Está en la página 1de 10

Resumen cap.

Mauricio Esteban Vélez Solís

Variación lingüística en español

El español es una de las lenguas más habladas del mundo. Después del chino mandarín, el español es la
segunda lengua que cuenta con un mayor número de hablantes nativos (aunque si contamos el número total de
hablantes, no sólo los nativos, el inglés aventaja al español). La difusión del español fuera dela Península
Ibérica empezó con la expansión del imperio español durante los siglos xv y xvi. Hoy el español se habla en
cuatro continentes: en el americano (como lengua oficial en dieciocho países: México, Guatemala, El
Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba, la República Dominicana, Colombia, Venezuela,
Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina; es lengua oficial en Puerto Rico y se habla
también en partes de los Estados Unidos), en el europeo (España), en el africano (Guinea Ecuatorial, ciudades
españolas en el norte de África y, como segunda lengua no oficial, en el norte de Marruecos) y en el asiático
(Israel y las Filipinas, en ambos países como lengua minorizada —o no mayoritaria).
Se puede constatar la variación lingüística (o diferentes maneras de hablar español) observando todos los
niveles de la lengua: el nivel fonológico, el morfológico, el sintáctico, el léxico e incluso el entonacional.
Las variedades más importantes que reflejan la variación de una lengua las constituyen la variación dialectal o
diatópica, la variación social o diastrática y la variación histórica que se representan en la figura

Cuando hacemos referencia a las variedades del español según


la región geográfica, decimos que estamos hablando de los dialectos de la lengua española. El dialecto es,
entonces, una variedad lingüística definida por las características regionales de sus hablantes. El área de la
lingüística que estudia los dialectos de una lengua se conoce como la dialectología.

El habla exhibe las características lingüísticas propias del grupo social al que pertenece el hablante en el
espectro social de su comunidad. Esta distancia social, que es semejante a la distancia regional nos lleva a
hablar de variación lingüística social o de sociolectos. El sociolecto está definido por las características
sociales del hablante. Además del estatus socioeconómico, otras características sociales que influyen en la
manera de hablar de una persona son su edad, su sexo, a veces su religión, su origen étnico, etc. Cuando los
sociolectos diferencian las clases sociales se les denomina acrolecto, mesolecto y basilecto, según la clase
social a la que hagan referencia, como se ilustra en la figura

Las diferenciaciones de usos lingüísticos por el contexto en el que se da el intercambio lingüístico definen la
variedad lingüística situacional que se conoce como registro. El área de la lingüística que estudia la
variación social y situacional se conoce como la sociolingüística.

Los dialectos, los sociolectos y los registros representan la esencia de lo que es la variación lingüística. Al
mismo tiempo, es innegable que todos los hablantes reconocemos una variedad de español que es común a
todos. Esta variedad sólo existe en la lengua escrita y la consideramos el modelo de lo que es la lengua
española. A esta variedad la llamamos la norma escrita o variedad estandarizada escrita. La variedad más
cercana a la norma escrita se conoce como la variedad educada oral o norma culta oral y coincide con el
acrolecto.

El español también se habla en zonas donde coexiste con otra lengua, en estas situaciones de contacto
lingüístico, las variedades de español que se hablan en estas regiones contienen características lingúísticas que
son producto del contacto con la otra lengua. En estos casos nos referimos a variedad de contacto.

Principales zonas dialectales

El español de España

Las variedades regionales del español de la Península Ibérica más importantes son los llamados dialectos
centronorteño y andaluz. El dialecto andaluz se formóen los siglos xiii–xvi de la variedad castellana que
llegóa la región. Otro dialecto del mismo origen que encontramos hoy en día es el español canario, que se
habla en las islas Canarias (La Palma, Tenerife y Gran Canaria son las principales), en el océano Atlántico. En
1492, el mismo año en que Colón viajó al continente americano por vez primera, los judíos españoles fueron
expulsados de los reinos de Castilla-León y Aragón por los Reyes Católicos y del reino de Portugal en 1496.
Con ellos salió de la península la variedad conocida hoy en día como judeoespañol o español sefardí.

El dialecto centronorteño (o “castellano” en sentido estricto) se considera a veces la más conservadora de las
variedades dialectales de la lengua española. En el nivel fonológico, las características más importantes de
este dialecto incluyen las siguientes el empleodela/s/ápicoalveolar, la distinción fonológica entre /s/ y /y/ en el
habla oral, y el contraste fonológicoentre/ʝ/y/ʎ/.

Por otra parte, este dialecto muestra también características poco conservadoras, como son la tendencia a
omitir la /d/ en -ado y la tendencia a omitir la /d/ en posición final de palabra: ciudad [iuðá ], Madrid
[maðɾí], salud [salú]. También se encuentra la tendencia a producirla como []: [iuða ý ], [maðɾí], [salú].
̑

Los rasgos más importantes de este dialecto en el nivel morfológico son:

• el empleo del pronombre vosotros para la segunda persona plural informal: Me gustaría invitaros a vosotros
a que vinierais a comer con nosotros mañana.

 el empleo del leísmo, mediante el cual el objeto directo para personas de sexo masculino se expresa
con el pronombre le: Ahí está Juan. Le veo (pero el libro lo veo).
 la segunda persona plural del imperativo se forma frecuentemente con el infinitivo: ¡Comed todo! >
¡Comer todo!
 el empleo del presente perfecto para expresar un pasado reciente o con relevancia para el presente:
Juan vino ayer (pero María ha venido esta mañana).

El dialecto andaluz, el otro dialecto importante de España, se formó en los siglos xiii–xvi a partir del
castellano traído por los colonizadores del norte, con posible influencia de otras variedades
romances. Entre sus características fonológicas más importantes se incluyen las que aparecen en la
tabla

El seseo se emplea en Sevilla, Córdoba y la zona central de Andalucía. En la zona sur de Andalucía y en
Almería se emplea el ceceo, es decir, se usa [] siempre: casa y caza se pronuncian ambas [kaa] y se
escuchan cosas como [í eɲó ] por sí señor.

En el norte de Andalucía, por el contrario, sí se hace la distinción fonológica entre /s/ y //, como en la
variedad dialectal centronorteña, aunque la /s/ es generalmente predorsal. La omisión de /d/ en posición
intervocálica en la variedad andaluza se emplea en más contextos fonéticos que en el castellano
centronorteño.

El dialecto canario se emplea en el archipiélago que conforman las siete islas Canarias situadas en el océano
Atlántico en frente del noroeste de África. Las ciudades más importantes son Las Palmas de Gran Canaria y
Santa Cruz de Tenerife. Tiene muchas semejanzas con los dialectos hispanoamericanos, sobre todo con los
del Caribe. El dialecto canario comparte la mayoría de las características fonológicas que hemos mencionado
para el andaluz (seseo, aspiración de /s/ y /x/, yeísmo, velarización de /n/, omisión de /d/ intervocálica).
Además se ha notado una fuerte tendencia a la sonorización de las oclusivas sordas intervocálicas: los zapatos
[losabádoh] y una pronunciación más retrasada (más palatal) de la /ʧ/ que en Castilla, fenómenos que se dan
también en Cuba y algunas otras áreas del Caribe.

El español de Hispanoamérica

El español llegó al suelo americano con las carabelas de Colón (siglo xv). El asentamiento de la lengua
española en el Nuevo Mundo tuvo lugar progresivamente, pero de manera bastante rápida. Las diferentes
variedades de español que hoy en día encontramos en el continente americano se han visto matizadas, por una
serie de factores: por las diversas características sociopolíticas del momento cuando se pobló cada región; por
la distancia que tenían estas regiones a las capitales del virreinato; por los rasgos dialectales que los primeros
pobladores trajeron de España; y por las características lingüísticas que tenían los grupos originarios con los
que se encontraron los españoles en el suelo americano.

La división que presentamos aquí parte de la consideración de tres isoglosas que se emplean en el estudio de
los dialectos americanos, combinados con el momento de colonización y la presencia de lenguas originarias
específicas. Las isoglosas son: la /s/ en posición final de sílaba, la /ɾ/ en posición final de sílaba, y la
diferenciación entre /ʝ/ y /ʎ/. La /s/ tiene tres variantes en esta posición que son la conservación de[s] (estás
[estás], los lunes [lozlunes]), la aspiración en [h] (mosca > mo[h]ca, inglés > inglé[h]) y la elisión total (más o
menos > má o meno). La /ɾ/ en posición implosiva tiene también tres realizaciones, la vibrante simple [ɾ], la
variante lateral (carta > calta, amor > amol) y la variante asibilada [rˇ ] (ka[rˇ ]ta, seño[rˇ ]). Mientras las
variedades caribeña, argentina y chilena aspiran o eliden la /s/ con alta frecuencia, las variedades mexicana,
andina y paraguaya las tienden a conservar. Mientras la variedad caribeña elide o neutraliza la vibrante /ɾ/, las
variedades mexicana y andina tienden hacia la asibilación. Tanto la variedad andina como la paraguaya
distinguen fonológicamente la /ʝ/ y la /ʎ/. En la tabla 7.4 se encuentra además las lenguas originarias más
importantes de cada región dialectal.

A continuación presentamos algunas de las características adicionales que distinguen a los diferentes dialectos
hispanoamericanos. Entre las características fonológicas que distinguen a ciertas variedades de español:

• La vibrante múltiple se velariza [ ] en Puerto Rico, especialmente: carro [ka ́ o], perro [pe ́ o].

 La vibrante simple se lateraliza en el Caribe, especialmente en Puerto Rico y la República


Dominicana, en posición implosiva: verdad [belðá], amor [amól].

 Las vocales se nasalizan en contacto con nasal en el Caribe (como en Andalucía).

 La nasal se velariza [ŋ] en el Caribe, el sur de México (zona del Yucatán), Centroamérica y la zona
andina, pero no ası ́ en el cono sur (Paraguay, Argentina/Uruguay y Chile): compró pa[ŋ], baila muy
bie[ŋ].
 La aspiración de la /h/ proveniente de la /f/ latina se conserva en algunas palabras en Puerto Rico, la
República Dominicana y Panamá (y menos en Chile): harto [hárto], hambre [hámbre], humo [húmo]
(como en partes de Andalucía, Extremadura, Asturias y Cantabria).
 Las oclusivas sonoras tienden a mantenerse oclusivas tras cualquier consonante o semivocal en
partes de Centroamérica, Colombia y la zona andina: [arbol], [déuda].
̑
 Las vocales se tienden a perder en sílaba átona, especialmente en México y la zona andina: todos
[toðs], pues [ps].
 Los hiatos muestran una fuerte tendencia a diptongarse en México y en la zona andina
especialmente, si bien es un fenómeno general en casi toda Latinoamérica: real > rial, poema >
puema, peón > pión.
 La vibrante múltiple se asibila en la zona andina (y en partes de Centroamérica —Costa Rica y
Guatemala). En México se asibila la vibrante en posición final.

En el cono sur:

 La /d/ en final absoluta puede pronunciarse como una sorda [t] en Paraguay: usted > ustet, ataúd >
ataút.
 La /x/ se pronuncia como [c ̧ ] ante las vocales anteriores /e/, /i/ en el habla de Chile: gente [Çénte],
mujer [muÇér].
Ð
 El yeísmo se expresa mediante [ʒ] (o [ ]) en Argentina: playa [pláʒa]. Algunas de las características
morfológicas dialectales más importantes del español latinoamericano son:
 La marca de plural con /-se/ en algunas variedades sociolingu ̈ ı ́ sticas de la Repu ́ blica
Dominicana: cafés > cafése, gallinas > gallínase, muchachas > mucháchase.
 El uso extendido del diminutivo, especialmente en México y la zona andina: callandito,
corriendito, dositos, ahisito, acasito, estito, unito, ellita.
 El empleo del pronombre le en ciertas expresiones mexicanas con función discursiva:
híjole, ándale pues, échale, órale.
 El voseo se percibe como característico de Argentina, aunque tiene una extensión
geográfica mucho mayor (Centroamérica, partes de Venezuela y de Colombia, Bolivia,
Chile, etc.).
 El empleo de che en Paraguay y Argentina: ¿qué tomás, che?
 El empleo del leísmo animado en la zona andina, en Paraguay y en partes del Caribe: —
¿Llamaste a Juan? —Me olvidé de llamarle.
 El empleo del artículo con nombres propios, en Chile(como en la región catalana): Vimos a
la Tere en el cine, la Susana me visitó ayer.
 El empleo ocasional de la terminación /-sen/ con verbos reflexivos en imperativos plurales
en el Caribe: siéntensen, vístansen. Este fenómeno también se da dialectalmente en Espaa.

Entre las características sintácticas más importantes se encuentran las siguientes:

 La tendencia a no invertir el pronombre sujeto en preguntas en el Caribe: ¿Qué tú dices? ¿Cómo tú


estás?
 El empleo del verbo en infinitivo con pronombre sujeto prepuesto después de para en Venezuela y
Panamá especialmente, pero también en el Caribe: para yo poder venir (“para que yo pueda venir,
para poder venir yo”).
 El empleo del posesivo con el artículo indefinido, similar al español antiguo, en Centroamérica: una
mi amiga, un su caballo.
 El empleo de la preposición hasta con función de inicio, en lugar de límite final, en México y
Centroamérica: abre hasta las nueve (“no abre hasta las nueve”), empieza hasta la tarde (“empieza
en la tarde”).
 El empleo del presente de subjuntivo en oraciones subordinadas que requieren el imperfecto del
subjuntivo en otras variedades, se emplea especialmente en México y en la zona andina: quise que
venga (< viniera).
 El empleo del presente del indicativo en oraciones subordinadas que requieren el presente del
subjuntivo en otras variedades, se emplea especialmente en México y en la zona andina: no creo que
viene (< venga), es bueno que viene (< venga).
 La duplicación del objeto directo cuando es animado y determinado en Chile, el dialecto porteño
(Buenos Aires y sus alrededores) y la zona andina: la vi a tu hermana.
 El empleo de la preposición en delante de adverbios de lugar en la zona andina: en aquí, en su
delante.

El léxico hispanoamericano se describe en términos de los americanismos o léxico propio de


Hispanoamérica. Estos incluyen el léxico que proviene de las lenguas amerindias (préstamos léxicos), el
léxico que proviene de las lenguas africanas y el léxico que se empleaba en el español de los siglos xv–xvi en
España (arcaismos). Un cuarto grupo incluye el léxico o expresiones que son propias de ciertas regiones
hispanoamericanas y se conocen como regionalismos (o peruanismos, chilenismos, mexicanismos, etc.;
El judeoespañol o el español sefardí

los judíos españoles fueron expulsados de España en 1492. Debido a esta migración, los hablantes del español
sefardí entraron en contacto con diferentes lenguas según dónde se asentaron: el turco, el búlgaro, el griego, el
serbio, etc., además del hebreo y el árabe, lenguas que también empleaban en la península. En su evolución
posterior a la salida de la Península Ibérica, esta variedad ha mantenido rasgos antiguos (arcaísmos), así como
ha adquirido rasgos particulares.

Si bien el judeoespañol emplea el seseo (brazo [bráso]) y el yeísmo (gallo [gáʝo]) como las variedades
modernas hispanoamericanas, también conserva algunos rasgos del español antiguo. Entre éstos están el
empleo de /v/ como fonema, la aspiración de la  latina, el empleo del fonema /z/, como en /bézo/, /ka ́ za/, el
empleo de la africada o fricativa prepalatal sonora /ʤ/ o /ʒ/ (generalmente africada en posición inicial, djénte
(“gente”), pero fricativa en posición media mujer, ija “hija”) y la fricativa prepalatal sorda / / para la que el
castellano medieval empleaba la grafía x. Otros rasgos posteriores son la neutralización de la oposición
fonológica entre los fonemas /ɾ/ y /r/̄ en posición intervocálica, el cierre de las vocales medias a vocales altas
en posición átona, la reducción del diptongo y la variante con metátesis [-dɾ-] (< [-ɾd-]) de Estambul que se
difundió a todas las variedades de la región este del Mediterráneo (véase la tabla 7.7 para ejemplos).
El afroespañol

Los africanos empezaron a llegar al suelo americano con los españoles en el siglo xv. Llegaron especialmente
a los puertos de Cartagena de Indias (Colombia), Veracruz (México), Habana (Cuba) y Panamá, entre otros.
Vinieron especialmente del Á4frica occidental y hablaban diferentes lenguas, entre ellas el kikongo, el
kimbundu, el yoruba, el igbo y el ewe.

Algunas características del afroespañol son el cambio de /ʧ/ y /ʝ/ a /ɲ / (chato > ñato, llamar > ñamar), la
omisión de /s/ en posición final de palabra (somos > somo, mujeres > mujere), la lateralización de /ɾ/ en final
de sílaba (carta > [kálta]), la omisión de /ɾ/ en verbos en infinitivo (cantar > cantá), el debilitamiento de /l/
y /ɾ/ en final de palabra (mal > ma, mar > ma) y el cambio de /ɾ/ a [d] (entero > entedo, ahora > ahoda).
Muchos de estos rasgos se encuentran también en el español caribeño y el andaluz. Las características
morfológicas más importantes son la doble negación (nosotros no vamos no) y la no inversión del pronombre
sujeto en interrogativas (¿qué tú quieres?).

El bilingüismo y el contacto de lenguas

El español en contacto en España

En varias regiones de España podemos encontrar lenguas que conviven con el español (el catalán, el euskera o
vasco y el gallego, el aranés, el bable asturiano, la fala de Xálima). En todas estas áreas existe un cierto grado
de diglosia entre las dos lenguas

El castellano en contacto con el catalán

A nivel fonológico, los rasgos más llamativos para los hablantes de otras regiones son la sonorización de la /s/
final de palabra en posición intervocálica (lo[z] unos y lo[z] otros, mi[z]abuelos) (al igual que en el catalán),
el ensordecimiento de la /d/ final, pronunciada como [t] (amista[t], verda[t], autorida[t]), la velarización de
la /l/ (igua[$l]); en algunas zonas se emplea [v] en palabras con grafía “v” ([v]aca, [v]ayamos), las vocales to ́
nicas se abren más de lo normal y se neutralizan las átonas.

Entre las características morfosintácticas del español en contacto con el catalán la más interesante tiene que
ver con el empleo de los deícticos, es decir, palabras como aquí, ahí, allí, este, ese, aquel, ir, venir, traer,
llevar, que incluyen ubicación o dirección en su significado. por ejemplo: ¿Está la María aquí? (hablando por
teléfono, donde esperaríamos ahí ); ya vengo (en lugar de ya voy); ahora te lo llevo otra vez aquí (en
contextos donde otros hablantes dirían ahora te lo traigo otra vez aquí), la preferencia a emplear el posesivo
perifrástico en lugar del uso pronominal con adverbios (delante mío > delante de mí), el empleo del
dequeísmo (digo de que vengas, creo de que quiere viajar), el empleo de la construcción tampoco no
(tampoco no trajo el libro) y el empleo preferente de la forma del futuro sintético (iré a Mallorca de
vacaciones) para tiempo futuro.
El castellano en contacto con el gallego

Algunas de las características del castellano de Galicia, compartidas también con el de Asturias, son la
velarización de /n/ final (pa[ŋ], tambié[ŋ]) y cierta tendencia a cerrar las vocales medias finales de palabra
(leche > lechi, mano > manu). En algunas zonas y entre hablantes cuya lengua dominante es el gallego a
veces se transfiere al castellano el empleo de la fricativa velar sorda [x] o aspirada [h] en lugar de la /g/ (gota
> [xóta] o [hóta]), fenómeno dialectal que se conoce como gheada en gallego. Las características
morfosintácticas son la preferencia por el diminutivo -iño (gatiño), el empleo del pretérito en contextos donde
en Madrid se emplearía el perfecto (hoy vi a Juan) y, de modo variable, en hablantes cuya lengua dominante
es el gallego, la posición posverbal de los pronombres clíticos (dijístemelo). Otra característica del gallego
que se encuentra en el castellano de Galicia es el uso de la forma verbal en -ra como pluscuamperfecto de
indicativo: Cuando llegué ellos ya terminaran (habían terminado)

El castellano en contacto con el vasco

El caso del contacto del vasco con el castellano es diferente al del contacto del castellano con el catalán y el
gallego. Algunas características del español del País Vasco son las siguientes:

 frecuente colocación preverbal del objeto directo y otros complementos del verbo: Cebollas enteras
dice que le metían. Trabajo mucho tiene. Flores compra para su mamá.
 el empleo del adverbio ya en posición preverbal inmediata para afirmar el verbo: Ya trajo (“sí que lo
trajo”).
 la omisión de pronombres de objeto inanimado: —¿Compraste los sobres? —Sí, compré.
 el leísmo animado con referencia tanto a personas masculinas como femeninas: A Angélica le vi. Le
llamé en la noche (a Jorge), así como su uso doble: Le veo a Juan en el parque.
 el empleo del condicional en lugar del imperfecto de subjuntivo en oraciones condicionales: Si le
vería yo le preguntaría. Si yo tendría dinero, me compraría esa casa. Ojalá vendría.

Como característica fonológica podemos notar que el empleo de la vibrante múltiple en posición pre- o
posconsonántica (parte, pobre) es general en el español del País Vasco, también a veces en posición final de
palabra ante vocal: por eso [porreso].

El español y las lenguas amerindias en Hispanoamérica

El español en contacto con las lenguas mayas

El contacto del español con las lenguas mayas en México se da en el sur, en la zona del Yucatán. Los
estudios sobre el español de estas regiones maya proponen las siguientes características como propias de esta
variedad de contacto:

 La nasal /n/ se convierte en bilabial en final de palabra: pan [pám].


 La fricativa /f/ se convierte en /p/ en posición inicial de palabra: feliz [pelís].
 La /s/ se tiende a mantener y las vocales tónicas se alargan.

Las características morfosintácticas son:

 la reduplicación de -ísimo: riquisisísimo, pobrisisísimo


 el empleo redundante del pronombre posesivo: su casa de Juan, su tapa de la olla
 el empleo del pronombre de objeto de tercera persona de manera redundante: Lo llamé a Juan. Lo
metió el libro en el cajón.
 el empleo extendido del diminutivo: callandito, corriendito, dositos, ahisito, acasito, estito, unito,
ellita (como ocurre tambié n en la zona andina)
 el empleo del artículo indefinido antes del posesivo: un mi sombrero, una mi taza de leche.

El español en contacto con el guaraní

Los rasgos dialectales del español paraguayo incluyen la asibilación tanto de la vibrante final de palabra como
la múltiple. En general, se distinguen /ʎ/ y /ʝ/ en la pronunciación, a pesar de que guaranı ́ carece de la lateral
palatal. Característica del español paraguayo es la realización de /ʝ/ como oclusiva o africada palatal en todas
las posiciones: mayo [máɟo], en lo cual sí que es posible ver influencia de la lengua guaraní . Así, la mayoría
de los paraguayos distinguen entre cayó [kaɟó ] y calló [kaʎó ].

A nivel morfosintáctico, si comparamos el español paraguayo con el argentino- uruguayo, encontramos tantas
coincidencias como diferencias. Un rasgo común es el uso del voseo. Un rasgo diferencial es el empleo del
leísmo en Paraguay.

Entre las carácterísticas morfosintácticas del español en contacto con el guaraní, se señalan las siguientes:

 el uso de los artículos la para singular y lo para el plural: la señor ministro


 el uso redundante del pronombre posesivo: su casa de Juan, mi casa de mí
 el empleo de todo  ya para enfatizar el término de algo: Ya trabajé todo ya. Tu hijo creció todo ya.
 el uso de la doble negación como refuerzo: Nada no te dije. Nadie no vino.
 el uso del subjuntivo en lugar del condicional en las oraciones condicionales: Si tuviera plata,
comprara esa casa.
 el uso del determinante  posesivo  N: un mi amigo, ese mi hijo, otro mi hermano.

El español en contacto con el quechua/aimara

Las características lingüísticas más importantes del contacto entre el español y el quechua, que han dado lugar
a que se hable el dialecto conocido como el español andino, son las siguientes:

 La vibrante múltiple se asibila, al igual que en Costa Rica, Guatemala y Paraguay: risa [rˇísa], salir
[salírˇ ].
 Las vocales se tienden a perder en sílaba átona, al igual que en México: ahorita [oɾíta], todos [tóðs],
pues [ps].
 En el habla de personas cuya lengua dominante es el quechua las vocales /o/ y /e/ tienden a
pronunciarse como [u] e [i] respectivamente: señor [siɲúrˇ ], niño [níɲu]
 El uso extendido del diminutivo: callandito, corriendito, dositos, ahisito, acasito, estito
 El pronombre de objeto directo redundante: vémelo el asado, lo visité a mi papá.
 El posesivo redundante: su padre de mi padre, mi chacra de mí.
 La secuencia demostrativo  posesivo  N: este mi ganado, esos mis hijos.
 El uso del condicional en la prótasis en oraciones condicionales: Si tendría dinero, compraría esa
casa.
 La tendencia a mover el objeto, expresiones adverbiales y las frases preposicionales al inicio del
enunciado: Harto hemos correteado. Yo de nada me enojo.
 La tendencia a omitir el pronombre de objeto: —¿Sabes que el señor Quispe se murió? —No he
sabido.
 El uso del pluscuamperfecto de indicativo para indicar conocimiento indirecto. Para dar un ejemplo,
una oración como Juan había vivido en Lima puede significar“(he oído que)Juan vivió en Lima”.

El español y las lenguas criollas

El español ha dado origen a otro tipo de variedades lingüísticas que se conocen como lenguas criollas a partir
del contacto de lenguas europeas con lenguas africanas. En el continente americano no hay muchos ejemplos
de lenguas criollas que derivan del español. Un ejemplo es el palenquero, hablado en el Palenque de San
Basilio (cerca a la costa caribeña colombiana ).

Desde el punto de vista lingüístico, el palenquero es una lengua criolla que está influenciada, no sólo por el
español, sino también por lenguas africanas y amerindias. A continuación presentamos un ejemplo tomado de
Patiño Roselli (1989).

a. si yo rigo k’í ba nda ane ́ kumina nu


“si yo digo que no les voy a dar comida”

b. í a ́ mini pokke ́ι tamba kela ́ si ane ́ me pagaba ocho boliba


“me vine porque yo me iba a quedar si ellos me pagaban ocho bolívares”

Otro ejemplo de una lengua criolla con base española es el papiamento, si bien en este caso tenemos más
exactamente una lengua criolla con base luso-española y con mucha influencia del holandés. El papiamento es
lengua oficial hoy en día, junto al holandés, en las Antillas Holandesas (Aruba, Bonaire y Curaçao). Un
ejemplo aparece a continuación, de Goilo (1975: 15):

e buki-nan ta riba mesa

los libro-PLURAL esta ́ arriba mesa

“Los libros esta ́ n sobre la mesa”

En las Islas Filipinas encontramos también otra lengua criolla de base española, conocida como chavacano (o
chabacano) y cuya variedad más importante es el zamboangueño que se habla en el suroeste de la isla de
Mindanao.

Vemos, como conclusión, que la lengua española es muy rica con respecto a las diferentes variedades que
existen en ella. Aunque sólo hemos presentado una descripción general de estas variedades.

También podría gustarte