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“La protección de los derechos de los pueblos indígenas en el sistema

interamericano de derechos humanos”.

Publicado en: En: “Personas vulnerables”; Editorial Juris; Rosario; mayo de 2016.

Marcelo Trucco

SUMARIO: I. Introducción. II. La subjetividad internacional de los pueblos indígenas. Su


protección a nivel universal. III. La protección desde el sistema interamericano. 1. La relatoría
sobre los pueblos indígenas. 2. Estándares de la Corte Interamericana: 2.1.El derecho de
propiedad sobre las tierras. 2.2. Derecho al desarrollo y protección del medio ambiente. 2.3.
Derecho a la no discriminación. 2.4 Respeto a la identidad cultural. IV. Reflexiones finales.

I. Introducción.

El reconocimiento y protección de derechos fundamentales de los pueblos indígenas


ha concitado en los últimos años la preocupación por parte del sistema interamericano de
derechos humanos. Luego de siglos de postergaciones y ausencias de políticas públicas,
se han logrado algunos adelantos en la búsqueda de garantizar aquellos derechos, sin
desconocer que aún persisten muchas cuestiones que no han podido ser abordadas ni
solucionadas y para las cuales los Estados deberán comprometer sus mayores esfuerzos.
Los prejuicios y discriminaciones injustas a las que se ven sometidos los miembros de
las comunidades indígenas en varios países de América latina, agravan las violaciones de
derechos humanos, pues implican un aprovechamiento de la especial situación de
vulnerabilidad en las que dichas personas se encuentran como consecuencia de la falta de
protección de sus necesidades básicas, y de la ausencia de respuestas por parte de los
distintos estamentos públicos, encargados de reconocer y sobre todo garantizar el libre y
pleno ejercicio de los derechos en condiciones de igualdad.
La carencia de recursos económicos, el no reconocimiento de aspectos esenciales a su
identidad cultural, la falta de acceso a condiciones mínimas para el desarrollo (acceso a
vivienda, derecho de propiedad sobre las tierras, acceso a la educación), el no
otorgamiento de condiciones que permitan proyectar una vida digna (salud, agua potable,
higiene), sumado a la profundización de patrones estereotipados hacia las comunidades
indígenas, llevan a éstas a experimentar en la práctica dicha vulnerabilidad, traducida en
la indefensión e imposibilidad de enfrentar a Estados que lejos de proteger y velar por sus
derechos, promueven acciones que contribuyen a la violación de derechos humanos
individuales y colectivos. La realidad marca que diariamente en muchos países de nuestra
región, miles de personas pertenecientes a comunidades indígenas sufren en carne propia
la persecución, la humillación, y la discriminación, por el solo hecho de ser indígenas.
Frente a esta triste situación, el sistema interamericano de derechos humanos ha
centrado sus esfuerzos en brindar respuestas a través de regulaciones normativas
específicas (hasta el momento bajo la forma de proyectos de declaración), como así
también creando relatorías específicas en el ámbito de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) para visibilizar ciertas problemáticas que atañen a los
pueblos indígenas. Sin dudas, el aporte más concreto se viene dando desde las decisiones
adoptadas en los últimos años por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CorteIDH). La adopción de estándares claros y precisos sobre la mejor manera de
proteger los derechos de los pueblos indígenas, ha impactado sobre muchos Estados que
1
han tenido que adaptar sus políticas y legislaciones para garantizar y reconocer aquellos
derechos vulnerados.
El presente trabajo intenta repasar brevemente el carácter que ostentan los pueblos
indígenas como titulares de derechos, los principales aportes del sistema interamericano
antes mencionados, analizando las contribuciones del Tribunal regional en derechos
específicos relacionados a las comunidades indígenas, para finalmente, y a modo de
reflexión, visualizar las fortalezas y avances más significativos y delinear cuáles son aún
las cuentas pendientes.

II. La subjetividad internacional de los pueblos indígenas. Su protección a nivel universal.

La subjetividad en el plano internacional estuvo reservada casi con exclusividad a los


Estados soberanos, sujetos plenos del Derecho de Gentes. Sin embargo, a mediados del
siglo XX y hasta la actualidad, las transformaciones operadas en el mundo de la posguerra
significaron el reconocimiento de nuevos actores con aptitud para reclamar y obligarse
ante la comunidad internacional1.
Para Anahí Priotti, uno de los temas más controvertidos tanto desde el punto de vista
técnico-jurídico como político, lo constituye la subjetividad internacional de los
“pueblos”, remarcando que “para el Derecho Internacional, la subjetividad de los pueblos
está vinculada al derecho a la autodeterminación, es decir a determinar libremente y sin
injerencia externa su condición política y de perseguir su desarrollo económico, social y
cultural”2.
En el caso de los pueblos indígenas, pensamos que dicha personalidad va más allá de
la posibilidad de autodeterminación. Su reconocimiento por cada Estado y por la
comunidad internacional implica la posibilidad de ejercer y reclamar aún frente a
instancias internacionales por la efectiva protección de derechos colectivos.
No se ha dado en el Derecho Internacional una definición precisa de “pueblos
indígenas”3, más bien los diversos instrumentos normativos han tratado de establecer sus
características principales antes de arriesgar alguna definición que limite o restrinja su
ámbito de actuación. No obstante, Marta Sartori sostiene que la adopción del vocablo
“pueblo”, se refiere a sociedades organizadas con cultura e identidad propias con el
agregado fundamental de su perdurabilidad y es el que permite definir los derechos que
como tal les corresponden4, agregando que “en cuanto a la palabra indígena, la etimología
de la misma separada en el vocablo indi: Indias y en genos proveniente del griego génesis
significa origen y como tal pasó al latín significando igualmente origen, raza, originario
del país. Lo señalado demuestra que es indistinto el uso del término pueblos originarios-
pueblos indígenas por cuanto tienen el mismo significado. El vocablo pueblos indígenas
es consagrado en la normativa internacional”5.

1
Las organizaciones internacionales, los grupos rebeldes e insurrectos, el individuo, son ejemplos de esos
nuevos actores hoy reconocidos por la comunidad internacional.
2
Priotti, Anahí; “Los actores de la comunidad internacional”; en “Temas de Derecho Internacional
Público”; Editorial Zeus; Rosario, 2011; página 68.
3
En el documento 56/09 de la OEA sobre Derecho de los pueblos indígenas y tribales sobre sus tierras
ancestrales y recursos naturales se indica que una definición de pueblos indígenas no es necesaria para
efectos de proteger sus derechos humanos ya que dada la inmensa diversidad de los pueblos indígenas de
las Américas y del resto del mundo, una definición estricta y cerrada siempre correrá el riesgo de ser
demasiado amplia o demasiado restrictiva.
4
Sartori, Marta Susana; “Derecho de los pueblos indígenas en el derecho Internacional: evolución y
desarrollo normativo”; relato presentado en la sección de derecho internacional de los derechos humanos;
Anuario Argentino de Derecho Internacional XXI, 2012; página 257-258.
5
Ibídem; página 258.

2
El Convenio 169 de la Organización internacional del Trabajo (OIT) es el que más se
ha acercado a las características que debe reunir un pueblo indígena, al establecer por
tales “a los pueblos en países independientes, considerados indígenas por el hecho de
descender de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que
pertenece el país en la época de la conquista o la colonización o del establecimiento de
las actuales fronteras estatales y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan
todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de
ellas”, estableciendo a su vez como criterio fundamental para determinar dicho grupo, la
conciencia de su identidad indígena o tribal.
En la actualidad, los instrumentos internacionales y la gran mayoría de la doctrina no
duda en reconocer subjetividad a los pueblos indígenas en cuanto titulares de derechos
colectivos. Para Jorge Murillo, los pueblos, en su dimensión colectiva, son titulares del
derecho humano al desarrollo. Sostiene que pueblos y Estados no son idénticos, porque
“en relación con el derecho al desarrollo, los pueblos pueden “ad intra” reclamar
autonomía respecto del Estado del que forman parte”, citando como ejemplo, “los
legítimos derechos que pueden reclamar los pueblos originarios de América respecto de
los Estados americanos en los que viven, a que sean respetados sus culturas, sus
tradiciones, su educación”6.
Numerosos instrumentos sancionados en el ámbito de Naciones Unidas y por
organizaciones vinculadas a ella, contemplan normas específicas buscando la más amplia
protección de los derechos de los pueblos indígenas. Entre los tratados de Derechos
Humanos, encontramos el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos 7 el cual
reconoce que “en los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, no
se negará a las personas que pertenezcan a dichas minorías el derecho que les
corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida
cultural, a profesar y practicar su propia religión y a emplear su propio idioma”. A su vez,
la Convención sobre los Derechos del niño establece expresamente el derecho de todo
niño/a indígena, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida
cultural, a profesar y practicar su propia religión, o a emplear su propio idioma 8.
No pueden dejar de mencionarse y valorarse por su importancia la resolución 169 de
la OIT sobre Pueblos indígenas y tribales en países independientes, adoptada en Ginebra
en 1989, como así también la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas del 2007. Ambos documentos reafirman la igualdad de los pueblos
indígenas en relación a los demás pueblos, enumerando el catálogo de derechos
fundamentales para que dichos pueblos puedan vivir con dignidad, transmitiendo su
historia y su cultura en un marco de libertad.

III. La protección desde el sistema interamericano.

El sistema interamericano de derechos humanos se ha edificado desde su constitución


en 1948 sobre la base del respeto por la igualdad, la libertad y la no discriminación. Sus

6
Murillo, Jorge; “derecho Internacional del desarrollo. Un enfoque preliminar”; en: Temas de Derecho
Internacional Público”; Editorial Zeus; Rosario, 2011; página 321.
Asimismo Podemos agregar que la doctrina y jurisprudencia argentina coinciden en reconocer a los pueblos
y comunidades indígenas personalidad jurídica propia. Esta atribución se dio especialmente a partir del
reconocimiento de la preexistencia de los pueblos indígenas luego de la reforma de 1994, lo que implica
que el Estado está obligado a reconocer esa personalidad jurídica, que en este sentido asume carácter
declarativo y no constitutivo.
7
Adoptado por la Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966. Art. 27.
8
Art. 30 de la Convención, adoptada por la Asamblea general de la ONU en su resolución 44/25 del 20 de
noviembre de 1989.

3
principales instrumentos normativos: la Declaración Americana de Derechos y Deberes
del Hombre9 y la Convención Americana de Derechos humanos10, refieren a la obligación
por parte de los Estados de velar por el reconocimiento y la garantía efectiva de una serie
de derechos fundamentales para la dignidad de la persona humana centrada en dicha
igualdad.
La existencia de un sistema de protección propio de la región americana permite la
consideración y el tratamiento de temáticas específicas de nuestro continente, facilitando
la discusión de derechos que hacen a nuestra propia identidad. La permanencia de vastas
comunidades y pueblos indígenas en muchos países de la región, hizo que la problemática
en torno al reconocimiento y protección de los derechos indígenas cobrara mayor
trascendencia e importancia en las decisiones adoptadas por los órganos que monitorean
y custodian el sistema interamericano. Muchos de los derechos enumerados en los
instrumentos regionales antes mencionados, guardan estrecha vinculación con la
situación de los indígenas y en muchas ocasiones resultan gravemente vulnerados en
personas por su solo pertenencia a comunidades o pueblos indígenas. Valga como
ejemplo el derecho a la vida e integridad física, a la educación, a profesar libremente la
religión y las creencias, a los beneficios de la cultura, al reconocimiento de la
personalidad jurídica, a la propiedad, el acceso a la justicia, a las garantías del debido
proceso, a hablar el propio idioma, a circular libremente, a participar de la vida política,
etc.
Más allá de este reconocimiento en los instrumentos más importantes que componen
el sistema, resulta indispensable la adopción de un tratado vinculante propio que logre
recoger y sistematizar los derechos específicos que los Estados deben resguardar a sus
pueblos indígenas, despejando dudas sobre las interpretaciones de ciertos términos, y
avanzando en el reconocimiento de derechos colectivos y en principios fundamentales
que sirvan de guía a los países al momento de aplicar legislaciones y decisiones concretas
en relación a los derechos de dichas comunidades. A pesar de la necesidad de su adopción,
aún el sistema interamericano no ha logrado la aprobación de un tratado específico, si
bien todos los años se insiste en su redacción definitiva.
El avance concreto en ese sentido data de 1997 cuando la CIDH, a solicitud de la
Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó el “Proyecto de Declaración
Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”11. Este Proyecto marca
principios orientadores para los Estados y sistematiza los derechos fundamentales que
deben ser garantizados a los pueblos indígenas. En dicho instrumento queda claramente
establecido que los pueblos indígenas son sujetos del Derecho Internacional y que los
Estados americanos tienen la obligación de reconocer en sus respectivos ordenamientos
jurídicos el derecho indígena, respetando la identidad cultural y todos los derechos
colectivos que son indispensables para el pleno goce de los derechos humanos
individuales de sus miembros, destacando, entre otros derechos, el derecho de los pueblos
indígenas a su actuar colectivo, a sus propias culturas, de profesar y practicar sus
creencias espirituales y de usar sus lenguas. A su vez, el Proyecto hace hincapié en
garantizar por parte del Estado el libre y pleno acceso a la jurisdicción a las personas
pertenecientes a comunidades indígenas. Este es quizás el derecho más vulnerado en la
actualidad, evidenciándose prácticas discriminatorias que impiden a personas
pertenecientes a dichos pueblos poder llevar adelante sus reclamos en condiciones de
igualdad, como así también que la justicia y la legislación de su país resguarde y garantice

9
Adoptada por la IX Conferencia Internacional americana celebrada en Bogotá en abril de 1948.
10
Adoptada por la Conferencia especializada celebrada en san José de Costa Rica en noviembre de 1969.
11
Aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 26 de febrero de 1997, en su sesión
1333a. durante su 95º Período Ordinario de Sesiones.

4
dicha igualdad en forma plena. Al respecto, afirma el artículo 5 que “En la jurisdicción
de cada Estado, los asuntos referidos a personas indígenas o a sus intereses, serán
conducidos de manera tal de proveer el derecho a los indígenas de plena representación
con dignidad e igualdad frente a la ley. Ello incluirá la observancia del derecho y
costumbre indígena y, de ser necesario, el uso de su lengua”.

1. La relatoría sobre derechos de los pueblos indígenas.

La preocupación de la CIDH por la protección y el respeto por los derechos de los


pueblos indígenas se puso de manifiesto en 199012 cuando se decidió la creación de una
relatoría especial “con el objeto de brindar atención a los pueblos indígenas de América
que se encuentran especialmente expuestos a violaciones de derechos humanos por su
situación de vulnerabilidad y de fortalecer, impulsar y sistematizar el trabajo de la propia
Comisión Interamericana en el área”13.
Desde aquellos años las funciones de la relatoría se han ido ampliando notablemente.
La elaboración de informes temáticos sobre aspectos atinentes a los derechos humanos
de los pueblos indígenas en el hemisferio 14, han permitido efectuar recomendaciones a
los Estados miembros de la OEA sobre la adopción de medidas que contribuyan a
promover y garantizar los derechos humanos de los pueblos indígenas. Asimismo, la
relatoría ha promovido y participado de visitas in loco a diferentes países para profundizar
investigaciones, como así también, se han impulsado seminarios y cursos de
perfeccionamiento, reuniones con representantes de los gobiernos y la sociedad civil y
con representantes de pueblos indígenas con el objeto de difundir y analizar los temas
propios de su mandato.

2. Estándares de la Corte Interamericana.

Durante la última década, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha decidido


varios casos relacionados a violaciones a derechos de los pueblos indígenas. Dichas
resoluciones han servido para marcar estándares precisos de actuación a los Estados, los
cuales, dado el carácter vinculante de los fallos del Tribunal regional, han tenido que
adecuar sus leyes y en general sus prácticas estatales, hacia el cumplimento de derechos
colectivos del que gozan los pueblos originarios. Podemos sintetizar a continuación y a
modo de ejemplo, algunos de esos estándares brindados por la Corte Interamericana en
relación a determinas temáticas abordadas.

2.1. El derecho de propiedad sobre las tierras.

La propiedad sobre las tierras ancestrales pertenecientes a las comunidades


indígenas, ha motivado precisiones por parte del sistema interamericano, el cual ha
rescatado a través de las sentencias de la Corte Interamericana, la especial característica

12
Vale la pena destacar que la relatoría sobre los derechos de los pueblos indígenas fue la primera relatoría
creada por la CIDH. Esto revela el firme interés demostrado por el sistema interamericano de derechos
humanos para encarar con seriedad los problemas más importantes relacionados a dicha temática. Hasta el
año 2012, se han sumado ocho relatorías más que velan por la protección de los derechos de distintos grupos
y comunidades. Por lo general dichas relatorías son asignadas a un miembro de la CIDH.
13
CIDH. Relatoría sobre derechos de los pueblos indígenas. Sitio web:
http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/mandato/funciones.asp
14
Valga como ejemplo el “informe sobre la situación de los derechos humanos de los indígenas en las
Américas”, elaborado por la OEA en noviembre del 2000, documento que sirvió para sistematizar los
principales problemas y desafíos pendientes en relación a derechos padecidos por los pueblos indígenas.

5
que reviste la propiedad para dichas comunidades, resaltando su raíz cultural y el especial
sentido de pertenencia para sus miembros. Asimismo, se puso especial énfasis en la
significación colectiva que asume la propiedad y la posesión para los pueblos indígenas.
En este sentido dijo La Corte “Esta noción del dominio y de la posesión sobre las tierras
no necesariamente corresponde a la concepción clásica de propiedad, pero merece igual
protección del artículo 21 de la Convención. Desconocer las versiones específicas del
derecho al uso y goce de los bienes, dadas por la cultura, usos, costumbres y creencias
de cada pueblo, equivaldría a sostener que sólo existe una forma de usar y disponer de
los bienes”15 Asimismo, en muchos otros casos llevados ante su competencia 16, el
Tribunal ha incluido la propiedad comunal como parte de la protección que la Convención
americana otorga al derecho a la propiedad en general contemplado en el artículo 21,
remitiendo expresamente al Convenio 169 de la OIT como fuente complementaria de la
Convención para ilustrar el contenido y alcance de dicho art. 21. 17
Las previsiones más contundentes en relación al tema fue dado por la Corte regional
en el caso de la comunidad Mayagna, donde se reclamaba que Nicaragua no había
demarcado las tierras comunales de la Comunidad Awas Tingni, ni asegurado los
derechos de propiedad de la Comunidad en sus tierras ancestrales y recursos naturales,
sumado al otorgamiento por parte del Estado de concesiones en las tierras de la
Comunidad sin haber obtenido su consentimiento. En esta oportunidad sostuvo la Corte
que “Los indígenas por el hecho de su propia existencia tienen derecho a vivir libremente
en sus propios territorios; la estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra
debe de ser reconocida y comprendida como la base fundamental de sus culturas, su vida
espiritual, su integridad y su supervivencia económica. Para las comunidades indígenas
la relación con la tierra no es meramente una cuestión de posesión y producción sino un
elemento material y espiritual del que deben gozar plenamente, inclusive para preservar
su legado cultural y transmitirlo a las generaciones futuras”18.

2.2. Derecho al desarrollo y protección del medio ambiente.

La Corte interamericana ha interpretado en un sentido amplio el derecho a vivir en un


ambiente sano, relacionándolo estrechamente con el derecho que tiene toda comunidad a
desarrollarse en un hábitat que le permita a los miembros de dicha comunidad poder llevar
adelante una vida digna gozando de las condiciones mínimas que garanticen dicho
derecho. En el caso de la “Comunidad Indígena Yakye Axa” contra Paraguay fallado en
el 200519, se reclamaba que la desposesión de las tierras por parte del gobierno, privaba
a la comunidad indígena de gozar de recursos de subsistencia indispensables. Al respecto,
señaló el Tribunal que “mientras la Comunidad se encuentre sin tierras, dado su especial
estado de vulnerabilidad y su imposibilidad de acceder a sus mecanismos tradicionales

15
Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
24 de agosto de 2010. Serie C No. 214, párrafo 87.
16
Se pueden consultar, entre otros: Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Surinam. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia 15 de junio de 2005. Serie C No. 124. Caso
Comunidad Indígena Sawhoyamaxa Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de
marzo de 2006. Serie C No. 146.
17
Caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia 17 de junio de 2005. Serie C No. 125; párrafo 130.
18
Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni Vs. Nicaragua. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2001. Serie C No. 79, párrafo 149.
19
Citado por: Trucco, Marcelo; “Dimensiones y perspectivas del derecho a un ambiente sano en el sistema
interamericano de derechos humanos”, en: revista de Derecho Ambiental; Nro. 34, Abril-junio de 2013;
Abeledo Perrot, Buenos Aires; 2013; página 148.

6
de subsistencia, el Estado deberá suministrar, de manera inmediata y periódica, agua
potable suficiente para el consumo y aseo personal de los miembros de la Comunidad;
brindar atención médica periódica y medicinas adecuadas para conservar la salud de
todas las personas, especialmente los niños, niñas, ancianos y mujeres embarazadas,
incluyendo medicinas y tratamiento adecuado para la desparasitación de todos los
miembros de la Comunidad; entregar alimentos en cantidad, variedad y calidad
suficientes para que los miembros de la Comunidad tengan las condiciones mínimas de
una vida digna; facilitar letrinas o cualquier tipo de servicio sanitario adecuado a fin de
que se maneje efectiva y salubremente los desechos biológicos de la Comunidad; y dotar
a la escuela ubicada en el asentamiento actual de la Comunidad, con materiales bilingües
suficientes para la debida educación de sus alumnos” 20.
En el caso del pueblo Saramaka vs Surinam, se discutió las autorizaciones otorgadas
por el Estado para la extracción de recursos naturales que afectaban otros recursos
indispensables para la vida del pueblo de Saramaka. La Corte obligó al Estado a
abstenerse de autorizar dichas concesiones pues “El agua limpia natural, por ejemplo, es
un recurso natural esencial para que los miembros del pueblo Saramaka puedan realizar
algunas de sus actividades económicas de subsistencia, como la pesca. La Corte observa
que este recurso natural se verá probablemente afectado por actividades de extracción
relacionadas con otros recursos naturales que no son tradicionalmente utilizados o
esenciales para la subsistencia del pueblo Saramaka y, por lo tanto, de sus miembros De
modo similar, los bosques dentro del territorio Saramaka proporcionan hogar para los
distintos animales que cazan para sobrevivir, y es allí donde recogen frutas y otros
recursos esenciales para vivir”21.
Quizás uno de los mayores avances en materia de protección de derechos de los pueblos
indígenas se dio recientemente con el reconocimiento de la obligación que pesa sobre los
Estados de consultar y obtener el consentimiento del pueblo indígena para la realización
de cualquier obra o emprendimiento sobre sus territorios que puedan afectar el desarrollo
y el medio ambiente de la comunidad. Dicha derecho a la consulta quedó establecido en
el caso del pueblo indígena kichwua de Sarayaku, vinculándole estrechamente con la
identidad cultural. Sostuvo allí el Tribunal que “la estrecha relación de las comunidades
indígenas con su territorio tiene en general un componente esencial de identificación
cultural basado en sus propias cosmovisiones, que como actores sociales y políticos
diferenciados en sociedades multiculturales deben ser especialmente reconocidos y
respetados en una sociedad democrática. El reconocimiento del derecho a la consulta de
las comunidades y pueblos indígenas y tribales está cimentado, entre otros, en el respeto
a sus derechos a la cultura propia o identidad cultural los cuales deben ser garantizados,
particularmente, en una sociedad pluralista, multicultural y democrática”22.

2.3. Derecho a la no discriminación.

La situación de mayor vulnerabilidad a la que se ven expuestos muchos miembros de


pueblos indígenas se ve reflejada en diferentes ámbitos. El hecho de vivir muchas de esas
comunidades en sectores pobres o humildes, no hablar el idioma del país, no acceder a la

20
Corte IDH. Caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia 17 de junio de 2005. Serie C No. 125Párrafos 219-221.
21
Caso del Pueblo Saramaka. Vs. Surinam
. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2007. Serie
C No. 172
22
Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 27 de
junio de 2012. Serie C No. 245; párrafo 159.

7
educación, hace que deban sufrir situaciones de discriminación que violan gravemente
sus derechos, sumado a la falta de posibilidades de acceder a la justicia para reclamar por
dichos derechos vulnerados. En el caso de las mujeres indígenas, los patrones
estereotipados y las sociedades con una fuerte raíz patriarcal hace que los abusos sexuales
sean tolerados por las mujeres ante el temor de sufrir represalias o ser separadas dentro
de su propia comunidad. El caso de la joven Rosendo Cantú, mujer indígena perteneciente
a la comunidad Me´phaa, originaria de la comunidad de Caxitepec, en el estado de
Guerrero, abusada sexualmente por miembros del ejército, expuso con crudeza el
padecimiento y humillación que viven a diario cientos de mujeres indígenas. La joven
Catú no fue atendida debidamente por los servicios de salud y tampoco tuvo el debido
acceso a la justicia para denunciar los hechos.
En esta oportunidad, la CIDH quien llevó adelante la acusación junto a otras
agrupaciones indígenas logró convencer al Tribunal que lo sufrido por la joven Cantú
constituía un acto de tortura y que “En los casos de violación sexual contra mujeres
indígenas, el dolor y la humillación se agrava por su condición de indígena, debido “al
desconocimiento del idioma de sus agresores y de las demás autoridades intervinientes, y
por el repudio de su comunidad como consecuencia de los hechos”. Al condenar al estado
mejicano, sostuvo la Corte Interamericana que desde el inicio del caso, la joven se ha
enfrentado a un sistema de administración de justicia que no funcionó para ella, mujer,
indígena y niña. La falta de esclarecimiento de los hechos y la consecuente impunidad
acentúan la discriminación, la subordinación y el racismo contra la presunta víctima”23.

2.4 Respeto a la identidad cultural.

El derecho a gozar de una identidad cultural propia, constituye la esencia de los


derechos de los pueblos indígenas. Dicha identidad comprende distintos ámbitos: hablar
el propio idioma, profesar la religión, practicar las costumbres del pueblo con la
idiosincrasia y características propias de dichas costumbres, y hasta con el derecho a la
vida misma, entre otros. Respecto a esto último para el jurista brasilero Antonio Cançado
Trindade, existe una clara identificación entre el respeto a la identidad cultural con el
respeto al derecho a la vida, dado que la identidad cultural es un componente o agregado
de éste; así, si se afecta la identidad cultural se afecta inevitablemente el propio derecho
a la vida de los miembros de una comunidad indígena24.
La posibilidad de contar con legislaciones propias y verse obligados por ciertas
prácticas que son uniformes y constantes en una comunidad indígena determinada, abre
la discusión en relación a si los Estados deben respetar dichas normas consuetudinarias
indígenas por representar éstas parte de la identidad cultural del pueblo. En sentido
afirmativo se pronunció la Corte Interamericana en el caso Aloeboetoe y otros Vs.
Surinam cuando estableció que las leyes de Surinam relativas a derecho de familia no
tienen eficacia respecto de aquella tribu; pues sus integrantes las desconocen y se rigen
por sus propias reglas, agregando además que los conflictos que ocurren en estas
materias no son sometidos por los saramacas a los tribunales del Estado y la intervención
de éstos en las materias mencionadas, respecto de los saramacas, es prácticamente
inexistente. Así se reconoció la existencia de un derecho consuetudinario saramaca.25.

23
Caso Rosendo Cantú y otras Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216.
24
Del voto razonado del juez Antonio Cançado Trindade; Caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs.
Paraguay. Fondo Reparaciones y Costas. Sentencia 17 de junio de 2005. Serie C No. 125, Párrafo 18.
25
Caso Aloeboetoe y otros Vs. Surinam. Reparaciones y Costas. Sentencia de 10 de septiembre de 1993.
Serie C No. 15.

8
Un aspecto interesante referido a la importancia de la pertenencia cultural y la
transmisión de la cultura por los miembros de las comunidades indígenas fue expuesto
por el juez Sergio García Ramírez, en su voto razonado en el caso de la Masacre del Plan
de Sánchez contra Guatemala, donde a raíz del asesinato de varias mujeres y ancianos
pertenecientes a la comunidad maya achí, sostuvo que al momento de obligar la
reparación al Estado por su responsabilidad en dichas muertes debe tenerse presente “La
agresión sufrida ha destruido o intentado destruir la liga histórica entre las viejas y las
nuevas generaciones, por la que transcurre esa tradición cultural que es condición y
expresión de la identidad de sus miembros, tanto en el plano individual como en el orden
colectivo. Al sacrificar a las mujeres y a los ancianos se ha cortado o pretendido cortar la
recepción de la cultura y la transmisión de ésta, hechos que dan identidad, continuidad y
trascendencia histórica a ciertos grupos humanos. Se extrema esta alteración gravísima
cuando se obliga a los varones supervivientes a incorporarse en el contingente de sus
agresores y actuar solidariamente con éstos, como si fueran integrantes de aquél y no de
los grupos violentados”26.
Asimismo, se ha vinculado el derecho de los pueblos indígenas sobre sus tierras como
parte de su identidad cultural al sostenerse que sin el uso y goce efectivos de estas últimas,
estarían privados de practicar, conservar y revitalizar sus costumbres culturales, que dan
sentido a su propia existencia, tanto individual como comunitaria27.

IV. Reflexiones finales.

A partir de los aportes del sistema interamericano de derechos humanos, se ha


avanzado en la visibilización y tratamiento de problemáticas específicas, que resultan
graves y acuciantes en muchos países de América latina.
Si bien la CorteIDH no ha dado con exactitud una definición de vulnerabilidad, de la
lectura de sus sentencias, especialmente las vinculadas a los derechos de los pueblos
indígenas, ha preferido referirse a “situaciones de vulnerabilidad”, en las que se
encuentran determinadas personas o grupos de personas. Compartimos este criterio. En
el caso de las comunidades indígenas, no se trata de grupos vulnerables por el solo hecho
de ser indígenas, sino que la especial situación en la que se encuentran, la discriminación,
la falta de reconocimiento de sus tradiciones culturales, la desposesión de sus tierras, la
falta de acceso a la justicia, los atentados sobre sus recursos naturales, los lleva a sufrir la
indiferencia, impidiéndoles llevar adelante en forma individual y colectiva una vida
digna. Y esa situación de vulnerabilidad lleva a que sus derechos no sean respetados,
situación que es causada, consentida o agravada por la acción o también en muchos casos,
por la falta de respuestas del Estado.
La situación de vulnerabilidad a la que están expuestos las comunidades indígenas está
íntimamente conectada, por un lado, con la idea de desigualdad con la que las personas
pertenecientes a estos grupos son tratados respecto a otros grupos sociales, y por otro
lado, está relacionado con las condiciones necesarias que los Estados deben brindar para
que dichas personas y grupos puedan gozar de una existencia digna. Lejos de configurar
una obligación de no hacer, esta obligación exige concretas obligaciones de hacer que
pueden adquirir distintas modalidades y formas de intervención estatal. Es en el diario
vivir donde los individuos y grupos deben poder visualizar el esfuerzo del Estado por

26
Voto razonado del juez Sergio García Ramírez en el caso Masacre Plan de Sánchez Vs. Guatemala.
Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de noviembre 2004. Serie C No. 116. Párrafo 16.
27
Voto razonado del juez Antonio Cançado Trindade Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni
Vs. Nicaragua. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2001. Serie C No. 79. Párrafo
8.

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brindarle todas las posibilidades que le permitan sobrellevar una vida digna. Lo contrario
sería reconocer que los Estados asumen obligaciones meramente “formales” 28. Como
bien ha dicho la CorteIDH en muchos casos, el derecho a la vida no solo se viola con
asesinatos o torturas, sino también cuando por acción u omisión el Estado no cumple con
la obligación de garantía efectiva de los derechos fundamentales que permitan la
concreción de un proyecto de vida digno.
El reconocimiento de la existencia de derechos colectivos, la titularidad de derechos a
los pueblos indígenas, sumado a la posibilidad de vindicarlos y demandarlos en nombre
de toda la comunidad, implica, a mi criterio, avances trascendentes aportados por el
sistema interamericano.
La responsabilidad de los Estados de poner en marcha todo el aparato gubernamental
para cumplir en la práctica con los estándares del Tribunal regional, resulta un desafío
que deberá ser encarado con seriedad y a través de acciones positivas concretas. Solo así,
los constantes atropellos y violaciones a derechos fundamentales sufridos por los pueblos
indígenas lograrán traspasar la barrera de la indiferencia y el olvido.

Bibliografía consultada

García Ramírez, Sergio; Temas de la jurisprudencia interamericana sobre derechos


humanos. Votos particulares; Universidad Iberoamericana de Puebla, Méjico, 2015.

Murillo, Jorge; “Derecho Internacional del desarrollo. Un enfoque preliminar”; en: Temas
de Derecho Internacional Público”; Editorial Zeus; Rosario, 2011.

Priotti, Anahí; “Los actores de la comunidad internacional”; en “Temas de Derecho


Internacional Público”; Editorial Zeus; Rosario, 2011.

Quintáns, Irene; “Un reto para los pueblos indígenas; la protección del medio ambiente a
través de la tierra y de los recursos naturales; en: Derecho Internacional de los Derechos
Humanos: manifestaciones, violaciones y respuestas actuales; Tomo I. Editorial
Universidad Católica de Córdoba; Córdoba; 2014.

Sartori, Marta Susana; “Derecho de los pueblos indígenas en el derecho Internacional:


evolución y desarrollo normativo”; relato presentado en la sección de derecho
internacional de los derechos humanos; Anuario Argentino de Derecho Internacional
XXI, 2012.

Trucco, Marcelo; “Dimensiones y perspectivas del derecho a un ambiente sano en el


sistema interamericano de derechos humanos”, en: revista de Derecho Ambiental; Nro.
34, Abril-junio de 2013; Abeledo Perrot, Buenos Aires; 2013.

Trucco, Marcelo; “La responsabilidad internacional de los Estados en el escenario actual


del sistema interamericano de derechos humanos”; en: Responsabilidad internacional de
los Estados: Desarrollo actual, perspectivas y desafíos”; Editorial Universidad Católica
de Córdoba; Córdoba; 2012.

28
Trucco, Marcelo; “La responsabilidad internacional de los Estados en el escenario actual del sistema
interamericano de derechos humanos”; en: Responsabilidad internacional de los Estados: Desarrollo actual,
perspectivas y desafíos”; Editorial Universidad Católica de Córdoba; Córdoba; 2012; página 161.

10
Vismara, Juan Pablo; “Pueblos indígenas y derechos colectivos. Una mirada desde el
sistema interamericano de derechos humanos”; en: Derechos Humanos. Reflexiones
desde el sur”; Infojus, Buenos Aires, 1era. Edición; 2012.

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tradicionales indígenas”; en: Derechos Humanos; Año III, Nro. 5; Infojus, Buenos Aires,
Junio de 2014.

Páginas web consultadas:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). CIDH. Relatoría sobre


derechos de los pueblos indígenas.
Sitio web: http://www.oas.org/es/cidh/indigenas/mandato/funciones.asp

Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sitio web: http://www.corteidh.or.cr/

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