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LA EXTORSIÓN EN LA LEGISLASLACIÓN COLOMBIANA Y

ARGENTINA

PRESENTADO POR:

JULIANA CHÁVEZ RINCÓN


2115638

DOCENTE:

JORGE GUILLERMO RESTREPO FONTALVO

DELITOS CONTRA INTERESES INDIVUDALES

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COLOMBIA


BOGOTÁ
2020
INTRODUCCIÓN

La extorsión ha sido una problemática que ha generado preocupación en el


derecho penal del mundo por sus implicaciones al patrimonio económico y ha tenido
un desarrollo histórico muy interesante, pues los métodos para la comisión de este
delito han ido evolucionando y asímismo la concepción que de este delito se tiene, es
por ello que resulta importante analizar el impacto que ha tenido en las diferentes
codificaciones penales a lo largo de la historia y evaluar cómo se concibe actualmente,
analizando el porqué este delito es percibido de esta manera.
Se considera igualmente, el impacto que la concepción de la moralidad tiene
sobre este delito, las disyuntivas legislativas que se han tenido, para poder integrar lo
que hoy se conoce como “extorsión”, partiendo desde un concepto general e
identificando sus características. De la misma manera, se realiza una comparación con
la legislación penal argentina, para evidenciar las diferencias y los puntos de
convergencia y evaluar las posibles mejoras que podrían realizarse.
OBJETIVO
En este escrito pretendo establecer algunos apartados importantes de la
consagración legal de este delito en la codificación colombiana desde los últimos 6
códigos penales para poder evaluar los cambios sustanciales presentados, desde la
concepción de los delitos y las penas impuestas, asímismo establecer una comparación
con la codificación argentina actual y la codificación colombiana, con el fin de
evidenciar las posibles similutudes y diferencias.
¿QUÉ ES LA EXTORSIÓN?
Para poder abarcar de mejor manera el análisis, retomaré un concepto de la
“extorsión” y las características que debe tener el comportamiento para ser considerado
un delito, tal como lo define el diccionario de la lengua española, es la (2014) “Presión
que se ejerce sobre alguien mediante amenazas para obligarlo a actuar de determinada
manera y obtener así dinero u otro beneficio”, y tal como lo define Rincón (2019) la
extorsión es “aquella acción realizada por una persona que en virtud de presiones
indebidas y utilizando su poder de persuasión, genera miedo, temor y angustia en su
víctima, para que esta, en pro de evitar consecuencias funestas para sus intereses,
acceda a las pretensiones ilegítimas de ese victimario en detrimento de su patrimonio
económico”.
El delito per sé, tiene un componente económico que guía la conducta, tiene
como medio la afectación de la autonomía de la voluntad de la víctima. Es importante
establecer la diferencia de este delito con el de constreñimiento ilegal, consagrado en
el artículo 182 del código penal colombiano, que a pesar de que en los dos delitos se
coharta autonomía de la voluntad de la persona, el delito de extorsión tiene como eje
la afectación económica.
De igual manera, es comprendido por diversos elementos, pero escencialmente,
tiene una consecuencia patrimonial, sin embargo, es un delito pluriofensivo, pues va
en contra de la autodeterminación, usando las amenazas, la violencia y la intimidación.
En el mismo sentido, es importante, recalcar la diferencia que tiene con la estafa, pues
esta consiste en obtener provecho para sí o para un tercero, por medio del engaño o
haciendo incurrir en error, manteniéndolo en esta situación, a pesar de que en la
comisión de este delito también hay una afectación patrimonial al sujeto pasivo, se
diferencian en la manera en que se consigue el beneficio económico.
En el mismo sentido se pueden señalar diversos tipos de extorsión que se
desarrollan en relación con otras actividades, como es el caso del secuestro extorsivo,
o por la forma en que se realiza, particular o sistemático, o por la calidad del agente
activo, como si es servidor público, si tienen hasta cuarto grado de consanguinidad,
cuarto de afinidad o primero civil.
EXTORSIÓN EN LA LEGISLACIÓN COLOMBIANA:CONCEPCIÓN
HISTÓRICA
Es así como la codificación penal colombiana de 1837, no consagraba
expresamente dicho delito, sin embargo, en el titulo tercero se encuentran rasgos del
delito, dado que en éste título se desarrollan los delitos contra la propiedad, hay que
tener en cuenta que el contexto socio-cultural, quizá no consagraba esto como un delito
propiamente dicho, sino más bien como una manera de conseguir las cosas, pues lo
hacían “voluntariamente”, sin embargo, estaban sujetos a situaciones de temor o
ligados a consecuencias negativas.
En la codificación nombrada previamente, se puede identificar el agravante de
cuando se vale de la condición de servidor público para robar, sin embargo, está
consagrado como robo ejercido con violencia o fuerza, consagrado en el artículo 795,
de igual manera, podrían identificarse tintes de extorsión en el delito de hurto, pues se
consagraba que quién hurtaba era quien se apropiaba de lo ajeno sin violencia o fuerza,
lo cual podría entenderse como un constreñimiento, sin embargo, para este delito no
consagraba el agravante o la posibilidad de hacerlo finjiendo ser servidor público.
El código penal de 1873, tampoco consagró expresamente el delito de extorsión,
presentó de igual manera, tintes de la penalización de dicha conducta, igualmente en la
concepción de hurto, esta codificación presenta una concepción similar que en la
codificación anterior , pero no presentan el agravante de hacerlo siendo funcionario
público.
El código penal de 1890, en el título tercero consagraba los delitos contra el
patrimonio, dentro de ellos igual que los dos códigos nombrados anteriormente, se
legislaban los robos y los hurtos, con simitudes conceptuales, la diferencia radicaba en
el uso de la violencia o fuerza, a pesar de que la consgración del hurto establecía que
se apropiara por medio de engaños, sin violencia, en el capítulo siguiente de la
codificación de 1890 y de 1873 se establecían los delitos de estafas y engaños, de los
cuales se pueden identificar similitudes sin consagrar expresamente el delito de
extorsión, pues no contempla el cohartar la autonomía de la libertad, sino lo que se
conoce como estafa.
Contrario a las codificaciones anteriores, el código de 1936, en el capítulo III,
el artículo 407, consagra el delito de extorsión propiamente dicho, establece que dicha
conducta está desarrollada por el uso de las amenazas, violencias o simulando autoridad
pública, en esta consagración resulta clara la intención de cohartar la autonomía de la
voluntad buscando un beneficio económico. Es un avance importante dentro de la
legislación penal colombiana pues integra una concepción nueva, sin embargo, no
propone agravantes, los integra dentro del tipo penal, como por ejemplo, el haber sido
cometido por servidor público.
De la misma manera, el código penal de 1980, en su capítulo tercero, consagra
como unidad los delitos de extorsión, estafas y vejámenes cometidos por empleados
públicos, en la cual, únicamente desarrollan la extorsión como un delito que sólo podría
cometer un empleado público, pero, en un capítulo aparte, el capítulo quinto, se
consagra las estafas y engaños, desde el artículo 820, sin embargo, no cuenta con una
definición clara de la conducta, pues únicamente establece que quien “hubiere
estafado”.
Hay una división que podría unificarse, tal como se hace posteriormente, con
un agravante, sin embargo, el análisis alrededor surge en torno al contexto histórico, la
calidad de servidor público y la importancia que tienen para la sociedad.
EXTORSIÓN EN LA LEGISLACIÓN COLOMBIANA ACTUAL: LEY 599
Actualmente, la extorsión está regulada en el título VII: Delitos contra el
patrimonio económico, en el capítulo segundo, en el artículo 244 el cual establece las
características de la conducta, está definida claramente, retoma de manera más
organizada las premisas del código penal de 1980 en lo que a la extorsión refiere, la
delimita claramente estableciendo que “El que constriña a otro a hacer, tolerar u omitir
cualquier cosa, con el propósito de obtener provecho ilícito o cualquier utilidad ilícita
o beneficio ilícito, para sí o para un tercero” igualmente, las penas establecidas oxilan
entre los 192 a 288 meses y multa de 800 a 1800 salarios mínimos legales mensuales
vigentes.
De la definición presentada previamente, se puede apreciar la unificación del
tipo, pues, recoge los anteriores códigos la forma de la conducta y establece, en el
artículo 245, once circunstancias de agravación en las que de forma más organizada (a
comparación del código anterior) recoge las diferentes formas en que esta conducta se
podría dar, integrando asímismo, la clasificación nombrada previamente, adaptándola
al contexto colombiano así;
1. Si se ejecuta la conducta respecto de pariente hasta el cuarto grado de
consanguinidad, cuarto de afinidad o primero civil, sobre cónyugue o
compañero o compañera permanente, o aprovechando la confianza depositada
por la víctima en el autor o en alguno o algunos de los partícipes.
2. Cuando la conducta se comete por persona que sea servidor público o que haya
sido miembro de las fuerzas, de seguridad del Estado.
En los dos agravantes nombrados se puede evidenciar la influencia moral de la
época, los comportamientos que se esperan de ciertas personas, con determinadas
cualidades, especialmente se puede apreciar en los agentes del Estado, de quienes
a lo largo de la historia se espera un comportamiento especial.
3. Si el constreñimiento se hace consistir en amenaza de ejecutar muerte, lesión o
secuestro, o acto del cual pueda derivarse calamidad, infortunio o peligro
común.
4. Cuando se cometa con fines publicitarios o políticos constriñendo a otro
mediante amenazas a hacer, suministrar, tolerar u omitir alguna cosa.
5. Si el propósito o fin perseguido por el agente es facilitar actos terroristas
constriñendo a otro mediante amenazas a hacer, suministrar, tolerar u omitir
alguna cosa.
6. Cuando se afecten gravemente los bienes o la actividad profesional o
económica de la víctima.
7. Si se comete en persona que sea o haya sido periodista, dirigente comunitario,
sindical o político o religioso, o candidato a cargo de elección popular, en razón
de ello, o que sea o hubiere sido servidor público y por razón de sus funciones.
8. Si se comete utilizando orden de captura o detención falsificada o simulando
tenerla, o simulando investidura o cargo público o fingiere pertenecer a la
fuerza pública.
9. Cuando la conducta se comete total o parcialmente desde un lugar de privación
de la libertad.
10. Si la conducta se comete parcialmente en el extranjero.
11. En persona internacionalmente protegida diferente o no en el Derecho
internacional humanitario y agentes diplomáticos, de las señaladas en los
tratados y convenios internacionales ratificados por Colombia.
Se demuestra en estos agranvantes, el interés del legislador por generar una
protección real y efectiva, igualmente, se puede evidenciar, la importancia que las
relaciones internacionales tienen, igualmente, se adquiere una perspectiva mucho más
amplia a comparación de los códigos anteriores, se tienen en cuenta la importancia de
otros aspectos de la esfera personal, la importancia que tienen ciertas figuras y el
peligro que representó desarrollar ciertas profesiones, tal como es el caso del
periodismo.
Igualmente, como en los códigos precedentes, se demuestra la gravedad de que
estos hechos sean cometidos por agentes del Estado o simulando serlo, dado que, hay
un deber ser, enmarcado en el respeto del ciudadano hacia el funcionario y es por ello
que se espera de ellos un comportamiento determinado, de acuerdo a las normas
sociales y que no transgreda los derechos de los ciudadanos.
En el mismo sentido, complementa el artículo, con lo sucedido en la década de
1990, la oleada de violencia correspondió al desarrollo de crímenes violentos, el
desarrollo de esto se materializó en una protección especial en los agravantes
previamente expuestos, como se evidencia en el secuestro extorsivo. Estos agravantes,
se puede deducir son el producto de las problemáticas sociales y el contexto de la época.
Cuando la conducta se cometa bajo de alguno de los agravantes expuestos
previamente, la pena se incrementará en una tercera parte y la multa será de 4000 a
9000 salarios mínimos mensuales vigentes.
Actualmente, desde mi punto de vista, hay causales de agravación que deben
ser revisadas y modificadas entendiendo que ahora se presentan nuevas maneras de
afectar la autonomía de la libertad con el uso por ejemplo de nuevas tecnologías,
actualizando a lo que corresponde al contexto actual. Un ejemplo de esto, en la
pandemia que actualmente atravesamos es la extorsión por medio de redes sociales, la
revista semana, presentó algnos casos, en los que por ejemplo, el uso de datos
personales son el medio para manipular a las personas, un caso llamativo es el de una
joven a quien le robaron fotos íntimas y a partir de estas empezaron a exigirle sumas
de dinero. De lo anterior, puede considerarse el incremento de la comisión de este delito
por internet.
DERECHO COMPARADO: LA EXTORSIÓN EN ARGENTINA
La extorsión en la legislación argentina, consagrada en el código penal (Ley
11179), en el título VI “delitos contra la propiedad” en el capítulo III, en este código
se encuentran disgregadas las conductas, no se pesenta la conducta definida en general
y luego los agravantes, sino que, se consagra el agravante como una conducta diferente,
presenta un tinte similar a código penal colombiano de 1980.
Inicialmente se presenta el artículo 168, el cual define la conducta así “el que
con intimidación o simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a
otro a entregar, enviar, depositar o poner a su disposición o a la de un tercero, cosas,
dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos” adicionalmente, en el siguiente
inciso, establece la misma pena para quien obligue a otro a destruír títulos que
contengan una obligación o que sean de contenido crediticio.
En este primer artículo, se considera por separado la conducta cometida por un
agent del Estado, en el artículo 169, se consagra la extorsión cometida por medio de
amenazas de imputaciones contra el honor o violación de secretos, en este artículo se
puede evidenciar una consagración más amplia de la conducta, abarcando de mejor
manera las posibilidades de afectación a la vida privada e información suceptible de
las personas.
Ahora bien, el artículo 170 presenta la consagración contra el secuestro
extorsivo y enlaza la pena a dos posibilidades, cuando logra o no su objetivo, con una
pena menor en el primer supuesto y con seis agravantes cuando se comete sobre
determinadas personas o por el número o la calidad del agente activo, como;
1. Si la víctima fuese una mujer embarazada; un menor de dieciocho (18)
años de edad o un mayor de setenta (70) años de edad.
2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente; de un hermano;
del cónyuge o conviviente; o de otro individuo a quien se deba respeto
particular.
3. Si se causare a la víctima lesiones graves o gravísimas.
4. Cuando la víctima sea una persona discapacitada; enferma; o que no pueda
valerse por sí misma.
5. Cuando el agente sea funcionario o empleado público; o pertenezca o
haya pertenecido a alguna fuerza de seguridad u organismo de inteligencia
del Estado.
6. Cuando participaran en el hecho tres (3) o más personas.
De manera curiosa, consagran en los siguientes incisos, la posibilidad de que
en la comisión de este delito se produjera la muerte de la víctima, como una posibilidad
no querida por el autor posibilidad en la cual, lo que en la legislación colombiana sería
el homicidio preterentencional, se daría una pena de 15 a 20 años.
La otra posibilidad es que la muerte de la víctima se produjere con la voluntad
del autor, caso en el cual será condenado a reclusión perpetua y en caso de que hubiere
sido partícipe y se hubiere desvinculado de los otros y hubiera buscado que la víctima
recobrara la libertad sin que lo lograse se reducirá la pena a la mitad.
Considero curiosos estos dos incisos del artículo 170, porque quizás podrían
estar enmarcados dentro de la figura de homicidio, quizás con un agravante. En el
mismo sentido el artículo 171, consagra que quien sustrajera un cadáver para hacerse
pagar su devolución incurrirá en pena de dos a seis años.
Lo anterior, es diferente a la legislación Colombiana, pues en Colombia esto
está consagrado en el artículo 204 como el irrespeto a cadáveres en el que, si la finalidad
del autor es conseguir un beneficio económico se le impone una multa. Es una
diferencia importante, las penas, son muy diferentes en lo que a la profanar tumbas
refiere.
Considero que en este punto, la consagración Argentina está mejor estructurada,
sin embargo, en torno a la estructuración general del delito, considero que Colombia
tiene una organización más clara, establece inicialmente la conducta y posteriormente
unos agravantes, desde mi punto de vista esta organización es más clara. Ahora bien,
considero que el artículo 169 de la legislación argentina recoge de manera clara la
problemática actual pues podría ser aplicado al robo o uso de información en la red.
CONCLUSIONES
Inicialmente considero que la organización actual en cuanto a la extorsión, en
su tipificación esta dada de una manera clara, abarcando correctamente el delito, pienso
que aprendió de la historia y qué, de los códigos previos se recogió lo más importante,
pero que ello no es suficiente, pues es claro que debe adaptarse a las necesidades
actuales, integrando un cambio sustancial quizás, de alguna manera sea importante
reducir y clarificar algunos de los agravantes.
En general hay una similitud en las penas a lo largo del tiempo, considerando
que es un delito relativamente nuevo y que surge, inicialmente, como un delito contra
comportamientos no esperados de los servidores públicos o funcionarios del estado
pero que actualmente puede ser desarrollado por cualquier persona. El análisis del
surgimiento de la extorsión, al menos en Colombia, tiene un fuerte tinte del contexto
sociocultural y de violencia que sufrió el país durante muchos años, sin embargo, es un
delito que aún tiene gran presencia y que debe ser tratado con rudeza sin perder el
horizonte y convertirse en populismo punitivo, pues debe ser una consagración legal
que realmente responda a las dinámicas sociales y que solucione problemas.
Igualmente de la comparación realizada con la codificación Argentina, se puede
evidenciar que la organización del código penal Colombiano es mucho más clara,
separa de mejor manera los comportamientos, pero es importante, aprender que
sustancialmente si abarca mejor el derecho penal argentino, pues, retoma conceptos
que claramente pueden ser aplicados en la actualidad, en diversas situaciones como lo
es el caso de la extorsión por redes sociales.
BIBLIOGRAFÍA
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https://repository.eafit.edu.co/bitstream/handle/10784/13691/OscarIvan_Rincon
Ortiz_2019.pdf?sequence=2&isAllowed=y . Medellin. Colombia.

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