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FUNDACIÓN UNIVERSITARIA DEL AREANDINA

Constitución y democracia

Declaración de los derechos del Hombre y del ciudadano de 1789

Jessika Paola Vargas Lopez


Constitución y democracia

Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789

Articulo 1
Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales
sólo pueden fundarse en la utilidad común.
Interpretación
cuando se habla de los derechos humanos, se hace referencia a aquéllos que son
inherentes a la persona. Esto implica considerarla como un fin en sí misma, nunca como
un medio
Los derechos de la especie humana tienen dos finalidades por un lado son el fundamento
del desarrollo integral de la persona y por lo tanto, proporcionan la base solida de la
organización , equilibrio y control social , de esta manera la igualdad y la libertad son los
dos conceptos claves de la dignidad humana. Debemos entender que su uso es
normativo , y no descriptivo.
El concepto de derechos humanos –que deriva de la construcción de un sujeto moral
autónomo, paradigma de lo humano- se construye sobre múltiples exclusiones; esto
significa que los principios nutrientes de igualdad, interdependencia, indivisibilidad y
universalidad no son tan firmes como postula la teoría. La noción de igualdad tiene
alcances muy distintos para hombres y para mujeres que derivan de la propia definición
del concepto. El problema no es únicamente que el término igualdad esté acotado a
determinados sujetos o a ciertos derechos, y que por lo tanto podría resolverse ampliando
las visiones originales. Una mirada más atenta sugiere que la construcción teórica de la
igualdad se vincula con la conformación de espacios sociales (lo público y lo privado) y su
asignación generalizada a sujetos determinados. Y si se profundiza un poco más en el
análisis, es posible advertir que es.

El concepto de igualdad es indiscernible de los derechos humanos. Es el principio que les


da sustancia y razón de ser. es precisamente la idea de igualdad, de cuño moderno. Los
derechos humanos son producto del pensamiento ilustrado y por lo tanto del primado de
la razón. En las sociedades tradicionales hay un orden jerárquico que se hace derivar de la
naturaleza (las cosas son como son y no hay manera de cambiarlas), del destino (así ha
sido y así será siempre) o de mandatos divinos (es la voluntad de dios). Todo tiene un
lugar en un orden social y político que se considera externo a cada persona; los privilegios
de unos cuantos y la correlativa subordinación de otros se originan en el nacimiento y son
inmutables. El orden tradicional es estático y se pretende inmodificable. Las jerarquías y
cualquier forma de organización asimétrica se toma como algo inevitable.

La igualdad de oportunidades es un modo de concebir la justicia social, según el cual un


sistema es socialmente justo cuando todas las personas tienen potencialmente las mismas
posibilidades de acceder al bienestar social y poseen los mismos derechos políticos y
civiles. Dicho en otros términos, “la igualdad en el ámbito social refiere a la base común de
derechos y responsabilidades que corresponden a todos los miembros de la sociedad, es
decir, la igualdad consigna una característica común compartida. En cambio, equidad hace
referencia a la consideración de la especificidad, de la diferencia, en el marco de una
política igualitaria” (Barbieri, 2007)
Cuando hablamos de igualdad, entonces, nos referimos al acceso equitativo a bienes y
servicios en muchas situaciones de la vida diaria: el trabajo, la educación, la salud, el
ambiente, la cultura y todos los diversos ámbitos en los que las personas participan. Para
que exista igualdad de oportunidades en el trabajo, es esencial que los trabajadores y
trabajadoras elijan su trabajo libremente, desarrollen plenamente su potencial y cosechen
recompensas en base a los méritos y las condiciones pactadas.