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REESCRIBIENDO LA HISTORIA DE SANABRIA: LA CAUSA 513.

El movimiento obrero libertario sanabrés


(Carlos Coca Durán)

Publicado, el 21 de marzo de 2021, en el diario LA OPINIÓN –


EL CORREO DE ZAMORA, en su suplemento dominical, pp. 1-3.

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REESCRIBIENDO LA HISTORIA DE SANABRIA: LA CAUSA 513

La historia nunca termina de escribirse, cuando parece que unos


sucesos ya han sido narrados, siempre pueden aparecer nuevos datos que
llevan a replantear el relato.

Esto ha ocurrido, poco después de publicar mi estudio “El movimiento


libertario en Sanabria antes de la Guerra Civil” (Revista Germinal, Madrid,
2020, pp. 51-72), que ampliaba ostensiblemente el tema de otro artículo
publicado en LA OPINIÓN -EL CORREO DE ZAMORA, del domingo 5 de julio
de 2020, bajo el título entonces de “La primavera en la cual Sanabria fue
libertaria”. En este caso, descubría una causa judicial, inventariada en el
Archivo Intermedio Militar del Noroeste de Ferrol, la Causa 513/1936 de
Zamora, que aporta información complementaria al estudio de investigación
realizado.

Tengo que agradecer al prestigioso historiador gallego Dionisio Pereira,


su disposición para facilitarme una copia digitalizada de esta causa jurídica.
Pereira, grandísimo conocedor de la historia social de nuestra región, pronto
me transmitió que la Causa 513/36 era un referente imprescindible para
comprender nuestro pasado más próximo. No erró en su advertencia. Son un
total de 640 folios, utilizados por el sistema judicial franquista para represaliar a
los militantes sindicales de las comarcas sanabresas y gallegas, que pese a su
trágico cometido, en la actualidad son un óptimo apoyo para los investigadores,
ya que desentrañan la cotidianeidad de toda una generación de idealistas.

Se puede hablar de un movimiento obrero libertario sanabrés, con sus


asociaciones laborales específicas, y hasta una pequeña ciudad edificada ex
profeso para alojar a los centenares de trabajadores que habían llegado a
Sanabria, con la intención de trabajar en las obras de la construcción de la
línea ferroviaria hacia Galicia, conocidos como “carrilanos”. Ese campamento
fue denominado Nueva Puebla o Santa Bárbara, situado en las inmediaciones
del túnel 12.

La citada causa recoge la frenética actividad de los obreros en la


comarca sanabresa, para oponerse a los militares sublevados, tras producirse
el Golpe de Estado de julio de 1936. Los trabajadores revolucionarios
controlaron durante dos semanas la zona de la Alta Sanabria, tomando lugares
clave de la administración local, tal y como habían efectuado en la Revolución
de octubre de 1934. Organizándose bajo los auspicios del anarcosindicalismo,
y en menor medida del marxismo.

La Causa aporta las filiaciones de las juntas directivas de los sindicatos


comarcales que estaban constituidos en julio de 1936. El poderoso Sindicato

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de Construcción y Vías Férreas de CNT -AIT de Requejo de Sanabria, fue su
secretario general el leonés Luciano Felipe Martín (natural de Villamoratiel de
las Matas), quien tuvo un crucial protagonismo en la protección, y posterior
paso a Portugal, del general leal republicano Gómez-Caminero; y la noche del
31 de julio, fecha en que el municipio cayó en las manos de los fascistas,
Luciano Felipe huyó a la sierra de Parada, para posteriormente regresar al
pueblo y estar escondido más de un mes en casas de compañeros, hasta ser
apresado el día 23 de septiembre. Otro importante dirigente cenetista, entre los
carrilanos de As Portelas, fue Manuel Fernández alias “El Asturiano”. En la
Casa del Pueblo de Lubián, fue Juan Galera Galera el presidente, Juan Ovides
Montesinos “Juanito” su secretario, y el conocido médico lubianés Manuel
Fábrega Coello, declaró que ocupó el cargo de tesorero de la agrupación
debido a un mero trámite burocrático. En Vigo de Sanabria, funcionó otra
sindical operaria ácrata antes perteneciente a la UGT. Igualmente, queda
probada la existencia de la CNT en Padornelo, siendo su presidente Francisco
Martínez Fernández; también, la Causa cita “el ventorro de la Casa del Pueblo
de los Metalúrgicos” (en el Campamento de Nueva Puebla), sindicato presidido
por Ignacio Martínez, lugar elegido para coordinar la resistencia frente al
ejército golpista. Y en último lugar, la Sociedad de Oficios Varios de Pedralba
de la Pradería, asimismo parece ser que tuvo una decisiva influencia
anarquista.

El férreo control franquista afectó a todos los niveles, siendo el cultural


uno de los más perjudicados. Según señala con detenimiento la Causa, el
domicilio de Emilio Espada Vega (en Vigo de Sanabria) fue registrado por la
Guardia Civil, requisándole “libros de anarquismo” titulados: “La religión al
alcance de todos”, “La Escuela Moderna” del pedagogo Francisco Ferrer
Guardia, o publicaciones como “Tiempos Nuevos” y el “Almanaque de Tierra y
Libertad de 1934”; hoy, consideradas referentes del movimiento literario
progresista de la época pero entonces solo un motivo para aumentar su
condena penal.

La actitud de los trabajadores contra el estamento eclesiástico comarcal


es digna de analizar. El anticlericalismo fue uno de los rasgos determinantes,
en amplios sectores populares, de la contestataria sociedad española de los
años treinta. En mi estudio anterior, había detallado el atentado del cura y la
posterior ocupación obrera de la ermita de Guadalupe, en Requejo, para
convertirla en la Casa del Pueblo; suceso relatado hasta en la prensa nacional,
pero no existía demasiada información sobre otros casos similares, aspecto
que sí recoge la citada causa y otra reciente documentación consultada. Ahora,
conocemos que el domicilio del párroco de Pedralba fue ocupado por los
trabajadores para constituir allí el sindicato, poco antes del comienzo de la
guerra; además, hubo sonadas discusiones verbales, durante ese conflictivo

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periodo, entre obreros libertarios y sacerdotes en San Martín de Castañeda,
Lobeznos, Santa Colomba, San Martín del Terroso y Lubián. Los sindicalistas,
en algunos casos, registraron las casas rectorales en busca de armas y
dinamita, y profanaron la iglesia de Avedillo colocando cartelería atea.

La participación de las mujeres es también comentada en las páginas de


esta causa judicial: en unos casos, siendo partícipes al ocultar material
comprometedor; y en otros, interesándose por la situación de los presos
políticos. En ambos momentos, presentadas siempre como miembro de un
colectivo derrotado y avasallado por el bando vencedor.

Otro prejuicio que desmonta la Causa, es que las asociaciones obreras


de la zona estaban formadas exclusivamente por trabajadores foráneos, que
habían acudido a Sanabria para emplearse en las obras del ferrocarril, ya que
en los expedientes se puede comprobar como hubo vecinos de bastantes
aldeas sanabresas (Cobreros, Avedillo, Lobeznos, La Tejera, Paramio,
Ribadelago, Valdespino, Vigo, Aciberos, Sotillo, Castro, etc.) que se
involucraron activamente en las reivindicaciones anarcosindicalistas, sufriendo
las posteriores consecuencias al no comulgar con el régimen dictatorial
impuesto.

La documentación también sirvió: para acusar a algunos obreros


sanabreses, por su activismo durante el movimiento huelguístico de octubre del
34, varios de los cuales fueron ya entonces al presidio o despedidos de su
puesto de trabajo en las vías; o para localizar a los más significados de la gran
huelga carrilana de junio del 36. Aquí, desearía añadir otro dato relativo a la
conflictividad laboral que no pude incluir en mi estudio anterior, pues fue
recientemente encontrado en la hemeroteca del periódico “Tierra y Libertad”:
indica la intensa movilización existente en Zamora, entre los trabajadores del
sector de la construcción, desde el verano de 1934; siendo la solidaridad
proletaria, en su opinión, la clave para la solución definitiva del problema.

Pese a la utilidad de estos expedientes judiciales para los estudiosos


modernos, debido a la minuciosidad en sus descripciones y a la completa
clasificación de sus documentos, no podemos obviar su fatal cometido:
represaliar implacablemente a decenas de personas que tenían una ideología
distinta a la promovida por la dictadura franquista; por ejemplo, valió para que
el 31 de diciembre de 1936, veintisiete de aquellos operarios fueran ejecutados
en la ciudad de Zamora.

La Causa 513/1936 son dos Consejos de Guerra, que padecieron:


primero 26, y luego 64 trabajadores de las obras de la vía férrea zamorana,
procedentes de todos los rincones de la geografía ibérica. Sus organizaciones
serían prohibidas durante cuarenta años y sus bienes fueron expoliados;

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además, varios de ellos fueron encarcelados, otros despedidos, y algunos
fusilados en las tapias del cementerio de San Atilano. Su memoria nunca
debiera ser olvidada.

Carlos Coca Durán

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