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Feminicidio en Pandemia

Causas: genero, confinamiento, tensión económica, depresión, misoginia, falta de educación y


valores, patriarcado, cultura, miedo, incompetencia judicial.

Efectos: Asesinatos, Suicidio, violencia extrema, mutilaciones, quemaduras, violaciones, torturas,


maltrato psicológico, abandono a la familia, maternidad forzada.

Resumen

La violencia contra las mujeres en América Latina es un fenómeno de larga data,


asociado a factores como barreras estructurales y dificultades de acceso a la justicia. La
agudización de este fenómeno durante las restricciones de movilidad por la pandemia
COVID-19 muestra que hay otra “pandemia” que va creciendo en las sombras y que
requiere una atención urgente.
El término feminicido, difundido a mediados de los años 70, por la escritora y activista
feminista Diana Russel, se define como el asesinato de mujeres o niñas por razones de
género, y suele ir acompañado de violencia extrema, mutilaciones, quemaduras, o
torturas
Las cifras de feminicidios que suelen ser aterradoras, no reflejan la realidad en su
totalidad, debido a que muchos de los casos no se reportan, y en otros se catalogan bajo
otros delitos. Pero el confinamiento, sin duda, ha incrementado los indicadores de
violencia, puesto que, como lo explican los observadores, las familias se han visto
obligadas a convivir tiempo completo con poca movilidad y tensión económica, lo que
incrementa la vulnerabilidad de las mujeres y la incapacidad de estar en privado para
reportar los abusos.  "Estos son crímenes con una fuerte raíz cultural. Hemos sido
socializados para comprender que hay roles de género específicos que deben
desempeñar hombres y mujeres, y que no podemos dejar [estos] roles predeterminados
que deberíamos estar desempeñando
Durante la pandemia "se han presentado situaciones no solo de la violencia, sino también
intentos de suicidio y depresiones, aparte de la enfermedad, lo que ha acelerado el tema
de la violencia familiar, y las solicitudes de asistencia se elevaron en un 500%.
El incremento de llamadas a la línea 155 dispuesta por el Gobierno Nacional para prestar
asistencia a quien lo necesite, fue del 99% este año respecto al 2019 y del 116% en lo
que se refiere a violencia intrafamiliar, recibiendo un promedio de 109 comunicaciones
diarias.
Según cifras de Medicina Legal, hasta agosto del 2020 se habían practicado 11.775
exámenes médicos legales por presuntos delitos sexuales contra mujeres y 24.465
exámenes por casos de violencia intrafamiliar. En el marco de la celebración del Día
Internacional de la Mujer, la Fiscalía General de la Nación indicó que en los dos primeros
meses de 2021 se presentaron 37 feminicidios en el país, lo cual resulta preocupante para
las autoridades, debido a que las cifras crecieron un 8,8 % frente a las que se presentaron
en el mismo periodo del año anterior. Durante la Pandemia en 2020, las mujeres no
pudieron acceder a las rutas efectivas de atención, tenían miedo de acercarse a Medicina
Legal, centros de salud, entre otros
Según la ONU menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan ayuda;
quienes lo hacen prefieren recurrir a familiares y amigos; y menos del 10% acude a las
entidades oficiales. A escala mundial, el 35 % de las mujeres ha experimentado alguna
vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada
por una persona distinta de su pareja.
Propuesta:
El problema del subregistro se relaciona con la normalización de la violencia de género
contra lasnmujeres y la persistencia de ciertos imaginarios sociales alrededor del género y
la sexualidad que disuaden a las víctimas a denunciar los hechos de violencia sexual y
sostienen un entramado de silencios individuales y colectivos que van más estas. En
particular, estos imaginarios tienden a minimizar las violencias contra las mujeres y los
daños que generan, e incluso las llegan a justificar trasladando la culpa del victimario a la
víctima, lo que genera patrones de invisibilidad, negación y mutismo. Además, estos
imaginarios permean los ámbitos institucionales por lo que en muchas ocasiones las
mujeres prefieren no denunciar sabiendo que se enfrentan con instituciones que las
estigmatizan o revictimizan. “A pesar de que hay una serie de leyes y normas que en su
mayoría son promovidas por el movimiento de mujeres del mundo, también hace falta una
labor de concientización” Tenemos una cultura social permeada por la misoginia, por el
desprecio de las mujeres y de las niñas, y eso es lo que explican las cifras de violencia en
contra de esta población”. El llamado es a hacer conciencia de que, “la violencia es
responsabilidad de quien la ejerce, y no de quien la sufre”. Por eso no se debe dudar a la
hora de pedir ayuda.
Definitivamente necesitamos trabajar con el sistema judicial y todavía queda un largo
camino por recorrer, ya que no hay muchos policías que sean mujeres y que estén allí
para apoyar. Necesitamos trabajar en leyes, en implementar esas leyes y Necesitamos
trabajar con los hombres que están allí para tener campeones masculinos y líderes
vocales en el sistema judicial. Aunque muchos países latinoamericanos han aprobado
leyes que penalizan el feminicidio y la violencia contra la mujer, persisten las bajas tasas
de denuncia y los altos niveles de impunidad. Las panelistas hicieron un llamado a
analizar por qué las leyes siguen siendo insuficientes para proteger a las mujeres y cómo
podemos reducir y eliminar las barreras para la implementación de las mismas, así como
prevenir de manera más efectiva esta otra pandemia.

Violencia intrafamiliar

Causas: problemas económicos, desempleo, adicciones, abuso de poder, traumas y experiencias


de la infancia, estrés, enfermedades mentales, desigualdad de género, falta de protección en
bienestar familiar, cultura

Efectos: violencia física, violencia sexual, violencia psicológica, lesiones y traumas, problemas de
salud, educación disminuida, drogas, conductas de alto riesgo, normalización de la violencia,
suicidio.

Resumen: La violencia intrafamiliar ocurre entre individuos pertenecientes a un mismo núcleo


familiar, con una relación matrimonial o de consanguinidad establecida. Este tipo de violencia, por
lo general, sucede al interior de la vivienda habitada por el hogar y por tal razón, es de menor
visibilidad. La misma puede ser clasificada en Violencia física (cuando un familiar agrede a otro),
violencia Sexual (cuando un miembro del hogar obliga a otro a algún tipo de contacto sexual no
consentido, y la violencia psicológica que ocurre cuando un individuo del hogar es victima de
insultos, amenazas, descalificaciones o humillaciones por parte de otro miembro de la familia.

Actualmente, el maltrato doméstico es un fenómeno epidémico que ha crecido a un ritmo más


rápido, incluso que los accidentes de coche, las agresiones sexuales y los robos. En realidad, la
familia es el foco de violencia más destacado de la sociedad. De hecho, según los estudios
realizados en EEUU, entre el 15% y el 30% de las mujeres sufren algún tipo de agresión en la
relación de pareja. Respecto al caso colombiano, se encontró que históricamente ha sido
considerado un país violento (Angulo y Luque, 2008), esta violencia llega a todos los sectores y es
uno de los principales obstáculos para el desarrollo nacional.

Dentro de la violencia intrafamiliar, uno de los casos más recurrentes es la violencia de pareja con
una participación superior al 70% de los casos, y es un indicador que muestra la desigualdad en la
agresión al interior del hogar. Por otro lado, es importante destacar que la equidad de género
debe comenzar desde la infancia, por tal razón la violencia contra niños, niñas y adolescentes
ingresa dentro de la clasificación de violencia intrafamiliar. Estas situaciones asociadas al género,
representan un fenómeno social que no solo afecta a las niñas, sino también a los niños, que
pueden ser víctimas de violencia física o psicológica, como resultado de estereotipos arraigados en
la familia y la sociedad. De acuerdo con la focalización realizada, la mayoría de los niños, niñas y
adolescentes manifiestan de forma oral que desconocen qué es equidad de género y consideran
es muy poca la información que les han brindado sobre esté.

“El número de llamadas a la línea 155 que reportaron hechos asociados a violencia intrafamiliar
creció en 11.727 llamadas, lo que representa un incremento del 98%. Es fundamental resaltar que
tanto en los datos de 2019 como en los de 2020, más del 90% de las llamadas por violencia
intrafamiliar fueron realizadas por mujeres”

Propuesta Tratar el gran problema de la violencia intrafamiliar remite a indagar el por qué se
origina y la gran interrogante de cómo se pueden desarrollar acciones para prevenirla, y por otro
lado, erradicarla y atender sus recuerdos en las víctimas de violencia. Es pertinente considerar que
ésta última no es genética, ni hereditaria; ella se transmite de una generación a otra por ser una
conducta aprendida, que afecta a todas las culturas y grupos sociales con diferentes status
socioeconómicos en todo el mundo. En este sentido, las expresiones de violencia están
relacionadas con ideas de lo que significa ser hombre o mujer en cada contexto específico, en
nociones que confieren determinados derechos a unos y a otras, para el ejercicio del poder y en
las consecuencias violentas que el mismo implica.

Es pertinente mejorar las estrategias de información, educación y comunicación con la ciudadanía,


sobre la violencia intrafamiliar, sus generalidades y la ruta de atención a las víctimas. Asimismo, las
entidades encargadas de recepción y atender llamados de reportes de violencia intrafamiliar,
deben mejorar la capacidad de respuesta y atención, así como, garantizar la protección a las
víctimas. Por lo tanto, es necesario fortalecer el diseño de programas de monitoreo y seguimiento
de los casos presentados, así como la verificación del cumplimiento oportuno y eficaz de la
normatividad vigente en el país, que protege a las víctimas de violencia intrafamiliar; para ello es
indispensable el trabajo interdisciplinario e interinstitucional de quienes reciben y atienden casos
de violencia intrafamiliar.