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LA ÉTICA DEL ABOGADO EN EL SIGLO XXI:

El abogado, defiende e impartir justicia, mediante un derecho constitucional muy


importante que es el derecho a la defensa, que se ve materializada desde los
comienzos de la humanidad en una época ya civilizada, hasta la actualidad, y con
el devenir del tiempo esta ha ido cambiando. Desempeñar la labor de abogacía
sea transformado en un gran reto para muchos de las personas que deciden en
desempeñar la defensa privada (abogado litigante), que mediante los múltiples
desafíos que muestra trabajar en patrocinar o defender a las personas que
necesitan de sus servicios; estos servicios deben estar revestidos de asistir y
cumplir con las normas legales y éticas necesarias para desempeñar esta
importante función.

Es menester reflexionar de manera muy detallada acerca de la formación


profesional del abogado, especialmente si se trata de hacerlo de una profesión
que no está muy bien vista o es muy criticada por la sociedad, pero siendo muy
contradictorio por ser muy solicitada.

En palabras de Albert Camu; “Un hombre sin ética es una bestia salvaje
soltada a este mundo”, y lo citado nos lleva a cuestionar, ¿qué sería el hombre
sin ética, ¿cómo se comportaría, ¿cuáles serían sus acciones y por qué se regiría,
¿qué tomaría como referencia para regirse en este mundo, acaso son las normas lo
que nos gobierna y estas siempre separan el bien del mal? pero antes que nada
¿qué es la ética? . siendo aquella rama de la filosofía que estudia la moral, es decir,
lo que se considera como buenas costumbres para vivir en sociedad y lograr una
convivencia sana y equilibrada entre las personas, así mismo, permite la corrección
de las acciones humanas, el cambio; una vida armónica en sociedad.

La ética tiene como finalidad que los actos del ser humano sean justos y correctos,
y por ello, se tiene una íntima relación con el Derecho, pues se establece normas
morales que deben prevalecer por encima de cualquier pasión del ser humano. Hoy
en día, el ejercicio descuidado, deshonesto, interesado y ambicioso de varios
profesionales de la abogacía, es reflejo de la carencia de una de valores y principios
morales que carece una sociedad como la nuestra, en donde el pillo es bien visto, y
las personas honestas y bondadosas son burladas por estas personas.

En la actualidad es muy cuestiona la labor del abogado litigante en base a su ética


profesional; siendo evidente que muchos abogados, carecen de ella. Pues es muy
común en nuestra sociedad que los abogados coimeros, cobren indebidamente sus
honorarios. Cabe señalar que el abogado no solo forma parte de la administración
de justicia, sino que también juega un papel preponderante en su desempeño. De
manera que la abogacía tiene la función de solucionar conflictos que se generen en
la sociedad a base de un sistema judicial, en busca de la paz social, la cual está
vinculada al interés público. Una gran responsabilidad, que necesita ser ejercida
con mucha catadura moral, buscando siempre que prevalezca la justicia, el bien
común, debiendo garantizar la tutela judicial efectiva en todo momento.

En el Código de Ética del Colegio de Abogados del Perú, en su Sección Primera,


Artículo Primero, nos plasma la definición desde la perspectiva del abogado de la
siguiente forma: “El abogado debe tener presente que es un servidor de la
justicia y un colaborador de su administración; y que su deber profesional
es defender, con estricta observancia de las normas jurídicas y morales, los
derechos de su patrocinado”.

El concepto de las actividades del abogado ha evolucionado, considero que para


bien. Anteriormente era común identificar al abogado con el pleito, y esto no hacía
ningún bien a nadie y menos aún a la ética profesional. Por el contrario, generaba
el inconveniente de llevarnos por el camino errado al confundir medio con el fin,
porque bien visto, el juicio es sólo un instrumento, un mecanismo creado para
supuestamente, resolver con justicia una controversia particular. El nuevo enfoque
deja de lado este instrumento, superado además por la realidad. Lo central ahora
es ver en la abogacía un conjunto de actividades consagradas a la justicia, a
servirla y a colaborar con su administración social.
El abogado que se conduce con ética, es capaz de destruir cualquier sometimiento
que implique la renuncia a algún ideal, le convierte en un ser humano libre,
soñador, un buen profesional distinguido por su valor, por su amor a la justicia y
otras buenas cualidades que sólo pueden ser consecuencia de una educación
basada en principios y valores.

Una de estas cualidades, la constituye la honestidad. Todo jurista debe ser un


alma de hierro incorruptible, no debe dudar del camino que se ha fijado. Desde
luego, debe despojarse de todo sentimiento de adulación, servilismo e ineficacia
dolosa. Así, el actuar del jurista debe estar lleno de una honda significación de lo
que representa la justicia social y luchar por ella hasta lograrla.

La abogacía es una de las más bellas y nobles profesiones, porque nos acerca al
sentimiento de servicio en favor de nuestros semejantes y por ningún motivo,
debemos permitir que esta esencia sea desvirtuada con intereses individualistas.
Lamentablemente la ausencia de valores éticos presente en varios aspectos de
nuestra vida cotidiana, nos lleva a una situación de abusos y excesos por parte de
los más fuertes sobre aquellos que no tienen los medios suficientes para
protegerse. Es por ello que es preciso recordar, los principios que han sido
proclamados y estudiados como parte de la cultura jurídica, y que imponen ciertos
deberes, ciertas conductas que sólo pueden estar ligados a valores morales; los
valores éticos universales.
BIBLIOGRAFÍA:

 http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/iusetveritas/article/view/12210/12775
 https://dfddip.ua.es/es/documentos/sobre-la-etica-de-los-abogados.pdf?
noCache=1422624251985
 https://www.todamateria.com/que-es-la-etica/
 http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2301-
06652018000100143
 http://cal.org.pe/archivos_oficiales/2015/etica/codigo_de_etica_del_abogad
o_051114.pdf