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UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

SEDE: Bogotá

XANDER ORLANDO DENA BENT – DERECHO

INTRODUCCIÓN AL DERECHO

SAN ANDRÉS ISLAS

2021
A mi entender el alma de la toga representa la grandeza del espíritu que contiene la moralidad
que determina la actuación del abogado frente aquello que considera correcto o incorrecto y esa
postura claramente obedece a un comportamiento que se basa en el carácter del individuo
teniendo en cuenta que el verdadero abogado es aquel que da consejos jurídicos e imparte
justicia, que no se aprende en la academia sino en la en la vivencia diaria del ejercicio de la
profesión para así llegar a un balance de la ética y la ley.
La fuerza interior
En nuestro ser encuentra la fuerza que es imposible de hallar en otro lugar ya que esta nos
impulsa a combatir una y otra vez las injusticias, pero también aquellas habilidades que nos
impulsan a salir adelante a pesar de los obstáculos que se nos presentan a lo largo del camino ya
sea como estudiante a como profesional. En nosotros esta la definición de justicia, el alimento
para sustentarla, el noble estimulo para anteponerla al interés propio y el sentimentalismo para
templar las armas de combate.
La sensación de justicia
Conocer la vida es mas allá que memorizar que es él derecho y como funciona porque lo que la
vida reclama no está escrito en ninguna parte por tal razón debemos encontrar un punto medio
entre la sensación de saber si el caso se ganó, sino que si se hicieron las cosas de la manera más
justa y honorable posible. Pero para que esto suceda el hombre necesita un sistema moral para
que le dicte lo que debe aceptar o no sin tener que apoyarse en el marco jurídico de manera
positivista que a veces sobre pasa los extremos. La justicia nos es más que el acto de repartir
casa a la humanidad, sino que saber decidir a quién le pertenece por derecho. Es ética, equidad,
honestidad y la constante voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. “Es ser bueno y no
más, sed lo que he sido- entre vosotros: Alma.” (Ángel Ossorio)
Secreto profesional
La prudencia es vital en la vida abogacil ya que se debe evitar hacer conocer a terceros sobre el
trabajo desempeñado, al dar a conocer el secreto de un cliente puede ser atroz para el veredicto
del juez. El hombre mas reservado y mas discreto no le confía los secretos a nadie,
absolutamente a nadie.
La Moral del Abogado.
“Abogado que sucumba al qué dirán, debe tener manchada su hoja de servicios con la nota de
cobardía.”, esto es cierto, ya que muchas veces las decisiones tomadas se ven
influenciadas por el qué dirán, y aquí es importante resaltar que lo que para unos es justo, puede
que para los otros no lo sea. Así que cada abogado, debe actuar dependiendo sus capacidades
morales y defender sus ideales hasta el final.
La chicana.
En cierta forma es como tergiversar la ley para nuestro beneficio; o mas bien el beneficio del
cliente; pero, el sentido de el buen desempeño de la abogacía es algo que se ha ido perdiendo,
donde la chicana puede que en ciertos casos no sea tan mal visto como en otros. Es totalmente
acertado que la abogacía es una constante lucha de pasiones, pero está en nosotros no sucumbir
a ellos. Esto no quiere decir que debamos ser totalmente fríos y escépticos, sino que no
podemos ser sabios a la hora de tomar una decisión.
El desdoblamiento psíquico.
Es muy interesante el punto este que toca el autor. Me parece que, para proceder muchísimo
mejor en un caso, es de gran importancia llegar a conectarse con el cliente. Para esto, es bueno
dejar a un lado nuestros intereses y nuestro bienestar, y ponernos en los zapatos del cliente. No
es cuestión de olvidarse quiénes somos, sino el renunciar a ciertas cosas que podrían
interrumpir nuestro trabajo y utilizar nuestras facultades como buenos abogados.
La independencia.
Los abogados deben actuar con cierta independencia es necesario tener autonomía y voluntad
propia para las decisiones. Teniendo en cuenta que la abogacía se ejercer con libertad, pero a su
vez puede ser influenciado por lo que un asesor o algún allegado le sugiera. Claro esta que esto
no valla a opacar nuestra moral y nuestro sentido de la justicia.
El trabajo.
La profesión, y el trabajo de abogado es un trabajo maravilloso, es necesario saber y entender
sobre una gran cantidad de temas, y tener claridad en cada una de las palabras que se
pronuncian y las repercusiones que pueden llegar a tener. Pero hay algo claro, la calidad del
abogado va ligada a la calidad de la persona, cada quien decide qué clase de abogado quiere ser
y de qué manera va a desempeñar su trabajo. Involucra muchos sacrificios, dedicar muchas
horas de sueño para logra sacar adelante el caso.
La palabra.
La palabra es un don que muchos aún no hemos aprendido a utilizar; al mismo tiempo un arma
que si no la utilizamos correctamente tanto nosotros como otras personas pueden salir heridos.
Es cuestión de darle el uso correcto y también del merito respectivo, pues de no ser por ella
muchos a sabríamos comunicarnos apropiadamente. Tal como se expresa el autor: “El abogado
debe ser muy deductivo, y debe notar y aprender qué palabras le gustan al juez, para usarlas y
tener el poder la palabra a su favor.”
El estilo forense.
Como ya se ha mencionado antes, la abogacía es una profesión para ser amada. Es necesario
sentir esa pasión por la Justicia y por querer hacer que esta se cumpla. Pues estoy
totalmente de acuerdo cuando el autor nos dice que “se puede vivir sin belleza, sin riqueza,
hasta sin salud, mas no sin justicia.”. Es que definitivamente, es algo primordial en la vida de
toda persona, pues de prevalecer la justicia, podríamos decir que las riquezas estarían bien
repartidas, que la belleza la hallaríamos en todas las cosas y que las condiciones de salud serian
muchísimo mejores.
Elogio de la cordialidad.
Lo que el autor quiere trasmitir en este capítulo, es que a pesar de lo que se dice de los
abogados y de los jueces, eso que crea desconfianza entre ellos, hay que dejarlas a un lado para
un mejor desenvolvimiento entre todos. A fin de cuentas, todos, tanto Magistrados como
abogados tenemos la misma misión, la de trabajar por la justicia. Tanto es así que
podríamos ser comparados con químicos y biólogos, tomando en cuenta que el bufete
y el estrado vendrían siendo nuestros laboratorios de trabajo.
El Arte y la Abogacía.
Si bien es cierto, el arte se desarrolla por medio de las pasiones y de los sentimientos. Y los
abogados se nos es referido el don de la palabra, la oratoria y la escritura, que es la expresión
artística más elevada y noble. Es necesario tomar en cuenta lo que nos dice el autor, hay que
leer más, sobre todo, hay que enterarse de muchos temas, hay que ser un artista de la sociedad,
un artista del derecho, hay que perfeccionar el arte del habla y el arte de la escritura para
lograr ser el mejor profesional.
Libertad de defensa.
No me parece adecuado que un particular pueda defenderse por sí mismo. Sí, tiene razón
cuando dice que es vejatorio eso que le impongan pedir justicia por boca ajena, pero ¿no es ese
el motivo por el cual existen los abogados? Es tan absurdo como decir que yo tengo derecho a
gozar de buena salud y por eso yo mismo me voy a prescribir los medicamentos que necesito,
sin saber si funcionarán o no. Por algo están los doctores que han estudiado bastante como para
saber que medicamentos debe prescribirle a la otra persona. Así mismo, me parece que no
cualquier persona tiene el vasto conocimiento de las leyes que tiene un abogado, y no solo eso,
sino el de saber cómo darle el correcto uso.
El amianto.
No me parece justo que, por ser abogado, no se pueda tener acciones en alguna compañía o
ejercer un cargo de administrador en ésta. Porque si bien es cierto, el abogado ejerce para lograr
la justicia y ecuanimidad entre las personas, sin embargo, no por eso no significa que aparte de
ejercer como abogado pueda ser un hombre de negocios. Así mismo como un abogado puede
escribir un libro, publicarlo y hacerle publicidad, me parece que un abogado puede ser dueño de
varias acciones.
Los pasantes.
Tal como nos dice el autor, siendo pasante es la forma para ver cómo funciona en realidad la
abogacía, y así mismo, enamorarse más de la profesión, o a final de cuentas, decidir que esta
profesión no es para uno.
La defensa de los pobres.
Considero que no debería haber una diferencia entre una persona pobre y una persona con
recursos en cuanto a temas de defensa legal. Y por otro lado, estoy totalmente de acuerdo con
las actividades de los abogados de oficio, ya que es claro que no todas las personas son capaces
de pagar una defensa, y constitucionalmente toda persona tiene derecho a
defenderse. Ahora, también considero que todos los abogados deberían aceptar sus casos para
ser abogado de los pobres sin problema alguno, y que entre más renombre tenga el abogado, no
impida que desarrolle sus funciones de abogado de oficio, ya que se han conocido casos donde
grandes abogados rechazan casos así, por ser muy “poca cosa” para ellos.
La toca.
Es algo lamentable que, en nuestra actualidad, los abogados no usen la toga en los juicios. Ya
que así mismo como lo menciona Ángel Osorio, la toga inspira cierto grado de
respeto entre las demás personas, es una distinción entre el abogado al resto de los presentes en
el juicio o la corte. La imagen de quien porta la toga es de alguien bueno y sabio.
La mujer en el bufete.
Cada vez se evidencia más y más la participación de las mujeres en todas las actividades
sociales, y el derecho no podía ser la excepción. Las mujeres poseen un sinfín de cualidades que
el autor no expresa a cabalidad en el capítulo, y nos demuestra que en muchas
ocasiones, las mujeres son más capaces que muchos hombres a la hora de llevar con
serenidad y total objetividad un caso.
Decálogo del Abogado.
No pases por encima de un estado de tu conciencia.- No afectes una convicción que no tengas.-
No te rindas ante la oportunidad ni adules a la tiranía.- Piensa siempre que tú eres para el cliente
y no el cliente para ti.- No procures nunca en los tribunales ser más que los magistrados, pero
no consientas ser menos.- Ten fe en la razón, que es lo que en general prevalece.- Pon la moral
por encima de las leyes.- Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.- Procura la paz
como el mayor de los triunfos.- Busca siempre la justicia por el cambio de la sinceridad y sin
otras armas que las de tu saber. Esto nos expresa, todo lo que hemos venido leyendo y hablando
en este libro, los abogados deben ser personas dispuestas a servir, a hacer justicia por cualquier
medio, siempre y cuando nunca se vea afectada su moralidad, si se pase por encima de la ley
para cumplir los objetivos. Deben ser personas íntegras y capaces de cumplir lo que dicen.
Expertos en oratoria y sobre todo, grandes seres.

BIBLIOGRAFIA:

Biblioteca Jurídica Praxis: El Alma de la Toga, Ángel Ossorio. PDF