Fecha: 8-jul-2015
Producto: MJ
Doctrina:
1.- Se revoca la sentencia apelada, toda vez que aflora la responsabilidad del denunciado y
demandado al tenor de lo dispuesto en el artículo 23 de la Ley N° 19.946, por la sustracción
del vehículo del actor mientras se encontraba estacionado en el recinto del estacionamiento del
Supermercado, así las cosas y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 24 de la citada ley, la
denunciada resulta responsable de la señalada infracción por lo que será condenada. 2. Desde
el punto de vista de la normativa sobre Protección de los Derechos de los Consumidores, es
dable tener en cuenta que si la denunciada ofrece al público consumidor el acceso a un
estacionamiento sea este gratuito o pagado, en caso alguno desvirtúa la relación consumidor-
proveedor, más aún cuando dicha prestación forma parte de los términos, condiciones y
modalidades conforme los cuales se ofrece el servicio, por la que la mala calidad del referido
servicio puede causar un menoscabo al consumidor, como ha ocurrido en la especie.
Vistos:
2°) Que las probanzas allegas al proceso deben valorarse según las reglas de la lógica, el buen
sentido y las máximas de la experiencia, las que son ante todo las reglas del correcto
entendimiento humano, además de la propia y particular experiencia del sentenciador quien en
su labor de apreciación y ponderación de la prueba rendida debe analizarla con arreglo a un
conocimiento experimental de las cosas. De tal forma, la sana crítica, además de la lógica, es
la correcta apreciación de ciertas proposiciones de que todo hombre se sirve en la vida, en
virtud de las cuales, esta Corte ha llegado a la convicción que el día 13 de agosto de 2013 don
Antonio Agustín Urrutia Arancibia, facilitó a su pareja doña Cynthia Muñoz Urrutia, el vehículo
de su propiedad marca Hyundai color blanco perla Placa Patente CKHV.54-8, quien se dirigió
al Supermercado Jumbo, ubicado en Sánchez Fontecilla N° 12.000 de la comuna de
Peñalolén, donde realizó algunas compras, al volver al lugar el referido vehículo no se
encontraba en el lugar por haber sido robado, apareciendo semanas después en la localidad de
Rocas de Santo Domingo desmantelado.
3°) Que ha de tenerse en cuenta que es un hecho público y notorio que las modernas técnicas
de comercialización utilizadas por los establecimientos de comercio suponen una variedad de
prestaciones y servicios complementarios a los consumidores, particularmente el de
estacionamiento, todos los cuales pasan a ser un factor muy importante para que los
consumidores concurran y, así forman parte inseparable del acto de consumo que se concreta
entre ellos y el proveedor. Escenario que otorga el deber de seguridad y vigilancia al
denunciado y demandado, quien debe velar para que en dichos recintos no ocurran daños a
los vehículos ni tampoco robos de los mismos; precisamente para dar fiel cumplimiento a su
obligación de seguridad.
4°) Que, desde el punto de vista de la normativa sobre Protección de los Derechos de los
Consumidores, es dable tener en cuenta que si la denunciada ofrece al público consumidor el
acceso a un estacionamiento sea este gratuito o pagado, en caso alguno desvirtúa la relación
consumidor- proveedor, más aún cuando dicha prestación forma parte de los términos,
condiciones y modalidades conforme los cuales se ofrece el servicio, por la que la mala calidad
del referido servicio puede causar un menoscabo al consumidor, como ha ocurrido en la
especie.
6°) Que así las cosas y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 24 de la citada ley, la
denunciada resulta responsable de la señalada infracción por lo que será condenada al pago
de 30 Unidades Tributarias Mensuales.
7°) Que en cuanto a la acción civil, ha de tenerse en cuenta que se ha logrado acreditar con la
prueba reseñada precedentemente y en especial con los documentos acompañados en esta
instancia, no objetados, que el vehículo en cuestión fue encontrado en la quinta región en la
localidad de Rocas de Santo Domingo, en circunstancias que fue utilizado para perpetrar un
robo a un cajero automático, móvil que se recuperó desmantelado, como dan cuenta las
fotografías y el presupuesto acompañado, de lo que se desprende que el daño ocasionado a
este asciende a $ 2.312.982.
8°) Que en lo que se refiere al daño moral, consistiendo éste en la molestia y la aflicción que
natural y lógicamente experimentó el demandante producto del hecho del robo de su vehículo,
esta Corte lo fija prudencialmente en la suma de $300.000.
Por estas consideraciones, y lo dispuesto en los artículos 1° , 23° y 24° de la Ley N° 19.946 y
artículo 144 ; 186 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, se revoca la sentencia
apelada de veintisiete de marzo del año en curso escrita a fojas 112 y siguientes, solo en
cuanto rechaza la denuncia y demanda civil y en su lugar se declara:
.- Que ambas sumas deberán ser pagadas con el reajuste desde la fecha del hecho, esto es,
13 de agosto de 2013, con más el interés corriente para operaciones reajustables desde la
fecha de la mora.
Acordada esta decisión, solo en cuanto al daño moral, con el voto en contra de la Ministra Sra.
Book quien estuvo por rechazar la demanda civil por éste concepto teniendo para ello en
cuenta:
1.- Que en lo que respecta al daño moral, éste surge como consecuencia de la lesión de un
derecho subjetivo propio o ajeno situación que se expande del ámbito propiamente jurídico
patrimonial alcanzando el ámbito personalísimo de los sentimientos. De esta forma, el daño
moral no tiene un contenido o expresión patrimonial, no afecta la riqueza de una persona ni
reporta un empobrecimiento económico de quien lo sufre.El daño moral constituye una lesión a
los sentimientos y expectativas de la persona, todos los cuales se radican en su estructura
espiritual o proyección futura, de lo que se desprende entonces que éste daño dice relación
con las emociones, esperanzas, afectos, gratitudes, aflicciones, etc.
2.- Que, constituye un deber de quien alega el daño moral acreditar su existencia, máxime si
se tiene especial consideración, que el menoscabo moral, no puede referirse a los problemas
propios del quehacer cotidiano, que en forma general y con cierta habitualidad pueden
ocasionar molestias y desagrado.
Daño que, además debe ser real, cierto y efectivo, no pudiendo presumirse - a falta de prueba -
por el sentenciador, a quien no le corresponde suplir la actividad probatoria del actor que
reclama en su libelo perjuicios en este sentido, y ello por cuanto además el daño es un
requisito de admisibilidad de toda acción indemnizatoria.
3.- Que así las cosas, el demandante ninguna probanza allego al juicio en orden a acreditar la
existencia del daño moral que alega, no pudiendo ni aún en un sistema probatorio de sana
crítica, presumirlo desde que esta - la sana - crítica es un sistema de valoración de la prueba
rendida siempre por las partes; por lo que no es posible presumir el perjuicio.
Regístrese y devuélvase.