Está en la página 1de 4

Compositores del Siglo XX: Paul Hindemith y Béla Bartók

Por Rawy Makarem El Rayes

Paul Hindemith

Paul Hindemith (1895-1963) fue uno de los más prolíficos compositores y

pedagogos del siglo XX. En un comienzo sus enfoques en la música

cambiaban a menudo. Él empezó componiendo trabajos en un estilo

romántico tardío, luego desarrolló un lenguaje expresionista propio en

trabajos como por ejemplo la ópera de un solo acto Murder, Hope of Women

(1919). Luego adoptó una posición estética, que luego los teóricos llamaron

La Nueva Objetividad, la cual en su música era ejemplificada por un rechazo

a la expresividad del romanticismo y en el completo enfoque a los

procedimientos musicales, especialmente desarrollos de motivos y la

polifonía de líneas melódicas independientes.

En un trabajo de siete piezas, llamado simplemente Kammermusik, el cual

contenía una pieza para pequeña orquestas y seis para instrumento solista y

orquesta de cámara, abarcaba una variedad de formas en sus movimientos

que iban desde el ritornello neo-barroco a marchas militares y danzas. Toda

su música se le consideró neo-tonal, estableciendo centros tonales desde

simples técnicas de reiteración de notas a complejos contrapuntos.

Después de que los Nazis tomaron el poder en Alemania en 1933, la

música de Hindemith empezó a ser prohibida dado que lo consideraban


como “Bolchevismo cultural.” Él empezó a cuestionarse el rol del artista en el

mundo de la política y de ese cuestionamiento surgió una de sus óperas

llama Mathis der Maler (Matías el Pintor) y la sinfonía “Mathis der Maler”

estrenadas en 1935. Para estas obras Hindemith desarrolló un nuevo estilo

neo-romántico con menos contrapunto lineal disonante y más organización

tonal sistemática. En la obra desarrolló también un nuevo método armónico

que él llamó Fluctuación Armónica, donde acordes ligeramente consonantes

progresaban hacia acordes que contenían una mayor tensión y disonancia,

que luego eran resueltos ya sea súbitamente o modulando la tensión

lentamente hasta que la consonancia era de nuevo alcanzada.

Béla Bartók

Los modernistas, además de Stravinsky en el siglo XX, encontraron

elementos en su propia música nacional que les permitía crear un lenguaje

distintivo mientras continuaban las tradiciones clásicas. Uno de los músicos

compositores que atendió a las tradiciones y cualidades musicales

tradicionales era Bela Bartók (1881-1945). Bartók creó un lenguaje

modernista individual al sintetizar elementos de la música campesina

húngara, romaní, eslovaca y búlgara con elementos de la tradición clásica

italiana, alemana y francesa.

Al juntar en sus trabajos la música campesina de Europa Oriental y la

música académica, Bartók enfatizó las traiciones que tienen en común, y al


mismo tiempo, lo que era más distintivo de cada estilo. En ambas

tradiciones, las piezas acostumbran tener un solo centro tonal, se basan en

el uso de las escalas diatónicas y otros modos, y cuentan con melodías

construidos de motivos que se van repitiendo y variando a través de la pieza.

De la tradición clásica, Bartók se mantuvo usando su elaborado contrapunto,

procedimientos y formas, tales como la fuga y la sonata. De la tradición

campesina, él tomó su complejidad rítmica, métricas irregulares,

características de la música búlgara; escalas modales y modos mixtos; y

varios tipos específicos de ornamentación y estructuras. Al sintetizar todas

esas distintas cualidades, Bartók escribió música que fue al mismo tiempo

más compleja en su contrapunto que la de Bach y más rítmicamente

intrínseca y ornamentada que los modelos folclóricos eslavos en los que se

basó.

También, el uso de la disonancia, de la armonía y su gusto por la simetría

en los trabajos de Bartók, fueron resultado en parte de la mezcla de

materiales tomados de las dos tradiciones. Por ejemplo, el frecuente uso que

le da a intervalos de segundas y cuartas en los acordes, derivan tanto de las

melodías folclóricas que estudiaba como de trabajos de sus colegas

modernistas. La síntesis de sus obras refleja y preserva la integridad de las

dos tradiciones musicales. Bartók nunca usó los elementos del folklore como

meramente colorativos, ni sacrificó la individualidad reflejada en esa tradición

por la delicadeza de la academia aunque su música se mantiene apegada a


la tradición clásica.

Bibliografía:

Burkholder, J. Peter; Grout, Donald J.; Palisca, Claude V. (2006). A History of

Western Music. 7th Edition. W.W Norton & Company Inc.

También podría gustarte