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LUIS CHIOZZA

CAPERUCITA VERDE
UN CUENTO PARA PADRES
LUIS CHIOZZA

CAPERUCITA VERDE
UN CUENTO PARA PADRES
La historia vuelve a repetirse,
mi muñequita dulce y rubia,
el mismo amor... la misma lluvia...
el mismo, el mismo loco afán...
Enrique Cadícamo
PRÓLOGO Y EPÍLOGO
Dicen que los esquimales son capaces de reconocer hasta once clases
distintas del color blanco, que es el que más abunda en su mundo. Los seres
humanos que vivimos en el resto del planeta distinguimos, en cambio, más
matices en el verde que en cualquier otro color, y no tiene nada de extraño,
dado que es el color de los vegetales que abundan en el lugar donde
habitamos. La vinculación del color verde con dos estados de ánimo muy
importantes, la envidia y la esperanza, me condujo a la idea de relatar en
Powerpoint un “cuento para padres” titulado Caperucita Verde. Si es cierto
que detrás del cuento sobre Caperucira Roja y la maldad del lobo se esconden
conflictos nacidos de las fuerzas instintivas, no es menos cierto que la infancia
no trascurre en el paraíso que tan frecuentemente preferimos atribuirle. Mi
deseo inicial fue, pues, trasmitir las penurias de Ana, una nena que sufre por
los celos y el temor al abandono.

Cuando Ana creció para transformarse en una adolescente, sus penurías


infantiles se tradujeron en las inseguridades que son tan frecuentes a esa
edad. Una cierta falta de confianza en sí misma, y la inquieta esperanza
puesta en un amor maravilloso que pudiera devolverle la autoestima que
perdió cuando, en su infancia, dejó de ser la principal protagonista. En lugar
de ese amor idealizado surgieron en cambio la tristeza (melancólica) frente
al fracaso de sus proyectos, el enojo (paranoide) frente a la maldad del
mundo y la alegría (maníaca) como negación transitoria de sus dificultades.
Sólo cuando pudo (en parte) acostumbrarse a la idea de que no tendría todo
aquello que ambicionaba, logró proseguir el camino saludable de su vida y
conformar una familia. La resignación (mediante el duelo) del protagonismo
que Ana había perdido en los primeros años de su infancia no había sido sin
embargo suficiente, y había dejado remanentes que, poco a poco, lograron
afectar su bienestar, y la condujeron hacia la idea de que aquello que no ha
conseguido por sí misma lo vería realizado en la vida de su hija.

Cuando reflexionamos sobre el orígen de los sentimientos que Ana sufre,


sobresale la idea de que si en su infancia no la hubiesen conducido a
sentirse permanentemente el centro de toda la vida familiar, hubiera podido
elaborar en forma paulatina la disminución en la atención de sus padres que
ocurrió bruscamente cuando nació su hermanito. Menos aún habría
sucedido lo que este cuento relata si no hubiera sentido que “transferian”
completamente sobre el recién nacido “el cetro” que a ella, previamente, le
habían otorgado. Unida a esta reflexión surge otra que constituye el
principal motivo de este cuento. Detrás de la alegría de Ana , la “Caperucita
Verde” de esta historia que, ya adulta, ve a su hija María como un sol
resplandeciente, se esconde la esperanza de que esa hija cumpla con sus
propias ambiciones frustradas por el hermanito envidiado que, en su infancia,
“la había despojado del trono”. Comprendemos entonces que La historia
vuelve a repetirse, (cuando no “se dispone” de ella en la conciencia), porque lo
que Ana espera de su hija María es lo mismo que sus padres, por idénticos
motivos, (y con el mismo, el mismo loco afán) esperaron frente al nacimiento
de Ana.

La historia de Ana no es una historia muy rara, se trata de una variante


“clásica” del libretto compuesto con rivalidad, celos, envidia y culpa que, de
una u otra similar manera, todos llevamos adentro. Es una historia que no le ha
impedido a nuestra Caperucita Verde llevar una vida razonablemente buena, a
cubierto de la enfermedad y el infortunio graves, pero el hecho de que sus
“sueños imposibles” no hayan sido completamente duelados, ha introducido
una y otra vez en su vida errores y sufrimientos inútiles que han interrumpido
el bienestar de sus mejores momentos y que, tal vez, trasmitirá a su hija.

Luis Chiozza
Julio 2010
HABÍA UNA VEZ …

… UNA NENA QUE SE


LLAMABA ANA, Y QUE
SIEMPRE USABA UN
SOMBRERITO VERDE.
PORQUE ERA EL QUE MÁS
LE GUSTABA.
LE GUSTABAN LA FLORES

Y OLER SU PERFUME

ESCUCHAR EL CANTO
DE LOS PÁJAROS
PERO LO QUE MÁS LE GUSTABA…

ERA CAMINAR POR LA HIERBA, HÚMEDA AÚN


POR EL ROCÍO, QUE RODEABA SU CASA
SU COLOR PREFERIDO ERA EL VERDE…
EL VERDE AMARILLENTO,
LLENO DE LA LUZ DEL DÍA

EL VERDE AZULADO,
CON LAS SOMBRAS DE LA NOCHE

EL VERDE PÁLIDO,
QUE SE ACERCA AL BLANCO

EL VERDE OSCURO,
QUE SE ACERCA AL NEGRO

EL VERDE JOVEN DE LA PRIMAVERA


Y EL AMARRONADO QUE SE TIÑE DE ROJO EN EL OTOÑO
LOS PADRES DE ANA
SE ENAMORARON Y
SE CASARON

Y CUANDO ANA NACIÓ LA


CASA SE LLENÓ DE ALEGRÍA
SIEMPRE HABÍA SENTIDO
CURIOSIDAD POR TODO

ADORABA LA PIEL DE SU MAMÁ

Y LE ENCANTABA JUGAR CON SU PAPÁ


LOS ABUELOS SIEMPRE LE
DECÍAN QUE ERA UN SOL EN LA
CASA, Y CUANDO VENÍAN A
VISITARLA LE CONTABAN LOS
MÁS LINDOS CUENTOS

MAMÁ Y PAPÁ MIRABAN


SIEMPRE TODO LO QUE ELLA
HACÍA Y MUCHAS VECES SE
REÍAN CONTENTOS CUANDO
LA ESCUCHABAN HABLAR
UN DÍA… CUANDO YA HACÍA
UN TIEMPO EN QUE ANA SE
SENTÍA RARA Y
EXTRAÑAMENTE INQUIETA,
MAMÁ Y PAPÁ SE SENTARON
CON ELLA PARA DECIRLE QUE
TENÍAN QUE DARLE UNA
BUENA NOTICIA.

PRONTO TENDRÍA
¡ UN HERMANITO! CON EL
QUE PODRÍA JUGAR.
UN HERMANITO ERA UNA
COSA BUENA, PERO QUIZÁS
ERA POR ESO QUE SU MAMÁ
YA NO ESTABA TAN ATENTA A
TODO LO QUE ANA HACÍA.
EL HERMANITO CRECÍA Y ANA
ESTABA MUY EMOCIONADA Y
TAMBIÉN UN POCO ASUSTADA,
PORQUE LE DECÍAN QUE YA
ERA UNA NENA GRANDE Y QUE
NO TENÍA QUE DARLE TANTO
TRABAJO A LA MAMÁ.

CUANDO POR FIN MARIO


NACIÓ, ERA MUY CHIQUITO, Y
LE PARECIÓ QUE ERA FEO,
PERO SEGURO QUE ESTABA
EQUIVOCADA, PORQUE PAPÁ,
MAMÁ Y LOS ABUELOS
DECÍAN QUE ERA LINDO.
CUANDO MAMÁ VOLVIÓ DEL SANATORIO LOS PRIMOS Y LOS TÍOS
VINIERON DE VISITA, TODOS QUERÍAN CONOCER A MARIO.
ANA SE PUSO CONTENTA PORQUE LE TRAJERON GOLOSINAS,
PERO TAMBIÉN UN POCO TRISTE, PORQUE NO LA ESCUCHABAN.

ESA NOCHE SE DESPERTÓ MUCHAS VECES, PORQUE SE


ACORDABA QUE LA ABUELA LE DIJO QUE LAS NENAS BUENAS NO
SE PONEN CARGOSAS PIDIENDO QUE LES CUENTEN CUENTOS.

CUANDO AMANECÍA, QUISO MIRAR POR LA VENTANA CÓMO EL


SOL SALÍA, PORQUE SE LE OCURRIÓ UNA IDEA RARA.
¿CÓMO SERÍA EL CIELO SI SALIERAN DOS SOLES.? Y CUANDO, A
LA TARDE, EL SOL SE ESCONDÍA, EL QUE SALIA EN LA OTRA
MAÑANA ¿ERA EL MISMO? ¿O SE ENCENDÍA UNO NUEVO?
CUANDO MARIO TOMABA LA
TETA ANA SE ACORDABA DE LO
LINDO QUE HABÍA SIDO ESTAR
TAN CERQUITA DE MAMI, SENTIR
EL OLORCITO DE SU PIEL , RECIBIR
SUS MIMOS, SU SONRISA Y SU
MIRADA AMOROSA

PERO ANA “ERA GRANDE”


PARA TOMAR LA TETA ,Y NO LE
HUBIERA IMPORTADO TANTO
NO PODER HACERLO, SI NO
FUERA PORQUE AHORA, CON
MARIO, YA MAMI NO PENSABA
TODO EL TIEMPO EN ELLA
EL PROBLEMA EMPEORABA
PORQUE MARIO NO SE QUEDABA
QUIETO, EN TODO SE METÍA Y
SIEMPRE QUERÍA LOS JUGUETES
DE ANA. PAPÁ Y MAMÁ LE
REPETÍAN QUE ÉL ERA CHIQUITO Y
QUE ELLA ERA GRANDE

ANA “ERA GRANDE” SÍ, PERO LE


DOLÍA QUE SUS COSAS YA NO
FUERAN SOLAMENTE SUYAS, Y
FUE POR ESO QUE MÁS DE UNA
VEZ, LLENA DE RABIA, LO
PELLIZCÓ CUANDO NADIE LA
VEÍA. PERO MARIO LLORABA Y
ELLOS LA RETABAN
EL TIEMPO PASABA Y ANA NO
PODÍA EVITAR SENTIRSE MALA,
PORQUE MAMÁ Y PAPÁ LO
QUERÍAN MUCHO A MARIO, Y
PORQUE ÉL ERA CHIQUITO Y ERA
CARIÑOSO. SIEMPRE QUE ANA SE
ACERCABA LE DABA BESITOS .

ASÍ QUE ANA ESTABA MUY


TRISTE. PAPÁ Y MAMÁ
REFUNFUÑABAN, PORQUE
NUNCA ESTABA CONTENTA, Y
PORQUE SIEMPRE ESTABA
RESFRIADA Y CON DOLOR DE
GARGANTA.
CUANDO ANA SE PUSO
AMARILLA, Y EL DOCTOR DIJO
QUE TENÍA HEPATITIS, PAPÁ Y
MAMÁ SE ASUSTARON.
MAMI LE PREPARÓ LA SOPITA Y
SE LA DIO CUCHARADA POR
CUCHARADA, Y EL ABUELO LE
LEYÓ UN CUENTO QUE LE LEÍA A
MAMI CUANDO ERA CHIQUITA.

HABÍA UNA NENA QUE SE


LLAMABA CAPERUCITA ROJA Y
SIEMPRE USABA, COMO ANA,
SU SOMBRERITO PREFERIDO,
PERO EL DE LA NENA DEL
CUENTO ERA DE COLOR ROJO.
ANA SE LLENÓ DE PREGUNTAS
¿CÓMO ERA POSIBLE QUE EL LOBO SE PARECIERA A UNA
ABUELITA? ¿CAPERUCITA ERA TONTA?
¿SI CAPERUCITA NO ERA TONTA Y UN LOBO PUEDE PARECER UNA
ABUELITA, CÓMO HUBIERA PODIDO ANA DARSE CUENTA?
¿POR QUÉ EL LOBO SE COMIÓ A CAPERUCITA SI YA SE HABÍA
COMIDO A LA ABUELITA?

¿ EL LOBO TENÍA MUCHA HAMBRE POR QUÉ NO ENCONTRABA


OTRA COMIDA O ERA MALO?

¿SERÁ VERDAD QUE ERA MALO O ESTARÍA ENOJADO?

¿SE COMIÓ A LA ABUELITA SÓLO PARA COMERSE A CAPERUCITA?


¿POR QUÉ CAPERUCITA LE GUSTABA TANTO AL LOBO?
ESA NOCHE ANA SOÑÓ CON CAPERUCITA

EN SU SUEÑO EL LOBO HABLABA

LE DIJO QUE NO QUERÍA SER MALO, QUE QUERÍA SER COMO


ELLA, QUE ERA BUENA Y QUE TODOS LA QUERÍAN, Y QUE POR
ESO, PARA SER COMO ELLA, SE LA HABÍA COMIDO

LE DIJO QUE NADIE LO ENTENDÍA, PERO QUE NO QUERÍA


LASTIMARLAS, NI A ELLA NI A LA ABUELITA, Y QUE POR ESO
CUANDO SALIERON DE SU PANZA ESTABAN ENTERITAS
ANA SE CURÓ DE LA HEPATITIS, PERO ALGO DE LOS MARAVILLOSOS DÍAS DE SU
PRIMERA INFANCIA SE LE HABÍA PERDIDO, YA NO ERA EL SOL DE LA CASA, Y
SENTÍA CON MUCHA FUERZA QUE TENÍA QUE ENCONTRAR EL MODO DE VOLVER
A SENTIR LO QUE ENTONCES HABÍA SENTIDO, PORQUE ERA LO ÚNICO QUE LE
IMPORTABA EN LA VIDA.

PERO NO LO LOGRABA. YA NO ERA UNA NIÑA SONRIENTE CON OJOS QUE


BRILLABAN, ERA UNA NENA TRISTE Y PALIDUCHA QUE FRUNCÍA
FRECUENTEMENTE EL CEÑO.
MARIO TAMBIÉN HA CRECIDO Y ANA
SIENTE QUE SU HERMANO LLENA A
SUS PADRES DE SATISFACCIONES

ELLA, EN CAMBIO, QUE NO LOGRA SENTIRSE


SATISFECHA CONSIGO MISMA DENTRO DE
SU FAMILIA, TAMPOCO LO LOGRA EN SU
RELACIÓN CON SUS COMPAÑEROS

EN SU FIESTA DE QUINCE SINTIÓ, SÓLO


POR UNOS POCOS DÍAS, QUE TODO
GIRABA EN TORNO DE ELLA, PERO,
AUNQUE TODOS LE DECÍAN QUE ESTABA
PRECIOSA, ANA NO SE LO CREÍA
ENTRE SUS COMPAÑERAS SENTÍA
QUE NUNCA LOGRABA DESTACARSE
LO SUFICIENTE. SIEMPRE SE SENTÍA
COMO “UN SAPO DE OTRO POZO”

TRATABA DE VESTIRSE BIEN, DE


ARREGLARSE Y DE PONERSE LINDA, PERO
NUNCA LOGRABA SENTIRE CÓMODA Y
SEGURA DE SÍ MISMA

SE SENTÍA MUY LEJOS DEL ROMANCE QUE


TANTO ANHELABA. UN ROMANCE CON UN
CHICO QUE ELLA PUDIERA VALORAR Y QUE
LE HICIERA SENTIR QUE PARA ÉL ANA ERA
LO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO
ANA SE SENTÍA DESCONTENTA Y
MALHUMORADA. NO LE GUSTABA SU
CARA, NO SE SENTÍA LINDA, Y PENSABA
QUE NINGÚN CHICO ESTARÍA MUY
INTERESADO EN TRANSAR CON ELLA

SUS AMIGAS, CARLA Y ALEJANDRA, EN


CAMBIO, QUE SIEMPRE SE REÍAN Y
ESTABAN RE COPADAS CON TODO LO
QUE HACÍAN, TENÍAN A TODOS LOS
CHICOS QUE SE MORÍAN POR ELLAS
UN DÍA, EN QUE FUE A VER UN PARTIDO
DE RUGBY CON CARLA Y ALEJANDRA, LO
CONOCIÓ A CLAUDIO, EL HERMANO DE
CARLA, Y DESDE ENTONCES YA NO PUDO
DEJAR DE PENSAR EN ÉL.

DESDE ENTONCES ANA SE ESFORZÓ


PARA PONERSE LINDA, PERO
ESTABA SEGURA QUE CLAUDIO
NUNCA SE FIJARÍA EN ELLA.
LE HUBIERA GUSTADO TENER LA
ONDA QUE TENÍA SONIA,
QUIEN, EN SU FIESTA DE QUINCE
SE VISTIÓ COMO UNA PRINCESA

ANA, AUNQUE SUS PADRES


SIEMPRE LE REPETÍAN QUE
ERA HERMOSA, SE SENTÍA
DEMASIADO GORDA Y
DEMASIADO “NADA”
PERO TAL VEZ, PENSÓ, TODO ESTABA EN SU
CABEZA , TAL VEZ NO ERA TAN FEA COMO
SE CREÍA. ASÍ QUE, CUANDO CARLA
CUMPLIÓ DIECIOCHO, NO SÓLO SE
ARREGLÓ EN LA PELUQUERÍA, SINO QUE SE
COMPROMETIÓ CON EL GRUPO QUE
ANIMARÍA LA FIESTA

JUNTO CON ALEJANDRA Y OTRAS


COMPAÑERAS SE DISFRAZARON PARA
HACER UN ESPECTÁCULO QUE ESTUVO RE
BUENO. ANA HIZO SU PARTE COMO UNA
DIOSA, PORQUE CUANDO HABLÓ ESTABA
ENCHUFADA Y, CONTRA SU COSTUMBRE,
ESTUVO HIPER ALEGRE, SONRIENTE Y
COMUNICATIVA
TERMINADO EL ESPECTÁCULO, SE
SACARON EL DISFRAZ PARA VOLVER A
LA FIESTA , Y LA ALEGRÍA DE ANA SE
BORRÓ DE GOLPE CUANDO VIÓ COMO
CLAUDIO LA MIRABA A ALEJANDRA RE
ENGANCHADO Y SUPER BABOSO

PARA COLMO LE PARECIÓ QUE INÉS Y


SANDRA, QUE ERAN UNAS PODRIDAS,
CUCHICHEABAN Y SE REÍAN PORQUE LA
MIRABAN A ELLA, ADIVINANDO TODO
MÁS TARDE, YA EN SU CASA, LE
DOLÍA LA CABEZA, Y LE VOLVÍA LA
MUFA QUE CADA VEZ LE AGARRABA
MÁS SEGUIDO Y QUE LE DURABA
CADA VEZ MÁS TIEMPO.

SE PREGUNTABA PORQUÉ NO PODÍA SER


ELLA COMO OTRAS, COMO CARLA O
ALEJANDRA, QUE LUCÍAN ATRACTIVAS Y
ESTABAN SIEMPRE DE ONDA.
PASÓ UN TIEMPO LARGO HASTA
QUE ANA LOGRARA QUE EL
FRACASO DE SUS ILUSIONES CON
CLAUDIO LE DOLIERA MENOS Y SE
ANIMARA, OTRA VEZ, A SOÑAR
CON UN NUEVO ROMANCE QUE
PUDIERA COLMAR SUS DESEOS

SIN EMBARGO, CUANDO LO


CONOCIÓ A ANDRÉS Y SINTIÓ
QUE LE GUSTABA, UNA PARTE DE
SUS ANTIGUOS TEMORES VOLVIÓ
A TOMAR FUERZA. QUIZÁS FUE
POR ESO QUE SUS ILUSIONES CON
ANDRÉS TAMBIÉN FRACASARON
ANA LLEGÓ POR FIN A
PREGUNTARSE UN DÍA SI SUS
SUEÑOS DE SER UNA MUJER
HERMOSÍSIMA, CAPAZ DE
SEDUCIR AL MÁS ORGULLOSO Y
ADORABLE DE LOS HOMBRES,
NO ESCONDÍAN LA PRETENSIÓN
QUE LA LLEVABA AL FRACASO

The
COMENZÓ A COMPRENDER QUE
lovers EL AMOR DURADERO, QUE SE
TEJE CON CARIÑO DENTRO DE
LA REALIDAD, ALCANZA UN
VALOR QUE VA MÁS ALLÁ DE
Jean Pierre LAS ILUSIONES CON LAS QUE SE
Augier TEJEN LOS SUEÑOS
SU RELACIÓN CON ERNESTO FUE,
DESDE EL COMIENZO, RELAJADA
Y TRANQUILA. SE SENTÍA
ACOMPAÑADA, PROTEGIDA Y
QUERIDA, Y JUNTO CON ÉL
ENCONTRÓ EL BIENESTAR EN LOS
CAMINOS DEL AMOR QUE
RECORRIERON JUNTOS.

ANA DESCUBRIÓ ENTONCES, EN EL


BIENESTAR DE SU RELACIÓN CON
ERNESTO, QUE EL VERDE, EL COLOR
DE LA ESPERANZA QUE TENEMOS
DE REALIZAR NUESTROS SUEÑOS,
OCULTA MUCHAS VECES AL VERDE
DE LA ENVIDIA QUE NOS LLEVA A
SOÑAR LO IMPOSIBLE.
CUANDO, POR FIN, SE CASARON,
FUE UNA CULMINACIÓN
NATURAL DEL BIENESTAR QUE LES
PRODUCÍA ESTAR JUNTOS EN LAS
COSAS QUE HACÍAN.

Y ALLÍ, EN EL CASAMIENTO, ANA


VOLVIÓ A SENTIR, NUEVAMENTE,
QUE ESTABA A UN PASO DE
TENERLO “TODO”, Y QUE EL
DESTINO SE LO HABÍA OTORGADO,
QUIZÁS COMO UN PREMIO A LA
HUMILDAD CON QUE SE DISPUSO
A CONFORMARSE CON MENOS.
ANA DISFRUTA MUCHO DE
SU TRABAJO Y TAMBIÉN CON
LOS QUEHACERES
DOMÉSTICOS, PORQUE LE
ENCANTA LA VIDA DE
CASADA Y TAMBIÉN LA CASA
EN DONDE VIVE.
SIN EMBARGO NUNCA HABÍA IMAGINADO QUE, POCO A POCO,
IRÍA AÑORANDO LA ÉPOCA EN QUE CONSERVABA LA ESPERANZA
DE SATISFACER SUS DESEOS ROMÁNTICOS JUVENILES

A ERNESTO LO QUERÍA MUCHÍSIMO, Y NO PODÍA IMAGINARSE LA


VIDA SIN ESTAR CON ÉL. PERO DEBÍA ADMITIR QUE ALGO DENTRO
DE ELLA PERMANECÍA INSATISFECHO Y QUE NO LOGRABA
ALCANZAR EL RECONOCIMIENTO QUE ANHELABA
DE PRONTO RECIBIÓ LA NOTICIA DE
QUE ESTABA EMBARAZADA Y TENDRÍA
LA NIÑA QUE TANTO HABÍA DESEADO.
DECIDIÓ DE INMEDIATO QUE SE
LLAMARÍA MARÍA. UNA NIÑA
ADORADA, QUE ALCANZARÍA TODO LO
QUE ANA SINTIÓ QUE HABÍA PERDIDO
Y CONTÍNUAMENTE HABÍA AÑORADO

CUANDO MARÍA NACIÓ LA CASA SE


LLENÓ DE ALEGRÍA Y LOS ABUELOS,
QUE SIEMPRE LE CONTABAN LOS
MÁS LINDOS CUENTOS, LE DECÍAN
QUE ERA UN SOL…
En Marzo de 2007 el telescopio espacial Spitzer de la NASA ha
descubierto sistemas planetarios con dos soles, pero la vida reside en
un planeta, no reside en el sol.
Detrás de la alegría de Ana , la “Caperucita Verde” de esta historia que, ya
adulta, ve a su hija María como un sol resplandeciente, se esconde la esperanza
de que esa hija cumpla con sus propias ambiciones frustradas por el hermanito
envidiado que, en su infancia, “la había despojado del trono”. Comprendemos
entonces que La historia vuelve a repetirse, (cuando no “se dispone” de ella en
la conciencia), porque lo que Ana espera de su hija María es lo mismo que sus
padres, por idénticos motivos, (y con el mismo, el mismo loco afán) esperaron
frente al nacimiento de Ana.

La historia de Ana no es una historia muy rara, se trata de una variante “clásica”
del libretto compuesto con rivalidad, celos, envidia y culpa que, de una u otra
similar manera, todos llevamos adentro. Es una historia que no le ha impedido
a nuestra Caperucita Verde llevar una vida razonablemente buena, a cubierto de
la enfermedad y el infortunio graves, pero el hecho de que sus “sueños
imposibles” no hayan sido completamente duelados, ha introducido una y otra
vez en su vida errores y sufrimientos inútiles que han interrumpido el bienestar
de sus mejores momentos y que, tal vez, trasmitirá a su hija.