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Alteridades

ISSN: 0188-7017
alte@xanum.uam.mx
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Iztapalapa
México

García Salord, Susana


Reseña de "Hombres, mujeres y muxe´ en el Istmo de Tehuantepec" de Marinella Borruso
Alteridades, vol. 13, núm. 26, julio-diciembre, 2003, pp. 158-161
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
Distrito Federal, México

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=74702616

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Hombres, mujeres y muxe' en el Istmo de Tehuantepec

✍ ciones que la autora tuvo que des-


entrañar a lo largo de su trabajo.
Una es la gran autonomía que tie-
nen las mujeres respecto del hom-

Hombres, mujeres y muxe' bre –manifestada en una fuerte


autovaloración y en una autoridad
social y familiar atípica frente al
en el Istmo de Tehuantepec* modelo nacional– y “las situaciones
de subordinación a las que están
sujetas en otras esferas como, por
ejemplo, su cuerpo y su sexualidad”.
RESEÑADO POR SUSANA GARCÍA SALORD** La otra contradicción aparente es
la institucionalización de la homose-
xualidad, objetivada en la presen-
cia de los muxe': “un alma femenina
nacida en cuerpo de varón” que se
El libro Hombre, mujer y muxe' en podido resolver satisfactoriamente instaura como “una figura natural
el Istmo de Tehuantepec de Marine- el impasse entre etnocentrismo y y normal dentro de la composición
lla Miano Borruso presenta los re- anulación de un “sí mismo cultu- genérica y valorada socialmente”,
sultados del estudio que esta antro- ral”. Para mí, una de las cosas más aunque esta aceptación se contra-
póloga napolitana –tana tana– importantes que el lector encuen- ponga a la censura de la homose-
realizó acerca de los habitantes de tra en este libro es justamente la xualidad femenina.
Juchitán, es decir, de los integran- narración de ese trabajo de objeti- Para iniciar el viaje, Marinella
tes tecos tecos de la cultura zapote- vación en acto, que revela la cons- plantea por dónde nos va llevar. En
ca. Al plantear lo anterior, no es mi trucción teórico-empírica como pocas páginas se deslinda de la mi-
intención iniciar con un juego de modus operandi, lejos de abstrac- rada de los estudios de género y es-
palabras o con un truco retórico ciones teóricas y metodológicas y pecialmente de la óptica feminista.
elemental para amenizar la pre- de confesiones personales posmo- Ella no va a derivar, inferir o afirmar
sentación, sino que quiero empezar dernas. La trama del texto es un la identidad de hombres, mujeres
por señalar una de las claves que, relato donde Marinella cuenta cómo y muxe' en el Istmo de Tehuante-
a mi juicio, facilitó o permitió que fue respondiendo las preguntas que pec desde conceptos considerados
de la indagación propuesta resul- dieron origen a su investigación y como universales culturales, como
tara un excelente trabajo. Las curio- narra el diálogo permanente y fes- matriarcado, matrifocalidad o la
sas coincidencias entre la historia tivo que sostuvo con los juchitecos transmisión matrilineal, sino que
cultural de la antropóloga y la de y con Juchitán. por el contrario, los va a reconstruir
los juchitecos fueron la llave de ac- Para escribir los resultados, la como una red de relaciones operan-
ceso al código nativo de la conver- autora adopta una costumbre ju- tes en la vida. De este modo, prefie-
sación, la convivencia cotidiana y chiteca: mostrar Juchitán, sus cos- re hablar de hombres y de mujeres
la fiesta, y parecen ser no sólo tres tumbres y, sobre todo, sus fiestas tomando en cuenta no solamente
elementos básicos del mundo ju- al fuereño. Marinella toma al lector los orígenes socioculturales sino
chiteco sino también el principio como un forastero y en las 230 pá- también los procesos de cambio en
de inclusión del fuereño. ginas del libro le hace una visita su ciclo vital, y se propone leer el
Sin embargo, hace falta decir guiada a una cultura cuyas peculia- sistema de organización genérica
también que si estas coincidencias ridades causan gran curiosidad atendiendo sobre todo los roles y
–tal y como dice la autora– no hu- entre los investigadores y aparecen relaciones de poder entre hombres,
bieran sido objeto de un paciente, como enigma que reta a ser resuel- mujeres y muxe' en contextos de
y a veces doloroso, trabajo de ob- to. La visita será entonces un reco- interacción específicos. En esta com-
jetivación, Marinella no hubiera rrido por dos aparentes contradic- posición analítica, hay dos puntos

* Marinella Miano Borruso, Hombres, mujeres y muxe' en el Istmo de Tehuantepec, Conaculta/INAH-Plaza y Valdés, México, 2003.
** Investigadora asociada del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, Departamento de Mode-
lación Matemática en Sistemas Sociales de la UNAM y profesora del Programa de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la UNAM.

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Reseña

de observación que se privilegian y lo que desde el psicoanálisis se lla- dos saben que existe, pero que na-
sobre los cuales la autora hilvana- ma heterocronía, es decir, la pre- die puede decir dónde está porque
rá todo el relato de este viaje por las sencia activa y simultánea de tiem- se trata del cuerpo socializado. Para
identidades: uno es el de las dife- pos fragmentados y diferentes. Se este tiempo no hay un vestigio al
rentes formas de codificación de los trata de que en cada aquí y ahora cual estudiar, como el que tiene
espacios físicos y sociales, es decir, están activos el pasado, el presente el arqueólogo. Sólo persisten los mi-
los múltiples y complejos ámbitos y el porvenir. La virtud del texto que tos fundadores, pero hasta ahora,
de acción de los géneros; y el otro nos ocupa es justamente haber des- como queda claro en el texto, parece
es el de las generaciones en la do- entrañado, en una descripción que rondar los mitos buscando en
ble construcción que este referente densa, cómo, dónde y cuándo estos ellos explicaciones, sólo conduce a
permite. Aquí Marinella articula tiempos están conviviendo. En cada tergiversarlos, o a confundirlos con
fluidamente la construcción antro- apartado del texto estos tres tiem- “el discurso estereotipado de exalta-
pológica tradicional, dada en la línea pos aparecen permanentemente: ción de la cultura” que llega a reem-
de sucesión de la familia trigenera- en la recurrente apelación a la cos- plazarlo, tal y como nos demuestra
cional, establecida por la filiación tumbre por parte de todas las gene- la autora, sobre todo cuando recons-
(abuelos, padres, hijos) y por las raciones que tienen su palabra en truye el hacer de los intelectuales.
alianzas (suegros, yernos, nueras, la narración aparecen esos tiempos En los sueños y expectativas de
cuñados), y en la identificación de sin tiempo, lo acrónico de lo que las mujeres jóvenes, de las jefas
diferentes generaciones sociales no se puede hablar más que con lo de la casa, de las viudas, de las lo-
que, aunque cohabiten en el mismo que todos repiten, casi con las mis- cas se representa un porvenir que
espacio, son portadores de tiempos mas palabras, porque sólo los ha se fabrica sobre las costumbres,
distintos (edades, épocas y coyun- registrado el cuerpo y el alma en como si se resistiera neciamente a
turas). virtud de que todavía no existía la lo que todos saben, es decir, que las
La visita guiada se inicia con el memoria. Y digo alma para nombrar cosas vienen cambiando mucho
relato de dónde está ubicado geo- de alguna manera ese lugar que to- en Juchitán a partir de los años cin-
gráficamente el istmo, quiénes eran,
cómo y de qué vivían los que lo ha-
bitaron, antes y después de la lle-
gada de los españoles. Desde el
primer apartado “Territorio, vida y
personas entre tradición y moderni-
dad” empezamos a conocer que el
espíritu guerrero y rebelde de los
zapotecos, así como su resistencia
a toda clasificación no generada
según su propio código vienen des-
de siempre: en principio ellos no se
adscriben a las categorías de indios
y mestizos. La autora nos advierte
que no ha profundizado en el estu-
dio histórico de lo que está inda-
gando. Y eso es una verdad a me-
dias, porque la dimensión temporal
está siempre presente en la narra-
ción. Ciertamente, Marinella no hace
la reconstrucción histórica conven-
cional, basada más que nada en la
reconstrucción de una secuencia
cronológica de acontecimientos y
en la identificación de la historia
con un pasado. La narración tam-
poco se sostiene en el relato sincró-
nico o en el diacrónico. Ella utiliza

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Hombres, mujeres y muxe' en el Istmo de Tehuantepec

cuenta y más vertiginosamente aún ción realizada permite demostrar tumbrado a dividir el tiempo del
en la última década. Y mientras que no todas las madres son centra- descanso y el tiempo del trabajo,
tanto en la actualidad, hombres, les y dar cuenta a la vez de los es- el de la producción y el del consumo,
mujeres y muxe' incorporan lo que pacios de relación donde la mujer a recortar en sí misma la dimensión
está de moda en el canal de las es- es y se subordina. En este tramo lúdica de la existencia. En la cultura
trellas o lo que es más práctico y del recorrido, la autora nos advierte zapoteca parece ser que no existe
rentable en la oferta de la moder- que queda abierta una línea de in- este pensamiento dicotómico sino
nidad: cambian la enramada por el dagación que permita trabajar ca- que “hay una lógica donde impera
toldo, el mezcal por la cerveza, et- balmente el supuesto metodológico el pensamiento relacional, que se
cétera. Como dice la autora: “lo nue- propuesto acerca de que la identi- asienta en la complementariedad
vo y lo viejo se sobreponen y con- dad de género debe estudiarse “como no excluyente”, así lo cotidiano com-
viven ya que tiempos, espacios y un sistema social identitario en el prende y contiene “naturalmente”
funciones están definidos... No que intervienen dos o más actores la diversión y el trabajo.
hay sincretismo, ni hibridaciones, sociales que reclaman y definen su Si esta clave no se entiende a
se modernizan pero subsisten”. En propia identidad con relación a esta altura del viaje –en donde es
síntesis, hay en el texto un trabajo otros”. La antropóloga explica que, posible que el lector, por efecto de
de la temporalidad mas no de la re- por cuestiones de género, tuvo pro- la fuerza de la narración, se en-
construcción histórica convencio- blemas para acceder a la vida de cuentre ya agotado de tanta prepa-
nal. El texto se articula desde un los hombres, por lo tanto el desa- ración, sonidos, colores, sabores y
presente, que como ya lo advirtió rrollo del ciclo de vida de estos ac- pensando que ha bebido demasia-
Geertz es el mundo de “la espantosa tores “ha quedado muy sesgado do– la próxima estación lo dejará
complejidad”. por una óptica femenina”. aún más cuestionado. Se trata del
La visita guiada por los cuatro La visita continúa explorando apartado “Gays tras bambalinas.
apartados que componen el libro re- ahora el carácter “fiestero” de los za- Historia de belleza, pasiones e iden-
sulta ser entonces un viaje por la potecos. Hemos llegado al apartado tidades”. Quiénes son los muxe' era
espantosa complejidad. En el apar- “La festivización de lo cotidiano”. una incógnita que Marinella despe-
tado “Mujeres y hombres de Xabi- Aquí la antropóloga nos advierte ja yendo al encuentro del presente
zande”, la mujer es la niña que ad- que si se parte de la pregunta ¿cuál del “alma femenina nacida en cuer-
quiere ese distintivo a los tres años, fiesta?, el recorrido iría a un callejón po de varón”. Aquí, el mundo muxe'
la adolescente que aprende el oficio sin salida. En Juchitán hay un mon- de Juchitán está poblado por nu-
del mercado y anda noviando en tón de fiestas: personales para fes- merosos personajes: “locas”, “pe-
las fiestas, la novia observada con tejar todos y cada uno de los “mo- rras”, “reinas”, “vestida”, “traves-
atención por todos para constatar mentos significativos del ciclo vital”, tidos”, “pintada”, “mayates”,
si es virgen, la joven esposa subor- y comunitarias para celebrar otros “chichifos”, “bugas”, “machos”, “ma-
dinada a la suegra, la jefa de la casa momentos –civiles o religiosos– sig- chines” “gay tapado”, “mampos” y
que trabaja en el oficio del comercio, nificativos para todos o para algunos otros más. Paso seguido a este mo-
portadora de la cultura y encargada grupos. Entonces ¿todo es fiesta? mento de poner orden, la antropó-
de reproducirla, que respeta a su Sí y no. La antropóloga nos lleva a loga lo desarma al advertir también
marido aunque la maltrate, y que las fiestas y, reconstruyendo la es- que esta clasificación no da cuenta
una vez cumplida su misión se se- tructura de la fiesta, propone dos de la cuestión, porque –para des-
para del marido si se quiere separar, caminos para abordar lo fiestero. ventura de quienes usan la clasi-
es también la mujer que toma, se Uno es mirar a las primeras como ficación para aminorar la incerti-
ríe, se engalana y baila con otras sistema festivo: “un microcosmos dumbre que provocan las realidades
mujeres, es la viuda que si cumplió que refleja en su interior la multi- complejas y heterodoxas– resulta
bien con el código comunitario de plicidad y complejidad de los roles, ser que cada una de las identidades
la reciprocidad, no llegará sola al las identidades, las relaciones” que así nombradas son cambiantes
final de sus días. Este caleidosco- constituye un elemento central “del e instrumentales: “se modifica y
pio se hace más complejo cuando sistema de socialización comuni- multiplica según el interlocutor, el
la autora cuestiona la convención tario en su dimensión integrativa e momento, el contexto y el juego
académica existente en los supues- identitaria”; y otro es pensar la fies- de las imágenes identitarias que se
tos de la centralidad de la madre y ta como “festivización” de lo cotidia- establece entre los individuos y los
de las relaciones igualitarias entre no, asunto que quizás al fuereño le grupos”. La institucionalización de
mujeres y hombres. La reconstruc- cuesta entender porque está acos- la homosexualidad se indaga así

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Reseña

con tramos analíticos en los que se ran lo que Marinella llama las zonas gran dinamismo y una gran com-
usan como sinónimos muxe' y gay, de sombra: ellos le dieron nombre plejidad: el muxe' como lugar antro-
y con tramos etnográficos que y lugar al muxe', por lo tanto duran- pológico –hija destinada a la soltería
reflejan sin tregua la ambigüe- te mucho tiempo el llamado clóset y al cuidado de los padres y cuyo
dad de la terminología, dejando a no tuvo razón de existir. Sin em- desarrollo es en el mundo de las
la fantasía del lector la elección de bargo, la capacidad de nombrar sin mujeres– se está reconvirtiendo en
cada connotación. Este apartado crear estigma y discriminación no gay, se están reconociendo como
logra despejar el enigma de la iden- debe remitirnos erróneamente a con- “las intrépidas buscadoras del peli-
tidad al sostener a lo largo del texto cebir a la sociedad zapoteca como gro”, y con ello desborda los límites
lo que tiene de movible y ambigua: el “paraíso de las locas”. Con base establecidos de la permisividad.
“es un estado constante de perfor- en la etnografía lograda, la autora Aquí termina la visita guiada pero
mance de género”. deja claro la significación: “el sis- no el viaje por los itinerarios de las
Estamos al final de la visita y el tema de género zapoteco se organi- identidades: el texto ofrece un mapa
lector puede estar desconcertado, za con base en una división social de recovecos por explorar, entre ellos
tratando de asimilar que los tecos del trabajo que no privilegia el he- el mundo de los hombres, el de las
tecos no se desconciertan frente a cho biológico como fundamento lesbianas y el del porvenir.
la ambigüedad, por el contrario la para la construcción de género” y En síntesis, creo que el libro de
nombran, la clasifican, la institu- el muxe' es posible como correspon- Marinella Miano tiene varias virtu-
cionalizan y así la legitiman. La pe- dencia al poder de las mujeres y en des: el registro oportuno de cambios
culiaridad de la cultura teca teca, función del potenciamiento de la acelerados; que dicho registro se
como caso particular de lo posible, etnicidad. Este no es el mundo de hizo con preguntas que rompen con
parece radicar en la forma en que la armonía: tener poder no signi- las convenciones académicas y plan-
resuelven la indeterminación, es fica estar exento de la subordina- tean pistas para seguir indagando;
decir, esa aparente ambigüedad ción y tener un lugar no elimina la y por último, que la autora encon-
subyacente a la naturaleza y a la ambigüedad de ser “algo poco claro tró el estilo y el tono de la narrativa
vida social. Como todo mundo des- de la naturaleza”. Más aún el poder coherente con lo narrado (arma la
de que existe memoria, los tecos te- y el lugar no están dados de una trama dialogando con la realidad,
cos también generan orden clasifi- vez y para siempre, por el contrario, pregunta, elabora la respuesta y co-
cando, pero en ese orden incorpo- el devenir de este sistema tiene un munica cómo la fue elaborando).

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