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TEMA 10

EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACION SECUNDARIA (I).


ADOLESCENCIA Y JUVENTUD. CAMBIOS QUE ACOMPAÑAN A LA PUBERTAD.
IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

0.- INTRODUCCION.
1.- HISTORIA DE LA JUVENTUD Y DE LA ADOLESCENCIA.
2.- DESARROLLO FISICO DURANTE LA ADOLESCENCIA.
2.1. CAMBIOS FÍSICOS DURANTE LA PUBERTAD.
3.- DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
4.- DESARROLLO SOCIAL.
5.- IMPLICACIONES EDUCATIVAS.
6.- CONCLUSION.

BIBLIOGRAFIA.

- Palacios, Marchesi y Coll (1990-1991). Desarrollo psicológico y educación I. Alianza


Editorial.
- Harry Munsinger. Desarrollo del niño. Ed. Interamericana. México, 1978.
- Palacios, Marchesi y Carretero (2002). Psicología Evolutiva. Alianza Editorial.
Madrid
- U.N.E.D. (2003) Desarrollo Cognitivo y lingüístico.
- U.N.E.D. (2002) Psicología Evolutiva.

0.- INTRODUCCION.
El desarrollo humano se divide tradicionalmente en cuatro períodos: infancia, niñez,
adolescencia y madurez. La adolescencia es un período de cambio y elección en esta etapa.
Es cuando los adultos esperan de los adolescentes que empiecen a actuar por su cuenta.
Los adolescentes desplazan el centro de atención de los padres a los compañeros, esto
unido a los rápidos cambios físicos, emocionales y sociales que tienen lugar en esta época
producen algunos conflictos para el adolescente corriente.
Antes de pasar a considerar los problemas relacionados con la adolescencia
consideraremos las concepciones cambiantes de la sociedad acerca de este período, los
desarrollos físicos y emocionales y sus implicaciones educativas.

1.- HISTORIA DE LA JUVENTUD Y DE LA ADOLESCENCIA.


La mayoría de los historiadores están de acuerdo en que el actual punto de vista de la

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sociedad acerca de la adolescencia, como una etapa humana distinta, es muy reciente, señalan
que tanto nuestras teorías del desarrollo humano como nuestro tratamiento de los niños están
intensamente afectados por la realidad económica.
Antes de la aparición de una clase media acomodada los niños habían de trabajar en
las granjas y asistir a sus padres en las tiendas. Unicamente al aumentar el bienestar y el ocio
y al plantearse en forma aguda la necesidad de empleados y tenderos preparados empezó la
niñez a convertirse en un tiempo para la formación en la escuela, en lugar de un período para
el aprendizaje en un taller o en una granja.
Una vez que la enseñanza primaria se extendió en todos los países pasó a convertirse
en una institución: la niñez, y más tarde la adolescencia se transformó de un trabajo duro a un
tiempo protegido de juego y enseñanzas.
El concepto de adolescencia como período distinto de desarrollo humano necesitó un
tiempo complementario para abrirse paso. De hecho, las teorías modernas de la adolescencia
como período de desarrollo físico y psicológico datan únicamente del siglo XIX.
La razón principal de que las sociedades modernas reconozcan a la adolescencia
como un período especial está en la prolongada preparación educacional actualmente
necesaria para el empleo en nuestro mundo tan complejo, así el adolescente se enfrenta a
intervalos cada vez más largos para su educación.

2.- DESARROLLO FISICO DURANTE LA ADOLESCENCIA.


Además de la incertidumbre y la rebelión en la adolescencia se produce el desarrollo
físico y sexual. Y aunque existe acuerdo general en que la madurez física y la psicológica no
son la misma cosa se da el caso de que el desarrollo de las características sexuales primarias y
secundarias transforman a los muchachos y muchachas en hombres y mujeres.

2.1. CAMBIOS FÍSICOS DURANTE LA PUBERTAD.


Durante la niñez tanto los niños como las niñas producen hormonas masculinas
(andrógenos) y femeninas (estrógenos). A medida que se acercan a la pubertad, las
proporciones de estas dos hormonas cambian y se produce un aumento brusco en la
producción de andrógenos en los muchachos y de estrógenos en las muchachas.
Laroche distingue tres períodos en la evolución normal de estos cambios fisiológicos:
prepubertario, pubertario y postpubertario.
La madurez sexual femenina se caracteriza por:
a). Desarrollo de los senos.
b). Aparición del pelo púbico recto pigmentado.
c). Crecimiento rápido del cuerpo.
d). Aparición del pelo púbico rizado.
e). Menarquia, es decir, el comienzo de la menstruación.
f). Crecimiento del pelo en las axilas.

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Para los varones los signos de madurez sexual son:
a). El crecimiento de los testículos y del pene se acelera.
b). El pelo blando del labio superior se hace más duro y oscuro.
c). La región púbica se cubre de pelo.
d). La voz empieza a hacerse más grave.
e). El pene y los testículos alcanzan las proporciones y el tamaño adultos.
f). El cuerpo alcanza plenamente su tamaño y vigor.
g). El pelo del cuerpo apropiado al joven adulto se desarrolla por completo.
Siguiendo a Marshall y Tanner (1986) las manifestaciones más importantes de
la pubertad serían:
1. El estirón adolescente: una aceleración seguida de una deceleración del
crecimiento en la mayor parte de las dimensiones del esqueleto y en muchos
órganos internos.
2. El desarrollo de las gónadas.
3. El desarrollo de los órganos reproductores secundarios y de las características
secundarias.
4. Los cambios en la composición corporal, en la cantidad y la distribución de la
grasa en asociación con el crecimiento del esqueleto y la musculatura.
5. El desarrollo de los sistemas circulatorio y respiratorio que conduce,
especialmente en los chicos, a un aumento de la fuerza y la resistencia.
La mayoría de los autores están de acuerdo en que los varones alcanzan la
madurez sexual aproximadamente dos años más tarde que las mujeres.
Las causas son diversas, parece que están implicados aspectos genéticos y aspectos
ambientales. De estos últimos parece claro que la alimentación juega un papel importante.
Lo que nos interesa a nosotros es ¿qué impacto psicológico puede ocasionar el
madurar precoz o tardíamente?.
Para entender el impacto que la maduración precoz o tardía puede tener sobre chicos
y chicas es preciso resaltar el hecho de que probablemente la de la adolescencia es una de las
etapas de la vida en que más atento se está del propio cuerpo, a sus características y
desarrollo, a sus semejanzas y diferencias respecto al cuerpo de los demás.
Según diversos estudios los efectos de la maduración precoz o tardía tienden a ser
diferentes en los chicos y en las chicas. En el caso de los chicos la maduración precoz es
frecuentemente bien recibido por éste, pues le distingue de los demás por su fuerza, por su
superioridad física, aspectos que son valorados por los adolescentes varones. El chico que
madura más tarde que el promedio, suele sentirse más inseguro. Tanto para unos como para
otros los efectos se dan en el área de la socialización ya que el adolescente que ha madurado
precozmente se ve presionado a comportarse de acuerdo con criterios que se relacionan más
con su madurez física que con su madurez psicológica, lo que puede significar tensión para él
y sentimientos de incompetencia. Por el contrario, el chico que madura lentamente se espera

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de él un comportamiento más infantil que aquel que realmente es capaz de producir de
acuerdo con su madurez psicológica, lo que puede ocasionar tensiones con los adultos.
En el caso de las chicas, la maduración temprana no parece ser tan bienvenida por
quien la padece, que puede incluso tratar de ocultar sus signos más visibles, tener miedo a
llamar excesivamente la atención, a crecer demasiado o a engordar más de la cuenta. Las
chicas que maduran precozmente pueden verse presionadas por chicos mayores que ellas para
establecer un tipo de relaciones para las que aún no están capacitadas. La chica que madura
tardíamente tal vez tenga menos problemas, pues dada la diferencia de edad que se da en la
maduración de chicas y chicos, a favor de las primeras, la chica que madura tardíamente lo
hace a la misma edad que los chicos promedio.
La forma en que los adolescentes viven su adolescencia y realizan la transición a la
vida adulta parece afectada por un conjunto de factores entre los que destacan: la historia
evolutiva previa a la adolescencia, las relaciones con los adultos, los iguales significativos y
el éxito o fracaso académico.

3.- DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.


Las transformaciones que se dan en el adolescente influyen en el modo de
identificarse psicosexualmente y también en su actitud hacia sí mismo y a toda su idea de la
vida.
Quintana (1984) dice que la personalidad durante la adolescencia también
experimenta profundos cambios, es posible llegar a decir que antes de la adolescencia hay un
ser humano y después de ella hay otro distinto y casi definitivo. Es un proceso difícil y
laborioso. El individuo en esta etapa va consolidando sus pautas para enfrentarse al mundo e
interiorizando las normas y comportamientos sociales.
El adolescente está tratando de adaptarse a su «nuevo cuerpo» a su «yo» psicológico y
en esta adaptación experimenta toda una serie de sentimientos significativos que caracterizan
su personalidad. Los más importantes:
a). Sentimiento de incertidumbre ante las nuevas situaciones. Se interroga a sí
mismo como es hoy y como será mañana.
b). Sentimiento de insuficiencia para integrar las diversas modificaciones
puberales que le acontecen a ritmo rápido y que afectan al conjunto de su
cuerpo. A esta dificultad se añade un timidez que le hace torpe e inhábil, sobre
todo cuando se siente observado.
c). Sentimiento de extrañeza de sí mismo. La rapidez de las transformaciones
corporales le hace sentirse como un extraño a sí mismo. Este sentimiento le
lleva, a veces, a sentimientos angustiosos de despersonalización. Estos
sentimientos de ansiedad, inseguridad e incluso resentimiento producen una
verdadera crisis de identidad.
Según Erickson el rasgo más característico del adolescente es este: la búsqueda
de nuevas experiencias, nuevas ideas, nuevos planteamientos, en definitiva,
nuevas posibilidades de su «yo» y la búsqueda de su identidad.

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Pero, ¿qué es la identidad?. Es la definición que una persona mantiene de sí misma
ante los demás, la sociedad, la realidad y los valores, tiene una naturaleza psicosocial
conteniendo además elementos cognitivos, por ejemplo construye una parte de su identidad a
partir de lo que piensan de él los demás.
El adolescente se da cuenta de que ya no es un niño, quiere ser un adulto pero sabe
muy bien que todavía no lo es. Entonces trata de compensar ese sentimiento de inferioridad
afirmando su ego, es decir, adoptando actitudes que, ante los demás y ante sí, den apariencia
de seguridad. El modo más sencillo de conseguirlo es oponerse a las imposiciones de sus
mayores.
Este es el origen de una serie de comportamientos que los hacen de quicio: negativas
a obedecer, formas estrafalarias de vestir, utilización de tacos, rechazo de las doctrinas que le
inculcaron, intentos de independizarse (Quintana, 1984).
El comienzo de la adolescencia supone la utilización de un pensamiento abstracto a
partir del cual el sujeto empieza a elaborar sus propias teorías, creencias. Pero esta misma
capacidad le lleva a una posición egocéntrica debido a que el adolescente tiene una
incapacidad de ver las cosas con realismo, poniendo demasiada confianza en el poder de sus
ideas. Este estado de egocentrismo se va a ir reduciendo por medio de la inserción social del
sujeto y por el avance de su desarrollo cognitivo.
Elkind habla de dos manifestaciones del egocentrismo:
- La audiencia imaginaria: el adolescente se encuentra preocupado por lo que
piensen los demás de él.
- La fábula personal: el adolescente tiende a considerar sus experiencias positivas
y negativas como únicas y, por tanto, incomprensibles e incomunicables; es por
esto por lo que la mayoría de las veces se siente incomprendido.
El profesor es el adulto más adecuado y accesible para ayudar a los adolescentes
en su búsqueda de sí mismos y del conocimiento, puede dispensarle ideas y
personas en las que confiar.

4.- DESARROLLO SOCIAL.


En la adolescencia los espacios donde son posibles los intercambios o interacciones
sociales se expanden de manera extraordinaria, mientras que por otra parte se debilita mucho
la referencia a la familia.
Este período supone una transición social en la que el adolescente se enfrenta a la
adopción de nuevos papeles sociales y expectativas. El chico y la chica pasan a pertenecer a
una categoría social que implica un conjunto de conductas diferenciadas con respecto a la
categoría social del niño. De este modo, cuando el individuo «deja de ser niño» se espera de
él o de ella que sea más responsable, más independiente y que, con el tiempo, sepa elegir un
trabajo y una pareja sexual.
En este sentido Havighcurts (1972) elaboró una lista de las ocho tareas evolutivas que
deben acometerse durante la adolescencia:
a). Alcanzar nuevas y más maduras relaciones con los compañeros de edad de

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ambos sexos.
b). Adquirir un papel social masculino o femenino.
c). Aceptar el propio físico y utilizar el cuerpo eficientemente.
d). Lograr una independencia emocional respecto a los padres y otros adultos.
e). Prepararse para el matrimonio y la vida familiar.
f). Adquirir un conjunto de valores y un sistema ético como guía de la conducta a
desarrollar, una ideología.
g). Desear y lograr una conducta socialmente responsable.
El cumplimiento de estos objetivos puede dar lugar a problemas y esto es así
porque, en general, la sociedad define las metas del adolescente, pero no facilita los medios
para alcanzarlos.
La confrontación del adolescente con el mundo adulto puede producirse en un plano
social menos general y más cercano: la familia.
La emancipación respecto a ésta, en el curso del proceso de adquisición de autonomía
personal y como elemento constituyente de este proceso, es, sin duda, uno de los rasgos más
destacados de la nueva situación social del adolescente. Si los padres no saben adaptar su
relación a los cambios ocurridos en sus hijos adolescentes, es posible que éstos mantengan
ante ellos posturas de enfrentamiento y rechazo. En cualquier caso el que esto suceda o no
dependerá del tipo de relación establecida entre padres e hijos.
Otro tipo de relación social muy característico de la adolescencia es el amigo íntimo:
el adolescente ve en el amigo una figura de gran importancia y que le traspasa el prestigio del
cual ha desposeído al padre. El adolescente se une a «su amigo» con vínculos muy fuertes
haciéndole confidencias y siguiendo sus consejos ciegamente.
Pero, sin duda, las relaciones sociales prototípicas de este período son las del grupo
de amigos. El niño tiene como horizonte especial privilegiado la familia; en el adolescente la
situación se modifica y su vida social pasa a centrarse en sus amigos o pandilla.
En el mundo socioafectivo del adolescente prevalece su interés por buenas amistades,
sentirse bien en su grupo de camaradas y, por supuesto, aprender a relacionarse con
individuos del sexo opuesto. Esta relación con sus iguales puede cumplir en esta fase de
transición una función importante de apoyo psicológico.
El adolescente a lo largo de toda la etapa sigue con una demanda de afecto y de
cariño por parte de los padres, en grado no menor a la de la infancia. Puede mostrarse huraño
y esquivo frente a algunas manifestaciones de ese cariño cuando los adultos, en su afecto,
toman aires de sobreprotección, pero aún entonces el adolescente lo necesita: solamente
rechaza su modalidad paternalista o maternal.

5.- IMPLICACIONES EDUCATIVAS.


Teniendo en cuenta los cambios que acompañan en la adolescencia, el individuo
necesita ayuda para comprenderlos y aceptarlos y desarrollarse como persona. Esta ayuda
debe proceder de distintos sectores (padres, profesores, amigos, el entorno) y abarcar todas

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las áreas anteriormente referidas. Los aspectos que requieren ayuda son: su identidad
personal, el despertar de la sexualidad, su proceso de toma de decisiones, su desarrollo moral
y su desarrollo cognitivo.
a). Identidad personal.
Aspectos relacionados con esta toma de conciencia de sí son:
- Su libertad. Derecho a ser el mismo. Por ello hay que respetar su individualidad
tanto en la familia como en la escuela. Es importante que decida en libertad sobre sus
conductas y asuma las responsabilidades que de ellos se deriven.
- Madurez. Es una meta hacia la que tender constantemente. Entre los elementos que
influyen en ese logro están: la aceptación de la realidad como es; respetar el punto de vista de
los demás; ser uno mismo; actuar con capacidad crítica; asumir deberes y obligaciones
sociales; desarrollar la capacidad de frustración sabiendo integrar el dolor en la propia vida;
actitud receptiva hacia todos los valores;...
- Formación del carácter. Pretendemos fortalecer la voluntad del sujeto, motor de una
conducta constante dirigida a la consecución de sus metas.
- Autoestima. Es la opinión que cada sujeto se forma sobre sí mismo. Incluye tanto los
valores que merecen ser apreciados como sus defectos. Del logro de una autoestima positiva
se desprende un sentimiento de seguridad que le acompaña en su continuo desarrollo. Se trata
de conseguir como se recoge ente los objetivos generales de la E.S.O.:
«Formarse una imagen ajustada de sí mismo, de sus características y posibilidades y
desarrollar actividades de forma autónoma y equilibrada, valorando el esfuerzo y la
superación de las dificultades». Y como se recoge entre los objetivos generales del
Bachillerato: «Consolidar una madurez personal, social y moral que les permita actuar de
forma responsable y autónoma».
El profesor elaborará su programación respetando la libertad de cada sujeto
mostrándole una actitud positiva e incluyendo actividades que potencien la voluntad del
alumno.
b). El despertar de la sexualidad.
Hay que considerarlo desde dos perspectivas:
- Cuestiones físicas concretas que giran entorno a los genitales, la masturbación, los
posibles embarazos; si esta comunicación se ha establecido en etapas anteriores y los padres
disponen de la preparación suficiente, no suele haber problemas excesivos a la hora de
contestarles.
- Aspectos sentimentales y sociales que se establecen a partir de la pubertad. La
distancia generacional dificulta los buenos diálogos entre padres e hijos por lo que resulta
imprescindible reflexionar sobre el tipo de relación al que se desea llegar con el adolescente y
buscar los caminos idóneos.
Se trata de conseguir los objetivos generales de la E.S.O. (L.O.G.S.E. R.D. 1007/91
de 14 de Junio y R.D. 1345/91 de 6 de Septiembre).
«Conocer y comprender los aspectos básicos del funcionamiento del propio cuerpo y
de las consecuencias para la salud individual y colectiva de los actos y las decisiones

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personales y valorar los beneficios que suponen los hábitos del ejercicio físico, de la higiene
y de una alimentación equilibrada, así como el llevar una vida sana».
c). El proceso de toma de decisiones.
En el proceso de maduración el adolescente se ve inmerso en elecciones y decisiones
que le podrán repercutir sobre su futuro académico y profesional. Esta es una de las razones
principales por las que hay que incluir entre los contenidos procedimentales del currículo
enseñar modelos de toma de decisiones. Han de saber que toda decisión conlleva un riesgo: la
equivocación, pero esto ha de impulsarlos en la búsqueda de mayor información para no
precipitarse en sus elecciones.
El aprendizaje puede ser a través de actividades en las que se vea obligado a decidir y
también a través de la observación de modelos importantes para él y que muestren coherencia
en sus decisiones. Para facilitar este aprendizaje es necesario ofrecer tanto en el hogar como
en el colegio actividades en las que poder decidir guiándose por sus intereses, motivaciones,
valores, expectativas y capacidades.
En definitiva, se trata de conseguir como se recoge entre los objetivos de la E.S.O.:
«Elaborar estrategias de identificación y resolución de problemas en los diversos
campos del conocimiento y la experiencia mediante procedimientos intuitivos y de
razonamiento lógico, contrastándolos y reflexionando sobre el procedimiento seguido».
d). Su desarrollo moral.
Como se recoge en el R.D. 1345/91 de 6 de Septiembre y en el R.D. 1179/92 de 2 de
Octubre:
«La necesidad de asegurar un desarrollo integral de los alumnos en esta etapa y las
propias expectativas de la sociedad coinciden en demandar un currículo que no se limite a la
adquisición de conceptos y conocimientos académicos vinculados a la enseñanza más
tradicional, sino que incluya otros aspectos como son las habilidades prácticas, las actitudes y
los valores. La educación social y la educación moral constituyen un elemento fundamental
del proceso educativo que han de permitir a los alumnos con comportamientos responsables
dentro de la sociedad actual y del futuro una sociedad pluralista, en la que las propias
creencias, valoraciones y opciones han de convivir en el respeto a las creencias y valores de
los demás».
¿Cómo lo podemos conseguir?. Una de las posibilidades es utilizar el modelo de
«clasificación de valores» basado en el uso de la razón y el cuestionamiento de todo ofrece al
profesor una variedad de estrategias y experiencias de clase que animan a los alumnos a
explorar las preguntas planteadas.
e). Desarrollo cognitivo.
La adquisición de un pensamiento formal no es algo espontáneo, sino que requiere de
un apoyo pedagógico para alcanzarlo. ¿Qué hará el profesor para conseguirlo?. Siguiendo los
principios didácticos que se derivan del modelo constructivista en el que se fundamenta la
L.O.G.S.E. la planificación de la enseñanza parte del nivel de desarrollo del alumno que
incluye:
- Partir de las posibilidades de razonamiento y de aprendizaje que caracterizan al estadio
evolutivo donde se encuentran los alumnos.

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- Partir del conocimiento previo existente en su estructura cognitiva, como punto de
referencia e instrumento de interpretación de la nueva información que le presentamos.
Por tanto, se trata de conseguir un aprendizaje significativo frente al mecánico o
memorístico.
¿Cómo lo conseguimos?.
Siguiendo a Novack (1982), las condiciones idóneas para que el sujeto aprenda
significativamente son:
- El material ha de ser potencialmente significativo, lo que implica significatividad lógica y
psicológica.
- El sujeto ha de estar motivado ante el nuevo aprendizaje por implicar una intensa actividad
interna que permita el reequilibrio cognitivo.
Se trata de que el alumno aprenda a aprender y que en este proceso de desarrollo
cognitivo el profesor actúen como mediador desde la zona de desarrollo próximo de
Vygotski.
¿Qué actitudes deben mostrar los adultos significativos para favorecer una evolución
satisfactoria?.
- Una personalidad equilibrada con suficiente control sobre sí para darles sensación de
seguridad y serenidad.
- Actitud comprensiva de su situación y sus problemas que derive en un esfuerzo por no
hacer juicios de valor severos, definitivos, sobre sus conductas. Paciencia ante
manifestaciones extemporáneas (de niño) y no utilizar actuaciones agresivas para resolver
conflictos (por modelado podrán aprender nuevas formas de solución de problemas).
- Disponibilidad para escucharles cuando lo soliciten.
- Organizar actividades que desarrollen su capacidad de decisión y responsabilidad
consciente procurando que haya aceptación voluntaria de las normas.
- Amplitud de espíritu, no conformar al adolescente bajo un patrón propio o ideal. Respetar
las peculiaridades individuales siempre que estén dentro de la madurez personal.
- Trabajar sin desilusión a pesar de la aparente inutilidad del esfuerzo.
- Entrega desinteresada en la ayuda al adolescente.
- Mantener exigencias razonables en cuanto al nivel de rendimiento.

6.- CONCLUSION.
La adolescencia es una etapa de comienzo y duración variables que marca el final de
la niñez y sienta las bases de la madurez.
Fenológicamente, su comienzo viene marcado por la fase final de aceleración del
crecimiento y los comienzos de desarrollo sexual secundario.
Psicológicamente, se caracteriza por el desarrollo del pensamiento formal y
socioafectivamente es un período de preparación intensiva para la adopción del rol adulto.

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