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Hable de la Economía rentista petrolera a la


economía productiva.

Como todos sabemos, el tradicional modelo económico rentista petrolero que se


ha desarrollo en Venezuela es de vital importancia ya que fundamentalmente se
basa en las exportaciones de hidrocarburos, las cuales están condicionadas por la
capacidad productiva de PDVSA.

Cabe destacar que “Petróleos de Venezuela” es una empresa estatal cuyas


actividades son la explotación, producción, refinación, mercadeo y transporte del
petróleo venezolano, dando inicio a sus operaciones el 1 de enero de 1976,
apareciendo en lista global como una de las empresas más grande del mundo
sobre la base de sus ingresos, siendo la segunda en Latinoamérica. 

Desde que comenzó la percepción de la renta petrolera en Venezuela, hubo


diferentes modos de concebir su naturaleza y de prescribir el uso que debía
hacerse en ella, denominándose “modelo” que han sido clave para entender la
economía venezolana en los últimos 60 años. El ENCLAVE PETROLERO fue el
primer modelo de uso de la renta petrolera y abarco gran parte el periodo de la
dictadura de Gómez (1920-1936) este modelo surgió a través de muchos
“enclave” mineros, caucheros, auríferos y de minerales vistos en otros países que
constituían ejemplos que indicaban lo que ocurría en Venezuela.

Estos hechos llevaron paulatinamente al establecimiento de un segundo modelo


llamado comúnmente “sembrar el petróleo” donde el gobierno era visto como un
austero y cuidadoso agente que contaba el ingreso petrolero en forma de
impuesto y los distribuía sobre todos los empresarios que se suponía eran los
expertos en realizar inversiones. Luego Rómulo Betancourt introduce el “modelo
distributivo”, logrando con este la transformación de un país atrasado y
campesino, en un país alfabetizado, urbano, culturalmente sofisticados y con
centros de buena capacitación

Por otra parte Venezuela pudo contar con ingresos petroleros excepcionales entre
el 2004 hasta el 2008, fueron años donde la abundancia alcanzó su
máxima expresión en el país. En ese lapso las políticas económicas del gobierno
dañaron profundamente el aparato productivo del mismo, exacerbando así las
distorsiones del modelo rentista y la dependencia con respecto al petróleo, por esa
situación a mediados de julio del 2008 los precios comenzaron a desplomarse.

En el margen de las inconformidades que surgían del sector privado de la


economía, la dependencia con respecto al sector de los hidrocarburos se
distorsionó en la misma medida en que este dotaba al Estado de un poder
económico autónomo que le permitía alcanzar sus planes políticos, el problema de
esa dependencia fue que se centró solo en los precios del petróleo y mientras eso
ocurría los niveles de producción y de eficiencia de PDVSA han venido cayendo
de manera sostenida.

Evidentemente estos cambios abruptos y circunstanciales del ingreso petrolero


traen como consecuencia el aumento del endeudamiento público con lo cual el
funcionamiento de la economía en su conjunto se vería fuertemente afectada,
provocando una disminución de otros tributos tales como el impuesto sobre la
renta, los aranceles de importación, el impuesto al valor agregado y demás
tributos que en alto grado dependen a su vez del gasto público. Debido a las
circunstancias descritas luce difícil que la producción de crudos de Venezuela
pueda recuperarse sustancialmente en el corto plazo ya que el país no ha
realizado las inversiones necesarias y no es posible mantener el modelo del
capitalismo rentístico.

Es evidente que el petróleo se está agotando rápidamente dada nuestra extrema


dependencia con respecto al sector de los hidrocarburos y el impacto sobre la
economía venezolana se complica mucho más cuando la caída de los precios
viene acompañada por una caída en los niveles de producción del mismo.

 La creciente demanda interna dependiente de las importaciones y, por lo tanto, de


divisas y los cada vez menores ingresos en dólares al país provocados por la baja
del precio del mismo, son la base material del acto inflacionario del Estado.

Por otro lado la economía productiva de venezolana está conformada casi


totalmente por industrias de procesos, vinculadas directamente a los
hidrocarburos o a los servicios públicos y casi totalmente en manos del Estado.

La otra estructura productiva, mayoritariamente en manos de privados,


conformada tanto por industrias de productos como de procesos, esencialmente
fue creada con el respaldo indirecto del ingreso petrolero, en espacios de
inversión que podríamos calificar como tradicionales, que por lo general no
demandan grandes volúmenes de inversión, muchos de ellos dirigidos al
consumo final y masivo (alimentos, bebidas, textiles, confección y calzado; o de
metalmecánica, particularmente automotriz y autopartes, y los insumos para la
industria de la construcción.)

Se trata de esa estructura productiva que está “filosóficamente” divorciada de la


economía petrolera, pues se concibe como la alternativa a ella. Pero que se crea y
promueve para no acompañar al llamado sector petrolero, porque no se prevé y
hasta se considera indeseable, que se teja en sus procesos productivos. Por otra
parte, este sector no ha logrado, y todo indica que nunca lograra por esa vía,
niveles de productividad lo suficientemente altos como para compensar la sobre
valuación del bolívar. Ello en la medida que no puede crecer y ha dependido para
su subsistencia de espurias formas de contratación con el Estado, el único
mercado local suficientemente grande con que cuenta el país.

No obstante es bueno acotar que por diversas vías hemos identificado un número 
no determinado de empresas, algunas pertenecientes a los grupos económicos
más modernos de la estructura productiva venezolana, otras son organizaciones
independientes o incluso empresas de carácter familiar, de tamaño diverso
(grandes, medianas y pequeñas); en los sectores de autopartes, electrónica,
alimentos y bebidas, servicios  tecnológicos, software y servicios informáticos y
otros; que han logrado altos niveles de competitividad, manifiesta en su
capacidad innovadora, en sentido amplio: en lo tecnológico, organizativo,
económico, etc. Empresas competitivas también por su capacidad de exportar
altas proporciones de su producción a mercados muy exigentes y altamente
competidos de América del Norte, Europa y Asía.

En conclusión, la estructura productiva venezolana podríamos calificarla como


dual y no integrada. Y, en muchos sentidos, estamos hablando de dos estructuras
productivas en contraposición, filosóficamente hablando y desde el punto de
vista de los objetivos de política de desarrollo productivo que han dominado en el
Estado.

Hable de la Faja petrolera del Orinoco: diga sus características.

De su opinión acerca de la Soberanía Petrolera

En mi opinión la nacionalización de la faja petrolífera del Orinoco en manos


del presidente Hugo Chávez frías en el año 2007 puso fin al proceso de
privatización de la industria petrolera venezolana  y le permitió a la nación
recuperar su rol como administrador de sus recursos naturales no
renovables y de sus ingresos fiscales. Por tal motivo Venezuela cuenta hoy
con la plena soberanía petrolera.

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