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Universidad Autónoma de Tlaxcala

EL JUICIO EJECUTIVO MERCANTIL

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN
EL JUICIO EJECUTIVO MERCANTIL
REQUERIMIENTO DE PAGO Y EMBARGO
EL PERIODO PROBATORIO
ALEGATOS Y SENTENCIA
BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN:

El juicio ejecutivo mercantil se origina con el cada vez mayor incumplimiento de las obligaciones que
se hacen constar generalmente en un titulo de crédito y que en conjunto representan cientos de
millones de pesos que relativamente se encuentran estancados e improductivos lo que como
consecuencia trae un retraso para la economía de nuestro estado y que se refleja en la economía del
país.

El juicio ejecutivo mercantil en su origen fue considerado como un procedimiento rápido y violento y
sin embargo en la actualidad éste procedimiento en todo momento se ve retrasado y lento, por los
dispositivos legales que norman su procedimiento, en virtud de que dicho procedimiento es
antiquísimo y no cumple con las necesidades de la vida moderna, que en todo momento es más activa
y dinámica, resultando en la práctica éste juicio con la falta de brevedad.

En éste trabajo se analizan disposiciones legales del código de comercio que norman el procedimiento
ejecutivo mercantil, que en sí ya es un procedimiento violento, pero que también resulta un tanto
atrasado para la época actual pues tales disposiciones legales datan de casi un siglo de antigüedad, y
que lógica y jurídicamente necesita a nuestro humilde parecer algunas reformas necesarias para su
fin, proponiendo en éste trabajo reformas para algunas disposiciones legales del citado procedimiento
y que se exponen en éste breve trabajo a la consideración del jurado.

El derecho procesal mercantil nació en Europa, en la edad media, en sus orígenes, fue un derecho
clasista creado por los tribunales de mercaderes, cuya jurisdicción se limitaba a los comerciantes
matriculados en las corporaciones. en sus inicios se aplicó a todos los que litigaban sobre actos de
comercio, independientemente de que fueran o no comerciantes,

Posteriormente fueron creados los tribunales mercantiles, llamados consulados, y que sirvieron de
instrumento para transformar la costumbre de los comerciantes en el derecho mercantil, pues
anteriormente la costumbre regía sobre los procedimientos sobre actos de comercio, por lo que el
derecho mercantil fue en su inicio una obra de situaciones prácticas y el proceso mercantil siempre se
caracterizó por su brevedad.

En el siglo XIX tras un milenio de existencia, los tribunales consulares desaparecen en la mayoría de
los países, desapareciendo como tribunales mercantiles una vez que habían cumplido su misión
histórica.

Cuando se dicta el código de comercio napoleónico a principios del siglo XIX, el legislador recupera la
tarea que le es propia, pero que había denegado durante siglos en los consulados apareciendo así el
derecho mercantil como un cuerpo legal codificado y ya no como un conjunto de costumbres
conocidas únicamente por los comerciantes pero la labor del legislador napoleónico fue posible tan
solo por que partía de la base construida por los mismos comerciantes mediante la compilación de la
sentencias de sus tribunales.

El comercio ya no es la actividad profesional de unos cuantos, sino una de las formas que reviste la
conducta humana moderna en general, todos suscriben cheques pagarés, letras de cambio, todos
compran y venden, todos reciben créditos bancarios, la nuestra es una sociedad de mercado y todos
participamos en él.

A los antiguos tribunales mercantiles los mató el éxito del comercio. Los comerciantes crearon un
cuerpo de derecho y se vieron obligados a entregarlo a los juristas, algunos países como Italia y Suiza
llevaron las consecuencias de ésta evolución un paso más adelante y dictaron códigos únicos en los
que fusionaron el derecho mercantil y el civil.

En nuestro país el código de comercio de 1884 que precedió al vigente declaraba genéricamente
aplicable el procedimiento civil a los juicios mercantiles.
Sabedores de que el proceso mercantil mexicano es copia de un código de procedimientos civiles,
nuestros procesalistas concluyeron al parecer, que ambos son idénticos y abandonaron su
investigación y docencia son contadas las escuelas de derecho de nuestro país en el que se imparte
la materia de derecho procesal mercantil, y la bibliografía sobre ésta materia es reducida.
Los mercantilistas mexicanos, en sus obras únicamente se han ocupado de temas de naturaleza tan
claramente procesal como son la acción ejecutiva mercantil, las excepciones oponibles a un título de
crédito, el proceso de cancelación de títulos de crédito, y el proceso de quiebra, con ello subsanan en
parte el abandono de los procesalistas.

El código de comercio de 1879 reúne dos ordenamientos uno sustantivo y otro adjetivo, el primero ha
sido derogado en su mayor parte, por leyes que han venido a actualizar nuestro derecho mercantil de
nuestro código de comercio es mayor en número de artículos vigentes de carácter procesal que de
aquellos de naturaleza sustantiva, y en éste sentido podemos decir que es un código procesal
mercantil pues si el código sustantivo está casi muerto, el procesal es el más viejo que ha conocido el
México moderno, es el único código mexicano que data del siglo XIX el único también que antecede a
la Constitución de 1917.

A pesar de todo el proceso mercantil continua exististiendo en nuestro país y los litigios de ésta clase
son casi la mitad de todos los juicios que se inician en nuestros tribunales, y los jueces, con o sin
apoyo de la doctrina se ven obligados a continuar aplicando sus reglas aún con cierto desacuerdo. La
única información de que disponen abogados y jueces para el desempeño de su labor como mero
auxiliar son las ejecutorias de la corte, esto ante el silencio de la doctrina.

La corte ha mantenido vivo el anhelo de brevedad finalidad característica del procedimiento mercantil,
a través de su interpretación del principio de suplencia de los códigos locales, ha limitado el número
de recursos en dicho procedimiento; y en general, ha dado una individualidad al enjuiciamiento
mercantil que de otra manera quedaría totalmente asimilado al civil.

En éste trabajo únicamente se van a tratar de analizar los dispositivos legales que van contra la
brevedad del juicio ejecutivo mercantil, pues únicamente nos interesa la problemática específica que
presenta los dispositivos legales que más adelante se analizarán.

EL JUICIO EJECUTIVO MERCANTIL:


En la vida práctica, nos hemos podido dar cuenta, que los juicios que se tramitan en mayor número
son los ejecutivos mercantiles, en un número muy superiora cualquier otro tipo de juicios.

Para el estudio del juicio ejecutivo mercantil debemos fijar primeramente su naturaleza, analizando los
vocablos que la componen.

Sobre la palabra juicio, solo diremos que en su acepción propia nos dice que es la controversia entre
dos o más partes, sometida ante un juez competente, para que sustancie y decida dicha controversia
con arreglo a la ley y con una sentencia.

Atendiendo a la legislación a que debe sujetarse un procedimiento, los juicios se dividen en civiles y
mercantiles, según determine su tramitación el código de procedimientos civiles o el código de
comercio. Aunque cabe mencionar que la reglamentación del juicio ejecutivo mercantil en el código de
comercio, es insuficiente, razón por la cual debemos ocurrir a la supletoriedad de los códigos
procesales locales, esto en diversos temas como el embargo y el remate, esto nos lleva también a una
conclusión sorprendente; en ésta materia los códigos procesales en materia civil locales, se aplican
con mayor frecuencia como legislación supletoria en juicios mercantiles, que como legislación propia
en juicios civiles, por ser los primeros más numerosos.

Desde el punto de vista de la actitud recíproca de las partes, en la acción que se intenta dentro de un
juicio, los juicios se dividen en declarativos y ejecutivos.

En los primeros el juez decide sobre derechos dudosos o controvertidos. en los segundos, únicamente
se trata de ejercitar lo ya determinado o lo que consta en un título, al que la ley le da tanta fuerza
como a la decisión judicial, es decir que éste título traiga consigo aparejada ejecución.

Para que un título traiga aparejada ejecución, el crédito en él consignado debe reunir una triple
característica, es decir debe ser un crédito cierto, líquido y exigible.

Es crédito cierto, aquel que reviste alguna de las formas enumeradas por la ley como ejecutivas, es
decir únicamente puede ser título ejecutivo aquel al que la ley otorga expresamente tal carácter, y
tratándose de un crédito mercantil del título ejecutivo se encuentra enumerado por lo establecido en el
artículo 1391 del código de comercio, el que más adelante se comentará.

Los títulos ejecutivos, por su proceso de creación y por la forma que revisten, constituyen una prueba
pre-constituida de la acción, y lo que ocurre es que, en el juicio ejecutivo mercantil, el actor satisface
la probanza a su cargo con solo adjuntar su título a la demanda.

El crédito es liquido, si su cuantía a sido determinada en una cifra numérica de moneda, es decir debe
referirse a una suma determinada de dinero, debiéndose aclarar que la exigencia de liquidez se refiere
únicamente al adeudo principal, y no a las costas que se originarán dentro del curso del proceso, ni a
los intereses que se han causado y que seguirán causándose en tanto se produzca el pago y se de
por terminado el juicio.

La tercera y última característica del crédito consiste en que éste sea exigible, y se da cuando el
crédito no está sujeto a plazo o condición y es exigible aquella deuda cuyo pago no puede rehusarse
conforme a derecho.

Los juicios ejecutivos mercantiles están comprendidos dentro de los sumarios, que tienen por objeto
como su nombre lo indica la tramitación rápida de un negocio, toda vez que ésta tramitación debe
hacerse en un término breve, dada la necesidad de pronunciar un fallo a la mayor brevedad, también
por que por los documentos que con la demanda se exhiben hay una presunción legal muy poderosa
a favor del actor para estimar que le asiste la verdad y el derecho.

El juicio ejecutivo mercantil es un procedimiento sumario de excepción, por que únicamente tiene
acceso a él, aquel cuyo crédito consta en un título de tal fuerza que constituye vehemente presunción
de que el derecho del actor es legítimo y está suficientemente probado, para que sea desde luego
atendido por nuestras autoridades competentes.

Los juicios sumarios, llevan implícita la idea de rapidez, esto a diferencia de los juicios ordinarios,
cuyos plazos son amplios, sus formalidades varias y en dichos juicios se discuten cuestiones
complejas, las que exigen que la controversia se plantee y discuta ampliamente y que para tal objeto
fija términos adecuados.

De lo aquí planteado, se puede concluir que el legislador ha querido que los juicios ejecutivos sean
civiles o mercantiles se tramiten con la mayor rapidez posible, la idea de rapidez es la esencia de éste
juicio.

Ahora, que tratándose ya en forma particular, de los juicios ejecutivos mercantiles, se debe procurar
que éstos sean todavía más rápidos que los civiles, pues al diferenciarse ambas legislaciones, se ha
tenido en consideración el dar toda la agilidad y celeridad posible a dicho juicio para que por
consecuencia se vea beneficiado todo acto de comercio.

El comercio en si con el transcurso del tiempo ha progresado a grandes pasos y se requiere toda la
rapidez posible en sus múltiples facetas, para su continuo desarrollo, así como también para el
movimiento natural y la circulación de la riqueza.

Por lo tanto hemos visto ya que los juicios ejecutivos mercantiles deben ser los más breves de todos
los juicios, los que deben tramitarse con la mayor rapidez y sin embargo, en la práctica es notorio que
no sucede así; pues actualmente nuestra legislación mercantil está muy atrasada, ya que ha
permanecido por casi un siglo estancada, y mucho más en lo que respecta a la tramitación del juicio
ejecutivo mercantil, sin que éste atraso vaya en consonancia con el momento presente.

Como se verá en el presente estudio, los juicios ejecutivos mercantiles son tan lentos como cualquier
juicio ordinario civil y esto se debe, como lo hemos manifestado anteriormente a que nuestro código
mercantil data del año 1890 y en el lapso transcurrido de ese año a la fecha, son pocos los
ordenamientos de dicho código, que han ido al día con las reformas que el progreso ha requerido y ha
impuesto.

REQUERIMIENTO DE PAGO Y EMBARGO

La designación que el deudor haga sobre sus bienes para trabar embargo en ningún momento le
implica su conformidad con dicha diligencia. el embargo de bienes debe seguir el orden señalado por
el código de comercio en su artículo 1395, aunque la inversión en dicho orden no puede originar
algún vicio de nulidad en la diligencia de embargo.

Hecho el señalamiento de los bienes a embargar, el actuario deberá proceder a describirlos en el acta
de la diligencia, con el fin de que sean perfectamente identificables y no poder confundirlos con otros,
ya para la protección de las propias partes, ya para la protección de terceros, siempre siendo
necesario también el inventario correspondiente para precisar los alcances de embargo.
Hecho el señalamiento de los bienes, estos quedan a disposición del órgano jurisdiccional para ser
embargados, y el actuario una vez que los ha descrito e inventariado deberá declarar las palabras
solemnes en el acta de que: "hizo y trabo formal embargo sobre los bienes de signados", sin ésta
declaración formal, los bienes inventariados no quedan sujetos a embargo.

Como se ha mencionado efectuado el embargo, los bienes embargados se pondrán bajo la


responsabilidad del acreedor en deposito de persona nombrada por éste, tal como lo establece el
artículo 1392 del código de comercio, y en tal disposición encontramos un hecho que favorece al
actor, es decir el de poner los bienes embargados a su disposición.

En éste último caso y cuando sea perfeccionado el secuestro, en la práctica hemos observado que el
deudor se apresura a hacer el pago de su adeudo, pues le hace falta el disfrute de sus bienes.

En cambio, cuando los objetos embargados quedan en deposito del mismo demandado, éste trata de
alargar el juicio y de retardar el pago, ya que no hay un hecho material que le haga ver que sus bienes
están garantizando un adeudo, pues tal garantía solo queda asentada en el acta de embargo.

Por lo tanto la mención que establece el artículo 1392 del código de comercio de poner los bienes en
deposito de persona nombrada por el actor, debe quedar como está en beneficio de la rápida
tramitación de los juicios a que se refiere este estudio, y que es el fin que se persigue en su
tramitación.

Otra de las ventajas, que señala el código de comercio a favor del actor, en éstos juicios, es la
establecida en el artículo 1394, al ordenar que no se podrá suspender la diligencia de embargo por
ningún motivo, sino que se llevara adelante hasta su conclusión, dejando al deudor que la reclamare,
sus derechos a salvo para que los haga valer como le convenga durante el juicio o fuera él sin que
ésta disposición tenga mayor comentario.

EL PERIODO PROBATORIO

Como hemos visto, una vez notificada la demanda, el deudor cuenta con cinco días para comparecer
ante el juzgado a hacer paga llana de la cantidad demandada y las costas, o a oponerse a la
ejecución sí tuviera alguna excepción para ello Y OFRECER PRUEBAS EN EL NUEVO
PROCEDIMIENTO. (COMENTAR EN CLASE)

El código de comercio establece en su artículo 1397 las excepciones que pueden oponerse si el título
ejecutivo fuere una sentencia y en el 1403 enumera las excepciones admisibles contra cualquier otro
documento mercantil que traiga aparejada ejecución. Así mismo el artículo 8º. de la ley general de
títulos y operaciones de crédito nos indica las excepciones procedentes contra las acciones derivadas
de un título de crédito.

Veremos a continuación la lentitud del procedimiento en el juicio ejecutivo mercantil, en caso de que el
demandado presente excepciones, haciendo a un lado el hecho de que éstas excepciones sean
verdaderas o falsas.

Si el deudor se opusiere a la ejecución, expresando las excepciones que le favorecen y el negocio


exigiere prueba, se concederá para ésta un término que no exceda de ocho días para desahogar.

En éste caso se trata de juicios en los que pre-constituidamente con el título ejecutivo, se ha
acreditado el derecho del actor, por lo que en la tramitación correspondiente, únicamente tendrá que
acreditarse la excepción del demandado que haya interpuesto al contestar la demanda,
ALEGATOS Y SENTENCIA

ALEGATOS. Una vez que concluye el término probatorio dentro del juicio ejecutivo mercantil tal como
lo establece el artículo 1406 del código de comercio, se pasara al el período de alegatos que es el de
dos días para cada una de las partes.

SENTENCIA. Por último en éste sencillo trabajo, hablaremos de la sentencia, y como se ha analizado
la vía ejecutiva es privilegiada, es decir que solo tienen acceso a ella los títulos a los que la ley otorga,
en forma expresa, el carácter ejecutivo.

Ya vimos al estudiar el auto de embargo, que antes de dictarlo, el juez debe cerciorarse de la
ejecutividad del título exhibido con la demanda por el actor,

Ahora bien el código de comercio en su artículo 1409 exige que al dictar sentencia, el juez se ocupe
de nuevo y en primer término, de establecer si procede la vía ejecutiva, ésta labor pesa sobre el juez
de oficio, aún cuando el ejecutado no se haya opuesto a la demanda ni se haya opuesto a la vía.

En jurisprudencia definida, la suprema corte de justicia de la nación establece tal obligación de


estudiar de oficio el documento acompañado a la demanda y resolver si dicho documento es título
ejecutivo, esto tanto para el juzgador de primera instancia como para el de segunda instancia.
El código de comercio en su artículo 1407 exige que una vez transcurrido el término para alegar
previamente se cite para sentencia y que dicha sentencia se pronunciará dentro del término de ocho
días.
Es decir en éste dispositivo legal se establece que después de que ha fenecido el término para alegar
se tendrá que promover, para que dentro del expediente se cite a las partes para sentencia, lo que
significa pérdida de tiempo, consistente en el que transcurre en la presentación de la promoción para
el señalamiento, el señalamiento y la citación para sentencia y el término que transcurre para que se
dicte dicha sentencia.

Así el artículo 1407 del código de comercio también podría reformarse en el sentido que presentado
los alegatos o transcurrido el término para términos dentro del termino de ocho días se pronunciara la
sentencia.

Y con ésta reforma propuesta, al artículo 1407 del código de comercio también se le daría al juicio
ejecutivo mercantil, la rapidez que requiere sin la necesidad de trámites inútiles y sin utilidad práctica.
La sentencia en el juicio ejecutivo mercantil solo puede resolverse de tres formas:

a) Absolviendo al demandado, teniendo por demostradas las excepciones perentorias que haya
interpuesto contra la demanda.

b) Condenando al demandado teniendo por demostrada la acción ejecutiva intentada por el actor, y

c) Declarando que no fue procedente la vía ejecutiva mercantil.


Sentencia ésta última, que no surte efecto de cosa juzgada, sino que solo da por terminada la litis
por cuestiones meramente procesales. (Situación que se presenta cuando hay excepción de
incompetencia, falta de personalidad, prescripción del documento, etc.); Y en ésta sentencia no se
llega el juzgador a ocupar del fondo del negocio, por lo que queda puerta abierta para la
tramitación de un nuevo juicio.

Cuando se dicta sentencia de remate, ésta sentencia ejecutoriada tiene toda la fuerza de cosa
juzgada y en todo caso habrá condenación de costas que serán a cargo del deudor si fuese
condenado o del actor sí no tiene sentencia favorable tal como lo establece la fracción III del artículo
1084 del código de comercio.
Sí la sentencia es condenatoria debería agregarse en el artículo 1408 que se comenta, que una vez
dictada, el demandado cuente con un número determinado de días para efectuar el pago contados a
partir de que cause estado dicha sentencia.
BIBLIOGRAFÍA

1. Derecho Mercantil Mexicano de Miguel Martínez Flores. Pax.

2. Derecho Mercantil Mexicano de Felipe de J. Tena. Porrúa.

3. Prontuario de Derecho Mercantil de Clemente Soto Alvarez. Limusa.

4. Derecho Procesal Mercantil de Jesús Zamora Pierce, Cárdenas Editor Y Distribuidor.

5. Derecho Mercantil de Raúl Cervantes Ahumada, Herrero S.A.

6. Derecho Mercantil de Joaquín Rodríguez Rodríguez, Porrúa.

7. Código de Comercio, Porrúa.

8. Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, Porrúa.

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