CONTINUACION CAP 10 - 19

SOY EL NUMERO CUATRO
I AM NUMBER FOUR
Sci-Fi de Jobie Hughes y James Fray 2/27/2011

Soy El Número Cuátro ± I AM NUMBER FOUR Cap 10 BERNIE KOSAR ESTABA ARAÑANDO LA PUERTA DEL DORMITORIO cuando desperté. Le dejé salir fuera. Patrulló el jardín a la carrera con la nariz pegada al suelo. Una vez hubo cubierto las cuatro esquinas, salió disparado por el jardín y desapareció en el bosque. Cerré la puerta y me metí de un salto en la ducha. Diez minutos después salí y él estaba de nuevo en el interior de la casa, sentado en el sofá. Meneó la cola cuando me vio. ±¿Le dejaste entrar? ±le pregunté a Henri, que estaba con su portátil abierto en la mesa de la cocina, con cuatro periódicos amontonados frente a él. ±Sí. Después de un rápido desayuno, salimos. Bernie Kosar salió corriendo por delante de nosotros, luego se detuvo, se sentó y se quedó mirando la puerta del pasajero de la camioneta. ±Eso es raro, ¿no te parece? ±dije. Henri se encogió de hombros. ±Por lo visto está acostumbrado a que le lleven en coche. Déjale entrar. Abrí la puerta, él saltó dentro y se sentó en mitad del asiento con su lengua colgando. Cuando salimos del camino de entrada se subió a mi regazo y tocó con la pata la ventana. La bajé y él asomó medio cuerpo fuera, con la boca aún abierta y el viento haciendo ondear sus orejas. Cinco kilómetros más tarde Henri se detuvo en la escuela. Abrí la puerta y Bernie Kosar salió de un salto por delante de mí. Lo agarré y lo metí de nuevo en la camioneta, pero él volvió a saltar fuera. Lo volví a meter dentro y tuve que contenerlo para que no saliera mientras cerraba la puerta del coche. Estaba sobre sus patas traseras con las delanteras en el borde de la ventana, aún bajada. Le di unas palmaditas en la cabeza. ±¿Tienes los guantes? ±preguntó Henri. ±Sip. ±¿El teléfono móvil? ±Sip. ±¿Cómo te sientes? ±Me siento bien ±contesté. ±Está bien. Llámame si tienes cualquier tipo de problema.

Él arrancó y Bernie Kosar se quedó mirando por la ventana trasera hasta que la camioneta desapareció al doblar la curva del camino. Sentía un nerviosismo similar al del día anterior, pero por motivos diferentes. Parte de mí quería ver a Sarah inmediatamente, aunque la otra esperaba no verla para nada. No estaba seguro de qué le diría. ¿Qué pasaba si no se me ocurría nada en absoluto y me quedaba allí con cara de tonto? ¿Qué pasa si estaba con Mark cuando la viera? ¿Debería saludarla y arriesgarme a otra confrontación, o simplemente pasar de largo y fingir que no había visto a ninguno de los dos? De todas formas, al fin y al cabo los vería a segunda hora. No había manera de evadirlo. Me dirigí a mi taquilla. Mi mochila estaba llena de libros que se suponía debía leer anoche, pero que no llegué a abrir. Demasiados pensamientos e imágenes dándome vueltas en la cabeza. No había logrado apartarlos y era difícil imaginar que pudiera alguna vez. Todo era tan diferente de lo que había esperado« La muerte no era como lo que te mostraban en las películas. Los sonidos, las imágenes, los olores« Tan diferente. En mi taquilla inmediatamente noté que pasaba algo. El tirador de metal estaba sucio. No estaba seguro de si debía abrirla, pero luego inspiré profundamente y tiré del tirador. La taquilla estaba llena hasta la mitad de estiércol y mientras abría la puerta una buena parte de aquello se derramó sobre el suelo, cubriendo mis zapatos. El olor era horrible. De un portazo cerré la puerta. Sam Goode estaba de pie detrás de ésta y su aparición repentina de la nada me sobresaltó. Su aspecto era desolado, llevaba una camiseta de la NASA blanca, sólo ligeramente diferente a la que vestía el día anterior. ±Hola, Sam ±saludé. Él bajó la mirada al montón de estiércol sobre el suelo, luego volvió a mirarme. ±¿A ti también? ±pregunté. Él asintió con la cabeza. ±Voy a ir al despecho del director. ¿Quieres venir? Él sacudió la cabeza, luego se dio media vuelta y se marchó sin decir palabra. Me encaminé al despacho del Sr. Harris, llamé a su puerta y luego entré sin esperar respuesta. Él estaba sentado tras su escritorio, con una corbata estampada con la mascota del instituto, aunque pareciera increíble unas veinte cabecitas de pirata salpicadas por la parte delantera de ésta. Él me sonrió de un modo orgulloso. ±Es un gran día, John ±señaló. Yo no sabía de qué estaba hablando±. Los reporteros de La Gaceta deberían de estar aquí dentro de una hora. ¡Primera plana! Entonces recordé, la gran entrevista de Mark James en el periódico local.

±Debe de sentirse muy orgulloso ±dije. ±Me siento orgulloso de todos y cada uno de los alumnos de Paradise. ±La sonrisa no abandonó su cara. Se echó hacia atrás en el asiento, entrelazó los dedos y descansó las manos sobre su estómago±. ¿Qué puedo hacer por usted? ±Sólo quería hacerle saber que mi taquilla está llena de estiércol esta mañana. ±¿A qué se refiere con ³llena´? ±Me refiero a que la taquilla entera está llena de estiércol. ±¿De estiércol? ±preguntó con confusión. ±Sí. Él se echó a reír. Me quedé desconcertado ante su total falta de consideración, y una oleada de cólera me invadió. Mi cara estaba caliente. ±Quería hacérselo saber para que pudiera ser limpiada. La taquilla de Sam Goode también está llena de eso. Él suspiró y negó con la cabeza. ±Enviaré inmediatamente al Sr. Hobbs, el bedel, y abriremos una investigación detallada. ±Los dos sabemos quién lo ha hecho, Sr. Harris. Me lanzó una sonrisa condescendiente. ±Me encargaré de la investigación, Sr. Smith. No tenía sentido decir nada más, así que salí del despacho y me dirigí al servicio para lavarme las manos y la cara con agua fría. Tenía que calmarme. No quería verme obligado que ponerme otra vez los guantes hoy. Tal vez no debía hacer nada de nada, sólo dejarlo estar. ¿Se terminaría con eso? Por otro lado, ¿había otra opción? Estaba superado y mi único aliado era un estudiante de segundo curso de cuarenta y cinco kilos con afición por lo extraterrestre. Quizás eso no era del todo cierto« Quizás tenía otra aliada en Sarah Hart. Miré hacia abajo. Mis manos estaban bien, sin resplandor. Salí de los servicios. El bedel ya estaba recogiendo el estiércol de mi taquilla y sacando mis libros y tirándolos a la basura. Lo pasé de largo, entré al aula y esperé a que empezara la clase. Se dieron las reglas de gramática, siendo el tema principal la diferencia entre un gerundio* y un verbo, y por qué un gerundio no era un verbo. Presté más atención que el día anterior, pero a medida que se acercaba el final de la clase empecé a ponerme nervioso por la próxima hora. Aunque no porque fuera a ver a Mark«, sino porque iba a ver a Sarah. ¿Me sonreiría otra vez hoy? Pensé que sería mejor llegar antes que

haciendo pausas a veces para consultar un artículo de la revista que había abierto a su lado. Me preguntaba si sería de nuevo su compañero en Economía Doméstica. . (Gerundio: forma del verbo con valor adverbial. Ella vestía una camisa de botones blanca con pantalones negros. En el inglés. Justo en ese momento la puerta se abrió y el Sr. Mark no miró en mi dirección en ningún momento. que estaba a cuatro mesas por delante de mí. salí disparado de la clase y recorrí a toda prisa el pasillo. Voy a tener que arrebatarle a Mark. Me sonrió antes de sentarse. Sam sacó una hoja de papel y empezó a garabatear como un loco. les dimos herramientas para desarrollar el habla y el lenguaje. contemplé su cabello recogido hacia atrás en una coleta. a diferencia del español. cuando todo estaba en movimiento. de ello que no se considere verbo en este idioma. Observábamos el desarrollo de la Tierra. Deseaba que fuera ya la octava hora. Sra. les enseñamos a hacer fuego. Yo miré a Sarah. fue al artículo de su interior y empezó a leer atentamente. Sam lo abrió. Fui el primero en entrar a Astronomía. cuando nada cambiaba. Burton. Yo sabía a ciencia cierta que los lorianos habían visitado la Tierra muchas veces durante la vida de este planeta. El aula se fue llenando y Sam se sentó a mi lado de nuevo. Podía ver la nuca de su esbelto cuello. el gerundio posee valor adjetivo o sustantivo. y debía admitirlo. Tenía el aspecto de haber sido impreso en el sótano de alguien. o puede que quizás el olor procediera de los de Sam. Ella se cruzó de piernas y se sentó recta en la silla. Y aunque nosotros nunca abdujéramos humanos. motivo por el cual nuestro lenguaje era similar a los idiomas de la Tierra. a un nivel básico podía haber algo allí. Éste sacó un folleto de su mochila con el título "Están Entre Nosotros" en la carátula. Yo le devolví la sonrisa. la contemplamos durante las etapas de expansión y abundancia. y a través de eras de hielo y nieve. Burton comenzó la clase. todavía sobre el tema de Saturno. Harris asomó su rostro sonriente. Deseé estar sentado a su lado. Justo antes de que volviera a sonar la campana de aviso Sarah y Mark entraron juntos. Ayudamos a los humanos. ±Siento interrumpir." Antes de anoche yo nunca habría considerado tal teoría. Nunca había conocido a nadie con una fascinación por los alienígenas hasta el punto de leer y tomar notas sobre teorías conspiradoras. Pero Henri creía que los mogadorianos estaban tramando apoderarse de la Tierra. aunque la teoría en la publicación de Sam era ridícula. Yo miré sobre su hombro y leí el titular: "Una ciudad entera de Montana abducida por los extraterrestres. Miré a Sam.ella para poder encontrar asiento y poder verla entrar. La Sra. De esa manera podría ver si ella me saludaba primero. Los periodistas de La Gaceta están aquí para entrevistarlo para el periódico ±anunció lo suficientemente alto para que todo el mundo en la clase pudiera oírle. eso no significaba que nunca se hubiera hecho.) Cuando sonó la campana. eso me habría permitido extender la mano y tomar la suya en la mía. Yo todavía podía oler el estiércol en mis zapatos.

Es probable que esta sea la última oportunidad que tengáis de ejercitaros al aire libre. ¿puede que menos? El ejercicio se sentía genial. A correr el kilómetro. y más allá de ella había algo de bosque que imaginé podía conducir hasta nuestra casa. Después de cambiarnos nos sentamos uno al lado del otro sobre el suelo del gimnasio. ±Lo corrimos la segunda semana de clase. ±¡Cállate! ±protestó. Sam estaba en mi clase. Él llevaba zapatos de deporte. Me preguntaba por lo rápido que podría correr un kilómetro si lo intentaba de verdad. Así que ¡a correr duro! La pista exterior estaba hecha de caucho sintético. ±¿Has corrido esto antes? ±pregunté. Harris dándole una palmadita en la espalda. A mitad de camino empecé a separarme de Sam. Dos minutos. un tanto larguirucho incluso para ser bajito. estaba de pie. firme. Sam asintió con la cabeza. escuchad. Desde el pasillo vi al Sr. La cuarta hora era la de Educación Física. todo rodillas y codos. Vuestros tiempos serán anotados y guardados para cuando corráis el kilómetro de nuevo en primavera. el Sr. El profesor de gimnasia. deseando poder sentarme en el asiento vacío que estaba a su lado. Corrí al lado de Sam a la cola del pelotón. pasé al corredor que iba en cabeza. pantalones cortos y camiseta dos o tres tallas más grande de lo necesario. Luego volví a mirar a Sarah. Esas eran las veces que debía rodear la pista para haber corrido un kilómetro. El viento era fresco y la piel de gallina cubría la longitud de los brazos de Sam. delante de nosotros. . y sin prestar mucha atención. tan rápido como podáis. ±Está bien. cogió su mochila y salió de la clase pavoneándose despreocupadamente. tal vez uno. Cuatro vueltas. ±¿Cuál fue tu tiempo? ±Nueve minutos y cincuentaicuatro segundos.Mark se puso de pie. Wallace. pero no estaba seguro. ±Pensaba que se suponía que los chicos flacos eran más rápidos. Éste trató de eliminarla frotándoselos. con los pies separados con el ancho de los hombros y las manos cerradas en puños sobre las caderas. así que aprovechadla. Rodeaba el campo de rugby. Le miré. chicos. Parecía una cigüeña.

Seguí su mirada. Las bestias de los mogadorianos. Entonces volví a dar la vuelta y la cosa estuvo justo enfrente de mí. ±¿Por qué una ciudad entera sería abducida? . esa es la teoría ±confirmó un tanto tímido. Esperaba que nadie hubiera notado lo rápido que había corrido. pero él estaba mirando detrás de mí. Aparté la mirada y seguí corriendo. parándome cada poco y caminando. criaturas rápidas decididas a matar. y en un instante las imágenes del día anterior regresaron precipitadamente. Estaba fija en el borrón marrón y blanco que aún venía derecho a por mí. Luego troté un poco. Corrí media pista en un sprint a muerte antes de volver a dar la vuelta. pensé. lejos de la pista. Gritó palabras de ánimo. Cuando lo hice vi algo borroso marrón y blanco salir disparado de los arbustos por la entrada a las gradas y dirigirse directo hacia mí. Había pasado veinte segundos. Éste sostenía un cronómetro. Debía de haber cortado atravesando el campo. Su cara estaba de un rojo brillante. Empecé a correr a toda velocidad.Luego disminuí velocidad y fingí agotamiento. Lo había dejado atrás. ±Y pensaba que tenía aquí al campeón de pista del estado de Ohio de este año. Wallance cuando pasé junto a él. No había nada detrás de mí. Él negó con la cabeza a modo de reprobación. con dientes que centelleaban a la luz como hojas de afeitar. ¡Era Bernie Kosar! Estaba sentado en mitad de la pista con la lengua colgando y moviendo la cola. en mi clase. ¿Una ciudad entera de Montana abducida por los alienígenas? Él me sonrió. ±Yo« tengo« asma ±expliqué. ±¡Smith! ¿Qué pasa? ¡Estabas vapuleándoles a todos! ±gritó el Sr. Después me paré y me doblé como si tuviera calambres y no pudiera recobrar el aliento. ±¡Bernie Kosar! ±grité±. ¿qué estabas leyendo hoy en Astronomía? ±le pregunté±. Pasé de largo al profesor. ¡Me has dado un susto de muerte! Reanudé la carrera a un paso lento y Bernie Kosar corrió a mi lado. a veces andando. Mi mente me está gastando una broma. ±Así que. a veces trotando. Cuando empecé la última vuelta Sam me alcanzó y corrimos juntos. Antes de terminar la segunda vuelta ya me habían pasado dos personas. También las había pequeñas. Bernie Kosar se quedó conmigo. Me paré en seco y mi perspectiva se corrigió. Caminé durante un rato. ±Sí. Me encogí de hombros y seguí adelante. Respiré con pesadez para aparentar. como avergonzado.

en serio ±lo animé. tratando de decidir si yo me estaba tomando la conversación en serio. ¿Por qué quieren los extraterrestres abducir humanos? ±Así pueden estudiarnos. y refrenar los impactos negativos de la actividad humana. ±¿De verdad quieres saberlo? ±Por supuesto. ±Como chips para superordenadores y fórmulas para más bombas y tecnología verde*. Miré a Sam. ¿qué razón podrían tener? ±Así cuando llegue el Armagedón sabrán nuestras debilidades y serán capaces de vencernos fácilmente por haberlos descubierto. Me sorprendió su respuesta. ±¿De verdad? ¿Qué tipo de tecnología? ±inquirí. Green Technology. ±No. ±Bueno.Sam se encogió de hombros. Él estaba sonriéndome. ±¿Por qué querrían que nos matáramos entre nosotros primero? ¿Cuál es el aliciente? ±Porque ellos están celosos. pero únicamente por las escenas que aún se representaban en mi cabeza desde la noche anterior. parece que algunos piensan que están esperando a que nos matemos primero entre nosotros. ±¿Pero por qué? Es decir. recordando las armas que vi que usaban los mogadorianos y las bestias enormes. ±¿Celosos de nosotros? ¿Por qué. abreviado como Greentech): aplicación de la ciencia medioambiental a conservar el medio ambiente natural y los recursos. Cosas de esas. (Tecnología verde (en inglés. la teoría es que el gobierno ha estado permitiendo las abducciones alienígenas a cambio de tecnología. ±¿Ya sería fácil para ellos si tuvieran bombas y tecnología muy superior a la nuestra? ±Bueno. por nuestro buen aspecto y fuerza? . no contestó.) ±¿Tecnología verde para la vida de las especies? Raro.

y al segundo de recuperar el aliento recitó todo un montón de otras teorías conspiradonoicas. ±¿Me he perdido algo bueno? ±preguntó ella. una detrás de otra. la mayoría de ellas irrisorias. ±Unos diez minutos de precioso tiempo conmigo ±le contesté con una sonrisa. ±He oído lo de tu taquilla esta mañana.Sam se echó a reír. ±Tienen suerte de que no utilice mis superpoderes y los mande al país de al lado. entró Sarah. . ±Sólo es una afición ±declaró. Llegué a mi solitario puesto. resignado al hecho de que cocinaría solo hoy. ±No. aunque a veces deseara que parase de hablar. claro que no. Asentí con la cabeza. y cuando entramos él trató de venir con nosotros. Pero sé que la han tomado contigo por mí. y lo encontraba divertido. No entendía cómo había sabido dónde estaba yo. ±¿Pusiste tú el estiércol allí? ±pregunté. Benshoff explicó durante los diez primeros minutos y luego nos dirigimos a la cocina. mejor que la última vez que Sam lo corrió. Ella se rió. Los demás lo acariciaron. Cuando comenzó Economía Doméstica Sarah no estaba en clase. Se quedó en la puerta. Ella se echó a reír otra vez. cincuenta y nueve segundos. respirando con dificultad. y tan pronto como lo pensé. ±Algo así. Me caía bien él. Yo fui al vestuario con Sam. Lo siento. Terminamos el kilómetro en ocho minutos. Bernie Kosar siguió a la clase de vuelta al colegio. La Sra. Corrimos en silencio durante un minuto y pude ver que Sam estaba pasando un mal rato. aunque tuve la clara sensación de que estaba guardándose algo. ±¿Cómo has llegado a interesarte por todo esto? Él se encogió de hombros. ¿Podía haber memorizado el camino a la escuela esta mañana durante el viaje? La idea parecía ridícula.

que perdí mi antiguo teléfono con todos los contactos. Me preguntó si yo había dejado a una novia atrás cuando nos trasladamos. nada más. que tal vez podríamos pasar un rato. yo sólo me encogí de hombros.Ella en broma me agarró el bíceps. recordaba formar parte de ellas. Luego la imagen se iba. pensar que ella era mejor que los demás. Al finalizar el último curso. me preguntó por mi móvil. sacudiendo la mano como si me hubiera quemado. . En un determinado momento metí la mano en el horno sin los guantes y saqué la tartera del bizcocho. Mi risa transportada por el viento. Mark no lo había asimilado. sus padres la habían enviado a vivir con su tía en Colorado durante el verano. Cuando regresó a casa rompió con Mark y abandonó las animadoras. con todas las personas. las mariposas en el fondo de mi estómago cuando me precipitaba hacia abajo. Antes de que terminara la clase. y ella sonrió. Mientras refrigerábamos el bizcocho. Nuestro trabajo para hoy era hacer un bizcocho de arándanos. Fuimos hasta el fregadero y Sarah lo abrió hasta que el agua estuvo tibia para ayudar con la inexistente quemadura. ellos tienen suerte. con los que pasaba el rato siempre que estaba en su casa. NORMALMENTE cuando menos las esperaba. A veces eran pequeñas y fugaces ±mi abuela sosteniendo un vaso de agua y abriendo la boca para decirme algo± aunque nunca supe las palabras porque la imagen se desvanecía tan rápidamente como había llegado. A veces duraban más. Le dije que era el número de Henri. Le dije que no. A veces recordaba explícitamente las imágenes de mi pasado. y me dijo que había visto que sólo tenía un número en él. empezó a dar largas caminatas por las montañas. Cuando ella vio mi mano. Cap 11 LAS IMÁGENES VENÍAN A MÍ. Era la novia de Mark. Ella sabía que había empezado a cambiar. Pero otras veces me eran tan nuevas como si nunca jamás hubieran sucedido. Habían salido durante dos años. Cuando empezamos a mezclar la masa. Trabajábamos mientras hablábamos. dándose cuenta de que había mucho más que ser animadora y salir con el quarterback del equipo de rugby. y se hizo la promesa de que iba a ser buena. que sería genial. y amable. ±Cierto. Chico. yo fingí haberme hecho daño. Sarah comenzó a hablarme de su historia con Mark. estos músculos enormes« Tus superpoderes. También empezó a beber y sus notas bajaron. y fingí estar tranquilo. y dijo que esperaba verme allí. me habló de las próximas celebraciones de Halloween en la ciudad. lo que estuvo a punto de desmoronarme. Dijo que lo único que echaba de menos de él eran sus perros. Le dije que sí. Cuando llegó allí. eran más realistas: mi abuelo meciéndome en un columpio. aunque en realidad no sentía nada. DE FORMA ALEATORIA. Ella me vio hacerlo y me preguntó si estaba bien. Luego yo le hablé de Bernie Kosar y de cómo había aparecido de improviso en el umbral de nuestra puerta después de aquella primera mañana en el instituto. aunque por dentro estaba volando. Ella dijo que él la consideraba aún su novia y que creía que iba a volver con él. pero cuanto más tiempo llevaban juntos más se distanciaba ella de sus padres y sus amigos. Se enamoró de la fotografía y tuvo el mejor verano de su vida. Podía sentir la fuerza de sus brazos cuando me empujaba. a hacer fotografías del paisaje con la cámara de su tía. a adoptar algunas de las actitudes de él hacia la gente: ser mezquina y crítica.

Hadley me siguió de nuevo en forma de pájaro. Continué pasando aquello de largo. pero con un pelaje como el de un tigre. luego bajó. Pronunció el nombre de ³Hadley´ y saludó con la cabeza al animal. pero cuando estuve bastante cerca la casa desapareció otra vez. el tipo de traje que yo había visto que llevaban los pilotos. Entonces mi abuelo salió de la casa. Hadley corrió hacia él. y él era uno de ellos. vestido con un traje de caucho plateado y azul que se ajustaba a su cuerpo. Hadley y yo jugamos en el aire. cuando supe que me había alejado demasiado. Así que empecé a volver andando. moviendo su mano a izquierda o derecha. él tratando de hacerme cosquillas con el pico. Luego dio un salto en el aire y. Tú tenías tres años y yo acababa de empezar a trabajar con tu familia. un coche y el árbol. Hubo una vez que él quiso gastarme una broma. Él no podía parar de reírse. . No se parecía a ningún animal que hubiera visto nunca. Hablaban pero yo no entendía lo que decían. y cuando subí la cuesta en mi segundo día la casa no estaba. Éste se agachó. sólo desarrollado por el uno por ciento de nuestra gente. Podía hacerse a sí mismo y a cualquier cosa que tocara desaparecer completamente. podía ver la siguiente: yo era pequeño ±tres años. y el hombre rascó a Hadley bajo el mentón. Él le estrechó la mano al hombre. Venía a tu casa por primera vez desde el día anterior. Su cabeza era redonda. y cerré de nuevo los ojos. extendiendo la resistencia al fuego al resto de mi cuerpo±. Él era más fuerte que yo. Era joven. A cierta distancia se encontraba la casa que antes habría jurado que no estaba allí. cerniéndose en el aire justo lo bastante alejado de mi alcance. ±Tu abuelo podía hacerse invisible a voluntad ±oí decir a Henri. pero no la casa. su cuerpo cilíndrico descansaba sobre patas cortas. Pensé que estaba perdiendo la cabeza. Sus cabezas estaban al mismo nivel. antes de que yo conociera cuáles eran sus Legados. Se veía joven. con mis manos suspendidas sobre las llamas. Había un camino de entrada. Así que seguí andando. Entonces saltó y traté de atraparlo. Cambió a un animal que se parecía a un mono sin cola y se agachó un poco para embestirme. Forcejeamos.En el salón. Uno de los Legados más raros. Justo en ese momento se acercó un hombre. pero yo era demasiado pequeño y ambos caímos en la hierba. pero el hombre controlaba adónde iba. se coló por entre mis piernas y aterrizó a seis metros. con Henri pasando el cristal loriano por encima de mis brazos. Yo tenía completo control sobre mi cuerpo. aunque yo sabía que debía de tener al menos cincuenta años. pero viendo sólo los árboles de detrás del punto exacto. Junto a mí había un animal con un cuerpo parecido al de un perro. Me quedé allí de pie mirando el lugar donde sabía que debía estar. Yo no podía parar de reír. con su forma cambiando de mono a algo más grande. Él me habló en un idioma que yo no entendía. Luego el hombre me miró. listo para saltar sobre mí. se transformó en un ave y salió volando a mi alrededor. Nos estuvimos riendo desde ese día y durante el siguiente año y medio. Dio vueltas. en vez de caer de nuevo sobre el suelo como yo esperaba. El cristal continuaba sobre mi brazo. tal vez cuatro± corriendo por nuestro jardín delantero de césped recién cortado. sonrió. yo tratando de agarrarlo. algo parecido a un oso con la melena de un león. Entonces. me volví de nuevo hacia allí. Sólo a mi tercer día tu abuelo hizo que la casa reapareciera definitivamente. levantó su mano y de repente me despegué del suelo y volé por el aire. Y entonces mis ojos se abrieron de golpe y la imagen se fue. desde entonces hasta el final.

El árbol descargó sobre dos de los mogadorianos. constantemente recogiendo animales y quedándoselos como mascotas. De nuevo. y durante un breve instante los lorianos se levantaron. ±Ella tenía los ojos más verdes que jamás hayas visto. ±Tu abuela era diferente. ¿qué utilidad había en celebrarlo? No importaba cuántos mogadorianos viera caer. Los lorianos aún seguirían siendo derrotados. El . Éstos estaban indefensos. hasta el último de ellos aniquilado. Tus mayores se complementaban el uno al otro de esa manera. Babas mezcladas con sangre caían de sus dientes afilados como cuchillas. tan grandes que no le cabían en la boca. y quise celebrar la victoria. con una estela de fuego tras ella. le encantaba contar chistes. Así es cómo estábamos perdiendo: sólo unos cuantos de los lorianos estaban luchando con las bestias. Emitían un pequeño rastro de humo azul que venía de los cristales que empleaban para propulsarse. Cuando todos los demás perdían los estribos. Las bestias pequeñas fijaban su objetivo en los niños. lanzado por el hombre vestido de plateado y azul. y sólo con eso todo el mundo volvía a reír de nuevo. Más explosiones. nos traía a nosotros Nueve y a nuestros Cuidadores. La gran bestia había regresado. Yo aún seguiría siendo enviado a la Tierra. Ella era callada y reservada. Jamás sabré qué fue lo que vio en mí. ±Y luego estaba Julianne. Era entonces cuando habitualmente soltaba sus mejores chascarrillos. Siempre ayudando a los demás. Henri nunca había mencionado una segunda nave. El cielo se había vuelto rojo.Cuando abrí los ojos estaba de nuevo en el campo de batalla. esta parecía del tipo que procede del despegue de los cohetes en la Tierra. la de los ojos rojos y los cuernos enormes. muy inteligente. no usaban ni petróleo ni gasolina. nunca fuego como aquélla. el que vi en la casa. mi esposa. La segunda nave era lenta y tosca en comparación con la primera. Arriba en el cielo yo podía ver la estela de humo azul de la aeronave que nos traía a la Tierra. ¿Quiénes iban en ella? ¿A dónde se dirigía? Los mogadorianos gritaban y la señalaban. Yo estaba confuso. el resto estaba tratando de salvar a sus hijos. de un verde brillante como el de las esmeraldas. Su presencia puso nerviosos a los mogadorianos. tu abuelo permanecía tranquilo. ±Ni una sola vez vi al hombre enfadarse. cuando les embargaba la tensión. muerte« ±Tu abuelo era un buen hombre ±afirmó Henri±. sosteniendo aún en las manos las bengalas para la fiesta. Lejos en la distancia hubo una explosión. No creo que hubiera una sola vez que me fuera a casa sin haberme dolido la barriga de tanto reírme. fuego. aquello les causaba ansiedad. Otra nave se elevó en el aire. Le encantaba hacer reír a la gente. tu abuelo el desenfadado. Nuestras naves no utilizaban fuego para propulsarse. Un árbol irrumpió en el aire. más un corazón tan grande como el propio planeta. el resultado de aquel día no cambiaría. pero lo hizo: se alzó en el aire ganando velocidad. y tu abuela trabajando en la sombra para que todo saliera según lo planeado. Lentamente al principio. Pero. luego haciéndose más veloz.

no todos intactos. No habríamos sido de utilidad. ±Vamos ±dijo Henri. no podía esperar a empezar el día junto a ella. sedienta. ayudando todos a crear esa neblina cataclísmica. daba un paseo« Algunas mañanas volvía y ella aún seguía durmiendo. Me sentaba en el estudio y leía el periódico. y lo consiguió unos pocos metros. La bestia se sacudía pero el hombre todavía tenía el control. hacía el desayuno. es decir. los bosques arrasados por el fuego. una lluvia de fuego y relámpagos caía sobre ella. Montones de cuerpos. Otros Guardas se le habían unido. Nosotros. pero traté de apartarlas parpadeando. Y entonces en lo alto se formó una tormenta colectiva. me guió hasta la cocina y me acercó una silla. permaneciendo alejados de todo y tendiendo abiertas las manos en suma concentración. los Cêpans. pero no les acompañaba la lluvia. Y allí murió. ±Ella era una dormilona. Entraba y trataba de despertarla. Me ayudó a bajarme de la mesa del salón. los nueve niños. siempre lo mismo. y nosotros. pero no obstante estaba muerto. y yo siempre me despertaba antes que ella. Habríamos muerto como el resto. No había marcas perceptibles en su cuerpo.hombre de plateado y azul estaba de pie justo enfrente de ella. Marcharme contigo para vivir y para un día restaurar la gloria del planeta más bello de todo el universo. A la duz de las lunas su rostro brillaba con el sudor y la sangre. Tenía la boca seca. pero después ésta forcejeó y no fue más allá. Trató de levantar a la bestia con sus poderes. Mis ojos se abrieron de golpe. Todo lo que podíamos hacer era irnos. no podíamos luchar. El suelo tembló. nos ocupábamos de que el planeta siguiera en funcionamiento. no todos enteros. Ella se echaba la manta por encima de la cabeza y me gruñía. Vosotros. Algunos Guardas estaban haciendo daño sin ser vistos. Henri . Yo cerré los ojos y cuando los volví a abrir la batalla había terminado. rayos láser llegaban desde todas las direcciones. Yo estaba impaciente. no quedaba nada en pie que pudiera salvar a los pocos mogadorianos que habían sobrevivido para contar la historia. El hombre la elevó de nuevo. Truenos y relámpagos colmaban el cielo. El sol salía por el sur y se cernió un pálido resplandor sobre la tierra estéril bañada de rojo. El humo se elevaba desde la tierra entre la muerte y la agonía. de adiestrar a los nuevos Guardas en entender y manipular sus poderes« Nunca se pretendió que fuéramos combatientes. elegidos por nada más que el lugar en el que estábamos aquella noche. Me hacía sentir bien con sólo estar cerca. Entonces él dobló las manos y la bestia se precipitó hacia un lado. Casi todas las mañanas. y el piloto que nos trajo aquí. Empezaba a sentir las lágrimas acudiendo a mis ojos. cada uno de ellos utilizando un poder sobre la colosal bestia. ±¿Qué podía hacer yo? ¿Qué podía hacer ninguno de nosotros? En total éramos diecinueve en esa nave. Todos los Guardas estaban involucrados en ello. con algún tipo de acumulación de energía en su interior. formándose y centelleando una gran nube en un cielo por lo demás despejado. los nueve Cêpans. Los árboles destrozados. muerto como los demás. de enseñar. Sobre uno de los montones estaba el hombre vestido de plateado y azul. y ¿qué habría cambiado si hubiésemos podido? Los Cêpans somos burócratas. Y entonces un enorme rayo cayó y fulminó a la bestia en donde estaba tendida.

sentados uno frente al otro. ±¿De qué estás hablando? ±Había una segunda nave ±le informé. Se echó hacia atrás en la silla y miró al exterior a través de la ventana. ±Imposible ±replicó él. ±Había una segunda nave. el día que nos fuimos. esforzándome en respirar. Bernie Kosar estaba en el suelo. le seguía una bola de fuego detrás. Allí no quedó nada. ±¿Por qué nunca me hablaste de una segunda nave? ±le pregunté. ±Eso no tiene sentido ±repuso Henri±. Viajamos en la única nave que sobrevivió a su ofensiva. ±Te estoy diciendo que vi una segunda nave. mirándonos fijamente a los dos. John? ±Sí. Le di el vaso y él lo volvió a llenar. Lo vi con mis propios ojos. Me bebí el segundo vaso. ±¿Dónde había una segunda nave? ±En Lorien. ±Salió de Lorien ±indiqué±. con el entrecejo fruncido. Utilizaba combustible. Nos quedamos un buen rato en silencio. La vi durante todo el trayecto hasta que desapareció.me trajo un vaso de agua y me lo bebí entero de un trago. ±¿Henri? ±¿Sí? ±¿Qué iba en esa nave? . Dejé caer la cabeza. Fue un milagro que pudiéramos salir de allí. luego miré a Henri. Aunque no era como las otras. ±¿Estás seguro. Henri me miró más de cerca. Estaba esforzándose por pensar. No veo cómo pudo ser posible. En cuanto tomaron tierra los mogadorianos arrasaron nuestra flota. ±¿Por qué es imposible? ±Porque las otras naves fueron destruidas. Una segunda nave que despegó después de la nuestra.

. Sólo tienes que mantenerte pegado al reloj. ±No lo sé ±reconoció±. Llevaba un gorro de dormir y unas gafas en la punta de la nariz como una rata en un cuento infantil. ±¿Por qué estábamos en el campo de aviación ese día? ±le pregunté. no tan resplandeciente como la había visto antes. como la luz de una casa. como la habilidad para matar sin tocar? Le pasé la mano por el lomo a Bernie Kosar. a veces lleva un año. Podía concentrarlo. ±¡Enciéndete! ±ordené. Simplemente venía de dentro. No estaba seguro de qué quería que fuese.Él fijó en mí su mirada. Henri levantó la mirada del periódico. más siniestro. Realmente no lo sé. o reducirlo y enfocarlo. Mi habilidad para manipularlo estaba llegando más rápidamente de lo que esperaba. Un chispazo aislado de uno de los troncos rompió el silencio. y chasqueé los dedos. ±A veces se completan todos en dos meses. ¿Rayos láser? ¿Control mental? ¿La habilidad de manipular el clima. Pero lleve el tiempo que lleve. Pensé en mi Legado mayor. el que me permitiría luchar. Mi mano derecha se iluminó. Miré a Henri. con un fuego en la chimenea y Bernie Kosar sobre mi regazo. con tan poco esfuerzo como mover los dedos o parpadear. pero casi. pues no necesitaba hacer nada para controlar la luz. ±¿Cuándo piensas que se desarrollarán los demás Legados? ±pregunté. como una linterna. Estábamos sentados en el salón. Varía de un Guarda a otro. Chasqueé los dedos y dije "Enciéndete" sólo para fanfarronear. ±Pronto ±aseguró±. La mano izquierda aún era más débil que la derecha. El siguiente debería empezar dentro de un mes. Cerré los ojos y me eché hacia atrás en el sillón. ±¿Cuánto tardarán en llegar todos? Él se encogió de hombros. En el corto periodo de tiempo que Henri había empezado a entrenarme. había aprendido a controlar el resplandor. pero estaba mejorando. tu Legado más importante será el último en desarrollarse. cualquiera que sea éste. haciéndolo más grande. o para hacer que apareciera. No todos los poderes van a ser tan evidentes como el de tus manos. como había visto hacer al hombre vestido de plata y azul? ¿O quería algo más oscuro.

Él te confió a mí y me dijo que te llevara al aeródromo. y os dio a cada uno un talismán.±Estábamos allí por un espectáculo aéreo. Después de que terminara hicimos una visita a algunas de las naves. Si fueras ahora a contarle a cualquier humano que hay una amenaza de ataque alienígena. Después de hacerse bastante obvio que no habría vuelta atrás. John. Uno de los Mayores del planeta se reunió con nosotros en el campo de vuelo. Permanecimos en órbita durante una semana. Tenía sentido que nadie supera realmente acerca del plan. niños bienaventurados. Él dijo que siempre había habido un plan de emergencia en caso de que sucediera algo de tal naturaleza. sólo sonrió y se despidió. No era diferente en Lorien. ¿cómo fue decidir que nos íbamos? ±inquirí±. lo que asumí se refería a que teníais una oportunidad para escapar. ±Nos encontramos con tu abuelo en la estatua de Pittacus. Había un complejo subterráneo bajo el campo de despegue. Luego suspiró±. Dijo que erais niños especiales. Me refiero a que seguramente un plan como ese no necesitó más de unos cuantos minutos para tomarse. Si uno de los mogadorianos trataba . esperar a que nuestra gente respondiera a la batalla y ganase. pero nunca había sido tomado en serio porque la amenaza de un ataque parecía absurda. ±Y simplemente así. ¿no es así? ±No lo decidimos hasta tres horas después de empezar la invasión. ±¿De verdad fue esa la única razón? Él se volvió hacia mí y asintió con la cabeza. Fue él quien lanzó el hechizo loriano que marcó vuestros tobillos y os vinculó a todos. De lo que tú estás hablando es de invencibilidad. Yo asentí con la cabeza. Eso no es posible. ±Bueno. bueno. o que sólo unos pocos lo hicieran. El hechizo solo no podía con todo. Le pregunté cómo sabía lo del plan y él no contestó. Tragó visiblemente y eso me hizo pensar que me estaba ocultando algo. Yo asentí con la cabeza. Originalmente planeamos alejarnos con la nave y esperar fuera de la invasión. pusimos rumbo a la Tierra. que esa era nuestra única oportunidad. Al igual que sucede aquí. Pero eso nunca sucedió« ±Fue apagándose al hablar. sin importar lo de los números? ±Simplemente no se puede todo. ±¿Por qué no lanzó él un hechizo para que ninguno de nosotros pudiera ser asesinado. se reirían de ti. ¿No te acuerdas de nada? ±De muy poco. en la Tierra. Ese tiempo fue el que les llevó a los mogadorianos despojar a Lorien de todo. ¿se os ocurrió el plan de venir a la Tierra? ±Por supuesto que no.

Al principio había diez de ellos. aparte de los dos aseos que tenían puertas. Ahora si me atrapaban. Suspiré. Lo vi en nuestra casa. ±¿De verdad tenemos una oportunidad de vencer? ±¿A qué te refieres? ±Nos vencieron con tanta facilidad. Pero ya no. ¿Qué esperanza hay de un resultado diferente si nos . El interior de la nave en la que viajábamos era circular y abierto. de hacía tanto tiempo. Mi padre había luchado valientemente. éste se invertiría y se infligiría sobre él. Podía recordar pequeñas partes del viaje. Aparte de Lóridas. Recordaba estar aburrido. El aeródromo. Los Mayores fueron los primeros habitantes de Lorien. Había un peluche con el que dormía por las noches. Intenté recordar cómo fue orbitar alrededor del planeta esperando a ver si podíamos regresar. la bala atravesaría la suya. Me quedé sentado en silencio durante un rato pensando en todo aquello. ¿no es así? ±Sí ±confirmó él±. y aunque estaba seguro de que mi memoria me engañaba. Venía mucho por casa. No podía acordarme del aspecto de los demás. Había camastros contra un lateral. nadie supo lo que había sido del resto de ellos. y contenían todos los Legados en su interior. Y luego lo vi morir. pero de todos modos lo hacía. El solitario Mayor de Lorien que nos lanzó el hechizo.de asesinarnos fuera del orden. aquellos que lo hicieron lo que era. ahora muerto. Podía controlar el clima. el otro lado estaba dedicado al ejercicio y a juegos para evitar que nos sintiéramos demasiado inquietos. Henri asintió. que parecían más un mito que nada basado en la realidad. Se suponía que no tenía por qué venir mucho. ±¿Henri? ±¿Sí? ±Sigo teniendo visiones de un hombre vestido con un traje de color plateado y azul. Pero al final no había sido suficiente. Lóridas. y en el campo de batalla. Si uno de ellos intentase dispararme en la cabeza. cualquiera que fuese el daño que intentase. pero no me acordaba de nada de aquello. o si estaban muertos. No podía recordar los juegos a los que jugábamos. ±Cada vez que viajes hacia atrás en el tiempo sólo verás esas escenas que son de relevancia para ti. Tan viejos. yo moriría. ±Él era mi padre. un año entero pasado dentro de una nave con los otros diecisiete. parecía recordar que el animal jugaba conmigo. matando a bestias y a muchos de los soldados.

una cierta incomunicación. Tampoco era el único perro vestido de superhéroe. ±¿Ese es él? ±preguntó Henri. Henri ya sabía la historia. que llevaba una capa de Superman tendida sobre el lomo. ¿no? ±me preguntó con una sonrisa. Todavía tienen que presentarse nuevos acontecimientos. Y aun cuando creas que todo está perdido. Pero la soledad en Ohio era diferente de la de la mayoría de los demás lugares. Era un día frío. Había un cierto silencio en ella. salía el sol intermitentemente a través de densas nubes blancas que se deslizaban allá en lo alto. Desde que supo de toda esta información él sólo se refería a Mark como mi ³amigo´. Lo estábamos. No. Mark me señaló y le dijo algo. A algunos los reconocí de clase. La ciudad bullía de gente. enfrente de El Oso Hambriento. ±Ese es tu amigo. Es lo último que se pierde. Justo en ese momento empezó a tocar la banda de música. En la foto salía él de pie sobre la línea de la yarda cincuenta en el medio campo. ¿qué esperanza tenemos contra cosas como esas? ±¿Esperanza? ±repitió±. con una gran ³S´ sobre su pecho. Él no parecía nada impresionado por ello. Iba en la cabecera de la cabalgata. su pie derecho descansando en lo alto de un balón y una irónica sonrisa de superioridad. ±Ese es. Henri me vio mirando el periódico. los brazos cruzados. Hasta yo tuve que admitir que se le veía imponente. No pierdas la esperanza aún. de las cuales una llevaba a Mark y a unos cuantos de los jugadores del equipo de rugby. Todos los niños iban disfrazados. Siempre hay esperanza. John. Los dos soltaron sendas carcajadas. para ver el desfile. No tenemos toda la información. Kevin. Le habíamos comprado una correa a Bernie Kosar. la cafetería que estaba a poca distancia de la rotonda en el centro de la ciudad. Cuando hayas perdido la esperanza. casi dos semanas después de llegar a Paradise. y cuando nos reunamos y estemos preparados para luchar. desde la cuasi pelea al estiércol de vaca o mi flechazo por su ex-novia. Henri y yo estábamos en la acera. a otro no. Ellos tiraban puñados caramelos a los niños. lo habrás perdido todo. cuando todo sea horrible y lóbrego.encuentran? Incluso cuando todos hayamos desarrollado nuestros poderes. En su ventana principal de la fachada había pegado un artículo de La Gaceta sobre Mark James. No es que no estuviéramos acostumbrados a la soledad. con su cazadora del equipo. ±Mi mejor amigo ±le corregí. . siempre habrá esperanza. Cap 12 HENRI Y YO FUIMOS A LA CIUDAD EL SÁBADO POR LA CABALGATA DE Halloween. el chico al que di el rodillazo en la ingle en la cafetería. seguida de varias carrozas con el tema de Halloween. Entonces Mark me divisó y le dio con el codo al tipo que estaba a su lado. Creo que la soledad estaba pudiendo con nosotros.

todas de uniforme. ±Nada. El alcalde de Paredise también pasó sentado en la parte de atrás de un descapotable rojo. ¿eh? ±Esa es ella. ±De verdad ±respondió Henri. Ellos se dieron la mano y Henri dijo: ±John me ha hablado mucho de ti. mientras saltaban haciendo sus coreografías. Ella me vio y me saludó con la mano. Puede que ya lo hayas oído pero« ¿Sabías que los alienígenas son . Sarah iba junto a ellas. pensé. Luego hizo una pausa de un minuto y se le formó una sonrisa±. Luego se volvió de nuevo hacia la cabalgata. Las sacaba en movimiento. A pesar del hecho de que llevara pantalones vaqueros y nada de maquillaje. qué tal? ±Viendo la cabalgata. con el pelo recogido hacia atrás. En el instituto habíamos estado mirándonos cada vez más. Sentí un toquecito en mi hombro y me di la vuelta. sonriendo y saludando con la mano al público. Henri. y yo no podía dejar de pensar en ella. ±¿De verdad? ±preguntó Sam con una sonrisa torcida. Vimos la cabalgata. ella era con mucho más guapa que ninguna de ellas. desde luego puedo ver el atractivo. ¿Sabes? He estado leyendo. Este es mi padre. Habría muchos niños hiperactivos hoy. ¿Y tú. haciéndoles fotografías.±Parece un capullo. luego señaló la cámara como diciendo que luego vendría pero que antes quería hacer unas fotos. ¿Qué hay? Él se encogió de hombros. Yo sonreí y asentí con la cabeza. Henri me vio mirándola. ±Ya te digo« Luego vinieron las animadoras. a pie. Él también tiró más caramelos a los niños. ±Sam Goode. ±Bueno ±dijo Henri±. ±Esa es ella.

pero Sam y Henri no me prestaron atención. ¿sabe que los dinosaurios no se extinguieron en realidad? Los extraterrestres estaban tan fascinados por ellos que decidieron recogerlos a todos y llevárselos a su propio planeta. sonriendo. Hoy sólo las hacen los granjeros aburridos. pero no lo hice. más que dispuesto a hacerle el favor a Henry±. para ver si podía sobrevivir. Tenía ganas de preguntar qué tipo de gente se inventaba las conspiraciones alienígenas si eran los granjeros aburridos los que hacían los círculos en los campos de cultivo. ±¿Sabía que las pirámides de Egipto fueron construidas por los alienígenas? ±Eso he oído ±contestó Henri. ¿Sabías que el monstruo del Lago Ness era en realidad un animal del planeta Trafalgra? Ellos lo trajeron aquí como experimento. sí que fueron levantadas utilizando conocimientos de Lorien y con ayuda de Lorien±. ±Está bien ±concedió Sam. ¿Sabías que se supone que el final del mundo es el 21 de diciembre de 2012? Sam asintió y sonrió. Sam sonrió y se rascó la cabeza. Yo me eché a reír. ±Es lo que he oído ±replicó Henri.la razón de que tengamos tormentas eléctricas? Ellos las crean para entrar en nuestro planeta pasando inadvertidos. Pero cuando fue descubierto los extraterrestres se lo llevaron de nuevo. La tormenta. el final del calendario Maya. ±¿Fecha de caducidad? ±me metí en la conversación±. Eso le divirtió bastante porque. y los relámpagos que ves en realidad vienen de las naves espaciales que entran en la atmósfera terrestre. ±No sabía eso ±dijo Henri. Bueno. encogiéndose de hombros. sino por el nombre de Trafalgra. ±¡Venga ya! ±dijo. Luego Sam dijo: ±¿Sabías que los círculos en los campos de cultivo eran originariamente herramientas de navegación para la raza alienígena de los Agharian? Pero fue hace miles de años. ¿Cómo el ³consumir preferentemente antes de´ impresa en los cartones de leche? ¿La Tierra va a cortarse? Me reí de mi propio chiste. lo he oído. La supuesta fecha de caducidad de la Tierra. Me eché a reír otra vez. una distracción. negando con la cabeza±. No había ningún planeta llamado Trafalgra y me preguntaba si Henri se lo había inventado sobre la marcha. aunque las pirámides en realidad no fueron construidas por los alienígenas. y lo hizo. ±Sí. . no por la teoría. es por eso que nunca más fue encontrado de nuevo.

±Son una raza alienígena que vive en el núcleo de la Tierra. me miró a mí y luego a Sam de nuevo. luego a mí. La teoría de Henri era tan buena que pensé que no había forma de que se la hubiera inventado tan rápidamente. ¿Eso quiere decir que gano? ±¿Dóndes has oído eso? ±pregunté. Su mano se tensó alrededor de su café hasta tal punto que temí que si apretaba más estrujaría el vaso. Henri negó con la cabeza. Henri todavía no sabía cómo responder. ±Sam ±le llamó ella. Es una raza beligerante. Henri me miró con tanta ferocidad que deseé haber continuado en silencio. . Sam echó un vistazo a Henri. Pensaba que Henri lo tenía perplejo. en constante discordia unos con otros. ¿El tsunami de 2004? Todo porque la hija del rey de los Centuri desapareció. ±Nunca la encontraron. Luego una mujer menuda de pie junto a Sam interrumpió. aunque nunca había oído de alienígenas llamados Centuri y aunque me constaba que no vivía nada en el núcleo de la Tierra. Es por eso que ocurren cosas tales como los terremotos y las erupciones volcánicas. Las teorías cuentan que ella es capaz de cambiar de forma y que vive en algún lugar de Sudamérica.±¿Qué hay de los Centuri? ±preguntó Henri±. ¿Sabía que los mogadorianos están de exploración en pos de la dominación universal. ±De ³Caminan entre Nosotros´. estupefacto. Me quedé allí plantado. que aún estaba sonriendo con el juego. y cuando tienen guerras civiles la superficie de la Tierra se vuelve inestable. ¿Los conoces? Sam negó con la cabeza. Yo me quedé con la boca abierta y Henri se quedó mirando fijamente a Sam. y tan pronto como esa idea saltó a mi cabeza Sam dijo algo tan estremecedor que me atravesó una oleada de terror±. Abrió la boca para hablar pero no salió nada de ella. Él se dio la vuelta y la miró±. encogiéndose de hombros. ±¿Sabía que«? ±Sam hizo una pausa. ±Parece que hubierais visto un fantasma. de verdad considerándolo. ¿Dónde te has metido? ±He estado justo aquí ±contestó. ±¿La encontraron? ±pregunté yo. y que ya han acabado con un planeta y están planeando que la siguiente sea la Tierra? Ellos están aquí buscando la debilidad de los seres humanos para poder aprovecharla cuando comience la ofensiva.

luego a Sam. ±¿No? ±Ella estaba desilusionada±. Sam la miró y puso los ojos en blanco. ±Hora de irse. ±Henri ±se presentó éste. Ella abrió los ojos sorprendida. claro ±contesté±. ±Okey. Él se encogió de hombros. Y puede que no puedas ir a la carroza alegórica. Él empezó a decir algo pero ella se alejó. y le dio la mano±. Diablos. ya pensaba que por fin había llegado algo de dignidad a la ciudad.Ella suspiró y luego dijo a Henri: ±Hola. Sam. ±Está bien. ±Sí. Aunque sé que mi acento suena de esa manera. (*En francés: "¡Oh. ±¿Vais a ir al parque y a la carroza alegórica? Miré a Henri. Encantado de conocerla. Necesito que me ayudes en casa ±le replicó su madre. soy la madre de Sam. bueno! ¿Habla usted francés? ¡Es formidable! Tengo a alguien con quien puedo hablar francés después de mucho tiempo. ±Ah bon! Vous parlez français? C est super! J ai personne avec qui je peux parler français depuis long-tems*.") Henri sonrió. ¿Tú vas? Él se encogió de hombros. Algo en el acento de Henri la había entusiasmado. ±Lo siento. trata de venir a encontrarte con nosotros si puedes ±le dije. Sam. En realidad no hablo francés. guay. ±Bien. pongámonos en marcha ±ordenó ella. . Él sonrió y asintió.

¿qué piensas? Él tomó una gran bocanada de aire y luego exhaló. eso seguro. Asentí con la cabeza. no tiene sentido. donde se estaba sirviendo sidra y viandas. Pero aun así. . ±¿Piensas que es uno de nosotros? ±No. lejos de la rotonda. ¿Cómo podría nadie saber eso? ±Está siendo filtrado desde algún sitio. averiguar quién lo escribe y dónde está siendo escrito. La temperatura era lo bastante baja para que pudiera ver su respiración. ±Entonces. ±No tengo ni idea. No es una coincidencia. Me ha pillado con la guardia baja. Pero tenemos que investigarlo. ±Nos ha pillado con la guardia baja a los dos. No sé qué pensar a estas alturas. El gentío empezó a migrar hacia Main Street. Es decir« ± Él hizo una pausa para pensarlo durante un minuto±. John. Demonios. ±Lo haré ±le confirmé±. ±Vamos a tener que examinar la publicación de la que él saca su información. Él me miró con expectación. Tal vez ellos piensan que los leemos y pueden combatirnos al filtrar información como esa. ±Miente durante bastante tiempo y empezarás a acostumbrarte a ello. no lo sé. Nunca he pensado en revisar los periodicuchos de teorías conspiranoicas. Henri y yo los seguimos hasta el parque.±Una mujer muy agradable ±dijo Henri con sarcasmo. ±¿Cómo te inventaste todo eso? ±pregunté. ±¿Piensas que son ellos? ±Podría ser. ±¿Qué? ±Vas a tener que conseguir un ejemplar ±me dijo.

a lo lejos había dos lagos contiguos separados por una estrecha franja de tierra que llevaba al interior del bosque. más allá de éstos. ±¡Eh! ¿Qué hay? ±saludé±. en los que un gran letrero rezaba: ¡DATE UN SUSTO DE MUERTE! LAS EMBRUJADAS CARROZAS ALEGÓRICAS DE HALLOWEEN AL EMPEZAR EL OCASO 5$ PERSONA El camino pasaba de la grava a la tierra antes de llegar al bosque. Había un pequeño fantasma pintado sobre su mejilla. ¿Qué te ha parecido la cabalgata? Yo le sonreí y me metí las manos en los bolsillos. la entrada a éste estaba decorada con recortables de caricaturas de fantasmas y duendes. no está mal. una plaza de recreo y una gran carpa donde voluntarios servían sidra y trozos de pastel de calabaza. dándole vueltas en la cabeza a las posibles explicaciones. algunas de ellas pintándoles la cara a los niños con motivos de Halloween. Henri estaba a unos seis metros. Me pregunté si vendría a esto. su capa cayéndole por un lado y arrastrándola por la acera. Parecía que las carrozas embrujadas hacían un recorrido por el bosque. En la linde. ±Hola. otras vendiendo papeletas para la rifa que tendría lugar a las seis de la tarde. Henri y yo entramos a la carpa. Creo que me estoy acostumbrando al encanto del Ohio provinciano.Caminamos en silencio. hablando con la madre de Sarah en una de las mesas de picnic. con la lengua colgando. es el pequeñín del instituto! Me acuerdo de ti ±saludó ella. Las animadoras estaban a cierta distancia en un lateral. ¿verdad? Me encogí de hombros. ±¡Eh. Bernie Kosar iba al trote entre nosotros. . aún un poco aturdidos. Sara se echó a reír. Me gustó. pero no la vi por ninguna parte. Miré por encima de mi hombro. Él meneó la cola como un loco. saltó y le lamió la cara. ±¿Provinciano? Quieres decir aburrido. Tenía curiosidad por saber de qué estaban hablando. El parque estaba situado en la zona sur de la ciudad. ±No sé. Miré a mi alrededor buscando a Sarah. John ±oí decir detrás de mí. agachándose para acariciar a Bernie Kosar. El parque en sí estaba compuesto por tres campos de béisbol. Tuvo mucho éxito entre los niños y muchos de ellos se paraban a acariciarlo. Me di la vuelta y allí estaba Sarah. sosteniendo su cámara±. A cierta distancia había tres carros de heno a un lateral del camino de gravilla.

¿estás diciendo que tengo que ocuparme solo de la cocina durante toda una semana? ±Yo fingí un suspiro exasperado y negué con la cabeza±. vi a Mark y al resto de los chicos bajando de la carroza y entrando en la carpa. Saqué mi cartera y le entregué cinco dólares para seis boletos. tan«. Se encaminó en nuestra dirección. . Ayudaremos con los animales y saldremos del instituto y de Ohio durante una semana. sobre el hombro de Sarah. de un refugio para animales de Colorado? ±Pertenecía a mi tía. Es una situación en la que ganamos todos. ±Entonces. ±¿Vas a ir al paseo de carrozas embrujadas? ±preguntó Sarah. Ella sonrió y se enderezó. Justo en ese momento. Mark nos vio a Sarah y a mí hablando y arrugó su rostro con un ceño fruncido. tonto. ±¿Bernie Kosar? Ese no es nombre para un perrito adorable. ±Deberías ir. Ohio.±Creo que le gustas. estaba pensando en ello. Y de verdad que da bastante miedo. pantalones vaqueros azules y pelo engominado. Es. No sé si puedo apoyar tal viaje ahora. ±Entonces. ±Sí. ±Estos seis te traerán suerte ±aseguró ella. es divertido. Convencí a las chicas del equipo de animadoras para que participaran. ni siquiera aunque sea por los animales. ¿vas a comprarme una papeleta para la rifa o qué? Es para reconstruir un albergue de animales sin ánimo de lucro que quedó destruido en un incendio el mes pasado en Colorado. ±¿Sabes? Si sigues así voy a estar celoso de mi propio perro ±le dije. Me imaginé a Sarah con casco y blandiendo un martillo. ±¿De verdad? ¿Cómo sabe una chica de Paradise. Vamos a hacer un viaje y a ayudar en la reconstrucción. Me las has comprado a mí. ±¿Me la traerán? ±Por supuesto. Con el mismo conjunto de siempre: la cazadora del equipo del instituto. Mira esta capa. Todo el mundo irá. Se llama Bernie Kosar. tan mono. La idea me trajo una sonrisa a la cara. Ella se echó a reír y me dio un golpecito en el brazo.

chicos. apartándonos el uno del otro. ±Puede que eso sea verdad ±le dije±. Pero no se acerca por ti. después a mí. ±¿Qué te pareció la cabalgata. Mark no. Ella se abrió camino entre nosotros. ±Todo a su debido tiempo ±sugirió Mark. o te asusta demasiado? Yo le sonreí. ±Me gustó mucho ±respondí. Antes de que ella pudiera responder Mark interrumpió. luego le echó un vistazo primero a Mark con el ceño fruncido. ±¡Basta ya! ±gritó Sarah. y se dio media vuelta y se alejó. ±¿Tú crees? ±Y el tuyo se acerca ±sentenció. ¿tú vas a ir? ±le pregunté a Sarah. pero ella siguió andando y desapareció más allá de la carpa. Rápidamente Sarah se volvió y lo fulminó con la mirada. enfurecido. Ella miró a un lado y a otro como si se sintiera avergonzada por la atención. . ±¿Te dará un ataque como en el instituto y saldrás corriendo del bosque llorando como una nenaza? ±No seas imbécil. Él me miraba. ±Está bien. La gente estaba mirando. Johnny? ±preguntó él. Con la multitud que nos rodeaba no había nada que él pudiera hacer sin formar una escena« Y yo no creía que él hiciera nada de todas formas. ±¿Vas a ir a la carroza embrujada esta noche. ±¡Sarah! ±la llamé.±Entonces. Buena suerte con eso ±espetó Sarah. Yo la contemplé marcharse. Mark ±le amonestó Sarah. Pelearos si eso es lo que queréis hacer. ±De hecho. en realidad voy a ir.

EN LOS TOBOGANES Y EN LAS estructuras para trepar. con esos grandes ojos azules suyos brillando como un faro. Parece que sólo es un bocazas. empujándose suavemente en un columpio. Estoy bien. ±Yo no lo creo ±disentí. monstruos. . demonios y fantasmas. Él asintió con la cabeza. Henri se acercó a mí. luego levantó los pies y éste se desenrolló girando como un trompo. tomando velocidad después. Cap 13 NIÑOS CORRIENDO. lentamente al principio. Niños vestidos de personajes de dibujos animados. Es sólo que él me agota. Tanto como me cuesta admitirlo. ±Yo no me preocuparía por él ±sugirió Henri±. y lo miré alegando a la parte de él que una vez estuvo casado y enamorado. Siempre tiene que hacerse el duro y es un auténtico canalla cuando está cerca de sus amigos. Cada vecino de Paradise debía de estar en el parque en ese momento. GRITANDO. Ella hizo una señal hacia el columpio que estaba libre a su lado y yo me senté. Cada niño con una bolsa de caramelos en su mano. esa parte que aún echaba de menos a su esposa cada día. ±Lo dudo. Cuando Sarah me vio sonrió. y luego eché una ojeada al lugar por el que había desaparecido Sarah±. ±Sí ±dijo con un suspiro±. Él se retiró a su grupo de amigos. ±No exactamente ±respondí. ±No creo que estuviera preguntándote por los deberes de matemáticas de ayer. sentada sola. Y en medio de toda esa locura vi a Sarah. con la boca rellena de dulces. ±¿Necesitas un empujoncito? ±pregunté. Ella giró sobre su columpio hasta que las cadenas estuvieron tirantes. es muy probable que debieras ir tras ella. Zigzagueé a través de gritos y chillidos. y no a la parte de él que quería mantenerme a salvo y oculto. ¿Debería ir tras ella? ±le pregunté. ±¿Estás bien? ±pregunté.±Pronto ±me advirtió Mark. ±Sí. Yo le devolví la mirada.

Yo hice lo mismo. La temperatura estaba descendiendo rápidamente. con su cabello rubio dejando una estela detrás de ella. Entonces ella sonrió tímidamente y apartó la mirada. lo que las ponía aún más frías. . Sólo queda una hora para la rifa. La felicidad florecía en mi interior. está bien. Sigo diciéndole que no tengo interés en que volvamos a estar juntos. llamar a Henri por su nombre cuando debería estar llamándolo ³papá´. aunque no se dijo una palabra pasó mucho entre nosotros. Sarah me miró y sus ojos parecieron más azules que nunca con la caída del atardecer. probablemente debería intentar vender el resto de estas papeletas. Ella se encogió de hombros. Pero definitivamente deberías quedarte para la carroza. mi padre.Sarah se rió todo el tiempo. pero traté de mantenerlo escondido. cada uno de nosotros sólo mirando al otro. ±¿Dónde está Bernie Kosar? ±Lo dejé con Henri ±le respondí. ±Yo hacía eso constantemente. ±Te veo en un ratito entonces. Seguramente Bernie Kosar tiene que estar echándote de menos. ±¿Tu padre? ±Sí. Deberías ir a pasártelo bien. ±¿Quieres que te ayude? ±No. y los nudillos de mis manos estaban blancos sobre la cadena del columpio. ±Pero de todos modos. Parecía que los niños se desdibujaban en un segundo plano. ±Buena suerte con las papeletas. ¿qué vas a hacer? ±le pregunté. ¿Podríamos ir juntos? ±Iremos ±le confirmé. ±¿Sobre qué? ±Sobre Mark. No estaba seguro de cómo responder a eso. Nos mantuvimos la mirada largamente. ±¿Qué puedo hacer? Ya rompí con él. Yo asentí. Cuando el columpio finalmente se detuvo el mundo me seguía dando vueltas. ±Entonces. Observamos a los niños correr frenéticamente a nuestro alrededor.

y el anterior a ese en el sur de Texas. zombis. ±¿Hubiera podido el qué? ±Viajar hasta aquí. Iban disfrazados de momias. Luego la soltó. Cuando me dirigí de nuevo a la carpa Henri estaba sentado en una mesa de picnic. no habría sido capaz de viajar hasta tan lejos sin repostar. Me quedé allí sentado durante un momento. Me quedé sentado allí. Pero aún no tengo idea de lo que significa. Aquello hizo que pensara en Lorien y en los fuegos artificiales que vi el día de la invasión. fantasmas« Veinticinco en total. Se sentaron en las gradas del campo de béisbol más cercano. Pasó una hora más o menos y vi a todos los jugadores de rugby. como dices. ±¿Cómo ha ido? ±Bien ±respondí con una sonrisa. ±¿Has pensado algo más de la segunda nave que vi? Henri miró a nuestro alrededor para asegurarse de que no había nadie que pudiera escucharnos. ±Un poco. situada en la esquina más apartada del gentío. ±¿Ves eso? ±le pregunté a Henri. No sería posible. puesto que habíamos pasado el último invierno en Florida. meciéndome suavemente. y las animadoras que estaban pintando a los niños empezaron a maquillarlos para completar el disfraz de Mark y sus amigos. . ±Ojalá hubiera podido. se bajó del columpio y se alejó rápidamente. Desde algún lugar se lanzaron fuegos artificiales y estallaron naranjas y azules en el cielo. los que nos esperarían en el bosque. Teníamos la mesa de picnic para nosotros solos. disfrutando del viento fresco que no había sentido en mucho tiempo. ±Es una bonita idea ±dijo Henri. comiendo un trozo de tarta con Bernie Kosar echado a sus pies. con Mark al frente. ±¿Crees que podría haber viajado hasta aquí? ±No. Fue sólo entonces cuando me di cuenta de que los jugadores de rugby serían los que se ocuparan de meter miedo en la carroza embrujada. con nosotros. Si funcionaba con combustible. atravesar andando la hierba.Ella extendió la mano y agarró la mía y la sostuvo durante tres buenos segundos.

con la cabeza baja y frunciendo el ceño. con ropa hecha jirones. acrecentando la expectación. Sus movimientos eran impetuosos y hablaba tan rápido que podía ver que tropezaba con sus propias palabras. pero no la vi. Mark volvió con sus amigos. Los miraba y deseé con todas mis fuerzas poder oír lo que estaban diciendo. momento en el cual empezarían los sustos. pero había demasiados niños gritando a nuestro alrededor para concentrarme en ellos. lo que en total sería un centenar más o menos de personas. Yo me puse en pie. con un hiriente ceño fruncido en la cara de Mark y una sonrisa incrédula en la de Sarah. pero Henri me agarró del brazo. Sarah se acercó caminando a él y le dijo algo. ±¿Qué debería hacer yo ahora? ±Nada de nada. el tractor iba a atravesar el bosque lentamente. con maquillaje negro y gris en la cara y manchurrones al azar de rojo para simular sangre. ±No lo hagas ±me aconsejó±. Con paso metódico veinticinco tíos disfrazados desvaneciéndose a lo lejos. ±No. Para matar el tiempo volví al centro de la ciudad con Henri y cenamos en El Oso Hambriento. Pero voy a ir de todas formas. Aparecieron sonrisitas de suficiencia. Mark iba vestido de una especie de zombi. La voz de él se hizo más elevada pero no pude oír lo que estaba diciendo. luego agarró su café y tomó un largo trago. ±¿Aún crees que deberías ir a la cabalgata? ±preguntó. Henri y yo estábamos bajo la carpa y volví a escudriñar la fila de gente que esperaba su turno. El cuerpo de él se tensó. El siguiente remolque se iba en diez minutos. Varios de ellos miraron en mi dirección. Luego empezaron a encaminarse hacia el bosque. Cuando su disfraz estuvo completo. La afluencia de público había decaído considerablemente y aquellos que quedaban eran en su mayoría estudiantes de instituto y los adultos más animados. . y luego se detendría y los viajeros bajarían y seguirían un sendero diferente. Miré a Henri. Cuando el griterío paró los dos estaban parados mirándose uno al otro.Henri los miró y asintió. Según el folleto la vuelta entera duraba media hora. Luego ella negó con la cabeza y se alejó. Él simplemente la está alejando más. ±Me lo imaginaba. Cuando regresamos el sol se había puesto y el primer remolque ya había sido preparado con los montones de heno y un tractor verde lo remolcaba hasta el bosque. Sarah se cruzó de brazos y negó con la cabeza. Busqué a Sarah entre ellos.

desde luego ±dije±. Colgué con una sonrisa enorme en la cara. ±Ten cuidado ahí afuera ±me advirtió Henri. ±Hola.Todavía no la veía. ±Sí. No podía recordar la última vez que sonaba mi teléfono sin que fuera Henri llamándome. ±Estoy dispuesto a quedarme y vivir en esta ciudad. hace un par de minutos. La excitación y el nerviosismo se apoderaron de mi interior. . Estoy seguro de que puedo conseguir llegar a casa. Incluso cuando es probable que sea más inteligente que nos fuéramos. ±Perfecto. Estaré allí a tiempo para el tercero. ±¡Oh. como si yo no debiera extrañarme de que ella ya tuviera mi número a pesar de que nunca se lo había dado. Me ha gustado poco la mirada que te han echado antes esos chicos. ±Lo tendré. ¿no? ±No. ±Sí. ±Luego hice una pausa y traté de poner ligereza en mi voz±. ±Te veo entonces. Justo en ese momento me vibró el móvil en el bolsillo. dados los acontecimientos ya acaecidos. No tienes que quedarte. Pero vas a tener que llegar a un acuerdo conmigo en algunas cosas. ±¡Genial! Volveré allí en unos cinco minutos. El segundo acaba de salir ahora. bien! Espera para que podamos ir juntos. ¿Aún estás en el parque? ±Ella sonaba como si llamarme fuera normal. John. ¿Ha empezado el recorrido? ±Sí. soy Sarah. ±¿Diga? ±contesté. Asentí. ±Todavía no has ido. La identificación de llamada indicaba SARAH HART. Y esta es una de ellas. ±¿John? ±Sí.

cayendo por debajo de los hombros. Se había borrado el dibujo del fantasma que tenía en la mejilla derecha y llevaba el pelo suelto. Esta es mi amiga Emily. pero sólo por si acaso voy a quedarme justo aquí esperando. Él vino tambaleándose±. Ella me rodeó con sus brazos en un abrazo indeciso. ±Bien. ¿Estará bien éste ahí fuera? No quiero que se suba a mí. El tercer remolque estaba lleno en su cuarta parte. Nos fuimos al final de ésta y empezamos a charlar. haciendo una señal hacia mí con una sonrisa. Mientras esperábamos vi que Sam merodeaba por un lateral como considerando si aproximarse a nosotros o no. demasiado asustado ±le dijo Sarah a Henri. Así que ¿vais a adentraros en el terror a lo desconocido? ±¡Por supuesto que sí! ±afirmó Sarah±. Sarah apareció cinco minutos después con una amiga bastante bonita a la que ya había visto antes pero que nunca me habían presentado. Henri sonrió abiertamente y pude ver que ya le caía bien Sarah. ¿Vienes a dar el viaje con nosotros? . Había desplegada una fila de unas treinta personas. Ella miró sobre su hombro. Ella se había cambiado y llevaba unos vaqueros. aunque me sentía un poco tímido y yo más que nada escuchaba a las dos chicas hablar. Será mejor que nos vayamos. un jersey de lana y una chaqueta negra. ±¡Sam! ±grité con más entusiasmo de lo que pretendía. ±Mejor quédate cerca por si acaso. que estaba a unos cien metros de la carpa. Pude oler su perfume emanado de su cuello. padre de John ±saludó a Henri±. ±¿Qué hay? ±saludó. Después se soltó. ±Que lo paséis bien ±se despidió Henri. Suspiré. Sarah me sorprendió al tomarme de la mano y los tres nos fuimos corriendo hacia la carroza. ±Encantado de conoceros a las dos ±respondió Henri±. ±Hola. ±Lo mantendré a salvo ±prometió ella±.±Estaré bien ±le aseguré. ±Hola. ±Estoy seguro de que lo estarás.

Sarah se encogió de hombros. quien le sonrió. No podía decir que los culpara. Nos saltamos la fila y subimos al remolque. De repente se aproximó un chico que sostenía un walkie-talkie. ±¡Oh. .Él se encogió de hombros. ±Disfrutad del viaje ±nos despidió Tommy con una sonrisa burlona. Encontré extraño que Tommy no nos pidiera los tickets. El bosque era espeso y en él no penetraba más luz que el resplandor de la parte delantera del tractor. Una vez que estas se apaguen. De inmediato empezó a ponerse rojo y yo estaba extasiado porque fuera a venir al recorrido. ¿Los queréis? ±¿Ah. Dios mío! Espero que no ±dijo Emily. Tommy ±lo saludó Sarah. ±Eso ha sido raro ±señalé. Hay cuatro asientos a la izquierda en el carro. pensé. Él se paró junto a Emily. Ella estaba fría al tacto. En general también sentía curiosidad por el porqué de que nos dejara saltarnos la cola. El tractor arrancó. Sarah me tomó la mano otra vez. Le reconocí del equipo de rugby. Algunas de las personas que estaban esperando nos miraron con indignación. Observé a Tommy desde la paca de heno. del tipo que había visto utilizar a la gente cuando contaba algo malo que le había pasado a alguien que despreciaba. otra cosa más que me parecía extraña puesto que había mucha gente esperando. donde los cuatro nos sentamos juntos sobre una paca de heno. de donde llegaban sonidos de espanto a través de altavoces ocultos. El remolque sólo estaba medio lleno. ±Es probable que esté chiflado por Emily. ±¿No te importa? ±Vamos ±le animó Sarah y le hizo una señal para que se nos uniera. sí? ±Sí. ±Hola ±le respondió él±. tomó el sendero y se dirigió a través de la entrada del bosque. no habrá más que oscuridad. pero una sensación de calidez me atravesó. Ella se inclinó hacia mí y susurró: ±Estoy un poco asustada. ±Hola. y luego fingió tener arcadas.

Algunos de los otros gritaron. con sólo el contorno de los árboles bajo su luz. Justo en ese momento algo pesado cayó sobre nosotros. no ±exclamó Sarah. Una mano nos rozó la espalda y Sarah se agarró fuertemente de mi pierna. Entonces me di cuenta de que ¡era una red! ±¿Qué demonios«? ±preguntó Sam. Cerré los ojos para concentrarme en el tacto de los dedos de Sarah entrelazados con los míos. dejando nada más que la noche y ni un solo sonido más que el que nosotros hacíamos. y todos nosotros nos reímos. Con una sacudida el tractor dio la vuelta y continuó hacia adelante. Se encendió un sendero de luces. Suena a problemas ahí delante. ±Mierda ±dijo alguien. el tractor arrancó. Tropecé y caí al suelo. y apretó mi mano±. Los demás iban por delante bastante alejados y no los podíamos ver. pero al segundo de liberarme fui empujado con fuerza desde atrás. Cuando la última persona se bajó. Alguien me agarró y me apartaron a rastras de las muchachas y de Sam. Me solté y .Justo sobre nosotros colgaban siluetas de fantasmas desde las ramas más bajas. ±No tengo ni idea de por qué hago esto cada año ±se quejó Emily nerviosa. así como el miedo aprensivo a tener que caminar la distancia que acabábamos de recorrer. después se apagó. y alejados del trayecto había zombis haciendo muecas. Sus luces se perdieron en la distancia. lastimándome la rodilla. El tractor se detuvo y apagó las luces. La verdad es que yo estaba un poco asustado. La expectación aumentaba. y que él estaba sonriendo de oreja a oreja. Entonces un grito irrumpió atravesando la noche y Sarah se tensó contra mí cuando unas figuras nos rodearon rápidamente. Entrecerré los ojos para enfocarlos y vi que Emily se había puesto al lado de Sam. al igual que Sam. Entonces llegaron unas luces estroboscópicas intermitentes que destellaron durante diez segundos. No había nada terrorífico en ellas y sólo cuando se apagaron entendí su efecto: a nuestros ojos les llevó unos cuantos segundos adaptarse y no podíamos ver nada. En total éramos once. Condujimos durante otros tres o cuatro minutos. luego desaparecieron. Entonces el tractor se adentró en un claro circular y se paró. ±Todo el mundo abajo ±gritó el conductor. Puse el brazo con cuidado alrededor de Sarah. La otra gente había empezado a bajar por el sendero y nosotros los seguimos. rodeándose con los brazos. De pronto tres o cuatro gritos resonaron enfrente de nosotros. apoyados sobre varios árboles. Las dos chicas gritaron. Apenas podía ver el suelo a mis pies. enredado en lo que demonios quiera que fuese aquello. Rasgué directamente la cuerda liada. La senda de luces parpadeaba de vez en cuando para mantenernos en el camino. ±Oh. mostrándonos el camino.

. a los árboles. Estuve allí de pie unos cuantos segundos y no oía más ruido que mi propia respiración trabajosa. Me sorprendió la fortaleza de aquella persona. Aquello no era parte del recorrido. Pueden hacer todo lo que quieran conmigo. ±¿John? ±llamó Sarah. seguido de ruidos de forcejeo. pero me volvieron a golpear. Me limpié la tierra y las hojas de la boca. No. Apreté los dientes. ¡Yo también puedo jugar! Me bajaba un hilo de sangre por un lado de la cara. Alcé la mano. La estaban alejando. Oí el grito de una de las chicas. pero no podía ver nada más que la silueta de los árboles.me enderecé. Me empujaron desde atrás. No había nada que hacer. o a Emily. ¿Quieres jugar? ±pregunté. en algún lugar. Justo cuando pensaba que me habían dejado solo. en voz alta esta vez. ±¡Déjame en paz! ±gritó Sarah. pero no le tocarían un solo pelo a Sarah. pero mantuve el equilibrio antes de caer. ¿Qué sentido tenía poseer Legados si nunca los utilizabas cuando lo necesitabas? Aunque eso significara que Henri y yo cargáramos la furgoneta esta noche y nos fuéramos a otra ciudad. La ira me atravesó±. me toqué la frente y sentí la sangre sobre los dedos. Volví a mirar a mi alrededor. no era eso exactamente. Está bien. Di un paso hacia el sonido. Las voces de las muchachas se distanciaban de mí. podía darme cuenta de cuánto. ±Está bien ±dije a la oscuridad. Pero sentía un par de ojos sobre mí. Me habían hecho un placaje. ¿Había gente oculta en el muro de árboles que tenía a mi alrededor? No podía saberlo. Hubo una carcajada masculina en respuesta. pero inmediatamente fui golpeado de nuevo por la espalda. pensé. O a Sam. alguien se echó sobre mí y me envió volando a un árbol cercano. Me golpeé violentamente la cabeza contra el tronco y durante un breve lapso de tiempo vi las estrellas. John? ±gritó Sam. ±¡Suéltame! ±gritó una de las chicas. El viento me azotaba cuando patiné arando el suelo. Yo no podía ver nada. Me puse en pie para ir tras ellos. ±¿Quieres jugar? ±grité de nuevo±. ±¿Dónde estás. Di ciegamente un puñetazo al aire y el dorso de mi mano rozó contra la corteza de un árbol. con la mano contra un árbol para sostenerme. por lo menos habría hecho lo que tenía que hacer. Me levanté rápidamente y traté de recuperar el aliento. Yo estaba temblando. Alguien se carcajeó cerca. vamos allá.

VESTIDO COMO UNA MOMIA. La risa masculina continuaba. Le arranqué el dispositivo de visión nocturna de la cara y los tiré tan lejos como pude. Sus gafas de visión nocturna dieron contra una enorme zarza y desaparecieron. Cap 14 . porque estaba tan encolerizado que mi fuerza estaba fuera de control. Una sonrisa maliciosa se formó y sentí como si mi cuerpo se hiciera más grande. y supe que aterrizaron por lo menos a un kilómetro y medio. Lo lancé y golpeó contra el lateral de un árbol que estaba a seis metros. Entonces vi a Sam más adelante. pero yo lo rompí y lo levanté del suelo. tratando de averiguar de dónde estaban saliendo. Quien estaba más cerca dio un paso hacia mí. repentinamente el mundo se incendió. Alcé la mirada. El tercer tío vio esto y salió corriendo. Si no opones resistencia. Encendí repentinamente las manos y les enfoqué las luces a los ojos para cegarlos. Entonces salí corriendo por el bosque antes de que Kevin pudiera siguiera incorporarse. Así que ese era el modo en que ellos podían vernos. No podía distinguir si era la voz de Emily o de Sarah. Eso dejó solo al cuarto. Mis manos entraron en acción y brillaron intensamente con una luz brillante que traspasó la noche. ¿Dónde los habían conseguido? Arremetí y en el último segundo cambié de rumbo y lo hice tropezar. La senda serpenteaba a la izquierda. más fuerte. y luego a la derecha. Él volvió a caer al suelo con un <<¡Ehhhhh!>>. yo me giré y lo golpeé en un lado de la cara y cayó inmóvil al suelo. el que estaba agarrando a Sam. Alcé la vista y recorrí los árboles con mis luces. puede que a tres. pero no se movía nada. Las luces lo aturdieron y parecía estupefacto. El zombi lo soltó. ±Tranquilo. Siéntate o algo. Era él quien me había hecho el placaje. no te haremos daño ±le advirtió a Sam±. Él levantó la mano frente . en pie con un par de brazos de zombi rodeándolo. sólo estamos de broma. Él estaba utilizando un dispositivo de visión nocturna. Enfoqué mis manos por entre los árboles y me adentré corriendo en la noche. ±¡Suéltame! ±oí venir de más adelante en el sendero. Kevin intentó ponerse en pie pero le di una patada en un lado antes de que lo lograra. Mis manos resplandecían sólo cuando necesitaba ver. pensé. KEVIN SALIÓ DE LOS ÁRBOLES. Había otros tres cerca de él. ±¿Qué demonios«? ±farfulló.Tomé aire profundamente y la adrenalina corrió a través de mí. confundido. Un segundo tío trató de inmovilizarme con un apretado y enorme abrazo. Sentía que estaba cerca.

Desde lo lejos oí el gruñido del motor del tractor. ±¿Dónde están? ±Soltaron a Emily. ±¿Sabes qué dirección han tomado? ±No lo vi. ±Ni hablar. Me detuve a escuchar. Me paré a escuchar y no oí nada más que el soplar del viento a través de las ramas y la fatigosa respiración de Sam. No podía ver nada sin encender mi luz. así que inspiré profundamente y dejé que mi mano izquierda brillara y comenzara a guiarnos por el sendero. Estaba desesperado y quería salir corriendo a . ±¿Cuánta gente hay con Mark? ±le pregunté. Se las hemos tomado prestadas a la policía. ±Dame tus gafas ±le ordené. ±No ha sido idea mía ±soltó. Sólo queríamos gastaros una broma. Apagué la luz. Agarré la camisa de Sam con la mano derecha. ±Bien ±dije. ±¿Qué ha planeado él? ±Nada. Sarah está más adelante. zigzagueando a través de los árboles.a éste como si estuviera apuntando con una pistola a su pecho. Seguimos adelante. Nada. asustaros un poco. no lo decía. chicos. Él se las quitó y me las tendió. Si Sam lo encontraba sospechoso. Esperaba que aterrizaran en el pueblo de al lado. Me meteré en problemas. Seguimos adelante y no tenía idea de qué dirección tomábamos. Déjales que le expliquen eso a la policía. Di un paso hacia él. amigo. Pero no lo hice. hombre. Sólo en ese momento me di cuenta de que debería haber guardado las gafas para utilizarlas nosotros. Las lancé incluso con más fuerza que con el par anterior. ±Cinco o así. ±¡Sarah! ±grité. El cuarto carro estaba saliendo.

Sentí que Sam me observaba. Anduvimos durante casi un minuto hasta que oímos el sonido de una corriente de agua delante de nosotros. luego lo volví a agarrar y lo levanté a treinta centímetros del suelo. Quería que ella le viera darte una paliza de la hostia. y después te iba a soltar. pero sabía que Sam no podía seguirme el ritmo. absorbiéndolo todo. ±Son guantes ±le expliqué±. O puede que estuviera confundiendo la sangre con sudor. Él trató de despegar mis dedos pero fue inútil. Es una especie de accesorio de Halloween . ±Sólo queríamos asustaros ±jadeó entrecortadamente. pude ver que él estaba mirándome las manos. Él caminó arrastrando los pies hacia adelante y yo apagué mi luz. ±Él cree que los demás os están llevando a rastras a Shepherd Falls. Sam gritó cuando un puño me golpeó en la parte de atrás de la cabeza y me quedé momentáneamente sin sentido. de nuevo con una mano alrededor de su garganta. ±¿Qué está tramando Mark? ±Nada ±siseó él. Sam se agarró de mi camisa y nos siguió detrás. Lo estampé contra el árbol más cercano a un metro y medio. Él asintió pero podía ver que estaba alucinando. Cuando pasamos un árbol frondoso de tronco nudoso fui placado desde atrás. pero tensé mis músculos de forma que los puntapiés no hicieron daño. ±Te juro que te partiré en dos si no me dices la verdad.toda prisa. Me golpeó dando patadas como un loco. pero no había nada que yo pudiera hacer al respecto. pero luego me giré y agarré al tipo por la garganta y encendí la luz en su cara. . ±¿Qué está planeando hacer? Lo bajé hasta que sus pies tocaron tierra firme. Cuando atravesamos un pequeño claro iluminado por la luz de la luna que llegaba de lo alto. No podía saberlo. Él ya estaba respirando con dificultad y yo incluso sudando a pesar de estar a sólo cuarenta y cinco grados de temperatura. aflojando mi puño para permitirle hablar. ±Dame tus gafas ±le dije al tipo que nos guiaba. ±Respuesta incorrecta. Allí es donde llevó a Sarah. ±Llévame allí ±le ordené. Kevin Miller llevaba unos.

y supuse que estaba hablándole a Mark. y anduvimos hacia el frente. bueno« ±dijo. ±Bueno. Conté ocho tíos. Todos se rieron por lo bajo. lo pienso. Estaba sentada sobre una gran piedra con las rodillas en su pecho y envolviéndoselas con los brazos. ±Sam no tiene nada que ver con esto. Ella no llevaba gafas de visión nocturna y entrecerró los ojos en nuestra dirección. Uno de ellos preguntó qué significaba ³trueque´. Mark va a ir.Él vaciló y le giré el brazo. Más adelante vi al grupo. ±Ya puedo verlos. ±¡Tómalas. El agua que había oído no era más que el murmullo de un arroyo. más Sarah. luego me volví hacia los demás±. sin importar lo que diga. con Sam andando de puntillas detrás de mí. Recorrí el resto del trayecto tan silencioso como pude. ¿De verdad piensas que van a guardar silencio? ±Sí. El estiércol en mi taquilla es una cosa. Lo empujé con fuerza y él cayó al suelo. tómalas! ±chilló. Ha perdido su oportunidad de trueque. ±Sí ±le confirmé±. Se retorció de dolor y rápidamente se las quitó de la cara. Cuando estábamos a sólo unos metros una ramita hizo un chasquido bajo el pie de Sam. ±Vamos ±le dije a Sam. ±¿Tú crees? Somos ocho contra dos. ¿Quieres esperar aquí o venir conmigo? Puede ponerse feo. Cuando me vean patearte el culo. Podía ver que estaba asustado. A aquellos de vosotros que no quieran ir a parar al agua les sugiero que se vayan ahora. ±Estás delirando ±le corté. dejando al tipo atrás. Y Sam. ±Quiero ir ±contestó Sam. ±Te lo dije ±exclamó sonriendo. ±¿John? ±preguntó Sarah. . pero has ido demasiado lejos esta vez. ±Cállate. Mark dio un paso al frente. aunque no estaba seguro de si era por lo que me había visto hacer o por los jugadores de rugby que teníamos enfrente. Cuando me las puse el mundo se volvió de color verde. ¿Qué esperas que pase? Has intentado retener a dos personas. bueno. ¿Te da miedo enfrentarte a mí solo? ±le pregunté±. Mark ±le increpé±.

me lo estáis poniendo demasiado fácil ±les dije±. Una excitación nerviosa se plantó en el centro de mi pecho. lo dejas ya. Se dobló sobre sí mismo agarrándose el estómago con las manos. Todos ellos se mantuvieron firmes. ±Que así sea ±sentencié. Mark. Me preguntaba cuánto de ello podían ver Sarah y Sam sin las gafas puestas. Cuando estuvimos en la orilla del arroyo lo levanté por la cinturilla de sus pantalones vaqueros y lo arrojé al agua. le levanté los brazos en una llave. Se retorció de dolor. Con tres caídos. y temí haberle golpeado demasiado fuerte. ±Esto se ha terminado ahora mismo. Temía que si apretaba con más fuerza sus hombros se salieran de su sitio. ¿Lo has entendido? Tensé mi llave. Eso incluye a Sam y a Sarah. Otro tío arremetió contra mí. estupefactos. pero yo arremetí hacia el frente y lo agarré antes de que pudiera hacerlo. . ¿me has entendido? Le apreté con más fuerza y gruñó por el dolor. Ahora sólo podía ver leves sombras. Empujé al segundo tío y sus pies abandonaron el suelo. ±¿Algún voluntario? Dos más alzaron sus manos enfrente de ellos a modo de rendición. Yo simplemente lo esquivé y amerizó de cabeza en el arroyo. Los demás se quedaron clavados.±Ahora es vuestra última oportunidad ±les repetí. ±Eso te deja a ti sólo. ±Chicos. Parecía sin vida. Agarré al primer tipo y tiré de él por el suelo. Sentí que Sam se movía hacia Sarah. Se incorporó chapoteando. Le quité las gafas de la cara y me las puse. aunque lo contrarresté con tal rapidez que su codo me alcanzó en la cara y la correa de las gafas se rompió. ambos más grandes que yo. y del impulso cayó al agua. Aterrizó con un ruido sordo a un metro y medio. Las gafas de visión nocturna cayeron al suelo. Lancé un puñetazo y golpeé al tipo en la mandíbula y éste cayó al suelo como un saco de patatas. Dos de los chicos vinieron hacia mí. ¿Quién es el siguiente? El más grande del grupo lanzó un puñetazo que no llegó ni a acercarse a golpearme. Sus erráticas patadas cortaban el aire pero no golpearon nada. quedaban cuatro. pero yo esquivé su puñetazo y le dirigí uno mío a la barriga. cayendo al suelo. ±Lo que sea que tienes contra mí. Mark se dio media vuelta como si tuviera la intención de correr. Uno se inclinó. Cuando di un paso hacia el frente Mark retrocedió y se tropezó con sus propios pies. el tercero se quedó parado con la boca abierta jadeando como un idiota.

y le cruzó la cara de una bofetada. ±No le vas a decir una palabra de esto a nadie. ±Discúlpate. Le solté. ±Lo siento ±repitió. ±No dirán nada ±aseguró. ¿Me has entendido? Ni una sola palabra. ¿me has entendido? ±¡Sí! Lo arrastré para acercarlo a Sarah. le puse un pie en el culo y lo empujé de cabeza al agua. ±¿De verdad crees que diría nada? ±soltó él. ±¿Sabes kung fu o algo así? ±me preguntó. El resto de los muchachos se quedaron observando en shock.±Te lo he dicho. Lo juro. Todo lo que ha sucedido esta noche se queda aquí. hombre. si oigo una palabra de ello en el instituto la semana que viene esto no será nada comparado con lo que te sucederá. Él se tensó. Ella me abrazó con fuerza cuando llegué hasta donde estaba. El tío al que había dejado sin conocimiento se había incorporado y se rascaba la cabeza como si tratara de averiguar qué había sucedido. Sam estaba sentado sobre una piedra a su lado ahora. ±¡Lo siento! ±gritó. con Sam a su lado. ±¡Eres un gilipollas. Solté un suspiro de alivio al ver que no le había causado daño grave. . Mark! ±dijo Sarah. Si ellos se lo cuentan a una sola alma será a por ti a por quien vaya. Apreté más. con mi voz tan baja que sólo Mark pudo oírme±. ¿me has entendido? ± ordené. Ya has probado lo que decías. Él tomó aire profundamente. Lo arrastré hacia el agua. ±Vamos. Me reí con nerviosismo. pero yo lo agarraba firmemente y no había nada que él pudiera hacer al respecto. ±Dilo como si fuera cierto. ±Asegúrate de decirles a tus amigos lo mismo. Sarah estaba de pie en la piedra.

que por una vez la oscuridad hubiera servido de aliada inesperada. ±Creo que han recibido su castigo. Salgamos de aquí. así que le di las gafas a Sarah para que nos guiara por el camino. Si lo hacía tendría que marcharme. ±Sarah se echó a reír±. están esos doce años de entrenamiento en artes marciales allá en lo alto de El Himalaya. ±¿Por qué no lo haría después de esto? Ha sido una gilipollez. Me encogí de hombros en la oscuridad. El trabajo del padre de Mark es hacer respetar la ley. chicos ±dije±. Es decir. Sarah y Sam me miraron. Haría las maletas y saldría de la ciudad a la hora de que Henri lo supiese. A los tres metros me di cuenta de que no tenía ni idea de adónde iba. que tal vez él sólo estuviera un poco conmocionado por todo lo ocurrido. ±Supongo que sólo tenía miedo de que pudiera sucederte algo. ±Maldita sea. Finalmente avistamos la linde del bosque. Tendrán que explicar eso. Me refiero a que esta noche ya han perdido varias de las gafas de visión nocturna. De verdad que no quiero tener que hablar de lo sucedido con la policía. ¡qué gilipollas! Espera a que intenten explicárselo a la policía. ±¿De verdad vas a ir a la policía? El padre de Mark es el sheriff después de todo ±le señalé. Suspiré.±¿Pudiste ver algo? ±No mucho. pero puedo saber lo que ha sucedido. y yo tenía la esperanza de que fuera porque en realidad no hubiera podido ver lo que había sucedido. aterrado de que la policía se viera envuelta. Cuando me detuve. Sam había estado todo el tiempo en silencio. Negó con la cabeza. Es decir. Y eso sin mencionar el agua helada« Sarah no dijo nada. ±Es cosa vuestra. incluso cuando su hijo la quebranta. . Caminamos en silencio y recé para que estuviera dándole vueltas a las ventajas de dejarlo pasar. Y sí. La luz caía sobre la cara de escepticismo de Sarah. ±Eres increíble. No voy a permitir que se zafe de esto. ±¿No crees? ±le pregunté±. Me mordí el labio. Ninguno de los muchachos nos dirigió una sola palabra. Las luces llegaban desde el parque. ¿has estado entrenándote en las montañas toda tu vida o qué? No entiendo cómo has hecho eso. no puedo creerlo ±despotricaba ella±. pero yo estoy totalmente a favor de simplemente dejar la cosa así. me gustara o no.

Si había visto algo que no debería haber visto. No sabía qué decir. Ella se movió hacia mí y cuando me di cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir se me quedó la respiración atrapada en la garganta. Durante los primeros segundos estuve perdido en la sensación de sus labios sobre los míos y en la idea de estar con esta chica preciosa. creo que será mejor ir a ver si Emily está todavía aquí ±sugirió Sarah después de unos diez segundos±. ±No iba a dejar que él te asustara.±Creo que él tiene razón ±estuvo de acuerdo Sam±. Mi primer beso. mirándonos fijamente a los ojos el uno al otro. Sin más palabras. Sam se alejó rápidamente. Sabía que vendrías. prolongado. Estaré metido en una buena mierda. Trataría de hablar con él al día siguiente. Probablemente nunca había estado metido en una pelea y desde luego nunca en una donde lo retuvieran y lo atacasen en el bosque. Sentía las piernas flojas y apenas era capaz de mantenerme en pie. O si no me quedaré aquí varada. Luego recorrió mis cejas. mi madre cree que me fui a la cama hace una hora. ±¿Vives cerca? ±pregunté. Yo me encogí de hombros. y voy a irme antes de que ella se asegure de que estoy en mi cuarto. Estaba claramente nervioso. No quiero tener que sentarme y escribir una estúpida declaración durante la próxima media hora. ±Supe que eras especial la primera vez que te vi ±dijo ella. ±Bueno. Ella subió la mano y me besó de nuevo. Ella sonrió y pude ver sus ojos brillando a la luz de la luna. mirándome fijamente a los ojos. Fue un beso suave. ±Yo sentí lo mismo por ti. Ella presionó sus labios contra los míos y todo mi interior se volvió de goma. Él asintió. sin decir nada. Sarah me giró la cara hacia ella y recorrió la línea de mi corte con su dedo pulgar. Ella se apartó y los dos nos sonreímos. Nos veremos por ahí. con ésta me presionaba suavemente la mejilla. lo convencería de que su vista le había jugado una mala pasada. Por mi cabeza pasaba un millón de ideas diferentes. ±Gracias por esta noche. . Luego ella se apartó y sus ojos me abarcaron. pasándolo muy suavemente por mi frente. ±Sí.

con una desesperación inherente en la tensa voz de Henri. con tiempo y con práctica. Y después de todo lo que había sucedido en el bosque. según decía Henri. sin falta. De manera que así estábamos ahora. El quinto tractor traqueteó a través del sendero. separados por unos tres metros. Lanzó la primera pelota al aire. pero tenemos que hacerlo de todas formas. con frío. Nos tomamos de la mano de camino a la carpa. ±Sarah estará aquí a las seis ±le recordé. una vez el cristal loriano extendió el Lumen por todo mi cuerpo. lluvia y ahora nieve. Aunque él no me lo decía. ±Lo sé ±dijo Henri±. Habíamos trabajado cada día. El remolque iba lleno y aún había una fila de más o menos diez personas que esperaban su turno. ±Más listo que nunca. sólo que debía ser capaz de hacerlo. Telequinesia. Él sostenía una pelota de tenis en cada mano. Suspiré y me miré el reloj. Y en vez de dejarme descubrirlo por mí mismo ±como hice con mis manos± Henri parecía empeñado en sacar el poder de la caverna en la que fuera que estaba hibernando. despierto. ±De verdad que no estoy de humor hoy ±lo avisé. Estábamos de pie en el patio trasero. ±Sé que no lo estás. Todo Guardián desarrollaba la habilidad de mover objetos con la mente. uno enfrente al otro. Empezó con miradas de desconcierto y frunciendo el ceño mientras se mordía el labio inferior. con la cálida mano de Sarah en la mía. la sonrisa no abandonó mi cara. Yo no podía dejar de pensar en nuestros besos. Cap 15 LA PRIMERA NEVADA LLEGÓ DOS SEMANAS DESPUÉS. yo sabía que sentía impaciencia por que yo estuviera preparado. ±¿Estás listo? ±preguntó. con las tablas del suelo crujiendo bajo sus pies mientras yo yacía en mi cama. Eran las cuatro en punto.±Estoy seguro de que ella está aquí ±le contesté. . y cuando alcanzó su cenit traté de convocar un profundo poder dentro de mí para evitar que cayera. Justo después de Halloween. Sólo un ligero polvo. luego les seguirían profundos suspiros y finalmente noches sin dormir. Es por eso que debemos darnos prisa. Henri comenzó mi verdadero entrenamiento. el suficiente para cubrir la camioneta con finos copos. No sabía cómo se suponía que debía hacerlo.

Esta también golpeó el suelo. artes marciales combinadas±. Él lanzó una segunda bola. sino su mirada. pero no hubo suerte. luego suspiró. sin interrupción alguna. simplemente cayó. Me estaba contagiando su humor y su impaciencia. por supuesto. ±Llegará a su debido tiempo ±señalé. control mental. Henri negó con la cabeza y tensó los músculos de la mandíbula. que había estado observándonos. Más allá de las prácticas de telequinesia. rebotando dos veces. Bernie Kosar. barro y nieve derretida. ±Otra vez ±mandó Henri. seguida de elementos de compostura ±mantener la calma bajo presión. Henri asintió y miró al suelo. salió corriendo hacia ella. Observó a Bernie Kosar marcharse con la pelota. ±Hoy no lo estoy sintiendo. Henri me había apretado más de lo normal ese día y había venido a mí con una agresividad que sólo podía derivar del pánico. ±Sigamos intentándolo. Él volvió a negar con la cabeza. ±¿Qué? ±le pregunté. Intenté detenerla pero. Utilicé todas las fuerzas en mi interior para hacer que la maldita cosa se moviera un solo centímetro a la derecha o a la izquierda. luego quedó inerte en el césped cubierto de nieve. Luego la lanzó por los aires. Una mirada angustiada con un dejo de miedo. la mayoría de nuestras sesiones las pasábamos instruyéndome en técnicas de combate ±lucha cuerpo a cuerpo. de detenerla. Se acercó y cogió otra pelota. cómo ver el miedo en los ojos de un oponente y luego saber la mejor manera de sacarlo a la luz. desesperación y decepción. Traté de moverla. ±Tal vez mañana ±dije. No era el duro entrenamiento de Henri lo que me fastidiaba. ±Tal vez mañana. No sabía si sólo estaba preocupado por los progresos o si era por algo más profundo. la atrapó y se alejó. pero aquellas sesiones se estaban . lucha libre. Tras nuestro entrenamiento yo estaba cubierto de sudor. Dejé escapar un profundo suspiro.La pelota cayó al igual que lo habían hecho las más o menos mil precedentes.

Él alzó la mirada y contempló las estrellas. Sarah y yo rompíamos el incómodo silencio con temas sin importancia. Está comportándose de forma extraña. ±No lo sé. Henri estuvo en silencio la mayor parte de la cena. Le quité el abrigo y lo colgué cuando estuvimos dentro. Bernie Kosar estaba sentado a su lado con la cabeza en su regazo. Suéltalo. Sarah se había traído una película y la vimos en nuestra pequeña televisión. Se me cayó el alma a los pies y me quedé en silencio. ±Sí. y todo salió mucho mejor de lo que esperaba. voy a ver cómo está. ¿qué pasa? ±le pregunté. Preparamos pechugas de pollo al horno con patatas y verduras al vapor. ambos cubiertos con una manta sobre ellos. Sarah y yo le observamos marcharse. sólo lo hizo para elogiar lo maravillosa que era la cena. mirando hacia la oscuridad. Tan pronto como empezamos a cocinar Henri agarró su chaqueta y se fue de paseo. ±Seguí a Henri al exterior. Henri rara vez levantaba la mirada de su plato. Estábamos a una semana de nuestro parcial de Economía Doméstica. ±Ha estado realmente silencioso durante la cena. . ±Hay algo que no va bien ±dijo. A mitad de esta Henri se levantó con un suspiro y se encaminó al exterior. Sarah llegó justo a tiempo. ±¿A qué te refieres? ±No te va a gustar. Él estaba de pie en el porche. Cuando terminamos de cenar Sarah y yo lavamos los platos y nos retiramos al sofá. con la cabeza sobre mi hombro. ±Bueno. Puede que afuera hiciera frío y hubiera tormenta. ±¿Tu padre está bien? ±preguntó Sarah.haciendo agotadoras. como el instituto o las películas que íbamos a ir a ver el sábado siguiente. ±No sé cuánto tiempo deberíamos quedarnos aquí. No me parece seguro. Salí afuera y la besé cuando se acercó al porche delantero. Cuando todo estuvo listo los tres nos sentamos y comimos juntos. ±Está bien. pero en nuestro salón se estaba calentito y a gusto. Vengo enseguida. y fue idea suya que preparáramos la comida antes de que tuviéramos que hacerlo en clase. emocional y psicoló-gicamente. pero Henri permaneció casi todo el tiempo mirando abstraído por la ventana. Se llevó a Bernie Kosar con él y yo estuve agradecido por la intimidad. Nos tomamos de la mano y ella se echó contra mí.

e hizo una pausa±. ±Sabía que no lo era. Yo estaba de pie junto a él. No creo que estemos a salvo aquí. ±Supongo que lo veremos. Henri . Henri me miró enarcando una ceja. Él suspiró. nunca tarda más de una semana después. Y si eso es así. Puedo sentirlo. moteando de un resplandor blanco lo que por lo demás era una noche oscura. ±No quiero marcharme. no tenemos esperanza de luchar con los mogadorianos. Y si no podemos derrotarlos. Siempre ha sido así. aliviado puesto que eso podría suponer el fin de nuestros traslados y podríamos asentarnos finalmente. Empezaron a caer nuevos copos de nieve. John. Él asintió. ±Sabía que no querrías. ±No te ofendas. ±¿Y? ¿Qué me estás diciendo? ±No sé lo que podemos esperar a partir de ahora ±reconoció. ±Ya deberías haber desarrollado la telequinesis. Puesto que ya no estamos en el planeta. nunca seremos capaces de regresar. ±Nos hemos mantenido ocultos. incapaz de decidir si debería estar preocupado o aliviado. Lo miré atentamente. Muy rara vez aparece después. mucho menos derrotarlos. Fue hasta el final del porche y colocó las manos sobre la barandilla. Observé cómo nevaba. pero no pienso que te hayas mantenido a la sombra precisamente. y cuando lo hace.±Están desesperados. Casi siempre llega con el primer Legado. y creo que se están acercando. ±Tus Legados vienen de Lorien. no sé si el resto de tus Legados llegarán alguna vez. ±Eso no es todo ±continuó Henri. Su mirada estaba llena de inquietud y le atravesaban la frente arrugas de preocupación. ±Lo he hecho respecto a lo que importa.

en decir al infierno con Lorien y hacer una vida aquí en la Tierra? ±le pregunté a Henri. ±No creo que te sintieras así si pudieras acordarte. Suspiré con exasperación. luego cerré los ojos e inspiré el aire frío. . Ninguna. Justo allí es donde está Lorien. incluso puede que te enamoraras otra vez. puedes estar seguro de que nos encontrarán. Aunque no es que pueda decir si son cosas que recuerdo o que he visto durante nuestro entrenamiento. ±¿Alguna vez has pensado en simplemente asentarte aquí. Intenté alcanzar un copo de nieve con la punta de la lengua. Tu familia está muerta. Lorien es diferente de la Tierra. Y si nos descuidamos y nos establecemos. ¿No es esa la cuestión? ±Tal vez ±admitió±. Por supuesto yo sabía muy bien dónde estaba Lorien sin que me lo dijesen. Si no fuera por mí tú podrías crear fácilmente una identidad aquí y pasar el resto de tus días formando parte de algún lugar. ±Nos fuimos cuando eras bastante pequeño. a billones de kilómetros. ±Pero no me acuerdo. Me vienen cosas de vez en cuando. al igual que Henri. No espero que lo entiendas. Cuando los abrí me di la vuelta y vi a Sarah a través de la ventana. mientras me subía un pequeño escalofrío por la espalda aunque no tuviera frío. En Lorien sólo espera una vida de reconstrucción. podía sentirlo en plena noche cuando se me ponía el vello de punta en los brazos. ¿no? ±La verdad es que no ±reconocí±. Pero que quieras o no regresar no significa que los mogadorianos vayan a dejar de buscarte. nos matarán a los dos. ±Justo allí ±señaló±. Podrías tener amigos. Henri se echó a reír. una cierta tendencia a que mis ojos se desviaran siempre hacia el lugar donde. Estaba sentada sobre sus piernas. Como la mía. Había una cierta fuerza. con la cabeza de Bernie Kosar aún en el regazo. Y continuaré estándolo hasta el día en que muera. De algún modo. sentir todo eso. No hay manera de cambiar eso. Sabía que tenía razón. yo podía. No creo que te acuerdes mucho de aquello. Y tan pronto como lo hagan. ±Ya estoy enamorado.señaló a las estrellas. se encontraba Lorien. ±¿Alguna vez lamentas el haber estado conmigo durante tanto tiempo? ±¿Lamentarlo? ¿Por qué piensas que lo lamentaría? ±Porque no hay nada por lo que regresar.

Tú y mis recuerdos sois lo único que me unís al pasado. Ohio. eso me aterrorizaba. Henri le sonrió. ±Te veré mañana ±se despidió ella. ±Dulces sueños. y aterrado cuando estábamos separados. Y el saber que yo podía estar poniendo su vida en peligro por estar con ella« Bueno. Esa es la verdad. Henri. Una razón para ganar. Cuando estuvimos allí la acompañé hasta su puerta y nos quedamos cerca el uno del otro mirándonos y sonriendo. Me encaminé de nuevo a la camioneta. Tenía razón. Sin ti no tengo nada. Soy parte de Paradise. Negué con la cabeza. Henri salió del camino de entrada del porche de Sarah y condujo de camino a casa. Como si flotara en el aire cuando estábamos juntos. que estaba de pie en la entrada mitad dentro. pero nunca me había sentido así por nadie. . como en ese momento. una razón que iba más allá de la mera supervivencia. Después de la película Henri y yo llevamos a Sarah a casa. ±¿Qué es lo que crees que me estoy perdiendo? ±Una vida. No pude evitar sentir una sensación de miedo mientras recordaba las palabras de Henri el día que vino a recogerme ese horrible primer día de clase: ³Simplemente ten en cuenta que podríamos tener que marcharnos en lo que dura un telediario´. dando un apretón a mis manos. Bernie Kosar salía trotando delante de Sarah. ±¿De verdad vais a hacer que vea toda la película yo sola? ±nos preguntó. muchacho. a pesar de que acababa de pasar las dos últimas horas con ella. un beso prolongado mientras le tomaba con cuidado ambas manos con las mías. podrías formar parte de algún lugar. a nuestro ocultarnos. ±Sabes a qué me refiero. Le di un beso de buenas noches. junto contigo.±Pero aun así. Justo en ese instante la puerta se abrió detrás de nosotros. ±Formo parte de algún lugar. ±Ni soñarlo ±contestó. y yo lo sabía. Sarah daba un propósito a nuestros traslados. mitad fuera. ±Tú eres mi vida. ahora mismo.

¿qué hay en la bolsa? ±El sistema solar ±contestó. Los sostuvo con las manos juntas frente a su cara y sopló sobre las esferas de cristal. Todas ellas dando vueltas. ±Hay algo en su interior que he querido mostrarte desde hace años. ±¿En serio? ±le pregunté. pero la última vez que abrimos el Cofre lo metí dentro por el mal presentimiento que he estado teniendo. ±Esto no forma parte de tu Legado. puesto que se parecía a una autosuficiente esfera de lava. suspendidas sobre la mesa de la cocina. ±La bola está tomando la forma exacta que tiene Lorien en este momento. Las que estaban más cerca del sol se movían con mayor rapidez. vimos cómo su superficie empezaba a tomar forma. Asintió con la cabeza en silencio. Sonrió al sentir mi entusiasmo. Los dos juntos hicimos saltar la cerradura y él levantó la tapa de tal manera que no pude echar ojo a su interior. La observamos moverse. Apartó las cosas de la mesa de la cocina y luego se sentó enfrente de mí con la bolsa en el regazo. Si nos atrapan los mogadorianos. Lo dejó sobre la mesa de la cocina. bajó la tapa y volvió a cerrar el Cofre. ±¿Cómo es posible? . De su interior surgieron minúsculos destellos de luz. ±Y bueno. Yo no podía esperar a ver qué más había en el cofre. ±Entonces.Cuando llegamos a casa. comenzando y terminando días a velocidad hipersónica. Era más o menos del tamaño de una pelota de raquetbol. luego las tiró al aire y todas a un tiempo cobraron vida. ±Si no forma parte de mi Legado. señalando con la mano el Cofre. ¿qué está sucediendo? ±pregunté. La cuarta esfera a partir del sol era Lorien. nunca podrán abrir esto ±explicó. Las demás bolas orbitaban a su alrededor. Henri sacó una bolsa de terciopelo. La réplica no debía de estar a escala porque en realidad Lorien era mucho más pequeña que nuestro sol. Luego alargó la mano y sacó de la bolsa siete orbes de cristal de distintos tamaños. mientras aquellas más lejanas sólo parecían arrastrarse junto a él. Las cristalinas bolas eran una réplica de nuestro sistema solar. ¿por qué no me lo has enseñado antes? ±Porque necesitabas desarrollar tu Legado para activarlo. La mayor de ellas era del tamaño de una naranja ±el sol de Lorien± y se cernía en el centro emitiendo la misma cantidad de luz que una bombilla. Henri se metió en su cuarto y salió cargando con el Cofre.

Hibernando. y aun así este seguía respirando. Después la superficie se atenuó de tal manera que pudimos ver a través de ella y en las profundidades del núcleo de la esfera comenzó a tomar forma un ligero resplandor. pero viene del mismo lugar. permaneciendo sólo el tiempo que mis manos brillaron sobre ella. Pero no había nada. No sé qué había albergado la esperanza de ver. el propio planeta. cualquier movimiento. siempre había esperanza. Se encuentra replegado sobre sí mismo. De ahí es de donde proceden tus Legados. Todo el paisaje era un parche monocromático de gris y negro. Movimiento de algún tipo. John. Habían tratado de borrar nuestra civilización. qué era lo que esperaba. Y luego se detuvo. ±El planeta aún vive y respira. ±Ese era el aspecto de Lorien el día antes de la invasión. alguna pista de fertilidad.±Es un lugar especial. Resquicios de verde y azul se propagaron sobre la superficie de la esfera y comenzó a desvanecerse casi de inmediato cuando el vaho de la respiración de Henri se evaporó. Sí. luego rodeó su boca con las manos y volvió respirar sobre él. ¿Te gustaría ver lo bella que es toda . Se formaron profundas hendiduras montañosas cortando la superficie donde yo sabía que corrieron ríos una vez. si así lo prefieres. Pero despertará uno de estos días. ±¿Qué has hecho? ±Haz brillar tus manos sobre él ±pidió. Esa es la esperanza. ±¿Qué te hace estar tan seguro? ±Ese pequeño resplandor justo ahí ±señaló±. Acercó el rostro a sólo unos centímetros de Lorien. luego se atenuaba. John. ±Pero acabas de decir que esto no forma parte de mi Legado. Encontré un extraño placer al verlo resplandecer. Lo observé. ±¿Qué es eso? ±pregunté. Es lo que da vida y hace posible los objetos que constituyen tu Herencia. cualquier viento que pudiera soplar sobre la tierra. como Henri no paraba de repetir. Las hice brillar y cuando las sostuve sobre la esfera regresaron el verde y el azul. Henri alzó y chasqueó los dedos y los planetas dejaron de moverse. Busqué cualquier clase de color. aguardando su momento. Brillaba. Existe una antigua magia en lo más profundo de su núcleo. ±No. pensé. ±Eso no es todo. Mis esperanzas decayeron. después volvía a brillar otra vez como si replicara el latido del corazón de un animal dormido.

como estoy seguro que sabrás. Más gris. el planeta con vida más cercano aparte de Mogador. Y. ±Justo de aquí ±apuntó±. Pero entonces apagué mi resplandor y todo aquello se desvaneció. Toda verde y azul. Y eso suponiendo que hubiera vida en él para empezar. ±Ajá ±contesté. de algún modo. Él volvió la mirada hacia mí. ±Pero si no pudo llegar muy lejos. . de vuelta a las sombras de gris. si una segunda nave consiguió despegar y escapar de Lorien durante el fragor de la batalla. ±¿Qué tienen que ver los museos con nada? ±pregunté. urgiéndolo a continuar. que no estuviera lleno sólo de artefactos. entonces podría haber llegado hasta aquí. Me volví a sentar en la silla. La vegetación parecía titilar bajo las ráfagas de viento que yo. Cohetes que utilizaban para propulsarse una especie de combustible conocido sólo en Lorien ±expuso él y se detuvo. Era difícil mirar aquello sin sentirse triste. bueno. Todavía me cuesta creer que eso funcionara. es de donde despegamos el día de la invasión. Una de las alas del edificio contenía antiguos cohetes que tenían miles de años. entonces esta tuvo que haber estado guardada en el museo del espacio. con intención de engañar a los mogadorianos. Henri señaló un punto sobre la superficie de la esfera. si aquello llegó a alguna parte. Pero creo que tuvo que haber al menos un loriano tripulando la nave porque. ±Luego movió el dedo a un centímetro de ese punto±. Y justo aquí es donde solía estar el Museo de Exploración de Lorien. entonces ¿por qué aún estás pensando en ello? Henri negó con la cabeza. floreciente. Aparecieron leves ondas sobre el agua. las naves de esa naturaleza no pueden tripularse por sí mismas. si lo que viste de verdad sucedió. ±He estado pensando mucho en lo que viste. Ahora. o que no estuviera simplemente vacío. mirando de nuevo a la pequeña esfera de cristal que se alzaba a casi un metro sobre la mesa de nuestra cocina±. Tal vez porque espero estar equivocándome ahora. ±Era un museo enorme. podía sentir. ±Ya sabes. e incluso si lo hizo. bueno. Tal vez porque me he equivocado antes. dedicado por completo a la evolución del viaje espacial. El planeta estaba verdaderamente vivo. rica y frondosa.ella? A veces se me olvida incluso a mí. no estoy realmente seguro. Asentí y miré al punto que él señalaba. No hay otra explicación para ello. que consiguiera llegar muy lejos. Era bella.

Instado por Henry ±quien estaba desesperado por ponerle la mano encima a la revista de Sam después de rebuscar todo lo que salía en Internet y no encontrar nada parecido a la revista de Sam±. De otro modo. A no ser que volvamos a los tiempos oscuros y yo pueda abastecer al mundo de luz. Cap 16 SAM ESTABA EVITÁNDOME. y los objetos que trajimos de allí aún funcionaban. uno de los dos debería tener superpoderes. EN EL INSTITUTO ÉL PARECÍA desaparecer cuando me veía. Yo le sonreí y él meneó la cola. me lo puse sobre la cabeza y lo hice volar por la habitación. La luz del núcleo de Lorien aún ardía. peleándome solo mientras Bernie Kosar observaba desde la cama. queriendo que le rascara la barriga. . Bernie Kosar rodó colocándose sobre la espalda y mirándome fijamente con grandes ojos. Yo estaba de pie. así que ¿por qué debería terminarse esa magia ahí? ¿Y qué pasaba con los demás? ¿Estaban pasando por los mismos problemas? ¿Estaban sin sus Legados? Saqué músculo frente al espejo y luego golpeé el aire. No estaba cerrada con llave y la abrí y pasé adentro. Y no parece que vaya a ser yo. Era casi medianoche y no estaba cansado en lo más mínimo. sin camina. el magnífico superperro! Se revolvía en mis manos así que lo bajé. frente al espejo. No hubo respuesta cuando llamé a la puerta. esperando que el espejo se rompiese. Lo levanté. o se oyera un ruido sordo en la puerta. ±¿Y qué pasa contigo? ±le pregunté a Bernie Kosar±. o siempre se aseguraba de que estuviéramos en grupo. Sam vivía a las afueras de Paradise en una casa pequeña y humilde.Otra noche más de insomnio. ±Bueno. así que tenté la puerta. ±¡Mira! ¡Es Bernie Kosar. Bernie Kosar saltó de la cama. se sentó a mi lado y observó mi reflejo. Sólo yo allí plantado con cara de tonto y sin camisa. Se dejó caer hacia un lado con la cola golpeteando contra el colchón. ¿Tienes algún poder especial? ¿Eres un superperro? ¿Debería volverte a poner la capa para que puedas irte volando por los aires? Siguió moviendo la colita y golpeó el suelo con la pata mientras me contemplaba alzando la mirada. mirándome en él con ambas manos encendidas. Henri me dejó allí después de nuestro entrenamiento del día. colega. Pero no pasó nada. decidí simplemente pasarme por su casa sin preaviso. ³No sé cuánto cabe esperar de aquí en adelante´ había dicho Henry hoy. me temo que soy inútil.

Pensé que había perdido la cabeza. Las pareces estaban cubiertas con pósters. de su madre y de un hombre que supuse debía de ser su padre. No llevaba puestas sus gafas y sin ellas sus ojos parecían muy pequeños. ±¿Qué tal? ±pregunté de manera informal. Me asusté con eso. el de ³La Guerra de las Galaxias´ y uno que era fluorescente con la cabeza verde de un extraterrestre rodeado por fieltro oscuro. Podías lanzar a la gente por ahí como si no fuesen nada. En mitad de la habitación. encorvado sobre un pequeño escritorio de roble. el póster de la película ³Alien´. Empujé la puerta para abrirla y él miró por encima del hombro. ¿Qué pasa? Él se puso en pie. Miré su escritorio y vi que estaba leyendo un ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´. ±No seas estúpido ±le dije con las manos aún frente a mí±. desesperado. casi de caricatura. Y entonces vi a Sam. La puerta estaba medio abierta y eché un vistazo al interior. Le temblaban las manos. Recorrí con sigilo el pasillo hasta que encontré la puerta que debía de ser la del cuarto de Sam. Aquello me hizo pensar en lo que Henry me había enseñado hacía poco esa semana. Entonces miré más de cerca. Eso no es normal.El suelo estaba cubierto por una alfombra marrón de jarapa. ±¿De qué estás hablando? ±Vi lo que hiciste en aquel bosque. ¿Ves alguna luz? Ya te lo . Pensé que Sam perdería la cabeza si viese eso mismo. como si pasara por su casa cada día. Su cama estaba hecha. Cuando volví a alzar la vista él estaba apuntándome con una pistola. y las fotografías familiares de cuando Sam era muy pequeño colgaban de las paredes forradas de listones de madera. esto es una locura! Me metí en una pelea. había un sistema solar. Él parecía estupefacto y horrorizado y. se quitó los auriculares para alcanzar uno de los cajones. ±¡Eh! ±espeté. Parecían ser exactamente las mismas gafas. tenía un edredón negro con el planeta Saturno repetido sobre toda sus superficie. Había dos de la NASA. Llevo años practicando artes marciales. ±¡Sam. ±Tus manos se iluminaron como linternas. él había visto más de lo pensaba. con los auriculares puestos. No eres humano. haciendo juego con la funda de la almohada. La pistola apuntaba a mi pecho. sus nueve planetas y el sol. De él. ±Dime qué eres ±dijo. pendiendo de hilos transparentes. levantando instintivamente las manos frente a mí±. Míralas. La habitación estaba muy limpia. cada cosa estaba meticulosamente colocada en su sitio. un letrero que rezaba ³ENTRA POR TU CUENTA Y RIESGO´ colgaba de una chincheta. que usaba unas gafas tan gruesas como las de Sam. redondos y brillantes.

Ahora deja de apuntarme con esa maldita pistola. soy un extraterrestre. . ±¿Lo que acabas de decir es verdad? ±¿Que estás siendo un estúpido? Sí. con las manos todavía temblándole. es verdad. ±¡Le pregunté a Kevin! ¡Dijo que él no llevaba guantes! ±¿De verdad crees que él te diría la verdad después de lo que sucedió? Baja la pistola. Tengo superpoderes. Sam. ±¿Te das cuenta de lo estúpido que suena? Deja de comportarte como un loco y baja la pistola. Me llevó un minuto calmarme y tratar de comportarme despreocupadamente. ±Deberías. Puede que deba dejarlo un poco. ¿Por qué quieres creer tan desesperadamente en esto? Él negó con la cabeza y devolvió la pistola al cajón. ±Pues deberías habérmelo dicho antes ±protesté±. ±¿Qué estás leyendo? ±le pregunté. ±¡Dímelo! ¿Qué eres? Puse los ojos en blanco. Inspiré profundamente. nervioso.dije. incluyendo en tu único amigo. Entonces él suspiró y bajó la pistola. como si lo que acababa de suceder no fuera gran cosa. ±Sí. ±Lo siento ±dijo. Se encogió de hombros. ¿Es eso lo que quieres oír? Él me miraba fijamente. ¿En qué demonios estabas pensando? ±En realidad no estaba cargada. Dejé caer mis manos. Estás demasiado obsesionado con esta cosa. ±Sólo más cosas de alienígenas. En tu vida ves alienígenas y conspiranoias por todas partes. Me miró fijamente y pude ver que estaba pensando en lo que le había dicho. eran los guantes que llevaba Kevin. Soy de un planeta de a cientos de millones de kilómetros.

La fecha en la parte de arriba rezaba DICIEMBRE. Siempre he supuesto que allí consiguieron mi dirección. ±¿Qué? ±preguntó Sam. ¿Puedo verlo? Él me tendió el último ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´ y yo me senté cautelosamente en el borde de la cama. ¿pero cómo? Sam se encogió de hombros. ±¿Dónde las consigues? ±le pregunté. doce a lo sumo. No me acuerdo. Leí el titular del artículo de la parte superior: ¿ES TU VECINO UN ALIENÍGENA? ¡DIEZ MANERAS SEGURAS DE SABERLO! En mitad del artículo había una foto de un hombre sosteniendo una bolsa de basura en una mano y la tapadera del contenedor en la otra. Era una imagen horrorosa. impresas en folios. Estaba de pie al final del porche de una casa y era de suponer que estaba en el proceso de tirar la bolsa al bidón. Sam Goode ±afirmé.±O simplemente leerlo como ficción en vez de como hechos reales ±sugerí±. No era muy gruesa: ocho páginas. Creo que me inscribí para algún concurso o algo así mientras estuve allí. . Pensaba que al menos se había calmado lo bastante para no volverme a encañonar con la pistola. ±A la gente rara le gusta las cosas raras. ±¿Estás subscrito a alguna otra revista? Puede que tomaran tus datos de contacto de ahí. Me daban ganas de reír. No incluía una dirección web por ninguna parte. Debía de ser el número más reciente. No obstante. Simplemente empezaron a llegar un día. Eché un vistazo a la portada. ±Lo sé. ±Esto es una cosa rara. De nuevo era una mala fotocopia. Sonrió. el asunto debe de ser bastante convincente. las letras ligeramente desalineadas con el papel. ±No lo sé. Aunque toda la publicación estaba en blanco y negro. como si alguien hubiera tomado una foto del vecino desprevenido y luego le hubiera coloreado los ojos con un lápiz de cera. había cierto resplandor en los ojos del hombre. y no es que yo esperase que la hubiese teniendo en cuenta que Henri ya había rastreado Internet a fondo. ±Una vez fui a una convención. ±Estoy subscrito.

Todas las publicaciones lo tienen. Se parece a algo de Godzilla. y estaban planeando descubrir las debilidades de la Tierra en pos de que nuestro planeta fuera el siguiente en ser colonizado. contactos y etcétera. Ya sabes. preguntas. ±¿A qué te refieres? ±Ya sabes. ±Tienen que proteger su anonimato ±replicó Sam. ±¿De qué? ±De los alienígenas ±contestó. sobre Lorien« Y me preguntaba cuál sería su reacción. ±No sé ±repuso±. LA RAZA MOGADORIANA TRATA DE APODERARSE DE LA TIERRA. Se rumoreaba que habían aniquilado otro planeta no muy distinto a la Tierra. y todo eso. Lo hojeé rápidamente. de Henri. Como tú has dicho. Podría ser real. tú eres un extraterrestre con superpoderes y no te pareces a eso. y yo me pregunté cómo iba a salir de aquella. ¿Me creería? Abrí la publicación para buscar la página de la editorial que tiene todo periódico o revista. esperando que el artículo de los mogadorianos estuviera en este y no en meses anteriores. ±Pero yo pensaba que los extraterrestres se parecían a eso ±dije y señalé al póster fluorescente de la pared. ±No me lo creo todo de ellos ±señaló±. donde ha sido impresa. La raza alienígena mogadoriana. etcétera. editores. llevaba en la Tierra ya unos diez años. Eran una raza sanguinaria a la búsqueda de la dominación universal. y sonrió como reconociendo lo absurdo del asunto. Sam lo miró y luego se encogió de hombros. Allí no la había. del planeta Mogador de la Novena Galaxia. las revistas y periódicos siempre tienen esa página en la que aparece el equipo de redacción. ±¿Tienes el número del último mes? Lo tomó del armario. ±No hay página de información editorial. Y entonces lo encontré en la página cuatro. y en todas las cosas. Los dos nos reímos. Aunque una parte de mí quería contárselo« Hablarle de mí. .±Esta es una imagen malísima. pero esta no. Con un poco de suerte Sam nunca descubriría que le estaba contando la verdad. sólo más historias y teorías. Como has dicho. escritores. veo alienígenas por todas partes.

) Leí el artículo tres veces. a las ocho en punto. . Le pregunté a Sam dónde estaba ella y él se encogió de hombros como si no lo supiera y su ausencia no fuera nada nuevo. alzando la mirada hacia mí. ±¿Te importa prestarme esta? ±le pregunté. ±¡Jesús! ¿De verdad tu visión es así de mala? ±le pregunté. Sam? Él se encogió de hombros. sea cual fuera este. Y no había Novena Galaxia.(Más en el siguiente número. El mundo se volvió borroso en un instante y me empezó a doler la cabeza casi de inmediato. Luego pensé que los mogadorianos leerían el número y luego se encargarían del problema. ¿por qué las llevas? ±Eran de mi padre. pero no hubo suerte. con la espalda apoyada contra la cama y un libro sobre extraterrestres en el regazo. levantando el número del mes pasado. Me preguntaba de dónde habían sacado eso. Las tomé de lo alto de su mesa y me las puse. lo que era raro puesto que nunca le había visto sin ellas antes. Incluso cuando corrimos el kilómetro en clase de Educación Física se las dejó puestas. Pero no creí que ese fuera el caso. Esperaba que allí pudiera haber más de lo que Sam ya había contado. ±Entonces. Tres horas después. la madre de Sam aún no había llegado a casa. ±¿Alguna vez has necesitado gafas. Hojeé el número nuevo dos veces. ±Eran de mi padre ±apuntó. Miré a Sam. Estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Él asintió con la cabeza. y para cenar tomamos comida de microondas. No se mencionaba a los mogadorianos. ±En realidad no. Lo primero que pensé fue que no había nada más que contar. ±Pero ten cuidado con ella. La mayor parte del tiempo simplemente jugamos a videojuegos y vimos la tele. En todo el tiempo que estuve allí él no llevó ni una sola vez sus gafas. que no se había logrado presentar más noticias. Me las quité.

±¿Crees que de verdad abducen a gente? ±No tengo ni idea. ±¡Guau! No sé cómo puedes siquiera andar en línea recta con ellas puestas. ±Sabes que eso se cargará tu vista si sigues llevándolas. ±Tengo la vista acostumbrada a ellas. ±¿A qué te refieres? ±Desapareció cuando yo tenía siete años. creo en los extraterrestres. ±¿Sabes a dónde fue? Suspiró. Supongo que no podemos descartarlo. . dejó caer la cabeza y reanudó la lectura. Sam? Él levantó la cabeza para mirarme. Me las quité y las volví a colocar donde las había encontrado. ±¿Crees en estas cosas? ±me preguntó después de unos cuantos minutos de silencio.Me las volví a poner. ±¿En los extraterrestres? ±Sí. Aunque a veces la idea resulte simplemente estúpida. ¿Tú crees que lo hacen? Asintió. ±No lo sé ±contestó. ±La mayor parte del tiempo. ¿verdad? ±Para entonces veré lo que mi padre vio. De verdad que no entendía por qué Sam las usaba. ¿Por razones sentimentales? ¿De verdad pensaba que aquello merecía la pena? ±¿Dónde está tu padre. ±No entiendo eso. Era evidente que no quería hablar de ello. ±Sí.

Pero todo lo del repentino interés de Sam por los alienígenas tenía perfecto sentido. ±Hizo una pausa de un segundo±. pasando revista a los periódicos con el portátil abierto. Se puso tenso cuando las palabras abandonaron su boca y la vulnerabilidad fue patente en su cara. Puede que pensara que con persistencia un día terminaría viéndolo él también. ±Creo que mi padre fue abducido ±dijo. Fue a la tienda a comprar leche y pan. en realidad nada. Bernie Kosar daba con la pata en la puerta de la entrada. Era una teoría difícil de creer. sino que además podía ser salvado. Cap 17 AL DÍA SIGUIENTE ME DESPERTÉ ANTES DE LO NORMAL. Lo que me hizo pensar que ya había compartido esa teoría antes. Quizá Sam sólo quisiera ver el mundo como lo hizo su padre. Una vez satisfecho por que todo estuviera como debía estar. O quizás él creyera que si buscaba lo bastante finalmente encontraría un reportaje que probara que su padre fue abducido. Encendí la luz de la cocina. la única luz venía de la pantalla de su ordenador. Iba olisqueando al azar los lugares. con alguien cuya respuesta fue menos que amable. No es difícil desaparecer. y sus gafas estaban sobre la acera al lado de la camioneta. ¿Cómo no pudo nadie haber visto a su padre ser abducido si el incidente sucedió en mitad de la ciudad? Tal vez su padre tuviera razones para marcharse y orquestó su propia desaparición. ¿Y quién era yo para decir que un día no encontraría esa prueba? ±Te creo ±le dije±. ±¿Alguna cosa? ±Nah. en la parte delantera. Su camioneta estaba aparcada justo afuera de la tienda pero nadie de allí lo vio. rodeando al trote el perímetro y buscando algo sospechoso. pero puede que parte de él de verdad creyera que la última visión de su padre estuviera apresada en aquellas gafas. Creo que las abducciones alienígenas son muy posibles. y que la última visión de su padre confirmaría lo que ya estaba en su cabeza. y nunca más volvió. Simplemente se desvaneció. La abrí y salió disparado al jardín e hizo la patrulla como hacía cada mañana. se adentró corriendo en el bosque y .Él alzó la cabeza para mirarme. El sol aún estaba oculto y la casa a oscuras. Henri y yo lo habíamos hecho durante diez años. y no sólo eso. grabada de algún modo en sus cristales. ±¿Por qué piensas eso? ±Porque él simplemente desapareció. Tenía miedo de que estuvieras aquí para abducirme. salí de la cama y dejé mi cuarto para encontrar a Henri sentado a la mesa.

Hay tanto al respecto que no entendemos. ±Bueno. lo que nunca cuestioné. Lo fuimos. ±Impresionante. de modo muy parecido a como fue en Lorien. Al menos no de la manera que yo los envío. Incluso el alejarte a ti y a los demás niños de Lorien. Me refiero a que. Había dos ejemplares de ³Caminan Entre Nosotros´ sobre la mesa de la cocina. He cotejado algunos de los otros reportajes del mes y he encontrado algunas pistas. ¿qué pasa si todo esto es una trampa? ¿Qué pasa si sólo están tratando de sacarnos de nuestro escondrijo? Henri asintió. Ya conoces el dicho: quien no conoce la historia está condenado a repetirla. ±¿Algo excepcional en el original? ±No. Tenías razón cuando dijiste hace unas semanas que fuimos derrotados con mucha facilidad. ±¿De verdad piensas que deberíamos revolver todo esto? ±le pregunté±. Pero no era así. ±¿Cómo los envías? ±Los desvío a través de varios servidores en ciudades de distintas partes del mundo.. Le he mandado un email. creo que es imprescindible entender qué fue lo que sucedió para impedir que suceda de nuevo. aún se nos escapa algo de la ecuación. Y aunque hayas visto lo que sucedió. será el doble lo que esté en juego. Y eso no tiene sentido. Me quedé petrificado mirando a Henri. parece extraño. . Tenía dos horas antes de tener que estar en clase. Bernie Kosar arañó la puerta y le dejé entrar. Había una lupa sobre ellos. ±¿Y ahora qué? ±pregunté. el original y una fotocopia que Henri había hecho para guardársela. Iba de su invasión de la Tierra. he tenido algo de suerte.desapareció. No pueden rastrear los emails. ±Ya sabes. Y cuando se repita. ±No te preocupes ±dijo±.. Todo el asunto con la desaparición de los Miembros del Consejo tampoco tiene sentido. eso me habría frenado. una de ellas me ha llevado a la web personal de un hombre. si el artículo hubiera mencionado algo de nosotros. Si algún día regresamos. y yo haya tenido también las mismas visiones«. de forma que la localización original se pierda por el camino. En el reloj del microondas se leía las 5:59.

±Bueno. Puede que el tuyo simplemente se haya retrasado. Suspiré. junto con una toalla. El calentamiento me llevó medio kilómetro. ±Aún están los otros cinco ahí afuera. una pastilla de jabón y un bote de champú para poder ducharme cuando llegara allí. o alguien dio con él después de la publicación. Salimos por la puerta y nos encontramos con un viento frío y fuerte. Así que. Me pregunto qué fue lo que hizo que dejara de investigar. Metí en la mochila la ropa que planeaba ponerme en el instituto. Una de dos: o no encontró más información y perdió el interés en la historia.±Está bien ±dije±. ±¿Listo para batir la marca. con eso. Me puse un pantalón de chándal y una sudadera sobre dos camisetas. ten cuidado ±le pedí. la posibilidad de que volvamos parece cada día más escasa. me anudé las botas de deporte y me puse en pie y me desperecé. chico? . Por lo visto Henri creía que el ejercicio extra vendría bien a mi entrenamiento. ±Que hagas buena carrera ±se despidió Henri±. Tengo curiosidad por oír lo que sabe esa persona. Ahora iba corriendo cada mañana al instituto. saliendo del sendero de grava. Empecé a correr suavemente. Puede que ellos hayan recibido sus Legados. con el perro trotando a mi lado como pensé que haría. ±Bien. Creo que lo mejor es pensar en todas las posibilidades. Ten cuidado en la carretera. ¿crees que merece la pena? Henry se encogió de hombros. chico? ¡Eh! ¿Te apetece una carrerita? Comenzó a mover la cola y a dar vueltas en círculo. Bajé la mirada a Bernie Kosar. ±Te veo después de clase. pero la verdadera razón era que él esperaba que ayudara a la transición de mi cuerpo y que sacara mis Legados de su letargo. ¿y qué planeas hacer? ±Sólo hacer una llamada de teléfono. ±¿Preparado para correr. si es que algún día lo hacían. Pero según lo que dijiste el sábado por la noche. Bernie Kosar ladró nervioso unas cuantas veces.

entonces allá vamos. metiéndome en la carrera y en un sprint de muerte al poco después. ±Está bien. Creo que tenemos un nuevo ritual matutino. ±¡Eh! ±exclamé±. El viento movía mi pelo. Me miró durante un segundo. yendo tan rápido como podía. Yo era la segunda persona en entrar en Astronomía. ±Pensé en lo que dijiste. Es probable que sea estúpido que las lleve. Miré detrás de mí y venía corriendo tan rápido como podía. Entonces me volví. Yo me arrodillé y lo acaricié. Entonces Bernie Kosar salió disparado hacia el bosque y desapareció de mi vista. Dejé en la estacada a Bernie Kosar. con la lengua a un lado. Las engulló. Henri está esperando. Bernie Kosar llegó treinta segundos después y se sentó a observarme. colega. chico. ±Eres un perro raro. Me puse en marcha. Me senté a su lado y sonreí. ¡Sin gafas! ¿Qué sucede? Él se encogió de hombros. Hice un sprint en el último kilómetro. recuperando la respiración. Vuelve a casa. Entonces me volví y Bernie Kosar salió del bosque de un salto a tres metros por delante de mí. aunque yo le estaba tomando la delantera. Sam era el primero. ya sentado en su sitio habitual en la parte de atrás de la clase. Entonces me quedé de pie con los dedos entrelazados detrás de la cabeza. Yo voy dentro ahora. ±Okey. ±Buen trabajo. simplemente seguía trotando a mi lado con la lengua colgando y con aspecto de total felicidad. los árboles pasaban borrosos. abrí la cremallera y saqué un paquete con unas cuantas tiras de beicon y se las di. Bajé la mirada y él la alzaba para mirarme. con una sensación de júbilo en los ojos. No estaba seguro de si debía parar y esperarlo.Él no me prestaba atención. empleándome. Me asombraba su total comprensión. ¿lo sabías? Cinco minutos después el instituto estuvo a la vista. y luego se fue trotando hacia casa. entré en el edificio y me dirigí a la ducha. Todo se sentía genial. Tiré de la mochila. Era difícil de imaginar que alguna vez me acostumbrara a que sus . corriendo tan fuerte como podía porque era tan temprano que no había nadie allí por ningún lado que pudiera verme.

Sarah extendió la mano bajo la mesa y me agarró la mano. Sostuve mis dedos como si fueran una pistola y le di un pequeño codazo. Se sentó en su lugar habitual. ±¡Ah! Eso sería estupendo. . Quieren conocerte. Cada vez que uno de nosotros miraba al otro empezaba a reír y todo comenzaba de nuevo. Lo metió en su mochila. acercándose despacio a nosotros con cara de desconcierto y se sentó a mi lado.ojos se vieran tan redondos y brillantes. ±¡Bang! ±dije. luego empezamos a tomar apuntes. La gente se nos quedaba mirando cuando entraba. y entonces me eché a reír un poco más. ±Hay algo de lo que tengo que hablar contigo ±me dijo. Ninguno de los dos podía parar. normalmente no celebramos Acción de Gracias. Ella sonrió. nosotros somos realmente anticuados. Empezó a reírse. Entró sola. ±¡Genial! ±Como sólo somos los dos. ±¿De qué os estáis riendo. ±¿De qué? ±Sé que te lo digo a última hora. Y mis hermanos vendrán de la universidad para pasarlo en casa. chicos? ±No estoy realmente seguro ±reconocí. ±Bueno. Tengo que preguntarlo. así que supongo que la respuesta es sí. Mark fue la última persona en entrar. Le devolví el ejemplar de ³Caminan Entre Nosotros´. pero sé que no tenemos planes. Entonces llegó Sarah. Luego yo también. pero mis padres quieren que tú y tu padre vengáis mañana para la cena de Acción de Gracias. ±¿Cómo es que saben de mí? ±¿Cómo crees? La profesora entró en clase y Sarah me guiñó un ojo. Creo que era de último curso. pero hoy en vez de ser Sarah la que se sentaba a su lado era otra chica.

Primero voy a llamar. ±¿Vas a ir? ±Espero no tener que hacerlo. Me monté en la camioneta. Es decir. está bien. no ha sido tan difícil de encontrar con un pequeño esfuerzo. ±¿Cómo lo has descubierto? ±Tengo mis métodos. Yo me senté frente a él y escuchaba. ±Me miró atentamente±. Sabía qué me estaba diciendo. ±¿Por qué? ±Allí es donde se escriben y se imprimen los números de ³Caminan entre Nosotros´. Lo que desde luego significaba que la balanza se inclinaba a favor de la segunda suposición de Henri: que alguien dio con el editor antes de que la historia pudiera ser más desarrollada. ±Sí. pero ya tengo el número. Ohio. Es desde donde son enviados.Henri estaba esperándome como era costumbre. Asentí. Los mogadorianos lo habrían encontrado con tanta facilidad como él. ±¿A cuánto está Athens de aquí? ±A dos horas en coche. Me quedé mirándolo. . Cuando llegamos a casa. No pude oír lo que dijo. de inmediato Henri tomó el teléfono y se sentó a la mesa de la cocina. con Bernie Kosar plantado en el asiento del pasajero meneando la colita y golpeando la puerta de su lado en cuanto me vio. Mandé tres emails e hice cinco llamadas de teléfono. Al otro lado respondió una voz profunda. ±¿Athens? ±Athens. ±Athens ±pronunció Henri. llamaba para preguntar por un artículo del número del mes pasado de ³Caminan entre Nosotros´. ±Está bien.

Henri se levantó a la mañana siguiente e imprimió las direcciones de puerta a puerta desde allí a Athens. Cuando llegó la réplica la voz sonó trémula y agitada. Después se cortó la comunicación. ±Tenemos que averiguar qué está pasando. Pero un amigo mío sí. no estoy subscrito. Después de eso colgó el teléfono y lo puso sobre la mesa. ±No. ±¿Hola? ±insistió otra vez. ±Creo que ambos sabemos qué está pasando. ±Ha dicho: ³No vuelva a llamarme aquí otra vez´. gracias. Ohio. ±Sí ±dijo. ±Tal vez ±admitió. Y me ha colgado sin más. Me dijo que estaría en casa lo bastante temprano para que pudiéramos ir a la cena de Acción de Gracias en casa de Sarah. No hubo una continuación en el número de este mes como había esperado. luego hizo una pausa. lo miró y luego volvió a subirlo. siento curiosidad por el artículo sobre los mogadorianos.Henri sonrió. pero con toda la autoridad y nada de la incertidumbre que normalmente . Cap 18 DESPUÉS DE DISCUTIRLO DURANTE VARIAS HORAS. ±¿Hola? Henri apartó el auricular del teléfono de su oído. ±No. Otra pausa. con el cuerpo tenso y rígido. Él asintió con la cabeza. y me tendió una hoja con la dirección y el número de teléfono del lugar a donde iba. mirándome. Me eché hacia adelante y forcé el oído. Suspiré. ±Bueno. ±¿Estás seguro de que esto merece la pena? ±le pregunté.

dos a lo sumo. ±Bueno. ±Aunque sepamos qué aspecto tienen. ir por delante de ellos. ±Okey ±contesté. No me gustaba ni un pelo que fuera a Athens mientras yo me quedaba sentado sin hacer nada en casa. nunca se sabe. pero tenía un mal presentimiento. ±Puede que sí. Y si este hombre los ha visto. Recogió sus papeles. ¿por qué tengo esto? ±le pregunté. puede que no. Nos ayudará permanecer ocultos. ±Conocíamos qué aspecto tenían cuando nos atacaron. Quiero saber cómo se están camuflando. Él se encogió de hombros. poniendo fin a la discusión. ±Que es precisamente por lo que pienso que no deberías ir. Debería estar de vuelta para la una. y levanté la hoja de papel con la dirección y el número de teléfono. Ya llevan en la Tierra bastante tiempo. No sabía por qué. si nos buscan a través de algo en lo que aún no hemos pensado. Pero sabía que haría oídos sordos a mis objeciones. Bernie Kosar y yo salimos al porche delantero y le vimos alejarse al volante. con la incertidumbre y nada de la autoridad esta vez. Dudo que esté más de una hora. Si veo uno. John.acompaña al mundo. pero pueden haber cambiado. ±Touché ±dijo. No hay garantías de que vaya a ser capaz de matarme ±señaló. Sé lo que diría. ¿verdad? Henri sonrió. hace unos diez años. . se levantó de la mesa y se apoyó en la silla±. Lo dejé. Quiero descubrir qué ha atemorizado de tal manera a ese hombre. lo que me pondrá allí sobre las nueve. Te veo esta tarde. Salió encaminándose hacia la camioneta y se metió dentro. ±Te das cuenta de lo que me dirías tú a mí si los papeles estuvieran a la inversa. ±Entonces. Pero creo que esto nos ayudará. para cuando nos los encontremos en plena calle probablemente ya sea demasiado tarde. sabremos qué aspecto tienen. Quiero saber si se nos ha mencionado. ±Ya sabemos qué aspecto tienen. ±¿Estás seguro de que volverás a tiempo? ±le pregunté. lo probaré y lo mataré. ±Me voy ahora. ±Sí.

cada hora parecía que eran veinte. Me metí en la ducha con la esperanza de que para cuando saliese. Le di unas palmaditas en la cabeza y regresé a mi habitación. Busqué noticias que pudieran estar relacionadas con alguno de los otros chicos. Fui a la puerta principal. Tendría que hacerlo. Tenía un par de mocasines que me quedaban bien. todo lo que tenía era zapatillas para correr. Y él nunca se escaquearía. Henri sabía que la cena era importante para mí. Abrí del todo el agua caliente y no me preocupé por el agua fría en absoluto. Hacía que me olvidara de mi vida. lo que me alegró. lo que era tan ridículo que me hizo reír. mirando por la ventana. Me permitió olvidarme de quién y qué soy durante un rato. les contaría algo. Quizás su teléfono estuviera apagado.Esperaba que regresara sin problemas. Podía contarles que la camioneta de Henri se había averiado y que tenía que ir a ayudarle. Podía decirles que Henri estaba enfermo y que yo tampoco me sentía bien. una camisa de botones y un jersey. Jugué con la videoconsola y navegué por Internet. Solía encantarme darme duchas calientes. Ver toda su ropa me hizo preocuparme más. No sentía nada. Uno de aquellos en los que el tiempo se ralentizaba y cada minuto parecía que eran diez. Seguramente ni rompería a sudar y llegaría más . Quería creer que simplemente le estaba llevando más tiempo del debido. que no era nada especial: unos pantalones caquis. y luego envié otro. A preocuparme de verdad. En realidad sería la primera vez que pasáramos una. pero sabía que ninguna de ellas era verdad. Ninguna respuesta. Si no era así. Miré el reloj. pensaría un plan. Henri estuviese sentado a la mesa de la cocina bebiendo una taza de café. Eso significaba que estábamos volando por debajo del radar. Con suerte él aparecería y podríamos pasar simplemente una bonita cena de Acción de Gracias. Se suponía que estaríamos en casa de los Hart en una hora. inquietarme más. y realmente echaba de menos la sensación de calor. Alzó la mirada hacia mí y lloriqueó. Se me formó una sensación de nerviosismo y agitación en el estómago. Se sentía como si agua tibia corriera por mi piel. No encontré nada. Almorcé y di de comer a Bernie. Comprobé el móvil. cerrando los ojos y disfrutando del agua golpeando mi cabeza y resbalando por mi cuerpo. Acababan de dar las tres. Periódicamente comprobaba el teléfono. Me quedé bajo el agua caliente hasta que se acabara. Algo iba mal. Como nos habíamos pasado la vida corriendo. Quizás se había quedado sin batería. Henri nunca había dejado de contestar un mensaje de inmediato. Eludiendo a nuestros enemigos. A las dos en punto empecé a preocuparme. Sin la camioneta decidí que iría corriendo. pero él se habría puesto en contacto conmigo. donde estaba sentado Bernie. abrí el armario y busqué la mejor ropa que tenía. Decidí ir a casa de Sarah y si no sabía de Henri para las cinco. Ningún mensaje. Fue un largo día. Mandé un mensaje de texto a Henri a mediodía. Cuando salí de la ducha. Todo mi cuerpo era inmune ahora al calor. Él no contestó. Traté de convencerme a mí mismo de aquellas posibilidades. la primera vez que me reía en todo el día« Fui a la habitación de Henri y miré en su armario. ningún aviso.

rápido que con la camioneta. abriendo la puerta justo cuando yo ponía un pie sobre su porche. atravesé el bosque. ±He estado deseando hacer esto todo el día ±confesó ella en voz baja cuando se apartó. Sonrió y me saludó con la mano. . Me despedí de Bernie diciéndole que volvería a casa más tarde. lo que probablemente sería alrededor de los 100 o 110 kilómetros por hora. Esto calmó el filo de mi ansiedad. un desván donde uno de sus hermanos tenía su cuarto y todas las estancias ±la sala de estar. era genial. El sonido era fabuloso. Me detuve a unos cien metros de la casa de Sarah. Luego me volví de nuevo y le pregunté si estaba hablando conmigo. ±Y yo estoy deseando volver a besarte más tarde ±le susurré. ±¡Eh. Ella se echó a reír. ±Mi madre ha estado cocinando todo el día. Corrí por los márgenes de los sembrados. ella cerró la puerta y me besó. Cuando me acercaba a la entrada vi que Sarah estaba mirando a hurtadillas por la ventana. Debería estar aquí en un rato. ±Qué tonto eres ±dijo. No me faltaba el aliento en absoluto. ±¿Está él bien? ±¡Sí. puesto que las carreteras estarían atestadas por las fiestas. la cocina y la salita familiar± en la planta baja. Me puse un par de veces cerca del límite de mi velocidad. ±No puedo esperar a que llegue la hora de comer. el mismo sonido que oía cuando sacaba la cabeza por la ventanilla de la camioneta mientras íbamos en carretera. Sentaba bien quemar algo de energía. encantado. el comedor. Cuando fue hacia la puerta yo volví a tirar de ella hacia mí y la besé de nuevo. Cuando llegamos a su dormitorio. y me marché. Estaba sorprendido. Inspiré profundamente y pude oler la comida: pavo relleno. Era increíble sentir el aire frío azotándome en la cara. guapo! ±saludó ella. Me preguntaba a cuánta velocidad sería capaz de correr cuando tuviera veinte o veinticinco años. La clásica casa familiar con los dormitorios en la primera planta. ±Huele estupendamente ±le dije. no es para tanto! Entramos y me enseñó su casa. y me dio con el puño en el brazo antes de tirar de mí para acercarme y darme un beso prolongado. ±¿Dónde está tu padre? ±Se retrasó. Me volví y miré por encima del hombro para fingir que ella estaba hablando a otra persona. patatas dulces. coles de Bruselas y pastel de calabaza. Ella me sonrió y volvió a darme con el puño en el brazo otra vez.

Ni siquiera tenía idea de si mis respuestas . La cena duró una eternidad. Me preguntaron acerca de mi pasado. ±¿Has sabido algo de tu padre? ±me preguntó. Eran casi las cinco en punto y estaba empezando a sentir pánico. como siempre había hecho. Antes de que nos sentáramos fui al baño e intenté llamar a Henri. mientras Sarah iba a la cocina a ayudar a su madre y a su hermana pequeña con la cena. Mi preocupación siempre había sido tratar de encajar allá donde estuviéramos. Toda la familia de Sarah me acribillaba a preguntas. No creía que fuera capaz de comer mucho. que había muerto cuando era muy pequeño. de los lugares en los que había vivido. sobre el regazo. que ambos compartiéramos una afición y que pudiéramos divertirnos juntos. está tardando más de lo planeado y ha pedido que no le esperemos. Se empezó a pasar la comida y tomé una pequeña ración de cada cosa. con el pavo situado frente al puesto del Sr. Sarah me sonreía desde el otro lado de la mesa. El Sr. Era evidente que llevaban años haciendo aquello. Me hacía desear tener un verdadero padre y hermanos con los que compartir la vida. animando o gruñendo dependiendo de lo que sucediera en el partido. Supongo que por el modo en el que habíamos vivido Henri y yo.Nos dirigimos escaleras abajo y me llevó a la salita. Volví a la mesa. esto«. ±Acabo de llamarle. En el descanso la madre de Sarah nos llamó para cenar. Sin embargo. de seguir solo adelante. o que volviera a ver a Henri nunca más. Se peleaban unos con otros. Había flores en el centro. en modo vibración por si llegaba una llamada o un mensaje. Me senté con ellos. donde sus dos hermanos mayores. y sin nadie que me los explicara o me entrenase. Siente mucho las molestias ±mentí. donde estaban todos ya sentados. Hart. con salvamanteles individuales y los servicios meticulosamente situados frente a cada una de las sillas. mientras que su otro hermano estaba con el otro. además de mis entrenamientos y nuestra vida de huir y ocultarnos. Comprobé el móvil y aún nada. luchar con ellos hasta derrotarlos o que me ellos me mataran± me aterrorizaba. Esa fue la única respuesta de las que di que era mínimamente un ápice de verdad. Eso me hizo desear que Henri y yo tuviéramos algo más. se picaban entre ellos. dejaba de creer que fuera a llegar nada. Los platos de comida se desplegaban alrededor de la mesa. Yo nunca había estado muy metido en el rugby. de quien dije. y su padre. Él. nunca me había metido realmente en nada aparte de nuestra vida. Nunca me había encontrado en una situación en la que tanta gente me preguntara tantísimas cosas en tan corto periodo de tiempo. Sus hermanos. ocultándome solo. y era evidente que se lo estaban pasando genial. huyendo solo. Mantuve el teléfono cerca. de mi madre«. La mesa se veía increíble. El tiempo pasaba lentamente otra vez. con cada segundo que pasaba. Justo después de sentarme. de luchar contra los mogadorianos. Se había quitado el delantal y llevaba una bonita falda y un suéter. acerca de Henri. Hart entró en la habitación. estaban viendo el rugby junto a su padre. y luego estar preparado para marcharnos a cualquier otro lugar. lo que me hizo sentir mejor durante medio segundo. Hart empezó a trinchar el pavo. que habían venido a casa desde la universidad para pasar el fin de semana. la Sra. La idea de vivir solo ±con mis Legados desarrollándose. todos habían jugado a rugby en el instituto. Les encantaba. salió directamente el buzón de voz. muy probablemente durante toda su vida. Y en el partido de ese día uno de sus hermanos y su padre estaba con un equipo.

Sarah nos pidió a todos que saliéramos al jardín trasero para que ella pudiera hacer algunas fotografías. Si acaso. Las sentía calientes. mataría a todos esos malditos para hacer que regresara. Si lo tenían los mogadorianos. que estaban inspeccionando la cámara fotográfica para descubrir qué acababa de pasar. me hizo sentir peor. pero eso llevaría demasiado tiempo. ±¿Está bien? . mirando directamente a esta mientras trataba de pensar en una excusa que despertara la menor cantidad de preguntas. Sus padres se apresuraron hacia ella para comprobar si estaba bien. Ya estaba muerto por la desesperación. Yo sólo me quedé allí parado en estado de shock.tenían sentido. Le dije que estaba preocupado por Henri. Podía tomar un autobús. pero no tenía ni idea de cómo o qué podía hacer para detenerlo. Intentaba imaginar dónde estaba y qué estaba haciendo. paseando la mirada de mí a sus padres. pero podía ser difícil encontrar el camino. Sarah me preguntó si algo iba mal. ¿Sería capaz de controlarla? Henri estaría fuera de sí cuando se enterara. La respiración se me quedaba retenida en la garganta y en ese mismo instante la lente de la cámara se resquebrajó haciéndose añicos. No lo hacían. pero tengo que irme. empecé a sentir pánico. pero también estaba entusiasmado porque era evidente que mi telequinesis había llegado. ±Acabo de recibir un mensaje de Henri. me acerqué a Sarah y la aparté de sus padres. De verdad que lo siento. Podía preguntarle a Sarah. con aspecto aterrado y sabiendo que estaba a punto de morir. El teléfono sobre mis piernas parecía pesar una tonelada. Tenía que salir de allí. pero no funcionó. Sarah gritó. Supe de algún modo que era yo quien estaba haciéndolo. y esperaba que no fuera así. No vibraba. sobre todo porque tendría que evitar el tráfico y mantenerme alejado de las carreteras principales. Me concentré en la cámara. Mientras posábamos tuve el impulso desesperado de marcharme. pero tenía que hacerlo de tal manera que no hiciese que Sarah o su familia se enfureciese. Pensándolo rápidamente. ¿Cómo podía llegar hasta Athens? Podía correr. Lo sentía por su cámara y por el susto que se había llevado ella con aquello. No era la mejor idea. confundida. Tenía la boca abierta y se le llenaban los ojos de lágrimas. Después de la cena. pero eso implicaba una enorme cantidad de explicaciones. incluido el contarle que yo era un alienígena y que creía que Henri había sido capturado o asesinado por extraterrestres hostiles que estaban buscándome para poder matarme. Cuando salíamos. Tenía que encontrarlo. Ella estaba claramente distraída. y antes del postre. Apreté los puños. Henri. Sólo permanecía allí. No estaba seguro de qué hacer. Bajé la mirada a ellas para asegurarme de que no estaban brillando. El pánico regresó. y la única imagen que me venía era de él ante un mogadoriano. Mientras nos reuníamos para las fotografías. luego tiró la cámara y se quedó mirándola. Ella trató de calmarme diciéndome que todo estaría bien. Me subieron escalofríos por la espalda. pero cuando volvía a alzar la mirada vi que la cámara estaba agitándose en las manos de Sarah. Me empezaron a temblar las manos.

±Sí, pero tengo que irme« Él me necesita. ±Ella asintió y nos dimos un ligero beso. Esperaba que no fuese la última vez. Les di las gracias a sus padres y sus hermanos y me marché antes de que pudieran hacerme demasiadas preguntas. Atravesé la casa y tan pronto como salí por la puerta, empecé a correr. Tomé el mismo camino hacia casa que había tomado antes para ir a la de Sarah. Me mantuve alejado de las carreteras principales, corriendo a través del bosque. Estuve de vuelta en pocos minutos. Oí a Bernie Kosar arañando la puerta mientras yo subía a la carrera el camino de entrada. Estaba claramente inquieto, como si también pudiera sentir que algo no iba bien. Me fui directo a mi habitación. Saqué de la mochila el trozo de papel que contenía el número de teléfono y la dirección que Henri me había dado antes de marcharse. Marqué el número. Saltó una grabación: ³Lo siento, el número al que está llamando ha sido desconectado o ya no está en servicio.´ Bajé la mirada al trozo de papel y marqué el número otra vez. La misma grabación. ±¡Mierda! ±grité y le di una patada a una silla, que atravesó volando la cocina llegando hasta la sala de estar. Entré en mi habitación. Salí. Volví a entrar otra vez. Me miré en el espejo. Tenía los ojos enrojecidos; habían aparecido lágrimas pero no derramaba ninguna. Me temblaban las manos. Me consumían la ira, la rabia y un terrible miedo a que Henri estuviera muerto. Cerré los ojos con fuerza y dirigí toda la rabia al fondo de mi estómago. En un repentino estallido proferí un grito, abrí los ojos y extendí las manos con fuerza hacia el espejo, y el cristal se hizo pedazos aunque yo estaba a tres metros. Me quedé mirándolo. La mayor parte del espejo aún seguía sujeto a la pared. Lo que había sucedido en casa de Sarah no había sido una casualidad. Miré los añicos de espejo sobre el suelo. Levanté una mano frente a mí y mientras me concentraba en un fragmento en particular, intenté moverlo. Mi respiración estaba controlada, pero todo el miedo y la furia permanecían en mí. Miedo era una palabra demasiado simple. Terror, eso era lo que sentía. El trozo de espejo no se movió al principio, pero después de quince segundos empezó a temblar. Lentamente al principio, luego con rapidez. Y entonces me acordé. Henri había dicho que normalmente eran las emociones las que desencadenaban los Legados. Seguramente era lo que había sucedido en ese momento. Puse todas mis fuerzas en levantar el pedazo de cristal. Me brotaron gotas de sudor de la frente. Me concentré con todo lo que tenía y con todo lo que era a pesar de todo lo pasado. Me esforzaba por respirar. Con mucha lentitud el fragmento de espejo comenzó a elevarse. Unos centímetros. Estaba a medio metro sobre el suelo, y seguía subiendo, con mi brazo derecho extendido y moviéndose con él hasta que el trozo de cristal estuvo a la altura de mis ojos. Lo sostuve allí. Pensé que ojalá Henri hubiera podido ver aquello. Y en un abrir y cerrar de ojos, se extinguió el entusiasmo de mi recién descubierta felicidad, y regresaron el pánico y el miedo. Miré el fragmento, la manera en la que reflejaba la pared recubierta de paneles de madera con aspecto anticuado y destartalado sobre el cristal. Madera. Antigua y destartalada. Y entonces mis ojos se abrieron más de lo que lo habían hecho en toda mi vida.

¡El Cofre! Henri lo había dicho: ³Sólo nosotros dos juntos podemos abrirlo. A menos que yo muera; en tal caso podrás abrirlo tú solo.´ Tiré el trozo de cristal y salí a la carrera del cuarto para entrar en el de Henri. El Cofre estaba en el suelo, junto a su cama. Me hice con él, corrí hacia la cocina y lo solté sobre la mesa. El cierre con la forma del emblema de Lorien estaba devolviéndome la mirada. Me senté a la mesa y me quedé mirando la cerradura. Me temblaba el labio. Traté de tranquilizar mi respiración pero fue inútil; mi pecho subía y bajaba como si acabara de terminar los cien metros lisos. Me daba miedo sentir el clic bajo mi mano. Inspiré profundamente y cerré los ojos. ±Por favor, no te abras ±supliqué. Agarré la cerradura. Apreté con tanta fuerza como pude, conteniendo la respiración, con la vista borrosa y los músculos de mi antebrazo tensados. Esperando el clic. Sosteniendo el cierre y esperando el chasquido seco. Sólo que no hubo clic. Lo solté, me dejé caer en la silla y me agarré la cabeza con las manos. Un pequeño atisbo de esperanza. Me pasé las manos por el pelo y me enderecé. A un metro y medio había una cuchara usada sobre la encimera. Me concentré en ella, extendí una mano por delante de mi cuerpo y la cuchara salió volando. Henri habría estado tan contento. Henri, pensé, ¿dónde estás? En algún lugar, y aún vivo. Y voy a ir a por ti. Marqué el número de Sam, el único amigo además de Sarah que había hecho en Paradise, el único amigo que había tenido, para ser sincero. Él contestó a la segunda señal. ±¿Diga? Cerré los ojos y me pellizqué el puente de la nariz. Inspiré profundamente. El temblor había regresado, si es que había desaparecido alguna vez. ±¿Diga«? ±volvió a decir otra vez. ±Sam. ±¡Hey! ±saludó entonces±. Suenas fatal. ¿Estás bien? ±No. Necesito tu ayuda. ±¿Qué? ¿Qué ha pasado? ±¿Hay alguna manera de que tu madre te acerque?

±Ella no está aquí. Está haciendo turno en el hospital porque le pagan el doble en festivos. ¿Qué pasa? ±La cosa va mal, Sam. Y necesito ayuda. Otro silencio, después: ±Llegaré allí tan rápido como pueda. ±¿Estás seguro? ±Te veo ahora. Colgué el teléfono y dejé caer la cabeza sobre la mesa. Athens, Ohio. Era donde estaba Henri. De alguna manera, de algún modo, era adonde yo tenía que ir. Y tenía que llegar allí rápido. Cap 19 MIENTRAS ESPERABA A SAM, DI VUELTAS POR TODA LA CASA levantando objetos inanimados en el aire sin tocarlos: una manzana de la encimera de la cocina, un tenedor en el fregadero, una pequeña maceta al lado de la ventana de la fachada... Sólo podía levantar las cosas pequeñas, y estas se elevaban en el aire con cierta timidez. Cuando lo intentaba con algo más pesado ±una silla, una mesa± no sucedía nada. Las tres pelotas de tenis que Henry y yo usábamos para entrenar estaban dentro de una cesta al otro lado de la sala de estar. Atraje una de ellas hacia mí, y cuando cruzó su línea de visión, Bernie Kosar se puso alerta. Entonces la lancé sin tocarla y él empezó a correr detrás de ella; pero antes de que pudiera alcanzarla, la retiraba, o cuando sí conseguía atraparla, se la sacaba de la boca, todo mientras estaba sentado en el sofá de la sala de estar. Aquello mantenía mi mente apartada de Henri, del daño que podía estar sufriendo y de la culpabilidad por las mentiras que había tenido que contarle a Sam. Le tomó veinticinco minutos recorrer en bicicleta los seis kilómetros y medio que había hasta mi casa. Le oí acercarse por el camino de entrada. Saltó de la bici y esta se estrelló contra el suelo mientras él entraba corriendo por la puerta principal sin llamar, y sin aliento. Su rostro estaba surcado de sudor. Miró a su alrededor y examinó el lugar. ±Entonces, ¿qué es lo que pasa? ±preguntó. ±Esto va a sonarte absurdo ±le advertí±. Pero tienes que prometerme que me tomarás en serio. ±¿De qué estás hablando?

¿De qué estaba hablando? Estaba hablando de Henri. Él había desaparecido debido a una negligencia, la misma negligencia contra la que siempre había predicado. Estaba hablando del hecho de que cuando Sam le apuntó con una pistola, le había dicho la verdad. Yo era un alienígena. Henri y yo habíamos venido a la Tierra hacía diez años, y estábamos siendo cazados por una malévola raza de alienígenas. Estaba hablando de Henri y de cómo él pensaba que podía esquivarlos de alguna forma al entenderlos un poco más. Y ahora él se había ido. De eso es de lo que estaba hablando a Sam. ¿Lo entendería? Pero no. No podía decirle a él nada de estas cosas. ±A mi padre lo han capturado, Sam. No estoy del todo seguro de quién, o qué es lo que le están haciendo. Pero algo le ha ocurrido, y creo que lo mantienen prisionero. O peor. En su rostro se desplegó una sonrisa. ±¡Venga ya! ±dijo. Negué con la cabeza y cerré los ojos. La gravedad de la situación hacía que de nuevo fuese difícil respirar. Me volví y miré suplicante a Sam. Los ojos se me llenaban de lágrimas. ±No estoy bromeando. El rostro de Sam se volvió desolado. ±¿Qué quieres decir? ¿Quién lo ha capturado? ¿Dónde está él? ±Él seguía la pista al escritor de uno de los artículos de tu revista y eso lo llevó a Athens, Ohio, y fue allí hoy. Fue allí y no ha vuelto. Su teléfono está apagado. Algo le ha sucedido. Algo malo. Sam pareció aún más confundido. ±¿Qué? ¿Por qué le interesa eso? Me estoy perdiendo algo. Es sólo una estúpida publicación. ±No sé, Sam. Él es como tú« Le encantan los extraterrestres, las teorías de conspiración y todo eso ±le contesté, pensando rápidamente±. Siempre ha sido una estúpida afición suya. Uno de los artículos despertó su interés y supongo que quería saber más y eso lo impulsó a ir. ±¿Fue el artículo sobre los mogadorianos? Asentí con la cabeza. ±¿Cómo lo sabes? ±Porque parecía que había visto un fantasma cuando se lo mencioné en Halloween ±dijo y negó con la cabeza±. Pero, ¿por qué habría de importarle a nadie que él pregunte por un estúpido artículo? ±No lo sé. Es decir, me imagino que esa gente no es la más cuerda del mundo. Probablemente

±Aquí es donde ha ido hoy ±le dije±. . sé vagamente cómo llegar a Athens. ±¿Llamar a qué policía? ¿Los de Paradise? ¿Qué crees que harían si les cuento la verdad? Llevaría días que me tomaran en serio. lo que daría a los mogadorianos la oportunidad de moverse. entonces estamos perdiendo el tiempo. o si su teléfono se ha roto? Él podría estar de camino a casa ahora mismo.sean paranoicos y delirantes. En el peor de los casos Henri sería interrogado. Y si le están haciendo daño. Sam miró la hoja de papel. y no tengo días. Negué con la cabeza. Además. ±Tal vez se ha visto envuelto en un accidente. ¿qué pasa si simplemente se ha retrasado. pero no lo creo. Tal vez hayan pensado que era un alienígena. Se suponía que estaría en casa hace horas. ±Puede que tengas razón. ±Tal vez. puede que le tomaran las huellas dactilares. Aquí algo no va bien. Se suponía que debía estar en casa para la una y su teléfono está apagado. que en el mejor de los casos si la policía se veía envuelta eso significaría que Henri y yo tendríamos que marcharnos. ¿Tienes alguna idea de dónde está? Él miró el papel y luego a mí. Eso es todo lo que puedo decir. Ojalá hubiera podido decirle la verdad. no tengo ni idea de cómo llegar a esta dirección una vez estemos allí. Me levanté y me encaminé a la mesa de la cocina. ±Puede que te tomen en serio. Y una vez que nos encontraran. ±¿Y por qué no puedes llamar simplemente a la policía y contarles lo que ha pasado? Me senté en el sofá pensando en la mejor manera de responderle. Tomé el trozo de papel con la dirección y el número de teléfono de adonde había ido Henri. Se mordió el labio y permaneció en silencio quince segundos. Sin embargo. ±¿Quieres ir allí? ±No sé qué otra cosa hacer. pero no lo creo. Sam se encogió de hombros. ±Bueno. meterse en lenta burocracia. la muerte sería inminente. y tengo que llegar allí lo antes posible. la misma razón por la que tú me apuntaste con una pistola.

Tengo unos ciento veinte dólares en mi habitación. Todavía la tenemos. No es que haya un montón de taxis en Paradise. Está en el garaje. Puedo pagar a alguien para que nos lleve. dos horas hasta Athens? El rostro de Sam se torció con una sonrisa maliciosa. ±¿Hablas en serio? Él asintió con la cabeza. No pude evitar sonreír también. vayamos en la camioneta a Athens ±dije. ±Eso es exactamente lo que estoy sugiriendo. De hecho era idea suya. tú y yo. yo iría al segundo. ±¿Cuánto tiempo ha estado allí? ¿Aún sigue funcionando? ±Ocho años. y puede que te mate a ti también. Sam estaba metido de lleno. ±Mi madre va a matarme. Eso no me preocupa. Y luego está la ley. pero no tengo ni idea de a quién pedírselo. ¿Por qué no seguiría funcionando? Estaba casi nueva cuando la compró. Sam asintió con la cabeza. ±¿Qué camioneta? ±Me refiero a la camioneta de mi padre. No había una pizca de vacilación en su rostro al sugerir que condujéramos ilegalmente hasta una población a dos horas de allí. Lo que me preocupa es el transporte. si realmente crees que tu padre está metido en problemas. Miré a Sam. ±Sabes que vamos a meternos en un buen marrón si nos pillan. ¿qué otra opción tenemos? Si los papeles se invirtieran y fuese mi padre el que estuviese en problemas. Lo miré. no se ha tocado desde que él desapareció. Me eché hacia adelante en el sofá. ¿Estás sugiriendo que conduzcamos nosotros mismos. ±Podemos tomar nuestra camioneta. sin mencionar que ninguno de los dos sabía conducir y no teníamos ni idea de qué esperar una vez llegáramos. ±Espera. ¿verdad? Ninguno de los dos tiene permiso de conducir. . Pero ¡sí!. Y sin embargo. ±Está bien.±Puedo imprimir las direcciones de Internet. Ohio. déjame entenderlo bien.

¿para qué demonios es la Silly Putty? Se encogió de hombros. creado originalmente por accidente durante la investigación de potenciales sucedáneos del caucho para su utilización en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. ±Te das cuenta de que esa gente no son vampiros. Luego recorrí la casa. Tomaba cosas y después las volvía a dejar en su sitio. Eché un vistazo dentro de ella. una estaca de madera. Le eché agua en un cuenco a Bernie Kosar e inmediatamente este empezó a beber a lengüetazos. Hoy en día es un juguete para niños. es una clase de polímero de silicona. ¿verdad? ±le advertí a Sam cuando regresó. como has dicho tú antes. Sam estaba empapado en sudor. una pella de Silly Putty* y una navaja. Había un crucifijo. registrándolo todo como si fuera la última vez que lo fuera a ver. unos cuantos dientes de ajo. Bernie también nos seguía. pero no se encontraba en muy buena forma. Yo corría unos metros por detrás y fingía estar sin aliento. ±Sí. Él se subió a su bicicleta y trató de pedalear tan rápido como pudo. pero estaba nervioso y aquello me proporcionaba una sensación de calma. ±¿Qué pasa con tu asma? ±Creo que estaré bien. pero nunca se sabe. Para cuando llegamos a su casa. La puso sobre la encimera de la cocina y se fue a cambiarse de ropa. yo iré corriendo a tu lado. ±Y aunque estuviéramos cazando vampiros. Me cambé de ropa en el cuarto de baño y saqué de mi mochila las indicaciones para llegar al . un martillo. Probablemente sean locos. ±Sólo quiero estar preparado. pegajosa y elástica. ±Vamos ±le dije a Sam. ±¿Quieres ir detrás en la bicicleta? ±Monta tú. A simple vista es similar a la plastilina. Entró corriendo en su cuarto y volvió a salir con una mochila. Después de cinco minutos estaba listo. Nos marchamos. * De la marca ³Crayola´.Metí mi teléfono en la mochila y me aseguré de que todo estuviese cerrado y en orden. Era una idea estúpida y sabía que estaba siendo un completo sentimental. pero tiene una consistencia más gelatinosa.

Cerré la puerta del garaje detrás de él. Tomé una de las esquinas y Sam la otra. Él bajó la ventanilla. Sería perfecto para Bernie Kosar. ±Creo que mi padre estaría orgulloso de verme conducirla ±dijo. Bernie Kosar se subió de un salto por su cuenta y yo me senté a su lado. ±Yo también lo creo. con lentitud puso la camioneta en movimiento. con los ojos muy abiertos y una sonrisa en la cara. y juntos la retiramos y la dejé en un rincón. Sonreí. Sam encendió la luz. La camioneta era pequeña y de color azul oscuro. De los tableros que había en la pared colgaban varias herramientas oxidadas por la falta de uso. ±Nop ±respondió. ¿Tienes las llaves? Él fue a un lado del garaje y cogió un juego de llaves de un gancho que había en la pared. Yo abrí la puerta del garaje. Levantó el pie del freno y entonces avanzó los centímetros que quedaban hasta salir totalmente. o puede que para un tercero en caso de no importarle viajar en el incómodo asiento del centro. Nada del polvo de los últimos ocho años había llegado a la camioneta. El motor arrancó con dificultad y finalmente se puso en marcha. que estaba oscuro y olía a gasolina y a seca hierba cortada. Luego salí de la casa y entré en el garaje.sitio. ±Nuestra carroza de oro ±le dije±. Después de todos estos años« sigue exactamente igual. Pisó el freno demasiado pronto y la camioneta se detuvo bruscamente. de forma que brillaba como si la hubieran encerado recientemente. ±Aún no estás completamente fuera ±le avisé. tímidamente. ±¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que se quitó esta lona? ±No se quita desde que mi padre desapareció. Sam se quedó mirando la camioneta. y luego abrió la puerta del conductor y se puso al volante. ±¡La camioneta de mi padre! ±exclamó Sam con orgullo±. hasta sacarla del garaje. Sam tenía los nudillos blancos de apretar las manos sobre el volante en la . piedra o tijera para ver quién conduce? ±le pregunté. La camioneta se encontraba en el centro del garaje. Él inspiró profundamente y después. Tiré mi mochila en la plataforma trasera. Sácala y yo cierro la puerta. centímetro a centímetro. en el interior sólo había espacio para dos personas. ±¿Quieres jugar a papel. cubierta con una gran lona azul y una espesa capa de polvo.

con las patas traseras en mi regazo. Mantuvo la camioneta cerca de la línea pintada en el lado derecho de la carretera. pero después de un kilómetro y medio comenzó a extenderse una sonrisa en su rostro y se echó hacia atrás. ±Estoy cagado de miedo ±reconoció Sam. Él pisó el freno de golpe y nos paramos con un bandazo. lo que hizo de inmediato. pero después de un rato se relajó y prestó menos atención a los otros vehículos. lento al principio y luego ganando velocidad. Él asintió con la cabeza. y luego de frente en dirección a la salida de la ciudad. ±Está bien. ±Y« ¡allá« vamos! ±dijo. Los dos nos abrochamos los cinturones de seguridad. ±Te sale innato. Hizo un giro. . Una vez más. Él tomó aire profundamente. Los dos hemos visto hacer esto miles de veces. ±¿Nervioso? ±le pregunté. ±Entonces. ¿Qué camino tomo cuando salgamos del camino de entrada? ±¿De verdad vamos a hacer esto? ±Sí ±confirmó. giraremos a la derecha ±le dije±. luego otro y en veinticinco minutos nos estábamos incorporando a la carretera interestatal. entonces miró a ambos lados y giró tomando la carretera.posición de las diez y diez. ±Esto no es tan difícil. Bajé la ventanilla lo suficiente para que Bernie Kosar pudiera sacar la cabeza. El chico estaba tenso e inclinado hacia adelante. La camioneta salió del camino de entrada a trompicones. levantando el pie del freno cuando dijo la última palabra. Se tensaba cada vez que un vehículo pasaba en dirección opuesta. Luego se puso en marcha de nuevo y más lentamente esta vez condujo hasta detenerse al final. ±Yo también. lo retuvo en los pulmones y después lo exhaló con lentitud. ±¡Aterrorizado! ±Lo harás bien ±le alenté±.

No tengo ni idea de si se trata de una casa. Esto es lo más loco que he hecho en mi vida. Y luego encontraríamos a Henri. ±Y yo. Espero que podamos echar un vistazo y a partir de ahí ya veremos. Nos quedaba una hora y media para llegar a Athens. Inspiré profundamente.±No puedo creer que estemos haciendo esto ±dijo Sam finalmente±. Él asintió con la cabeza. un edificio de oficinas o qué. Ni siquiera sé si él está allí. ±¿Crees que estará bien? ±No tengo ni idea ±reconocí. Cap 20 ¿?? . ±¿Tienes algún plan para cuando lleguemos allí? ±Ninguno en absoluto.