiento es dictado en el ámbito de la Justicia de Faltas y
Contravenciones, como ocurre en el caso, pues como se afirma doctrinaria y
jurisprudencialmente, la diferencia entre la sentencia penal y la de faltas o correccional es de
tipo cuantitativa, en cuanto a la medida de la punición, pero no cualitativa. Las expresiones
del código civil “acción criminal” y “juicio criminal” se refieren al Derecho represivo, que
comprende tanto lo penal como lo contravencional (Conforme SAUX, Edgardo I., en Código
civil y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial. Dirigido por Alberto J.
Bueres y coordinado por Elena I. Highton, 1ª de. 2ª reimpr., Buenos Aires, Hammurabi, 2007, P
308) (sentencia Nº 95, 29/07/2015, autos caratulados: "LOBERA, LUCIANA C/ SANTOS,
HERNAN Y/O QUIEN RESULTE RESPONSABLE S/ DAÑOS Y PERJUICIOS" Expediente Nº
14492/10-1-C) .

En resumen, a mi criterio el recurso en punto a la responsabilidad declarada por los daños de


la demandada carece de argumentos válidos para sustentar su postura.

VI.-Ya sobre la indemnización, reprocha la apelante el monto asignado por daño moral, con el
fundamento de que representa más de lo pedido porque la actora solicitó $ 5000, y la
sentencia reconoció $ 60.000.- lo que en su opinión afecta el debido proceso, la igualdad de las
partes y el derecho de propiedad.
El Juez de origen primeramente desestimó la indemnización pretendida por incapacidad,
advirtiendo que las secuelas serían consideradas al tratar el daño moral reclamado.

En este último, tomó en cuenta las lesiones padecidas por el menor y las cicatrices que éstas
dejaron que surgían del informe pericial producido en autos, con más su edad y sexo,
parámetros con los que hizo uso del margen de discrecionalidad que lo habilitaba a emplear la
norma procesal (artículo 165 del CPCC -hoy artículo 181 en su último párrafo).

Debe tenerse presente que lo allí resuelto comprendía lo pretendido por la actora en tres
rubros diferenciados: la incapacidad sobreviniente que cuantificó en $ 20.000.-; el daño
estético por el que pidió $ 10.000.- y el daño moral. También la actora hizo la salvedad que al
momento de demandar no se había establecido todavía el porcentaje de incapacidad con lo
que advirtió la posibilidad de ampliación del monto con base en el resultado de la pericial.

En este sentido debe hacerse notar que la pericial médica transcurridos más de diez años de
los hechos, determinó el porcentaje de incapacidad en un 45% que resultaba de las secuelas:
"deformación de cara por pérdida de sustancia en región maxilar derecha y en región de
maxilar inferior izquierda, deformación parcial y permanente de rostro antiestética". Ello como
producto de las "heridas incisa contusa en región maseterina derecha de 10 x 2 cm que
fueron suturadas, con 10 puntos masa muscular, tejido subcutáneo y piel, en región de
comisura labial izquierda herida incisa contusa de 5 cm y 0,5 cm sutura con varios puntos ".

Así las cosas, si bien es cierto que en la demanda se cuantificó el daño moral en $ 5.000.- el
reconocimiento de una suma mayor en la sentencia no viola el principio de congruencia en el
caso bajo estudio, porque el Judicante desplazó a ese rubro las otras indemnizaciones pedidas
dentro del daño patrimonial, cuya cuantificación se hizo provisionalmente en la demanda ya
que la determinación definitiva dependía de los resultados de la pericia que se produjo en la
etapa probatoria.

Desde esta perspectiva el Judicante no se encontraba en la tarea de justipreciación limitado


por el monto pedido en la demanda ya que al sentenciar debió valorar circunstancias varias
cuya fijación definitiva surgió durante la tramitación del proceso, situación especialmente
marcada en este caso por la comprobación pericial de las secuelas cicatrizales que agravaron la
plataforma fáctica que podía tener en miras el accionante al tiempo de demandar, en tanto la
acción se promovió cuando habían transcurrido recién poco más de cinco meses de los hechos.
Remarco la incidencia de tales cicatrices en la conformación física del damnificado porque son
de un tamaño considerable y están ubicadas en el rostro, y por tanto visibles al contacto social.

Debe tenerse en cuenta que al producirse los hechos el niño tenía poco más de cuatro años y
al momento de la pericia tenía ya quince años, por lo que transitó su niñez y adolescencia
portando cicatrices en su rostro, cuya repercusión disvaliosa sobre el espíritu de un joven es
de toda lógica suponer aún cuando pudiera sobre llevarla sin repercusiones de tipo patológica
sobre su psiquis.

Así las cosas, considero que el reconocimiento de una suma superior a lo pretendido en la
demanda no afecta el principio de congruencia pues interpreto que en el caso bajo
juzgamiento no implica "dar más de lo pedido" desde que no hay un exceso cualitativo de lo
pretendido en orden a la índole y entidad de las secuelas y la gravitación espiritual y en la vida
de relación que éstas son idóneas para acarrear.

Amén de lo dicho, la cuantificación en la demanda del daño moral


se dejó abierta a "lo que en más o en menos resulte del prudente arbitrio de la señora Juez y/o
de las pruebas a rendirse en autos", por lo que la decisión otorgando más de lo inicialmente
pretendido con fundamento en las constancias probatorias de la causa no resulta ultra petita y
no hay violación alguna al principio de congruencia, ya que el Magistrado fijó los valores al
pronunciarse tomando en cuenta las pruebas reunidas en el proceso (conf. sentencia de esta
Sala -con otra integración- Nº 138 del 26/08/2016, autos "López, Javier Alfredo c/Almirón,
Ramón Jacinto y/o Empresa de Colectivos ERSA s/daños y perjuicios", Expte. nº 9851/09-1-c).

A lo dicho, debe agregarse que el apelante ningún fundamento aporta para demostrar
-eventualmente- que el monto reconocido resulta excesivo para indemnizar el daño moral, en
comparación con la cuantificación de la demanda.

En consecuencia, propicio el rechazo del recurso de apelación interpuesto por la parte


demandada, en todo lo que fue materia de agravio.

COSTAS Y HONORARIOS DE ALZADA. Las costas procede imponer a la parte demandada


apelante perdidosa (artículo 83 del CPCC). Los honorarios se regulan tomando las pautas
seguidas por la instancia de grado -no apeladas- con la reducción del artículo 11 (40%) de la ley
arancelaria, resultando para el Dr. Carlos Guillermo Varas, … como patrocinante y para el Dr.
Francisco Carmelo Olivero, …como patrocinante y … como apoderado. Todo con más IVA si
corresponde. ASÍ VOTO.-
A LAS MISMAS CUESTIONES LA DRA. MARIA EUGENIA SAEZ, DIJO: Compartiendo los
fundamentos fácticos y jurídicos expuestos por la señora Juez en el voto precedente, adhiero
al mismo y emito el mio en idéntico sentido. ASÍ VOTO.-

No siendo para más, se da por terminado el presente Acuerdo, firmando las Señores Juezas
por ante mí, Secretaria Autorizante, que doy fe.

Dra. MARIA EUGENIA SAEZ Dra. WILMA SARA MARTÍNEZ

JUEZ - SALA PRIMERA JUEZ - SALA PRIMERA

CÁMARA DE APELACIONES CIVIL Y COMERCIAL CÁMARA DE APELACIONES


CIVIL Y COMERCIAL

Dra. MIRIAM RAQUEL MORO

SECRETARIA - SALA PRIMERA

CAMARA DE APELACIONES CIVIL Y COMERCIAL


SENTENCIA

Resistencia, 28 de mayo de 2018.- Nº72./

Por los fundamentos expuestos en el Acuerdo que antecede, la Sala Primera de la Cámara de
Apelaciones en lo Civil y Comercial,

RESUELVE:

I.- CONFIRMAR la sentencia de primera instancia obrante a fs. 333/344, en cuanto fuera
materia de apelación, en orden a los fundamentos expuestos en los considerandos.

II.-COSTAS Y HONORARIOS DE ALZADA. IMPONER las costas a la parte demandada apelante


perdidosa. …

III.- NOTIFIQUESE, regístrese, protocolícese y bajen los autos al Juzgado de origen.

Dra. MARIA EUGENIA SAEZ Dra. WILMA SARA MARTÍNEZ

JUEZ - SALA PRIMERA JUEZ - SALA


PRIMERA

CÁMARA DE APELACIONES CIVIL Y COMERCIAL CÁMARA DE APELACIONES


CIVIL Y COMERCIAL