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Fundamentos de Neuropsicología y Neurodiagnóstico

UNIDAD 1 ACERVO 1.3

Asimetrías cerebrales

Concepto de asimetría cerebral

Aunque en diversas especies animales se pueden observar diferencias interhemisféricas, sin


embargo, únicamente en la especie humana éstas constituyen un rasgo específico de su
mayor grado de desarrollo telencefálico. En la antigüedad ya se intuía la existencia de
posibles diferencias entre ambos hemisferios cerebrales en los seres humanos, aunque las
primeras evidencias no se empezaron a poner de manifiesto hasta el siglo XIX, a partir de
la localización de las áreas cerebrales que regulaban el lenguaje.

En 1710, Petit demostró que existe un entrecruzamiento de las vías motoras en las
pirámides bulbares, confirmando que el control motor dependía del hemisferio opuesto al
de la extremidad inervada. Más tarde, las aportaciones realizadas por los frenólogos y las
teorías localizacionistas contribuyeron al desarrollo del concepto de dominancia asimétrica
del cerebro. Dax y Bouillaud informaron del predominio del hemisferio izquierdo para el
lenguaje y posteriormente Paul Broca en 1861 demostró que efectivamente el centro del
lenguaje expresivo estaba situado en el lóbulo frontal izquierdo. Uno de sus pacientes,
apodado "Tan", sufrió un daño cerebral en esta zona del cerebro, por lo que perdió
definitivamente su lenguaje expresivo, repitiendo únicamente la sílaba "tan" como única
forma de expresividad lingüística. Algunos años después el neurólogo alemán Karl
Wernicke localizó el lenguaje comprensivo en el lóbulo temporal izquierdo, mientras que
otro neurólogo de la misma nacionalidad, Hugo Liepmann, en 1900 empezó a publicar las
observaciones realizadas sobre pacientes apráxicos, comprobando que las apraxias causadas
por lesiones del hemisferio izquierdo eran de mayor gravedad que las provocadas por
lesiones homologas en el hemisferio derecho.
Todos estos hallazgos, que se producían dentro de la corriente localizacionista entonces
dominante, concedían una mayor importancia al hemisferio izquierdo, por lo que a partir de
entonces pasó a ser considerado como el hemisferio dominante. Por el contrario, el
hemisferio derecho durante mucho tiempo ocupó un lugar secundario, ya que sus lesiones
no provocaban trastornos importantes en el lenguaje. Este papel de hemisferio subordinado
ha persistido hasta hace pocas décadas, aunque hoy ya se dispone de suficiente información
acerca de determinadas competencias cognitivas, perceptivas, motoras en las que el
hemisferio derecho tiene una mayor importancia funcional que el izquierdo (Springer &
Deutsch, 2001).

Aunque la Neuropsicología y otras ciencias interesadas por el estudio de las diferencias


hemisféricas siguen utilizando de manera generalizada el término de dominancia cerebral
para referirse a la mayor importancia que tiene el hemisferio izquierdo para el lenguaje, sin
embargo, resulta más apropiado hablar de asimetría cerebral o de diferenciación
hemisférica, ya que ambos hemisferios son cualitativamente distintos, es decir procesan la
información de un modo diferenciado. Mientras que el izquierdo suele ser el hemisferio
dominante para el lenguaje, en cambio el derecho lo es para el procesamiento no verbal.

Las asimetrías hemisféricas únicamente se manifiestan en las áreas de asociación cortical,


siendo aquí donde se aprecian las posibles diferencias funcionales entre ambos hemisferios.
Podemos distinguir los conceptos de diferenciación, asimetría, dominancia y lateralidad
cerebral en los siguientes términos (Portellano, 1992; Hellige, 1993).

a) Diferenciación hemisférica: el hecho de que cada hemisferio tenga un estilo


cognitivo diferente. Con menor frecuencia se utiliza el término para referirse a las
diferentes competencias que tienen ambos hemisferios.

b) Asimetría cerebral: el hecho de que una zona del cerebro tenga una capacidad para
procesar y almacenar información diferente que la región homologa correspondiente
al otro lado del cerebro.

c) Dominancia cerebral: es el predominio de un hemisferio sobre otro en una


determinada función cognitiva. Generalmente el término de dominancia cerebral se
sigue utilizando de un modo restringido para referirse a la mayor importancia que
tiene el hemisferio izquierdo en el control del lenguaje. Tanto la asimetría como la
dominancia cerebral son procesos inconscientes, centrales e involuntarios que no se
pueden modificar mediante la educación o el entrenamiento. Únicamente ciertas
lesiones cerebrales pueden provocar un cambio en la dominancia cerebral,
especialmente si se producen durante los primeros años de vida.

d) Lateralidad: en un amplio sentido, lateralidad es un sinónimo de la dominancia


cerebral y se entiende como el predominio del hemisferio izquierdo para el lenguaje.
En un sentido más restrictivo por lateralidad se entiende la manifestación efectora
de la dominancia para el lenguaje expresada mediante la utilización preferente de
mano, pie, ojo y oído. A diferencia de la asimetría cerebral, la lateralidad es una
función consciente, voluntaria y periférica, que puede ser modificada mediante el
entrenamiento. Prueba de ello es que existe un porcentaje variable de personas con
lateralidad contrariada, generalmente zurdos que han sido obligados a utilizar la
mano derecha para escribir.

Asimetría estructural

Aunque las estructuras del sistema nervioso están duplicadas, no son totalmente simétricas,
ni estructural ni funcionalmente. Los estudios anatómicos llevados a cabo en el ser humano
han mostrado cierto grado de asimetría en la corteza y otras estructuras subcorticales. El
plano temporal izquierdo es mayor que el derecho en 64% y el derecho que el izquierdo en
11% de cerebros estudiados postmortem. Esta asimetría se encuentra presente en el cerebro
de fetos no natos. Estudios realizados con tomografía axial computarizada han encontrado
además que la región occipital izquierda es mayor que la derecha mientras que el área
frontal derecha es mayor que la izquierda en la mayoría de los casos. Los cráneos de
algunos fósiles también presentan una región parieto-temporal izquierda mayor que la
derecha.

Asimetría funcional

Aunque ya desde el siglo XIX Broca observó que la lesión de la región frontal izquierda
afectaba el lenguaje y posteriormente Wernicke advirtió también problemas de lenguaje en
casos de lesiones en el área temporal izquierda, en las últimas décadas se ha acumulado
evidencia de una marcada asimetría funcional entre los dos hemisferios. Principalmente las
evidencias provenientes de la neuropsicología a partir del estudio de las consecuencias de
lesiones unilaterales, han mostrado que la lesión del hemisferio izquierdo de los individuos
diestros afecta principalmente procesos que requieren un procesamiento analítico, lógico y
secuencial de la información —como en el caso del lenguaje— produciendo, dependiendo
de la localización de la lesión, afasia, alexia, agrafía o pérdida de la memoria verbal; por
otra parte, la lesión del hemisferio derecho afecta procesos que Implican el procesamiento
simultáneo, paralelo o gestáltico de la información —como es el requerido para el
reconocimiento de caras, objetos, lugares, ubicación espacial de objetos o del propio cuerpo
— y el procesamiento de la información auditiva no verbal como el reconocimiento de
sonidos como la lluvia, la risa, el llanto, la melodía y la entonación afectiva de los mensajes
verbales.

Cerebro escindido

Además de las lesiones corticales, el estudio del síndrome del cerebro escindido (split
brain) ha aportado más evidencias. La sección experimental del cuerpo calloso y de la
comisura anterior (haz de fibras que interconecta puntos homólogos de cada lado de la
corteza cerebral) en animales, sobre todo en gatos y monos, ha demostrado la función que
desempeña cada hemisferio y la intercomunicación entre ellos en procesos como el
aprendizaje y la memoria. Sperry observó que si se entrena a un gato comisurotomizado a
apretar una palanca ante un estímulo visual, pero con un ojo tapado a fin de que la
Información sólo llegue a un hemisferio, y después se prueba nuevamente el aprendizaje
pero se tapa el ojo originalmente entrenado, el gato no puede realizar la tarea; en tanto que
si se le entrena bajo las mismas condiciones antes de la cirugía y se le prueba después de la
sección, el gato es capaz de realizar la tarea ante la estimulación de cualquiera de los dos
ojos. Esto significa que en un gato el engrama del aprendizaje se transfiere a ambos
hemisferios; los estudios en el ser humano han mostrado que el engrama parece permanecer
en sólo un hemisferio.

En el decenio de 1950-59 se utilizó ampliamente esta misma técnica en pacientes con


epilepsia multifocal de difícil control farmacológico, con el objeto de evitar la
generalización de las crisis. Este síndrome permite estudiar cada hemisferio por separado,
como en el caso de los animales. Los pacientes comisurotomizados no presentan
alteraciones aparentes en condiciones normales, puesto que la información llega a cada lado
del cerebro; no obstante, mediante pruebas diseñadas especialmente en las que se impide
que la información llegue a uno de los hemisferios, se ha hecho evidente que cada lado del
cerebro procesa la información de manera diferente, es decir, existe especialización
hemisférica.

Tales pruebas son posibles debido a que la información proveniente de cada lado del cuerpo
proyecta principalmente a un hemisferio. Es necesario recordar que las vías sensoriales se
decusan (entrecruzan) de tal forma que la información del lado izquierdo del cuerpo
proyecta a la corteza derecha y viceversa. Aunque la decusación no es total y varía para
cada modalidad sensorial, la mayoría (80% más o menos) de las fibras cruzan al otro lado y
posteriormente parten de la corteza fibras hacia la corteza contralateral vía el cuerpo
calloso. Cuando las comisuras han sido seccionadas, la información permanece sólo en un
lado de la corteza. En el caso de la vía visual, los estímulos provenientes del campo
externo, por ejemplo, el derecho, de una retina no se decusa, pero la información
proveniente del campo interno de esa misma retina si pasa al otro lado y viceversa. Lo
anterior implica que si se presenta un estímulo en el campo extremo derecho a una persona
con el cuerpo calloso seccionado, la información solamente llegará a la corteza izquierda
(figura 1.1). Cuando se presentan estímulos verbales, por ejemplo palabras, al hemisferio
derecho, los pacientes son incapaces de leerlos o de escribirlos, tampoco pueden ejecutar
órdenes verbales con la mano izquierda, tan solo conseguirá reconocer algunas palabras,
por lo general sustantivos de uso frecuente; en cambio, si esta misma información llega al
hemisferio izquierdo podrá ejecutarla sin problemas. No obstante, si la información no es
verbal, como en el caso de figuras que debe copiar, sólo podrá hacerlo si los estímulos
llegan al hemisferio derecho pero no le será posible describir verbalmente lo que está
haciendo y, en cambio, si llegan al hemisferio izquierdo no logrará copiarlas. Lo mismo
sucede con estímulos emocionales, si se presenta la fotografía de una mujer desnuda al
hemisferio derecho, el paciente muestra signos de turbación pero no consigue describir por
qué.
Figura 1.1. Representación esquemática de
la vía visual y de la decusación de las fibras
del nervio óptico. Los objetos en el campo
visual derecho de ambos ojos se proyectan
principalmente a la corteza visual primaria
izquierda y viceversa. (Alcaraz, 2001;
capítulo 5).

La función del hemisferio derecho en el procesamiento de la emoción, así como la


especialización hemisférica, se hicieron evidentes también por medio de la prueba de
Wada, que consiste en introducir amital sódico (un anestésico) a un solo hemisferio,
inyectándolo directamente en una de las ramas de la carótida interna que irriga a cada
hemisferio. De esta manera, se interrumpe temporalmente la actividad de uno de los dos
hemisferios. Esta técnica fue desarrollada por Wada para determinar la especialización
hemisférica en pacientes que deben sufrir una cirugía y detectar el hemisferio dominante
para el lenguaje antes de la intervención. Cuando se anestesia el hemisferio dominante para
el lenguaje —generalmente el izquierdo para los diestros—, el paciente se queda sin habla
y su estado de ánimo es eufórico, mientras que cuando se anestesia el hemisferio no
dominante (el derecho), el individuo presenta otro tipo de alteraciones, como dificultad para
reconocer rostros y melodías, para orientarse en el espacio, realizar tareas espaciales,
además de que su estado de ánimo es depresivo.

Ha sido muy difícil demostrar esta asimetría en individuos íntegros, sin embargo, se han
diseñado técnicas especiales para ello, como la presentación taquitoscópica de estímulos
visuales (es decir, de tan solo unos milisegundos) a un solo campo visual o la estimulación
dicótica, que consiste en presentar simultáneamente información diferente a cada oído. Con
estas técnicas ha sido posible corroborar la función de cada hemisferio en individuos sanos,
aunque menos claramente que en pacientes.
El grado de dominancia hemisférica no siempre es completo, particularmente en el caso de
los individuos zurdos. Aunque en la mayoría de la población (65%) el hemisferio izquierdo
es dominante para la mayor parte de las funciones, en 35% de la población diestra no se
observa afasia después de lesiones en el hemisferio izquierdo y viceversa para los zurdos,
de tal modo que una persona puede presentar dominancia del hemisferio derecho para el
uso de la mano, pero dominancia del izquierdo para el lenguaje o el uso del ojo y viceversa.
Esta asimetría incompleta posiblemente sea fuente de algunas alteraciones
neuropsicológicas como el tartamudeo o problemas en la lectoescritura.

Aunque no se conocen totalmente las bases de la especialización hemisférica, existen


evidencias que señalan a un componente genético importante.

Durante mucho tiempo se consideró la especialización hemisférica exclusiva del humano,


sin embargo, cada vez se acumula más evidencia de asimetría funcional en los animales,
por ejemplo, la lesión de la corteza frontal derecha en ratas tiene un efecto diferente en
machos y hembras, en los primeros produce hiperactividad y en las hembras no, en tanto
que la lesión del lado izquierdo no produce este efecto en ninguno de los dos sexos. Sin
embargo, la asimetría encontrada en otras funciones, como la preferencia de pata o de giro,
suele no ser consistente, es decir, que aunque se observa dominancia de uno de los dos
hemisferios en cada animal, no en todos los animales es el mismo hemisferio.

Diferencias intrahemisféricas

En algunas personas zurdas se observa una superioridad lingüística en el hemisferio


derecho; sin embargo, al igual que en los diestros, la mayoría presenta una dominancia del
hemisferio izquierdo.

De acuerdo con Kinsbourne y Hiscock (1977), la relación entre dominancia hemisférica y


lateralidad manual es la siguiente: las personas diestras representan aproximadamente un
90% de la población, y el 90% de ellas muestran una dominancia cerebral para el lenguaje
en el hemisferio izquierdo. Las personas que utilizan la mano izquierda o que son
ambidiestras (alrededor de un 10% de la población) forman un grupo heterogéneo; entre la
mitad y dos tercios de los zurdos presentan dominancia izquierda para el lenguaje, pero
aproximadamente un tercio de esta población tiene dominancia del hemisferio derecho, y
un número apreciable utiliza ambos hemisferios.

Con respecto al efecto de una lesión cerebral sobre la conducta, una inferencia basada en la
observación de casos clínicos sugiere que la afasia es más frecuente y menos severa en
individuos que utilizan la mano izquierda, que en los diestros. La explicación que se ofrece
es que el lenguaje se encuentra representado en una región más extensa (bilateralmente), lo
que significa que una lesión afectará esta área más fácilmente, pero es menos probable que
la inactive completamente (Hécaen y Ajuplaguerra, 1964). También se ha señalado que los
pacientes afásicos zurdos son más aptos para recuperar el lenguaje y que lo hacen más
rápidamente que los diestros, después de daño cerebral (Luria, 1977). Este pronóstico
favorable a los afásicos que no son diestros puede interpretarse en el sentido de que su
lenguaje está menos lateralizado. Otros indicadores de que los mecanismos en los que se
basa el lenguaje se encuentran menos lateralizados en individuos que no utilizan la mano
derecha, proviene de estudios acerca de asimetrías conductuales en sujetos normales. En
general, y respecto de los diestros, los sujetos no diestros muestran una ventaja del oído
izquierdo o una asimetría menos marcada del oído y del campo visual derechos ante la
presentación del material verbal (Kimura, 1976).

Los efectos de las alteraciones que se observan después del daño cerebral en cada
hemisferio han sido resumidos por Hécaen y Albert, 1978; y Levy, 1974a (cuadro 1.1).

En general, las lesiones en el hemisferio izquierdo, además de causar varios tipos de afasia,
pueden ocasionar trastornos de conductas que no están relacionadas con el lenguaje. Estos
trastornos incluyen simultagnosia, que es una inhabilidad para percibir más de un objeto a
la vez. Los pacientes que tienen esta deficiencia no son capaces de percibir los detalles de
un dibujo. Al seguir un objeto presentan movimientos oculares normales; sin embargo, sus
movimientos son anormales cuando observan un dibujo. También pueden manifestar
deficiencias en la orientación izquierda-derecha, asomatognosia bilateral y agnosias
visuales para objetos y colores. En aquellas tareas que requieren la elaboración de
categorías conceptuales, su ejecuciones también deficiente. En otras ocasiones, presentan
diversos tipos de apraxia.

Cuadro 1.1 Resumen de las alteraciones conductuales producidas por lesiones en los
hemisferios cerebrales

Izquierdo Derecho
1. Afasia 1. Alexia espacial
2. Alexia 2. Agrafía espacial
3. Agrafía 3. Apraxia construccional
4. Perdida en la consolidación de la 4. Prosopagnosia
memoria verbal 5. Hemisomatoagnosia
5. Perdida de la categorización 6. Agnosia espacial
abstracta 7. Topografoagnosia
6. Apraxia ideomotora 8. Falta de una forma adecuada en los
7. Apraxia ideacional dibujos
8. Autopoagnosia 9. Deficiente cierre visual
9. Simultagnosia 10. Amusia (inhabilitan para reconocer
10. Perdida de la discriminación tonos o ritmos musicales o de
derecha-izquierda reproducirlos, lo que a su vez
11. Falta de detalles en el dibujo puede acarrear problemas con la
12. Ejecución baja en pruebas de escritura o la dicción). 
matrices de Raven 11. Falta de la consolidación de la
13. Ejecución baja en pruebas de memoria
capacidad intelectual (verbal) 12. Pobreza en las matrices de Raven
13. Ejecución baja en las pruebas de
capacidad intelectual (ejecutiva)
Fuente: Adaptado de Lery, 1974ª.
En contraste, los síndromes causados por lesiones en el hemisferio derecho se caracterizan
por alteraciones en la orientación espacial (que se manifiestan en varias áreas:
construcciones, dibujos, lenguaje escrito, cálculos escritos, memoria espacial, nociones
topográficas), inatención a un hemicampo en el espacio extracorporal (agnosia espacial
unilateral) y a una parte del cuerpo (menisomatoagnosia), prosopagnosia (inhabilidad para
reconocer caras). Estos pacientes son capaces de reconocer una cara como rostro, pero no
pueden identificarlo. Al dibujar, lo hacen detalle por detalle, sin percibir el objeto como un
todo. Por el contrario, los pacientes que tienen lesiones en el hemisferio izquierdo muestran
el patrón inverso: sobresimplificación del dibujo, con una adecuada gestalt, pero carente de
detalles. Las lesiones el hemisferio derecho también producen amusia y deficiencias en la
percepción y en el recuerdo de material no verbal, y asimismo del material que contiene
una estructura perceptual compleja. Al parecer, con la excepción de este último grupo de
deficiencias, todos los trastornos asociados con lesiones del hemisferio derecho tienen en
común el ser de naturaleza multisensorial y espacial.

De acuerdo con autores como Milner (1967), las deficiencias aparentemente se relacionan
con material cuya etiquetación verbal es muy difícil. Estas alteraciones se manifiestan
independientemente de la naturaleza de la tarea (aprendizaje, retención o identificación) y
de la modalidad sensorial utilizada para la presentación del estímulo (Hécaen y Albert,
1978).

Durante los últimos años se han realizado numerosas investigaciones acerca de las
diferencias que existen entre ambos hemisferios. Gracias a las nuevas técnicas
neurofisiológicas y experimentales ha sido posible estudiar tanto sujetos neurológicamente
intactos, como individuos con lesiones, y de esta forma se ha podido dilucidar con mayor
precisión el papel que cada uno de los hemisferios desempeña en el comportamiento. La
información acerca de la organización cerebral de los dos hemisferios se obtuvo
básicamente a partir de cuatro fuentes principales: estudios neuropatológicos,
electrofisiológicos, conductuales y anatómicos.

Aparentemente, lo que distingue a cada hemisferio cerebral no es el tipo de estímulos que


procesa, sino la forma en que lo hace y el modo cognoscitivo o estrategia que cada
hemisferio emplea. En la mayoría de los individuos, el hemisferio izquierdo analiza
secuencialmente la entrada sensorial, abstrae los detalles relevantes y les adhiere una
etiqueta verbal, mientras que el hemisferio derecho atiende a la configuración total de
estímulo y sintetiza los fragmentos de los datos perceptuales en un todo. El hemisferio
izquierdo procesa información de forma secuencial, lingüística y analítica, mientras que el
hemisferio derecho procesa información de forma paralela, holista, espacial y no
lingüística.

Levy ha resumido las implicaciones biológicas y evolutivas de la especialización


hemisférica:

Aparentemente, la evolución del hombre dependió de una asimetría que utilizó


los beneficios del lenguaje sin producir al mismo tiempo una deficiencia fatal
en la organización perceptual. Los cambios evolutivos drásticos de los
hemisferios funcionalmente simétricos del mono al de hemisferios
significativamente asimétricos del hombre, se correlacionan con la
discontinuidad de los animales mudos a los parlantes. Aquellos monos-hombre
que poseyeron en ambos hemisferios una asimetría para el lenguaje, pero no
poseían la habilidad de ver un león hambriento, encajado como una figura
escondida entre los árboles y pastos de la selva, pagaron por su lenguaje con sus
vidas. Mientras que su primo, que poseía lenguaje, además de un hemisferio
mudo que separaba figura-fondo, vio al león, escapó y para bien o desgracia de
la humanidad, dio lugar a la raza humana (1974b, pág. 180).

En el cuadro 1.2 se presenta un resumen del procesamiento de información que cada


hemisferio lleva a cabo.

Cuadro 1.2 Datos sobre dominancia cerebral obtenidos de investigaciones con pacientes
comisurectomizados

Organización funcional
Hemisferio izquierdo Hemisferio derecho
1. Codifica información sensorial con 1. Codifica información sensoriales
base en descripción lingüística términos de imágenes
2. Análisis temporal 2. Sintetiza espacialmente
3. Efectúa comparaciones 3. Hace pareamiento visual sin
conceptuales independientemente realizar comparaciones
del contenido lingüístico conceptuales
4. Percibe detalles 4. Percibe forma
5. Falta de un sintetizador gestáltico 5. Falta de un analizador fonológico
6. Comunicación verbal 6. Maneja relaciones espaciales y
7. Procesamiento lingüístico y efectúa el análisis de las partes en
numérico relación con el todo
8. Pensamiento analítico y secuencial 7. Reconocimiento perceptual de
cosas
8. Pensamiento no verbal

Bibliografía:

Ardila, A. y Ostrosky-Solis, F. (1991) Diagnostico del Daño Cerebral. Enfoque


neuropsicológico. (25-30) México: Trillas.

Corsi, M. (2004) Aproximaciones de las neurociencias a la conducta (2da edición) (50-53)


México: Editorial El Manual Moderno.

Portellano, J.A. (2005) Introducción a la neuropsicología (163-164) España: McGraw Hill.


https://www.youtube.com/watch?
v=KklhKUuj6EM&list=PLosFJAAmIG0IwNgRFI8c2Q8_93UuzyDe1

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