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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 8 DE MARZO / 2021

FOTOS: C. VENTURA / N. VENTURA / F. PÉREZ RÉ / P. VILLÁN / J. MORENO / H. NERSESIAN / R. PAREDES

HEROÍNAS
DE LA PANDEMIA
De las cajeras de supermercados a las infectólogas, de las maestras a las policías, este suplemento es
un homenaje y reconocimiento a todas las que estuvieron en la primera línea en el combate contra
el coronavirus. En este Día Internacional de la Mujer, “Crónica” recogió las historias de médicas,
enfermeras y de aquellas que siguieron al frente de los comedores populares pese al Covid-19. Y, por
supuesto, una reflexión sobre los femicidios, la otra pandemia que es urgente erradicar.
2 DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER / 8 DE MARZO / 2021 .COM.AR

LA OLLA POPULAR DE CARINA Y SU HIJA SABRINA

“NUESTRA CASA SIGUE ABIERTA


PARA QUIEN LO NECESITE”

l espíritu maternal y
solidario empujó a
Carina y a su hija Sa-
brina a poner en mar-
cha una admirable acción solida- “Sentimos mucha
ria en plena pandemia, mediante
una olla popular con el fin de paz y tranquilidad
alimentar a quienes menos tie-
nen. El coronavirus no las frenó,
estando al lado
a pesar de que la menor de ellas
es paciente de riesgo y mucho
de quien padece
menos después de haber contraí- las necesidades
do Covid-19, incluso corriendo
serio riesgo de vida. Pero retoma- más urgentes, y
ron su labor benéfica brindando
almuerzos y meriendas tres veces
eso nos llevó a no
a la semana, sobre la base de un
gran sacrificio y un amor por el
tenerle miedo a
prójimo incomensurable. la pandemia, así
Unas cuatrocientas personas
acuden a la casa de Carina y Sa- como también a
brina, situada en la localidad de
Adolfo Sordeaux, en el partido
salir de ella cuando
de Malvinas Argentinas. Allí,
madre e hija decidieron entre-
nos contagiamos el
gar almuerzos y meriendas, en virus”
principio por un tiempo. “Pen-
samos que iba a ser pasajero,
pero cada vez vino más y más más los que requieren de una
gente la que nos pedía un plato colaboración. Sus historias son
de comida, y decidimos seguir”, terribles, porque nosotros, ade-
detalló a “Crónica”, Carina. Fue más de darles contención, los es-
su hija quien le propuso llevar cuchamos para que no se sientan
adelante una olla popular, im- solos. No es sólo alimentarlos,
pactada por la gran cantidad sino también acompañarlos”.
de allegados, conocidos y seres CARINA (DERECHA) Y SABRINA POSAN ABRAZADAS DELANTE DE LOS ALIMENTOS. ABAJO, CUANDO ESTUVIERON INTERNADAS. Mientras revolvía su olla de
queridos que perdieron su fuen- cuatrocientos litros, Carina ase-
te de ingresos en la pandemia. el extremo o la fatalidad, dado guró que “seguí a mi hija, deci-
Es necesario aclarar que Sa- que en diciembre pasado am- dí acompañarla en su proyecto
brina presenta síndrome de bas contrajeron coronavirus. porque ella pasó muchas situa-
Melas, una enfermedad neuro- En primer lugar, la mentora ciones difíciles con su enferme-
generativa que afectó su siste- de la olla popular presentó los dad, como estar internada du-
ma muscular y neurológico. Por síntomas, y a los pocos días, rante un año, y su mejor forma
esta razón, la joven, de 24 años, su mamá, quien no se despe- de estar bien es ayudando a los
es paciente de riesgo, pero su gó de ella, en su afán materno demás”. Sin tomar mucho aire,
vocación por el otro pudo más y de cuidarla, sabiendo el ries- la mujer continuó, entusiasma-
su mamá no la detuvo, sino que go al que se exponía, corrió la da, confesando las sensaciones
la acompañó. Ambas cocinan misma suerte. En consecuen- que motorizan su iniciativa, y
y preparan las viandas que los cia, debieron ser internadas la de su ser querido, al señalar
martes y jueves entregan a las de urgencia en un sanatorio que “día a día nos toca más el
12, y los sábados por las tardes. de la ciudad de Buenos Aires, sentimiento de la gente. Creo
Con esa mecánica, la obra de siendo Sabrina quien llevó la que tanto en mí como en mi hija
madre e hija se agigantó a paso peor parte, al desencadenar el af lora un afán maternal, porque
firme, superando todo tipo de cuadro inicial de Covid-19 una vemos a muchas criaturas sin
obstáculos, sacando fuerzas de neumonía bipulmonar. comer, y entonces los recibimos
donde no había para seguir ali- En aquel momento complejo, como si fueran nuestros hijos”.
mentando a quienes no pueden angustiante, nuevamente ella re- Una convicción cuya recom-
hacerlo por sus propios medios. flejó su conmovedora fuerza de pensa radica en que “sentimos
El esfuerzo de ellas contagió voluntad, impulsada por su ener- mucha paz y tranquilidad es-
a otras tantas almas solidarias, gía solidaria. Al respecto, Carina tando al lado de quien padece
que se sumaron a la tarea a tra- reveló que “por suerte salimos, las necesidades más urgentes,
vés de donaciones. En este senti- aunque tuvimos mucho miedo. y eso nos llevó a no tenerle
do, Carina remarcó que “cuesta Fueron veintiún días muy difíci- miedo a la pandemia, así como
mucho, pero no nos resigna- les, por momentos desesperan- también a salir de ella cuando
mos, estamos convencidas de lo tes”. No obstante, al día siguien- nos contagiamos el virus”. Un
que hacemos y hasta que pase te de cumplir con el período de testimonio que da cuenta de
la pandemia, por lo menos, la aislamiento correspondiente ya Hay un argumento noble, cuidados posibles, a pesar de que el principal escudo para
puerta de nuestra casa estará estaban listas para nuevamente único y ejemplar para levantar- que no contamos con todos los combatir ante un enemigo
abierta a quien lo necesite”. poner manos a la obra y alimen- se tras superar semejante trance, elementos higiénicos necesarios invisible es la solidaridad, y
Sin embargo, debieron pagar tar a las más de cuatrocientas per- y este lo suministró la mayor para ello. De todas maneras, eso nada las detendrá a estas dos
el costo de estar en el frente de sonas que concurren a su hogar, de las mujeres, al expresar que no nos detiene, decidimos se- valiosas mujeres mientras exis-
batalla de una forma que rozó con sus ollas y tappers. “seguimos tomando todos los guir con la gente, cada vez son ta alguien que las necesite.
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ELEONORA CUNCO (IZQUIERDA) Y DANA MIJALOVSKY, LAS DOS PROFESIONALES TRABAJAN EN EL HOSPITAL MUÑIZ. LAS DIFICULTADES DE TRABAJAR Y CONTENER A LOS PACIENTES EN LA PANDEMIA.

ELEONORA CUNCO Y DANA MIJALOVSKY, MÉDICAS

LA LUCHA DIARIA CONTRA


UN ENEMIGO DESCONOCIDO

uando en marzo de meses. Por ejemplo, lo que se ne que darle más dedicación”, pero también el miedo a tener
2020 se decretó la cua- utilizaba en marzo del año pa- continuó la especialista. el virus y, sin saberlo, contagiar
rentena obligatoria por sado hoy está destruido, no se Los primeros meses fueron a sus seres queridos. “Me asus-
la llegada del corona- puede usar”, remarcó. tan duros que hasta lo compa- té mucho al principio, más que
virus al país, miles de profesiona- A su vez, Cunto expresó que “Ahora hay que ró con una guerra. “El no poder nada por la falta de informa-
les de la salud continuaron con sus
responsabilidades a pesar de los
tuvo que hacer otros grandes
esfuerzos, como no ver a Mila-
tener mucha más salir, la limitación de los cole-
gios, el no poder ir a bailar, ni
ción. Y estaba muy pendiente
de si teníamos algún síntoma
riesgos de un virus desconocido. gros y Joaquín, sus dos hijos, paciencia con el concurrir a un bar, a un cine o a para no contagiar a otros. En
Eleonora Cunto tiene 62 durante un extenso tiempo, y un teatro me llevó a pensar que ese momento yo estaba arran-
años, es infectóloga y se des- conformar al resto de sus fami- paciente, porque en vez de tener tanques, bom- cando una relación con mi ac-
empeña desde octubre de 1983 liares con videollamadas. “Fue bas o ametralladoras teníamos tual novio, teníamos pocos me-
en el área de terapia intensiva trabajoso implementarlo, pero se siente solo con adelante un virus desconocido”, ses saliendo y cuando llegó la
del Hospital Muñiz. Según su
propio relato, la pasión por
no imposible”, reconoció.
Dos de los primeros pacien-
esta enfermedad. indicó Cunto, quien profundi-
zó que lo más complicado para
pandemia nos dejamos de ver.
Estuvimos 110 días sin vernos
la profesión que estudió en tes infectados de coronavirus Uno tiene que darle ella y su marido Jorge fue cuan- por miedo, por no saber qué
la universidad se profundi- en el país fueron atendidos en do se enteró de que su hija, que podía pasar”, aclaró.
zó cuando comenzó a ejercer. el hospital donde ejerce su pro- más dedicación. también es médica, había dado Pero cuando el virus se vol-
“Cuando empezás a trabajar fesión. “Al principio de la pan- positivo de Covid-19. “Hoy es- vió de circulación comunitaria,
te vas dando cuenta de que la demia hemos tenido internados Al principio había tamos más tranquilos, pero en hicieron lugar para el reencuen-
gente que recurre a vos es por-
que está con necesidades, pide
a chinos, japoneses, italianos,
alemanes, franceses y hasta li-
mucho miedo, ese momento nos preocupamos
mucho”, precisó.
tro. “Él estaba cumpliendo la
cuarentena, no salía a trabajar.
que calmes su dolor y pretende baneses. Por lo que cambiaron más que nada Y yo me sentía muy responsable
que le soluciones una situación los pacientes. Ya no tenían el Un esfuerzo descomunal de poder contagiarlo. Pero en
complicada de su vida como es mismo nivel socioeconómico, por la falta de En diálogo con “Crónica”, Dana un momento, cuando el virus
una alteración con la salud”, no hablaban el mismo idioma Mijalovsky, médica infectóloga se volvió de circulación comu-
señaló, para luego aclarar que y no eran de terapia intensiva, información” de 34 años también del Hospi- nitaria, nos animamos a reen-
“la medicina es lo que elegiría sino que estaban esperando el tal Muñiz, explicó: “Hace poco contrarnos. Lo mismo con mi
si volviera a nacer y lo que me resultado. Rápidamente tuvi- más de un año gané un con- familia: nos veíamos cinco mi-
hace sentir feliz”. mos que adaptarnos a ese con- que cuidar mucho. Nosotros de- curso como médica de planta nutos en la puerta, con barbijo y
A ella, el hecho de tener que texto, estar expectantes y a la bemos utilizar todo el tiempo en el sector VIH, donde estuve manteniendo la distancia”.
trabajar en medio de una pan- espera de un cambio. Si no se el equipo de protección perso- poco, porque cuando comen- “No sabemos qué puede lle-
demia le modificó la vida. A cambiaban requisitos, se cam- nal, efectuar permanentemen- zó la pandemia arranqué en el gar a pasar cuando aumenten los
medida que el virus avanzaba, biaban definiciones, diagnós- te un buen lavado de manos, sector Covid. Allí continué ha- contagios. Hasta qué número de
debía estudiar y aprender mu- ticos o tratamientos. Todo fue usar barbijo constantemente”. ciendo guardias y estuve en la pacientes vamos a tener y cuál va
chísimo, al igual que sus co- muy complejo”, aseguró. Además, “ahora hay que tener parte de internación”. a ser la gravedad de ellos. Con
legas. “Los tratamientos para Sin embargo, los principales mucha más paciencia con el De acuerdo con su testimo- la vacuna estamos un poco esta-
esta enfermedad han cambiado cambios llegaron con la prácti- paciente, porque se siente solo nio, el temor a lo desconocido mos más “relajados”, pero segui-
rotundamente en cuestión de ca de su trabajo. “Nos tenemos con esta enfermedad. Uno tie- fue lo que más la preocupó, mos atentos”, finalizó.
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MARCELA LAVALLE, ENFERMERA

“LO MÁS DIFÍCIL FUE VER CAER


A NUESTROS COMPAÑEROS”

as enfermeras nunca se
rindieron al temor ante OPINIÓN
lo desconocido. En el Día Por Cintia González Oviedo
Internacional de la Mujer, *Directora de Bridge The Gap
“Crónica” dialogó con una de ellas,
quien manifestó su pasión por la
profesión y lo que significa trabajar “ME MANDÉ UNA MACANA”
como personal de salud.
Todos los días y desde hace die-
cisiete años, Marcela Lavalle con-
curre a la Unidad Coronaria del
Hospital Argerich, donde cumple
M  e mandé una ma-
cana”es la frase
que se repite entre
femicidas antes de revelar
ta culturalmente: “El femicida
siempre responsabiliza a la víc-
tima de lo que le sucede o de sus
arrebatos o si la golpean es ella
sus tareas como enfermera. “Ele- el peor final para una mujer quien lo lleva a ese punto”. Esto
gí esta carrera por una cuestión víctima de violencia de géne- no ocurre solo con el femicida,
de servicio a la ciudadanía. En mi ro. Femicidas, ensañados con hay toda una cultura detrás que
época no se usaba lo de ser profe- aquel “cuerpo” que no pueden cuestiona formas de vestir, sali-
sional. Se elegía por una cuestión tener, confiesan su violencia das nocturnas o actitudes celo-
de empatía. Pero después, al trans- como si fuera un error que a sas. Al hombre se le justifica y
currir el tiempo, aprendí mucho de cualquiera pudiera pasarle. las mujeres somos las culpables.
la actividad y ahí empecé a disfru- La pandemia no modificó ¿Por qué es una “macana”?
tar el trabajo como un arte”, señaló. esta dura realidad, las víctimas No podemos dejar de cuestio-
“La pandemia me cambió por continúan multiplicándose y narnos el porqué de la palabra.
completo, al igual que el mane- la frase permanece. Cuando ¿Por qué con la muerte, como
jo de mi hogar. Yo vivo con mis buscamos una explicación de punto máximo de una violen-
dos hijos que son menores, mis por qué estos femicidas hablan cia ejercida sistémicamente? La
padres son de riesgo, y siempre de “mandarse una macana” “macana” es utilizada como una
tuve mucho cuidado para todo. como niños que rompieron un palabra que suaviza esa muerte
Era cambiarme el uniforme en el vidrio mientras jugaban a la violenta, acto que se busca justi-
hospital, salir con una bolsa de pelota, lo primero que se viene ficar con características o accio-
plástico. Llegar y bañarme. La ru- a la mente es la cosificación de nes previas de la mujer.
tina se vio alterada”, dijo. la víctima, que es una perte- La “macana” es la responsa-
El trabajo se hizo más peligro- nencia del femicida, del que él bilidad, las consecuencias de
so. “Yo me desempeño en una te- dispone. Ese estatus no termi- una violencia legitimada cul-
rapia coronaria, estamos acostum- na con la muerte de la mujer, turalmente que sólo es conside-
brados a las infecciones, a todo lo sino que es algo menor. rada excesiva cuando el abuso
que tiene que ver con el manejo La frase viene del lunfardo y, físico y psicológico alcanza su
de pacientes infectados. Pero nun- según la definición de la RAE, punto máximo: un femicidio.
ca habíamos tenido nada similar, habla de un hecho o situación Alcanza con recorrer los por-
salvo la gripe H1N1 del 2009, pero que produce incomodidad o tales de diferentes medios para
no era ni parecido a esto que vivi- disgusto. No refleja criminali- entender el aval tácito a esta
mos”, continuó la profesional. dad ni asume responsabilidad clase de violencia. Hace apenas
“Los primeros meses fueron frente a un delito que atenta nueve años se titulaba a los fe-
caóticos. Tuvimos que aprender contra lo más preciado: la vida. micidios como crímenes pasio-
los nuevos protocolos, todas las Desde el discurso se habla de nales. Hace veinte años era con-
semanas llegaban datos e investiga- MARCELA LAVALLE Y UN SERVICIO A LOS DEMÁS QUE AUMENTÓ EN PANDEMIA. la des-responsabilización sub- siderado un delito doméstico y
ciones nuevas. Teníamos que leer, jetiva que va de la mano con el privado, que quedaba entre el
implementar, memorizar, conseguir rio es evidente. “El equipo de salud circuito de violencia de culpar a hombre y la mujer. ¿Cuántos
nuestros propios materiales en un está haciendo un esfuerzo desco- la víctima, de que es ella la que años faltan para que nombre-
principio, porque los equipos del munal, estamos trabajando con- provoca esa situación y que el mos a las cosas por su nombre?
personal cambiaban constantemen- tra algo desconocido que fuimos asesino “se pasó” al matarla. ¿Cuántos años faltan para que
te. Realmente fue durísimo. Y lo más conociendo a medida que atrave- “Lo que más Esa liviandad viene impues- dejen de matarnos?
difícil fue ver caer a nuestros compa- samos la pandemia. Trabajamos
ñeros, que fallecieron, que se enfer- en condiciones durísimas, muchas cambió en mi vida
maron, que perdieron a sus padres o
que aún siguen con secuelas. En los
horas, poco personal, escasos re-
cursos y un virus del que se cono-
fue el no relajar
primeros meses, el personal de sa- ce muy poco y cada día se saben nunca, el vivir
lud caía como pajaritos. Lo vivíamos nuevas cosas. Padecimos la caída
con muchísimo miedo”, expresó. de compañeros de trabajo como estresada porque
Para ella “lo que más cambió médicos, auxiliares, enfermeros,
en mi vida fue el no relajar nunca, gente de limpieza, ascensoristas. teníamos temor de
el vivir estresada, porque tenía-
mos temor de contagiar al resto,
La pandemia barrió con todo el
personal y no estábamos prepara-
contagiar al resto,
no ver a mis hijos, salir al hospital dos”, explicó Lavalle, quien resal- no ver a mis hijos,
a trabajar sin saber si volvíamos o tó: “Optamos por esta profesión
quedábamos internados. Si nos como un acto de amor. Pero el salir al hospital
aislaban por contacto estrecho, si cansancio que tenemos es porque
teníamos un paciente infectado en un momento fuimos aplaudi- a trabajar sin
y no podíamos volver a casa. Esa
fue la gran modificación de mi
dos, luego temidos, también vapu-
leados y muchas veces olvidados.
saber si volvíamos
vida, el haber perdido todas las A su vez, nos afectó en lo anímico, o quedábamos
seguridades y las rutinas”. y eso hace que cada día pensemos
El desgaste del personal sanita- en cuándo se terminará esto”. internados”