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CAPÍTULO 1

LA NATURALEZA DEL DERECHO

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Sobr,e el conocilniento

L - La constitución de toda disciplina de conocimiento


está determinada por el p"opósito de entender de un modo cau-
sal que desentrañe la razón de ser, una cierta realidad. Por
consiguiente el primer requisito de la constitución de una tal
disciplina es la determinación de su ob~. propá, o realidad a
cuyo entendi~iento va .a aplicarse.
¿ Cuál es la realidad que determina la constitución de la
filosofía del derecho? ¿ Cuál es su objeto propio? En otras pa-
labras, ¿ qué es derecho?
En este punto de partida de la consideración de lo jurídico
se plantea ya el primero de los debates que esa consideración
va a suscitar a todo lo largo de su desenvolvimiento. ¿ La de-
terminación de la materia u objeto propio de la filosofía del
derecho supQne una noción de lq que es derecho, un concepto de
ello que no- proviene de la experiencia?, ¿o la experiencia de-
limita por si misma un cierto ámbito de la realidad comodere-
cho, y la tarea de la filosofía jurídica no es otra que la de
desentrañar la esencia de esa realidad?
En esto que parece nada más que una escaramuza prelimi-
nar se decide el destino de la filosofía; que es el del pensamiento
humano y hasta el del hombre mismo. Afirmar la necesidad
de un a priori, aunque sólo sea como una pura forma sin con-
tenido, para que los datos obtenidos en la comunicacióninme-
diata del entendimiento con los objetos se organicen en una
experiencia y se hagan con ello inteligibles, es vaciar al cono-
cimiento de toda verdadera objetividad, interponer entre la
realidad y la inteligencia un ingrediente. fatalmente destinado

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.a una preponderancia deformante y hacer p f'
lo que las cosas son y no lo. que de. ellas se manifiesta acdden-
de Gonocimien~?,en lugar de una visión límpida o~e c~~~~~tP
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talmente a los sentidos. El ser de las cosas, lo permanente de
con~tr~cclOn mentaL Conocer no sería subordinarse la j¡~~ ellas, es lp que constituye el objeto del conocimiento intelectual:
t~ ':r~~~'l~.a ser -su obJeto propio--, sino subordinarlo y has- Y, porque es conocimiento del 8er~ el conocimieno intelectual
puede tener valor universal y necesario, pues la condición hu-
Pero 'par~ir de la experiencia inmediata y quedarse solo mana, por ej emplo, es algo siempre idéntico a sí mismo al tra-
e,; ella, Teduclend.o el conocimiento a la percepción de los fe- vés de todas las vicisitudes de la existencia de un hombre, y es
nom~~o~en el flmr. de .J~'contingencia que les es propia sobre la misma en t.odos los hombres a pesar. de cuantas notas indi-
c,!~s 1 mr una muhlaclOn .del entendimiento que le cu;sta lo vidualizan a cada uno haciéndolo inconfundible e incomparable
VI a, es. condenarse- a. no ent€nder- ~i,siquie~a'~l.os
.-fenómeno~~ desde todo punto de vista que no sea el de'ese carácter esencial
i que noS referimos: el carácter o condición de ser humano.
. La .HJt~ligencia,dirigida al dato empírico oexperi~ncia sen- y este conocimiento del ser Qe las cosas no es una creación de.
sIble, lne~cmde de todos sus elementos individualizantes y capta la inteligencia sino una abstracción por ella realizada. La esen-
una ;'eahdad Íntima que escapa a los sentidos Consideremd< cia que. constituye el objeto de la inteligencia no es a.tribuible
un ~¡'~Ft~
h que se refiere al punto vital del problema de l~
~en~, l a y del contenido del derecho natural: el concepto
a la realidad por la inteligencia; está en la realidad, y de la reali-
dad la abstrae la inteligenda. Conocer no es crear sino ser lo
e .o,? ~e, El pro?es.o de la abstracción se funda' en un dato conocido, lo que existe fuera y con independencia de la inteli-
~mJ?l~lCo.. el conOCI,m-lento de los hombres considerados e11 8 1
gencia.
mdt'dtl1;hda.d sensible. P~ro esa indivdualdad se refiere a ca'~
~ac eres l~tnnsecos y contIngentes, a lo que externamente hace Las ideas con que operamos ineludiblemente en nuestros
~~~~r¡:~:~'bles a. las .personas. La experiencia sensible no puede raciocinios no son, pues, simples nombres puestos a un conjunto
perso al e"
.,
ei~ ambIto, y cuando intenta referirse a caracteref.:.
TI es In lm~s o a l~condición humana común lo hace fun'..
de experiencias sensibles semejantes, ni creaciones subjetivas
individuales --que habrían de conducirnos a una situación de
dan~?~~ en mamfestaclOnes externas de la intimidad o de la anarquía intelectual-. Existe algo que la inteligencia desen-
~~~slel TI ~u:n:a!1a.Pero sobre la "esencia de aquello que es la traña, que abstrae de una realidad que le es dada. Por eso su
. a o ~rmclplO de las manifestaciones o del carácter dlstín conocin~.iento es objetivo. Nd est.amos recluídos en el .conoci-
t IVOcomun a que se h
<. • _' a a1ud'd
1 o, no puede pronunciarse un co-
- miento puramente empírico; no estamos sometld,os a conocer
~oclml~rto cons~remdo a los datos sensiblemente perceptibles nada más que las cosas que pasan, a no poder afirmar con res-
pecto a. ellas nada permanente y real. Y es sobre ese conoci-

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• SI sta es pOSIbleoperar 'ConeUos, los que llamamos ideas ~;
foncep os. n? pueden. alcanzar nunca. valor de universalidad' miento y gracias a él que discernimos -no creamos- los 'pri-
COn?Cl~le~tos unlV~r~alesy necesar.ios serían inaccesibles' meros princip~osen el orden moral y en el orden jurídico,
ro, SI nIngUr~ cono.cll!l1entode esa especie puede ser aIcan~ cuando aplicamos la inteligencia al conocimiento de esa reali-
zado, no es p,!slbl<:~lStmguir con certeza la verdad del error dad que es el hombre considerado en la vida individual y en la
por9-;t~ ese. dls~e~Imlento requiere siempre una intervención' social.
e~PllClt~o jmphclta. de !os primeros principios, y éstos no pro- . ;f-uNada h;y en la inteligencia que no haya pasado por los
VIenen e a .experIencIa sensible, .puesto que son p-rimeros' se~tidos". No hay 'conocimiento, ni siquiera de la propia reali-
por el co~trarlo,. es mediante ellos que esa experiencia puede' dad espiritual, sin esa comunicación que los .sentidos establecen
ser
sibleorgamzada
no h y J'uzgad E suma.,con sola la experiencia sen~
. a_TI con la realidad exteHor. Esto ha de concedérsele al empirista
como todo
vitabl
::ceP~k.~~:lento.
p
y t:;n es así .que todo empirismo,
o, cuando mtenta afIrmarse se niega ine-
sin ninguna reserva. No hay para el hombre, en su condición'
actual, otra puerta de acceso al conocimiento de la realidad.
qUeride:;::';:~rf~i~~ue no puede dejar de recurrir a lo que ha Pero el error está en no ver que por esa puerta entra de cierto
modo en el entendimiento lo real en toda. su integridtu1, y tam-
bién en no ver la integridad de lo real que ha entrad,?,
las ~iri~~fa~oc:~~ili~:~as~~s eld~~~~i~~in\eligencia ve lo que
ellas es lo t' . n o que subyace en Lo que ha entrado es el ser; Todo acto de conocimiento es
, que cons ltuye el objeto del conocimiento intelectual. conocimiento del ser; conocimiento inmediato y sensible de su

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constitutivo material' conocimiento d' t .
te.Iigible, de su constit~tivo formal El mdl.esclao! ~bStotractIvo,in- ligencia sino un serIas la inteligencia, según el modo de ella;
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Jj""bl'e no reqUIere una, nUrherosa . .serie de
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ermmlen
~. .. de lo inte.~
culares, porque no es una generalización d erperlen~las .parh-
ellas. Con una sola e"..perien' l . e o apre endido en
enseñaba: Aristóteles. Pero lacI~ o umvetsal está. en .el alma,
serIas inmaterialmente, .porque es inmaterial la.inteligencia que
las es; serIas con lo que la filosj)fía tradicional lIamó"una exis-
tencia intencional, como tendida hacia la realidad extramental
de la cual se tiene conocimiento mediante esa. existencia de .Jo
1 1
queza del conocimiento en lo rela~~eza e la experiencia es ri-
a condición de que esa' ex. erien . IVO a. o c~ncre:to contingente,
. conocido en la inteiigencia que conoce. De. ahí qlje la misma,
abstracci6n, la consideración aparte, --que eso es ..abstraer-;
nimiento del constitutivo ~orma~ladsef Iluml~ada por el disCér- de lo que hay en todo aquello hacia lo cual dirige la inteligencia
su aprehensión, el que todo sea o esté como proyectado fuera
lo que hace que la realidad exp~ri~e~:~~n~~~ y:r:~n:.te, de de sus causas, da lugar al más elevado, y rico de todos los
La consideración de la ex . . conceptos, contra lo que pretende el empirismo que 10 considera
con una realidad que no es la q perlenCla.f.one en comunicación el más vacio: el concepto de ser. Lo más primordialmente im-
diatamente en la experiencia u~ se manI lesta s.ensib!e e inme- ~ portante de todas las cosas no esque sean 'esto o aquello, de
o más precisamente lo intelig~l:~~ ~s la {~adhdadmteligible esta. otra manera, sino que. sean. Por eso 'el conoCimiento qe1
mejor que no se tr t d . rea 1 a , para matear modo de ser o naturaleza propia de cada 'especie de seres, o el
sible sino inte ran~ea e una reahdad in.dependiente de lo sen- de. las particularidades de cada ser individualmente considera-
real. Principio s;,onstitu~~:o~~Oíad:~~d~~ldad substanc~al de lo do n-o precede y condiciona el conocirtliento' del ser en cuanto
cuado del conocimiento intelectual' b" ~ue es el ob~et~ade- tal.. El camino de lo individual a lo universal lo hace la inteli-
de todo conocimiento human ' o Je , l?or ~onslgU1ente, gencia a la luz del universal por excelencia que es el ser. Lo
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c07lfltrnye, con posterioridad liuesto hque.~a ll1tel~genciano lo
t7 ella y algún a priori racional :ir;{e ensl n sensible, mediah,
que esencialmente condiciona a toda c~:mocimiento.no..es, pue-s,
la percepcióJ1..delos individuos de. la especie ni mucho menos
slble, en una operación en que
de sí como t. t
i .~ ~ue lo. abstrae de lo sen-
a m e Igencla no agrega nada
.nna.,íorma a .priori cuyajnterposi.ción,yolatiliza ..irremediable-
nwnte la objetividad ,del .conocimentq, la' posibilidad de cono-
pone de si 1:~rc:U;nd~~r~~~ l~e~C?~cimiento obtenido. Sólo .cer la_s co~ascomo son, en sí mismªs, y por consiguiente de co-
lo inteligible que, en cuanto obj ~n de~ente y .e~ cuya. virtud nDeer,.pura.y simplemente, sinóJa,illtuición. intelectual del ser
tual, está en potencia en lo sensib~ c~noclmlento mtelec- . e!1 su máxima universalidad. Sin duda ¡",.más cognoscible para
bién a él la inteligencia misma e, J'af a acto, y. ~asa tam- nosotros es lo que las cosas exhiben de. inmediato a nuestl:os
es, de un estar en potencia c~:;uree : p~rapasIYJd.ad, esto sentid,os,'su.apariencia sensible y luego 10 inteligible'que la in~e-
todas las cosas en la o e'ó espec o a conocimiento de ligencia abstrae de lo sensible. Pero lo más cognoscible'en si
real y vitalme~te lo cO:"C~~~1 ~ d"tc~nocl el' pasa al acto de ser mismo,Jo que más propiamente corresponde a la aptitud cog-
tal e inmedi ta .... 01' o o o cual, la más elemen_ noscitiv.a_de la inteligencia, conside~da', ella también, en sí
mism"a, es e.! ~~r.;
~::d:o~e~~~e :}dal~~'r~la~~seae~h:r~::::cb
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i~~;~\f;?~1IW"a3;
SI no I . ter .
~~~t; es lo que la inreligencia apre~ende primero y
por. si mIsma siempre,'y en funcióiide lo cual conoce todo lo
~mo t:il, por lo menos la ineludible nec~sidad deor~~eri~glble d~~á~.; e~-su--objeto propio, aunque en su condición actual, su-
-y e operar con él siquiera en lo d"1 se a bordinada a la intervención ministerial de los se.ntidos,no sea
.me~osI?rincipios--, ha'sta para el ent~~~i';:i:nt':,xPdresl
an los pri- éste sino lo inteligible 'en lo sensible su objeto adec~ado.
perlen CIa. '. e a pura -ex-
Por éSOla cúspide del conocimiento natural es la .metafisica,
Considérese la operación mental di' . . ". ciencia del ser en cuanto ser (1) y no la de una especie o modo
~n unS" evidencia inmediata; ue el ser :8 J lllCI.O.y se ver~, como particular de ser. No es ciencia de tales o cuales cosas, sino de
lllteligencia. Juzgar es decir ~e algo que :; ~~~to proPlf de la aquello en lo que todas las cosas comunican.y de lo que a todas
cer explícita una faz de su ser El 'u" . o aque o; ha- primordialmente las sostiene o soporta: su ser. No el ser propio
de una proyección mental; está cor!st:f~~d es todo. lo contra.rio y diferenciado' de cada una ni de cada categoría o especie. de
"ellas, sino ese puro principio de existenCia y subs~stencia; ese
~ !a;sco~as el! la intel~gencia:.Sólo que un: :r~~~:Ci~~o~:c:::?s~
rlOsa Vivencia, porque no es un reflejarse de ellas en la inte- (1) AriHótclCll. Meta~lsica. !lb. IV.
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estar por sÍ, .proyectadas fuera de. sus -causas; esa estrnctura
radical de su realidad, absolutamente común a todas y que es los estudia aunque sólo sea en la medida de tomar conciencia
difícil expresar" de otra manera cOIn"o no sea diciendo que por de esa limitación, lo cual no 'es por cierto nada menos .que tomar
odebajo, o por encima de c)1alquiera diferencia real o posible to- conciencia del problelna del ser en cuanto ser.
das son. Son con un ser defectible o contingente, creado y pe.
recedero, pero Son análogamente al Ser en si, Creador y Causa
primera y final de todo lo qtie es plenitud de ser, participado
por las creaturas que son en razón del Ser eminentisimo de
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1
su Creador. Tanto que a la parte de la obra de Aristóteles que
nosotros llamamos metafisica él la llamó Teologia, ciencia o sa-
i Se>' y debe,' ser

biduría relativa a Dios,oel Acto Puro del famoso libro XII. 1 2. - Parecería que todo esto se ,refirier~~
sólo a las ciencias
Luego viene una serie de operaciones descendentes mediante
las .cuales, a la luz de la idea de ser y COnla función rectora de
II de la naturaleza y que muy otra es la cues~l(:n cuando .se trata
de lo especificamente humano que es.!a achvldad e~plrItual del
hombre. ¿ Es, acaso, distinta la relaClon en que e~ta con la me-
los primeros principios va haciéndose inteligible la realidad tafisica la especulación relativa al hombre consl.~erado en su
en todos sus aspectos; vamos hallándole a todas las realidades l. comportamiento? Sí y, no, porque esa especulaclOn supone el
:\' a todaola realidad su razón de ser .. t estudio de lo que pura y simplemente constituye al ho,:,bre en
La metafisica corona a todos los conocimientos del orden la integridad y la especificidad de su ser y lo que conshtuye la
natural porque es, ffe derecho, el más alto de ellos. Pero tam- circunstancia en la cual el hombre obra; todo lo cual pue~e ser
bién los precede y está, en un cierto sentido, implicita en todos tratado, en un cierto sentido, según el modo de olas clen,clas de
.,llos.N o es la oportunida¡:l de considerar hasta qué punto la in. la naturaleza e'n cuanto ciencias de los f~nómel1os. !30lo qu.€
-vestigación cientifica más ceñida a su objeto propio exhibe al tratar a esos fenómenos como.los de la reahdad materIal ~.a.~I~
trasluz la malla metafisica sobre la cual es bordada .. No porque mal es adulterarlos; desnaturalizarlos, cegarse para ~a VlSlon
el hombre de ciencia vaya a lainvestigación con lo que algunos de su ser auténtico. Pero hecha la salvedad, .el es.tudlO.de l,as
de ellos suelen llamar "prejuicios metafísicos", sino porque ese operaciones del hombre en cuanto tal comprende mvest~gac.'o-
tratar de ver las cosas como son, que es la tarea del hombre de nes .fenom,énicas, no menos autónomas -que las de las CIenCIaS
ciencia, es, en definitiva, y cuanto más honda y auténtica la particulares dé la naturaleza como todas las qpe se pr?ponen
investigación, uno de los modos p'e encararse con el problema saber cómo obra generalmente el hombre; que es la CIrcuns~
del ser; una aproximación creciente a las caras de lo que es. tancia, es decir, el medió social, en e¡ cual obra ~1 hombre; de
¿ Se concibe que esa "especie de familiaridad no com"porte, así sea qué modo reacciona comúnmente, -en. la generahd~~?e los ca-
sólo tácitamente, la cuestión de saber si lo observado es en si o sos-,sobroe la circunstancia y ésta sobre las poslblhdades de
sólo es en la inteligencia que lo piensa; o, si es en sÍ, -la de saber su actividad, etc. '
si el conocintiento de él aprehende su 'ser imperfecta pero obje- Para todas estas investigaciones vale lo dicho sobre la li-
tivamente, tal cual es, o' sólo mediante una construcción en la mitac¡ón de la investigación cienti~ica.y su ~ependencia esen-
-que hay algo del ser peró también algo condicionante y como ar- cial de la metafísica, y vale con mas rlgO! aun ~orque la rea-
quitectónico de la inteligencia que conoce; o la de saber que es la lidad humana es de una ~omplejidad y rIqueza mcomp~rab.le--
materia o que es la vida? mente mayor que la de cualquiera de los objetos de las CIencIas
Tan indiscreto es renegar de la metafisica para hacer cien• naturales, y. porque ,hay de por medio un factor que. basta por
.cia, como hacer metafísica con la ciencia, que es lo que por lo sí solo para .que la realidad humana,. cuando se conslder~n.sqs
,general sucede cuando se empieza con aquella recusación. Lo . operaciones, no -deba ser trat~da con los esqpema~ de las CIen-
discreto es reconocer la limitactón -:propia del conocimiento de cias de la naturaleza. Cualqmera sea la ull1fo~mldad con, que
. los fenómenos. Importa reconocer que ese conocimiento está se dan comúnmente los fenómenos humanos, SIempre e~tá:co-
entre un antes y un después, o un más acá y un más allá, de mo agazapada en ellos la °libertad. Compórtese o.n.o.con lJbertad
lo cual el estudio de los fenómenos puede metódicamente desen- el hombre por lo común, puesto que tiene la poslblllda,d de com-
tenderse, pero no se puede desentender la inteligencia de quien portarse libremente, .ha.blar de las ley~s de esos fenomenos e~
. enunciar algo muy dIstinto a las leyes mexorablemente necesa
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l'ias de la materia, de la vida y hasta de la animalidad. Se trata físico, del cual está suspendida, hasta la tierra de la experiencia,
de u~ ser dotado del privilegio de tener, en nn cierto sentido, el en la cual debe necesariamente apoyarse ..
destIno en sus manos.
Es sin embargo lícito considerar aparte, sin olvido de la
Por eso' todas esas investigaciones fenoménicas no pueden
dar por sí solas una explicación exhaustiva del comportamien- limitación que ello c~mporta y. de to.~a la deficiencia que, .po.r
lo tanto, 'Será aneja a esa consIderaClOTI,una fa¡ de esta dISCI-
to humano. Para esa explicación, a la cual anegan estas inves-
tigaciones materiales de innegable valor y aún indispensables, plina, como venimos haciéndolo aq~í, .en que ~ólo tratam.os de
es necesario considerar ademá's de lo' que el hombre es, en su los principios rectores del ord~n practIco relatIvos a la regula-
concreta existencia, ]0 que debe ser. Puesto que siendo libre y ción jurídica de la vída humana.,
teniendo el discernimiento correlativo de los motivos posibles
de su actividad autónoma y del término último de ella la per-
fección de su obrar estará en que obre como debe. La averigua-
ción de todo lo que hace individual y colectivamente queda e11
la penumbra si no es en definitiva considerado a la luz de lo C!i!l derecho en la categoría del deber s~
que debió hacer.
3. - Suele comenzarse el planteamiento de la filosofía ju-
Este es el objeto propio de la filosofía moral o filosofia .del rídica situañdo al derecho en el.mundo de la finalídad luego de
orden práctico, de la cual es parte la filosofia del derecho. Se distinguirlo del mundo de la causalidad, pensarlo en la categoría
trata de un modo de conocimiento singularizado por el hecho
de la voluntad y no en la de la de la percep~ión, con lo. c~al,.al
de que no es un saber para saber sino un saber pU1"a ábrar. Tanl~ mismo tiempo que se señala una. nota esenCialmente dIstIntIva
bién se trata .aquí de desentrañar una ley, pero no de cuya
del mundo 'a que el derecho pertenece se malogran en ~u~na
necesidad sea esclava la conducta humana sino a la que esa con-
parte "los frutos del certero señalamiento de esa nota ~efl~1to-
ducta debe libre y reflexivamente ordenarse para ser 10 más
ria que es la 'líbertad. Porque confinar al mund~ de la fmah~ad
perfectamente humana que cada hombre sea capaz en cada cir- en el ámbito de la actividad humana voluntarIa es hacer Im-
cunstancia. Con lo cual va dicho que el saber o disciplina de
plícitamente de los fines algo "sí como creaciones de la autono-
conocimiento. a que nos referimos participa del conocimiento m"ia o híjos de la libertad. Considerar qU€ sólo hay finalidad'
especulativo, o conocimiento del ser de. que se trata en.su reali- donde hay libertad es poner a los fines bajo la dependencia ab-
dad propia o específica; pero no es saber completo de su objeto soluta de la libertad, puesto que la otra posibilidad, la inversa,
propio sino cuando sabe 'cómo debe ser hecho aquello a Que su importaria negar la libertad. Entonces no puede concebIrse otra
saber "Serefiere. Por eso "en este saber los fines desempeñan el
papel de los principios en lo especulativo. ley de la voluntad Ubre que la dictada .por ella, mi~ma. La ':0-
¡untad es laIey de si misma, o para deCIrlo en termmos kantla.
Hay, pues, un conocimiento de"la manera cómo el hombre nos, no es ley moral la que TIa es autónom,a.
se comporta en tales o cuales circunstancias concretas. Hay un
conocimiento relativo a la estructura y las exigencias propIas Pero ~s que la"finalídad preside a toda la realidad, des~e la
de la naturaleza humana en cuanto tal., Hay un conocil1}iento inorgánica a la humana. El principio de finalidad es tan primer
relativo'al orden con sujeción al cual debe proceder la voluntad' principio como el de identidad. Sín él es ininteligible. el proceso
humana para obrar conforme a las exig-encias uropias de la de la transformación, movilidad o cambio que la más ele~ental
naturaleza del hombre. Hay por fin un discernimiento, el de la experiencia comprueba como conclicíón.de todo !o.creado. SI ~odo
prudencia. del comportamiento reauerido y posible en cada par- agente, esto. es todo ser en cuanto actIvo o mo.vIl, no ,e~tU!Iera
ticular circunstancia. Con todo ello habría de inteQCrarseuna ordenado a la producción de un efecto d~termmado, seria mex-
filosofía del derecho que hubiera de hacerse carQCO de todos los plicable que produjese más bien su efect()ll:opio que otr~ ,cual-
problemas de esa especie del comportarriiento social del hombre, quiera. Esa supedítación de cada ser a 5\1fm es la relaclOn en
<lueéSSU comportamiento jurídico. De ella puede decirse lo que , que su actívidad está con la estructura de ,su ,natural~za. Cada
dice Maritain de la filosofía práctica en general; que debe re- 'ser obra según es, y porque es como es en razon del fm al cual
, correr 'todas las formas del conocimiento, desde el cielo meta- está ordenado, la perfección de sus operaciones y la consecuente
..,...,..-.

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perfección del propio ser está en relación directa con la subor- investig~c~ó!1correspondientes a dos teorías del conocimient
d
dina.ción de aquéIlas al fin propio del ser de que se trate ("). y "'!- def¡mÍlva a dos metafísicas -el idealismo y el realismo~
Pero esa causalidad final tánto puede cumplirse libre como radIcalmente diversas e incompatibles, como el error y la verdad.
necesariamente. Libremente sólo se cumple en e} hombre; ne-
cesariamente en todos los seres inferiores. El. hombre tiene el
privilegio de poder discernir la razón de bien que distingue al L<Lexpe,iencia jurídic<L, el aerecho y la sociedait
fin propio de su ser, y el de poder subordinar"€ o no a lasexi-
gencias de su fin. El mundo de la finalidad no le exclusivo; "S .. 4. - ¿ j)e qué experiencia proviene el concepto del dei'e.
así como tampoco es exclusivo de la realidad no humana eí mun-
do de la causalidad. La actividad humana no es una actividad cho? La :~nmera, la más inmediata, la comprobación de.que toda
sin causa, y, por otra parte, la actividad de todo lo que no es agrupaclOn humana ~áIlase como sostenida en. su existencia por
humano no es una actividad sín fin. La distínción está en que normas de conVIvenCIasuperpuestas al arbitrio individual. En
una causalidad está imperada por la necesídad y la otra por la esas normas está la razón de su subsistencia. Le sigue una Com-
libertad. probación impl!cita en la anterior: la de que, en cuanto partes
de una colectIvIdad, no nos f?úbordillamos ciegamente a las- nor-
Es claro que donde no hay libertad no puede haber derecho, mas que .la sostienen; nos consideramos titulares de facultades
porque el derecho corresponde a la categoría de la conducta hq- o atribuciones para el resguardo de las cuales en la convivencia
mana, y la conducta 110 es espécífican1ente humana sino en cuan~ deben existir las normas, preilldicadas, Es 'como una intuició'n
to es o ha tenído la efectiva posibilidad de ser libre; vale decir, rudimentaria de que ese I:égimen de' convivencia que se llama
en cuanto .le sea aneja la responsabilidad. Pero en lugar de ser dl dr:recho, está o debe estar en alguna relación' con el propio
la nota distintiva del mundo moral y en él del juridico, la liber- destmo personal. La experiencia inmediata muestra la realidad
tad sería la causa de su más radical imposibilidad, el obstáculo concreta y autónoma del orden jurídico; pero esa ,realidad e¡;
absoluta e insalvablemente opuesto a todo orden -y la moral para nosotros iurídica, es derecho, e'n tanto en cuanto discerni-
.y el derecho son ordenamientos-, si no tuviera más ley que sí mos en ella su. cor~'esp0,!denciacon las nociones de lo mío y l(}
misma si el fin del hombre no estuviera inscripto en su natu- tuyo, La experIenCIa JurIdlCa es una experiencia de la condición
raleza 'como'en la suya' el del pájaro o el del fuego. Si la volun-. del h?iiibreenlavfdasoCial; pero _que-incluye-una referencia ~
tad libre fuera. legisladora de sí misma y 110,como .en realidad relaclOll"-~(no se trata ahora de saber -cuáles ni cómo se reali-
es, la facultad de cumplir, con la dignidad eminente de la res- zan) de e,s,,:condíci~n c~n .el destip..oi",díviª"aLJ<.sto----,,ª lo 'l1!e,-
ponsabilidad, una ley que le ha sido dada con el propio ser, como en la genenca -experIenCIa:de lo socIal, específica a la experien-
Un reflejo de esa ley más alta, la ley eterna, que es la Inteli-
gencia misma de Dios, rectora del orden universaI, el orden
cia jurídica,
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juridico y el moral serian absolutamente impensables. Pero lo primero que debemos -considerar en esa experiencia
p~ra .entrar en. el entendimiento de lo jurídico, es el ser expe-
D~ ahí que la filosofía del derecho no haya de ser pensada rIenCIa de altcndad, reIativa a una forma de comunicación con
como nna deducción trascendental de una finalidad que con- otro.~(U ~rídi<;oest'LpIimordia1.111-,,!,te d"t,,-r..lllinadoRQL~thec/y>
cluye reduciéndose a pura libertad, sino como la investigación d-"-.la,,!,nvlvencla,Es su materia. Este. hecho está constituido por
de la ley natural a que la libertad humana debe ceñirse en el 1':0.8 elementos: las personas que entran en -i'elaclón-'lil-re1acrÓÍI
orden de la convivencia para alcanzar el bien, --el de la comu- nlisma, y la.sociedad '1".1 earesiiltadeelli-):J der,"-ólio;'ó~E>--",i:ece
nidad y el propio de cada uno-, que es su fin, puesto que es la ~omo.~na ,,,ler~J0':.~ ••.2...::.~deesa re1aclOnporq~puede haber
perfección y plenitud de .la humana naturaleza. La distinción l'elaclOn de aIterÚlao fuera aeena; por consiguíente para dis-
que debe presidir la determinación del objeto y el método propio cernIr .el contenido de su concepto es preciso discernir la natu-
de la filosofía del derecho, no es, pues, la de Un mundo de la l'aleza de los términos que ent1'an en relación, la razón por la
causalidad y un mundo de la finalidad, sino la de la categoría cual entran en ella, y ese fruto o consecuencia "dela relación
. del ser y la del deber ser. Se trata. de ¿--osconducciones de la -fruto estable y permanente por encima de la transitoriedad
de la comunicación concreta que los hombres mantienen entre
(2) Carri~.ou Lag.anR"e, "R61iismc .du prindp~ de finalité", 8í-, que es la sociedad, .
80 81

Hay modos o formas de convivencia o sociabilidad ~e ~u- temente social del derecho. Querernos decir no sólo que el dere-
ya razón de ser no es nota integrante la ?e la perm.anencla 111- cho' nace coii1a socieCIaa,-lo impone el hecho de la convív~nCi~
defectible. No hay vínculo de dependencIa necesarIa ~n~re su ..sino tarri1íién que el derecho nos aparece corno movido y vitalic
existencia y la subsistencia del hon~bre co;n0 ta!. PodrIan no ~~por una intencioñc'fJTlliílk!ads(íc~l antes que poré] res~
existir sin que por ello se comprom,;tlera la mtegrIdad de la na- guardo de .esta o aquella exigencia o necesidad individual. El
turaleza humana. Los hay, en cambIO, fuera de los cual.es o con derecMc.onstituye ese resguardo mediante la integridad o p1e:
prescindencia de los cuales esa. integ~idad no pl;lede ser conc~- ñitUil social. Volveremos sóbre el1o~.í''-ara explicar el. sentido-y
bida. En ellos hay que distinJl:Ulrlos tlpos d".~oc-,-edad_noc""a~la losTímitesde esta comprobación cuando nos refiramos a la de-
pero im,perfecta:---raíarr:d~i~J _la!?_~q~=-P~_~~CI~I!es-, _y_ ta_ 5?g~~e: pendencia recíproca en que, según sea el punto de vista, há-
(racl-por-ex<:erep.~!E.-'~-=eil~1 _~r_d~1?-
_temp'o.r~!~ ~~gF9-~ es ne~~-. Ilanse el individuo y la sociedad.
iaria y-'perfecta en su o_~~eE- p.!OPIt?: la ~ocledad p~h£i~3:_~,3?C]~-
dadnumaiill:"'coiistituida en .Est,@¿. /;;;~C~,;:~~
A la comprobación de q,:e e~as formas d:, sociedad son
necesarias, hecha por la experle~Cla, comprObaClO? 9-ue es, .por La necesidad natuml de la convivencia ~~~~j
10 tanto relativa se sobrepondra luego el entendImIento de la
raz6n d~ ser de ~sa necesidad y de que esa necesidad es abso- . 5. ~ ¿P.-or qué no~aparecen como necesarias ciertas formas
Juta si 'bien condicional; es natural. Pero manteniéndonos en la de sociedad?; ¿ es la suya una necesidad circunstancial y con-
con~ideración de lo. que la experienci.R ~uestra de inm~iato .y tingente, o es' de naturaleza? La pregunta nos insta a trascen-
como de por sí, interesa señalar lo sIguIente: t?da convIven~la der la experiencia a que venimos refiriéndonos. Trascenderla
que áspire al establecimiento de -vínculos soclal~s en sentIdo mediante la abstracción de lo formal e inteligible que. es parte
propio, es decir, a constituirse e~ sociedad, requIere un orden integrante de ella, pero parte no manifestada en esa primera
estable; la existencia de toda socIedad supone normas .. Prop.?- comunicación inmediata y sensible con la realidad de la cual
. nerse la constitución de una sociedad es aceptar la subordlnaclOll es experiencia. '
a las normas que han de haeer posible su existencia' y la prose-
cución de sus fines. Pero cuando le es dado al hombre no pr~po- Vengamos, para ello, a la consideraci.ón de los términos que
nerse esa constitución, le es dado substrae?'s'e a esa subordlI~a- [ entran en la relación social. La vida social no está sólo consti-
ción. La necesidad intrlnseca de las normas dep~ndede la In- I
tuida par relaciones de los individuos entre sí, sino ta-mbién yo1'
trínseca necesidad de la sociedad que han de regular. Por eso ! las de los individuos con el todo, es decir, c:on la sociedad como
cuando se trata de sociedades necesariamente requeridas por la
I
I
tal, y hay dos categorías fundamentales de la virtud de justicia,
l. -la distributiva y la legal-, que se refieren a ella. Pero los
integridad de la naturaleza huma~a y la Qbtención de s,: destino I
propio, no está librado al arbitrIO del hombre subordl~arse. o términos de que se .trata ahora son sólo los individuos de cuya
no a las normas qt'l.e las constituyen y regulan la ~onvlve~cla ! agrupación'bajó un orden necesario y para un fin no menos ne-.
cesario y universal que el orden, resulta el ser social.
dentro de ellas. La consideración más elemental de .Ia experIe~-
cia relativa a la sociabilidad humana comprueba, aunque SIn El modo de obrar corresponde a la naturaleza del ser que
claro discernimiento de la causa, la existencia de una categoría obra. Un entendimiento de esa tendencia del hombre a la vida
de normas o
principiqs regu~~dores d~la convivenci~ que, po.r social, que intente superar la mera comprobaci6n empírica de
corresponder a la subsiste,ncIa. de socIedades necesarIas, partI- ella tiene qué comenzar por ser entendimiento de la. naturaleza
cipan ellos mismos de la necé~idaa intrínseca de las sociedad,;s humana. "Es necesario, dice Aristóteles en la. Etica a Nicoma-'
que sustentan. A esa categoría :?e. normas, en cuyo estab!eCl- co, que el hombre de Estado se dedique al estudio del alma, pero
miento concreto interviene el arbltJ:'lOhumano, pero la neceSIdad considerándola del punto de vista particular que es el de la per-
de cuyo esbiblecimiento ,:0 'existencia ~stá'por encima de ese fección que- s~ acción de gobierno debe procurar;'.
arbitrio, és a lo que.ell,n¡guaje corriente llama derecho en sen-
¿ Qué es el hombre? La definición aristotélica Inl\ntiene su
tido propio. . validez:- es un animal racional. La experiencia. nos lo muestra
Quede con esto nada más que indicado el carácter eminen- con. todos los caracteres de la. animalidad, -vida y sensibili-


R'"
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dad-, más algo. Ese algo consiste en la facultad de ver lo inte- por la subordinación a un principio que lo trasciende, y para. el
ligible en lo sensible; lo universal y necesario en 16particular y alma, constreñida a operar inevitablemente con la intervención
contingente, la causa en el efecto, la razón de ser en el mero de una realidad, -la corporal-, que le es inferior.
hecho de existir. Y eu la facultad de obrar con Iibertád; esto es,
de tener el señorío de la propia conducta; señorío constituido Además, la participación del hombre en lo espiritual e.s
por el discernimiento de la r"zón de bien en virtud de la cual partici pación en lo eterno porque es de la naturaleza del espro
algo nos solicita, y por la aptitud de responder o no' a esa soli- ritu el no ser perecedero. El destino del hombre no, puede ser,
citación, que es lo que se llama voluntad. por consiguiente, sólo del tiempo sino de la eter!,idad. Pero
de una eternidad" 'la que debe llegar a través del tlempo. Cabe
A la filosofia contemporánea, cualquiera sea el juicio que hablar, pues, de un derecho del hombre a una plenitud de vid".
haya de hacerse de sus diver""s orientaciones y de sús respuestas Pero los derechos de la vida deben ser entendidos y atendidos en
a los distintos próblemas, ha de reconocérsele la virtud de ha- razón de lo qU<lpodríamos llamar los derechos de la muerte.
ber retomado la conciencia tradicional de ciertas evidencias in~ La perfección ,de la vida se habrá alcanzado cuando sea una
mediatas para las cuales pretendió cerrar los ojos el positivis- perfecta disposición para la muerte, según enseñaba Platón
mo: el hombre es algo esencialmente distinto de todos los demás que debía ser la filosofía, y a través de la muerte para lo'verda-
seres; y lo es porque la inteligencia y la voluntad son algo subs- deramente definitivo que es la inmortalidad.
tancialmeute distinto del "Conocimientosensible y de los movi-
mientos del instinto. El positivismo asumió la tarea gigantesC2; La consideración de la complejidad del hombre ha concluye
como todo lo imposible, y 'poco feliz, de demostrar que la huma- con esto. Lo dicho es apenas la enunciación de 16que constituye
nidad había vivido en el engaño de creer en esa diferencia subs- la realidad humana, mínimamente indispensable para tratar
tancial o de naturaleza, siendo que sólo se trataba de una dife- de saoer por qué se conduce el hombre -socialmente, como vemos
rencia de grado. El resultado fue suscitar un tipo humano que que en realidad s"econduce; si es que ese modo común de con-
casi le dio la l.'azón al positivismo. ducirse corresponde a una exigencia de su naturaleza, )l qué
se sigue de todo ello con respecto a la naturaJ:eza de la sociedad
Pero no se caiga en el error de definir al hombre sólo por el. que es el fruto de'1" comunicación de los hombres entre si.
principio de su superioridad, que es el de las operaciones que lo
especifican, principio inmaterial, como es del or'den de lo inma- Esta breve reflexión-sobre la naturaleza Ihumana nos mues-
terial el discernimiento de la int<lligencia y la decisión libre de tra, por de pronto, por qué y en qué medida 'hay formas de so-
,la voluntad. El hombre es el más perfecto de los animales y algo ciabilidad que le son al hombre necesarias tal como dijimos que
rp.1ás,por el espíritu; pero es el más imperfecto de los espídtus, aparecían a la experiencia inmediata. Porque la condicíólL.hu-
por la condición corporal a que está sometido. Un cuerpo orde- nlana! que acabamos de enunciar tanto como condición ICk.-P..!-!:-
nado a la vida del espíritu y un espíritu confinado en un cuex- vilegio y eU1inencia, es. -condición de fragilida<LY_-º-~_P~I1.d:~l1c;.ia.
po. Principios interdependientes hasta el punto de constituir El mero hecho biológico de subsistir no puede concebirse:, con
una unidad subst,ancial, pero no equivalentes. La superioridad / 'respecto al hombre, fuera de esa 'primera sociedad imperfecta,
del principio espiritual es un hecho de experiencia, t2n evidente porque no se basta, que es la f.amilia, ni, por fin, fuera de la
como el de la superioridad de la luz solar sobre toda otra luz sociedad perfecta del orden temporal, porque en lo temporal se
sensible. El señorío del hombre sobre todas las cosas se asienta, basta plenamente,!que eSla sociedad política,. Ya no se trata sólo
precisamente, ,en lo que hace del hombre algo distinto de todo, de la comprobación empírica de que la subsistencia humana
los demás seres corporales': su inteligencia y su libertad. Pro-
viene de su espiritualidad. Pero el hombre no es pura y,simple-
mente inteligencia. El hombre real y concreto de que se trata
cuando se habla del orden de la convivencia -ese pobre hombre-
r
l'
está como suspendida vitalmente'Clel hecho social, sino del dis-
cernimiento de la razón por la cual está suspendida. Y es de esa'
razón que se si¡¡-uela afirmación de que la dependencia es ne-
cesaria, con verdadera necesidád, oe naturaleza. La animalidad
.~del que todos tenemos tan triste experiencia, que vive como a Ll' tiene en el hombre toda la perfección que proviene de estar,
.:"tientas entre el amor y el pecado-, 110 es, evidentemente, puro informada por un principio espiritual (es decir,esencialmente
""espíritu, sino unión substancial de un alma con un cuerpo; l'
"
ordenada a él) ; pero' es una perfección que en la medida en que
. con todo el cortejo de consecuencias para el cuerpo, levantad0' la eleva la fragiliza y acentúa la necesidad de la dependencia.
1"
"-."; '1 '

I
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85
No es esta sola necesidad la que promueve la existencia
de la sociedad y le da razón de ser. También 10 espiritual que perfección de .sus operaciones, mediante las cuales promueve
integra la naturaleza humana está necesitado de asistencia. Lo la más acabada actualización de la formalidad que 10 especifica. I
está en la medida en que padece la limitación y la interdepen_ Hay, pues, una correspondencia esencial entre los fines de
dencia imp.uesta por el hecho de actuar como principio infor- la socredad y los fines de los individuos que la integran. La na-
mante y ordenador de la realidad corporal. No nos detendremoR turaleza de la sociedad, su intrínseca estructura, está determi_
a considerar de qué modo y'por qué la asistencia que .imparta nada por ese fin propio del hombre como tal, al que llamamos
el hecho de la sociabilidad repara en alguna medida la limita- comúnmente destino humano; aquello pa,'a lo cual existe el
dón que acabamos -d~.mencionar. Piénsese, a título de ejemplo. hombre, -en cuanto hombre, .y no en cuanto. político o artista o
en el proceso de la educación. ¿ Qué no debe la inteligencia al padre de familia 6 sacerdote o militar, nada de todo lo cual po-
adiestramiento y al enriquecimiento que la educación le procura, drá Ilegal' .a ser de veras si la vocación particular no es susten.
J' qué no le debe la voluntad al. enderezamiento de que se la hace tada, si no por la perfección misma, .al menos por una prefe-
objeto durante :ese mismo proceso? y una educación acabada rencia de atención dirigida a procurar. una perfecci9~1pura y
supone la existencia de las tres sociedades necesarias que men- simplemente humana. Pero a su vez el hombre no ha de preten-
cioné al principio: la familia, -aquellas ,corporaciones que Se re..;. der uná'lal prevalencia del fin individual que -obsta a la exis-
fieren a esa finalidad, y la sociedad política, en la cual se inte- fencia y a la perfección de la sociedad, porque ello importaría
gran y por la cual se perfeccionan las dos primeras ('). algo así como prevalecer ese fin contra sí mismo. Fuera de que
En suma, que por exig-encia esencial de Su naturaleza ca:" f la pretensión. se estrellaría contra el contorno sodal que no está
mienza por serIe indispensable al hombre la sociedad para vivir, a merced de la autonom.ía individual sino que, por el contrario,
pura y simplemente, y concluye par serlo para que su vida al- en una cierta medida la coerciona inexorablemente.
cance plenitud humana, esto es, perfección de .la iT;lteligencitL ., Esto no es la mención de una hipótesis abstracta, porque
y de la voluntad, y con ello ordenamiento "abal de todo lo que la autonomia personal es BI requisito de la responsabilidad, so-
en el ser humano está subordinado a la una y la otra .. bre la cual se asienta, a su vez, la dignidad humana. Esto ex-
Lo dicho s¿bre la necesidad que el hombre tiene de la vida plica la tenacidad con que eChombre se opone a la disc'plina
social es la insinuación de que se trata de una necesidad relativa social. Reacción. desordenada de su naturaleza, muchas veces;
a la realización del destino humano. Ese destino al que aludia- puro movimiento de soberbia herida, pero que tiene su raíz
mas al principio, como de paso, c.uando dijimos que la experien- en el sentimiento' de la propía dignidad, del cual suele ser tan
frecuentemente Una expresión pervertida. En sí, el fin illdivi-
cia jurídica es 'experiencia de la condición social del hombre
du'!J es prevalente con respecto al de' la sociedad, que existe
I
pero con referencia a 'Ciertas relaciones de esa condición con el
.destino supremo de este último. para hacer posible Su mejor obtención. Pero esa necesidad 11

condicional de la sociedad política para el homhre da la medida ,!


de la sllbordinación que puede imponer válidamente a los indi- :1
viduos que la constituyen, y sobre todo, determina el carácter i

La naturaleza de la sociedad humana


de esa subordinación. No es, evidentemente, la libre sujeción
del hombre de Rousseau, es decir, una sujeción artificial, ini_
ciada y regulada por el arbitrio individual -al través de la ,
:~
I
• 6. - La naturaleza de la sociedad humana recibe su razó" voluntad general_; es una sujeción determinada por necesi-
de. ser de ese destino. Decir que la sociedad le es necesaria al. dades esenciales de la naturaleza humana en orden a la reali- ,

honibre no sólo para la subsistencia :l' la integridad de su natu- zación de Su finalidad.' Lo que quiere decir que, si -bien entrar ",

raleza sino también para la plenitud de ella, equivale a decir que o no en ella y aceptar o no todas sus consecuencias es cosa que,
le eS necesaria para la prosecución de su finalidad, po"¡.ue la tanto como todo lo concerniente a la conducta humana, está
obtención del fin propio está condicionada en todo ser por la librada al arbitrio del hombre, la decisión d_eno entrar o de no
sujetarse en toda la medida indispensable para lIna verdadera
(3) Apém1ic~ n. Nota sobre la instittlci6n de la familia cn la cstructura natnr;¡l
plenitud de orden social/cuesta nada menos. que la contradiC-
<le la sociedad. ción de lá propia naturalezá y el renunciáiniento del propio.
destino. . ,
! ,
86
87
El P. Schwalm ha sintetizado asi el orden de las relaciones reciproca dependencia en que se hallan la sociedad y los indi_
a que venimos refiriéndonos "19 Es ante todo por su bien pro- viduos. Porque la existencia de la sociedad supone un orden, /
pio,'por €I bien de la naturaleza individual que cada hombre y la subsistencia del orden una autoridad y €l ejercicio de la
busca la sociedad. Santo Tomás lo establece con lujo de expre- autoridad no es función de entes superiores a los pobres seres
siones: El hombre es un animal social y politico, puesto que le humanos que deben ser ordenados mediante ella. Por donde
faltan, 'para vivir, una cantidad de cosas que no puede procu- ese entrar el hombre en sqciedad para confortación, de su en-
rarse por .sí mismo; de ahí se
sigue que el hombre es natural- tendimientó y enderezamiento de su arbitrio, es deci,r¡.para su-
m€nte parte de la multitud. que le proveerá los medios peración de las limitaciones de la individualidad, aparece como
de vivir .convenientemente (1 Ética, lec. 1). Luego, en el orden Ulla aventura cuyo éxito queda librado en buena parte a' un
del interés -amor concupiscenti:¡e-- el fin puro y simple de la discernimiento y a un arbitrio individual. Epílogo fatal si no
sociedad es el bien connatural dé cada asociado, el Bien dis- se reconoce la existencia de una verdad y un deber correlativos
tribuido. que lo sean para todos, siempre, por;quesea la primera, expre-
"De ahí otro Bien: él Bien colectivo, que es el medio de sión cierta de la naturaleza de las cosas en lo que de ellas sigué
llegar iirRien distribuido; luego, también por interés el hombre siendo idéntico a sí mismo en el torrente de la contingencia, y
amará la sociedad y querrá su bien colectivo, que es la unidad sea el segundo una línea de comportamiento dictada precisa-
social y su conservación. La sociedad está aquí frente al' indi- mente por las exigencías esenciales de la na~uraleza de las
viduo como un fin int€rmedio: fini. quo (el fin por el cual se cosas. '"
¡:

encamhia algo a un fin ulterior).' Se puede observar que €sta presentación del ser de la so-
"29 Pero estas relaciones interesadas no son las únicas ciedad no incluye la consideración fenomenológica del hecho
del hombre en sociedad. El individuo recibe de la sociedad la social. Una cosa es la consideracíón de la sociedad del punto
conservación y -el perfeccionamiento de su naturaleza específi- de :vista de las exigencias esenciales de la naturaleza humana,
ca. y aún es perfeccionado por ella en ciertas especialidades y otra si se atiende a la condición del hombre en ella. Hay una
restringidas. Es, en efecto, artesano, patrón, sabio, magistrado, respuesta a la pregunta: ¿ qué es la sociedad? que contempla
hombre político. Y la sociedad encierra, causa, conserva todas su razón de ser, y otra que muestra .su modo de ser. Hay'un
esas especialidades. Realiza la perfección máxima de la espe- deber ~ser de la sociedad, como de todo lo que está constituído
cie humana. Luego, en sí y por sí es soberana-mentedigna de por conducta humana y un Ser concreto de ella cuya estructura
ser amada, sin oculto interés; y su Bien como Bien, de la espe~ y las leyes de cuya actividad han de tenerse sin'-duda muy en
cie, prevalece sobre el Bien que asegura a cada individuo" (-4). cuenta, tanto e!1 la determinación de las normas que han de
No entramos ahora en el laberinto de las relaciones de 1"e- regir su ordenamiento hacia lo que debe ser, eomo en el proceso
ciproca dependencia en que se hallan prácticamente la sociedad de la actuación de ese ordenamiento en lo concreto, porque
y los individuos. Una cosa es plantear teóricamente los térmi- condicionan ii lo uno y lo otro. Pero con todo, sigue teniendo
nos de la cuestión, otra describir el feuómeno de la sociabilidad lugar aparte la consideraCión del deber ser social en función
y mostrar. Ilj realidad, la esencia y la función de los usos con del destino del hombre, porque estará como decapitada o sus~
que se constituye, y muy otra promover la
solución en lo con- pendida en el vacio la consideración de cualquier cosa relativa
a la conducta humana que prescinda en absoluto y no sólo acci-
. creta, habiéndoselas con todas las exigencias de la circunstan-
cialidad y con lo que es, en el hecho, el hombre de carne y hueso, dental o metodológicamente, del problema del destíno del hom-
soberbio y cobarde, apasionado e inconsciente, que ,es la roa- bre. Conducta es conducción, comportamiento; 'es un llevar con-
teria constitutiva de las sociedades, tal cual se dan en el espa- sigo; vale decir, que se trata 'de una actividad condicionada,
cio y en el tiempo. . . informada, especificada por su término. Es evidente que el
modo de tender y la posibilidad de acceder a él requieren capi-
La historia. politica es la narración de las vicisitudes de la talmente un discernimiento. claro de la influencia .que sobre
humauidad al través de ese laberinto que ,son las relaciones de ello ejerceJa circunstancia. y lo social es la circunstancia pri.
maria e ineludible de la conducta humana., Por lo que esa teor!a
~4).';c¡;ons dI!:.philosophie sociale, pág. 19 Y sigtes. Citado por Delos en -la nota
~obre IndiVIduo y soocdad de su traduccién de las Cuestiones 57 a 62 de la 2'1- 2' de del comportamiento social que es el derecho, necesita integrarse
la Suma TeolÓgica. '
con el entendimi~nto de lo social, porque no menos real -y a
88

89
veces más-; que la acción del hombre sobre las circunstancias
es la a~ción de éstas sobre él. y si el hecho no es reconocido y hacer en cada circunstancia. De lo cual no se ve cómo se puede
entendIdo la doctrina del comportamiento social que se cons- juzgar. si no es en razón de que el fin de la vida humana está /
truya será un artificio. inscripto en el ser del hombre y consiste en la perfección o ple-
l'ero como más allá de todo destino elegible el hombre tiene nitud de lo que en todo tiempo y lugar constituye la re'alidad
un destino que le está soberanamente asignado, sobre el cual de ese ser, inmutable en su especificidad. Porque el hombre es
no cabe opción ni renuncia y en el que se halla la razón de su eso y de tal índole.es su destino, para esa integración del hom-
ser y de su obrar; de donde proviene el más hondo sentido de bre que es la lucha con su contorno, tanto y más .que la. con-
su existencia, de lo que se ha llamado Su quehacer la investi- ciencia de esa lucha y el discernimiento de su íntimo mecanis-,
gación relativa a lo social ha ¡le concluir por referirse a estas mo,' le es necesaria al hombre la conciencia de lo que él y su
dos. cosas: .de qué modo la constricción de las circunstancias contorno --que es la -sociedad en que tiene que vivir por nece-
puede favorecer el recto comportamiento humano, y de qué sidad circunstancial y exigencia de su naturaleza-, deb~n ser.
modo pueden rectificarse o neutralizarse las constricciones. de ., Algo aparece al térrÍ1inode esta reflexión (como una con-
10 social que perjudican la rectitud del comportamiento. Para secuencia no menos necesaria que el destino humano, que la
10 cual la determinación de 10.que debe ser la sociedad y de la existencia de la sociedad y que su finalidad propia), por encima
razón esencial de que, la naturaleza humana requiera existir de la sociedad y de los individuos, con título para exigir la
en sociedad, tiene una función propia y autónoma en la consi- subordinación de éstos y de aquélla; para asegurar a éstos el
deración de 10 social. modo de convivencia que requiere su naturaleza y ponerlos Ro
cubierto de una inversión de las jerarquías _de los respectivos
Reconozcamos que "es hora de concentrar'. la atención en fines que aniquile la prevalencia natural de su fin propio y
una anatomiay una fisiologia de 10 social que hagan patente
para -asegurar a aquélla la consecución del -bien común, a costa
su naturaleza y su actividad porque se trata de la fuerza que
de toda desorbitada exaltación de la individualidad. Sostén de
más poderosamente y más insensiblemente DOS constriñe, .por la sociedad y resguardo de la personalidad, en ese algo aquella
10cual somos a menudo esclavos de ella a merced de las incons- esencial correspondEmcia a que nos referíatrl0s halla los' princi-
cientes ilusiones del individualismo. Tanto más cuanto que ese
pios rectores qe su realización. Ese algo es el derecho.
producto de la actividad humana que es la realidad social, cosa
distinta de los individuos que la integran, es a un mismó tiempo La finalidad inmediata. del derecho es, precisameute, el
algo humano, puesto que proviene originariamente de la acción estab'lecimiento .y el resguardo. de lo que De10sllama la supe-
libre del hombre -de donde la ilusión de tenerlo el hombre rioridad ontológica de la sociedad respecto al individuo. De ahí
,bajo su voluntad y a su alhedrío, pura y simplemente,. como que el entendimiento esencial del derecho deba ser siempre un
las obras suyas-, y"algo inhumano, porque una -vez constituido- entendimiento social de-éL Y es en este sentido que cabe hablar
10social como tal tiene una actividad independiente que no está, de una concepción institucional del derecho, porque las insti-
de por sÍ, reflexivamente conducida, sino que tiene una gravi- tuciones son los núcleos primordialmente constitutivos de la
. tación contradictoria de la espontaneidad individual, y levanta sociedad y hay una contemporaneidad fundamental. en el naci-
frente a ésta una oposición, 'que por: no ser reflexiva, volunta_ miento y constitución de las instituciones y el derecho, y una
ria,' intencional, cabe calificarla con la ingeniosa denominacion . especie de causalidad recíproca de ambos (5).
de Ortega, de desalmada -de donde la peculiar esclavitud a
que nos referíamos-.
Pero el hombre no es sólo est(Z su vida, puramente un ha-
cerse, no es sólo historia sino naturaleza, principio de operacio- QUé es derecho
nes eoonci",lmente inmutable. Cabe por ello hablar de la natu-
raleza humana y de sus permanentes exigencias en m'ldio del 7. - El lenguaje, en cuanto expresión del contenido de la
fluir y las contingencias de 10 concreto. La libertad del hombre conciencia, ofrece un punto de partida para investiga~ el sen-
no es un lujo superfluo, sino. el asiento de la dignidad porque . tido y alcance. de aquellas convicciones humanas que pueden
nos hace responsables de que hagamos bien o mal nuestro que-
(5) Apéndice- 1. Nota sobre la sociedad, l~ instituciones y el derec~o.
90

llamarse -sin atribuir'a la expreSIOn un sentido absoluto- testad sobre algo o contra alguien, y cuya faz pasiva es la obli-
universales. Los hombres divergen cuando tratan de establecer gación .consiguiente de dar .a cada uno lo suyo o de respetar/
la mater~a .?e s.~sderechos respe~tivosJ pero divergen én punto las acciones y la posesión de los semejantes cuando S011c011for~
a e~a dellmItaclO.n concreta., precIsamente porque coinciden so~ me a derecho, es decir, cuando los semejantes obran en el ám-
bre Jo que quier.e decir tener derecho. bito de lo suyo. Esta obligación correlativa es, según hemos
visto en la primera parte, el deber dé justicia .
.En el lenguaje común, el derecho 'comienza por aparecer
como un poder del individuo sobre algo o sobre alguien. Hay e nando se propugna .una modificación del (H'den social, no
CIertas cosas que el hombre llama propias, aunque no las posea; se reclaman derechos sino justicia;- el derecho no se pierde nun-
con respecto a ellas se conduce como si estuviera investido de ca; 10 que puede suceder es que 110sea posible su ejercicio. Sé-
la facultad de defenderlas contra todos cuando las tiene en su mejfmte imposibilidad proviene de que unos se oponen a la
}:)O<1e1',.
o de exigirlas im'perativamente cuando están en otras legítima potestád de otros ~a veces con el arma de un derecho
manos, Se trata, pues, de un poder que dice relación a otro' positivo injusto-, es decir, 110corresponden con su deber al
que es correlativo a la vida social, lo cual lo distingue ante tod¿ dereeho ajeno. En una palabra, no cumplen con las exigencias
de las facultades morales del hombre sobre si mismo. de la justicia: porque "lo justo es algo igual al derecho del otro
y riguro~amente debido".
En la expresión .corriehte llamamos derecho a. todo lo que La idea de poder o facultad no sugiere sino mediatamentB
eonsi.deramos propio; a las nornlas que establecen que sea 10 la noción de un sistema de fines moi~álesa los que el hombre
propIO de eada uno, y, por fin, a la facultad de poseer defender haya de someterse. Correlativa a la de orden moral es la idea
y e.xigir lo p:t:0pio. '
de obligación. Al imponer la justicia la obligación de respetar
"Toda persona es in,violable en cuanto tiende a su fin. Pero la potestad juridica de los semejantes, establece un .precepto
no se. puede_conseguir el fin si no se.\dispone de los medios ne- moral,. y lógicamente nos lleva a pensar que la facultad cuyo
cesarIOs. Si la consecución del fin es hiviolable, esto exige la ,1 respeto se impone"es acreedora a él por alguna relación con el
facultad inviolable de hacer u obtener que algunas cosas se orden moral. En otros términos: el derecho es poder racional
ordenen al fin como medios de conseguirlo. .. Esa .facultad in-
J
, ~", sobre algo; la justicia es el respeto de ese .algo poseído, e11vista
de la razón por la cual es poseído. Para que la justicia sea obli-
violable es la que se llama derecho" (6). "El derecho es la fa-
cultad moral inviolable de tener, hacer o exigir algo" (Ver- J
, 1,
gacióu moral, la facultad cuyo respeto impone .debe ser facultad
de hacer o poseer algo que se relacione con el orden moraL',N o
meersch): "un poder moral al éual corresponde una obligación
de otro" (Baets); "poder irrefragable conforme a la razón" ',' se concibe la justicia que imponga el respeto del podef- arbi-
(T,:"parelli) ; "potestad moral inviolable del.hombre, que lo au,_.. trario, aunque repose en una legislación positiva inatacable
torlZa para obrar, según la proporción de las relaciones esen- '1 del punto de vista de los pl'ocedimientos .de su sanción. En fin,
ciales a la sociedad humana" (Prisco). . . . tengo derecho porque debo. Todo locuai está contenido en, la
sentencia de.Santo Tomás: "lo bueno bajo el concepto de debido
Esta potestad' que describimos en.la conviveneia social I
¡
es propio de"la justicia"_,cuyo sentido se aclara en este párrafo
~o,,!o.requi.sito .de su recto orden y resguardo de la dignidad de Taparelli: "el podin' del derecho se ejerce presentando a la
mdivldu.al.lmphca, por el solo hecho de e",istir, una obligación :,r,.
. , razón de otro una verdad que le muestre el enlace que tiene
eo.rrelahv:,. -Si tengo potestad de-hacer, poseer o exigir algo, para él níismo la acción que se le exige con el logro del bien
1lI1S s.emeJantes tend¡'án la obligación de respetar mi acción o infinito" .
poseSIón,o de darme lo exigido si está ~n sus manos.. I Entendido el orden morai como una conformidad con las
La e,,:is~enciade eosas indispensables al sujeto, en vista tendencias de la naturaleza establecida por la razón en vista
del cumphmlento de su fin y la facnltad consigniente de ha- del fin' propio del hombre, se descubre la significación
eerlas propias, revela la existencia de un cierto orden -el orden' . íntima de lás definiciones del derecho que citamos antes: fa-
jurídico--, cuya faz activa es el derecho entendido como po- cultad moral inviolable; poder moral, poder' irrefragallle con-
fqrme a "la razón..
(6) Vermeersch, Cuestiones a~erca de la Justicia, pág. lB.

¡ Las dos primeras fórmulas se reduceen a la tercera, por-

I
- - " ""-- --------

92
93
que sólo puede llamarse moral a la facultad. de tal condición
que responda a una exigencia recta de la razón.
/
En cuanto a la inviolabilidad e irrefragabilidad es carác' El der'ccho como igualdad
ter necesariame:nte inherente a toda potestad mor~l, porque
no puede. concebIrse poder alguno que tenga atribución legítima
8. - Pero si bien es cierto que tener. derecho es algo que.
de despOjarnos de las condiciones indispensables para cumplir
comienza apareciéndosenos como un estar investidos de ciertas
nu~stro fin. :rperso~?, significa, en .moral, el ente o ser que
facultades a las cuales. corresponden obligaciones de los seme-
e~C1ste para -s~, es deCIr, el. ser que, eXIste no meramente para el
jantes con quienes convivimos, y que el derecho, -como lo define
bIen o para fIn de O~;OS.;31110preC¡Sau1E:ute para 'su propio bien, Suárez (8), es "una cierta facultad moral que cada uno posee
para cuya conseCUClOn tIene subordinados muchos seres. y un
sobre lo que le es debido", la misma definición está indicando
ente tal no pu~de ser co,nsideradoni tratado por otras personas
que la razón de ser derecho está más allá de esa facultad de que
como un medIO subordmado a ellas, smo que está al lado de nos hallamos investidos con respecto a lo que no es debido; está
e~las:se mueve paralelamente a ellas, particípando de la misma
en esto último, en lo que nos es debido. Pero lo primordial y
?,gmdad. Todos tienen obligación de respetar .eSa dignidad
esencialmente debido es una cierta condición en lB¡colectividad,
Igual; de suerte que no es lícito por ningún" motivo destruir o
una situación respecto a los semej antes con quienes convivimos
perturb~r ~l orden que toda persona dice a su propio bien "
su propIO fIll.. y ésta es la inviolabilidad de la persona" (7). ' en virtud de la cual el dominio sobre lo que nos es indispensable
para la realización del propio fin quedará reconocido y salva-
Además, el término irrefragable delimita el alcance del guardado.
P?de,: moral ju,:í,dico,-pues indica que se trata de un poder
eJercIdo.en relaCIon con otras personas, mientras que el simple Decir que tenemos la facultad de considerar propias ciertas
poder moral puede extenuerse a todo lo lícito. . . cosas y "Conducirnosen consecuencia porque ellas están en re-
laCión de medio a fin con respecto a nuestro destino supremo,
La últin;ta consecuencia de lo expuesto es -que nuestro de- no es todavia decir cuál es la esencia de ellas en cuanto propias
recho se extIende sobre cuanto la razón considera indispensa- de cada uno. Una reflexión sobre la noción de derecho puede
ble para el cumplimiento del último fin. Esta fórmula que pue- comenzar por consideraciones relativ:as a la finalidad" de éste,
de parecer yaga si se la considera aisladamente, 110 10 ~ cuando como son las que parten de la más inmediata noción jurídica.
se la relaCIOnacon todos los postulados de -la doctrina que la
sustenta. .
,,
I
que es la de facultad,. porque ésta es
una faz de lo jurídico que
contempla. la actualización -real o posible- de la finalidad
~s criteri~s que-dir.igen su interpretaci6n; sumaria~ent~ del derecho, pero no púeden reducirse a ello porque quedaría
de.ducIdos de toda la exposición precedente son los siguientes: fuera lo que constituye al derecho propiamente como tal; aque-
' 1Q no será lícito el poder que se funde en ~xigenciasantinatu- llo en razón de lo cual se dice de él, según quedó explicado, que
rales, o e? las que no contemplen la armonía del conjunto; 2~" es el objeto de la justicia. La noción de derécho comprendida
la armOllIa natural es el resultado de la jerarquización. de las en la de justicia, no es precisamente la de facultad, síno la de
fa~ultades humanas baj~ el primado de la inteligencia; 3Q; toda aquello en vista de lo cual la facultad puede ser ejercitada y que
~xIgencIa natural debe Juzgarse en vista del fin de la natura- es la medida de ella.
leza hun;ta~a; 4~,:el fin natural es el desenvolvimiento pleno Vengamos, pues, a la consideración de "lo propio", que
de la actrvIdad raclO!,-al;y 5~, el fin último exigido por el orden es 16 que en la expresión cor!iente Y la convicción común está.
moral y por el prDpio fin natural es Dios, porque sólo en Dios Slipuestocuando se dice que el derecho es la facultad de poseer,
halla la !ntelig~Iici~adecuada r!,zón de ser de todo 16que existe, . defender y exigir lo propio. Pero no en sn relación con el fin o
y en prrmer termmo de_la eXIstencia humana y de todas sus destino humano, aspecto al que ya hemos aludido j' sobre el
actuales. condiéiones, I!teralmente desesperantes para el hombre .cual habrá que volver más adelante, sino en. cuanto medida pró-
que detiene el entendImIento de las cosas en el orden natural xima o inmediata de la facultad o potestad jurídica.
y contingente.
(7) Vermeerscb, ob. cit., pág. 6.
(8) De las "leyeS, libro I, cap. 2, iiúm. 4, pág. 85 dd t. 1 de la trad. castellana..
~--~.
..•••..

94 95

En última instancia esa medida está, sin duda, en el fin NO -se trata de saber qué contiene, si así puede' decirse', es~
último de la vida del hombre. La razón y ~l alcance de los de- condici.ón; en qué consiste~ materialm,ente considerado" 10 propi6
rechos del hombre en general y de cada uno en la condición de cada nno; ni cuál es el fundamento de que el derecho de cada
particular de su propia. existencia está, como trataremos de uno le atribuya lo que le atribuye, sino de discernir pura y sim-
explicarlo más adelante y fue ya indicado al tratar de la justicia, plemente el principio en virtud del cual cada nno de ios inte-
en el deber de realizar el propio fin. Pero como la vida humana grantes de la colectividad tiene derecho; es el tItular de un ám-
ha de ser vivida, ~ll sociedad, la medida -próxima e inmediata bito propio de acciones y cosas llamado su derecho. )'" eseprin-
de la potestad juridica que tiene por objeto asegurar el cum- cipio, que no puede ser discernido sino a la luz de lo social, por-
plimiento de ese fin en medio de 198semejantes, esto"es, en las que es el trato o relación .necesaria con otros lo que hace que
particulares condiciones que le erea al hombre la necesidad de se plantee la necesidad de la delimifación del propio ámbito aten-
.la convivencia, tiene que referirse de algún modo al orden que diendo a su congruencia con el de' los demás, es, en última ins-
es requisito de la existencia de la sociedad. El derecho, medida tancia, reducido a. su', más escueta especificidad, un principio
de la facultad con el ej ercicio de la cual ha de hacérsele preva- de proporcionalidad en ~la igualdad que iguala moralmente a
lecer, -que en eso consiste hacerse el derecho efectivo- es 10 los miembros de la sociedad, -un derecho que asigne a alguIen
p"-:opio; lo suyo de la defini.ci6n de la justicia. Y la razó;l pró- una condición de privilegio arbitrario es una contradicción en
XIma de que algo sea considerado por alguien como propio,. €.::" Jos término&-, con lo cual se asegura 'la ordenada existencia
una cierta relación -relación de contraposici6n-, con lo aieno de esta' última, y que consiste en la correspondencia de la ac-
o de .otro. "El derecho o lo justo natural, es lo que por naturaleza ción de cada uno con los titulos o prerrogativas de los demás,
Re ajusta o se proporciona a otro" (9). Y la posibilidad de un" es decir en un orden donde la acción de cada uno se iguale con
existencia rectamente ordenada de la sociedad requiere que la lo que a los demás les es debido. "Ignaldad mora! que debemoo
relación aludida consista en una cierta igualdad. introducir en nuestras relaciones con otro", porque 10 requiel~e
Nuestro derecho es, desde el punto de vista de la situación "el ajuste colectivo", "el eqnilibrio de la comunidad politica (1'-').
de los demás con respecto a nosotros, lo que nos es debido. Y lo Tener derecho es ser, en_el régimen de la convivencia, titular de
que nos es debido en el orden de la convivencia es ante todo, y una condición de igualdad con respecto a los semejantes coils-
como de. inmediato, una condición de igualdad. El derecho es tituida por una conducta de los semejantes a nuestro respecto
que corresponda a ese titulo, es decir, que lo iguale.
19 que ~o~--.!g-uala--,~~!J~~l~,.l~UI..l!~l).o~_~signa_~.-ªJi~KllE,ªJ.!n
lug~r.
9_~<?~~1~~~on_"~!Lel
tºdo_.!?9..fi~1.,_qy.~_ G.p_utem,plea .un mismo tiempo Por donde el derecho nos aparece como cosa muy distinta
las. exiK~ncia~_~se"nciales de nuestra pei:s.onaiidad -y 1a8- de todos de una delimitación de voluntades o de libertades, y resulta
losM.wgjantes conquieiles-coiivfvimos~ -pro-xrma
Yi=e-motamen- desprovisto de sentido substancial aquello de que el derecho de
te, con lo cual esta relaciOllcompí'eñde a la humanidad toda~. cada uno llega ~hasta donde empieza el de .los demás. Como si
Pero estas últimas, -las exigencias de la personalidad de cada ', .. Ji condición social de cada uno, desde el punto de vista jurídico,
uno de nuestros semejantes-, mediante un cierto orden social fuera nn islote de independencia absoluta. Se tiene derecho en
que consiste, precisamente.} ~n la razonable asignación, de un t?-nto en cuallto se vive en sociedad y, por consiguiente, la natu-
lugar o jerarquía a cada uno en función del bien común, bien raleza y la integridad del propio derecho no puede ser~entendida
éste distinto y aparte, merced al cual el bien de cada uno puede sIno en función deJa existencia de la sociedad, la cual requiere
ser .alcanzado en aquello de -él para cuya consecución es n'ece- abstractamente un orden de igualdad moral o proporcionalidad
saria la vida sociaL El derecho de cada uno es, formalmente con- en la igualdad entre los miembros que la constituyen, y concre-
; ,
siderado, ese lugar o condición en la sociedad. De ello se sigue tamente una conducta de cada uno que no sólo se atenga al li-
la potestad de resguardar y afirmar esa condición y de exigir mite del propio derecho sino, -y es lo esencial- que colme el
como debido todo lo que ella comporta. "Operación ad alterum ámbito del derecho ajeno comportándose ~asu respecto de modo
debida por el deudor con algún titulo racional conmensurada y que todo lo que a ese derecho le es debIdo lo reciba, es decir que
estrictamente entre los sujetos activo y pasivo" (00). el derecho ajeno sea conéretamente igualado por el cumplimien-
to de la obligación que le es correlativa.
(9) Suma Twlbgica 2t. 2'. q. 57. llrt. 3.
(lO) M. Río. Pc~.ctiv:l.'l actuales del dcrcdlO nllturuI,' pág. 13. nota 9. (11) Ladlan-ce,' l.e OOllapt clu droit selon .AristQte et S: Thmall. pág. 2740 y sgtes.
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96 97/

En eso consiste, según quedó explicado en la primera parte 1


a aquellos en razón de la respectiva y desigual condición de cada
una conducta justa. "Se califica de fusta lo que en nuestros ac- uno, y a este último en razón del bien común que en él y me-
tos responde, según la iguaUlad, a los títulos de otro" ("'). diante él es realizado.
Por otra 'parte, en esa igualdad moral objetiva en que con-
siste el derecho consiQerad.<i:~n-"Trn¡smo resi!!elo ~~!,,-diiitiii-_
gue -de-otras normas 'de la convivencia que no tienen substancia
I Igualdad objetiva; no relativa a las disposiciones del sujeto
que practica la justicia sino relativa a los titulas del otro con
quien la relación se establezca, los cuales no provienen tampoco
.4_~_)~.2J..2-~~a-jJlti.d.!~~-J.lª-t!i
.y-jerar"quIa- j ilrídicas. La, esenc"i~1id~_í!-
I,,'existimcia, de la soCiedad está, expresada. en la definición del
derecho 'como'Una~reláéión ae'lguaidadoJíJ"tivá ;'iió¡¡ie¡' derecho
iguala _-eseriCialm:ente~' y esa "iguaraa-d- es la coridición .primordial
e~Jnsitstituible de una-convivenaa:"órclEmadR:-Múchas 'atras.-espe-
cies.- de n<ifmiis-de- relación, - deusos,' pueden establecer los hom-
I de una determinación de su arbitrio sino de la naturaleza de
las cosas o de la ley positiva en cuanto justa. De 'esa objetividad
se trató al considerar la virtud de justicia y habrá que volver
cuando se trate del derecho natural y de la ley.
De la ley que las reflexiones precedentes anuncian como la
expresión por excelencia del derecho yen_cierto sentido'como su "-
bres para la perfección o la utilidad o 'simplemente el decoro
de la 'Convivencia; pero la función de todas ellas supone una
fuente esencial, es decir, como su causa, (!la). {,y : '::;,o:,,:,~
existencia social que en su ser .más elemental no dependa de
ellas sino de la igualación moral y 'objetiva del ámbito propio \y....
Li~,,_~~1J ;Y
de todos los que conviven, es decir que dependa del derecho, de
la norma jurídica. .í?o~\ilq,? !~~~cho-~iey\ ~{:;;~;
Igualdad moral, hemos dicho, no material o numérica por- 9. - La reacción contra el positivismo, que ide,ntificó el
-que se trata de igualar condiciones de existencia relativas a su derecbo con la ley positiva, movió a separar radicalmente la con-
vez a la condición personal -de aquellos a quienes la relación sideración del derecho de la consideración de la ley, para acen-
iguala. Vale decir que las respectivas condiciones sean iguales tuar la afirmación de la existencia de un derecho que <tanno es
en cuanto igualmente eorrespondientes. a la -condición de cada sólo la ley positiva coonoque constituye su' fundamento y el re-
uno. Condición que .puede provenir de la naturaleza, -como en quisito para una posible valoración de ella, y para substraerse
lo que concierne a la inteligencia 0.& otra aptitud natural---...; I a la omnipotencia ciega que sería inherente a la ley si se iden-
o' de la conducta, -como en lo relativo a la virtud y a la indig- tificara con el derecho, como el positivismo pretendía. La sepa- .
nidad-; o de lo que requiere el orden establecido -como en lo
que respecta a la función social asignada a cada uno por la ley-o
I
I
ración trajo asimismo como consecuencia el que perdiéramos a
veces, -me apresuro a decir que que incurrí en ese error en la
En las relaciones interindividiiale~ rige una igualdad pura y I primera edición de este libro--, el recto sentido 'posible de una
simple. Pero háy otros órdenes de relaciones más esenciales que cierta identificación del derecho con la ley. Identificación licita
éstas, -como que son la condición de que éstas puedan existir .or- y cargada de contenido, a condición de que se repare en el sig-
denadamente. Son las relaciones en que uno de los sujetases la nificado analogico de la palabra ley que taV válidamente deno-
sociedad o s~rcolectivo como tal. La sociedad constituida en mina a la no_rmade la razón en la cual se expresa el recto orden
Estado tiene la misión de reconocer, atribuir y asegurar a cada a que la conducta humanna -debe ceñirse, como a la ley posi-
miembro de ella, mediante la autoridad, las respectivas condicio- tiva, es decir, a la sanción obligatoria de la autoridad que en
nes numéricamente desiguales, pero que a través de _esadesigual- cada circunstancia tiene el regimiento de la respectiva colecti-
dad alcanzan la igualdad esencial que debe constituirse habida vidad. Analogía cuya comprensión tiene la vírtud de ponernos en
cuenta de la aptitud o la virtud o la función de cada uno. Esa camIno de entender la verdadera relación en qu~ el derecho po- '
es la igualdad moral que se ha de establecer mediante la justicia sitivo está con respecto al derecho 'natural u orgánico conjunto
distributiva y la justicia legal, es decir m<)dianteun comporta- de los primeros principios de todo orden jurídico, que no otra
miento del Estado con respecto a los individuos y. de éstos con cosa es, en su -verdadera significación, ese derecho contra el cual
respecto al Estado que satisfaga plenamente lo que es debido dirigió su más ,constante crítica el positivismo y la dirigen toda-

.(12) S. Tomás, Suma Teol6gica. 2~,.2', q. 57, arto l. (13) La~ance, ob. cit., págs. 125 a 254~

7

98
~9
vía, desde las antípodas de este último, muchas direcciones del _ El tránsito de la 'potencia al acto, la actualiza~ión de lo que
idealismo 'contemporáneo. esta e,u el ser potencIalmente, no acaece en. el tIDIVersode una
m.anera caótica, sino ordenada y orgánica.
Decir del derecho considerado en su más escueta formalidad
que es una cierta igualdad o aquella especie de relación que igua- EI'mundo lobjeto de nuestro conocinliento, con ser tan vario
la moral y objetivamente a los miembros de la colectividad en es, sin embargo. un universo} no un multiverso. Esa conversión
lo que concierne a las relaciones que mantengan -entre sí o con de la multiplicidad hacia lo uno obedece a la existencia de un fin
la colectividad misma como tal, es tanto como decir que el dere- a cuyo cumplimiento están los seres ordenados. En otros térmi-
cho es la norma o ley en la cual se expresa esa relación de igual- nos: todo lo que existe obedece a su razón de ser, y la i'azón de
dad y que obliga en conciencia precisamente porque la expresa. ser se identifica con el fin. El ser existe en raZón de algo y, por
La leyes, en toda especie de realidad, lo que podría llamarse 'consiguiente, existe para algo. Negar que toda actividad debe
la voz del orden, la enunciación de él; expresa lo que el orden 1-
estar naturalmente ordenada al fin propio del ser que la des-
r~9-uierepara su ex~stencia. Y el 'derecho' es el orden con suje- pliega, _equivale a negarle razón de ser; y lo que carece de razón
ClOll al cual han de SItuarse y comportarse los miembros de la co- I de ser es ininteligible. Pero, lo ininteligible, lo impensable, es
!ectividad y esta misma comotal respecto a,los miembros que la 1, imposible.
Integran, para que haya una convivencia de la 'Cual se siga bien ¡, ,El efecto inmediato de la causa final es, en Cierto sentido
común. "Si la parte se ordena necesariamente al todo como lo que aquí interesa por encima de otros, el orden. El orden en su
imperfecto a lo perfecto, y el hombre, individualmente conside- plenitud, la perfección del orden -'me es lo que se llama bien
rado no es más que una parte de la colectividad o comunidad común- puede expresarse también con una sola palabra, pero
perfecta, síguese_'que la ley propiamente debe mirar a aquel I atendiendo a su más honda significación: la paz. No la paz que
orden de cosas que conduce a la felicidad (o bien) común" (14). es ausencia de conflictos externos, sino la paz substancial deri-
Dijirnos que el derecho, lo propio de cada' uno, es substan-
cialmente una cierta ,condición o :situación social, v.ale decir, re-
lativa a los semejantes con quienes se convive y a la sociedad
'], vada de que cada uno de los medios se adecue estricta y perfec-
tamente a su fin propio; Tod,a actividad se explica por esa ten-
dencia intrínseca del ser hada sil fin; a tal punto que laefi-
de la cual se es parte. Sobreponiéndose al punto de vista' de ~iencia,la materia y la forma, es decir, todos los elementos que
los derechos individuales, se considera la totalidad de esas 'situa- 111tervienenen el proceso de la actividad '-:'-lacausa eficiente, la
ciones o condiciones, el derecho nos aparece como una cierta- 01'- /
c~usa material y la causa formal-, se subordin;m al fin. El fin
9.enaci6n eminente ~e ellas; como su plan esencial o principio 'tiene algo así como la dirección de ese proceso. Y la norma_de
rector del cual recibe raZón de ser la delimitación del ámbito esta tendencia intrínseca de todos los seres hacia su fin, es lo
de lo propio de cada uno; como la formalidad de la disposición qlle se llama ley, en el sentido más amplio y al propio tiempo
de los elementos integrantes de la colectividad, gracias a la cual más riguroso de la palabra. "Cierta regla o lnedida de 1<l3 actos
nna agrup::ción llega a constituirse en sociedad humana pro- por la cual es inducido a obrar o dejar de obrar un ser cual-
quiera" (15).
pIamente dIcha; ~n una palabra, ..c¡;nnoel orden mismo de la so-
.ciedad. y' la ley, en su significaci6n esencial y originarii- n() De ahí que la acepción ley natural valga para todas las nor-
s610 expresa ese orden sino que se identifica con él.'en el mismo mas que dirigen las actividades de cualesquiera seres creados
sentido en que la ley de la gravedad es expresión del modo como según las ex.i.gencias de, su estructura esen-cial.. .' '. '
suceden ciertos fenómenos 'en la naturaleza y principio o razon Es así como cabe hablar de una ley natural que expresa la
en virtud de la cual suceden de esa manera. 'Por donde el dere- manera cómo ha de ordenarse la conducta humana en la rela-
cho, del cual dijimos que ,~sen cierto modo el orden social mis- ción del hombre con sus semejantes, para que cada uno pueda
mo, o el principio de él, se identifica con la ley en cuanto ésta realizar su fin -cumplir con su deber- y 'para que la conducta
contiene y expresa, -vale _decir, en cuanto Jes-, el principio'
I de todos se ordene de tal manera que en la colectividad haya or-
del orden,t Lo cual sucede en el universo con respecto a todo' den y hasta 'eSa plenitud de él que es la, paz porque el orden
orden.

(14) Sto. Tom~, Suma Teo16gka 1', 2', q, 90, arto l.


1 es la formalidad esencial de la sociedad, y es en la sociedad y
(15) Santo To¡nás. Suma Teológica U. 2'!-;q, 90, arto l..
100 j,
po.r o.bra de eUa que le es alcauzada al ho.mbre esa eminencia dencia Íntima, intrínseca e inma.nente de éstos hacia su fin, es
de bien que es el bien co.mún, gracias al cual la integridad de una tendencia' racio.nal. No. en el sentido. de que en lo.s seres
su perso.nalidad en el o.rden temporal ~ le hace accesible. $nanirilados o inorgánicos haya discernimi~ntodel fin que van a
cumplir, sino. en el de que ese fin y la manera cómo.lo.cumplen
Frente al principio. recto.r de la co.nducta que la ley natural
es algo. racio.nal, esto. es, co.nfo.rmeco.n la naturaleza íntima del
no.s presenta estamo.s no.so.tro.s,co.n el entendimiento. capaz de
ser en el cual el fin se cumple; es racio.nal mediante la partici-
discerlúr la razón de ser de la no.rma, su fundamento., su ya-
pación de una inteligencia que ello.s no. tienen: Por eso. Aristó-
lidez, y co.n la libertad de apartarno.s de la no.rma no.o.bstailte
teles y Santo. To.más enseñan que to.da ley recto.ra de la natu-
co.no.cersu racio.nalidad y su co.nsiguiente auto.ridad o.bligato.ria.
raleza es una participación de o.tra ley suprema. En cierto. mo-
Po.rque hay en el hombre esa po.sibilidad es que la o.rganización
colectiva requiere un gobierno, una de cuyas notas ha de ser la do., una participación de la actividad del ser en la inteligencia
po.sesión de la fuerza indispensable para mantener la co.hesión divina, puesto. que el cumplimiento. de un fin po.r parte de un
co.lectiva co.n un o.rden dentro. del cual sea po.sible a cada uno., ser irracional significa realizadón de un propósito, pero de- un
en la co.ndición de igualdad mo.ral a que no.s hemo.s referido., el pro.pósito.que no. puede ser de él, ya que es irracio.nal. El pro.pó-
libre cumplimiento. de su deber, es decir, un cúmplimiento de él sito no puede venir sino pe un principio que no sólo sea principio
en término.s de dignidad. en el sentido. de co.mienzo.sino. también en el de 'po.tencia direc-
triz y conservadora.
Po.r to.do.eUo., Santo. To.más define la ley diciendo. que es
una ordenación de la razón para el bien común, promulgada PO?' La ley natUl;al, jurídica y mo.ral, no. es o.tra co.sa que la
aquel a quien incumbe el go.bierno. de la co.lectividad ("6). manifestación en nosotros de la ley divina a que 110S referíamos.
Pero la participación se cmnple por vía de presentación, como
Estas no.tas so.bre los principio.s de la do.ctrina del derecho. hemo.s tratado. de explicarlo.. Tenemo.s la facultad de discernir
se limitan a la co.nsideración elemental de las no.cio.nesprima- la razón po.r la cual debemo.s o.brar en un cierto. sentido.. Po.de-
rias en función de las cuales han de tratarse lDSpro.blemas es- mas; por consiguiente, saber por qué obrar en un sentido dis~
pecia.!es del derecho.. Po.r 'eso.sólo. co.nsideraremo.s la no.ta-de la tinto es obrar contra nuestra naturaleza, y, por tanto, sabemos
r.!'ciónalidad pues está en eUa el co.nstitutivo. fo.rmal de toGa que es bueno obrar en un cierto sentido y.es malo obrar en sen-
verdadera ley. I tido distinto.
Es muy frecuente que ,las definicio.nes de la ley po.sitiva Co.- Co.no.cerla realidad, es penetrar la razón de ser de to.do.lo.
miencen invocando su origen estatal. Santo Tomás coloca ]0 que existe, comprender por qué existe, en razón de qué eficien-
relativo. a la sanción y pro.mulgación po.r parte del Estado., cia ha comenzado a--.J!x1stir,Y para qué existe, vale decir, con
en el último término de su definición. Lo que iD.teresa esencial- qué fin último., o.para cumplir qué fin, el.ser existe. Si la inteli-
mente .no. es la fo.rmalidad co.nque la ley haya sido. sancio.nada, gencia es capaz de ese co.no.cimiento.,es indudable que todo. Co.-
sino. la racio.nalidad de la ley que el Estado. sancio.na; po.rque nacimiento de la inteligencia es siempre, en una cierta medida,
una ley sancionada con perfección form.al, si no es racional no el descubrimiento. de una ley. En la medida en que la inteligencia
es válida. Po.drá ser aplicada y mantenida po.r un Estallo. Co.n comprueba cuál es la esencia de un ser, su condición Íntima, su
fuerza suficiente, pero en conciencia no obliga. Lo primero es naturaleza y, por consiguiente, de qué manera tiene que obrar
comp:robar que la ley sea ordenación de la razón, ordenación para. hacerlo de acuerdo con las exigencias de su fin, en esa
hecha en vista de una finalidad co.nfo.rmeCo.nla esencia o.natu-. misma medida está desentrañando. la ley de su desenvo.lvimiento,
raleza íntima del ser que ha. de o.rdenar. - la no.rma a la cual ha de ceñirse su actividad para lo.grar la
, Esta racio.nalidad de la o.rdenación se cumple no. sólo.en el perfección. To.da o.peración co.rrecta de la inteligencia es, po.r
o.rden humano. sino. también en el irracio.nal. En la co.ncepción lo. tanto., co.mpróbación de la ley así entendida; po.r eso. puelle
decirse que razón, inteligencia y ley se identifican.
del mundo. co.mo.algo. o.rgánico.,do.nde cada uno. de lo.s seres está
disPllesto en razón de la to.talidad y la to.talidad co.o.peraal per- "En los actos de la razón podemos considerar dos cosas:
feccio.namiento.y a la plenitud de cada uno. de lo.s seres, la ten- el acto en sí 'mismo,.que. no e.s otro que el entender o raciocinar,
y lo.efectuado. mediante ese acto., que tratándo.se del o.rden espe-
(16) Suma Teol6gica 1., 2', q. 90, arto 4. culativo será, en primer término la definición, .después la pro-

1.-- ..
102

posición, y por último el silogismo o argumentaci6n. La razón ran podido no ser sancionados como derechos por la ley posi-
práctica, a su vez, precisa, en su orden ~u~ es el de la opera- tiva, sin que el no sancionarlos comportara lesión del orden na-
ción- de un silogismo. De aqui la necesidad de señalar, por 10 tural y de 10 que le es esencialmente debido a los miembros de
que a la razón práctica se refiere, algo .que sea, con respecto la colectividad; pero que una vez sancionado es tan esencial-
a la acción, lo que en el orden especulativo .es la proposición mente derecho propio de aquel a quien la ley.10acuerda, como un
con respeGtoa las conclusiones. Esas proposiciones de carácter derecho natural. Y la causa de esta identificación está en que la
general que la razón práctica formula en orden a la acción, son, regulación positiva de que se traté haya provenido de la razón
precisamente, 10 que tiep.e razón de ley" (1:'7). . como la de la ley natural, según aquello de Sto. Tomás en el
I articulo recién citado "La voluntad quiere y apetece .e1fin, la
Legislar debe ser, ante todo, un acto de entender la realidad razón impera los medios qu~son necesarios para la consecución
social, de leer dentro de ella para saber qué es lo que la constitu- de ese fin. Sin embargo para que la voluntad (la decisión de la
ye esencialnlente, cuál es la esencia de su ser y cómo debe ser autoridad respectiva en el caso.a que estamos aludiendo) tenga
dirigida la libertad humana para que, al -procurar los hombres carácter de ley respecto de esos medios precisa ser regulada por
cada uno de los fines particulares- que pueden proponerse, se la razón. Y es entonces cuando puede decirse que la voluntad
conformen al fin supremo de la. convivencia social, que .es la del principe tiene vigor de ley. Sin esa regulación semejante
plenitud del bien común. .,-oluntad no sería ley sino más bien iniquidad" ('9).
Legislar debe ser, pues, hacer entrar en r.az6na la vida co- En suma, ;la ley y el derecho no se identifican pura y sim-
lectiva. Por donde el acto de legislar há::de subordinarse al re- p1emente; en la ley y mediante ella se expresa la razón en virtud
conocimiento de la verdad, porque entrar en razón -que tanto de la cual algo es. atribuido a alguien como suyo, o reconocido
vale como entender y obrar en consecuencia- no es otra cosa .como -de su pertenencia. Lo primero, lo de la atribución, es
que obrar conforme a 'la verdad, reconocida como tal en su tras- potestad de la ley positiva, pero en los límites de la ley natUral
cendEmcia,.en su universalidad y en su soberanía. Y por fhi, y según las exigencias circunstanciales del bien conlún. En esta
legislar en el tiempo debe ser ordenar las cosas temporale~ al suj eción está, primordialmente, la razón en virtud de la cual
orden de la. eternidad en el que se halla su última y suprema asiste a la ley positiva semejante potestad. Lo segundo, 10del
razón de ser, expresar en las leyes humana-s, y para las cosas reconocimiento, dice más directa. referencia a la aludida raz6n
humanas y temporales,. la ley eterna y sobrenatural de Jesu- por la cual algo debe considerarse como propio de alguien en
cristo, que es Camino -la 1ey-, Verdad -la razón de la 1ey-, derecho en virtud de-.,corresponder a exigencias de su natura-
y V ida. -el fruto perfecto de la ley cumplida-o 1~-". En uno y ot1'o caso la relación de la ley con el derecho
En este punto puede verse el alcance de la ana10gia a que queda expresada diciendo que.1a razón del derecho -la raz6n
nos referíamos. El principio del derecho está siempre en la ley. que determina 10que es justo--=' en cuanto contenida en la ley,
En la ley natural, constituida esencialmente por los primeros da a ésta valor y potestad rectora. "La raz6n determina 10justo
principios de la conducta humana concernientes a la vida de re- de un acto conforme a una idea preexistente en el eJ;J.tendimien-
lación, está el principio o razón de ser de aquellos.derechos lla- to ... y ésta, si se formula por escrito recibe el nombre de ley ...
J:!l_ados
naturales porque se siguen necesariamente de esos prin- 'de ahí que la ley no sea el derecbo mismo, propiamente hab1an-
cipios en t{)dolugar y todo tiempo, por 10 cual son absolutamente ,9-0,sino ci~rta raz6n del dereGho"(20). .
inalienables. Y en la ley .positiva está el fundamento .de todos
los demás derechos que constituyen lo qué podriamos llamar el
patrimonio' jurídico de cada uno en cada circunstancia de su La depe1'f<lenciay la distinción del derecho con
vida, ep cuanto racionalmente d.erivados-por vía de conclusion
respecto a la moral
necesaria o por via de determinación ('8) - de aquellos prime-
rps principios en que se expresa el orden natural. Derivaciól).
o consecuencia Do__ :p.~cesaria :qluchasv:eces, es decir, ,que hubie~ 10. - Los deberes del hombre 10 son para consigo mismo
(19) Suma Teológica 1~,2~. q. 90; arto 1.
(7) S:lnto TOln{ls, Suma Teológica H, 2~, q. 90, art. 1.
(20) Santo To~ás, Suma T.rológica 2~, 2'1-. q, 57. arto l. respuesta a la segunda
(18) H. 2~, q. 95, art. 2. objeción.

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104

o para con sus semejantes, y unos y otros lo son, en última ins- preocupar al derecho según' e~ta definició.~ de .Kant, no. e~ la
tancia, para con Dios. Los deberes para con nosotros mismos rectitud de la conducta en la VIda de relacIOn. smo la delimIta-
no son tales en razón de que seamos el último fin de nosotros ción de las libertades individuales, para la cual ha de intervenir
mismos; J:1i los deber"espara con nuestros semej antes existen la coacción del Estado.
-en razón de que ellos sean el fin supremo de nuestros actos.
Unos y otros son deberes en la medida en que nosotros y nues- El derecho sería pues, nada más que un resguardo para
tros semejantes somos criaturas de Dios, Primer P~incipio y. la autonomía indivi~~al;y para su. perfección no ter:dría q~e
Ultimo Fin de todo lo creado. . . preacuparse sino de ser el mejor de los resguardos p~sIbl.e~,sm
considerar la finalidad a la que debe adecuarse el eJerCICIO de
Por otra parte, los deberes pueden referirse a la conducta la libertad que él resguarda. Como la intención con.que pueda
externa o a la interna. Es indudable que una dirección efectiva hacerse uso de esa libertad se refiere al fuero interno, y en él
de la conducta no puede ser impuesta c.oactivamentesino cuando no penetra la coacción del derecho, pareceria que ést~ pudiera
se trata de la conducta externa. No hay posibilidad de violentar
esen~ialmenteuna 'Conciencia. El temor o la violencia, -por ej~m- y debiera desentenderse de ese. aspecto mo:al. de. .la con~ucta
y considerar pura y exclusivamente la delImItacIOnde liber-
plo, no quebrantan convicciones: coartan su manifestación y tades ..
hasta provocan manifestacianes que las contradicen,. pero nada
más. Cuando se habla de las posibilidades que una coacción Pero esto implica una grave consecuencia,del punto de .vista
ejercida desde fuera puede tener para dirigir la conducta de del sujeto que ha de someterse al orden juridico:, si el derecho
los hombres, hay que 'entenderla referida solamente a las mani- se refiere pura y exclusivamente a la c0l?-du~ct.a BJ..'ierna . y no
festaciones externas de dicha conducta. Todo lo profunda que considera la intención con la cual el acto JurldlCo es reahzado,
pueda llegar a ser la acción psicológica no obtendrá sino con- el derecho no obliga en conciencia como cualquiera de los de-
vicciones y décisiones apárentemente propias de la persona so- beres morales.
metida a. esta acción; en realidad lo son de quienes artíficial-
mente las han provocado.. El fondo de la concienCiaes invio- Deber moral y deber jurídico serían, p~r consig,;Iie~te,
lable. La responsabilidad del sujeto .pasiva de ellas no está com- substancialmente. distintos. La rectitud de la conducta .müm,:
prometida; lo está la de quienes directa a indirectamente pro- es una conformidad autónoma con la ley moral que me dICtanu
vacaron semejante estada psiquica. . propia conciencia, enseña -KaJit. En 'cambio, la rectitud d~ la
conducta jurídica sería pura y simplemente una conformIdad
Ahora bien: la coacción ~s 'una propiedad del .derecho. Un material con lo que la ley mande.
derecho perfecto tiene que ser un derecho con coacción, esto 'es,
que pueda hacerse obedecer, que dispanga de la fuerza indis- Colacar.al derechó fuera de .la moral, como constituyendo
pensable par.;t hacer efectivo su. cumplimiento. un mundo autónomo, es hacerlo radicálmente ininteligible. Par-
De estas dos premisas ~Ia dirección de la conducta me- que el derecho es, en definitiva, un orden ~e la conducta ~u-
diante la coaccióri no puede referirse sino a lo externo, y la co- mana. De la -cond1..1:cta social; esto es, concernIente a las relacIO-
acción es una nota del derecho-. pareceria seguirse esta terce- nes del hombre con sus semejantes y con la sociedad como tal,
ra: puesta que el derecho se refiere s610a la conducta externa, y de las manifestacfones externas de esa conducta; pero no por
no ha de, considerarse la intención con la cual el acto jurídico ,,110dejan de ser en definitiva actos específicamente humanos,
ha sido realizado. Si alguien contrae una .obligación,lo que in- reflexivos y libres lo que se ordena mediante él. Tan es asi que
teresa jurídicamente es que.la cumpla. Que sea para satisfacer se puede llegar a estar en la, obligación de no cu!"pl~r una ley
las exig,mcias de la conciencia y cumplir con el deber, o s610 inicua'. No le es licito al hombre declinar su conCIenCIaante la
parque sabe quede lo contrario la coacción del Estado la hará ley; eí acto de apostasia realizado por un. cristi,ano primi~ívo
cumplir con agravantes, parecería que no debiera interesarle por obediencia a la ley pagana que se l? Impoma, no hub~era
al derecho. . "stado, por cierto, exento de responsabIlidad moral; hubIera
gravado su conciencia pesadamente, no obstante ser un acto d.e
Por eso Kant dice del derecho que es el conjunto de condi- .obedienciaa la ley. Que la iniquidad del mandato. legal autorI-
ciones en las cuales el arbitrio de uno puede coexistir can el ar- zara la rebelión o .no fuera permitido afrontarla smo con el he-
bitrio de otro según una ley general de libertad. Lo que debe raÍsmo del martirio, es cuestión distinta; se refiere a las formas

l.... •. _- ~_
106
1,
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I
del incumplimiento (2ü) ; pero las dos posibili&des dan por sen- Independizar al derecho de la moral es equiparar la ley
tado el deber estricto y en principio indisculpable de oponerse juridica humana a la ley eterna, por cuanto es pretender que
,,1 cumplimiento (22). I,
r
-elderecho tenga en sí mismo su razón de ser, como la tiene la
Es claro que la situación aludida corresponde a 10'que 1'0- ley eterna en-cuanto expresión de la' razón divina. Hay'en ello'
driamos llamar un caso límite. Pero que haya un caso en el I una tácita divinación si no del derecho mismo, de lo que se cdn~
cual la situación pueda plantearse y deba resolverse en contra
de la ley positiva pórque asi lo exige 1" integridad de la concien- I sidere ser la fuente de ér: la voluntad general, la voluntad del
soberano, la omnipotencia legislativa, la costumbre por la que
cia personal 'deaquel a quien la ley en cuestión es impuesta, se expresa "el espiritu del pueblo", etc. Todo 10 cual importa
basta para mostrar que hay dependencia del orden juridico con en definitiva dejar al derecho sin fundamento objetivo; libra-
respecto al orden moral. ¿Por qué ha de acordarse preferencia do,por consiguiente, al arbitrio del legislador por una parte, .
al mandato de la conciencia moral sobre el de la ley positiva? y f.!, una obediencia sin sentido moral por la otra; desconectado
¿Por qué se pretende que la ejecuerón de un acto moralmente por los dos extremos de la formalidad que 10hace derecho,-esto
reprobable, no está exento de culpa cuando está mandado por es, de una como atención y tendencia orientadas hacis. las exi-
la ley? ¿Por qué no ha de concentrarse, en todo caso, la culpa gencias esenciales de la naturaleza humana., las cuales están a
en el autor. de la ley, y relevar de ella a quien se atiene al deber su vez determinadas .1'01'el destino supremo a que el hombre,
de obediencia que es la piedra angular del orden juridico? 19 en cuanto tal, está ordenado.
Porque en definitiva las destinatarias del bien que la ley pro- Tanto el establecimiento de todo orden j uridico, como la
cura Son las personas a quienes el cumplimiento de ella les es suj eci6n de sus súbditos a él debe estar presidido por una in-
impuest.o,y ~i es cierto que el orden establecido por la ley tiene t.encionalidad moral. Mediante ella el derecho positivo alcanza
una emmenClafundamental con respecto al arbitrio individual v mantiene vitalmente la subordinaci6n al derecho natural sin
de los súbditos, la razón de esa eminencia está precisanlente -la cual no es derecho, y la sujeción llega a ser plenitud de obe-
~n 'fu.ees la condición del or?en social indispensable pa1'8que los diencia,. es decir, recto propósito no sólo de satisfacer externa-
mdlvIduos alcancen la plemtud de.su bien personal. Por. consi- mente a la justicia sino también de ser interiormente justos
guiente ~ay !m punto en el cual esa eminencia concluye; el deber mediante la conformidad de la propia intención- con la inten- .
de obedIenCIaqueda sin fundamento, y el arbitrio individual <Ión de la ley obedecida. De 10 primero se sigue una máxima
adquiere un fuero supremo consistente en el derecho a la de- virtualidad de justicia en el brden jurídico positivo asi esta-
sobediencia para resguardo de la integridad esencial del propio blecido; de 10 segundo una máxima virtualidad de orden en la
ser. Porque un mandato legal inicuo, de la especie del ejemplo conducta juridica de quienes están sometidos a la ley.
que hemos puesto --que no es, sin duda, único--, no tiene nin- Negada la dependencia a que venimos refiriéndonos, tra-
guna raz6n de bien y una positiva raz6n de mal por lo cual tado el orden juridico sin subordiuación al orden moral que lo
pretender que sea licito ejecutarlo porque se obra' en virtud de incluye como el todo a la parte, la consecuencia es, en defini-
la obediencia que es debida a la ley, es como pretender que en tiva, que no cabe hablar de otro derecho que del derecho posi-.
e! ~rden práctico se dé un absoluto. equivalente al de que anta- tivo. El derecho es lo que es el derecho positivo. De 10 cual es
logIcamente algo sea y no sea al mismo tiempo y bajo la misma expresión la doctrina de Kelsen, quien precisamente a 1'1'01'6-
relación. 29 Porque radicar-la culpa en -el autor de la leyes un sito de la cuestl6n de que tratamos establece como primer re- .
modo derec~nocer que la ley no se.iustific~ .1'01'si misma; que quisito para la construcci6n de 10 que él llama una teoria pura
hay una .posIble ,bondad y una posIble malIcIa de' la leY,según del derecho', "comenz'ar por romper la conexión en que se ha '
q!1e medIante su mandato se establezca un orden de conviven- presentado SiemprE!al derecho ,con la moral", es decir, comen-
CIaque favorezca o que contradiga el destino propio del hombre zar por- rechazar "aquella concepci6n seg-ún la cual el derecho
en cuanto .tal; yale decir, que hay una relación de dependencia considerado en si mismo, es una parte de la moral y que,.por
;lel.o~denJnr¡dIco' con el orden moral, que es el de la conducta tanto, en cuanto tal derecho es en algún sentido y hasta cierto
mdIvIdual en cuanto rectamente orIentada a la realización del punto, un fenómeno ético", rechazarla porque el conocimiento
especifico y supremo destino humano_ verdaderamente tal "no se encuentra nuí.s que ante el derecho
positivo" (23). Vale decir.que no cabe hablar de una dependencia
(21) Suma Teológica H, 2', q. 96, arto 4.
"(22) Brefrtano: El origen' del' conocimiento moral. Traducción _c;utellana. nota 46. (23) Tcorfa pura del derecho,. trad. esp. págs. 17 Y Hl:

~
1!
I
I
108
I 109;
del derecho con respecto a la moral porque no habría otro de- i
benevolencia, caridad~ cortesía, etc,-, no es requisito necesario
recho cognoscibIe que el derecho positÍvo, cuya razón de ser de esa vida; son elementos de su perfección (20). Todo ello es
está en su propia existencia, pue.s constituye un orden autóno-
Il;10, .centrado sobre sí' mismo.
i
I debido en razón de la rectitud indÍvÍdual, en el oi'den de la per-
fecCÍónpersonal. De ahí que no pueda ser coactivamente exÍgido
Cosa bÍen dÍversa de semejante Índependización es la dis- por los semejantes, porque del punto de ~ista de las exÍgenclas
tinción del derecho 'y la, moral, sÍemp~e que con esta última de su naturaleza, 'para cuya satisfacción es preciso la convi-
palabra se denomine el orden de la conducta individual cuyo vencia, no- es indi.spensable ..que' los..demás-'se.',cemporten-- cQJ1.esa.
valor esencial radica en'la pureza y la rectitud de la intención. virtud a su respecto, JurÍdÍca o legalmente debÍdo sólo es áqué-
Porque uno y otro orden están especificados por dos modos dis- llo sin lo cual la existencia de la sociedad no puede concebir-
tintos de bien. La moral, así entendida, en cuanto disciplina se ('6). Por eso el derecho no consiste estrictamente en otra
de la conducta individual está especific;J.dapor el bien del in- cosa que en la Ígualdad explicada en páginas anteriores. Colo-
d;ividuo com.o tal; mientras que el derecho, en cuanto disciplina cados los individuos en ella están colocados en la posibílidad
de la convivencia .está especificado' por el bien común o bien de la plenÍtud persona]; plenitud o perfección que redundará, si
de la comunidad como tal. Sólo mediatame'nte el derecho u or- es alcanzada, en bien de la sociedad, pero que no es esencial-
den jurídico recibe especificaCÍón del bien de la persona; lo mente requerida por la existencia de ella.
recibe en cuanto la razón última del ser _social, cuya s.ubsisten- Pero la distincÍón remata en una refirmacÍón de la depen-
cía y perfección procura el derecho ~que eso es el -bien, común dencia, porque ese orden especificamente jurídico implíca la
temporal-, está en,el bÍen supremo de las personas que lo cons- nocÍón de deber, tanto como el orden motal individual. Es un
tÍtuyen y que sólo medÍante la vida en sociedad pueden alcan- deber que tiene una razón de .ser -la existencia de la sociedad,
zarlo Este es el punto por donde el derecho depende esencial- el bÍen común-, distinta ,de la razón de ser del deber moral
mente de la moral y es un modo o faz del orden moral -lo cual individual, inclusive cuando se trata de deberes exclusivamente
es bien distinto de ser un mínimum de ética, puesto que en Su morales para con nuestros seméjantes -la perfección .personal
orden propio hay una integridad moral de lo jurídico, análoga de quÍen realíza el acto de virtud-o pero de que aquel deber,
a la integridad moral de la conducta individual cuando se trata pueda y deba ser coactÍvamente impuesto por el derecho me-
del bien particular que la especifÍca-. Pero la razón de la dÍs- diante' la ejecutora de su orden, que es la autoridad encargada
tinción queda intacta, y más aún, se hace particularmente ma- del regimiento de la colectÍvidád, no se sigue que sea un deber
nÍfÍesta. Porque si el bÍen personal ha de obtenerse mediante sólo en cuanto coactivamente impuesto, sino que, por el con-
la vida 'Social, el orden propio de ésta se nos aparece con una trario, la coacción acompaña al derecho 'Comopropiedad de él
Írreductible autonomia, Todo lo concerniente a la integridad en cuanto justo Lo jurídicamente debÍdo lo,es en razón de aque-
y perfecCÍón del ser soCÍal,del cual está en CÍerto sentido peno llo que lo hace derecho; y lo hace derecho la relación inmediata
diente el desiino individual, puede y debe ser considerado, en 'en que ello está con la existencia de la sociedad y la relación
sí mismo. Y para ello hay que distinguir la ley de la conducta mediata en que, al través de una rectamente ordenada existen-
indÍvidual, de la 'ley del orden social, es decir, del derecho. cia social, :está con el fin últÍmo de_la persona. Por donde lo
Lo jurÍdÍcamente debido -lo debÍdo que constÍtuye el de- jurídicamente debido lo es en conCÍenciadel mÍsmo modo y por
recho-, se distingouede 10moralmente debido en que no se de- la mÍsma razón formal que lo moralmente debido: porque está
termina sino medi-atamente en vista de lo 'que reclama la cons- en juego la prosecuCÍón del últÍmofin del hombre, la Íntegri-
titución de la naturaleza humana; se determina en vÍsta de lo dad esencial y la plenitud de la persona (27). "No toda ley múc
que exige el fin del gobierno. el bien común (24). De ahí que no ral es una ley jurÍdÍca, pero toda ley jurÍdÍca, en cuanto tal.
todo lo que es debido a los demás, en las relaciones de los hom- es decir, en cuanto jústs,- es_.una_ley-'moral"(28).
bres entre sÍ, lo es jurídicamente. Lo leg'almente debido es ne-
(25) Lachance, op. cit., p£g. 266.
ces(l.n~o para la existencia de la vida nolítlca -considerada en
(26) Ver: Lo integrante y lo potencial de la virtud de justicia, cap. 111 de la pri.
su ser propio-, mientras que lo m~ralmente debido,-equÍdad, mera parte, donde tratamos de ex.plicar -CÓffi1) haua desde el punto de vista de' la virtud
la distjnciOn a que estamos refiriéndonos debe ser mantenida. .' .
(27) S. Tomás, ,s. Teol., 1', 2', q. 96, ano 4.
(24) Lac;hance, Le concept du droit, etc., pág. 264. (28) Cathrein, Fil. del .der«ho. p£g. 266.

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110
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Si bien el orden j uridico recae sólo sobre la manifestación 111
externa de los actos humanos, por lo cual el deber j uddico se jeto que asi procede pero es, con todo un acto de valor moral
considerará cumplido como y cuando la ley o el contrato lo puesto ,que pudo no realizarlo.
imponían, abstracción hecha de la intención con que se lo cum-
plió, y la recta intención es ingrediente esencial del cumpli- En cuanto a que el derecho -la ley positiva -permita a
miento del deber, no se sigue de ello lo que se ha llamado alguna veces lo inmora1_, -otra de las frecuentes objeciones aludi-
vez la amoralidad del derecho. Se trata de la esfera o ámbito das-, baste decir que si expresamente lo permite pudiendo
de la moralidad en la que el orden juridico está comprendido, evitarlo, el ordenamiento jurídico respectivo incurre en radical
el cual, por su naturaleza, no puede incluir en su ámbito al fuero illjusticia, lo cual lo descalifica como derecho, por aquello de
interno sino "en cuanto se manifieste externamente. Pero 110 que la ley injusta no es ley "sino más bien inquidad". Por otra
por ello la moralidad de dicho orden es por completo ajena a parte ha de tenerse presente que evitarlo imnoral en todo caso
la intención, en cuyo caso no sería moralidad. El cumplimiento puede ser imposible, habida cuenta de los limites dentro de los
de la obligación debida obedece a la intención de cumplirla, 'Cualestiene efectiva eficacia el ordenamiento jurídico; o puede
pura y simplemente: El no cumplirla expreSa una intención ser contraproducente en orden al, bien común ,porque --observa
violatoria no sólo del orden juridico sino también del orden Santo Tomás-, la ley humana es una medida que considera a
moral indiviciual, es decir de la moralidad de quien no cumple. la multitud, en la, cual muchos son imperfectos en la virtud ..-l
No es moralmente indiferente cumplir o no cumplir la obliga-
ción juridica, No hay, pues, amoralidad del derecho. Ni tam-
poco "mínimo" de ética, porque no hay una ética míniI11& y otra
máxima. La graduación no se da sino en orden a la perfección
del cumplimiento de la ley moraL Cumplir la obligación juri-
i~li:1'" :::' !La-;~;';t~o ~a8 -;z:,ld;'~Ch~
dica como el derecho lo manda pero sin íntegra rectitud de ,in- 11. - La consideración de' una realidad desde el punto de
tención es, del punto de vista-de la moralidad del. sujeto, una vista de las cuatro caus'as de la doctrina aristotélica, material,
imperfecta manera de cmnplirla., Pero el cumplimiento que el formal, eficiente y final tiene virtualidad orgánica, porque pro-
orden jurídico impone, tal como 10 impone, sin considerar el cura una concepción de integridad en'la cual se destaca la dis-
fuero interno de quien debe cumplirlo, e? un deber moral. ' , tinción y la jerarquia propia de los elementos constitutivos.
Una es la moralidad del acto jurídico, otra la del orden Por eso cerramos con ella este capitulo sobre el ser del derecho.
jurídico. De este basta decir que es orden en el sentido esencial Comenzando por distinguir, en dos órdenes las cuatro .cau-
de la expresión, en cuanto justo, y el orden justo es una cate- sas, puesto que la eficiente y la final son exteriores a lo causa-
goria del orden moral, puesto que lo es de la regulación de la , do, mientras que la material 'y la formal son sus .principios in-
conducta humana.
ternos; y contemplando en primer lugar el ser del derecho COIl
Lo precedente induce a referirse a alguna de las más co- prescindencia de lo que poddamos llamar su procedencia y su
.rrientes. objeciones hechas a la dependencia del derecho r~s- finalida,d, no~'aparece, como,materia ,qe;\U>l.,,colectividacLhu_,
pecto a la moral. Una es que la coacción mediante la cual mana, pues-el objet6' inmediato de su regimiento es la vida de
se obtiene 'en ciertos casos el cumplimiento de la obligación los Iiómorei en común. Sin duda alguna la colectividad puede
jurídica; hace a ésta amoral. La .coacción ~s un elemento de la ser considerada también como sujeto del derecho, y en cambio
'perfección del orden juridico requerido para la efectiva conse- ,como, iilaterIil'las acciones humanasae la vida de relación y
cución del bien común. Pero la coacción que en sus diversas. los bi~'n2sr: La dIDiciaaclóll -del-püntono-tlene particular
formas, de las que ÍlOes la oportunidad de tratar, suple el in- significado, como no sea de un punto de \vista estrictamente
cumplimiento voluntario o induce a la voluntad a cumplir la metodológico. 'Séanos, pues, permitido atenernos a lo expuesto,
obligación, dej a a ésta absolutamente en libertad de no eJecu- porque ~imª-teria es aquello con lo cual algo secimstituye, pa-
tar por sí el acto de cumplimiento. Si la voluntad accede a la rece lícito considerar a la colectividad humana como la mate-
coacción realiza con ello un acto de 'valor moral; cumplir sólo 'ria del derecho, 'púes es con ella que el orden jurídico, 'es deCir
en vistá de la coacción es sin duda, 'imperfección mOI'aldel su- lo que po'dria Ilamarse-"l estadó de derecho de la multitud, se
(29) Lachance, Le concept du droit, etc., pág. 323.
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constituye. Eso es lo que ha derecibir formalidad juridica; es . ., ~~-¡Z!~~:
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lo que está-ordenado a esa formalidad, como lo' está toda ma- en cuanto proveniente de quien tiene el regimiento de la comu: ~
~e.ria -a su f<?.rma propia. , --:--- . .. nidad y en cuanto justa o fundada en la ley natural, es causa
Si se :repara en que esta(materla¡ no son los IndIvIduos en eficiente del derecho positivo. El ordenamiento juridico posi-
cuanto conviviendo sino la re,mdad-distinta de ellos a que la tivo proviene de lo que podria llamarse su eficiencia rectora.
convivencia da "lugar, es decir la so~iedad._el_<;~J;~_ct~~~eJ!li:J.~~- El derecho de cada cual, en el sentido de esa condiciónde igual-
telllent'Lso.cial del derecho vuelve a ponerse de manifiesto. El dad objetiva y jerárquica que hemos tratado de .explicar, es
derecho n'o va de los individuos a la sociedad, sino de ésta a como la determinación dé la situación de cada uno en la colee-
aquéllos. En una palabra, el objeto inmediato de la regulación tivi.dad, que se sigue de la norma en la cual se expresa el orde-
juridica es la sociedad como tal, y sólo a través de ella los in- namiento requerido para la particular integridad de cada dere-
dividuos que la constituyen. Toda la especificidad de lo juridico cho individual y su congruencia con la totalidad. En este sen-
.se volatiJiza.suando el acento es trasladado a la individualidad. tido la ley -tanto la natural como la positiva- tienen la ex-
". A láforñi'il, del derecho, en el sentido metafisico de aquello .'. presada eficiencia causal. Pero la leyes ley, porque es "algo de
por lo cY:azar¡(o es lo que es, la constituye la igualdad.explicada la razón", según lo de Sto. Tomás en la cuesto90, arto 1 de la
en las páginas anteriores; o bien el orden que del imperio de F\ 2~, Y obliga, "valedecir que es inherente a su esencia el re-
esa igualdad resulta. Esa igualdad objetiva y jerárquica es lo querir la obediencia de aquellos al ordenamiento de cuya con-
que da formalidad jurídica, estado de derecho,- a la c0l:lviven- ducta se refiere. Supone, pues, el acto de un legislador. Por eso
cia humana. Cuando la vida de un grupo humano se constituye la causa eficiente del derecho natural es Dios mismo, y la del
según el orden de la. explicada igualdad .puede decirse de esa: derecho positivo el Estado en tanto en cuanto el ejercicio de Su .
vida que está informada por el derecho. Más adelánte tratare- autoridad propia se ordena al bien común.
mos de explicar cómo la vida conéreta del derecho está cons-
tituida por las alternativas de la relación substancial entre la La (£ausafinaD -aquello para lo cttal algo existe--, es, tra-
materia y la forma del derecho; y el progreso o el retroceso ju- tándose de un comportamiento, un bien, puesto quebien y fin
rídico son episodios de triunfo o de contraste de la formalidad se identifican. El bien que el derecho procura específicamente
en el proceso -de asumir a su materia pr9pia: Proceso que deja es el bien común, el de la sociedad como talo ser social, y a tra-
de .ser" pensado tal. como es para convertirse en un esquema vés de él y.mediante él, el bien de laperson¡:¡ humana, que es
utópico cuando se imagina la posibilidad de un triunfo absoluto la, plenitud de la naturaleza racional, y por fin una disposición
de la forma, y se concibe la perfección del derecho como una de ella hacia el orden sobrenatural al cual está supremamente
existencia independiente de su forma"pura. De esta utopía no ordenada. No se trata de decidir cuál de los dos fines tiene pre-
cabe ni siquiera decir que es el ideal del derecho, porque el ideal eminencia entitativa. Algo de ello fue tratado en páginas ante-
supone la integridad de la realidad a la cual se refiere y por con- riores. Lo que aqui importa señalar es que la' finalidad propia
siguiente, tratándose del orden' juridico, debe serlo del com- del derecho en cuanto tal, considerado en sí mismo y no como
puesto de la materia y la forma que lo constitl1yen. El triunfo medio con el cual los individuos por él regidos o amparados
de la formalidad .consiste en una sujeción de la materia a ella pueden lograr en la vida social la' plenitud de su ser según el
todo lo acabada que la condición de esta última consienta; lo orden natural, es la perfección del orden de la convivencia, el
cual és todo lo contrario' de uua pura y simple superación y como bien propio del ser social, el bien común; que no es el' haz de
eliminación "dela mll.teria. . los bienes individuales, sino un modo de bien distinto y hasta
La <sausa eÍlclente.;!del derecho, en cuanto tal causa es independiente, como, que en él tiene su
fuente un cierto bien
aquello de lo- cual. algo.p,J:oviene,y por obra o virtud de lo cual individual y de él depende la plenitud del bien individual ("').
algo existe, es la ley analógj~mente ~pns!4era~a ("9). lJ¡¡, ley Es, pues, la perfección de la sociedad como tal el fin inmediato
uatural,: en cuanto norma medlatamenk provemente de ~!,llen' y propio del derecho, su causa final específicamente consíderada.
tiene por excelencia autoridad propia de legislador, "':"'Díos,au-
tor de la ley eterna de la que la natural es participacíóB,--, es
causa eficiente del derecho natural; y la ley humana positiva,
!lO) Suma Teológica 1'. 2', q. 93, arto !l.
(31) 1', 2', q. 95, arto 1.


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