CONTINUACION CAP 10 - 19

SOY EL NUMERO CUATRO
I AM NUMBER FOUR
Sci-Fi de Jobie Hughes y James Fray 2/27/2011

Soy El Número Cuátro ± I AM NUMBER FOUR Cap 10 BERNIE KOSAR ESTABA ARAÑANDO LA PUERTA DEL DORMITORIO cuando desperté. Le dejé salir fuera. Patrulló el jardín a la carrera con la nariz pegada al suelo. Una vez hubo cubierto las cuatro esquinas, salió disparado por el jardín y desapareció en el bosque. Cerré la puerta y me metí de un salto en la ducha. Diez minutos después salí y él estaba de nuevo en el interior de la casa, sentado en el sofá. Meneó la cola cuando me vio. ±¿Le dejaste entrar? ±le pregunté a Henri, que estaba con su portátil abierto en la mesa de la cocina, con cuatro periódicos amontonados frente a él. ±Sí. Después de un rápido desayuno, salimos. Bernie Kosar salió corriendo por delante de nosotros, luego se detuvo, se sentó y se quedó mirando la puerta del pasajero de la camioneta. ±Eso es raro, ¿no te parece? ±dije. Henri se encogió de hombros. ±Por lo visto está acostumbrado a que le lleven en coche. Déjale entrar. Abrí la puerta, él saltó dentro y se sentó en mitad del asiento con su lengua colgando. Cuando salimos del camino de entrada se subió a mi regazo y tocó con la pata la ventana. La bajé y él asomó medio cuerpo fuera, con la boca aún abierta y el viento haciendo ondear sus orejas. Cinco kilómetros más tarde Henri se detuvo en la escuela. Abrí la puerta y Bernie Kosar salió de un salto por delante de mí. Lo agarré y lo metí de nuevo en la camioneta, pero él volvió a saltar fuera. Lo volví a meter dentro y tuve que contenerlo para que no saliera mientras cerraba la puerta del coche. Estaba sobre sus patas traseras con las delanteras en el borde de la ventana, aún bajada. Le di unas palmaditas en la cabeza. ±¿Tienes los guantes? ±preguntó Henri. ±Sip. ±¿El teléfono móvil? ±Sip. ±¿Cómo te sientes? ±Me siento bien ±contesté. ±Está bien. Llámame si tienes cualquier tipo de problema.

Él arrancó y Bernie Kosar se quedó mirando por la ventana trasera hasta que la camioneta desapareció al doblar la curva del camino. Sentía un nerviosismo similar al del día anterior, pero por motivos diferentes. Parte de mí quería ver a Sarah inmediatamente, aunque la otra esperaba no verla para nada. No estaba seguro de qué le diría. ¿Qué pasaba si no se me ocurría nada en absoluto y me quedaba allí con cara de tonto? ¿Qué pasa si estaba con Mark cuando la viera? ¿Debería saludarla y arriesgarme a otra confrontación, o simplemente pasar de largo y fingir que no había visto a ninguno de los dos? De todas formas, al fin y al cabo los vería a segunda hora. No había manera de evadirlo. Me dirigí a mi taquilla. Mi mochila estaba llena de libros que se suponía debía leer anoche, pero que no llegué a abrir. Demasiados pensamientos e imágenes dándome vueltas en la cabeza. No había logrado apartarlos y era difícil imaginar que pudiera alguna vez. Todo era tan diferente de lo que había esperado« La muerte no era como lo que te mostraban en las películas. Los sonidos, las imágenes, los olores« Tan diferente. En mi taquilla inmediatamente noté que pasaba algo. El tirador de metal estaba sucio. No estaba seguro de si debía abrirla, pero luego inspiré profundamente y tiré del tirador. La taquilla estaba llena hasta la mitad de estiércol y mientras abría la puerta una buena parte de aquello se derramó sobre el suelo, cubriendo mis zapatos. El olor era horrible. De un portazo cerré la puerta. Sam Goode estaba de pie detrás de ésta y su aparición repentina de la nada me sobresaltó. Su aspecto era desolado, llevaba una camiseta de la NASA blanca, sólo ligeramente diferente a la que vestía el día anterior. ±Hola, Sam ±saludé. Él bajó la mirada al montón de estiércol sobre el suelo, luego volvió a mirarme. ±¿A ti también? ±pregunté. Él asintió con la cabeza. ±Voy a ir al despecho del director. ¿Quieres venir? Él sacudió la cabeza, luego se dio media vuelta y se marchó sin decir palabra. Me encaminé al despacho del Sr. Harris, llamé a su puerta y luego entré sin esperar respuesta. Él estaba sentado tras su escritorio, con una corbata estampada con la mascota del instituto, aunque pareciera increíble unas veinte cabecitas de pirata salpicadas por la parte delantera de ésta. Él me sonrió de un modo orgulloso. ±Es un gran día, John ±señaló. Yo no sabía de qué estaba hablando±. Los reporteros de La Gaceta deberían de estar aquí dentro de una hora. ¡Primera plana! Entonces recordé, la gran entrevista de Mark James en el periódico local.

±Debe de sentirse muy orgulloso ±dije. ±Me siento orgulloso de todos y cada uno de los alumnos de Paradise. ±La sonrisa no abandonó su cara. Se echó hacia atrás en el asiento, entrelazó los dedos y descansó las manos sobre su estómago±. ¿Qué puedo hacer por usted? ±Sólo quería hacerle saber que mi taquilla está llena de estiércol esta mañana. ±¿A qué se refiere con ³llena´? ±Me refiero a que la taquilla entera está llena de estiércol. ±¿De estiércol? ±preguntó con confusión. ±Sí. Él se echó a reír. Me quedé desconcertado ante su total falta de consideración, y una oleada de cólera me invadió. Mi cara estaba caliente. ±Quería hacérselo saber para que pudiera ser limpiada. La taquilla de Sam Goode también está llena de eso. Él suspiró y negó con la cabeza. ±Enviaré inmediatamente al Sr. Hobbs, el bedel, y abriremos una investigación detallada. ±Los dos sabemos quién lo ha hecho, Sr. Harris. Me lanzó una sonrisa condescendiente. ±Me encargaré de la investigación, Sr. Smith. No tenía sentido decir nada más, así que salí del despacho y me dirigí al servicio para lavarme las manos y la cara con agua fría. Tenía que calmarme. No quería verme obligado que ponerme otra vez los guantes hoy. Tal vez no debía hacer nada de nada, sólo dejarlo estar. ¿Se terminaría con eso? Por otro lado, ¿había otra opción? Estaba superado y mi único aliado era un estudiante de segundo curso de cuarenta y cinco kilos con afición por lo extraterrestre. Quizás eso no era del todo cierto« Quizás tenía otra aliada en Sarah Hart. Miré hacia abajo. Mis manos estaban bien, sin resplandor. Salí de los servicios. El bedel ya estaba recogiendo el estiércol de mi taquilla y sacando mis libros y tirándolos a la basura. Lo pasé de largo, entré al aula y esperé a que empezara la clase. Se dieron las reglas de gramática, siendo el tema principal la diferencia entre un gerundio* y un verbo, y por qué un gerundio no era un verbo. Presté más atención que el día anterior, pero a medida que se acercaba el final de la clase empecé a ponerme nervioso por la próxima hora. Aunque no porque fuera a ver a Mark«, sino porque iba a ver a Sarah. ¿Me sonreiría otra vez hoy? Pensé que sería mejor llegar antes que

Voy a tener que arrebatarle a Mark. fue al artículo de su interior y empezó a leer atentamente. la contemplamos durante las etapas de expansión y abundancia. Yo miré a Sarah. Ella se cruzó de piernas y se sentó recta en la silla. Los periodistas de La Gaceta están aquí para entrevistarlo para el periódico ±anunció lo suficientemente alto para que todo el mundo en la clase pudiera oírle. les dimos herramientas para desarrollar el habla y el lenguaje. Yo todavía podía oler el estiércol en mis zapatos. Podía ver la nuca de su esbelto cuello. eso me habría permitido extender la mano y tomar la suya en la mía. o puede que quizás el olor procediera de los de Sam. les enseñamos a hacer fuego. Yo miré sobre su hombro y leí el titular: "Una ciudad entera de Montana abducida por los extraterrestres. (Gerundio: forma del verbo con valor adverbial. Sam lo abrió. De esa manera podría ver si ella me saludaba primero. Sra. Me sonrió antes de sentarse. que estaba a cuatro mesas por delante de mí.ella para poder encontrar asiento y poder verla entrar. Pero Henri creía que los mogadorianos estaban tramando apoderarse de la Tierra. El aula se fue llenando y Sam se sentó a mi lado de nuevo. motivo por el cual nuestro lenguaje era similar a los idiomas de la Tierra. a un nivel básico podía haber algo allí. La Sra. Tenía el aspecto de haber sido impreso en el sótano de alguien. Observábamos el desarrollo de la Tierra. contemplé su cabello recogido hacia atrás en una coleta. ±Siento interrumpir. Yo sabía a ciencia cierta que los lorianos habían visitado la Tierra muchas veces durante la vida de este planeta." Antes de anoche yo nunca habría considerado tal teoría. . y debía admitirlo. Justo antes de que volviera a sonar la campana de aviso Sarah y Mark entraron juntos. En el inglés. eso no significaba que nunca se hubiera hecho. Burton comenzó la clase. Éste sacó un folleto de su mochila con el título "Están Entre Nosotros" en la carátula. de ello que no se considere verbo en este idioma. a diferencia del español. salí disparado de la clase y recorrí a toda prisa el pasillo. Y aunque nosotros nunca abdujéramos humanos. y a través de eras de hielo y nieve. haciendo pausas a veces para consultar un artículo de la revista que había abierto a su lado. todavía sobre el tema de Saturno. Fui el primero en entrar a Astronomía. Nunca había conocido a nadie con una fascinación por los alienígenas hasta el punto de leer y tomar notas sobre teorías conspiradoras. Justo en ese momento la puerta se abrió y el Sr. aunque la teoría en la publicación de Sam era ridícula. Ayudamos a los humanos. Harris asomó su rostro sonriente. Miré a Sam. Yo le devolví la sonrisa. Sam sacó una hoja de papel y empezó a garabatear como un loco. el gerundio posee valor adjetivo o sustantivo.) Cuando sonó la campana. Ella vestía una camisa de botones blanca con pantalones negros. Me preguntaba si sería de nuevo su compañero en Economía Doméstica. Burton. Deseaba que fuera ya la octava hora. Mark no miró en mi dirección en ningún momento. cuando todo estaba en movimiento. Deseé estar sentado a su lado. cuando nada cambiaba.

Rodeaba el campo de rugby. delante de nosotros. ±¡Cállate! ±protestó. Sam asintió con la cabeza. Esas eran las veces que debía rodear la pista para haber corrido un kilómetro. y sin prestar mucha atención. Me preguntaba por lo rápido que podría correr un kilómetro si lo intentaba de verdad. pero no estaba seguro. estaba de pie. deseando poder sentarme en el asiento vacío que estaba a su lado. con los pies separados con el ancho de los hombros y las manos cerradas en puños sobre las caderas. Después de cambiarnos nos sentamos uno al lado del otro sobre el suelo del gimnasio. ±Pensaba que se suponía que los chicos flacos eran más rápidos. . Desde el pasillo vi al Sr. ¿puede que menos? El ejercicio se sentía genial. Corrí al lado de Sam a la cola del pelotón. Así que ¡a correr duro! La pista exterior estaba hecha de caucho sintético. Vuestros tiempos serán anotados y guardados para cuando corráis el kilómetro de nuevo en primavera. ±Lo corrimos la segunda semana de clase. A correr el kilómetro. Él llevaba zapatos de deporte. Parecía una cigüeña. ±¿Has corrido esto antes? ±pregunté. Cuatro vueltas. El viento era fresco y la piel de gallina cubría la longitud de los brazos de Sam. Es probable que esta sea la última oportunidad que tengáis de ejercitaros al aire libre. Éste trató de eliminarla frotándoselos. ±Está bien. Luego volví a mirar a Sarah. A mitad de camino empecé a separarme de Sam. Sam estaba en mi clase. escuchad. Dos minutos. así que aprovechadla. La cuarta hora era la de Educación Física. tal vez uno. Le miré. Harris dándole una palmadita en la espalda. Wallace. el Sr. pantalones cortos y camiseta dos o tres tallas más grande de lo necesario. El profesor de gimnasia. cogió su mochila y salió de la clase pavoneándose despreocupadamente.Mark se puso de pie. chicos. y más allá de ella había algo de bosque que imaginé podía conducir hasta nuestra casa. firme. pasé al corredor que iba en cabeza. un tanto larguirucho incluso para ser bajito. tan rápido como podáis. ±¿Cuál fue tu tiempo? ±Nueve minutos y cincuentaicuatro segundos. todo rodillas y codos.

±¡Smith! ¿Qué pasa? ¡Estabas vapuleándoles a todos! ±gritó el Sr. y en un instante las imágenes del día anterior regresaron precipitadamente. pensé. Después me paré y me doblé como si tuviera calambres y no pudiera recobrar el aliento. Me encogí de hombros y seguí adelante. ¡Me has dado un susto de muerte! Reanudé la carrera a un paso lento y Bernie Kosar corrió a mi lado. Él negó con la cabeza a modo de reprobación. Esperaba que nadie hubiera notado lo rápido que había corrido. criaturas rápidas decididas a matar. Seguí su mirada. esa es la teoría ±confirmó un tanto tímido. Wallance cuando pasé junto a él. ±¿Por qué una ciudad entera sería abducida? . Mi mente me está gastando una broma. con dientes que centelleaban a la luz como hojas de afeitar. Caminé durante un rato. Bernie Kosar se quedó conmigo. Luego troté un poco. como avergonzado. ±Así que. pero él estaba mirando detrás de mí. lejos de la pista. Había pasado veinte segundos. ±¡Bernie Kosar! ±grité±. ¡Era Bernie Kosar! Estaba sentado en mitad de la pista con la lengua colgando y moviendo la cola. ±Y pensaba que tenía aquí al campeón de pista del estado de Ohio de este año. Gritó palabras de ánimo. También las había pequeñas. a veces trotando. Pasé de largo al profesor. Cuando empecé la última vuelta Sam me alcanzó y corrimos juntos. en mi clase. ¿Una ciudad entera de Montana abducida por los alienígenas? Él me sonrió. No había nada detrás de mí. Aparté la mirada y seguí corriendo. parándome cada poco y caminando. Me paré en seco y mi perspectiva se corrigió. Corrí media pista en un sprint a muerte antes de volver a dar la vuelta. ±Sí. Lo había dejado atrás. Estaba fija en el borrón marrón y blanco que aún venía derecho a por mí. Debía de haber cortado atravesando el campo. Cuando lo hice vi algo borroso marrón y blanco salir disparado de los arbustos por la entrada a las gradas y dirigirse directo hacia mí. Las bestias de los mogadorianos. Empecé a correr a toda velocidad. ±Yo« tengo« asma ±expliqué. Antes de terminar la segunda vuelta ya me habían pasado dos personas. Entonces volví a dar la vuelta y la cosa estuvo justo enfrente de mí. a veces andando. Éste sostenía un cronómetro. Su cara estaba de un rojo brillante. Respiré con pesadez para aparentar.Luego disminuí velocidad y fingí agotamiento. ¿qué estabas leyendo hoy en Astronomía? ±le pregunté±.

±¿Ya sería fácil para ellos si tuvieran bombas y tecnología muy superior a la nuestra? ±Bueno. en serio ±lo animé. recordando las armas que vi que usaban los mogadorianos y las bestias enormes. ¿qué razón podrían tener? ±Así cuando llegue el Armagedón sabrán nuestras debilidades y serán capaces de vencernos fácilmente por haberlos descubierto. ±¿Pero por qué? Es decir. (Tecnología verde (en inglés. por nuestro buen aspecto y fuerza? . ±¿Celosos de nosotros? ¿Por qué. Él estaba sonriéndome. ±Bueno. Cosas de esas. ±¿De verdad? ¿Qué tipo de tecnología? ±inquirí. y refrenar los impactos negativos de la actividad humana. ±¿De verdad quieres saberlo? ±Por supuesto. Me sorprendió su respuesta. Miré a Sam. no contestó. pero únicamente por las escenas que aún se representaban en mi cabeza desde la noche anterior. abreviado como Greentech): aplicación de la ciencia medioambiental a conservar el medio ambiente natural y los recursos. tratando de decidir si yo me estaba tomando la conversación en serio. la teoría es que el gobierno ha estado permitiendo las abducciones alienígenas a cambio de tecnología. parece que algunos piensan que están esperando a que nos matemos primero entre nosotros.Sam se encogió de hombros. ¿Por qué quieren los extraterrestres abducir humanos? ±Así pueden estudiarnos. ±Como chips para superordenadores y fórmulas para más bombas y tecnología verde*. ±¿Por qué querrían que nos matáramos entre nosotros primero? ¿Cuál es el aliciente? ±Porque ellos están celosos. ±No. Green Technology.) ±¿Tecnología verde para la vida de las especies? Raro.

la mayoría de ellas irrisorias. Benshoff explicó durante los diez primeros minutos y luego nos dirigimos a la cocina. entró Sarah. Los demás lo acariciaron. cincuenta y nueve segundos. ±Algo así. Pero sé que la han tomado contigo por mí. ¿Podía haber memorizado el camino a la escuela esta mañana durante el viaje? La idea parecía ridícula. Terminamos el kilómetro en ocho minutos. Ella se echó a reír otra vez. y al segundo de recuperar el aliento recitó todo un montón de otras teorías conspiradonoicas. Cuando comenzó Economía Doméstica Sarah no estaba en clase. ±He oído lo de tu taquilla esta mañana. Yo fui al vestuario con Sam. Lo siento. respirando con dificultad.Sam se echó a reír. ±Sólo es una afición ±declaró. ±Unos diez minutos de precioso tiempo conmigo ±le contesté con una sonrisa. Bernie Kosar siguió a la clase de vuelta al colegio. Corrimos en silencio durante un minuto y pude ver que Sam estaba pasando un mal rato. No entendía cómo había sabido dónde estaba yo. resignado al hecho de que cocinaría solo hoy. mejor que la última vez que Sam lo corrió. aunque a veces deseara que parase de hablar. Me caía bien él. y cuando entramos él trató de venir con nosotros. ±Tienen suerte de que no utilice mis superpoderes y los mande al país de al lado. ±¿Cómo has llegado a interesarte por todo esto? Él se encogió de hombros. ±¿Me he perdido algo bueno? ±preguntó ella. Ella se rió. y lo encontraba divertido. aunque tuve la clara sensación de que estaba guardándose algo. claro que no. . una detrás de otra. ±No. La Sra. Asentí con la cabeza. Llegué a mi solitario puesto. Se quedó en la puerta. ±¿Pusiste tú el estiércol allí? ±pregunté. y tan pronto como lo pensé.

Cuando regresó a casa rompió con Mark y abandonó las animadoras. que perdí mi antiguo teléfono con todos los contactos. En un determinado momento metí la mano en el horno sin los guantes y saqué la tartera del bizcocho. ellos tienen suerte. dándose cuenta de que había mucho más que ser animadora y salir con el quarterback del equipo de rugby. Antes de que terminara la clase. Luego la imagen se iba. ±Cierto. Mark no lo había asimilado. sus padres la habían enviado a vivir con su tía en Colorado durante el verano. y se hizo la promesa de que iba a ser buena. pensar que ella era mejor que los demás. y fingí estar tranquilo. A veces eran pequeñas y fugaces ±mi abuela sosteniendo un vaso de agua y abriendo la boca para decirme algo± aunque nunca supe las palabras porque la imagen se desvanecía tan rápidamente como había llegado. Nuestro trabajo para hoy era hacer un bizcocho de arándanos. estos músculos enormes« Tus superpoderes. y dijo que esperaba verme allí. A veces duraban más. las mariposas en el fondo de mi estómago cuando me precipitaba hacia abajo. lo que estuvo a punto de desmoronarme. Ella me vio hacerlo y me preguntó si estaba bien. empezó a dar largas caminatas por las montañas. Le dije que no. y amable. eran más realistas: mi abuelo meciéndome en un columpio. me habló de las próximas celebraciones de Halloween en la ciudad. Ella sabía que había empezado a cambiar. que sería genial.Ella en broma me agarró el bíceps. que tal vez podríamos pasar un rato. Me preguntó si yo había dejado a una novia atrás cuando nos trasladamos. Chico. Dijo que lo único que echaba de menos de él eran sus perros. . Pero otras veces me eran tan nuevas como si nunca jamás hubieran sucedido. Mi risa transportada por el viento. Al finalizar el último curso. Podía sentir la fuerza de sus brazos cuando me empujaba. yo fingí haberme hecho daño. También empezó a beber y sus notas bajaron. Habían salido durante dos años. Ella dijo que él la consideraba aún su novia y que creía que iba a volver con él. Cuando ella vio mi mano. Se enamoró de la fotografía y tuvo el mejor verano de su vida. nada más. y me dijo que había visto que sólo tenía un número en él. sacudiendo la mano como si me hubiera quemado. yo sólo me encogí de hombros. Mientras refrigerábamos el bizcocho. Trabajábamos mientras hablábamos. aunque por dentro estaba volando. me preguntó por mi móvil. Luego yo le hablé de Bernie Kosar y de cómo había aparecido de improviso en el umbral de nuestra puerta después de aquella primera mañana en el instituto. aunque en realidad no sentía nada. Era la novia de Mark. DE FORMA ALEATORIA. a adoptar algunas de las actitudes de él hacia la gente: ser mezquina y crítica. Le dije que sí. pero cuanto más tiempo llevaban juntos más se distanciaba ella de sus padres y sus amigos. Cuando llegó allí. A veces recordaba explícitamente las imágenes de mi pasado. con todas las personas. recordaba formar parte de ellas. a hacer fotografías del paisaje con la cámara de su tía. Cuando empezamos a mezclar la masa. y ella sonrió. Le dije que era el número de Henri. con los que pasaba el rato siempre que estaba en su casa. NORMALMENTE cuando menos las esperaba. Fuimos hasta el fregadero y Sarah lo abrió hasta que el agua estuvo tibia para ayudar con la inexistente quemadura. Sarah comenzó a hablarme de su historia con Mark. Cap 11 LAS IMÁGENES VENÍAN A MÍ.

Así que empecé a volver andando. Se veía joven. desde entonces hasta el final. y cuando subí la cuesta en mi segundo día la casa no estaba. Luego dio un salto en el aire y. Justo en ese momento se acercó un hombre. en vez de caer de nuevo sobre el suelo como yo esperaba. y el hombre rascó a Hadley bajo el mentón. cuando supe que me había alejado demasiado. Y entonces mis ojos se abrieron de golpe y la imagen se fue. Él le estrechó la mano al hombre. Podía hacerse a sí mismo y a cualquier cosa que tocara desaparecer completamente. con mis manos suspendidas sobre las llamas. él tratando de hacerme cosquillas con el pico. su cuerpo cilíndrico descansaba sobre patas cortas. extendiendo la resistencia al fuego al resto de mi cuerpo±. me volví de nuevo hacia allí. Éste se agachó. algo parecido a un oso con la melena de un león. con su forma cambiando de mono a algo más grande. y cerré de nuevo los ojos. sólo desarrollado por el uno por ciento de nuestra gente. antes de que yo conociera cuáles eran sus Legados. Hadley corrió hacia él. Cambió a un animal que se parecía a un mono sin cola y se agachó un poco para embestirme. y él era uno de ellos. luego bajó. Tú tenías tres años y yo acababa de empezar a trabajar con tu familia. Junto a mí había un animal con un cuerpo parecido al de un perro. Sus cabezas estaban al mismo nivel. Entonces saltó y traté de atraparlo. Hubo una vez que él quiso gastarme una broma. Entonces. Él no podía parar de reírse. Luego el hombre me miró. listo para saltar sobre mí. Continué pasando aquello de largo. Pensé que estaba perdiendo la cabeza. Así que seguí andando. se transformó en un ave y salió volando a mi alrededor. el tipo de traje que yo había visto que llevaban los pilotos. yo tratando de agarrarlo. El cristal continuaba sobre mi brazo. Dio vueltas. Sólo a mi tercer día tu abuelo hizo que la casa reapareciera definitivamente. Forcejeamos. pero no la casa. Él era más fuerte que yo. vestido con un traje de caucho plateado y azul que se ajustaba a su cuerpo. pero el hombre controlaba adónde iba. moviendo su mano a izquierda o derecha. Yo tenía completo control sobre mi cuerpo. aunque yo sabía que debía de tener al menos cincuenta años. podía ver la siguiente: yo era pequeño ±tres años. Había un camino de entrada. Entonces mi abuelo salió de la casa. A cierta distancia se encontraba la casa que antes habría jurado que no estaba allí. Su cabeza era redonda. con Henri pasando el cristal loriano por encima de mis brazos. cerniéndose en el aire justo lo bastante alejado de mi alcance. Me quedé allí de pie mirando el lugar donde sabía que debía estar. pero con un pelaje como el de un tigre. se coló por entre mis piernas y aterrizó a seis metros. Hadley y yo jugamos en el aire. pero yo era demasiado pequeño y ambos caímos en la hierba. Pronunció el nombre de ³Hadley´ y saludó con la cabeza al animal. Venía a tu casa por primera vez desde el día anterior.En el salón. Uno de los Legados más raros. tal vez cuatro± corriendo por nuestro jardín delantero de césped recién cortado. sonrió. levantó su mano y de repente me despegué del suelo y volé por el aire. Nos estuvimos riendo desde ese día y durante el siguiente año y medio. . Era joven. pero cuando estuve bastante cerca la casa desapareció otra vez. Él me habló en un idioma que yo no entendía. Hadley me siguió de nuevo en forma de pájaro. un coche y el árbol. Yo no podía parar de reír. Hablaban pero yo no entendía lo que decían. pero viendo sólo los árboles de detrás del punto exacto. No se parecía a ningún animal que hubiera visto nunca. ±Tu abuelo podía hacerse invisible a voluntad ±oí decir a Henri.

Más explosiones. y tu abuela trabajando en la sombra para que todo saliera según lo planeado. ±Y luego estaba Julianne. ±Ella tenía los ojos más verdes que jamás hayas visto. Cuando todos los demás perdían los estribos. tu abuelo permanecía tranquilo. lanzado por el hombre vestido de plateado y azul. muerte« ±Tu abuelo era un buen hombre ±afirmó Henri±. aquello les causaba ansiedad. Nuestras naves no utilizaban fuego para propulsarse. ¿qué utilidad había en celebrarlo? No importaba cuántos mogadorianos viera caer. La segunda nave era lenta y tosca en comparación con la primera. no usaban ni petróleo ni gasolina. sosteniendo aún en las manos las bengalas para la fiesta. ±Ni una sola vez vi al hombre enfadarse. Las bestias pequeñas fijaban su objetivo en los niños. No creo que hubiera una sola vez que me fuera a casa sin haberme dolido la barriga de tanto reírme. Un árbol irrumpió en el aire. Jamás sabré qué fue lo que vio en mí. Ella era callada y reservada. le encantaba contar chistes. Lejos en la distancia hubo una explosión. con una estela de fuego tras ella. el resultado de aquel día no cambiaría. ±Tu abuela era diferente. Emitían un pequeño rastro de humo azul que venía de los cristales que empleaban para propulsarse. Le encantaba hacer reír a la gente. mi esposa. esta parecía del tipo que procede del despegue de los cohetes en la Tierra. de un verde brillante como el de las esmeraldas. Otra nave se elevó en el aire. la de los ojos rojos y los cuernos enormes. Los lorianos aún seguirían siendo derrotados. y sólo con eso todo el mundo volvía a reír de nuevo. el que vi en la casa. hasta el último de ellos aniquilado. Así es cómo estábamos perdiendo: sólo unos cuantos de los lorianos estaban luchando con las bestias. nos traía a nosotros Nueve y a nuestros Cuidadores. tu abuelo el desenfadado. pero lo hizo: se alzó en el aire ganando velocidad. Era entonces cuando habitualmente soltaba sus mejores chascarrillos. Tus mayores se complementaban el uno al otro de esa manera. De nuevo. más un corazón tan grande como el propio planeta. nunca fuego como aquélla. La gran bestia había regresado. Su presencia puso nerviosos a los mogadorianos. El . cuando les embargaba la tensión. Yo estaba confuso. Lentamente al principio.Cuando abrí los ojos estaba de nuevo en el campo de batalla. Babas mezcladas con sangre caían de sus dientes afilados como cuchillas. ¿Quiénes iban en ella? ¿A dónde se dirigía? Los mogadorianos gritaban y la señalaban. Pero. Henri nunca había mencionado una segunda nave. y quise celebrar la victoria. Siempre ayudando a los demás. constantemente recogiendo animales y quedándoselos como mascotas. Éstos estaban indefensos. luego haciéndose más veloz. El cielo se había vuelto rojo. el resto estaba tratando de salvar a sus hijos. tan grandes que no le cabían en la boca. fuego. El árbol descargó sobre dos de los mogadorianos. y durante un breve instante los lorianos se levantaron. muy inteligente. Arriba en el cielo yo podía ver la estela de humo azul de la aeronave que nos traía a la Tierra. Yo aún seguiría siendo enviado a la Tierra.

Y entonces en lo alto se formó una tormenta colectiva. hacía el desayuno. Vosotros. los Cêpans. pero no les acompañaba la lluvia. los bosques arrasados por el fuego.hombre de plateado y azul estaba de pie justo enfrente de ella. no podíamos luchar. Casi todas las mañanas. Sobre uno de los montones estaba el hombre vestido de plateado y azul. Truenos y relámpagos colmaban el cielo. Yo estaba impaciente. ±Vamos ±dijo Henri. El suelo tembló. El hombre la elevó de nuevo. ±Ella era una dormilona. y lo consiguió unos pocos metros. Algunos Guardas estaban haciendo daño sin ser vistos. daba un paseo« Algunas mañanas volvía y ella aún seguía durmiendo. de adiestrar a los nuevos Guardas en entender y manipular sus poderes« Nunca se pretendió que fuéramos combatientes. pero no obstante estaba muerto. es decir. siempre lo mismo. Nosotros. rayos láser llegaban desde todas las direcciones. Todo lo que podíamos hacer era irnos. El humo se elevaba desde la tierra entre la muerte y la agonía. Montones de cuerpos. ±¿Qué podía hacer yo? ¿Qué podía hacer ninguno de nosotros? En total éramos diecinueve en esa nave. los nueve niños. muerto como los demás. Me ayudó a bajarme de la mesa del salón. formándose y centelleando una gran nube en un cielo por lo demás despejado. no podía esperar a empezar el día junto a ella. Yo cerré los ojos y cuando los volví a abrir la batalla había terminado. Habríamos muerto como el resto. no quedaba nada en pie que pudiera salvar a los pocos mogadorianos que habían sobrevivido para contar la historia. me guió hasta la cocina y me acercó una silla. nos ocupábamos de que el planeta siguiera en funcionamiento. y ¿qué habría cambiado si hubiésemos podido? Los Cêpans somos burócratas. sedienta. y yo siempre me despertaba antes que ella. No había marcas perceptibles en su cuerpo. una lluvia de fuego y relámpagos caía sobre ella. elegidos por nada más que el lugar en el que estábamos aquella noche. Tenía la boca seca. El sol salía por el sur y se cernió un pálido resplandor sobre la tierra estéril bañada de rojo. Todos los Guardas estaban involucrados en ello. Y entonces un enorme rayo cayó y fulminó a la bestia en donde estaba tendida. permaneciendo alejados de todo y tendiendo abiertas las manos en suma concentración. Me hacía sentir bien con sólo estar cerca. Entonces él dobló las manos y la bestia se precipitó hacia un lado. No habríamos sido de utilidad. Mis ojos se abrieron de golpe. Otros Guardas se le habían unido. Marcharme contigo para vivir y para un día restaurar la gloria del planeta más bello de todo el universo. Y allí murió. pero traté de apartarlas parpadeando. Me sentaba en el estudio y leía el periódico. La bestia se sacudía pero el hombre todavía tenía el control. A la duz de las lunas su rostro brillaba con el sudor y la sangre. no todos intactos. no todos enteros. Henri . ayudando todos a crear esa neblina cataclísmica. cada uno de ellos utilizando un poder sobre la colosal bestia. Los árboles destrozados. y el piloto que nos trajo aquí. pero después ésta forcejeó y no fue más allá. los nueve Cêpans. de enseñar. Ella se echaba la manta por encima de la cabeza y me gruñía. Entraba y trataba de despertarla. Trató de levantar a la bestia con sus poderes. y nosotros. con algún tipo de acumulación de energía en su interior. Empezaba a sentir las lágrimas acudiendo a mis ojos.

John? ±Sí. sentados uno frente al otro. ±¿Henri? ±¿Sí? ±¿Qué iba en esa nave? . ±Imposible ±replicó él. ±¿Por qué es imposible? ±Porque las otras naves fueron destruidas. Utilizaba combustible. esforzándome en respirar. En cuanto tomaron tierra los mogadorianos arrasaron nuestra flota. Aunque no era como las otras. luego miré a Henri. Una segunda nave que despegó después de la nuestra. Nos quedamos un buen rato en silencio. ±¿Dónde había una segunda nave? ±En Lorien. Le di el vaso y él lo volvió a llenar. Viajamos en la única nave que sobrevivió a su ofensiva. Estaba esforzándose por pensar. ±¿Estás seguro. Se echó hacia atrás en la silla y miró al exterior a través de la ventana. No veo cómo pudo ser posible. Me bebí el segundo vaso. Lo vi con mis propios ojos. con el entrecejo fruncido. Bernie Kosar estaba en el suelo. ±¿De qué estás hablando? ±Había una segunda nave ±le informé. La vi durante todo el trayecto hasta que desapareció. el día que nos fuimos.me trajo un vaso de agua y me lo bebí entero de un trago. ±Eso no tiene sentido ±repuso Henri±. mirándonos fijamente a los dos. ±¿Por qué nunca me hablaste de una segunda nave? ±le pregunté. ±Te estoy diciendo que vi una segunda nave. Allí no quedó nada. ±Había una segunda nave. Dejé caer la cabeza. Henri me miró más de cerca. ±Salió de Lorien ±indiqué±. le seguía una bola de fuego detrás. Fue un milagro que pudiéramos salir de allí.

¿Rayos láser? ¿Control mental? ¿La habilidad de manipular el clima. no tan resplandeciente como la había visto antes. Pero lleve el tiempo que lleve. Simplemente venía de dentro. ±¿Por qué estábamos en el campo de aviación ese día? ±le pregunté. ±¡Enciéndete! ±ordené. pero estaba mejorando. En el corto periodo de tiempo que Henri había empezado a entrenarme. Pensé en mi Legado mayor. haciéndolo más grande. como había visto hacer al hombre vestido de plata y azul? ¿O quería algo más oscuro. El siguiente debería empezar dentro de un mes. No estaba seguro de qué quería que fuese. Sólo tienes que mantenerte pegado al reloj. Llevaba un gorro de dormir y unas gafas en la punta de la nariz como una rata en un cuento infantil. . pues no necesitaba hacer nada para controlar la luz. No todos los poderes van a ser tan evidentes como el de tus manos. Varía de un Guarda a otro. como una linterna. cualquiera que sea éste. ±A veces se completan todos en dos meses. con tan poco esfuerzo como mover los dedos o parpadear. como la luz de una casa. ±¿Cuánto tardarán en llegar todos? Él se encogió de hombros. ±Pronto ±aseguró±. Estábamos sentados en el salón. Un chispazo aislado de uno de los troncos rompió el silencio. ±No lo sé ±reconoció±. más siniestro. Realmente no lo sé. Henri levantó la mirada del periódico. el que me permitiría luchar. Cerré los ojos y me eché hacia atrás en el sillón. Chasqueé los dedos y dije "Enciéndete" sólo para fanfarronear.Él fijó en mí su mirada. La mano izquierda aún era más débil que la derecha. ±¿Cuándo piensas que se desarrollarán los demás Legados? ±pregunté. Miré a Henri. como la habilidad para matar sin tocar? Le pasé la mano por el lomo a Bernie Kosar. y chasqueé los dedos. pero casi. Mi mano derecha se iluminó. a veces lleva un año. había aprendido a controlar el resplandor. Podía concentrarlo. tu Legado más importante será el último en desarrollarse. o para hacer que apareciera. Mi habilidad para manipularlo estaba llegando más rápidamente de lo que esperaba. o reducirlo y enfocarlo. con un fuego en la chimenea y Bernie Kosar sobre mi regazo.

±¿Por qué no lanzó él un hechizo para que ninguno de nosotros pudiera ser asesinado. John. o que sólo unos pocos lo hicieran. De lo que tú estás hablando es de invencibilidad. Había un complejo subterráneo bajo el campo de despegue. ¿cómo fue decidir que nos íbamos? ±inquirí±. pero nunca había sido tomado en serio porque la amenaza de un ataque parecía absurda.±Estábamos allí por un espectáculo aéreo. El hechizo solo no podía con todo. Ese tiempo fue el que les llevó a los mogadorianos despojar a Lorien de todo. Si uno de los mogadorianos trataba . y os dio a cada uno un talismán. se reirían de ti. ¿no es así? ±No lo decidimos hasta tres horas después de empezar la invasión. bueno. Si fueras ahora a contarle a cualquier humano que hay una amenaza de ataque alienígena. Originalmente planeamos alejarnos con la nave y esperar fuera de la invasión. Después de que terminara hicimos una visita a algunas de las naves. Él dijo que siempre había habido un plan de emergencia en caso de que sucediera algo de tal naturaleza. en la Tierra. que esa era nuestra única oportunidad. No era diferente en Lorien. sólo sonrió y se despidió. ±¿De verdad fue esa la única razón? Él se volvió hacia mí y asintió con la cabeza. ±Bueno. Uno de los Mayores del planeta se reunió con nosotros en el campo de vuelo. Al igual que sucede aquí. esperar a que nuestra gente respondiera a la batalla y ganase. Le pregunté cómo sabía lo del plan y él no contestó. lo que asumí se refería a que teníais una oportunidad para escapar. Yo asentí con la cabeza. Yo asentí con la cabeza. Me refiero a que seguramente un plan como ese no necesitó más de unos cuantos minutos para tomarse. ±Nos encontramos con tu abuelo en la estatua de Pittacus. Él te confió a mí y me dijo que te llevara al aeródromo. sin importar lo de los números? ±Simplemente no se puede todo. Pero eso nunca sucedió« ±Fue apagándose al hablar. Tragó visiblemente y eso me hizo pensar que me estaba ocultando algo. niños bienaventurados. Tenía sentido que nadie supera realmente acerca del plan. pusimos rumbo a la Tierra. Después de hacerse bastante obvio que no habría vuelta atrás. Dijo que erais niños especiales. Luego suspiró±. Fue él quien lanzó el hechizo loriano que marcó vuestros tobillos y os vinculó a todos. Permanecimos en órbita durante una semana. ¿se os ocurrió el plan de venir a la Tierra? ±Por supuesto que no. ±Y simplemente así. ¿No te acuerdas de nada? ±De muy poco. Eso no es posible.

Y luego lo vi morir. No podía recordar los juegos a los que jugábamos. Lóridas. parecía recordar que el animal jugaba conmigo. Podía controlar el clima. El interior de la nave en la que viajábamos era circular y abierto. No podía acordarme del aspecto de los demás. la bala atravesaría la suya. de hacía tanto tiempo. Mi padre había luchado valientemente. Suspiré.de asesinarnos fuera del orden. ahora muerto. ±¿De verdad tenemos una oportunidad de vencer? ±¿A qué te refieres? ±Nos vencieron con tanta facilidad. Ahora si me atrapaban. pero no me acordaba de nada de aquello. ¿no es así? ±Sí ±confirmó él±. aparte de los dos aseos que tenían puertas. Podía recordar pequeñas partes del viaje. Al principio había diez de ellos. ±¿Henri? ±¿Sí? ±Sigo teniendo visiones de un hombre vestido con un traje de color plateado y azul. ±Cada vez que viajes hacia atrás en el tiempo sólo verás esas escenas que son de relevancia para ti. cualquiera que fuese el daño que intentase. Se suponía que no tenía por qué venir mucho. y en el campo de batalla. Los Mayores fueron los primeros habitantes de Lorien. Intenté recordar cómo fue orbitar alrededor del planeta esperando a ver si podíamos regresar. Si uno de ellos intentase dispararme en la cabeza. Henri asintió. Pero ya no. Lo vi en nuestra casa. pero de todos modos lo hacía. Recordaba estar aburrido. un año entero pasado dentro de una nave con los otros diecisiete. y aunque estaba seguro de que mi memoria me engañaba. El aeródromo. Había un peluche con el que dormía por las noches. nadie supo lo que había sido del resto de ellos. ¿Qué esperanza hay de un resultado diferente si nos . el otro lado estaba dedicado al ejercicio y a juegos para evitar que nos sintiéramos demasiado inquietos. Aparte de Lóridas. Tan viejos. aquellos que lo hicieron lo que era. que parecían más un mito que nada basado en la realidad. Había camastros contra un lateral. Pero al final no había sido suficiente. Me quedé sentado en silencio durante un rato pensando en todo aquello. ±Él era mi padre. El solitario Mayor de Lorien que nos lanzó el hechizo. éste se invertiría y se infligiría sobre él. yo moriría. Venía mucho por casa. matando a bestias y a muchos de los soldados. o si estaban muertos. y contenían todos los Legados en su interior.

Era un día frío. No pierdas la esperanza aún. cuando todo sea horrible y lóbrego. Ellos tiraban puñados caramelos a los niños. su pie derecho descansando en lo alto de un balón y una irónica sonrisa de superioridad. y cuando nos reunamos y estemos preparados para luchar. ±Ese es tu amigo. Todos los niños iban disfrazados. ±Ese es. Cap 12 HENRI Y YO FUIMOS A LA CIUDAD EL SÁBADO POR LA CABALGATA DE Halloween. con su cazadora del equipo. desde la cuasi pelea al estiércol de vaca o mi flechazo por su ex-novia. Henri me vio mirando el periódico. Él no parecía nada impresionado por ello. enfrente de El Oso Hambriento.encuentran? Incluso cuando todos hayamos desarrollado nuestros poderes. Siempre hay esperanza. a otro no. Los dos soltaron sendas carcajadas. Mark me señaló y le dijo algo. Le habíamos comprado una correa a Bernie Kosar. ¿qué esperanza tenemos contra cosas como esas? ±¿Esperanza? ±repitió±. No. Iba en la cabecera de la cabalgata. Había un cierto silencio en ella. Creo que la soledad estaba pudiendo con nosotros. ±¿Ese es él? ±preguntó Henri. Entonces Mark me divisó y le dio con el codo al tipo que estaba a su lado. Justo en ese momento empezó a tocar la banda de música. Hasta yo tuve que admitir que se le veía imponente. Henri ya sabía la historia. John. Henri y yo estábamos en la acera. No es que no estuviéramos acostumbrados a la soledad. En su ventana principal de la fachada había pegado un artículo de La Gaceta sobre Mark James. una cierta incomunicación. . Es lo último que se pierde. que llevaba una capa de Superman tendida sobre el lomo. con una gran ³S´ sobre su pecho. Tampoco era el único perro vestido de superhéroe. Y aun cuando creas que todo está perdido. para ver el desfile. la cafetería que estaba a poca distancia de la rotonda en el centro de la ciudad. ±Mi mejor amigo ±le corregí. casi dos semanas después de llegar a Paradise. A algunos los reconocí de clase. Cuando hayas perdido la esperanza. seguida de varias carrozas con el tema de Halloween. Kevin. En la foto salía él de pie sobre la línea de la yarda cincuenta en el medio campo. Pero la soledad en Ohio era diferente de la de la mayoría de los demás lugares. siempre habrá esperanza. el chico al que di el rodillazo en la ingle en la cafetería. Lo estábamos. Todavía tienen que presentarse nuevos acontecimientos. de las cuales una llevaba a Mark y a unos cuantos de los jugadores del equipo de rugby. ¿no? ±me preguntó con una sonrisa. los brazos cruzados. No tenemos toda la información. salía el sol intermitentemente a través de densas nubes blancas que se deslizaban allá en lo alto. lo habrás perdido todo. La ciudad bullía de gente. Desde que supo de toda esta información él sólo se refería a Mark como mi ³amigo´.

A pesar del hecho de que llevara pantalones vaqueros y nada de maquillaje. haciéndoles fotografías. desde luego puedo ver el atractivo. ±Bueno ±dijo Henri±. mientras saltaban haciendo sus coreografías. ¿Qué hay? Él se encogió de hombros. El alcalde de Paredise también pasó sentado en la parte de atrás de un descapotable rojo. ±¿De verdad? ±preguntó Sam con una sonrisa torcida. Yo sonreí y asentí con la cabeza. ±Nada. ¿eh? ±Esa es ella. pensé. Sentí un toquecito en mi hombro y me di la vuelta. Las sacaba en movimiento. ¿Sabes? He estado leyendo. luego señaló la cámara como diciendo que luego vendría pero que antes quería hacer unas fotos. Él también tiró más caramelos a los niños.±Parece un capullo. Este es mi padre. y yo no podía dejar de pensar en ella. ±De verdad ±respondió Henri. qué tal? ±Viendo la cabalgata. ±Ya te digo« Luego vinieron las animadoras. Sarah iba junto a ellas. Henri. ella era con mucho más guapa que ninguna de ellas. a pie. Luego hizo una pausa de un minuto y se le formó una sonrisa±. Ella me vio y me saludó con la mano. sonriendo y saludando con la mano al público. Ellos se dieron la mano y Henri dijo: ±John me ha hablado mucho de ti. ±Esa es ella. En el instituto habíamos estado mirándonos cada vez más. todas de uniforme. Habría muchos niños hiperactivos hoy. Vimos la cabalgata. ±Sam Goode. Henri me vio mirándola. Puede que ya lo hayas oído pero« ¿Sabías que los alienígenas son . Luego se volvió de nuevo hacia la cabalgata. con el pelo recogido hacia atrás. ¿Y tú.

y lo hizo. ±Sí. aunque las pirámides en realidad no fueron construidas por los alienígenas. ±No sabía eso ±dijo Henri. ±¡Venga ya! ±dijo. ±¿Sabía que las pirámides de Egipto fueron construidas por los alienígenas? ±Eso he oído ±contestó Henri. encogiéndose de hombros. La tormenta. Luego Sam dijo: ±¿Sabías que los círculos en los campos de cultivo eran originariamente herramientas de navegación para la raza alienígena de los Agharian? Pero fue hace miles de años. pero Sam y Henri no me prestaron atención. ±Está bien ±concedió Sam. ¿sabe que los dinosaurios no se extinguieron en realidad? Los extraterrestres estaban tan fascinados por ellos que decidieron recogerlos a todos y llevárselos a su propio planeta. Sam sonrió y se rascó la cabeza. ±¿Fecha de caducidad? ±me metí en la conversación±. más que dispuesto a hacerle el favor a Henry±. No había ningún planeta llamado Trafalgra y me preguntaba si Henri se lo había inventado sobre la marcha. Yo me eché a reír. sí que fueron levantadas utilizando conocimientos de Lorien y con ayuda de Lorien±. no por la teoría. ±Es lo que he oído ±replicó Henri. Bueno. sonriendo. Eso le divirtió bastante porque. una distracción. ¿Sabías que el monstruo del Lago Ness era en realidad un animal del planeta Trafalgra? Ellos lo trajeron aquí como experimento. para ver si podía sobrevivir. pero no lo hice. lo he oído. Pero cuando fue descubierto los extraterrestres se lo llevaron de nuevo. ¿Sabías que se supone que el final del mundo es el 21 de diciembre de 2012? Sam asintió y sonrió. negando con la cabeza±. La supuesta fecha de caducidad de la Tierra. Tenía ganas de preguntar qué tipo de gente se inventaba las conspiraciones alienígenas si eran los granjeros aburridos los que hacían los círculos en los campos de cultivo. es por eso que nunca más fue encontrado de nuevo. Hoy sólo las hacen los granjeros aburridos. ¿Cómo el ³consumir preferentemente antes de´ impresa en los cartones de leche? ¿La Tierra va a cortarse? Me reí de mi propio chiste. y los relámpagos que ves en realidad vienen de las naves espaciales que entran en la atmósfera terrestre. sino por el nombre de Trafalgra. . el final del calendario Maya.la razón de que tengamos tormentas eléctricas? Ellos las crean para entrar en nuestro planeta pasando inadvertidos. Me eché a reír otra vez.

¿Eso quiere decir que gano? ±¿Dóndes has oído eso? ±pregunté. estupefacto. ¿Sabía que los mogadorianos están de exploración en pos de la dominación universal. aunque nunca había oído de alienígenas llamados Centuri y aunque me constaba que no vivía nada en el núcleo de la Tierra. ±Sam ±le llamó ella. La teoría de Henri era tan buena que pensé que no había forma de que se la hubiera inventado tan rápidamente.±¿Qué hay de los Centuri? ±preguntó Henri±. Él se dio la vuelta y la miró±. . Me quedé allí plantado. Abrió la boca para hablar pero no salió nada de ella. Es por eso que ocurren cosas tales como los terremotos y las erupciones volcánicas. Henri me miró con tanta ferocidad que deseé haber continuado en silencio. de verdad considerándolo. Su mano se tensó alrededor de su café hasta tal punto que temí que si apretaba más estrujaría el vaso. Es una raza beligerante. y tan pronto como esa idea saltó a mi cabeza Sam dijo algo tan estremecedor que me atravesó una oleada de terror±. Luego una mujer menuda de pie junto a Sam interrumpió. ±Son una raza alienígena que vive en el núcleo de la Tierra. luego a mí. me miró a mí y luego a Sam de nuevo. Pensaba que Henri lo tenía perplejo. que aún estaba sonriendo con el juego. ¿El tsunami de 2004? Todo porque la hija del rey de los Centuri desapareció. y que ya han acabado con un planeta y están planeando que la siguiente sea la Tierra? Ellos están aquí buscando la debilidad de los seres humanos para poder aprovecharla cuando comience la ofensiva. en constante discordia unos con otros. ±Nunca la encontraron. ±¿La encontraron? ±pregunté yo. ¿Los conoces? Sam negó con la cabeza. ±De ³Caminan entre Nosotros´. Henri negó con la cabeza. ±Parece que hubierais visto un fantasma. encogiéndose de hombros. ±¿Sabía que«? ±Sam hizo una pausa. Sam echó un vistazo a Henri. Yo me quedé con la boca abierta y Henri se quedó mirando fijamente a Sam. y cuando tienen guerras civiles la superficie de la Tierra se vuelve inestable. Las teorías cuentan que ella es capaz de cambiar de forma y que vive en algún lugar de Sudamérica. Henri todavía no sabía cómo responder. ¿Dónde te has metido? ±He estado justo aquí ±contestó.

soy la madre de Sam. luego a Sam. Ella abrió los ojos sorprendida. ±Bien.Ella suspiró y luego dijo a Henri: ±Hola. Él se encogió de hombros. ±¿Vais a ir al parque y a la carroza alegórica? Miré a Henri. En realidad no hablo francés. . Sam. Encantado de conocerla. pongámonos en marcha ±ordenó ella. ±Sí. Y puede que no puedas ir a la carroza alegórica. Él empezó a decir algo pero ella se alejó. (*En francés: "¡Oh. ±Lo siento.") Henri sonrió. ±Está bien. bueno! ¿Habla usted francés? ¡Es formidable! Tengo a alguien con quien puedo hablar francés después de mucho tiempo. Sam la miró y puso los ojos en blanco. Él sonrió y asintió. ±¿No? ±Ella estaba desilusionada±. ±Ah bon! Vous parlez français? C est super! J ai personne avec qui je peux parler français depuis long-tems*. y le dio la mano±. ±Okey. Sam. Algo en el acento de Henri la había entusiasmado. ±Hora de irse. ¿Tú vas? Él se encogió de hombros. Diablos. ±Henri ±se presentó éste. claro ±contesté±. ya pensaba que por fin había llegado algo de dignidad a la ciudad. Necesito que me ayudes en casa ±le replicó su madre. guay. trata de venir a encontrarte con nosotros si puedes ±le dije. Aunque sé que mi acento suena de esa manera.

Es decir« ± Él hizo una pausa para pensarlo durante un minuto±. La temperatura era lo bastante baja para que pudiera ver su respiración. Asentí con la cabeza. ±¿Piensas que son ellos? ±Podría ser. El gentío empezó a migrar hacia Main Street. No es una coincidencia. no lo sé. Henri y yo los seguimos hasta el parque. ±¿Qué? ±Vas a tener que conseguir un ejemplar ±me dijo. . Él me miró con expectación. ±¿Piensas que es uno de nosotros? ±No. ±Entonces. ¿qué piensas? Él tomó una gran bocanada de aire y luego exhaló. No sé qué pensar a estas alturas. ±Vamos a tener que examinar la publicación de la que él saca su información. averiguar quién lo escribe y dónde está siendo escrito. John. eso seguro.±Una mujer muy agradable ±dijo Henri con sarcasmo. ±Lo haré ±le confirmé±. ±¿Cómo te inventaste todo eso? ±pregunté. ±Nos ha pillado con la guardia baja a los dos. ±No tengo ni idea. ±Miente durante bastante tiempo y empezarás a acostumbrarte a ello. donde se estaba sirviendo sidra y viandas. Tal vez ellos piensan que los leemos y pueden combatirnos al filtrar información como esa. Nunca he pensado en revisar los periodicuchos de teorías conspiranoicas. Me ha pillado con la guardia baja. no tiene sentido. Demonios. lejos de la rotonda. Pero tenemos que investigarlo. Pero aun así. ¿Cómo podría nadie saber eso? ±Está siendo filtrado desde algún sitio.

±¿Provinciano? Quieres decir aburrido. su capa cayéndole por un lado y arrastrándola por la acera. hablando con la madre de Sarah en una de las mesas de picnic. saltó y le lamió la cara. A cierta distancia había tres carros de heno a un lateral del camino de gravilla. Las animadoras estaban a cierta distancia en un lateral. Henri y yo entramos a la carpa. con la lengua colgando. sosteniendo su cámara±. . Tuvo mucho éxito entre los niños y muchos de ellos se paraban a acariciarlo. Él meneó la cola como un loco. Creo que me estoy acostumbrando al encanto del Ohio provinciano. aún un poco aturdidos.Caminamos en silencio. ¿Qué te ha parecido la cabalgata? Yo le sonreí y me metí las manos en los bolsillos. El parque estaba situado en la zona sur de la ciudad. ¿verdad? Me encogí de hombros. Parecía que las carrozas embrujadas hacían un recorrido por el bosque. ±Hola. Miré a mi alrededor buscando a Sarah. más allá de éstos. dándole vueltas en la cabeza a las posibles explicaciones. Me di la vuelta y allí estaba Sarah. John ±oí decir detrás de mí. En la linde. ±¡Eh. es el pequeñín del instituto! Me acuerdo de ti ±saludó ella. ±No sé. Me pregunté si vendría a esto. Tenía curiosidad por saber de qué estaban hablando. pero no la vi por ninguna parte. Había un pequeño fantasma pintado sobre su mejilla. otras vendiendo papeletas para la rifa que tendría lugar a las seis de la tarde. una plaza de recreo y una gran carpa donde voluntarios servían sidra y trozos de pastel de calabaza. no está mal. en los que un gran letrero rezaba: ¡DATE UN SUSTO DE MUERTE! LAS EMBRUJADAS CARROZAS ALEGÓRICAS DE HALLOWEEN AL EMPEZAR EL OCASO 5$ PERSONA El camino pasaba de la grava a la tierra antes de llegar al bosque. Sara se echó a reír. El parque en sí estaba compuesto por tres campos de béisbol. ±¡Eh! ¿Qué hay? ±saludé±. la entrada a éste estaba decorada con recortables de caricaturas de fantasmas y duendes. Miré por encima de mi hombro. Me gustó. Henri estaba a unos seis metros. algunas de ellas pintándoles la cara a los niños con motivos de Halloween. a lo lejos había dos lagos contiguos separados por una estrecha franja de tierra que llevaba al interior del bosque. agachándose para acariciar a Bernie Kosar. Bernie Kosar iba al trote entre nosotros.

ni siquiera aunque sea por los animales. es divertido. Me las has comprado a mí. tonto. ±¿Me la traerán? ±Por supuesto. ±¿De verdad? ¿Cómo sabe una chica de Paradise. ±Estos seis te traerán suerte ±aseguró ella.±Creo que le gustas. Mira esta capa. Ella se echó a reír y me dio un golpecito en el brazo. tan«. estaba pensando en ello. Me imaginé a Sarah con casco y blandiendo un martillo. Vamos a hacer un viaje y a ayudar en la reconstrucción. ¿estás diciendo que tengo que ocuparme solo de la cocina durante toda una semana? ±Yo fingí un suspiro exasperado y negué con la cabeza±. Y de verdad que da bastante miedo. pantalones vaqueros azules y pelo engominado. sobre el hombro de Sarah. Convencí a las chicas del equipo de animadoras para que participaran. ±Entonces. ±¿Bernie Kosar? Ese no es nombre para un perrito adorable. No sé si puedo apoyar tal viaje ahora. ±¿Sabes? Si sigues así voy a estar celoso de mi propio perro ±le dije. tan mono. Se encaminó en nuestra dirección. Es una situación en la que ganamos todos. ±¿Vas a ir al paseo de carrozas embrujadas? ±preguntó Sarah. vi a Mark y al resto de los chicos bajando de la carroza y entrando en la carpa. ¿vas a comprarme una papeleta para la rifa o qué? Es para reconstruir un albergue de animales sin ánimo de lucro que quedó destruido en un incendio el mes pasado en Colorado. Ayudaremos con los animales y saldremos del instituto y de Ohio durante una semana. Con el mismo conjunto de siempre: la cazadora del equipo del instituto. ±Sí. Ella sonrió y se enderezó. Se llama Bernie Kosar. Mark nos vio a Sarah y a mí hablando y arrugó su rostro con un ceño fruncido. Saqué mi cartera y le entregué cinco dólares para seis boletos. La idea me trajo una sonrisa a la cara. de un refugio para animales de Colorado? ±Pertenecía a mi tía. Es. ±Deberías ir. Ohio. Todo el mundo irá. Justo en ese momento. ±Entonces. .

Ella se abrió camino entre nosotros. en realidad voy a ir. ±Está bien. Buena suerte con eso ±espetó Sarah. y se dio media vuelta y se alejó. pero ella siguió andando y desapareció más allá de la carpa. ±¡Basta ya! ±gritó Sarah. ±De hecho. ±Puede que eso sea verdad ±le dije±. La gente estaba mirando. Rápidamente Sarah se volvió y lo fulminó con la mirada. Con la multitud que nos rodeaba no había nada que él pudiera hacer sin formar una escena« Y yo no creía que él hiciera nada de todas formas. Mark no. . ¿tú vas a ir? ±le pregunté a Sarah. chicos. apartándonos el uno del otro.±Entonces. ±¡Sarah! ±la llamé. ±¿Te dará un ataque como en el instituto y saldrás corriendo del bosque llorando como una nenaza? ±No seas imbécil. Él me miraba. Pero no se acerca por ti. Johnny? ±preguntó él. luego le echó un vistazo primero a Mark con el ceño fruncido. ±¿Tú crees? ±Y el tuyo se acerca ±sentenció. Ella miró a un lado y a otro como si se sintiera avergonzada por la atención. o te asusta demasiado? Yo le sonreí. Yo la contemplé marcharse. ±Todo a su debido tiempo ±sugirió Mark. ±Me gustó mucho ±respondí. ±¿Vas a ir a la carroza embrujada esta noche. ±¿Qué te pareció la cabalgata. Antes de que ella pudiera responder Mark interrumpió. después a mí. Pelearos si eso es lo que queréis hacer. enfurecido. Mark ±le amonestó Sarah.

empujándose suavemente en un columpio. GRITANDO. ¿Debería ir tras ella? ±le pregunté. ±Yo no me preocuparía por él ±sugirió Henri±. Y en medio de toda esa locura vi a Sarah. esa parte que aún echaba de menos a su esposa cada día.±Pronto ±me advirtió Mark. ±Yo no lo creo ±disentí. y lo miré alegando a la parte de él que una vez estuvo casado y enamorado. Yo le devolví la mirada. Cada niño con una bolsa de caramelos en su mano. sentada sola. y no a la parte de él que quería mantenerme a salvo y oculto. luego levantó los pies y éste se desenrolló girando como un trompo. es muy probable que debieras ir tras ella. Zigzagueé a través de gritos y chillidos. ±Sí. Cap 13 NIÑOS CORRIENDO. ±¿Necesitas un empujoncito? ±pregunté. lentamente al principio. ±No creo que estuviera preguntándote por los deberes de matemáticas de ayer. Parece que sólo es un bocazas. ±Sí ±dijo con un suspiro±. Es sólo que él me agota. Tanto como me cuesta admitirlo. Él asintió con la cabeza. con la boca rellena de dulces. ±Lo dudo. Ella giró sobre su columpio hasta que las cadenas estuvieron tirantes. y luego eché una ojeada al lugar por el que había desaparecido Sarah±. Ella hizo una señal hacia el columpio que estaba libre a su lado y yo me senté. Henri se acercó a mí. monstruos. Cada vecino de Paradise debía de estar en el parque en ese momento. ±No exactamente ±respondí. Niños vestidos de personajes de dibujos animados. Él se retiró a su grupo de amigos. Siempre tiene que hacerse el duro y es un auténtico canalla cuando está cerca de sus amigos. EN LOS TOBOGANES Y EN LAS estructuras para trepar. . demonios y fantasmas. con esos grandes ojos azules suyos brillando como un faro. Estoy bien. ±¿Estás bien? ±pregunté. Cuando Sarah me vio sonrió. tomando velocidad después.

±Te veo en un ratito entonces. Sarah me miró y sus ojos parecieron más azules que nunca con la caída del atardecer. Cuando el columpio finalmente se detuvo el mundo me seguía dando vueltas. Sigo diciéndole que no tengo interés en que volvamos a estar juntos. pero traté de mantenerlo escondido. Parecía que los niños se desdibujaban en un segundo plano. y los nudillos de mis manos estaban blancos sobre la cadena del columpio. cada uno de nosotros sólo mirando al otro. Observamos a los niños correr frenéticamente a nuestro alrededor. Pero definitivamente deberías quedarte para la carroza. Yo hice lo mismo. Deberías ir a pasártelo bien. probablemente debería intentar vender el resto de estas papeletas. Ella se encogió de hombros. ¿qué vas a hacer? ±le pregunté. La felicidad florecía en mi interior. con su cabello rubio dejando una estela detrás de ella. ±Entonces. La temperatura estaba descendiendo rápidamente. Sólo queda una hora para la rifa. Nos mantuvimos la mirada largamente. llamar a Henri por su nombre cuando debería estar llamándolo ³papá´. ±¿Tu padre? ±Sí. ±¿Quieres que te ayude? ±No. ¿Podríamos ir juntos? ±Iremos ±le confirmé. Entonces ella sonrió tímidamente y apartó la mirada. está bien. . ±¿Qué puedo hacer? Ya rompí con él. Yo asentí. ±¿Dónde está Bernie Kosar? ±Lo dejé con Henri ±le respondí. aunque no se dijo una palabra pasó mucho entre nosotros. ±Yo hacía eso constantemente. No estaba seguro de cómo responder a eso. mi padre.Sarah se rió todo el tiempo. Seguramente Bernie Kosar tiene que estar echándote de menos. ±Buena suerte con las papeletas. ±¿Sobre qué? ±Sobre Mark. lo que las ponía aún más frías. ±Pero de todos modos.

Pasó una hora más o menos y vi a todos los jugadores de rugby. comiendo un trozo de tarta con Bernie Kosar echado a sus pies. Iban disfrazados de momias. ±¿Cómo ha ido? ±Bien ±respondí con una sonrisa. Teníamos la mesa de picnic para nosotros solos. puesto que habíamos pasado el último invierno en Florida. Me quedé allí sentado durante un momento. ±¿Has pensado algo más de la segunda nave que vi? Henri miró a nuestro alrededor para asegurarse de que no había nadie que pudiera escucharnos. Luego la soltó. y el anterior a ese en el sur de Texas. disfrutando del viento fresco que no había sentido en mucho tiempo. y las animadoras que estaban pintando a los niños empezaron a maquillarlos para completar el disfraz de Mark y sus amigos. Pero aún no tengo idea de lo que significa. Desde algún lugar se lanzaron fuegos artificiales y estallaron naranjas y azules en el cielo. no habría sido capaz de viajar hasta tan lejos sin repostar. atravesar andando la hierba. Se sentaron en las gradas del campo de béisbol más cercano. Aquello hizo que pensara en Lorien y en los fuegos artificiales que vi el día de la invasión. Si funcionaba con combustible. como dices. ±¿Ves eso? ±le pregunté a Henri. fantasmas« Veinticinco en total.Ella extendió la mano y agarró la mía y la sostuvo durante tres buenos segundos. No sería posible. con Mark al frente. ±Es una bonita idea ±dijo Henri. ±¿Crees que podría haber viajado hasta aquí? ±No. situada en la esquina más apartada del gentío. los que nos esperarían en el bosque. ±Un poco. Fue sólo entonces cuando me di cuenta de que los jugadores de rugby serían los que se ocuparan de meter miedo en la carroza embrujada. . Me quedé sentado allí. meciéndome suavemente. Cuando me dirigí de nuevo a la carpa Henri estaba sentado en una mesa de picnic. zombis. ±¿Hubiera podido el qué? ±Viajar hasta aquí. se bajó del columpio y se alejó rápidamente. con nosotros. ±Ojalá hubiera podido.

Busqué a Sarah entre ellos. ±¿Aún crees que deberías ir a la cabalgata? ±preguntó. momento en el cual empezarían los sustos. con ropa hecha jirones. Sarah se cruzó de brazos y negó con la cabeza. Según el folleto la vuelta entera duraba media hora. el tractor iba a atravesar el bosque lentamente. Sarah se acercó caminando a él y le dijo algo. luego agarró su café y tomó un largo trago. El siguiente remolque se iba en diez minutos. Aparecieron sonrisitas de suficiencia. Sus movimientos eran impetuosos y hablaba tan rápido que podía ver que tropezaba con sus propias palabras. Henri y yo estábamos bajo la carpa y volví a escudriñar la fila de gente que esperaba su turno. Miré a Henri. pero Henri me agarró del brazo. Luego empezaron a encaminarse hacia el bosque. lo que en total sería un centenar más o menos de personas. Mark iba vestido de una especie de zombi. ±¿Qué debería hacer yo ahora? ±Nada de nada. Cuando regresamos el sol se había puesto y el primer remolque ya había sido preparado con los montones de heno y un tractor verde lo remolcaba hasta el bosque. con un hiriente ceño fruncido en la cara de Mark y una sonrisa incrédula en la de Sarah. El cuerpo de él se tensó. Mark volvió con sus amigos. Para matar el tiempo volví al centro de la ciudad con Henri y cenamos en El Oso Hambriento. Los miraba y deseé con todas mis fuerzas poder oír lo que estaban diciendo. con maquillaje negro y gris en la cara y manchurrones al azar de rojo para simular sangre. pero había demasiados niños gritando a nuestro alrededor para concentrarme en ellos. Con paso metódico veinticinco tíos disfrazados desvaneciéndose a lo lejos. ±No. Él simplemente la está alejando más. acrecentando la expectación. Pero voy a ir de todas formas.Henri los miró y asintió. Cuando el griterío paró los dos estaban parados mirándose uno al otro. con la cabeza baja y frunciendo el ceño. y luego se detendría y los viajeros bajarían y seguirían un sendero diferente. La afluencia de público había decaído considerablemente y aquellos que quedaban eran en su mayoría estudiantes de instituto y los adultos más animados. Cuando su disfraz estuvo completo. Luego ella negó con la cabeza y se alejó. ±No lo hagas ±me aconsejó±. Yo me puse en pie. La voz de él se hizo más elevada pero no pude oír lo que estaba diciendo. ±Me lo imaginaba. Varios de ellos miraron en mi dirección. pero no la vi. .

Estaré allí a tiempo para el tercero. ±Lo tendré. No tienes que quedarte. No podía recordar la última vez que sonaba mi teléfono sin que fuera Henri llamándome. Me ha gustado poco la mirada que te han echado antes esos chicos.Todavía no la veía. ±Sí. dados los acontecimientos ya acaecidos. bien! Espera para que podamos ir juntos. como si yo no debiera extrañarme de que ella ya tuviera mi número a pesar de que nunca se lo había dado. hace un par de minutos. John. ±Estoy dispuesto a quedarme y vivir en esta ciudad. ±Sí. Pero vas a tener que llegar a un acuerdo conmigo en algunas cosas. Y esta es una de ellas. . Asentí. ¿Ha empezado el recorrido? ±Sí. soy Sarah. ±Te veo entonces. ±Ten cuidado ahí afuera ±me advirtió Henri. Incluso cuando es probable que sea más inteligente que nos fuéramos. ±Luego hice una pausa y traté de poner ligereza en mi voz±. desde luego ±dije±. ±¿John? ±Sí. El segundo acaba de salir ahora. ±Hola. ±Perfecto. ¿Aún estás en el parque? ±Ella sonaba como si llamarme fuera normal. ±¡Oh. Colgué con una sonrisa enorme en la cara. ±¡Genial! Volveré allí en unos cinco minutos. ±¿Diga? ±contesté. Justo en ese momento me vibró el móvil en el bolsillo. ±Todavía no has ido. Estoy seguro de que puedo conseguir llegar a casa. ¿no? ±No. La identificación de llamada indicaba SARAH HART. La excitación y el nerviosismo se apoderaron de mi interior.

Se había borrado el dibujo del fantasma que tenía en la mejilla derecha y llevaba el pelo suelto. Sarah me sorprendió al tomarme de la mano y los tres nos fuimos corriendo hacia la carroza. Henri sonrió abiertamente y pude ver que ya le caía bien Sarah. Ella miró sobre su hombro. padre de John ±saludó a Henri±. ¿Estará bien éste ahí fuera? No quiero que se suba a mí. haciendo una señal hacia mí con una sonrisa. ±¿Qué hay? ±saludó. Esta es mi amiga Emily. Nos fuimos al final de ésta y empezamos a charlar. ±Estoy seguro de que lo estarás.±Estaré bien ±le aseguré. un jersey de lana y una chaqueta negra. Ella se había cambiado y llevaba unos vaqueros. ±Lo mantendré a salvo ±prometió ella±. Él vino tambaleándose±. Después se soltó. Había desplegada una fila de unas treinta personas. que estaba a unos cien metros de la carpa. cayendo por debajo de los hombros. Así que ¿vais a adentraros en el terror a lo desconocido? ±¡Por supuesto que sí! ±afirmó Sarah±. Ella me rodeó con sus brazos en un abrazo indeciso. ±Que lo paséis bien ±se despidió Henri. ±Encantado de conoceros a las dos ±respondió Henri±. Será mejor que nos vayamos. pero sólo por si acaso voy a quedarme justo aquí esperando. ¿Vienes a dar el viaje con nosotros? . ±Mejor quédate cerca por si acaso. ±Hola. ±¡Sam! ±grité con más entusiasmo de lo que pretendía. ±Hola. Pude oler su perfume emanado de su cuello. aunque me sentía un poco tímido y yo más que nada escuchaba a las dos chicas hablar. El tercer remolque estaba lleno en su cuarta parte. ±Bien. demasiado asustado ±le dijo Sarah a Henri. Mientras esperábamos vi que Sam merodeaba por un lateral como considerando si aproximarse a nosotros o no. Sarah apareció cinco minutos después con una amiga bastante bonita a la que ya había visto antes pero que nunca me habían presentado. Suspiré.

Encontré extraño que Tommy no nos pidiera los tickets. de donde llegaban sonidos de espanto a través de altavoces ocultos. De inmediato empezó a ponerse rojo y yo estaba extasiado porque fuera a venir al recorrido. ±Es probable que esté chiflado por Emily. Él se paró junto a Emily. Nos saltamos la fila y subimos al remolque. El bosque era espeso y en él no penetraba más luz que el resplandor de la parte delantera del tractor. ¿Los queréis? ±¿Ah. del tipo que había visto utilizar a la gente cuando contaba algo malo que le había pasado a alguien que despreciaba. Observé a Tommy desde la paca de heno. Ella se inclinó hacia mí y susurró: ±Estoy un poco asustada. Tommy ±lo saludó Sarah.Él se encogió de hombros. y luego fingió tener arcadas. Hay cuatro asientos a la izquierda en el carro. ±Hola. Sarah me tomó la mano otra vez. Le reconocí del equipo de rugby. ±Disfrutad del viaje ±nos despidió Tommy con una sonrisa burlona. tomó el sendero y se dirigió a través de la entrada del bosque. ±Hola ±le respondió él±. ±¿No te importa? ±Vamos ±le animó Sarah y le hizo una señal para que se nos uniera. No podía decir que los culpara. donde los cuatro nos sentamos juntos sobre una paca de heno. Una vez que estas se apaguen. El tractor arrancó. ±¡Oh. pero una sensación de calidez me atravesó. pensé. sí? ±Sí. Sarah se encogió de hombros. En general también sentía curiosidad por el porqué de que nos dejara saltarnos la cola. Ella estaba fría al tacto. De repente se aproximó un chico que sostenía un walkie-talkie. Algunas de las personas que estaban esperando nos miraron con indignación. otra cosa más que me parecía extraña puesto que había mucha gente esperando. El remolque sólo estaba medio lleno. quien le sonrió. ±Eso ha sido raro ±señalé. Dios mío! Espero que no ±dijo Emily. . no habrá más que oscuridad.

dejando nada más que la noche y ni un solo sonido más que el que nosotros hacíamos. con sólo el contorno de los árboles bajo su luz. ±Todo el mundo abajo ±gritó el conductor. Algunos de los otros gritaron. rodeándose con los brazos. Las dos chicas gritaron. y alejados del trayecto había zombis haciendo muecas. apoyados sobre varios árboles. Entonces un grito irrumpió atravesando la noche y Sarah se tensó contra mí cuando unas figuras nos rodearon rápidamente. Entonces el tractor se adentró en un claro circular y se paró. y que él estaba sonriendo de oreja a oreja. La verdad es que yo estaba un poco asustado. La otra gente había empezado a bajar por el sendero y nosotros los seguimos. ±Mierda ±dijo alguien. lastimándome la rodilla. Entrecerré los ojos para enfocarlos y vi que Emily se había puesto al lado de Sam. Suena a problemas ahí delante. ±No tengo ni idea de por qué hago esto cada año ±se quejó Emily nerviosa. Tropecé y caí al suelo. el tractor arrancó. Alguien me agarró y me apartaron a rastras de las muchachas y de Sam. Cerré los ojos para concentrarme en el tacto de los dedos de Sarah entrelazados con los míos. Justo en ese momento algo pesado cayó sobre nosotros. Me solté y . y apretó mi mano±. no ±exclamó Sarah. La senda de luces parpadeaba de vez en cuando para mantenernos en el camino. Cuando la última persona se bajó. Con una sacudida el tractor dio la vuelta y continuó hacia adelante. En total éramos once. La expectación aumentaba. Los demás iban por delante bastante alejados y no los podíamos ver. Entonces llegaron unas luces estroboscópicas intermitentes que destellaron durante diez segundos. enredado en lo que demonios quiera que fuese aquello. Apenas podía ver el suelo a mis pies. Condujimos durante otros tres o cuatro minutos. Puse el brazo con cuidado alrededor de Sarah. mostrándonos el camino. Se encendió un sendero de luces.Justo sobre nosotros colgaban siluetas de fantasmas desde las ramas más bajas. ±Oh. y todos nosotros nos reímos. pero al segundo de liberarme fui empujado con fuerza desde atrás. De pronto tres o cuatro gritos resonaron enfrente de nosotros. Entonces me di cuenta de que ¡era una red! ±¿Qué demonios«? ±preguntó Sam. Una mano nos rozó la espalda y Sarah se agarró fuertemente de mi pierna. luego desaparecieron. Rasgué directamente la cuerda liada. después se apagó. El tractor se detuvo y apagó las luces. al igual que Sam. Sus luces se perdieron en la distancia. No había nada terrorífico en ellas y sólo cuando se apagaron entendí su efecto: a nuestros ojos les llevó unos cuantos segundos adaptarse y no podíamos ver nada. así como el miedo aprensivo a tener que caminar la distancia que acabábamos de recorrer.

Apreté los dientes. Me limpié la tierra y las hojas de la boca. Yo no podía ver nada. John? ±gritó Sam. Está bien. ¿Quieres jugar? ±pregunté. podía darme cuenta de cuánto. por lo menos habría hecho lo que tenía que hacer. ±¿Quieres jugar? ±grité de nuevo±. El viento me azotaba cuando patiné arando el suelo. vamos allá. ±¡Suéltame! ±gritó una de las chicas. Oí el grito de una de las chicas.me enderecé. Hubo una carcajada masculina en respuesta. pero me volvieron a golpear. Alguien se carcajeó cerca. pero inmediatamente fui golpeado de nuevo por la espalda. La estaban alejando. Me empujaron desde atrás. pensé. La ira me atravesó±. en voz alta esta vez. Me golpeé violentamente la cabeza contra el tronco y durante un breve lapso de tiempo vi las estrellas. Me sorprendió la fortaleza de aquella persona. Di un paso hacia el sonido. ±¡Déjame en paz! ±gritó Sarah. Aquello no era parte del recorrido. ¿Había gente oculta en el muro de árboles que tenía a mi alrededor? No podía saberlo. ¡Yo también puedo jugar! Me bajaba un hilo de sangre por un lado de la cara. o a Emily. O a Sam. me toqué la frente y sentí la sangre sobre los dedos. Me habían hecho un placaje. alguien se echó sobre mí y me envió volando a un árbol cercano. en algún lugar. Volví a mirar a mi alrededor. con la mano contra un árbol para sostenerme. Yo estaba temblando. Estuve allí de pie unos cuantos segundos y no oía más ruido que mi propia respiración trabajosa. Pero sentía un par de ojos sobre mí. No. pero mantuve el equilibrio antes de caer. no era eso exactamente. pero no podía ver nada más que la silueta de los árboles. Me puse en pie para ir tras ellos. seguido de ruidos de forcejeo. a los árboles. . ±Está bien ±dije a la oscuridad. Justo cuando pensaba que me habían dejado solo. No había nada que hacer. Di ciegamente un puñetazo al aire y el dorso de mi mano rozó contra la corteza de un árbol. ±¿John? ±llamó Sarah. ¿Qué sentido tenía poseer Legados si nunca los utilizabas cuando lo necesitabas? Aunque eso significara que Henri y yo cargáramos la furgoneta esta noche y nos fuéramos a otra ciudad. ±¿Dónde estás. Las voces de las muchachas se distanciaban de mí. Me levanté rápidamente y traté de recuperar el aliento. Pueden hacer todo lo que quieran conmigo. pero no le tocarían un solo pelo a Sarah. Alcé la mano.

porque estaba tan encolerizado que mi fuerza estaba fuera de control. confundido. Cap 14 . Siéntate o algo. VESTIDO COMO UNA MOMIA. Entonces salí corriendo por el bosque antes de que Kevin pudiera siguiera incorporarse. ±¿Qué demonios«? ±farfulló. en pie con un par de brazos de zombi rodeándolo.Tomé aire profundamente y la adrenalina corrió a través de mí. pero no se movía nada. El zombi lo soltó. Mis manos resplandecían sólo cuando necesitaba ver. pensé. Enfoqué mis manos por entre los árboles y me adentré corriendo en la noche. KEVIN SALIÓ DE LOS ÁRBOLES. Así que ese era el modo en que ellos podían vernos. Las luces lo aturdieron y parecía estupefacto. ±¡Suéltame! ±oí venir de más adelante en el sendero. La senda serpenteaba a la izquierda. Él levantó la mano frente . y supe que aterrizaron por lo menos a un kilómetro y medio. Un segundo tío trató de inmovilizarme con un apretado y enorme abrazo. Lo lancé y golpeó contra el lateral de un árbol que estaba a seis metros. tratando de averiguar de dónde estaban saliendo. y luego a la derecha. pero yo lo rompí y lo levanté del suelo. Entonces vi a Sam más adelante. Kevin intentó ponerse en pie pero le di una patada en un lado antes de que lo lograra. repentinamente el mundo se incendió. Una sonrisa maliciosa se formó y sentí como si mi cuerpo se hiciera más grande. Había otros tres cerca de él. Le arranqué el dispositivo de visión nocturna de la cara y los tiré tan lejos como pude. ±Tranquilo. Era él quien me había hecho el placaje. Él volvió a caer al suelo con un <<¡Ehhhhh!>>. no te haremos daño ±le advirtió a Sam±. Quien estaba más cerca dio un paso hacia mí. Eso dejó solo al cuarto. No podía distinguir si era la voz de Emily o de Sarah. Mis manos entraron en acción y brillaron intensamente con una luz brillante que traspasó la noche. Encendí repentinamente las manos y les enfoqué las luces a los ojos para cegarlos. puede que a tres. La risa masculina continuaba. Sus gafas de visión nocturna dieron contra una enorme zarza y desaparecieron. el que estaba agarrando a Sam. ¿Dónde los habían conseguido? Arremetí y en el último segundo cambié de rumbo y lo hice tropezar. Alcé la vista y recorrí los árboles con mis luces. sólo estamos de broma. Sentía que estaba cerca. más fuerte. Él estaba utilizando un dispositivo de visión nocturna. Alcé la mirada. Si no opones resistencia. yo me giré y lo golpeé en un lado de la cara y cayó inmóvil al suelo. El tercer tío vio esto y salió corriendo.

±Dame tus gafas ±le ordené. amigo. ±¿Sabes qué dirección han tomado? ±No lo vi. ±¿Cuánta gente hay con Mark? ±le pregunté. ±¡Sarah! ±grité. así que inspiré profundamente y dejé que mi mano izquierda brillara y comenzara a guiarnos por el sendero. ±Bien ±dije. ±¿Qué ha planeado él? ±Nada. El cuarto carro estaba saliendo. Pero no lo hice. Me detuve a escuchar. zigzagueando a través de los árboles. chicos. Sólo en ese momento me di cuenta de que debería haber guardado las gafas para utilizarlas nosotros. Sólo queríamos gastaros una broma. Se las hemos tomado prestadas a la policía.a éste como si estuviera apuntando con una pistola a su pecho. ±No ha sido idea mía ±soltó. asustaros un poco. ±Cinco o así. Me paré a escuchar y no oí nada más que el soplar del viento a través de las ramas y la fatigosa respiración de Sam. Estaba desesperado y quería salir corriendo a . Seguimos adelante y no tenía idea de qué dirección tomábamos. Las lancé incluso con más fuerza que con el par anterior. No podía ver nada sin encender mi luz. Seguimos adelante. ±¿Dónde están? ±Soltaron a Emily. Déjales que le expliquen eso a la policía. Nada. Desde lo lejos oí el gruñido del motor del tractor. hombre. Agarré la camisa de Sam con la mano derecha. Sarah está más adelante. Si Sam lo encontraba sospechoso. Él se las quitó y me las tendió. Di un paso hacia él. Me meteré en problemas. ±Ni hablar. Apagué la luz. Esperaba que aterrizaran en el pueblo de al lado. no lo decía.

pero no había nada que yo pudiera hacer al respecto. ±¿Qué está tramando Mark? ±Nada ±siseó él. ±Llévame allí ±le ordené. Sam gritó cuando un puño me golpeó en la parte de atrás de la cabeza y me quedé momentáneamente sin sentido. Él trató de despegar mis dedos pero fue inútil. Cuando pasamos un árbol frondoso de tronco nudoso fui placado desde atrás. luego lo volví a agarrar y lo levanté a treinta centímetros del suelo. Cuando atravesamos un pequeño claro iluminado por la luz de la luna que llegaba de lo alto. pero tensé mis músculos de forma que los puntapiés no hicieron daño. ±Él cree que los demás os están llevando a rastras a Shepherd Falls. pero sabía que Sam no podía seguirme el ritmo. y después te iba a soltar.toda prisa. Allí es donde llevó a Sarah. Es una especie de accesorio de Halloween . Me golpeó dando patadas como un loco. ±¿Qué está planeando hacer? Lo bajé hasta que sus pies tocaron tierra firme. pero luego me giré y agarré al tipo por la garganta y encendí la luz en su cara. Él caminó arrastrando los pies hacia adelante y yo apagué mi luz. No podía saberlo. Anduvimos durante casi un minuto hasta que oímos el sonido de una corriente de agua delante de nosotros. ±Son guantes ±le expliqué±. O puede que estuviera confundiendo la sangre con sudor. ±Dame tus gafas ±le dije al tipo que nos guiaba. Kevin Miller llevaba unos. ±Respuesta incorrecta. de nuevo con una mano alrededor de su garganta. Quería que ella le viera darte una paliza de la hostia. Sam se agarró de mi camisa y nos siguió detrás. aflojando mi puño para permitirle hablar. ±Sólo queríamos asustaros ±jadeó entrecortadamente. . Él asintió pero podía ver que estaba alucinando. absorbiéndolo todo. Lo estampé contra el árbol más cercano a un metro y medio. Sentí que Sam me observaba. Él ya estaba respirando con dificultad y yo incluso sudando a pesar de estar a sólo cuarenta y cinco grados de temperatura. ±Te juro que te partiré en dos si no me dices la verdad. pude ver que él estaba mirándome las manos.

±Bueno. ¿Te da miedo enfrentarte a mí solo? ±le pregunté±. lo pienso. Ha perdido su oportunidad de trueque. Más adelante vi al grupo. Recorrí el resto del trayecto tan silencioso como pude. bueno« ±dijo. El agua que había oído no era más que el murmullo de un arroyo. Lo empujé con fuerza y él cayó al suelo. tómalas! ±chilló. Conté ocho tíos.Él vaciló y le giré el brazo. ¿Quieres esperar aquí o venir conmigo? Puede ponerse feo. Mark va a ir. y anduvimos hacia el frente. dejando al tipo atrás. y supuse que estaba hablándole a Mark. ±¿John? ±preguntó Sarah. Mark ±le increpé±. ±Sí ±le confirmé±. ±Cállate. bueno. Podía ver que estaba asustado. más Sarah. Cuando estábamos a sólo unos metros una ramita hizo un chasquido bajo el pie de Sam. ±¡Tómalas. Estaba sentada sobre una gran piedra con las rodillas en su pecho y envolviéndoselas con los brazos. . con Sam andando de puntillas detrás de mí. A aquellos de vosotros que no quieran ir a parar al agua les sugiero que se vayan ahora. ¿De verdad piensas que van a guardar silencio? ±Sí. Y Sam. ±Ya puedo verlos. El estiércol en mi taquilla es una cosa. pero has ido demasiado lejos esta vez. Uno de ellos preguntó qué significaba ³trueque´. ±Vamos ±le dije a Sam. ±Sam no tiene nada que ver con esto. Cuando me las puse el mundo se volvió de color verde. Se retorció de dolor y rápidamente se las quitó de la cara. Mark dio un paso al frente. Ella no llevaba gafas de visión nocturna y entrecerró los ojos en nuestra dirección. aunque no estaba seguro de si era por lo que me había visto hacer o por los jugadores de rugby que teníamos enfrente. luego me volví hacia los demás±. ±Quiero ir ±contestó Sam. Todos se rieron por lo bajo. sin importar lo que diga. ±Te lo dije ±exclamó sonriendo. Cuando me vean patearte el culo. ±¿Tú crees? Somos ocho contra dos. ±Estás delirando ±le corté. ¿Qué esperas que pase? Has intentado retener a dos personas.

Temía que si apretaba con más fuerza sus hombros se salieran de su sitio. Otro tío arremetió contra mí. Aterrizó con un ruido sordo a un metro y medio. Mark. me lo estáis poniendo demasiado fácil ±les dije±. Agarré al primer tipo y tiré de él por el suelo. le levanté los brazos en una llave. Empujé al segundo tío y sus pies abandonaron el suelo. ambos más grandes que yo. Con tres caídos. ¿me has entendido? Le apreté con más fuerza y gruñó por el dolor. Uno se inclinó. estupefactos. Sentí que Sam se movía hacia Sarah. Cuando di un paso hacia el frente Mark retrocedió y se tropezó con sus propios pies. y temí haberle golpeado demasiado fuerte. Parecía sin vida. Ahora sólo podía ver leves sombras. ¿Quién es el siguiente? El más grande del grupo lanzó un puñetazo que no llegó ni a acercarse a golpearme. ±Esto se ha terminado ahora mismo. pero yo esquivé su puñetazo y le dirigí uno mío a la barriga. Todos ellos se mantuvieron firmes. Me preguntaba cuánto de ello podían ver Sarah y Sam sin las gafas puestas. Una excitación nerviosa se plantó en el centro de mi pecho. Cuando estuvimos en la orilla del arroyo lo levanté por la cinturilla de sus pantalones vaqueros y lo arrojé al agua. pero yo arremetí hacia el frente y lo agarré antes de que pudiera hacerlo. ±Chicos. Yo simplemente lo esquivé y amerizó de cabeza en el arroyo. Las gafas de visión nocturna cayeron al suelo. Se incorporó chapoteando. ±¿Algún voluntario? Dos más alzaron sus manos enfrente de ellos a modo de rendición. Le quité las gafas de la cara y me las puse. cayendo al suelo. el tercero se quedó parado con la boca abierta jadeando como un idiota. ±Lo que sea que tienes contra mí.±Ahora es vuestra última oportunidad ±les repetí. lo dejas ya. y del impulso cayó al agua. Dos de los chicos vinieron hacia mí. Los demás se quedaron clavados. aunque lo contrarresté con tal rapidez que su codo me alcanzó en la cara y la correa de las gafas se rompió. quedaban cuatro. Se dobló sobre sí mismo agarrándose el estómago con las manos. ±Eso te deja a ti sólo. . Se retorció de dolor. ¿Lo has entendido? Tensé mi llave. ±Que así sea ±sentencié. Eso incluye a Sam y a Sarah. Lancé un puñetazo y golpeé al tipo en la mandíbula y éste cayó al suelo como un saco de patatas. Mark se dio media vuelta como si tuviera la intención de correr. Sus erráticas patadas cortaban el aire pero no golpearon nada.

Todo lo que ha sucedido esta noche se queda aquí. ±Asegúrate de decirles a tus amigos lo mismo. hombre. ±¡Lo siento! ±gritó. Ella me abrazó con fuerza cuando llegué hasta donde estaba. le puse un pie en el culo y lo empujé de cabeza al agua. ±Discúlpate. Él tomó aire profundamente. El resto de los muchachos se quedaron observando en shock. ¿me has entendido? ±¡Sí! Lo arrastré para acercarlo a Sarah. Le solté. con Sam a su lado. Sarah estaba de pie en la piedra. ±No dirán nada ±aseguró. Me reí con nerviosismo. ±¡Eres un gilipollas. Lo arrastré hacia el agua. ¿me has entendido? ± ordené. Solté un suspiro de alivio al ver que no le había causado daño grave. ±Dilo como si fuera cierto. Apreté más. si oigo una palabra de ello en el instituto la semana que viene esto no será nada comparado con lo que te sucederá. El tío al que había dejado sin conocimiento se había incorporado y se rascaba la cabeza como si tratara de averiguar qué había sucedido. Mark! ±dijo Sarah. ±Vamos. .±Te lo he dicho. y le cruzó la cara de una bofetada. ±¿De verdad crees que diría nada? ±soltó él. Si ellos se lo cuentan a una sola alma será a por ti a por quien vaya. ±Lo siento ±repitió. Ya has probado lo que decías. con mi voz tan baja que sólo Mark pudo oírme±. ¿Me has entendido? Ni una sola palabra. Lo juro. pero yo lo agarraba firmemente y no había nada que él pudiera hacer al respecto. ±No le vas a decir una palabra de esto a nadie. ±¿Sabes kung fu o algo así? ±me preguntó. Sam estaba sentado sobre una piedra a su lado ahora. Él se tensó.

Caminamos en silencio y recé para que estuviera dándole vueltas a las ventajas de dejarlo pasar. ¿has estado entrenándote en las montañas toda tu vida o qué? No entiendo cómo has hecho eso. aterrado de que la policía se viera envuelta. Es decir. ±Sarah se echó a reír±. y yo tenía la esperanza de que fuera porque en realidad no hubiera podido ver lo que había sucedido. chicos ±dije±. De verdad que no quiero tener que hablar de lo sucedido con la policía. Me refiero a que esta noche ya han perdido varias de las gafas de visión nocturna. Suspiré. Me encogí de hombros en la oscuridad. ±¿Por qué no lo haría después de esto? Ha sido una gilipollez. Es decir. Haría las maletas y saldría de la ciudad a la hora de que Henri lo supiese. ±¿De verdad vas a ir a la policía? El padre de Mark es el sheriff después de todo ±le señalé. Me mordí el labio. Cuando me detuve. Si lo hacía tendría que marcharme. No voy a permitir que se zafe de esto. El trabajo del padre de Mark es hacer respetar la ley. pero yo estoy totalmente a favor de simplemente dejar la cosa así. . Y sí. La luz caía sobre la cara de escepticismo de Sarah. que por una vez la oscuridad hubiera servido de aliada inesperada. ¡qué gilipollas! Espera a que intenten explicárselo a la policía. ±Supongo que sólo tenía miedo de que pudiera sucederte algo. que tal vez él sólo estuviera un poco conmocionado por todo lo ocurrido. no puedo creerlo ±despotricaba ella±. pero puedo saber lo que ha sucedido. ±¿No crees? ±le pregunté±. me gustara o no. incluso cuando su hijo la quebranta. Finalmente avistamos la linde del bosque. ±Eres increíble. Y eso sin mencionar el agua helada« Sarah no dijo nada.±¿Pudiste ver algo? ±No mucho. Tendrán que explicar eso. ±Creo que han recibido su castigo. Las luces llegaban desde el parque. Ninguno de los muchachos nos dirigió una sola palabra. ±Es cosa vuestra. Negó con la cabeza. A los tres metros me di cuenta de que no tenía ni idea de adónde iba. están esos doce años de entrenamiento en artes marciales allá en lo alto de El Himalaya. así que le di las gafas a Sarah para que nos guiara por el camino. Salgamos de aquí. ±Maldita sea. Sarah y Sam me miraron. Sam había estado todo el tiempo en silencio.

±Gracias por esta noche. Estaba claramente nervioso. Por mi cabeza pasaba un millón de ideas diferentes. Yo me encogí de hombros. ±Sí. mirándome fijamente a los ojos. Ella presionó sus labios contra los míos y todo mi interior se volvió de goma. Si había visto algo que no debería haber visto. . O si no me quedaré aquí varada. prolongado. Ella se apartó y los dos nos sonreímos. Nos veremos por ahí. Luego recorrió mis cejas. Sarah me giró la cara hacia ella y recorrió la línea de mi corte con su dedo pulgar. ±Yo sentí lo mismo por ti. con ésta me presionaba suavemente la mejilla. mi madre cree que me fui a la cama hace una hora. No sabía qué decir. mirándonos fijamente a los ojos el uno al otro. Ella sonrió y pude ver sus ojos brillando a la luz de la luna. y voy a irme antes de que ella se asegure de que estoy en mi cuarto. Trataría de hablar con él al día siguiente. Ella se movió hacia mí y cuando me di cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir se me quedó la respiración atrapada en la garganta. ±Supe que eras especial la primera vez que te vi ±dijo ella. Él asintió. ±Bueno. lo convencería de que su vista le había jugado una mala pasada. Sentía las piernas flojas y apenas era capaz de mantenerme en pie. creo que será mejor ir a ver si Emily está todavía aquí ±sugirió Sarah después de unos diez segundos±. ±No iba a dejar que él te asustara. Durante los primeros segundos estuve perdido en la sensación de sus labios sobre los míos y en la idea de estar con esta chica preciosa. Mi primer beso.±Creo que él tiene razón ±estuvo de acuerdo Sam±. Ella subió la mano y me besó de nuevo. Estaré metido en una buena mierda. Sam se alejó rápidamente. Fue un beso suave. Sin más palabras. ±¿Vives cerca? ±pregunté. Luego ella se apartó y sus ojos me abarcaron. sin decir nada. Probablemente nunca había estado metido en una pelea y desde luego nunca en una donde lo retuvieran y lo atacasen en el bosque. Sabía que vendrías. pasándolo muy suavemente por mi frente. No quiero tener que sentarme y escribir una estúpida declaración durante la próxima media hora.

Justo después de Halloween. ±Lo sé ±dijo Henri±. con frío. Lanzó la primera pelota al aire. yo sabía que sentía impaciencia por que yo estuviera preparado. pero tenemos que hacerlo de todas formas. Y después de todo lo que había sucedido en el bosque. uno enfrente al otro. con las tablas del suelo crujiendo bajo sus pies mientras yo yacía en mi cama. luego les seguirían profundos suspiros y finalmente noches sin dormir. No sabía cómo se suponía que debía hacerlo. Habíamos trabajado cada día. El remolque iba lleno y aún había una fila de más o menos diez personas que esperaban su turno. con la cálida mano de Sarah en la mía. Eran las cuatro en punto. Él sostenía una pelota de tenis en cada mano. ±Sé que no lo estás. Es por eso que debemos darnos prisa. Aunque él no me lo decía. Empezó con miradas de desconcierto y frunciendo el ceño mientras se mordía el labio inferior. sólo que debía ser capaz de hacerlo. ±Sarah estará aquí a las seis ±le recordé. Yo no podía dejar de pensar en nuestros besos. con tiempo y con práctica. despierto. ±¿Estás listo? ±preguntó. según decía Henri. Suspiré y me miré el reloj. Estábamos de pie en el patio trasero. con una desesperación inherente en la tensa voz de Henri. Cap 15 LA PRIMERA NEVADA LLEGÓ DOS SEMANAS DESPUÉS. una vez el cristal loriano extendió el Lumen por todo mi cuerpo. el suficiente para cubrir la camioneta con finos copos. Nos tomamos de la mano de camino a la carpa. la sonrisa no abandonó mi cara. separados por unos tres metros. Sólo un ligero polvo. ±De verdad que no estoy de humor hoy ±lo avisé. .±Estoy seguro de que ella está aquí ±le contesté. Henri comenzó mi verdadero entrenamiento. El quinto tractor traqueteó a través del sendero. sin falta. De manera que así estábamos ahora. Y en vez de dejarme descubrirlo por mí mismo ±como hice con mis manos± Henri parecía empeñado en sacar el poder de la caverna en la que fuera que estaba hibernando. lluvia y ahora nieve. ±Más listo que nunca. y cuando alcanzó su cenit traté de convocar un profundo poder dentro de mí para evitar que cayera. Telequinesia. Todo Guardián desarrollaba la habilidad de mover objetos con la mente.

±¿Qué? ±le pregunté. Intenté detenerla pero. pero no hubo suerte. ±Hoy no lo estoy sintiendo. simplemente cayó. Una mirada angustiada con un dejo de miedo. luego suspiró. desesperación y decepción. Traté de moverla. sino su mirada. Utilicé todas las fuerzas en mi interior para hacer que la maldita cosa se moviera un solo centímetro a la derecha o a la izquierda. ±Tal vez mañana. de detenerla. salió corriendo hacia ella. la atrapó y se alejó. No era el duro entrenamiento de Henri lo que me fastidiaba. rebotando dos veces. artes marciales combinadas±. No sabía si sólo estaba preocupado por los progresos o si era por algo más profundo. Bernie Kosar. seguida de elementos de compostura ±mantener la calma bajo presión. pero aquellas sesiones se estaban . ±Llegará a su debido tiempo ±señalé. lucha libre. luego quedó inerte en el césped cubierto de nieve. por supuesto. Tras nuestro entrenamiento yo estaba cubierto de sudor. control mental. Más allá de las prácticas de telequinesia. Él volvió a negar con la cabeza. Me estaba contagiando su humor y su impaciencia. barro y nieve derretida. cómo ver el miedo en los ojos de un oponente y luego saber la mejor manera de sacarlo a la luz. que había estado observándonos. Henri negó con la cabeza y tensó los músculos de la mandíbula. Él lanzó una segunda bola. Observó a Bernie Kosar marcharse con la pelota. Esta también golpeó el suelo. Luego la lanzó por los aires. Henri me había apretado más de lo normal ese día y había venido a mí con una agresividad que sólo podía derivar del pánico.La pelota cayó al igual que lo habían hecho las más o menos mil precedentes. Se acercó y cogió otra pelota. Dejé escapar un profundo suspiro. sin interrupción alguna. ±Tal vez mañana ±dije. Henri asintió y miró al suelo. ±Otra vez ±mandó Henri. la mayoría de nuestras sesiones las pasábamos instruyéndome en técnicas de combate ±lucha cuerpo a cuerpo. ±Sigamos intentándolo.

¿qué pasa? ±le pregunté. ±¿A qué te refieres? ±No te va a gustar. emocional y psicoló-gicamente. Le quité el abrigo y lo colgué cuando estuvimos dentro. con la cabeza sobre mi hombro. Nos tomamos de la mano y ella se echó contra mí. Él alzó la mirada y contempló las estrellas. Puede que afuera hiciera frío y hubiera tormenta. ±Seguí a Henri al exterior. No me parece seguro. . Henri estuvo en silencio la mayor parte de la cena. pero Henri permaneció casi todo el tiempo mirando abstraído por la ventana. ±No lo sé. Se llevó a Bernie Kosar con él y yo estuve agradecido por la intimidad. Está comportándose de forma extraña. Cuando todo estuvo listo los tres nos sentamos y comimos juntos. Vengo enseguida. Preparamos pechugas de pollo al horno con patatas y verduras al vapor. Henri rara vez levantaba la mirada de su plato. y todo salió mucho mejor de lo que esperaba. Sarah y yo le observamos marcharse.haciendo agotadoras. Bernie Kosar estaba sentado a su lado con la cabeza en su regazo. ambos cubiertos con una manta sobre ellos. Tan pronto como empezamos a cocinar Henri agarró su chaqueta y se fue de paseo. y fue idea suya que preparáramos la comida antes de que tuviéramos que hacerlo en clase. voy a ver cómo está. Sarah y yo rompíamos el incómodo silencio con temas sin importancia. Sarah llegó justo a tiempo. A mitad de esta Henri se levantó con un suspiro y se encaminó al exterior. Salí afuera y la besé cuando se acercó al porche delantero. Cuando terminamos de cenar Sarah y yo lavamos los platos y nos retiramos al sofá. como el instituto o las películas que íbamos a ir a ver el sábado siguiente. ±Hay algo que no va bien ±dijo. sólo lo hizo para elogiar lo maravillosa que era la cena. ±Está bien. mirando hacia la oscuridad. ±Ha estado realmente silencioso durante la cena. ±No sé cuánto tiempo deberíamos quedarnos aquí. Suéltalo. ±Bueno. ±¿Tu padre está bien? ±preguntó Sarah. Sarah se había traído una película y la vimos en nuestra pequeña televisión. pero en nuestro salón se estaba calentito y a gusto. Estábamos a una semana de nuestro parcial de Economía Doméstica. Se me cayó el alma a los pies y me quedé en silencio. Él estaba de pie en el porche. ±Sí.

±Lo he hecho respecto a lo que importa. ±Eso no es todo ±continuó Henri. Puedo sentirlo. nunca tarda más de una semana después. ±¿Y? ¿Qué me estás diciendo? ±No sé lo que podemos esperar a partir de ahora ±reconoció. Observé cómo nevaba. Su mirada estaba llena de inquietud y le atravesaban la frente arrugas de preocupación. Puesto que ya no estamos en el planeta. Y si no podemos derrotarlos. Henri me miró enarcando una ceja. Fue hasta el final del porche y colocó las manos sobre la barandilla. Empezaron a caer nuevos copos de nieve. mucho menos derrotarlos. Y si eso es así. ±Supongo que lo veremos. Él suspiró. Él asintió. ±Ya deberías haber desarrollado la telequinesis. no tenemos esperanza de luchar con los mogadorianos. Casi siempre llega con el primer Legado. ±Sabía que no querrías. ±Sabía que no lo era. ±No te ofendas. John. Yo estaba de pie junto a él. aliviado puesto que eso podría suponer el fin de nuestros traslados y podríamos asentarnos finalmente. nunca seremos capaces de regresar. ±Nos hemos mantenido ocultos. Siempre ha sido así. y cuando lo hace. No creo que estemos a salvo aquí.±Están desesperados. pero no pienso que te hayas mantenido a la sombra precisamente. moteando de un resplandor blanco lo que por lo demás era una noche oscura. ±No quiero marcharme. Muy rara vez aparece después. no sé si el resto de tus Legados llegarán alguna vez. incapaz de decidir si debería estar preocupado o aliviado. ±Tus Legados vienen de Lorien. Henri . Lo miré atentamente. y creo que se están acercando. e hizo una pausa±.

nos matarán a los dos. al igual que Henri. Podrías tener amigos. ¿no? ±La verdad es que no ±reconocí±. Y si nos descuidamos y nos establecemos. podía sentirlo en plena noche cuando se me ponía el vello de punta en los brazos. Intenté alcanzar un copo de nieve con la punta de la lengua. De algún modo. Suspiré con exasperación. Me vienen cosas de vez en cuando. con la cabeza de Bernie Kosar aún en el regazo.señaló a las estrellas. Y continuaré estándolo hasta el día en que muera. Aunque no es que pueda decir si son cosas que recuerdo o que he visto durante nuestro entrenamiento. ¿No es esa la cuestión? ±Tal vez ±admitió±. Como la mía. sentir todo eso. Cuando los abrí me di la vuelta y vi a Sarah a través de la ventana. Pero que quieras o no regresar no significa que los mogadorianos vayan a dejar de buscarte. luego cerré los ojos e inspiré el aire frío. . Lorien es diferente de la Tierra. puedes estar seguro de que nos encontrarán. Henri se echó a reír. Sabía que tenía razón. en decir al infierno con Lorien y hacer una vida aquí en la Tierra? ±le pregunté a Henri. No espero que lo entiendas. ±Justo allí ±señaló±. Estaba sentada sobre sus piernas. Y tan pronto como lo hagan. Justo allí es donde está Lorien. yo podía. ±¿Alguna vez has pensado en simplemente asentarte aquí. ±Nos fuimos cuando eras bastante pequeño. ±Ya estoy enamorado. No creo que te acuerdes mucho de aquello. ±No creo que te sintieras así si pudieras acordarte. No hay manera de cambiar eso. Por supuesto yo sabía muy bien dónde estaba Lorien sin que me lo dijesen. a billones de kilómetros. Ninguna. Tu familia está muerta. Había una cierta fuerza. Si no fuera por mí tú podrías crear fácilmente una identidad aquí y pasar el resto de tus días formando parte de algún lugar. incluso puede que te enamoraras otra vez. ±¿Alguna vez lamentas el haber estado conmigo durante tanto tiempo? ±¿Lamentarlo? ¿Por qué piensas que lo lamentaría? ±Porque no hay nada por lo que regresar. una cierta tendencia a que mis ojos se desviaran siempre hacia el lugar donde. ±Pero no me acuerdo. En Lorien sólo espera una vida de reconstrucción. mientras me subía un pequeño escalofrío por la espalda aunque no tuviera frío. se encontraba Lorien.

Negué con la cabeza. muchacho. a pesar de que acababa de pasar las dos últimas horas con ella. que estaba de pie en la entrada mitad dentro. ±Te veré mañana ±se despidió ella. pero nunca me había sentido así por nadie. ±¿Qué es lo que crees que me estoy perdiendo? ±Una vida. ±Ni soñarlo ±contestó. una razón que iba más allá de la mera supervivencia. . un beso prolongado mientras le tomaba con cuidado ambas manos con las mías. Tenía razón. y yo lo sabía. ±Sabes a qué me refiero. ahora mismo. Como si flotara en el aire cuando estábamos juntos. No pude evitar sentir una sensación de miedo mientras recordaba las palabras de Henri el día que vino a recogerme ese horrible primer día de clase: ³Simplemente ten en cuenta que podríamos tener que marcharnos en lo que dura un telediario´. Una razón para ganar. Henri le sonrió. Me encaminé de nuevo a la camioneta. como en ese momento. y aterrado cuando estábamos separados. a nuestro ocultarnos. Bernie Kosar salía trotando delante de Sarah. Tú y mis recuerdos sois lo único que me unís al pasado. Sarah daba un propósito a nuestros traslados. Y el saber que yo podía estar poniendo su vida en peligro por estar con ella« Bueno. Henri salió del camino de entrada del porche de Sarah y condujo de camino a casa. Esa es la verdad. podrías formar parte de algún lugar.±Pero aun así. dando un apretón a mis manos. Sin ti no tengo nada. Le di un beso de buenas noches. Después de la película Henri y yo llevamos a Sarah a casa. ±¿De verdad vais a hacer que vea toda la película yo sola? ±nos preguntó. ±Formo parte de algún lugar. junto contigo. ±Dulces sueños. Henri. Justo en ese instante la puerta se abrió detrás de nosotros. eso me aterrorizaba. mitad fuera. ±Tú eres mi vida. Soy parte de Paradise. Cuando estuvimos allí la acompañé hasta su puerta y nos quedamos cerca el uno del otro mirándonos y sonriendo. Ohio.

Sonrió al sentir mi entusiasmo. De su interior surgieron minúsculos destellos de luz. Henri sacó una bolsa de terciopelo. señalando con la mano el Cofre. ±La bola está tomando la forma exacta que tiene Lorien en este momento. comenzando y terminando días a velocidad hipersónica. Las cristalinas bolas eran una réplica de nuestro sistema solar. ±Si no forma parte de mi Legado.Cuando llegamos a casa. Los sostuvo con las manos juntas frente a su cara y sopló sobre las esferas de cristal. Si nos atrapan los mogadorianos. ¿qué hay en la bolsa? ±El sistema solar ±contestó. mientras aquellas más lejanas sólo parecían arrastrarse junto a él. La observamos moverse. Era más o menos del tamaño de una pelota de raquetbol. luego las tiró al aire y todas a un tiempo cobraron vida. Todas ellas dando vueltas. ±Hay algo en su interior que he querido mostrarte desde hace años. La mayor de ellas era del tamaño de una naranja ±el sol de Lorien± y se cernía en el centro emitiendo la misma cantidad de luz que una bombilla. ±¿Cómo es posible? . suspendidas sobre la mesa de la cocina. ±¿En serio? ±le pregunté. Apartó las cosas de la mesa de la cocina y luego se sentó enfrente de mí con la bolsa en el regazo. La cuarta esfera a partir del sol era Lorien. ¿qué está sucediendo? ±pregunté. ¿por qué no me lo has enseñado antes? ±Porque necesitabas desarrollar tu Legado para activarlo. Los dos juntos hicimos saltar la cerradura y él levantó la tapa de tal manera que no pude echar ojo a su interior. vimos cómo su superficie empezaba a tomar forma. Luego alargó la mano y sacó de la bolsa siete orbes de cristal de distintos tamaños. nunca podrán abrir esto ±explicó. Las demás bolas orbitaban a su alrededor. Asintió con la cabeza en silencio. ±Entonces. bajó la tapa y volvió a cerrar el Cofre. ±Y bueno. ±Esto no forma parte de tu Legado. puesto que se parecía a una autosuficiente esfera de lava. pero la última vez que abrimos el Cofre lo metí dentro por el mal presentimiento que he estado teniendo. Las que estaban más cerca del sol se movían con mayor rapidez. La réplica no debía de estar a escala porque en realidad Lorien era mucho más pequeña que nuestro sol. Lo dejó sobre la mesa de la cocina. Henri se metió en su cuarto y salió cargando con el Cofre. Yo no podía esperar a ver qué más había en el cofre.

Es lo que da vida y hace posible los objetos que constituyen tu Herencia. John. Sí. Habían tratado de borrar nuestra civilización. Movimiento de algún tipo. Henri alzó y chasqueó los dedos y los planetas dejaron de moverse. Todo el paisaje era un parche monocromático de gris y negro. luego se atenuaba. el propio planeta. Lo observé. ¿Te gustaría ver lo bella que es toda . No sé qué había albergado la esperanza de ver. ±No. siempre había esperanza. Existe una antigua magia en lo más profundo de su núcleo. ±El planeta aún vive y respira. ±Pero acabas de decir que esto no forma parte de mi Legado. aguardando su momento.±Es un lugar especial. ±Eso no es todo. Se formaron profundas hendiduras montañosas cortando la superficie donde yo sabía que corrieron ríos una vez. Resquicios de verde y azul se propagaron sobre la superficie de la esfera y comenzó a desvanecerse casi de inmediato cuando el vaho de la respiración de Henri se evaporó. y aun así este seguía respirando. Después la superficie se atenuó de tal manera que pudimos ver a través de ella y en las profundidades del núcleo de la esfera comenzó a tomar forma un ligero resplandor. ±¿Qué has hecho? ±Haz brillar tus manos sobre él ±pidió. pensé. pero viene del mismo lugar. después volvía a brillar otra vez como si replicara el latido del corazón de un animal dormido. cualquier movimiento. Esa es la esperanza. Busqué cualquier clase de color. cualquier viento que pudiera soplar sobre la tierra. Pero no había nada. Se encuentra replegado sobre sí mismo. qué era lo que esperaba. alguna pista de fertilidad. Y luego se detuvo. De ahí es de donde proceden tus Legados. Mis esperanzas decayeron. Encontré un extraño placer al verlo resplandecer. John. Brillaba. Acercó el rostro a sólo unos centímetros de Lorien. Pero despertará uno de estos días. ±¿Qué es eso? ±pregunté. como Henri no paraba de repetir. si así lo prefieres. Hibernando. luego rodeó su boca con las manos y volvió respirar sobre él. ±¿Qué te hace estar tan seguro? ±Ese pequeño resplandor justo ahí ±señaló±. Las hice brillar y cuando las sostuve sobre la esfera regresaron el verde y el azul. permaneciendo sólo el tiempo que mis manos brillaron sobre ella. ±Ese era el aspecto de Lorien el día antes de la invasión.

Y justo aquí es donde solía estar el Museo de Exploración de Lorien. La vegetación parecía titilar bajo las ráfagas de viento que yo. si lo que viste de verdad sucedió. mirando de nuevo a la pequeña esfera de cristal que se alzaba a casi un metro sobre la mesa de nuestra cocina±. urgiéndolo a continuar. El planeta estaba verdaderamente vivo. Toda verde y azul. ±Ya sabes. Cohetes que utilizaban para propulsarse una especie de combustible conocido sólo en Lorien ±expuso él y se detuvo. Y eso suponiendo que hubiera vida en él para empezar. Una de las alas del edificio contenía antiguos cohetes que tenían miles de años. con intención de engañar a los mogadorianos. ±Pero si no pudo llegar muy lejos. podía sentir. ±Era un museo enorme. o que no estuviera simplemente vacío. No hay otra explicación para ello. no estoy realmente seguro. que no estuviera lleno sólo de artefactos. Era difícil mirar aquello sin sentirse triste. floreciente. Henri señaló un punto sobre la superficie de la esfera. entonces podría haber llegado hasta aquí. Pero entonces apagué mi resplandor y todo aquello se desvaneció. ±Ajá ±contesté. como estoy seguro que sabrás. bueno. rica y frondosa. Todavía me cuesta creer que eso funcionara. Él volvió la mirada hacia mí. Ahora. dedicado por completo a la evolución del viaje espacial. e incluso si lo hizo. entonces ¿por qué aún estás pensando en ello? Henri negó con la cabeza. Me volví a sentar en la silla. . de vuelta a las sombras de gris. ±¿Qué tienen que ver los museos con nada? ±pregunté. bueno. las naves de esa naturaleza no pueden tripularse por sí mismas. Asentí y miré al punto que él señalaba. Más gris. entonces esta tuvo que haber estado guardada en el museo del espacio. el planeta con vida más cercano aparte de Mogador. Era bella.ella? A veces se me olvida incluso a mí. es de donde despegamos el día de la invasión. ±Luego movió el dedo a un centímetro de ese punto±. de algún modo. Aparecieron leves ondas sobre el agua. Tal vez porque espero estar equivocándome ahora. si aquello llegó a alguna parte. si una segunda nave consiguió despegar y escapar de Lorien durante el fragor de la batalla. ±He estado pensando mucho en lo que viste. Y. que consiguiera llegar muy lejos. Tal vez porque me he equivocado antes. ±Justo de aquí ±apuntó±. Pero creo que tuvo que haber al menos un loriano tripulando la nave porque.

Cap 16 SAM ESTABA EVITÁNDOME. Instado por Henry ±quien estaba desesperado por ponerle la mano encima a la revista de Sam después de rebuscar todo lo que salía en Internet y no encontrar nada parecido a la revista de Sam±. No hubo respuesta cuando llamé a la puerta. Pero no pasó nada. se sentó a mi lado y observó mi reflejo. o se oyera un ruido sordo en la puerta. o siempre se aseguraba de que estuviéramos en grupo. peleándome solo mientras Bernie Kosar observaba desde la cama. Henri me dejó allí después de nuestro entrenamiento del día. me temo que soy inútil. mirándome en él con ambas manos encendidas. me lo puse sobre la cabeza y lo hice volar por la habitación. Y no parece que vaya a ser yo. Sam vivía a las afueras de Paradise en una casa pequeña y humilde. A no ser que volvamos a los tiempos oscuros y yo pueda abastecer al mundo de luz. ¿Tienes algún poder especial? ¿Eres un superperro? ¿Debería volverte a poner la capa para que puedas irte volando por los aires? Siguió moviendo la colita y golpeó el suelo con la pata mientras me contemplaba alzando la mirada. No estaba cerrada con llave y la abrí y pasé adentro. La luz del núcleo de Lorien aún ardía. ±¿Y qué pasa contigo? ±le pregunté a Bernie Kosar±. queriendo que le rascara la barriga. Bernie Kosar rodó colocándose sobre la espalda y mirándome fijamente con grandes ojos. sin camina. así que tenté la puerta. ³No sé cuánto cabe esperar de aquí en adelante´ había dicho Henry hoy. Sólo yo allí plantado con cara de tonto y sin camisa. De otro modo. el magnífico superperro! Se revolvía en mis manos así que lo bajé. . y los objetos que trajimos de allí aún funcionaban. esperando que el espejo se rompiese. Lo levanté. decidí simplemente pasarme por su casa sin preaviso. EN EL INSTITUTO ÉL PARECÍA desaparecer cuando me veía. ±Bueno. Yo le sonreí y él meneó la cola. uno de los dos debería tener superpoderes. Se dejó caer hacia un lado con la cola golpeteando contra el colchón. Bernie Kosar saltó de la cama. ±¡Mira! ¡Es Bernie Kosar. Yo estaba de pie. así que ¿por qué debería terminarse esa magia ahí? ¿Y qué pasaba con los demás? ¿Estaban pasando por los mismos problemas? ¿Estaban sin sus Legados? Saqué músculo frente al espejo y luego golpeé el aire. colega. frente al espejo.Otra noche más de insomnio. Era casi medianoche y no estaba cansado en lo más mínimo.

±Tus manos se iluminaron como linternas. Llevo años practicando artes marciales. ¿Qué pasa? Él se puso en pie. ±Dime qué eres ±dijo. levantando instintivamente las manos frente a mí±. Parecían ser exactamente las mismas gafas. Miré su escritorio y vi que estaba leyendo un ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´. un letrero que rezaba ³ENTRA POR TU CUENTA Y RIESGO´ colgaba de una chincheta. Las pareces estaban cubiertas con pósters. se quitó los auriculares para alcanzar uno de los cajones. que usaba unas gafas tan gruesas como las de Sam. casi de caricatura. tenía un edredón negro con el planeta Saturno repetido sobre toda sus superficie. encorvado sobre un pequeño escritorio de roble. Me asusté con eso. cada cosa estaba meticulosamente colocada en su sitio. y las fotografías familiares de cuando Sam era muy pequeño colgaban de las paredes forradas de listones de madera. esto es una locura! Me metí en una pelea. Pensé que había perdido la cabeza. ±¡Sam. Entonces miré más de cerca. Podías lanzar a la gente por ahí como si no fuesen nada. había un sistema solar. Le temblaban las manos. pendiendo de hilos transparentes. Eso no es normal. con los auriculares puestos. Pensé que Sam perdería la cabeza si viese eso mismo. como si pasara por su casa cada día.El suelo estaba cubierto por una alfombra marrón de jarapa. de su madre y de un hombre que supuse debía de ser su padre. él había visto más de lo pensaba. redondos y brillantes. desesperado. Míralas. haciendo juego con la funda de la almohada. ±¿De qué estás hablando? ±Vi lo que hiciste en aquel bosque. No llevaba puestas sus gafas y sin ellas sus ojos parecían muy pequeños. No eres humano. La puerta estaba medio abierta y eché un vistazo al interior. Y entonces vi a Sam. De él. Aquello me hizo pensar en lo que Henry me había enseñado hacía poco esa semana. ±No seas estúpido ±le dije con las manos aún frente a mí±. Recorrí con sigilo el pasillo hasta que encontré la puerta que debía de ser la del cuarto de Sam. La pistola apuntaba a mi pecho. Su cama estaba hecha. el póster de la película ³Alien´. Había dos de la NASA. Cuando volví a alzar la vista él estaba apuntándome con una pistola. ¿Ves alguna luz? Ya te lo . En mitad de la habitación. el de ³La Guerra de las Galaxias´ y uno que era fluorescente con la cabeza verde de un extraterrestre rodeado por fieltro oscuro. ±¡Eh! ±espeté. sus nueve planetas y el sol. Empujé la puerta para abrirla y él miró por encima del hombro. ±¿Qué tal? ±pregunté de manera informal. Él parecía estupefacto y horrorizado y. La habitación estaba muy limpia.

±¡Le pregunté a Kevin! ¡Dijo que él no llevaba guantes! ±¿De verdad crees que él te diría la verdad después de lo que sucedió? Baja la pistola. ¿Es eso lo que quieres oír? Él me miraba fijamente. ±Deberías. ¿Por qué quieres creer tan desesperadamente en esto? Él negó con la cabeza y devolvió la pistola al cajón. incluyendo en tu único amigo. soy un extraterrestre. Inspiré profundamente. como si lo que acababa de suceder no fuera gran cosa. ±Lo siento ±dijo. ±Sí. ±¡Dímelo! ¿Qué eres? Puse los ojos en blanco. ±¿Te das cuenta de lo estúpido que suena? Deja de comportarte como un loco y baja la pistola. Puede que deba dejarlo un poco. Se encogió de hombros. . ¿En qué demonios estabas pensando? ±En realidad no estaba cargada. Tengo superpoderes. con las manos todavía temblándole. Sam. Ahora deja de apuntarme con esa maldita pistola. Me miró fijamente y pude ver que estaba pensando en lo que le había dicho. Entonces él suspiró y bajó la pistola. En tu vida ves alienígenas y conspiranoias por todas partes. ±¿Qué estás leyendo? ±le pregunté. Me llevó un minuto calmarme y tratar de comportarme despreocupadamente. eran los guantes que llevaba Kevin. ±Sólo más cosas de alienígenas. ±¿Lo que acabas de decir es verdad? ±¿Que estás siendo un estúpido? Sí. nervioso. es verdad. Soy de un planeta de a cientos de millones de kilómetros. Dejé caer mis manos.dije. Estás demasiado obsesionado con esta cosa. ±Pues deberías habérmelo dicho antes ±protesté±.

±¿Dónde las consigues? ±le pregunté. ±Esto es una cosa rara. No obstante. Eché un vistazo a la portada. ±¿Qué? ±preguntó Sam. ±Lo sé. el asunto debe de ser bastante convincente. ±A la gente rara le gusta las cosas raras. La fecha en la parte de arriba rezaba DICIEMBRE. Estaba de pie al final del porche de una casa y era de suponer que estaba en el proceso de tirar la bolsa al bidón. ±Una vez fui a una convención. Aunque toda la publicación estaba en blanco y negro. como si alguien hubiera tomado una foto del vecino desprevenido y luego le hubiera coloreado los ojos con un lápiz de cera. ±Estoy subscrito. ±No lo sé. Me daban ganas de reír. Debía de ser el número más reciente. ¿Puedo verlo? Él me tendió el último ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´ y yo me senté cautelosamente en el borde de la cama.±O simplemente leerlo como ficción en vez de como hechos reales ±sugerí±. las letras ligeramente desalineadas con el papel. y no es que yo esperase que la hubiese teniendo en cuenta que Henri ya había rastreado Internet a fondo. . impresas en folios. No me acuerdo. doce a lo sumo. De nuevo era una mala fotocopia. No era muy gruesa: ocho páginas. Sonrió. Creo que me inscribí para algún concurso o algo así mientras estuve allí. No incluía una dirección web por ninguna parte. Leí el titular del artículo de la parte superior: ¿ES TU VECINO UN ALIENÍGENA? ¡DIEZ MANERAS SEGURAS DE SABERLO! En mitad del artículo había una foto de un hombre sosteniendo una bolsa de basura en una mano y la tapadera del contenedor en la otra. Pensaba que al menos se había calmado lo bastante para no volverme a encañonar con la pistola. ±¿Estás subscrito a alguna otra revista? Puede que tomaran tus datos de contacto de ahí. ¿pero cómo? Sam se encogió de hombros. había cierto resplandor en los ojos del hombre. Era una imagen horrorosa. Siempre he supuesto que allí consiguieron mi dirección. Sam Goode ±afirmé. Simplemente empezaron a llegar un día.

Todas las publicaciones lo tienen. Se parece a algo de Godzilla. Lo hojeé rápidamente. esperando que el artículo de los mogadorianos estuviera en este y no en meses anteriores. ±No sé ±repuso±. ±¿De qué? ±De los alienígenas ±contestó. etcétera. Como tú has dicho. pero esta no. ±Pero yo pensaba que los extraterrestres se parecían a eso ±dije y señalé al póster fluorescente de la pared. . sólo más historias y teorías. Ya sabes. y en todas las cosas. Y entonces lo encontré en la página cuatro. Con un poco de suerte Sam nunca descubriría que le estaba contando la verdad.±Esta es una imagen malísima. veo alienígenas por todas partes. editores. Como has dicho. LA RAZA MOGADORIANA TRATA DE APODERARSE DE LA TIERRA. llevaba en la Tierra ya unos diez años. Los dos nos reímos. ±¿Tienes el número del último mes? Lo tomó del armario. contactos y etcétera. ±¿A qué te refieres? ±Ya sabes. y todo eso. ¿Me creería? Abrí la publicación para buscar la página de la editorial que tiene todo periódico o revista. Eran una raza sanguinaria a la búsqueda de la dominación universal. tú eres un extraterrestre con superpoderes y no te pareces a eso. La raza alienígena mogadoriana. Se rumoreaba que habían aniquilado otro planeta no muy distinto a la Tierra. Podría ser real. del planeta Mogador de la Novena Galaxia. Aunque una parte de mí quería contárselo« Hablarle de mí. ±Tienen que proteger su anonimato ±replicó Sam. ±No hay página de información editorial. preguntas. y estaban planeando descubrir las debilidades de la Tierra en pos de que nuestro planeta fuera el siguiente en ser colonizado. y sonrió como reconociendo lo absurdo del asunto. Sam lo miró y luego se encogió de hombros. donde ha sido impresa. Allí no la había. y yo me pregunté cómo iba a salir de aquella. ±No me lo creo todo de ellos ±señaló±. escritores. de Henri. sobre Lorien« Y me preguntaba cuál sería su reacción. las revistas y periódicos siempre tienen esa página en la que aparece el equipo de redacción.

Luego pensé que los mogadorianos leerían el número y luego se encargarían del problema. ±Eran de mi padre ±apuntó. En todo el tiempo que estuve allí él no llevó ni una sola vez sus gafas. la madre de Sam aún no había llegado a casa. ±¿Alguna vez has necesitado gafas. El mundo se volvió borroso en un instante y me empezó a doler la cabeza casi de inmediato. Le pregunté a Sam dónde estaba ella y él se encogió de hombros como si no lo supiera y su ausencia no fuera nada nuevo. a las ocho en punto. Pero no creí que ese fuera el caso. pero no hubo suerte. y para cenar tomamos comida de microondas. Las tomé de lo alto de su mesa y me las puse. Estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Tres horas después. Y no había Novena Galaxia. levantando el número del mes pasado. Me preguntaba de dónde habían sacado eso. Incluso cuando corrimos el kilómetro en clase de Educación Física se las dejó puestas. ±¡Jesús! ¿De verdad tu visión es así de mala? ±le pregunté. sea cual fuera este. con la espalda apoyada contra la cama y un libro sobre extraterrestres en el regazo.(Más en el siguiente número. ¿por qué las llevas? ±Eran de mi padre. La mayor parte del tiempo simplemente jugamos a videojuegos y vimos la tele. ±Entonces. Lo primero que pensé fue que no había nada más que contar. Miré a Sam. lo que era raro puesto que nunca le había visto sin ellas antes. ±Pero ten cuidado con ella. Esperaba que allí pudiera haber más de lo que Sam ya había contado.) Leí el artículo tres veces. ±¿Te importa prestarme esta? ±le pregunté. Me las quité. alzando la mirada hacia mí. que no se había logrado presentar más noticias. Sam? Él se encogió de hombros. ±En realidad no. Él asintió con la cabeza. No se mencionaba a los mogadorianos. Hojeé el número nuevo dos veces. .

±Sí. ¿verdad? ±Para entonces veré lo que mi padre vio. ±¿En los extraterrestres? ±Sí. ±¿A qué te refieres? ±Desapareció cuando yo tenía siete años. ±¿Crees que de verdad abducen a gente? ±No tengo ni idea. ±No lo sé ±contestó. dejó caer la cabeza y reanudó la lectura. De verdad que no entendía por qué Sam las usaba. ±Tengo la vista acostumbrada a ellas. ±No entiendo eso. Sam? Él levantó la cabeza para mirarme. . Aunque a veces la idea resulte simplemente estúpida. creo en los extraterrestres. ±La mayor parte del tiempo. ¿Por razones sentimentales? ¿De verdad pensaba que aquello merecía la pena? ±¿Dónde está tu padre.Me las volví a poner. Me las quité y las volví a colocar donde las había encontrado. ¿Tú crees que lo hacen? Asintió. ±¿Sabes a dónde fue? Suspiró. Era evidente que no quería hablar de ello. ±¡Guau! No sé cómo puedes siquiera andar en línea recta con ellas puestas. ±¿Crees en estas cosas? ±me preguntó después de unos cuantos minutos de silencio. Supongo que no podemos descartarlo. ±Sabes que eso se cargará tu vista si sigues llevándolas.

¿Cómo no pudo nadie haber visto a su padre ser abducido si el incidente sucedió en mitad de la ciudad? Tal vez su padre tuviera razones para marcharse y orquestó su propia desaparición. pero puede que parte de él de verdad creyera que la última visión de su padre estuviera apresada en aquellas gafas. se adentró corriendo en el bosque y . Iba olisqueando al azar los lugares. No es difícil desaparecer. ±Creo que mi padre fue abducido ±dijo. Lo que me hizo pensar que ya había compartido esa teoría antes. Pero todo lo del repentino interés de Sam por los alienígenas tenía perfecto sentido. Era una teoría difícil de creer. Fue a la tienda a comprar leche y pan. O quizás él creyera que si buscaba lo bastante finalmente encontraría un reportaje que probara que su padre fue abducido. y que la última visión de su padre confirmaría lo que ya estaba en su cabeza. la única luz venía de la pantalla de su ordenador. ±¿Por qué piensas eso? ±Porque él simplemente desapareció. en realidad nada. grabada de algún modo en sus cristales. Tenía miedo de que estuvieras aquí para abducirme.Él alzó la cabeza para mirarme. y nunca más volvió. salí de la cama y dejé mi cuarto para encontrar a Henri sentado a la mesa. pasando revista a los periódicos con el portátil abierto. Simplemente se desvaneció. Una vez satisfecho por que todo estuviera como debía estar. Henri y yo lo habíamos hecho durante diez años. en la parte delantera. Puede que pensara que con persistencia un día terminaría viéndolo él también. y no sólo eso. sino que además podía ser salvado. con alguien cuya respuesta fue menos que amable. Su camioneta estaba aparcada justo afuera de la tienda pero nadie de allí lo vio. El sol aún estaba oculto y la casa a oscuras. y sus gafas estaban sobre la acera al lado de la camioneta. Se puso tenso cuando las palabras abandonaron su boca y la vulnerabilidad fue patente en su cara. ¿Y quién era yo para decir que un día no encontraría esa prueba? ±Te creo ±le dije±. Quizá Sam sólo quisiera ver el mundo como lo hizo su padre. rodeando al trote el perímetro y buscando algo sospechoso. Encendí la luz de la cocina. La abrí y salió disparado al jardín e hizo la patrulla como hacía cada mañana. ±Hizo una pausa de un segundo±. Creo que las abducciones alienígenas son muy posibles. ±¿Alguna cosa? ±Nah. Cap 17 AL DÍA SIGUIENTE ME DESPERTÉ ANTES DE LO NORMAL. Bernie Kosar daba con la pata en la puerta de la entrada.

Todo el asunto con la desaparición de los Miembros del Consejo tampoco tiene sentido. parece extraño. No pueden rastrear los emails. Si algún día regresamos. Hay tanto al respecto que no entendemos. Tenías razón cuando dijiste hace unas semanas que fuimos derrotados con mucha facilidad. Bernie Kosar arañó la puerta y le dejé entrar.. Le he mandado un email. . Me quedé petrificado mirando a Henri. una de ellas me ha llevado a la web personal de un hombre. he tenido algo de suerte. ±Ya sabes. Y eso no tiene sentido. aún se nos escapa algo de la ecuación. ±¿Cómo los envías? ±Los desvío a través de varios servidores en ciudades de distintas partes del mundo. si el artículo hubiera mencionado algo de nosotros. de modo muy parecido a como fue en Lorien. ¿qué pasa si todo esto es una trampa? ¿Qué pasa si sólo están tratando de sacarnos de nuestro escondrijo? Henri asintió. He cotejado algunos de los otros reportajes del mes y he encontrado algunas pistas. ±No te preocupes ±dijo±. ±¿De verdad piensas que deberíamos revolver todo esto? ±le pregunté±. Lo fuimos. ±Bueno. Tenía dos horas antes de tener que estar en clase. de forma que la localización original se pierda por el camino. Pero no era así. y yo haya tenido también las mismas visiones«. Al menos no de la manera que yo los envío. Ya conoces el dicho: quien no conoce la historia está condenado a repetirla. En el reloj del microondas se leía las 5:59. será el doble lo que esté en juego. ±Impresionante.. Y cuando se repita. creo que es imprescindible entender qué fue lo que sucedió para impedir que suceda de nuevo. Iba de su invasión de la Tierra.desapareció. ±¿Y ahora qué? ±pregunté. Incluso el alejarte a ti y a los demás niños de Lorien. Me refiero a que. eso me habría frenado. Había una lupa sobre ellos. el original y una fotocopia que Henri había hecho para guardársela. Y aunque hayas visto lo que sucedió. lo que nunca cuestioné. ±¿Algo excepcional en el original? ±No. Había dos ejemplares de ³Caminan Entre Nosotros´ sobre la mesa de la cocina.

Empecé a correr suavemente. Me puse un pantalón de chándal y una sudadera sobre dos camisetas. ten cuidado ±le pedí. con el perro trotando a mi lado como pensé que haría. El calentamiento me llevó medio kilómetro. Tengo curiosidad por oír lo que sabe esa persona. Puede que el tuyo simplemente se haya retrasado. Creo que lo mejor es pensar en todas las posibilidades. con eso.±Está bien ±dije±. me anudé las botas de deporte y me puse en pie y me desperecé. pero la verdadera razón era que él esperaba que ayudara a la transición de mi cuerpo y que sacara mis Legados de su letargo. Metí en la mochila la ropa que planeaba ponerme en el instituto. ¿crees que merece la pena? Henry se encogió de hombros. chico? . si es que algún día lo hacían. ±¿Preparado para correr. Bajé la mirada a Bernie Kosar. la posibilidad de que volvamos parece cada día más escasa. Así que. Pero según lo que dijiste el sábado por la noche. Me pregunto qué fue lo que hizo que dejara de investigar. Ahora iba corriendo cada mañana al instituto. Una de dos: o no encontró más información y perdió el interés en la historia. chico? ¡Eh! ¿Te apetece una carrerita? Comenzó a mover la cola y a dar vueltas en círculo. una pastilla de jabón y un bote de champú para poder ducharme cuando llegara allí. Por lo visto Henri creía que el ejercicio extra vendría bien a mi entrenamiento. saliendo del sendero de grava. o alguien dio con él después de la publicación. Salimos por la puerta y nos encontramos con un viento frío y fuerte. ±Aún están los otros cinco ahí afuera. Suspiré. ±Bien. Puede que ellos hayan recibido sus Legados. ±Te veo después de clase. ±Que hagas buena carrera ±se despidió Henri±. junto con una toalla. ±¿Listo para batir la marca. ¿y qué planeas hacer? ±Sólo hacer una llamada de teléfono. Ten cuidado en la carretera. Bernie Kosar ladró nervioso unas cuantas veces. ±Bueno.

Es probable que sea estúpido que las lleve. Yo era la segunda persona en entrar en Astronomía. Creo que tenemos un nuevo ritual matutino.Él no me prestaba atención. Tiré de la mochila. Todo se sentía genial. ¡Sin gafas! ¿Qué sucede? Él se encogió de hombros. con una sensación de júbilo en los ojos. Miré detrás de mí y venía corriendo tan rápido como podía. Henri está esperando. yendo tan rápido como podía. Dejé en la estacada a Bernie Kosar. chico. ±¡Eh! ±exclamé±. Era difícil de imaginar que alguna vez me acostumbrara a que sus . y luego se fue trotando hacia casa. Entonces me volví y Bernie Kosar salió del bosque de un salto a tres metros por delante de mí. Las engulló. entré en el edificio y me dirigí a la ducha. abrí la cremallera y saqué un paquete con unas cuantas tiras de beicon y se las di. Me senté a su lado y sonreí. Me asombraba su total comprensión. ±Okey. colega. Yo me arrodillé y lo acaricié. Me puse en marcha. simplemente seguía trotando a mi lado con la lengua colgando y con aspecto de total felicidad. ¿lo sabías? Cinco minutos después el instituto estuvo a la vista. entonces allá vamos. ya sentado en su sitio habitual en la parte de atrás de la clase. Entonces Bernie Kosar salió disparado hacia el bosque y desapareció de mi vista. los árboles pasaban borrosos. El viento movía mi pelo. corriendo tan fuerte como podía porque era tan temprano que no había nadie allí por ningún lado que pudiera verme. Sam era el primero. Hice un sprint en el último kilómetro. con la lengua a un lado. ±Pensé en lo que dijiste. Entonces me volví. Vuelve a casa. ±Está bien. Entonces me quedé de pie con los dedos entrelazados detrás de la cabeza. ±Buen trabajo. Bernie Kosar llegó treinta segundos después y se sentó a observarme. empleándome. Bajé la mirada y él la alzaba para mirarme. Yo voy dentro ahora. No estaba seguro de si debía parar y esperarlo. ±Eres un perro raro. Me miró durante un segundo. aunque yo le estaba tomando la delantera. metiéndome en la carrera y en un sprint de muerte al poco después. recuperando la respiración.

Cada vez que uno de nosotros miraba al otro empezaba a reír y todo comenzaba de nuevo. pero hoy en vez de ser Sarah la que se sentaba a su lado era otra chica. pero mis padres quieren que tú y tu padre vengáis mañana para la cena de Acción de Gracias. ±Hay algo de lo que tengo que hablar contigo ±me dijo. Lo metió en su mochila. Entró sola. Ella sonrió. normalmente no celebramos Acción de Gracias. Quieren conocerte. ±¡Bang! ±dije. así que supongo que la respuesta es sí. Luego yo también. Le devolví el ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´. Y mis hermanos vendrán de la universidad para pasarlo en casa. Mark fue la última persona en entrar. . Sarah extendió la mano bajo la mesa y me agarró la mano.ojos se vieran tan redondos y brillantes. Creo que era de último curso. La gente se nos quedaba mirando cuando entraba. ±Bueno. Empezó a reírse. ±¡Genial! ±Como sólo somos los dos. ±¿Cómo es que saben de mí? ±¿Cómo crees? La profesora entró en clase y Sarah me guiñó un ojo. Se sentó en su lugar habitual. chicos? ±No estoy realmente seguro ±reconocí. nosotros somos realmente anticuados. ±¿De qué? ±Sé que te lo digo a última hora. y entonces me eché a reír un poco más. Sostuve mis dedos como si fueran una pistola y le di un pequeño codazo. ±¡Ah! Eso sería estupendo. Tengo que preguntarlo. ±¿De qué os estáis riendo. pero sé que no tenemos planes. acercándose despacio a nosotros con cara de desconcierto y se sentó a mi lado. luego empezamos a tomar apuntes. Entonces llegó Sarah. Ninguno de los dos podía parar.

±¿Cómo lo has descubierto? ±Tengo mis métodos. Es desde donde son enviados. ±¿A cuánto está Athens de aquí? ±A dos horas en coche. ±¿Athens? ±Athens. pero ya tengo el número. Me quedé mirándolo. Al otro lado respondió una voz profunda. de inmediato Henri tomó el teléfono y se sentó a la mesa de la cocina. llamaba para preguntar por un artículo del número del mes pasado de ³Caminan entre Nosotros´. Los mogadorianos lo habrían encontrado con tanta facilidad como él. . Es decir. Me monté en la camioneta. Lo que desde luego significaba que la balanza se inclinaba a favor de la segunda suposición de Henri: que alguien dio con el editor antes de que la historia pudiera ser más desarrollada. ±¿Por qué? ±Allí es donde se escriben y se imprimen los números de ³Caminan entre Nosotros´. Cuando llegamos a casa. Yo me senté frente a él y escuchaba. Ohio. no ha sido tan difícil de encontrar con un pequeño esfuerzo. Sabía qué me estaba diciendo. ±Me miró atentamente±.Henri estaba esperándome como era costumbre. ±¿Vas a ir? ±Espero no tener que hacerlo. Primero voy a llamar. está bien. con Bernie Kosar plantado en el asiento del pasajero meneando la colita y golpeando la puerta de su lado en cuanto me vio. ±Sí. ±Está bien. No pude oír lo que dijo. ±Athens ±pronunció Henri. Mandé tres emails e hice cinco llamadas de teléfono. Asentí.

Me dijo que estaría en casa lo bastante temprano para que pudiéramos ir a la cena de Acción de Gracias en casa de Sarah. Y me ha colgado sin más. No hubo una continuación en el número de este mes como había esperado. Henri se levantó a la mañana siguiente e imprimió las direcciones de puerta a puerta desde allí a Athens. siento curiosidad por el artículo sobre los mogadorianos. ±Creo que ambos sabemos qué está pasando. ±Sí ±dijo.Henri sonrió. gracias. ±¿Hola? Henri apartó el auricular del teléfono de su oído. luego hizo una pausa. con el cuerpo tenso y rígido. ±No. ±Ha dicho: ³No vuelva a llamarme aquí otra vez´. ±¿Estás seguro de que esto merece la pena? ±le pregunté. Pero un amigo mío sí. Suspiré. Cuando llegó la réplica la voz sonó trémula y agitada. no estoy subscrito. lo miró y luego volvió a subirlo. Me eché hacia adelante y forcé el oído. Cap 18 DESPUÉS DE DISCUTIRLO DURANTE VARIAS HORAS. ±Tal vez ±admitió. ±Tenemos que averiguar qué está pasando. Después de eso colgó el teléfono y lo puso sobre la mesa. ±¿Hola? ±insistió otra vez. ±No. pero con toda la autoridad y nada de la incertidumbre que normalmente . y me tendió una hoja con la dirección y el número de teléfono del lugar a donde iba. Ohio. Otra pausa. ±Bueno. mirándome. Él asintió con la cabeza. Después se cortó la comunicación.

Y si este hombre los ha visto. ±Me voy ahora. puede que no. Sé lo que diría. se levantó de la mesa y se apoyó en la silla±. pero tenía un mal presentimiento. pero pueden haber cambiado. Pero creo que esto nos ayudará. ¿verdad? Henri sonrió. No sabía por qué. Dudo que esté más de una hora. ±¿Estás seguro de que volverás a tiempo? ±le pregunté. Bernie Kosar y yo salimos al porche delantero y le vimos alejarse al volante. Él se encogió de hombros. Salió encaminándose hacia la camioneta y se metió dentro. ir por delante de ellos. Debería estar de vuelta para la una. ±Sí. lo que me pondrá allí sobre las nueve. ±Aunque sepamos qué aspecto tienen. No me gustaba ni un pelo que fuera a Athens mientras yo me quedaba sentado sin hacer nada en casa. ±Te das cuenta de lo que me dirías tú a mí si los papeles estuvieran a la inversa. Lo dejé. ±Puede que sí. Pero sabía que haría oídos sordos a mis objeciones. hace unos diez años. Quiero descubrir qué ha atemorizado de tal manera a ese hombre. ±Que es precisamente por lo que pienso que no deberías ir. Nos ayudará permanecer ocultos. Quiero saber si se nos ha mencionado. y levanté la hoja de papel con la dirección y el número de teléfono. Ya llevan en la Tierra bastante tiempo. sabremos qué aspecto tienen. ±Entonces. ±Conocíamos qué aspecto tenían cuando nos atacaron. poniendo fin a la discusión. dos a lo sumo. ¿por qué tengo esto? ±le pregunté. lo probaré y lo mataré. John. ±Touché ±dijo. Recogió sus papeles.acompaña al mundo. ±Bueno. si nos buscan a través de algo en lo que aún no hemos pensado. nunca se sabe. Si veo uno. Te veo esta tarde. ±Okey ±contesté. Quiero saber cómo se están camuflando. . No hay garantías de que vaya a ser capaz de matarme ±señaló. para cuando nos los encontremos en plena calle probablemente ya sea demasiado tarde. con la incertidumbre y nada de la autoridad esta vez. ±Ya sabemos qué aspecto tienen.

una camisa de botones y un jersey. Jugué con la videoconsola y navegué por Internet. En realidad sería la primera vez que pasáramos una. Quizás su teléfono estuviera apagado. Ninguna respuesta. Ningún mensaje. Busqué noticias que pudieran estar relacionadas con alguno de los otros chicos. que no era nada especial: unos pantalones caquis. Uno de aquellos en los que el tiempo se ralentizaba y cada minuto parecía que eran diez. y realmente echaba de menos la sensación de calor. la primera vez que me reía en todo el día« Fui a la habitación de Henri y miré en su armario. Algo iba mal. Solía encantarme darme duchas calientes. todo lo que tenía era zapatillas para correr. Podía contarles que la camioneta de Henri se había averiado y que tenía que ir a ayudarle. Henri sabía que la cena era importante para mí. Fue un largo día. y luego envié otro. Tenía un par de mocasines que me quedaban bien. pero sabía que ninguna de ellas era verdad. pensaría un plan. Traté de convencerme a mí mismo de aquellas posibilidades. Me metí en la ducha con la esperanza de que para cuando saliese. Alzó la mirada hacia mí y lloriqueó. No encontré nada. Abrí del todo el agua caliente y no me preocupé por el agua fría en absoluto. Él no contestó. Podía decirles que Henri estaba enfermo y que yo tampoco me sentía bien. abrí el armario y busqué la mejor ropa que tenía.Esperaba que regresara sin problemas. Mandé un mensaje de texto a Henri a mediodía. lo que me alegró. Comprobé el móvil. No sentía nada. Eso significaba que estábamos volando por debajo del radar. Se suponía que estaríamos en casa de los Hart en una hora. Henri nunca había dejado de contestar un mensaje de inmediato. cerrando los ojos y disfrutando del agua golpeando mi cabeza y resbalando por mi cuerpo. Se sentía como si agua tibia corriera por mi piel. Cuando salí de la ducha. Como nos habíamos pasado la vida corriendo. A las dos en punto empecé a preocuparme. pero él se habría puesto en contacto conmigo. lo que era tan ridículo que me hizo reír. Henri estuviese sentado a la mesa de la cocina bebiendo una taza de café. Le di unas palmaditas en la cabeza y regresé a mi habitación. Ver toda su ropa me hizo preocuparme más. Quizás se había quedado sin batería. Se me formó una sensación de nerviosismo y agitación en el estómago. Me quedé bajo el agua caliente hasta que se acabara. Decidí ir a casa de Sarah y si no sabía de Henri para las cinco. Tendría que hacerlo. Periódicamente comprobaba el teléfono. les contaría algo. Me permitió olvidarme de quién y qué soy durante un rato. Hacía que me olvidara de mi vida. Almorcé y di de comer a Bernie. Sin la camioneta decidí que iría corriendo. inquietarme más. Eludiendo a nuestros enemigos. Fui a la puerta principal. donde estaba sentado Bernie. Acababan de dar las tres. Y él nunca se escaquearía. Con suerte él aparecería y podríamos pasar simplemente una bonita cena de Acción de Gracias. Si no era así. Todo mi cuerpo era inmune ahora al calor. mirando por la ventana. Miré el reloj. Seguramente ni rompería a sudar y llegaría más . cada hora parecía que eran veinte. A preocuparme de verdad. Quería creer que simplemente le estaba llevando más tiempo del debido. ningún aviso.

Era increíble sentir el aire frío azotándome en la cara. y me marché. Ella se echó a reír. Sonrió y me saludó con la mano. Cuando llegamos a su dormitorio. Me volví y miré por encima del hombro para fingir que ella estaba hablando a otra persona. Me detuve a unos cien metros de la casa de Sarah. Ella me sonrió y volvió a darme con el puño en el brazo otra vez. guapo! ±saludó ella. patatas dulces. Luego me volví de nuevo y le pregunté si estaba hablando conmigo. Inspiré profundamente y pude oler la comida: pavo relleno. ±Qué tonto eres ±dijo. Esto calmó el filo de mi ansiedad. el mismo sonido que oía cuando sacaba la cabeza por la ventanilla de la camioneta mientras íbamos en carretera. lo que probablemente sería alrededor de los 100 o 110 kilómetros por hora. No me faltaba el aliento en absoluto. abriendo la puerta justo cuando yo ponía un pie sobre su porche. ±¿Está él bien? ±¡Sí. encantado. ±Huele estupendamente ±le dije. ella cerró la puerta y me besó. Debería estar aquí en un rato. era genial. El sonido era fabuloso. Cuando me acercaba a la entrada vi que Sarah estaba mirando a hurtadillas por la ventana. Corrí por los márgenes de los sembrados. no es para tanto! Entramos y me enseñó su casa. un desván donde uno de sus hermanos tenía su cuarto y todas las estancias ±la sala de estar. Me despedí de Bernie diciéndole que volvería a casa más tarde. puesto que las carreteras estarían atestadas por las fiestas. Estaba sorprendido. . Cuando fue hacia la puerta yo volví a tirar de ella hacia mí y la besé de nuevo. Me preguntaba a cuánta velocidad sería capaz de correr cuando tuviera veinte o veinticinco años. Sentaba bien quemar algo de energía. ±He estado deseando hacer esto todo el día ±confesó ella en voz baja cuando se apartó.rápido que con la camioneta. ±No puedo esperar a que llegue la hora de comer. y me dio con el puño en el brazo antes de tirar de mí para acercarme y darme un beso prolongado. ±Y yo estoy deseando volver a besarte más tarde ±le susurré. el comedor. coles de Bruselas y pastel de calabaza. la cocina y la salita familiar± en la planta baja. atravesé el bosque. Me puse un par de veces cerca del límite de mi velocidad. ±¿Dónde está tu padre? ±Se retrasó. La clásica casa familiar con los dormitorios en la primera planta. ±Mi madre ha estado cocinando todo el día. ±¡Eh.

Antes de que nos sentáramos fui al baño e intenté llamar a Henri. estaban viendo el rugby junto a su padre. Comprobé el móvil y aún nada. todos habían jugado a rugby en el instituto. acerca de Henri. Volví a la mesa. La mesa se veía increíble. El Sr. La idea de vivir solo ±con mis Legados desarrollándose. y luego estar preparado para marcharnos a cualquier otro lugar. Sus hermanos. ±¿Has sabido algo de tu padre? ±me preguntó. donde estaban todos ya sentados. Nunca me había encontrado en una situación en la que tanta gente me preguntara tantísimas cosas en tan corto periodo de tiempo. salió directamente el buzón de voz. de quien dije. que ambos compartiéramos una afición y que pudiéramos divertirnos juntos. Yo nunca había estado muy metido en el rugby. Sarah me sonreía desde el otro lado de la mesa. Había flores en el centro. Me preguntaron acerca de mi pasado. Eso me hizo desear que Henri y yo tuviéramos algo más. Les encantaba. Hart. la Sra. Me hacía desear tener un verdadero padre y hermanos con los que compartir la vida. de mi madre«. Hart entró en la habitación. ocultándome solo. muy probablemente durante toda su vida. Justo después de sentarme. con salvamanteles individuales y los servicios meticulosamente situados frente a cada una de las sillas. y su padre. Sin embargo. Era evidente que llevaban años haciendo aquello. El tiempo pasaba lentamente otra vez. además de mis entrenamientos y nuestra vida de huir y ocultarnos. animando o gruñendo dependiendo de lo que sucediera en el partido. esto«. En el descanso la madre de Sarah nos llamó para cenar. Se había quitado el delantal y llevaba una bonita falda y un suéter. Siente mucho las molestias ±mentí. que habían venido a casa desde la universidad para pasar el fin de semana. como siempre había hecho. Me senté con ellos. Y en el partido de ese día uno de sus hermanos y su padre estaba con un equipo. con cada segundo que pasaba. donde sus dos hermanos mayores. Mantuve el teléfono cerca. y sin nadie que me los explicara o me entrenase. No creía que fuera capaz de comer mucho. Los platos de comida se desplegaban alrededor de la mesa. o que volviera a ver a Henri nunca más. Mi preocupación siempre había sido tratar de encajar allá donde estuviéramos. ±Acabo de llamarle. Se empezó a pasar la comida y tomé una pequeña ración de cada cosa. y era evidente que se lo estaban pasando genial. Toda la familia de Sarah me acribillaba a preguntas. en modo vibración por si llegaba una llamada o un mensaje. Eran casi las cinco en punto y estaba empezando a sentir pánico. lo que me hizo sentir mejor durante medio segundo. de los lugares en los que había vivido. sobre el regazo. que había muerto cuando era muy pequeño. se picaban entre ellos. mientras que su otro hermano estaba con el otro. de seguir solo adelante. mientras Sarah iba a la cocina a ayudar a su madre y a su hermana pequeña con la cena. Se peleaban unos con otros. dejaba de creer que fuera a llegar nada. Ni siquiera tenía idea de si mis respuestas . con el pavo situado frente al puesto del Sr. Esa fue la única respuesta de las que di que era mínimamente un ápice de verdad. está tardando más de lo planeado y ha pedido que no le esperemos. huyendo solo. Hart empezó a trinchar el pavo. Él. de luchar contra los mogadorianos. La cena duró una eternidad.Nos dirigimos escaleras abajo y me llevó a la salita. Supongo que por el modo en el que habíamos vivido Henri y yo. luchar con ellos hasta derrotarlos o que me ellos me mataran± me aterrorizaba. nunca me había metido realmente en nada aparte de nuestra vida.

pero no funcionó. Le dije que estaba preocupado por Henri. y antes del postre. Intentaba imaginar dónde estaba y qué estaba haciendo. pero cuando volvía a alzar la mirada vi que la cámara estaba agitándose en las manos de Sarah. No estaba seguro de qué hacer. mataría a todos esos malditos para hacer que regresara. incluido el contarle que yo era un alienígena y que creía que Henri había sido capturado o asesinado por extraterrestres hostiles que estaban buscándome para poder matarme. Mientras posábamos tuve el impulso desesperado de marcharme. Podía preguntarle a Sarah. Tenía que encontrarlo. Después de la cena. El teléfono sobre mis piernas parecía pesar una tonelada. El pánico regresó. Sólo permanecía allí. Ya estaba muerto por la desesperación. Yo sólo me quedé allí parado en estado de shock. ±¿Está bien? . Lo sentía por su cámara y por el susto que se había llevado ella con aquello. me acerqué a Sarah y la aparté de sus padres. Sarah gritó. Mientras nos reuníamos para las fotografías. Sarah me preguntó si algo iba mal. Si acaso. pero podía ser difícil encontrar el camino. y la única imagen que me venía era de él ante un mogadoriano. sobre todo porque tendría que evitar el tráfico y mantenerme alejado de las carreteras principales. con aspecto aterrado y sabiendo que estaba a punto de morir. confundida. Podía tomar un autobús. ±Acabo de recibir un mensaje de Henri. Me subieron escalofríos por la espalda. pero tengo que irme. pero también estaba entusiasmado porque era evidente que mi telequinesis había llegado. paseando la mirada de mí a sus padres. No era la mejor idea. Tenía la boca abierta y se le llenaban los ojos de lágrimas. mirando directamente a esta mientras trataba de pensar en una excusa que despertara la menor cantidad de preguntas.tenían sentido. Supe de algún modo que era yo quien estaba haciéndolo. y esperaba que no fuera así. me hizo sentir peor. pero eso implicaba una enorme cantidad de explicaciones. Tenía que salir de allí. No vibraba. De verdad que lo siento. empecé a sentir pánico. pero eso llevaría demasiado tiempo. Las sentía calientes. Cuando salíamos. Bajé la mirada a ellas para asegurarme de que no estaban brillando. No lo hacían. Pensándolo rápidamente. La respiración se me quedaba retenida en la garganta y en ese mismo instante la lente de la cámara se resquebrajó haciéndose añicos. pero tenía que hacerlo de tal manera que no hiciese que Sarah o su familia se enfureciese. Henri. Me concentré en la cámara. ¿Cómo podía llegar hasta Athens? Podía correr. Sus padres se apresuraron hacia ella para comprobar si estaba bien. luego tiró la cámara y se quedó mirándola. Ella estaba claramente distraída. Me empezaron a temblar las manos. Sarah nos pidió a todos que saliéramos al jardín trasero para que ella pudiera hacer algunas fotografías. ¿Sería capaz de controlarla? Henri estaría fuera de sí cuando se enterara. Ella trató de calmarme diciéndome que todo estaría bien. que estaban inspeccionando la cámara fotográfica para descubrir qué acababa de pasar. pero no tenía ni idea de cómo o qué podía hacer para detenerlo. Apreté los puños. Si lo tenían los mogadorianos.

±Sí, pero tengo que irme« Él me necesita. ±Ella asintió y nos dimos un ligero beso. Esperaba que no fuese la última vez. Les di las gracias a sus padres y sus hermanos y me marché antes de que pudieran hacerme demasiadas preguntas. Atravesé la casa y tan pronto como salí por la puerta, empecé a correr. Tomé el mismo camino hacia casa que había tomado antes para ir a la de Sarah. Me mantuve alejado de las carreteras principales, corriendo a través del bosque. Estuve de vuelta en pocos minutos. Oí a Bernie Kosar arañando la puerta mientras yo subía a la carrera el camino de entrada. Estaba claramente inquieto, como si también pudiera sentir que algo no iba bien. Me fui directo a mi habitación. Saqué de la mochila el trozo de papel que contenía el número de teléfono y la dirección que Henri me había dado antes de marcharse. Marqué el número. Saltó una grabación: ³Lo siento, el número al que está llamando ha sido desconectado o ya no está en servicio.´ Bajé la mirada al trozo de papel y marqué el número otra vez. La misma grabación. ±¡Mierda! ±grité y le di una patada a una silla, que atravesó volando la cocina llegando hasta la sala de estar. Entré en mi habitación. Salí. Volví a entrar otra vez. Me miré en el espejo. Tenía los ojos enrojecidos; habían aparecido lágrimas pero no derramaba ninguna. Me temblaban las manos. Me consumían la ira, la rabia y un terrible miedo a que Henri estuviera muerto. Cerré los ojos con fuerza y dirigí toda la rabia al fondo de mi estómago. En un repentino estallido proferí un grito, abrí los ojos y extendí las manos con fuerza hacia el espejo, y el cristal se hizo pedazos aunque yo estaba a tres metros. Me quedé mirándolo. La mayor parte del espejo aún seguía sujeto a la pared. Lo que había sucedido en casa de Sarah no había sido una casualidad. Miré los añicos de espejo sobre el suelo. Levanté una mano frente a mí y mientras me concentraba en un fragmento en particular, intenté moverlo. Mi respiración estaba controlada, pero todo el miedo y la furia permanecían en mí. Miedo era una palabra demasiado simple. Terror, eso era lo que sentía. El trozo de espejo no se movió al principio, pero después de quince segundos empezó a temblar. Lentamente al principio, luego con rapidez. Y entonces me acordé. Henri había dicho que normalmente eran las emociones las que desencadenaban los Legados. Seguramente era lo que había sucedido en ese momento. Puse todas mis fuerzas en levantar el pedazo de cristal. Me brotaron gotas de sudor de la frente. Me concentré con todo lo que tenía y con todo lo que era a pesar de todo lo pasado. Me esforzaba por respirar. Con mucha lentitud el fragmento de espejo comenzó a elevarse. Unos centímetros. Estaba a medio metro sobre el suelo, y seguía subiendo, con mi brazo derecho extendido y moviéndose con él hasta que el trozo de cristal estuvo a la altura de mis ojos. Lo sostuve allí. Pensé que ojalá Henri hubiera podido ver aquello. Y en un abrir y cerrar de ojos, se extinguió el entusiasmo de mi recién descubierta felicidad, y regresaron el pánico y el miedo. Miré el fragmento, la manera en la que reflejaba la pared recubierta de paneles de madera con aspecto anticuado y destartalado sobre el cristal. Madera. Antigua y destartalada. Y entonces mis ojos se abrieron más de lo que lo habían hecho en toda mi vida.

¡El Cofre! Henri lo había dicho: ³Sólo nosotros dos juntos podemos abrirlo. A menos que yo muera; en tal caso podrás abrirlo tú solo.´ Tiré el trozo de cristal y salí a la carrera del cuarto para entrar en el de Henri. El Cofre estaba en el suelo, junto a su cama. Me hice con él, corrí hacia la cocina y lo solté sobre la mesa. El cierre con la forma del emblema de Lorien estaba devolviéndome la mirada. Me senté a la mesa y me quedé mirando la cerradura. Me temblaba el labio. Traté de tranquilizar mi respiración pero fue inútil; mi pecho subía y bajaba como si acabara de terminar los cien metros lisos. Me daba miedo sentir el clic bajo mi mano. Inspiré profundamente y cerré los ojos. ±Por favor, no te abras ±supliqué. Agarré la cerradura. Apreté con tanta fuerza como pude, conteniendo la respiración, con la vista borrosa y los músculos de mi antebrazo tensados. Esperando el clic. Sosteniendo el cierre y esperando el chasquido seco. Sólo que no hubo clic. Lo solté, me dejé caer en la silla y me agarré la cabeza con las manos. Un pequeño atisbo de esperanza. Me pasé las manos por el pelo y me enderecé. A un metro y medio había una cuchara usada sobre la encimera. Me concentré en ella, extendí una mano por delante de mi cuerpo y la cuchara salió volando. Henri habría estado tan contento. Henri, pensé, ¿dónde estás? En algún lugar, y aún vivo. Y voy a ir a por ti. Marqué el número de Sam, el único amigo además de Sarah que había hecho en Paradise, el único amigo que había tenido, para ser sincero. Él contestó a la segunda señal. ±¿Diga? Cerré los ojos y me pellizqué el puente de la nariz. Inspiré profundamente. El temblor había regresado, si es que había desaparecido alguna vez. ±¿Diga«? ±volvió a decir otra vez. ±Sam. ±¡Hey! ±saludó entonces±. Suenas fatal. ¿Estás bien? ±No. Necesito tu ayuda. ±¿Qué? ¿Qué ha pasado? ±¿Hay alguna manera de que tu madre te acerque?

±Ella no está aquí. Está haciendo turno en el hospital porque le pagan el doble en festivos. ¿Qué pasa? ±La cosa va mal, Sam. Y necesito ayuda. Otro silencio, después: ±Llegaré allí tan rápido como pueda. ±¿Estás seguro? ±Te veo ahora. Colgué el teléfono y dejé caer la cabeza sobre la mesa. Athens, Ohio. Era donde estaba Henri. De alguna manera, de algún modo, era adonde yo tenía que ir. Y tenía que llegar allí rápido. Cap 19 MIENTRAS ESPERABA A SAM, DI VUELTAS POR TODA LA CASA levantando objetos inanimados en el aire sin tocarlos: una manzana de la encimera de la cocina, un tenedor en el fregadero, una pequeña maceta al lado de la ventana de la fachada... Sólo podía levantar las cosas pequeñas, y estas se elevaban en el aire con cierta timidez. Cuando lo intentaba con algo más pesado ±una silla, una mesa± no sucedía nada. Las tres pelotas de tenis que Henry y yo usábamos para entrenar estaban dentro de una cesta al otro lado de la sala de estar. Atraje una de ellas hacia mí, y cuando cruzó su línea de visión, Bernie Kosar se puso alerta. Entonces la lancé sin tocarla y él empezó a correr detrás de ella; pero antes de que pudiera alcanzarla, la retiraba, o cuando sí conseguía atraparla, se la sacaba de la boca, todo mientras estaba sentado en el sofá de la sala de estar. Aquello mantenía mi mente apartada de Henri, del daño que podía estar sufriendo y de la culpabilidad por las mentiras que había tenido que contarle a Sam. Le tomó veinticinco minutos recorrer en bicicleta los seis kilómetros y medio que había hasta mi casa. Le oí acercarse por el camino de entrada. Saltó de la bici y esta se estrelló contra el suelo mientras él entraba corriendo por la puerta principal sin llamar, y sin aliento. Su rostro estaba surcado de sudor. Miró a su alrededor y examinó el lugar. ±Entonces, ¿qué es lo que pasa? ±preguntó. ±Esto va a sonarte absurdo ±le advertí±. Pero tienes que prometerme que me tomarás en serio. ±¿De qué estás hablando?

¿De qué estaba hablando? Estaba hablando de Henri. Él había desaparecido debido a una negligencia, la misma negligencia contra la que siempre había predicado. Estaba hablando del hecho de que cuando Sam le apuntó con una pistola, le había dicho la verdad. Yo era un alienígena. Henri y yo habíamos venido a la Tierra hacía diez años, y estábamos siendo cazados por una malévola raza de alienígenas. Estaba hablando de Henri y de cómo él pensaba que podía esquivarlos de alguna forma al entenderlos un poco más. Y ahora él se había ido. De eso es de lo que estaba hablando a Sam. ¿Lo entendería? Pero no. No podía decirle a él nada de estas cosas. ±A mi padre lo han capturado, Sam. No estoy del todo seguro de quién, o qué es lo que le están haciendo. Pero algo le ha ocurrido, y creo que lo mantienen prisionero. O peor. En su rostro se desplegó una sonrisa. ±¡Venga ya! ±dijo. Negué con la cabeza y cerré los ojos. La gravedad de la situación hacía que de nuevo fuese difícil respirar. Me volví y miré suplicante a Sam. Los ojos se me llenaban de lágrimas. ±No estoy bromeando. El rostro de Sam se volvió desolado. ±¿Qué quieres decir? ¿Quién lo ha capturado? ¿Dónde está él? ±Él seguía la pista al escritor de uno de los artículos de tu revista y eso lo llevó a Athens, Ohio, y fue allí hoy. Fue allí y no ha vuelto. Su teléfono está apagado. Algo le ha sucedido. Algo malo. Sam pareció aún más confundido. ±¿Qué? ¿Por qué le interesa eso? Me estoy perdiendo algo. Es sólo una estúpida publicación. ±No sé, Sam. Él es como tú« Le encantan los extraterrestres, las teorías de conspiración y todo eso ±le contesté, pensando rápidamente±. Siempre ha sido una estúpida afición suya. Uno de los artículos despertó su interés y supongo que quería saber más y eso lo impulsó a ir. ±¿Fue el artículo sobre los mogadorianos? Asentí con la cabeza. ±¿Cómo lo sabes? ±Porque parecía que había visto un fantasma cuando se lo mencioné en Halloween ±dijo y negó con la cabeza±. Pero, ¿por qué habría de importarle a nadie que él pregunte por un estúpido artículo? ±No lo sé. Es decir, me imagino que esa gente no es la más cuerda del mundo. Probablemente

pero no lo creo. no tengo ni idea de cómo llegar a esta dirección una vez estemos allí. Ojalá hubiera podido decirle la verdad. lo que daría a los mogadorianos la oportunidad de moverse. sé vagamente cómo llegar a Athens. . Tomé el trozo de papel con la dirección y el número de teléfono de adonde había ido Henri. ¿qué pasa si simplemente se ha retrasado. Tal vez hayan pensado que era un alienígena. la misma razón por la que tú me apuntaste con una pistola. Sin embargo. En el peor de los casos Henri sería interrogado.sean paranoicos y delirantes. pero no lo creo. puede que le tomaran las huellas dactilares. Y si le están haciendo daño. Eso es todo lo que puedo decir. ¿Tienes alguna idea de dónde está? Él miró el papel y luego a mí. ±Tal vez. Aquí algo no va bien. ±Aquí es donde ha ido hoy ±le dije±. la muerte sería inminente. ±Puede que tengas razón. Sam miró la hoja de papel. entonces estamos perdiendo el tiempo. Sam se encogió de hombros. Se mordió el labio y permaneció en silencio quince segundos. Se suponía que estaría en casa hace horas. o si su teléfono se ha roto? Él podría estar de camino a casa ahora mismo. y no tengo días. ±Puede que te tomen en serio. ±¿Llamar a qué policía? ¿Los de Paradise? ¿Qué crees que harían si les cuento la verdad? Llevaría días que me tomaran en serio. Me levanté y me encaminé a la mesa de la cocina. ±¿Y por qué no puedes llamar simplemente a la policía y contarles lo que ha pasado? Me senté en el sofá pensando en la mejor manera de responderle. que en el mejor de los casos si la policía se veía envuelta eso significaría que Henri y yo tendríamos que marcharnos. Y una vez que nos encontraran. Además. meterse en lenta burocracia. Negué con la cabeza. y tengo que llegar allí lo antes posible. ±Tal vez se ha visto envuelto en un accidente. Se suponía que debía estar en casa para la una y su teléfono está apagado. ±Bueno. ±¿Quieres ir allí? ±No sé qué otra cosa hacer.

No pude evitar sonreír también. Lo que me preocupa es el transporte. No había una pizca de vacilación en su rostro al sugerir que condujéramos ilegalmente hasta una población a dos horas de allí. sin mencionar que ninguno de los dos sabía conducir y no teníamos ni idea de qué esperar una vez llegáramos.±Puedo imprimir las direcciones de Internet. Y luego está la ley. Sam estaba metido de lleno. Está en el garaje. ±Espera. Sam asintió con la cabeza. Tengo unos ciento veinte dólares en mi habitación. ¿Estás sugiriendo que conduzcamos nosotros mismos. yo iría al segundo. Miré a Sam. si realmente crees que tu padre está metido en problemas. ±¿Qué camioneta? ±Me refiero a la camioneta de mi padre. dos horas hasta Athens? El rostro de Sam se torció con una sonrisa maliciosa. vayamos en la camioneta a Athens ±dije. ±¿Cuánto tiempo ha estado allí? ¿Aún sigue funcionando? ±Ocho años. Pero ¡sí!. no se ha tocado desde que él desapareció. ¿Por qué no seguiría funcionando? Estaba casi nueva cuando la compró. Eso no me preocupa. ±Sabes que vamos a meternos en un buen marrón si nos pillan. pero no tengo ni idea de a quién pedírselo. De hecho era idea suya. ±Podemos tomar nuestra camioneta. ±Mi madre va a matarme. ±Eso es exactamente lo que estoy sugiriendo. Todavía la tenemos. ±Está bien. ¿verdad? Ninguno de los dos tiene permiso de conducir. y puede que te mate a ti también. ±¿Hablas en serio? Él asintió con la cabeza. Lo miré. . déjame entenderlo bien. tú y yo. Puedo pagar a alguien para que nos lleve. ¿qué otra opción tenemos? Si los papeles se invirtieran y fuese mi padre el que estuviese en problemas. Me eché hacia adelante en el sofá. No es que haya un montón de taxis en Paradise. Ohio. Y sin embargo.

±Sólo quiero estar preparado. una estaca de madera. pero tiene una consistencia más gelatinosa. ¿verdad? ±le advertí a Sam cuando regresó. Él se subió a su bicicleta y trató de pedalear tan rápido como pudo. una pella de Silly Putty* y una navaja. Había un crucifijo. Luego recorrí la casa. Hoy en día es un juguete para niños. unos cuantos dientes de ajo. un martillo. Eché un vistazo dentro de ella. La puso sobre la encimera de la cocina y se fue a cambiarse de ropa. ±Sí. ±Te das cuenta de que esa gente no son vampiros. pero no se encontraba en muy buena forma. registrándolo todo como si fuera la última vez que lo fuera a ver. ±¿Quieres ir detrás en la bicicleta? ±Monta tú. Bernie también nos seguía. Sam estaba empapado en sudor. Para cuando llegamos a su casa. ¿para qué demonios es la Silly Putty? Se encogió de hombros. Me cambé de ropa en el cuarto de baño y saqué de mi mochila las indicaciones para llegar al .Metí mi teléfono en la mochila y me aseguré de que todo estuviese cerrado y en orden. Probablemente sean locos. pegajosa y elástica. Yo corría unos metros por detrás y fingía estar sin aliento. ±Y aunque estuviéramos cazando vampiros. es una clase de polímero de silicona. Tomaba cosas y después las volvía a dejar en su sitio. pero estaba nervioso y aquello me proporcionaba una sensación de calma. pero nunca se sabe. Nos marchamos. A simple vista es similar a la plastilina. Entró corriendo en su cuarto y volvió a salir con una mochila. creado originalmente por accidente durante la investigación de potenciales sucedáneos del caucho para su utilización en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Después de cinco minutos estaba listo. ±Vamos ±le dije a Sam. como has dicho tú antes. Era una idea estúpida y sabía que estaba siendo un completo sentimental. ±¿Qué pasa con tu asma? ±Creo que estaré bien. yo iré corriendo a tu lado. * De la marca ³Crayola´. Le eché agua en un cuenco a Bernie Kosar e inmediatamente este empezó a beber a lengüetazos.

±¡La camioneta de mi padre! ±exclamó Sam con orgullo±. ±¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que se quitó esta lona? ±No se quita desde que mi padre desapareció. ±Nuestra carroza de oro ±le dije±. Tomé una de las esquinas y Sam la otra. Tiré mi mochila en la plataforma trasera.sitio. Yo abrí la puerta del garaje. De los tableros que había en la pared colgaban varias herramientas oxidadas por la falta de uso. Sam tenía los nudillos blancos de apretar las manos sobre el volante en la . en el interior sólo había espacio para dos personas. Él inspiró profundamente y después. Sácala y yo cierro la puerta. Levantó el pie del freno y entonces avanzó los centímetros que quedaban hasta salir totalmente. ¿Tienes las llaves? Él fue a un lado del garaje y cogió un juego de llaves de un gancho que había en la pared. que estaba oscuro y olía a gasolina y a seca hierba cortada. ±Yo también lo creo. tímidamente. Sam se quedó mirando la camioneta. Él bajó la ventanilla. ±Nop ±respondió. con los ojos muy abiertos y una sonrisa en la cara. cubierta con una gran lona azul y una espesa capa de polvo. o puede que para un tercero en caso de no importarle viajar en el incómodo asiento del centro. La camioneta era pequeña y de color azul oscuro. Cerré la puerta del garaje detrás de él. Sam encendió la luz. Bernie Kosar se subió de un salto por su cuenta y yo me senté a su lado. Después de todos estos años« sigue exactamente igual. y luego abrió la puerta del conductor y se puso al volante. de forma que brillaba como si la hubieran encerado recientemente. ±¿Quieres jugar a papel. ±Creo que mi padre estaría orgulloso de verme conducirla ±dijo. hasta sacarla del garaje. y juntos la retiramos y la dejé en un rincón. ±Aún no estás completamente fuera ±le avisé. Sonreí. Sería perfecto para Bernie Kosar. Pisó el freno demasiado pronto y la camioneta se detuvo bruscamente. La camioneta se encontraba en el centro del garaje. centímetro a centímetro. piedra o tijera para ver quién conduce? ±le pregunté. El motor arrancó con dificultad y finalmente se puso en marcha. con lentitud puso la camioneta en movimiento. Luego salí de la casa y entré en el garaje. Nada del polvo de los últimos ocho años había llegado a la camioneta.

Se tensaba cada vez que un vehículo pasaba en dirección opuesta. ¿Qué camino tomo cuando salgamos del camino de entrada? ±¿De verdad vamos a hacer esto? ±Sí ±confirmó. El chico estaba tenso e inclinado hacia adelante. lento al principio y luego ganando velocidad. ±Estoy cagado de miedo ±reconoció Sam. ±Está bien. con las patas traseras en mi regazo.posición de las diez y diez. entonces miró a ambos lados y giró tomando la carretera. pero después de un kilómetro y medio comenzó a extenderse una sonrisa en su rostro y se echó hacia atrás. ±Entonces. Él tomó aire profundamente. La camioneta salió del camino de entrada a trompicones. Luego se puso en marcha de nuevo y más lentamente esta vez condujo hasta detenerse al final. Hizo un giro. levantando el pie del freno cuando dijo la última palabra. giraremos a la derecha ±le dije±. ±Yo también. lo que hizo de inmediato. Bajé la ventanilla lo suficiente para que Bernie Kosar pudiera sacar la cabeza. Los dos nos abrochamos los cinturones de seguridad. ±Y« ¡allá« vamos! ±dijo. ±Esto no es tan difícil. pero después de un rato se relajó y prestó menos atención a los otros vehículos. Una vez más. ±¡Aterrorizado! ±Lo harás bien ±le alenté±. Los dos hemos visto hacer esto miles de veces. ±Te sale innato. . lo retuvo en los pulmones y después lo exhaló con lentitud. y luego de frente en dirección a la salida de la ciudad. ±¿Nervioso? ±le pregunté. Él pisó el freno de golpe y nos paramos con un bandazo. Él asintió con la cabeza. Mantuvo la camioneta cerca de la línea pintada en el lado derecho de la carretera. luego otro y en veinticinco minutos nos estábamos incorporando a la carretera interestatal.

±No puedo creer que estemos haciendo esto ±dijo Sam finalmente±. Y luego encontraríamos a Henri. Ni siquiera sé si él está allí. ±¿Crees que estará bien? ±No tengo ni idea ±reconocí. Inspiré profundamente. Esto es lo más loco que he hecho en mi vida. Espero que podamos echar un vistazo y a partir de ahí ya veremos. Cap 20 ¿?? . Nos quedaba una hora y media para llegar a Athens. un edificio de oficinas o qué. Él asintió con la cabeza. ±¿Tienes algún plan para cuando lleguemos allí? ±Ninguno en absoluto. No tengo ni idea de si se trata de una casa. ±Y yo.

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