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Las Mapownnas DE SIENA, LA IMAGEN EN LA VIDA DE LA CIUDAD Y EN EL ALTAR En Italia, ya en el primer siglo de su naturalizacién los iconos cambian tanto su composicién que abandonan el suelo que compartian con los iconos orientales y, por tanto, apenas se ajustan ya a la denominacién de «iconos» (véase cap. 17.1). En el pro- ceso de transformacién se refleja un nuevo uso de la imagen que rapidamente asume muchas funciones, aunque ninguna de manera definitiva. Junto a un culto local y li mitado de imagenes milagrosas que no obedece a ninguna regla general, se desarrollan unas practicas comunes con imagenes para las que se buscan formas reglamentadas, incluido el lugar en el que se producia el encuentro con la imagen. El altar, como foco de la oracién y de la liturgia, pareci6 el mas apropiado. La imagen de altar era desco- nocida en Oriente. Occidente tuvo que recorter un largo camino antes de que se con- solidata la configuraci6n definitiva en la forma de un friso de iconos compuesto por varias partes. El origen del retablo ha fascinad: ! do en el cualquier cosa que en un momento u otro hi que sdlo se colocara en él de forma ocasional. Nosot! Las imagenes oficiales de las 6rdenes mendicantes No 56 altar mayor, como tampoco las gigantescas tablas de la Vi mandades, Es obvi con silo sirarlas. Hasta que no ape e alta comenz6 a formato se ajusta al ancho de la mesa de altar, no COM ot altar mayor de una altar propiamente dicha. Antes de que arrancar® este pI . ‘os de ima stas en ambos casos s6lo con iglesi ne tipos de innigenes, EXPUES eee, emplarse dos OP colocaba delante de la mesa Ee eee fiestas. La tabla pin! ada que se ons ar ex mM : ; suntuarias y era, ¢! lad, oper enja su origen en las artes sv en realidad, us fewest ar a era taba ‘consagrado a un santo, el a m lium cela a altar €s , se trataba de stalacie 2 & a etn nt ann “Ci 227). Naturalmente se trataba de una instalacion Pp en el centro de su biogralfa (fig. 22 fo de tal modo a los investigadores, que han inclu ciera su aparicién en el altar, a ros vamos a seguir otto camino. instalaron de manera fija en el gen encargadas pot las her- recié el dossale (fig. 3), cuyo desarrollarse la imagen de "HL Hager, op. cit, pp. 59 88 ils 65-75, 122-127, 506 IMAGEN Y¥ CULTO una fiesta que, tras la fiesta, volvia a desaparecer. El taberndculo mariano, tecepticul de una estatua, era igualmente visible sdlo en determinadas fiestas, después de las cua. les volvia a quedar oculto tras las puertas pintadas (fig. 233). La antigua figura de cul. to rominica, la Majestas de la Virgen o de un santo, estaba marcada por el ritmo tem. poral de las ceremonias littirgicas en que se descubrian imagenes (véase cap. 18,2), 18.1 Las imagenes oficiales de las 6rdenes mendicantes en Pisq Las imagenes de altar de las érdenes mendicantes no establecieron ninguna cone. xion permanente con el altar, al contrario que las antiguas imagenes-relicatios. Todo indica que solamente s6lo se exponfan durante la fiesta del patrono de la orden o de la iglesia?. Por este motivo, no deben seguir contandose entre las imagenes perma. nentes del altar, sino que hay que diferenciarlas de éstas en tanto que imagenes oficia- les méviles. Puesto que estan dedicadas de manera exclusiva a un tinico santo, su ubi- cacién en el altar mayor no era apropiada en las fiestas marianas o del Sefior. La diferencia entre una imagen oficial y una imagen de altar se pone de manifiesto enseguida cuando se observan con atencién ambos géneros en el ejemplar de la igle- sia de los dominicos en Pisa (fig. 226). La imagen oficial de santa Catalina, a quien se dedicé la iglesia hacia 1255, fue sustituida en el mismo lugar en 1319 por la imagen de altar «fija» de Simone Martini, en la que Catalina cede el lugar central a la Virgen con el nifio (fig. 244). La santa pasa a ocupar un lugar mas en el coro de santos que cons- tituyen el programa de culto anual de la orden, para lo que se eligié la tipologia de un friso de iconos compuesto por distintos cuerpos?, La imagen oficial de santa Catalina resulta especialmente apropiada para introdu- cirnos en el nuevo género, ya que, como se puede documentar, recurre al mismo es- quema iconografico de un icono oriental de esta misma santa. Una tabla un poco mas antigua del monasterio de Santa Catalina del Sinai (fig. 227), centro de veneracién de la mencionada santa, nos da una buena idea de la versin del icono oriental que co- nocié el pintor pisano*. Se inscribe en la no muy usual variante del icono biogrifico, que enmarca la figura de cuerpo entero —igualmente inusual— del santo con escenas de * Testimonios en: Kriiger (como en cap. 17, nota 16). Radican, entre otras cosas, en la historia de las advo- caciones de las grandes iglesias mondsticas, que sc hallaban mezcladas, y en la configuracién de las fiesta de las Ordenes, asi como en Ja unién de las escenas con las lecturas de la Vita en las fiestas. Las imagenes de los altares mayores de los franciscanos estaban constituidas por varias partes y no se limitaban al fundador de la orden. Cir. también V. Facchinetti, Iconografia Francescana, Milan, 1924; D. Blume, Wandmalerei als Ondenspropagandaa Worms, 1983, pp. 9 ss; L. Bellosi «La Barba di S. Francesco», Prospettiva 22 (1980), pp. 11 ss. Los estudios mas importantes realizados hasta ahora: B, Bughetti, en Archivowm Franciscanum Historicum 19 (1926), pp. 63688: J R. H. Moorman, en Bulletin J. Rylands Library 27 (1943), PP. 340 ss. » Sobre Simone Martini, véase cap, 17, nota 18, Sobre la tabla de santa Catalina: E, B. Garrison, Italian Ro- manesque Panel Painting, cit, niim, 399; E, Carli, op. cit, ils. 77-81; H.. Hager, op. cit, pp. 95 ss; J. H. Stubble bine, «Byzantine Influences in 13th Century Italian Panel Painting, cit, p. 92; E. Carli (como en cap. 17, 0 18), p. 41, nniim, 31, kim. VI; K, Weitemann, «Crusader Icon: ‘Cap. 12, nota 112, sand Maniera greca», cit., pp. 154s Las Mavownas pe Sinwa 507 eu vida (véase cap. 12.5), Algunos datos parecen indicar I pi mente el modclo de un icono de santa Catalina. Los ae Pintor pisano siguié real- Meson citas, 10 thsmno que la forma helenizada del nosis ara crt de a mmpcién. Lo que no se a mantenido, por certo, es el omate egineree en coe alejandrina, sustituido por un manto azul verdoso.y una cone Pe HI monasteio de Santa Catalina del Sina! era entonces une de le ree Ws erinaion predilectos para los peregrinos occidenales(énoe ep, 163) Par Pi eqeenes biogeilicas circandlantes coacluyen en la obiaipicany au ef cca oriental, con el traslado milagroso de ls reliqias dea sina al monte Sin "Ea la unin de retsatoy leyenda, cl icono oriental también respond aun iso fs tivo, pues solamente en ls fiestas se procedia ala Tectua de las leyendas que mostra pana santo en el espejo de sus virtades y natraban sus milo. Imagen y lector homilia, asf pues, también mantenfan un estrecho vinculo (véase cap. 12.5). Las esce- nas, reducidas a un pequefio néimero de elementos simbélicos, sélo eran compresibles ton ayuda de los textos. El orden que presentan en Ja imagen obedece ala leeturali- wigica de la Vita, que a veces se dividfa en fragmentos parciales. La figura del centro se ofrecia ala veneracidn y activaba Ia imaginacidn al describir la fsonoma del santo. Las escenas, por otro lado, completaban el retrato fisico con el retrato ético de una Gemplar y con la aprobacion celestial en forma de milagrs. La situacin aqui descrita se repite con matices propios en las pricticas de culto oceidentales, En Pisa, en 1221, los dominicos tomaron bajo su responsabilidad la pe- gueta iglesia de san Antonio, padre del monacato, cuya segunda advocacién de San- i Catalina era muy adecuada como gufa de los estudios teoldgicos y de la elocuencia Desde 1230 aproximadamente, los dominicos promovieron la construccién de un nue: vo edificio mas grande, que en 1252 fue dedicado en exclusiva a santa Catalina, Su imagen oficial constitufa el centro de lecturas y homilias episcopales. De esta manera, on ls Hestas Ia poblacién fue «cayendo» en los brazos de la nueva orden, al temo que, animada por importantes bulas, realizaba donaciones”, Las eseen2s de la tabla también estan al servicio de la autorrepresentacion dela orden. Frente a los cuatro epi- ate dette y Tos milagtos, se sitéan otros cutzo en Tos qu santa SSW bre la fe y es iluminada en la carcel por el Espiritu Santo. Mis tarde, cal yaa ia perdido su funcién, la obra recibiria nuevos honores en las dominicas de San ih tro, donde santa Catalina habia compartido la advocacién desde el siglo xiut, como de- muestra un antiguo dossale de esta iglesia (fig. 3% Ta imayen de culto occidental también se utiliza cade los eanos, aunque se diferencia del icono orient ba para la conmemoracién littirgi- Ten rasgos fundamentales que ari, Guide dé Pisa, Pisa, 1913, pp. 229 105 553 A. Belin Pets, Gu nD. 2 las hom lias y los estudios: C. Fes 5]. B. Supino, Arte Pisana, Florencia, 1904. PP ss: Agraclezco algunas cle a, s.f, Sobre ss:G. Corallini, La chiesa dS. Caterina i Pisa. Pi, wer Sowa 9 1922), pp. 28 88. J. Taurisani hide 44 (1927) pp: 178 las re smorie Domenicane 39 ferencias « K. Kriiger. La tabla solo esté documentad Pictri (como en nota 5), pp. 246 s. G taritone que se encontraba en Santa sera en 1792; sobre San Sesto: Balint ae bre una obsa de Mat maa notici Ja en San Silvest Quiza se refiera a ella ambi Catalina (Vite I, 365) a de Vasari s 508 Tuaciy y entre remiten a modelos adicionales. La tabla pisana es cast Ja mitad de grande (115 loz can) y air mavor anchura pone de manitiesto que no se Colpaba, sino que se disponiy sss um alvar_ Aw pues ef sia de su fiesta he santa tambicn estaba sobte ef ahr ng sc citen a su alrededor, sino que se articulan en dos calles yor, Las escenas ya no como aise thanara de his dos alas de un triptico, ba figura de santa Catalina presenrg nmanter dle creial en torma de cabujones, come fos que tenian Tay figuray talladas de la Virgen de la epoca TT remate taneulara modo cle frontin, La base ancha y la estructura tripartita con , Fcpncstas en dos calles, apantan a un segundo modelo que, felizmente, se ncn oficial de san Francisco para la iglesia de as esceras 31 todas las caracteristicas que busca ha conservado en cl mismo yar, La im Ja otra orden mendicante (163 x 129 em) presen ‘tue inchiso la obra que animé a los dominios a reaccionar en franciscana slo puede ser un bamos I, pues k su correspondiente imagen ofie poco tus antigua: dos de las seis escenas de milageos proceden del libro de Tomis de no se termin6 hasta 1252". El esquema ya se habia desarrollado comple tanente en los aiios treinta en los ejemplares de Pescia y San Miniato.* La tabla de Pisa representa precisamente esta primera versién de la imagen oficial franciseana, que fue then las custodias de la orden en Lucca y Pisa, y presentaba rasgos de una produccion en serie con el mismo formato y escasas variaciones. La imayen oficial de los franciscanos constituy6 la primera norma sunida en Italia para una imagen de cultl6, y poco despues de la canonizacién de san Francisco (1225) ve ce habia consolidado su configuraci6n, Al contrario que santa Catalina de Ale (jsia, a quien encontramos en iconos orientales desde mucho tiempo atris, san Fran Caco no solo era un contemporineo, sino también un nuevo tipo de santo al que sa ho se ajustuba la iconografia establecida, En esta ocasién no sdlo se trataba de des trollar una imayen de culto apropiada, sino también de describir al santo tal como st Cela orden queria que s¢ le viese. EI contemporineo se presenta con el ropaje que era sefia de identidlad de la pe- Je la orden. El habito basto y el cordén atado alrededor de la cintura se pe mo fundador, oftect i mismo, sino tambien breea d sentaban en marcada oposici6n al habito de la antigua orden, C asi un modelo de su orden y, por tanto, no sdlo se presentaba a dl tipo ideal de una comunidad religiosa. Por este motive también leva el Evansel. segiin el cual querfan recho a la predicaciGn de los monjes legos, como ha igualmente controvertida vida de breza evangélica. vir: en este asunto estaba en jucgo tanto el controvertide de pe ala santidad FE] valor probatorio de la imayen pisana alude, en primera instanci de Francisco, cuya legitimacion estaba sometida a una fuerte presion. EL revolucions dlo solo rio monje mendicante, que desalid a las instituciones cclesiasticas, tue canonlé Es Garnson, tration Remanerque Panel Parmteng. oi. am, 408; H. Hager, op cit 1 E Call 4351 +E B Gar 190) La techa de 122% en la estampa de Boveri ou es verosimil para la tabla de San Miniato, La tall an fog ss tls pr. : La de Bor rattan: Romanesque Panel Pamturg, 6. mim, 402; H. Hager, op. ait ventura Herlinghiero en Pescia esta fechadla en 1289, ™ St IMAGEN ¥ CULTO dios aos despues de sur muerte, En esta canonizacién desempeié un papel fing vhental Lt wntveda del miagnon (novitas reiracti), es decir, la hecho excepcional de | ible las heridas de los clavos y de la lanza de eae Tisctcamente extn circunstancia, que hasta entonces no habia sucedido a nin sain santo, tave que hacer Lente a [a incredulidad, pues convertia a Francisco en ly mune vivienve de Cristo crucificudo, algo que a ojos de sus enemigos desembocaba en blasfemia, Son precisamente estas huellas de las heridas de Cristo (stigmata) las que ropa ls imnagen, exraeterizande al santo con ells. Asi pues, Ia imagen mostabe aoe a ees le que solo habfan podido ver algunos testigos oculaves en vida de wives prommoniendTealtad e incluso una especie de profesion de fe. Por este motivo, sari Pn pnawen fue objeto de encendidas disputas, y pronto hubo intervenciones ate cliinaban los estigmas, los cuales en ocasiones comenzaban a sangrar® annacter de proclama completa la funcién de la imagen: ofrecer un documento quténtico del aspecto de la persona objeto de culto, Todos los cultos generan sea “Tones Tes oftecen Ia oportuniclad de comportarse ante la imagen, algo especialmente osicleen una época en la que la orden ampliaba sus iglesias y buscaba seguidores. Pucato que no se disponia de ninguna reliquia del santo fuera de su sepulero en Ass, Glargpetipo de sa ezetrato» se vio enfrentado a una doble presisn. Por un lado re presentaba a un contemporaneo que muchos habjan visto con sus propies ojos, per, por otro, también estaba obligado con el ideal del chombre nuevo» que, de manera ponoreta e insospechada, se habia convertido en viva imagen de Cristo. Ta exiyencia de «semigjanza» depositada en todos los iconos tenia en este caso dos ebjesivos distintos, aunque se refiriran a una misma y Gnica persona, El monje asctico son toncura y rostzo famelico (fig. 230) se corresponde con el cliché corriente de las l- yendas de santos, como demosteé Gerhard B, Ladner en las «vidas» de san Francisco" Guizé a barba, en aguel entonces muy discutida, tambien se inseiba en esa carter cid que, en definitiva o bien se refera a un tbo de santo, o bien convitis a Francis: cen un tipo. La otta semejanza, que Gaba a la imagen de san Francisco su verdadera Bibliografia: H. Hager, ap. cit pp. 134 ss, 146 885 H. van Os, oP. «ils PPS de Cimabue en los altares mayores de $s. Trinita de Florencia y $ in Francesco de Pisa. * Cap.17, nota 14 von, Dogumentacin en H. Hager, op. cit, pp. 18 sss G. Gs : ae Belting, Bild! und Publius im Mattelulter, cite. pp. 237 8 SS hidem con notas 70,7 "G.Coor-Achenbach, «A Visual Basis for the SSH. Hager, op. ct, pp. 137 s.; F. Bologna, La pittura Ital “Pd, pp. 22 5; B. Cole, Sicnese Painting, Nueva York, 1980. pp. 8S del S. Francesco Bardi, Edimburgo, 39 ss: A, Tantulfi, en Casteleworn 21 ss, Vasari meneiona tabla Iraternttatts, ¥ cores, Roma, Meorseman, Or provedian al parecer de los lau spurns Bulletin 28 USA0). pp. scuments Relating to Coppe..m Art Bullet arian i Tam. 62: HL van Os, i. ana delle origin, Roma, 1962, LAS Mavonas ve Stews 519 paxo despues CORPO pints para su iglesia en Orvieto, en por encargo de un padre llamado Ristoro de F seo dela imagen ya anclado en los estautos de la orden, Le Va oppo (225 x 125 em) alcan76 tal favor en Siena, que sins ts: por eso a veces da la impresién de haber sido el argu ‘Sn embargo, esta idea es errénea, Las tablas de la View en la época, aunque son clar concluida en 1 1268, ota imagen ” Asi se confirma La Virgen en majestad de como modelo durante dé- tipo de su género, itgen en majestad no eran ex- raf amente mis pequetias JO ESE! i 's y se diferencian de Coppo en un raszo esencial, que al mismo tiempo les otorga un a ed dela obra specto arcaico: la frontalidad estricta de las dos figuras. El nimbo, junto con la cabeza, i ‘ sobi . vina del marco superior, de modo similar a como se observa en eee poren ‘a circt anci: Et ctucitijos so- hye tabla, Esta circunstancia permite que la figura destaque plisticamente de le ou a su perficie de la imagen, Por otro lado, fija la figura atin mis en el eje central, desd Une se enfrena en face al cbsereador mpd todo movin ene la made yl hijo, Precsamente aqui reside la innosacin de la obra de Coppo. El antguo tipo ha bia sido introducido en Siena y en Florencia mucho antes de que mediara el silo, Una tabla de Ja coleceion Chigi-Saracini (93,5 x 51,5 cm; fig. 236) parece una variacion sie- esa muy temprana’®, En Floreneia, hacia mediados de siglo tienen su origen algunas Madonnas, entre las que se encontraba una que ocupé antafio el altar dedicado a la Virgen en la crip Estas obras, a su vez, se guiaban por otras mais antiguas, pero no pintadas. Represen taban la tradicidn de la Virgen en majestad esculpida del Romanico, que también estuvo may extendida en a Toscana (vaase cap. 14.2). Una estraordinaria imagen mariana de ada y ricamente sobredo- to Sepolero de la catedral de Fiesole”, «Tron de Sabiduria», actualmente en Berlin (tig. 233), fue rada por un sacerdote Hamado Martin para Jos camaldulenses de Borgo en 1199™, Destinada a colgarse sobre ef altar, se inclina sobre el observador descle la pa- bajo el manto, uns iniea de corte littrgico. red. La madre lleva un velo corto y claro El tipo representa la figura de culto occidental en oposicién extrema al icono oriental Su trayposicién a la pintura no encuentra ejemplo mas evidente as nt obra mace tra atribuidda a Coppo, que mezcla escultura y pintura, La Virgen del monte Carmel de Santa Maria Maggiore en Florencia present la figura principal en ect S pele superficie de la tabla para recordar qu Imente ra una escultura (fig. 234)" - normal HL Hager, op. cit, p. 137: Bol coxa 26) hi, 6: M, Cora en Arte Medievale (1989), lager, op. cit. p. 137; Bologna (come en nota 2 273: J. Polzer, en Antchita vita 23 (1984). PP: 8 SE. B Garrison, draltam Romamesyee Panel Pace i Se tata des abs de Reverzzano, opp 228 Clean He Hae an ae) ‘museo Bandini de Fiesole. liens de a cee Tan, 1960, pp 22 cat, Bilder der ch na tran edenvia de Borgo Sanco Scpolero: M. Peri- pp. 23 5. Jeek ay E Pane Die Kicon von Foren «1, + nna con Kes carmelitas, que lo habrian rune eds), Mostra Gittesea di Frere, ‘e una Madonna similar en la parto- ct, nm. 210, Sobre poured Siena e Grose Sits 1979s. 16 Greve en Chianti, ast como las correspon "HL, Flager,op. cit, pp. 129s: E. Carli Soulturg rithahen Epockon .. Berhin, 1966, pp. 58 Smit, 207 A ella Madonna if EL relieve esta modelado en est latabla de ma El relieve esta modelado en ex i cones Francfort dct Meno, 1952, p: 627: sobre a post cone el Meno, 1992, p62 aye trad, dom p27 na 1, Clctambien GSB Frate Jacopome ¢ un antics statua de 520 IMAGEN ¥ CULTO: Por el contrario, el trono y los angeles que la acompaiian estin pintados. El ancho marco con los doce apéstoles est tomado de la pintura de iconos, confluyendo en ung sintesis dos tradiciones de la imagen completamente distintas. La adecuacién a una ubj. cacién sobre el altar se observa en el aumento del formato (250 x 123 cm), pero més atin en el pedestal recién introducido, que alza la figura de la Virgen por encima del ara, Esta zona relata, en las dos escenas de la Anunciacién y de la visita de santas las mujeres al sepulcro, la encanacién y la revelacién de la naturaleza de Dios en ef hijo hombre. En Ja imagen de Greve, la zona correspondiente estaba dedicada a la Anuneiacién. La vinculacién entre la figura en majestad esculpida y pintada no ha permanecido oculta a los investigadores, pero tampoco ha recibido una explicacién convincente, Henk van Os ya apunté al respecto que algunas estatuas se guardaban en tabernécu- los con remate apuntado a modo de frontén y con puertas de doble articulacién®, Cuando estaba abierta, la Madre presentaba al Hijo como el sacerdote hacia con la hostia, En 1215 se habia proclamado el dogma de la presencia real de Cristo en la eu- caristia. Desde entonces, el acto littirgico celebrado en el altar requirié, en su opinién, un elemento distintivo, que permitié que los tabernaculos pintados, con sus puertas policromas, hiciesen las veces de «decorado». Como se ha sefialado tiltimamente, el tabernéculo cerrado que guarda una imagen en su interior estuvo mas extendido y se introdujo mucho antes de lo que se pensa- ba’, En el Lacio, las puertas solian tallarse y, en la Toscana, se pintaban, a saber, con escenas de la vida de Cristo, La figura de tabernéculo ofrecia la ventaja de que podia instalarse de manera fija, aunque slo hubiese que mostrarla en las correspondientes fiestas, lo que constituy6, desde entonces, una irrenunciable puesta en escena para su «revelacién» ritual Mientras que el tabernéculo con su escultura siguié siendo apreciado por las 6rde nes antiguas y el clero secular, todo indica que las érdenes mendicantes prefirieron pronto la versin pintada, que también podia cerrarse. Un enorme triptico (215 x 190 cm), realizado por encargo de los franciscanos de Perugia hacia 1270 (fig. 229), ya esti pintado, aunque aiin se puede cerrar como antes los tabernaculos. El remate apun- tado recuerda a sus predecesores, lo mismo que las alas con su doble articulacién, aun- que ésta ya no es real y no se puede «activa». En el exterior se puede ver a san Fran- Florencia, 1937, nim, 59; H. Hager, op. cit, pp. 128 s.; G. Coor, «Coppo di Marcovaldo», Marsyas 5 (1949), pp. 8585 K. Weitzmann, «Crusader Ieons and Maniera grec», cit, pp. 151 s. Cfe también Ragghianti (como en nota 20) La iglesia pas6 en 1521 a manos de los earmelitas. 22H. Hager, op. cit, p. 151; H. van Os, op. eit, pp. 12, 14 » Kriiger (como en cap. 17, nota 16), con una importante reunién de materials. Sobre la escultura, en ke neral, cfr. Carli (como en nota 30), passim, com ils. XVIE-XXVIIL, lims. 13, Cf. nota 57 sobre la cortina que cubria la imagen de culto de Or San Michele, Florencia © F Santi (como en cap. 17, nota 69), pp. 37 ss., nim, I; H. Hager, up. ct, p. UI; E Toxlina, ¢n Castel nuovo (1985), pp. 320 s. Clr. también K. Weitemann, alcon Painting in the Crusader Kingdom cit.,p. 82. 8° bre el antiguo tiptico de Santa Chiara de Asis, que data del ano 1265 y se atibuye a un maestro Benvenoto de Folixno, oft. E, B. Garrison, lalian Romanescue Panel Painting cit., nim. 325; 8 Todino, op, tt, p. 320. Bltipe tico de Perugia podria proceder perfectamente del convento de San Francesco al Prato. ee” Las Mane 7h Senna 4 . 521 J asuats Clana, EE motive iconoysition del jui por pliment vex en 1 trade amorosa (vase ap, 173) imayen de aluar, Coy Wianigen en 1261, y el msistnn bien nue ae m 7 la catedral de Pist stoia en his alas que, se + 8e7 , antipuas, mestraba a la made lo esta re: at nde ta ime is tarde a sien con seer iY Noticias, } sean elnino todcindole ef eucllo ale w an 1 a " ie eo Coppo teabjaba part los setvitas, conoeid Cuan spvina co mast es alas pints as come sg ade la que los ejempls srvados de En fa catedral tambien se ha tr 1 Siena las tablas pinta con ‘ ante mas antiyua talla en : ou i nés nos permiten hacer ansmitid, de un n "Tal cdl den mado indirecto, este fice en ba forma de lt Madonna de dos oechi yross, que en 1215 adore, que en 1215 adomna- es cons ae me woe Fae inayor connie aatepeondiun.” Ey ke mezcla de pintutay excul a pai ay evel nimbo destacal, reproduce in egiturs nt maeast req as cessparcien a smbra de nse de eer eaae hey ea Arn se jabs memoria de la escultra, ea pio vc Horencia (1260) con el antependium y se ulirmé que Bonasuida hebia hecho tip bac se unid el rec sobre eclel voto de la ciudad a la Virgen. Ty eate contesto se entiende mucho mejor la ruptura con la tradicién que se atre- ndo hizo la Madonna de los servitas (fig. 235). Se ha ato de la tabla se ha llevado a un extremo ant vig a eealizae Coppo en 1261 © 1 figura en majestad, y ef forr peer entonces desconocido, Al mismo tiempo, Coppo aplica una formula iconografi- gue introduce movimiento en Ia imagen. Natutalmente, se tata del modelo de la Hoesetra (vGase cap. 17:3). Esta, sin embargo, s6lo se habfa plasmaclo en icons de medio cuerpo y, en consecucneia, no ofrcea ninguna solucie para el problema de su- vr el giro lateral del busto a la figura sedente. A esto se debe que el nifio ‘dl regazo de la madre, como cabsfa espera, sino en el Bix plo del prototipo. La antigua figura en ajestad recibe Way feono eparlante>, en el que las dos figuras establecen conservado | ponia amp no aparezca sentado sobre 2 izquierdo, siguicndo el ejer por primera vez la influencia d un contacto verbal Coppo dota al manto de un fuerte movimiento para soslayar Jos problemas irreso- il n fuerte ra so rani Iubles que entrataba la deseripeién plistica de una figura de ote ener a es sala Elpait blanco, sobre cuyos plicgucs se sents cl nino, oda Lt Berets 0 la rodilla, sobre la que en realidad deberfa estar sentado cl nifio. Los ‘ i i 85 jo da Sena, cit. pp 728; HL, van Os: cit, PP i ke 1215, que Van Os determina como pendant yh P 4 Pwrveca Nazionale di Sie: dpi dal x01 SE 3600 iguo all 1977, pp. 208 vot tanibion se iste el nallo de resto eolor sanysre que Teva el ii en la mano y gue sunbolit he palabia divina en ta came humana y Li sangrede sit madre (v6ase ep, 13.0), Tania se observa una interpretacion muy personal en el gesto con el que Mg, fa cone el pie del nino, on lugar de senalarlo con La mano como de costumbre, Quizg epretirse como una alusion al ru hace postrindose a sug nada al respecto con s » que chai sro esto es solo una hipotesis y no podemos atirma pies fidhal micntras no sepamos aly mas acerea del lenptaje de los pestos. El velo claro, En el siglo NIV los tos. por ultimo, es un leitmotiv de la Virgen en majestad romainica tros se repintavon, come veremos mas adelante cuando nos ocupemos de la Madonna de Guido (veanse pp. 425 8). La imagen de Cappo une la M occidental con la Hodegetria oriental lopran: airio citar en primer lugar el icono para poder re do un gran efecto. Quiza era ne nde culto acostumbrada, Quiza se hacia reterenci novar retorieamente la imas atk dererminado eiemplar que Coppo unis a una Majestad sienesa igualmente famosa, Las Imaigenes no se «inventaban» sin mas, sino que adquirian su autoridad prec en la referencia a otras obras y en su cita parcial. Al fin y al sin que tambien se pretendia obtener su ayuda, Por este ién con los modelos previos mente cabo, no sélo se las admi- raba como hacemos hoy dia. motivo resultaba aconsejable mantener siempre la cone en los que la Virgen habia demostrado sus poderes. En Siena, si hacemos caso a las leyendas posteriores, el icono de la Hodegetria se abia hecho un nombre en ka imagen oficial de la patrona de la ciudad, que desde 1260 aproximadamente pas6 al altar mayor de la catedral en cumplimiento del voto municipal’, La predileccin por la Hodegetria se pone de manifiesto con claridad en ‘alicio (fig. 237). La Madonna del su eleccién como primera imagen para el altar cated Voto es una auténtica imi -ono oriental, sin mezclar con ningiin motivo aje- no procedente de la tradicién de las estatuas en majestad, Aporté el gesto de la mano derecha en las copias de Majestad de Coppo, de modo que los dos célebres arqueti- pos se unieron en las réplicas en una especie de doble identidad, La evolucidn de las Virgenes sienesas experimenté durante los siguientes veinte afios un ripido proceso de desarrollo que se asocia al nombre de un tinico artista, Gui do, aungue ya hace tiempo que sabemos que también otros artistas desempefiaron en 1 un papel relevante™, Las dos versiones que en la época de Guido dejaron su im- pronta en la imagen de la Virgen, se conservan en sus respectivos originales, de los cuales dependen todos los demas ejemplares. La mas antigua de ellas (fig. 238) debe su otigen al encargo de una hermandad de Santa Maria degli Angeli fundada en 1262, que en aquel entonces «tenia un tinico altar en su pequeiia capilla»® y mas tarde cam- bio de nombre y se consagré a san Bernardino, De su imagen de culto, actualmente €0 acién del * Cf. nota 37. ” Fundamental: J. H. Stubblebine, Guido da Siema, cit. passin. * Medidas actuales: 140 x 97 cm. Cf. J. H. Stubblebine. Guido da Siena, cit., pp. 61 ss..n1im. V, i. 31 [coo in de la datacivin de 1262]; H, Hager, op. cit, p. 137 [eon documentacién de la antigua ubicacién en 4 altar de la capilla]. Cft. también Torriti (como en nota 37), p. 22, num, 16; H. van Os, op. cit, p. 25: Cole (como €n nota 26), pp. 5s corre Las Mavonas oy Stowa Je Siena, queda un a geo de Siena, queda un poco ma museo 4 See aan Poco mis que el tors0, pero ain prigua fisonon ante una restauraciGn se descubig C Puede reconstruirse su el antipue te mate areas puntos de articulacién de las alas! je la Virgen, un poco mis grande an vo ce una hermandad franciscana, ‘Tambien la répliea d s ueante un tiempo en la iglesia de los franciscanos, Py Ire, tenia alas, se ndad la que encargé una imayen de culto aniloys pablemente fue tambien fc los franciseans, motivo por el cual se reali un dy “fat su capilla en la iple El antiguo triptico de Siena es unos di aplicado en Siena, 1 ‘!. Hay que mencionar ¢ io que la obra de ubic t ahos anterior ala ceninis, Sobre Ia Fecha de 1262, que se venia leyendo en | A rade Copp paral ee an afiadido posterior. El pintor reinte n la obra, hoy sabemos que se trata de > pintor reinterpreta artisticamente la tal: tae cap. 17-4), citando no obstante de manera respetuosa | Secure wae ol tan tamte de maner sa los motivos clave, entre rene eabe contar el velo claro y el pao litirgico, qu ahora eae igus vis piernas desnudas del nifio, El t en sis plicgurs casi pias de ni. Fl tone rsa poderso con un rsp elt ‘Tlomado con cabujones ovalados de vidrio. Los angeles aparece neo clo ingeles aparecen en medallones que sven las lin ont6n. Slo el gesto de la mano de Maria procede de een : ie Jama tn modelo distinto que sin muchas dificultades puede idenfcarse com la ani im fen citedralicia de la Madormna del Voto. Es obvio que la nueva obra nosso estaba de ser nada pot la competencia entre pintores, sino también entre los comitentes Pero la competencia fue un paso més allé més cuando una hermandad de los do- safio y encargé a Guido una obra que superara todas la image El resultado es la Madonna del Palazzo Pubblico, anteriormente 94 cm), hace sombra a inicos acepté el de: nes de culto previas. en Santo Domenico” (fig. 239). Sélo con el formato (283 x 1 vedo lo realizado anteriormente, pero destaca atin mas su frontén auténomo, que hace ién el antiguo triptico remataba en su que la obra alcance los 362 cm de altura. Tam! dia en un frontén, pero ahora éste se ha convertido en una tabla independiente que tiene su propio tema. Se trata del Logos divino que, como en ta tabla que corona los Crucifijos pintados, opone una realidad atemporal a la temporalidad de la vida terre- na de Cristo. En esta época, otras imagenes recibieron frontones de este tips com demuestran dos piezas de Siena, separadas del conjunto del que formaron origin: mente parte, con la coronacién de la Virgen y la Crucifixion”. La Madonna de San Domenico de Guido se presen’™ sentada to que hace las veces de marco interno. Sobre dicho arco, Ja antigt bajo un arco triparti sua pareja de angeles rh bbe : i, Dipti Senest yp al 32 [198 x 122 emk: Cat, Dire Se “JH. Stubblebine, Guido da Stema, ct. pp. 64 5% nm vi, i ali x a eS Comal arm, ii, 97 Hea atin, ease J. HL Stubblebine, Hh 2 73.em dela Accademia de Florencia, ques por cert, conser e ” Siena, cit, pp. 76 s,, nim. XI. il. 39- animal Hae Pt © JFL Subblebine, Cui da Siena, cits PP- 3867S ig ya78, pp Seine essa ldap, Retables ratens dic x ae XV HELE CLT og, Gol ca a SD on Problema de fos laterales}; cf. ademds Bologna (Con oux%6 nk) on ‘como en cap. 17, nota 18), p. 76. : * Londres, Courtauld Institute (56 * | Suubblebine, Guido da Siena, cit, pp. BI S91" University Art Gallen Tvers yon re paso tse guns que se inetinan hacia abajo con un encigice batie de al ahs, se pedis reconstrutir con seguridad. Los datos estertios de hi oby teve 11, PETO POF €80 Sorpren, Ne Shrseruadurisme cat foxlo lo que earteteria al tipo y bt identidad de ‘ ela PU Sc espite lteralmente el modelo sin realizar una sola variacign apoya con hts piernas eruzadas en pe cad de nonyper con Lis convenciones de La tradic constituye ch nino, que s on van intexeambiae con ella kr mada, Puede que se trate de uni La unica exec} la mad quired tema de un modo retdrive estas sacenie del nif cemsite taieionalmente al C vn gate conteto (Hig, 176: vease eap. 13.6). La nueva imayen de Gui vo se ditundio on numerosas replicas patra lo que s co que consistia en utilizar un mismo soporte par a fimagen prineipal y para, con un la copia que llegd a manos de los eremitas agus. acentuar asi el clima alectivo", Pero ly sto muerte de la Pasin, que siempre resuet elegia un método mas econdmi. formato reducido a casi la mitad. B tre de Sun Gimignano, la orden esti representada mediante dos figuras orantes aero a datacién posterior a 1269”, «a San Domenico fue objeto de cier- 3 de la Virgen, que permit ‘IV, la obra de Guido pa tas Tlamativas manipulaciones en Ins que se expresan a Ia perfeccién las tendencias oe tnarias de renovacion ¢ inercia, Un discipulo de Duccio retocd aqut y en Ta imagen de Coppo los rostros, es decir, el elemento principal de todo icone, La modificacién vo se limits solo al estilo anticuado*, sino que dio a kr Madonna Ia fisononyia dela rece imagen que entretanto habia pintado Duccio para la catedral (Fig. 240). Asi fue aaene ce consolide la identidad de «Santa Maria de Siena», como las autoridades cx tedralicias amaban a la patrona de la ciudad. Por otro lado, de manera paralela y pa- raddjica, el origen de la imagen se trasladé al aio de la muerte del fundador de la or- den dominica (1221) por medio de una inscripcisn falsa®”, La famosa falsificacion ha sido desde siempre motivo de animadas controversias. Por un lado, sirvio para alabar Ia labor artistica de Guido, que creé Ia obra «en los buenos viejos tiempos» (dinbus wenis). Por otro, convertia la tabla en la imagen mas antigua de Siena, La imagen tatedralicia de Duccio tal vez podia ser mejor, pero su génesis se situaba un siglo mis tarde, Esta ventaja temporal convertia a la Madonna de los dominicos en arquetipo de todas las demas imagenes, y este titulo honorifico beneficiaba a la hermandad que Pe cefa la tablas, pues asf se erigia automdticamente en Ia agrupacién de su tipo mas an- tigua de la ciudad No es casual que pocos afios después, y de nuevo de mano de Jos dominicos. hi- ciera su aparicin otra imagen de tamafo atin mayor, esta vez en Florencia (fig. 240). gilladas a los pi ‘Acomienzes del siglo # Véase cap. 17, nota 72. 4 Carl como en nota), pp. 15 ss nim. Hil. 5 [170% 134 emk:J. H. Stubblebine, Guo da Stems pp. 104 ss.,ndim. XXIV il, 60; H. Hager, op. cif, il. 195; H. van Os, op. cit, pp. 29s. ‘Las nuevas figuras de lt oF den, por cuya regla se rigen los dominicos, son san Agustin y la beata Juliana de Imola (¥ 1269) A 2B Cole, «ld and New in the Early Trecento», Mitteilungen des Kunsthistorschem lmtats i Flores (1973), pp. 229 ss.; H. van Os, op. cit, pp. 22 s. 4°}, Gardner, «Guido da Siena, 1221, und Tommaso da Modena», Burlington Magazine 21 (979): PP i ss. Cit. también ly bibliografia en nota 42. ~~ I 525 i sta ocasiOn atin se conserva el contrar manera inn ONTO que ce firma de man : poe ls hess wa hermandad vines aS ‘ i td ada a Santa Mar 2 ecto en 1285.4 Ducvio®. Qué hes movida ‘a Nos obn Y Ovid aemb, encaryaron, AECATSE EN seme =e rbatir toda Jas mareas y entrar en competencia inch ante em pe Rly La presineidin pus a er cetera ciuamile se dene bsoenel no de su mis pa as que nen on el mal de So, pirate ila tigen Ye ayando asi atin mas ef logro De glow, como se lama ah obra en el eontete te a 290 cm era exac Hloble de grande que ki Madonna de ce 4 ladonna de los Servitas de Cayy § Madonna de Guido en Siena, a tas de Cappo y un tere como cuatro veces He ind: Stns de siglo, Las dimensiones hi eee atte mandeauelas Vir arantener nis eada una dels tablas que eompemian ly obra En ae esents el programa cull completo de hordes, Eebidowes immer for eee is de is las, El conteato indieaba a pintr gue di pi abr mate Som fer posiblen (pedohermina pictur) v adoroara con la ita de la se agen Mata, su io todopaderoso y os furs sexi Volta es oe ie realzaba el encargo. El pintor, ademas, «debia drat a obra po rn aerantzat ait belleza en elt en spares et ri sn eee ae nlcritudo) no es en este caS0 un conceptoabstacto, sino que ese cnn polabra la vertiente artistica del encargo desde el punto de vista de la. La obra ee nse la palma tanto por Su tamafo como por su ersinal concepeicn del an see tema As, Le gustarfa ala Virgen y aumentatia el prestigio de sus propietarios. Al ee is lndest no eran wna instiucisn en el sentido abies) no a 6° a Iaimayen como garante de su auoridad, Desde 1512 semPh habia una lim: para encendida delante de ella. En 1335 tuvo que abandonar la capilla cuando ésta pas a manos de la familia Bardi. Foe ied eligis a un pintor sienés porque. en el intern Siena habia pasado a Gercer al liderazgo en el genero de las Virgenes I pamentales, Tambien lis el Peco acostumbrado remate triangular, al entrezar al pintor un soporte con esta forma part : : id i it i se on asimismo ¢! 19 respaldo- Ge realizase la imagen, Con toda probabilidad, pidizon asin 7 sho respal 7 sro las albanegas €9 4S del trono y los seis angeles adorantes de la obra de Guido. Pero las al i" pascal i fi 2 mo tiempo, ef formado se que se situaban estos ultimos habian Gesaparecido. Al mismo fem? ai for tuvo que sopesat cu habia sobredimensionado hasta limites casi ab dos ye TnI superficie con sentido sin Convertir ka figura p dadosamente cémo rellenar en-un coloso La solucién de Duccio es tan buena problemas a los que tuvo que enfrentarse: LOS * modo en la nueva unidad iconoxraf Jos los que bajan el trono celestial a la Wer! do literal, EL pedestal sobre ef que se ere & cor dor no pereibe en absolute los See fan intricate oe tal F nota narradinst: SOP que el obser is ates al cert un Jo hace ctu que orga por Ente, peretamene sent y aparece © ar de culto que la Vease cap, 17, nota 14 oh) que al mismo tiempo componen hermandad dedieaba a La imagen, Los seis singeles Jacoby, tienen tambien un sentide attisticn tuna escala al ciclo como la del steno pues ocuipan a ambos lados tanto espacio que reduicen en Le misma medida el tamang vracaden, remite a fas antiguas estatuas de madera y del tron, Este, artisticamente t ado con ello a reducit ta escala d ocupa, por su parte, cl resto de La superficie, avud Ia tabla, Asi pues, podria deeitse que &ta se en a Madonna respecte a las medidas « intro de un doble pavcpartont, El escabel hace las veces de transicion entre tan dificil para todos los predceesores de Ducci ina, Con el pie de la Virgen en el nivel mas b. mente + central uniticado. Si se pone cuentra di Ia vista de perspectiva la fromtalidad requerida por lati ov del cuerpo se sittia nueva rel cabel el movimien ado de la pe o obstante, el motivo tambien posce otro s Maria que Duceio pints para tres franciseanos, su sentido salsa al nte de la Virgen de la Mise quefia im: En la imagen de devocion privada -por cierto, una vat ate en los eirctilos eruzados orientales®-, el propictario de la Je culto publica, por el contrario, la Mz a la corporacién, en particular, para un vise a ricordia muy corric gen besa los pies de la Virgen. En la imagen d donna otrece su pie a los ticles, en general, y beso simbolico. El lector de estas lineas quiza se sienta defraud: sara hablar del arte de Duccio como tal. No es éste el lugar apro: estos motives sin Il piado para esas disquisiciones, ya que en estas paginas nos ocupamos de las imigencs Gue se inscribian «en la unidad del problema» (Theodor Adomo). Los art tema distinto de las imigenes. Si queremos acercarnos a la mentalidad de entonees. debemos buscar lo antiguo en lo nuevo y prestar atencidn a la continuidad de les t ado porque el autor se entretiene en pos y-de los gestos de las «santas imagenes», como ya hizo Weigelt”, Desde esta perspectiva, Duccio nos enfrenta a una anomalfa que parece cont cir nuestro razonamiento. El nifio ya no aparece sentado sobre el pao litingico. al que nadie en Siena queria renunciar, y la Virgen tampoco lleva el velo blanco que remitia al arquctipo de Coppo (fig. 235). Pero la contradiccién aparente, en realidad, coro: tiene en cuenta que la obra de Duccio competia con la de , donde las imagenes de culto sienesas careciat rade- Gui bora nuestra tesis do, pero estaba destinada a Florent de autoridad. Prucha de ello es el gesto de fiala, pesto que en Siena siempre se asociaba a donna del Voto en la catedral (fig, 237). En lugar de Ia rodilla del nifio de manera parecida a como sostenia el pie de Cristo en florentino Coppo® (fig. 235). Eltierno contacto no es tan particular como pods sarse, pucs la intercesidn de lt madre seguia siendo ef asunto principal. Sia embares. 0 tampoco poder 1300, No Virgen, que renuneia al motivo de la mano que 1 antigua imagen catedralicia de la Me Jalar con [a mano, Maria tect la obra del pew nos es muy poco lo que sabemos del lenguaje de los pestos, Por - perdid ef antiguo vinculo tipoldgico despucs de plicar por qué en Siena s © Vease cap. 17, nota 20. °C. Belting, Sn mata tutla, Untersuchungen zr Norgescichtc der Schuasreatrnadenres cite 1 C.H, Weigelt, op. at, pp. 195 ss, 72h sore ste manive uel Ses de a Masi cde Cima el vipa de Set Frances de 1° LAS Maponnas ov Stiwa 529 1 gesto de fa antigua imagen de ka “croton Rt nueva Maevtd (31D) de Due ~ aatileza de estos matices. od edt 1 sc halla presente de una manera » (lig. 236), que silo cabe admi arse _secuencia de grandes tablas mariana asa : sen las que se pone de manifiesto una eve scanael get, como henes visto, no se puce explica simplemente come cami oe eee retablo del altar mayor. Su formato crece en altura, pero no busca la rel : sca la rela. wa fa anchura de la mesa de altar, Las hermandhides, acogidas en las iglesias de cion «aenes menicantes, poseian meds econdmicos, asf como razones, para presen de ee un mao consciente mediante este tipo de imagenes. También la pigantsca wa Je taller de Cimabue, aetualmente en el museo del Louvre, fue eneargo de una ore oalad que tenga st imagen de culto en San Francesco de Pisa, Quiz en las de- dence esto no fuera asi. Guido, por ejemplo, hizo una Madonna para los eremi vovatinos de San Giniignanos Cimabsue, otra para los monjes vallombrosanos de Ss Y Giotto, st principal obra de juventud para los humiliati de Ognissanti en t Trinied Florencia. Las tablas de la Virgen eran poco apropiadas para la liturgia regular porque pre- sentaban un nico tema, Si no tenian alas, ni siquiera permitfan ura exposicin dura- “era en el espacio eclesistico, donde su visién continuada Jas hubicra convertido en algo habitual. Al renunciar a la frontalidad, también pierden el simbolismo eucaristi- co de las estatuas anteriores. En lugar de ello, se concentran en la intercesién dela Vir- gen, Con estas tublas, Jas hermandades podian adquitir una imagen de propaganda publica a la par que una sefia de identidad. Bra «su» Madonna la que adoptaba una fi- Sonomia reconocible en la imagen diferencidndose de las demas. También la historia de las hermandades est unida a la donaciGn de imgenes, como demuestra la ins- ctipcién falsa de la tabla de Guido. La competencia condujo asimismo @ la controversia que se desencadend en torno alas pricticas de culto realizadas ante las imagenes. La imagen mural de la Virgen, que concité todas las miradas en la Jaggia de Or San Michele en Florencia, aleanz6 fama en 1292 gracias a la curacién de enfermos®. Una hermandad propia organi26 ese mis tno ato el culto de la imagen, En los estatutos se renulo como y cuando debia retirar- se la cortina que la cubria. Los laudesi acusaron ala hermandad de competencia des. guid d arrollando el nuevo culto, Después de un incendio en sin embargo, pronto dejé de ser lo suficientemente espectacular para el nuevo ‘espacio construido en 13 7. Fale te, Bemardo Daddi recibié en 1347 el encargo de Ja imeae™ actual, Con los dnativos del aiio de la peste se pagé el suntueso Tubernaculo marméreo realizado por Oreagna. ris imagen. Naturalmente, ain no pue leal. No obstante, ésta 1307, Ugolino de gue hace las veces de un pequesio templo Ps de hablarse de un altar mayor. ; sal ed ico Entretanto, el mismo Comune, en comperencia 60° Ja hermandad, cred la ocasién veal, Los actos festives cult para llevar a cabo una demostracidn de picdad ci oe Geadcbte von Florent 'V, Belin, NB. ED 435 85 A. Cocchi, Le cbr © R. Davidsohn, Forscheugen Farhan re dla ope, pp HA as ibs 214,215 sedi Firenze, 1, Florencia, 1993, pp 229. 238 sere Ht 3 IaaGen ¥ cuLTo 530 en 1365. Los canticos pasan a ser también asunto del Estado, que mediante un decreto de 1388 ‘eordené a todos los flautistas y violinistas subordinados g ++ Jos sibados al granero».> En Siena, las cosas ya habfan Llegado tan le. jos con anterioridad. En 1302 Duccio habia pintado una gran tabla de la Virgen (Maes) para Ja capilla del avuntamiento, gue al parecer hizo sombra a las imagenes de culto de °°. Poco después, en 1308, la Opera del Duomo, que era Jas hermandades de la ciuda id, encarg6 a Duccio una imagen para el altar mayor, que fuc la mis en el voto de la ciudad Jos priores acud una instancia municips aeexinaly la ms cara de su época (fig. 245). Fue con esta obra como la tabla con la Vir, vs entero lleg6 por primera vez a un altar mayor. No obstante, en ella cause dentro de la imagen, pues no result6 sencillo integrarla en una imagen de altar (véase cap. 18.4). gen de cuerp el efecto de una imagen estructura tan distinta como la de la 18.3 La imagen de altar Después del voto de la ciudad a la Virgen, a quien se atribuia la victoria sobre Flo- rencia de 1260, en Siena surgié el deseo de instalar una imagen de altar permanente tn el nuevo presbiterio de la catedral que pudiera ser venerada por el Comune como imagen oficial del Duomo. Sin embargo, para esta funcidn no se disponian de mode- los previos en los que apoyarse. La catedral tenia quizé un taberndculo mariano es- culpido, y seguro el antiguo antependizm, que fue reconvertido en imagen de altar Este cambio se repite también en otros casos. La solucién mas sencilla para llegar a una imagen de altar consistia en colocar sobre el ara la tabla que habia delante sin va- riar su aspecto”, En Siena, sin embargo, ésta no podia ser la solucién permanente; por eso, como muy tarde en 1267 y con motivo de la consagracién de la catedral, se en- cargé una imagen que fue ideada desde un principio para esa ubicacién. Esta imagen, a su vez, tuvo que hacer sitio cuarenta afios después a la de Duecio y fue frapmentada de tal modo, que al final sélo qued6 el icono central de la Virgen. A ella permanecié asociado el recuerdo del voto de la ciudad en los tiempos heroicos de Siena, lo que Ja convirtié en un monumento estatal.°* En consecuencia, nos encontra- mos ante un arquetipo de la imagen de altar mayor que, por desgracia, es slo un frag- mento. El busto de la Hodegetria atin permite reconocer el lugar de arrangue del arco que la separaba de los restantes iconos. Las junturas horizontales de la tabla ponen de manifiesto que formaba parte de un soporte mucho mayor. Sobre el arco se alzaba d remate triangula a modo de frontén que poseen todos los ejemplares paralelos. Una imagen de altar recientemente encontrada en Colle di Val d’Elsa permite que agamos una idea de cémo era el original” (fig, 3). Un frontén corona sus cinco YH. Hager, op. cit, p. 146. > F Deuchler, op. it, pp. 26, 30 % Ce bibliopeafia en nota 37. TE, B. Garrison, Italian Romanesque Panel Painting, cit, miens. 357-37 " G . ‘umanesque Panel Painting, cit,, niims. 357-379; H. Hager, op. cit, pp, 101 : J. H. Stubblebine, Gusdo da Siena, cit., nim. X, ils. 37, 38 [112 x 82 em], * HL. van Os, op. cit, il 13. seados por una arqueria sobre colurnillas. La m que pint6 Deodato Orlandi en 1301 para los dong fo ados setenta surge una serie de reprodvecioncs nies de Psa! En ~ afios més antigua, aunque de forma simplificad Ta imagen catedral- -Mplicas ha sido atribuida a Guido, aungue fulton en * Siaista y la dataciGn, pues desaparecieron tans Faltan en Ta iseripcién el -camingenes de la imagen" (fg. 242). La Virgen spac a Essumentas ny mis hacia fuera, por la Magdalena y san Fi Specs engi porls 8 SS San Francisco hace referencia en su romalded ee Sn tig. 228: vase Cap. 18.1), de las que tanto se alin oficia- eo ova pr varie igus En el cento ln Madonna aparece eee yas eo eMeemo en Ja imagen dela caredral,y hace mismo esto coo la ss co cusspe. Uimigin embargo, en el velo blanco y en todos los detalles dela vest, eee ea tanto al antiguo teptico dela hermandad frncscana San Bena we evidente que favo que tomarla como modelo (fig. 258) eels catedral, que marcé esta tipologa, puede reconstrurse sn dif ‘on toral seguridad las figuras secundarias que rodea han « cuatro santos patrones dela ciudad, que aparecen Bee ctor de la misma ante su patrona Nari en el venial del presi y se de Ducci® fig. 245) Las tres obras fueron encargads por amine pe we Comune, Es posible que el programa cultual de exos cinco sans foe d son iden gue condujeron a la configuracin del prime retablo pars aar8 J altar mayor aparectan con ntos se veneraban en altares Jaterales, pero en el Je grupo de los santos comunales. Si se piensa eo sia episcopal, sorprende la fijacién de la imagen en [os intereses de la ciudad. vrmbjaron los santos comunales por ots, PY mantu- vieron la posicién principal de la Madona. “Asi, se produjo una variante sienesa OY contenido se aparta de los frisos de iconos con rem triangular de Pisa y Florencia, Ec caso, por ejemplo, de una imagen de “altar de Pisa, pintada pa San ies (fz. 3), que dedica el lugar mas destacado al icono de Cristo, enmarcince loenel SB 2 estructura se repite en. que ecisdes. Incluso podemos citar c ala Madonna. Se trataba de lo: sor. Los s lz payona principal en una imagen d programa litirgico anual de una igh caedtalicia en el culto a Jos santos locales ¥ Las siguientes imagenes ci otc p- 109, as como en cap. 17, 2013 18) HE Hace, op. ait, pp. 109, 156: HL. van Os, oP: te 4112. Cit tambien Catt c 1s; Torriti (como en nots i. 346, i 53, h wa, I. H. Stubblebine, Guid da Siema, ct mi Ht se a fascada de a Mo doe i. Mite: op. et, p. 68. La insenP rene isons ens Aus “ana de Guid lft, nota 47) vportano,apesat dea chao OS vie lcbine, Gd Se SRM 85 x 186 cm Cfe tambien vfossale tim. 6 dc a Pinacotest cde Sia Spin Whi 39 [2 208 cm t. bibliografia en nova 40. 47 ss, [sobre los cuatro Pato” OL Wh op-cit. pp-77 " J. White op at pp. 137 acon il. 104 (vetanal: Fh van Oo Tos oras rs santas son St por bing, re Maes, por cierto, el lugar de san Wictor es ocupa® vine Assn y Cesena com eo 8 IT 26 can} Hager, op. cit, pp. 109s E. Carli, op. ot iis 56-58: EC 534 IMaGEes ur quema clésico de la Deesis, que en Bizancio conformaba co tro del iconostasio (véase cap. 12.4). Un € Santa Catalina del Sinai presenta un paralelismo siznificadvo" viga pintada que se ubicaba encima de los elementos de separacién di La imagen occid ituaba encima de la mesa de altar v. con -y referencia al tabemiculo de 12) gen y a las primer recen ocupados por ta Catalina: en 133 procedente de la iz! sdenes mendicantes. Los lateraleg la patrona de la orden, i, realizado, sezin reza Ja inscripei sras de la Deesis con san Juan Ex tor llamado Meliore, repite las tres én, el frontin sdlo se levanta sobre le 1a con los taberndculos en forma de caja que se colocaban tras encién a las arces su esta ocasi mita a una asoci: altar al norte de los Alpes. Si se presta 5 el conjunto de la tabla se asimila a la apariencia de una obra de orfebreria. Las cane. las oscuras con los nombres recuerdan ademés a los esmaltes bizantinos, Hemos alcanzado un punto a partir del cual ya es posible tener una vis de la genuina imagen de altar. Su génesis fue mas tardfa que la de otros géneros yr bid influjos completamente diferentes que van del iconostasio bizantino al relicario o tabemnéculo roménico. Sin embargo, la configuracién final no tiene antecedentes y slo se explica a partir del lugar en que se iba a exponer y de su funcién. El lugar se vinc- . abre la vis del presbiterio. Su funcién radicaba en resumir en imagenes el culto alos santos de una iglesia importante. El friso de iconos se ajustaba bien a esta funcién, al presentar en fila, segiin el programa local de festividades, a los santos que se celebraban en dl alzar mayor. El programa teoldgico no se desarrollaria hasta la siguiente generacidn. Sin embargo, en Italia la imagen de altar no se hizo con el monopolio h mas tarde. Seguia gustando colocar colocar en la viga (trabes) situada en el ingreso al presbiterio el Crucifijo pintado y otras tablas, con los que se satisfacia la necesidad lo- cal de imagenes. La Opera del Duomo de Pistoia encargé en 1274 a Coppo «un her- moso crucifijo y dos tablas igualmente hermosas y honorables (Aonorabiles) para presbiterio y para encima del presbiterion’”. Las figuras que debfa representar eran la Virgen y san Juan. Sobre el altar de san Miguel también habia para pintar «un Cruc- fijo con una viga» de madera abeto. Si sc interpreta el texto correctamente, la figura de san Miguel era una imagen esculpida. Un fresco de la leyenda de san Francisco de Asis (fig. 241) nos muestra cmo debemos entender esta informacién’®: delante del presi 16 a la anchura del altar mayor exento. La escasa altura, por el contra © Cap. 2, nena Vi, cap. 12, noxa 31 com bi 4 Cap. 12, roxa 50 © Cin nena 6, OH Hager, op at, pp 110,192.11 197. © Coan Aeberivach (inva tera Dh), ppp 37s. "HE Hager, op cat, A. Mang MADONNAS pg Sen, terio de una iglesia, la vipa den... - tabla de la Virgen re Ba denominada tramezzo sirve d, tak TBD Fematada en un fronté: © de soporte a ina una forma mixta de esc ny un san Mi; cruz entre una ultura y pintura sii iguel recortadg en enes de una gran iplesia del siglo xi no En el género de la imagen de altar pronto se sintié salem, enoming i i ale», como denoming Provisionalmente F, & necesidad de cambio, El ra, en realidad, demasiad I dades. Resulta significatiy, ban a comitentes distinto, re tabla, L; iguras afiadidas al fron- nen el dela Madonna de Guido para ‘Oincidencia apunta a una trasposicién en hilera de varios frontones llama la le la fachada, de la que se tomé presta- : ) }oracién de la imagen de alta. Los inconvenientes de esta estructura eran evidentes, puesto que no se podia avan- zar mucho con un solo soporte, Poco después de 1300 se encontré la solucién a este problema en el taller de Duccio, al mismo tiempo que en el taller de Giotto’. como puede comprobarse en una obra del museo de Siena” (fig. 243). Cada uno de los ico- nos tiene su propia tabla, que se unen mediante travesafios y, en el anverso, requieren minuciosos marcos intermedios. Con esta configuraciGn, que sélo se diferencia por el trabajo de carpinteria, se sientan las bases para el desarrollo sin obstaculos del géne- ro, E] tipo temprano tiene un nuevo nombre que resulta equivoco. «Polyptychon» es, en realidad, una obra que consta de varias piezas que se abren, no un conjunto de ta- do el vocabulario para la posterior elaby blas unidas de manera fij Mac Eli a lirica del i fa. El nifio aparece La obra de Duccio sorprende por la nota lirica del icono de Maria. i a ‘ we subrayado en su corporalidad por la delgada cams que masta su pocho desma, Ea un esto juguetén, tira hacia si del manto de la Virgen suavizando de este mo | pose ceremoniosa de la madre. De un modo inimitable, todos los roa tienen ui Opi onizados en tonos rosa- sentido anecdéticamente humano y renlepico Los se ae inalocen ce i especial. En la nueva get ora ambiente muy especial. E nexin sty oe des saluciomes individuales de marcado tono poético. Sin embarpo, ard Virgen no se contagian de esa emocién y contra- afloja y se desarroll: 1 m los vecinos en el altar del icono de la EB, Garrison, alan Rommanesague Pane 000" ims, 417-422, 4300-39; H. Hager, op ila BP: OB "7 Santi (eam en cap 17, nota 70) pA mim. 195 CENT J. White, en Art Bulletin 95.0973), pp. 548 841 Hae onan White, op. 6%, ia en los Uli 5 2 5 Chel real de Ba ie a pi » racoteca: polipticn, nd hae Si a a 1B), pe 72H Dever oe P nn cap. 17, nota 18), Panel Painting, ct, p. 139 {apoyindose en una fuente del siglo XV) “George (como en cap. 17, nota 21), pp, 1408.5 p68. {como en nota ‘216, qm. UI; H. van Os, 37), p-90:). White, op cit, pp. 7083 op. cit, pp. 37.038 Cannon (com ,\ 536 IMAGEN ¥ CULTO ponen una representacién mas solemne de la orden dominica, como si tuvieran la of acid de compensar la poesia del icono principal con una autoridad acrecentada, Say Pedro y san Pablo son los garantes de la Iglesia romana y, al mismo tiempo, el origen de la autoridad de la orden, pues, segtin la leyenda, fueron ellos quienes autorizaron q santo Domingo a fundarla, El propio fundador tiene como pareja a san Apustin, en cuya orden se inspir6 para las reglas de la suya. Todo indica que el retablo se hizo para la capilla principal de San Domenico, lo cual nos leva a preguntamnos el papel que de. sempeiiaron las érdenes mendicantes en el desarrollo de la nueva imagen de altar Si nos remontamos a los inicios, nos encontramos con que los franciscanos fueron los primeros que hicieron suyo el género. El dossale de Guido de los aiios setenta ya no estaba destinado al culto de una hermandad, sino al altar mayor de San Francesoo de Siena o Colle di Val d’Elsa. En esta época surgen otros modelos, como la imagen de altar pintada por las dos caras de San Franceso al Prato en Perugia, que data de 1272, junto con el Crucifijo pintado del Maestro de San Francesco’, Se asemeja a un sareéfago paleocristiano con los apdstoles separados por columnas, entre los cuales ya se ha incluido a san Francisco, y en la otra cara, entre los santos de la orden y los pro- fetas, introducfa incluso escenas de la Pasion, lo que representa un caso tinico, Bajo el altar habfa un sarcéfago tardoantiguo al que remiten sus formas: contenia los restos del beato Egidio, compafiero de andanzas de san Francisco. En 1302, Cimabue firmé un contrato con el hospital de Sant: presentado por un hermano franciscano y maestro llamado Enrico, para la realizacion de un retablo para el altar mayor, dedicado al Espiritu Santo. El contrato estipulaba una «tabla con columnillas, baldaquines y una predela (predula)> en el que quetian ver a ada divina Maesta» de Maria en un circulo de apéstoles y otros santos. En este caso, Ia imagen de altar encargada por los franciscanos se adelanté a su époc En esos mismos afios, sin embargo, los dominicos asumen el liderazgo, En Perugia encargan a Duccio una imagen de altar de la que sélo se conserva la tabla de la Virgen” Los seis angeles que se inclinan sorprendidos sobre los arcos del marco constituyen una atractiva cita modernizada de la imagen de Guido para la hermandad de Siena (x 239). En Siena, el capitulo de la orden de 1306 decidié realizar un encargo en Perugi donde por aquel entonces prosperaba la orden, entre otras ra tivos del Comune. En esta imagen de altar pudo expresarse a su voluntad, pues hasta entonces habian sido las agrupaciones laicas las que habian levado la ini Aproximadamente un decenio mis tarde, sin duda alguna con un ojo pu retablo de Cimabue en Santa Chiara, vio la luz, para el convento dominico de Pisa, la mayor imagen de altar que hasta entonces habia adquirido la iglesia de una orden. En bli Chiara en Pisa, re ones, pra Perugii ane 124 © , B, Garrison, Ialian Romanesque Panel Painting cit., niims, 424-429, 440-443; D. Gordon, provenance for the Franciscan double-sided altarpiece by the Maestro diS. Francesco», Burlington Maga: (1982), pp. 708s. . 7 L, Tanfani-Centofanti, Notizie di artisti tratti det documenti Pisani, Pisa, 1897, pp. 119 ss H. Hanet ¢? dit, pp. 113 s. con nora 4. J, White, op. cit, pp. 62 88. con il 31; Cannon (como en nota 75), pp. 80's E Deu iim. 5; H. van Os, op. ¢tt, p. 34. Aaler, op. cit, p20» 4 imerin Ductio habia muerto, asi que el encargo se dirigio Jis - Sfonini™ En Santa Caterina, la iglesia pisana de Ia orden, habia, 1 ipa Simone seagraci6n, una imagen oficial temprana de santa C, till. ada quewaiheree desu cade nuestra atenci6n (fig. 226)". En 1301 fue reemplazada ca 1a te ya hemos dedi- Ho fe Deodato Orlandi (71 x 206 em) " 1 1301 por la imagen de ales ; cm), probablemente el primer retablo fijo de se gue se asemejaba en la eleccisn de los santos ala obra de Duccio Jo ijo del lu og de Siena®', El retablo de Simone, que siguié en 1319, c cio para los dom crnero sélo por kas medidas (229 x 343 em). “eon co! tituye una marca en nic su Le La obra de Simone Martini presenta el nu 2 on acraradanretsslogicntl evo concepto de un programa iconogei- fico completamente teologizado articulado en cuatro zonas, que armoniza su orden i ; ATENEO OBA ; aS, a su orden in- ecno mediante asociaciones formales con Ja fachada de la igle f reeno mediante axosiacionss for! Ia fachada de la iglesia, La fibrica catedra |icia yotica ya ya habia preparado para Duccio modelos para el marco, asi o St Ga BP : a el marco, asi como para Jos métodos de medida y proporcién de una tabla similar. La articulacién externa del rerablo pisano esta al servicio del contenido. Los iconos de la zona principal, como siempre, presentan un programa de culto local, en este caso determinado por el plan liisico de ls axis, a otra tres zonas amplian este nticleo central a una sinopsis de snel coritexte ue la hisroda de oj - sia. Ey i Ia orden en el contexto de la historia de a salvacidn y de a Iplesia, En ella se ineluyen Jos profetas en los frontones, los apé santos (ineluidos los Goctores de la Iglesia y Tomas de Aquino, atin no canonizado) en la predela. No es este el lugar apropiado para analizar este programa iconogritico pensado 2a%, Pero es posible describir el giro que tiene ahora lugar en el ste paso, que va mus alld de lo hecho por Duccio en su re- de en el incremento del mimero de figuras, en el in- in de la Iglesia, jo». Lo mais pare- stoles en la «galeria» y lo con extremada sut uso de la imagen de altar. tablo (fig. 243), consiste, adema tento de mostrar de manera didictica todo el programa de salva como si se tratara de una predicacién en imigenes, en el «iconostas tido gue se habfa visto hasta entonces se encontraba en las fachadas x6ticas de 1s igle- Sias, En eate edificio conceptual organizado, la imagen individual pierde sus preten- a etic culto como icono y es puesta al servicio de una mediacion didctiea de a Fe, dque la orden siente como su tarea. Por eso aparecen tan remarcadas Ios libros que los aang cactiben, Existen relaciones de contenido en sentido verrical entre las Sea eee ede la imagen, en las que los santos aparecen caracterizados més por el lugar que ocupan en el plan de la salvacis ‘ona, A pesar de todo jn que por su propia pers clesplendor que se detecta en la evolucisn de este genera, adit cid de la vieja funcién de la imagen de altar como friso de iconos. Al servicio de los tedlogos, la imagen se convierte en un medio para un fin ser njunto [a historia temprana de la imagen de altos, ne deja de sor- “espués de unos inicios reticentes, desempefi Al principio. sdlo exponian imagenes con mor dejaron libre el espacio a las hermandaces de constata la extin- Si se observa prender el papel que, una tras otra y ron en ella las érdenes mendicantes. vo de festividades especiales. Después. Bibliogratia en cap. 17, nota 18. © Clr. nota 5. © Chr, nota 60. © Al respecto, con mucho detalle: Cann ssi Jon (come nota 75). Pa ”~ IMacey y curto, 338 Jos con el culto a la imagen. Por dltimo, se ¢j 86 dicton ro, al tal que antes To habja heche 3s intereses con el que por op om ares en los asuntos relacion: cuenta de lt oportunidad que ofrecia el x6 Crucifijo pintado, para tealizar propaganda de sus prog », Logicamente, necesitaban la ayuda de bene inte que los obispos que habian salido de sus props, spado para realizar las pertinentes donaciones . ue convento: ef retablo de Simone Martini para $. Domenico de Orvieto se manera, El clero secular entré poco a poco en competencia y el ol almente costoso a Pietro Lorenzetti,§ ‘pal habian side tonces era el medio mis mode res, pero cada vez era mais free filas aprovecharan los fondos del ol sant nancid de es argo en 1320 un retablo i quienes habian defendido la imagen en la vida mun ares en competencia con las érdenes mendicantes, pode Arezzo ¢ hasta entonc las corporaciones de seg! 18.4 La sintesis de Duccio en la imagen para la catedral de Siena Hace mucho tiempo que sabemos que, en el altar mayor de la catedral de Siena, Duccio sintetizé dos géneros iconograficos importantes: la tabla mariana y la imagen de altar 0 retablo entendido como poliptico". Pero el plan correspondiente fue re dactado por el Comune, aunque Duccio lo ejecuté con brillantez. Florencia carecia de una imagen catedralicia municipal. En Siena, la suya se convirtié en el punto culmi nante de un culto a la imagen que, entretanto, se habia convertido en objeto de com- petencia entre los distintos grupos de la ciudad. Por entonces, también se estaban construyendo catedrales en otros lugares. En Florencia no se habia avanzado mucho en la fachada, En Siena también comenzaba a paralizarse la obra de la fachada. Pron- to hubo que renunciar al gigantesco plan de realizar las naves de una catedral con un tamafio hasta entonces desconocido. En Lucca se amplié la catedral tras la nueva fa- chada, En Pisa, donde la catedral no podia ser superada, se terminé el baptisterio y se construyé el Camposanto. Giovanni Pisano hizo el pilpito y una nueva portada, en la que un Angel presenta a la Virgen a la personificacion de Pisa y al emperador®. En Sie na habia hecho para la fachada de la catedral el gran ciclo de profetas, que anunciaba el milagro de la madre virgen, y encima de la portada principal habia representado a Ia patrona de pie entre la personificacién de la ciudad y la figura de Buonaguida Lu- cari, que ofrecié la ciudad a la Madre de Dios en la catedral*®, * Thidem, pp. 82 88, MJ. White, op. ct, pp. 80 ss.; E. Carli, I duomeo di Siena, Génova, 1979; J. HL Stubblebine, Dust i Bao” ninsegna and bis School, Princeton, 1979, pp. 31 ss.; E. Carli, Lar pittara senese del Trecento, Milan, 1981 FE Deuchler, op. cit, pp. 26 88,5 H. van Os, op. cit, pp. 39 ss.; H. Belting, «as Werk im Kontent», en H. Belting al. (eds.), Kunstgeschichte, Eine Einfiibrung, Berlin, 1986, pp. 186 ss. M, Seidel, Ginwunai Pisano a Genova, catilogo, Siena, 1987, pp. 179 ss. [Porta di $, Raniero}. il, 143 feo" reconstruccié, % M, Seidel, «Ubera Matris», Suidel-Jabrbuch 6 (1977), p. 96, nota 243; A. Middeldorf-Kosegarten. Sienes sche Bildbaner am Duomo Vecchio, Munich, 1984, pp. 77 ss. i. 540 IMAGES y cura La imagen de Daceio para catedral se sitia en este contexte, pero en tanto ons He ssen sobre tabla constituye un easo aparte. Su simple formato (49% x ayy ee 0 barneras establevidas hasta entonces en el medio de la pintura sobre 1 bla, 7 a on, annteseenies, Un intento de la autoridades munieipales dhe Massa Marittima de yn tur otra vey la obra fracas6 por falta de fondos*, La opinién publica scyuia con aten sion el avontecimicnto, y el cardenal Stefaneschi encargé a Giotto una imagen dea cla como respuesta ala obra de Duccio, para que Siena ny la fama de poseer la imagen de altar més bella del man Go, Todo ello quiere decir gue debemos preparamos para encontrarnos ante ng caso excepcional si intentamos introducir la obra en el contexto de nucstras diy, siciones. La sintesis de dos xsneros distintos para una imagen de altar tampoco cuenta, tarp. 1 San Pedro pen ir gozando d pudiera s La cleccion del altar mayor tiene que ver con situaciones que no s6lo conocemes gracias a los toques legendarios de las crdnicas posteriores. Si seguimos esos texton el altar fue el lugar en el que Buonaguida deposité la lave de la ciudad en 1260 para po nerla bajo la proteccién de la Virgen. Desde entonces, se alzé en él el retablo con les iconos dela Madonna del Voto y los cuatro santos de la ciudad (fig. 237), que ya em pezaban a presentar una apariencia muy arcaica®. Por este motivo el Comune le re emplazé con una nueva imagen votiva que retoma la tematica de la antigua imagen de la catedral en las cinco figuras de la primera fila, la Virgen en majestad entre los san tos de la ciudad arrodillados. También la gran vidriera del presbiterio de 1287 se ajus t6 ala nueva imagen, sélo que representa a la Madonna, en correspondencia con la advocacién de la catedral, en tres escenas de su asuncidn. En la nueva imagen de la ca tedral se conservé el tema de la Assunta, pero en un ciclo de ocho escenas del trans to de la Virgen ampliado en los afiadidos en forma de frontén. Un ciclo de la infancia intercalado con profetas adornaba la predela, El reverso presentaba un ciclo extenso de la vida de Cristo, En nuestro contexto, lo tinico que nos interesa ¢s la imagen prin cipal del anverso, por lo que ahora carecen de importancia los problemas relaciona- dos con su reconstruccién, La imagen principal, como salta a la vista enseguida, integra dos péneros iconosti- ficos en un mismo y dnico soporte, En el centro, la tabla marianade Marfa atin serva el frontén original, que aqui pierde su funcién, pero subraya atin mas el caric- ter de cita de esta parte central (véase cap, 18.2). El formato ancho con la hilera de santos presupone cl «poliptico», en el que, sin embargo, lo habitual eran los iconos con figuras de medio cuerpo (véase &: ada una vex mas en el friso de cundario. La figura de figura completa, one ap. 18.3). Su configuracién aparece ci POstoles, que, sin embargo, se ha convertido en un motivo s cuerpo entero de Matia exige un coro de santos igualmente de algo atin no visto en ninguna imagen sobre tabla, La solucidin que dio aqui fue frato de la improvisacién, Los sant s tienen Las mismas dimensiones que © E, Catl, arte a Massa Martuinua, Siewa, | * J. Gardner, «The Stefan Cf nota 37 "J. White, op at, pp. 137 ss con i, 14 76. H. van Os, op. ut, pp. 569s _ schi Altarpiveem, Jozrtal of the Warburg ard Courtaukd Institutes 87 (9741, pp. 5798 Or EET ll Las Mavoswas be Sins S41 jos Angeles reunidos alrededor del trono marméreo de la Virgen. 1 gue con san Pedro ¥ san Pablo introducen a ls denis santos. h antes Juanes, acfa tiempo que acu Los cuatro santos de la ; Je la cindac frimera fila completan a iconoyratia general con la local. Sila Maesta, encaryad he . Sila Muesta, encaryada por +s del Duomo, se compara con otro reublo «normale. que también encans fata un fugar destacado en Tos retablos de Siens | Ope Succio para el hospital de la catedraP, lo que estamos diciendo resulta aiin mis p aie: La eefetencia noeimativa Ue esta sepunda abt destica ad mas si ipnura en la sn emredtalicn;lo-gyre lacomerie ervuna dbiaitnica nueva ima La antigua imagen de la catedral leg6, desde lucgo, el tema de las figuras principa pero, como se comprenderi, no un modelo para la Maeva propiamente dicha, que hasta entonces se limitaba a la imagen de la Virgen en majestad con un cierre a modo de frontan (fig. 240). Por eso cabe que nos preguntemos si Duccio no s¢ inspiré en un Seeundo modelo, una obra hoy perdida, que en 1302 le encaryé el gobiemo de los Nueve para su «altar del palacio donde tenia su sede»: se trataba de una «Maestd con una predela»”. En definitiva, la Opera del Duomo se entendia a si misma como una gutoridad municipal, y el gobierno de la ciudad intervino ditectamente en 1510 para acelerar la conclusién de la nueva imagen catedralicia”, Esta imagen también la repi- ti6 poco después Simone Martini en un fresco del ayuntamiento, lo que hace atin més perceptible la nota comunal de Ja obra. Las tablas marianas habian estado en el cen- tro mismo de la competencia entre las hermandades y en 1302 las «usurpd» el propio gobierno municipal. El enorme trono de marmol, difundido en muchisimas réplicas Duccio hasta Citta di Castello y Badia a Isola, al parecer tuvo su La posicidn frontal del ala funcién de recor- desde el circulo de versién original en la imagen de Duccio para el ayuntamiento. nifio adquiria pleno sentido en este modelo, por ajustarse bien “hele un modo directo a los siguori sus obligaciones de gobierno. Por eso, en [a ima- seen de Simone Martini para el ayuntamiento se ha afiadido al nifio un texto que & horta ala justicia a quien lo contempla. El rono oficial que envuelve al nifo en la obra de la catedral, se explica facilmente en este contexto, — La Maesta de Duccio (Fig. 245), que no es ni una imagen de altar ai una imagen de culto en sentido habitual, sino que precisamente Ja reemplaza, plantea cuestiones que imagen catedralicia oficial la ciudad decidio acodir al pénero de la imagen de altar, al retablo, eligid una forma en realidad poco apropia dda para caracterizar a la Virgen de la manera deseada, Lat soluciin adpotada ofrecia, no obstante, la posibilidad de representar a los santos locales en uns WRC alobal de Ja Iplesia celestial que podia rivalizar con un programs catedralicio, El patriotisme sie- nés se ocupé de que sus santos ocuparan lugares priviley dos en la imagen. En la de- ticatorts heerita.en el eveabel del trono, se menciona a kt Madonna como Puss principal de la ciudad. Quie al tendria la impresion de que en fa ima requicren mas atenci6n. Si para la visitase la cated ® Poliptica, nim. 47 de la Pir 885 F Deuchler, op. eit, p- 216, 11. van Os. 2 J. H. Stubblebine, «Duccio’s Macsto 38 F Deuchler, op. af, pp. 265 ” J, White, op. eit, p. 195 nam. 31 seoneca ke Sia Tort (com ct nota 871. pp 92851 White, op at, pp. 70 yp 4 (IN » 297 er) op eit, Newer, Art Quarterly 38 1972), pp. 239 113112 toe the Chapel of the Iusces ¥¢ 542 toda la corte celestial con el Gnico propésito de asegurar la 4) gen se hallaba reunida yacion de Siena. — ; Mons circunstancias que rodearon la génesis de esta imagen permiten reconocer el cy, jcter competitivo con las hermandades seglares y las 6rdenes. Duccio tuvo gue jurar ‘con la mano sobre los Evangelios» el cumplimicnto del contrato concluido el 9 de gc. tubre de 1308 con la Opera del Duomo para «pintar la tabla para cl altar mayor de |g iglesia de Santa Maria de Siena». Duccio promete que la «pintard y hard tan bi como pueda con la ayuda de Dios». Se compromete a no aceptar otros trabajos dur te el tiempo que le ocupe el encargo y a trabajar sin interrupcién en él a cambio de 16 soldi por dia que pinte en él «con sus propias manos». Dos afios mas tarde intervino ¢ gobierno para mantener los costes dentro de un margen y acelerar la conclusién de la nueva gran tabla». En junio de 1311 por fin legé la hora, y se preparé un grupo de miisicos para trasladar la tabla terminada a la catedral”. El acontecimiento tuvo lugar 19 de junio hacia mediodia en forma de una procesién en la que participé toda la ci. dad, segiin cuenta algunos decenios mas tarde la crénica de Agnolo de Tura®. N. sulta légico que una imagen de altar, que al fin y al cabo forma parte del inventario li tiirgico, constituya, como si fuera una imagen de culto, el centro de una procesién que seguia el modelo de los encuentros de cénticos de las hermandades. En su antigua ubi cacién, la imagen catedralicia no estaba siempre a la vista, sino que, como documentan fuentes escritas del siglo xv, solfa encontrarse oculta tras unas cortinas, como sucedia habitualmente con las imagenes de culto”. El problema que se plantea es cémo se definfa en este caso concreto el caricter de una imagen de culto, tarea de la que se ocupan estas paginas. Se reemplazaba un «ori- ginal» antiguo, y no sdlo se subrayaba su novedad, sino también la belleza que habia logrado el arte del conciudadano Duccio. Con ello se desplaza el acento de las leven das sobre los origenes y del cardcter milagroso de las imagenes objeto de veneracién al valioso presente que la ciudad hacfa a la Madonna con la obra, para rogarle que la aceptara como suya. El caracter votivo, que también distinguia al propietario, era co- min a todas las tablas de la Virgen encargadas por las hermandades. En la imagen re- alizada para la catedral se afiadia, ademas, la cualidad de un encargo oficialisimo del gobierno municipal, que sanciona una vez mas la consagraci6n de la ciudad a Maria mediante una imagen votiva de belleza y dimensiones inusitadas. Con ello se repite el doble sentido de las primeras tablas marianas: procurar prestigio a una hermandad y otorgarle un simbolo de identidad propia en el ambito urbano y estatal. La inscripci6n de la tabla, una de las primeras de su tipo, resume el caricter voti vo con la brevedad y concisién propias de las dedicatorias. No ¢s la inscripcién de un artista, sino una oraci6n que el gobierno municipal dirige a la Virgen en nombre de la ciudad y con las palabras de los cénticos y las aclamaciones: «Santa Madre de Dios, sé % Ihidem, p. 192, nim. 28 * Chr nota 9. L.A. Muratori, Reruns Italics um Seri co + Rerum Halicarum Scriptores, XN/6, Bolonia, 1951, p. 90, Cir, también J. White, op. cl. PP pong near zeeil nia, 1931, p. 90, Clr también J. White, op. cP 1. van Os, op. ail, p. 55. LAS MADONNAS DE SIENA 543 Ta el origen de la paz en Siena y concede [larga] vida a Duccio, que te ha pintado as [extraordinariamente bella». De este modo, la propia ciudad hace referencia ala cx lidad del regalo que hacia a la Madonna