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SANTO TOMÁS DE AQUINO

SUMA
TEOLÓGICA
T O M O IV
2ª de la Segunda parte
Cuestiones 171-179
Diversidad de gracias, maneras de
vivir y ministerios
Tercera parte: Cuestiones 1ª a 39
Cristo (DIOS-HOMBRE):
Encarnación, cualidades y misterios
SANTO TOMAS DE AQUINO

SUMA TEOLÓGICA
traducida directamente de! latín

CON PRESENCIA DF. LAS M ÁS CORRECTAS EDICIONES

J*OB

D. HILARIO ABAD DE APARICIO,


Doctor en Derecho civil y am ónico, Abogftdo del Ilustre Colegio de líndrid,

R E V IS A D A Y ANO TADA POR E L

R. P. M A N U E L H E N D Í A ,
СОН IX COLABORACION DEL

R. P. POMPILIO DIAZ,
1 Frofesoresdeciencias mateui^ticns, ftlusdíicais y naturales es 1m Escuelas Tins,

PRECEDIDA fiK Ü3S 1’ÜÓbOGO DEL·

Д1. í\ . P. I\ A M O N ^ V IA R T IN E Z Y IG IL ,
Procurador general dt‘ loa Bit. ГР. Dominicos cu Madrid.

PU6UCADA CON АРЙ08АС10Н Y PERM ISO DE LA AUTO R ID A D E C LE S IA S TIC A .

TOMO XV

M A D R ID
N ICO LAS MOYA, EDITOR
LIBRERÍA IMPRENTA
Carretas , S ОпгсШйо. 6

1 8 8 3
S UMA TEOLÓGICA
SANTO TOMÁS DE AQUINO

SUMA TEOLÓGICA
traducidadirectam
entedel latió
CON PRESENCIA DE LAS M ÁS CORRECTAS EDICIONES

POR

D. HILARIO ABAD DE APAEICIO,


Doctor ea Derecho oItíI y cantaleo, Abogado del Ilustre Colegio de Aladrld,

R E V IS A D A T ANO TABA POR EL

R. P. M A N U E L M E N D Í A ,
CON LA COLADOUACION DEL

K. P. POMPILIO DIAZ,
Profesores de olenciaa mfttemiticos, filosóficas y natortlfeí en Ia í IUcuidas Pía·.

? B E CE D IP A P * trj í P R Ó L O G O DBL

JÚ. r\. Pj I\AMON JA A R T I N E Z VIGIL,


Procurador general de los BE. PP. Domínicoe en Madrid»

PUBLICAD A CON APR O BACIO N Y PER M ISO DE LA A U TO R IO A S E C LE S IA S TIC A .

TOMO IV

MADRID
N ICO LAS MOYA» EDITOR
L IB R E R ÍA IM P R E N T A
Carretal*, 9 (larcilaso,

1883
ÍNDICE
DE LAS M A T E R IA S C O N T E N ID A S EN ESTE TO M O A.

Pdgs.

C e n s u r a e c l e s iá s t ic a . V

1*1 ASU N TOS Y TÉSIS. A SU N TO S Y TÉSIS.


« s

3 No se requiere para la profecía la


CIXXL Profccia. disposición natural.................... 12
4 La profecía puede existir en los
1 La profecía consiste primero y que no son de Dios por la
principalmente en él conoci­ gracia........................................... 18
miento ; en segundo lugar en 5 La profecía propiamente tal solo
la espresion por los profetas de puede hacerse por revelación di­
su revelación divina para edifi­ vina, si bien puede decirse en
cación de otros, y en tercer lu­ algún modo profecía esa misma
gar en la operacion de milagros revelación hecha por medio de
como confirmación de sus pre­ los demonios .............................. 15
dicciones ................................. .. 1 6 Los profetas de los demonios pre­
2 La profecía no es propiamente dicen alguna vez lo verdadero.. 16
hábito............................ . 8
3 La revelación profética se estien­ CLXXIFI. Modo de! conocimiento profctico.
de á todo lo divino y Immano
espiritual ó corporal, siendo su 1 La profecía no se verifica por la
objeto principalmente los futu­ visión de la esencia divina........ 18
ros contingentes........................ 5 2 La revelación profética se verifica
4 El profeta no conoce todo lo pro­ á veces por solo el influjo de la
fetizadle , bastando sólo que le luz divina, y otras por medio
sea revolado algo especial........ 6 de especies nuevamente impre­
5 El profeta conoce y sabe con piona sas ú ordenadas de algún otro
certidumbre lo que le ha sido re­ m odo........................................... 19
velado por Dios en espíritu de 8 La visión profética no se produce
profecía ; mas no siempre con siempre con abstracción de los
distinción perfecta entre los que sentidos............................. . 21
conoce por espíritu divino ó por 4 Aun los verdaderos profetas no
instinto propio............. 7 conocen siempre las cosas que
6 L o falso no puede ser objeto de la profetizan........ ........................... 22
profecía............ ........................ 8
CLXXÍV, División de la profecía.
CIXXII. Causa de la profecía.
1 Divídese convenientemente la pro­
1 La profecía no es asequible por la fecía en profecía de predestina­
naturaleza, y sí únicamente por ción de D ios, de presciencia y de
divina revelación....................... 10 a m e n a z a .............. 24
2 La revelación profética se hace por 2 La profecía, por la que se ve al­
mediación de los ángeles. . . . . . 12 guna verdad sobrenatural según
956 ÍNDICE DEL TOMO IV .

A SU N TO S Y TÉSIS. P d gt, 1*1 A SU N TO S Y TÉSIS. P ágt,


K *

la verdad 6 visión intelectual es


más digna que aquella, en que CLXXVIIT. Gracia de los milagros.
se ve Berlín la visión imaginaria
por medio de especies corpóreas. 25 1 La operacion de milagros en con­
3 Los grados de la profecía deben firmación de la palabra y doc­
distinguirse segun la visión ima­ trina es una verdadera gracia
ginaria......................................... 27 gratis-data................................ 48
4 Moisés fue en absoluto mayor que 2 Pueden operarse milagros en con­
todos los demas profetas, aun­ firmación de las verdades de fe
que en algún concepto puedan por los malos y áun por los de­
considerarse superiores á él al­ monios mediante la virtud di­
gunos otroB................................. 29 vina ............................................. 50
5 Los bienaventurados de ningún
modo pueden decirse profetas.. 80 CIXXIX. División de la vida en activa
6 Los grados de la profecía no varían
- según el progreso del tiem po,.. 31 y contemplativa.

CLXXV. Rapio. 1 Divídese convenientemente la vida


del hombre en activa y contem­
1 El alma humana puede ser elevada plativa ..................... ................... 52
por el divino espíritu á lo sobre­ 2 Es suficiente la antedicha divi­
natural con enajenación de los sión ............................................. 5S
sentidos....................................... 83
2 El rapto pertenece más bien á la CLXXX. Vida contemplativa.
potencia cognoscitiva que á la
apetitiva, aunque su causa pue­ 1 Aunque esencialmente consiste en
de radicar en esta por razón del la operacion del entendimiento
afecto ó delectación adjunta... 34 tiene algo en la potencia afectiva
8 Es lo más conveniente afirmar que ó apetitiva................................... 54
San Pablo en su rapto vió la di­ 2 Esencialmente las virtudes mora­
vina esencia................................ 36 les no pertenecen á la vida con­
4 Es imposible que el hombre en el templativa, y si sólo como pre­
estado de la vida presente vea á dispositivas á ella ..................... 55
Dios por esencia sin abstracción 8 La vida contemplativa tiene sólo
de sus sentidos........................... 37 un acto final y perfectivo, que
5 No fue necesario que en el rapto es la contemplación misma de
de San Pablo su alma se sepa­ la verdad..................................... 56
rase totalmente del cu erp o. . . . 38 4 Principalmente pertenece á esta
6 Ni antes ni despues del rapto supo vida la contemplación de la ver­
San Pablo, si su alma permane­ dad divina, y secundaria ó dis­
ció durante él unida al cuerpo positivamente la de los divinos
como form a, 6 separada por la efectos conducentes al conoci­
muerte......................................... 39 miento de D io s ......................... 58
5 No puede llegar la contemplación
según el estado de esta vida &
CLXXVl. Don de lenguas.
la visión de la divina esencia sin
la enajenación de los sentidos,
1 L oe Apóstoles tuvieron el don de tanto estemos como internos.. 59
lenguas............ .......................... 42 6 La operacion de la contemplación
2 El don de profecía supera al de se distingue convenientemente
lenguas en tres conceptos........ 43 por su analogía con los tros mo­
vimientos , circular, recto y
oblicuo......................................... 60
CLXXVII. Gracia gralis-íata pe consiste en la palabra.
7 La vida contemplativa es de una
dulzura muy agradable............ 63
1 Hay gracia gratis-data que con­ 8 Es duradera en s í, ya por su ob­
siste en la palabra..................... 45 jeto incorruptible, ya por ca­
2 Compete á las mujeres el don de rencia de contrariedad, y tam­
la palabra para su uso privado bién con respecto á nosotros.. . 64
ó_familiar, mas no para su ejer­
cicio público para enseñar á los CLXXXI. Vida activa.
fieles de nno y otro sexo en toda
la Iglesia.......... ....................... 47 1 Las virtudes morales pertenecen
ín d ic e del TOMO IV, 957

M
¡a
ASU N TOS Y TÉSIS. ASU N TOS Y TÉSIS. Péfft.

esencialmente á la vida activa. 66 obstáculo á la mocion del amor


2 Como así mismo la prudencia.. . . 67 de D io s ....................................... 82
3 El enseñar es acto de la vida activa 3 La perfección de la vida cristiana
propiamente y en otro concepto consiste esencialmente en la ob­
pertenece en parte á la activa y servancia de los preceptos, y se­
en parte á la contemplativa___ 68 cundaria é instrumentalmente
i La vida activa cesa con la vida en los consejos........................... 88
presente y la contemplativa co­ 4 Puede alguno tener la perfección
mienza aquí para ser perfeccio­ de la vida y no tener sin em­
nada en la patria celestial........ 69 bargo el estado de perfección .. 85
5 Los religiosos y prelados profesan
CLXXXII. Comparación de la vida acliva con la estado de perfección por su obli­
gación perpetua y solemne de
contemplativa. aspirar á ella.............................. 87
6 No todos los prelados, sino úni­
1 La vida contemplativa es en ab­ camente los Obispos, se hallan
soluto mejor que la activa, mas constituidos en estado de per­
neciauhtm quid y en algún caso fección ................. ...................... 88
es preferible elegir la vida activa 7 El estado de los Obispos es más
á causa de la necesidad de la perfecto que el estado de los re-
vida presente.............................. 70 - ligiosos...................... .. . . . . . . 90
2 Aunque son grandes los méritos 8 Parece que los religiosos son más
de la vida activa, son mejores perfectos que los arcedianos ó
los de la contemplativa............ 72 presbíteros curados.................... 91
3 La vida activa por su ocupacion
en obras esteriores impide en CLXXXÍ, De lo perteneciente al estado de los Obispos.
algo la contemplativa, mas con­
tribuye á fomentarla como mo­ 1 Aspirar al episcopado es ilícito, si
deradora de las pasiones inter­ en ello se busca medro temporal
nas................................................ 78 •ó el honor adjunto, pero plausi­
4 La vida activa es ántes en tiempo ble en el que desea sin presun­
que la contemplativa, puesto ción ejercer el ministerio epis­
que por la buena obra se tiende copal, sintiéndose digno y capaz
á la contemplación.................... 74 ó movido del celo de caridad,
sin presunción ni aspiraciones
CLXXXIII. Oficios y varios estados de los hombres mundanas.................................. 95
2 Rehusar pertinazmente el episco­
en gcucral. pado impuesto por el superior
es pecado contrarío á la caridad
1 El concepto de estado propiamente y humildad, no ménos que el
entraña la condicion de libertad ambicionarlo............................... 97
ó esclavitad, lo mismo en lo es­ 8 En la elección para el episcopado
piritual que en lo civ il.............. 76 basta elegir al bueno, y no es
2 En la Iglesia liay diversidad de es­ preciso elegir al m e jo r.............. 99
tados y oficios para su perfec­ 4 No es lícito al Obispo renunciar á
ción , necesidad de acción y or­ su cargo, miéntras puede ser
nato........................................... .. 77 útil á la salvación de sus dioce­
3 Los oficios se distinguen por los sanos , sin legítimo impedimen­
a c to s ........................................... 78 to y competente autorización.. 100
4 El estado espiritual de servidum­ 5 El Obispo no puede licitamente
bre <J de libertad se distingue abandonar su grey, miéntras su
por los tres gradoB de incipien­ presencia personal la sea nece­
tes , proficientes y perfectos . . . 79 saria , áun con detrimento 6 pe­
ligro de lo tem poral; pero si,
cuando su ausencia puede b u -
CLXXX1V. Be lo perteneciente al estado de la
plirse suficientemente por otro. 102
perfección en general. 6 Los Obispos pueden tener propie­
dad. ......................... . 103
1 La perfección de la vida cristiana 7 Los Obispos pueden disponer en
se considera principalmente se­ provecho propio 6 distribuir á
gún la caridad............................ 81 otros á stí arbitrio los bienes
2 Puede alguno ser perfecto en esta propios y los deputados á su
vida, en cnanto á superar todo uso, y en cuanto á los bienes
958 ÍNDICE DEL TOMO IV.
CUESTIONES

ASU N TOS Y TESIS. m ». ASU N TOS Y TÉSIS.


m
t=

de la Iglesia que administra con 2 Les es lícito ocuparse moderada­


arreglo á tos cánones................ 105 mente en negocios seculares y
8 Los religiosos que son promovidos con la debida autorización de
al episcopado están obligados á sus superiores, para socorrer
las observaciones regulares no por caridad las necesidades de
impeditivas del buen desempe­ sus prójimos............................... 127
ño de sus funciones pastorales. 107 3 Los religiosos no están más obli­
gados á trabajar corporalmente
CLHXV). Cosas en que propiamente consisto el oslado que los seglares........ . . ............. 128
4 Los religiosos pueden lícitamente
religioso. vivir de limosnas....................... 132
5 Es lícito á los religiosos mendigar. 136
1 El estado de religión lo ee cierta­ 6 Como también el uso de vestidos
mente de perfección.................. 100 más riles que los demas por hu­
2 131 que abraza el estado religioso mildad ó como señal de peniten­
contrae el deber, no de tener ya cia y desprecio del mundo........ 138
caridad perfecta, sino de cami­
nar á ella, procurando ejerci­ CLXnVII). Diferencia de religiones.
tarse en todo lo conducente á la
misma ; mas no peca omitién­ 1 Es razonable la distinción de va­
dolo y sí sólo despreciándolo; rias religiones ó institutos reli­
quedando obligado á los ejerci­ giosos bajo el doble concepto de
cios de perfección determinados sus diversos fines y ejercicios.. 141
en la regla de la órden que pro­ 2 Convenientemente se instituyen
fesa............................................... 111 órdenes religiosas para las obras
8 La pobreza voluntaria se requiere de la vida activa......................... 142
para la perfección religiosa.. . 112 3 Así como para la milicia.............. 144
4 Asimismo la perpetua continen­ 4 Y para la predicación y demas mi­
cia ............................................. 115 nisterios conducentes á la salva­
5 También se requiere como nece* ción de las almas........... ........... 145
saria la obediencia para el es­ 5 Igualmente para el estudio y en­
tado de perfección..................... 116 señanza de las ciencias, artes y
6 Para la profesión de la vida per­ letras........................................... 146
fecta en el estado religioso es 6 En la designación de la gradual
necesaria la obligación por voto preeminencia de las religiones
á la obediencia, castidad y po­ respectivamente dedicadas á la
breza ........ ................................... 118 enseñanza y predicación, á la
7 Se dice con razón que la perfec­ contemplación y á las operacio­
ción religiosa consiste en los nes estertores, puede atenderse
tres votos dichos................. 119 ó al mayor mérito é importancia
8 Entre estos tres el principal es el del acto en un mismo género ó
de la obediencia.......................... 121 al mayor número de actos, ó á
9 No toda transgresión de las cosas los estatutos más ó menos con­
contenidas en la regla es pecado ducentes á la consecución del fin
mortal.......................................... 122 propuesto.................... ............... 149
10 El pecado cometido por algún re­ 7 Es conforme á la perfección segnn
ligioso puede ser más grave que el ejemplo de Cristo y sus Após­
el del seglar en la misma especie toles conservar dinero y cuales­
por razón del voto anejo ó por quiera otros bienes en común
desprecio ó por escándalo; y para el sustento de los religiosos
más leve por debilidad ó igno­ y de los pobres........................... 151
rancia y en secreto................... 124 8 La vida solitaria debidamente ob­
servada es de suyo'más perfecta
ClHXni. Cosas que competen á los religiosos. que la de los que viven en comu­
nidad, pero peligrosa, si se toma
1 Es permitido á los religiosos en­ sin el conveniente ejercicio pre­
señar, predicar y desempeñar vio, á no suplirlo el influjo es-
otras funciones sagradas, no traordinario de la divina gracia. 155
precisamente por razón de su
estado, sino en virtud de las GLHXII Ingreso en religión.
sagradas órdenes y por jurisdic­
ción ordinaria ó delegada reci­ 1 N o es necesario que alguno se ejer­
bidas ......................... ................. 125 cite en la observancia de los pre-
ÍNDICE DEL TOMO IV. 959

m
I CUESTIONES

S S
2
£>■ 1
*
A SU N TO S Y TESIS. Pd01. o» ASU N TO S Y TESIS. m ».
№1 £

ceptos, ántes de pasar á la per­ Los párrocos y arcedianos ó arci­


fección de los consejos.............. 157 prestes pueden lícitamente en­
Es de suyo laudable y conveniente trar en religión sin especial au­
obligarse por roto á entrar en torización del Papa................... 167
religión............................. .. 160 8 Es lícito pasar de una religión á
El que hace voto de entrar en re­ o tra ............................................ 168
ligión está obligado á cumplirlo 9 Es meritorio inducir á otros á en­
según el alcance de su intención trar en religión, cuando esto se
al emitirlo................................... , 161 hace por caridad y con recta in­
La obligación de permanecer per­ tención .......... ............................ 170
petuamente en la religión í cuyo 10 Dudar que el ingreso en religión
ingreso se obligara uno por voto, es un bien mejor que su contra­
debe entenderse según la inten­ rio es como desmentir á Cristo
ción del vovente ........................ 163 que lo aconsejó; ni cabe asi­
Los niños impúberes pueden ser mismo duda por relación á las
admitidos á la vida común en propias fuerzas ; y en cuanto
religión con el consentimiento á los obstáculos de debilidad
de sus padres.............................. 164 corpórea ó deudas contraídas y
Debe alguno retraerse de entrar en semejantes, requiérese delibe­
religión por consideración ¿ sus ración no prolija, auque ma­
padres, cuando éstos necesiten dura y consulta con personas
de él en absoluto, fuera de cuya competentes é impartíales; é
necesidad puede ingresar en re­ igualmente acerca del modo y
ligión sin su permiso y áun con­ acierto en la elección de órden
tra sil mandato.......................... 166 preferible.............. .................... 171

PARTE III.

P rólogo....................................................................................... ....................................... 175


CUESTIONES

A SU N T O S Y TÉSIS. w*,. E *! A SU N TO S Y TESIS. páSt.

5 No fue conveniente que Dios se


Conveniencia de la Encarnación. encarnase desde el principio del
m undo......................................... 184
Fue conveniente que Dios se en­ 6 Ni debió diferirse la Encarnación
carnase . ..................................... 177 hasta el fin del mundo............. 186
Fue necesario se encarnase el
Verbo de Dios para la repara­
ción del género humano, no II. Hado de la unión del Yerbo encarnado.
como el único medio posible al
poder divino, sino como el me­ 1 La unión del Yerbo encarnado no
jor y más conveniente al efecto. 179 ha sido hecha en la naturaleza. 188
Es más conforme é la razón y á 2 La u nion de la naturaleza humana
las insinuaciones de la Sagrada á la divina en ol Yerbo se realizó
Biblia que, á no liaber pecado en su divina p e r s o n a . 190
el hombre, Dios no se hubiera 3 Reconocemos en nuestro Señor
encarnado.................................. 181 Jesucristo dos n a tu r a le z a s ,
Cristo vino á este mundo para pero una sola hipóstasi.............. 192
borrar todos los pecados origi­ 4 Reconocemos en nuestro Señor
nal y actuales................... . . . . . 183 Jesucristo dos n a tu r a le z a s ,
960 ÍNDICE DEL TOMO IV.
CUESTIOHES

^ 3
A SU N TO S Y TÉSIS. i* ! A SU N TO S Y TÉSIS.
g 3

mas una sola hipóstasi com­ 7 Una sola persona divina puede
puesta de am bas................. 194 asumir dos naturalezas huma­
5 Necesario es confesar , so pena de nas.............................................. 213
herejía, que en Cristo el alma 8 Fue lo más conveniente que se en­
estuvo unida al cuerpo............. 195 carnase la persona del H ijo .. . . 214
6 Según la fe católica, la nnion de
la naturaleza humana al Verbo IV. Modo de la unión por parle de la nalurale¡a
divino se realizó sustancialmen­
te y según la subsistencia ó per­ humana asumida.
sona ó hipóstasi, y no según la
esencia ó naturaleza, ni menos 1 Sólo la naturaleza humana es asu-
accidentalmente......................... 196 mible por el H ijo de Dios.......... 216
7 La unión es algo creado............... 199 2 El Hijo de Dios asumió la natura­
8 Se dice que la divina naturaleza leza humana, no la persona... 218
está unida, mas no asumida.. . 200 3 N o eB locucion propia ni aceptable
9 La unión hipostática es la más ín­ decir que el Hijo de Dios asumió
tima de todas las uniones por al hom bre................................... 219
parte de la persona del Yerbo, 4 El Hijo de Dioe no tomó la natu­
en la que se unen las dos natu­ raleza humana segun que está
ralezas ; mas no asi considerada separada de los individuos........ 219
por parte de eBtas...................... 201 5 No convino que la naturaleza hu­
10 La unión de las dos naturalezas mana fuese a su m id a por el
en Cristo fue hecha por la gra­ Verbo en todos sus supuestos. 221
cia................................................. 202 6 Fue conveniente que el Hijo de
11 No precedieron en la unión del Dios asumiese la naturaleza hu­
Verbo encarnado algunos mé­ mana de la estirpe de A d á n . . . 222
r it o s .;......................................... 208
12 La gracia de Cristo, así de unión
como habitual, no puede decir­ V. Nodo de la unión con relación á las parles
se natural como cansada en él de la naluraleza humana.
Í
>or los principios de su natura-
eza humana ; pero sí como pro­
cedente á ella de la divina, y 1 El Hijo de Dios asumió un cuerpo
mejor como existente en él verdadero................................... 223
desde su misma Encarnación.. 204 2 El cuerpo de Cristo no fue un
c u e r p o c e l e s t e , B in o c a r n a l y
III- Hodo de la unión por parle de )a persona terreno............................. ........... 224
8 Cristo tuvo tan verdadera alma
asúrcenle. como cuerpo real.................... . 225
4 Es dogma de fe que Cristo asumió
1 Con toda propiedad compete á la alma intelectiva y racional — . 227
persona divina asumir la natu­
raleza creada.............................. 206 VI. Modo de la asumeion en oíanlo al orden.
2 Propiamente compete á la persona
asumir naturaleza, aunque tam­ 1 El Hijo de Dios tomó carne me­
bién puede decirse secundaria­ diante el alma según el grado
mente que la naturaleza divina de dignidad y el órden de cau­
asume la humana á una de sus salidad......................................... 229
personas........ ............................ 207 2 El Verbo de Dios tomó el alma
3 A un abstraída la personalidad, la por medio del espíritu, y el
naturaleza divina puede asumir. 208 cuerpo por medio del alma. . . . 230
4 La asumeion, por ío que hay en 3 El alma de Cristo no existió ántes
ella de principio de acción, es de ser asumida por el Verbo; ni
común á las tres personas; mas se le unió ántes y si á la vez que
lo conveniente al concepto de el cuerpo 6 Ja carne en el mo­
término compete á una sola, y mento de la Encarnación.......... 231
no é otra..................................... 209 4 La carne no debió ni pudo ser
5 Cualquiera de-las tres personas di­ asumida ántes qne el alma.. . . 282
vinas , con ó sin las otras, pudo 5 El Hijo de Dios tomó las partes
asumir la naturaleza hum ana.. 210 de la naturaleza humana me­
6 Varias personas divinas pueden diante el todo........................... .. 233
asumir una sola naturaleza hu­ 6 La naturaleza humana no fue to­
mana numéricamente............... 211 mada mediante la gracia.......... 234
ÍNDICE DEL TOMO IV. 961

1 “! A SU N TO S Y TÉSIS. != “! A SU N TO S Y TÉSIS.
w U w S

8 Y el Ante-Cristo por la perfec­


Vil. Gracia de Cristo según que es cierto ción de sn malicia, no en órden
hombre singular. de tiempo ni por su eficaz in­
flujo............................................. 259
1 En Cristo existió la gracia habi­
tual............................................... 236 IX. Ciencia de Cristo en general.
2 Y poseyó todas las virtudes........ 237
3 Eu Cristo no hubo fe por ser per­ 1 En Cristo existió la ciencia creada. 260
fecto comprensor desde su mis­ 2 Y la ciencia de los bienaventura­
ma concepción............................ 238 d o s .............................................. 261
4 Ni esperanza................................ 239 3 Y la ciencia innata ó infusa......... 262
5 Existieron en Cristo los dones 4 Hubo en Cristo alguna ciencia es-
eminentísimamente.................. 240 perimental, que es la ciencia ad­
6 Hubo en Cristo temor, no de quirida................. ...................... 263
culpa ni de pena, sino de reve­
rencia á la Divina Majestad, en X. Ciencia bienaventurada del alma de Cristo.
mayor grado que los demas
hombres...................................... 241 1El alma de Cristo creada y finita
7 Existieron en Cristo todas las no comprendió propiamente la
gracias gratis-datas................... 242 divina esencia, increada é infi­
8 Cristo fue verdadero profeta 243 nita .................................. ; ............. 265
9 Y existió en él la plenitud de la 2 El alma de Cristo conoce en el
gracia.......................................... 244 Verbo todo lo existente en cual­
10 Y es propio de él estar lleno de quier tiempo, inclusos los pen­
gracia y de verdad..................... 245 samientos de los hombres, como
11 La gracia de la unión en Cristo es también todo cuanto está en po-
infinita; mas la habitual infinita tencia de las criaturas, aunque
asimismo en sn propio concepto no haya de reducirse al a cto:
de gracia, fue finita como cierta maB no todo lo que existe solo
entidad en su alma.................... 246 en la potencia divina................ 266
12 No puede haber ni concebirse ma­ 3 El alma de Cristo no conoce los
yor gracia que aquella de la que infinitos en a cto, pero sí en el
Cristo fue llen o.......................... 247 Verbo lós infinitos en potencia. 268
13 L a gracia de la unión en Cristo 4 El alma de Cristo ve con más per­
precedió A la habitual en órden fección é Dios que cualquiera
de naturaleza é intelectualmen­ otra criatura............................... 270
te , no empero en tiempo.......... 249
II. Ciencia innata ó infusa del aluia de Cristo.
VID. Gracia de Cristo, según que es cabeza
1 Cristo según la ciencia infundida
de la Iglesia. por el Espíritu Santo tuvo co­
nocimiento de todas las cosas.. 271
1 Cristo es la cabeza de la Iglesia.. 251 2 Pudo entender sin convertirse ó
2 Toda la humanidad de Cristo in­ recurrir á las imágenes.............. 272
fluye en todos los h o m b r e s , 3 La ciencia infusa en el alma de
principalmente en sus almas y Cristo pudo ser colatiya ó dis­
secundariamente en sus cuer­ cursiva en cuanto á su u so, no
pos ............................................... 252 en b u adquisición............ .. 278
3 Cristo es cabeza de todos los hom­ 4 Esta ciencia en Cristo fue supe­
bres, a u n q u e no del mismo rior á la de los ángeles, consi­
m odo............................................ 253 derada por parte del influjo di­
4 Y también de los ángeles.. . . . . . . 255 vino, é inferior por parte del
5 La misma es en esencia, aunque alma misma recipiente.............. 274
diversa en la razón, la gracia 5 Esta ciencia en Cristo fue habi­
personal justificante del alma t u a l .. . . . . . . . ........................... 275
ae Cristo y la que justifica á 6 Y fue distinguida por diversos
otros por él como cabeza de hábitos........................................ 276
toda la Iglesia............................ 255
6 Es propio de solo Cristo ser ca­ III. Ciencia adquirida del aliña de Cristo.
beza de la Iglesia....................... 256
7 El diablo es cabeza de todos los 1 Cristo supo todas las cosas según
malos en cuanto á su esterior esta ciencia................................ 277
gobernación............................... 258 2 Y progresó según ella. . . . . . . . . . 278
BUHA TEOLÓGICA___ TOMO IV. 61
962 INDICE d e l TOMO IV,

ASU N TOS Y TESIS. Píigs ASU N TOS Y TESIS. PáQs,

3 Cristo 110 recibió ciencia alguna 9Existió en Cristo la ira por celo y
por la enseñanza de algún hom­ no la viciosa............................... 301
bre ............................................... 279 10 Cristo antes de su pasión era á la
4 Ni recibió ciencia de los ángeles.. 280 vez comprensor y viador.......... 302

Híf. Potencia del alma de Cristo. XVI. Consecuencias de la unión cu cnanto á lo que
1 Siendo una criatura el alma de cotmcne á Cristo segnn el ser y ser lidio.
Cristo no tiene la omnipoten­
cia ............................................... 282 Esta proposicion «D ios es hom­
2 Debe decirse en absoluto que el bre » es verdadera y propia, no
alma de Cristo no es omnipo- , • sólo en los términos, sino tam­
tente en cuanto á la inmutación bién por la realidad do la predi­
de las criaturas.......................... 283 cación .......................................... 304
3 Ni fue omnipotente respecto de su Esta proposicion a El hombre es
propio cuerpo............................. 285 D io s» es verdadera.................. 306
4 El alma de Cristo pudo ejecutar La locucion « Cristo es hombre
por propia virtud cuanto pur sí Dom inico» no p u e d e usarse
misma quiso, y por virtud di­ verdadera y propiamente, sin
vina cuanto en tal concepto incurrir en la lierejia de Nesto-
quería como instrumento de la rio, debiendo decirse con la
divinidad..................................... 286 Iglesia Católica « Cristo es el
Señor » ................................. .. 307
XIV. Defectos del cuerpo tomados por el Hijo Todo cnanto se predica de Cristo
con relación á cualquiera de sus
de Dios. dos naturalezas divina y hu­
mana , puede indistintamente
1 Fue conveniente que el cuerpo to­ atribuirse á Dios ó al Hombre-
mado por el Hijo de Dios estu­ Dios , entendiéndose su distin­
viese sometido á los padecimien­ ción en el concepto de hipóstasi
tos y defectos humanos............ 288 de la respectiva naturaleza . . . . 308
2 El cuerpo de Cristo estuvo sujeto .Los atributos propios de una sola
á la muerte y análogos defectos naturaleza no pueden predicarse
por necesidad n a tu r a l consi­ de la otra en abstracto............ 310
guiente á la materia, áun por la Es v e r d a d e r a esta proposicion
de coaccion como repugnante á « Dios se hizo hombre » ............ 311
la naturaleza corpórea ; no em­ Y es falsa esta otra « El hombre
pero en cuanto tal necesidad re­ se hizo Dios » ............................. 312
pugna á la voluntad, sino según No debe decirse en absoluto que
el movimiento evasivo de ésta Cristo es criatura, sino con de­
respecto de la muerte y sufri­ terminación referente á su na­
mientos corporales.................... 290 turaleza humana........................ 313
3 Cristo no contrajo los defectos Es falsa la proposicion <c aquel
corporales sino por propia vo­ hombre (designando á Cristo)
luntad ......................................... 291 comenzó a se r», Bin añadir algo
4 No fue conveniente que Cristo que determine su recto sentido. 314
asumiera todas las imperfeccio­ 10 Es verdadera esta otra € Cristo, en
nes humanas............................. 292 cuanto hombre, es criatura » .. 315
11 La proposicion c Cristo en cuanto
XV. Defectos del alma tomados por Cristo. hombre es Dios » debe más bien
negarse que a fir m a r s e , por
1 Eu Cristo no hubo pecado ni ori­ cuanto el sujeto parece más
ginal ni actual........................... ......293 bien designar así la naturaleza
2 Ni existió en él el firmes peccati,. 204 que la persona ó supuesto........ 316
3 N i tampoco la ignorancia..................295 12 La p r o p o s ic i o n «Cristo como
4 Su alma fue pasible........ ................... 296 hombre es hipóstasi ó persona»
5 Experimentó verdadero dolor sen­ es verdadera entendida por ra­
sible............................................. 298 zón del supuesto ; mas refirién­
6 Hubo asimismo en Cristo verda­ dose á la naturaleza humana,
dera tristeza............................... 299 puede serlo en el sentido de que
7 Hubo en Cristo verdadero temor. 300 la compete subsistir en alguna
8 Y admiración en cuanto á su cien­ persona, y es falsa atribuyén­
cia esperimental......................... 301 dola personalidad propia........ 317
ín d ic e del TOMO IV . 963

C9 ■
O S
|>-| ASU N TOS Y TÉSIS. Págs,
H e

2 No conviene á Cristo orar según


XVII. Cosas concernientes á la unidad de Cristo su sensualidad............................ 342
$ Cristo oró por si mismo para dar­
en cnanto al ser, nos ejemplo de orar y mostrar á
su Padre autor de todo b ie n .. . 343
1 Cristo e s, no solo úuico ó una sola 4 Toda oracion de Cristo fue siem­
persona, sino también una sola pre escuchada............................. 344
cosa y de ningún modo dos.......... 819
2 En Cristo hay únicamente un solo XXII. Sacerdocio de Cristo.
s e r................................................ 321
1
Compete eminentemente á Cristo
XVIII. Cosas pertenecientes i la unidad en Cristo ser sacerdote.............................. 346
2 Cristo en cuanto hombre, no sólo
respecto á la voluntad. fue sacerdote, sino también sa­
crificio ó víctima........................ 347
1 Eti Cristo hay dos voluntades, di­ 3 El sacerdocio de Cristo tiene la
vina y humana........................... 828 virtud de espiar los pecados . . . 348
2 Hubo en Cristo la sensualidad lla­ 4 No convino á Cristo recibir en sí
mada voluntad por participa­ mismo el efecto de su sacerdo­
ción ............................................. 325 cio, y sí BÓlo comunicarlo á
3 Hubo en Cristo una sola voluntad otros ............................................ 350
humana en cnanto A la razón.. 326 5 El sacerdocio de Cristo es eterno. 351
4 Existió en Cristo el libre albedrío. 327 6 Y fue según el órden de Melqu ¡se­
5' Cristo con su voluntad sensitiva y dech ............................................ 352
de potencia racional, ámodo de
naturaleza, podia querer otra XXIII. idopcion de Cristo.
cosa que D ios; pero siempre
quería lo mismo que Dios según 1 Compete á Dios adoptar á los
su voluntad de razón como com­ hombres por su bondad como
parativa............................... . 328 hijos para la herencia de la
6 No hubo en Cristo contrariedad bienaventuranza.................. 353
alguna de voluntades................ 329 2 Como asimismo conviene á toda
' la Trinidad.................................. 854
XIX. Cosas pertenecientes á la unidad de Cristo 3 Es propio de la criatura racional
en cuanto á la operacion. ser adoptada............................... 855
4 Cristo como hombre no es hijo
adoptivo..................................... 356
1 Hay en Cristo dos operaciones,
divina y hum ana....................... 331
2 Hay en Cristo únicamente una XXIV. Predestinación de Cristo.
sola operacion humana............. 334
1 Es necesario confesar que la unión
3 Cristo obedeciendo m e re ció su
de las dos naturalezas en la per­
exaltación, y por consiguiente
sona de Cristo fue objeto de la
mereció algo para s í .................. 335 eterna predestinación de Dios,
4 El mérito de Cristo se estiende á
en cuyo concepto se dice que
los demas hombrea como de la
Cristo fue predestinado............ 357
cabeza á sub miembros........' . . . 887
2 Solo en cuanto hombre ó por ra­
zón de su naturaleza humana,
XX. Cosas que convienen á Cristo, segmt que fue Cristo predestinado á ser
estuvo sometido al Padre. Hijo de D ios,................ ............. 859
3 La predestinación de Cristo es
1 Cristo en cuanto hombre estuvo modelo de la nuestra................ 360
sometido al Padre...................... 338 4 La predestinación de CriBto es
1 Decir que Cristo (e n bu divina cansa de la nuestra, conside­
persona) está sometido á bí rada en su término, y no en
mismo es una impiedad; puede cuanto al acto mismo................ 361
empero decirse que lo está en
su naturaleza humana.............. 340 XXV. Adoracion de Cristo.
XXI. Oración de Cristo.
1 Una sola es propiamente la ado­
1 Compete á Cristo orar según su racion de la divinidad y huma­
naturaleza humana— ............ 341 nidad en Cristo, auuqne varias
964 ÍNDICE DEL TOMO IV .

o
!-| ASU N TOS Y TÉSIS. A SU N TO S Y TÉSIS.
ea
i 5 *3 <

y diversas sus causas en una y tern o; pero sí el singularísimo


otra naturaleza.......................... 362 privilegio de ser inmune ó pre­
2 La humanidad de Cristo recibe servada de toda mancha origi­
adoración de latría por razón nal ......................... .................... 382
del objeto adorado en su mismo
se r................................................ 363 XXVIII. Virginidad de la B, Mam.
3 La imágen de Cristo como A tal
imagen ó representación suya 1 La B. Virgen María concibió á
debe tributársela adoracion de Cristo quedando Virgen ........... 384
latría................. ...................... 364 2 Permaneció Virgen también en
4 La cruz de Cristo debe ser ado­ el parto....................................... 385
rada con adoracion de latría. . . 366 3 Y despues del parto...................... 387
5 A la B. Vírgen María se debe ado­ 4 Convino que la virginidad de la
racion , no de latría, pero sí más Madre de Dios le fuese consa­
eminente que la de dulía, cual grada por voto............................ 389
es la hiperdulía.......................... 367
6 Debemos venerar en honra i bu XXIX. Desposorio de la Madre de Dios.
memoria cualesquiera reliquias
de los santos y con especialidad 1 Pue conveniente que Cristo na­
sus cuerpos............................. . 368 ciese de mujer virgen despo­
sada ............................. 390
XXVI. Por qué Cristo se dice mediador de Dios 2 Hubo verdadero matrimonio de
la Santísima Virgen con San
y de los hombres. José en cuanto 5 la primera
perfección, no empero respecto
1 Solo á Cristo compete ser en ab­ de la segunda en cuanto al con­
soluto y perfectivamente me­ cúbito conyugal......................... 393
diador entre Dios y los hom­
bres ; aunque pueden eerlo otros XXX. Anunciación de la 0. Virgen María.
dispositivamente y como minis­
tros suyos................................... 369 1 Fue conveniente se anunciase á la
2 Cristo como hombre es mediador Santísima Virgen que concebi­
entre Dios y los hombres.......... 371 ría 4 Cristo................................. 395
2 Y esta anunciación se hizo con­
XXVII. Santificación de la B. Virgen María. venientemente por ministerio
del A n g e l ...·_......................... 396
1 La Virgen fue santificada en el 3 El Angel anunciante se apareció
seno.................... ......... ............. 372 á la Virgen en vision corpórea. 397
2 La santificación de la B. Virgen 4 La anunciación se Tealizó por el
María no puede concebirse an­ Angel en el ÓTden más conve­
tes de su animación; en cuyo niente . ............................. 399
caso jamás habría incurrido en
la mancha de culpa original ni XXXI. Concepcion del Salvador en cuanto i la nutlciia
necesitado de la redención del
pecado por Cristo, lo cual es de la que fne concebido sn cuerpo.
inconveniente según la fe cató­
lica y se realizó despues de sn 1 Fue conveniente que Cristo to-
animación. Hoy eB dogma de fe i mase carne de materia derivada
que la_ Virgen Santísima fue de Adán ................ ............... . 401
concebida sin mancha del pe­ 2 Con razón se dice Cristo especial­
cado original. .. ..................... 373 mente hijo de los dos antiguos
3 En la B. Virgen no existió el padres Abraham y D avid ........ 402
fó m es.......................................... 377 3 La genealogía de Cristo se des­
4 Debe reconocerse en absoluto que cribe por los Evangelistas en
la Santísima Virgen jamás co­ órden conveniente..................... 403
metió pecado actual alguno, ni 4 Fue conveniente que Cristo na­
mortal ni venial......................... 379 ciera de una m ujer................... 407
5 A la Virgen Santísima le fue in- 5 El cuerpo dé Cristo fue concebido
fundida simultáneamente toda según el modo natural de la ge­
la plenitud de la gracia............ 380 neración de la sangre purísima
6 No fue esclusivamente propio de de la V irgen, predispuesta al
la Santísima Virgen María el efecto mediante su virtud ge­
ser santificada en el útero ma- nerativa....................................... 409
ÍNDICE DEL TOMO IV. 965

* I
A SU N TO S Y TESIS. n*. ' ASU NTOS Y TÉSIS. P á g i.
м я

6 El cuerpo de Cristo no estuvo en


los antiguos padres según algo XXXV. Natividad de Cristo.
determinado, sino según el ori­
gen ............................................... 410 1 El nacimiento es de la hipóstasi,
7 Toda la carne de los antiguos pa­ no de la naturaleza.................... 430
drea estuvo infecta en el peca­ 2 Hay en Cristo dos naturalezas ó
do ; mas no la carne misma de término de nacimiento; una
Cristo en su propio cuerpo....... 411 eterna por la- que procede del
8 Cristo no fue diezmado en los padre y otra temporal según la
lomos de Abraliam, como ne­ que nació de madre................... 481
cesitando de curación y liber­ 3 La Santísima Virgen ea verdadera
tad , y sí más bien como medi­ y natura] Madre de Cristo según
cina de su llaga......................... 413 sn nacimiento temporal............ 432
4 La B. Virgen se dice con toda ver­
XXXÍI. Conccpcion ile Cristo en cnanto al principio dad Madre de D ios.................... 433
5 Над en Cristo una sola eterna
aclivo. filiación por razón del único bu-
jeto de ésta, que no puede ser
1 La concepción ó formación del sino su único supuesto eterno. 484
cuerpo de Cristo* se atribuye 6 Cristo nació sin dolor dé la Madre. 436
convenientemente al Espíritu 7 Quiso nacer en Belen.................... 437
Santo, aunque efectuada por 8 Y nació en el tiempo más conve­
toda la Trinidad........................ 414 niente y oportuno...................... 438
2 Razonablemente d e c im o e qu e
Cristo fue concebido del Espí­ XXXlíl. Manifestación de Cristo nacido.
ritu Santo................................... 416
8 De ningún modo debe decirse 1 Por varias razones no debió ser
Cristo hijo del Espíritu Santo comunmente manifiesto á todos
ni de toda la Trinidad.............. 417 el nacimiento de C risto............ 440
4 La B. Virgen nada hizo activa­ 2 Si bien debió manifestarse á algu­
mente en la concepción del nos dicho nacimiento................ 441
del cuerpo de Cristo.................. 418 8 Fueron elegidos convenientemen­
te aquellos á quienes fue mani­
festado el nacimiento de Cristo. 442
XXXIII. Modo y orden do la conccpcion de Cristo. 4 lío fue conveniente que Cristo
manifestase por sí mismo su
1 La formación misma del cuerpo n a c im ie n t o , s in o mediante
de Cristo, en la que principal y otras criaturas............................ 444
esencialmente consiste su con­ 5 El nacimiento de Cristo fue ma­
ccpcion , fue instantánea.......... 420 nifestado por s e ñ a le s conve­
2 El cuerpo de Cristo fue animado nientes................................... . 445
en el primer instante de su con­ 6 A sí como lo fue en órden conve­
cepción ................................ · -. 421 niente .......................................... 447
3 Es herético decir que la carne de 7 Es razonable creer que la estrella
Cristo fue concebida ántes que que se apareció á losMagoe, no
asumida por el Verbo de D ios. 423 fue de las que lucen sobre el fir­
4 La concepción de Cristo fue mila­ mamento , sino otra particular­
grosa y sobrenatural................. 424 mente creada por Dios á este
efecto................... ....................... 448
8 Debe creerse que los M agos, ins­
XXXIV. Perfección de la prole concebida. pirados por el Espíritu Santo,
tributaron respeto á Cristo sin
1 Cristo en el primer instante de su error.................... ................ . 450
concepción fue santificado por
la gracia............_........................ 425 XXXVII. Prescripciones legales obsemdas acerca
2 Tuvo en el primer instante de sn
concepción el uso del libre al­ del niSo Jesús.
bedrío .......................................... 426
3 Y mereció en el primer instante 1 Jesucristo, como hijo de Abra-
de su concepción................. 427 ham, debió ser circuncidado. . 452
4 Y fue perfecto comprensor en el 2 Convenientemente fue impuesto A
primer instante de su concep­ Jesucristo el nombre de Jesús. 458
ción* *......... ....................... . . . . 428 3 Como fue congruente el que fuese
966 ÍNDICE DEL TOMO IV .

ASU N TOS Y TESIS. vm- ASU N TOS Y TÉSIB. Pág».

presentado en el templo con las


oblaciones legales...................... 45o XI, Del modo de vivir de Críslo.
4 Aunque la Santa Virgen y Madre
de Dios no eBtaba sujetad la ob­ 1 Jesucristo no debió ocultarse, ha­
servancia, convino se sometiera ciendo una vida solitaria.......... 476
á la ley de la purificación en gra­ 2 Fue conveniente que se manifes­
cia de su humildad, presentán­ tase en la comida y bebida, como
dose en el tem plo.......... ........... 456 los demas hombres.................... 478
3 Cristo llevó en este mundo una
XXXVfll. Del bautismo de Juan. vida pobre.*.................................. 479
4 Y se portó en todas las cosaB en
1Fue conveniente que Juan bauti­
conformidad á los preceptos de
zase ............................................. 4:58
la ley.................................... . 481
2 El bautismo de San Juan Bau­
tista fue solamente u n rito
prescrito por D ios..................... 459 XLI. le la tentación do Cristo.
8 El bautismo de Juan no daba la I
1 Cristo quiso ser tentado para dar­
gracia sobrenatural, sino sólo I
nos ejemplo en el modo de ven­
preparaba para recibirla.......... 460 ¡ cer las tentaciones...........
4 No solo convino que Jesucristo 482
! Convino que CriBto fuese tentado
fuera bautizado con el bautismo
en el desierto............................. 484
de Juan, sino que fue congruen­
i Debió ser tentado despues del
te se bautizasen otros de igual
ayuno para nuestro ejemplo é
m odo.............................. 461 i instrucción................................. 485
5 Parece que desjoues de haber sido i
La triple tentación sufrida por el
bautizado Cristo, todavía bau- | Señor en el desierto ha sido des­
tizaba Juan................................ 462 .
crita por los Evangelistas en or­
6 Convino que todos los bautizados j
den conveniente......................... 487
con el bautismo de Juan fuesen
despues bautizados con el bau­
tismo de Cristo, por el cual se XIII. Doctrina de Cristo.
confería el carácter y la gracia
sobrenatural................................ 464 1 Fue conveniente que predicase á
los judíos..................................... 489
XXXIX. Bautismo de Cristo. 2 El Señor debió predicar á los ju ­
díos y redargüirles, sin consi­
1 Cristo quiso ser bautizado para deración á ninguna ofensa que
santificar las aguas y purificar pudieran recibir......................... 491
las manchas..................... . 465 ; 8 Y debió enseñar en público.......... 492
2 Fue congruente que Cristo fuese j 4 No dejó libro alguno escrito por él. 498
bautizado con el bautismo de
Juan para comprobar este bau­ XL1H. De los milagros Lechos por Cristo en general.
tismo ........................................... 466
3 Cristo fue bautizado conveniente­ 1 Convino que Cristo hiciera mila­
mente á la edad de treinta años. 467 gros ............................................. 495
4 Como también que lo fuese en el 2 Los milagros que hizo Jesucristo,
rio Jordán................................... 468 emanaron de la virtud divina.. 496
5 Bautizado Cristo, fue congruente 8 El primer milagro que hizo Jesús
que los cielos se abriesen para fue en las bodas........................ 497
manifestar A los bautizados la 4 Los milagros obrados por Jesu­
entrada ó el camino que á ellos cristo prueban absolutamente
conduce................................... .. 469 su divinidad .............................. 498
6 Como asimismo lo fue que el Es­
píritu Santo descendiese en fi­ XLIV. Be rada una de las especies de milagros.
gura de paloma sobre Cristo
bautizado................................... 471 1 Fue congruente que Jesucristo li­
7 Aquella paloma en la que apareció brase á los obsesos de la tiranía
el Espíritu Santo fue verdadera del demonio en virtud de su di­
paloma, aunque no verificó esta vinidad .................................. 501
aBumcion en la unidad de su 2 A sí como fue congruente que hi­
persona....................................... 473 ciera milagros acerca de los
8 ' Fue conveniente que en el bautis­ cuerpos celestes......... . . . . . . . 503
mo de Cristo el Padre se decla­ 3 E igualmente que los hiciera con
rase en la v o z............................. 474 relación á los hombres............. 506
ÍNDICE DEL TOMO IV. 967
CUESTIONES

O
*J ASU N TOS Y TÉSI6. ASU N TOS Y TÉSIS.
tí c4 e
<

i Y respecto d las criaturas irracio­ fuera crucificado con los ladro­


nales............................................ 509 nes .................. ........................... 538
12 La pasión de Cristo no pertenecía
XIV. Be la transfiguración de Crislo. á su divinidad........ ................... 534

1 Fue conveniente que Jesucristo XLTU. Cansa eficiente de la pasión de Cristo.


ostentase por su transfigura­
ción la gloria de la claridad pro­ 1 Los perseguidores do Cristo fue­
pia ante sus discípulos.............. 511 ron la causa directa de su
2 La' claridad que Jesucristo tomó muerte............................. .......... 586
en la transfiguración, fue cier­ 2 Murjó por obediencia................... 587
tamente la claridad de la gloria 3 Dios no perdonó ¿un á su propio
en cuanto á la eseucia, mas no H ijo, sino que lo entregó por
en cuanto al m odo.. . . . . . . . . . . 518 todos nosotros........................... 538
8 Se a d u je r o n convenientemente 4 Fue conveniente que Jesucristo
testigos en la transfiguración.. 514 principiase á padecer por medio
4 Como fue conveniente que se de los judíos. y despues se con­
oyera en ella el testimonio de la sumase su pasión por los gen­
voz del Padre............................. 515 tiles .......................... ................... 539
5 Si bien los príncipes de los judíos
XIII. De la pasión de Crislo. conocieron que Jesús era el
Mesías prometido en la le y , ig­
1 Fue necesario que Cristo pade­ noraron, no obstante, aunque
ciera á fin de merecer para los con ignorancia inescusable, que
otros la vida eterna, cumplir lo fuese verdadero Dios . . . . . . . . . 540
predicho en las escrituras y sa­ 6 El pecado de los que crucificaron
tisfacer al Padre por el pecado á Cristo fue gravísim o.. . . . . . . 542
de los hombres........................... 517
2 Aunque Dios pudo redimir al XLÍIII. Modo de la pasión de Cristo en cuanto al efecto.
hombre de otro modo que por
la pasión, fue imposible hacerlo 1 CriBto por su pasión mereció la
de otra manera, supuesta la di­ salud, no solo para sí mismo,
vina presciencia......................... 581 si que también para todos sus
3 Fue congruente que el mismo miembros................................... 548
hombre fuese libertado por la 2 Cristo, padeciendo, satisfizo por
pasión de Cristo........................ 520 nuestros pecados....................... 544
4 Como lo fue que Cristo no mu­ 3 Su pasión fue un verdadero sacri­
riese de otra manera, que en la ficio ............................................. 545
c r u z ........ ................................... 521 4 Y fue verdaderamente causa de
5 Jesucristo sufrió todas las pasio­ nuestra redención..................... 547
nes humanas según el género, 5 Solo Cristo debe decirse nuestro
mas no según la especie, á fin redentor.......................... . 548
de que pudiera decirse verdade­ 6 La pasión de Cristo en la cruz
ramente que salvó á todo el gé­ o b r ó eficientemente n u e s tra
nero hum ano............................. 523 salud........................................... 549
6 El dolor de la pasión de Cristo fue
mayor que todos los dolores . . . 524
7 Cristo padeció segú n toda su \L!X. Efectos de la pasión de Crislo.
alma............................................. 527
8 Aunque toda el alma de Jesu­ 1 La pasión de Cristo es la causa
cristo gózase de Dios por esen­ propia de la remisión de los pe­
cia durante su pasión , sin em­ cados ........................................... 551
bargo no gozaba de la fruición 2 Por ella fue despojado el diablo
de los bienaventurados según del poder que tenia sobre los
todas sus potencias, sino sola­ hom bres..................................... 552
mente según la parte superior 8 Los hombres son librados directa
de la razón................................. 528 é indirectamente por la pasión
9 La pasión de Cristo sucedió en el de Cristo..................................... 558
tiempo que más conveuía........ 520 4 Y esta pasión es causa de nuestra
10 A sí como padeció en lugar conve­ reconciliación con D ios............. 554
niente .......................................... 532 5 Y nos abrió la puerta del cielo. . . 555
11 En cuanto á la ordenación divina 6 Mereció Cristo ser exaltado por
fue conveniente que Jesucristo su pasión.................................... 556
968 ÍNDICE DEL TOMO IV.

ASU N TOS y TÉSIS. m» ASU N TOS Y TÉSIS. P d gi.

que habían muerto en pecado


L. De la nmcrlc de Cristo. original....................................... 578
Las almas existentes entónces en
1Fue conveniente que Cristo mu­ el purgatorio, como las que hoy
riese............................... ............. 558 hay detenidas en é l, no fueron
2 El cuerpo de Cristo no fue sepa­ libertadas por la bajada de Cris­
rado en la muerte de la divi­ to ; mas las que se hallaban en
nidad ........................................... 559 el caso'en que hoy se hallan las
3 No habiendo sido la divinidad se­
parada del cuerpo en la muerte Í
iue reciben este beneficio, sf lo
ueron..................................... 580
de Jesucristo, mucho menos la
misma divinidad debió ser sepa­ un. Resurrección do Cristo.
rada del alma........................... 561
4 Cristo no fue hombre durante los Fue necesario que Cristo resuci­
tres dias de su muerte.............. 562 tase .................................. ........ . 581
5 Siendo uno mismo en número el Y que resucitase al tercero d ia .. . 582
supuesto del cuerpo de Cristo Cristo resucitó el primero bajo el
vivo y m uerto, uuo mismo de­ punto de vista del tiempo y de
bió ser simpliciter en número la dignidad.................... ............ 584
Cristo vivo y m uerto; mas no Cristo fue causa de su resurrección
fue uno en número totalmente. 563 en virtud de su divinidad . . . . . 586
6 La muerte del Salvador, esto es,
la corporal, nos lia salvado de uv. Cualidad de Cristo resucitado.
una doble muerte, es decir, de
la del alma y de la del cuerpo. · 564 Cristo despues de la resurrección
tuvo un cuerpo verdadero.. . . . 587
Lf. Sepultura de Crista. El cuerpo de Cristo resucitó in­
tegro ................ . ........... 588
1 Fue conveniente que Cristo fuese Y glorioso...................................... 590
sepultado..................................... 566 Fue conveniente que resucitase
2 Y lo fue del modo y en el órden con las cicatrices...................... 591
más conveniente........................ 567
3 El cuerpo de Cristo en el sepulcro tv. Manifestación de la resurrección.
permaneció íntegro por virtud
de la divinidad que le estaba La resurrección de Cristo no de­
unida.............................................. 569 bió manifestarse A todos, sino
4 Permaneció en el sepulcro un dia solamente á algunas personas.. 593
y doB noches ............................... 570 La resurrección de Cristo no debió
ser vista inmediatamente por los
LII. Bajada de Cristo á los infiernos. hombres, sino ser annnciada á
ellos por los ángeles.................. 594
1 Fue conveniente que Cristo des­ Cristo despues de su resurrección
cendiese al infierno para librar­ no conversaba continuamente
nos de é l .................. ................... 571 con sus discípulos...................... 595
2 A sí como Cristo en cuanto ¿ la Despues de la resurrección debió
presencia sustancial solo bajó al Cristo aparecer en su propia
infierno de los justos ; de igual forma á todos los que estaban
manera en cuanto al efecto vi­ dispuestos al efecto de creer;
sitó todos los infiernos.............. 572 mas á aquellos otros que no te­
3 Cristo todo estuvo en el infierno. 578 nían disposición igual, debió
4 Debe creerse que el alma de Cristo presentarse en otra efigie........ 597
permaneció en el infierno tanto Cristo probó con señales eviden­
tiempo, cuanto su cuerpo estuvo tes, que su reuurreccionde entre
en el sepulcro............................. 575 los muertos era real y efectiva. 599
5 A l descender Cristo á los infiernos Y manifestó su resurrección por
libertó de ellos á los santos pa­ medio de testimonios y de ar­
dres .............................................. 576 gumentos .................................... 600
6 No teniendo los condenados fe al-
. guna en Cristo informada por la LE Causalidad de la resurrección de Cristo.
caridad, tampoco debe creerse
fueron libertados de las penas 1 Cristo es la causa eficiente de
del infierno por su descenso á él. 577 nuestra resurrección.................. 603
7 Como ni fueron librados los niños 2 Es causa de la nuestra; del alma
ÍNDICE DEL TOMO IV . 909

S ASU N TOS Y TÉSI8. Pdgt. ASU N TOS Y TÉSIS. P ág t.

en el presente, y del cuerpo en 3 El sacramento es signo recorda­


el futuro..................................... 605 tivo do la Pasión de Cristo, de­
mostrativo de la divina gracia y
ira. Ascensión de Cristo. pronóstico de la futura gloria.. 630
4 Se requieren las cosas sensibles
Fue conveniente la ascensión de para los sacramentos................ 631
C risto.......................................... 607 5 Y cosas determinadas.................. 633
Consta que según la humanidad 6 Y Jas palabras en la significación
Cristo descendió y ascendió. . . 609 de los sacramentos................... 634
Cristo subió al cielo, primero por 7 También determinadas palabras.. 635
virtud divina, y segundo por 8 No es permitido añadir algo á las
virtud del alma glorificada, que palabras, en que consiste la for­
movía al cuerpo según su vo­ ma de los sacramentos, si por
luntad ......................................... 610 ello se corrompe el verdadero
Cristo ascendió sobre todos los sentido de los m ism os.............. 637
cie lo s............................................ .. 611
Cristo ascendió sobre toda criatura LXI. Necesidad de los Sacramentos.
espiritual............... ..................... 612
Sn ascensión, tanto por partesuya, 1 Los sacramentos son necesarios
como de nosotros, es causa de para la salvación humana........ 639
nuestra salvación....................... 614 2 No fueron necesarios ántes del
pecado............................... 640
LYIII. Asiento de Cristo á la diestra del Padre. 3 Era necesario que ántes de Cristo
se dispusieran ciertos sacramen­
1 Conviene decir que Cristo está tos ............................................... 641
sentado á la diestra del Padre. 615 4 Despues de Cristo debió haber al­
2 Cristo como Dios está sentado á gunos sacramentos.................... 642
la diestra del Padre................... 616
3 Cristo en cuanto hombre está sen­ LUI. Bel principal efecto de los Sacramentos,
tado á la diestra del Padre, se­
gún que el hombre denota el que es la gracia.
supuesto divino.......................... 617
4 Solo á Cristo conviene estar sen­ 1 Los sacramentos de la nueva ley
tado á la diestra del P a d re.. . . 618 causan la gracia á manera de
instrumento.............................. 644
LIX. Potestad judicial de Cristo. 2 La gracia sacramental añade algo
sobre la gracia de las virtudes y
1 La potestad judicial se atribuye dones........................................... 646
propiamente al Hijo de D io s... 3 Los sacramentos de la nueva ley
620
2 Siendo Cristo, según que es hom­ contienen la gracia, como se
bre , la cabeza de toda la Iglesia, dice que la causa instrumental
conviene que tenga en cnanto contiene el efecto....................... 647
hombre la potestad judicial.. . . 621 4 Hay en los sacramentos cierta vir­
3 Cristo alcanzó por sus méritos la tud instrumental, que conduce
potestad judicial...................... 623 la gracia y es el efecto del sacra­
4 L e conviene la potestad judicial mento proporcionado el instru­
en cuanto á todas las cosas hu­ mento ......................................... 648
manas ......................................... 623 5 Los sacramentos de la nueva ley
5 Habrá un juicio en el dia postri­ tienen su virtud de la Pasión
mero independiente del que tie­ de C r is t o .......... ....................... 649
ne lugar ahora............................ 625 6 Los sacramentos de la antigua ley
6 La potestad judicial de Cristo se no conferían la gracia justifi­
eBtiende á los ángeles................ 626 cante por si mismos, es decir,
por bu propia virtud................. 650
LX. De los Sacramentos. LXIII. Del carácter, ijue es otro efecto de les
1 E l sacram ento está en el género
de signo...... ................................ 628
2 No cualquier signo de cosa sa­ 1 Conviene que los fieles de Cristo
grada ea sacramento, sino tan sean revestidos por los sacra­
solo el que es signo de cosa sa­ mentos de algún carácter espi­
grada , en cuanto santifica á los ritual......................_.................... 658
hombres...................................... 629 2 El carácter es potencial................ 654
ÍNDICE ó e l TOMO IV .

ASU N TOS Y TÉSIS. т .. J ASU NTOS Y TÉSIS. Pigt.

3 El carácter, que se imprime por loe cuanto por ellos se consigue


sacramentos, es el carácter de más cómodamente el efecto de
Cristo, por el cual los fieles se la salvación................................. 679
asemejan á é l ............................. 655
4 El carácter existe en las potencias LXVi. Cosas pertenecientes al sacramento
del alm a...................................... 657
5 El carácter sacramental no puede del Bautismo.
ser borrado................................. 658
6 P or los sacramentos del bautismo, 1 El bautismo es la ablución misma. 680
de la confirmación y del órden 2 El bautismo en cuanto sacra mentó
se imprime carácter.................. 659 fue instituido, cuando el bautis­
mo de Cristo; mas la necesidad
Ш Т. Causa de los Sacramentos. de usar de este sacramento fue
impuesta á los hombres despues
1
Solo Dios obra el efecto interior de la pasión y resurrección de
del sacramento........................... 661 C risto.......... ..................... ........ 682
2 Solo Dios es el autor de los sa­ 8 El agua es la materia propia de
cramentos ................................... 662 este sacramento......................... 683
8 El efecto interior de los sacramen­ 4 Se requiere de necesidad para el
tos es obrado por Cristo, en bautismo el agua pura y simple. 684
cuanto es Dios y en cuanto es 5 La forma conveniente en el bau­
hombre, empero de diversa ma­ tismo e s : Y o te bautizo en el
nera ............................................. 663 nombre del Padre y del Hijo y
4 Cristo pudo comunicar su potes­ del Espíritu Santo. ■■- ........ 686
tad á los ministros.................... 664 6 Debe darse el bautismo con la in­
5 Los ministros de la Iglesia, bien vocación de la Santísima Trini­
sean buenos ó malos, pueden dad ............................................... 688
conferir los sacramentos.......... 665 7 La inmersión en el agua no es de
6 Pecan los malos administrando los necesidad del bautismo............ 690
sacramentos............................... 667 8 La trina inmersión no eB de nece­
7 A los hombres pertenece dispensar sidad del bautism o.................... 691
los sacramentos y administrar­ 9 El bautismo no puede reiterarse. 693
los , mas no á los ángeles.......... 668 10 El rito, que la Iglesia usa en el
8 La intención del ministro es nece­ bautismo, es conveniente.......... 694
saria para conferir los sacramen­ 11 Es conveniente distinguir tres
tos ............................................... 669 bautismos.................................... 696
9 No se requiere jjara la perfección 12 El bautismo de sangre es el más
del sacramento la fe del mi­ escelente de los tres bautismos
nistro ........................................... 671 en cuanto al efecto del sacra­
10 La intención perversa y mala del mento .......................................... 697
ministro respecto al sacramento
quita la verdad del sacramento; LXV1I De los ministros, por loscuales se administra
mas no si la mala intención es
con respecto de las cosas que si­ el sacramento del Bautismo.
guen al sacramento................... 672
1 No pertenece por oficio propio al
Ш . Del número de los Sacramentos. diácono, bautizar.................... 699
2 Y sí al oficio do los presbíteros.. 700
1 Los sacramentos de la Iglesia, son 3 En caso de necesidad puede bau­
siete........................................... 678 tizar el seglar.............................. 701
2 Los sacramentos se ordenan con­ 4 Como también las mujeres.......... 702
venientemente .......................... 676 5 El que no está bautizado, puede
3 Absolutamente hablando, el sa­ conferir el bautismo en caso de
cramento de la Eucaristía es necesidad, observando la forma
más escelente que todos los de la Iglesia.......... ................... 708
otros............................................ 677 6 Pueden muchos, mientras guar­
4 Tres son los sacramentos necesa­ den la forma prescrita por la
rios para la salvación, el bau­ Iglesia y diga cada uno simul­
tismo en absoluto, la peniten­ táneamente : Ego te baptizo in
cia para el que está en pecado nomine Patrie et F üü et Spiritus
mortal, el órden con respecto á Sancti, conferir el verdadero
la Iglesia; empero los demas sacramento del bautismo, aun­
sacramentos son necesarios, en que pecarían gravemente.. . . . . 704
ÍNDICE DEL TOMO ÍV. ÍTCl

M « N
z; o É=¡
. ASU N TOS Y TÉSIS. Pd„. I"! ASU NTOS Y TÉSIS.
w E
g 5

7 Requiérese el padrino en el bau­ condona gratuitamente t o d o ... 724


tismo....................... -.................. 706 8 El bautismo no quita todas las pe­
8 Solo en caso de necesidad el pa­ nalidades de la vida presente.. 725
drino está obligado á instruir al 4 Se confieren por el bautismo la
que lia sacado de la fuente bau­ gracia y las virtudes.................. 727
tismal .................. ....................... 707 5 Se atribuyen convenientemente al
bautismo ciertos actos de lqs
1XÍ1IJ. Di los que rccilicn el bautismo. virtudes................................. .. 728
6 Los niños en el bautismo reciben,
1 Todos están obligados á recibir el no solo el carácter, sino también
bautismo..................................... 708 el influjo de la gracia y las vir­
2 Ninguno puede salvarse, si no ha tudes ........................................... 729
recibido el bautismo realmente 7 Por el bautismo se abre la puerta
ó por el voto del bautismo........ 710 del reino celestial...................... 730
3 No debe diferirse el bautismo de 8 El bautismo tiene igual efecto en
dia en d ía ................................... 711 todos........................................... 731
4 A los pecadores que tienen volun­ 9 La ficción impide el efecto del bau­
tad de pecar y propósito hecho tismo........................................... 732
de perseverar en el pecado, uo 10 Removida por la penitencia la fic­
debe conferírseles el bautismo.. 712 ción , el bautismo produce inme­
5 No deben imponerse obras satis­ diatamente su efecto.................. 733
factorias á los pecadores bauti­
zados ........................................... 71S LXX. De la circuncisión que precedió al bautismo.
6 Los pecadores que se acercan al
bautismo no están obligados á 1 La circuncisión vino á ser prepa­
confesar sus pecados al sacer­ ratoria y figurativa del bautis­
dote.......... ................................... 714 mo ............................................... 734
7 Se requiere por parte del bauti­ 2 Fue instituida convenientemente. 735
zado la intención de recibir el 3 A sí como su rito............................ 736
bautismo..................................... 715 4 En la circuncisión se confería la
8 Por razón de la gracia que cada gracia en cuanto á los efectos
uno consigue por el bautismo, todos de la misma, de distinto
se exige la fe del que le recibe. modo empero que en el bau­
Por razón empero del carácter tismo ........................................... 7S8
no es necesaria........................... 717
9 Los niños deben ser bautizados.. 718 LXXI. De los preparativos y ceremonias concurrentes
10 Los hijos de los infieles, estando
bajo el cuidado de sus padree, á la vez en el bautismo.
antes del uso de la razón no
deben ser bautizados entonces 1 Siendo el bautismo sacramento de
contra la voluntad de aquéllos; fe que requiere instrucción, para
teniendo empero el uso de ra­ recibirlo convenientemente, pre­
zón , y como dueños de sí mis­ cede el catecismo al bautismo.. 740
mos en lo divino, rectamente 2 El exorcismo debe preceder al bau- *
puede amonestárseles é inducír­ tism o........................................... 741
seles á recibir el bautismo........ 719 3 Las cosas, que se hacen en el exor­
11 No debe ser bautizado alguno sin cismo, tienen algún efecto, dis­
que antes nazca del souo ma­ tinto empero del mismo bau­
terno ............................... :■·.*·■ ^O tismo............................................ 742
12 Siendo los dementes de nacimien­ 4· Es cargo del sacerdote instruir en
to semejantes á los niños, deben la fe á los que lian de bautizar y
eer bautizados; los que empero ayudarles por medio de exorcis­
tuvieron antes uso de razón y mos los inferiores...................... 744
la intención de recibir el bau­
tismo , si lo piden en un inter­ LXXII. Sacramento de la Confirmación.
valo de lucidez, deben ser bau­
tizados. ........................................ 722 1 La confirmación es sacramento.. 745
2 El crisma es la materia de este sa­
LXIX. De los decías del bautismo. cramento..................................... 747
3 Para este sacramento se requiere
1 El bautismo borra todos los pe­ el cris m a consagrado por el
cados .............. ....................._— 723 Obispo................... .................... 749
2 La gracia de Dios en el bautismo 4 La forma de este sacramento « Te
In d i c e d e l t o m ó tv .

i-J ASU N TO S Y TÉSIS.


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ASU N TOS Y TÉSIS. . Pdgs.

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signo con la señal de la cruz » 8 Debe añadirse agua en pequeña


etcétera, es conveniente............ 750 cantidad...................................... 778
5 Imprime carácter. . . ................ 751
6 Presupone por necesidad el carác­ LHV. De l.i conversión del pan y del vino en cuerpo
ter bautismal............................. 753
7 Confiere la gracia santificante . .. 754 y sangre de Cristo.
8 Bebe conferirse á todos los que
"están dentro la Iglesia.............. 755 1 En este sacramento está el verda­
9 Debe conferirse en la frente........ 756 dero cuerpo y sangre de Cristo,
10 El que recibe este sacramento debe lo cual debe creerse por la fe
ser tenido por otro, para que le apoyada en la autoridad divina. 779
instruya y sostenga para la lucha 2 La sustancia del pan y del vino
espiritual..................................... 757 no permanecen en este sacra­
11 La colacion de este sacramento mento despues de la consagra­
está reservada á los Obispos. . . 758 ción ............................................. 782
12 Su rito es conveniente.................. 760 3 Despues de la consagración de este
sacramento no se aniquila la sus­
LXXI1I. Sel sacramento de la Eucaristía en si mismo. tancia del pan ó del vino, sino
que se convierte en verdadero
1 La Eucaristía es sacramento de la cuerpo de C risto.................... 783
Iglesia......................................... . 761 4 Toda la sustancia del pan se con­
2 El sacramento de la Eucaristía es vierte en toda la sustancia del
múltiple materialmente, pero cuerpo do Cristo y toda la sus­
uno solo formal y perfectiva­ tancia del vino en toda la sus­
mente ......................................... 763 tancia de la sangre de Cristo... 784
3 El sacramento de la Eucaristía es 5 Hecha la consagración quedan en
necesario para la salud, porque este sacramento los accidentes
por ella ei hombre se une al del pan y del vin o...................... 786
cuerpo místico de la Iglesia, 6 Despues de la consagración no
fuera de la cual no hay salva­ queda en este sacramento la
ción ............................................ 764 forma sustancial del pan . . . . . . 787
4 Convenientemente se llama e3te 7 Esta conversión se verifica instan­
sacramento Sacrificio y Comu­ táneamente ................................. 788
nión , Hostia y V iático, Euca­ 8 Donde hay consagración ex pane
ristía, Recepción....................... 765 fit corpus Christi...................... 790
5 Fue conveniente la institución de
este sacramento.......... 766 inVI. Del modo por el que Cristo está en este
6 El cordero pascual fue la figura
principal de este sacramento... 768 sacramento.

LXX1V. De la materia de la Eucaristía en cnanto 1 Cristo todo se contiene bajo este


sacramento.................................. 792
á la especie. 2 Bajo una y otra especie por Teal
c o n c o m it a n c i a se contiene
1El pan y el vino son materia con­ Cristo tod o.................................. 794
veniente del sacramento de la 3 Cristo todo se contiene bajo cual­
E ucaristía................................. 769 quier parte de las especies del
2 No puede decirse que la cantidad pan ó del vino, ya se divida la
de materia de éste sacramento hostia, ya permanezca entera.. 795
sea determinada......................... 770 4 Toda la cantidad dimensiva del
8 El pan de trigo es la materia pro­ cuerpo de Cristo está en este
pia de este sacramento.............. 771 sacramento, no por fuerza del
4 N o es de necesidad de este sacra­ sacramento, sino por real con­
mento que el pan sea ácimo ó comitancia .................................. 796
fermentado, si bien en el rito 5 El cuerpo de Cristo no está en
de la Iglesia católica se consa­ este sacramento como ■en un
gra con pan ácimo..................773 lu gar............................................ 797
5 Solo el vino de la vid es la materia 6 Tampoco está de un modo mo­
propia· de este sacramento. . . . . 774 vible ............................................. 799
6 Debe mezclarse agua al vino en 7 Aunque Cristo existente en este
este sacramento............ . 776 sacramento por modo de sus*
7 La mezcla del agua no es de nece­ tancia no pueda verse ni por
sidad de este sacramento.......... 777 los ojos corpóreos, ni por el en-
CUESTIONES ÍNDICE DEL TOMO IV , 913

2
*■1 ASU N TOS Y TESIS. ASU N TOS Y TÉSIS. P ágs.

tendimiento humano, sino solo 5 Las predichas locuciones son ver­


por la f e ; puede sin embargo daderas .................................; - 824
ser visto por el entendimiento , 6 Las palabras de la consagración
del bienaventurado por medio del pan consiguen su efecto án­
de la visión de la divina esencia. 800 tes de pronunciadas las palabras
8 Aunque milagrosamente aparezca do Ja consagración del v in o .. . . 826
el niño ó la carne para demos­
trar la verdad del cuerpo de LXXIX, De los efectos del sacramento de la Eucaristía.
Cristo, permaneciendo eji el sa­
cramento las dimensiones que 1 Este sacramento confiere la gracia. 827
había antes, se contiene sin em­ 2 Compete al sacramento de la Eu­
bargo en él el cuerpo de Cristo. 802 caristía que cause la consecución
de la gloria......... 829
LXXVII. Se los acódenles que quedan en este 3 El que le recibe con conciencia de
pecado mortal añade pecado i
sacramento. pecado......................................... 830
4 Este sacramento borra los pecados
1 Los accidentes de pan y vino no veniales y precave los mortales. 832
permanecen existentes en algún 5 No remite directamente la pena,
sujeto, sino que existen por sola sino por concomitancia, es de­
la virtud divina.............. 804 cir , según la devocion y fervor
2 La cantidad dimensiva del pan y del que le recibe......................... 833
del Tino es como el sujeto de 6 Este sacramento preserva de la
los otros accidentes que quedan muerte espiritual, que tiene lu­
en este sacramento.................... 806 gar por el pecado....................... 834
3 Las especies que quedan en este 7 Aprovecha también á otros que á
sacramento p u e d e n cambiar ios que íe reciben................ . 835
algo estrínscco............................ 807 8 Los pecados veniales impiden en
4 El sentido aprende que las hostias un concepto el efecto de este sa­
consagradas se pudren y cor­ cramento ................................... .. 836
rompen ................................ . . . 808
5 De las especies sacramentales se
puede engendrar algo aunque LXXX. Del uso ó recepción de este sacramento.
no exista ninguna materia, en
virtud de la cantidad dimensiva 1 Hay dos modos de recepción, uno
do la materia gerente................ 810 sacramental y otro espiritual... 838
6 Las especies sacramentales pue­ 2 Los ángeles reciben espiritualmen­
den nutrir................................... ' 811 te á Cristo en cuanto consiste en
7 Estas especies pueden romperse su especie, mas no les conviene
en el sacramento según la can­ recibir espiritualmente el sacra­
tidad dimensiva de las mismas. 812 mento de la Eucaristía.............. 839
8 Es evidente al sentido que puede 3 El pecador, es decir, el que tiene
mezclarse algún licor al vino conciencia de pecado mortal,
despues de la consagración, pnede recibir sacramentalmente
como también ántes de e lla ... 814 el cuerpo de Cristo, y no solo el
justo............................................. 840
4 El que está en pecado mortal, si
LXÜYIII. De la forma del sacramento de la Eucaristía. recibe este sacramento, adquie­
re la condenación, pecando mor­
1La forma conveniente de este sa­ talmente ..................................... 842
cramento es la que Cristo es­ 5 Parece que el acercarse á este sa­
presó con estas palabras : Hoc cramento con conciencia de pe­
est coiyu.s meum, y Hic est san- cado mortal no es el más grave
gtdnis mei................................... 816 de todos los pecados, sino el
2 La forma de la consagración Hoc pecado de la infidelidad............ 844
est Corpus meum es conveniente. 818 6 A loa pocadores manifiestos no
3 Como lo es CBta Hic est calix san- debe dárseles la Eucaristía áun
guims mei, para la consagración idiéndola ; si no fuesen mani-
del vino................... 820 estos, sino ocultos, no puede
4 Las palabras de la forma de este negárseles, pidiéndola; despues
sacramento tienen cierta virtud de la penitencia y reconciliación
creadora efectiva de la consa­ no debe negarse la comunion á
gración ....................................... 823 los públicos pecadores, princi-
074 ÍNDICE DEL TOMO IV.

o 3
¡>J
и 5
ASU N TOS Y TÉSIS. ASU N TOS Y TÉSIS. Págt.

pálmente en el artículo de la nar este sacramento.................. 864


muerte................................... , . . . 846 2 Pueden muchos sacerdotes consa­
7 Quanqitam nocturna pollutio, gmm grar una misma hostia.............. 865
millvTti moríale crimen proecestsit, 3 A solo el sacerdote pertenece la
vel cdvsamt, non impediat neces- dispensación d el C u e r p o de
sario á sacramentó perceptione; C risto.......................................... 866
deceret tamen sic tndispositum 4 Es necesario que el sacerdote,
abstínere........................ ............. 848 cuantas veces consagra, suma
8 Convenientemente se impide por íntegro este sacramento, á me­
prohibición de la Iglesia la re­ nos de ocurrir un milagro........ 867
cepción de la Eucaristía despues 5 Los sacerdotes, aunque no sean
de la comida ó bebida, si bien se ju stos, sino pecadores, pueden
■ ' esceptúan loe enfermos graves.. 850 consagrar la Eucaristía.. . . . . . . 868
9 No debe negarse la Eucaristía á 6 En cuanto al sacramento no vale
todos los que carecen del uso de menos la misa del mal sacerdote
la razón, sino á aquellos que que la del bueno.................. .. 870
mmca lo tuvieron...................... 853 7 Parece que los herejes, cismáticos
10 Hablando en general y por razón y escomulgados, permaneciendo
del sacramento, es útil en abso­ en ellos íntegra la ordenación,
luto recibir cotidianamente la pueden consagrar la Eucaristía. 871
Eucaristía. No lo es empero 8 El sacerdote degradado puede con­
ara el hombre que no está su- feccionar este sacramento....... 872
cientemente preparado........... 854 9 No es lícito recibir la comunion ú
11 No solo por precepto del Señor, si oir la misa de los herejes, cis­
que también por ley de la Igle­ máticos y escomulgados; pero
sia que determina el tiempo segun las circunstancias............ 873
oportuno, los fieles están obli­ 10 No es permitido al sacerdote abs­
gados á recibir la Eucaristía, tenerse por completo de la con­
sacramental 6 espiritualícente. 857 sagración de la Eucaristía........ 874
12 Por parte del sacramento conviene
el que se reciba el cuerpo y la LXXX1II. Bel rito de este sacramento.
sangre. E l sacerdote á quien 1 Con razón se dice que la celebra­
pertenece c o n s a g r a r , y por ción de este sacramento es la
tanto perfeccionar este sacra- inmolación de Cristo . ............. 876
■ mentó, no puede de ningún 2 Diariamente se ofrece este sacra­
modo recibir el cuerpo sin la mento con regularidad en la
sangre ; por parte de los fieles, Iglesia, es decir, diariamente
prudentemente se ha mandado ee celebra la misa desde la hora
que no reciban el sacramento tercia hasta la nona, en que pa­
bajo la especie de v in o .............. 858 deció C risto................................ 877
Ш 11. Del modo que Cristo liizo uso de este 3 Las consagraciones se hacen sobre
aquellas cosas que sirven para el
sacramento. uso inmediato de la Eucaristía. 879
4 Las cosas que se dicen en la cele­
1 Cristo sumió primero su cuerpo y bración ae este sacramento es­
su sangre que despues dió ¿ co­ tán convenientemente ordena­
mer á sus discípulos.................. 859 das........................ .................... 884
2 Judas tomó el cuerpo y la sangre 5 A sí como son convenientes los ac­
del Señor con los demas discí­ tos que se hacen en la celebra­
pulos ........................................... 860
ción de este sacramento............ 889
3 Cristo dió á sus discípulo« su
6 Los peligros y defectos acerca de
cuerpo pasible y m ortal; si la celebración de este sacramen-
bien el cuerpo de Cristo pasible ' t o , es decir, que pueden ocurrir
estaba bajo la especie del sacra­ en la misa, son de dos clases; ó
mento de un modo impasible.. 862 que la anteceden, ó que la sub­
4 Si este sacramento hubiese sido siguen. Unos y otros, ó se han
guardado ó consagrado al tiem­ de evitar ó se han de enmendar,
po de la muerte de Cristo, ó cuando menos arrepentirse de
Cristo moriría en el sacramento ellos............................................. 893
que hubiera sido guardado. . . . 863
Ш ХП. Ministro de este sacramento. LiXXTV. Sacramenta de la Penitencia.
1 Es propio del sacerdote confeccio­ 1 La penitencia que se practica en
CUBSTIQMES
ÍNDICE DEL TOMO IV. 915

W
* S5

ASU NTOS Y TESIS. ASU N TOS Y TESIS.


a

la Iglesia es un sacramento. . . . 897 culpa, q u e d e n disposiciones


2 La materia próxima del sacra­ causadas por loa actos prece­
mento de la ¡jenitcncia son los dentes que se llaman reliquias
actos del penitente ó sean los del pecado; quedan, sin embar­
pecados.......... ............................ '898 g o, debilitadas y disminuidas.. 925
S La forma conveniente de este sa­ 6 El perdón de la culpa es efecto de
cramento es esta: Ego le absolvo. 899 la penitencia segun que es v ir -'
4 No se requiere en la penitencia la tu d ; principalmente, empero,
imposición de manos.................. 902 segun que es sacramento.......... 927
5 E b necesario este sacramento para
la salvación despues del pecado LXnVII. De la remisión de los petados veniales.
mortal actnal.............................. 903
1 Parece que los pecados veniales no
6 Convenientemente se llama por pueden ser perdonados sin la pe­
metáfora la penitencia la se­ nitencia; mas no se requiere que
gunda tabla despues del nau­
esta sea actual y espresa, sino
fragio ........................................... 904
que basta la virtual................... 929
7 El sacramento de la penitencia fue
2 Para que se perdone el pecado ve­
instituido convenientemente en
nial, no se requierela infusión de
la nueva le y ................................ 906
nueva gracia............................... 930
8 La penitencia interior debe durar 3 Los pecados veniales se perdonan
hasta el fin de la vida. La este- por la aspersión del agua bendi­
rior, empero, por un determi­
ta , golpes de pecho, oracion do­
nado tiempo segun la medida
minical y demas cosas análogas. 931
del pecado................................... 908
i Ningún pecado venial se perdona
9 Es imposible que el hombre haga
en el que está en pecado mortal. 932
continua penitencia actual. Ha-
bitnalmente, empero ,· es nece­
sario que el hombre haga conti­
L H \ M . Be lu recaída ó vuelta de los pecados
nua penitencia............................ 909 perdonados por medio de la penitencia.
10 El sacramento de la penitencia es
reitcrable muchas veces............ 910 1 Es manifiesto que por parte de la
conversión el pecado mortal si­
guiente no hace volver los pe­
LSXXV. De la penitencia segun qnc es virtud. cados mortales ántes abolidos;
considerando en lo s pecados
1 La penitencia es virtud................ 913 mortales lo que en ellos hay en
2 Es virtud especial......................... 914 absoluto de parte de la aversión,
3 En cuanto es virtud es parte de la por «1 pecado mortal siguiente
justicia......................................... 915 vuelve aquello que había exis­
4 La penitencia como virtud está en tido en los pecados anteriores
la voluntad como en el su jeto.. 917 ántes del perdón ; así pues, por
5 Procede del temor......................... 918 el pecado que se comete despues
6 No es la primera de las virtudes de la penitencia se hace revivir
en absoluto.................................. 919 en cierto modo el reato de loa
pecados perdonados ántes, no
LnXV I. Del efecto de la penitencia en cuanlo á la en cuanto era causado por aque­
llos pecados ántes perdonados,
remisión de los pecados moríales. sino en cnanto es causado por
el pecado perpetrado última­
1 Todo pecado puede borrarse en mente, que se agrava por los
esta vida por la verdadera peni­ pecados anteriores..................... 934
tencia........................................... 920 2 Por cualquier pecado, los ante­
2 Es imposible sea perdonado nin­ riormente perdonados vuelven
gún pecado mortal actual sin la por razón de la ingratitud, y de
penitencia, que es virtud; Dios una- manera especial por los
puede perdonar el pecado mor­ cuatro que se enumeran en este
tal actual sin la penitencia, que artículo....................................... 937
es sacramento............................. 922 3 Del pecado siguiente no renace
3 Es imposible que por la penitencia tan gran reato, cuanto fue el
se perdone un pecado sin otro.. 923 de los pecados perdonados án­
4 Perdonada la culpa, queda el reato tes ; pero si que proporcional­
de alguna pena.......................... 924 mente cuanto más y mayores
5 Nada impide que perdonada la fueron los pecados perdonados,
9TJ6
CUBSTIONES
ÍNDICE DEL TOMO IV .

ú
►I A S U N T O S Y T É S IS . ¡H A SU N TO S Y TÉSIS. Pag*.
s4 w 5
g 3 _________________________________________________________________

tanto mayor reato nazca por brar la dignidad eclesiástica á los


cualquier p e c a d o m o r ta l si­ que no se arrepienten ó descui­
guiente ....................................... 938 den hacer penitencia ó cometie­
4 La ingratitud del pecado ea á ve­ ron pecados que llevan anejos la
ces un pecado especial y otras irregularidad ó el escándalo,. . . 943
n o ; si bien generalmente es 4 Las obras hechas en caridad son
una circunstancia consiguiente mortificadas por el pecado mor­
á todo pecado mortal que se co­ tal siguiente................................ 946
mete contra Dios....................... 988 5 Por la penitencia reviven las obras
meritorias hechas Antes............ 946
L X fflX . Do la recuperación de las virtudes por 6 La penitencia no vivifica las obras
ántes muertas............... 948
medio de la penitencia.
1 Todas las virtudes son restituidas XC. Be las parles de la penitencia en general.
por la penitencia........................ 941
2 El penitente algunas veces resu­ 1 El sacramento de la penitencia
cita con mayor gracia de la que tiene partes..................... .......... 949
ántes tenia, y algunas otras con 2 La contrición, confesion y satis­
igual ó también con menor, y facción se consideran convenien­
lo mismo sucede con respecto á temente como partes de la peni­
las virtudes que se consiguen tencia........................................... 950
por la gracia......................... 942 3 Y son partes integrales de ella.. . . 951
3 Puede el hombre por la penitencia 4 La penitencia como virtud divíde­
recuperar la dignidad que perdió se convenientemente en peni­
por el pecado, de ser contado tencia totes del bautismo, pe­
entre los hijos de D io s ; no pue­ nitencia de los pecados mortales
de empero recuperar la dignidad y penitencia de los veniales.. . . 953
de la inocencia; se prohíbe reco-

P IN DEL· ÍNDICE Y DEL TOMO IV .


^ERMISO DEL jiMMO. jbEÑOR ^ARDENA!. y&RZOBISFO DE J'OLEDO.

Secretaría de Cámara y Gobierno del Arzobispado de Toledo. — Su


Emma. Rvma. el Cardenal Arzobispo, mi señor, ha tenido á bien decretar
con esta fecha lo siguiente :

<r P or cuanto de Nuestra orden ha sido examinado detenidamente el tomo cuarto


de la Suma de Santo Tomás de Aquino , traducida al castellano por D . Hilario
A bad de Aparicio, y no habiendo hallado en dicho volumen, según la censura,
cosa alguna contraria á la fe católica, dogmática y moral, damos nuestra licencia
para su impresión y publicación. »

Lo que traslado á Y, para su conocimiento y fines consiguientes.

Dios guarde á V. muchos años. Toledo 18 de Junio de 1883.

jlOSÉ j^ERNANDEZ ^A o NTANA,


CANÓNIGO S E C R E T A R IO .

Sr. D. Hilario Abad de Aparicio.


CUADRO ANAliTICO
1>EL F IN A L DE LA SECCION SE G U N D A DE L A SEGUNDA P AE TE

Y P E LA TERCERA PARTE

DE LA SUMA TEOLÓGICA.

p .M ie OtesiioTt&t,

t, r , l esencia — causa — m o-

. H ábitos . . diversidad de gra­


I P ro fe c l1 ............... d o - d i v i s i o n ............... ....171-71

R a p t o .......................... ............................................. .... 175


cias ............... ....

i d e o p e r a c ío n ......... * · ........ i í í ?
. manera de v i v i r . . diversidad, de vida . activa
Don de—m contem plativa — com paración en ­.... ITS
ilagros....................................................
tra a m b a s ... . * .................................................. ....170-S2
en ge n e ra l...................................................................i S3
* A ctos de m in is te r io s ... oficios — e s ta d o s ,..
Í d e p e r fe c c ió n ..............................................< . . . 184

e p is c o p a l......................................................... .. - 185
r e lig io s o .............................................................. 180-89
PAU TE 3 /

[ conven ien cia d e la union h ípostática. 1


jpot parte d e la persona asumen t e .................. 2 -3

Í
i E n ca rn a c ió n .
» de la naturaleza humana asum ida, 4
con relación d ías partes d e la naturaleza h u ­
m an a............................ .........................................
en cuanto al o r d e n ................................................
• gracia de Cristo., i\ com o hom bre s in e n la r ,.
ca b e z a d e la Iglesia.
en g e n e r a l........................ 9

! bienaventurada............... 10
11
12
infus
a d q u ir id a ........................... 13
13
{ a b s o lu ta ............................. 13
i p o te n cia ................ í sobre au cu e r p o .................
¡C ualidades.. defectos tom ados.. . ¡ ; { # Su v o lu n t a d ., . . . . 14
15
según el ser y ser h echo. 16
' Cristo ,c o n respecto
Cristo en » la Tazón de unidad, 17
» la v o lu n t a d ........... 18
m is m o .. . . . .
» la opcracion........... 19
oracion de C risto............ 20-21

Í
{ condicionas y oficios i
con relación sacerdocio.......................... n
Dios Padre. 2a
24
a d op ción ......... *.................
* con relación
predestinación.................
nosotros io - 2 6
d i ad oracion d e C risto-M e*
,. í diacion ...........................
27-S8-33
M is te r io s . maternos ! SMl^ ( l c ^M d e María» virgin idad , desposo-

1 ..................í rio, an u nciación, co n ce p ció n ...........................

i c o n c e P c ^on de Cristo, vida, pasión, m uerte,


34-35*59
60-65

‘ P ................|
f B a resurrección,
u tism o. . . . . . .ascensión,
{ cn s^' * *potestad
’ * ’ * * * 1jo’ d
' ic ia l. 6 6 -6 0
j cn su preparación. 70-71
Sacram en tos. . . r en g e n e ra l............... idea, necesidad, efectos* causa, n ú m e r o ... .
i ConÜrmacion. 72
en st..................................... 73
en particular cn su m a teria> fo r m a ,
, E u ca ris tía .
efectos............................. 74-82
u s o , m in istro, rito.........
en si— sacram ento— v ir ­
tud................................... 84-85
i. P e n ite n cia .
en sus e f e c t o s ............. .... 86-89
on sus partes — g e n e »
ral — e s p e c ia l............ 90
C U E S T IO N C L X X I.

De la profecía.

Despues de haber hablado de cada una de las virtudes y vicios que pertenecen á las condiciones y
estados de todos los hom bres, debemos considerar ahora las cosas, que pertenecen especialmente
á algunos hombres. Ahora bien : hay entre los hombres tres clases de diferencias fundadas en las
cosas que pertenecen á los hábitos y á los actos del alm a racional: 1.° según las diversas gracias
gra tis'd a ta s; porque, com o se dice [ I Cor. 12), hay divisiones de g racias .- á unos es dada p o r el
E spirita palab ra de sabiduría, á otros palabra de cien cia, etc. a.® Difieren también según las
diversas vidas, esto es, activa y contem plativa, que se consideran según los modos diversos de
operacion, por lo cual se dice también ( ibid j que hay dioisiones de las operaciones. Uno empero
es el género de la operacion en Marta, que estaba afanada de continuo en las fa en a s de la casa,
lu cual pertenece 4 la vida a ctiv a ; y otro el de M aría, la cual sentada á los pies del Señor ola
su p a la b ra , lo cual pertenece á la vida contem plativa, com o se lee ( Luc. 10). 3.° Según la divérsi-
dad de cargos y estados, com o se dice { Ephes. 4 ,1 1 ): él mismo dió á tinos ciertam ente A póstoles
y ñ otros P r o feta s , y á otros Evangelistas y á otros Pastores y D o ctores, lo cual pertenece á los
diversos m inisterios, de los que se dice (I Cor. 12, 5 ): hay repartim ientos .de m inisterios. Debe
empero observarse respecto de las gracias t¡ratis-datas, que son objeto de la primera considera­
ció n , que unas de estas pertenecen al conocim iento, otras á la locucion y otras á la operacion:
mas todas las que pertenecen al conocim iento pueden com prenderse bajo la profecía , porque la
revelación proíética se estiende no solo á los acontecim ientos futuros de lo6 hombres , sino también
á las cosas d iv in a s, ya en cuanto á, las c o s a s , que se proponen á todos para ser creídas, las cuales
pertenecen a la f e ; ya en cuanto á lo s más altos misterios conocidos de los perfectos y que pertene­
cen á la sabiduría. La revelación profétíca es acerca de las cosas que pertenecen á las sustancias
espirituales, por las que somos inducidos ó al bien ó al m al, lo cual pertenece al discernim iento de
espíritus. Se ostieude asimismo á la dirección de los actos hum anos, lo cual pertenece á la ciencia,
com o despues se demostrará ( C. 177): y por tanto primeramente debemos considerar la p rofecía , y
luego el rapto, que es cierto grado de profecía.
Acerca de la profecía ocurren cuatro consideraciones: 1.* sobre su eseneia; 2.a sobre su cau sa;
3.a sobre el modo del conocim iento profético; 4.a sobre la división de Ja profecía.
Respecto ¡l la primera consideración examinaremos seiB puntos : 1.” La profecía pertenece al co ­
nocim iento? I o Es un hábito f 3.° í Es solo de los futuros contingentes? 4.° El profeta conoce todo
lo que es profetizable? Distingue las cosas que recibe de la divinidad de las que ve por su propio
espíritu ? 6·° Puede lo l'also caer bajo la profecía ?

AliTÍCULO I . — La profecía pertenece 2.° Se dice ( i Cor. 14, 3 ) , e l que pro­


ni conocí miento? fetiza habla á los hombres para edifica­
ción ; y el lenguaje es efecto del cono­
1.° Parece que la profecía no perte­ cimiento, mas no es el conocimiento mis­
nece al conocimiento : porque se dice mo : luego parece que la profecía no
(E ccli. 48, 14) que el cuerpo de Eliséo pertenece al conocimiento.
muerto profetizó ; y más adelante (c. 49, 3.° Toda perfección cognoscitiva es-
18) se dice de José que sus huesos fue­ cluye la necedad y la insania; pero
ron visitados y despues de la muerte pro­ ambas pueden existir á la vez con la
fetizaron. Pero en el cuerpo ó en los profecía, pues se dice (O s. 9 , 7 ), sabe,
huesos despues de la muerte no queda co­ ó Israel, que tu profeta es un fatuo é in­
nocimiento alguno. L uego la profecía sensato. Luego la profecía no es perfec­
no pertenece al conocimiento. ción coguoscitiva,
SUMA TEOLÓGICA. — TOMO IV. i
2 CUESTION CLXXI. — ARTÍCULO I.

4.° A sí como la revelación pertenece fetas como prafatores, puesto que (porro
al enteudimiento, así la inspiración pa­ fa n tu r), hablan de lejos y predicen
rece pertenecer al afecto, por la razón la verdad sobre los acontecimientos fu­
de que importa cierta mocion. Pero la turos. En cuanto á las cosas, que son
profecía se dice ser inspiración (1) ó reveladas por Dios y que esceden el co­
revelación, según Casiodoro (P ro lo g , nocimiento humano, no pueden ser con­
super Psal. c. 1). L u ego parece que la firmadas por la razón humana, á la que
profecía no pertenece más al entendi­ esceden, según la operacion de la virtud
miento que al afecto. divina, conforme á lo que se dice (M atth.
P or el contrario, se dice ( i R eg. 9, 9), ult. 20), predicaron en todas partes,
porque el que se llama hoy profeta se obrando el Señor con ellos y confirmando
llamaba, ántes vidente; y la visión per­ su doctrina con los milagros, que la
tenece al conocimiento : luego también acompañaban. P or consiguiente el don de
la profecía. los milagros pertenece en tercer lugar tí
Conclusión. L a profecía consiste [1 ] la profecía como cierta confirmación de
primaria y principalmente en el conoci­ la anunciación profética ; por lo cual se
miento ; secundariamente [2 ] en la ex­ dice (Deut. ult. 10) : de allí adelante no
presión por los profetas de su revelación se levantó en Israel un Profeta como
divina para edificación de otros ; y en Moisés >á quien el Señor conociese cara á
tercer lugar [3 ] en la operación de mila­ cara, en toda suerte de señales y por­
gros como confirmación de sus predic­ tentos.
ciones. A l argumento 1.° dirémos, que aque­
Responderemos, que la profecía con­ llos pasajes hablan de la profecía en
siste primera y principalmente en el co­ cuanto á esto tercero, en concepto de
nocimiento, puesto que los profetas cono­ prueba de la profecía.
cen las cosas lejanas y apartadas del A l 2 .° que el Apóstol habla allí en
conocimiento de los hombres. P or lo cual cuanto á la enunciación profética.
pueden decirse profetas de -pó (por), A l 3.” que aquellos profetas, que se
que es lejos ( procul) y <p*vóc (phanos), dicen insanos y necios, no son verdade­
que es aparición, porque se les manifies­ ros profetas sino falsos ; de quienes se
tan algunas cosas que están lejanas. A sí dice (Jerem. 23, 1 6 ), no queráis oir las
pues, como dice San Isidoro (E tym . 1. palabras de los profetas, que os profe­
7, c. 8 ) , « en el antiguo Testamento se tizan y os engañan; hablan visión de su
» llamaban videntes, porque veían las corazon, no de la boca de D ios, y (Ezech.
» cosa 3 que los demas no veían, y sabían 13 , 3), esto dice el Señor : ay de los pro­
» de antemano las que se hallaban escon- fetas insensatos, que siguen su propio
» didas en el m isterio»; por cuya razón espíritu y nada ven !
también los gentiles los llaman vates de A l 4.° que en la profecía se requiere
vi mentís, como allí mismo se lee ántes. que la intención de la mente se eleve á
P ero, como, según se lee (i Cor. 12,7), percibir las cosas divinas ; por lo cual se
á cada uno es dada la manifestación del dice (Ezecli. 2, 1), hijo del hombre ¡pon­
Espíritu para provecho, y más adelante te sobre tus pies y hablaré contigo. Mas
(1 4 ,1 2 ), procurad abundar en ellos para esta elevación de la intención se hace por
edificación de la Iglesia; síguese que mocion del Espíritu Santo ; por lo cual
la profecía consiste secundariamente en allí mismo se añade, y entró en mí el es­
el lenguaje, según que los profetas cono­ píritu y me puso sobre mis pies. Pero,
ciendo lo que les ha sido enseñado por la despues que la intención del alma se ha
divinidad, lo anuncian para edificación elevado hasta lo supremo, percibe las
de los demas, según estas palabras (Is. cosas divinas ; así pues se añade allí mis­
21, 10) : lo que oí del Señor de los ejér­ m o, y oí al que me hablaba. Requiérese
citos Dios de Israel , esto os he anuncia­ por lo tanto para la profecía la inspira­
do. Según esto, como dice San Isidoro ción respecto á la elevación de la mente,
(E tym . 1. 7, c. 8.}, pueden decirse pro­ según aquello (T ob. 32, 8 ), la inspira­
ción del Omnipotente da la inteligencia;
(1) Más bien atpiraliQ testualmen te. y la revelación en cuanto á la percep-
CUESTION C L X X I .— ARTÍCULOS I Y II. 3

cion misma de las cosas divinas, en lo A póstol (Ephes. 5 , 13), todo lo qxte se
que se perfecciona la profecía y se quita manifiesta es luz : porque, así como la
por la misma el velo de la oscuridad y manifestación de la visión corporal se
de la ignorancia, según aquello (J o b , 12, hace por la luz corporal , así también la
22), él descubre lo encubierto de las ti­ manifestación de la visión intelectual se
nieblas. verifica por la luz intelectual. Luego es
preciso que la manifestación sea propor­
A r t í c u l o I I . — i.u prorcciu es un há­ cionada á la luz, por la que se realiza,
bito? como el efecto es proporcionado á su cau­
sa : y , perteneciendo la profecía al cono­
1 P arcce que la profecía es un hábito: cimiento, que es superior á la razón, con­
porque, como se dice (E thic. 1. 2 , c. 5), forme á lo dicho (a. 1 ); síguese que para
« tres cosas liay en el alm a; potencia, la profecía se requiere cierta luz intelec­
» pasión y hábito ». Pero la profecía no tual, superior á la luz de la razón natu­
es potencia, porque entonces se encon­ r a l : por lo cual se dice (M ich. 7, 8 ),
traría en todos los hombres, pues las po­ cuando estuviere sentado en tinieblas, el
tencias del alma son comunes ; tampoco Señor es mi luz. Mas la luz puede estar
es pasión, porque las pasiones pertene­ en alguno de dos modos : 1,° á manera
cen á la fuerza apetitiva, como se ha de­ de forma permanente, como la luz corpo­
mostrado ( ] . a-2.10, C. 22, a 2 ); y la pro­ ral está en el sol y en el fu e g o ; 2.° á la
fecía pertenece principalmente al cono­ manera de cierta pasión ó impresión tran­
cimiento, según lo dicho (a. 1). L uego la seúnte, como la luz está en el aire. La
profecía es hábito. luz profética empero no está en el enten­
2.° Toda perfección del alma, que no dimiento del profeta al modo de una fo r ­
se halla siempre en acto, es hábito. Pero ma permanente ; de otra manera sería
la profecía es cierta perfección del alma; menester que en el profeta se hallase
mas no está siempre en a cto, pues de siempre la facultad de profetizar: lo cual
otro modo no se diría profeta al que duer­ es falso, pues dice San Gregorio (super
me. L uego parece que la profecía es un Ezech. hom. 1 ): « algunas veces falta á
hábito. » los profetas el espíritu de la profecía,
3.° L a profecía se enumera entre las » y no siempre está pronto en sus mentes
gracias yratis-datas; y la gracia es cierta » de tal suerte que, cuando no lo tienen,
cosa habitual en el alma, según lo dicho »reconozcan que lo deben á un don,
(l.M !.1', C., 110, a. 2). Luego la profecía » cuando lo tienen B ; por lo cual dijo
es hábito. Eliséo de la mujer Suuamita ( i v R cg . 4,
Por el contrario : <rel hábito es por lo 2 7 ), su alma se halla en amargura, y el
» que uno obra cuando quiere», como dice Señor me lo ha encubierto y no me lo ha
el Comentador (D e an. 1. 3, Comment. manifestado. L a razón de esto es, por­
18). Pero no puede uno hacer uso de la que la luz intelectual existente en alguuo
profecía, cuando quisiere, como se ve á modo de forma permanente y perfecta
(iv R eg. 8) de Eliséo, « q u e , preguntán- perfecciona el entendimiento principal­
» dolé Josafat sobre el porvenir y falfcán- mente para conocer el principio de aque­
» dolé el espíritu de profecía, hizo traer llas cosas, que le son manifestadas por
»un tañedor de arpa, para que,mientras aquella lu z , como por la luz del enten­
» este cantaba al arpa, descendiese sobre dimiento agente conoce principalmente el
» él el espíritu de profecía y llenase su entendimiento los primeros principios de
» ánimo de cosas futuras » , como dice todas aquellas cosas, que naturalmente
San Gregorio (super Ezecli. hom. 1). se conocen. M as el principio de todas las
Luego la profecía no es hábito. cosas, que pertenecen al conocimiento so­
Conclusión. L a inspiración profética brenatural, y que son manifestadas por la
se halla en el entendimiento del profe- profecía, es el mismo D ios, el cual no es
ta [1 ] , no comoforma permanente,sino [2] visto de los profetas por esencia; sino
á modo de pasión ó impresión transitoria; que lo es por los bienaventurados en la
y así [ 3 } no es propiamente hábito. patria, en los que se halla esta luz á
H e s p o n d e r é m o s que, como dice el modo de cierta forma permanente y per­
4 CUESTION C L X X I .— ARTÍCULOS II Y III.

fecta, según aquello (P s. 35, 10), por tu cesando la ilustración actual, queda cierta
lumbre veremos tu lumbre. Resta pues aptitud, para que sea ilustrado de nuevo
decir que la luz profética está en el alma con más facilidad, como también la mente
del profeta á modo de cierta pasión ó im­ una vez escitada á la devocion vuelve
presión transeúnte; y esto se significa más fácilmente despues á la primitiva de­
(E xod. 33, 2 2 ), cuando pasare mi gloria, vocion : por lo cual San Agustín en su
te pondré en el agujero de la peña. . . ; y libro D e orando Deum (Epist. 130 ó 121,
( n i R eg. 19, 11) se dice á Elias, sal c. 9 ) dice ser necesarias oraciones con­
fuera y ponte sobre el monte delante del tinuas , para que no se estinga total­
Señor, y hé aquí que pasa el Señor.,.x de mente la devocion concebida. Puede de­
lo cual se deduce que, así como el aire cirse no obstante que alguno es llamado
necesita siempre de nueva iluminación, profeta, áun cesando la ilustración actual
así también la mente del profeta necesita profética por misión divina, según aque­
siempre de nueva revelación; al modo que llo (Jerem, 1, 5 ), y te puse por profeta
el discípulo, que todavía no ha aprendido entre las ilaciones.
los principios del arte, necesita ser ins­ A l 3.“ que todo don de la gracia eleva
truido acerca de cada uno de ellos. Por al hombre á algo que es superior á la na­
esto dice Isaías (c. 5 0 ,4 ): por la mañana turaleza humana ; lo cual puede tener
me levanta el oido, para que le oiga como lugar de dos modos : 1.° en cuanto á la
á maestro. Esto mismo designan estas sustancia del acto, como hacer milagros
locuciones, que caracterizan á los profe­ y conocer lo incierto y oculto de la di­
tas, según que se dice que el Señor ha vina sabiduría ( l ) j y para estos actos no
hablado á tal ó cual profeta ó que la pa­ se da al hombre el don habitual de la
labra del Señor se ha hecho entender 6 el gracia ; 2.° en cuanto al modo del acto,
Señor estendió su mano sobre él. E l há­ mas no en cuanto á la sustancia del mis­
bito empero es forma permanente. Luego m o, como amar á Dios y conocerle cu el
es manifiesto que la profecía, propiamente espejo de (sus) criaturas ; y para esto se
hablando, no es hábito. le da el don habitual de la gracia.
A l argumento 1.° dirémos, que aquella
división del Filósofo no comprende en
A r t í c u l o I I I . — La profecía es «nio «te
absoluto todo lo que está en el alma, sino
los futuros coutíiigcutcg ? (2)
lo que puede ser principio de los actos
morales, que á veces se producen por la
pasión, otras por el hábito y otras por la 1." Parece que la profecía es solo de
simple potencia, como se ve en los que los futuros contingentes; porque dice
obran alguna cosa por el juicio de la ra­ Casiodoro (Prolog, super. Ps. 1 0 0 ,1 ) que
zón, antes de tener el hábito. Puede re­ « la profecía es la inspiración ó reve-
ducirse la profecía á la pasión, si se toma » lacion divina, que da á conocer los su-
el nombre de pasión por cualquiera re­ » cesos de las cosas con una verdad in-
cepción, según lo que dice el Filósofo » mutable » ; y el evento pertenece á los
(D e aii. 1. 3 , t. 12) que a entender es futuros contingentes. Luego de solos es­
d cierto padecer » : porque, así como en tos se hace la revelación profética.
el conocimiento natural el entendimiento 2.° L a gracia de la profecía se distin­
posible es pasivo por la luz del entendi­ gue por oposicion de la sabiduría y de la
miento agente; así también en el conoci­ fe , que tienen por objeto las cosas divi­
miento profético el entendimiento humano nas ; y del discernimiento de espíritus,
lo es por la ilustración de la divina luz. que es de los espíritus creados ; y de la
A l 2,° que, así como en las cosas cor­ ciencia, que es sobre las cosas humanas,
porales , ausente la pasión, queda cierta como se ve ( i Cor. 12). Mas el hábito y
aptitud para que sufran de n u evo, al el acto se distinguen según los objetos,
modo que el leño una vez inflamado "se como consta por lo ya dicho(1 ."'-2.* C. 54,
inflama despues más fácilmente; así tam­ a. 2). Luego parece que la profecía no
bién en el entendimiento del profeta. se refiere á alguno de estos, y por con-
( l j t o m o d ice riaviil de sí propio ( Ts. 1, 7 ). m propia cíe la profecía, pero siji esclu ír o íro s hechos cu alcs-
( 2 ) Que en e fcc to con slílu y e n principalísim am eiU elít m nte- quiera.
CUESTION C L X X l.— ARTÍCULO III. 5

siguiente solo es acerca de los futuros puño...? Igualmente contiene cosas que
contingentes. pertenecen á las costumbres de los hom­
3.° L a diversidad de objeto causa la bres (Is. 08, 7 ), parte con el hambriento
diversidad de la especie, como resulta de tu pan...', contiene lo perteneciente á los
lo espuesto ( l . :1-2.T C. 54, a. 2). Si pues acontecimientos futuros, según aquello
una profecía se refiere á los futuros con­ (Is. 4 7 , 9), te vendrán estas dos cosas
tingentes y otra á otras cosas, parece se­ súbitamente en un solo dia, esterilidad y
guirse que no es la misma la especie de viudez. — D ebe considerarse sin embar­
profecía. go que, puesto que la profecía tiene por
P o r el contrarío, dice San Gregorio objeto las cosas que están lejos de nues­
(super Ezech. hom. 1) que aúna profecía tro conocimiento; tanto más propiamente
j> tiene por objeto lo futuro » , como esto pertenecen algunas á laprofecia, cuanto
que se dice (Is. 7 ) , héaquí que concebirá más lejanas existen del conocimiento hu­
una Virgen y parirá un hijo ; otra es de mano ; j de estas hay tres grados : 1.° de
lo pasado, como lo que se dice (Gen. 1), las que están lejos del conocimiento hu­
en el principio creó Dios el cielo y la mano, ya según el sentido ya según el
tierra ; y otra de presente, como lo que entendimiento, mas no del conocimiento
se lee ( i Cor. 1 4 ), si todos profetizan y de todos lus hombres ; como conoce algún
entrase algún infiel, las cosas de su co- hombre por el sentido las que le están
razo?i se hacen manifiestas. Luego la presentes según el lugar, y otro no las
profecía no es solo sobre los futuros con­ conoce así, porque están para él ausen­
tingentes. tes. A s í es como Eliséo conoció proféti-
C o n c l u s i ó n . ¿ a revelación profética [ 1 ] camente lo que su discípulo Giezi había
se estiende á todo lo divino y humano, hecho en su ausencia, como consta ( i v
espiritual ó corporal; siendo su objeto [2 ] E eg. 5 ): é igualmente los pensamientos
tanto más propio, cuanto más dista del del corazon de uno se manifiestan profé-
conocimiento humano ; y [3 ] principal­ ticamente á otro, como se dice (i Cor.
mente los futuros contingentes. 1 4 ); y de este modo áun las cosas, que
Responderem os, que la manifestación, uno sabe demostrativamente, pueden ser
que se produce por alguna luz, puede reveladas á otros proféticamente. 2.° D e
estenderse á todas aquellas cosas que las que esceden umversalmente al cono­
están sometidas á esta l u z ; como la vi­ cimiento de todos los hombres, no porque
sión corporal se estiende á todos los co­ no sean cognoscibles en si, sino por de­
lores, y el conocimiento natural del alma fecto del conocimiento humano: como
se estiende á todas aquellas cosas que el misterio de la Trinidad, que fue reve­
están bajo la luz del entendimiento agen­ lado por los serafines diciendo , Sanctus,
te. E l conocimiento p ro f ético empero tie­ Sanctus, Sanctus.,., según consta (Is. 6).
ne lugar por la luz divina, por la que E l 3.° y último grado es de las cosas
pueden ser conocidas todas las cosas tanto que están lejos del concoimiento de to­
divinas como hit manas , así espirituales dos los hombres, porque no son cog­
como corporales; y por esto la revela­ noscibles en sí mismas (3 ), como los fu­
ción profética se estiende á todas estas, turos contingentes, cuya verdad no está
como á las que pertenecen á la escelen- determinada. — Y , puesto que lo que
cia de Dios y de los ángeles (1 ) se hizo existe universalmente y sacundum sé es
por ministerio de los espíritus (Is, 6 ,1 ) , más principal que lo que existe particu­
donde se dice, vi al Señor sentado so­ larmente y por otro, por esto á la pro­
bre U7i solio escelso y elevado, cuya (2) fecía pertenece más propiamente la reve­
profecía también contiene lo perteciente lación de sucesos futuros ; y áun de aquí
á lo corporal natural, según aquello (Is. parece tomarse el nombre de profecía, por
40, 12) ¿quién midió las aguas con su lo cual dice San Gregorio (super Ezech.

(1) A lg u n o s intérpretes m odernos prefieren segruir a q u í la moda áurea adopta tam bién dicha variante.
redacción do García, ungcticorttm spirituHtnr que en verdad no | (2) A lg u n a s ediciones m odernas ponen qru¿»j cu l u ja r dt·
nos parece más verosím il que la del toslo, conform e con lodos ! ctijuSf y el códice de A Icañtz rjus.
los m anuscritos y las ediciones an ticu as más correctas, in - ! (3) V , P. 1.a C, 14, a. 13.
clusas las román as j de las q u e n o obstanle la m oderna lia- I
6 CUESTION CLXXI. — ARTÍCULOS III Y IV.

hom. 1) : « como la profecía se llama así profetizadas no fuesen reveladas perfecta­


» porque predice lo futuro; pierde la ra- mente por la profecía ; puesto que « lo
» zoii de su nombre, cuando habla del » perfecto es aquello, á que nada falta»,
» pasado 6 del presente » (1 ). según se dice (Phys. 1. 3 , t, 63). Luego
A l argumento 1.“ diremos, que la pro­ son reveladas al profeta todas las cosas
fecía se define allí según lo que propia­ profetizables.
mente se significa por el nombre de pro­ 3.“ L a luz divina, que causa la profe­
fecía , y de este modo también la profecía cía , es más poderosa que la luz de la ra­
se cootrapone á otras gracias gratis­ zón natural, de la que es causada la
datas. ciencia humana. Mas el hombre, que
D e lo dicho se infiere la respuesta al tiene alguna ciencia, conoce todo lo
2.°; aunque puede decirse que todas las que á esta ciencia pertenece, como el
cosas, que caen bajo la profecía, convie­ gramático conoce todas las (reglas ^ gra­
nen en que no son cognoscibles al hom­ maticales. L uego parece que el profeta
bre sino por revelación divina ; mas las conoce todas las cosas profetizables.
que pertenecen á la sabiduría y ciencia é P or el contrario, dice San Gregorio
interpretación de las palabras pueden, ser (super Ezech. hom. 1) que « algunas ve-
couocidas del hombre por la razón natu­ » ces el espíritu de profecía ilumina al
ral, pero se manifiestan de un modo más » profeta sobre las cosas presentes , sin
elevado por la ilustración de la divina » darle íi conocer nada de las cosas futu-
luz. L a fe , aunque tiene por objeto las » ra s; y otras le hace conocer el porve-
cosas invisibles al hom bre, sin embargo » nir, sin descubrirle el presente». Luego
no pertenece á la misma el conocimiento el profeta no dfenoce todo lo profetizable.
de las que se creen, sino el que el hom­ Conclusión. No es necesario que el pro­
bre asienta con certeza á las que son co­ feta conozca singularmente todo lo cono­
nocidas por otros, cible proféticamente, bastando le sea re­
A l 3.° que lo formal en el conocimiento velado algo especial.
profético es la luz divina, de cuya unidad Responderémos, que no es necesario
tiene la profecía la unidad de especie, que las cosas diversas existan simultá­
aunque sean diversas las cosas, que son neamente, sino á causa de algo, que las
manifestadas proféticamente por la divi­ sirve de lazo de unión, y de lo que de­
na luz. penden, como se ha dicho (l.'*-2.a! C. 65,
a, 1 y 3 ), ser necesario que todas las vir­
A r t í c u l o I V . — ¿ e i profeta conoce por tudes existan simultáneamente por causa
divina revelación todo lo que puede conocerse de la prudencia ó la caridad. Mas to­
proféllcanicnte ? das las cosas, que son conocidas por
algún principio, están unidas en él y
1.° Parece que el profeta conoce por dependen del mismo. A s í pues el que
la divina revelación todo lo que puede conoce perfectamente el principio según
conocerse proféticamente : porque se dice toda su virtud, conoce á la vez todas las
(A m o s, 3, 7 ), no hará el Señor Dios cosas que se conocen por medio de aquel
palabra alguna, sin haber recelado su principio: m as, ignorando el principio
secreto á sus siervos los profetas ; y todo común, 6 solo en común (2) aprendido,
lo que se revela proféticamente son pala­ no hay necesidad de conocer al mismo
bras hechas por Dios. Luego no hay tiempo todas las que encierra; sino que
ninguna de ellas, que no sea revelada al es preciso que sean manifestadas per se
profeta. cada una de estas cosas, y por consi­
2.° L as obras de Dios son perfectas, guiente algunas de ellas pueden cono­
como se dice (Deut. 32, 4 ) ; y la profe­ cerse y otras no. P or el principio de las
cía es una revelación divina, según lo di­ cosas, que se manifiestan proféticamente
cho (a. 3). Luego es perfecta: y no lo se­ por la luz divina, es la misma verdad pri­
ría, si todas las cosas que pueden ser mera, que los profetas no ven en sí mis-

(1) Lu palabrap i'ofccía según su etim ología g r ie g u e q u iv a lí y com o co n íu sa m e iilc pueden así conocerse los hechos partí*
propíam ciiti! á la latina prifídlctio. ciiln irs, no si endn especial 6 individ ualm en te manifiestos.
(2) E s decir en u n concepto ó dt* un m m lo v a gn y n n ive iya t
CUESTION C L X X I .— ARTÍCULOS IV Y V, 1

ma: y por tanto no es menester que co­ como dice San Jerónimo (Pelagius, ex-
nozcan todas las cosas profetizadles; sino posit. Symb. ad D am as.); y se manda á
que cada uno de los profetas conoce de los profetas (Jerem . 23, 2 8 ), el profeta
ellas algunas; según la revelación espe­ que tiene sueño cuente el sueño, y el que
cial de esta ó aquella cosa. tiene mi palabra hable mi palabra con
A l argumento 1.° dirémos, que el Se­ verdad. Luego el profeta puede discernir
ñor revela á, los profetas (1) todas las qué tiene por espíritu de profecía de lo
cosas, que son necesarias á la instrucción que ve de otro modo.
del pueblo fiel; mas no todas á todos, 3.° M ayor es la certeza, que se ad­
sino unas ú unos y otras á otros, quiere por la divina lu z, que la que se
A l 2.° que la profecía es como algo tiene por la luz de la razón natural; y
imperfecto en el género de la divina re­ por la luz de la razón natural el que
velación; por lo cual se dice ( i Cor. 13, 8) tiene la ciencia sabe de cierto que la tie­
que 4 las profecías no existirán máss, y ne : luego el que tiene la profecía por la
que en parte profetizamos, esto es, imper­ luz divina está mucho más cierto de que
fectamente. Mas la perfección de la di­ la tiene.
vina revelación tendrá lugar eu la patria; P or el contrario, dice San Gregorio
por lo cual se añade: cuando viniere lo (sup. Ezech. hom. 1 ) : « debe saberse que
(fue es perfecto, abolido será lo que es en » algunas veces los santos profetas, cuan-
parte. No es pues necesario que nada » do son consultados, dan ellos mismos,
falte á la profética revelación, sino que » por consecuencia del gran hábito que
nada falte de aquello á que se ordena la » tienen de profetizar, respuestas de su
profecía. i) propio espíritu, que creen proceder del
A l 3.° que el que tiene aJguna ciencia j>espíritu de profecía».
conoce los principios de aquella ciencia, Conclusión. E l profeta conoce y sabe
de los que dependen todas las cosas que con plena certidumbre lo que le ha sido
pertenecen á la misma; y por esto el que revelado por Dios [1 ] en espíritu de pro­
tiene perfectamente el hábito de alguna fecía ; mas no siempre [2 ] con distinción
ciencia sabe todas las cosas que á ella perfecta entre lo que conoce por espíritu
pertenecen : pero por la profecía no se divino Ó por instinto propio.
conoce en sí mismo el principio de los Responderem os, que la mente del pro­
conocimientos profetizables, que es Dios. feta es instruida por Dios de dos m odos:
L uego no liay paridad. 1.° por espresa revelación, 2.° por cierto
instinto muy oculto, « que esperimentan
A r t í c u l o V . — í e i profeta discierne » los entendimientos humanos sin saber­
siempre i¡uc illce por espíritu propio f y qué lo » , como dice San Agustín (sup. Gen.
por espíritu de profecía ? ad litt. 1. 2, c. 17). D e las cosas pues,
que el profeta conoce espresamente por
1.® Parece que el profeta discierne espíritu de profecía, tiene la mayor cer­
siempre qué es lo que dice por espíritu teza , y tiene por seguro que estas le han
propio, y qué por espíritu de profecía; sido reveladas por D io s; por lo cual se
pues dice San Agustín (Confess. 1. 6, c 13) dice (Jerem. 26, 15), en verdad el Señor
que « su madre decía que ella discernía me envió á vosotros, para que hablase
» no sé por qué sabor, que ella no podía en vuestras orejas todas estas palabras·.
» esplicar con las palabras la diferencia de otra manera, si el profeta no tuviese
i» que había entre la revelación de Dios por sí mismo certeza de esto, la fe que
» y los sueños de su alma». Pero la pro­ se apoya en las palabras de los profe­
fecía es la revelación divina, como queda tas no sería cierta; y podemos acep­
dicho (a . 3 ). Luego el profeta discierne tar como prueba de la certeza profética
siempre lo que dice por espíritu de profe­ la acción de Abrakam, que advertido en
cía de lo que habla por espíritu propio. visión profética se preparó á sacrificar á
2.° «D io s no manda algo imposible», su hijo unigénito, lo cual de ningún modo

( t j E l pasaje adu cido en el argum ento se refiere á los o as* por las exhortaciones de los profetas, excitándolo i peni-
tígos pú b licos ó com u n es, qu e Dios en su b e n ig n a m iscri- tunda,
enrdi* no s u d e im poner al p u e b lo ,s in prevenirle antem ano
8 CUESTION C L X X I.— ARTÍCULOS V Y VI.

hubiera hecho , si no hubiera estado segu­ ñor tuvo misericordia acerca del mal que
rísimo de la revelación divina. Mas res­ había dicho les haría, y no lo hizo. Luego
pecto á las que conoce por instinto su­ en la profecía puede hallarse lo falso,
cede algunas veces que ?to puede discer­ 3.° D e toda ( proj>osicion) condicional,
nir plenamente, si las pensó por alguna cuyo antecedente e3 necesario en abso­
inspiración divina ó por el espíritu pro­ luto, el consecuente lo es igualmente :
pio : y d o todas las cosas que conocemos puesto que el consecuente en la condicio­
por inspiración de Dios se nos manifies­ nal es al antecedente como la conclu­
tan bajo la certeza profética, pues tal sión á las premisas en el silogism o; y en
instinto es cosa algo imperfecta en el gé­ el silogismo no se puede deducir lo nece­
nero de la profecía ; que es como deben sario sino de proposiciones necesarias,
entenderse las palabras de Sau Gregorio. como se prueba (Posterior. 1. 1, t. 17):
Sin embargo, para que no pueda resultar pero, si la profecía no puf de contener lo
de esto algún error, ® los profetas son falso, esta condicional, « si una cosa ha
» inmediatamente corregidos por el Espí- b sido profetizada, sucederá», es necesa­
» rítu Santo, que les hace conocer la ver­ riamente verdadera. E l antecedente de
il dad, y se reprenden á sí mismos (1 ) de esta condicional es necesario en absoluto,
j haber dicho algo falso » , como añade el puesto que es del pasado. Luego también
mismo Santo (ibid.). la consecuencia será necesaria absoluta­
Con lo cual quedan contestados todos mente : lo cual repugna, puesto que en­
los argumentos propuestos, pues los pri­ tonces la profecía no sería de los contin­
meros se fundan en las cosas que son re­ gentes ; por lo cual es falso que la profe­
veladas por espíritu profctico. cía no pueda contener lo falso.
P o r e l c o n t r a r io , dice Casiodoro
A r t í c u l o V I . — iia s cosas^ que so» (P rolog. ín Ps. c. 1) que « la profecía es
conocidas ó anunciados proféücnincutc, pue­ » la inspiración ó revelación divina, que
den ser falsas ¡3/? » anuncia los acontecimientos con ver-
j> dad inmutable » ; y no sería inmutable
1.° Parece que las cosas,que se cono­ esta verdad de la profecía, si en ella
cen ó anuncian proféticarneóte, pueden pudiera contenerse lo falso. L uego no
ser falsas : porque la profecía es de los puede contenerlo.
futuros contingentes, según lo dicho (a. 3); Conclusión. L o falso no puede ser ob­
mas estos pueden no verificarse, pues de jeto de la profecía.
lo contrario acaecerían necesariamente. Eesponderim os que, según resulta evi­
Luego en la profecía puede haber fal­ dente de lo dicho (a. 1, 3 y 5 ) , la profe­
sedad. cía es cierto conocimiento impreso en el
2.° Isaías presagió proféticamente á. entendimiento del profeta por revelación
Ezequías diciendo, dispon de tu casa, divina á modo de cierta enseñanza ; y la
porque morirás tú y no vivirás; y sin verdad del conocimiento es la misma en
embargo su vida duró despues quince el discípulo y en el que enseña, puesto
años m as, com o consta ( i v R eg. 20, 7) que el conocimiento del que aprende es
é (Is. 3 8 , 1). Asimismo el Señor dice la semejanza del conocimiento del que
(Jerem. 18, 7), dice el Señor: de repente enseña, como también en las cosas natu­
hablaré contra una nacion y contra un rales la forma del engendrado es cierta
reino, para desarraigarlo y destruirlo y semejanza de la forma del que engendra;
esterminarlo ; (v . 8) si aquella nación se y en este concepto dice San Jerónimo
arrepintiere de su mal, de que yo la he (implic. super illud Dan. 2, respondentes
reprendido, yo también me arrepentiré ergo chaldaii) « que la profecía es cierto
del mal que he pensado hacer contra ella, » signo de la divina presciencia ». E s pre­
Y esto se ve en el ejemplo de los ninivi- ciso pues que sea la misma la verdad del
tas, según aquello (Jonás, 3 , 10), el Se­ conocimiento y enunciación profética, que

(1) Como se -ve en lo anunciado por el profeta N ata« á lo s s«rf«(j67s qu e h debían despreciarse y n o m erecen cré d ito
David respecto de la, edificación del tem plo (11 R e g . 7)- a lg a n o los dich os de los p r o fe ta s »- Claro os que en Un erró­
(2 ) -Los h erejes llam ados apetitos pretendían « ser de lodo neos bu puestos la ve rd a d de las d iv in a s revelaciones queda
punto falsas las profecía«, com o contradictorias entre sí * ; y destitu ida d e l más poderoso fundam ento de su d e m o s tr a d o » ;
CUESTION C L X X I .— ARTÍCULO VI. 9

proviene del conocimiento divino, en el aquello (Is. 7, 14), hé aquí que una vir­
que es imposible se halle lo falso según lo gen concebirá; pero otras la revelación
dicho (P . 1.a, C, 14, a. 13 y 15; y C. 16, profética es la semejanza impresa de la
a. 8). L uego en la profecía no puede ha­ divina presciencia, según que conoce el
llarse lo falso. órden de las causas con sus efectos, y
A l argumento 1.° diremos, que según entónces á veces el acontecimiento su­
lo dicho (P . 1.", C. 2 2 , a. 4 ) la certeza cede de otro modo que se ha profetiza­
de la divina presciencia no escluye la con­ d o, sin que la profecía sea falsa por esto:
tingencia de los futuros singulares; puesto porque el sentido de la profecía es que la
que se refiere á ellos, según que están pre­ disposición de las causas inferiores ya de
sentes y determinados de autemano posi­ los actos naturales ya de los actos huma­
tivamente : y por esto también la profe­ nos es tal-} que debe resultar en efecto lo
cía, que es la semejanza impresa ó signo que se predice. En este sentido se entien­
de la presciencia divina, no escluye la den aquellas palabras (Is. 38, 1), mori­
contingencia de los futuros por su verdad rás y no vivirás, esto es, la disposición
inmutable (1). de tu cuerpo se ordena á la muerte; y lo
A l 2." que la presciencia divina mira á que se dice (Jon. 3 , 4 ), aún cuarenta
las cosas futuras en dos conceptos : 1.° dias y Nínivc será destruida, es -decir,
como son en sí mismas, esto es, en cuanto sus méritos exigen que sea destruida. Se
le están presentes; y 2.° según, que exis­ dice metafóricamente que Dios se arre­
ten en sus causas, es decir, en cuanto ve piente , en cuanto, aunque no cambia
el órden de las causas á sus efectos. Y , su designio, cambia sin embargo la sen­
aunque los futuros contingentes, según que tencia, al modo del que se arrepiente (2).
existen en sí mismos, sean determina­ A l 3.° que , siendo una misma la ver­
dos ; sin embargo, según que existen en dad de la profecía y la de la presciencia
sus causas, no son determinados hasta el divina, como se ha dicho; de este modo
punto de no poder suceder de otra ma­ aquella condicional, c si algo ha sido pre-
nera : y, si bien este doble conocimiento » dicho, su cederá», es verdadera, como
está siempre unido en el entendimiento esta otra, a sí una cosa ha sido prevista,
divino; no lo está sin embargo siempre en » sucederá»; porque en una y otra es im­
la revelación profética, puesto que la im­ posible que el antecedente no exista.
presión del agente no siempre se iguala L uego el consecuente es necesario, no
á su virtud. P or consiguiente la revela­ según que es futuro respecto á nosotros,
ción profética es á veces una semejanza sino en tanto que se le considera en su
impresa de la divina presciencia, según presente, según que está' sometido á la
que tiene por objeto los futuros contin­ presciencia divina, como se ha dicho (P .
gentes en bí mismos, y entónces suceden 1.a, C. 14, a. 13, al 2.°) (3).
tal como han sido profetizados, como

(1) Los futuros con tin gen tes se realizan (y n o puede menos clón ales, d e b ie n d o entenderse n o habrán de realizarse sin la
de sucedur así en sentido com puesto, aunque » i en absoluto) condiciou insinuada en ellas, com o en la de TSínive si sus habi­
según bc hallan previam ente en la presciencia y providencia j tantes no hicieren peniiencirr.
divinas* (3j Puede tam bién consultarse la C. 110, a. 3, de esla misma
(2) Estas y sem ejantes profecías son propiam ente cotuli- I Parte 2
C U E S T IO N C L X X II.

Causa de la profecía.

1.“ La profecía es natural?—4/"Proviene de Dios por mediación de los án geles?” 3·“ Se requiere
para la profecía disposición natura]?—'!.“ Se requiere la bondad da costum bres? — ü." Hay ¡ilguna
profecía de los demonios? —0." Los profetas de los dem onios dicen alguna vez lo verdadero?

A r t í c u l o I , — La profecíu pnciic ser sobre lo cual tiene lugar la profecía. L a


natural I (1) profecía es por lo tanto natural.
4.° Dícese (Prov. 29, 18), cuando fa l­
1.° Parece que la profecía puede ser na­ tare la profecía , será disipado el pueblo;
tural : porque dice San Gregorio (Dialog. por lo que es notorio que la profecía es
1. 4 , c. 26] que « á veces la fuerza misma necesaria para la conservación de los hom­
» de las almas prevé algo por su propia bres. E s así que la naturaleza no falta en
» perspicacia»; y San Agustín (sup. Gen. las cosas necesarias. Luego parece que la
ad litt. 1. 12, c. 13) que «com pete al profecía proviene de la naturaleza.
» alma humana prever las cosas futu- Por el contrario, dícese ( n Petr. 1,
Dras, según que se abstrae de los senti- 21) : porque en 7iingun tiempo fu e dada
» dos corporales ». Mas esto pertenece á la profecía por voluntad de hombre, mas
la profecía. L uego el alma puede natu­ los hombres santos de Dios hablaron
ralmente profetizar. siendo inspirados por el Espíritu Santo.
2.° E l conocimiento del alma humana L u ego la profecía no proviene de la na­
es más perfecto durante la vigilia que en turaleza, sino del don del Espíritu
el sueño; y no obstante algunos dur­ Santo.
miendo prevén naturalmente algunos fu­ Conclusión. L a profecía propia y
turos, como consta por el Filósofo (D e absolutamente dicha no es asequible por
somno et vig. ó D e diviuat. per sonin. la naturaleza, y sí únicamente por di­
c. 2 ) : luego mucho más puede el hombre vina revelación.
preconocer naturalmente las cosas fu­ Responderemos, que según lo dicho
turas. (C . 171, a. 6., al 2.°) el preconocí-
3.° E l hombre según su naturaleza es miento profético puede tener por objeto
más perfecto que los animales brutos, lo futuro de dos modos : 1.° según que
algunos de los cuales tienen preconoci- existe en sí mismo, y 2.° cual existe en
miento de lo futuro perteneciente á ellos: sus causas. E l conocer de antemano lo
como las hormigas preconocen las lluvias futuro, según que existe en sí mismo, es
futuras, lo cual es notorio, porque antes propio del entendimiento divino, á cuya
de la lluvia comienzan á reponer los gra­ eternidad todas las cosas estáu presentes,
nos en su hormiguero; é igualmente los según lo dicho (P. 1.a, C. 14, a. 12);
peces las tempestades futuras, lo que se y por tanto talpreconocimiento de los fu ­
ve por sus movimientos, alejándose del turos no puede provenir de la naturaleza,
sitio de la tormenta. Luego mucho más sino solamente de la revelación divina.
pueden los hombres preconocer natural­ Mas los futuros pueden ser preconocidos
mente lo futuro perteneciente á ellos, y en sus causas por conocimiento natural
áun por el hom bre; como el médico pre­
( l ) C o n l r a el error de A v e rró e s y A lg a s e l, segrun los
conoce la salud ó la muerte fatnras en
cuales « l a profecía es nalurnl ». algunas causas, cuyo orden con sus efec­
CUESTION C L X X It.— ARTÍCULO 1. 11

tos tiene ya conocido por la esperiencia; •profecía tomada en absoluto no puede


y tal conocimiento de los futuros puede provenir de la naturaleza, sino sola­
entenderse que existe naturalmente en el mente de la revelación divina (1).
hombre de dos m odos: 1." en cuanto el A l argumento 1." dirémos que, cuando
alma tiene de sí el poder conocer los el alma se abstráe de las cosas corpora­
futuros inmediatamente ; y de este modo, les , se hace más apta para recibir el in­
como dice San Agustín (sup. Geu. ad flujo de las sustancias espirituales, y tam­
litt. 1. 12, c. 1 3 ), «algunos pretendie- bién para percibirlos movimientos sutiles,
» ron que el alma humana tenía cierta que quedan en la imaginación humana
» virtud de adivinación en sí misma » , lo de las impresiones de las causas natura­
cual parece ser conforme á la opinion de les , de cuya percepción es impedida,
Platón, que supuso (D ialog, 6 , De re- cuando se halla ocupada en las cosas
publ.) que las almas tienen conocimiento sensibles; y por esto dice San Gregorio
de todas las cosas por participación de ( ibid.) que « el alm a, al acercarse á la
las idéas : pero este conocimiento se anu­ » m uerte, preconoce algunas cosas futu-
bla en ellas por su uuion al cuerpo, en » ras por la sutileza de su naturalezas,
unas sin embargo más y en otras ménos esto es, según que entónces percibe áuu
según la diversa pureza del cuerpo ; y las más peque Das impresiones: ó también
según esto podría decirse que los hom­ conoce las cosas futuras por revelación
bres , que tienen almas no muy oscureci­ angélica, mas no por su propia virtud;
das por la uniou de los cuerpos, pueden puesto que, como dice San Agustín (sup.
preconocer tales futuros según su propia Gen. ad litt. 1.12, c. 13), a si esto fuese
ciencia. Contra esta opinion arguye San i) así, estaría en su poder conocerlas co-
Agustiu ( ib id .) « ¿ porqué el alma no » sas futuras, cuando quisiere » , lo cual
» puede teuer siempre la fuerza de adi- consta ser falso.
» vinacion, queriéndolo siempre ? » Y , A l 2,° que el conocimiento de los futu­
puesto que parece ser más exacto que el ros , que tiene lugar en los sueños, es ó
alma adquiere el conocimiento de las co­ por revelación de las sustancias espiri­
sas sensibles según el parecer de Aristó­ tuales ó por causa corporal, como se ha
teles, como se ha dicho {P . 1.a, C. 84, dicho (C . 95, a. 6) al tratar de las adivi­
a. 3, 6 y 7 ) ; vale más decir que los hom­ naciones. Ambas pueden producirse me­
bres no tienen el preconocimiento de los jo r en los que duermen que en los que ve­
tales futuros, sino que pueden adquirirlo lan ; puesto que el alma del despierto está
por medio de la esperiencia, en la que ocupada en las cosas sensibles esteriores,
son ayudados por la disposición natural, por lo cual puede recibir ménos las suti­
según que en el hombre se halla la per­ les impresiones ya de las sustancias espi­
fección de la virtud imaginativa y la cla­ rituales ya también de las causas natura­
ridad de la inteligencia. Sin embargo les. Sin embargo en cuanto á la perfec­
este preconocimiento de los futuros di­ ción del juicio la razón es más vigorosa
fiere del primero, que se tiene por reve­ en la vigilia que en el sueño.
lación divina, de dos m odos: l.° porque A l 3.° que tampoco los animales brutos
el primero puede ser de cualesquiera su­ tienen preconocimiento de los futuros su­
cesos y es infalible; y este préconoci- cesos, Bino en cuanto son previamente
miento, que puede tenerse naturalmente, conocidos en sus causas, por las que su
es sobre ciertos efectos, á los cuales fantasía es movida más que la de los
puede estenderse la esperiencia humana; hombres, porque la de esto3 sobre todo
2.“ porque la primera profecía ea según la en la vigilia está más dispuesta según la
verdad inm óvil; mas no la segunda, sino razou que según la impresión de las cau­
que puede ser sobre lo falso. E i conoci­ sas naturales. L a razón obra en el hom­
miento primero pertenece propiamente $ bre mucho más abundantemente lo que
la profecía, no el segundo ; porque, como en los brutos la impresión de las causas
se ha dicho (C-. 171, a. 1 ), el conoci­ naturales; y aúu más ayuda al hombre
miento profético es de aquellas cosas,
(I ) Dú donde se in fiere qu e la predicción de sucesos c o n ·
que esceden naturalmente al conocimiento
ling-entes y es pee ¡alm adie libres c o a s lilu y e « a el qu e la hace
humano. Y por esto debe decirse que la por sí m ism o Y t r M ^ n y con clu yen te prueba de d iv in id ad.
12 CUESTION C L X X TI.— ARTÍCULOS I Y II.

la gracia divina inspirando las profecías. los ángeles medianeros entre Dios y los
A l 4.° que la luz profética se estiende hombres, como más participantes que
también á Ja dirección de los acto3 hu­ estos de la perfección de la bondad divi­
manos ; y seguu esto la profecía es nece­ na; por esta razón las iluminaciones y
saria para el gobierno del pueblo, y prin­ revelaciones divinas son transmitidas de
cipalmente en órden al culto divino, para Dios á los hombres por medio de los án­
el que no basta la naturaleza, sino que se geles; y el conocimiento profético tiene
requiere la gracia. lugar por la iluminación y revelación di­
vina. Luego es evidente que se hace por
medio de los ángeles.
A r t í c u l o I I . :— u revelación im-qíc*
A l argumento 1.° diremos, que la cari­
tica se lince por medio de los úngeles» ?
dad, según la que el hombre se hace
amigo de D ios, es una perfección de la
1.° Parece que la revelación profética voluntad, sobre la que solo Dios puede
no se hace por medio de los ángeles: obrar; pero la profecía es la perfección
porque se dice (Sap, 7 , 27) que la sabi­ del entendimiento, en el cual aun el án­
duría de Dios se difunde en las almas gel puede influir, según lo dicho ( P. 1.%
santas, y forma amigos de Dios y pro­ C. 111, a. 1 ) : y por tanto no hay seme­
fe ta s ; y constituye amigos de Dios in­ janza entre una y otra.
mediatamente. Luego también forma A l 2.° que las gracias gratis-datas se
profetas inmediatamente sin mediación atribuyen al Espíritu Santo, como á pri­
de -los ángeles. mer principio; el cual sin embargo obra
2.° L a profecía se cuenta entre las semejante gracia en los hombres mediante
gracias gratis-datas ; y estas provienen el miuisterio de los ángeles.
del Espíritu Santo, según aquello ( i Cor. A l 3.u que la operacion del instru­
1 2 ,4 ) , hay repartimiento de gracias, mento se atribuye al agente principal, en
mas uno mismo es el Espíritu. L u ego la cuya virtud obra el instrumento. Y , puesto
revelación profética no se hace mediante que el ministro es como el instrumento;
el ángel. hé aquí porqué la revelación profética,
3.° D ice Casiodoro (in Prol. sup. Ps. que se hace por ministerio de los ánge­
c. 1) qne « la profecía es una revelación les, se dice ser divina.
« divina » ; y , si esta se hiciera por me­
dio de I o b ángeles, se diría revelación A r t í c u l o I I I . — se requiere pnr» in
angélica. Luego la profecía no se hace liroCceia la disposición mitiiml ? (I)
por medio de los ángeles.
Por el contrario, dice San Dionisio (D e 1.° Parece que se requiere para la pro­
ccelest. hier. c. 4 ) : «nuestros gloriosos fecía la disposición natural : porque la
» padres han recibido las visiones divi- profecía es recibida por el profeta según
j> ñas por mediación de las virtudes ce- la disposición del recipiente, puesto que
» lestes» ; y habla allí de las visiones sobre aquello (A m os, 12), Dominus de
proféticas. Luego la revelación profética Sion rugiety dice la Glosa de San Jeró­
se hace por mediación de los ángeles. nimo (o r d .): «es natural que todos los
Conclusión. E l conocimiento profético » que quieren comparar una cosa con otra
se obtiene por mediación de los ángeles. » tomen de ellas las comparaciones que
Responderemos que, como dice el A pós­ » h a n esperimentado, y en las que han
tol (R om . 13, 1 ), las cosas que provie­ sido educados v. gr. los navegantes com­
nen de Dios son ordenadas ; y el órden paran sus enemigos á los vientos y su
de la divinidad requiere, seguu dice San daño al naufragio. A sí también Am ós,
Dionisio (ibid.), que los seres ínfimos sean que fue pastor de ganado, asimila el te­
regidos por loa intermedios: siendo pues mor de Dios al rugido del león. Pero lo

(1) Confútase aqu í la h erú lica doctrin a ile fl&bí iMoisé«, de q u e entre los ju d ío s había ciertas escuelas de prolelas com o
que « ct hom bre puede disponerse ¡»nficienletuonlo & la gracia preparatorias ú predispositivas a la su bsigu ien lo elección
iíüg la profecía, 7 qu e D ios 11ü e lig e para profeta indíetinla- d iv in a ; pero no l o e s menos qu e fm u e n lts n n a m e n te in fu n ­
(i m ente á cu alquiera, sino precisam ente d <[iiíen por flus d ía Dios su espíritu |irofclico á hombrea rm fos y s o n c ilh » sin
o medios naturales se halle preparado á e l l a ». E s Ijien sabido tal prctlisposicioi».
CUESTION C I .X X I I .— ARTÍCULOS III Y IV, 13

que es recibido en alguno á modo de re­ así como D ios, que es causa universal en
cipiente, requiere disposición natural. el obrar, no preexige disposición alguna
Luego la profecía requiere disposición de materia en los efectos corporales,
natural. sino que puede producir á la vez la'ma-
2.° L a profecía es especulación más teria y la disposición y la form a; así
elevada que la déla ciencia adquirida; y también en los efectos espirituales no
la indisposición natural impide la espe­ preexige disposición alguna; sino que
culación de la ciencia adquirida, pues, puede simultáneamente producir con el
muchos por indisposición natural no pue­ efecto espiritual la disposición consi­
den llegar á adquirir las ciencias especu­ guiente, cual se requiere segun el orden
lativas. L uego mucho más se requiere de la naturaleza. Y ademas podría tam­
para la contemplación profética. bién producir á la vez por creación el su­
3.° L a indisposición natural es mayor jeto mismo, esto es, el alma, y disponerla
obstáculo que el impedimento accidental; en su misma creación á la profecía, dán­
y por algo accidental que sobreviene se dole la gracia profética.
impide la especulación de la profecía, A l argumento l . ” diremos, que es indi­
pues dice San Jerónimo (super M atth.) (1) ferente á la profecía qne se empléen ta­
que a en el tiempo, en que se verifican les ó cuales imágenes para espresarla ( 3 );
» actos conyugales, no será dada la pre- y por lo tanto la operación divina no
» sencia del Espíritu Santo, aunque el cambia al hombre en este concepto, sino
» que cumpla el deber de la generación que la virtud divina remueve lo que acaso
» parezca ser profeta ¡>. Luego mucho repugna á la profecía.
más la indisposición natural impide la A l 2,° que la especulación de la cien­
profecía; y así parece qne se requiere cia resulta de causa natural; y la natu­
para la profecía la buena disposición na­ raleza no puede obrar sin una disposición
tural. precedente en la materia: lo que no debe
Por el con trario, dice San G rego­ decirse de Dios, que es la causa de la
rio (in hom. Pentecost. 30 in E v a n g ): profecía.
»llena (e l Espíritu Santo) al niño que A l 3.° que, si no se remoliera alguna
» toca la cítara y lo hace, salmista; llena indisposición natural, podría impedir la
t>á un pastor vaquero ocupado en sajar si- revelación profética, v. g. si alguno estu­
» cómoros y le hace profeta (2 )» . Luego viese destituido totalmente del sentido
no se requiere alguna disposición prece­ natural ; como también es alguno impe­
dente-para la profecía, sino que depende dido del acto de profetizar por alguna
de sola la voluntad del Espíritu Santo, pasión vehemente de ira ó de concupis­
de quien se dice ( I Cor. 12, 11 ): todas cencia, cual es la del acto carnal, ó por
estas cosas obra un solo y mismo E spíri­ cualquiera alguna otra pasión. Pero la
tu , repartiendo á cada uno como quiere. virtud divina, que es causa de la profe­
Conclusión. Dios en sus efectos espi­ cía , remueve tal indisposición natural.
rituales y por consiguiente para la comu­
nicación del espíritu de profecía no ha A r t í c u l o I V . — s e requiere in bondad
menester predisposición alguna de la ma­ de las costumbres pura la profecía? (<i)
teria, ni aun sujeto recipiente, pudiendo
infundirlo en el alma al crearla. 1." Parece requerirse la bondad de
Responderemos, que segun lo dicho costumbres para la profecía: porque se
( a. 1) la profecía en su sentido verda­ dice (Sap. 7, 27) que la sabiduría de Dios
dero y absoluto proviene do la inspira­ se difunde por las naciones en las almos
ción divina ; pues la que resulta de causa santas y forma amigos de Dios y profe­
natural no se dice,profecía sino sccundum tas. Pero la santidad no puede existir sin
quid. Debe sin embargo considerarse que, la bondad de las costumbres y la gracia

(1) O rígenes, (hom· (i m ; si bien en San Jcrim lnio orácu los ó revelaciones recibid as de Dios.
fepisí. U ad Agcrticlii) 6e halla alj^o parecido. {•IJ l o s ejem p los de Balaatu y Caifas, qu e seguram ente no
(2) A lu d e m anifiestam ente ú D avid y A m os. eran santos y sin em bargo hablaron inspirados com o profeta 5
(3J A sí qu e com unm ente los profetas em plean s u propio 2'2, y J w m . 1 1 , óí)), bastarían á ju stifica r la doctrina
1un guaje y estilo personales en la m anifestación de sus de l Santo cu es le punto.
M CUESTION C L XX tl. — A RTÍCULO IV.

santificante. L uego la profecía no puede por lo cual dice San Agustín (D e Trin.
existir sin estas dos cosas. 1, 14, c. 1 8 ): « s i el Espíritu-Santo no
2.? L os secretos no se revelan sino á » concede á uno el hacerle amador de
los amigos, según aquello (Joan, l o , 15), » Dios y del prójimo, no pasa de la iz-
mas á vosotros os he llamado amigos, » quierda á la derecha». P or consiguiente
•porque os he hecho conocer todas las cosas todo lo que puede existir sin caridad pue­
que he oido de mi P a d re: y, puesto que de también existir sin la gracia santifi­
Dios revela á los profetas sus secretos, cante , y por tanto sin bondad de cos­
como se dice (A m o s, 3) ; parece que los tumbres. L a profecía empero puede
profetas son amigos de D ios, lo cual no existir sin la caridad, lo cual es notorio
puede tener lugar sin la caridad. P or lo por dos razones : 1.a por el acto de am­
tanto parece que la profecía no puede bas ; porque la profecía pertenece al en­
existir sin la caridad, la que no existe sin tendimiento, cuyo acto precede al de la
la gracia santificante. voluntad, que la caridad perfecciona; por
3.° Dícese (M atth. 7 , 15 ), guardóos cuya razón el Apóstol (i Cor. 13) con­
de los falsos profetas , que vienen á vos­ numera la profecía entre las demas cosas
otros con vestidos de oveja, y dentro son pertenecientes al entendimiento, que
lobos robadores. Pero todos los que están pueden poseerse síti caridad ; 2.° del fin
siü gracia parecen ser interiormente lobos de am bas, porque la profecía es dada
rapaces. L uego todos son falsos profetas; para utilidad de la Iglesia, como las de­
y de consiguiente ninguno es verdadero más gracias. gratis-datas, según aquello
profeta, sino el que es bueno por la ( i Cor. 12, 7 ), á cada uno es dada la ma­
gracia. nifestación del Espíritu para provecho;
4.° D ice el Filósofo (D e somn. et vig. mas no se ordena directamente á que el
lib. D e divinat. per somn.) que, « s i la afecto del mismo profeta se una á Dios,
» adivinación por sueños proviene de á lo que se ordena la caridad : y por esto
» D io s , es inconveniente el otorgarla á la profecía puede existir sin la bondad de
» cualquiera y no á los varones mejores ». costumbres en cuanto á la propia raíz de
Constando pues que el don de profecía esta bondad. P ero, si consideramos la bon­
proviene de D io s, síguese que no se da dad de las costumbres según las pasiones
sino á los varones mejores. del alma y las acciones esternas, en tal
Por él contrario, (M atth. 7, 22) álos caso es impedido alguno en la profecía
que habían dicho, Señor ¿ pues no pro­ por la malicia de sus costumbres ; porque
fetizamos en tu nombre? se responde: para la profecía se requiere la mayor
nunca os conocí; mas el Señor conoce á elevación de la mente á la contemplación
los que son suyos, como se dice (ti Tim, espiritual , que en verdad es impedida
2 , 19). Luego la profecía puede existir por la vehemencia de las pasiones y la
en los que no son de Dios por la gracia. desordenada ocupacion en cosas este­
Conclusión. Puede la profecía existir riores : por lo cual se lee también de los
en quien carece de bondad de costumbres hijos de los profetas ( iv R eg. 4) que
en cuanto á la raíz primaria de la bon­ habitaban juntamente con EUséo, como
dad , que es la caridad ; si bien las malas haciendo vida solitaria, para no ser im­
pasiones y operaciones de algun modo la pedidos en el don de la profecía por las
escluyen 6 impiden. ocupaciones del mundo (1).
Bespouderém os, que la bondad de las A l argumento 1.° diremos, que aveces
costumbres puede considerarse en dos se da al hombre el don de la profecía, ya
conceptos: 1.° según su raíz interior, que por utilidad de otros, ya para la ilustra­
es la gracia santificante ; 2.a en cuanto á ción de la propia m ente: y estos son
las pasiones interiores del alma y accio­ aquellos, á cuyas almas transfiriéndose
nes esteriores. Mas la gracia santificante la sabiduría divina por la gracia santifi­
se da principalmente, para que el alma cante, los constituye en amigos de Dios
del hombre se una á Dios por la caridad; y profetas. Mas otros consiguen el don

( l) A s í la profecía com o los de mas gracias g ra tis-d a la s, que por cuya razón sin es la y ¿.un con m uchos y acaso euornioíi
se conceden para edificación y en p rovech o de o lio s , no sujrti- v ic io s ó pecados puede uno ser p rofeta , com o igualm ente
neo La gracia santificante com o necesaria en e l a g rad a d o ; ó
d o cto r ó
predicador, sacerdote m inistro sacro.
CUESTION CLXX.lt. — ARTÍCULOS IV Y V. 15

de profecía solo para utilidad de otros, los vino. Luego ninguna profecía puede pro­
cuales son como los instrumentos de la venir del demonio.
operación divina ; por lo cual San J eró- 2 .° Para el conocimiento profético se
uimo dice sobre aquello (M atth. 7) ¿pues requiere alguna iluminación, según se ha
no profetizarnos en tu nombre ? <í el pro- dicho (C , 171, a. 2) ; y los demonios no
» fetizar, hacer milagros y lanzar los de- iluminan el entendimiento humano, se­
» momos no es á veces del mérito del gún lo espuesto (C. 1 0 9 ,a 3). Luego nin­
» que obra, sino que hace esto ya por guna profecía puede provenir de los de­
» invocación del nombre de Cristo, ó se monios.
D le concede para condenación de los que 3.° No es eficaz el signo que se refiere
Binvocan, y utilidad de los que ven también á los contrarios. Pero la profecía
» y oyen.» es signo de la confirmación de la fe ; por
A l 2.° que San Gregorio (Hom . 27 in lo cual sobre aquello (Rom . 12), stve pro-
Evang.) esplicando aquel pasaje, dice: phetiam secundum rationem fidei, dice la
« cuando amamos los secretos del cielo, Glosa (ord. Ambr.) : «. advierte que en la
» que hemos aprendido ,ya los conocemos; » enumeración de las gracias comienza
j> porque el amor mismo es el conocimien- i por la profecía, que es la primera prueba
» to. Les dio á conocer todas las cosas, » de que nuestra fe es razonable ; puesto
» porque separados de los deseos terre- » que los creyentes, recibido el Espíritu
» nales obraban inflamados en el fuego í> Santo, profetizaban ». Luego la profe­
» del amor más abrasador ». Y de este cía no puede ser dada por los demonios.
modo no siempre se revelan los secretos Por el contrario, dícese ( i n R eg. 18,
divinos á los profetas. 19): congrega delante de mí á todo Is­
A l 3.° que no todos los malos son lo­ rael en el monte Carmelo, y á los cua­
bos rapaces, sino solo aquellos que tie­ trocientos y cincuenta profetas de Baal,
nen intención de dañar á otros ; pues dice y los cuatrocientos profetas de los bos­
el Crisóstomo (super. Matth. hom. 19 in ques, que comen de la mesa de Jezabel.
Oper. imperf.) que « los católicos docto- M as estos tales eran adoradores de los
» res, aunque sean pecadores, se dicen demonios. Luego parece también que al­
» siervos de la carne ; mas no lobos rapa- guna profecía proviene de los demonios.
» ces, porque no tienen el propósito de Conclusión, La profecía propia y ab­
» perder á los cristianos » . Y , puesto que solutamente tal solo puede hacerse por
la profecía se ordena á la utilidad de revelación divina, si bien puede en algún
otros, es evidente que los tales son falsos modo decirse profecía esa misma revela­
profetas ( 1 ) , porque no han sido man­ ción hecha por medio de los demonios.
dados por Dios para esto. Responderémos que, según se ha di­
A l 4.° que los dones divinos no se dan cho (C. 171, a. 1 ), la profecía importa
siempre á los mejores en absoluto, sino á cierto conocimiento, que existe lejos del
veces á los que son mejores en cuanto á conocimiento humano. Es empero evi­
la perfección de tal don. A sí pues Dios dente que el entendimiento de un orden
da el don de profecía á aquellos, á quie­ superior puede conocer algunas cosas, que
nes juzga más conveniente darlo. están distantes del conocimiento de un
entendimiento inferior. Sobre el entendi­
AltTÍCULO Y . — Alguna profecía pro­ miento humano está, no solo el divino,
viene do los demonios? (31 sino también el de los ángeles buenos y
malos según el orden de la naturaleza;
1.° Parece que ninguna profecía pro­ y por esto los demonios conocen también
viene de los demonios : porque la profe­ por su natural conocimiento cosas , que
cía es la revelación divina, como dice están lejos del conocimiento humano, y
Casiodoro (iu Prolog, sup. c. 1). Pero que pueden revelar á los hombres, Pero
lo que se hace por el demonio no es di­ hay cosas, que sobre todo y en absoluto
( 1) E ntendiéndose U le s , no so Um cu Le los qu o presagian (2 ) Parece indu da ble sep n n at testim onio de los anticuo*
lalsetUdes, que no alcanzan su cum plim iento, sin o tam bién y escritores y SS . PP. que los dem onios pronunciaran c ¡orlos
áuft principalm ente los qu e con su s predicciones falsas ó v e r - oráculos d e carácter p rofético, los cu ales no obstan le bien
dadoras ó con sus doctrinas Intentan seducir ó perder las exam inados resulta n o haber sido profecías propiam ente
induciéndolas á error 6 á prevaricación- dichas.
16 CUESTION C L X X II.— ARTÍCULOS V Y V I.

están lejanas de nuestro conocim iento, y monios nunca predícenlo verdadero: por­
que solo Dios las conoce : y así la profe­ que dice San Ambrosio (3 ) sobre aque­
cía tomada en su sentido propio y abso­ llo ( i Cor. 12), nemo potest dicere verum,
luto tiene lugar por sola la revelación que «toda verdad, dígase por cualquiera,
divina; mas la revelación misma hecha proviene del Espíritu Santo. P ero los
por los demonios puede decirse profecía profetas de los demonios no hablan por el
secnndum quid. P or consiguiente aquellos, Espíritu S anto; puesto que no hay con­
á, quienes es revelado algo por los demo­ cordia entre Cristo y Belial, como se
nios, no se dicen en la Escritura profe­ dice (rr Cor. 6, 15). Luego parece que
tas en absoluto, sino con alguu adita­ los tales nunca presagian la verdad.
mento, v. gr. falsos profetas ó profetas 2.° Como los verdaderos profetas son
de los ídolos. P or lo cual dice San A gus­ inspirados por el espíritu de la verdad,
tín (sup. Gen. ad litt. 1. 12, c. 19) : así los profetas de los demonios por el
« cuando el espíritu malo se apodera del espíritu de mentira, según aquello (lix
» hombre para esto (para hacerle ver el R eg. ult. 2 2 ), saldré, y seré un espíritu
t>porvenir), hace ó endemoniados ó po- mentiroso en la boca de todos sus profetas.
» sesos ó falsos profetas ». Mas los profetas inspirados por el Espi­
A i argumento 1.° dirómos, que Casio- rito Santo jamas hablan lo falso, como
doro define allí la profecía tomada en su se ha demostrado (C. 171, a. 6). Luego
sentido propio y absoluto. los profetas de los demonios jamas hablan
A l 2.° Que los demonios manifiestan lo verdadero.
á los hombres las cosas qne saben, no 3.° Dícese del diablo (Joan. 8 , 44)
por iluminación del entendimiento, sino que, cuando habla mentira, de suyo ha­
por alguna visión imaginaria, ó bien ha­ bla , porque es mentiroso y padre de la
blándoles de un modo sensible ; y en esto ·.m entira. Pero inspirando á sus profetas
es deficiente respecto á la verdadera pro­ el diablo no habla sino de sí propio ; pues
fecía. no está constituido como ministro de Dios
A l 3.° que se puede distinguir la pro­ para anunciar la verdad, porque no cabe
fecía de los demonios de la profecía divi­ sociedad de la luz con las tinieblas, según
na por algunos signos esteriores. P or lo se dice ( i i Cor. 6 , 15). Luego los profetas
cual dice el Crisóstomo (super Matth. de los demonios jamas predicen lo ver­
hom, 19, ín op. imperf.) (1) que al- dadero.
« gunos profetizan por el espíritu del Por el contraiio, dice la Glosa (ord.
»d ia b lo, cuales son los adivinos; pero se Rabaui super Xum. 22) que « Balaam
» distinguen, porque el diablo dice á ve- » era adivino, esto es, que conocía algu-
» ces (2) cosas falsas, y nunca el E s- » ñas veces el porvenir por ministerio de
» píritú Santo ». H é aquí porqué se dice » los demonios y el arte mágico ». Y no
(D eut. 18, 21); si dijeres secretamente obstante él predijo muchas cosas verdade­
en tu pensamiento ¿cómo puedo entender ras, como lo que consta (Nnm. 2 4 , 17)
la palabra, que el Señor no ha hablado? de Jacob nacerá una estrella y de Israel
(v , 22) tendrás esto por señal; si lo que se levantará una vara. Luego también los
aquel profeta hubiere vaticinado en el profetas de los demonios preanuncian lo
nombre del Señor no se verificare, esto verdadero.
no lo habló el Señor. Conclusión. Aun la doctrina misma
de los demonios á sus profetas contiene
A r t í c u l o V I. — proretns «ic ios <ic-
algo de verdad, que la hace aceptable.
monto* predicen alguna vez lo verdadero?
Besponderém os, que lo qne el bien es
1." Parece que los profetas de los de­ en las cosas es lo verdadero en el cono-

(1) Y a dejam os repetidam ente anotado qu e la tal Obra im* » m íen le u. Lo qu e no par eco adm isible es lo de la «ilición du
perfecta n o es Jü San Juan Crisóstocno, por más c^uese 1c lia ya l’ adu a, numqmm iníerdum mcjiíitttrt n i ¡Vun gram alíealtncnU :
atribuido por algunos». hablando.
(2) fnlcrdum fitlm diclt, Spiritiis Sanctus numqnam, se Ico c o ­ (3) Hállase en el com entario co n ocid o por su n om b re, pero
m unm ente. A caso sería preferible, au n qac no bien justificad a qu e se cree escrito por el d iá co n o rom ano H ilario, quíiui
com o g-enuuia, la redacción propuesta por el V . Nicolaí i después se m ostró lucifcrian o ; y por lo m ism o h o y suele
inlcrdum veram dUil, Spirilas Sttnclu* numquam mcntttur i u el designarse Llamándolo A m brosias tro.
» diablo títee alguna vez la verd ad , el E 6pírilu -S a n lo jam ás
CUESTION C L X X IL — ARTÍCULO VI.

cimiento. Mas es imposible encontrar creen tales cosas, son inducidos más á la
algo en las cosas, que esté privado total­ verdad por sus palabras: por lo cual áun
mente del bien ; por lo cual es asimismo las Sibilas (3 ) predijeron muchas cosas
imposible que haya algún conocimiento, verdaderas sobre Cristo. P ero, áun cuan­
que sea totalmente falso sin mezcla de do los profetas de los demonios son ins­
alguna verdad ; y por esta razón dice truidos por los demonios, predicen algu­
Beda (Comment. in L uc. c. 17, super nas cosas verdaderas ; á veces por virtud
illud Decem viri leprosi) ; y San Agustín de la propia naturaleza, cuyo autor es el
(Q q. Evang. 1. 2 , q. 49) que «n o hay una Espíritu S anto; y otras también por re­
» doctrina falsa, que no esté mezclada á velación de los buenos espíritus, como
» veces con alguna verdad ». P or consi­ consta por San Agustín (sup. Gen. ad.
guiente áun la misma doctrina de los de­ litt. 1.12, cap. 19). A sí pues aquello ver­
monios, por la que instruyen á sus profe­ dadero que los demonios enuncian pro­
tas, contiene algunas cosas verdaderas, viene del Espíritu Santo.
por las que se hace aceptable; pues así el A l 2.° que el verdadero profeta siem­
entendimiento es llevado á lo falso por la pre es inspirado por el Espíritu de ver­
apariencia de la verdad, como la volun­ dad, en el que no hay falsedad, y por lo
tad al mal por la apariencia de bondad. tanto nunca dice lo falso; mas el profeta
H é aquí porqué también dice el Crisós- de la falsedad no siempre es instruido
tomo (super Matth. hom. 19 in opere por el espíritu de ella, sino que á veces
imperf.), « h a sido concedido al diablo es inspirado por el Espíritu de la verdad:
d decir á veces la verdad, para hacer sus y áun el mismo espíritu de falsedad anun­
» mentiras más aceptables con alguna cia á veces lo verdadero y á veces lo fal­
» rara verdad (1 ) y>. so, según lo dicho (al 1.°}.
A l argumento 1.° diremos, que los pro­ A l 3.° que las cosas propias de los
fetas de los demonios no siempre hablan demonios se dicen ser aquellas que tienen
por revelación de estos, sino á veces por por sí mismos, esto es, las mentiras y los
inspiración divina, como se lee manifies­ pecados; mas las que pertenecen á la
tamente de Balaam, á quien se dice ha­ propia naturaleza no las tienen de sí
bló el Señor (Num. 22), aunque fuese mismos, sino de Dios. Por virtud de su
profeta de los demonios ( 2 ) ; puesto que propia naturaleza preanuncian á veces
Dios se vale también de los malos en pro­ lo verdadero, como se ha dicho (aquí y en
vecho de los buenos: y por esto mismo el 1.°). Se vale también de ellos Dios,
preanuncia algunas verdades por los pro­ para que sea hecha por los mismos la ma­
fetas de los demonios; ya para que se nifestación de la verdad, cuando les son
haga más creíble la verdad, que en­ revelados por los ángeles los divinos
tonces es atestiguada por sus contrarios; misterios, según lo dicho (ibid).
ya también porque, cuando los hombres

(I) Lo cual en nuda desvirtúa la fuersa dem ostrativa de las (2J Concuerdan con esta opinión San Uasilío i epwí. 80), San
profecías A favor de la d ivin id ad de Cristo y de la verdadera A g u stín el Crisostomo (Iwnt. 2d i« Mattk,), Teodo*
religión, por cuanto las falsas se dislingnoti fácilm ente por reto {q. (iíl tn ¡Xum-) y m uchos otros,
iletenutnados caracteres., siendo entre ellos los más notables V , lo dicho en la C, 2, a. " , al 3." de esta misma Parte
según Di'toux y oíros teólog os m odernos: É." que los dem o­ (tom o pág, 2 1 ). No se infiere de las palabras del
nios nunca predicen fu turos libres, pues les son com pleta­ Santo Doctor que las Sibilas fuesen en absoluto verdaderas
mente desconocidos ; 2.° qu e no son sus oráculos claro?» y ter* profetisas, aunque acerca de Cristo anunciasen la verdad y lo
nünanleSj sino siempre am biguos ó e qu ívocos y de dudosa ó fueran accidental ó cscep d on atm en le ; ni menos qu e fueran
áuu contraria interpretación, com o aquel d e la Pitonisa, rfico Jiclc* creyen tes ni que se salvasen, por más <juo no han fa l­
Ubi ronujum virtccre powc, qu e lo m ism o sign ifica v podrían tado quienes pretendieran sacar la lcs d e d u cc io n e s v io le n ­
* vencer o ser vencidos los romanos » ; y 3 .°q u e no son ciertos tando el testo de este y del otro citad o pasaje.
y fallan en su realización.
C U E S T IO N C L X X III,

Modo del conocimiento profético.

1.“ Los profetas ven la esencia misma de D ios?—a." La revelación profética se hace por la influen­
cia de algunas esp ecies, ó por sola la influencia de la luz ? —3.° La revelación profética va acom pa­
ñada siem pre de la enajenación de los sentidos?—4." La profecía se hace siempre con conocimiento
de Jas cosas que son profetizadas ?

A r t íc u l o I. — lo » profeta* ven i« visión 'beatífica en el cielo; ij asi [2 ] los


ensucia misma de Dios (1)? profetas no lo ven 6 adquieren en la mis­
ma divina esencia, sino en ciertas seme­
1.° Parece que los profetas ven la esen­ janzas ó representaciones mediante la
cia misma de D ios: porque sobre estas ilustración Ae la divina luz.
palabras (Is. 38), dispon á tu casa... dice Responderémos, que la profecía im­
la Glosa {ord.): «los profetas pueden leer porta el conocimiento divino como exis­
» en el libro mismo de la presciencia de tente lejanamente; por lo cual se dice de
b D ios, en el que están escritas todas las los profetas (Hebr. 11), erant á longe as-
cosas». Pero la presciencia de Dios es su picientes ( veian de lejos). Mas los que
misma esencia. Luego los profetas ven se hallan en la patria en el estado de la
la esencia misma de Dios. bienaventuranza no ven las cosas como
2.° Dice San Agustín (D e Trin. 1 9, lejanas, sino más bien como próximas,
c. 7) que « en aquella eterna verdad, por según aquello (Ps. 139, 14), habitarán
» la que son hechas todas las cosas tem- los rectos con tu rostro. E s por lo tanto
»porales, vemos con la mirada de la evidente que el conocimiento profético es
» mente la form a, según la cual existi- distinto del perfecto , que tendrá lugar en
» mos y según la cual obramos ». Pero los la patria; de consiguiente también se
profetas tienen entre todos los hombres distingue de este como lo imperfecto de lo
el conocimiento más elevado de las cosas perfecto, y al advenimiento de este úl­
divinas. Luego los mismos ven principal­ timo aquel es destruido, como lo mani­
mente la divina esencia. fiesta el Apóstol ( i Cor. 13). H ubo al­
3.° L os futuros contingentes son pre­ gunos que, queriendo distinguir el co­
conocidos por los profetas según la ver­ nocimiento profético del de los bien­
dad inmutable ; y de este modo no se aventurados, dijeron que los profetas veu
hallan sino en Dios, Luego los profetas la misma divina esencia, que llaman es­
ven al mismo Dios. pejo de la Trinidad ; mas no según que
Por el contrario, la visión de la divina es el objeto de los bienaventurados, sino
esencia no se pierde en la patria; y la según que están en ella las razones de los
profecía se acaba,como consta(i Cor. 13). futuros acontecimientos : lo cual es de
Luego la profecía no se verifica por la todo punto imposible; porque Dios es el
visión de la divina esencia. objeto de la beatitud según su misma
Conclusión. E l conocimiento proféti­ esencia, conforme á lo que dice San
co [1 ] difiere del perfecto reservado á la Agustín (Confess. 1. 5, c. 4 ): « bienaven-

(1J O bvia es por demás con lo y a espuesto la respuesta avonturados á lo s profetas, lo cual os incom patible fo n su
n e g a tiv a ; pues la visión de la d ivin a esencia en sí misma estado actual de viadores,
com o d e s u y o beatífica harta im pecables y plenam ente híen·
CUESTION CLXXIII. ARTÍCULOS I Y rr. 19

»turado es el que te conoce, aunque no A l 3.° que, por lo mismo que los fu­
» conozca lo demas, es decir, las criatu- turos contingentes están en Dios según
» ras ». Mas no es posible que alguno vea la verdad inmutable, puede imprimir en
las razones de las criaturas en la misma la mente del profeta un conocimiento se­
esencia divina, de modo que no vea á esta; mejante, sin que le vean en su esencia.
ya porque la misma esencia divina es la
razón de todas las cosas, que son hechas, ARTÍCULO I I , · — ¿En la revelaciónpro>
y la razón ideal no añade sobre la esen­ (cllca Imprime Dios en la mente del profeta
cia divina, sino la relación á la criatura; nuevas especies de las cosa*. 6 solo una
ya también porque primero es conocer nuera lux ¥
algo en sí, lo que es conocer á D ios, se­
gún que es objeto de la beatitud, que 1.° Parece que en la revelación profe-
conocer aquello por comparación á otro, tica no se imprimen por Dios en la mente
que es conocer á Dios según las razones del profeta nuevas especies de las cosas,
de las cosas existentes en el mismo. Y sino solamente una nueva luz ; porque,
por tanto no puede ser que los profetas como dice la Glosa de San Jerónimo
vean á Dios según las razones de las (ord, in prineip. comraent. Am os, 1),
criaturas, y no según que es el objeto de € los profetas usan de las imágenes de las
la beatitud. Debe pues decirse que la » cosas, entre las que han vivido». Pero,
visión profética. no es la visión de la. mis­ si la visión del profeta se verificase por
ma esencia divina, ni en la misma ven algunas especies impresas de nuevo, nada
las cosas que ven , sino en ciertas imáge­ obraría allí el género de vida anterior.
nes según la ilustración de la divina, luz; Luego no se imprimen de nnevo algunas
por lo cual dice San Dionisio (D e coclest. especies en el alma del profeta, sino so­
hier. c. 4 ), hablando de las visiones pro- lamente la luz profética.
féticas, que « el Teólogo sabio dice ser 2.“ Como dice San Agustín (sup. Gen.
»divina aquella visión, que se verifica ad litt. 1. 12, c. 9), <t la visión imaginaria
y>por la semejanza de las cosas, que ca- » no hace al profeta , sino solo la visión
» recen deform a corporal,.por referencia » intelectual » ; por lo cual se dice (Dan-
» de los que las ven á las divinas » : y es­ lo 1 ): que es menester inteligencia en la
tas imágenes iluminadas por la luz divina visión. Pero la visión intelectual, como
más bien se parecen á un espejo que á. la dice en el mismo libro (c. 5 ), no se hace
esencia de Dios ; porque en el espejo re­ por algunas imágenes, sino por la verdad
sultan ( ó aparecen) las especies que pro­ misma de las cosas. Luego parece que la
vienen de otras cosas, lo que no puede revelación profética no se hace por la
decirse de Dios. Pero tal ilustración de impresión de algunas especies.
la mente profética puede decirse espejo, 3.° P or el don de profecía el Espíritu
en cuanto refleja allí la semejanza de la Santo comunica al hombre lo que es su­
verdad de la divina presciencia, y por perior á la facultad de la naturaleza hu­
esto se dice espejo de la eternidad, como mana; y el hombre puede por su facultad
representando la presciencia D ios, que natural formar cualesquiera especies de
ve todas las cosas en su eternidad pre­ las cosas. Luego parece que en la revela­
sencialmente, según lo dicho (C . 171, ción profética no se infunde especie al­
a. 6 , al 3.°). guna de las cosas, sino solo la luz inte­
A l argumento 1.° diremos, que se dice ligible.
que los profetas ven en el libro de la I>or el contrario, dícese (Os. 12,10),
presciencia de D ios, en cuanto de la yo les multipliqué visiones y por mano de
presciencia misma de Dios resulta la ver­ los profetas me he hecho conocer. Mas
dad en la mente del profeta. la multiplicación de las visiones no tiene
A l 2.° que se dice que el hombre ve en lugar según la luz inteligible, que es co­
la primera verdad la propia forma, por la mún á toda visión profética, sino solo
que existe, en cuanto se refleja la seme­ según la diversidad de las especies, con­
janza de la primera verdad, por la que forme á las que es también la asimilación.
en la mente humana el alma tiene el co­ Luego parece que en la revelación pro­
nocerse á sí misma. fética se imprimen nuevas- especies de la«
so CUESTION CLXXIII, — ARTÍCULO II.

cosas, y no solamente la luz inteligible. es completivo del conocimiento : por cuya


Conclusión. La revelación profética se razón, si Dios representa á. uno algunas
verifica á veces por el solo influjo de la cosas por semejauzas imaginarias, como
divina luz , y otras por medio de especies á Faraón y á Nabucodonosor, 6 también
nuevamente impresas u ordenadas de al­ por semejanzas corporales, como á Balta­
gún otro modo. sar; no se debe considerar al que ve estas
Responderemos que, como dice Sau cosas como profeta, á no ser que su mente
Agustín (sup. Gen. adlitt. 1. 12, c. 9), «e lsea iluminada para juzgar, sino que tal
j> conocimiento profético pertenece prin- aparición es algo imperfecta en el género
» cipalmente á la m en te», y acerca del de la profecía : por lo que es llamada por
conocimiento de la mente humana son de algunos estasis de la profecía, como tam­
considerar dos cosas, á saber, la acepción bién la adivinación de los sueños. Pero
ó representación de las cosas y el juicio será profeta, si su inteligencia es sola­
sobre las cosas representadas. Mas, cuan­ mente iluminada para juzgar áun lo que
do se representan á la mente humana otros han visto imaginariamente, como se
ciertas cosas según algunas especies y se­ ve en Josué, que esplicó el sueño de F a ­
gún el orden de la naturaleza, es menes­ raón. M as, como dice San Agustín (sup.
ter en primer lugar que las especies se Gen. ad litt. 1. 12, e. 9 ), « e s prineipal-
representen al sentido, despues á la ima­ » mente profeta el que sobresale en am-
ginación y. en tercer lugar al entendi­ » bas cosas, es decir, que ve en espíritu
miento posible, que es inmutado por las » las semejanzas significativas de las co-
especies de los fantasmas según la ilus­ »sa s corporales, y las entiende por la
tración del entendimiento agente. E n la » perspicacia de la mente » . Ahora bien;
imaginación no solo están las formas de son representadas por Dios esteriormente
las cosas sensibles, según que son recibi­ á la mente del profeta unas veces me­
das por el sentido, sino que son transfor­ diante el sentido ciertas formas sensi­
madas Se diverso m odo, ya por alguna bles, como Daniel vio lo escrito en la
transmutación corporal, como sucede en pared, según se lee (Dan. 5 ) ; otras por
los que duermen y en los furiosos, ya tam­ formas imaginarias, ya impresas del todo
bién según el imperio de la razón son dis­ por la divinidad, sin que el sentido las
puestas las imágenes en orden á lo que reciba, como si á algún ciego de naci­
debe ser entendido; porque, así como de miento le fueran impresas en la imagina­
la diversa ordenación de las mismas letras ción las semejanzas de los colores; ó tam­
se forman diversos sentidos, así también bién ordenadas por D ios, según las que
según la diversa disposición de las imáge­ han sido percibidas por los sentidos, como
nes resultan en el entendimiento diversas Jeremías vio una olla encendida de cara
especies inteligibles. Mas el juicio de la al aquilón, según consta (Jerem. 1 ,1 2 );
mente humana se hace según la fuerza de ya también imprimiendo especies inteligi­
la luz intelectual; al paso que por el don bles en la misma mente, como se advierte
de la profecía se confiere á la mente hu­ en los que reciben la ciencia ó sabiduría
mana algo superior á lo que pertenece á infusas, como Salomon y los Apóstoles.
su facultad natural, en estos dos concep­ Mas la luz inteligible unas veces se im­
tos, esto es, ya en cuanto al juicio por el prime por Dios en la mente humana, para
influjo de la luz intelectual, ya en cuanto juzgar lo que otros han visto, según se
é la acepción ó representación de las co­ ha dicho de Josué, y como consta de los
sas, que se hace por algunas especies. Apóstoles, á quienes Dios les abrió el
Y en cuanto á esto segundo puede asimi­ sentido, para que entendiesen las Escri­
larse la enseñanza humana á la revelación turas, según se lee (L uc. 24, 4 5 ), y á
profética, mas no en cuanto al primer esto pertenece la interpretación de las
concepto : pues el hombre representa á su palabras; ó ya también para juzgar se­
discípulo algunas cosas por medio de los gún la verdad divina las cosas, que el
signos del lenguaje; mas no puede ilumi­ ' hombre aprende por el curso natural; ya
narle interiormente, como lo hace Dios. asimismo para juzgar con verdad y efi­
D e estas dos cosas la primera es la más cazmente las cosas que deben hacerse,
piáncípal de la profecía, porque el juicio según aquello (Is. 63, 14), el espíritu
CÜESTION C L X X III.— ARTÍCU LOS II Y ÍH, 21

del Señor le guió. A sí pues es evidente parece que son dichas ó hechas algunas
que la revelación profética se hace á ve­ cosas, que no se dicen 6 hacen, hay ena­
ces por sola la influencia de la luz, y otras jenación de los sentidos. Luego la profe­
también por especies impresas de nuevo cía siempre se hace con enajenación de
ú ordenadas de otro modo, los sentidos.
A l argumento 1.° diremos, que según 2.° Cuando una virtud se aplica muy
lo dicho á veces en la revelación profética intensamente á su operaciou, otra poten­
son ordenadas por Dios las especies ima­ cia es abstraída de su acto, como los que
ginarias preaceptadas por los sentidos de se aplican con vehemencia á oir algo, no
un modo couveniente, para revelar la ver­ perciben por la vista las cosas que están
dad, y entonces la vida anterior tiene in­ ante ellos mismos. Mas en la visión pro-
fluencia sobre las mismas imágenes, mas fétíca el entendimiento se eleva estraor-
no cuando son impresas totalmente por dinariamente, y se preocupa en su acto.
causa estrínseca. Luego parece que esta visión tiene lugar
A l 2.° que la visión intelectual no se siempre con abstracción de los sentidos.
hace según algunas semejanzas corpora­ 3.° E s imposible que la misma cosa se
les é individuales, pero sí según alguna dirija á la vez apartes opuestas; y en la
semejanza inteligible : por lo cual dice visión profética el entendimiento se di­
San Agustín (D e Trin. 1. 9 , c. 11), que rige principalmente á recibir de lo supe­
a el ánimo tiene alguna imagen de la es- rior: luego no puede dirigirse á la vez á
» pecie conocida » , cuya imágen inteligi­ las cosas sensibles; y por lo tanto pa­
ble en la revelación profetica es impresa rece necesario que la revelación profé­
por Dios á veces inmediatamente, y otras tica se haga siempre con abstracción de
resulta de las formas imaginarias según la los sentidos.
ayuda de la luz profetica; porque por las 4.° P or el contrario, dícese ( i Cor. 14,
mismas formas imaginadas se ve más sutil 3 2 ), los espítus de los profetas están su­
la verdad según la ilustración de más jetos á los profetas; lo cual no podría
brillante luz, ser, si el profeta no fuera dueño de sí
A l 3.° que el hombre puede producir mismo hallándose privado del uso de los
por su virtud natural cualesquiera formas sentidos. Luego parece que la visión
imaginarias, considerando estas formas en profética no se hace con enajenación de
absoluto; mas no para ordenarlas á re­ los sentidos.
presentar las verdades inteligibles supe­ Conclusión. No hay enajenación de
riores á su entendimiento, pues para esto los sentidos en en el profeta [1 ] al repre­
es necesario el auxilio de la luz sobre­ sentarse algo en su mente por especies es-
natural. . teriormente sensibles, ni es indispensa­
ble [2 ] cuando le ilustra la luz inteligible
A r t í c u l o I I I . — ¿ m visión profetica por medio deformas inteligibles; pero si
»o produce siempre con abslrncvfon de los [3 ] cuando la, revelación profética se
«cutido« ? (1) realiza por formas imaginarias, para
que no se refiera á lo percibido esterior-
1.° Parece que la visión profetica tiene mente por los sentidos; en cuyo caso [4]
siempre lugar con la abstracción de los se hace sin desarreglo natural por alguna
sentidos; porque se dice (Num. 12, 6): causa ordenada, ya natural ó espiritual
si alguno fuere entre vosotros profeta del ó divina,
Señor, me le apareceré en visión ó le ha­ Besponderémoa, que según lo dicho
blaré por ensueño. Mas, como dice la G lo­ (a. 2) la revelación profética se hace de
sa (2 ) al principio del Salterio, « la vi- cuatro maneras : según el influjo de la
» sion que es por sueño y visiones tiene luz inteligible, por la inmisión de las es­
» lugar por medio de las cosas, que pare- pecies inteligibles, según la impresión, ú
» cen ser dichas ó hechas i>. Pero, cuando ordenación de las formas imaginables y

CM Es decir, de m odo íjue el profeta nado perciba por los parte cosa á esto parecida, aunque d istin g u e los des m odos
sentidos estarnos* lie profecía insinuados, á saber per Wstones (com o i Isaías y
(2) M anuscrita aiHig-ua, que en la tnodi'rna impresa n o se Ezequiel) y p«· romnfa (com o A Daniel y Salomon}«
hallan tales palabra®, ni Casioíloro dice e sp e sa m e n te por su
22 CUESTION CLXXIII. — ARTÍCULOS III Y IV.

según la espresioa de las formas sensi­ ó natural (como por medio del sueño)
bles. Es evidente empero que no se hace ó espiritual (com o por la vehemencia de
abstracción de los sentidos, citando se re­ la contemplación), según se lee de San
presenta algo á lamente del profeta por Pedro (act. 10),· que al orar en el ce­
especies sensibles, j a formadas especial­ náculo tuvo un arrobamiento de espíritu
mente para esto por D ios como la zarza ( in excessu mentís) ; 6 ya, por virtud
manifestada á Moisés (E x . 3) y la escri­ divina, que lo arroba, según aquello
tura á Daniel (Dan. 5 ), ya también pro­ (Ezech. 1 ,3 ) , fu e allí sobre él la mano
ducidas por otras cansas ; de modo sin de l Señor,
embargo que se ordena según la Provi­ A l argumento 1.° dirémos, que aquella
dencia para represeutar algo profétiea- autoridad habla de los profetas, á quie­
mente, como por el arca de iío é se sig­ nes se imprimían ú ordenaban formas
nificaba la Iglesia. Asimismo no es ne­ imaginarias, ya durmiendo, lo que se
cesario que se produzca la enajenación significa por el sueño ; ya en la vigilia,
de los sentidos estertores, para que la lo que se significa por la visión.
mente del profeta sea ilustrada por la A l 2,° que, cuando la mente se aplica
luz inteligible ó informada por especies en su acto á las cosas ausentes, que es­
inteligibles; puesto que en nosotros se tán distantes de los sentidos, entónces
tiene el perfecto juicio del entendimiento de la vehemencia de la intención se sigue
por la conversión á las cosas sensibles, la enajenación de los sentidos; pero,
que son los primeros principios de nues­ cuando la mente se aplica en su acto á la
tro conocimiento ( 1 ) , según se ha de­ disposición ó juicio délas cosas sensibles,
mostrado (P . 1.a, C. 8 4 , a. 7). Pero, no es inevitable que se abstraiga de los
cuando la revelación prof ética se verifica sentidos.
mediante formas imaginarias, es necesa­ A l 3.° que el movimiento de la mente
rio que se haga abstracción de los senti­ profética no es según la propia virtud,
dos , para que tal aparición de las imáge­ sino por la virtud del influjo superior : y
nes no sea referida á las cosas, que se por esto, cuando por influjo superior la
sienten■ estertormente. L a abstracción mente del profeta se inclina á juzgar ó
empero de los sentidos se hace á veces disponer algo sobre las cosas sensibles,
perfectamente, de modo que el hombre no se produce la enajenación de los sen­
nada perciba por los sentidos; y otras tidos, sino solo cuando so eleva la mente
imperfectamente, es decir, que perciba á la contemplación de algnnas más su­
algo por ellos, aunque no discierna las blimes.
cosas, que esteriormente percibe, de las A l 4.° que se dice que los espíritus de
que ve imaginativamente : por lo que dice los profetas están sujetos á los profetas
San Agustín (sup. Gen. ad litt. 1. 12, en cuanto á la enumeración profética,
c. 1 2 ): entónces las « imágenes de los de que allí habla el A póstol, esto es,
» cuerpos, que se forman en el espíritu porque hablan por su propio sentido las
j> son vistas, como los cuerpos mismos cosas que vieron, no con la mente pertur­
» por el cuerpo, de tal modo que á la bada, como los poseídos según dijeron
» vez distinga tanto el hombre, que tiene Priscila y Montano (2 ) , sino que los
B presente ante sus ojos, como el que mismos se someten más bien en la misma
b está ausente, si bien está presente á los revelación profética al espíritu de profe­
b ojos de su espíritu». Sin embargo tal cía, esto es, al don profético.
enajenación de tos sentidos no tiene lugar
A eT ÍC C L Ó I V . — I,»s profetas eonoeci»
en los profetas con desorden alguno de
siempre lus cosas que profetizan? (0)
la naturaleza, como en los poseídos 6
furiosos, sino por alguna causa ordenada 1.° Parece que los profetas conocen

CIJ N o en el cünceptode axiom as fundam entales de la ciencia á P riscila ) (jue los profetas animeiabaati lo fu tu ro arrobados
sitio únicam ente com o iniciación ó pu n to de partida de dicho en estasis por la violen cia d e l frenos» y el e s lr a v ío d e sus
coDocim iento. corazones,
(2) Tanto él coma sus tíos profetisas predilectas P riscila y (9) Sin c u y o requisito el profeta n o lo es propia y estricta­
M axim ila propalaban, (ju z g a n d o sin duda par las arrebatos m ente tal a ju ic io del San to D octor a n g élico. C om b a lea q u í la
diabólicos q a e en sí m ism os experim entaban, según hacen herética opínion d e M ontano m encionada en la nota prece*
notar San A g ü s lín y San Jerón im o, aunque llam ando Priaca d e n le , refiriéndose ó lo» verdaderos profeta»«
CUESTION C L X X n t .— ARTÍCULO IV. 23

siempre las cosas que profetizan; porque, y & veces á estas tres cosas simultánea­
como dice San Agustín (sup. d en . ad mente; otras solo á dos de ellas, y ciertas
litt. 1. 12, c. 9 ), « aquellos, á quienes se otras á una solamente: y sucede que
» demostraban los signos por medio de cualquiera de estas va acompañada de
y>algunas imágenes de cosas corporales, algún defecto de conocimiento; porque,
» no tenían la profecía, á no ser que cuando la mente del profeta es movida
Dconcurriera la aplicación de la mente, para apreciar ó percibir alguna cosa, á
» para que fueran también entendidas». veces es inducido para que aprenda aque­
Pero las cosas, que son entendidas, no lla cosa; y otras para que conozca ademas
pueden ser desconocidas. Luego el pro­ que le ha sido revelada por Dios. A sí
feta no ignora lo que profetiza. mismo también á veces es movida la
2.° Mayor es la luz de la profecía que mente del profeta á decir alguna cosa,
la luz de la razón natural; y todo el que de modo que comprende lo que el Espí­
tiene la ciencia por la luz natural, no ig­ ritu Santo quiso espresar por estas pala­
nora las cosas que sabe. Luego todo el bras, como D a v id , que decía (il Reg.
que por la luz profétiea enuncia algunas 2 3 , 2 ) , el Espíritu del Señor habló por
cosas, no puede ignorarlas. mí. Mas á veces aquel, cuya mente es
3.° L a profecía se ordena á la ilumi­ movida para espresar algunas palabras,
nación de los hombres, por lo cual se no entiende lo que el Espíritu Santo se
dice (il Petr. 1, 19}: tenemos la palabra propone por ellas, como se ve en Caifás
de los profetas, á la cual hacéis bien de (Joan. 10). Igualmente también cuando
atender como á una antorcha, que luce el Espíritu Santo mueve la mente de al­
en lugar tenebroso. Pero nada puede ilu­ guno á hacer algo, á veces entiende qué
minar á otros, si no está en sí iluminado. es lo que esto significa, como es noto­
Luego parece que el profeta es ilumi­ rio de Jeremías, que ocultó su cinturón
nado antes, para conocer las cosas que en el Enfrátes, según consta(Jerem. 1 3 ) ;
enuncia á los demas. mas otras veces no lo entiende, como los
Por el contrario, dícese (Joan. 11, soldados, repartiendo las vestiduras de
5 1 ): mas esto no lo dijo de sí mismo Cristo, no entendían lo que esto signifi­
(Caifas); sino que, siendo Sumo Pontí­ caba. Luego, cuando alguno conoce que
fice aquel año, profetizó que Jesús había es movido por el Espíritu Santo á apre­
de morir por la nación, etc. Pero Cai- ciar ó significar algo por palabra ú obra,
fás no conoció esto. L u ego no todo el que esto pertenece propiamente á la profe­
profetiza conoce las cosas que profetiza. cía (1 ) : mas, cuando es movida y no lo
Conclusión. Aun los verdaderos pro­ conoce, no hay perfecta profecía, sino
fetas, cuya mente es movida á aprender ó cierto instinto profético. Debe saberse
espresar ó hacer algo por instinto profé- no obstante que, puesto que la mente del
tico,y no siempre con profecía propia­ profeta es un instrumento deficiente se­
mente dicha, no conocen del todo cuanto gún lo dicho ; aun los verdaderos profe­
en sus visiones ó palabras ó hechos se tos no coíiocen todas las cosas, que se
propone el Espíritu Santo. pj'opone el Espíritu Santo en sus visiones
Responder lin o s , que en la revelación ó palabras ó hechos.
profétiea es movida la mente del profeta Con lo dicho quedan contestados los
por el Espíritu Santo, como el instru­ argumentos propuestos ; porque los pri­
mento deficiente respecto del agente meros razonamientos hablan de los verda­
principal. E s movida la mente del pro­ deros profetas, cuya mente es ilustrada
jeta , no solo para aprender alguna cosa, por Dios de un modo perfecto.
sino también para hablar 6 hacer alqo,

{ 1 ) Recuérdese lo consignado en la nota anterior, en ten- con oce lo que ve ó diec ó hace, siéndolo solo partkipativa*
■Jíéndose que n o hay verdadera profecía, cuand o el profeta no m ente.
C U E S T IO N C L X X IV .

División de la profecía.

I." División de la profecía en SUS especies.—2,“ La profecía qué es sin la visión im aginaria, es
la más principal? —3.“ Diversidad de grados de Ja profecía.— -1.“ Moisés fue el más escelente de
los profetas? — 5.“ Algún comprensor puede ser profeta? — G.* La profecía creció en el curso del
tiempo?

A r t í c u l o I. — «iiviac conveniente­ profecía de amenaza; y despues añade


mente la profecía en profecía do ]trcdcstlnn- acerca de la profecía de promesa: súbi­
cton de D ios, de iiresctcneia y de uiuenn/.a? tamente hablaré de la nación y del reino,
para edificarlo y plantarlo ; si hiciere el
1.° Parece que se divide inconvenien- mal ante mis ojos, me arrepentiré del
temente la profecía en la Glosa ( ordin. bien, que dije que le haría.
sup. illud Ut adimpleretur quod etc., L u e g o , así como se distingue la pro­
guper Mattli, I , Ecce Virgo in útero ha- fecía de amenaza, así debe distinguirse
bebit), donde se dice que hay «una pro­ la de promesa.
fecía, que proviene de la predestinación 3.® Dice San Isidoro (Etym. 1. 7, c.8 ):
de Dios, la que necesariamente debe cum­ los géneros de profecía son siete: 1.° el
plirse de todos modos sin nuestro libre estasis, que es el esfuerzo del espíritu,
arbitrio, como es la de que aquí se trata; como San Pedro vio un vaso que descen­
otra que se deriva de la presciencia de día del cielo lleno de varios animales
D ios, á la que se mezcla nuestro libre ( A ct. 10) ; 2.° la visión, como en Isaías
arbitrio; y otra la que se dice de conmi­ que dice (I s . 6 ) he visto al Señor senta­
nación, que se hace para manifestar la do ; 3.° el suefw, como Jacob durmiendo
animadversión de Dios : porque lo que es sobre una escala (Gen. 28) ; 4.° la nube,
adjunto á toda profecía no debe ponerse por la cual el Señor hablaba á Moisés
como miembro, que divida la profecía. (E xod. 3 2 ); 5.° la voz del cielo, como la
Pero toda profecía tiene lugar según la que se hizo oír de Abraham,.diciéndole,
presciencia divina, puesto que los profe­ no pongas Ja mano sobre tu hijo ( Gen.
tas leen en el « libro de la presciencias, 2 2 ); 6.° la parábola , como en Balaam
según dice la Glosa de Is. 38 (ord. sup. ( Num. 2 3 ); 7.“ la infusión ( repletio) del
illud, dispone domui tu a ). Luego parece Espíritu Sanio, cual la de casi todos los
que no debe contarse una especie de pro­ profetas. Establece también tres géneros
fecía, que es según la presciencia. de visión : 1.° según los ojos del cuerpo,
2.° Como se profetiza algo en forma 2.° según el espíritu imaginario, y 3.° por
de amenaza, asimismo también en tono intuición de la mente. Pero estos no se
de promesa, y ambas ( profecías) se va­ consignan en la primera división. Luego
rían; porque se dice (Jerem. 18, 7) : de es insuficiente.
repente hablaré contra una nación y con­ Por el contrario, debemos atenernos á
tra un reino, para desarraigarlo y des­ la autoridad dé San Jerónimo, de quien
truirlo y malrotarlo ; si aquella nación se dice ser la Glosa aducida (arg. 1.°).
se arrepintiere de su mal, yo también Conclusión. Divídese la profecía en
me arrepentiré, y esto pertenece á la diverKm especies según las diferencias de
CUESTION C L X X lV . — ARTÍCULOS I Y l í .

sus respectivos objetos, distinguiéndose go más bien de conminación, porque Dios


principalmente las de predestinación, es más propenso á dulcificar la p en a; que
presciencia y conminación. á sustraer los beneficios prometidos.
Responderemos, que las especics de los A l 3.° que San Isidoro distingue la
hábitos y actos en lo moral se distinguen profecía según el modo de profetizar, que
según sus objetos; y el objeto de la pro­ puede distinguirse según las potencias
fecía es lo que existe en el conocimiento cognoscitivas en el hombre, cuales son
divino, superior á la facultad humana (1) : el sentido, la imaginación y el entendi­
así que según la diferencia entre estas miento ; y así se toma la triple visión que
cosas la profecía se distingue en diversas establece el mismo como San Agustín
especies según la antedicha división. Se ( sup. Gen ad litt. 1. 12, e, 6 ) : ó puede
ha dicho ya (C . 171, a. 6, al 2.°) que lo distinguirse según la diferencia del in­
futuro existe en el conocimiento divino flujo profétíco; lo que se significa en
de dos modos : 1.° según que existe en su cuanto á la iluminación del entendimiento
causa, y en este concepto se considera la por la infusión( repletionern) del Espíritu
profecía de amenaza, que no siempre se Santo, que pone en el 7.“ lugar. Res­
cumple ( 2 ) , sino que por ella se anuncia pecto á la impresión de las formas ima­
el orden de la causa al efecto, que á ve­ ginativas establece tres cosas: el sueño,
ces es impedida por otras cosas, que so­ que pone en tercer lugar; la visión, que
brevienen ; 2.° preconoce Dios algunas se verifica en la vigilia respecto de todas
cosas en sí mismas, ya las haya de hacer las cosas comunes, y que pone en 2 .°lu­
él mismo (3 ), y de estas es la profecía g a r; y el estasis, que se realiza por la
de predestinación, puesto que según el elevación de la mente á cosas más altas,
Damasceno (Orth, fid. 1. 2, c. 30) «Dios y que pone en primer lugar. En cuanto á
» predestina (4 ) las cosas que no están los signos sensibles establece tres distin­
» en nosotros » ó que deben ser ejecuta­ ciones : porque el signo sensible es alguna
das por el libre arbitrio del hombre; y tal cosa corporal, que aparece esteriormente
es la profecía de la presciencia que puede á la vista, como la ?iube, que pone en
tener por objeto bienes y males, lo que 4.° lugar; 6 es la voz formada este­
no sucede en la profecía de predestina­ riormente para ser oida del hombre, y
ción, que se refiere solo á los bienes. Y , que menciona en 5.a lugar; ó es la voz
como la predestinación se comprende bajo formada por el hombre con la semejanza
la presciencia, por eso en la Glosa (Cas- de alguna cosa, que pertenece á la pará­
siodor. sup. prolog. Hieron. y Glosa ord. bola y que pone en 6.c lugar.
sup. Matth. 1, ut adimplerelur quod)
al principio del Salterio se ponen sola­ A r t ic u l o I I . — ¡ i * profeeio, que ™
mente dos especies de profecía, esto es, acompañada de Inviüion Intelectual é imagi­
según la presciencia y según la amenaza. narla es más CNCGlcntc que ln que solo tiene
A l argumento 1.° diremos, que pres­ visión Intelectual?
ciencia se dice propiamente el previo co­
nocimiento de los sucesos futuros, según l.° Parece que es más escelente la pro­
que existen en sí mismos, y según esto fecía, que tiene visión intelectual é ima­
se cuenta uua especie de profecía; mas, si ginaria, que la que solo la tiene intelec­
se refiere á los sucesos futuros, según tual ; porque dice San Agustín ( sup.
que existen en sí mismos 6 en su cau­ Gen. ad litt. 1. 12, c. 9 ) y consta en la
sas, comprende en general toda especie Glosa ( ordin.) ( i Cor. 14, super illud
de profecía. spiritus autem loquitur mysteria): «e s
A l 2.° que la profecía de promisión » ménos profeta el que por las imágenes
se comprende bajo la profecía de amena­ » de las cosas corporales ve solamente
za; puesto que en ambas hay la misma » en su espíritu los signos mismos de las
razón de verdad. Denomínase sin embar­ » cosas significadas, y lo es más el que

(I) fio todo em pero', pues d e b e tenerse en cuenta que frecuencia v a precedida de ju ram en to en la» divinas Escii*
muchos de esos conocitntttnlos son más bien objeto d é l a fe. turas*
[2J Y ¿ase lo dich o en la nula 2, página 13. (■I) Más exactam ente predetermina (praedefinll).
(3) Sin intervención alguna de causas segundas y que con
áH CUESTION C L X X IV .— ARTÍCULO lí.

» solo está dotado de la inteligencia de Responderémos, que la dignidad de los


» ellas; pero sobre todo es profeta el que medios se considera principalmente por
» sobresale en ambas cosas j>. Mas esto el fin, y el fin de la profecía es la mani­
pertenece al profeta, qne tiene á la vez festación de alguna verdad superior al
la visión intelectual é imaginaria. Luego hombre : luego, cuanto mejor es tal ma­
tal profecía es más elevada. nifestación, tanto más digna es la profe­
2.“ Cuanto mayor es la virtud de al- cía. Es evidente empero que la manifes­
guua cosa, á tanta más distancia se es­ tación de la verdad divina, que se hace
tiende. Pero la luz profética pertenece por la simple contemplación de la ver­
principalmente á la mente, según se in­ dad misma, es mejor que la qne se veri­
fiere de lo dicho ( C . 173, a. 2 ) . Luego fica bajo la semejanza de las cosas cor­
parece ser más perfecta la profecía, que porales ; pues se acerca más á la visión
se deriva hasta la imaginación, que la de la patria, según la que se mira la
existente en solo el entendimiento. verdad en la esencia de Dios, de lo cual
3.° San Jerónimo (in prolog. 1. R eg.) se deduce que la profecía , por la que se
distingue los profetas de los hagiógra- ve alguna verdad sobrenatural según la
fo s (1 ); y todos aquellos que llama profe­ visión (3) intelectual, es más digna que
tas, como Isaías, Jeremías y otros, tu­ la en que se manifiesta la verdad sobre­
vieron simultáneamente con la visión in­ natural por la semejanza de cosas corpo­
telectual la imaginaria ; mas no los que se rales según la visión imaginaria , y esto
dicen hagiógrafos, por cuanto escribían mismo muestra también más sublime la
por inspiración del Espíritu Santo (tales mente del profeta ; como en la enseñan­
como J o b , D avid, Salomon y demas). za humana se manifiesta ser de mejor en­
Luego parece que se dicen con más pro­ tendimiento el oyente que puede enten­
piedad profetas aquellos, que tienen á la der la verdad inteligible por la simple
vez la visión imaginaria con la intelec­ enunciación del maestro, que aquel que
tual, que los que únicamente tienen esta necesita ser guiado á ella por medio de
última. ejemplos sencillos. Por lo cual se dice
4.° D ice San Dionisio ( D e ccelest. en alabanza de la profecía de David ( n
hier. c. 1 ) que « es imposible que el R eg. 23 , 3 ) , el fuerte de Israel me ha­
b rayo divino brille en nosotros sino en- bló, y despues añade, como la luz de la
b vuelto en variedad de velos sagradosB. aurora resplandece por la mañana, al
Pero la revelación profética tiene lugar salir el sol sin nubes.
por la inmisión del divino rayo. Luego A l argumento 1.° diremos que, cuando
parece que no puede existir sino velado debe ser revelada alguna verdad sobre­
por las imágenes. natural por semejanzas corporales, en­
P or el contrario, dice la Glosa (2) al tonces es más profeta el que tiene la luz
principio del Salterio que « aquel modo iutelectual y la visión imaginaria que el
» de profecía es más digno que los de- que solo tiene una de ellas, puesto que es
b m as, es decir, cuando se profetiza por más perfecta la profecía ; y de esto es de
» sola la inspiración del Espíritu Santo, lo que habla San Agustín. Pero aquella
» sin el auxilio esterior de la acción ó de profecía, en la que se revela simplemente
» la palabra ó visión ó sueño». la verdad inteligible, es superior á todas.
Conclusión. L a profecía, por la que A l 2.“ que uno es el juicio sobre las
se ve alguna verdad sobrenatural según cosas que son buscadas por b í , y otro el
la verdad 6 visión intelectual, es más dig­ de las que lo son por causa de otra; pues
na y revela más sublimidad en la mente en las que se buscan por s í, á cuantas
del profeta que aquella, en que se ve se­ más y más remotas se estiende la virtud
gún la visión imaginaria por medio de es­ del agente, tanto mejor es, como se re­
pecies corpóreas, puta mejor médico el que puede curar
(1) «E scritores de los libros S a n to s » en general y pres­ (2) La antig-ua manuscrita» donde despues de los y a cita*
cin dien do d e su carácter de profetas, caso d e ten erlo ■ asi que dos cu atro modos d e profecía, per facía f per dicta f per somnia y
San Jerónim o enum era entre ello s i Job, D avid y Salom on, per vtsionesf se leen las palabras mismas del testo * cuando se
igualm ente qu e á Daniel. Tam bién parece designar por ha- d profetiza . . . » .
giógrafos lo s Libros dotados de autoridad canónica, com o en (3) En la ¿urea y algunas otras ediciones se lee vctitnlm
contri»posicio» á Jos apócrifos que carecen de ella, por i'ííí 0ffc?íí. que es lo más com ún en casi todas.
CUESTION CLXXIV. “ ARTÍCULOS П V IH. 21

á mayor mimero de personas y más dis­ con el auxilio empero de la divina luz.
tantes de la salud; mas en las que no se A l 4.° que la ilustración del rayo di­
bascan por sí siuo por causa de otras, vino no se realiza en la presente vida
por cuanto más pocas é insignificantes sino bajo el velo de algunas imágenes;
cosas puede el agente alcanzar su inten­ puesto que es connatural al hombre según
to, tanto mayor parece ser su virtud, el estado de esta vida no entender sin
como se alaba más al médico, que con imágenes. A veces sin embargo bastan
menor número de medicinas y más sua­ las imágenes, que son abstraídas por los
ves (1) puede sanar al enfermo. L a vi­ sentidos de algún modo común, y no se
sión imaginaria empero no se requiere exige alguna visión imaginaria propor­
propter se en el conocimiento profético, cionada por Díos ; y así se dice que la
sino por causa de la manifestación de la revelación profética se hace sin la visión
verdad inteligible: y por esto tauto más imaginaria.
principal es la profecía, cuanto méuos
necesita de ella. A r t í c u l o I I I . — ¿Pueden distinguir·
A l 3.® que nada impide que algo sea se los grado« de Iik profecía según la visión
mejor en absoluto, y reciba no obstante Imngtiuirtft í
en una acepción ménos propia cierto
predicado; como el conocimiento de la 1.° Parece que no pueden distinguirse
patria es más noble que el de este mun­ los grados de la profecía según la visión
do : el cual sin embargo se dice más pro­ imaginaria : porque el grado de una cosa
piamente fe , puesto que la palabra fe im­ no se considera según lo que ella es por
plica imperfección del conocimiento. A si­ causa de otra, sino según lo que es pe?·
mismo la profecía importa cierta oscuri­ se ; mas en la profecía se requiere la vi­
dad y alejamiento de la verdad inteligi­ sión intelectual por causa de ella misma,
ble (2 ); y por esto más propiamente se y la visión imaginaria por causa de otra
dicen profetas los que ven por la visión cosa, como se ha dicho (a. 2 , al 2 .°).
imaginaria, aunque aquella profecía sea L uego parece que los grados de la profe­
más noble que la que es por la visión in­ cía no se distinguen según la visión ima­
telectual ; con tal que la verdad revelada ginaria, sino solo según la intelectual.
sea la misma en una y otra. Pero, si es 2.° A un solo profeta parece pertene­
infundída por Dios á alguno la luz inte­ cer un solo grado de profecía. Pero á uu
lectual, no para couocer algunas cosas solo profeta se le hace revelación según
sobrenaturales, siuo para juzgar según la las diversas visiones imaginarias. Luego
certeza de la verdad divina las cosas, la diversidad de la visión imaginaria no
que pueden ser conocidas por la humana; diversifica los grados de la profecía.
así tal profecía intelectual es inferior á la 3.“ Según la Glosa (Casiod. 1 sup. pro-
que tiene, lugar con la visión imaginaria, log. Hieron. in Psal.) en el principio del
que conduce á la verdad sobrenatural, de Salterio la profecía consiste en dichos y
cuyo modo tuvieron la profecía todos hechos, y en el sueño y la visión. Luego
aquellos, que se enumeran en el orden de no deben distinguirse más bien los grados
los profetas : quienes también se dicen de profecía según la visión imaginaria, á
por esto especialmente profetas, porque la que pertenece la visión y el sueño, que
ejercían ministerio profético; por lo cual según los dichos y hechos.
hablaban en nombre de Dios diciendo al P o r el contrario, el medio diversifica
pueblo, ¡tcec dicit Domimis, lo que no los grados del conocimiento; como la
hacían los que escribieron los libros san­ ciencia propter quid es más elevada, por­
tos , la mayor parte de los cuales habla­ que existe por un medio más noble, qué la
ban casi siempre de las cosas que pueden ciencia quia est (3 ) ó también que la opi­
conocerse por la razón humana, no en nión. Pero la visión imaginaría en el
nombre de D ios, sino en el suyo propio, conocimiento profético es como ciérto me-

(J) Uniorü ó taftoifía, calmantes á (según h o y dicen) anee- dudablem ente verdadero profeta, aunque veía con plenísima
Uaicas, ea decir, qu e m itigan el dolor ó lo hacen cesar* claridad todo cuanto anunciaba.
í'2j Sin que por eslo se en lien ría ser de esencia de la pro- (3) Ciencia propter tjttid es la llam ada tam bién il prior j
íucía ese conocim iento cmiio enigm ático ; pues Cristo fue in- quía fifí viene á ser com o ú ptalerlürh
CUESTION CLXX1V. — A R flC U L O [II.

dio. L uego loa grados de la profecía de­ alma del hombre abstraído de las cosas
ben distinguirse según la visión imaginaria. sencillas durante el sueño ; 2.“ diversifí-
Conclusión. Los grados de la profecía canse los grados de profecía en cuanto á
propiamente dicha se distinguen según la la espresion de los signos por los que se
visión imaginaria. espresa la verdad inteligible. Y , puesto
Responderém os, que según lo dicho que los signos más espresivos de la ver­
(C . 173, a. 2) la profecía, en la que es dad inteligible son las palabras, hé aquí
revelada mediante la luz inteligible al­ porqué parece ser más elevado el grado
guna verdad sobrenatural por la visión de profecía, cuando el profeta oye las
imaginaria, ocupa el grado medio entre palabras, que espresau la verdad inteli­
aquella profecía en la que es revelada la gible, ya en la vigilia, ya durmiendo,
verdad sobrenatural sin la visión imagi­ que cuando ve algunas cosas significati­
naria y aquella en que por la luz inteli­ vas de la verdad, como las siete espigas
gible sin visión imaginaria es dirigido el llenas significan los siete años de abun­
hombre á conocer ó hacer las cosas que dancia (Gen. 41); en cuyos singos también
pertenecen á la vida humana. Pero es la profecía parece ser tanto más elevada,
más propio de la profecía el conocimiento cuanto son más espresivos, como cuando
que la operacion; y por esto el ínfimo Jeremías vio el incendio de la ciudad
grado de la profecía es cuando alguno es bajo Ja imagen de una olla encendida,
movido por un instinto interior á hacer como se dice (Jerem. 1 ) ; 3.° muéstrase
algo esteriormente, como se dice de ser más elevado el grado de profecía,
Sansón (Judie. 15, 14) que entró en cuando el profeta no solo ve los signos
él el Espíritu del Señor, y como suele de las palabi’as ó de los hechos, sino que
consumirse el lino al olor del fu ego, del también ve ya en la vigilia ya en el sue­
mismo modo rompió y deshizo las ligadu­ ño á alguno que le habla ó que le de­
ras con que estaba atado. E l segundo muestra algo ; porque por esto se mani­
grado de profecía es cuando alguno es fiesta que la mente del profeta se apro­
ilustrado por una luz interior para cono­ xima más á la causa, que revela la
cer algunas cosas, que sin embargo no profecía; 4.° puede considerarse la su­
esceden los límites del conocimiento na­ perioridad del grado profético por la con­
tural, como se dice de Salomon ( n i Reg. dición del que es visto, porque más alto
4 , 32) que pronunció parábolas y dis­ grado de profecía es si el que habla ó
putó de los árboles desde el cedro, que manifiesta es visto en la vigilia 6 en el
está sobre el Líbano, hasta el hysopo, que sueño bajo la forma de ángel, que si lo
salé de la pared ; y trató de los animales es bajo la de hombre ; y aún más elevada
y de las aves y de los reptiles y de los si es visto en el sueño ó en la vigilia bajo
peces; y todo esto fue por inspiración la representación de D ios, según aquello
diviaa, pues se dice anteriormente : dio (Is. 6 ,1 ), vi al Señor sentado. Mas sobre
Dios la sábidui'ía á Salomon y una pru­ todos estos grados está el tercer gé­
dencia estremada. Estos do3 grados em­ nero de profecía, en el que se manifiesta
pero son inferiores á la profecía propia­ la verdad inteligible y sobrenatural sin
mente dicha, puesto que no llegan hasta la visión imaginaria, la que no obstante
la verdad sobrenatural. Mas aquella pro­ escede á la razón de la profecía propia­
fecía, en la que se manifiesta la ver­ mente dicha, según lo espuesto (a. 2,
dad sobrenatural por la visión imagi­ al 3 "). Por lo tanto dedúcese que los
naria, se diversifica 1.“ según la dife­ grados de la profecía propiamente dicha
rencia que hay eutre el sueño, que se se distinguen según la visión imagina-
produce durmiendo, y la visión, que se ria (1).
produce durante la vigilia, lo cual per­ A l argumento 1.° dirémos, que la dis­
tenece al más alto grado de la profe­ creción de la luz inteligible no puede ser
cía ; porque parece ser mayor la fuerza conocida por nosotros sino según que es
de la luz profética del que ocupado du­ juzgada por algunos signos imaginarios ó
rante la vigilia en las cosaB sencillas se sensibles ; y por esto la diversidad de la
abstráe de ellas y se eleva á las sobrena­
(1J Por cuanto á causa de la condicion haitiana n o tícne,
turales, que aquella que encuentra el lu gar sin a% un a u x ilio de im á g e n e s , scg'uii adv ierte S ilv io
CUESTION CLXX.1V.— ARTÍCULOS III Y IV. 29

luz intelectual se aprecia según la diver­ P o r él con trario, d ícese(D eu t. ult. 10): -
sidad de las imágenes. y de allí adelante no se levantó en Israel
A l 2.° que según lo dicho (C . 171, a, 2) un profeta como Moisés.
la profecía no tiene lugar al modo de C o n c l u s i ó n . Moisés fu e en abso­
hábito inmanente, sino más bien á la luto mayor que todos los demas profe­
manera de pasión transeúnte. P or lo tan­ tas (5 ), aun cuando en algún concepto
to no hay inconveniente en que á un solo puedan considerarse superiores á él algu­
y mismo profeta le sea hecha la revela­ nos otros.
ción profétíca varias veces según diver­ Responderemos que, aunque respecto
sos grados. de algo algún otro de los profetas fuese
A l 3.° que los dichos 6 hechos, de que mayor que Moisés, sin embargo en abso­
allí se hace mención, no pertenecen á la luto Moisés fu e mayor que todos los de­
revelación de la profecía, sino á la mani­ mas ; porque en la profecía, según resul­
festación, que se hace según la disposi­ ta de lo dicho (a. 3 ; y a. 1, C. 171),. se
ción de aquellos, á quienes se descubre considera el conocimiento tanto según la
lo que ha sido revelado al profeta ; y esto visión intelectual como según la visión
se hace á veces por palabras y otras por imaginaria, y la manifestación y confir­
hechos (1). M as la manifestación y la mación por medio de los milagros. Moisés
operación de los milagros se refiere con­ fue pues más escelente que los otros 1.°
siguientemente á la profecía, según lo en cuanto á la visión intelectual, porque
dicho (C . 171, a. 1). vio la esencia misma de Dios (6 ), como
San Pablo en el arrobamiento, según dice
ARTÍCULO I V . — Moisés fue mus exce­ San Agustín (sup. Gen. ad litt, 1. 12,
lente que todoa la· proretiiü? (2) c. 2 7 ); por lo cual se dice (Hum. 12, 8)
que claramente y no por enigmas vió al
1.° Parece que Moisés no fue el más Señor; 2.° en cuanto á la visión imagi­
escelente de todos los profetas ; porque naria, que tenía como á su arbitrio, no
dice la Glosa (3) al principio del Sal­ solamente oyendo las palabras, sino tam­
terio que € David se dice el profeta por bién viendo al que le hablaba con repre­
» escelencia ». Luego Moisés no fue el sentación de Dios ; y no solo durmiendo
más escelente de todos. sino también despierto, por lo que se
2.“ Mayores milagros fueron hechos dice (E xod. 33, 11 ) ; y el Señor habla­
por Josué, que hizo parar el sol y la ba á Moisés cara á cara, como suele un
luna, como consta(,Tos. 10), y por Isaías, hombre hablar á su amigo ; 3.° en cuan­
que hizo retroceder al sol (Is. 3 8), que to á, la manifestación, porque hablaba á
por Moisés que dividió ( las aguas) del todo el pueblo de los fieles en nombre de
Mar rojo; y asimismo por Elias, de quien D io s, como proponiendo de nuevo la ley,
so dice (Eccli. 48, 4 ) ¿ quién otro puede miéntras que los otros profetas hablaban
gloriarse como tú, que sacaste á un al pueblo en nombre de D ios, como indu­
muerto del infierno? (4 ). Luego Moisés ciendo á la observancia de la ley de
no fue el más escelente de los profetas. Moisés, según aquello (M alach. 4, 4),
3.° Dícese (M atth. 11, 11) que entre acordaos de la ley de Moisés mi siervo;
los nacidos de mujeres no se levantó ma­ 4.° respecto á la operacion de los mila­
yor que Juan el Bautista. Luego Moisés gros , que hizo á la vista de todo el pue­
no fue el más escelente de todos los pro­ blo de los infieles; por lo que se dice
fetas. (Deut. ult. 1 0 ), y de allí adelante no se

(1) Pudiendo seg'tin esto distin gu irse profecías más ó menos Profeta sin nom bre adjunto ni otro aditam ento s e entiende
peiTeclas, seg-un qu e las palabras ó hechos sean más ó ménos precisam ente D avid .
claros y term inantes. (4) Ab inferist d o l sepulcro ó de las entrañas d é l a tierVa,
(2) Esta com paración debe entenderse ú »ica in en lc respecto p o r lo que añade el testo b íb lic o y del poder de tu muerte,
de los profetas dol^ n líg-u o Testam ento, se^un se c o lig e de la (5) P e í a n tigao Testam ento s e fu n lo dich o en la ñ o la 2 '
sol lición al íir£. 3.° R efútase aqu í la herejía de A d e lfio , quien (Ü) A u n qu e d e algunos otros profetas se lee también que
pretendía qu e « las profecías debían llam arse sueños fantás- * vieron al S cíior tara á «ara y que hablaron fam iliarmente con
# ticos » , y la de Hermán Itíssuich, según el cual « M oisés no é l ; nin gu n o em pero conversaba cou Dios com o Moisés ordi­
luc suscitado por Dios, y si m alo y estúpido, ni recib ió d e él naria y casi, hahitualm ente. Lo cual de|io entenderse, n o en la
»'visiblem ente l a l e y f ni le h ab ló cara á c a r a « . propia esencia d iv in a , sin o en form as visibles y corpóreas*
(3) M anuscrita antigua, en la q u e se ilice ademas q u e por conform e á lo es pues lo en la P. l."*'2.te C. 9S, a. 3, al 2.*
30 CUESTION C L X X IV .— ARTÍCULOS IV Y V.

levantó en Israel un profeta como Moisés, despues de la muerte pueden decirse pro­
á quien el Señor conociese cara & cara fetas.
en todasuerte de señales y portentos, como Por el contrario, ( n Petr. 1, 19) la
los que por su misión hizo en tierra de palabra profética es comparada á una an­
Egypto á Faraón y á todos sus siervos y tarelia que luce en lugar tenebroso. Pero
á toda la tierra de él, entre los bienaventurados no hay oscuri­
A l argumento 1.° cHrémos, que la pro­ dad alguna. Luego no pueden decirse
fecía de David toca de cerca á la de profetas.
Moisés en cuanto á la visión intelectual, Conclusión. D e ningún modo, es de­
puesto que uno y otro recibieron la reve­ cir, ni por parte del conocimiento ni del
lación de la verdad inteligible y sobre­ que conoce, pueden decirse profetas los
natural sin la visión imaginaria; mas la bienaventurados, que ven la, verdad en sí
visión de Moisés fue más escelente en misma y no de lejos,
cuanto al conocimiento de la divinidad, Responderémos, que la profecía im­
y David conoció y espresó más plena­ porta cierta visión de alguna verdad so­
mente los misterios de la Encarnación brenatural, como existente lé jo s,lo cual
de Cristo. tiene lugar de dos m odos: 1.° de parte
A l 2,° que loe signos de aquellos pro­ del conocimiento mismo, porque la verdad
fetas fueron mayores según la sustancia sobrenatural no es conocida en sí misma,
del hecho; y no obstante los milagros de sino en algunos de sus efectos; y aún es­
Moisés fueron mayores según el modo de tará más distante, si esto se verifica por
hacerlos, porque fueron hechos á todo el las figuras de cosas corporales que por
pueblo. los efectos inteligibles; y tal es sobre
A l 3.° que Juan pertenece al nuevo todo la visión profética, que se realiza
Testamento, cuyos ministros son preferi­ por figuras y semejanzas de las cosas cor­
dos áun al mismo Moisés, porque vieron porales; 2 . ° la visión está lejos departe
la verdad más de cerca y más claramen­ del mismo vidente, porque no ha conse­
te, como consta ( i i Cor. 3). guido totalmente su última perfección,
según aquello ( l i Cor. 5 , 6 ), mientras
A r t i c u l o V . — n ay tmubien uigiiu estamos en el cuerpo, vivimos ausentes
grado de profecía en los bieimvcntii rutlo*>? del Señor. D e ninguno de estos dos mo­
dos los bienaventurados están lejos (de
1.° Parece que hay también algún esta visión), por lo que no pueden decirse
grado de profecía en los bienaventurados: profetas,
porque M oisés, según se ha dicho (a. 4), A l argumento 1.° diremos, que aquella
vio la esencia divina; y no obstante tam­ visiou de Moisés fue pasajera á modo de
bién se dice profeta. L uego por igual ra­ pasión, no permanente á la manera de la
zón los bienaventurados pueden decirse bienaventuranza; por lo cual aún era vi­
profetas. dente de lejos, y en este concepto tal vi­
2.° L a profecía es una divina revela­ sión no pierde la razón de profecía,
ción; y las divinas revelaciones se hacen A l 2 . ° que á los ángeles se hace la
también á los ángeles bienaventurados: revelación divina, no como existentes le­
luego también los ángeles bienaventura­ jos de ella, sino como unidos ya total­
dos pueden decirse profetas. mente á D io s ; por cuyo motivo tal reve­
3.° Cristo fue comprensor desde el lación no tiene carácter de profecía.
instante de su concepción, y sin embargo A l 3.“ que Cristo era á la vez com­
el mismo se llama profeta(M atth. 13, 57), prensor y viador; y así es que en cuanto
donde dice, no hay profeta sin honra sino era comprehensor, no le compete la razou
en su patria. Luego áun los compren­ de profecía, sino solo en el concepto de
sores y los bienaventurados pueden de­ viador.
cirse profetas, A l 4.° que Samuel aún no había lle-
4.° Dícese de Samuel (E ccli. 4 6 , 23), .gado al estado de beatitud: por consi­
alzó su voz desde la tierra, profetizando guiente, áun suponiendo que según la
que sería destruida la impiedad de la na­ voluntad de Dios el alma de Samuel pre­
ción. Luego por igual razón otros Santos dijera á Saúl el éxito de la guerra según
CUESTION CLXXIV, ARTÍCULOS V Y IV. 31

]» revelación que de esto le hiciera el gun el curso de los tiempos progresó el


Señor, este acto pertenece á la razón de grado de la profecía.
profecía. No debe razonarse sin embargo 3.° D ice el Señor (M atth. 11, 13): la
de igual modo acerca de los santos, que ley y los profetas hasta Juan profetisa-
están en la patria. N i obsta se diga que ron, Pero el don de profecía existió des­
esto fue hecho por arte de los demonios; pues en los discípulos de Cristo de una
puesto que, aunque los demonios no pue­ manera mucho más escelente que exis­
dan evocar el alma de algún santo, ni tiera en los antiguos profetas, según aque­
obligar á hacer algo, puede no obstante llo (Ephess. 3 , 5), el cual en estas genera­
verificarse por virtud divina que, cuando ciones no fu e conocido de los hijos de los
el demonio es consultado, Dios mismo hombres (esto es, el misterio de Cristo),
enuncie la verdad por alguno de sus en­ así como ahora ha sido revelada á los
viados ; como por Elias hizo conocer la santos Apóstoles y Profetas en espíritu.
verdad á los mensajeros del re y , que ha­ Luego parece que según la sucesión de
bían sido enviados para consultar al Dios los tiempos creció el grado de profecía.
A carón, según consta (iv R eg. 1). A un­ Por el contrario: Moisés fue el más
que también pueda decirse que no fue el escelente de los profetas según lo dicho
alma de Samuel sino el demonio el que (a. 4 ) , y sin embargo precedió á otros
hablaba en su nombre,· á quien el Sabio profetas. Luego el grado de la profecía
llama Samuel, y profética su predicción no progresó con el transcurso del tiempo.
según la opiuion de Saúl y de sus compa­ Conclusión. La profecía fu e creciendo
ñeros, que así opinaban (1). en claridad con el transcurso del tiem­
po [1 ] en cuanto á la manifestación de
A r t í c u l o V I . — i o s gnuio* iic ia pro­ la f e ; siendo siempre la más escelente la
fecía varían según el progreso del tiempo (5,? primitiva revelación [2 ] en los tres di­
versos estados de la ley natural, escrita
1.° Parece que los grados de profecía y de gracia; y más manifiesta en las épo­
varían según el curso del tiempo : porque cas anterior y posterior inmediatas á
la profecía se ordena al conocimiento de Cristo [3 ] en cuanto á su Encarnación :
las cosas divinas, según se desprende de pero con respecto á la dirección de los he­
lo dicho (C . 173 a. 2 y 4 ); pero, como chos humanos \^]ftie variando, na según
dice San Gregorio (hom. 16 in Ezech.·}, el curso del tiempo, sino según la condi­
<t por las sucesiones de los tiempos vino ción y circunstancias de los sucesos.
» e l aumento del conocimiento divino». Responderómos, que según lo dicho
Luego también deben distinguirse los (a. 2 y 4 ; y c. 173, a. 2 y 4) la profecía
grados de la profecía según el progreso se ordena al conocimiento de la verdad
del tiempo. divina ; por cuya contemplación, no solo
2.“ L a revelación profética se hace somos instruidos en la fe , sino también
por modo de alocuoion divina al hombre. dirigidos en nuestras obras, según aque­
Mas las cosas, que han sido reveladas á llo (Ps. 4 2 , 3 ), envía tu luz y tu verdad·,
los profetas, son manifestadas por ellos, estas me guiaron. Nuestra fe consiste
ya de palabra, ya por escrito, pues se principalmente en dos cosas : 1.® en el
dice (i R eg. 3 , 1 ) que delante de Samuel verdadero conocimiento de D ios, según
la palabra del Señor era preciosa, esto aquello (H ebr. 11, 6 ), es necesario que
es, rara; la cual empero despaes se liizo el que llega á Dios crea que hay Dios ;
a muchos. Igualmente también no se ha­ 2.a en el misterio de la Encarnación de
lla haberse escritos libros de profetas an­ Cristo, seguu aquello (Joan. 14,1), creeis
tes del tiempo de Isaías, á quien se dijo en Dios, creed también en mí. Si pues
(Is. 8, 1) : tómate un libro grande y es­ hablamos de la profecía, en cuanto se or­
cribe en él con estilo de hombre; despues dena á la f e de la deidad, creció según
de cuyo tiempo muchos profetas escribie­ tres distinciones de los tiempos, á saber,
ron sus profecías.. Luego parece que se- antes de la ley, bajo la ley y bajo la gra­

ft) V éa se lo d ich o acerca de esto en la T . I.* C. Sil, a. S a l p ro g resiv am en te m ás c lw a s y p erfectas, á m edida que se
,(? Bu ^ í tom o 1.° página 735 ). aprox-imalian al advenim iento fiel Mesías.
(2J Lo que aquí se investiga es si las profecías iban siendo
32 CUESTION C L X X IV .— ARTIGOLO VI.

cia : porque antes de la ley Abraham y Trinidad se funda toda la fe de la Igle­


otros patriarcas fueron instruidos profé- sia, según aquello (Mattli. 16, 18), sobre
ticamente de las cosas , que pertenecen á esta piedra ( sobre esta tn confesion j edi­
la fe de la deidad ; por lo cual también ficaré mi Iglesia, E n cuanto á laf e de la
se llaman profetas, según aquello (P s. Encarnación de Cristo es evidente que
104 j 15 ), no hagais mal á mis profetas, los profetas más próximos á Cristo , ya
lo cual se entiende especialmente de ántes , ya despues, fueron instnridos más
Abraliam y de Isaac; b ajóla ley fue he­ plenamente acerca de este misterio, aun­
cha la revelación profética de las cosas que despues más plenamente que ántes,
pertenecientes á la fe de la deidad más como dice el Apóstol (Ephes. 3). Respecto
escelentemente que ántes; puesto que ya á la dirección de los actos humanos la re­
convenía instruir acerca de esto, no solo velación profética ha sido diversa, no se­
á personas especiales 6 á ciertas familias, gún el transcurso del tiempo, sino solo se­
sino á todo el pueblo; por lo cual dice el gún la eondieion de los negocios ; porque,
Señor á Moisés (E xod. 8, 2) , y o el Se­ como se dice (Prov. 2 9 ,1 8 ) , cuando fa l­
ñor, que aparecí á Abraham, á Isaac y tare la profecía, será, disipado el pueblo.
Jacob en Dios omnipotente, y mi nombre A sí pues en cada época los hombres han
A d o n a i no lo manifesté & ellos, esto es, sido instruidos por Dios acerca de sus de­
porque los patriarcas precedentes habían beres, según que era conveniente para la
sido instruidos en la fe respecto á la om­ salud de los elegidos.
nipotencia de un solo D io s ; pero Moisés A l ai’gumento 1.° diremos , que el dicho
fue despues instruido más plenamente de San Gregorio debe entenderse del
sobre la simplicidad de la esencia divina, tiempo auteríor á la encarnación de Cristo
cuando se le dijo (E xod. 3 ,4 ), yo soy el en cuanto al conocimiente de este mis­
que so y , cuyo nombre se significa por los terio.
Judíos por el de A d o s t a i, á causa de la A l 2." qu e, según dice San Agustín
veneración de aquel nombre inefable : y (D e civ. D ei, 1. 18, c. 2 7 ), « como esto
por último en tiempo de la gracia fue » fue en el primer tiempo del reino de los
revelado por el mismo H ijo de Dios el » asirios, en cuya época vivió Abraham,
misterio de la Trinidad, según aquello » el cual fue el depositario de las prome-
(M atth. ult. 19), id pues, y enseñad á » sas divinas; así también lo fue al priu-
todas las gentes, bautizándolas en el nom­ » cipio de la Babilonia de Occidente, es
bre del Padre y del Hijo y del Espíritu » decir, de la ciudad de Rom a, bajo cuyo
Santo. Sin embargo en cada estado la » imperio debía nacer Cristo, en quien se
primera revelación fu e más escelente: » habían de cumplir aquellos prometidos
así ántes de la ley, la primera revelación » oráculos de los profetas, cuyas palabras
fue hecha á Abraham , en cuyo tiempo » y escritos atestiguan tan grande acon-
comenzaron los hombres á desviarse de 3>tecimieuto, las promesas hechas á
la fe de un solo D ios, declinando á la » Abraham ; porque desde que allí co-
idolatría; pues ántes esta revelación no » menzó á haber reyes, no faltaron casi
era necesaria á todos los que persevera­ » nunca profetas en el pueblo de Israel
ban en el culto de un solo Dios. L a re­ » en Ínteres de este pueblo, y no de los
velación hecha á Isaac es inferior, como » gentiles ; mas, cuando se presentaba
fundada sobre la hecha á Abraham ; por » más manifiesta la escritura profética,
lo cual se le dijo (Gen. 2 6 , 24 ), Yo soy » que á su tiempo aprovechara á los gen-
el Dios de Abraham tu padre; é igual­ » tiles, debía coincidir con la construc-
mente á Jacob (Gen. 28, 12), Yo soy el » cion de esta ciudad (la de Rom a) , fu-
Dios de Abraham tu padre, y el Dios de » tura soberana de lasnaciones » : y con­
Isaac. Asimismo en la época de la ley la vino que en tiempo de los reyes los pro­
primera revelación hecha á Moisés fue fetas fueran más numerosos ; porque en­
más escelente, y sobre ella se fundan to­ tonces el pueblo no estaba oprimido por
das las otras revelaciones de los profetas. gente estraña, sino que tenía su rey pro­
D el mismo modo en tiempo de la gracia pio, y así era conveniente que los profe­
sobre la revelación hecha á los Apóstoles tas le instruyesen sobre sus deberes como
acerca de la fe de la Unidad y de la á un pueblo libre.
CUESTION C LXX IV, — ARTÍCULO V I. ¡jÜ

A l 3.° que los profetas anunciadores de fético sobre el fin de la Iglesia; y en


la venida de Cristo no pudieron durar sino cada uno de los tiempos no faltaron al­
hasta Juan, quien mostró con el dedo á gunos , que tuvieron espíritu profótico;
Cristo ya presente; y sin embargo, como no para proponer nuevas enseñanzas de
dice San Jerónimo (ibid.), « no se dice la fe , sino para dirigir los actos humanos,
)>esto para escluir á los profetas despues como San Agustín refiere (D e civ. D ei,
j> de Ju an ; porque leemos eu los Hechos 1. 5 , c. 26) que « Teodosio Augusto
j>de los Apóstoles haber profetizado A g a - » mandó uu enviado á Juan, que habitaba
d bon y las cuatro hijas de Felipe » (l). d en el desierto de Egipto, y obtuvo de él
También San Juan escribió un libro pro- » la noticia ciertísima de la victoria.

C U E S T IO N CLXXV.

Del rapto tu

1,° E ialm adel liom breesarrebatadah ácialascosasdivinas? — El rapto perteneced, la potencia


cognoscitiva, ó á la apetitiva? — 3.°San Pablo en su rapto vió la esencia de Dios? — I o Fue enajenado
de los sen tidos?—5.° En aquel estado el alma l'ue separada totalmente del cuerpo? —ti.0 Qué supo y
qué ignoró acerca de esto?

A k t ÍCULU X. — El almo del boiubro es arrebatada por Dios hacia las cosas di­
tirrcbiUnd u liñcia las cosus divinas Y vinas.
3.° El rapto lleva consigo cierta vio­
1.“ Parece que el alma del hombre no lencia; y Dios no nos gobierna por la
es arrebatada hacia lo divino : porque el violencia y la coaccion, como dice el
rapto ó arrobamiento se define por al- Damasceno (D e orth. fid. 1. 2, c. 30).
guuos « la elevación por una fuerza de Luego la mente del hombre no es arre­
b naturaleza superior de lo que es cou- batada hacia las cosas divinas.
i» forme á la naturaleza á lo que está P o r el contrario, díce el Apóstol ( i i
i> sobre ella » ; y es conforme á la natu­ C o i · , . 12, 2 ) , conotco á un hombre en
raleza del hombre el que sea elevado á Cristo, que fue arrebatado hasta el tercer
las cosas divinas, pues dice San Agustín cielo; sobre lo cual dice la Glosa (ord.
(C onfesa.): « nos hiciste, Señor, para Petri L om bardi): «arrebatado, esto es,
» t í , y nuestro corazon está inquieto, » elevado coutra la naturaleza. »
» hasta que descanse en tí », Luego el Conclusión. E l rapto ó arrobamiento
alma del hombre no es arrebatada á las del alma humana tiejie lugar impropia­
cosas divinas. mente por st¿ abstracción de lo sensible
2.° D ice San Dionisio (De div. nom. áun á lo que la es natural pero sin su
c. 8 , lect. 4 : y c. 9, lect. 4 ) que c la propio intento ; y propiamente siendo ele­
»justicia de Dios se considera eu que vada por el divino Espíritu á lo sobrena­
s distribuye á todos los seres lo que les tural con enajenación de los sentidos.
» conviene según su modo y dignidad». Besponderém os, que el rapto lleva
Pero el que alguno se eleve sobre lo que consigo cierta violencia, como se ha dicho
es conforme á la naturaleza no pertenece (arg. 3 .° ); « y se dice violento lo que
al modo ó dignidad del hombre. Luego » tiene su principio fuera de sí, de suerte
parece que la mente del hombre no es » que el que es objeto de la coaccion en
(1) A c t. l l f 2 S ; y 2 l, II. « elevación de lo que es seguu la naturaleza i lo que la es
(2) En el sentido en qu o aqu í se loron puede delíníisu ; »su p erio r por virtud, de superior naturaleza ».
SIMA. TUOLÓGrCA . ~ ir«WO IV.
34 CUESTION C L X X V .— ARTÍCULOS I Y II.

» nada contribuye á ella, según se dice contra su propósito : mas no .se toma así
(Ethic, 1. 3, c. 1). Cada ser contribuye en su sentido propio.
al acto hacia el cual tiende según su pro­ A l argumento 1.° diremos, que es na­
pia inclinación ó voluntaria 6 natural; y tural al hombre dirigirse á las cosas di­
por lo tanto es menester que el que es vinas por la aprensión de las sensibles,
arrebatado por una causa esterior lo sea según aquello (Rom. 1, 20), las cosas de
hácia algo diverso de aquello á que tiende él invisibles se ven despues de la creación
su inclinación, cuya diversidad se consi­ del mundo, considerándolas por las obras
dera de dos modos : 1.°, en cuanto al fin criadas. Pero el modo de elevarse alguno
de la inclinación, como si una piedra, que á las cosas divinas con abstracción de los
naturalmente se inclina á caer hácia abajo, sentidos no es natural al hombre.
se arroja á lo alto ; 2.° en cuanto al modo A l 2 .° que al modo y dignidad del
de dirigirse, como si una piedra cae con hombre pertenece el ser elevado á lo di­
más rapidez que laque tiene por su movi­ vino, por lo mismo que ha sido hecho A
miento natural. -A sí pues también el alma imagen de Dios. Y , puesto que el bien
humana se dice ser arrebatada, hácia lo divino escede infinitamente á la facultad
que esté fuera de su naturaleza; 1.° eu humana, necesita el hombre ser ayudado
cuanto al término del rapto, com o cuan­ sobrenaturalmente para obtener este bien,
do es arrebatada á los suplicios, según lo cual se realiza por cualquier beneficio
estas palabras (Ps. 49, 2 2 ), no sea que de la gracia. Por consiguiente la eleva­
os arrebate, y no haya quien os libre; ción del alma á Dios por medio del rapto
2,° en cuanto al modo connatural al hom- n o es contraria á su naturaleza, Bino su­
. b r e , que consiste en entender la ver­ perior á la facultad de esta.
dad por las cosas sensibles; y por esto, A l 3.° que las palabras del Damasce-
cuando es abstraída de la. aprendan de no deben entenderse en cuanto á las co­
las cosas sensibles ,se dice ser arrebatada, sas que han de hacerse por el hom bre:
aunque se eleve á cosas, á que natural­ mas en cuanto á las que esceden la fa­
mente se ordena, con tal que esto no se cultad del libre arbitrio es necesario que
realice por propia intención; como suce­ el hombre sea elevado á ellas por cierta
de en el sueño, que es conforme á la na­ operacion más fuerte ; la cual puede de­
turaleza, por cuya razón no puede lla­ cirse en cnanto á' algo coaccion, esto es,
marse propiamente rapto. Esta abstrac­ si se considera el modo de la operacion:
ción, cualquiera que sea su objeto, puede mas no, si se atiende al término de la
provenir de tres causas : 1.“ de causa operacion, al cual se ordenan la natura­
corporal, como sucede en los que su­ leza é intención del hombre.
fren enajenación por alguna enfermedad;
2.* de la virtud de los demonios, como A R T ÍC U L O I I . — El rapto p ertcn ece inás
se ve en los poseídos ; 3 .a de la vir­ b ien a 1« potencia cogn oscitiva i|iic á la ap e­
tud divina, y en este concepto hablamos titiv a»
ahora del rapto, esto es, según <pie al­
guno es elevado por el espíritu divino á 1.° Parece que el rapto pertenece más
algunas cosas sobrenaturales con abs­ bien á la potencia apetitiva que á la cog ­
tracción de los sentidos, según aquello noscitiva; porque dice San Dionisio (D e
(Ezech. 8 , 3 ), me elevó el Espíritu entre div. nom. c. 4 , p. 1, lect. 1 0 ) que « el
la tierra y el cielo, y me llevó á Jerusa­ » amor divino produce estasis»; y , pues
lem en vision de Dios. Debe saberse em­ el amor pertenece á la potencia apetitiva,
pero que se dice á veces ser uno arreba­ también el estasis 6 el rapto.
tado, no solo por la enajenación de los 2.° Dice San Gregorio (D ialog. 1. 2.
sentidos, sino también por la de las cosas c. 3 ) que «. aquél que apacentó puercos,
á que se aplicaba; como cuando alguno » cayó bajo sí propio por los desvaneci-
sufre una divagación de la mente (1 ) » mientos de la mente, y por su impure-

( 1 J Que p oed e ser com o espontánea en v irtu d de la propia v iolen cia alguna e&lrana, cu al so supone acom paña siempre
y natural vol abilfcáad del alm a, qu e no la perm ite persistir al rapto-
largo lí,em|)0 ,en v.a w is m o in le n to ó co n sid eración ; pero sin
CUESTION CLXXV. ■— ARTÍCULO II. 35

» z a ; pero San Pedro, á quien libertó el apetito se aficiona á algo con vehemencia,
» ángel arrebatado en éstasis, no estuvo puede suceder que la violencia del afecto
» fuera de sí, sino sobre sí mismo ». Pero enajene al hombre de todas las demas co­
el hijo pródigo cayó por su voluntad en sas. Tiene también el afecto en la potencia
el fondo del abismo. Luego también aque­ apetitiva, esto es, cuando alguno se de­
llos, que son arrebatados á las cosas supe­ leita en las cosas, á que es arrebatado:
riores, sufren esto por afecto. por cuya razón el Apóstol dijo haber
3.° Sobre aquello (P s. 30, 1 ), en tí, sido arrebatado no solamente al tercer
Señor, esperé, no quedaré jamás confuso, cielo, lo cual pertenece á la contempla­
dice la Glosa ( interl. A u g .) : « el ésta- ción del entendimiento, s id o también al
» sis en griego se llama en latiu exr.essus paraíso, lo cual pertenece al afecto.
¿>mentis, y se produce de dos maneras, A l argumento 1.° dirémos, que el rapto
» ya por temor de las cosas terrenas, ya añade algo al éstasis : porque este im­
» por el arrobamiento del espíritu hacia porta simplemente el transporte fuera do
» las cosas celestiales y con olvido de las s í , es decir, colocarse fuera de su ordena­
»inferiores». Pero el temor de las cosas ción ; miéntras que el rapto añade á esto
terrenas pertenece al afecto. Luego tam­ cierta violencia. Puede pues el éstasis
bién el rapto de la mente á las cosas su­ pertenecer á la potencia apetitiva, como
premas, que se mira como opuesto, per­ cuando el apetito de alguno se dirige á
tenece al afecto. las cosas, que están fuera de sí mismo;
Por el contrario, á propósito de lo que y en este sentido dice San Dionisio que
se lee (Ps. 115), yo dije en mi enajena- el amor divino produce el éstasis, esto es,
don, todo hombre es mentiroso, dice la en cuanto hace que el apetito del hombre
Glosa (Ord. A u g .): «se dice aquí éstasis, tienda hácia las cosas amadas; por lo que
j) cuando la mente se enajena, no por te- despues añade que ff áun el mismo Dios,
» mor, sino que se eleva á lo alto por al­ » que es causa de todos los seres, se sale
lí guna inspiración de revelación». Es así » fuera de sí por esceso de su amor ó bon-
que la revelaciou pertenece á la potencia » dad, estendiendo su Providencia á todas
intelectiva. Luego también el éstasis ó el »la s cosas existentes». P or otra parte,
rapto. aunque esto se dijera espresamente del
Conclusion. Propiamente hablando [1] rapto, no se designaría por ello sino que
el rapto no puede pertenecer á la poten­ el amor era su causa.
cia apetitiva sino á la cognoscitiva; aun­ A l 2.° que hay en el hombre dos clases
que [2 ] su cansa puede radicar en la de apetito, á saber, el intelectivo, que se
apetitiva por razón del afecto ó delecta­ llama voluntad, y el sensitivo, que se de­
ción adjunta. nomina sensualidad. Ahora b ie n ; es pro­
E esp on d erém os , que podemos hablar pio del hombre que el apetito inferior se
del rapto de dos modos : 1.° en cuanto á someta al superior, y que este mueva al
aquello á que alguno es arrebatado, y de inferior. Luego el hombre puede salir
este modo, propiamente hablando, el rapto fuera de sí relativamente al apetito de
no puede pertenecer á la potencia apetiti­ dos modos : 1.° cuando el apetito intelec­
va , sino solamente á la cognoscitiva; por­ tivo tiende totalmente á las cosas divi­
que se ha dicho (a, 1) que el rapto está nas, dejando á un lado aquellas, á que le
fuera de la propia inclinación del que es inclina el apetito sensitivo; y así San
arrebatado, y el mismo movimiento de la Dionisio dice (D e div. nom. c. 4 , ibid.)
virtud apetitiva es cierta inclinación al que «S a n P ablo, arrebatado en éstasis
bien apetecible; por lo que propiamente »p o r la virtud del amor divino, dice :
liablando, por apetecer el hombre algo, » vivo y o , ya no y o , sino Cristo es quien
no es arrebatado, sino que se mueve per » vive en mí i); 2.° cuando, dejando á un
ie i 2.° puede ser considerado el rapto en lado el apetito superior, es llevado el
iuanto á su causa, y en este concepto hombre por completo á las cosas, que
ntede estar su causa departe de la virtud pertenecen al apetito inferior, y de este
ipetitiva (1): porque, por lo mismo que el modo «aqu el que apacentó puercos cayó
» bajo de sí mismo » ; y este esceso ó és­
( 1 ) L 1 amo»·, el g o ce y la d electa ción pued en ser causa del
«pío; |>eroi veces son sus efectos. tasis más se aproxima al concepto del
H6 CUESTION C L X X V .— ARTÍCULOS 11 Y m .

rapto que el primero, puesto que el ape­ consta ser falso. Luego San Pablo en el
tito superior ea más propio del hombre. rapto no vio la esencia de Dios.
Por consiguiente, cuando el hombre se 3," L a fe y la esperanza no pueden
abstrae por la violencia del apetito infe­ existir á la vez con la visión de la divina
rior del movimiento del apetito superior, esencia, según consta (i Cor. 13); y San
apártase más de lo que le es propio. Sin Pablo en aquel estado tuvo fe y esperan­
embargo, como no hay allí violencia, por­ za : luego no vió la esencia de Dios.
que la voluntad puede resistir a la pasión, 4.° Como dice San Agustín (sup. Gen.
falta la verdadera razón del rapto; á me­ ad litt. 1. 12, c. 6 y 7 ), « según la visión
nos que la pasión sea tan vehemente que » imaginaria se ven ciertas semejanzas de
quite del todo el uso de la razón, como » lo s cuerpos », Pero se dice haber visto
sucede en los que enloquecen por la ve­ San Pablo en su rapto ciertas semejan­
hemencia de la ira ó del amor. Es de con­ zas, v. gr., del tercer cielo y del paraíso,
siderarse empero que estos dos estasis, como consta ( i i Cor. 12). Luego parece
que existen con relación al apetito, pue­ haber sido arrebatado á la visión imagi­
den el uno y el otro producir el de la vir­ naria más bien que á la visión de la di­
tud cognoscitiva; ya porque la mente sea vina esencia.
arrebatada á las cosas inteligibles, enaje­ P o r el con trario, San Agustín dice
nada de los sentidos; ya porque sea arre­ (Epist. ad Paulinam 147 6 112, c. 13)
batada á alguna visión imaginaria ó apa­ que <i la sustancia misma de Dios pudo
rición fantástica. » ser vista por algunos, que vivían en el
A l 3.° que, así como el amor es el mo­ »mundo,■como por Moisés y San Pablo,
vimiento del apetito respecto del bien, >:>que en su rapto oyó palabras inefables,
así el temor lo es respecto del mal. D e » que no es permitido al hombre hablar».
consiguiente por igual razón puede re­ C o n c l u s i ó n . E s lo más conveniente
sultar del uno y del otro el esceso de la afirmar que San Pablo en su rapto vio
mente, sobre todo siendo el temor cau­ la divina esencia,
sado por el amor, como dice San Agustiu Eesponderém os, que algunos (2) dije­
(D e civ. D e i, 1. 14, c. 7 y 9) (1). ron que San Pablo en el rapto no había
visto la misma esencia de Dios, sino cier­
A k TÍCULO I I I . — l'ló San P ablo en su to resplandor de su claridad. Pero San
rapto la e scu d a de D ios? Agustín establece abiertamente lo con­
trario, no solo en el libro D e vid. Deum
1.° Parece que San Pablo no vio en su (ib id .), sino también super Gen. ad litt.
rapto la esencia de Dios : porque, así 1. 12, c. 28, y consta en la Glosa (ord.
como se lee de San Pablo que fue arre­ sup. illudjíisywe ad tertium. cailu m , II Cor.
batado hasta el tercer cielo, así también 12), y las palabras mismas del Apóstol
de San Pedro (A ct. 10, 10) que le sobre­ lo confirman; pues dice « haber oído pa-
vino un esceso de espíritu; pero San P e ­ » labras inefables, que no es lícito al hom-
dro en su esceso, no vio la esencia de » bre hablar ». Mas tales cosas parecen
Dios, sino cierta visión imaginaria. Luego ser las que pertenecen á la visión de los
parece que ni San Pablo vio la esencia bienaventurados, que escode al estado de
de Dios. la presente vida, según aquello (Is. 6 4 ,4 ):
2.° L a visión de Dios hace al hombre ojo no vió, salvo tú, ó D ios, lo que han
bienaventurado. Pero San Pablo en aquel preparado para los que te aman. Y por
rapto no fue bienaventurado; de otro eso se dice más convenientemente que vio
modo jamas hubiera vuelto á la miseria á Dios por esencia (3).
de esta vida, sino que su cuerpo hubiera A l argumento 1 diremos, que la mente
sido glorificado por la abundancia de la humana es arrebatada por Dios para
gloria de su alma, como lo será en los contemplar la verdad de tres modos :
santos despues de la resurrección: lo cual 1.° para que la contemple por ciertas

{ 1} Donde llam a tem or al amor m ism o sustrayéndose 4 la c , 38, y hom. S irt Ezech.) y San Lcon (sernt. De transfigural.),
que le contraría. {'i) « S alv o e l re sp e lo profundísim o qu e debem os i nueslre
{2J f i l t r e ellos San A m brosio {De ftdc. i . 5, t . u lt.), San Ci­ D octor, dice espresam cnlc S ilv io , paróccnos más pro hablo l»
rilo (1. 1, J m n , c> 22f y ), c-S J, San G r e g o r i o 18, opinion contraría..* u.
CUESTION CLXÍtV. — ARTÍCULOS III V IV. 31

semejanzas imaginarias, y tal fue el es­ da á entender que Dios le mostró la vida,
ceso de la mente que embargó á San en la que ha de ser visto eternamente.
Pedro ; 2.° pava que la contemple por 2.“ Por el tercer cielo puede entenderse
efectos inteligibles, como fue el rapto de alguna visión sobremundana, y puede
David, que dice (P s. 115 , 2 ) , Ego dixi decirse tercer cielo por tres razones: 1.a
in excessu meo, omnis horno mendaz·; 3.° según el órden de las potencias cognosci­
para que la contemple en su esencia, y tivas ; de modo que se diga primer cielo
tal fue el rapto de San Pablo y también la visión sobremundana corporal, que
el de M oisés; y esto de un modo conve­ tiene lugar por el sentido, como fue vista
niente : porque, así como Moisés fue el por Daniel la mano que escribía en la
primer doctor de los judíos, así San P a ­ pared (D an, 5) ; y el segundo cielo es _
blo fue el primer doctor de las gentes. la visión imaginaria, como la que vio
A l 2.° que la divina esencia no puede Isaías y San Juan en el Apocalipsis, y
ser vista por el entendimiento creado, el tercer cielo la visión intelectual, como
sino por medio de la luz de la gloria, de espone San Agustín ( sup. Gen. ad litt.
la que se dice ( Ps. 35, 10 ) , por tu lum­ 1. 12, c. 2 8 ) ; 2.a puede decirse tercer
bre veremos la lumbre, y de esta luz se cielo según el orden de las cosas cognos­
puede participar de dos m odos: 1." á la cibles , llamándose primer cielo el cono­
manera de forma inmanente, y así hace cimiento de los cuerpos celestes, el 2.° el
bienaventurados á los santos en el cíelo; de los espíritus celestiales, y 3.° el cono­
2.a á modo de cierta pasión transitoria, cimiento del mismo Dios ; 3.a puede de­
seguu lo dicho ( С. 171, á 2 ) acerca de cirse tercer cielo la contemplación de
la luz de la profecía; y de este modo Dios según el grado de conocimiento, por
existió aquella luz en San Pablo, cuando el que es visto Dios : el primero de estos
fue arrebatado. A sí que por tal visión grados pertenece á los angeles de la je ­
no fue bienaventurado en absoluto, de rarquía inferior, el 2.° á los de la medía,
modo que redundase al cuerpo, sino solo y el 3.° á los de la suprema, como dice
seeundum quid ; y de consiguiente tal la Glosa ( n Cor. 12). Y , puesto que la
rapto pertenece en cierto modo á la pro­ visión de Dios no puede tener lugar sin
fecía. la delectación, por esto no solo se dice
A l 3.“ que, puesto que San Pablo no arrebatado al tercer cielo por razón de la
fue bienaventurado habitualmente en el contemplación, sino también al paraíso
rapto, siuo que solo obtuvo el acto de los por razón de la delectación subsiguiente.
bienaventurados ; síguese que entonces
no hubo en él simultáneamente el acto A r t í c u l o I V . — san puiiio en su rapto
de la fe , sino solo el hábito de ella, fue cnujfum lo de los sentidos?
A l 4.° que el nombre del tercer cielo
puede entenderse en un sentido algo cor­ 1.° Parece que San Pablo en su rapto
póreo , y así se llama tercer cielo el em­ no fue enajenado délos sentidos: porque
píreo ( 1 ) , que se dice tercero respecto dice San Agustín, (sup. Gen. ad litt. 1.
del cielo aéreo y del sidéreo, ó más bien 12, c, 18) « ¿ porqué no hemos de creer
respecto del cielo sidéreo, y respecto del j> que Dios ha querido mostrar á este
cielo ácueo ó cristalino. Y se dice arre­ » grande A póstol, Doctor de las gentes,
batado al tercer cie lo , no porque lo fuera » arrebatándole á esta visión celeste, la
para ver la semejanza de alguna cosa » vid a, en la que despues de la presente
corpórea, sino porque aquel lugar es el »hemosde vivir (2) eternamente?» Pero en
de la contemplación de los bienaventu­ aquella vida futura los santos despues de
rados ; por lo cual dice la Glosa ( n Cor. la resurrección verán la esencia de Dios
12) que « el tercer cielo es el cielo espi- sin abstracciou de los sentidos. Luego
J>ritual, donde los ángeles y las almas tampoco San Pablo tuvo en el rapto abs­
» santas gozan de la contemplación de tracción.
» D io s » , y al que diciéndose arrebatado, 2.“ Cristo fue verdaderamente viador,
y gozaba continuamente de la visión de
(1) V . lo dicho en la P . 1.“ C. 68. a. -1. la divina esencia ; y sin embargo no ha­
(2) Vivtnüumttt leem os com unm ente, aunque Isicolaí pro-
poue t-WejKtttsní, bía en élabstracion délos sentidos. Luego
38 CUESTION CLXXV. — ARTÍCULOS IV Y V .

tampoco fue necesario que en San Pablo del alma se concentre allí, de modo que
se verificase esta abstracción para ver la ninguna otra cosa entienda de las imáge­
esencia de Dios. nes, sino que sea llevada totalmente á
3," San P ablo, despues de haber visto Dios. Luego es imposible que el hombre
á Dios por esencia, recordó aquellas co­ en el estado de viador vea á Dios por
sas que había, visto en esta visión; por lo esencia sin abstracción de los sentidos (1 ),
cual decía ( i i Cor. 12, 4 ) , oí palabras A l argumento 1." diremos, que según
secretas, que al hombre no es lícito ha­ lo dicho ( a /3 , al 2,°) despues de la re­
llar. P ero la memoria pertenece á la surrección habrá en los bienaventurados,
parte sensitiva, como se ve (D e mem. et que verán la esencia de D ios, una super­
remin. c. 1). Luego parece que también abundancia de gloria, que refluirá del
San P a blo, viendo la esencia de Dios, no entendimiento á las potencias inferiores
estuvo enajenado délos sentidos. y hasta el cuerpo ; por lo que según la
P o r el* contrario, dice San Agustín misma regla de la visión divina el alma
(sup. Gen ad litt. 1. 12, c. 2 7 ) : «en atenderá á las imágenes y cosas sensi­
» esta vida nadie es arrobado á esta vi- bles. Mas tal abundancia de gloria no
$ sion, á ménos que uno muera de cierto tiene lugar en los que son arrebatados,
» m odo, ya sea que el alma salga to- como se ha dicho (a . 3 , al 2.°). P or lo
» talmente del cuerpo, ó se halle pri- que no hay paridad.
» vada ó separada del uso de los sentidos A l 2.° que el entendimiento del alma
» carnales ». de Cristo estaba glorificado por la luz
C onclusión. HJs imposible que el hom­ habitual de la gloria, por la que veía la
bre en el estado de la presente vida vea á divina esencia con mucha más amplitud
Dios por esencia sin abstracción de sus que algún ángel ú hombre. Era viador
sentidos. por la pasibilidad del cuerpo, según la
R espon derem os, que el hombre no que era un poco ménos que los ángeles,
puede ver la esencia divina por otra po­ como se dice ( Iiebr. 2 ) dispensativa­
tencia cognoscitiva que por el entendi­ mente, y no por algún defecto por parte
miento ; mas el entendimiento humano del entendimiento. Luego no hay la mis­
no se convierte á lo inteligible, sino por ma razón respecto de ól que de los demas
mediación de las imágenes, que recibe de viadores.
los sentidos por la3· especies inteligibles, A l 3.° que San P ablo, despues que
y en las que considerando sobre las sen­ cesó de ver la esencia de D ios, recordó
sibles las juzga y las dispone: y por esto lo que había conocido en esa visión por
en toda operacion, por la que nuestro en­ algunas especies inteligibles, que queda­
tendimiento es abstraído de las imágenes, ron habitualmente en su entendimiento
es necesario que se abstraiga de los sen­ por este hecho; como también cesando lo
tidos. Ahora bien : en el estado de viador sensible quedan algunas impresiones en
es necesario que el entendimiento del el alma, de las que se acuerda despues
hombre sea abstraído de las imágenes, si refiriéndolas á las imágenes: por lo que
ve la esencia de Dios ; pues la esencia de ni podía reproducir por el pensamiento
Dios no puede ser vista por imagen al­ todo aquel conocimiento ó espresarlo por
guna, ni tampoco por alguna especie palabras.
inteligible creada ; puesto que la esencia
de Dios escede infinitamente, no solo á A r t íc u l o V . — a e i a lm a u e M an p n b iu
todos los cuerpos de los que son repre­ en nqnel estallo fnc Ncjinrad» totalmente del
sentaciones las imágenes, sino también cuerpo? (2)
á toda criatura inteligible. E s imprescin­
dible pues qu e, cuando el entendimiento 1.° Parece que el alma de San Pablo
del· hombre se eleva á la altísima visión en aquel estado fue separada totalmente
de la esencia de D ios, toda la intensión del cuerpo: porque dice el Apóstol (n

(I ) A u n los que n iegan liabér visto el A p óstol la divina (2) Despues de observar el Santo que la tal Reparación nc
estíudn, ilice S ilvio. conviftn«n et» que se halló enajenarlo fie fue de todo punto necesaria, (leja indeciso ó al ménos sin
los sentidos, cuyas funciones quedaron sin {luda eivsuspenso, UeLeruimar c a lq jó n ta m e n te &í tuvo ó n o ele clo .
según Be c olig e de sus propias jpulabras.
CUESTION CLXXV. — A R TÍC U L0S V Y VÍ. 30

Cor. 5, 6), mientras estamos en el cuerpo, considerar dos cosas : 1.a qué es natural
vivimos ausentes de Dios; porgue anda­ al hombre, 2.a qué es lo que por virtud
mos por f e y no por visión. Pero San Pa­ divina debe ser hecho en el hombre sobre
blo en aquel estado no estaba ausente su naturaleza.— Por cuanto el alma está
del Señor; porque veía á Dios por espe­ unida al cuerpo como forma natural del
cie, según lo dicto (a. 3). Luego no esta­ mismo, conviene al alma la natural acti­
ba en el cuerpo. tud de entender por la conversion á las
2.“ L a potencia del alma no puede ele­ imágenes; de lo cual no es privada por
varse sobre su esencia, en la cual radica. la virtud divina en el rapto, puesto que
Pero el entendimiento, que es potencia no se muda su estado, como se ha dicho
del alma, fue abstraído de las cosas cor­ (a, 3, al 3.°), y permaneciendo este esta­
porales en el rapto por la elevación á do, quítase del alma la conversion actual
la contemplación divina. Luego mucho á las imágenes y cosas sensibles, á fin de
más la esencia del alma fue separada del que no se impida su elevaciou á lo que
cuerpo. escede á todas las imágenes, según lo di­
3.° Las fuerzas del alma vegetativa cho (a. 3). P or esto en el rapto no fue
son más materiales que las del alma sen­ necesario que el alma se separase del
sitiva; y, para ser arrebatado y ver la cuerpo , de modo que no le estuviese uni­
esencia divina, era menester que-el en­ da como forma ( l ) ; mas sí lo fu e que su
tendimiento fuese abstraído de las fuer­ entendimiento quedase abstraído de la
zas ó potencias del alma sensitiva, según percepción de imágenes y cosas sensibles.
lo dicho (a. 4). Luego mucho más era A l argumento 1.° dirémos, que San
preciso que lo fuese de las del alma ve­ Pablo en aquel rapto estaba alejado del
getativa; pues, cesando la operacion de Señor en cuanto á su estado, puesto que
ellas, ya no queda de modo alguno el todavía era viador; mas no en cuanto al
alma unida al cuerpo. Luego parece fue acto, por el que veía á Dios por la espe­
necesario en el rapto que el alma de San cie, según resulta de lo dicho (a . 3, al
Pablo estuviese separada totalmente del 2.° y 3.°)
cuerpo. A l 2.° que la potencia del alma no se
Por el contrario, dice San Agustín eleva por virtud natural sobre el modo
(epist. ad Paulinam, D e videndo Deum, conveniente á su esencia; mas por la vir­
147 ó 112, c. 13): «no es increíble' que tud diviua puede ser elevada á algo más
»también á algunos santos aún no difun- alto, como un cuerpo por la violencia de
jitos, de modo que sus cadáveres debieran una virtud más fuerte es elevado sobre
»ser enterrados, les fuera concedida esa el lugar que le es conveniente según la
»escelencia de la revelación», esto es, que especie de su naturaleza.
viesen á Dios por esencia. Luego no fue A l 3.° que las fuerzas del alma vege­
necesario que en el rapto de San P a­ tativa no obran según la intención del
blo su alma se separase totalmente del alma, como las fuerzas sensitivas, sino al
cuerpo. modo de la naturaleza: así pues no se re­
Conclusión: No fue indispensable que quiere para el rapto la abstracción de
el alma de San Pablo quedase de tal modo ellas, como de las potencias sensitivas,
separada de su cuerpo que no le estuvie­ por cuyas operaciones se aminoraría la
se unida como su form a; pero sí que su intención del alma acerca del conoci­
entendimiento se hallase abstraído de toda miento intelectivo.
imagen y percepción de lo sensible.
Responderemos, que según lo dicho A r t í c u l o V I . — san Pai»in ignoró si
(a. 1) en el rapto, de que ahora hablamos, su itlmn estuvo separada del cuerpo? ,
se eleva el hombre por virtud divina de
lo que es conforme á su naturaleza á lo 1.° Parece que San Pablo no ignoró
qne la es superior; y por esto conviene si su alma estuvo separada del cuerpo:

( i ) En c u y o supuesto liabría qu e adm itir qu e durante el íiriondo cierta visión en rapio de San Benito, quien dice llamó
rapio estuvo realmente im ierlo, resucitando despues ; lo cual á voces a\ diácono S ervan do com o testigo de Un insign e pro*
n o parece conform e al sentido de la E scritura santa : y asi digio.
parece com probarla ademas el testim onio rte San G regorio re*
40 CUESTION CLXXV, — ARTÍCULO VI.

porque él mismo dice ( n Cor. 12, 2), sión de Dios á Jerusalen : y este fue el
conozco á un hombre en Cristo arrebata­ sentido de cierto ju d ío, según espresa
do hasta el tercer cielo; y hombre designa San Jerónimo en el prólogo sobre D a­
el compuesto de alma y cuerpo, mientras niel, donde dice: «pretendía (e lju d ío )
que por otra parte el rapto difiere de la » que nuestro Apóstol no se atrevía á
muerte: luego parece que él mismo supo » afirmar que hubiera sido arrebatado
que el alma no habia sido separada de su » en el cuerpo, sino que dijo, sive in cor-
cuerpo por la muerte, y esto es lo que pore sive extra corpus nescio. Pero San
dicen comunmente los doctores. Agustiu reprueba este sentido (sup. Gen.
2.° D e las mismas palabras de San ad litt. 1. 12, C. 2 , 3 , 4 y 2 8 ), por lo que
Pablo consta que él supo á dónde había el Apóstol dice que supo haber sido arre­
sido arrebatado, puesto que dice hasta el batado hasta el tercer cielo: sabía por lo
tercer cielo. Resulta pues que supo si tanto que el lugar, si donde había sido ar­
estuvo en cuerpo ó no : puesto que, si supo rebatado, era el tercer cielo, y no una
que el tercer cielo era algo corporal, es semejanza imaginaria de él. D e otra ma­
consiguiente que supiera que su alma no nera si llamó tercer cielo á la imagen de
estaba separada del cu erpo; porque la este, pudo decir por igual razón que ha­
visión de la cosa corpórea no puede tener bía sido arrebatado en su cuerpo, dando
lugar sino por el cuerpo. Luego parece el nombre de cuerpo á la imágen de su
que no ignoró por completo si su alma propio cuerpo, cual aparece en los sue­
estuvo separada del cuerpo. ños. P e ro , si él sabía que era verdadera­
3.° Como dice San Agustín (sup. mente el tercer cielo, sabía por consi­
Gen. ad litt. 1. 12, c. 28 ), « él mismo en guiente ó que este cielo era alguna cosa
b el rapto vio á Dios por aquella visión, espiritual é incorpórea, y que por tanto
j> por la que ven los santos en la patria». no podría ser arrebatado allá su cuerpo;
Pero los santos, por lo mismo que ven á ó que era algo corpóreo, y entonces el
D ios, saben si sus almas están separadas alma no podía ser arrebatada hasta él
de los cuerpos. Luego también supo esto sin el cuerpo, á menos que se separase
San Pablo. de él. A sí pues es preciso tomar las pa­
P o r el con trario, dícese ( n Cor. 12, labras de San Pablo en otro sentido,
3 ) ; sifué en el cuerpo afuera del cuerpo, esto es, que el Apóstol supo que fue arre*
no lo sé , Dio a lo sabe. batado según el alma, y no según el
Conclusión. N i antes ni después del cuerpo, y que ignoró cuáles habían sido
rapto supo San Pablo si su alma perma­ entonces las relaciones del alma con el
neció durante él unida al cuerpo como cuerpo, esto es, si estuvo allí con ó sin
form a, ó separada por la muerte. el cuerpo. Acerca de esto algunos hablan
Responderém os, que es preciso cole­ diversamente: pues unos dicen qué supo
gir la verdad de esta cuestión de las pa­ el A póstol que su alma estaba unida al
labras mismas del A póstol, por las que cuerpo como forma, pero ignoró si había
dice saber a lg o , esto es, que fue arreba­ sido privado del uso de sus sentidos, ó
tado hasta el tercer cielo; y que ignora si las operaciones del alma vegetativa (1 )
algo, esto es, sifu é en el cuerpo ó fuera habían sido interrumpidas. Pero el que
del cuerpo. Lo cual puede entenderse de fuera hecha abstracción de los sentidos
dos modos: 1.° que estas palabras sive in­ no lo pudo ignorar, puesto que supo ha*
corpore sive extra corpus no se refieran ber sido arrebatado ; mas el que fueran
á la existencia misma del hombre ,que es interrumpidas las obras del alma vegeta­
arrebatado, como si ignorase si su alma tiva no era cosa de tanta importancia
estaba todavía en su cuerpo ó n o ; sino que fuera preciso hacer cuidadosa men­
al modo del rapto, de suerte que igno­ ción de ella. Ucsulta pues que el A pós­
rase si su cuerpo fue arrebatado ó no á tol ignoró si el alma estuvo unida al
la vez que su alma hasta el tercer cielo cuerpo como forma, ó separada del cuer­
ó n o , y solamente el alma, como se dice po por la muerte. Otros concediendo
(Ezeeh. 8) que fne transportada en vi­ esto dicen que el Apóstol no supo
(I) Segrí»« lo ya insinuado (tom o 2 .° pá^, 320, n .' I) actúan á la enajenación de los senl1dojtf cual se supone y re^nier «4
aun durante oí sueño, y poi‘ consiguien te no ofrecen obstáculo en rapio,
CUESTION C L X X V .— ARTÍCULO V f. 41

cuando era arrebatado, porque toda su también que la muerte procurada por
atención estaba convertida hácia Dios; Dios se llamase rapto, y en este sentido
pero lo supo despues al considerar lo que habla San Agustín (sup. Gen ad litt.
había visto. Pero esto contraría también 1. 12 , c. 3 ), « dudando el Apóstol acerca
a las palabras del A póstol, que distingue i> de esto ¿ quién de nosotros se atreverá
en ellas lo pasado de lo futuro ; pues dice » á estar seguro de ello ? » Por consi­
de presente saber que fue arrebatado ha­ guiente los que de esto hablan lo hacen
cía catorce años, y al presente ignorar si más bien por conjeturas que con certeza,
lo fue en el cuerpo ó fuera del cuerpo. Y A l 2.“ que el Apóstol supo .que ó aquel
por esto debe decirse que antes y des­ tercer cielo era algo corpóreo, ó que vió
pues ignoró si su alma estuvo separada algo incorpóreo en aquel cielo; lo cual
del cuerpo ; por lo cual San Agustín pudo realizarse por su entendimiento,
(sup. Gen. ad litt. 1. 12, c. 5) despues de aunque su alma no estuviese separada
una estensa discusión dice que « solo del cuerpo.
j» resta quizá entendamos que ignoró esto A l 3.° que la visión de San Pablo en
s mismo, si cuando fué arrebatado hasta el rapto en cuanto á algo fue semejante
s e l tercer cielo, su alma estuvo en el á la de los bienaventurados, esto es,
» cuerpo, como se halla, cuando se dice en cuanto á lo que vela ; y en cuanto á
» que el cuerpo vive, ya del que vigila, algo desemejante, es decir, en cuanto al
» ya del que duerme, ya en éxtasis ena­ modo de v er, puesto que no vió tan per­
je n a d o de los sentidos del cuerpo; ó fectamente como los santos que están
» bien, si salió por completo del cuerpo, en el cielo. Por lo cual dice San A gus­
» quedando este cadáver ». tín (sup. Gen. ad litt. 1. 12, c. 3 6 ):» aun-
A l argumento 1.° diremos, que por la » que arrobado el Apóstol de los sentidos
figura synécdoque se da á veces el nom­ » carnales hasta el tercer cielo, « le faltó
bre de hombre á una de sns partes, y j> para el conocimiento pleno y perfecto
principalmente al alma, que es la parte d de las cosas, cual lo tienen los ángeles,
más eminente del hombre. Aunque tam­ » pues ño sabía si estaba en el cuerpo ó
bién puede entenderse por esto que » fuera del, cuerpo; no se echará esto de
aquel, de quien cuenta el rapto, no era » ménos ciertamente en los que recobren
un hombre en el momento de este, sino » sus cuerpos en la resurrección de los
catorce años despues. P or lo que dice, s>muertos, cuando esto corruptible se re­
sé de un hombre, j no dice, sé que un vestirá de incorrupción J>.
hombre fu é arrebatado. Nada impediría
C U E S T IO N C L X X V I .

Don de lenguas.

Son de considerarse ahora las gracias gvatis-datas que pertenecen á la locu clo n : 1.° el don de. len
g u a s: 3." la gracia de la palabra de sabiduría ó de ciencia.
Acerca de 10 1.” examinaremos dos pu ntos : 1.“ Por el don de lenguas el hombre adejut e r e la cien­
cia de todas las lenguas ? — 2,° Comparación de este don con la gracia de la profecía.

A r t íc u l o 1 . — ¿ io s «ih« conscgnían ci ron la ciencia de hablar en todas lenguas.


•Ion de lenguas hablaban en toda» las len­ 3.“ Todas las gracias se derivan de
guas ? Cristo á su cuerpo, que es la Iglesia, se­
gún aquello (Joan. 1 ,1 6 ), de su plenitud
1.° Parece que aquellos, que conse­ recibimos nosotros todos ; mas no se lee
guían el don de lenguas, no hablaban en que Cristo hablase sino en una lengua,
todas las lenguas : porque lo que se con­ ni tampoco ahora cada fiel habla sino eu
cede á algunos por la divina virtud es lo una lengua. Luego parece que los discí­
mejor ,en su género, como el Señor con­ pulos de Cristo no recibieron gracia para
virtió el agua en vino bueno, según se hablar en todas las lenguas.
dice (Joan. 2 ) ; pero aquellos que tuvie­ Por el contrario, di cese (A c t . 2, 4),
ron el don de lenguas hablaban mejor en fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
la suya propia, pues dice la Glosa (Hebr, comenzaron ú hablar en varias lenguas,
1, o r d .): « no es de admirar que brille como el Espíritu Santo les daba que
» mayor facundia en la carta á los H e- hablasen; sobre lo cual dice la Glosa
» bréos que en las otras, pues es natural (G reg. homb. 30 in Evang.) que el Es­
» á cada uno espresarse mejor en su len- píritu Santo apareció sobre los discípulos
» gua que en la estranjera; porque el bajo la forma de lenguas de fuego, y les
» Apóstol escribió las demas cartas en dio la ciencia de todas las lenguas.
» idioma estraño, cual era el griego , y Conclusión. Fue necesario que ¡os
» esta en lengua hebréa». L uego por Apóstoles y discípulos de Cristo recibiesen
gracia gratis-data los Apóstoles no re­ de Dios la gracia de hablar y entender
cibieron la ciencia de todas las lenguas. todos los idiomas para su predicación del
2.° L a naturaleza no hace por muchas Evangelio por todo el mundo.
cosas lo que puede ser hecho por una Responderémos, que los primeros dis­
sola ; y mucho ménos D io s, que obra de cípulos de Cristo fueron escogidos por 61
una manera más ordenada que la natura­ mismo, para que recorriendo toda la tier­
leza. Pero Dios podía hacer que, hablan­ ra predicasen en todas partes su fe , se­
do sus discípulos una sola lengua, fuesen gún aquello (M atth. ult. 19), enseñad ti
entendidos por to d o s; así es que sobre todas las gentes ; y no era conveniente
aquello (A ct. 2 , Audiebat unusquisque que los que eran enviados para instruir
lingua sua tilos loquentes) dice la Glosa á otros necesitasen ser instruidos por
(ord. Bedíe) « que hablaban todas las otros, de qué modo hablarían á otro, ó
3» lenguas ó bien hablando en la suya, cómo entenderían lo que otros hablasen;
» esto e s , la hebréa, eran entendidos por sobre todo porque los que eran enviados
*> todos, como bí hablara á cada uno en pertenecían á una sola nación, esto es, á
» la suya». Luego parece que ño tuvie­ la Judéa, según aquello (Is. 27, 6 ) , los
CUESÍJON CL5CXVI. — ARTÍCULOS I V H.

que salen con ímpetu de Jacob,.... llena­ cuanto las palabras de ellos hubieran
rán defru to la superficie de la tierra. Los sonado á los oidos de los oyentes de dis­
que eran enviados eran pobres y no po­ tinta manera qne habían sido pronuncia­
derosos ; y no hubieran encontrado fácil­ das : y por eso dice la Glosa (ord. Be-
mente al principio quienes interpretasen dse, A ct. 2) que « hubo mayor milagro
fielmente sus palabras á otros ó les espli- » en que ellos mismos hablasen todos los
casen á estos las palabras de otros, prin­ géneros de lenguas » ; y San Pablo ( i
cipalmente porque eran enviados á los Cor. 14, 18) : gracias doy á mi Dios,
infieles; y por eso fue necesario que Dios porque hablo en la lengua de todos vos­
les proveyera acerca de esto por medio otros.
del don ele lenguas ; pues, así como entre A l 3.° que Cristo había de predicar
las naciones entregadas á la idolatría se personalmente á una sola nación, esto es,
introdujo la diversidad de lenguas, según á los judíos ; y así, aunque él mismo sin
se dice (Gen. 11 ); así también, cuando género de duda poseyera perfectísima-
los pueblos debían ser llamados al culto mente la ciencia de todas las lenguas (1)
de un solo D ios, convino se aplícase un no fue necesario sin embargo que ha­
remedio contra semejante diversidad me­ blase todas ellas. P or lo que, como dice
diante el don de lenguas. San Agustín ( sup. Joan. tract. 3 2 ),
A l argumento 1." diremos que, según « aunque también ahora es recibido el
se dice (i Cor. 12, 7 ), la manifestación » Espíritu Santo, nadie habla las lenguas
del Espíritu es dada para utilidad: por » de todas las naciones; porque en la
esto San Pablo y los demas Apóstoles » Iglesia misma se habla el idioma de to-
fueron instruidos suficientemente por Dios í das ellas, y el que no está en ella no
en las lenguas de todas las naciones, en » recibe al Espíritu Santo ».
cuanto se requería para la enseñanza de
la f e ; pero en cuanto á lo que el arte A r t íc u l o II. — e i « io n d e le n g u a s e s
humano añade para ornato y elegancia m᧠csed en te que la grítela de la profecía ?
del lenguaje el Apóstol era instruido en
su propia lengua, mas no en la estran- 1,° Parece que el don de lenguas es
jera ; como también fueron instruidos su­ más escelente que la gracia de la pro­
ficientemente en la sabiduría y ciencia, fecía: porque lo que es propio de lo
en cuanto requería la enseñanza de la fé, mejor parece ser m ejor, según se dice
mas no en cuanto á todas las cosas, que ( Top. 1. 3 , c. 1. loe. 1 2 ) ; y el don
se conocen por la ciencia adquirida, v. gr. de lenguas es propio del nuevo Testa­
las conclusiones de la aritmética ó de la mento , por lo que se canta en la Sequen-
geometría. tia (2 ) de Pentecostés « otorgando él
A l 2.° qu e, aunque cada una de estas » mismo hoy á los apóstoles de Cristo un
dos cosas Hayan sido posibles, esto es, » don estraordinario é inaudito en todos
que hablando una sola lengua fueran en­ » los siglos » ; al paso que la profecía
tendidos por todos, ó que hablasen todas compete más bien al antiguo Testamento
las lenguas ; sin embargo fue más conve­ según aquello (Hebr, 1 , 1), habiendo
niente que hablasen todas las lenguas, hablado Dios muchas veces y en muchas
porque esto pertenecía á la perfección de maneras á los padres en otro tiempo por
su ciencia, por la que podían no sola­ los profetas. Luego parece que el don de
mente hablar, sino entender lo que los lenguas es más escelente que el don de
otros decían. P or el contrario, si todos profecía.
hubieran entendido su idioma, bien que 2.° A qu ello, por lo que somos ordena*
ellos no hablasen más que una sola len­ dos á D ios, parece ser más escelente
gua s este efecto hubiera tenido lugar por que aquello, por lo que lo somos á loa
la ciencia de los que les hubieran oido hombres. Mas por el don de lenguas el
hablar, ó bien de cierta ilusión, por hombre se ordena & D ios, y por la pro-
(1) Pueden consultarse sobre esto en U 3." P. la C, 7, a, 7. ttoropo más en el m isal de la O rden á e Predicadores ó Domi*
da.** y cc, ioy u. nicos, pera reemplazaría h o y p o r la tan conocida : Yeni, Sánete
(2 ) Que ya n o se usa según el rilo rom ano y com entaba : Spirüti»f et emitte etxtttuslucis lut« radium ,... en la qu e solo se
Sailcíí Splj'ffjfs flcfaíf gratiay t . atribuida por algunos á hace m ención general de loa siele dones (xacnm seplenarittm),
merlo rey de Francia por nom bre R oberto y conservad* algún
44 CUESTION CLXXVI. — ARTÍCULO II.

fecía á los hombres; pues se dice (i. Cor. celenteque el don de lenguas, considerado
14, 2) : el que habla una lengua no habla en sí. 2.® Porque el don de la profecía
ií hombres sino á Dios .....; mas el que pertenece al conocimiento de las cosas,
profetiza habla á los hombres para edi­ que es más noble que el de las voces, al
ficación. Luego parece que el don de qué pertenece el don de lenguas. 3.“ P or­
lenguas es más escelente que el don de que el don de profecía es m$s ú t il, y
profecía. esto lo prueba el Apóstol ( i Cor. 14) dé
3.° E l don de lenguas permanece habi­ tres modos : 1 porque la profecía es
tualmente en el que lo tiene y está en la más útil para edificación de la Iglesia, á
mano del hombre usar de él cuando qui­ la que nada aprovecha el que habla len­
siere ; por lo cual se dice (r Cor. 14 , 18), guas, si no se sigue la espresion de lo que
gracias doy á mi D ios, porque hablo en dice ; 2.° en cuanto al mismo que habla,
lengua de todos vosotros. Mas no es lo el que si recibiese el don de hablar di­
mismo respecto del don de la profecía, versas lenguas, pero sin entender lo que
según lo dicho (C . 171, a. 2). Luego pa­ espresase, lo cual pertenece al don de
rece que el don de lenguas es más esce­ profecía, sn espíritu no se edificaría; 3.°
lente que el don de profecía. en cuanto á los infieles, por causa de los
4.° L a interpretación de las palabras que parece haberse dado principalmente
parece contenerse bajo la profecía, por­ el don de lenguas, y que reputarían locos
que las Escrituras se esponen según el á los que hablasen lenguas ; como tam­
mismo espíritu con que han sido dadas, bién los judíos reputaron ébríos á los
Pero la interpretación de las palabras se Apóstoles, que las hablaban, seguu se
pone despues de los géneros de las len­ dice (A ct. 2). P or las profecías son con­
guas ( i Cor. 12). Luego parece que el vencidos los infieles, pues se les mani­
don de lenguas es más escelente que el fiestan las cosas recónditas de su co-
don de la profecía, sobre todo en cuanto razon.
á alguna parte ella. A l argumento 1.® diremos que, según
Por el contrario, dice el Apóstol ( i queda dicho (C. 1 7 4 ,a. 2 , al 1."), perte­
Cor. 14, ó ) : mayor es el que profetiza nece á la escelencia de la profecía el que
que el que habla lenguas. alguno sea iluminado, no solamente por la
Conclusión. E l don de profecía su­ luz inteligible, sino que también perciba
pera al de lenguas en los tres conceptos: la vísiou imaginaria; y de igual modo per­
1.° en sí mismo, 2.° en su objeto y 3.° tenece á la perfección de la operacion del
por razón de su respectiva utilidad. Espíritu Santo, que no solo llene la
Responderem os, que el don de profe­ mente de la luz profética y la fantasía
cía (1) escede al don de lenguas de tres con la visión imaginaria, como sucedía
modos : 1.° porque el don de lenguas se en el antiguo Testamento, sino también
refiere á la pronunciación de diferentes enseñe esteriormente el órgano de la pa­
palabras, que son signos de alguna тег- labra, para que profiera diversos signos
dad inteligible, cayos signos también son de locuciones, lo que se ha cumplido en
las mismas imágenes, que aparecen se­ el nuevo Testamento según aquello (i
gún la visión imaginaria; por lo cual San Cor. 14. 2 6 ) , cada uno de vosotros tiene
Agustín (sup. Gen. ad. Htt. 1, 12, c. 8 ) salmo, tiene doctrina, tiene revelación,
compara el don de lenguas á la visión tiene lengua, tiene apocalipsis, esto es,
imaginaria. Se ha dicho ántes (C . 173, reyelacion profética.
a* 2) que el don de profecía consiste en A l 2.“ que por el don de la profecía el
la iluminación misma de la mente, para hombre se ordena á Dios según el espí­
conocer la verdad inteligible : por consi­ ritu, lo que es más noble que ordenarse
guiente, así como la iluminación profé- á el según el lenguaje: y dícese que el
tica ea más escelente que la visión ima­ que habla una lengua no habla á los hom­
ginaria, según se ha demostrado (C . 174, bres, esto es, al entendimiento de ellos ó
a. 2) j así también la profecía es más es- á su utilidad, sino al entendimiento de
solo Dios y á ¡Su alabanza. Mas por la
(1) Aut» entendido sim plem ente d e l conocim ien to de c u a .
Issquíera cosas sobrenaturales, y no precisam ente por la pre-
profecía se ordena alguno á Dios y al
d im o n de lo futuro. prójimo: luego es un don más perfecto.
CUESTION CLXXVt. — ARTÍCULO II. 45

A l 3.° que la revelación profética se cultad de las cosas significadas, ya tam­


estiende al conocimiento de todas las co­ bién por causa de las mismas voces des­
sas sobrenaturales ; por lo cual de su conocidas, que se profieren, ya también
perfección proviene que el estado de im­ por las semejanzas empleadas, según
perfección de esta vida uo pueda ser te­ aquello (Dan. 5, Í 6 ), dí de tí que puedes
nida perfectamente á la manera de hábi­ interpretar las cosas oscuras y desatar
to, sino imperfectamente á modo de cierta las intrincadas. Luego la interpretación
pasión. Mas el don de lenguas se estiende de las palabras es más importante que el
á cierto conocimiento particular, esto es, don de lenguas, como se ve por lo que
de las palabras humanas ; y por eso no dice el Apóstol ( i Cor. 14, 5 ), mayor
repugna á. la imperfección de esta vida el es el que profetiza que el que habla len­
poseerlo perfectamente y de un modo ha­ guas-, á no ser que también interprete.
bitual. Pospónese la interpretación de los pasa­
A l 4.° que la interpretación de las pa­ jes oscuros, al don de lenguas, porque
labras puede reducirse al don de profe­ también la interpretación de las palabras
cía, en cuanto la meute es iluminada se estiende á la esplicacion de los diver­
para entender y esponer todas las pa­ sos géneros de lenguajes.
labras, que son oscuras, ya por la difi­

C U E S T IO N C L X X Y II.

Gracia gratis-data que consiste en la palabra d).

Hemos de considerar la gracia gratis-data que consiste en la palabra, de la que dice el Apóstol
i i Cor, 13, 8| , d otro es dada p or el E spirita Santo p alabra de sabiduría , á o tro palabra da cien-
ría. en los dos artículos s ig u ie n te s 1,” Alguna gracia gratis-data consiete en la palabra? 3.” A quié­
nes compete esta gracia?

A r t i c u l o 1 . — í h i ; a ig u iu g ra d a p « - reino de Dios ; pero el Apóstol dice ( i


(lü'dalg, que consista en la p a la b ra '{ Cor. 4 , 2 0 ), el reino de Dios no está en
palabra sitio en virtud. Luego ninguna
1.° Parece que no hay gracia alguna gracia gratis-data consiste en la pa­
gratis-data, que consista en la palabra: labra.
porque la gracia es dada para lo que es­ 3 .“ Ninguna gracia es dada según los
cede la facultad de la naturaleza; y se­ méritos; porqu e,si es por las obras, ya
gún la razón natural fue inventado el no es gracia , como se dice (Rom , 11, 6 );
arte de la retórica, por el que alguno pero el don de la palabra es dado á al­
puede hablar, de modo que enseñe, de­ guno según sus méritos, pues San Gre­
leite y mueva, como dice Sau Agustín gorio (M oral.!. 11, c. 9) esponiendo aque­
(D e doctr. clirist. 1. 4 , c. 1 2 ), lo cual llo (P s. 118, 4 3 ) , no quites de mi boca
pertenece al don de la palabra. Luego la palabra de verdad, dice que « palabra
parece que la gracia de la palabra no es » de verdad es la que Dios omnipotente
gracia gratuitamente dada. » otorga á los que obran y la quita á los
2.° Toda gracia ( 2 ) pertenece al » que no la practican », Luego parece

f l) Tat es el llamado com unm ente en los catecism os Don de (2) La santificante directa y principalm ente ; ¿ iudirec La­
sabiduría y el Don d e c ie n cia , segú n aquello de San Pablo m ente la gratis-data , ¡n>r cuanto se con cede para tatalva*
i t Cor, 12) : termo mpwitiaí cf « m w per Spirilnm cion de o lrtó ■
Sanctum,
46 CUESTION CLXXVI1. — ARTÍCULO I.

que el don de la palabra no es gracia usa de la lengua del hombre como de


r/ratis-data. cierto instrumento; pero él es quien per­
4.° A sí como es necesario que el hom­ fecciona la operacion interiormente. Por
bre esprese por la palabra las cosas, que lo cual dice San Gregorio (hom. 30 in
pertenecen al don de sabiduría 6 de cien­ Evang. Pentecostes; y Moral 1.29,c. 13 ):
cia ; así también las que pertenecen á la » si el Espíritu Santo no llena los co-
virtud de la fe. L u ego, si se ponen la pa­ » razones de los oyentes, en vano re-
labra de sabiduría y la de ciencia como » suena en los oidos corporales la voz de
gracia gratis-data, por igual razón de­ » los que enseñan ».
bería contarse entra las gracias gratis­ A l argumento 1.° diremos que, así
datas la palabra de la fe. como Dios obra algunas veces milagro­
Por el contrario, léese (E ccli. 6 , 5), samente de un modo más escelente lo que
la lengua de buena gracia ( eucharis) en la naturaleza puede obrar; así también
el hombre bueno abundará ( 1 ) ; mas la el Espíritu Sauto obra más escelente-
bondad del hombre proviene de la gra­ mente por la gracia de la palabra lo que
cia : luego también lo agradable de su el arte puede producir de un modo más
palabra. inferior.
Conclusión. E l Espíritu Santo provee A l 2.° que el Apóstol habla allí de la
también á los miembros de la Iglesia del palabra, que se apoya en la elocuencia
don de la palabra , para instruir el en­ humana, sin la virtud del Espíritu San­
tendimiento, escitar el afecto é infundir to; por lo cual dice áutes : examinaré, no
el amor á 'lo espresado por ella; ademas las palabras de los que así andan hincha­
del don de lenguas, para hacerse enten­ dos, sino la virtud, y de sí mismo había
der de todos. dicho ( c. 2, 4 ): M i conversación y mi
Responderémos, que las gracias gratis­ predicación no fu é en palabt'as persuasi­
datas son otorgadas para utilidad de otros, vas de humano saber, sino en demostra­
como se ha dicho (1.a 2,®C. 111, a 1 y 4). ción de espíritu y de virtud.
Mas el conocimiento, que alguno recibe A l 3 .° que, como queda dicho, la gra­
de D ios , no puede convertirse en utilidad cia de la palabra es dada á alguno para
de otro, sino mediante la palabra; y, utilidad de otros : por lo que á veces es
como el Espíritu Santo no falta en cosa retirada por culpa del oyente y otras por
alguna perteneciente á la utilidad de la la del mismo que habla. Mas las obras
Iglesia, también provee á los miembros buenas del uno y del otro no merecen di­
de ella en la palabra, dándoles, no sola­ rectamente esta gracia; y solo quitan los
mente la facultad de hablar de modo que obstáculos á la misma ; porque también
sean comprendidos por diversos indivi­ se sustrae la gracia santificante por cau­
duos, lo cual pertenece al don de lenguas, sa de la culpa; y sin embargo no la me­
sino también para que hablen eficazmente, rece alguno por las buenas obras por las
¡o cual pertenece al don de la palabra; y que se quita únicamente el impedimento
estoparatresfines : 1 °para instruir el á la misma.
entendimiento, lo que se hace cuando ha­ A l 4.° que, según se ha dicho, la gra­
bla uno enseñando; 2,° para mover el cia de la palabra se ordena á la utilidad
afecto, esto es, á fin de que oiga con de otros; y el que alguno comunique u
buena voluntad la palabra de D ios, lo otros su f e , se verifica por la palabra de
cual se realiza cuando alguno habla de­ ciencia ó de sabiduría, por lo cual dice
leitando á sus oyentes, y no debe bus­ San Agustín (de Trin. 1. 14, c. 1) que
carlo alguno en su propio favor, sino «saber el modo de infundir la fe en los
para atraer á los hombres á oir la pala­ »piadosos y defenderla contra los impíos
bra de D io s ; y 3.° para hacer amar lo »es lo que parece llamar ciencia el Após-
que las palabras dignifican, é inducir á »tol.» A sí pues no fué necesario que
quererlo practicar, lo cual se hace cuando consignara la palabra de la fe , sino que
hablando se conmueve al oyente. Para basta mencionar la palabra de ciencia y
producir este efecto el Espíritu Santo, de sabiduría.

f l ) La V u lg a la dice en presente ¿?6rnidiU.


CUESTION Cl.XXVI I . — ARTÍCULO If. -H

ArTÍCVLO TT. — Í.l.a Si.'H'ia de la pn- uso de la palabra de dos maneras; 1.a en
liilir n «Ic « a h iilu r iii y lie c ic n c lu jic r lc u c c c particular, conversando familiarmente
llllllllU'II II lllfi IlluiíW'S'í (I con una sola persona ó con pocos indi­
viduos, y en cuanto á esto, la gracia de
1.° Parece que la gracia de la pala­ la palabra puede competer á las mujeres;
bra de sabiduría y ele ciencia pertenece *2.'1 públicamente dirigiéndose ú toda la
también á las mujeres : porque á esta Iglesia, y esto no se concede á las muje­
gracia pertenece la enseñanza según lo res , 1.° y principalmente ¡t causa de la
dicho (a. 1); y el ensenar compete a la condicion de su sexo femenil, que debe
mujer, pues se dice (Prov. 1, .'i·: f u > estar sometido al varón, como se ve (Gen,
unigénito delante tic mi madre y me en­ 3 ), y el enseñar y persuadir pública­
señaba. Luego esta gracia compete á las mente en la Iglesia no pertenece á los
mujeres. súbditos sino á los prelados: lo cual sin
•J.0 Mayor es la gracia de la profecía embargo pueden hacer los subditos varo­
que la de la palabra, como es mayor la nes por eoraisíon, porque no tienen tal
contemplación de la verdad, que su anun­ .sujeeiou por su sexo natural como las
ciación. Mas la profecía se concede á las mujeres, sino que esta sumisión proviene
mujeres, como se lee (, Indio: 4) de D6- de causa accidental; 2.° para que no sean
bora, y (TV líeg. 22) de Oída profetisa incitados á lo inhonesto los ánimos de los
mujer de Sellnm, y ( A ct. 21} de las cua­ hombres, pues se dice (E ccli. 9, 11), su
tro hijas de F e lip e : y también dice el trato enciende como fu ego ; 3.° porque
Apóstol (i Cor 11, ó ), toda mujer que comunmente las mujeres no son perfectas,
ora, ó profetiza.... etc. Luego parece que en la sabiduría, de modo que pueda en­
mucho más compete á la mujer el don de comendárselas convenientemente la ense-
la palabra. ñanza pública.
3." Di eos a (j Petr. 4, 10), cada uno A l argumente 1.° diremos, que aquella
según la gracia que recibió comuniq tiela. autoridad habla de la enseñanza priva­
á los otros como buenos dispensadores·, da, por la que el padre instruye al hijo.
y así puesto que algunas mujeres reciben A l 2 .° que la gracia de la profecía se
la gracia de la sabiduría y de la ciencia, considera según la mente iluminada por
r¡ue no pueden administrarla ¡i otros sino Dios ; de cuya parte no hay en los hom­
por la gracia de la palabra; síguese que bres diferencia de sexo, según aquello
esta gracia compete á las mujeres. (Coloss. 3, 10), vistiéndoos del hombre
Por el contrario, dice el Apóstol (i nuevo , que se renueva conforme á la ima­
Cor. 14, 34); las mujeres callen en las gen de aquel que lo creo, donde no hay
Iglesias ( ) ; y (i Tim. 2, 12); no per­ macho ni hembra. Pero la gracia de la
mito ó. la mujer que enseñe. Mas esto palabra pertenece á la instrucciou de los
pertenece principalmente á la gracia de hombres, entre los cuales se halla dife­
la palabra. Luego esta no compete á las rencia de sexo. Luego no hay paridad
mujeres. entre lo uno y lo otro.
Conclusión. Puede competer á las mu­ A l 3.° que algunos administrau de di­
jeres el don de la palabra [4] para su ferente manera la gracia recibida de Dios
uso privado ó familiar ; no empero [*2] según la diversidad de su respectiva con­
para su ejercicio publico enseñando á dicion. Por consiguiente las mujeres, si
los fieles de uno y otro sexo en toda la tienen la gracia de la sabiduría de la
Iglesia, ciencia, pueden comunicarla según la en­
Rosponderémos, que se puede hacer señanza privada, mas no públicamente.

¡1) L o s c iu 'u itie io s y n!.:os s e t U i i u s litínKlctij. la p a la b ra fli vuj ;l ji iljUi H. ú jm v a d a m u n lc - lo m a l es m a n i-


•Ir la m im i« s c n lm n rtul p r o íc s la n l h iu o recrm nm ni y a d j u d i­ Íi<iütamcnU‘ e o iU r a iio á la Itírm in a u le d o c lr in a d e S. P ab lo
can ;i las m u je re s hiriteliiH am titile y la m ism u «jiic á lo s h o m - tle la I g le s ia ca t ó lic a .
ki’üíí. sean d óiig ru s 6 l e g o s , e l fl-eioflio ü e p r e d ic a r y en se n a r
C U E S T IO N C L X X V III.

Gracia de los milagros.

1,® Hay alguna gracia gratis-data de hacer milagros,*—a.“ A quiénes conviene/

A r t í c u l o I , — Hay a lgu n a g ra cia g i·*· salud tiene lugar por virtud divina. Lue­
(■••data para h a cer m ilagros? g o no debe distinguirse la gracia de las
curaciones de la operacion de virtudes,
1.® Parece que 110 se ordena gracia 5.° L a operacion de los milagros es
alguna gratis-data á hacer milagros: por­ efecto de la fe y del que los hace según
que toda gracia pone algo en aquel, á aquello (l Cor. 13, 2 ), si tuviese toda la
quien es dada; y la operacion de los mi­ f e , de manera que traspasase los montes;
lagros nada pone en el alma del hombre, y también de los otros, en cuyo beneficio
á quien se d a , puesto que también al se operan los milagros; por lo cual se
contacto de un cuerpo muerto se hacen dice (Matth. 13, 58) : y no hizo allí mu­
milagros, como se lee ( i v R eg. 13, 21) chos milagros á causa de la incredulidad
que unos echaron el cadáver en el sepul­ de ellos.
cro de Elíseo, y luego que aquel tocó los Si pues se considera la fe gracia gra­
huesos de Eliséo, resucitó el hombre y le­ tis-data, es supérfiuo distinguir ademas
vantóse sobre sus pies. Luego el obrar otra gracia gratis-data que consiste en la
milagros no pertenece á la gracia gratis­ operacion de prodigios.
data. Por el contrario, San Pablo enume­
2.° Las gracias gratuitamente dadas rando las gracias gratuitamente dadas
provienen del Espíritu Santo, según se d ic e : ( 1 . Cor. 12, 9): á otro es dada gra­
dice ( i Cor. 12, 4 ), hay repartimiento de cia de sanidades, á otro la, operacion de
gracias, mas uno mismo es el Espíritu; virtudes.
y la operacion de los milagros se hace Conclusion. La operacion de milagros
también por el espíritu inmundo, según en confirmación de la palabra y la dor.-
aquello (M atth. 24, 24), se levantarán trinaes una verdadera gracia gratis-data,
falsos Cristos y falsos profetas, y harán Responderemos, que según lo dicho
grandes señales y prodigios. Luego pare­ (C . 177, a 1) el Espíritu Santo provee
ce que la operacion de los milagros no suficientemente á la Iglesia en las cosas,
pertenece á la gracia gratis-data. que son útiles para la salvación, á lo que
3.° L os milagros se distinguen por se­ se ordenan las gracias gratis-datas (2 ):
ñales y prodigios ó portentos, y por vir­ m as, como es preciso que el conocimiento
tudes (1). Es pues inconveniente que la que alguno recibe de Dios se transmita íí
operacion de las virtudes sea considerada otros por el don de lenguas y por la gra­
como una gracia gratis-data más bien cia de la palabra; así es necesario que la
que la operación de los prodigios ó se­ palabra pronunciada sea confirbaada para
ñales. hacerse creíble: y esto se hace por 1»
4.° L a restauración milagrosa de la operacion de los milagros, según aquello

(1) E h teod icn dosc bim em bre e s la clasificación en señales {ó o p e ra cio u , cuales yon los taum aturgos y runchos Santo*
prodigios y portentos, es d e c ir, m ilagros señalados y asom* áun sus reliquias c im á g e n e s, com o bien claram ente se r»· ·
I)rosos) y virtudes t ó sean , pruebas (Te la v irtu d ó poder de prme en la solution (al 11.°) !
Dios , qu e obra, los m ilagros por sí ó por ín&lrumentos de su (2) V . lo dicho en lu C. l i t , a- I, de ¡a P. I .'* í . *
CUESTION CLXXV1II. — ARTÍCULO I, -19

(Maro. ult. 2 0 ), confirmando su doctrina pió poder (Jos. 10, 12), sol, detente so­
con los milagros que la acompañaban. Y bre Gabaon, añádese despues : no hubo
esto con razón, pues es natural al hom­ antes ni despues dia tan largo, obede­
bre el que aprenda la verdad inteligible ciendo á la d o s de u n hombre.
por efectos sensibles, — D e consiguiente, A l 2.° que habla allí el Señor de los
así como el hombre guiado por la razón milagros que han de realizarse en tiempo
uatural puede llegar á algún conocimiento del Antecristo; délos que dice el Apostol
de Dios por los efectos naturales ; así por (íí, Thess. 2 , 9) que la venida del Ante­
algunos sobrenaturales efectos, que se cristo será según operacion de Satanás en
dicen milagros, es inducido al conoci­ toda potencia, y en señales y en prodi­
miento sobrenatural de las cosas que gios mentirosos; y como espresa San
debe creer. Y por esto la operacion de Agustín ( D e civ. D ei, 1. 2 0 , c. 19),
milagros pertenece á la gracia gratis­ « suele ser ambigno si se llamaron signos
data (1 ). » y prodigios mendaces porque ha de eu-
A l argumento 1.° diremos que, así co­ j> gañar los sentidos mortales por medio
mo la profecía se estiende íí todo cuanto » de imágenes, de modo que parezca ha-
puede ser conocido sobrenaturalmente; n cer lo que no hace ó porque aquellos
así la operacion de las virtudes se cs- » aunque serán verdaderos prodigios,
tiende á todo lo que puede hacerse so- » conducirán á la mentira á los que los
brenatuvalmente, cuya causa es la divina » crean » . L e dicen empero verdaderos,
omnipotencia, que que no puede ser co­ porque las mismas cosas serán verdades
municada á criatura alguna. Y por esto como los magos de Faraón hicieron ver­
es imposible que el principio de obrar mi­ daderas ranas y verdaderas serpientes;
lagros sea alguna cualidad inmanente en mas no tendrán el verdadero carácter de
el alma. Sin embargo puede suceder que, m ilagros, pues se harán por virtud de
así como la mente del profeta es movida causas naturales, como se ha dicho (P .
por inspiración divina, para conocer so­ 1.“ C. 114, a 4). Pero la operacion de los
brenaturalmente algo; así también la milagros, que se atribuye á la gracia
mente del que hace milagros sea movida gratis-data, se hace por virtud divina
á hacer algo á lo que sigue el efecto del para utilidad de los hombres.
milagro, que Dios hace por su propia A l 3.° que en los milagros pueden con­
virtud: lo cual tiene lugar á veces pre­ siderarse dos cosas: 1.° lo que se hace,
cediendo la oración , como cuando San que es algo que escede la facultad de la
Pedro resucitó á Tabita, según consta naturaleza, y según esto los milagros se
(A ct. 9 ); y otras también sin preceder la llaman virtudes; y 2.° aquello, por lo
oracion, sino según la acción de D ios, que se hacen los milagros, esto es, para
que obra á voluntad del hombre, como la manifestación de algo sobrenatural; y
San Pedro reconviniendo á Ananías y en tal concepto se llaman comunmente
Safira los entregó (2 ) á la muerte, se­ signos; y por su excelencia se dicen por­
gún consta (A c t. 5). Por lo cual dice tentos 6 prodigios ¡ como mostrando algo
San Gregorio (D ialog. 1. 2 , c. 30) que de lejos (3).
« los santos hacen milagros por su poder A l 4.° que la gracia de las curaciones
» y otras por medio de la súplica » . D e se menciona aparte, porque por ella se
uno y otro modo es Dios el que obra confiere al hombre algún beneficio, es de­
principalmente, usando instrumentalmen­ cir, el de la salud corporal, ademas del
te ya del movimiento interior del hombre, común, que se manifiesta en todos los mi­
ya de su palabra, ya también de algún lagros, para que todos los hombres sean
acto esterior ó igualmente de algún con­ dirigidos al conocimiento.
tacto corporal de un cuerpo aun muerto. A l 5.° que la operacion de los milagros
Así, habiendo Josué dicho como por pro- se atribuye á la fe por dos razones : 1.°

U ) E u nojiiíoj E u statio y V ígilanuio decían ciuo » lo s mila— p rocu rá n d ola él mismo*


v gros de los Sanios eran ilusorias im posturas d e los d e m o - (¡t) Portento según San Isidoro tEtgm. I. 2) di>nota oslen·
< níos " ; y los pobres de l.yoti q u e » n o h a b ía en la Iglesia uí sion de tojos , y prodigio predicción ó verídica enunciación
* un solo verdadero m ilagro ». previa.
{ i} A n u n ciá n d o sela (o b serv a S i l v i o ) , 110 im p idién dosela ó
50 CUESTION CLXXVUI. — ARTÍCULOS 1 Y II.

porque se ordena á su confirmación, y 1. 15, c. 18). Luego parece que también


2.° porque procede de la omnipotencia de los malos pueden hacer milagros.
Dios, sobre la que so funda la fe. Y sin Conclusión. Pueden operarse milagros
embargo, así como ademas de la gracia en confirmación de las verdades de f e [1]
de la fe es necesaria la de la palabra para por los malos y'aun por los demonios yme-
instrucción de la fe ; así también es nece­ diante la virtud divina; mas no [2 ] en
saria la operacion de los milagros para prueba, de santidad, de alguno, sino por
confirmación de la fe. los mismos Santos, vivos ó ya difuntos,
ó también [3 ] á su invocación por otros,
A r t í c u l o II . — ion muios pueden aunque sean pecadores.
hacer milagro#? (1) Responderém os, que de los milagros
algunos son no verdaderos, sino hechos
1.° Parece que los malos no pueden fantásticos, por los que es alucinado el
hacer m ilagros: porque estos se impetran. hombre de modo que le parezca lo que no
por medio de la oracion, como se ha di­ e s ; y otros son verdaderos hechos, pero
cho (a. 1, al 1.°); y la oracion del peca­ no tienen verdaderamente el carácter de
dor no es digna de ser oida, según aquello milagros y son realizados por virtud de
(Joan. 9, 31 ), sabemos que Dios no oye algunas causas naturales ; y estos dos
á los pecadores, y (Prov. 28, 9) se dice, pueden ser hechos por los demonios, como
quien desoía sus orejas, por no oir la ley, se ha dicho (a. 1, al 2.n). — Pero los ver­
su oracion será execrable. Luego parece daderos milagros no pueden ser operados
que los malos no pueden hacer milagros. sino por virtud divina , pues Dios los
2.° L os milagros se atribuyen á la fe obra para utilidad de los hombres, y esto
según aquello. (M atth. 17, 19); si tu­ d e d os m odos: 1.° en confirmación de la
vierais f e cuanto un (/rano de mostaza, verdad anunciada; 2.apara demostración
diréis á este monte, pásate de aquí allá, de la santidad de alguno, la cual Dios
y se pasará. Mas la f e sin las obras es quiere proponer á los hombres como ejem­
muerta, como se dice (Jac. 2, 2 0); y así plo de virtud. D el primer modo los mila­
no parece que tenga operacion propia. gros pueden realizarse por cualquiera,
Luego parece que los malos, que no son que predique la verdadera fe é invoca el
ejecutores de obras buenas, no pueden nombre de Cristo, lo cual también se
hacer milagros. hace á veces por los malos; y según este
3.° L o s milagros, son ciertos testimo­ modo aun los malos pueden hacer mila­
nios divinos segtm aquello (H ebr. 2, 4) : gros; por lo cual sobre aquello (Matth. 7)
confirmándola Dios con señales y mara­ ¿acaso no profetizamos en tu nombre:·1
villas y varias virtudes: por lo cual tam­ dice San Jerónimo : a:profetizar ó lia-
bién en la Iglesia algunos son canonizados )> cer milagros y lanzar demonios á vc-
por testimonio de sus milagros. Pero Dios » ces no es del mérito del que obra,
no puede ser te&tigo de falsedad. Luego » sino que hace esto por invocación
parece que los hombres malos no pueden » del nombre de Cristo, para que los
hacer milagros. » hombres honren á Dios, á cuya in­
4.° L os buenos están más unidos á vocación se hacen tan grandes mila­
Dios que los m alos; y sin embargo no gros. — D el segundo modo no se ha­
todos los buenos haceu milagros : luego cen jnila.gros sino por los Santos : y en
mucho menos los hacen los malos. demostración de cuya santidad se hacen
P or el contrario, D ice el Apóstol (i. milagros ya en vida de ellos, ya despues
Cor. 13, 2) : Si tuviese toda la f e de ma­ de su muerte, bien por ellos 6 bien por
nera que transporte los montes, y no tu­ otros : pues se dice (A c t. 19, 11 y 12)
viere caridad nada soy. Pero todo el que que Dios hacía virtudes por manos de
no tiene caridad es malo, porque a solo Pablo, y aun se aplicaban los sudarios
»este don del Espíritu santo separa á los de su cuerpo á los enfermos y los dejaban
»hijos del reino» de los hijos de perdi­ las enfermedades. A sí también pues nada
ción, como dice San Agustín (D e Trin. impedh'ía que se hiciesen milagros por al-
(t ) Según lo espuesto cu 1a P. l . fl C. J lfl, a. 1, y C< 114, lagros, V . allí las notas S (le 1* página S70, 4 de la $ 7 1 ,'] y
a. 1, solo|ior vii'lu d divina pueden realizarse verdaderos m i- do la S'Ki, y 2 y =1 do la 85)7, en el tom o l.®
CUESTION C L X X V Ilt. — ARTÍCULO II. 51

¡/un pecador á invocación de algún santo, testimonios verdaderos de aquello, para


cuyos milagros empero no se dicen he­ los que se aducen : por lo que los ma­
chos por él, sino por aquel cuya demos­ l o , que predican una falsa doctrina, ja ­
tración de santidad se pretende en su ope­ más hacen verdaderos milagros en con­
ración. firmación de su enseñanza ; aunque á
A l argumento 1.° diremos, que según veces puedan hacerlos en pro del nom­
lo expuesto (C. 83, a. 16) al tratarse de bre de Cristo que invocan, y en vir­
la oracion, la oraciou impetratoria no se tud de los sacramentos que administran.
funda en el mérito, sino en la divina mi­ M as por aquellos que predican la ver­
sericordia, que se extiende aun á los ma­ dadera doctrina se hacen á veces ver­
los , y por esto á veces es escuchada por daderos milagros para confirmación de
Dios la oraciou de los pecadores. H é ella, mas no para testimonio de santi­
aquíporque dice San Agustín (Sup. Joan, dad (1) : por lo cual dice San Agustín
trat. 44) que « e l ciego dijo aquella frase, (Q q. 1. 83, p. 7 9 ) : « lo s magos hacen
» cuando aún no habia sido ungido, es » milagros de un m odo, de otro los bue-
d decir, cuando no perfectalnente ilumi- » nos cristianos y de otro loa malos : los
tí nado, porque Dios oye á los pecadores.3 » magos por particulares pactos con los
Mas lo que se dice que la oraciou del que » demonios, los buenos cristianos por la
no oye la ley es execrable, debe enten­ » pública justicia y los malos por señales
derse por parte del mérito del pecador. » de la pública justicia».
Sin embargo á veces impetra por la mi­ A l 4.° que, como dice San Agustín
sericordia de Dios ya para la salud del (Qq. 1. 83, ib id ),.«n o s previeue Dios,
que ora, como fue oido el publicano, se­ j> para que entendamos que también los
gún se dice (L u c. 18), ya también por la j> hombres malvados pueden hacer ciertos
salud de otros y gloria de Dios. » milagros cuales no pueden hacer los
A l 2.° que se dice muerta la fe sin las » santos;» y , según despues añade (idid),
obras en cuanto al mismo creyente, que « por eso no se atribuyen estos á todos
por ella no vive de la vida de la gracia; 3> los santos, para que los débiles no
mas nada impide que la cosa viva obre caígan en el error más pernicioso, pen-
por medio de un instrumento muerto, n sando que en estos hechos hay dones
como el hombre obra por medio de un » más elevados que en las obras de jus-
báculo : y de este modo obra Dios ins­ » ticia con las que se alcanza la vida
trumentalmente por la fe del hombre » eterna.
pecador.
A l 3.“ que los milagros son siempre ( I , V, en el lom o i ·0 la ñ ola 2 «le su p ágín* $97*
C U E S T IO N C L X X IX .

División de la vida en activa y contemplativa

Acerca de esta materia se ofrecen cuatro consideraciones : 1.a división de la vida en activa y con ­
templativa; S.* la vida contemplativa; la vida activa; 'i.·1 com paración de la vida activa con la
contemplativa.
Sobre la 1.a estudiaremos : 1.” Se divide convenientemente la vida en activa y contemplativa? ~
2." Es suficiente esta división?

A lí'fíC U L O I . — Se divide conveniente­ reposo, segim aquello (Sap. 8, 16), en­


mente In vida en nctivn y contemplativa? trando en mi casa, con ella tendré des­
canso, L u eg o parece que la vida no se
1.° Parece que la vida no se divide divide convenientemente en activa y con­
convenientemente en activa y contem­ templativa.
plativa : porque el alma es el principio Por el contrario, dice San Gregorio
de la vida por su esencia, pues dice A ris­ (sup. .Ezech. hom. 1 4 ); « dos son las ví-
tóteles (D e anim a,!. 2 , t . 37} que «vivir x>das, en las que Dios omnipotente nos
» para los vivientes es existir»; y el prin­ a instruye por su palabra sagrada, á sa-
cipio de la acción y de la contemplación » ber, la vida activa y la contemplativa ».
es el alma por medio de sus potencias. Conclusión. Divídese convenientemen­
Luego parece que la vida no se divide te la vida del hombre en activa y contem­
convenientemente en activa y contem­ plativa.
plativa. Besponderémos, que se llaman pro­
2.°' Inconvenientemente se divide lo piamente vivientes aquellos seres, que se
anterior por las diferencias de lo poste­ mueven ú obran por sí mismos; y con­
rior; y lo activo y contemplativo ó lo es­ viene principalmente á alguno por sí mis­
peculativo y práctico son diferencias del m o, lo que le es propio y á lo que sobre
entendimiento, como consta (D e anima, todo se inclina : por cuya razón se mani­
1. 3 , t. 46 y 49). Es así que vivir es antes fiesta que cada ser viviente vive por la
que entender; porque la vida se halla operacion que le es más propia, á la que
primero en los seres vivientes según el se inclina más principalmente; como la
alma vegetativa, como se ve por el F iló­ vida de las plantas se dice consistir en
sofo (D e anima, 1. 2 , t. 34 y 59). Luego que se nutren y engendran (2 ); la de los
inconvenientemente se divide la vida en animales en que sienten y se mueven, y
activa y contemplativa. la de los hombres en que entienden y
3.® E l nombre de vida importa el mo­ obran según la razón (3). D e consiguien­
vimiento, según consta por San Dionisio te también en los hombres la vida de cada
(D e dív. nom. c. 4 , P . 1.a, lect. 7 y 8 ); individuo parece ser aquello, en que más
y la contemplación consiste más en el se deleita y á lo que se aplica más, y en

{ 1 } A la esposícion de tas d iversas gracias sigue an ticipa ción , c o n q u e y a «1 D octor A n g é lic o insinúa harto cla ­
m u y oportunam ente la d e las o p e r a c i o n e s ríe los diversos ram ente la tan celebrada distin ción gradu a l dul naturalista
m iem bros de la Iglesia* sueco L io n é o acerca de los caracteres de los d iversos rcíuus
(2J E n algunas ediciaues (in c lu s a la áu re a } se Ice generan· de la naturaleza ‘ lapiden crexcunt, vegvtabilia crescuni et viitttni,
tur ( son e n g e n d ra d o s ). animalia crescunt, vivunt et w nfittn l; homínes autem crescuuf,
(¡i) S eg ú n la d iv isión oportunam ente m encionada (P. 1," vivunt} íc/Uiunl, mliocinautnr ct invenittnt fttqne iuvvnfn cu-
C. T D , ü . I I ) del en ten dim ien to h m iu in o e n especu lativo ó itodiunt-
¿ontem píativfl y práctico 6 a ctiv o , flotem os aqu í de paso la
CUESTION C L X X IX .— ARTÍCULOS I Y II. 53

lo que principalmente quiere vivir cada templación; activo, que pertenece á la


cual con el amigo, según se dice (Ethic. vida activa, y agrega un tercero com­
1. 9, c. 4 , 9 y 12). A s í, puesto que algu­ puesto de ambos. L uego parece que se
nos hombres se dedican principalmente á divide insuficientemente la vida en activa
la contemplación de la verdad, y otros y contemplativa.
más especialmente á los actos esteriores, 3.° L a vida del hombre se diversifica,
de ahí resulta que la vida del hambre se según que los hombres se aplican á accio­
divide convenientemente en activa y con­ nes diversas; y en la vida del hombre
templativa, hay más que dos clases de ocupaciones:
A l argumento 1.° diremos, que la forma luego parece que esta debe dividirse en
propia de cada cosa , que produce su más miembros que en activa y contem­
mismo ser eu a cto , es el principio de su plativa.
operacion propia; y por lo tanto se dice P o r el contrario, estas dos vidas son
que vivir es el ser de los vivientes, pues figuradas por las dos esposas de Jacob,
los seres vivientes por tener el ser por su la activa por L ia y la contemplativa por
forma, obran de tal modo. R aqu el; y por las dos mujeres que dieron
A l 2.° que la vida tomada umversal­ hospitalidad al Señor, la contemplativa
mente no se divide en activa y contem­ por M aría, y la activa por M arta, como
plativa ; sino la vida del hombre que dice San Gregorio (Moral. 1. 6 , c. 18, y
toma la especie de que tiene entendi­ hom. 14 in lü^ech) (2 ): y no sería con­
miento ; y así la misma es la división del veniente esta significación si existieran
entendimiento y la de la vida humana. más que dos vidas. Luego se divide sufi­
A l 3.° que la contemplación tiene el cientemente la vida en activa y contem­
reposo de los movimientos estertores: con plativa.
todo el hecho mismo de contemplar es Conclusión. E s suficiente la antedicha
cierto movimiento del entendimiento, se­ división.
gún que cualquiera operacion se llama Eesponderém os, que como se ha cücho
movimiento, como dice el Filósofo (D e (a. 1, al 2 . ° ) , se da esta división sobre la
anima, 1 .3 , t. 28) que asentir y enten- vida humana, que por cierto se considera
» der son ciertos movimientos » , enten­ según el entendimiento; y el entendi­
diéndose por movimiento el acto de lo miento se divide en activo y contempla­
perfecto. D e este mismo modo San D io­ tivo, porque el fin del conocimiento inte­
nisio (D e div. nom. c; 4 , P . 1.a, lect. 7) lectivo ó es el conocimiento mismo de la
distingue tres movimientos del alma con­ verdad, que pertenece al entendimiento
templativa, á saber, el recto, circular y contemplativo, ó es alguna acción este-
oblicuo (1), rior, que pertenece al entendimiento prác­
tico ó activo; y por eso la vida se divide
A r t í c u l o I I . — >*e <iu*utc sniicicnio· también suficientemente en activa y con­
monte t u vi d o e n u c H v a y rantemplntlva? templativa.
A l argumento 1.° diremos, que la vida
1.“ Parece que la vida no se divide su­ voluptuosa coloca su fin en la delectación
ficientemente en activa y contemplativa: corporal, que nos es común con los bru­
porque dice el Filósofo (Etliic. 1. 1, c. 3 tos : por cuya razón, como dice eu el
ó 5) que « tres son las vidas más escelen- mismo lugar el Filósofo es una vida bes­
» tes, á saber, la voluptuosa, la civil, que tial ; y hé aquí porqué no está compren­
»parece ser la misma que la activa, y la dida bajo la presente división, según que
»contem plativa». Luego parece que se la vida humana se divide en activa y con­
divide insuficientemente la vida en activa templativa (3).
y contemplativa. A l 2.° que los medios se forman con los
2.° San Agustín (D e civit. D ei, 1. 19, estremos, y por lo tanto se contienen en
c. 2 y 19) distingue tres géneros de vida, ellos virtualmente, como lo templado en
á saber, ocioso, que pertenece á la con­ lo caliente y lo frió y lo pálido en lo

(1) Cuya csplic& cion puede ve rse en el a. ti d é l a C. l$*h d o manos espreskvas de la operacion.
(5) Dotul ti se hano notar f|ue los anim ales sim bólicos es la* (3.) Considerado el hom bre precisam ente com o d otad o cte
ban [u'üvlstOB da ala« sign ificativas de la conteinjilacian t y ra z o «.
54 CUESTION C L X X fX .— ARTÍCULO II.

blanco y negro : igualmente pues bajo lo razón, pertenecen á la vida activa, que
activo y lo contemplativo se comprende por medio de acciones ordenadas provee
lo que está compuesto de uno y otro. Sin á la necesidad de la vida presente; pero,
embargo como en una mezcla predomina si sirven á cualquiera concupiscencia, per­
alguno de los simples, así también eu el tenecen á la vida voluptuosa, que no se
género medio de la vida resalta unas ve­ contiene bajo la vida activa. Mas los
ces lo contemplativo y otras lo activo. esfuerzos humanos, que se ordenan á la
A l 3.° que todas las aplicaciones de las consideración de la verdad, pertenecen ú,
acciones humanas, si se ordenan á la ne­ la vida contemplativa.
cesidad de la vida presente según la recta

C U E S T IO N CLXXX.

Vida contemplativa.

í,° La vida contemplativa pertenece solamente al entendimiento, 6 consiste también en el a fecto?-


a.° Las virtudes morales pertenecen A la vida contemplativa? —a.u La. vida contemplativa consiste
solamente.en un acto, ú en m uchos? —4.“ Pertenece £t la vida contemplativa la consideración de una
virtud cu alqu iera?—5.“ La vida contemplativa del hombre podrá elevarse en este estado hasta la
visión de.Dios? — 6 .“ Movimientos de la contemplación que asigna San Dionisio (De div. nom. c . 4 ),—
7.* Delectación de la contemplación'. —8.“ Duración de la contemplación.

ARTÍCULO I , — ¿La villa contemplativa rior » ; y la potencia afectiva ó apetitiva


nada tiene en el afecto· sino todo en el enten­ inclina á las acciones esteriores: luego
dim iento? parece que la vida contemplativa no per­
tenece en manera alguna á la potencia
1.° Parece qye la vida contemplativa apetitiva.
nada tiene en el a fe cto , sino todo en el Por el contrario, San Gregorio dice
entendimiento : porque dice el Filósofo (ibid y Moral. 1. 6, c. 18) que « l a vida
(M et. 1. 2 , t. 3) que « e l fin de la con- D contemplativa consiste en conservar
» templacion es la verdad » , y la verdad 5>con toda el alma el amor de Dios y del
pertenece totalmente al entendimiento. » prójimo y en adherirse al solo deseo
Luego parece que la vida contemplativa » del Criador. » Pero el deseo y el amor
consiste totalmente en el entendimiento. pertenecen á la potencia afectiva ó ape­
2.® Dice San Gregorio (M oral. 1. 6, titiva, como se ha-visto C. 22,
c. 18, y hom. 14 in E zech.) que « R a - a. 1 y 4). Luego también la vida con­
i» qu el, que se interpreta principio vis- templativa tiene algo en la potencia afec­
» to (1 ), significa la vida contemplativa ». tiva ó apetitiva.
Mas la visión del principio corresponde Conclusión. L a vida contemplativa
propiamente al entendimiento. L u ego la tiene por término la delectación en el
vida contemplativa pertenece propiamen­ afecto , aunque esencialmente consiste en
te al entendimiento. la operacion del entendimiento,
3.° D ice San Gregorio (super Ezech. Responderemos que, como se ha di­
homil. 14) que « á la vida contemplativa cho (C . 79, a. 1 ), se dice ser contem­
s pertenece desistir de la acción este- plativa la vida de aquellos quese entregan
(I ) O ( vithortis príncípíwn J prin cipio de la visión segim pium ó videns que ve ó Dios com o principio 6 el prinri-
&nn G regorio, au n qu e San Jerónim o interpreta prixel· pió en Oíos.
CUESTION C L X X X .— ARTÍCULOS I Y 11. 56

principalmente á la contemplación de la A r t í c u l o IX. — l o » vivtude« morales


verdad, Pero la intención es acto de la pertenecen á la vUla contemplativa ? (-1)
voluntad, como se ha dicho ( l . n-2.®
C. 12, a. 1), puesto que la intención es 1.° Parece que las virtudes morales
sobre el fin, que es el objeto de la volun­ pertenecen á la vida contemplativa,
tad ; y por esto la vida contemplativa en porque dice San Gregorio (super Ezech,
cuanto ú la esencia misma de la ac­ hom. 14) que « la vida contemplativa es
ción (1 ) pertenece al entendimiento, » retener el amor de Dios y del prójimo
mientras que en cuanto á lo que mueve » con la mente. » Pero todas las virtudes
-í ejercer tal operacion, pertenece á la morales sobre cuyos actos se dan los pre­
voluntad, la cual mueve todas las otras ceptos de la ley , se reducen al amor de
potencias y aun el entendimiento á su D ios y del prójimo ; puesto que la ple­
acto, como se ha dicho ( l . ri-2.3' C. 9, nitud de la ley es el amor, como se dice
a. 1). Mas la potencia apetitiva nos (Rom. 13, 10). Luego parece que las
mueve á contemplar algo, ya sensible ó virtudes morales pertenecen á la vida
intelectualmente ; unas veces por amor contemplativa.
á la cosa vista, puesto que, como se dice 2.° L a vida contemplativa se ordena
(Matth. 6 , 2 1 ), donde está tu tesoro allí principalmente á la contemplación de
está también tu coraron, otras por amor D io s ; pues dice San Gregorio (super
al conocimiento mismo que uno adquiere Ezech. ibid.) que, menospreciando todos
de la inspección. Por esto San Gregorio i> los cuidados, se enardece el ánimo
(hom. 1 4 , in E zech.) constituye la vida » para la faz de su Criador » ; y ninguno
contemplativa en el amor de D io s , esto puede llegar á esto sino por la pureza,
es, en cuanto alguno se enardece por que causa la virtud m ora l; pues se dice
este amor á contemplar su belleza. Y , (M atth. 5 , 8 ) , bienaventurados los lim­
puesto que cada uuo se deleita, cuando pios de corazon, porque ellos verán á
lia conseguido lo que ama; por eso la D io s; y (H ebr. 12 , 1 4 ), seguid la paz
vida contemplativa tiene por término la con todos y la santidad, sin la cual nin­
delectación, que consiste en el afecto, guno verá á Dios. Luego parece que las
del que proviene el amor. virtudes morales pertenecen á la vida
A l argumento 1.° diremos que, por lo contemplativa.
mismo qne la verdad es el fin de la con­ 3.° D ice San Gregorio (super Ezech.
templación , tiene razón de bien apeteci­ ibid.) que « la vida contemplativa bella
ble y amable y deleitable ; y en este » existe en el ánimo » ; y por eso es sig­
concepto pertenece á la potencia ape­ nificada por Raquel, de la que se dice
titiva. (G en. 29) que era de rostro hermoso.
A l 2." que á la visión misma del pri­ Pero la hermosura del ánimo se consi­
mer principio, esto es, de Dios (2 ) in­ dera según las virtudes morales y princi­
cita el amor del mismo; por lo que dice palmente según la templanza, como dice
San Gregorio ( super. E zech ., ibid.) San Ambrosio ( D e offic. 1. 1 , c. 4 3 , 45
que « la vida contemplativa, menospre- y 4 6 ) (5). L uego parece que las virtu­
» ciando todos los cuidados, se enardece des morales pertenecen á la vida con­
» para ver la faz de su Criador. » templativa.
A l 3.° que la potencia apetitiva (3) Por el contraiio, las virtudes morales
mueve no solamente los miembros cor­ se ordenan á las acciones esteriores; y
porales para ejecutar las acciones exte­ dice San Gregorio (M oral. 1, 6 , c. 18,
riores, sino también el entendimiento, á ibid.) que « á la vida contemplativa per-
ejecutar la operacion de la contempla­ » fenece descansar de la acción esterior.»
ción, como se ha dicho. Luego las virtudes morales no pertenecen
á la vida contemplativa.

( 1 ) li operacion , qlie n o es otra qn e la misma contem pla- (ílj La volu n tad .


n o n ; pues contem plar es ver 6 m irar con cierta especial f-l) Solo d isp o sitiv a m e n te > en cuanto por su ejercicio se
atcíiciim inlfílpclual. prepara el bom ine á con tem pla r la verd ad .
l 2 j Segm i sus term inantes palabras citadas lu e g o en el (5) K o cap. cu al §e ve citad o en la m ayor parte d e las
a. 4, arg·, j»of el cnnlrnrio. rrticloties antigua«.
50 CUESTION C LXXX. — ARTÍCÜLOS ir y 111.

Conclusión. L as virtudes morales, no plativa, en cuanto causan la paz y la


pertenecen esencialmente ó, la vida con­ pureza.
templativa, y sí solo como predispositivas Al 3.° que la belleza, como se ba di­
á ella, cho (C. 145, a. 2), consiste en cierta ca­
Responderémos, que algo puede per­ ridad y debida proporción; pero ambas
tenecer á la vida contemplativa de dos cosas se encuentran radicalmente en la
maneras, esencial ó dispositivamente; razón, á la cual pertenece ordenar en las
esencialmente las virtudes morales no otras cosas, así el resplandor que las ma­
pertenecen á la vida contemplativa, nifiesta como la debida proporción; y por
puesto que el fia de la vida contempla­ eso en la vida contemplativa, que con­
tiva es la consideración de la verdad : siste en el acto de-la razou, hállasele?' se
« pero el saber, lo que pertenece á la y esencialmente la|belleza; por lo que
» consideración de la verdad, tiene poca ( Sup. 8, 2 ), se dice sobre la contempla­
» importancia relativamente á las virtu- ción de la sabiduría, me hice amador de
» des morales», como dice el filósofo su hermosura ; al paso que eu las virtu­
^Ethic. 1. 2, c. 2, 1. 10, c. ult.); por des morales se encuentra la belleza par-
cuya razón él mismo (Ethíc. 1. 10, c. 7 ticipativamente , esto es, en cuanto
y 8 ) dice que « las virtudes morales per- participan del orden de la razou; y prin­
d tenecen á la felicidad activa, y no á cipalmente en la templanza, que reprime
la contemplativa» ; y así dispositiva­ las concupiscencias, que más oscurecen
mente las virtudes morales pertenecen á la luz de la razón. De ahí es que la vir­
la vida contemplativa, pues impídese el tud de la castidad hace principalmente al
acto de la contemplación, en el que con­ hombre apto para la contemplación, en
siste esencialmente la vida contempla­ cuanto las delectaciones carnales depri­
tiva, ya por la vehemencia de las pasio­ men más el espíritu hacia las cosas sen­
nes, por la que se abstrae la intención sibles, como dice San Agustín (Solilo-
del alma de las cosas inteligibles á lae quiorum, 1. 1, c. 10).
sensibles, ya por los tumultos esteriores.
Mas las virtudes morales impiden la ve­
hemencia de las pasioues y calman los Alt ríc ULO III. — Pertenecen Ala vi«l»
tumultos de las ocupaciones esteriores; confcmplntlvn ilivCrm hWoh?
y por esto las virtudes morales pertene­
cen dispositivamente á la vida contem­ 1.° Parece que pertenecen á la vida
plativa. contemplativa diversos actos, porque Ri­
Al argumento 1.° diremos que, como cardo San Víctor (De contempl. i. 1, c.
se ha dicho (a. 1), la vida contempla­ 3) distingue entre la contemplación, la
tiva tiene su motivo por parte del afecto; meditación y el conocimiento; cosas to­
y según esto se requiere para ella el amor das ellas que parecen pertenecer á la vida
de Dios y del prójimo. Pero las causas contemplativa. Luego parece que hay
motoras no entran en la esencia de la diversos actos de la vida contemplativa.
cosa, sino que la disponen y la perfec­ 2.° Dice el Apóstol ( n Cor. 3, 18),
cionan ; por cuya razón no se sigue que así todos nosotros, registrando á cara
las virtudes morales pertenezcan esencial­ descubierta la gloria del Señor, somos
mente á la vida contemplativa. transformados de claridad en claridad
Al 2.° que la santidad, esto es, la pu­ en la misma imagen . Es así que esto per­
reza es causada por las virtudes, que son tenece á la vida contemplativa. Luego
acerca de las pasiones impeditivas de la ademas de las tres cosas predichas, Jfi
pureza de la razón, miéntras que la paz especulación pertenece también á la vida
us producida por la justicia, que es acerca contemplativa.
de las operaciones, según aquello ( Is. 32, 3.° Dice San Bernardo (De cousider.
17), obra de la justicia será, la p a z, esto 1. 5, c. ult.) que « la primera y la mayor
es, en cuanto el que se abstiene de inju­ » contemplación es la admiración de la
riar á otros, sustrae las ocasiones de los » majestad. » Pero la admiración según
litigios y de los tumultos : y así las vir­ el Damasceno (Orth. fid. 1. 2, c. ló ) se
tudes morales disponen á la vida contetn- pone como especie de temor. Luego pa*
CUESTION C L X X X .— ARTÍCULO III- 57

rece que se requieren muchos actos para los sentidos, para conocer algunos efec­
]a vida contemplativa. tos, las imaginaciones, el discurso de la
4.“ Se dice pertenecer á la vida con­ razón sobre signos diversos ó todo lo que
templativa la oracion, la lectura y la conduce al conocimiento de una verdad
meditación. También pertenece á la vida intentada ; aunque seguu San Agustín
contemplativa el oido, pues de María, (De Trioit, 1. 14, c. 7) por conocimiento
por la cual se significa la vida contem­ puede entenderse toda operacion actual
plativa, se dice (Luc. 10,39) que sentada del entendimiento. La meditación empe­
á los pies del Señor, oía su palabra. Lue­ ro parece pertenecer al curso de la razón
go parece que se requieren muchos actos por algunos principios, que conducen á
para la vida contemplativa. la contemplación de alguna verdad, y á
Por el contrario, se dice aquí vida la esto mismo pertenece la consideración se­
operacion, á la que el hombre tiende gún Sa?iBernardo (ibid. arg. 3.° y 2, c. 2),
principalmente. Luego, si son muchas aunque según el filósofo (de anima. 1. 3,
las operaciones de la vida contemplativa, t. 1) toda operacion del entendimiento se
no existirá una sola vida contemplativa, llama consideración. Pero la contempla­
sino muchas. ción pertenece á la misma intuición sim­
Conclusión. L a vida contemplativa, ple de la verdad. Por esta razón el mis­
tiene un solo acto fin a l y perfectivo , que mo Ricardo dice (De contempl. 1. 1. c.
es la co?itemplacion misma de la. verdad, 4) que « la contemplación es la concen-
aunque consta de varios á él conducentes. » trada intuición f contuitus) penetrante
Responderemos, que ahora hablamos » y líbre del ánimo en las cosas que inten-
de la vida contemplativa, según que per­ n ta ver, mientras que la meditación es la
tenece al hombre; y existe esta diferen­ j>mirada del espíritu ocupado en la ave-
cia entre el hombre y el ángel, como s riguacion de la verdad., y el pensamien-
consta por San Dionisio (De div. nona, » to es la reflexión del ánimo propenso á
c. 7, lee. 2), que el ángel ve la verdad por j> la divagación.»
la simple aprehensión, mientras que el Al 2.° que especulación ( speculatio) ,
hombre llega progresivamente por medio como dice en el mismo paraje la Glosa
de muchas cosas á la intuición de la ver­ de San Agustín (ord. De Trin. 1. 15,c. 8),
dad pura. Así pues la vida co?itemplativa viene de la palabra (speculum) espejo,
tiene su realidad un solo acto, en el que no de ( specula) altura; y ver algo por
se perfecciona finalmente, á saber, la medio de un espejo es ver la causa por
contemplación de la verdad, de cuyo acto el efecto, en el que brilla su imagen;
tiene su unidad; tiene empero muchos ac­ por consiguiente la especulación parece
tos , por los que llega á este acto fin a l , de reducirse á la meditación.
los que unos pertenecen á la acepción de Al 3.° que la admiración es una espe­
los principios, por los que procede á la cie de temor resultante de la aprensión
contemplación de la verdad ( 1 ) ; otros de alguna cosa, que escede nuestra fa­
pertenecen á la deducción de los princi­ cultad ; y por lo tanto la admiración es
pios que conducen á la verdad de aquello, el acto consiguiente á la contemplación
cuyo conocimiento se busca; y el último de una verdad sublime, pues se ha dicho
acto completivo es la contemplación mis­ (a. 1) que la contemplación se determina
ma de la verdad. en el afecto.
Al argumento 1.° diromos, que el pen­ Al 4.° que el hombre llega al conoci­
samiento según Ricardo de San Víctor miento de la verdad de dos modos: l.°por
(ibid. arg. 1.°) parece pertenecer á la ins­ lo que recibe de otro; y en este caso, en
pección de muchas cosas, por las cuales cuanto álo que el hombre recibe de Dios,
procura alguno colegir una simple verdad. la oracion es necesaria según aquello
Por consiguiente pueden comprenderse (Sap. 7, 7), invoqué y vino en mí el espí­
bajo el pensamiento las percepciones de ritu de sabiduría ; pero en cuanto á lo
que recibe del hombre, es necesario el
oido en cuanto á lo que recibe por la voz
(IJ Cuales son principalm ente 1a audición t lección , in^rli* del que habla, y la lectura de lo que re­
Ucíon r oracion , e t c ,, según especifica en la solución á los
ui-yumentris y espucialm ento al 4 .ü cibe de lo transmitido por escrito; 2,° es
58 CUESTION C L X X X .— ART1CUL0S 111 Y IV.

necesario que aplique su propio esfuerzo, río de la Trinidad. Pero solo lo último
y así se requiere la meditación. parece pertenecer á la verdad divina. Lue­
go la contemplación de la verdad no solo
A rtículo IV . — vida contempla­ se refiere á la verdad divina, sino tam­
tiva connlfi(e solamente en la contemplada·! bién á la que se considera en las criaturas.
de Dloa, ó también en la consideración de nna 4.° En la vida contemplativa se busca
verdad cualquiera? la contemplación de la verdad, en cuanto
es la perfección del hombre; y cualquie­
1.° Parece que la vida contemplativa ra verdad es perfección del entendimiento
no solo consiste en la contemplación de humano. Luego en cualquiera contem­
Dios, sino también en la consideración de plación de la verdad consiste la vida con­
cualquiera verdad; porque se dice (Ps. templativa.
138, 14), maravillosas tus obras y mi al­ Por el contrario, dice San Gregorio
ma lo conoce mucho. Pero el conocimien­ (Moral, 1. G, c, 18 ó 28) que « en lacon-
to de las obras divinas se verifica por al­ » templacion se busca el principio, que es
guna contemplación de la verdad. Luego ¡> Dios. »
parece pertencer á la vida contemplativa, Conclusión. Pertenece principalmente
no solo el contemplar la verdad divina, ó. la vida contemplativa la contemplación
siuo también cualquiera otra. de la verdad divina, y secundaria ó dis­
2.° San Bernardo (De considerat. 1. 5, positivamente (2) la de los divinos efec­
c. ult.) dice que «la 1.a contemplación es tos conducentes al conocimiento de Dios.
» la admiración de la majestad; la 2.a la Responderemos que, como ya se hn
» de los juicios de Dios; la 3.“ la de sus dicho (a. 2), algo pertenece á la vida
» beneficios; la 4.“ la de sus promesas, b contemplativa de dos modos: principal­
Mas entre estas cuatro solo la 1.“ perte­ mente y secundaria ó dispositivamente.
nece á la verdad divina, y las otras tres Pertenece principalmente á la vida con­
pertenecen á sus efectos. Luego la vida templativa la contemplación de la verdad
contemplativa no solo consiste en la con­ divina, puesto que tal contemplación es
sideración de la verdad divina, sino tam­ el fin de toda la vida humana; por lo que
bién en la consideración de la verdad con dice San Agustín (De Trinit. 1, 1, c. 8)
relación á los efectos divinos. que «la contemplación de Dios nos es
3.® Ricardo de San Víctor (De con- 7> prometida como el fin de todas las ac-
templ. 1.1, c, 6) distingue seis especies de »-ciones y perfección eterna de gozos, s
contemplaciones ; de las cuales la 1.fl es la cual en la otra vida será perfecta, cuan­
por la sola imaginación, cuando conside­ do veremos & Dios cara á cara, y así nos
ramos las cosas corporales; la 2.11 existe hará también perfectamente bienaventu­
en la imaginación según la razón, esto es, rados. Pero ahora la contemplación de
según que consideramos el orden y la dis­ la divina verdad nos compete imperfecta­
posición délas cosas sensibles ; la 3.a existe mente, esto es, por espejo y en enig­
en 1%razón según la imaginación, esto es, ma ; por lo cual nos es hecha cierta iu-
cuando por medio de la inspección de las coacion de la bienaventuranza, que co­
cosas visibles nos elevamos á las invisi­ mienza aquí, para que se continúe en la
bles; la 4.a existe en la razón según la otra vida. Por esta razón también el Fi­
razón, á saber, cuando el ánimo medita lósofo (Ethic, 1. 10, c. 6, 7 y 8) coloca la
sobre cosas invisibles, que la imaginación felicidad iiltima del hombre en la con­
no conoció ; la 5.a es superior á la ra­ templación del bien supremo inteligible.
zón (1) cuando conocemos por revela­ Mas como por los efectos divinos somos
ción divina las cosas, que por la razón conducidos á la contemplación de D íok,
humana no pueden comprenderse, y la según aquello (Rom. 1, 20) las cosas de
6,a es superior á la razón y fuera de ella, D ios invisibles se ven después de la crea­
cuando por iluminación divina conocemos ción del mundo, considerándolas por km
•las cosas que parecen repugnar á la razón obras criadas ; de ahí es que también ln
humana, como las que se dicen del miste- contemplación de los efectos divinos per-
(1) M u n o fo e ra ó con tra e l l a , aegun el testo literal del esta 5 “ especie y la sigu ien te 6 *
m isino Flicardo, lo cual hace resaltar m a s ía antítesis cu tre (2) Ku conforim dati con ]& Conchtxion riel a. 2,
CUESTION C L X X X .— ARTÍCULOS IV Y V,

tenace secundariamenteá la vida contem­ el entendimiento en orden á la verdad


plativa , es decir, seffnn que por esto es divina,
conducido el hombre al conocimiento de
Dios. Por lo mismo dice San Agustín en ARTÍCULO V . — ¿La vida contemplativa
el libro de la verdadera religión (c. 29) scgnn «I eatado de esta vida puede llegar ó la
que <i en la consideración de las criaturas visión d éla esencia divina ?
j>no debe ejercerse una curiosidad vana
j y perecedera, sino que se debe hacer 1.° Parece que la vida contemplativa
» escala, para elevai'sc á las cosas in- según el estado de esta vida puede al­
B mortales y que duran eternamente.» canzar la visión de la esencia divina:
Así pues potólo dicho (a. 1,2 j 3) consta puesto que, como se dice (Gen. 22, 20),
que según cierto órden pertenecen a la dijo «Tacob, ví á D ios cara á cara y mi
vida contemplativa cuatro cosas ; 1.a las alma fu e salva. Pero la visión de la faz
virtudes morales ; 2 * otros actos ademas de Dios, es la visión de la esencia divina.
de la contemplación; 3.1* la contempla­ Luego parece que alguno puede por la
ción de los efectos divinos; y 4.a como contemplación en la vida presente ex­
complemento la contemplación misma de tenderse á ver á Dios por la esencia,
la verdad divina. 2.° Dice San Gregorio (Maral. 1. 6, c.
Al argumento 1.° diremos, que David 17) que «los varones contemplativos se
buscaba el conocimiento de las obras de » reconcentran interiormente en sí mis-
Dios, para ser conducido por esto á Dios, D mos en el acto de meditar sobre cosas
por lo que dice en otra parte (Ps. 142, » espirituales, y ni llevan consigo som-
5) : he meditado en todas sus obras, en » bras de las corporales, ó desvían con la
los hechos de sus manos meditaba : he » mano de su discreción las que acaso lle-
tendido mis manos-á tí, t>van ; sino que, anhelando ver la luz in-
Al 2 ° que de la consideración de los d circunscrita, tachan todas las imágenes
juicios divinos es conducido el hombre á » de su propia limitación, triunfando de
la contemplación de la justicia divina ; y » lo que son en lo que aspiran á obtener
de la consideración de los beneficios y » sobre sí mismos. » Mas el hombre no
promesas divinas al conocimiento de la es impedido de ver la esencia divina, que
misericordia 6 bondad divina, como por es la luz incircunscrita, sino porque tiene
los efectos producidos ó que han de serlo. necesidad de dirigirse á imágenes corpo­
Al 3,° que por aquellas seis especies (de rales. Luego parece que la contemplación
contemplación) se designan los grados, de la vida presente puede estenderse á,
según los que se, asciende por las criatu­ ver en su esencia la luz circunscrita,.
ras á la contemplación de Dios ; pues en 3.° San Gregorio ( Dialog. 1. 2, c. 35)
el grado 1.° se coloca la percepción de las dice : cr toda criatura es poca cosa para
cosas invisibles; en el 2 ° el progreso de » el alma que ve al Criador. » Luego el·
las sensibles á las inteligibles ; en el 3,° hombre de Dios, esto es, San Benito,
si discernimiento de las cosas sensibles; que veía un globo de fuego en una torre
por las inteligibles ; en el 4.° la absoluta y los ángeles también que volvían al
consideración de las intelegibles, a las cielo, no podía con seguridad distinguir
que se llega por las sensibles; en el 5 ° esto sino por la luz Dios. Pero San Be­
la contemplación de las inteligibles, que nito aúu vivía en este mundo.. Luego la
ao pueden descubrirse por las sensibles, contemplación de la vida presente puede
pero, que pueden comprenderse por la ra­ estenderse á ver la esencia de Dios.
jón; y en el 6.° la consideración de las Por el contrario, dice San Gregorio
uteligibles, que la razón no puede des­ (super. Ezech. hom 14) : s en tanto que
abrir ni entender, es decir, las que per­ j>se vive en esta carne mortal, nadie pro-
tenecen á la contemplación de la verdad » gresa tanto en‘ la virtud de la contem-
livina, en la que fiualmeute se perfec- B placion, que fije los ojos del alma en el
jiona la contemplación. b radio mismo de la luz circunscrita.»
Al 4.° que la última perfección del en­
cendimiento humano es la verdad divina; f l j B eb ien d o entenderse segun S ilv io únicam ente de
necesarias t pues el conocim ien to d e las con tin g en tes n o p e r­
ñas las otras verdades (1) perfeccionan fe c c ió n » p e r te a l ent<mdim íeiUohuntano(C. C0} a. 4, al ‘2 ,°),
CUESTION C LXXX. — ARTICULOS V Y V i.

Conclusión. L a contemplación en la lo que dijo Jacob vi á D ios cara á cara,


presente vida no puede llegar á la visión no debe entenderse que viera la esencia
de la divina esencia sin la enajenación de Dios, sino que vió la forma, esto es,
de los sentidos tanto internos como ester­ imaginaria, en la que Dios le habló ; ó
nas , ó bien solo en estado de potenciali­ » porque conocemos á cualquiera por el
dad y no en acto por la unión del alma al />rostro, él llamó al conocimiento de
cuerpo como mi fo rm a . » Dios su faz, » como dice la Glosa de
Responderemos, que como dice San San Gregorio ( ord. Moral. 1. 24, c. 5).
Agustín (sup. Gen. adlitt. 1. 12, c. 27), Al 2.° que la contemplación humana
» nadie que ve á Dios vive en esta vida, según el estado de la vida presente no
51 por la que se vive mortalmente en estos puede tener lugar sin imágenes, puesto
$ sentidos del cuerpo ; pues si no muere que es connatural al hombre ver en ellas
b en algún modo de esta vida, bien que las especies inteligibles, como dice el Fi­
j> el alma se desprenda absolutamente del lósofo (D e anima, 1. .3, t. 30). Sin em­
» cuerpo, ó que se separe de los sentidos bargo , el conocimiento intelectual nr>
» carnales, no es elevado alguno á aque- consiste en las mismas imágenes; sino
» lia visión ;» lo cual se ha visto más de­ que contempla en ellas la pureza de la
talladamente ( C. 175, a. 4 y 5 ) , al ha­ verdad inteligible ; y esto no solo en el
blar del rapto, y ademas al tratar de la conocimiento natural, sino también en
visión de Dios (P. 1.a, C. 12, a. 2). Así las cosas que conocemos por revelación;
pues debe decirse que en esta vida puede porque dice San Dionisio (De caelest.
existir alguno de dos maneras: 1.“ en hierarch. implic. c. 2, c. I ) que « la cía­
acto, según que hace actualmente uso de lo ridad divina nos manifiesta las jerar-
los sentidos corporales, y en este caso s> quías de los ángeles en ciertos símbo-
de ninguna manera puede llegar la con­ » los figurados, por cuya virtud somos
templación de la vida presente á ver la b restituidos al radio puro, » esto es , al
ciencia de D io s ; 2.a puede alguno estar simple conocimiento de la verdad inteli­
en esta vida en potencia y no en acto, en gible : y así debe entenderse lo que dice
cuanto su alma está unida al cuerpo San Gregorio que « los contemplativos
mortal como su fo r m a ; de modo empero » no dan cabida á las sombras de las co-
que no use de los sentidos corporales, 6 b sas corporales,» puesto que en ellas no
también de la imaginación, como sucede está su contemplación, sino más bien en
en el rapto ; y de esta manera pueda la. la consideración de la verdad inteligible.
contemplación de esta vida llegar á la vi­ A l 3.° que por las palabras aquellas ilc
sión de la esencia divina. Por consiguiente San Gregorio no se da á entender que
el grado supremo de la contemplación de San Benito (2) viese á Dios por esen­
la vida presente es cual le tuvo San Pa­ cia en aquella visión ; sino que quiere
blo en el rapto, y. que es como un medio manifestar que, puesto que « toda crin-
entre el de la vida presente y el de la fu­ i> tura es poca cosa para el que ve ni
tura. i> Criador,» es consiguiente que por l¡i
Al argumento 1.° diremos que, como ilustración de la Juz divina pueden verse
dice San Dionisio en su carta al monje con facilidad cualesquiera cosas. Por estn
Cayo ( 1.a), « si alguno que ve á Dios, razón añade : « pues por poco que haya
» entendió lo que vió, no vió al mismo, 3>visto de la luz del Criador, todo lo qne
» sino algo de lo que es propio de él, » y t>es creado se hace pequeño. » ,,
San Gregorio dice (superEzecb. liom. 14)
A r t íc u l o V I. — ¿ * .« o p e r a r ¡u n a « i»
que «Dios omnipotente no es visto ya
co n te n íp la e lo n s e d is tin g u e c o n i onicnCoim ·«·
» en su esplendo»; pero algo ve en este
te p o r lo s IrcR ninvImtenlOH, t 'lm ila r , r o o l« !
j>esplendor el alma, con lo que refoci-
olilic n o Y (9)
y> lada (1) progresa para despues llegar
» á la gloria de su visión.» Así que por 1.° Parece que iaconvenientemente se
flj Befólase^un el leslo líterat de San G regorio, ó en caso (2) V . lo d iclio en la nota 1 a! a. 5 de la C. 175, pag\ 33.
rt’fecta \ y üe n in gú n m odo c r e c ía , cual se lee en la edición (3) S egú n S. D ionisio Aj-eopagita en el lugar d ia d o en d '
áurea y en alguna o tr a , ni m ucho m enos recta com o en n l g j - arg·. l . u con cu y a ocasion describe U s diversas opei'Bciofte»
na» , ó recta t q o e tam bién se lee confusam ente en algunos do la coiilem placion.
manuacrUos.
CUESTION CLXXX. — ARTÍCULO VI. (51

distingue la operación de la contempla­ diferencias de los movimientos á seme­


ción por los tres movimientos, circular, janza de los volátiles del cielo, « de los
recto y oblicuo ( De div. uom. c. 4, part. .» que unos tan pronto se elevan á las re-
I, loct. 7 ) : porque la contemplación )>giones más altas como descienden á las
pertenece solamente al descanso, según i>más bajas, cuyo movimiento parece
aquello (Sap. 8, 1(¡), entrando en mi » que repiten muchísimas veces ; mién-
casa con ella tendré, descanso. Es así que .v tras que otros se dirigen muchas ve-
el movimiento se opone al descanso. i) ces á derecha ó izquierda; otros hácia
Luego las operaciones de la vida con­ )>adelante ó hácia atras de continuo :
templativa no deben designarse por mo­ :» otros giran eu círculos más ó menos
vimientos. » estensos ; y otros por último quedan
2.° La acción de la vida contemplativa » como inmóviles y suspensos en un lu­
pertenece al entendimiento, en el que is gar. » Luego parece que no son sola­
conviene el hombre con los ángeles. Pero mente tres los movimientos de la con­
San Dionisio designa en los ángeles es­ templación.
tos movimientos de distinta manera que Por el contrario, está la autoridad de
en el alma ; pues dice ( Ibid.) que « el San Dionisio ( arg. 1.°}
)>movimiento circular es propio del áu- Conclusión. Descríbense conveniente-
gel según las iluminaciones de lo bello mente las operaciones inteligibles de la
)>y de lo bueno ; y el movimiento ciren- contempla cion por su analogía con los tres
» lar del alma lo determina con arreglo movimientos corjióreos locales, circular,
>' á muchas cosas : de las cuales es la l.11 recto y oblictio.
a la entrada del alma de las cosas este- Responderemos , que como se lia dicho
i>riores en sí misma ; la 2.a cierta con- (C. 179 , a. 1, al 3.°), la operacion del
» oentracion (1) de sus potencias, por entendimiento, en la que consiste esen­
Bla que se libra del error y de la ocupa- cialmente la coutemplaeion , se llama mo­
» cion esterior, la S.11es su unión á lo que vimiento, según que el movimiento es
» está sobre ella. 31 Igualmente también acto de lo perfecto, como dice el Filósofo
describe diferentemente el movimiento (De anima, 1. 3, t. 28). Mas, como lle­
recto de 11110 y otro : porque dice que el gamos por las cosas sensibles al conoci­
movimiento del ángel es recto , según que miento de las inteligibles, y las operacio­
se dirige á proveer á los que le están so­ nes sensibles no se hacen sin movimiento;
metidos, haciendo consistir el movimien­ de ahí es que también las operaciones
to recto del alma en dos cosas : 1.a, en inteligibles son descritas como ciertos
11 que progresa hácia lo que la está próxi- movimientos, y según la semejanza de
» mo ; » 2,“, en « elevarse de las cosas los diversos movimientos de estas se
» esteriores á las contemplaciones sim- asigna su diferencia Pero en los movi­
» pies. » También determina diversamen­ mientos corporales los primeros y más
te el movimiento oblicuo en ambos : pues perfectos soti los locales, como se prueba
distingue el movimiento oblicuo en los (Piiys. 1. 8; t. 55 y 57); y por eso descrí­
ángeles « porque, proveyendo á los que bense las principales operaciones inteligi­
» tienen menos, quedan en su identidad bles según la semejanza de ellos ; en los
» ante Dios ; n y asigna el movimiento que hay tres diferencias : porque hay uno
oblicuo dol alma, « porque esta es ilu- circular, según el cual se mueve una
» minada por los conocimientos divinos cosa con uniformidad alrededor de un
» racional y difusamente. » No parece mismo centro; otro recto, según el que
pues que se señalan convenientemente algo va de un punto á otro, y hay otro
las operaciones de la contemplación por que es oblicuo , como compuesto de am­
los modos prediclios. bos. Por lo tanto en las operaciones inte­
3.° Ricardo de San Vítor ( De con- ligibles loque simplemente tiene uniformi­
tenipl. 1, 1, c. 5) distingue otras muchas dad se atribuye al movimiento circular:
la operación inteligible, según la que se
va de una cosa á otra, se atribuye al mo­
10 Ompuititío, coMio i’efuiuUiMHlose todas ellas un una sola,
vimiento recto ; y la operacion inteligible,
M¡;uii la fuerza etimológica do la voz gringa «univalente
cmatimeraiHi-
laiuhioii á la latina que tiene algo de uniformidad y que se
02 CUESTION CLXXX. — a r t í c u l o VI.

dirige liácia distintos puntos de vista, se del alma no hay error ; como es evidente
atribuye al movimiento oblicuo. que no lo hay respecto de la inteligencia
Al argumento 1.° diremos, que los mo­ de los primeros principios que conoce­
vimientos corporales csteriores se oponen mos por simple intuición. Entonces, pre­
al descanso de la contemplación, que se vias estas dos cosas, se distiugue en ter­
concibe como exenta de las ocupaciones cer lugar la uniformidad conforme á'los
esteriores; pero los movimientos de las ángeles, según que, prescindiendo de
operaciones inteligibles pertenecen al des­ todo (1), persiste en la sola contempla­
canso mismo de la contemplación. ción de Dios, y esto es lo que dice: des-
Al 2.°, que el hombre conviene con los pues, hecha uniforme en la unión, esto
ángeles en el entendimiento en el género: es, en conformidad todas con las poten­
pero la potencia intelectiva es muy supe­ cias unidas es conducida como por la
rior en el ángel que en el hombre ; y por mano á lo bello y al bien. El movimiento
lo tanto es preciso asignar estos movi­ recto en los ángeles no puede tomarse de
mientos de distinta manera en los hom­ que eu la consideración proceda de una
bres que en los ángeles, según que se re­ cosa á otra, sino solamente según el or­
fieren diferentemente á la uniformidad. den de su providencia, es decir, según que
En efecto, el entendimiento del ángel el ángel superior ilumina á los inferiores
tiene un conocimiento uniforme bajo dos por los ángeles intermedios, y esto es lo
puntos de vista : 1.°, porque no adquiere que dice que los ángeles tienen mi mo­
la verdad inteligible de la variedad de las vimiento directo, cuando proveen á W
cosas compuestas ; 2.°, porque no entien­ que les están sometidos, á través de todo
de la verdad de las cosas inteligibles dis­ lo recto, esto es, según las cosas que es­
cursivamente, sino por simple intuición. tán dispuestas en orden recto: pero dis­
Al contrario el entendimiento del alma tingue el movimiento recto del alma, se­
recibe la verdad inteligible de las cosas gún que procede de las cosas esteriores
sensibles, y la entiende con cierto dis­ sensibles al conocimiento de las inteligi­
curso de la razón misma. Por eso San bles. Distiugue en el áugel el movimiento
Dionisio asigna el movimiento circular en oblicuo, compuesto del movimiento recto
los ángeles, en cuanto ven á Dios uni­ y del movimiento circular, en cuanto se­
formemente y sin cesar sin principio y gún la contemplación de Dios provee ii
fin; como el movimiento circular, care­ los inferiores; y pone en el alma este mo­
ciendo de principio y fin, se obra unifor­ vimiento oblicuo, misto de recto y cir­
memente alrededor del mismo centro : al cular, según que el alma al razonar usa
paso que en el alma, antes que llegue á de las luces divinas.
esta uniformidad, se exige la remoción Al 3.° que aquellas diferencias de mo­
deesa su doble diversidad, 1.° la que vimientos , que se consideran según l:i
proviene de la diversidad de las cosas diferencia de lo que está en alto y cu
exteriores, esto es, según que abandona bajo, á· derecha é izquierda, delante y
las cosas esteriores, y esto es por lo que atras y eu diversas direcciones, todas su
primeramente pone en el movimiento cir­ contienen bajo el movimiento recto ó el
cular del alma la reconcentración en sí oblicuo ; puesto que por todas se designa
misma con el alejamiento de las cosas el discurso de la razón : el cual si es del
exteriores ; 2.°, es preciso alejar la segun­ género á la especie, ó del todo á la parte
da diferencia, consistente en el discurso será, como el mismo espone, subiendo ó
de la razón; y esto es lo que sucede, bajando; si parte de uno de los contra­
cuando todas las operaciones del alma se rios al otro, será de derecha á izquierda;
reducen á la simple contemplación de la si de las causas ó los efectos, será avan­
verdad inteligible, y esto es que lo que zando ó retrocediendo; y si es según los
dice en segundo lugar, que es necesaria accidentes ó circunstancias del objeto
una circunvolución uniforme de las poten­ próximo <3 remoto, será circular. Mas el
cias intelectuales del alma, es decir, que discurso de la razón, cuando va de lo
el alma, habiendo cesado de discurrir, fije sensible á lo inteligible según el orden de
b u s miradas en la contemplación de la
(É) l's decir, abslraycntlosc de los ohjcios cslernos y»i>5
única verdad simple. Eu esta operacion ilelodo discurso ó raciocinio.
CUESTION C LXXX, — ARTÍCULOS VI Y V II. 63

la razón natural, pertenece al movimien­ Gregorio dice (Super Ezech. ibid) que
to recto ; pero cuando sigue las luces ocla vida contemplativa es de una dulzu-
divinas, al movimiento oblicuo, como 7> ra muy agradable ».
consta de lo dicho (al 2.°). Sola la inmo­ Conclusión. A la vida contemplativa
vilidad de que habla, pertenece al movi­ no solo va adjunta la delectación p or la
miento circular. De donde resulta evi­ contemplación misma sino la más grata
dente que San Dionisio describe de una y superior á todo deleite humano por ra­
manera mucho más completa y sutil el zón del mismo divino amor.
movimiento de la contemplación, Responderémos que alguna contem­
plación puede ser deleitable de dos mo­
A r t íc u l o V I I . — i.» «outcmpincion dos : 1.® por razón de la misma operacion
(lene delectación? puesto que á cada uno es deleitable la
operacion que le conviene según su pro­
1." Parece que la contemplación no pia naturaleza ó su hábito. Mas la con­
tiene delectación; porque ésta pertenece templación de la verdad compete al hom­
á la potencia apetitiva ; y la contempla­ bre según su naturaleza, según que es
ción consiste principalmente en el enten­ animal racional, de donde proviene que
dimiento (1). Luego parece que la de­ a: todos por naturaleza desean saber, y
lectación no pertenece á la contempla­ » por consiguiente se deleitan en el cono-
ción. » cimiento de la verdad í ; y aún se hace
2.® Toda contienda y todo certamen esto más agradable al que tiene el hábito
impide la delectación; y en la contem­ de la sabiduría y de la ciencia, de lo que
plación hay contienda y certamen ; pues proviene el que alguno contempla sin di­
dice San Gregorio (super Ezech. horn. ficultad. 2.° Hácese deleitable la contem­
14) que <í el alma, cuando se esfuerza en plación por parte del objeto, esto es, en
» contemplar á Dios, como colocada en cuanto alguno contempla la cosa amada;
» un combate, unas veces como que triun- como sucede también en la visión corpo­
» fa, puesto que por la inteligencia y el ral, que se hace agradable, no solo por­
» sentimiento gusta algo de la luz incir- que el ver mismo es cosa agradable, sino
» cunscrita ; y otras sucumbe porque des- también porque ve uno á la persona ama­
» pues de haberlo gustado desfallece de da. Consistiendo pues la vida contempla­
» nuevo ». Luego la vida contemplativa tiva principalmente en la contemplación
no tiene delectación. de Dios, á la que mueve la caridad, como
3.° La delectación sigue á la opera- se ha dicho (a. 1 ; y a. 2, al 1.°) ; de ahí
don perfecta, como se dice (Ethic. 1. 10, es que en la vida contemplativa- no solo
c. 4 ); mas la contemplación del viador hay delectación por razón de la misma
es imperfecta, según aquello (i Cor. 13, contemplación , sino también p or razón
12), ahora vemos como por espejo en os­ del mismo amor divino; y en ambos con­
curidad. Luego parece que la vida con­ ceptos su delectación escede á todo delei­
templativa no tiene delectación. te humano ; porque también la delecta­
4.° La lesión corporal impide la delec­ ción espiritual es mejor que la carnal,
tación ; y la contemplación produce le­ como se ha dicho (l.*-2.® C. 31, a. 3) al
sión corporal, por lo que (Gen. 32) se tratar de las pasiones ; y el mismo amor
dice que Jacob, despues de haber dicho, con que es amado Dios por caridad, es­
vi al Señor cara á cara, cojeaba, porque cede a todo amor. Por esta razón se dice
Dios le había tocado el nervio del muslo (Ps, 33, 9), gustad y ved que el Señor es
y se le había desecado. Luego parece suave.
que en la vida contemplativa no hay de­ Al argumento 1.° diremos, que la vida
lectación. contemplativa, aunque esencialmente con­
Por el contrario, dícese de la contera-' siste en el entendimiento, sin embargo
placion de la sabiduría (Sap. 8, 16), ni tiene principio en el afecto, esto es, en
su conversación tiene amargura, ni tedio cuanto alguno es incitado por la caridad
*tt trato, sino alegría y gozo·, y Han á la contemplación de Dios. Y puesto
que el fin corresponde al principio, de
( 1) i'u iiL u n iit. á l o « p u e s t o 011 e l a . 1 . ahí es que tambieo el término y fin de la
61 CUESTION CLXXX. — ARTÍCULOS VH Y V IH .

vida contemplativa tiene su ser en el hite. Pero la contemplación de las cosas


afecto, es decir, que por lo mismo que divinas, que se tiene en este mundo, aun­
alguno se deleita en la visión de la cosa que sea imperfecta, sin embargo es más
amada, la misma delectación de la cosa deleitable que toda otra contemplación
vista escita más al amor. Por esta razón por perfecta que sea, á. causa de la esce-
dice San Gregorio (sup. Ezech. liom. 14) leucia de la cosa contemplada; por lo
que « cuando uno ha visto al mismo que cual dice el Filósofo (De partibus auima-
i> ama, se enciende más en su amor ». Y lium, 1. 1, c. 5): c nos sucede que acerca
esta es la última perfección de la vida » de aquellas venerandas y divinas sus-
contemplativa, á saber, que no solo sea -» tancías existentes,tenemosconocimien-
vista la verdad divina, sino también » tos menos profundos; pero, aunque
amada. »solo ligeramente las conozcamos, sin
Al 2.a que la pugna ó certamen, que » embargo por la honra de conocerlas tie-
proviene de la contrariedad de la cosa » nen algo más deleitable que todo euan-
esterior, impide la delectación de aquella n>tb liay en nosotros ». Y esto es también
cosa ; porque nadie se deleita en la cosa por lo que dice San Gregorio (sup. Ezech.
contra la que combate, sino en la cosa ibid.): « la vida contemplativa es de una
por la que pugna, y cuando la ha conse­ » dulzura estremadamente agradable, que
guido, en igualdad de circunstancia, se 3>arrebata el alma sobre sí misma, la
deleita más ; como dice Sau Agustín » abre los secretos celestiales y ofrece á
(Confess. 1. 8, c. 3) que, « cuanto mayor » sus miradas todos los tesoros espiri-
» fue el peligro en la batalla, tanto ma- » tualés »,
» yor es el gozo en el triunfo ». Mas en Al 4.° que Jacob despues de la con­
la contemplación no hay contenciou ni templación cojeaba de un pié, porque « es
certámen por la contrariedad de la ver­ » necesario que debilitado el amor del
dad que contemplamos, sino por defecto » siglo se rehabilite para el amor de
de nuestro entendimiento y del cuerpo »D ios» ( 1 ) , como dice San Gregorio
corruptible, el cual nos retrae á las cosas (super Ezech. ibid.). Por consiguiente
inferiores, según aquello (sap. 9, 15), el « despues del conocimiento de la suavi-
cuerpo corruptible es gravoso al alma, y » dad de Dios nos queda un pié sano y el
la habitación terrestre abate la mente que » otro cojea; porque todo el que cojéa de
piensa muchas cosas. De ahí es que cuan­ » un pié, solo se apoya en el que tiene
do el hombre llega á la contemplación de » sano ».
la verdad, la ama más ardientemente;
pero aborrece más el propio defecto y A r t íc u l o V I I I . — i-« vid» e<mtenii>in·
el gravamen del cuerpo corruptible, de (Iva os dnrnilcrn ? '21
modo que diga con el Apóstol (Rom. 7,
24) ¡miserable hombre de m í! ¿quién me 1.° Parece que la vida contemplativa
librará del cuerpo de esta m uerte? Por no es duradera : pues consiste esencial­
esta razón dice también San Gregorio mente en las cosas que pertenecen al en­
(sup. Ezech. ibid): « cuando Dios es ya tendimiento ; y todas las perfecciones in­
j>conocido por el deseo y el entendi- telectivas de esta vida se desvaneceráu.
» miento, agosta en nosotros todo deleite según aquello (i Cor, 13, 8), aunque se
» camal ». hayan de acabar las p rofecía s , y cesar
Al 3.° que la contemplación de Dios las lenguas y ser destruida la ciencia.
en esta vida es imperfecta con relación á Luego la vida contemplativa se desva­
la de la patria ; y de la misma manera nece.
la delectación de la contemplación en 2 ° Algún hombre gusta las dulzuras
el viador lo es en comparación á la del de la contemplación á, la ligera y de pasa­
cielo, de la que se dice (Ps. 35 , 9), les da; por lo cual dice San Agustín (Confess.
darás de beber en el torrente de tu de- 1. 10, c. 4 0 ): « me hacéis sentir (3) una

(1) Conralescat altqtiís ad amortan D el segú n e) testo de la (2) ?<o solo Absolutamente hablando , sino también
Sum a , p ero m ejor y más esprceivam en le conform e al literal respecto á nosotros.
au tógrafo de San G regorio s&bi* convalcncat ía nobín amar Tiei, (3) « A.lgunn vira i» d ic e , alitiuwido.
* s e v ig o r íc e soto en nosotros el am or de,TJios n.
CUESTION C L XX X. — ARTÍCULO VII. 65

»emocion interior estraordinaria, no sé 2). mas en cuanto á nosotros también la


5 qué dalzura3 pero vuelvo á caer bajo el vida contemplativa es duradera, ya por­
5 peso de mis miserias». También San que nos conviene según la acción de la
Gregorio (Moral. 1. ó, e. 23), al esplicar parte incorruptible del alma, esto es, se­
estas palabras (Job, 4), pasando j>or de­ gun el entendimiento, por cuya razón
lante de ni í un espíritu, dice: a el espí- puede durar despues de esta vida; ya
» rita no se fija mucho tiempo en la sua- también porque en las obras de la vida
» vidad de la contemplación íntima, por- contemplativa no trabajamos corporal­
?) que deslumbrado por la misma la in- mente, por lo que más continuamente po­
» mensidad de luz vuelve á sí mismo ». demos persistir en tales obras, como dice
Luego la vida contemplativa no es du­ el Filósofo (Ethio. 1. 10, c. 7).
rable. Al argumento 1.° diremos que la ma­
3.° Lo que no es connatural al hombre nera de contemplar no es la misma aquí
uo puede ser de larga duración; « y la que en la patria; pero se dice que sub­
» vida contemplativa es mejor que según siste la vida contemplativa por razón de
sel hombre» (1), como, dice Aristóte­ la caridad, en la que tiene el principio y
les (Ethie. 1. 10, c. 7). Luego parece que el ñu ; y esto es lo que dice. San Grego­
ln vida contemplativa no es de larga du­ rio (sup. Ezech. hom. 14) : <r aquí co-
ración. i>mienza la contemplativa para perfec-
Por el contrario, dice el Señor (Luc. » Clonarse en la patria, puesto que el
10, 43) : María ha escogido la mejor par­ » fuego del amor, que comienza á arder
te, que no le será quitada; puesto que, »aquí, cuando viere al mismo á quien
como se expresa San Gregorio (sup. » ama, se enciende más en el amor del
Ezecli. hom. 14), «la vida contemplativa » mismo ».
>icomicüza aquí, para perfeccionarse en A l 2.° que ninguna acción puede durar
»la patria celestial», mucho tiempo cu su apogeo; y lo sumo
Conclusión. L a vida contemplativa es de la contemplación es llegar á la unifor­
duradera en s í, ya p or su objeto incor­ midad de la contemplación divina, como
ruptible y a por carencia de contrariedad, dice Sau Dionisio (De div, nom. c. 4,
y también con i'especto á nosotros. P. l.B, lect. 7; y De cocí, hierarch. c. 3),
Responderémos, que una cosa puede como se ba dicho (a. 6, al 2.°). Por con­
llamarse duradera en dos conceptos, se­ siguiente, aunque en cuanto á esto la con­
gún su naturaleza y con respecto á nos­ templación no pueda durar mucho tiempo,
otros : en sí misma es evidente que la sin embargo en cuanto á otros actos de
vida contemplativa es duradera por dos ella puede durar largo tiempo.
razones; ya porque versa acerca de cosas Al 3.° que el Filósofo dice que la vida
incorruptibles é inmóviles, ya porque no contemplativa es superior al hombre, por­
tiene contrario; pues á la delectación que que nos compete segun que existe en nos­
hay en la consideraciou, nada es contra­ otros algo divino, esto es, el entendimien­
rio, como se dice (Topic. 1. 1, c. 13, loe. to, que es en sí incorruptible é impasible;
y por consiguiente su acción puede ser
más duradera.
(1) « £*oc l o q u e con vien e al lunubn: cotno tal * i^*g,un 1»
fraseong-'mal griega*
CU ESTION C L X X X I.

Vida activa.

Vamos a, tratar de la vida activa en los cuatro artículos siguientes: 1,° Pertonecon todas las obras
de las virtudes morales á la vida activa? — 2·.” Y la p r u d e n c ia ? - 3,“ Y la doctrina? - i." Duración de
la vida activa.

A r t íc u l o I , — Todos ios actos do in« morales no pertenecen á la vida activa.


virtudes morales pertenecen á la vida activa? Por el contrario, dice San Isidoro (De
summo bono, c. 15) : <r en la vida activa
1.° Parece que no todos los actos de » deben primero ser estirpados todos los
las virtudes morales pertenecen á la vida » vicios ejercitándose en buenas obras,
activa: porque la vida activa parece con­ »para pasar en seguida eu la vida con-
sistir solamente en las cosas, que se re­ » templatíva á considerar la luz divina
fieren á otro, pues dice San Gregorio »por la sola perspicacia del espíritu».
(sup. Ezech. hom. 14) que « la vida ac- Pero todos los vicios no se estirpan sino
» ti va consiste en dar pan al hambriento»; por los actos de las virtudes morales,
y al fin, despues de haber enumerado Luego los actos de las virtudes morales
muchas cosas que pertenecen á otro,, aña­ pertenecen á la vida activa.
de, <ry en dispensar á cada uno lo que le Conclusión. L a s virtudes morales per­
d es conveniente ». Es así que no por to­ tenecen esencialmente á la vida activa.
dos los actos de las virtudes morales nos Eesponderémos que, como se ha dicho
ordenamos á otros, sino solo segun la (C. 179, a. 1), la vida activa y la con­
justicia y sus partes, como consta de lo templativa se distinguen seguú las diver­
dicho (C. 58, a. 1 y 2;yl.*-2.® , C. 60, sas aficiones de los hombres, que tienden
a. 2 y 3), Luego no pertenecen á la vida á fines diversos; de los que uno es la con­
activa los actos de todas las virtudes sideración de la verdad, que es el fin de
morales. la vida contemplativa, y otro la opera-
2.° Dice San Gregorio (super Ezech. don esterior, á la que se ordena la vida
hom. 14) que « Lia que fue legañosa pero activa. Pero es evidente que en las vir­
s fecunda, significa la vida activa, la cual tudes morales no se busca principalmente
i>mientras está ocupada en una obra, ve la contemplación de la verdad, sino que
» menos; pero que escitando tanto por la se ordenan á obrar; por lo cual dice el
» palabra como por el ejemplo al prójimo Filósofo (Ethic. 1. 2, c. 2; y 1. 10, c.
a á imitarla, engendra muchos hijos en la ult.) que a para la virtud poco ó nada
j>obra buena » ; y esto más parece perte­ »aprovecha el saber» (1) : de consi­
necer á la caridad, por la que amamos guiente es notorio que las virtudes mora­
al prójimo, que á las virtudes morales. les pertenecen esencialmente á la vida
Luego parece que los actos de las vir­ activa. Por esto el Filósofo (Ethic. 1. 10,
tudes morales no pertenecen á la vida c. 7 y 8) ordena las virtudes morales á la
activa. felicidad activa.
3.° Como se ha dicho (C. 180, a. 2), Al argumento 1.® diremos, que entre
las virtudes morales disponen á la vida las virtudes morales la principal es lajus-
contemplativa: y, como la disposición y
la perfección se refieren á lo mismo, pa­ (1) La cien cia especulativa 6 «I sim ple conocim iento d&l
bien de p oco ó nada s irv e pata qu e el hom lirc sea virtuoso,
rece por consiguiente que las virtudes si no procura ademas practicar el bien conocido.
CUESTION C L X X X I.— ARTÍCULOS I Y II. 6*7

tieia, por la que alguno se ordena á otro, contemplativa, sino al género de vida in­
como lo prueba el Filósofo (Ethic. 1. 5, termedio, que distingue San Agustín
c. 1). Por esta razón la vida activa se (De civ. Dei, 1. 19 c. 2 y 19) (1).
describe por las cosas que se ordenan á Por el contrario, el Filósofo (Ethic.
otro, no porque consiste solamente en 1. 10, c. 8 6 12) dice pertenecer la pru­
ellas, sino porque en ellas consiste más dencia á la felicidad activa, á la que per­
principalmente. tenecen las virtudes morales,
Al 2.° que por los actos de todas las Conclusión. E l conocimiento de la pru­
virtudes morales puede alguno dirigir al dencia propiamente dicha [1] pertenece
bien con su ejemplo á los prójimos; lo directamente á la vida activa; aunque
cual atribuye San Gregorio allí á la vida en su acepción más lata por cualquier
activa. conocimiento humano [2] pertenece en
Al 3.° que así como la virtud, que se parte á la contemplativa.
ordena al fin de otra virtud, pasa en Responderémos que, como se ha dicho
cierto modo á. su especie; así también, (a. I ,a l3 , l.tt-2.® C. 18, a. 7), lo que se
cuando alguno usa de las cosas que son ordena á otra cosa como á su fin, princi­
de la vida activa, únicamente según que palmente en las cosas morales, es atraído
disponen á la contemplación, se compren­ á la especie de esto á que se ordena; co­
den bajo la vida contemplativa; mas eu mo « el que fornica por robar, más bien
las que tienden á las obras de las virtu­ » se llama ladrón que fornicador », según
des morales, según que son buenas en sí el Filósofo (Ethic. 1. 5 , c. 2). Es evi­
mismas, y no como disposisiones á la vida dente empero que el conocimiento de la
contemplativa, las virtudes morales per­ prudencia se ordena á las operaciones de
tenecen á la vida activa: aunque también las virtudes morales, como á su fin; por­
pueda decirse que la vida activa es una que es la recta razón de lo que debe ha­
disposición á la vida contemplativa. cerse, según Redice (Ethic. 1.6, c. 5 ) : por
lo cual también los fines de las virtudes
A r t íc u l o I I .— lu prudencia pcrte· morales son principios de la prudencia
necc n la vlriu activa? como dice el Filósofo en el mismo libro.
Luego, así como se ha dicho a. 1, al 3),
1.° Paiece que la prudencia no perte­ que las virtudes morales en el que las or­
nece á la vida activa: porque, así como dena al descanso de la contemplación,
la vida contemplativa pertenece á la po­ pertenecen á la vida contemplativa; así
tencia cognoscitiva, así la activa á la el conocimiento de la prudencia, que se
potencia apetitiva; y, siendo así que la ordena por sí á las operaciones de las vir­
prudencia no pertenece á la potencia ape­ tudes morales, perten ece directamente á
titiva, sino más bien á la cognitiva, sí­ la vida activa, si se toma la prudencia
guese que la prudencia no pertenece á la en su sentido propio, en el que de ella
vida activa. habla el Filósofo ; pero en su acepción
2.° Dice San Gregorio (super Ezecli. más ge?iérica, esto es, según que com­
horn. 14) que « la vida activa, mientras prende cualquier conocimiento humano,
» se ocupa en la obra, ve menos » ; por en este caso la prudencia relativamente
cuya razón se significa por L ia, que te­ á alguna parte de sí misma pertenece á
nía los ojos legañosos. Mas la prudencia la vida contemplativa, según lo cual dice
requiere ojos claros, para que el hombre Tulio (De offic. 1. 1; tit. D e qualuor vir-
juzgue rectamente sobre lo que ha de tutibus unde onmia officia rnanant) que
hacer. Luego parece que la prudencia no <r se suele mirar como muy prudente y
pertenece á la vida activa. » sabio al que puede ver lo verdadero y
3.° La prudencia ocupa el medio entre » explicar ia razón de ello con gran pe-
las virtudes morales y las intelectuales. » netracion y rapidez ».
Mas así como las virtudes morales per­ Al argumento 1.° dirómos que las ope­
tenecen á la vida activa, según se ha di­ raciones morales se especifican por el fin,
cho (a. 1), así las intelectuales á la con­ como se ha dicho (l.a-2,® C. 18, a. 4 y 6);
templativa. Luego parece que la pruden­
cia no pertenece á la vida activa ni á la Í 1) V . la 0 , 17!), a. 2 , 2 -“
68 CUESTION CLXXX1. — ARTÍCULOS II Y III.

y por esto á la vida contemplativa perte­ 3.° Así como la contemplación es acto
nece aquel conocimiento, que tieue el ña de la vida contemplativa, lo es también
en el conocimiento mismo de la verdad; la oracion; mas la oracion, por la cual
mas el conocimiento de la prudencia, que uno ora en pro de otro, pertenece, no
tiene más bien el fia en el acto de la po­ obstante, á la vida contemplativa. Luego
tencia apetitiva, pertenece á la vida ac­ parece pertenecer á la vicia contempla­
tiva, tiva el que alguno haga conocer á otro
Al 2.a, que la ocupacion de las cosas por la enseñanza la verdad meditada.
exteriores liace que el hombre vea ménos Por el contrario, dice San Gregorio
en las cosas inteligibles, que están sepa­ [sup. E zech. liom. 14): í la vida activa
radas de las sensibles en las que consis­ » consiste en dar pan al que tiene ham-
ten las operaciones de la vida activa; » bre y enseñar las palabras de la sabi-
y sin embargo la ocupacion exterior de » duría al que las ignora».
la vida activa hace que el hombre vea Conclusión. L a doctrina (ciencia ó
más claro en el juicio de lo operable, lo acto de enseñar) es propia únicamente de
cnal pertenece á la prudencia, ya por la la vida activa·, mas como concepcio/i ó
esperiencia, ya por la atención del espí­ aprensión interna de la verdad pertenece
ritu, puesto que adonde te dirigieres en parte á la activa y en parte á la con­
» allí prevalece el ingenio », como dice templativa.
Salustio (in Conjur. Catil. orat. Cassaris). Responderemos, que el acto de la en­
A l 3,°, que se dice que la prudencia señanza tiene dos objetos; pues la ense­
es el medio entre las virtudes intelectua­ ñanza tiene lugar por la palabra, y ésta
les y morales relativamente á que en el es el signo que hace oir el concepto inte­
sujeto conviene con las virtudes intelec­ rior. Luego es objeto de la enseñanza lo
tuales, miéntras que en la materia con­ que es materia ú objeto del concepto inte­
viene totalmente con las morales. Pero rior; y en cuanto á este objeto unas veces
aquel tercer'género de vida es medio en­ la enseñanza pertenece á la vida activa,
tre la vida activa y la contemplativa en y otras á la contemplativa : á la activa,
cuanto á las cosas sobre que se ocupa, cuando el hombre concibe interiormente
puesto que á veces se ocupa en la con­ alguna verdad, para por ella regirse en
templación de la verdad, y otras en las la acción esterior; y á la contemplativa,
cosas esteriores. cuando el hombre concibe interiormente
alguna verdad inteligible, en cuya con­
A b TÍCULO III. — Klcuseñttr es «cío ilc sideración y amor se deleita. Por esta ra­
la «ida nctlvit, ó <lc I» contcmplativn ?
zón dice San Agustín (iu 1. De verb.
1.° Parece que el enseñar no es acto Domini, serm. 27, c. 1) : « elijan para si
de la vida activa, sino de la contempla­ »la mejor parte, es decir, de la vida
tiva: pues dice San Gregorio (super Ezech. » contemplativa, dedíquense á la palabra,
hora. 5) que « los hombres perfectos ha- » suspiren por la dulzura de la doctrina.
» cea conocer á. sus hermanos los bienes » ocúpense en la saludable ciencia»:
» celestiales, que ellos han podido al mé- donde dice manifiestamente que la ense­
» nos contemplar como en un espejo, y ñanza pertenece á la vida contemplati­
» encienden sus corazones en el amor de va. El 2.° objeto de la enseñanza es por
»la claridad íntima». Pero esto perte­ parte de la palabra, que se pronuncio
nece á la enseñanza. Luego el enseñar es para ser oid a ; y en este concepto el ob­
acto de la vida contemplativa. jeto de la enseñanza es el mismo que
2.° El acto y el hábito parecen redu­ oye: así que en cuanto á este objeto toda
cirse al mismo género de vida; y el en­ enseñanza (1) pertenece á la vida activo,]
señar es acto de sabiduría, pues dice el á la que pertenecen las acciones este­
Filósofo (Metaphys. c. 1) que « el signo riores.
» del que sabe es poder enseñar ». Lue­ Al argumento 1." diremos, que aquel
go, perteneciendo la sabiduría ó la cien­ pasaje habla espresamente de la ense­
cia á la vida contemplativa, parece que ñanza en cuanto á la materia, segirn que
también la enseñanza pertenece á la j f l ) C om o o c u p a c io n e ste r n a i|«ic e s , y a se litig a fie paUilM'n
misma. ¡ ó p o r CSClíUi-
CUESTION CLXXXI, — 1ARTÍCULOS III Y IV, 69

versa sobre la consideración y amor de Por el contrario, dice San Gregorio


la verdad. (sup. Ezech. hom, 14) que « la vida activa
Al 2,°, que los hábitos y los actos tie­ » cesa con la vida presente, al paso que
nen de común el objeto; y por lo tanto » la contemplativa comienza aquí, para
aquel razonamiento procede manifiesta­ » ser perfeccionada en lapatria celestial.»
mente de parte de la materia de la con­ Conclusión. L a vida activa termina
cepción interior, pues en tanto compete al con los actos estem o s, que en la fu tu ra ó
sabio ó docto el poder enseñar en cuanto cesarán del todo ó se refundirán en la
puede espresar con palabras el concepto contemplación,
interior, para poder conducir á otro á en­ Responderémos que, como se ha di­
tender la verdad, cho (a. 1), la vida activa tiene su fin en
Al 3,°, que el que ora en pro de otro los actos estertores; los que si se refieren
uada obra acerca de aquel por quien pide, á la quietud de la contemplación, per­
sino solo ante Dios, que es la verdad inte­ tenecen ya á la vida contemplativa ; maa
ligible ; pero el que enseña á otro, hace en la futura vida de los bienaventurados
algo á la vista de el esteriormente. Luego cesará la ocupación de los actos esterto­
no hay paridad entre ambos. res ; y si algunos actos esteriores existie­
ren, se referirán al fin de la contempla­
A r t íc u l o X V .— i-» vui» nciivn sni>-
ción ; pues como dice San Agustín al fin
sls(c después ilc csín vi<1«i ?
(De civ. Dei), « allí estarémos descansa-
1." Parece que la vida activa subsiste í dos y veremos, amaremos y alabaré-
despues de esta presente : pues á la vida » mos »; y ántes en el mismo libro (ibid.)
activa pertenecen los actos de las virtu­ que « allí Dios será visto sin fin, amado
des morales, como se ha dicho (a. I) y las » sin hastío y alabado sin fatiga; este
virtudes morales permanecen despues de » don, este afecto y este acto lo tendrán
esta vida, como dice San Agustín (De b todos.»
Trinit., 1. 14, c. 9). Luego parece que Al argumento 1.° dirémos que, como
la vida activa subsiste despues de esta se lia dicho (P. I.0, C. 67, a. 1), las vir­
vida. tudes morales permanecerán, no según
2.“ El enseñar á otros pertenece á la los actos que tieneu acerca de las cosas
vida activa, como se ha dicho (a. 3). conducentes al fin, sino según los actos
Pero en la vida futura, eu la qne sere­ tienen acerca del fin. Pero tales actos
mos semejantes á los ángeles, podra existen, según que constituyen la quie­
existir la enseñanza; como también pa­ tud do la contemplación que San Agus­
rece existir en los ángeles, de los cuales tín significa en las palabras ya dichas
el uno ilumina al otro, le purifica y le por vacación, lo cual debe entenderse no
perfecciona, lo cual se refiere á la asun­ solo de los tumultos esteriores, sino tam­
ción (1) de la ciencia, como consta bién de la perturbación interior de las
por Sau Dionisio (De creí hier. c. 7). pasiones.
Luego parece que la vida activa subsiste Al 2.° que la vida contemplativa, se­
despues de esta vida. gún se ha dicho (C. 180, a. 4), consiste
3.° Lo que es en sí más duradero, más principalmente en la contemplación de
parece que puede permanecer despues de Dios: y en cuanto á esto un ángel enseña
esta vida; y la vida activa parece ser por á otro; puesto que, como se dice (Matth,
sí más duradera, pues dice San Gregorio 18, 10) de los ángeles de los niños , que
(snper Ezech. liom. 5) qne « podemos sou de un orden inferior, que siempre ven
» permanecer fijos en la vida activa, la f a z del Padre ; así también en la vida
» mientras que de ningún modo podemos futura ninguno de los hombres enseñará
» permanecer en la contemplativa con el á otro sobre Dios, sino que todos le vere­
» espíritu intensamente atento. » Luego mos tal como es, según se dice (i Joan,
mucha más puede permanecer la vida 3, 2). Y ésto es lo que se dice (Jerem,
activa despues de esta vida que la con­ 31, 34), no enseñará en adelante hombre
templativa. á su p rójim o , diciendo conoce al Señor;
porque todos me conocerán desde, el más
{ f j Partieipación cu clin ú acto ile aprem lerl». pequeño de ellos hasta el mayor, Pero
■JO CUESTION C L X X X t.— ARTÍCULO IV.

sobre las cosas, que pertenecen á la dis­ vida activa. Pero no se nos promete la
pensación de los misterios de Dios , uu semejanza de los ángeles en cnanto al
ángel enseña á otro purificándole, ilumi­ régimen de la criatura inferior, que no
nándole y perfeccionándole, y según esto nos compete según el órdeu de nuestra
tienen algo de la vida activa, todo el naturaleza, como compete á los ángeles,
tiempo que dura el mundo, por cuanto sino en cnanto á la visión de Dios.
se dedican á regir á la criatura inferior; Al 3.° que la duración de la vida ac­
lo cual se significa por el hecho de qne tiva en el estado presente, que escede á
Jacob vio á los ángeles subir en escala, la duración de la vida contemplativa, no
cosa que pertenece á la contemplación, proviene de la propiedad de ambas vidas
y bajar, lo cual pertenece á la acción. consideradas en sí, sino del defecto de
Mas, como dice San Gregorio (Moral. nuestra naturaleza que hace que el peso
1. 2 , c. 2), « no salen fuera de la visión de nuestro cuerpo nos aleje de la alteza
» divina de tal modo, que sean privados de la contemplación. Por esta razón San
» de los goces de la contemplación in- Gregorio añade en el mismo lugar que el
» terna. » Por esto no se distingue en « espíritu, repelido por su misma debili-
ellos la vida activa de la contemplativa, » dad de tanta elevación, vuelve á caer
como en nosotros, que somos impedidos » en sí mismo. »
de la contemplación por las obras de la

CUESTION CLXXXIT.
Comparación de la vida activa con la contemplativa.

l.° Cuál es mejor ó mas d ign a? a.® Cuál es de mayor mérito ¥ 3.° La vida contemplativa es im­
pedida por la activa? 4.° Órden de una y otra.

A R T IC U L O I . — la vlüa activa es manda al fabricante de frenos. Pero á la


m e jo r (tú c la co n te n í p ia d va? vida activa pertenece el disponer y man­
dar sobre la contemplativa, como consta
1.° Parece qne la vida activa es mejor por lo que dice el Señor á Moisés (Exod.
que la contemplativa: porque « lo que es 19, 21) desciende y requiere al pueblo,
» propio de los mejores parece ser más no sea caso que pretenda pasar los lími­
» honroso y mejor, según el, Filósofo tes señalados para ver al Señor. Luego
( Topic. 1. 3 , c. 1, loe. 1 1 ); y pues la la vida activa es mejor que la contem­
vida activa pertenece á los mayores, es plativa.
decir, á los prelados que están constitui­ 3.° Nadie debe abstraerse de lo más
dos en honor y potestad, por lo que dice elevado para aplicarse á cosas menores;
San Agustín (De civ. Dei, 1. 19, c. 19) pues dice el Apóstol (i Cor. 12, 31) as­
que « dentro de la acción no debe ser pirad pues á los mejores dones: y algu­
» amado en esta vida el honor 6 el po­ nos hacen abstracción del estado de la
li der;» parece por lo tanto que la vida vida contemplativa y se ocupan en la
activa es mejor que la contemplativa. vida activa, como se ve en los que son ele­
2.“ En todos los hábitos y actos el vados á alguna prelacia. Luego parece
mandar corresponde al más eminente, al que la activa es mejor que la contempla·
modo qne el militar como más principal ti va.
CUESTION CLXXXH . — ARTÍCULO I. •71

Por el contrarío, dice el Señor ( Luc. porque la vida contemplativa consiste en


10, 43 ), M arín eligió la mejor parte, la cierta vacación y descanso, según aque­
cual iio le será quitada. Es así que por llo (Ps. 45 , 11), cesad y ver que yo soy
María se significa Ja vida contemplativa. D i o s ; 7.a porque la vida contemplativa
Luego la vida contemplativa es más emi­ tiene por objeto las cosas divinas, y la ac­
nente que la activa. tiva las humanas; por lo cual dice San
Conclusión. La vida eontemplatwa\V\ Agustín (1. De verbis Dom. serm, 27, c. 2)
es en absoluto mejor que la a ctiva ; si al principio era el Verbo ; lié ahí lo que
bien [2] accidentalmente y por razón de María escuchaba, y el Verbo se hizo car­
la actual necesidad es preferible en ge­ ne, hé aquí ú, quien Marta servía; 8.a
neral esta segunda. porque la vida contemplativa es confor­
Responderemos, que nada impide que me á lo que es más propio del hombre,
una cosa, qnc en sí es la más escelente, esto es, según el entendimiento; al paso
sea sin embargo inferior á otra bajo algún que en las operaciones de la vida activa
punto de vista; y así debe decirse que la toman parte también las potencias infe­
vida contemplativa es absolutamente me­ riores, que son comunes á nosotros y á
jor que la activa, lo cual prueba el Filó­ los brutos ; y así (Ps. 35, 8) despues de
sofo (Ethic. 1, 10, c. 7 y 8) por ocho ra­ haber dicho, á los hombres y á las bes­
zones : 1.® porque la vida contemplativa tias salvarás Señor, añade lo que es es­
couviene al hombre según lo que es me­ pecial á los hombres en tu lumbre vere­
jor en él, es decir, según el entendimiento mos la lumbre ; el Señor añade una 9/
y respecto de los propios objetos, esto razón (Luc. 10, 43), cuando dice M a ría
es, de las cosas intelegibles ; mientras eligió la mejor p a r te , la cual no la será
que la vida activa se ocupa de las cosas quitada ; espouiendo lo cual dice San
esteriores, por cuya razón Raquel, por Agustín (1. De verbis Domiu, ibid), ano
la cual Re significa la vida contemplati­ Dtu la maja, sino aquella la mejor : oye
va, se interpreta el principio ele la vista d porqué es la mejor; porque no le será
mientras que la-vida activa es significada » quitada; tú empero serás algún día des-
por Lia, que era de ojos legañosos, como » cargada del peso de la necesidad : la
dice San Gregorio (Moral. 1. 6, c. 18); » dulzura de la verdad es eterna. » Sin
2.a porque la vida contemplativa puede embargo secundum quid y enalguu caso
ser más continua, aunque no en cuanto es preferible elegir la vida activa á causa,
al sumo grado de contemplación, como de la necesidad de la vida presente; como
se ha dicho (C. 180, a. 8 al 2.a; y C. 181, también dice el Filósofo (Top. 1. 3, c. 2,
a. 4, al 3.° ); por lo que también María, loe. 40 ) que « vale más filosofar que en-
símbolo de la vida contemplativa, se des­ » riquecerse, pero para el que padece ne­
cribe sentada continuamente á los pies cesidad es mejor enriquecerse.»
del Señor ; S." porque es mayor la delec­ Al argumento 1.° dirémos, que á los
tación de la vida contemplativa que la de prelados no solo pertenece la vida activa,
la activa, conforme á lo que dice San sino que también deben ser escelentes en
Agustín (lib. De verbis Domim, serm. la vida contemplativa; por cuya razón
26, c. 2) que «Marta se turbaba, María dice San Gregorio (inJPastorali,p. 2, c. 1):
i>se refocilaba; d 4 .a porque en la vida <i sea el prelado el principal en la acción
contemplativa el hombre se basta más á » entregado más que los otros á la cou-
sí, puesto que para ella necesita de mé- » templaeion.»
nos cosas, por cuya razón se dice (Luc. Al 2.° que la vida contemplativa con­
10, 41), M a rta , M arta, muy cuidadosa siste en cierta libertad de ánimo; pues
estás y en muchas cosas te fa tig a s ; 5.a dice San Gregorio (super Ezech. hom 3)
porque la vida contemplativa es más que <t la vida contemplativa pasa á cierta
amada por sí, miéntras que la vida ac­ » libertad de espíritu, no meditando las
tiva se ordeua á otra cosa; por lo que se » cosas temporales sino las eternas ; » y
dice (Ps. 26, 4), una sola cosa he pedido Boecio dice (D e consolatione, 1. 5 prosa
al Señor, esta volveré á p edir, que more 2 ) « es necesario que las almas humanas
yo en la casa del Señor todos los dias de » sean más libres, cuando se conservan
mi vida para ver el deleite del Señor, G.fl » en la contemplación del espíritu divino;
72 CUESTION C L X X X lI. — ARTIGOLOS I Y ti.

s pero menos, cuando descienden á los » Raquel para ver el principio. » Luego
» cuerpos. » Por esta razón es evidente la vida activa es más meritoria que la vida
que la vida activa no impera directamente contemplativa.
á la vida contemplativa, sino que dispo­ 2.a La vida contemplativa es cierta
niendo á la vida contemplativa, prescribe ineoacion de la felicidad futura; por lo que
ciertas obras de la vida activa, en lo cual sobre aquello (Joan ult.) sic eum voh
más sirve á la vida contemplativa, que la manere doñee veniam, dice San Agus­
domina; y esto es lo que dice San Gre­ tín (Tract. 124), «puede decirse esto
gorio (sup. Ezech. ibid.) que «la vida » más abiertamente : siga me la acción per-
» activa se llama esclavitud, y la contem- »fecta informada cou el ejemplo de mi
j>platiya libertad.» » pasión, pero subsista la contemplación
A l 3.“ que para las obras de la vida comenzada, hasta que yo venga,y cuan-
activa á veces alguno se aparta de la con­ T>do viniere será perfeccionada, » y San
templación á causa de alguna necesidad Gregorio dice (sup. Ezech. ibid.) que
de la vida presente, pero no de modo que « la vida contemplativa comienza aquí,
se vea obligado á abandonar totalmente » para ser perfeccionada en la patria ce-
la contemplación; por lo cual dice San }> lestial. » Pero en aquella futura vida
Agustín (l)e civ. Dei, 1, 19, c. 19) : <í el no tendrá lugar el estado de merecer, sino
» amor de la verdad busca un santo repo- el de la recompensa por los méritos.
j> s o ; la caridad se sacrifica á las obras de Luego la vida contemplativa parece que
»justicia, que acepta, es decir, á las obras : tiene menos razou de mérito que la vida
» de la vida activa, cuya carga si nadie activa, pero tiene más razón de premio.
» la impone, debemos consagrarnos al es- ! 3." Dice San Gregorio (sup. Ezech.,
» tudio y á la contemplación de la verdad; colígese de la hom. 12), que k ningún s¡i-
» pero, si se impone, debe aceptarse por ’ » orificio es más grato á Dios que el celo
» necesidad de la caridad: pero ni áuu en » de las almas; » y por el celo de las al­
» tal caso se lia de abandonar del todo la mas se entrega alguno á las ocupaciones
» deleitación de la verdad, no sea sus- de la vida activa. Luego parece que ]a
» traída aquella suavidad y oprima esta , vida contemplativa no es más meritoria
» necesidad. » A s í pues es evidente que, ■ que la activa.
cuando uno es llamado de la vida cou- | Por el contrario, dice San Gregorio
templativa ála activa, esto no se baee á (Moral. 1. C, c. 18): « grandes son los mí-
á manera de sustracción, sino de adi­ » ritos de la vida activa, pero son mejo-
ción (1). » res los de la contemplativa d (2);
Conclusion. L a vida contemplativa [1]
A r t íc u l o I I . — i·« v t < i» a c t i v a es «se es do siti/o más meritoria que la activa,
mayor mérito qac Itt confeuiplatirn? si bien [2] puede alguno merecer más en
las obras de la activa , y a por su mayor
l.° Parece que la vida activa es ele 1 amor á D io s , y a por privarse de las dul­
mayor mérito que la contemplativa ; pues ! zuras de la contemplación en Ínteres de
se dice mérito por relación á la recom­ su gloria.
pensa, y la recompensa es debida al tra­ Responderemos, que el principio de
bajo, según aquello (i Cor. 3, 8), Cada j merecer es la caridad, como se ha dicho
uno recibirá su propio galardón según su (1.a, 2 ,:í C. ult. a. 4): así que, consistien­
trabajo; pero á la vida activa se atri- j do la caridad eu el amor de Dios y del
buye al trabfejo, á la contemplativa el prógimo, como se ha dicho (C. 25, a. 1),
.descanso, ques dice San Gregorio (super ¡ el amar á Dios es eu sí más meritorio que
Ezech. bom. 14) ; « todo el que se con- el amar al prógimo, como consta de lo
n vierte á Dios, es necesario que ante todo dicho (C. 27, a. 8); y por esto aquello
» sufra las fatigas, esto es, reciba á Lia, que pertenece más directamente al amor
t> para descansar luego en los brazos de de Dios, es más meritorio por su género

(tj C on sagrán d ose por el m ism o h rclin á los c jr m c io s d e e logia n d o im lirprlom eiU e su solícita activ ida d , aum|'ie pe**
)a vid a ar.liva sin p erju irto cíe contin uar dedicándose d la ponH'ndola á la tranquila contemplación de su hermana
con tem p lació n, ¡ Mnm,
[2J Pín censurando 1as afanOEits alpn ciooes M urta, sitio ;
CUESTION C L X X X IJ.— ARTÍCULOS II Y II!.

que lo que pertenece directamente al por lo tanto no queda lugar de adelantar


amor del prójimo por Dios. Mas la vida por el mérito ; y sino obstante lo hubiera,
contemplativa pertenece directa é inme­ sería más eficaz el mérito í causa de la
diatamente al amor de Dios, pues dice mayor caridad. Pero la contemplación de
S¡m Agustín (De civ, Dei 1. 19, c. 19) la vida presente está acompañada de
que «el amor de la verdad, es decir, de cierta imperfección y aun es susceptible
ala verdad divina, que es el objeto prin- de progresar: por consiguiente no des­
» cipal de la vida contemplativa, como lo truye la razón de merecer, sino que pro­
» hemos visto (C . 181, a. 4, al 2.°) busca duce un aumento de mérito á causa del
» el santo reposo que es el de la vida con- mayor ejercicio de la caridad divina,
» templativa; » en tanto que la vida ac­ Al 3.° que se ofrece espiritualmente á
tiva se ordena más directamente al amor Dios un sacrificio, cuando se le exhibe al­
del prójimo, puesto que está afanada de guna cosa; y entre todos los bienes del
continuo en las fa en as de la casa, según hombre Dios acepta principalmente el
se dice (L u c . 10)·, y de consiguiente por bien del alma humana, para que este le
su género la vida contemplativa es más sea ofrecido en sacrificio. Mas debe uno
meritoria que la activa ; que es lo que ofrecer á Dios primeramente su alma, se­
expresa San Gregorio al decir (sup, Ezech. gún aquello Eccli. 30, 24), tú que agra­
liom. 3); «la vida contemplativa es más das á D io s , apiádate de tu alm a ; 2.° las
b meritoria que la activa, puesto que ésta almas de otros, según estas palabras
» trabaja en el nso de la obra presente, (Apot, ult. 17), el que lo oye, diga ven,
» en el que es necesario ayudar á los pró- Pero cuanto más de cerca une el hombre
s jimos, al paso que aquella gusta inte- á Dios su alma ó la de otro tanto más
» nórmente del reposo futuro,» esto es, acepto á Dios es el sacrificio; porconsi-
de la contemplación de Dios. Sin embargo ! guíente más grato es á Dios el que uno
puede suceder que alguno merezca más i aplique su alma y la de otros á. la con­
en las obras de la vida activa que otro en templación que á la acción (1), Luego
las de la contemplativa; por ejemplo, si por lo que se dice que « ningún sacrificio
por su grande amor divino, para que se » es más acepto á Dios que el celo de las
cumpla su voluntad y para su gloria, so­ » almas, » no se prefiere el mérito de la
porta á veces el separarse durante algún vida activa al mérito de la vida contem­
tiempo de la dulzura de la contemplación plativa, sino que se manifiesta que es más
divina, como decía el Apóstol (Rom, 9, meritorio si alguno ofrece á Dios su alma
3), deseaba yo mismo ser anatema de y la de otros, que cualesquiera otros do­
Cristo, por amor de mis hermanos, lo nes esteriores.
cual esponiendo San Crisóstomo (Decom-
punctione, 1.1, c. 7) dice: c el amor de A k TÍCULO I I I . — l a vlila contcmpln-
» Cristo había inundado toda su alma de tlva es impedida por lo vida activa?
» tal modo que hasta lo que ante todo le
x>era más amable, el estar con Cristo, eso 1.° Parece que la vida contemplativa
» mismo lo abandonaba, siempre que así es impedida por la vida activa: pues para
» agradase más á Cristo. » la vida contemplativa es necesaria cierta
Al argumento 1.° diremos, que el tra­ cesación del espíritu, según aquello (Ps. 45,
bajo esterior obra para el aumento de la 11), cesad y oid, que yo soy Dios ; pero
recompensa accidental: pero el aumento la vida activa tiene inquietud, según
del mérito por relación á la recompensa aquello (Luc, 10, 41), M a r ta , M a rta ,
esencial consiste principalmente en la ca­ muy cuidadosa estás y en muchas casas
ridad, de la que es cierto signo el trabajo te fatigas. Luego la vida activa impide
esterior tolerado por Cristo ; pero lo es la contemplativa.
mucho más espreso el que alguno, deja­ 2.° Bequiérese para la vida contem­
das todas las cosas qne pertenecen á esta plativa la claridad de la visión ; y la vida
vida, encuentre deleite en dedicarse so­ activa impide la claridad de la visión,
lamente á la contemplación divina,
{1J M erece consultarse sobre eMo el interesante opúsculo
A l 2 ,° que en el estado de la felicidad
del m ism o Santo Tom ás titulado t)e perfi'cftw tf vitte s/’írl/iW ty
futura el hombre llega á lo perfecto, y c, 23.
cuestion clXSíícii. — AHTÍcui.os ni v iv.

pues dice San Gregorio (sup. Ezech, n cosas corporales, ó si desechan las que
hom. 14) que <rL ia es legañosa y fecunda, i» acaso lleven con la mano de la discre-
» puesto que la vida activa, cuando se » cion. » Luego el ejercicio de la vida ac­
» ocupa de una obra, ve ménos. » Luego tiva contribuye a la contemplativa, cal­
la vida activa impide la contemplativa. mando las pasiones interiores, de las qne
3.° Uno de los contrarios es impedido provienen las imágenes, por las que se
por el otro ; y la vida activa y la contem­ impide la contemplación.
plativa parecen tener contrariedad entro De esto se desprende la contestación
sí, puesto que la vida activa se ocupa en á los argumentos ; porque aquellos razo­
muchas cosas, y la contemplativa en con­ namientos proceden en cuanto á la ocu­
templar sólo, por lo que se distinguen pacion misma de los actos esteriores ; más
por oposicion, .Luego parece que la vida no en cuanto al efecto, que es la mode­
contemplativa es impedida por la activa. ración de las pasiones.
Por el contrario, dice San Gregorio
A r t í c u l o I V . — i .otui » activa es un-
(Moral. I. 6. c. 17), « los que deséan con-
t e s < |nc 1a c o iilc m p ln t iv A ?
» servar la ciudadela de la contemplación,
» ejercítense antes eu el campo de las bue- 1.° Parece que la vida activa no es
d ñas obras.» anterior (2) á la contemplativa ;por que
Conclusión. L a vida activa [1] p or su la vida contemplativa pertenece directa­
ocupacion en obras estertores impide en mente al amor* de Dios (8), y la activa al
algo la contemplativa; más [2] contribu­ amor del prójimo; y , como el amor de
y e á fomentarla como moderadora de las Dios precede al amor del prójimo, en
pasiones internas. cuanto el prójimo es amado á causa de
Responderémos, que la vida activa Dios, parece por consiguiente que tam­
puede considerarse de dos modos : 1.° en bién la vida contemplativa es ántes que
cuanto al estudio mismo y ejercicio de las la activa.
acciones estertores ; y de esta manera es 2.° Dice San Gregorio (sup. Ezech.
evidente que la vida activa impide á la hom. 14) : « debe saberse qne, así como
contemplativa , en cuanto es imposible » el buen órden de vivir consiste en diri-
que alguno se ocupe á la vez en las ac­ » girse de la vida activa á Ja contempla-
ciones esteriores y se dedique á la con­ » tiva, así por lo común el espíritu vuelve
templación divina; 2.° puede considerarse » útilmente de la vida contemplativa ala
la vida activa en cuanto arregla y orde­ » activa. j> Luego la vida activa no es
na las pasiones interiores del alma ; y en absolutamente anterior á la vida con­
tal concepto la vida activa ayuda á la templativa.
contemplación , la cual se impide por el 3.® Las cosas qne competen á varios,
desorden de las pasiones interiores. Por no parecen coordinadas por necesidad;
esta razón dice San Gregorio ( Moral. 1. mas la vida activa y la contemplativa
6. ibid.): a cuando algunos desean rete- convienen á diferentes sujetos, pues dice
» ner la ciudadela de la contemplación, San Gregorio (Moral. 1, 6,c. 17): « mu-
j» ejercítense ántes en el campo délas bue- » chas veces los que podían sosegados
t> ñas obras, á fin de que sepan con cui­ d contemplar á Dios, cayeron oprimidos
ji dado, si ya no irrogan mal alguno á los » por las ocupaciones; y muchas los que
» prójimos; si sufren con igualdad de » vivieran bien ocupados en las cosas hu-
d ánimo los que el prójimo les ha inferido, » manas, han perecido bajo la espada de
d sí no se deja llevar el alma de la ale- » sn reposo mismo. » Luego la vida acti­
3) gría por las cosas temporales, si la pér- va no es ántes que la contemplativa.
» dida de estas no las hiere de una tris- Por el contrario, dice San Gregorio
» teza escesiva ; y ademas mediten si, al (sup. Ezech. hom. 3): « la vida activa es
j> reconcentrarse en sí mismos para" re- » ántes en tiempo que la contemplativa
j>flexionar sobre las cosas espirituales, » puesto que por la buena obra se tiende
»n o llevan consigo sombras (1) de las « á la contemplación, s
(1) V. la 0. ISO, a j í t u o , )o cu a l Imsta al n elu a l p r o p o n jln jn u a c o n t e s t a r i csitf
(2) Can anterioridad dtí tiem po ó precediéndola. a r g u m e n t o 1,®
(*1,1 Kn «I cüaÍ *10 obstante se in clu y e y refondr. el ti«ti pní*
CUESTION CLXXXII. •AHTÍCUf.Ó IV.

Conclusión. L a vida contemplativa Al 2.° que de la vida activa se procede


tiene prioridad respecto de la activa [1] á la vida contemplativa según el Órden de
por su naturaleza y en cuanto la pro­ la generación ; pero de la vida contem­
mueve y dirige , siendo propia de los p ri- plativa se vuelve á la activa por vía de
merosy mejores ; pero posterior [2] en dirección, es decir, para que la vida ac­
orden de generación y comparando lo p e ­ tiva sea dirigida por medio de la contem­
culiar con lo común. plación; como también se adquiere por
Responderemos, que algo se dice ser las operaciones el hábito, y por el hábito
anterior de dos modos: 1.° según «í na­ adquirido obra alguno más perfectamente
turaleza , y de este modo la vida contem­ como se dice (Ethic. 1. 2, e. 1, 2 y 4).
plativa es úntcs que la activa , en cuanto A l 3.° que los que son inclinados á las
se ocupa en cosas más elevadas y mejores pasiones por consecuencia de su impe­
por lo que mueve y dirige también á la tuosidad para la acción, son absoluta­
vida activa ; pues ja razón superior, que mente más aptos para la vida activa á
se entrega á la contemplación, es ála in­ causa de la inquietud de su espíritu. Por
ferior, que se consagra á la acción, lo que esta razón dice San Gregorio (Moral. 1.
el hombre es á la mujer, á quien debe di­ 6, c. 17) que «hay algunos tan turbu-
rigir el varón , como lo dice San A gustín n lentos, que, siles llega á faltar el tra-
(De Tríuit. 1. 12, c. 12). 2.° Algo es án- í bajo, trabajan más gravemente; porque
tes por relación á nosotros, es decir, que » soportan tanto ménos la agitación tu-
es lo primero según el orden de la genera­ » multuosa de su alma, cuanta más liber-
ción ( I ) , y de este modo la vida activa » tad tienen para entregarse' & suspensa-
es antes que la contemplativa, porque i>mientos : pero otros tienen natural-
dispone á esta, como consta de lo dicho j>mente pureza y calma de ánimo, por la
(C. 181, á 1, al 3.°) ; puesto que en el x>que son aptos para la contemplación ;
órden de la generación la disposición pre­ » los cuales si se consagran totalmente á
cede á La forma, que es anterior absolu­ » las acciones, tendrán que sufrir un daño.»
tamente y según su naturaleza, Así que San Gregorio (Moral. 6. ibid.)
A l argumento 1.° diremos que la vida dice que « entre los hombres hay algunos
contemplativa no se ordena á cualquiera i de espíritus tan ociosos, que, si les es
amor de Dios, sino al perfecto ; miéutras 5 preciso trabajar, sucumben al priucipio
que la vida activa es necesaria á cual­ »de sus trabajos. » Pero, como el mismo
quiera amor del prójimo ; por cuya razón añade despues (ibid) muchas veces el
dice San Gregorio (sup. Ezecli. ibid.): Damor escita á trabajar á los espíritus
« sin la vida contemplativa pueden en- » perezosos y el temor obliga á la con­
i>trar en el cielo los que no descuidan templación á los turbulentos. i> Así los
J>practicar las buenas obras, que pueden que son más aptos para la vida activa
J>hacer; pero no pueden entrar sin la pueden prepararse por el ejercicio de esta
Bactiva, si descuidan hacer las buenas á la contemplativa ; y los que por el con­
s obras que pueden,» Por lo que también trario son más aptos para la contempla­
se ve que la vida activa precede á la con­ tiva pueden someterse á los ejercicios de
templativa, como lo que es común átodos la vida activa, para hacerse por esto más
precede en el órden de la generación á lo dispuestos á la contemplación.
que es propio de los perfectos.
{1} E n ten dién dose por lnicíaclon*ú inco&cíon, pues In na- m ism o, órden de generación aqu í viene á ser sinónim o de
turalesa procede siem pre de lo im perfecto ¿ lo más perfecto órden cro n o ló g ico ó de tiem po, y aun ( s i se q u ie r e ' órd&n
en el desarrollo progresiv o d e stts e fe c t o s · ó, lo qu e es lo natural·
C U E STIO N C L X X X III.

Oficios y de varios estados de los hombres en general.

Procederemos á considerar ahora la diversidad de los estados y oficios humano? : 1.“ I.os oficios y
estados de los hombres en general, y í.° Del estado délos perfectos en especial.
Sobre lo primero, estudiaremos cuatro p u n tos; l.° Qué es lo que produce estado en los hombres·? —
i.° Debe haber en los hombres diversos estados diversos oficios? — 3.“ Diferencia de o licios,—4.“ Di­
ferencia de estados.

A R T ÍC U L O I . —- ¿ E l catado Im plica en ata table (1), según se lee (Ethic, 1. 2 , c.


razón la co n d ición <lc la lib ertad ó d c .la es­ 3 ó 4 ); parece por consiguiente que al­
clav itu d ? guno consigue su estado por toda opera­
ción virtuosa.
1.° Parece que el estado no importa en 3.° La palabra estado parece referirse
su razón la condicion de libertad 6 de es­ á cierta altura; porque el estar uno en
clavitud : porque estado viene de ( stare) pié proviene del hecho mismo de iucor-
estar dereclio; y se dice que alguno está porarse alzándose ; y por los diversos
derecho en razón de la rectitud; por lo oficios se constituye uno en mayor eleva­
cual se dice (Ezech. 2, 1), hijo del hom~ ción que otro : de la misma manera tam­
i r é , tente sobre tus pies ; y San Gregorio bién los diversos grados y órdenes cons­
dice (Moral. 1. 7, c. 17), « pierden todo tituyen á los hombres en cierta diferente
» estado de rectitud los que se deslizan altura. Luego sola la diversidad de los
» por palabras dañosas. » Mas el hombre grados, vel órdenes ií oficios basta para
adquiere la rectitud espiritual, sometiendo diversificar el estado.
su voluntad á Dios, según lo cual, sobre Por el contrario, dícese (Decr. 2 , q,
aquello (Ps. 32, rectos dece collandatio) 6, o. 40): <í si alguna vez fuere alguno
dice la Glosa (ord. August.) <<. rectos son » interpelado en causa capital ó en causa
» los que dirigen su corazon según la vo- » de estado, no debe obrar por medio de
» luntad de Dios*» Luego parece que »procuradores (2) sino por sí mismo»;
solo la obediencia de los mandatos divi-, donde por causa de estado se entiende lo
nos basta para la razón de un estado. perteneciente á la libertad (3 ). Luego
2.° La palabra estado parece importar parece que no varía el estado del hom­
inmobilidad según aquello (i Cor. 15, bre sino lo que pertenece á la libertad ó
58), permaneced estables í inmóviles; á la esclavitud.
por lo que dice San Gregorio (sup. Conclusión. E l concepto de estado
Ezech. hom. 21) ; « es una piedra cua- propiamente entraña la condicion de li­
» drada y como dotado de estabilidad por bertad ó esclavitud} lo mismo en lo espi­
» todos lados el que no cae por cambio ritual que en lo civil.
» alguno de lado » : y , como la virtud es Responderemos j que estado hablando
la que hace obrar de una manera inmu­ con propiedad, significa cierta diferencia
{ [ ) D onde el F ilósofo asign a tres coniticiones necesarias á en las ilimi.'n.
la virtud ; ut ncicns, ut elig em ct iw m obU itcr opere t u r , « c o n o e i- (3) a 0 á la esi'lavtlu 'l ailiciouan aquí ca>i todas las erlL
» m íen lo, libro elección y constancia 6 perseverancia en el cionvs, aunque n o constan expresam ente ni en el testo ni <m
»ob ra r * . la G losa de la D ecretal c ita d a , lom ándolas de la com ún eos·
(2) Solo en la edición Áurea, hallam os exp lora tores { Investí* tam bre en el D erecho así civ il com o ennóniro,
gíu lores) en lugru’ d e procttr{iinrcs) q n e unánim em ente se lee
CUESTION С L X X X lll. — ARTÍCULOS I Y II. Ti

de posicion, según la que algo se dispone quietud se halla el que está sentado ó
de conformidad cou el modo de su natu­ echado, sin embargo no se dice que está
raleza como eu cierta inmovilidad; por ( en pie derecho) ,
set· natural al liombre tener la cabeza Al 3.° que el oficio se dice por com­
elevada, fijar los pies en la tierra y dis­ paración al acto (3 ), mientras que el
poner en el orden conveniente todos los grado según el orden de superioridad ó
demas miembros intermedios, lo que no inferioridad; mas para el estado se re­
sucede en verdad cuando el hombre está quiere la inmovilidad en lo concerniente
echado ó sentado ó recostado, y sí solo á la coudicion de la persona.
cuaudo permanece en pie, como tampoco
se dice que está cuando se mueve, síno A r t í c u l o I I . — i»cbe haber cu laigic-
cuando se halla quieto. De ahí es que *la diversidad de oficios ó catados? [4j
también en las mismas acciones humanas
se dice tener el negocio algún estado se­ 1.° Parece que en la Iglesia no debe
gún el orden de la propia disposición con haber diversidad de oficios 6 estados;
cierta inmovilidad 6 quietud : por consi­ porque la diversidad repugna á la unidad;
guiente entre los hombres no constituye y los fieles son llamados á la unidad de
estado lo que cambia fácilmente con re­ Cristo, según aquello (Joan. 17, 22),
lación á ellos y que les es estríuseco, para que sean una sola cosa en nosotros,
como el ser uno rico 6 pobre, constituido como también nosotros somos una cosa
en dignidad ó plebeyo 6 alguna otra si­ misma. Luego en la Iglesia no debe ha­
tuación parecida. Por esta razón se dice ber diversidad de oficios 6 estados.
también eu el derecho civil (lib. Cassius 2.° La naturaleza no hace por mu­
y sig., ft’ D e renatosibiis) que ч se priva chos ( medios) lo que puede hacer por
в más bien de una dignidad que del es- uno solo ; y la operacion de la gracia es
» tado á aquel, á quien se escltiye del mucho más ordenada que la operacion de
» senado » ; y solo parece afectar al es­ la naturaleza: sería pueB más conve­
tado del hombre lo que respecta á su niente que las cosas, que pertenecen á
obligación personal, es decir, según que los actos de la gracia, fueran adminis­
uno es ( sui jurzs vcl alieni) libre ó de­ tradas por los mismos hombres, de ma­
pendiente de otro, y esto no por alguna nera que no hubiera en la Iglesia diver­
causa leve ó de fácil mutación, sino por sidad de oficios y estados.
algo permanente, que es lo que implica 3.° El bien de la Iglesia parece con­
el concepto de libertad ó esclavitud. Por sistir principalmente en la paz, según
consiguiente, el estado pertenece propia­ aquellos (Ps. 147, 3), que paso por tus
mente á la libertad ó á la esclavitud té minos la p a z, y (n Cor. ult. 11) se
tanto en lo espiritual como en lo civil, dice, tened p a z , y el D ios de la p a z y de
Al argumento 1.° diremos, que la rec­ la caridad será con vosotros, Pero la di­
titud considerada como tal no pertenece versidad impide la paz, la cual parece
S la razón de estado, sino solo en cuanto ser causada por la semejanza, según aque­
es connatural al hombre con la adición llo (Eccli. 13,19), todo animal ama á su
de cierto reposo: así es que en los otros semejante; y el Filósofo dice (Politic,
animales no se requiere la rectitud para 1. 5 , c. 4) que « la menor diferencia
decir que estáa como tampoco se dice de » produce disensiones en una ciudad.»
los hombres, por recta que sea su posi­ Luego parece que no es conveniente haya
cion ó actitud, si no están en quie­ en la Iglesia diversidad de estados y
tud (1). oficios.
Al 2.° que la inmovilidad no basta Por el contrario, dícese (Ps. 44) eu
para la esencia del estado (2); porque en alabanza de la Iglesia que está revestida
( l j Con c ie r t a in m o v ilid a d ó en c o n d ic io n e s de perm a* i'ioridad en quien la e je rce , y que ratificado ( digám oslo a síj
iiüiiuia. ó perpetuado por el carácter de estabilidad ó inm ovilidad pasa
(2 ) P u es d e b e a co m p a ñ a r á la r c c l it u d e s e n c ia l d la « a t u r a ­ á erigirse ea oslado, cuai se v e r iík a en el episcopado, pues
b a hum ana, I oí obispo nunca d«.ja y a de serlo.
{fy A la s O p e r a c io n e s ó c j c r t i c i o s , ц и е d e s e m p e ñ a el q u e (4) T én gase presente la delim eiou d«d Concilio TridcnUm*
lo líciiü ó (m ié lic a , ел b c u c lie io 6 u tilid a d d e o t r o s j lo cu a l t (íw . 23, crtrt. t i ) ; « si algu ien d ije re no haber cu la Iglesia
s u s t i t u y o una c o n d ic ió n p e r s o n a ! t ra n s ito ria y m u y a c c i- ! wca tó lica por d iv in a institución una jera rq u ía , q a e consta de
'I<4its*l} co m o lo ся a sim ism o p o r lo c o m ú n el girado d e su p e* » obispos , presbíteros y ministros ; sea anatem a ».
78 CUESTION C L X X V JIl.— ARTÍCULOS II Y II!.

de variedad á la redonda; por lo que la todo el cuerpo está coligado (por la fe)
Glosa (ord. Cassiod, sup. illud., circun- y unido (por la caridad) por toda coyun­
data varietate) dice que « la Reina esto tura por donde se le suministra el ali­
» es, la Iglesia se adorna con la doctrina mento, esto es, sirviendo uno sirve á otro.
» de los apóstoles y la confesion de los A l 2.° que, así como la naturaleza no
» mártires y la pureza de las vírgenes y produce por muchos (medios) lo que puede
» coa el llanto de los penitentes, » producir por uno so lo , de la misma ma­
Conclusion. H a y en la Iglesia diver­ nera no coarta á uuo aquello para lo cual
sidad de estados y oficios para su p er­ se requieren muchas cosas, según San
fección , necesidad de acción y ornato. Pablo (l Cor, 12, 17), si todo el cuerpo
Responderémos que la diversidad de fu e se ojo ¿dónde estaría el oido? Por esta
estados y oficios en la Iglesia se refiere á razón también en la Iglesia, que es el
tres cosas: 1.aá la perfección de la misma cuerpo de Cristo, fue preciso diversificar
Iglesia; pues, así como la perfección en los miembros según los diversos oficios,
el orden de las cosas naturales, que se estados y grados.
encuentra en Dios de una manera simple A l 3.° que, así como en el cuerpo na­
y uniforme, no puede encontrarse en la tural se contienen diferentes miembros eu
universidad de las criaturas sino de una unidad por la virtud del espíritu que los
manera disforme y muítiplicadamente: vivifica, del que faltaudo se separan los
así también la plenitud de la gracia, que miembros del cuerpo ; así también en el
se reúne en Cristo como cabeza, redunda cuerpo de la Iglesia se conserva la paz
diversamente en sus miembros, para que de los diversos miembros por virtud del
el cuerpo de la Iglesia sea perfecto; y Espíritu Santo, que vivifica el cuerpo de
esto es lo que dice San Pablo (Ephes. 4. la Iglesia, como se ve (Joan. 6). Por
11)! él mismo dió á unos ciertamente esto dice el Apóstol (Ephes. 4, 3), solí­
A p ó sto les, y otros profetas y á otros citos en guardar la unidad del espíritu
Evangelistas, y á otros Pastores y D o c­ en vínculo de paz. Pero alguno se sepa­
tores para la consumación de los Santos; ra de esta unidad del espíritu, cuando
2.a á la necesidad de las acciones, que son busca lo que le es propio ; como en una
necesarias en la Iglesia, porque es preciso ciudad se destruye la paz, por buscar
que se empleen hombres diferentes para cada ciudadano lo suyo. De otra manera
acciones diferentes, á fin de que todo se . por la distinción de los oficios y de los
haga más prontamente y sin confusion, estados se conserva más tanto la paz es­
conforme á lo que dice San Pablo (Rom, piritual como la social ; puesto que por
12,4), á la manera que en cuerpo tene­ ellos son en mayor número los que se en­
mos muchos miem bros, mas todos los tregan á los actos públicos. Por esta ra­
miembros no tienen una misma operacion, zón también dice el Apóstol (i Cor. 12,
así muchos somos un solo cuerpo en 24) que D ios nos atemperó (1) de moda
Cristo; 3.a á la dignidad y belleza de la qne no haya disensión en el cuerpo sino
Iglesia , la cual consiste en cierto orden; que todos los miembros conspiran entre
por cuya razón se dice (u r Reg. 10, 5), si á ayudarse los tinos á los otros.
que, viendo la Rusia de Sabá toda la sa­
biduría de Salomon y las habitaciones
A r t íc u l o III. — tos oru-ios scdistin-
guen por los actos ¥
de sus criados y las varias clases de los
ministros, estaba cómo fu era de sí. Por 1 ." Parece que los oficios no se distin­
esto también dice el Apóstol ( n Tim. guen por los actos : porque son infinitas
2, 20), que en una casa grande no solo las diferencias de los actos humanos tan­
hay vasos de oro y de plata sino también to en lo espiritual como en lo temporal;
de madera y de barro. y no puede haber una distinción cierta
A l argumento 1.° diremos, que la di­ de cosas iufinitas. L uego no se puede
versidad de los oficios y estados no im­ distinguir de una manera cierta los ofi­
pide la unidad de la Iglesia, que se per­ cios humanos por la diversidad de los
fecciona por la unidad de la fe y de la actos.
caridad y del socorro mutuo, según es­ (t ) En &%unos m anuscritos so om ile »ar, y el testo ú c I»
tas palabras (Ephes. 4, 16) >por el cual 1 Vulg7tl& dicu ; ÜCU6 tcnipcrüvii cotpu s ci cu i d ecra tt
CUESTION CLXXXIII. ARTÍCULOS III V VI, 'JO

2.° La vida activa y la vida contem­ es infinita ; y según esta no se distinguen


plativa se distinguen por loa actos, como los oficios sino según lá diversidad for­
se ha dicho (C . 179, a. 1). Pero parece mal, que se considera por las diversas
ser una la distinción de los oficios y otra especies de los actos, según la cual los
la distinción de las vidas. Luego los ofi­ actos del hombre no son infinitos.
cios no se distingue por los actos. Al 2.° que se dice vida en sentido ab­
3.° Parece que hasta las órdenes ecle­ soluto ; y por lo tanto la diversidad de
siásticas, los estados y los grados se dis­ vidas es considerada por los diversos ac­
tinguen por los actos. Luego, si los ofi­ tos que convienen al hombre según él
cios se distinguen por los actos, parece mismo; pero la eficiencia, de la que se
seguirse ser la misma la distinción de los deriva la palabra oficio, como se ha di­
oficios, grados y estados. Mas esto es cho (arg. P o r el contrario ), implica una
falso, puesto que se divideu diversamente acción, que tiende á otra cosa, como se
en sus respectivas partes. Luego no pa­ dice (Metaph. 1. 9, t. 16). Por lo tanto
rece que los oficios se distinguen por los los oficios se distinguen propiamente por
actos. los actos que se refieren á otros; como
Por el contrario, San Isidoro {Etym, se dice que tiene oficio el doctor, el juez
1 . 6 , c. 1S) dice que «la palabra oficio y así de los demas. Por esto dice San
» viene del verbo efficere (hacer), como Isidoro (ibíd.) que a: oficio es que cada
» efficium ; y que por elegancia se ha d uno haga las cosas que á ninguno per­
» cambiado la primera letra»: y, pues judiquen, sino que aprovechan á todos.»
el hacer pertenece á la acción, los oficios A l 3.°que la diversidad de los estados,
se distinguen por los actos. oficios y grados se considera bajo diver­
Conclusión. Triple ets la diversidad de sos puntos de vista, como se ha dicho
los miemhros 'dc la Iglesia por estados ofi­ (a. 2, al 3.°). Sucede sin embargo que
cios y grados (1). estas tres cosas se encuentran en él mismo
Kesponderémos que, como se ha di­ individuo, como cuando uno es destinado
cho (a, 2), la diversidad en los miembros á algún acto más elevado tiene simultá­
de la Iglesia se ordena á tres cosas: á la neamente por ello un oficio, un grado y
perfección, acción y decoro, y según ellas ademas cierto estado de perfección, que
puede considerarse una triple distinción supone la sublimidad de su acto, como
déla diversidad de los fieles : l . Lrespec­ se ve en el obispo. Pero los órdenes ecle­
to á la perfección, y según esto se con­ siásticos se distinguen especialmente se­
sidera la diferencia de los estados (2), gún los diversos oficios, porque dice San
en cuanto uuos son más perfectos que Isidoro (Etym. 1. 5, ibid) : « hay muchos
otros ; 2 .a por la acción, y esta es la dis­ » géneros de oficios, pero el principal es
tinción de los oficios ; pues se dice que » el que tiene por objeto las cosas sagra-
están en diversos oficios los que están » das y divinas »,
destinados á diversas acciones ; y la 3.a*
por relación al orden de la belleza ecle­ A r t í c u l o IV . — ¿ L a d i f e r e n c i a d o i o s
siástica ; y según esto se considera la estados s o con sid era segu u los incipientes^
diferencia de grados, esto es, según que proficientes 7 p erfectos? ;'■])
alguno es superior á otro en el mismo
estado ú oficio. Por esta razón se dice 1.° Parece que la diferencia de los
también (Ps. 47, 3) segnn otra letra (70 estados no se considera según los que co­
Icterpr.), conocido será Dios en los gra ­ mienzan, los que progresan y los perfec­
dos de ella (3). tos ; porque de diversos géneros las dife­
Al argumento 1.“ diremos, que la di­ rencias son también diversas en espe­
versidad material de los actos humanos cie (5) ; y, como se ha dicho ( C. 24,

fl) lía conform idad con la conclu sion del a. 2. ft ) A sign an te así el p rin cip io , m edio y fin ó térm ino de la
Que se reducen á éstos tres ; sacerdotal ó episcopal, re­ pe rfe cció n .
ligioso ó m ouaeal y c o n y u g a l ó m alm n onial, (5) E n algunas ediciones an tigu as en lu g a r de el s p u ic
W La Y u lga ta pone doittibat en lugar de g r a d i b u t si bien úíffcvcnticR $e le e el specU s ei (tiffcrcn d cej qu e de nitiguu mudu
San Jerónimo lo interpreta por casas construidas á m odo d e es a dm isib le se¡run N icolai atendida ta regla com ún aulo-
torres ó alcázares, qu e en c feelo suelea constar de diversos p redicam cn lal.
cuerpos ó pisos, tom o también aún las casas cn lre nosotros.
80 CUESTION C L X X X lll,— ARTÍCULO IV.

a. 9) al tratar de la caridad, los grados clina á la justicia, mientras que el pecado


de esta se dividen según la diferencia del es contra la razón natural; síguese quo
principio, el progreso y la perfección. el estar exento del pecado es la verda­
Luego parece que según esto no debe ser dera libertad, que se une á la esclavitud
considerada la diferencia de los estados. de la justicia, puesto que por una y otra
2.° El estado, como se ha dicho (a. 1) tiende el hombre á lo que conviene : y do
se refiere á la eondicion de la esclavitud la misma manera la verdadera esclavitud
ó de la libertad; á la que no parece per­ es la esclavitud del pecado, á la que se
tenecer la predicha diferencia, de los que une la libertad de la justicia, puesto que
comienzan, prosiguen y son perfectos. por esto es impedido el hombre de lo que
Luego los estados se dividen inconve­ le es propio. Mas el que el hombre se
nientemente por estos tres grados. haga esclavo de la justicia ó del pecado
3.° Los incipientes, proficientes y per­ depende de el, como dice el Apóstol en
fectos parecen distinguirse por el más y el mismo lugar : ¿no sabéis qv,e á quien
el méuos, lo cual parece pertenecer más os ofreceis p or siervos para obedecerle,
bien á la razón del grado. Pero la divi­ sois siervos del mismo, ú quien obedeccis,
sión de los grados y de los estados es ó del pecado para muerte, ó de la obe­
otra, como se ha dicho (a. 2 y 3). Luego diencia para justicia? Pero en toda ocu­
no se divide convenientemente el estado, pación humana hay que considerar uu
por los que comienzan, los que progresan principio, un medio y un fin ; y por lo
y los perfectos. tanto es consiguiente que el estado espi-
Por el contrario, dice San Gregorio tual de esclavitud y libertad se divida
(Moral. 1. 24, c. 7 ): « tres son los modos con arreglo á estas tres cosas, á saber: al
d de convertidos, principio, medio y per- principio , al que pertenece el estado de
9 feccion » ; y ademas hace notar ( sup. los incipientes ; al medio, al que se refiere
E zech, hom. 15) que «una cosa es el el estado de los proficientes ; y al fin . al
» principio de la virtud, otra el progreso que pertenece el estado de los perfec­
» y otra la perfección ». tos (1).
Conclusión. E l estado espiritual de A l argumento 1.° diremos, que la li­
servidumbre 6 de libertad se distinguen bertad del pecado tiene lugar por la cari­
p or los tres grados de incipientes, profi­ dad, la cual se infunde en nuestros cora­
cientes y perfectos. zones p or el Espíritu Santo, que nos es
Responderemos que, como se ha di­ dado, como se dice (Rom. 5). De ahí pro­
cho (a. 1), el estado atañe á la libertad ó viene lo que dice San Pablo (n Cor. 3.
á la esclavitud. Pero se encuentra en las 17), donde está el espíritu del Señor, allí
cosas espirituales dos clases de esclavitud hay libertad. Por consiguiente la caridad
y de libertad ; que son la esclavitud del se divide como los estados, que pertene­
pecado y la esclavitud de la justicia. De cen á la vida espiritual.
la misma manera también hay dos clases Al 2.° que los que comienzan, los que
de libertad ; libertad del pecado y liber­ prosiguen y los perfectos, seguu que por
tad de justicia, como consta por el Apos- esto se distinguen diversos estados, se
tol que dice (Rom. 6, 20) : cuando erais llaman hombres, no según toda ocupa­
siervos del pecado fuisteis libres de la ción, sino según la de aquellás cosas, que
ju s tic ia ; mas ahora que estáis libres del pertenecen á la libertad ó esclavitud es­
pecado habéis sido hechos siervos de D ios. piritual, como se ha dicho (a. 1).
Hay servidumbre del pecado ó de la jus­ Al 3.° que, como se ha dicho antes
ticia cuando alguno por hábito del peca­ (a. 3, al 3.°), nada impide que el grado
do se inclina al mal, ó por el hábito de y el estado concurran en el mismo indivi­
la justicia se inclina al bien ; de la misma duo; porque áun en las cosas del siglo
manera también hay libertad del pecado las que están libres no solamente se ha­
cuando alguno no es vencido por la incli­ llan en otro estado que los esclavos, sino
nación del pecado ; y hay libertad de la que están también en un grado más ele­
justicia, cuando alguno no se aleja del vado.
mal por amor á ella. Sin embargo, pues­ (1) E o lo com iiiitiMe con la condiciou aHua! d<¿ lí» ¡ » « hoiii?
to que el hombre por razón natural se in­ vida-
CU ESTIO N CLXXX1Y,

De lo perteneciente al estado de la perfección en general.

Estudiaremos ahora las cosas que pertenecen al estado de la perfección, al que se ordenan los otros
estados: porque la consideración de los oficios, en cuanto á otros actos, corresponde á los legislado­
res; mas en cuanto á los misterios sagrados, pertenece á la consideración de los órdenes, de los que
se trataré, en la 8.* parte. Con relación al estado de los perfectos ocurrentres consideraciones :1.* de1
estado de la perfección en general ;S,a de las cosas qtie pertenecen á. la perfección de los obispos;
3.a de las que se refieren á la perfección de los religiosos.
Sobre la 1.a se ofrecen estos o d io p u n tos: 1.“ La perfección se considera según la caridad?—3.“ Puede
alguno ser perfecto en esta v id a ? —3.” La perfección de esta vida consiste principalm ente en los con ­
sejos, ó en los preceptos ? — ‘i.° Todo el que es perfecto se llalla en estado de p erfección? — 5." Los pre­
lados y religiosos se hallan especialmente en estado de perfección ?—0.” Todos los prelados están en
estado de perfección ? — I.0 Qué estado es más perfecto, el de los religiosos ó el de los obispos? —
S.° Comparación de los religiosos con los curas y arcedianos.

ARTICULO I. — Ln perfeeclou de la vida Por el contrario, dícese (Coloss, 3,


cristiana «o considera especialmente según 14), tened ante todo caridad, que es el
Iftcnrldad? vínculo de la perfección, esto es, porque
en cierto modo liga en unidad perfecta
1 Parece que la perfección de la vida todas las otras virtudes.
cristiana no se aprecia especialmente se­ Conclusion. L a perfección de la vida
gún la caridad : porque dice San Pablo cristiana se considera principalmente se­
(i Cor, 14, 20), sed pequeñitns en la ma­ gún la caridad.
licia , y perfectos en los sentidos. Pero la Responderemos, que se dice que un
caridad no pertenece al sentido, sino más ser es perfecto, en cuanto toca á su pro­
bien al afecto. Luego parece que la per­ pio fin, que es la última perfección de la
fección de la vida cristiana no consiste cosa ; siendo pues la caridad la que nos
principalmente en la caridad. une á Dios, que es el fin último del en­
2.° Dícese (Ephes. ult. 13), tomad toda; tendimiento humano, puesto que el que
la armadura de D io s , para que podáis permanece en la caridad permanece en
resistir en el dia malo y estar cumplidos D io s , y Dios en él, como se dice (i Joan.
en todo ; pero acerca de la armadura de 4, 16) ; síguese que la perfección de la
Dios insiste diciendo, ceñidos vuestros lo­ vida cristiana se considera especialmente
mos en la verdad y vestidos de la loriga según la caridad.
de la ju sticia , en todo embrazando el es­ Al argumento 1.° diremos, que la per­
cudo de la fe. Luego la perfección de la fección de los sentidos humanos parece
vida cristiana, no solo se considera según consistir principalmente en que conven­
la caridad, sino también según las otras gan con la unidad de la verdad, según
virtudes. aquello (i Cor. 1, 10), sed perfectos en
3.“ Las virtudes se especifican por me­ un mismo sentido y en un mismo parecer.
dio de los actos, como también los otros Pero esto se obra por la caridad, que
hábitos; y (Jac. 1, 4) se dice que la p a ­ hace que los hombree sean de un mismo
ciencia tiene obra perfecta. Luego parece parecer. Por lo tanto también la perfec­
que el estado de perfección se considera ción de los sentidos consiste radicalmente
más bien según la paciencia. en la perfección de la caridad.
SUMA TEOLÓGICA. — 'iOMO IV, G
82 CUESTION C L X X X IV .— ARTÍCULOS I Y H.

Al 2.“ que alguno puede llamarse per­ fecto (1). Luego nadie es perfecto en
fecto de dos maneras : 1.a en absoluto, esta vida.
cuya perfección se considera según lo que 3.° La perfección de la vida cristiana,
pertenece á la naturaleza misma de la como se ha dicho (a. 1), se considera se­
cosa; por ejemplo, se dice perfecto un gún la caridad, que comprende en sí el
animal cuando nada le falta de la dispo­ amor de Dios y el del prójimo. Pero eu
sición de los miembros y otras cosas se­ cuanto al amor de Dios ninguno puede
mejantes que son necesarias á su vida; tener en esta vida caridad perfecta; puesto
2.a se dice que algo es perfecto en sentido que, como dice San Grregorio (sup. Ezech.
relativo, cuya perfección en verdad se hom. 14), c el fuego del amor, que co-
observa según algo esterior, tal como lo í> mienza á arder en esta vida, se inflama
blanco ó negro ó algo semejante. Pero la » más cuando viere al mismo que ama »;
vida cristiana consiste especialmente en la y tampoco en cnanto al amor del próji­
caridad, por la que se une el alma á Dios: mo , porque no podemos en esta vida amar
y por esta razón se dice (i Joan. 3, 14), á todos los prójimos actualmente, aunque
el que no ama está en muerte. De consi­ los amemos liabitualmente : mas el amor
guiente la perfección de la vida cristiana habitual es imperfecto. Luego parece que
se considera absolutamente según la ca­ nadie puede ser perfecto en esta vida.
ridad, y relativamente según las virtu­ Por el contrario: la ley divina no in­
des ; y, puesto que lo que existe absolu­ duce á lo imposible ; pero induce á la
tamente es lo más principal y lo mayor perfección, según aquello (Matth. 5,48),
respecto de otros, de ahí es que la per­ sed perfectos ¡ como lo es vuestro Padre,
fección de la caridad es principalísima que está en el cielo ; parece por consi­
respecto de la perfección que se considera guiente que alguno puede ser perfecto eu
según otras virtudes. esta vida.
Al 3.° que se dice que la paciencia tiene Conclusión., L a perfección absoluta­
obra perfecta en orden á la caridad, esto mente total tanto por parte del que ama
es, en cuanto proviene de la abundancia como p or la del objeto amable [1] no es
de la caridad el que alguno tolere pacien­ accesible á criatura alguna y compete á
temente las adversidades, según aquello solo D io s ; mas en el primer concepto [2]
(Rom. 8, 3o) quién nos separará del amor lo es al hombre en el cielo y no al pia­
de Cristo? tribulación? 6 angustia? etc. d or, sino solo [3] en cuanto á superar
todo obstáculo á la mocion del amor de
D ios.
A r t í c u l o I I . — i*«ciie »ignn osu i- iicr-
Responderemos que, como se ha di­
fccto №n esta vida í
cho (a. 1.), la perfección de la vida cris­
tiana consiste en la caridad; y la perfec­
1.“ Parece que nadie puede ser perfecto ción implica cierta universalidad, puesto
en esta vida : porque dice el Apóstol que, como se dice (Physic. 1.3, t. 63),
(i Cor. 13, 10), cuando viniere lo que es es perfecto aquello, á lo que nada falta.
perfecto , abolido será lo que es en parte; Luego pueden considerarse tres clases de
y lo que es en parte no se destruye en perfección: 1.a perfección absoluta, que
esta vida, pues en ella permanecen la fe se considera no solamente según la totali­
y la esperanza, que son en parte. Luego dad por parte del que ama, sino también
nadie es perfecto en esta vida. de parte del objeto amable, esto es, se­
2.° Perfecto es aquello, á lo que nada gún que Dios es amado tanto cuanto es
falta, como se dice (Phys. 1. 3, t, 63); digno de ser amado; y y tal perfección
mas ninguno hay en esta vida, á quien no no es posible á criatura alguna, sino que
falte algo; porque se dice (Jac. 8, 2), to­ solo compete á Dios,o .n quien se encuentra
dos tropezamos en mucha« cosas, y (Ps. el bien integral y esencialmente; 2.®la per­
188, 16), tus ojos vieron en mí lo imper­ fección, que se considera segunlatotalidad
absoluta por parte del que ama, esto es,
según que el afecto tiende siempre actual­
(i) I m p era d o segun la interpretación de los SelrnU, y
m ejor inform e según T eod oreto fundada en Síroaco, y que San
mente hácia Dios según todo su poder; y
Agustín y Casiodoro com entan en él misino sentido. ■ tal perfección no es posible en esta vi­
CUESTION C L X X X IV .— ARTÍCULOS II Y i f l . 83

da (1 ), pero lo será en la otra ; 3.“ la tres modos : 1.° según la extensión del
perfección, que ni se considera según la amor, es decir, que alguno no solamente
totalidad de parte del que debe ser ama­ ame á los amigos y conocidos sino tam­
do ni según la totalidad por parte del que bién á los estraños y aun á los enemigos;
ama en cuanto dirigirse, siempre en acto pues esto, como dice San Agustín ( En-
á Dios, siuo en cuanto & que escluya lo chirid, c. 73), «es propio de los hijos
que repugna al movimiento del amor á 9 perfectos de Dios; » 2 ° según la inten­
D ios, como dice San Agustín (Qq. 1. 83, ción, que se manifiesta por aquellas co­
c. 36) que o; la codicia es el veneno de la sas que el hombre desprecia á causa
» caridad, y la perfección consiste en no del prójimo, es decir, de modo que el
» tenerla. » T a l perfección puede tenerse hombre desprecíe no solo los bienes este-
en esta vida, y esto de dos modos : 1.° en riores por el prójimo, sino también las
cuanto es escluido del afecto del hombre aflicciones corporales y hasta la muerte,
todo lo que es contrario á la caridad, co­ según aquello (Joan. 15, 13), ninguno
mo lo es el pecado mortal; y sin tal per­ tiene mayor amor qne el de poner su vida
fección no puede existir la caridad; por p o r sus amigos', 3.° en cuanto al efecto
lo que es de necesidad para la salvación; del amor, es decir, que el hombre sacri-
2.a en cuanto se escluye del efecto del •fique por sus prójimos no solo los benefi­
hombre, no solo lo que es contrario á la cios temporales, sino también los espiri­
caridad, sino todo lo que impide que tuales y áun á sí mismo, según aquello
el afecto del espíritu se dirija totalmente ( IL· Cor 12, 15) yo de muy buena gana
á Dios, sin cuya perfección puede existir daré lo irtio y me daré á mí mismo por
la caridad; por ejemplo, en los incipien­ vuestras almas.
tes y proficientes.
A l argumento 1.° diremos, que el Após­ A R T Í C U L O I I I . — L . p erfección
tol habla allí de la perfección del cielo, con siste en . los p recep tos » en los c o m e ·
que no es posible en la tierra. Jos? (2).
A l 2.“ que los que son perfectos en esta
vida se dice que tropiezan en muchas co­ 1.° Parece que la perfección de la vida
sas según los pecados veniales, que re­ no consiste en los preceptos sino en los
sultan de la debilidad de la vida presente, consejos ¡porque dice el Señor (Matt. 19,
y en cuanto á esto también tienen algo 21), si qideres ser p erfecto, ve y vende
imperfecto relativamente á la perfección cuanto tienes y dalo á los pobres, y ven y
del cielo. sígueme. Pero esto es un consejo. Luego
Al 3.° que, así como el estado de la la perfección se considera según los con­
vida presente no permite que el hombre sejos, y no según los preceptos.
se refiera siempre en acto á Dios, así 2.° Todos están obligados á la obser­
tampoco que se refiera en acto á todos vancia de los preceptos, puesto que son
los prójimos individualmente, sino que de necesidad de la salvación. Luego, si
basta se refiera comunmente á todos en la perfección de la vida cristiana consiste
general, y á cada uno de ellos habitual­ en los preceptos, síguese qne la perfec­
mente y según la preparación del ánimo. ción es de necesidad de la salvación y
Puede empero considerarse por relación que todos están obligados á ella; lo cual
al amor del prójimo, como por relación es evidentemente falso.
al amor de Dios una doble perfección: 1,"' 3.° La perfección de la vida cristiana
sin la que no puede existir la caridad, se considera según la caridad, como se
esto es, el que el hombre nada tenga en hadicho (a. 1.), y la perfección de la ca­
su corazon, que sea contrario al amor del ridad no parece consistir en la observan­
prójimo; y 2.a sin la que no puede ha­ cia de los preceptos, porque el aumento
llarse la caridad, la cual se considera de y el principio de esta virtud prcccdcn á

(1J E l C oncilio de T ren to fulm ina anatem a contra el que n n o hay con sejo a lg u n o en el E v a n g e t io » ; 2 .° q a e « n o ex ísle
afirme que ©l Hombre puede en e l curso de su vida evitar » d iferen cia alguna entre el precepto y el con sejo » ; 3 .° que
todos los pecados i u a v en iales sin especial p r iv ile g io d e Dios « todo lo recom endado por Cristo en el E v an g elio es p re ce p -
( «*. &, can. 23}. n lív o » .
(2j Son de nolür aqu í tres ctroves do C alvino : 1.° qu e
Si CUESTION C L X X X L V .— ARTÍCULO III.

la perfección de la misma, como se ve que el fin del precepto es la caridad, co­


por San Agustín (super Canonic. Joan, mo dice el Apóstol (i. Tim. 1). Para el
tract. 9) ; mas uo puede incoarse la cari­ fin no se emplea alguna medida, sino so­
dad antes de la observancia de los pre­ lamente para los medios, como dice el
ceptos; puesto que, como se dice (Joan Filósofo (Politic. 1, c. 6) como el médico
14, 23) , si alguno me ama, guardará mi no mide cuánto cura, sino qué cantidad
palabra. Luego la perfección de la vida de medicina ó la dieta debe ordenar para
no se considera según los preceptos, sino curar. Así es evidente que la perfección
según los consejos. consiste esencialmente en los precep­
Por el contrario, dícese (Dent, 6, 5), tos (2 ) ; por cuya razón dice San
amarás al Señor tu D ios de todo tu co­ Agustín en el libro « De la perfección de
ra zon ; y (Levit, 19,18) se dice; ama­ la justicia (c. 8) «¿porqué pues no se
rás á tu prójimo (1) como á tí mismo. » preceptuaría al hombre esta perfección,
Pero estos son los dos preceptos de los » aunque nadie la tenga en esta vida ?»
que el Señor dice (Mattli. 22, 40), de Secundaria é instrumentalmente la p er­
estos dos mandamientos depende toda la fección consiste en los consejos; los cua­
ley y los profetas. Mas la perfección de les todos, lo mismo que los preceptos, se
la caridad según la que se dice que la ordenan á la caridad, pero de distiutas
vida cristiana es perfecta, se considera maneras. En efecto : los otros preceptos
según que amamos de todo corazon á son ordenados por los preceptos de la ca­
Dios y al prójimo como á nosotros mis­ ridad, para remover lo que es contrario
mos. Luego parece que la perfección á esta virtud, es decir, con lo que la ca­
consiste en la observancia de los pre­ ridad es incompatible; al paso que los
ceptos. consejos se ordenan á remover los obs­
Conclusión. L a perfección de la vida táculos de los actos de la caridad, que
cristiana consiste esencial y principal­ sin embargo no la contrarían, como es
mente [1] en los preceptos de amar á D ios el matrimonio, la ocupacion en los nego­
y consiguientemente al prójim o; y solo [2] cios seculares y otras cosas semejantes;
secundaria é instrumentalmente en los por lo cual dice San Agustín (Enchirid.
consejos. c. 121): «todas las cosas, que Dios
Responderemos, que se dice que la » manda, de las que es una, no forn ica -
perfección consiste en algo de dos mane­ » ra s, y todas las que no son mandadas,
ras, 1.a por sí misma y esencialmente, 2.a » sino que son aconsejadas especialmente
secundaria y accidentalmente. P o r si mis­ » de las que una es, bueno es al hombre
ma y esencialmente la perfección de la » no tocar á la mujer, se hacen bien,
vida cristiana consiste en la caridad prin­ » cuando se refieren á amar á Dios y al
cipalmente del amor de D io s, y secunda­ » prójimo á cansa de Dios en esta vida y
riamente del amor del prójim o , que son » en la otra. » De ahí es que en las con­
el objeto de los principales preceptos de ferencias de los padres ( Collat, 1, c. 7)
la ley divina, como se lia dicho ( C. 44, dice el Abad Moisés: «los ayunos, las
a. 2 y 3). Pero el amor de Dios y del » vigilias, la meditación de las Escritu-
prójimo no caen bajo el precepto según » ras, la desnudez y la privación de to~
alguna medida, de modo que lo que es » dos los bienes no son la perfección, sino
más quede bajo consejo, como se ve pol­ » instrumentos de ella; puesto que en
la forma misma del precepto, que de­ » ellos no consiste el fin de aquella ense-
muestra la perfección, como cuando se » ñanza, sino que por ellos llegan al fin,»
dice amarás al Señor tu D ios de todo tu y ántes ya dijo, «que procuramos por
corazon, pues todo y perfecto son lo mis­ » estos grados ascender á la perfección
mo según el filósofo (Physic. 1. 2, t. 64), s de la caridad. j>
y cuando se dice, amarás á tu prójimo Al argumento ludiremos, que en aque­
como á tí mismo, porque cada cual se llas palabras del Señor se menciona algo
ama más á sí mismo. Y esto es así, por­ como camino para la perfección, como
esto: ve y vende todo cuanto tienes y
( i ) La V a lí a l a dice awiíci«».
dalo á los p o b r e s ; añadiéndose en que
('2} Pues el qu e na los observ a p ié r d e la gra cia sa n lilíca n tc,
inlial>ilil;írulóse así ]><tra e je rc c r o b r a s t e verdadera caridad. consiste la perfección, como y sígueme.
CUESTION C LXX XIV . — ARTÍCULOS IH Y IV- 85

Por esfa razón dice San Jerónimo (sup. bien existe cierta perfección de la caridad
M ath. c. 19, sup illud, ecce nos reliqui- perteneciente á la especie misma de la
mus ) que, puesto que no basta abando­ caridad, que consiste en amar á Dios sobre
narlo solamente, Pedro agrega lo que es todas las cosas y no amar nada contra él,
perfecto y te hemos seguido. Pero San y hay también otra perfección de caridad
Ambrosio sobre aquello (Lucas. 5), sígue­ en esta vida, á la que alguno llega por
m e, dice : « manda le siga, no con paso algnn desenvolvimiento espiritual; por
» corporal, sino con él afecto del espíri- ejemplo, como cuando el hombre se abs­
i) tu, cosa que se hace por la caridad.» tiene de cosas lícitas (2 ), para entre­
Por consiguiente del modo mismo de ha­ garse más libremente al servicio de Dios.
blar se deduce que los consejos son cier­
tos instrumentos para llegar á la perfec­ ARTÍCULO XV. -— Todo el que es per­
ción, cuando se dice, si quieres ser p er­ fecta está cm estado de perfección?
fec to , ve y vende etc., como si se dijera,
haciendo esto llegarás á este fin, 1.° Parece que todo el que es perfecto
Al 2.° que, como dice San Agustín está en estado de perfección : pues, así
(lib. De perfectíone justitiíe, c, 8), cía como por el desarrollo corporal se llega
» perfección de la caridad se preceptúa al á la perfección corporal, así por el espiri­
r> hombre en esta vida ; porque no se corre tual se llega á la perfección espiritual,
»bien, si no se sabe á dónde se ba de como se ha dicho (a. 3 , al 3.°). Pero des-
a correr : y ¿ cómo se sabría, si no fuera pues del aumento corporal se dice hallar­
» manifestado por algunos preceptos ? » se alguno en el estado de edad perfecta.
Mas, como lo que cae bajo precepto pue­ Luego también parece que despues del
de ser cumplido de distintas maneras, aumento espiritual, cuando ya alguno ha
no se hace alguno trangi’esor del pre­ conseguido la perfección, se halla en el
cepto, por no cumplirlo del mejor modo, estado de la perfección.
sino que basta lo cumpla de alguna ma­ 2.° Por la misma razón, porque algo
nera (1); y la perfección del amor divino se mueve de contrario á contrario, se
es generalmente de precepto, de tal suerte mueve también de lo menor á lo mayor,
que de este no se esclnye la perfección como se dice (Phys. 1. 5, t. 19). Pero
de la patria, como dice San Agustín (ibid.) cuando uno es movido del pecado á la
sino que « evade la transgresión del pre- gracia, se dice .que cambia de estado, se­
y> cepto el que de cualquier modo alcanza gún que se distingue el estado de la cul­
» la perfección del amor divino. » El gra­ pa del estado de la gracia. Luego parece
do ínfimo del divino amor consiste en no que por igual razón, cuando alguno pro­
amar nada más que á él, ni contra él, ni gresa de menor á mayor gracia hasta lle­
tanto como á é l; á cuyo grado de perfec­ gar á lo perfecto, alcanza el estado de
ción el que falta, no cumple en manera perfección.
alguna el precepto. Pero liay otro grado 3.° Consigue alguno el estado por li­
de amor perfecto, que no puede cumplir­ brarse de la esclavitud ; y por la caridad
se en esta vida, como se ha dicho (a. 2); se libra alguno de la esclavitud del pe­
á cuyo amor el que falta es evidente que cado, puesto que la caridad cubre todas
uo es trausgresor del precepto. De la las culpas, como se dice (Prov. 10, 12):
misma manera tampoco quebranta el pre­ más, puesto que se dice alguno perfecto
cepto el que no llega á los grados medios según la caridad, como se ba espuesto
de la perfección, con tal que llegue al (a. 1 ); parece por consiguiente que todo
ínfimo. el que tiene la perfección, tiene por esto
Al 3.° que, así como el hombre tiene mismo el estado de perfección.
cierta perfección de su naturaleza tan Por el contrario, algunos se hallan en
luego como nace, la cual pertenece á la estado de perfección, lo8 cuales carecen
razón de la especie, y otra perfección, á por completo de la caridad y de la gracia,
laque llega por su desarrollo ; así tam- como los malos obispos ó los malos reli-
(1) A ! m enos en su g rad o ínfim o, cuand o la observancia (2) Como e l m atrim onio, h posesiau de riquezas y otras
precepto adm ite división en grados, y según se osptica Á a nálogas, ó. qu e renuncian voluntariam ente y por v o ló los
coiUuuiacíon, q u e hacmt profesion de vida monástica.
80 CUESTION C L X X X tV . — ARTÍCULOS IV Y V.

gibosos. Luego parece por el contrario que la predicha obligación se haga con algu­
algunos tienen la perfección de la vida, na solemnidad, como se observa en todo
los cuales sin embargo no tienen el estado lo que entre los hombres obtiene una fir­
de perfección. meza perpetua. Así pues, se dice propia­
Conclusión. D ícese propiamente ha­ mente hallarse alguno en estado de per-
llarse uno en estado de perfección [1] no feccio n , no porque tiene el acto del amor
por sus actos de amor perfecto, sino p or perfecto, sino porque se obliga perpetua­
obligarse perpetua y solemnemente a la. mente con alguna solemnidad á las cosas
vida perfecta ; y así [2] pueden ser p e r ­ que pertenecen á la perfección. También
fectos algunos, sin hallarse en estado de sucede que algunos se obligan á lo que
perfección , y no serlo otros constituidos no observan y algunos cumplen lo á que
en él (1). no se obligaron, como consta (Matth. 21,
Responderémos que, como se lia dicho 28) de los dos hijos ; de los cuales uno al
(C. 183, a. 1), el estado pertenece pro­ decirle su padre trabaja en mi viña, con­
piamente á la condicion de libertad ó de testó, no quiero, y luego fue; y el otro
esclavitud; y la libertad ó esclavitud es­ respondiendo dijo, v o y , mas n o fu é . Por
piritual puede considerarse en el hombre consiguiente nada, impide que sean per­
de dos maneras : 1.a según lo que se obra fecto s algunos (3) que no están en estado
en lo interior, y 2.“ según lo que se obra de perfección, y que algunos en estado
en lo exterior. Y , puesto que, como se perfección, sin embargo no sean perfec­
dice (i Reg. 16, 7), el hombre ve lo que tos (4).
aparece, mas el Señ.or ve el corazon, de Al argumento 1.° dirémos, que por el
ahí es que según la disposición interior aumento corporal progresa alguno en las
del hombre se considera la condicion del cosas, que pertenecen á la naturaleza, y
estado espiritual en él por relación del así consigue el estado de la naturaleza;
juicio divino : más según lo que se obra principalmente, porque lo que es confor­
esteriormente se considera el estado es­ me á la naturaleza es en cierto modo in­
piritual del hombre por relación ala Igle­ mutable, en cuanto la naturaleza es de­
sia : y en este sentido tratamos ahora de terminada á una sola cosa. De la misma
los estados, esto es, según que de su di­ manera por el desarrollo espiritual inte­
versidad resulta cierta belleza de la Igle­ rior consigue alguno el estado de la per­
sia. D ebe considerarse empero que en fección en cuanto al juicio divino; pero
cuanto á. los hombres, para que alguno en cuanto á las distinciones do los estados
alcance un estado de libertad ó de es­ eclesiásticos no obtiene alguno el estado
clavitud, se requiere : 1.° alguna obliga- de perfección sino por el progreso en las
clon (2) ó exención (absolution), pues no acciones esteriores.
porque alguno sirva á otro se hace es­ Al 2.° que también aquel razonamiento
clavo, dado que también los libres sirven, procede en cuanto al estado interior ; y
según aquello (Galat. 5,13), servios unos sin embargo, cuando alguno pasa del pe­
á otros por la caridad del espíritu ; ni cado á la gracia, pasa de la esclavitud á
porque alguno deje de servir se hace líbre, la libertad lo cual no sucede por el pro­
como se ve por los siervos fugitivos: sino greso simple de la gracia, sino cuando al­
que propiamente es siervo el que está á guno se obliga á las cosas, que son de la
obligado á servir, y libre el que está exen­ gracia.
to de la esclavitud ; 2." se requiere que A l 3.° que aquel razonamiento procede
{1) Porgue este estado es u n a con d icion e sle rio r de lo s qu e abrazado a lgu n o cualquiera de estos tres es Lados, que lo son
s e con stitu y en sierv os de D ios, p a r a consagrarse á las o b ra s propia y verdaderam ente según lo indicado en la nota 2 ,
de perteccion, y n o dejan de p erten ecer ú él aun cuand o rio pág in a 7!K
cum plan sus com prom isos ó no lleg u en «i la p erfección com ­ (U) C om o ciertas a lm a s fervorosas qu e en e l m undo y ituu
pleta y verdadera la cual por su parte consiste esencialm ente en el m atrim onio y á pesar de sus ocupaciones seculares se
un la íntim a adhesión ¿L D ios por am or que puedo obLenersc ejercitan en la p r á c t ic a d e las más em inentes virtu des y
sin hacer profesion ó adoptar el estado de pe rfe cció n . aman á Dios con toda la p erfección posible en esta vida.
(2) P erpetua y contraída con determ inadas form alidades Nadie ignora qu e h ay grandes Santos canonizados, qu e nunca
con stitu tivas d e su solem n ida d, según se espone á co n ti­ pertenecieron á estado de perfección , y m uchos tam bién que
nuación y en conform idad con lo d ich o al prin cipio d é la nota n o habían tom ado estado, com o vulgarm en te suele decirse.
precedente, A6Í la soltería y la v iu d ez no son estados, porque (4) Como los r e lig io so s malos ó sim plem ente im perfectos,
el librem ente cé lib e y el v iu d o pueden á sa arbitrio d e ja r de que oblig ados á v iv ir aspirando al m enos á serlo no alcanzan
serlo» cuando g u sten , pasando á casarse ú ordenarse ó e n trar iV tanto ó quizá v iv e n mónos recatada y cristianam ente que
en religión ; libertad de qu e se han despojado los que y a han m uchos seglares y gentes del m undo.
CUESTION C LXX XIV . — ARTÍCULOS IV Y V.

asimismo en cuanto al estado interior; y más bien debe atribuirse al estado de


sin embargo, aunque la caridad varíe la perfección á los mártires que á los reli­
coudicion de la esclavitud ó libertad es­ giosos y obispos.
piritual , sin embargo esto no produce el Por el contrario, San Dionisio (De
aumento de la caridad. eccles. hierarch. c. 5) atribuye la perfec­
ción á los obispos como más perfectos;
A r t íc u l o V . — i-«« religioso» y ios y (c. 6) la atribuye á los religiosos, ¿
p rcln ilos cjytim on estado de p c r fc c c i«n ? (1) quienes llama monjes ó Sípaiteutáí (3)
terapeutas, esto es, siervos de Dios como
1.° Parece que los religiosos y prela- á perfectos.
dos no están en estado de perfección: por­ C o n clu s ió n . L o s religiosos y prela­
que el estado de perfección se distingue dos (4) profesan estado de perfección por
del estado de los incipientes y del de los su obligación perpetua y solemne de as­
proficientes ; y no existen algunos gáne- pira r á ella,
ros de hombres destinados especialmente Responderémos que, como se ha di­
la estado de los proficientes ó también de cho (a. 4), para el estado de perfección
oís que comienzan : luego parece que se requiere la obligación perpetua á las
tampoco debe haber algunos géneros de cosas , que son propias de la, perfección,
hombres dedicados al estado de perfec­ con alguna solemnidad; y ambas cosas
ción. competen á los religiosos y á los obispos:
'2.a El estado esterior debe correspon­ pnes los religiosos se obligan á abstenerse
der al estado interior; de otro modo se de las cosas mundanas, de que podían
incurre en mentira, la que « no solocon- usar lícitamente, para entregarse con más
» siste en las palabras falsas,sinotambien libertad á Dios, en lo cual consiste la per­
» en las obras fingidas, » como dice San fección de la vida presente ; por cuya ra­
Ambrosio (serm. 44, detemp.) Hay em­ zón dice San Dionisio (De ecd. hierarch.
pero muchos prelados ó religiosos, que c. 6, ibid.) hablando de los religiosos :
no tienen la perfección interior de la ca­ « hay quienes los llaman terapeutas, esto
ridad. Luego, si todos los religiosos y » es, siervos de Dios, á causa de la pu-
prelados se hallan en estado de perfec­ » reza del servicio que cumplen; otros los
ción, síguese que cualesquiera de estos s llaman monjes por la vida indivisible y
que no son perfectos, están eu pecado » singular que los une por las convolueio-
mortal, como hipócritas y mentirosos. » nes santas de lo indivisible, esto es,
3.° La perfección se considera según » contemplaciones, á la unidad deiforme
la caridad, como se ha dicho (a. 1) ; la » y á la perfección amable á Dios ». Tam­
caridad más perfecta parece existir en los bién la obligación de estos va acompañada
mártires, según aquello (Joan. 15, 13), de cierta solemnidad de profesíon y ben­
ninguno tiene mayor amor que este , que dición, por cuya razón añade el mismo
es poner su vida por sus amigos; y sobre San Dionisio (ibid.) : « por lo cual la
aquello (Heb. 12), aím no habéis resis­ » ley santa, al darles la gracia perfec-
tido hasta la sangre, dice la Glosa (2) Bta, les ha honrado con cierta invoca-
(Ang. serm. 17,D everb. Apost. c. 1): » cion sautificadora f . Asimismo los obis­
» en esta vida no hay amor más perfecto, pos se obligau á las cosas, que pertene­
» que aquel al que llegaron los santos cen á la perfección, aceptando la carga
» mártires, que pelearon contra el pecado pastoral; á lo que atañe el que ponga su
» hasta la sangre. » Luego parece que alma el pastor por sus ovejas (5) como
(11 Contra los errores de Juan "W iclof, se g ú n el cual « el (3) E qu iv alen te á f fa m u la n fcs} servid ores, sí bien el uso de
» m onje en religión privada es in h ábil para la observancia de lo s escritores sagrados lo aplican por escelen cía y sin adición
» ios d ivin os preceptos» m ientras no apóstale do ella, en La alguna á los siervos ite Dios.
n que ningún religioso puede salvarse » , añadiendo f según (1) Especialm ente los caracterizados ó in vestidos de d ig ­
se loe en las acLas del Concilio de Constanza] scs. 8, por quien nidad episcopal.
fue con d e n a d o }q u e « desde el papa, que es el prim er obispo, (5) A qu ien es d e b e » ademas p o r su p rop io cargo y d ign i­
»b a sta el últim o religioso todos son herejes » ; y de lux pobres dad adm inistrar los bienes espirituales. Los teolog'os y escri­
de Lyotij quienes decían que * los obispos sou lo s escribas y tores ascéticos stielen hacer ta distinción de q o e el religioso
» fariseos perseguidores de los A p óstoles ». está o b lig a d o á cam inar constantem ente hacia la perfección
(2) A n tigu a m a n u scrita , tcsU ialm eiile conform e con el propia de su estado, en tanto qne el obispo se supone ya
V . Bedo, y solo sustancialroenle con San A e u s ü n en el lugm· c o n s titu id o en ella·
ni lado,
88 CUESTION CLXXXIV. — A RTÍCULOS V Y VI,

se dice (Joan. 10, 15). Por esto dice el siásticos Be hallan en estado de perfec­
Apóstol (i Tim. ult. 12), habiendo tam­ ción : pues dice San Jerónimo (sup. Ep.
bién hecho buena confesión ante muchos ad Tit. c. I, sup. illud, constituas per ci-
testigos, esto es, «en su ordeuacion », vitates, etc.): « eu otro tiempo el sacer-
como dice la Glosa (interl. ibid.). Aplí­ » dote era lo mismo que el obispo », y des­
case también cierta solemnidad de consa­ pues añade : <rluego así como los presbí-
gración á la vez que la profesión predi- » teros saben que por costumbre de la
cha, según aquello (ii Tim. 1, 6), que » Iglesia son súbditos del que es su pre-
avives la gracia de D ios que hay en tí »pósito, así los obispos sepan que ellos
por la imposición de mis manos, Ío cual » más por esta costumbre que por la ver-
espone la Glosa (interl.) de la gracia epis­ » dad de la disposición del Señor son ma-
copal; y dice kan Dionisio (De eccl. » yores que los presbíteros y que deben
hierarch. c. 5) que « el Sumo Sacerdote, » regir en comuíl la Iglesia ». Es así que
» esto es, el obispo recibe en su ordena- los obispos se hallan en estado de perfec­
cion las Santas Escrituras que se le co- ción. Luego también los presbíteros en­
» locan sobre la cabeza; para demostrar cargados de la cura de almas.
» que participa de toda la virtud jerár- 2.° Así como los obispos reciben el
» quica íntegra, y que él es no sólo el que cargo de las almas con la consagración,
» ilumina á todos (lo cual pertenece á las así también los presbíteros curados y los
j>santas palabras y acciones), sino que arcedianos, de los que sobre aquello (Act.
:»también transmita esto á otros i>. 6), escoged p u es , hermanos, de entre vos­
Al argumento 1.° diremos, que no se otros siete varones de buena reputa­
buscan el principio y el aumento por sí ción, etc., dice la Glosa (ordin. Bedai):
mismos sino á causa de la perfección; y « los Apóstoles querían que se establecie-
por eso para el solo estado de perfección » sen en la Iglesia siete diáconos, que
son tomados algunos hombres con cierta » fuesen de un rango más elevado y como
obligación y solemnidad. » columnas del prójimo alrededor del al­
A l 2.° que los hombres toman el estado lí tari). Luego parece que los mismos es­
de perfección, no como profesando ser tán también en estado de perfección.
perfectos, sino para profesar que tienden 3.° Así como los obispos se obligan á
á la perfección; por lo que dice el Após­ poner su alma p or sus ovejas, así también
tol (Philip. 3, 12), no que y a la haya al­ los presbíteros curados y los arcedianos:
canzado ó que sea perfecto, mas voy si­ y, como esto pertenece á la perfección de
guiendo por si de algún modo podré al­ la caridad, según se ha dicho (a. 2), pa­
canzarla, y despues añade: todos los que rece por consiguiente que también los
somos perfectos vivamos en estos senti­ presbíteros curados y los arcedianos se
mientos. Por consiguiente no comete al­ hallan en estado de perfección.
guno mentira ni simulación por no ser Por el contrario, dice San Dionisio
perfecto el que abraza el estado de per­ (De ecclea. hierarch. c. 5) :■« el orden de
fección , sino por separar su ánimo del in­ Blos Pontífices es consumativo y perfec-
tento de la perfección, »tivo (2), el de los sacerdotes ilumina-
Al 3.° que el martirio consiste en el » tivo y para dar luz, y el de los minís-
acto más perfecto de la caridad (1); pero » tros purificativo y discretívo». De lo
el acto de la perfección no basta para es­ cual se deduce con evidencia que la per­
tablecer un estado, como se ha dicho fección se atribuye á solos los obispos.
(a. 4). Conclusión. N o todos los prelados, sino
únicamente los obispos se hallan consti­
A r t í c u l o V I . — io d o * io s p r e im io s tuidos en estado de perfección,
eclesiá sticos ae hallan cu estado do p e r fe c ­ Responderémos, que en los presbíteros
c ió n ? y diáconos, que tienen la cura de las al­
mas pueden considerarse dos cosas, á sa­
1.° Parece que todos los prelados ecle­ ber, el orden y el cuidado : el orden mis­
mo se réfiere á cierto acto en los oficios
[IJ V - lo csjiuesto en ta C. 12*1$ a· 3 (tom o 3.° p¿g·! “ 5 “ ) ,
divinos, por lo que se ha dicho (C. 183,
(2) O perativo tle la perfección . a. 3, al 3.°) que la distinción de los órde-
CUESTION CLXXXIV, — ■ARTÍCULO VÍ,

ues se contiene bajo la distinción de los Por esta razón San Pablo se sirve comun­
oficios, y así en el hecho mismo de que mente del nombre de presbíteros en cuan­
algunos reciben el orden sagrado, reciben to á ambos, cuando dice ( i Tim. 6, 18),
la potestad de ejecutar ciertos actos sa­ los presbíteros que gobiernan bien sean
grados ; pero no se obligan por eso mismo tenidos dignos de este doble honor; y asi­
á las cosas que son propias de la perfec­ mismo también del nombre de obispos,
ción, sino por cuanto en la Iglesia Occi­ j por lo que dice (Act. 20, 28), hablando
dental en la recepción del orden sagrado á los presbíteros de la Iglesia de Efeso:
se hace voto de continencia, lo cual es mirad p o r vosotros y p o r toda la g rey,
una de las cosas que pertenecen á la per­ en la cual el Espíritu Santo os ha puesto
fección, como se dirá (C. 18fi, a. 4). Así por obispos, para gobernar la Iglesia de
es evidente que por recibir alguno el or­ D ios. Pero en realidad siempre hubo dis­
den sagrado, no queda absolutamente tinción entre ellos (2) áun en tiempo de
constituido en estado de perfección, aun­ los Apóstoles, como consta por San Dio­
que se requiera la perfección interior, para nisio (De eccl. hierarch. c. 5 );y (Luc. 10)
que uno ejerza diguameute tales actos; sobre aquello, post hete autem designavit
como ni por parte del cuidado que reci­ Dom inus..., dice la Glosa (ord. Bed.);
ben, pues no se obligan por solo esto con « así como el tipo de los obispos existe
el vínculo de voto perpetuo á retener la » en los Apóstoles, así el de los presbí-
cura de almas; sino que pueden abando­ » teros de segundo orden en los setenta y
narlo ó para entrar eu religión áun sin » dos discípulos ». Despues sin embargo,
licencia del obispo, como se ve (Becret. para evitar el cisma, fue necesario distin­
19, C. 2, c. Dum sunt) , ó bien con licen­ guir también sus nombres, esto es, que se
cia del obispo puede un arcediano dimitir llamasen los mayores obispos y los meno­
su cargo ó la parroquia y recibir una pre­ res presbíteros; y el decir que los presbí­
benda simple sin cura de almas, lo que de teros no se diferencian de los obispos, es
ningún modo sería lícito, si estuviera en incluido por San Agustín entre las here­
estado de la perfección, porque ninguno jías (lib. De hieres. 53), donde manifiesta
que pone su mano en el arado y mira que los arríanos decían que ninguna dife­
atrás, es apto para el reino de D ios, rencia debía hacerse entre un presbítero
como se dice (Luc, 9, 62). Mas los obis­ y un obispo.
pos, puesto que se hallau en estado de Al 2.° que los obispos tienen princi­
perfección, á no ser por la autoridad del palmente la cura de las ovejas de su
Sumo Pontífice, á quien solo pertenece diócesis ; mientras que los presbíteros y
el dispensar en los votos perpetuos, no los arcedianos (3 ) desempeñan algunas
pueden abaudonar la cura episcopal, y administraciones bajo la dirección de los
por ciertas causas, como se dirá (C. 185, obispos. Por esta razón sobre aquello
a. 4). Por lo tanto es evidente que no to~ (i Cor. 12), alia opitulationes, aliiguber-
dos los prelados (1) se hallan en estado nationes..., dice la Glosa (interl.); opitu­
de perfección , sino solo los obispos, lationes ó auxilios, esto es, los que auxi-
Al argumento 1.° diremos, que pode­ líau á los mayores, « como Tito á San
mos hablar del presbítero y del obispo en » Pablo 6 los arcedianos á los obispos;
dos conceptos: l.°en cuanto al nombre, » gobernaciones, ó bien, prelacias de los
y de este modo en otro tiempo no se dis­ d inferiores, como son los presbíteros que
tinguían los obispos y presbíteros ; pues » enseñan al pueblo ». También dice San
se llaman obispos « porque sobresalen », Dionisio (De eccl. hierarch. c. 5) que,
como dice San Agustín (De civit. Dei, « así como vemos á la jerarquía univer-
1. 19, c. 19); mientras que en griego se » sal terminada en Jesucristo, así tam­
llaman presbíteros como más ancianos. i l bien cada función en el propio jerarca

(1j V . lo dicho al fin do la nota 5, páp. 87- portillo, c u y a ju risd icción deleg ada por el obispo respectivo
(2) Verdad histórica y dogm ática negrada por A e rio , W ir depende en lodo d e su arbitrio y no tiene otra am plitud que
cleFy todos tos presbiterianos, c u y o error fue anatem atizado la qu e el m ism o prelado ó acaso algu n a constitución sinodal
por d concilio d e T rento con lra lodos lo s que d ijeren que los diocesana tes asignen \ reservándose la denom inación de arce­
p sP0s no son superiores á lo» presbíteros, según y a había diano á una de las d ign id ad es en lo sca b íld o s catedrales, com o
insinuado no tan a p re sa m e n te el Concilio 2 .° d e S e v illa , c. es bien sabido.
(3) Llamados h o y com unm ente vicarios ó arciprestes de
ski CUESTION C L X X X iV .— ARTÍCULOS VI Y V Í!.

n divino, que es el obispo »; y (16. C. 1, go los religiosos están en un estado más


c. Cunchis) se lee : <t todos los presbíte- perfecto que los obispos.
» ros y diáconos deben tener cuidado de 2.° La perfección consiste más princi­
» no hacer cosa alguna sin permiso del palmente en el amor de Dios qué en el
» obispo propio ». Con lo cual es notorio amor del prójimo ; y el estado de los re­
que estos son al obispo, lo que los bai- ligiosos se ordena directamente al amor
líos 6 los ministros al Rey, y por esta de Dios ; por lo cual también tienen su
razón, así como entre las potestades nombre del servicio de Dios, como dice
mundanas solo el rey recibe la bendición San Dionisio (De eccl. liierarch, c. 6j;
solemne, y los otros son instituidos por mientras que el estado de los obispos
simple comision, así también en la Igle­ parece ordenarse al amor del prójimo,
sia el cuidado episcopal es confiado con cuyo cuidado está á cargo de ellos, de
la solemnidad de la consagración, el del donde los viene su nombre (4), como se
arcedianato, ó el del cura por una sim­ ve por San Agustín (De civ. Dei, 1. 19,
ple delegación ; sin embargo son consa­ c. 19). Luego parece que el estado de
grados en la recepción del órdeu áun an­ los religiosos es más perfecto que el es­
tes de tener la cura de almas. tado de los obispos.
A l 3.° que, así como los curas y los 3.° El estado de los religiosos se or­
arcedianos no tienen principalmente el dena á la vida contemplativa, que es
curato sino cierta administración , s,egun mejor que la vida activa, á la que se or­
que se les comisiona por el obispo, igual­ dena el estado de los obispos ; pues dice
mente el oficio pastoral no les pertenece San Gregorio (Pastor, p. 1, c. 7) que
principalmente, ni (1) la obligación de c Isaías, deseando ser útil á los prójimos
poner el alma por sus ovejas, sino en » por la vida activa, aspira al oficio de
cuanto participan del cuidado. Por con­ » la predicación ; y Jeremías, queriendo
siguiente más bien tienen cierto cargo » consagrarse de continuo al amor del
perteneciente á la perfección, que obtie­ » Criador por la contemplativa, muestra
nen el estado de perfección. » repugnancia de ser enviado á predicar ».
Luego parece que el estado do los reli­
A r t í c u l o V II. — t ei estado «ie ios re· giosos es más perfecto que el estado de
llglOAOB es más perfecto quo el de los prela­ los obispos.
dos? (2} Por el contrario: á ninguno es lícito
pasar de mayor á menor estado, porque
1.° Parece que el estado de I03 reli­ esto sería volver la vida atras ; pero al­
giosos es más perfecto que el de los pre­ guno puede pasar del estado de religiou
lados ; pues dice el Señor (Math. 19, 21), al estado episcopal, pues se dice (lS.
si quieres ser p erfecto , ve y vende lo que q. 1, c. Statutum ) que « la sagrada orde-
tienes y dáselo á los p obres , lo cual hacen » nación hace de un mouje un obispo ».
los religiosos ; pero los obispos no están Luego el estado de los obispos es más
obligados á esto, porque sé dice (12, q. 1, perfecto que el estado de los, religiosos.
c. 19) (3) : « dejen los obispos á sus he­ Conclusión. E l estado de perfección es
red eros, si quieren, lo que poseen de más eminente en los obispos que en los
i sus bienes propios 6 adquiridos s. Lúe- religiosos.

(1) P rin cip al y directam ente ; pero sí secundaria é im p lí­ fam ilias,
citam ente, pues nadie ignara el d eber d é l o s párrocos de asís- (2) Por prelados aquí so entienden solos los obispos ó ó lo
tir á sus feligreses ¿u n en tiem pos de epidem ia, inundación y m enos mitrados y con ju risd icció n casi e p is c o p a l; pues pre­
análogas calam idades, que es cuando precisam ente les in_ lado en gen eral designa a l que la e jerce propia ó áun_ por de­
entube más que nu n ca la o b lig ación de la residencia en so s le g a ció n , siquiera sea en distinta ó in ferior escata, como 1^
feligresía s ó parroquias, d ebien d o arrostrar todo r ie sg o de abades, priores, rectores y tiernas superiores regulares y lo*
c on ta g io áun con pelig ro de muerte^ para adm inistrarles los m aestres d o las de caballería ó m ilitares y sem ejantes entre
sacram entos y damas au xilios no solo espirituales sino tam bién e l clero secular,
corporales en lo com patible con bus fuerzas y recursos, com o {!)} Cánon '18 del co n c ilio A g aten se, La edición de Cole»-1^
en efecto se h a visto co n frecu en cia en tantas épocas y c ir ­ cita equivocadam ente al m argen Cnrwa IS y la de Donai, cap. f !l
cunstancias calam itosas, por las qu e desgraciadam ente v e n i­ en lugar de Cauta 12, según v a rectificada en «el testo:
mos atravesando en nuestro su e lo y fuera de é l ; m ientras los (’I) CN^Hsettroí ítfjjcrittíenrfft«/, son com o en­
pueblos sum idos e o la m iseria y consternados p o r el pe lig ro cargados de v etar por las o v e ja s y los corderos, sobre el ele*0
se han v is to n o pocas veces abandonados p o r los facultativos Y el pueblo ; qu e lal es la signification etim ológica de la |Jfl.
y hasta por las autoridades lo ca les y hasta por sus propias labra fijiíwepíw.
CUESTION C LXXXIV . ARTÍCULOS VII Y VIII. 91
k
Besponderémos que, como dice San » Soberano Pastor ». Pero es signo de
Agustín (super. Gen. ad litt. 12 c. mayor amor el que el hombre sirva áun
16) (1) t el agente es siempre superior á otro á causa de su amigo, que si solo
B al paciente »: y como en el género de la quiere servir al amigo.
perfección según San Dionisio (De cal. Al 3.° que, como dice San Gregorio
hier. c. 5) los obispos son como perfec- (tn P asíora li, p. 2, c. 1), a: sea el pre-
cionadores y los religiosos los perfec­ » lado el primero en la acción, absorto
cionados, perteneciendo lo uno á la ac­ » más que todos en la contemplación »,
ción y lo otro á la pasión ; es por tanto puesto que á ellos corresponde no solo
evidente que el estado de perfección es contemplar por sí mismos, sino áun por
mejor en los obispos que en los religiosos. la instrucción de los demas. Por esta ra­
A l argumento 1.° diremos, que la re­ zón San Gregorio (sup. Ezech. hom. 5)
nuncia de los bienes propios puede con­ aplica á los hombres perfectos lo que de
siderarse de dos maneras : 1.a según que los que vuelven de la contemplación se
es en acto, y en este caso no consiste dice (Ps. 144,7): rebosarán de la memo­
esencialmente en ella la perfección, sino ria (2) de tu suavidad.
que es cierto instrumento de la perfec­
ción, como se ha dicho (a. 3), por lo que A e TÍCULO V I I I . — 1 o » presbíteros,
nada impide que el estado de perfección curados y los arcedianos tienen mayor perfec­
exista sin la renuncia de los bienes pro­ ción que los religiosos.
pios , como diremos también sobre otras 1.° Parece que también los presbíteros,
observancias esteriores ; 2.a puede consi­ curados y arcedianos, tienen mayor per­
derarse según la preparación, esto es, de fección que los religiosos: porque San
manera que esté dispuesto el hombre si Crisóstomo dice (Dial de Sacerdot. 1.16,
fuese preciso, á abandonarlo ó darlo todo; c. 4, implic. c. 7 ): « S i me presentas un
y esto pertenece directamente á la per­ » monj e tal como lo fué Elías, hablando
fección. Por esta razón dice San Agus­ Bhiperbólicamente; no deberá ser sin
tín (De Qutest. evangel. 1. 2, q. 11): » embargo comparado á aquel que en-
« Dios manifiesta que los hijos de la sa- » tregado á los pueblos y obligado á so-
» biduría entienden que la justicia con- » brellevar los pecados de la multitud
» siste, no en comer ni en la abstinencia, $ persevera inmóvil y fuerte; d y poco
» sino en la igualdad de ánimo para so- despues dice (c. 7) : «si alguno mepro-
» portar la pobreza ». Conforme á lo cual 7> pusiera elegir lo que más me agradase
dice el Apóstol (Philip. 4, 32), sé lo » entre el oficio sacerdotal y la soledad
que es la abundancia y la penuria. Pero » de los monjes, elegiría sin comparación
los obispos están obligados principal­ » lo que dije primero ; » y en el mismo
mente á despreciar todo lo suyo en honor libro (c. 5) dice : « si se comparan las fa-
de Dios y por la salvación de su grey, » tigas del monje con las del sacerdote
cuando fuere preciso, ya dándolo á los 3>que cumple bien sus deberes, se encon-
pobres de su rebaño, ya soportando con » trará que hay entre uno y otro tanta
alegría el robo de sus bienes. » distancia, como entre un simple ciuda-
A l 2.° que proviene de la abundancia » daño y un rey. » Luego parece que los
del amor divino eso mismo de que los sacerdotes que tienen la cura de las al­
obispos se apliquen á lo perteneciente al mas son más perfectos que los religiosos.
amor del prójimo, por cuya razón el Se­ 2.° Dice San Agustín (epist. ad Valer,
ñor preguntó primeramente á Pedro si le epist. 21 ó 148): <i medite tu prudencia
amaba y despues le encargó del cuidado y> religiosa que nada hay en esta vida y
de su grey ; y San Gregorio dice (in Pas­ » sobre todo en esta época más difícil,
torali p. 2 , c, 1 ): « si la carga pastoral es » más laborioso y más espuesto que el
» un testimonio de amor, el que es vir- » cargo del obispo, presbítero ó diácono;
» tuoso y rehúsa apacentar el rebaño de Bpero nada más santo ante Dios, si se
» Dios, queda convicto de que no ama al » desempeña como manda nuestro Em-
T> perador. » Luego los religiosos no son
(1 ) No así en términos espresos com o en equivalencia,
(2) L a V u lgu la dice : m em oríam nbundanlias snavitatls tna¡
más perfectos que los presbíteros ó los
tructamiit* diáconos.
92 CUESTION C L X X X IV .— ARTÍCULO VIIÍ.

3.° Dice San Agustín (a. Aurel. epist. » conducido por la ley privada, ninguna
60 ó 76): « es cosa excesivamente deplo- » razón exige que sea coartado por la ley
» rabie elevar á los monjes á un orgullo » pública.» Pero no es conducido alguno
» tan ruinoso y juzgar á los clérigos dig- por la ley del Espíritu Santo, que allí se
s nos de tan grave afrenta, que se diga llama ley privada, sino á algo más perfec­
» que un mal monje es un buen clérigo, to. L u eg o parece que los religiosos son
» siendo así que á veces áuu un buen más perfectos que los arcedianos ó los
» monje apenas hace un clérigo media- presbíteros curados.
ín o ; í y poco antes observó « que no se Conclusión. E l estado religioso [1] es
b debe dar ocasion á los servidores de más perfecto que el de los curas y arce­
» Dios (esto es, á los monjes) de que dianos en cuanto á la bondad de su gé­
s piensen ser con más facilidad elegidos nero de vida ; pero inferior [2] con res­
» para algo mejor (es decir, para el cle- pecto á la dificultad de desempeñar bien
x>ricato) degenerando en peores, o sea de- sus deberes, no obstante su mayor estre­
» jando su vida monacal.» Luego parece chez, por razoji de los peligros estem os de
que los que están en el estado clerical la cura de alm as; y más aún [3] en los
son más perfectos que los religiosos. religiosos no investidos de orden sacro.
4.° No es lícito pasar de mayor á me­ Responderém os, que no se comparala
nor estado, Pero es permitido pasar del superioridad de dos individuos por rela­
estado monástico al oficio de presbítero ción á lo que tienen de común siuo en lo
con cura de almas, como consta (16, c. que difieren. Pero en los curas y arcedia­
1, c. *28) por el decreto del Papa Gela- nos hay tres cosas que considerar, á sa­
sio, que dice: « si hubiere algún monje, ber, el estado, el órden y el oficio. Per­
x>que por el mérito de su vida venerable tenece al estado el que sean seculares, al
x»parezca digno del sacerdocio, y el abad órden el que sean sacerdotales ó diáco­
» bajo cuya autoridad milita por Cristo nos, y al oficio el tener á su cargo la cura
d nuestro rey, pide que se le haga presbí- de almas. Si pues consideramos con se­
» tero, debe el obispo elegirlo y ordenar- paración á un religioso por su estado (l),
» lo en el lugar que juzgue » ( oportuno) ; un diácono ó sacerdote en cuanto al ór­
y San Jerónimo dice al monje Rústico den y un cura de almas según su oficio,
(epist. 4): « vive en el monasterio de como son muchos de los monjes y canó­
d modo que merezcas ser clérigo.» Luego nigos regulares ; en lo primero sobresale
los presbíteros curados y los arcedianos y en los otros será igual: pero, si difiere
son más perfectos que los religiosos. el segundo del primero en estado y oficio,
5.® Los obispos se hallan en estado conviniendo en el órden, como son los re­
más perfecto que los religiosos, como ligiosos, sacerdotes y diáconos, que no tie­
consta de lo dicho (a. 7). Pero los pres­ nen cura de almas; es evidente que el se­
bíteros curados y los arcedianos en el gundo será superior al primero en estado,
mero hecho de ejercer la cura de almas, inferior en oficio é igual en órden. Debe
son más semejantes á los obispos que los pues considerarse cuál preeminencia es ma­
religiosos. Luego son de mayor perfección. yor, si la del estado ó la del oficio; para lo
6.° La virtud consiste en lo difícil y cual parece debe atenderse á dos cosas,
bueno, como se dice (Ethic. 1. 2, c. 3); que sou la bondad y la dificultad. Si se
y es más difícil el que alguno viva bien hace la comparación según la bondad, su
en el cargo de presbítero curado 6 de ar­ antepone el estado religioso al oficio de
cediano que en el estado de religión. presbítero curado 6 arcediano; porque el
Luego los presbíteros curados ó los ar­ religioso obliga toda su vida al estudio de
cedianos tienen virtud más perfecta que la perfección, miéntras que el presbítero
los religiosos. ó arcediano no se obliga por toda su vida
Por el contrario, dícese (19, q. 2, c. á la cura de almas, como el obispo; como
Duas); € si alguno administra una parro- tampoco le incumbe tener cuidado prin­
» quia bajo la dirección del obispo y vive cipal de sus súbditos, como al obispo,
» secularmente é inspirado por el Espíritu sino que su oficio se limita á cumplir al­
2 Santo quisiere salvarse en algún mo­
(1) £ o algunas ediciones s H c e {«/«/«»« por statu) el estad*1
jí nasterio ó regla canónícs!. puesto que es religioso,
CUESTION CLXXXIV. ARTÍCULO VIH.

gunos deberes particulares acerca de la responderse brevemente} que no trata del


cura de almas, como se ve por lo dicho sacerdote curado de un órden inferior,
(a. 6 al 2.°). Por consiguiente, l a com­ sino del obispo, que se llama sumo sa­
paración del estado religioso al oficio de cerdote; y esto conviene con el fin de
estos es como de lo universal con lo par­ aquel libro, en que se consuela á San
ticular , y como del holocausto con el sa­ Basilio de haber sido elegidos para obis­
crificio, que es ménos que e l holocausto, pos. Pero, dejando esto, debe decirse que
como consta por San Gregorio (sup. se espresa así en cuanto á la dificultad,
Ezech. liom. 20). Por esta razón se dice porque dice áiates fe. 6.): «cuando un
también (19, q. 1, o. 1): « á los clérigos » piloto está en medio de las olas y puede
» que quieren hacerse monjes, porque de- b salvar su navio de la tempestad, en
b sean hacer vidtf mejor, debe facilitár- b este caso merece de todo el mundo un
» seles e l ingreso en los monasterios cou » testimonio de perfecto gobernante, » y
í exención de lo s obispos, b Mas esta despues concluye con las palabras arriba
comparación debe entenderse según el transcritas (arg. l.°) del monje, « el cual
género de la obra: porque según la ca­ » no debe ser comparado con aquel que,
vidad del que la ejecuta sucede á veces b entregado al pueblo, persevera inmó-
que una acción inferior en su género es B vil; B y añade la razón, porque « se ba
más meritoria, si se hace con caridad B conducido en la tranquilidad lo mismo
mayor. Pero, si se considera la dificultad b que en medio de la tempestad. » Por lo
de cumplir bien todos sus deberes en reli­ cual ninguna otra cosa puede probarse,
gión y en el oficio del que tiene la cura de sino que es más peligroso el estado del
almas, en este caso es más difícil cumplir que ejerce la cura de almas que el del
bien dichos deberes á causa de los peligros monje; y el conservarse inocente en un
estertores; aunque la vida del religioso peligro mayor, es indicio de mayor vir­
sea más difícil en cuanto al género mismo tud. Pero también pertenece á la mag­
de la obra á causa de la severidad de la nitud de la virtud el que alguno evite los
observancia regular. S i empero un reli­ peligros entrando en religión, por lo cual
gioso carece también de orden , como su­ no dice que preferiría desempeñar el mi­
cede ál'os conversos (1) de las religiones nisterio sacerdotal á estar en la soledad
así es evidente que sobresale la preemi­ de los monjes; sino que querría mejor ser
nencia del orden en cuanto á la dignidad, grato en esto que en aquello, porque esto
puesto que por el orden sacro es desti­ es prueba de mayor virtud.
nado alguno á los ministerios dignísimos, A l 2.° que también aquella autoridad
por los que se sirve á Cristo mismo en el de San Agustín habla manifiestamente
sacramento del altar, para lo cual se re­ eu cuanto á la dificultad, que demuestra
quiere mayor santidad interior que la que la grandeza de la virtud en los que se
requiere áun el estado religioso: porque co­ conducen bien, como se ha dicho (al 1.°)
mo dice San Dionisio (De eccles.bierarch. Al 3.° que San Agustín compara allí
c. 6), « el órden monástico debe seguir á los monjes á los clérigos en cuanto á la
» los órdenes sacerdotales y elevarse á distancia del órden, no respecto á la dis­
'»imitación de ellos á las cosas divinas. » tancia de x-eligion y de vida secular.
Por consiguiente peca más gravemente Al 4.° que los que son elevados del es­
en igualdad de circunstancias el clérigo tado religioso á la cura de almas, ha­
constituido en órdenes sagradas, si hace biendo estado ántes constituidos en las
algo contrario á la santidad, que un re­ órdenes sagradas, obtienen algo que án­
ligioso que no tiene el órden sagrado, tes no tenían, á saber, el oficio de cura;
aunque el religioso lego esté obligado á pero no dejan lo que ántes tenían, que
las observancias regulares, á las que no es el estado religioso; porque se dice
lo están los que tienen las órdenes sa­ (D e c r e t. 16, C. 1, c. 3): «sobre los
gradas. » monjes, que morando por largo tiempo
Al argumento 1 diremos, que á aque­ » en los monasterios, si despues llegaren
llos pasajes de San Crisóstomo podría » al órden del clericato, establecemos
0 ) Que entra nosotros se U am an-conm nm cnle legra ú ope­
» que no deben separarse del primer pro-
rarios. ' » pósito. B Pero los curas ó arcedianos
94 CUESTION C L X X X IV .— ARTÍCULO VIII.

cuando entran en religión, dejan el cargo Al 6.° que la dificultad procedente de


de la cura del alma, para alcanzar un lo árduo de la obra añade á la perfección
estado más perfecto ; así que esto mismo de la virtud, al paso que la dificultad
demuestra la superioridad de parte de que proviene de los obstáculos esteríores,
la religión: miéntras que al ser ele­ á veces disminuye la perfección de la vir­
vados los religiosos legos (1) al cleri­ tud, como cuando alguno no ama tanto
cato y á los órdenes sagrados, son evi­ la virtud que quiera evitar los impedi­
dentemente promovidos á un rango su­ mentos de ella, según aquello del Após­
perior, como se ha dicho (4.°), lo cual se tol (i Cor. 9, 25) : todo el que lia de li­
manifiesta por lo que indica de San Jeró­ diar, de todo se abstiene; pero otras es
nimo , cuando dice: <r vive en el monas­ signo de virtud más perfecta, por ejemplo,
te rio de modo que merezcas ser clérigo.» cuando ocurren á alguno inopinadamente
Al 5.° que presbíteros curados y los ó por consecuencia de la necesidad obs­
arcedianos son más semejantes álos obis­ táculos de virtuil, á causa de los cuales
pos qué los religiosos en cuanto á algo, no se separa sin embargo de ella, Pero
esto es, en cuanto á la cura de almas, en el estado religioso la dificultad es más
que pesa sobre ellos secundariamente; grande por lo árduo de las obras en tanto
pero en cuanto á la obligación perpetua, que para los que viven en el siglo de
que se requiere para el estado de perfec­ cualquiera mauera (2) es mayor la di­
ción, son más semejantes al obispo los re­ ficultad por los obstáculos de la virtud
ligiosos, como consta de lo dicho (a. que los religiosos evitaron próvidamente
5 y 6)·______________________________ en todo.
f l ) No precisam ente leg os en el sentido insinuado en la m inado sus estudios y demás e jo rd o s de preparación á él.
n ota anterior lo s cuales por regla general nunca reciben órde­ (2) Es d e cir, »car» legos sim plem ente ó aspirantes á in g re ­
nes clericales, y ¿un en algnnas corporaciones religiosas sar en la clerecía, v iv ie n d o em pero honesta y cristianam ente;
hacen voto espreso de no ser prom ovidos á e l la s ; debiendo pues lo s que se en tregan at desorden y abandono de sus d e b e ­
entenderse más bien d e los jó v e n e s profesos con d estino al res cristianos en general no se cuidan por lo com ún de tales
sacerdocio, cuando hayan lle g a d o á la edad com petente y ter- dificultades y peligros.
CUESTION CLXXXY,

De lo perteneciente al estado de los obispos.

Vamos á tratar de lo perteneciente al estado de los o b isp os, sobre lo cual se ofrecen estos ocho
p u n tos;!.“ Es lícito apetecer el episcopado? — 2·.° Es permitido rehusarlo finalmente? 3.° Es preciso
elegir el mejor para el e p iscop a d o?—4,'0 Puede el obispo pasar a la religión í —5.“ Le es licito abando­
nar á sus súbditos corporalmente ? — 6,° Puede tener aleo propio ? — 1« Peca mortalmente no dando
¡Wos pobres los bienes eclesiásticos? — 8." Los religiosos que son elevados al episcopado, están obli­
gados á las observancias regulares ?

ARTÍCULO X. — E8 licito desear el epis­ á loa obispos, Luego parece que es lau­
copado í dable desear el episcopado.
Por el contrario, dice San Agustín
1.° Parece que es lícito desear el epis­ (De civ. Dei, 1. 19, c. 19): i el lugar
copado ; pues dice el Apóstol ( i Tim. » superior sin el que no puede ser regido
3, 1), quien desea el episcopado buena » el pueblo, áun cuando sea administrado
obra desea, y es lícito y laudable desear » como conviene, se apetece sin embargo
una buena obra. Luego también es lau­ » inconvenientemente.
dable desear el episcopado. Conclusión. A spirar al episcopado es
2.a E l estado de los obispos es más ilícito [1] si en ello se busca medro tem­
perfecto que el de los religiosos, como poral 6 el honor adjunto, por cuanto ar­
se ha demostrado (C. 184, a. 7). Y , como g u ye codicia ó ambición; presuntuoso [2]
es laudable el desear pasar al estado re­ en el que sin manijiesta necesidad lo pre­
ligioso, también lo es por consecuencia tende áun en provecho de los prójimos;
el desear ser promovido al episcopado. pero plausible [3] el que desea sin pre­
3. Dícese (Prov. 11, 26), quien es­ sunción ejercer el misterio episcopal,
conde el trigo será maldito en los pueblos; sintiéndose digno y capaz 6 movido del
más la bendición sobre la cabeza de los celo de caridad sin presunción ni aspira­
que lo venden; pero el que es idóneo por ciones mundanales, 6 hallándose investido
su vida y ciencia para el episcopado pa­ de tan alta dignidad.
rece esconder los frutos espirituales, si se Besponderémos que en el episcopado
sustrae del episcopado; miéntras que al pueden considerarse tres cosas: 1.a es prin­
aceptarlo se pone en el lugar del que dis­ cipal y final, esto es , la operacion epis­
tribuye los alimentos espirituales. Luego copal, por la cual se provee á. la utilidad
parece que es laudable desear el episco­ de los prójimos, seguu aquello (Joann.
pado y vituperable el rehuirle. ult. 17), apacienta mis ovejas; la 2.a es
4.° Los hechos de los Santos, que se la elevación del grado, porque el obispo
mencionan en la Sagrada Escritura, nos es constituido sobre otros, según aquello
son propuestos como modelo, según (Matth. 24, 45), siervo fie l y prudente
aquello (Rom, 15, 4), todas las cosas, á quien el Señor puso sobre su fam ilia; la
que han sido escritas , para nuestra ense­ 3.a que es consecuencia de las anteriores
ñanza están escritas, Pero se lee (Is, .6) es el respeto y el honor y las ventajas
Isaías se ofreció para el oficio de la temporales, según aquello ( i Tim. 5,
predicación, que compete principalmente 17), los presbíteros , que gobiernan bien
96 CUESTION CLXXXV. — ARTICU LO I.

son dignos de doblada honra. Luego el c. 8 ), «e l Apóstol dijo esto en aquel


apetecer el episcopado p or razón de estos » tiempo, en que el que estaba á la ca-
bienes á el anejos es evidentemente ilícito » beza del pueblo era conducido el pri-
y acusa codicia ó ambición , por lo que » mero á loa tormentos del martirio » , y
dice el Señor contra los fariseos (Mattb. en este caso, al desear el episcopado no
23, 6), aman los primeros puestos en los se podía desear otra cosa sino la obra
banquetes y las primeras sillas en las si­ buena; por lo cual dice San Agustín (De
nagogas, y ser saludados en la plaza y civ. Dei, 1. 19, c. 19) que a el Apóstol
que los hombres los llamen RahM. En » al decir, el que desea el episcopado de-
cuanto á lo 2.°,es decir, en cuanto á la » sea una obra buena. » , quiso dar á en­
preeminencia del g ra d o ; el desear el tender lo que es el episcopado, puesto
episcopado es presuntuoso; por lo cual ar­ que es nombre de obra, no de honor ; por­
guye el Señor á los discípulos (Matth. que la palabra episcopus es derivada de
20,25) que aspiraban á la primacía, di­ (ep i) sobre, y (seapus) cuidado intenso:
ciendo que los principes de las gen­ por consiguiente, si se quiere, podemos
tes avasallan á sus pueblos, y así San traducir al latin superintendere (velar
Crisóstomo(hom. 66, in Matth) dice que desde lo alto), de modo que entienda
« por esto se ve que es propio de los gen­ que no es obispo quien desea presidir y
is tiles desear el primado y de esta ma- no ser útil; porque en la acción (como
» ñera calma los deseos de su alma por dice un poco áutes), no debe ser amado
» esta comparación tomada de los genti- ni el honor ni la potencia en esta vida,
» les. J> Pero el desear ser útil á los p ró­ puesto que todas las cosas son vanidad
jim os es en sí laudable y virtuoso: mas bajo el sol; sino la obra misma que se
puesto que en razón del acto episcopal, hace por el honor ó la potencia. Sin em­
esta carga tiene aneja la elevación del bargo, como dice San Gregorio (Pastor
grado, parece ■presuntuoso que alguno ibid.) « San Pablo alabando el deseo de
desee presidir á otros, para ser útil A x>la obra buena, cambia en temor lo que
los súbditos, no mediando una necesidad »h a sido objeto de sus elogios, cuando
manifiesta é inminente , como dice San » añade : es preciso que el obispo sea irre-
Gregorio (Pastor p. 1, c. 7) que era » prensible, como si dijera: alabo lo que
€ entónces laudable desear el episcopado, » buscáis, pero ántes sabed lo que bus-
» cuando no había duda alguna de lié­ » cais. »
is» gar por él á los más graves suplicios »; Al 2.°, que no se debe razonar de la
por lo que no se encontraba con facilidad misma manera sobre el estado religioso y
quien echara sobre sí esta carga, sobre el estado episcopal por dos motivos:
todo cuando alguno no era escitado á ella 1.°, porque para el estado episcopal se
sobrenaturalmente por el celo de la cari­ exige ántes la perfección de la vida como
dad, como también observa el mismo consta por lo que el Señor preguntó
doctor (Pastor p. 1, c. 7) que « Isaías, á San Pedro si le amaba más que los
» deseando ser útil á los prójimos, ape­ demas, ántes de confiarle el oficio pas­
lateció laudablemente el oficio de la pre- toral ; miéntras que para el estado re­
» dicacion. » Sin embargo puede alguno ligioso no se exige ántes la perfección,
apetecer sin presunción el hacer tales sino que es el camino que conduce á ella,
obras, si y a se halla en este oficio siendo por lo cual no dijo el Señor (Matth. 9),
digno para cumplirlas, de modo que .se si eres perfecto ve y vende todo lo que
desee la buena obra , mas no el primado tienes, sino si quieres ser p erfecto, siendo
de la dignidad. Por esta razón San Cri- la razón de esta diferencia que, según San
sóstomo dice (super Matth. hom. 35, in Dionisio (De eccles. hier. c, 5) la perfec­
oper. imperf.) « bueno es desear una ción pertenece activamente al obispo,
» buena obra; pero es vanidad desear el como al que perfecciona (1), y pasiva­
» primado de honor; porque la primacía mente al monje como al perfeccionado:
» quiere á quien la elude y aborrece al y se requiere que uno sea perfeeto, para·
» que la desea.»
Al argumento 1.° contestaremos que, <1} P c r fc c ío r m ; n o perfet'M'ñctiij trmio ve en alburia ciIíhkh'.
como dice San Gregorio (Past. p. 1. iiu Iftb mértos correctas.
CUESTION C L X X X V ,— ARTÍCULOS I Y II. 97

poder guiar á otros á la perfección, lo » ció justo: cuya carga si nadie la im-
cual no se exige ántes del que debe ser 9 pone, es justo entregarse á conocer y
guiado á la perfección; pero es presun­ » contemplar la verdad; pero, si se impo-
tuoso el que alguno se crea perfecto, mas 3) ne, debe recibirse á causa de la nece-
no el que tienda á la perfección; 2.“ por­ » sidad de la caridad (1)».
que el que abraza el estado religioso se Al 4.° que, como dice San Gregorio
somete á otros, para obtener lo espiri­ (Past. p. 1, c. 7), « Isaías, que quiso ser
tual, y esto os lícito á todos; por lo que » enviado, se vi ó ántes purificado por
dice San Agustín (De civ.Dei,l. 19, c. 19): » medio de un carbón del altar; á fin de
« á nadie se prohíbe el estudio de cono- » que nadie tenga la temeridad de acer-
» cer la verdad, lo cual pertenece á un » carse á los sagrados misterios, sin estar
» reposo laudable». Pero el que pasa al » puro: y por consiguiente, como es muy
estado episcopal es ascendido para pro­ » difícil á cada individuo poder recono-
veer á otros, y nadie debe apropiarse » cerse purificado, hay más seguridad en
esta elevación, según aquello(Hebr. 5 , 4), » declinar el oficio de la predicación:».
ninguno toma para sí esta honra, sino
el que es llamado de D i o s ; y San Crí- A r t ÍC U LO -II. — Es licito rehusar ente­
sóstomo dice (super Matth. hom. 25, ramente el episcopado Impuesto V
in op. imperf.): « ni es justo ni útil de-
» sear el primado de la Iglesia, porque 1.° Parece que es lícito rehusar ente­
»¿quién en sano juicio quiere someterse ramente el obispado impuesto: porque,
» de buen grado á tal esclavitud y peligro como dice San Gregorio (Pastor, p. 1,
» de tener que dar cuenta por toda la c. 7), « deseando Isaías ser útil á los
»Iglesia, sino acaso el que no teme el » prójimos por medio de la vida activa,
»juicio de Diós abusando secularmente » deseó el oficio de la predicación; y al
b del primado eclesiástico, para conver- »contrario Jeremías, queriendo unirse
» tirio en secular ?» b fuertemente al amor del Criador por la
Al 3.° que la dispensación de los ali­ » vida contemplativa, se escusó de cum-
mentos espirituales no debe hacerse al y> plir esta misión j>. Mas nadie peca, si
arbitrio de cualquiera, sino principal­ no quiere abandonar lo mejor, para· adhe­
mente según la voluntad y disposición de rirse á lo menos bueno. Luego, predomi­
Dios, y secundariamente según el arbitrio nando el amor de Dios al amor del pró­
de los prelados superiores, acerca de los jimo y siendo la vida contemplativa pre­
que dice el Apóstol (r Cor. 4, 1), así ferida á la vida activa, como consta de lo
nos tenga el hombre como ministros de dicho (C. 25, a. 1; y C . 26; a. 2; y
Cristo, y dispensadores de los misterios C . 182, a. 1); parece que no peca el que
de D i o s : y por eso no se entiende que rehúsa enteramente el episcopado.
oculta el alimento espiritual aquel, á 2.° Como dice San Gregorio (Past.
quien no compete por oficio ni se le ha p. 1, c. 7), c es muy difícil que alguno
confiado por el superior, si desiste de la i) pueda conocer que está purificado; y
corrección ó gobernación de otros; sino » nadie debe acercarse álos ministerios (2)
que se entiende que lo oculta, si descuida » sagrados, sin estar purificado». Luego,
la dispensación, cuando le incumbe por si alguno no cree que está purificado,
oficio, ó si rehúsa recibir con pertinacia no debe aceptar la carga episcopal, de
este cargo, que se le quiere imponer por cualquier manera que se le ordene.
un superior; por lo cual dice San Agustín 3.° Dice San Jerónimo sobre San
(De civ. Dei, 1. 19, c. 19): « el amor de Marcos (Prólogo, super Marcufii) (3) que
* la verdad busca el santo reposo; la ne- « 'este se cortó el dedo pulgar despues de
* cesidad de la caridad acepta el negó- » (abrazar) la fe, para hacerse incapaz

(1) En c u y o caso es hasta m eritoria la tal aceptación y áun el concepto de le g itim o ; n i el M árcos m encionado es el ev a n ­
*1 apelecer*el cargo episcopal, « o solo por su bven ir á la ne­ gelista, sino un anacoreta, sep u n puetle com probarse por lo s
cesidad sino también adem as por la sum isión de la obediencia. A n ales de B aronio ( año 45 d e Cristo, aún», 4 4 ) y porque
(5) No »tfs/crlos, seg ú n equivocadam ente ponen la edición ademas 110 se le atrib u ye tal hecho en el ritual d e la orden
¿urca y alguna otra, de S to . D om ingo, publicado en 1254, es decir, precisamente
(3) N ie l Lal p rólog o es g en u in o de San Jerónim o, aunque en en v id a d el m ism o Sto. Tom ás, donde únicam ente se lee que
glosa ordinaria se insería com o tal y U ra n o lo com enta «n d h e d ió obispo fu n d ó la Ig lesia de A le ja n d r ía » .
Suma teológica.—tomo ev. 1
98 CUESTION CLXXXV . — ARTÍCULO II.

» de recibir el sacerdocio ». De la misma según esto dice San Gregorio (Pastor,


manera hay quienes haeeu voto de no p. 1, c. 6): a hay verdadera" humildad
aceptar jamás el episcopado. Pero la » ante los ojos de Dios, cuando no se
misma razón hay para poner impedi­ » rehúsa con obstinación lo que se ordena
mento á algo y para rehusarlo entera­ »aceptar en Ínteres general (1 )».
mente. Luego parece que alguno puede Al argumento 1.° diremos que, aun­
rehusar enteramente el episcopado sin que hablando simple y absolutamente,
pecado. la vida contemplativa sea mejor que la
Por el contrario, dice San Agustín á activa, y el amor de Dios que el amor
Eudoxio (epi 48 ú 81): « si la Iglesia del prójimo ; sin embargo por otra parte
» nuestra madre deseare vuestro concur- el bien de la multitud debe ser preferido
» so j no recibáis sus dignidades con ávido al bien de uno ; por lo que San Agustín
» orgullo, y no las rechaceis por amor al dice en las palabras ya ántes citadas :
»reposos. Despues añade: ano ante- « no antepougais vuestro descanso á las
» pongáis vuestro descauso á las necesi- » necesidades de la Iglesia » , sobre todo
» dades de la Iglesia, á la que si nadie porque pertenece al amor de Dios esto
» entre los buenos quisiera asistir en su mismo de que alguno tenga el cuidado
» alumbramiento, no habría medio de que pastoral de las ovejas de Cristo. Así que
»nacieseis». sobre aquello (Joan, nlt.), apacienta
Conclusión. Rehusar decidida, y per~ mis ovejas ,'dice San Agustin(Tract. 123):
tinazmente el episcopado impuesto por « sea oficio de amor apacentar el rebaño
el superior es pecado contrario a la ca­ » del Señor, como fue indicio de temor
ridad y humildad, no menos que el am­ » negar al pastor ». De la misma manera
bicionarlo. también los prelados no pasan á la vida
Responderemos, que en la promocion activa de modo que abandonen la con­
al episcopado hay que considerar dos co­ templativa : por lo que dice San Agus­
sas : 1.a qué convenga al hombre apete­ tín (De civ. 1. 19, c. 19) que, « si se im-
cer según su propia voluntad; 2.a qué Bpone la carga del oficio pastoral, no se
es justo haga según la voluntad de otro. » debe en este caso abandonar la delecta-
En cuanto á la voluntad propia conviene » cion de la verdad », que se tiene en la
al hombre principalmente atender á su contemplación.
propia salvación; mas el que procure la Al 2.° que nadie está obligado á obe­
salvación de otros le conviene por dispo­ decer al prelado para algo ilícito, como
sición de otro, que tiene potestad, como consta de lo dicho sobre la obediencia
consta délo dicho (a. 1, al 3.°). De consi­ (C. 104, a. 5). Puede pues suceder que
guiente, así como denota desarreglo déla aquel, á quien se impone el oficio de pre­
_voluntad el quealgunose dirija p or su pro­ lado sienta algo en sí, á causa de lo cual
pio arbitrio en cuanto á ser colocado al no le sea lícito recibir la prelaciou. Pero
fren te del gobierno de los demas, así tam­ este impedimento puede ser obviado al­
bién arguye desarreglo el rehusar ente­ gunas veces por el mismo, á quien se im­
ramente contra el mandato del superior el pone la cura pastoral; por ejemplo, si
predicho ministerio de la gobernación por tiene el propósito de pecar, el cual puede
dos razones : 1.a porque esto repugna á abandonar : y por esto no se escusa de
caridad de los prójimos, á cuya utilidad obedecer finalmente al prelado que se lo
debe alguno ofrecerse según el tiempo y manda. Mas otras veces no puede des­
los lugares; por cuya razón dice San echar él mismo el impedimento, que hace
Agustín (De civ. Dei, 1. 19, c. 19) que ilícita la aceptación de la carga pastoral,
« la necesidad de la caridad recibe el justo sino el prelado que se lo ordena, por
<tnegocio»; 2.a porque esto repugna á ejemplo, si es irregular ó escomulgado ;
la humildad, por la que alguno se so­ y entónces debe manifestar su defecto al
mete á los mandatos de los superiores; y prelado, que le ordena, el cual si no (2)
{1 ) Com o se refiere del m ism o a n g é lico D octor hab er reh u ­ (11 A s í con Nicolfti ios ediciones m odernas com unes, aunque
sado hum ildem ente (no con obstinación) el arzobispado de en algunas y en la m ayoría de las antiguas se halla «o/Ki'rtf
N ápoles, y de m achos otros Santos é insign es varon es, qu e se por n olu eril. E sto últim o parece más en conform idad con ^
conceptuaban más útiles y se gu ro s en m inisterios d e ménos pensam iento del les lo y del A u tor.
rango y m ayor-fatiga.
CUESTION CLXXXV, — ARTÍCULOS II Y III. 99

quisiere remover este impedimento, está mas ; y alguno es mejor por cuanto ama
obligado á obedecer humildemente , por más á Dios. Luego parece que no debe
lo cual (Exod. 4, 10), habiendo dicho ser elevado al episcopado sino el que es
Moisés, os ruego Señor, yo no soy elo­ mejor que los demas.
cuente desde ayer y antes de a y er , el 2.° E l Papa Símaco dice ( c. Vilissi-
Señor le contestó : y o estaré en tu boca y m us, 1, q. l ) : « se debe mirar como el
te enseñaré lo que has de hablar. Final­ » más vil el que tiene una dignidad más
mente otras veces no puede quitarse el » elevada que los demas, sin serles su-
impedimento ni por el que ordena, ni por 3) perior en ciencia y santidad ». Pero el
aquel á quien se ordena, como si un ar­ que sobresale en ciencia y santidad es
zobispo no pudiera dispensar de una ir­ mejor. Luego ninguno debe ser elevado
regularidad ; por consiguiente el súbdito al episcopado, si no es mejor que los
no está obligado á obedecerle, para re­ demas.
cibir el episcopado ó también las órdenes 3.° En cualquier género lo menor es
sagradas, si es irregular. regido por lo mayor, como lo corporal ea
Al 3.° que aceptar el episcopado no es regido por lo espiritual y los cuerpos in­
en sí necesaria para la salvación, pero se feriores por los superiores, según dice San
hace necesario por precepto del superior; Agustiu (De Trinit, 1. 3, c. 4) : y, como
y respecto de las cosas, que son así nece­ el obispo es escogido para regir á los de­
sarias para la salvación, puede alguno lí­ mas , debe por consecuencia ser mejor
citamente poner obstáculo, antes de que que ellos.
exista el precepto: de otra suerte no sería Por el contrario, dice la Decretal (c.
lícito á ninguno pasar á segundas nup­ Cum dilectus, De electione, etc.) (3) que
cias , ni por esto se le impediría la recep­ « basta elegir al bueno; y no -es preciso
ción del episcopado ó del orden sagrado. b elegir al mejor ».
Pero esto no sería lícito en las cosas que Conclusión. E l que elige obispo [1] no
por sí son necesarias para la salvación, está obligado á elegir precisamente al
por cuya razón San Márcos no obró con­ más digno p or su caridad y santidad,
tra precepto, al cortarse el dedo ; aun­ sino al más idóneo para instruir, dejen-
que es creíble que esto lo hizo por reve­ der y gobernar á la Iglesia ; y en cuanto
lación del Espíritu Santo, sin la que á al electo [2] basta que no se reconozca
nadie es permitido mutilarse. Pero el que indigno, hasta el punto de serle ilícito
hace voto de no recibir el episcopado, si aceptar, aunque no se sienta mejor que
por esto tiene la intención de obligarse 1 otros.
no aceptarlo ni por obediencia al pre­ Keaponderémos, que acerca delapro-
lado superior, hace un voto ilícito (1) ; mocion de alguno al episcopado hay que
y si tiene la intención de obligarse, cuan­ considerar algo por parte del que es pro­
to está en él, á evitar esta carga ó á no movido y algo por parte del que le pro­
recibirla sino en una inminente necesidad, mueve. Por parte del que le eleva, sea
el voto es lícito, porque se obliga á hacer escogiéndole ó proveyendo, se requiere
lo que es conveniente que haga un hom­ que lo elija tal que dispense fielmente los
bre. misterios divinos, los cuales deben ser
dispensados en Ínteres de la Iglesia, se­
A r t íc u lo I I I , — aes preciso que ci gún aquello (i Cor. 14, 12), procurad
<|uc es elevado al episcopado sea mejor (3) abundar en ellos para edificación de la
•|nc Ion dem ás? Iglesia. Pero los divinos misterios no se
confian á los hombres por causa de su
l.° Parece necesario que el que es ele­ recompensa, la que deben aguardar en
vado al episcopado sea mejor que los lo futuro ; y por eso el que debe elegir á
demas : porque el Señor preguntó á San alguno para obispo ó procurar que lo sea,
Pedro, á quien había de confiar el oficio no está obligado á promover al que es me­
pastoral, si le amaba más que á los de­ jo r absolutamente, lo cual es conforme á

( !) Y por consiguien te n u lo ya en su raí?, misma según la (2) No en absoluto el tnás santo, sino el más apt® y útil
le tr in a de San A lfon so de L ígorio (1. 3, n.° 20(¡) y eom uu para el régim en de la Iglesia y bien de lo s fieles,
catre los doctores. (3) De A le ja n d ro III en un co n cilio d e Letran.
100 CUESTION CLXXXV. — ARTÍCULOS III Y IV.

la caridad ; sino al mejor relativamente Al 2.° que aquel pasaje debe enten­
al régimen de la Iglesia, esto es, al que derse en cuanto al celo del que está cons­
sea capaz de instruir y defender la Igle­ tituido en dignidad, porque debe procu­
sia. y gobernarla ‘pacificamente (1), Por rar mostrarse tal que aventaje á los de­
esta razón San Jerónimo dice (sup. illud mas en ciencia y santidad. Por esta
"c. 1, ad Tít. et constituías per civit....) razón dice San Gregorio {Pastor. 2, c. 1):
« que algunos no procuran erigir para co­ « la acción del prelado debe transcender
sí lumnas de la Iglesia á los que cono- » tanto á la del pueblo, cuanto suele dis-
» ceu que han de serla más útiles, sino » tar la vida del pastor de su rebaño ».
» á los que ellos aman más ó aquellos, Pero no debe imputársele si antes de
x>por cuyos obsequios están sobornados ser prelado no fue más escelente, de modo
» ó cautivos, ó los que están recomen- que por esto deba ser reputado vilísimo.
» dados por grandes personajes ó (por Al 3.° que, como se dice (i Cor. 12, 4,
» no hablar de algo peor ) de gentes que 5 y 6 Jj hay repartimientos de gracias,
» lian comprado por presentes el ha- de operaciones y de ministerios : por con­
s cerse clérigos ». Mas esto pertenece siguiente nada impide que alguno sea más
á la acepción de personas, que en ellos idóneo para el oficio de gobernar, el cual
es un pecado grave: por lo cual sobre sin embargo no sobresale en ]a gracia de
aquello (Jac. 2 ), hermanos mios, ?io que­ la santidad. Pero es lo contrario en el ré­
ráis en acepción de personas .... . dice la gimen del orden natural, en el que lo
Glosa (ord, Aug., epist. 167 ó 29, ad que es superior en este orden tiene por
Hieron.): « si relacionamos con las digni- lo mismo mayor idoneidad para disponer
» dades eclesiásticas lo que se ha dicho lo inferior.
» de la distancia que hay entre el que
» está sentado y el que está de pie, üo A r t íc u lo IV . — ¿ ruedo lícitamente
.» se debe creer que es pecado tener la el obispo al» an donar cl cuidado episcopal,
» fe de la gloria del Señor en acepción para pasar al estado religioso ?
» de personas : porque ¿ quién tolerará
» que se elija á uu rico para ocupar la 1.° Parece que el obispo no puede lí­
» silla de honor en la Iglesia, postergan- citamente abandonar el cuidado episco­
» do á un pobre más instruido y más pal, para pasar á la religion; porque á na­
» santo?» Mas por parte del que es elegido die es lícito pasar de un estado más per­
no se requiere que se repute mejor que los fecto al menos perfecto, pues esto es
otros, pues esto sería soberbio y presun­ volver la vista atras, lo cual es condena­
tuoso ; sino que basta que no halle en sí ble según el dictamen del Señor, que dice
cosa alguna, p or la que se le haga ilícito (Luc, 9, 62), ninguno, que pone su mano
aceptar el cargo episcopal (2), Por esta en el arado y mira atras, es apto para el
razón, aunque San Pedro fuera interro­ reino de Dios ; y el estado episcopal es
gado, si amaba más al Señor que los más perfecto que el estado religioso, como
demas, en su contestación no se prefirió se ha dicho (C. 184, a. 7). Luego, así
á los demas, sino que simplemente con­ como no es lícito volver del estado reli­
testó que amaba á Cristo. gioso al mundo ; así tampoco es lícito pa­
A l argumento 1.® diremos que, el Se­ sar del estado episcopal al religioso.
ñor sabía que por don suyo San Pedro 2,° El orden de la gracia es más per­
tenía idoneidad para gobernar la Iglesia fecto que el de la naturaleza; y según la
y para lo demas, y por eso le interrogó naturaleza no se mueve la misma cosa á
sobre el ampr más ámplio; para demos­ fines contrarios : por ejemplo, si una pie­
trar que, cuando por otra parte se en­ dra cae naturalmente de lo alto, no
cuentra un hombre capaz de gobernar la puede naturalmente volver á lo alto.
Iglesia, debe atenderse principalmente Siendo pues según el orden de la gracia
en él á la escelencia del divino amor. lícito el pasar del estado religioso al es-

(LJ Lo cual debe asimismo y segnn el Concilio de Trente nales de ed a d , costu m b res,in stru cción y prudencia»
(«es. 24, cap- 1B) hacerse estensivo á las eleccion es de párro­ (2) Pero sí qued a ob lig a d o á procurar m ostrarse en su
cos y dem as cargos eclesiásticos análogos aun d e in ferior cate­ n ueva p csicion m odelo ó ejem p lar de virtu d y ciencia, como
goría, atendiendo principalm ente á sus circunstancias p e rs o - lu e g o dice en la solucion al
CUESTION C L X X X V .— ARTÍCULO IV. 10 1

tado episcopal, no es lícito por el con­ de sus súbditos de muchas maneras (3):
trario pasar del estado episcopal al es­ ya á causa del defecto propio, ya de
tado religioso, la conciencia, como si es homicida ó si-
. 3.° En las obras de la gracia nada moniaeo ; ó también del cuerpo , como
debe ser ocioso. Pero el que una vez lia si es anciano ó está débil, ó también de
sido consagrado para obispo retiene per­ ciencia suficiente para gobernar, ó tam­
petuamente la potestad espiritual de con­ bién de la irregularidad , como si es bi­
ferir órdenes y de hacer otras cosas se­ gamo; otras por defectos de los súbditos,
mejantes, que pertenecen al oficio epis­ á los que no puede hacer el bien, por
copal ; cuya potestad parece permanecer cuya razón dice Sau Gregorio ( Dialog.
ociosa en el que dimite el cargo episco­ 1. 2, c. 2) : a debe soportarse con igual-
pal. Luego parece que el obispo no puede d dad de alma á los malos allí donde se
dimitir el cuidado pastoral y pasar al es­ n encuentran algunos hombres de bien,
tado religioso. » que se ayuden ; pero donde no se saca
Por el contrario: nadie está obligado » provecho alguno de los buenos el tra-
á lo que es en sí ilícito ; y los que piden 3>bajo es á veces estéril respecto de los
ser relevados del cuidado pastoral son » malos ; por lo que sucede frecuente-
compelidos á dimitir, como consta ( ex­ » monteen el espíritu délos perfectos que,
trav. De renunt. c. Quidam) (1). Luego » cuando ven que su trabajo es sin fruto,
parece que el abandonar el cuidado pas­ i>emigran de un lugar á otro, para traba-
toral no es ilícito. » jar con fruto» : otras veces parparte de
Conclusion. N o es lícito al obispo re­ otros, como cuando se suscita escándalo
nunciar á su cargo, mientras -puede ser sobre la prelacion de alguna persona;
útil á la salvación de sus diocesanos , sin pues, como dice el Apóstol ( i Cor. 8,13),
legítimo impedimento y competente auto­ si la vianda sirve de escándalo á mi her­
rización (2). mano, nunca jam ás comeré carne, con tal
Responderémos, que la perfección del que sin embargo no provenga el escán­
estado episcopal consiste en que alguno dalo de la malicia de algunos, que quie­
se obliga por el amor de Dios á velar por ren conculcar la fe ó la justicia de la
la salvación de los prójimos; y por consi­ Iglesia; pues por tal escándalo no debe
guiente se obliga á conservar el cuidado dimitirse el cuidado pastoral, según aque­
•pastoral, tanto tiempo como pueda ser llo ( Matth. 15,14), dejadlos, esto es, los
útil á la salvación de los súbditos á él que se escandalizaban de la verdad de la
encomendados, la cual no debe descuidar doctrina de Cristo, ciegos son y guías de
ni por el reposo de la contemplación di­ ciegos. Sin embargo es preciso que, así
vina, puesto que el Apóstol sufría con como alguno toma el cuidado de regir por
paciencia estar distraído de la contempla­ providencia del prelado superior, así tam­
ción de la vida futura, para cuidar de las bién lo abandone por mandato del mismo
necesidades de los fieles, según aquello á consecuencia de las causas predichas;
(Philip, 1, 22), no sé en verdad qué es­ y así (Extrav. De reunt. c, N isi cum
coger, pues me veo estrechado p or dos pridem ) dice Inocencio I I I : « aunque
partes; tengo deseo ser desatado de la s tuvieras alas, para procurar volar á la
carne y estar con Cristo, que me es mu­ xi soledad, están tan unidas á las ligadu-
cho mejor; mas el permanecer en la carne » ras de los preceptos que no eres libre
es necesario p or vosotros, j persuadido » para volar sin nuestro permiso». En
de esto sé que quedaré; ni por evitar efecto : á solo el Papa es lícito dispensar
cualquiera adversidad, ó lucrar, puesto en el voto perpetuo, por el que alguno se
que, como se dice (.Toan. 10, 2 ), el buen obliga al cuidado de de los súbditos, re­
pastor pone su alma por sus ovejas. Sin cibiendo el episcopado.
embargo sucede á veces que el obispo se Al argumento 1.° diremos, que la per­
ve impedido de atender á la salvación fección de los religiosos y obispos se con-

(1) Del con cilio 4»® de Letran {catt - 281 b ajo In ocen cio III -y (3) A lg u n o s com prenden todas los causas aludidas en el
refiriéin3ose? n o sola á los obispos, sino tam bién á los demás testo en e l sig u ien te d is tic o :
««cargados de la cura de almas, V ebllis, lgaarusi m ató consoiut, irreg u laris j
(2) HesetVada h o y exclusivam ente a l Sum o Pontífice. Qttem m ata plebs od itT d a w scanda úi , ited tre passit,
102 CUESTION C LXXXV. — ARTÍCULOS IV Y V .

sidera según diversos conceptos: porque que sobreviene la potencia permanece sin
á la perfección de la religión pertenece el el acto, como por la enfermedad del
cuidado que alguno pone para la propia ojo cesa el acto de la visión; y así mismo
salvación, al paso que á la perfección no hay inconveniente en que por un im­
del estado episcopal incumbe el cuidar de pedimento que sobrevenga quede sin acto
la salvación de los prójimos. Por consi­ la potestad episcopal.
guiente todo el tiempo que alguno pueda
ser útil á la salvación del prójimo, otro A r t í c u l o Y . — *«gs permitido ni
tanto retrocedería, si quisiera pasar al obispo abandonar n causn do alguna perse­
estado religioso, para cuidar solo de su cución corporal el rebaño A él encomenda­
salvación el que se obligó á procurar no do ? (1).
solo por la suya sino también por la de
otros. Por esta razón dice Inocencio III 1.® Parece que no es permitido al
en la prediclia Decretal que « más fáeil- obispo abandonar corporalmente por al­
» mente se concede el que un monje as- guna persecución temporal el rebaño á
» cienda á prelado que el que uu obispo él encomendado: porque dice el Señor
» descienda al monacato ». Pero, si no (Joau. 10, 12) que es mercenario y no
puede procurar la salvación de los otros, verdadero pastor el que, al ver venir al
es conveniente que atienda á la suya. lobo, abandona las ovejas y h u ye ; y San
A l 2.° que por ningún impedimento Gregorio dice (hom. 14 in Evang): « el
debe el hombre omitir el cuidado de su »lobo cae sobre las ovejas, cuando al-
salvación, lo cual pertenece al estado re­ » guno injusto y ladrón oprime á los fie-
ligioso : puede empero haber algún im­ » les y humildes ». Luego, si por la per­
pedimento, para procurar la salvación secución de algún tirano abandona el
ajena; y por eso el monje puede ser ele­ obispo corporalmente el rebaño á él con­
vado al estado episcopal, en el que tam-" fiado, parece que es mercenario y no pas­
bien puede cuidar de su salvación. Asi­ tor.
mismo puede el obispo, si hay impedi­ 2.° Dícese (Prov. 6 ,1 ) : hijo mió, si
mento para procurar la salvación ajena, salieres fiador p or tu amigo, has empe­
pasar al estado religioso , y cesando este ñado con un estraño tu mano; y despues
impedimento volver por segunda vez al añade: coi-re á todas partes, apresúrate,
estado episcopal; por ejemplo, por la en­ despierta á tu am igo; lo cual esplicando
mienda de los súbditos ó por cesación San Gregorio (Past. p. 3, c. 1, admo-
del escándalo ó por haberse curado de su nit. 5), dice: «responder por un amigo
enfermedad ó salido de la ignorancia ad­ » es recibir el alma ajena en peligro de
quiriendo una instrucción suficiente; ó $ su propia vida. Pero todo el que es
también si ha sido promovido simoniaca- » propuesto á, otros para ejemplo de vida
meute sin saberlo él, ó si ha hecho una » es amonestado, no solo para que él
vida regular, despues de haber renuncia­ »mismo vigile, sino también para que
do al episcopado, podrá de nuevo ser » despierte al amigo » : y, como no puede
promovido á otra sede. Pero si alguno hacer esto, si abandona corporalmente el
ha sido depuesto del episcopado por su rebaño ; parece por consiguiente que el
culpa y recluso en un monasterio para obispo no debe abandonar corporalmente
hacer allí penitencia, no puede volver al su grey por causa de la persecución.
obispado. Por esta razón se dice (7 , q. 3.“ A l a perfección del estado episco­
1, c. H oc nequaquam): «el Santo Con- pal corresponde el cuidar de los prójimos.
T> cilio ordena que el que descendiere de Es así que no es lícito al que ha abrazado
» la dignidad de pontífice á la vida de el estado de perfección abandonar ente­
d monje y lagar de penitencia, jamas ramente lo que es propio de la perfec­
» vuelva al pontificado ». ción. Luego parece que no es permitido
A l 3.° que también en las cosas natu­ al obispo sustraerse corporalmente del
rales por consecuencia de un impedimento desempeño de su oficio, á, no ser en caso
(1} T ertu lia n o enseñó {H b. P e fu g a i« p e rsecu tim e) que era su propia fuga y el m ism o Tertuliano (De pa ttn tía , c . 1Í5) ánlcs
Ilícito en todo caso \ mas San A g u s tín (epfst, ISO), San Ci~ d e haber claudicado en s u ortodoxia sostuvieron la doctriné
priano 56 y (ib. Di: laprit], San A tonn sio en la Apología de aquí consignada, qu e os la verdadera d e la Iglesia.
CUESTION C LXXXV. — ARTÍCULOS V Y V I. 103

que se entregue á las obras de perfección modidad temporal ó también la salud cor­
en un monasterio. poral á la salvación espiritual de los pró­
Por el contrario , el Señor mandó á jimos. Por esto dice San Gregorio (ibid):
los Apóstoles, cuyos sucesores son los «. no puede compartir el peligro de su re-
obispos (Matli. 10, 23) : cuando os per­ » baño el que le dirige, no por amor á
siguieren en tina ciudad, huid á otra. » sus ovejas, sino por el lucro terrenal;
Conclusión. E l obispo ( é igualmente » y así no se atreve á desafiar el peligro,
el párroco ó cura de almas) no puede [1] 3>por no perder lo que ama». Pero el que
licitamente abandonar su g r e y , mientras se aleja para evitar el peligro sin detri­
su presencia personal las sea necesaria, mento de su grey, no huye como un mer­
aun con detrimento ó peligro en lo tem­ cenario.
poral ; pero sí [2] cuando su ausencia A l 2 ° que el que responde por alguno,
puede suplirse suficientemente p or otro. sí no puede cumplir por sí, basta que
Eesponderémos, que eu toda obliga­ cumpla por medio de otro. Por consi­
ción debe atenderse principalmente al guiente un prelado, si tiene impedimento,
fin de ella, y los obispos se obligan á á causa del cual no puede cuidar perso­
cumplir el cargo pastoral por la salva­ nalmente de sus súbditos, salva su res­
ción de los súbditos : por lo tanto, cuando ponsabilidad, si lo hace por medio de
la salvación de los súbditos exige la pre­ otro.
sencia de la persona del pastor, no debe Al 3.° qne el que es elevado al episco­
este abandonar personalmente á su grey , pado abraza el estado de perfección se-
ni por alguna comodidad temporal ni guu algún género de ella, del que si se le
áun p or algún peligro personal inmi­ impide, no está obligado á otro género de
nente , puesto que el buen pastor está perfección, de tal modo que le sea nece­
obligado á poner su vida por sus ovejas. sario pasar al estado religioso; sin em­
Pero, si en ausencia del pastor puede bargo le incumbe el estricto deber de
proveerse suficientemente p or otro á la conservar la intención de trabajar por la
salvación de los súbditos, en este caso es salvación de los prójimos, si hay ocasion
permitido al pastor abandonar corporal- y la necesidad lo requiere.
mente el rebaño y a por alguna utili­
dad de la Iglesia, y a por algún peligro A r t í c u l o V I . — Es lícito obispo te­
personal (1). Por esta razón dice San ner algo propio ? (2).
Agustín (ep. ad Honoratum, 228 ó 180):
« huyau de ciudad en ciudad los siervos 1.° Parece que no es lícito al obispo
»de Cristo, cuando alguno de ellos es poseer algo propio : porque dice el Señor
» buscado coa empeño por sus persegui- (Matth. 19, 21) , si quieres ser perfecto,
» dores, sin que sea abandonada la Igle- ve y vende lo que tienes y dalo á los po­
s sia por los otros que no son buscados bres , y ven y síguem e; por lo que se ve
s así; mas, cuando el peligro es común á que la pobreza voluntaria se requiere
» todos, los que necesitan -de otros no parala perfección. Es así que los obis­
» sean abandonados por aquellos de quie- pos son elevados al estado de perfección.
» nes necesitan » ; porque « si es perjudi- Luego parece que no les es lícito poseer
» cial que el piloto abandone su nave en cosa propia.
» la calma, ¿ cuánto más en la tempes- 2.° Los obispos ocupan en la Iglesia
» tad ? » como dice el Papa Nicolás I y el lugar de los Apóstoles, como dice la
consta (7, q. 1, c. Seis cita ris). Glosa (ord. Bedte, sup. illud, Designa-
Al argumento 1.° diremos, que huye v i t , etc. Luc. 10) ; y el Señor mandó á
como mercenario el que antepone la co­ los Apóstoles que nada poseyeran propio,

(1) A bonan esta doctrina los e je m p lo s«!«! tmsmo Cristo en (2) V i c l e f decía qu e «el te n e rlo s eclesiásticos posesiones es
su huida i E g ipto eludiendo la persecución <lo líensele* y i n contrario á la Sagrada E scritu ra», y qu e » son h erejes, no solo
Naiaret á su regreso por te m o rá A r^ u clao (ífalth, 2) y al es* » Ijs poseedores c lé r ig o s , sin o también los legos propietarios
conderse, cuando trataron d e arrojarle desde la cim a de una » de bienes tem porales » ' doctrina terminan temen le conde­
montaña (L u c, 4, 4) y tratando d e prenderle los ju d íos nada por los cánones apostólicos, p o r el papa Urbano 1.° y
(Ahw. 1 0 ); bien asi com o el de San P a blo cu el h e ch o d e esca­ por el co n c ilio A g a te n se en tiem po del papa Martin o, com o
lar el iuuro de su prisión bajando colorado en una espuerta tam bién por el d e Constanza.
9).
104 CUESTION C L X X X V .— ARTÍCULO V I.

según aquello (Matth. 10, 9), no poseáis vivir sin lo propio. Por consiguienteno
oro ni plata ni dinero en vuestras fajas·, están obligados los obispos á vivir si?i
por lo que también San Pedro dice en su propiedad.
nombre y en el de todos los Apóstoles, A l argumento 1.° diremos que, como se
hé aquí que nosotros todo lo hemos deja­ ha demostrado (C. 184, a. 3), la perfec­
do y te habernos seguido (Matth. 19, 27). ción de la vida cristiana no consiste esen­
Luego parece que los obispos están obli­ cialmente en la pobreza voluntaria ; mas
gados á la observancia de tal mandato, esta concurre como instrumento á la per­
de modo que nada poséan propio. fección de la vida. Por consiguiente no
3.° Dice San Jerónimo en su carta á es preciso que donde hay mayor pobreza
Nepocíano (epist. 2) ; «la palabra griega haya mayor perfección; ántes por el con­
)>clero xXijpoí { cleros) equivale á. la latina trario, puede haber gran perfección cou
» sors {suerte) ; por lo cual se da á. los gran opulencia; pues de Abraliam, á
b eclesiásticos el nombre de clérigos, por- quieu se dijo (Gen. 17, 1) anda en mi
» que son de la suerte del Señor, ó porque presencia y sé perfecto , se lee haber sido
el Señor mismo es su suerte ó porcion ; rico.
» y el que posee al Señor no puede poseer Al 2.a que aquellas palabras del Se­
»nada fuera de él. Pero si tiene oro, plata, ñor pueden entenderse de tres modos :
»posesiones ó un rico mobiliario, no ae 1.® místicamente, de manera que no po­
» digna el Señor de ser su parte con todos seamos ni oro ni plata, es decir, que los
»sus otros bienes». Luego parece que no predicadores no se apoyen principalmente
solo los obispos sino también los clérigos en su sabiduría y elocuencia temporal,
deben carecer de propiedad. como lo esplica San Jerónimo ( sup.
Por el contrario, dícese ( 12, q. 1, illud Matth. 10), ni dos túnicas; 2°
c. 19) : « dejen los obispos á sus herede- según la esplica San Agustín (De con-
t> ros, si quieren, sus bienes propios, los sensu Evaug. 1. 2 , c. 3 0), de modo que
» que ellos han adquirido ó los que tie- se comprenda que el Señor dijo esto, no
» nen de patrimonio ». ordenándolo, sino más bien permitién­
Conelusion. Los obispos no están por dolo ; porque les permitió que fuesen á
su cargo obligados á dejar de tener p ro ­ predicar sin oro ni plata ni otros ajuares,
piedad. puesto que recibirían lo necesario para
Responderemos que nadie está obli­ su sustento de aquellos á quienes predi­
gado á lo que es de supererogación, á no caban, por lo que añade, porque digno
ser que se obligue á ello especialmente es el trabajador de su alimento; de modo
por voto. Por esta razón dice San Agus­ empero que, si alguuo viviese á sus ex­
tín (epist. ad Paulinam et Armentarium, pensas en la predicación del Evange­
127 ó 45): <<. puesto que ya hiciste voto, lio, esto pertenecería á la supereroga­
» ya te obligaste, no te es permitido ha- ción, como dice San Pablo de sí mismo
» cer otra cosa; antes de que hubieras ( n Cor. 4); 3.° según lo entiende el Cri-
j>hecho tu voto, eras libre de quedar in- sóstomo (ílom . 2, in illud Rom. 16, sa-
j* ferior» (1). Pero es evidente que el vivir lutate Priscillam ), de manera que se en­
sin propiedad, es cosa de supererogación, tienda que el Señor ha dado estos pre­
porque no cae bajo precepto sino bajo ceptos á sus discípulos relativamente á la
consejo ; así que (Matt, 19,17), habiendo misión, con que eran enviados para pre­
dicho el Señor á un joven, si quieres en­ dicar á los judíos, á fin de escitar por esto
trar en la vida, guarda los mandamien­ su confianza en la virtud de él mismo, que
to s, añade en seguida, si quieres ser per­ proveería á sus necesidades, sin que ellos
fe c t o , ve y vende cuanto tienes y dalo á hiciesen gasto alguno. Sin embargo este
los pobres. Mas los obispos uo se obligan precepto no obligaba á los mismos ni á
en su ordenación á vivir sin lo propio; ni sus sucesores á predicar el Evangelio sin
tampoco se requiere por necesidad para tener nada propio: porque se lee de San
el cargo pastoral, á que se obligan, el Pablo (ii Cor. 12) que recibía estipendio
{ 1} E s d e c i r , en esta d o m en os p e r fe c to , cu a l e s e t d e l n ía - t i n s e g u t i la a u t o r i z a d a o p i n i o n d e B e d a 3 q u i e n 1& c i t a t o m o
tr im o n lo . P o r c ie r to que E rasm o p r e te n d e s in fu n d a m e n to d o este,
a t r ib u ir e s ta c a r ia é S a n P a u lin o , s ie n d o b u a u t o r S a n A g u s -
CUESTION C L X X X V .— ARTÍCULOS VI Y V II. 10 5

de otras Iglesias, para predicar á los co­ maso ( D e paupert. C. Clericos, 1, q. 2 ):


rintios ; y así es evidente que poseía algo € es conveniente sustentar á costa de la
que otros le habían enviado. Por otra, » Iglesia á los clérigos, á quienes nada
parte parece necio decir que tantos san­ » ayudan sus parientes y allegados; pero
tos pontífices como San Atan asió, San » los que pueden vivir de su patrimonio
Ambrosio y San Agustín, hubieran que­ » ó con sus propios recursos, si aceptan
brantado dichos preceptos, si se hubiesen » lo que es de los pobres, cometen é in­
creído obligados á observarlos. i' curren en sacrilegio ». Por esta razón
A l 3.° que toda parte es menor que el dice el Apóstol (i Tim. 5 , 16): si alguno
todo. Luego tiene otras posesiones con de los fieles tiene viudas, manténgalas y
Dios aquel, cuyo fervor se disminuye no sea gravada la Iglesia, á fin de que
acerca de lo que es de Dios, mientras se haya lo que baste para las que son ver­
aplica á las cosas que son del mundo; y daderamente viudas. Luego con mucha
así no deben los obispos ni los clérigos mayor razón pecan mortalmente los obis­
poseer bienes eu propiedad, de modo que pos, si no distribuyen á los pobres lo que
por cuidar lo propio falten en lo pertene­ les sobra de los bienes eclesiásticos.
ciente al culto diviuo. Por el contrario: muchos obispos no
dan á los pobres lo que les sobra, sino
A r t í c u l o V I I . — i pecan mortaimcntc que parece lo emplean laudablemente en
los obispos, $1 nodistribuyen ií lo« pobre«» los aumentar las rentas de la Iglesia.
bienes de In Iglesia - que administran ? Conclusion. Pueden los obispos [1]
disponer en provecho propio 6 distribuir
1.° Parece que pecan mortalmente los á otros á su arbitrio los bienes deputados
obispos, si no distribuyen á los pobres los á su uso ; pero [2] si retienen los destina­
bienes de la Iglesia, que administran; dos á los pobres ó & los ministros y al
porque dice San Ambrosio esplicando culto en cantidad notable , pecan mortal-
aquello (Luc. 12), el campo de un hom­ mente y están obligados á la restitución .
bre rico había llevado abundantes frutos Responderemos, que no debe decirse lo
(serm. 64, De temp.) : «nadie llame mismo de los bienes propios, que los obis­
» propio lo que ha tomado del bien co- pos pueden poseer, que de los bienes ecle­
» mun en mayor cantidad de lo que ne- siásticos ; porque en los bienes propios
» cesita y que violentamente ha arreba- tienen verdadero dominio, y de consi­
» tado » ; y despues añade : « no es mé- guiente por la naturaleza misma de las
» nos criminal quitar al que tiene que cosas no están obligados á darlos á los
a denegar al indigente, pudiendo y es- demas, sino que pueden guardarlos para
» tando en la abundancia ». Pero el qui­ sí ó también darlos á otros á su arbitrio.
tar lo ajeno violentamente es pecado Sin embargo pueden pecar en la dispen­
mortal. Luego los obispos pecan mortal­ sación de estos bienes por la desordena­
mente, si no dan á los pobres lo que les ción de su voluntad, por la que acontece
sobra. 6 que se den á sí mismos más de los que
2.° Sobre aquello (Is. 3) el robo hecho conviene, ó que no socorran á los demas
al pobre está en vuestra casa, dice la tanto como el deber de la caridad lo
Grlosa de San Jerónimo (ordin.) que exige ( l ) ; mas no están obligados á la
« los bienes de la Iglesia son de los po- restitución, porque tienen sobre sus bie­
» bres » ; y todo el que se reserva lo que nes dominio, al paso que de los bienes
es de otro, ó lo da á otros, peca mortal- eclesiásticos son dispensadores ó admi­
mente y está obligado á la restitución. nistradores ; por lo cual dice San Agus­
Luego, si los obispos se reservan para sí tín á. Bonifacio (epist. 185 ó 50): « si po-
los bienes eclesiásticos que les sobran, ó » seemos privadamente lo que nos basta,
los dan á sus parientes ó amigos, parece » aquellos bienes no son nuestros sino de
que están obligados á la restitución. » los pobres, de los que en cierto modo
3.° Mucho más puede alguno recibir j> somos administradores ; mas no nos los
de los bienes de la Iglesia lo que nece­ i> apropiamos por medio de una condena«
sita, que amontonar lo supérfluo ; y San
Jerónimo dice eu su carta al Papa D á­ (1) v . 'e n 0 , 3 2 , a. 5 y 8.
106 CUESTION C LXXXV. — ARTÍCULO VII.

» ble usurpación s. Para la dispensación lo separará, esto es, de la compañía de


empero se requiere buena fe, según aque­ los buenos, y pondrá su parte con los hi­
llo (i Cor. 4, 2), ahora lo que se requiere pócritas, esto es, en el infierno.
en los dispensadores es que cada cual sea Al argumento 1.° dirémos, que aque­
hallado fiel. Los bienes eclesiásticos sin llas palabras de San Ambrosio no sola­
embargo están destinados, no solo para el mente deben referirse á la dispensación
uso de los pobres, sino también para el de las cosas eclesiásticas, sino de cuales­
culto divino y las necesidades de los mi­ quiera bienes, de los que está obligado
nistros ; por cuya razón se dice (12, q. 2, alguno á proveer por deber de caridad á
c. 28) : «.de las rentas de la Iglesia ú los que sufren necesidad. Mas no puede
» ofrendas de los fieles remítase una sola determinarse cuándo hay esta necesidad
» parte de ellas al obispo ; dos reserve el que obligue á pecado mortal, como tam­
» presbítero para la fábrica de la Iglesia y poco los demas particulares que se con­
» para los pobres, bajo pena de ser degra- sideran en los actos humanos ; pues su
» dado ; y la última distribuyase entre los determinación se deja á la prudencia
eclesiástico?, á cada uno según sus mé- humana.
t, ritos ». Luego, si son distintos los bienes A l 2.° que los bienes de las Iglesias
que deben ser para uso del obispo, de los no solo deben ser destinados al uso de
que se han de dar á los pobres y á los los pobres, sino también á otros usos,
ministros y al culto de la Iglesia, y ?l como se ha dicho. Por lo tanto, si de lo
obispo retuviere algo para sí de lo que que está destinado para el uso del obispo
debe dar á los paires, 6 de lo que debe cor­ ó de algún clérigo quiere alguno sustraer
responder á los ministros ó al culto divi­ para sí ó darlo á sus parientes ó á otros;
no, no hay duda que no los dispensa fiel­ no peca, con tal que lo haga moderada­
mente y peca mortalmente y está obliga­ mente, esto es, que tenga por objeto sal­
do á la restitución. Sobre los bienes, que varlos de la indigencia, mas no el de enri­
están especialmente destinados á su uso, quecerlos (1). Por esta razón dice San
parece existir la misma razón que sobre Ambrosio (De offic. 1. 1, c. 30, c. E st
los bienes propios, cual es el que peque probanda, dist. 86): «debe aprobarse la
por el afecto ó uso desmedido, si retiene d liberalidad en no desamparar á los do
para sí inmoderadamente, y no socorre á tu familia, si conoces que tienen nece-
otros, cual requiere el deber de la cari­ » sidad; pero no de modo que quieras
dad. Pero, si no son distintos los predi- » que se enriquezcan con lo que tú pue-
chos bienes, su distribución está confiada th des dar á los indigentes ».
á la buena fe ; y, si efectivamente falta Al 3.“ que todos los bienes de las Igle­
en poco ó sobreabunda, puede esto ha­ sias deben ser dados á los pobres, á no
cerse sin detrimento de su buena fe, ser en caso de necesidad, tal como la re­
puesto que el hombre no puede en tales dención de cautivos y otras necesidades
casos precisar puntualmente lo que es de los pobres, en cuyos casos se enajenan
preciso hacer ; y, si el esccso es conside­ hasta los vasos consagrados al culto di­
rable, no podrá ocultársele : por consi­ vino, como dice San Ambrosio (De offic.
guiente parece que repugna á la buena 1. 2, c. 28 y c. Aurum , 12. q. 2): en tal
'fe, y por tanto no está exento de pecado necesidad pecana el clérigo, si quisiera
mortal; pues se dice (Matth. 24,48) que, vivir de las cosas de la Iglesia, con tal
si dijere el siervo malo en su corazon, se que tuviera vienes patrimoniales con que
tarda mi Señor en venir (lo cual perte­ poder vivir.
nece al desprecio del juicio divino), y co­ Al 4.° que los bienes de las Iglesias
menzase á maltraída' á sus compañeros deben servir para el uso de los pobres.
(lo cual pertenece á la soberbia ) y á co­ Por lo tanto, si alguno, no amenazando
mer y beber con los que se embriagan, (lo necesidad de proveer á los pobres de lo
cual pertenece á la lujuria); vendrá el Se­ que sobra de las rentas de la Iglesia,
ñor de aquel siervo el dia que no espera, y compra posesiones ó aumenta el tesoro
(1) EL concilio de Tren lo (ses. 2-i, cap, 1, De refoi-mat.) pro· conformidad coa las antiguas prescripciones do 1 derecho cañó'
liiiíe á los obispos y demas beneficiados eclesiásticos enrlque- nóníco, que siempre ha reprobado ol nepotismo clerical,
cor con las rentas de la iglesia 6 sus parientes y familiares} on
CUESTION CLXXXV . — A RÍÍCULOS VII y Í I I I . №

para el porvenir con provecho de la Igle­ Por el contrario, dícese (Decret. 16,
sia y de las necesidades de los pobres, q. 1, c. 3): <í sobre los monjes, qu'e han
obra laudablemente. Pero, si hay nece­ í>permanecido largo tiempo en los mo­
sidad inminente de dar á los pobres, es jí nasterios y despues llegasen al órden
un cuidado supérñuo y desordenado el i> del clericado, establecemos que no de-
que alguno lo conserve para el futuro, b ben separarse del primer propósito j>.
cosa que prohíbe el Señor (Matth. 6,34) Conclusión. L o s religiosos promovidos
cuando dice, no andéis cuidadosos por el al episcopado continúan obligados á la
dia de mañana. observancia de todas las reglas monásti­
cas no impeditivas del buen desempeño
A r t í c u l o V I I I . — 41»« religiosos, que de sus funciones pastorales, y especial­
son promovidos al episcopado, están obliga* mente al uso de su hábito; pudiendo dis­
tíos n las observancias regalares? pensarse en las demas según las circuns­
tancias personales y locales,
1.° Parece que los religiosos, que son Besponderémos, que según lo dicho
promovidos al episcopado, no están obli­ (C. 184, a. 7) el estado religioso perte­
gados á las observancias regulares : por­ nece á la perfección como cierto camino
que se dice (18, q. I, c. Statutum) que hacia ella, y el estado episcopal perte­
a la elección canónica absuelve al monje nece á la perfección como cierto magis­
» del yugo de la regla de la profesion terio de perfección; por lo que el estado
d monástica, y la ordenación sagrada religioso se compara al estado episcopal,
»hace de un monje un obispo ». Pero las como la enseñanza al magisterio y la
observancias regulares pertenecen al yugo disposición á la perfección: mas la dis­
de la regla. Luego los religiosos eleva­ posición no se destruye cuando sobrevie­
dos al episcopado no están obligados á ne la perfección, á no ser en cuanto á
las observancias regulares. aquello en que repugna á la perfección;
2.° El que asciende de un grado infe­ pero en cuanto á lo que la es conveniente
rior al grado superior no parece estar se afirma más ; como al discípulo cuando
obligado á lo que es del grado inferior; llegare á ser maestro no le conviene ser
como se ha dicho antes (C . 8 8 , a. 12, oyente, y sí le conviene leer y meditar
al 1.°) que el religioso no está obligado á aun más que ántes. Así pues debe decirse
observar los votos, que hizo en el mundo. que, si entre las observancias regulares
Pero el religioso que es elevado al epis­ hay algunas que no son impedime?ito al
copado asciende á algo mayor, como se cargo pontifical, sino que ayudan más
ha demostrado {C . 184, a. 7). Luego bien á conservar la perfección, como es
parece que el obispo no está obligado á la continencia, la pobreza y otras seme­
lo que estaba obligado á observar en el jantes, el religioso, aun siendo y a obispo,
estado religioso. está obligado á observarlas, y p or consi­
3.° Parece que los religiosos se obli­ guiente á llevar el hábito de su religión,
gan principalmente á la obediencia y á que es el signo de esta obligación. Pero,
vivir sin propiedad. Pero los religiosos, si hay observancias regulares, que no se
que son elevados al episcopado, no están avienen, con el cargo pontifical, como es
obligados á obedecer á los prelados de la soledad, el silencio y algunas absti­
sus religiones, puesto que son superiores nencias ó vigilias graves, por las que se
á ellos: ni tampoco parece que están hiciese impotente corporalmente para ejer­
obligados á la pobreza-, puesto que, como cer el cargo pontifical, no esta obligado
se dice en el decreto ya alegado (arg. 1.°), á semejantes observancias (1). E n cuan­
aquel « á quien la sagrada ordenación to á otras puede usar de dispensa, según
» hace obispo de mouje que era, tiene lo que requiera la necesidad de la p er­
í poder de reivindicar con derecho su sona, ó del cargo y la condicion de los
» herencia paterna como legítimo here- sujetos con quienes v iv e; al modo con
» dero ». A veces también se Ies confiere que también los prelados de las órdenes
el derecho de hacer testamento. Luego
mucho ménos están obligados á las ob­ (1) E logiase m ucho y con raaon e l celo d e San Martín y
San A n lo n iu o ile Florencia por la observancia estríela de las
servancias regulares. reglas de su respectivo instituto, siendo y a obispos.
108 CUESTION C L X X X V .— ARTÍCULO V III.

religiosas se dispensan á sí propios en ellos, estarían obligados á obedecer en


iguales circunstancias. cuanto están obligados á cumplir los es­
A l argumento 1." dirémos, que el que tatutos de la regla según el modo pre-
de monje es hecho obispo queda libre del dicho, y á sus superiores, si los tienen.
yugo de la profesión monástica, no en No pueden empero tener propiedad de
cuanto á todas las cosas, sino en cuanto modo alguno, porque no reivindican la
á las que no son compatibles con el cargo herencia paterna como propia, sino como
episcopal, según lo dicho. debida á la Iglesia (1 ); por lo que allí
Al 2.° que los votos de la vida secu­ mismo se añade que, cdespues de haber
lar son á los de la religion como lo par­ » sido ordenado el obispo para el altar, á
ticular á. lo universal, según se ha espli- » que ha sido consagrado y del que lleva
cado (C . 88, a. 12, al 1.°); pero los » el título según los sagrados cánones,
votos de la religion se refieren á la digni­ » restituya lo que pudiere adquirir».
dad pontifical como la disposición á, la Tampoco puede de modo alguno hacer
perfección. Ahora bien: lo particular se testamento, puesto que no se le confia
hace supérfluo desde el momento en que más que la dispensación de los bienes
se posée lo universal; mas la disposición eclesiásticos, que concluye con la muerte,
es necesaria todavía, áun obtenida la per­ por la que comienza á ser valedero el tes­
fección. tamento, como dice el Apóstol (Hebr. 9),
A l 3.° que el no estar obligados los Mas, si hace testamento por concesion del
obispos „religiosos á obedecer á los pre­ Papa, no se entiende que lo hace por su
lados de su orden es per accidens, esto propio ( derecho), sino que se entiende
es, porque dejaron de ser súbditos, como ser ampliada la potestad de su dispensa­
los mismos prelados de las religiones: ción por la autoridad apostólica, para que
permanece no obstante aún virtualmente esta dispensación valga despues de su
la obligación del voto; de tal modo que, muerte.
si alguno legítimamente fuese superior á

(1) Segú n e l d erecho an tigu o lo s religiosos prom ovidas &l con el o b je to d e q u e pudiesen acrecentar con ella los bienes y
firden episcopal recobraban b u derecho á la herencia paterna, * rentas de la Iglesia encom endada á s u régim en pastoral-
CUESTION CLXXXYL
Cosas en que propiamente consiste el estado religioso a>.

Son de estudiarse á continuación las cosas que pertenecen al estado relig ioso, sobre las cuales so
ofrecen cuati'd consideraciones : 1 *cosas en que principalmente consiste el estado religioso; 2.*las
que licitamente pueden convenir & los religiosos; 3.a distinción de las religiones; 4.* entrada en re­
ligión.
Acerca de la 1,* examinaremos diez puntos : .1." E( estado de los religiosos es perfecto? 2.“ Los reli­
giosos están obligados & todos los consejos? 3.° Se requiere la pobreza voluntaria para el estado re­
ligioso? 4.“ Y la continencia? 5." T la obediencia? 6." Se requiere que estas cosas caigan bajo el voto?
V Suficienciade estos votos. 8.° Comparación de ellos entre si. 9.° El religioso peca siempre mortal­
mente, cuando quebranta el estatuto de su regla? 10. En igualdad de circunstancias peca más en el
mismo género de pecado el religioso que el seglar?

A r t í c u l o X. — La religión importa empiezan y progresan; pero también en


el estado de perfección? la religion hay algunos que son princi­
piantes y otros que van progresando.
1.° Parece que la religión no importa Luego la religion no determina un estado
estado de perfección; porque lo que es de perfección.
necesario para la salvación no parece per­ 4.° La religion parece ser un lugar de
tenecer al estado de perfección; y la reli­ penitencia; pues se dice (Decret, 7, q. 1,
gión es necesaria para la salvación,puesto cap. H oc nequaquam ) : «el santo concilio
que « por ella nos consagramos á un solo d ordena que el que descendiere de la
» Dios omnipotente », como dice San » dignidad pontifical á la vida monástica
Agustín ( De vera et falsa relig. c. últi­ b ó á un lugar de penitencia, jamás vuel-
mo), ó bien, se dice religión, porque » va al pontificados. Pero el lugar de pe­
«volvemos á elegir á Dios, á quien per- nitencia se opone al estado de perfección;
sdiéramos por nuestro descuido», según por lo cual San Dionisio (De eccles. hier.
lo indica el mismo doctor (De civ. Dei, c. 6) pone á los penitentes en el ínfimo
1.10, c. 4,°). Luego parece que la religión lugar, esto es, entre los que deben ser pu­
no designa estado de perfección. rificados. Luego parece que la religion no
2.° La religión según Tulio (D e in- es un estado de perfección.
vent. 1. 2 ) « es la que da á la naturaleza Por el contrario, en las conferencias
»divina el culto y honor debidos». Pero de los Padres (collat. 1, c. 7) dice el
tributar á Dios culto y honor más parece abad Moisés hablando de los religiosos:
pertenecer á los ministerios de las órde­ «sabemos que debemos sobrellevar la
nes sagradas que á la diversidad de esta­ »dieta (2) de los ayunos, las vigilias, los
dos, como se infiere de lo dicho ( irüplic. i) trabajos del cuerpo, la desnudez, la
C. 813a. 2, al 3.° y a. 4). Luego parece »lectura y demas otras virtudes, para
que la religión no designa un estado de »poder ascender por estos grados á la
perfección. »perfección». Pero las cosas, que perte­
3.° El estado de perfección se distin­ necen á los actos humanos, reciben el
gue por oposicion del estado de los que nombre y la especie de la intención del fin.
(1) £1 estado re lig io s o p u ed e definirse : cierto régim en d e la autoridad d e la Iglesia,
vida ó ejercicio práctico de ca m in a rá la perfección por m edio (2) E n el testo literal se le e sim plem ente (j e j t m ia ) los
dolos votos de pobreea, castidad y ob e d ie n cia » aprobado por ayunos.
110 CUESTION CLXXXVI. — ARTÍCULO T,

Luego los religiosos (1 ) pertenecen al pias de ellas; sino también los actos de
estado de perfección. San Dionisio ( D e todas las virtudes, según que se refieren
eceles. hier. c. 6 ,ib id .) dice también que al servicio y honor de Dios, se convierten
»lo s que se llaman servidores de Dios en actos de religión. Así pues, si alguno
» están unidos á la amable perfección por consagra toda su vida al servicio divino,
» medio de la pureza de su abnegación y toda su vida pertenece á la religión; y en
»sacrificio». tal concepto, por la vida religiosa, que ha­
Conclusión. E l estado de religión lo es cen, se llaman religiosos los que se hallan
ciertamente de perfección, en estado de perfección (2).
Besponderémos, que según resulta de Al 3.°que, como se ha dicho (C. 184’
lo dicho (C . 141 j a. 2) lo que conviene a. 5 y 6), la religión designa un estado
comunmente á muchos se atribuye por an­ de perfección por la intención del fin. Por
tonomasia á aquel, á quien conviene esce- lo cual no es menester que cualquiera, que
lentemente; como el nombre de fortaleza está en religión sea ya perfecto, sino que
lo reivindica para sí aquella virtud, que tienda á la perfección. Así sobre aquello
conserva la firmeza del alma respecto de (Matth, 19), si quieres ser p erfecto .... .
lo que hay más difícil; y el de templanza dice Orígenes (tract. 8 in Matth.) que
la virtud, que atempera las mayores delec­ « aquel, que cambió sus riquezas por la
taciones. Mas la religión según lo demos­ » pobreza, para hacerse perfecto, no se
trado ( C. 81, a. 2 ) es cierta virtud por la » hará del todo perfecto en el tiempo
que alguno hace algo en servicio y culto » mismo en que entregara sus bienes á los
de Dios; y así se dicen religiosos por anto­ » pobres, sino que desde aquel dialacon-
nomasia aquellos, que totalmente se dedi­ » templacion de Dios comenzará á condu-
can al servicio divino, como ofreciéndose á » cirle á todas las virtudes». Y de este
Dios en holocausto, por lo cual dice San modo en la religión no todos son perfec­
Gregorio (sup. Ezech. hom. 20 ) : « hay tos, sino unos incipientes y otros profi­
» algunos, que nada reservan para sí mis- cientes.
2>mos; sino que inmolan áDios 'redope­ Al 4.° que el estado religioso ha sido
lo deroso sus sentidos, su lengua, su vida instituido principalmente para adquirir la
» y todos los bienes que han recibido». perfección por ciertos ejercicios, con los
Consistiendo pues la perfección del hom­ que se destruyen los impedimentos á la
bre en unirse totalmente á Dios, como perfecta caridad. Removidos estos obs­
resulta délo dicho(C . 184, a. 2); síguese táculos, se destruyen mucho mejor las
que la religión designa un estado de p er­ ocasioues del pecado, por el que es quita­
fección . da totalmente la caridad. Por consiguien­
A l argumento 1.° diremos, que es de te, perteneciendo á la penitencia cortar
necesidad para la salvación ofrecer algo las causas de los pecados, síguese que el
para el culto de D ios; pero el que alguno estado religioso es un lugar muy conve­
se consagre totalmente á su servicio con niente de penitencia. Por lo cual se acon­
todo lo que posée pertenece á la perfec­ seja (Decret. 33, q. 2, cap. A dm onere) á
ción. uno, que había dado muerte á su mujer,
A l 2.° que, según se ha dicho (C. 81, entrar má.s bien en un monasterio, lo cual
a. 1, al 1.°; y a. 4, al 1.° y 2.°) al tratar dice que es más leve que hacer penitencia
de la virtud de la religión, pertenecen á pública, permaneciendo en el siglo.
esta no solamente las ofrendas de los sa­
crificios y otras cosas tales, que son pro-

(L) A s i llam ados de la v o z latina religio (lig a d u ra estrecha)*, (2) W i c l e f enseñaba qu e * ningún, m onje puedo salvarse
antiguam ente llam ábanse o n g r ie g o terapéutas, p o r estar » en re ligión p r iv a d a , c u y a v id a es inhábil para la observan-
eeclu sivam enle consagradas al cu lto y se rvicio d e Dios ¿ ó # c ia fie los preceptos d iv in o s ; qu e todas las religion es índis-
monach&s { m o n je s ) en razón de la singularidad de su vida ; y * tintam ente fueron introducidas por el d ia b lo ; qu e los que
tam bién ascetas (ejercítadores) por bu h ab itu al e jercicio de la » v iv e n en ellas no pertenecen á la religión c r is tia n a ; y que
v id a perfecta- P osteriorm ente se los d esignó por san ctímoit lates » A g u s tín , Ben ito, Bernardo y dem ás fundadores de órdenes
ó m ás abreviadam ente WMUJteteíímonacales), regalares, padres, » re lig io s a s pecaron por serlo y han sido con den a dos, s i no es
con ven tu ales, m endicantes, e le ., y (de los nom bres de sus » q u e se arrepintieran de e llo o, A m o ld o por su porte decia
respectivos fundadores y peculiares es ta tu to s ) ttomimcoSf q u e * Lodos lo s moradores d e l claustro están fuera de la cari-
fra n ciscan os,... recoletos, m ín im os, predicadores, m isione­ » d a d y se con don a n , porque falsifican la doctrina de Cristo*.
ros,.etc*
CUESTION C L X X X V I.— ARTÍCULO II. 111

A r t ic u l o I X . — T odo relig ioso está mente, y así según lo dicho (C . 184j


olillgudo A practicar todos los consejos? (1) a. 3) pertenece á la perfección la perfecta
observancia de los preceptos de la cari­
1.° Parece que cualquier religioso está dad; 2.° consecuentemente, como las cosas
obligado á cumplir todos los consejos; anejas á la perfección de la caridad,
pues cualquiera que hace profesión de al­ v. g. que alguno bendiga al que le maldi­
gún estado está obligado á lo que con­ ce y cumpla otros actos semejantes ; aun­
viene á dicho estado, y todo religioso ; que según la disposición del ánimo estas
profesa el estado de perfección. Luego cosas sean de precepto, es decir, que se
cualquier religioso está obligado á todos cumplan cuando la necesidad lo requiere,
los consejos, que pertenecen al estado de sin embargo por la superabundancia de la
perfección. caridad sucede que se ejecutan á veces sin
2.° Dice San Gregorio (sup. Ezech. que haya necesidad; 3.° algo pertenece
liom. 10) que cel que deja el siglo pre- á ,la perfección instrumental y dispositi­
» sente y hace todos los bienes que puede vamente, como la pobreza, continencia,
í> ofrece un sacrificio en el desierto, como abstinencia y otras análogas. Mas se ha
» si hubiera salido de Egipto». Pero dicho ( a. 1) que la perfección misma de
abandonar el siglo pertenece especial­ la caridad es el fin del estado de religión,;
mente á los religiosos. Luego también les y este es cierta disciplina ó ejercicio para
incumbe hacer todos los bienes que pue­ llegar á la perfección, á la cual algunos
den; y en este concepto parece que cada se esfuerzan por llegar según diversos
uno de ellos está obligado á cumplir todos ejercicios, como también el médico puede
los consejos. valerse de diversos medicamentos para
3.° Si no se requiere para el estado de sanar al enfermo. Es empero evidente
perfección el que alguno cumpla todos los que al que trabaja para un fin no le con­
consejos, parece ser suficiente si cumple viene por necesidad el que haya conse­
algunos. Pero esto es falso, porque mu­ guido el fin, sino que se requiere que
chos que viven eu el siglo cumplen algu­ tienda á él por algún medio; y así el que
nos consejos, como se ve en los que guar­ abraza el estado religioso no está obliga­
dan la continencia. Luego parece que do á tener la caridad perfecta, sino á di­
cualquier religioso, que se halla en estado rigirse y aspirar á tener caridad perfec­
de perfección, está obligado á todas las ta. Por igual razón no está obligado á
cosas, que son propias de la perfección; y cumplir aquellas cosas , que son consi­
tales son todos los consejos. guientes á la perfección de la caridad, sino
Por el contrario : nadie está obligado á procurar cumplirlas; y á ello fa lta des­
sino por propia obligación á lo que es de preciándolas: por consiguiente no peca
supererogación. Pero no todo religioso si las descuida, sino s i las desprecia.
se obliga á todas las cosas, sino á algunas Asimismo no está obligado á todos los
determinadas, unos á estas y otros á otras. ejercicios, por los cuales se llega á la
Luego no todos están obligados á todas. perfección, sino á aquellos que le están
Conclusión. E l que abraza el estado re­ determinadamente tasados según la regla
ligioso contrae el deber, no de tener ya que ha profesado (2).
caridad perfecta, sino de caminar á ella Al argumento 1.° dirémos, que el que
procurando ejercitarse en todo lo condu­ pasa á la religión no profesa ser perfecto,
cente á ella; mas no peca omitiéndolo , y siuo que profesa trabajar, para adquirir
sí solo despreciándolo; pero queda obliga­ la perfección : como también aquel que
do á los ejercicios de perfección determi­ entra en las escuelas no declara ser sabio,
nados en los estatutos de la orden que sino que promete estudiar para adquirir
profesa. la ciencia. Por lo cual, como dice San
Responderemos, que algo pertenece á Agustín (D e civ. Dei, 1. 8, c. 2 ), «Pitá-
la perfección de tres modos: 1,° esencial­ »goras no quiso llamarse sabio, sino
0 ) Wo todos, sin o únicam ente lo s ire s esencialos y los in - van cía de las reglas o b lig a so lo á pena, y no ¿ c u l p a ; es decir,
c]&Ítfos en los estatutos ó reglas de su respectiva profesion, no lle v a adjunto reato de pec-ido, y sí únicam ente el do las
si bien deben procurar la observancia de lod os los dem ascom ó penitencias qu e el superior im ponga al tranagresor: á n o m e­
medios de aspirar á la perfección y progresar en ella. diar m enosprecio ó escándalo ó afectar la infracción á la esen-
(?) En la generalidad de las órdanos religiosas la obser* cía de los preceptos ó los votos.
112 CUESTION C L X X X V I.— ARTÍCULOS II Y III.

» amante de la sabiduría». Así el reli­ es¡ que retengáis lo necesario, ydespues


gioso no es tranagresor de la profesion, si añade: no que los otros hayan de tener
ao es perfecto; sino solamente si despre­ alivio y vosotros quedeis en estrechez, es
cia el tender á la perfección. decir, según la Glosa (interl.) «en la
A l 2.° que, así como todos estamos pobreza i», Y sobre estas palabras ( i
obligados á amar á Dios con todo el cora- Tiin, 6), habenf.es alimenta et quibus te-
zon ; y hay no obstante alguna totalidad gam ur, dicela Glosa( interl.) : «aunque
de perfección, que no se puede omitir sin i>nada traigamos ó hayamos de renun-
pecado, y otra que se omite sin él, con » ciar, sin embargo no debemos dejar del
tal que no haya desprecio, segtin lo dicho » todo estas cosas temporales». Luego
( C. 184, a. 2, al 3.°); así también todos parece que no se requiere la pobreza vo­
tanto religiosos como seglares están obli­ luntaria para la perfección de la religión.
gados á hacer de algún modo todo el bien 2.° Todo el que se espone al peligro
que pueden, pues se dice á todos en ge­ peca; y el que, abandonando todo lo
neral (EccI. 9,10), cualquiera cosa, que suyo, sigue una pobreza voluntaria, se
puede hacer tu mano , óbrala con insis­ espone al peligro, ya espiritual seguu
tencia. Hay sin embargo algún modo de aquello (Prov. 30, 9 ,), no sea que acosa-
cumplir este precepto, por el cual se evita do de la necesidad hurte y perjure el
el pecado, esto es, si el hombre hace lo nombre de mi D io s , y (Eccli. 27, 1),
que puede, según lo que requiere la con­ muchos pecaron por causa de la pobreza ;
dición de su estado; con tal que no re­ ya también al corporal, pues se dice
húse hacer lo mejor por desprecio, porque (Eccl. 7, 13), porque, como protege la
este endurece el alma y la hace incapaz sabiduria^as'i. también protege el dinero·, y
del progreso espiritual. el Filósofo (Ethic. 1. 4, c. 1) que íla
Al3.° que hay ciertos consejos, que si » corrupción de las riquezas parece ser
se descuidasen, la vida entera del hombre » cierta perdición del hombre mismo,
estaría entregada á los negocios del siglo; i>puesto que por ellas vive». Luego pa­
v. g. si alguno poseyese lo propio ó usase rece que no se requiere la pobreza volun­
del matrimonio ó hiciese algo análogo, lo taria para la perfección de la vida reli­
cual pertenece á los votos esenciales de giosa.
la religión: y por esto á la observancia 3.° La virtud consiste eu el medio,
de todos los tales consejos estáu obliga­ como se dice ( Ethic. 1. 2, c. 6 ); y el que
dos los religiosos. Pero hay otros con­ abandona todo por la pobreza voluntaria
sejos, que tienen por objeto algunos actos no parece estar en nn medio , sino más
particulares, que pueden omitirse, sin bien en un estremo. Luego no obra vir­
que la vida se ocnpc en los actos del tuosamente, y en tal concepto esto no
mundo: por consiguiente no es preciso pertenece á la perfección de la vida.
que á todos los tales esten obligados los 4.° La última perfección del hombre
religiosos. consiste en la bienaventuranza. Pero las
riquezas contribuyen á ella, pues se dice
A r t íc u l o I I I . — s e r e q u i e r e in i>o-
(Eccli. 31, 8 ), bienaventurado el rico,
breasa para la perfección religiosa V (1)
que fu e hallado sin mancilla; y el Fi­
1.° Parece qne no se requiere la po­ lósofo (Ethic. 1. 1, c. 5 y c. 10) que las
breza para la perfección religiosa: porque riquezas sirven como de instrumento á la
no parece pertenecer al estado de perfec­ felicidad. Luego no se requiere la pobre­
ción aquello que se hace ilícitamente; y za voluntaria para la perfección religiosa.
que el hombre deje todo lo suyo parece ser ■ 5.a El estado de los obispos es más
ilícito, pues el Apóstol ( n Cor. 8, 12 ) perfecto que el de los religiosos. Es así
indica á los fieles la forma de hacer limos- que los obispos pueden poseer lo propio,
riaSj diciendo : si la voluntad está pronta según lo demostrado {C. 185, a. 6).
según aquello que tiene, es acepta, esto Luego también los religiosos.

(1) Im púgnase aqu í la anticatólica doctrinarte Spangfeberg·, por nom bre D esiderio, qu e n o solo la llam a in ú til sin o también
según el cual « l a pobreza voluntaria es de todo pu n to in ú til« ; p e r ju d icia l; conlbrm es todos ellos con e l'crro r de Vig'ilancío,
de G uillerm o del Santo A m o r , qu e proclam a ilícita la pobreza quien reprobaba el vota de pobreza.
actual dando solo por líc ita la habitual; y de cierto heresíarca
CUESTION CLXXXVI. — ARTÍCULO III. 113

6.° Dar limosna es la obra sumamente »hace más vehemente la codicia». De


acepta á Dios y, como dice el Crisósto- aquí que el primer f undamento para ad­
mo (hora. 9 in Epíst, ad Hebr.), «medi- quirir la perfección de la caridad es la
» ciña que obra eficacísim ámente en la pobreza voluntaria, de modo que alguno
» penitencia». Mas la pobreza escluye la viva sin bienes propios, diciendo el Señor
repartición de limosnas. Luego parece (Matth. 19, 21): si quieres ser perfecto,
que la pobreza no pertenece á la perfec­ ve y vende cuanto tienes y dalo á los po­
ción religiosa. bres, y ven y sígueme.
Por el contrario, dice San Gregorio Al argumento 1,° diremos que, como
(Moral, lib. 8, c. 15): «hay algunos en- añade la Glosa (interl. ibid.), al indicar
» tre los justos, que se han reunido para el Apóstol que no sea para vosotros una
» llegar á la cúspide de la perfección, tribulación (la pobreza), no dijo que no
» abandonando todo lo que poséen este- era mejor darlo todo, sino que teme por
» riormente, para buscar interiormente las los débiles, á quienes amonesta dar de
»cosas más elevadas». Pero pertenece modo que no sufran indigencia; igual­
propiamente á los religiosos reunirse para mente según otra Glosa no debe enten­
llegar á la cima de la perfección, como derse que no es permitido despojarse de
se ha dicho (a. 1 y 2). Luego les compe­ todos los bienes temporales, sino que no
te abandonar todo esteriormente por la se requiere necesariamente. Por lo cual
pobreza voluntaria. dice San Ambrosio (D e offic. 1. 1, c. 30):
Conclusión, L a ¡¿obreza voluntario, a el Señor no quiere, es decir, por nece-
por la que se renuncia á todo derecho de » dad de precepto, que se abandonen á
propiedad, es necesaria para la perfección » la vez todas las riquezas, sino que sean
de la caridad y religión, como su prim er » dispensadas; á no ser que se imite á
fundamento. » Eliséo, que mató sus bueyes, y ali-
Responderemos, que según lo dicho » mentó á los pobres (1) de lo que tenía,
(a. 2) el estado religioso es cierto ejerci­ » para no inquietarse más con los cuida-
cio y disciplina, por la que se llega á la » dos domésticos».
perfección de la caridad; para lo cual es Al 2.° que el que abandona todo lo
indudablemente necesario que alguno abs­ suyo por Cristo no so espone á peligro
traiga totalmente su afecto de las cosas ni espiritual ni corporal; porque el peli­
mundanas, pues dice San Agustín ( Con­ gro espiritual proviene de la pobreza,
fesa. 1. 10, c. 29) hablando á Dios, cuando no es voluntaria; puesto que de
a menos te ama el que ama algo ála vez la afición á acumular dinero, que esperi-
» que á tí, y lo ama no por causa de tí». mentan los que involuntariamente son
Por lo cual dice el mismo ( Qq, 1. 83, pobres, incurre el hombre eu muchos
q. 36) que « alimento de la caridad es la pecados, según aquello ( i Tim. últ., 9),
» disminución de la codicia, y su perfec- los que quieren hacerse ricos caen en ten­
» cion la ninguna codicia»; y, porque tación y en lazo del diablo; mas este
alguno posee las cosas mundanas, su afecto lo dejan los que siguen voluntaria­
ánimo es atraído al amor de ellas; por mente la pobreza, pero domina sobre todo
lo cual dice el mismo Santo ( epist. ad en los que poséen riquezas, como se infie­
Paulin. et Therasiam, 31 ó 34) que «se re de lo dicho. Tampoco amenaza peligro
» aman más vivamente las cosas terrenas corporal á aquellos, que con intención de
» conseguidas, que las deseadas, pues ¿ de seguir á Cristo abandonan todo lo suyo
» qué aquel joven, dice, se retiró triste, entregándose á la divina providencia, por
»sino porque tenia grandes riquezas?» cuya razón dice San Agustín (D e serm.
porque una cosa es no querer incorpo- Dom. in monte, 1. 2, c. 17): « á los que
» raise lo que no se tiene, y otra separar- » buscan primeramente el reino de Dios
» nos de las ya incorporadas: aquellas se » y su justicia no debe inquietarles el re-
»desechan como estrañas, de estas nos » celo de que les falte lo necesario ».
'»separamos como de los propios miem- Al 3.° que el medio de la virtud se con­
»bros». Y el Crisóstomo dice (sup. Matth.
hom. 64 ) que « la acumulación de las ri- (1) No dice el tcslo bíb lico esprcsaniuntc qu e alim entó con
eVos- i lo s pobres, sino qu e ( w ite g . 10, 2 i J ios dtó <í com er a l
» quezas enciende una llama mayor y se pueblo.
SC¡«A TEOLÓGICA.“ “ TONO IV, 8
11 4 CUESTION CLXXXV1. — ARTÍCULO III.

sitiera (Ethic. 1. 2, c. 6) según la recta breza voluntaria es un ejercicio eficaz,


razón, y no según la cantidad de la cosa; para llegar á la perfecta caridad; por eso
y así todo lo que puede Hacerse con arre­ puede mucho, para conseguir la celestial
glo á la recta razón no es vicioso por la bienaventuranza. Por lo cual dice el Se­
magnitud de la cantidad, sino más bien ñor (Matth. 19, 2): ve y vende todo lo
virtuoso: y sería fuera de la recta razón que tienes, y dalo á los pobres , y tendrás
el que alguno consumiera todo lo suyo un tesoro en el cielo. Mas las riquezas
por intemperancia ó sin utilidad. Pero es habidas son por sí á propósito para im­
conforme á la recta razón el que alguno pedir la perfección de la caridad, atra­
deseche las riquezas, para entregarse á yendo principalmente el ánimo y distra­
la contemplación de la sabiduría, lo cual yéndole; y así se dice (Matth. 13, 22}
áun se lee haber hecho algunos filósofos; que los cuidados de este siglo y el engaño
pues dice San Jerónimo (epist. ad Pau- de las riquezas ahogan la palabra de
lin.) : « Crates el tebano, hombre en D io s , puesto que, como espone San Gre­
d cierto tiempo rico, al ir á Atenas, para gorio (hom. 13, in Ev.), ceno dejando
» dedicarse á, la filosofía, se despojó de » entrar en el corazon el buen deseo,
3>una gran suma de oro; pues juzgó que » matan ( por decirlo así) el principio
» no podía poseer á la vez riquezas y vir- » vital » : y por esto es muy difícil con­
» tudesn. Luego es mucho más conforme servar la caridad entre las riquezas ; por
á la recta razón que el hombre abandone cuya razón dice el Señor (Matth. 19, 23).
todo lo suyo, para seguir con perfección que con dificultad entrará un rico en el
á Cristo: así que San Jerónimo dice á reino de los cielos, lo cual debe enten­
este intento (epist. ad Eust.), «sigue derse del que posée las riquezas en acto,
» desnudo á Cristo desnudos. porque del que pone su afecto en ellas dice
A l 4.° que hay dos clases de beatitud que esto es imposible (1) según la espli-
ó felicidad : una perfecta, que esperamos caciondel Crisóstomo (hom. 64 in Matth.)
en la vida futura; y otra imperfecta, se­ cuando añade (v. 2 4 ) , más fá c il cosa es
gún la que se dicen felices algunos en pasar un camello p or el ojo de una agvja
esta vida. La felicidad de esta vida es de que entrar un rico en el reino de los cielos.
doa clases: una según la vida activa y Así pues no se dice en absoluto que el
otra según la vida contemplativa, como rico es bienaventurado, sino el que fu e
consta por el Filósofo (Ethic. 1. 10, c. 7 hallado sin mancilla y no se fu e tras el
y 8). A la felicidad de la vida activa, oro ni esperó en dinero ; y esto porque
que consiste en las cosas esteriores, coad­ hizo una cosa difícil, pues se añade
yuvan como instrumentos las riquezas; ¿quién es este y le alabaremos? porque
puesto que, como dice el Filósofo ( Ethic. hizo maravillas en su vida, es decir, por­
1. 1 , 0 . 8 ó 13), « hacemos muchas cosas que puesto entre las riquezas no las amó.
» por medio de los amigos y por las rique- Al 5.° que el estado episcopal no se
n zas y por el poder civil, como por cier- ordena á alcanzar la perfección, sino más
» tos órganos » : mas á la felicidad de la bien para que, por la que uno tiene, go­
vida contemplativa no cooperan mucho, bierne á los otros, no solo administrando
sino más bien la impiden, en cuanto por las cosas espirituales, sino también las
su solicitud perturban la quietud del temporales; lo cual pertenece á la vida
ánimo, que es necesaria sobre todo al que activa, en la que ocurren muchas cosas,
contempla; y esto es lo que dice el Filó­ que se han de hacer instrumcntalmente
sofo (Ethic. 1. 10, c. 8) que «para las por medio de las riquezas, según lo dicho
» acciones son necesarias muchas, cosas, (al 4 .° ) . Por esta causa no se exige á los
» en tanto que el que se entrega á la con- obispos, que profesan el gobierno de la
B templacion no necesita de ellas, esto es, grey de Cristo el que carezcan de lo pro­
» de bienes esteriores, sino que sen obs­ pio; como se exige á los religiosos, que
tácu los á su contemplación». — A la profesan trabajar para adquirir la per­
felicidad futura se ordena el hombre por fección.
medio de la caridad: y, puesto que la po­ Al 6.° que la renuncia de las propias
(L) E ntiéndase en sentido com puesto, es decir, mientras durante la vid a de spu jarse , poniéndose así en condiciones de
persiste en su apego á los bienes terrenales, d e l cu al puede salv ación , áun sin desprenderse d e su posesíon m aterial.
CUESTION CLXXXVI, — ARTÍCULOS III Y IV, 115

riquezas se compara á la repartición de suegra (Matth. 8). Luego parece que


limosnas, como lo universal álo particular para la perfección religiosano se requiere
y el holocausto al sacrificio. Por lo cual la continencia perpetua.
dice San Gregorio (atiper. Ezech. hom. 20) 2.° El primer ejemplar de la perfección
que «aquellos, que socorren á los pobres se nos muestra en Abr&ham, á quien dijo
» con lo que poséen, ofrecen sacrificio el Señor (Gen. 17, 1), anda en mi ■pre­
» por el bien que hacen, puesto que inmo- sencia y sé perfecto. Pero no es natural
» lau a Dios una parte y se reservan otra; que la copia esceda al modelo. Luego no
» pero los que nada se reservan ofrecen se requiere para la perfección religiosa la
)>holocausto, que es mayor que el sacri- continencia perpetua.
»ficio». Por lo cual también San Jeró­ 3.° Lo que se requiere para la perfec­
nimo censurando á Vigilancio le dice ción religiosa se encuentra en toda reli­
(cap. 5): <í á lo que tú afirmas que obran gión. Pero hay algunos religiosos, que
» mejor los que hacen uso de sus bienes, usan de sus mujeres ( ). Luego la perfec­
»y vau distribuyendo poco á poco los ción de la religión no exige la continencia
í> productos de ellos á los pobres, no me perpetua.
» toca á mí responderte; pero sí te con- Por el contrario, dice el Apóstol (n
» testará el Señor, si quieres ser per- Cor. 7, 1), limpiémonos de toda contami­
afecto ....», y despues añade : «este, á nación de carne y espíritu, perfeccio­
» quien tú alabas, es el segundo ó tercer nando nuestra santificación en el temor
s grado, que también recibimos nosotros; de D ios. Mas la limpieza de la carne y
» sabiendo bien que se debe preferir el del espíritu se conserva por la continen­
» primero á los segundos y terceros». cia ; pues se dice (i. Cor. 7, 34), la mujer
Así pues, para rechazar el error de soltera, y virgen piensa en las cosas del
Vigilancio, se dice (lib. De eccl. do- Señor, para ser santa de cuerpo y alma.
gmat, cap. 71): «bueno es repartir discre- Luego la perfección de la religión re­
» tamente los bienes entre los pobres; quiere la continencia.
» mejor es darlos de una vez con inten- Conclusión. E l voto de perpétua conti­
» cion de seguir al Señor ; y lo perfecto nencia ó castidad es un segundo requisito
» vivir sin cuidado con Cristo». para la. perfección religiosa (2).
Responderemos, que para el estado
A r t íc u lo I V . —■¿se requiere
la per­ religioso se requiere la sustracción de las
petua continencia pura 1» pcrfoccion réll* cosas, que impiden al hombre entregarse
glosa? (1) totalmente al servicio de Dios ; y el uso
de la cópula camal retrae el ánimo de
1.“ Parece que no se requiere la perpe­ entregarse por completo al servicio de
tua continencia para la perfección reli­ Dios de dos maneras: 1.a á causa de la
giosa : porque toda la perfección de la violencia de la delectación, por cuyo goce
vida cristiana comenzó por los Apóstoles frecuente se aumenta la concupiscencia,
de Cristo; y no parece que los Apóstoles como dice también el Filósofo (Ethic.
guardasen la continencia, como se ve por 1. 3, cap. últ.); y así es que el uso de los
kan Pedro, de quien se lee haber tenido placeres carnales aparta la mente de

(l) Jovim ano y posteriorm ente Juan de W e stfa lia con L u - escritos y testim onios ¿ todas luces respetables y b a jo todos
teroy demás s e d a d o s de ta Reform a reprobaron la contin en­ conceptos áun por no pocos d e los escritores hostiles al catoli­
cia o celibato clerical y m on acal, negando su u tilid ad y des- cism o en otros divcvsos puntos. A s i la historia de acuerdo
aliando toda razón ó causa de sti profesion. La sim ple com pa­ con la raiem y con la fe ju stifica diariam ente la observación
raron de 1л con du cta p o r lo coinun ejem plar del clero católico h o y más que nunca palmaria d el contraste de los protestantes
’-sjvecialnieto cu las m isiones y en casos do epidem ia y otras con vertid os á ta Iglesia católica, de ordinario los más h ones­
calamidades públicas, en qu e tan em inentes servicio s y bri- tos y piadosos en sus costum bres y doctrinas, co n lo s olérig-os
•mlps rasgos de benéfico heroísm o han dado y dan siem pre tránsfugas 4 las sectas Ubres d e l protestantism o, cu y a apos-
admirar, con el retraim iento d o los m inistros d e todas las tasia suele com unm ente señalarse y recibir su sanción d efin i­
sectas disidentes car ja d o s de m ujer y fam ilia y espléndida­ tiv a ó (decir pudiéram os) característica, com o con clu yen la
mente dotados en su vid a ordinariam ente cóm oda y rodeada generalidad de las com edias, co n una boda*
* UmJogenero de recursos hasta el lu jo y ostentación más (2) Tanto es así que, com o espresam ente dice In o ce n cio 111
; escandalosos á los ojos de la m ultitud sencilla y bien predis- (c . d a n ad m onaslerium , tit. De slttlu m on a ch .)y « la abdicación de
' ГкГ· * dem ostrar con toda e viden cia la incontes- » la propiedad, bien así com o la guarda de la castidad» es tan
able preferencia del celibato eclesiástico i si y a no estuviese k aneja á la regla m onacal qu e n i el sum o Pontífice puede dis-
' “^ co n clu y en tem en te dem ostrada no m enos que por la espe­ k pensar acerca d e ellas »-
ja ri9llc¡a práctica en Los hech os, por m ultitud innum erable de
116 CUESTION C L X X X V I.— ARTICULOS IV Y V.

aquella perfecta intención de dirigirse á » monio, y pudo ser casto sin la unión
Dios, lo cual espresa San Agustín (So- » conyugal; pero entonces no fue conve-
liloq. 1, 1, c. 10): « nada pienso que pone » niente». Sin embargo, porque los anti­
» el alma del hombre más fuera de sí guos patriarcas fueron perfectos conser­
» misma como las caricias de la mujer y vando sus riquezas y viviendo en el ma­
» aquel contacto de cuerpos, sin el cual no trimonio, lo cual pertenecía á la grandeza
»puede poseerse la mujer» ; 2.° á causa de la virtud, no por esto los que son dé­
del cuidado, que impone al hombre el biles deben presumir de sus fuerzas, hasta
gobierno de su mujer, de los hijos y de el punto de creerse capaces de llegar á
las cosas temporales, que son necesarias la perfección á pesar de las riquezas y del
para el sostenimiento de la familia; por matrimonio; como ningún inerme preten­
lo cual dice el Apóstol, (i Cor. 7, 32) de acometer á sus enemigos, porque
que el que está sin mujer está cuidadoso Sansón matára con la quijada de un asno
de las cosas que son del Señor, cómo ha á muchos enemigos : pues aquellos Pa­
de agradar á D ios : mas el que está con triarcas, si hubieran vivido eu época,
mujer está afanado en las cosas del mun­ en que hubiera sido necesario guardar la
do, cómo ha de dar gusto á su mujer.— continencia y la pobreza, las habrían
Así pues requiérese para la perfección re­ observado cuidadosamente.
ligiosa la continencia perpetua, como la Al 3.® que aquellos modos de vivir,
pobreza voluntaria. En su consecuencia, según los que los hombres usan del ma­
así como Vigilando fue condenado, por­ trimonio, no son propia y absolutamen­
que igualó las riquezas á la pobreza; así te hablando religiones, sino secundum
Joviniano, porque igualó el matrimonio quid (2 ), esto es, en cuanto participan en
á la virginidad. algo de lo perteneciente al estado reli­
Al argumento 1.° dirémos, que la per­ gioso.
fección no solo de la pobreza sino tam­
bién de la continencia fue introducida por A r t í c u l o V . — t o obediencia perte­
Cristo, quien dice (Matth. 19, 1 2): hay nece ii la perfección religiosa? (8)
eunucos, que á sí mismos se castraron por
amor del reino de los cielos ; y despues 1 .° Parece que la obediencia no perte­
añade, el que puede comprenderlo que lo nece á la perfección religiosa: porque
comprenda. Y , para que no se quitara á parecen pertenecer á la perfección reli­
alguno la esperanza de llegar á la per­ giosa aquellas cosas, que son de supere­
fección, elevó á este estado áun á aque­ rogación , á las que no todos están obli­
llos, á quienes halló ligados por el matri­ gados ; y todos lo están á obedecer á sus
monio : mas, como no podía hacerse sin prelados, según aquello (Plebr. ult. 1),
injuria el que los maridos abandonasen á obedeced á vuestros superiores, y estadios,
sus mujeres, como se hacía sin injuria el sumisos. Luego parece que la obediencia
que todos dejasen las riquezas; por esto no pertenece á la perfección religiosa.
á Pedro, á quien halló unido en matrimo­ 2 .° La obediencia parece pertenecer
nio, no le separó de su mujer; pero alejó propiamente á los que deben ser regidos
del matrimonio á San Juan, que quería por el díctámen ajeno, lo cual es de in­
casarse ( 1 ). discretos; mas dice el Apóstol (Hebr. 5¡
Al 2 .° que, como dice San Agustín 14) que el manjar sólido es de los per-
(lib. De bon. conjug. cap. 22 ), «la casti- j e c t o s , de aquellos que por la costumbre
n¡ dad de los célibes es mejor que la de tienen los sentidos ejercitados para dis­
» las bodas, de las que Abraham prac- cernir el bien y el mal: luego parece que
» ticó una y poseyó habitualmente las dos; la obediencia no pertenece al estado de
» porque vivió castamente en el matri- los perfectos.

(1) S. Ign acio Ujjiíf, ad PhiladetphA y S an E p ifa n ío (haires* 5S) la dependencia de los respectivos superiores y d orden üc
n iegan e s p esa m en te que c! evan gelista San Juan pensara elecciones y régim en cu sus reuniones ó capítulos.
nun ca en casarse, lo propio qu e insin úan harto claram ente (3) R efútase aquí la herética cuanto antisocial doctrinad«
San Jerónim o (L 1 contra Jovin. c. 1-1) y San A g u stín ( tract. w¿í, los b ig a rd o s y beg ¡linas, quienes decían qu e « los que Jw
i » Joannem). n llegado y a ¿ estado (te perfección no están oblig ados ú ot'e-
(2) Por la observancia de ciertas reglas ó estatutos análogos v dccer i potestad hum ana alg u n a»*
á los de las órdenes religiosas propiam ente dichas, adem as de
CUESTION C L X X X V !.— ARTÍCULO V . m

3.° Si se requiriese la obediencia para guno, según cuyo arbitrio sean instruidos
la perfección religiosa, sería menester ó ejercitados, para llegar á aquel fin,
que conviniera á todos los religiosos ; mas como los discípulos bajo el maestro: y
no conviene á todos, pues hay algunos, por eso es menester que los religiosos se
que hacen vida solitaria, y no tienen su­ sometan á la instrucción y órdenes de al­
periores, á quienes obedecer: tampoco pa­ guno en las cosas, que pertenecen á la
rece que los prelados de las órdenes reli­ vida religiosa; por lo cual se dice (7, q.
giosas están obligados á la obediencia. 1 , cap. H oc nequaquam) que «la vida de
Luego la obediencia no parece pertenecer » los monjes es vida de sumisión y apren-
&la perfección religiosa. » dizaje» ; y, sometiéndose el hombre al
4.° Si se requiriera el voto de obedien­ imperio é instrucción de otro por medio
cia para la religión, seguiríase que los de la obediencia, síguese que esta se re­
religiosos estarían obligados á obedecer quiere para la perfección religiosa.
en todo á sus prelados, así como por el Al argumento 1 diremos, que obede­
voto de continencia están obligados á abs­ cer á los prelados en lo per