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LA UNIVERSIDAD PARAGUAYA DE CARA A LA SOCIEDAD DEL

CONOCIMIENTO

INTRODUCCIÓN

La educación dentro de una sociedad puede asumir dos roles; uno es que sirva a los

intereses de las clases sociales y se le utilice como una forma de alienación al sujeto, y dos

que, a través de ella, pueda convertirse en una herramienta de emancipación de mentes y

transformación social.

En este artículose parte del supuesto que es posible la conformación de una capacidad

crítica del cuerpo docente universitario desde su práctica. Para ello, cada docente tiene la

consigna de develar todos aquellos marcos ideológicos que conforman sus experiencias de

vida, de su práctica social y educativa a partir de los sentidos y significados culturales que

le dan forma a su actuar y quehacer educativo. La reflexión y la crítica desde su

subjetividad como sujeto histórico e indeterminado y la posibilidad de descifrar su entorno

sociocultural, político, económico como parte de las relaciones de poder pueden generar en

este los constructos necesarios para emanciparse y constituirse como un ser autónomoqué

tipo de conocimientos y qué forma de vida debe aprenderse en el salón de clases.

El  presente artículo pretende reflexionar sobre la  formación en este tiempo dentro de

lo que  compete a la  sociedad del conocimiento, la universidad será siempre una propuesta

inacabada, continua y permanente, como lo es también la vida y la historia, la ciencia y la

técnica, la cultura y las humanidades.


REFLEXIÓN: UNIVERSIDAD Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD

Formar profesionales competentes es una de las actividades principales de la Universidad.

No obstante esto requiere, disciplina y autoevaluación como Institución, que aprenda ella

misma de su experiencia, de sus aciertos, de sus errores y de las improntas externas en

torno al desarrollo económico, político, tecnológico, cultural y social, para convertirse en

una “organización inteligente” capaz de transformarse a sí misma y a su vez, sea un

referente de apoyo para la sociedad1.

Leopoldo Zea, filósofo mexicano señala que “la Universidad, tendría que ser expresión de

la sociedad en la creación de un futuro común a los diversos miembros que la forman”. La

Universidad, en este sentido, deberá ser permanente proyección de futuro.

La universidad de hoy debe estar expectante al cambio social en todas las dimensiones. La

investigación, la docencia y la extensión deben estar en profunda conexión con la evolución

social, productiva, económica, política, etc., para poder dar un aporte relevante y

trascendente. Implementar acuerdo de cooperación con las empresas privadas. Ser gestora y

acompañante, proponiendo estrategias y nuevas ideas.


La sociedad en su conjunto y la universidad en este nuevo paradigma necesariamente debe

provocar un cambio de valores, como es el paso de la dependencia a la interdependencia, de

la competencia a la colaboración, de la cantidad a la calidad, de la expansión a la

participación creativa, de la dominación o del sentimiento de superioridad a la interrelación

y la igualdad, de lo individual a lo colectivo, del crecimiento al equilibrio dinámico, de la

familia nuclear a la familia humana2.

La formación universitaria debe ir más allá de la enseñanza netamente técnica en búsqueda

de una educación holística, esto por la misma necesidad y exigencia de la sociedad de hoy.

Educación que incluye el desempeño de profesiones y uso de tecnologías actuales. Una

formación integro del estudiante, sin limitar solamente a estándares cuantitativos como lo

recomendado por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación

(ANEAE) y otras Instituciones que consideran en la magnitud adecuada el desarrollo de las

diferencias individuales en aras de una uniformidad colectiva eficiente.

Se precisa que el maestro y el estudiante exploren y aprendan juntos. El docente no es más

el sabio omnipotente, sino facilitador del aprendizaje y estimulador en la búsqueda de la

nueva idea. El estudiante motivado, investigue, analice, asimile nuevos conocimientos que

le sirvan para la vida y la sociedad. Este enfoque educativo llevará al docente-estudiante a

una relación directa, personal y permanente.

Afirman MeritwellEstabanellMinguel y Josefina Ferrés Font, “Se necesita un nuevo

modelo, centrado en el aprendizaje más que en la enseñanza, en el estudiante más que en el

profesor, capaz de ayudar a las personas a conseguir sus propios objetivos, sus propias

metas y ser gestor del cambio en su ambiente social”.


Es importante el formalismo en el proceso de enseñanza en las universidades para no

desviar su misión y cumplir con los tiempos de enseñanza establecida por ella, pero no es lo

fundamental para una formación integra y ética.

Se trata, también, de constituir una universidad relevante capaz de insertar adecuadamente a

sus egresados en el mundo laboral y en el contexto de la educación permanente, para lo

cual ha de valer el conocido principio de “enseñar a aprender”4.

La Institución Universitaria debe facilitar debate social, espacios de reflexión estimulando

nuevas ideas e iniciativas. Ser una universidad emprendedora, capaz de generar críticas

constructivas para cumplir con su rol social. La universidad debe necesariamente adquirir

una cercanía mucho mayor con su entorno, interactuar con ello en forma permanente.

Los grandes temas de este tiempo en el Chaco, como: Pilcomayo, medio ambiente,

acueducto, producción sustentable, integración regional y otros deben ser tomados como un

desafío por la Universidad para plantear debates con todos los actores sociales y juntos

proyectar salidas que beneficien a todos.

Consideraciones finales

A modo de conclusión, cabe destacar que en Paraguay se cuenta con los ingredientes para

enfrentar los desafíos y para evitar los «accidentes maravillosos» que acontecieron en otros

sectores. Ahora, es la hora de la implementación. Los distintos grupos de universidades

pueden convertirse en universidades innovadoras, que trabajan en conjunto para enriquecer

la experiencia educativa de los estudiantes y mejorar sus perspectivas laboral

REFERENCIAS
1
 Canclini, NestorGarcia: http://www.unachi.ac.pa/ desafios_la_universidad.pdf
2
 Diesbach, Nicole: https://books.google.com.py/ educacion+y+cambio 
3
 Corrales, Salvador: http://www.razonypalabra.org.mx/ .
http://www.uchile.cl/portal/universidad-en-el-siglo-xxi

Notas
4
 Riveros, Luiz A: [1] En este sentido entendemos el currículum como la síntesis de

elementos culturales (conocimientos, valores, costumbres, creencias, hábitos) que

conforman una propuesta político-educativa pensada e impulsada por diversos grupos y

sectores sociales cuyos intereses son diversos y contradictorios, aunque algunos tiendan a

ser dominantes o hegemónicos, y otros tiendan a oponerse y resistirse a tal dominación o

hegemonía. (De Alba, 1991. p. 38).

Cada uno de nosotros se encuentra inserto en una realidad que se asemeja, pero que no

necesariamente es compartida, la concepción del mundo, de la historicidad del sujeto, para

Freire (1997) es una posibilidad que permite que este sujeto le encuentre sentido y

trascendencia a su vida. Si bien es cierto que la realidad se construye consigo mismo y con

el otro, ambas se fusionan para generar una conciencia que le permita actuar de una manera

determinada en su cotidianidad.

A decir de Glazman (2009) “la capacidad crítica se ocuparía de las actitudes y valores

desde las que un sujeto aborda el conocimiento para incorporarlo, integrarlo o debatirlo.

Esto implica promover, en la escuela, procesos de valoración y pronunciamientos teniendo

claro que la ideología, la idiosincrasia, la historia, en fin el imprinting de cada individuo

sustentan los distintos marcos de valoración” (p. 242).

A decir de Giroux (1992), “la ideología tiene que ser concebida como el origen y el efecto

de prácticas sociales e institucionales que operan dentro de una sociedad caracterizada

principalmente por relaciones de dominación -una sociedad en la cual hombres y mujeres

básicamente no son libres en términos objetivos y subjetivos-. De ahí que recupere la

interacción de ideología y experiencia individual situado en tres esferas específicas: de la


inconsciencia y de la estructura de las necesidades, el ámbito del sentido común y de la

conciencia crítica” (p. 187).

En ese sentido, la ideología puede actuar como momento crítico en la producción de

significados aclarando las reglas, suposiciones e intereses que estructuran no sólo el

proceso de pensamiento sino también los objetos de análisis. La dimensión ideológica que

subyace a toda reflexión crítica, que revela los valores históricos y sociales sedimentados

que funcionan en la construcción del conocimiento, las relaciones sociales y de las prácticas

materiales (Giroux, 1992, p. 196)

BIBLIOGRAFIA

Apple, M. (1990). Política, economía y poder en la Educación. México: Universitaria.


Bauman, Z. (2008). Los retos de la educación en la modernidad líquida. Barcelona:
Gedisa.
Bauman, Z. (2009).  Vida de consumo. México. Fondo de Cultura Económica.
Beck, U. (2002). La sociedad del riesgo global. España, Siglo XXI.
Betancourth, S. (2015). Desarrollo del pensamiento crítico en docentes universitarios.
Una mirada cualitativa. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, (44), 238-252.
Recuperado de www.redalyc.org/pdf/1942/194238608017.pdf