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EL CARISMA

« Las naciones, como las familias y los individuos, no


pueden vivir sin creencias [...]. Ved ahí personificados a los
modernos novadores, dirigiéndose al flanco débil de la
generación actual para descatolizarla, si me es lícito usar esta
palabra; arrancar de su corazón el único resto que le queda de
sus antiguas creencias [...]. Pero la religión rechaza altamente
esas teorías que tienden a desterrar del mundo toda moral y
reasumir la dicha del hombre en el placer y en el egoísmo,
enemigos declarados de la abnegación y de la caridad
cristiana; condena esos principios que intentan organizar las
sociedades sin creencias »20.

El lector ha podido observar la diágnosis de los


males hecha por el canónigo Zegrí como fruto de un
apostolado intenso y prolongado. Y no se cruzó de
brazos, sino que animado por la caridad que veía
debilitarse más y más ante el cúmulo enorme de
necesidades que aquejaba a la humanidad, e iluminado
por la fe que combatían vigorosamente los enemigos
declarados de Dios y de su Iglesia, proyectó y fundó un
nuevo instituto religioso cuyos miembros proclamaran
con su vida la perenne existencia del sobrenatural en el
mundo y lo irradiaran a través de las obras de caridad
en el orden material, moral e intelectual. El programa
de la nueva congregación estaría compendiado en este
lema sugestivo y denso de significado: Todo para bien
de la humanidad en Dios, por Dios y para Dios.
20
En el articulado del reglamento aprobado para el colegio
establecido en Lora del Rio, 8 mayo 1882, se lee: « Esta es la
aspiración de las Hermanas Religiosas de Nuestra Señora de las
Mercedes: trabajar cuanto les es posible en obras de caridad, hoy día
más que nunca, ya que tanto empeño hay en descatolizamos,
haciéndonos perder nuestro nobilísimo carácter español».
III. EL. CARISMA EN ACTO
El carisma caritativo asistencial de la ^congre-

1
gación, cuya génesis se ha delineado a grandes rasgos en
el capítulo anterior, lo perfiló definitivamente el
fundador en tres momentos sucesivos de su vida: con
las normas constitucionales que dieron ser canónico a
su obra; con las ideas programáticas que dieron a
conocer al público su iniciativa; con las primeras
realizaciones prácticas del ideal que demostraron su
validez y eficacia. Acoplando los elementos que fluyen
de estas tres fuentes de información y dándoles una
exposición lógica, no será difícil descubrir lo que en
realidad caracteriza la misión propia y la finalidad
específica de las hermanas mercedarias de la caridad.
Puede afirmarse que el servicio asistencial en todas sus
dimensiones y animado por la caridad de Cristo
prestado a la humanidad afligida por sus necesidades
corporales y espirituales, es algo así como su cédula
personal; revela su modo de ser, de pensar y de obrar
en el ámbito de la Iglesia y de la sociedad; señala su
particular campo de operaciones entre los demás
operarios que trabajan apostólicamente para que el
mensaje evangélico extienda sus beneficios en todos los
sectores de la sociedad.

1. - NORMAS CONSTITUCIONALES.

Las ideas algún tanto apresuradas y desordenadas


de la primera redacción de las constituciones se
exponen con más claridad y precisión en el texto
preparado en 1888,. fruto de la experiencia y de

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EL CARISMA EN ACTO
la reflexión del fundador y de sus colaboradores y
consejeros \
Se declara terminantemente y sin rodeos que la
congregación « tiene por objeto principal consagrarse a
Dios y a sus hermanos ». En concreto, se propone
realizar este ideal « por medio de la práctica de la
caridad, ejercitando todas las obras de misericordia
espirituales y corporales ». Bajo esta forma amplísima se
cifra y compendia todo el quehacer de las hermanas
mercedarias. Las obras de misericordia son para ella
otros tantos polos de atracción y puntos de referencia
en sus actividades individuales y comunitarias. Su tarea
en el campo de la caridad asistencial y benéfica no tiene
límites cronológicos ni geográficos. Su ideal es « hacer
beneficios a la humanidad por amor de Dios »; ocuparse
« de cuantas obras puedan darse en beneficio de la
humanidad pobre, enferma, abandonada y falta de
educación religiosa»; prestar ayuda desinteresada « a
todos los males e infortunios a que está sujeto el género
humano »; pues « basta que un establecimiento benéfico
tenga por objeto la gloria de Dios y el bien de los
prójimos para que entre dentro de la misión de nuestra
congregación ».
Si en algún caso hubiera de darse alguna pre-
ferencia en el desarrollo de este programa de caridad y
beneficencia, sería a favor de los más necesitados, de los
que más sacrificios exigen, de los que menos
colaboradores y bienhechores encuentran. Así termina
el capítulo de la segunda redacción de las
constituciones:

« En una palabra, hacer con los menores dispendios

3
EL CARISMA EN ACTO
materiales posibles el mayor bien espiritual en todas partes,
pero especialmente en las poblaciones de segundo orden,
como en los establecimientos de caridad privados de medios
y de los bienes que les asignaron sus fundadores y que por lo
mismo necesitan de todo el heroísmo de la caridad para
continuar a hacer el bien; abrir de nuevo las puertas cerradas
durante mucho tiempo; extender los beneficios o instalar de
nuevo estos centros de caridad; ésta es la misión de la
congregación española de las religiosas de la bienaventurada
Virgen de la Merced »1.

La misión o carisma así condensado en los estatutos


y normas jurídicas de las constituciones fue expuesto
por el fundador más al detalle al lanzar al público su
programa y puntualizarlo después de sus primeras
experiencias.

2. - IDEAS PROGRAMÁTICAS.

Nos referimos a cuatro opúsculos editados por el


canónigo Zegrí para explicar los motivos y las fina-
lidades de su instituto y posiblemente también para
suscitar vocaciones y para ambientar su iniciativa2.
1 Insiste de nuevo sobre esta « preferencia» al hablar de las
escuelas gratuitas que fundaban las hermanas. Véase más abajo, p.
142.
2 Colegio de Señoritas establecido en Malaga y dirigido por las
Hermanas de la Congregación española de nuestra Señora de las
Mercedes, Granada 1878.
Colegio para niñas pobres establecido en la villa de Lora del
Río, archidiócesis de Sevilla, dirigido por las Hermanas religiosas de
la Congregación española de nuestra Señora de las Mercedes, Málaga
1882.
La Congregación religiosa de Hermanas de Nuestra Señora de
las Mercedes en la ciudad de Málaga (fundación española) por
D.J(uan) N(epomuceno) Z(egrí) M(oreno), Málaga 1880.
Instrucción para jóvenes que soliciten ingresar en la Congrega-
ción española de Hermanas Religiosas de Nuestra Señora de las
Mercedes y para las poblaciones que deseen alguna fundación,

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EL CARISMA EN ACTO
Ante todo presenta su obra como un nuevo brote
del árbol lozano de la Iglesia siempre fecundo en
establecimientos benéficos dirigidos por institutos y
asociaciones religiosas. No pretende presentarse como
un innovador, sino que constatando la floración de
tantos institutos caritativos no sólo en la Iglesia
universal sino también en la misma Málaga donde él
fundó el suyo, quiere aportar su granito de arena a la
solución de un problema que se presenta cada vez más
cargado de peligros y amenazas. Merece la pena leer y
meditar este párrafo en el que encuadra su
congregación y en cierto modo la justifica y la define:
« La caridad y la religión, se ha dicho y es verdad, que
ligándose de consuno saben crear esos ángeles de la tierra que
bajo el dulce nombre de hermanas de la Caridad ya velan
junto al lecho del enfermo calmando sus dolores y
sosteniendo su fe con dulces •palabras de resignación y
cariño; ya cuidan del anciano desvalido pidiendo de puerta
en puerta una limosna para socorrer a estos infelices cargados
de años y miserias; ya acogen al tierno infante a quien
abandonaron sus inhumanos padres; ora las vemos conver-
tidas en maestras de la niñez así como en amparo y sostén de
pecadoras arrepentidas, devolviendo al alma la paz y
tranquilidad al par que nutriendo su inteligencia con una
educación moral y religiosa de igual modo que instructiva.
Pero como la caridad y la religión son ingeniosas y
previsoras; como no hay vacío que no aspiren a llenar, mal
que no acudan a remediar; como se asemejan al hábil e
incansable jardinero que con cien flores solamente sabe
formar mil ramos distintos, colocándolas siempre de
diferentes modos y dándoles variadas apariencias, aunque las
flores sean las mismas; hoy, tomando otra forma, se presentan
con un nuevo aspecto y bajo el amparo de la santísima Virgen
de las Mercedes, desplegan una nueva bandera, y poniéndola
en manos de unas débiles mujeres, escriben en ella el santo
lema de: Todo para bien de la humanidad en Dios, por Dios y
para Dios.
Granada 1882.

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EL CARISMA EN ACTO
Las hermanas de nuestra Señora de las Mercedes son las
que inspiradas en tan sublime idea, abren una senda fácil y
recta para el remedio de todas las necesidades de la
humanidad, derramando lo mismo en el alma de la niñez que
en la ancianidad la divina semilla de la virtud y de la fe »\
Y después de un rápido recorrido de las insti-
tuciones benéficas ya existentes en la ciudad de Málaga
continúa:
« En medio de todos estos centros de caridad se nos
presenta hoy la Congregación de Hermanas Religiosas de
nuestra Señora de las Mercedes, consagrada a practicar la
caridad cristiana bajo todas sus faces y facilitar los medios de
que hoy muchas poblaciones carecen para atender a sus
enfermos, cuidar a sus pobres e instruir a la juventud [...],
siendo su objeto ejercer todas las obras de misericordia
espiritual y corporal en la persona de los pobres, sirviéndoles
en los hospitales, hospicios, inclusas, escuelas, moralizando
jóvenes arrepentidas y asistiendo enfermos a domicilio, y en
cuya práctica viene produciendo los más laudables resultados
»3.
Los sazonados frutos ya recogidos en poco tiempo
son un estímulo y un aliciente para perfeccionar y
desarrollar más y mejor la misión confiada al nuevo
instituto:
« Muchas poblaciones han experimentado ya y gozan de
los benéficos resultados y abundantes frutos que produce cada
día más esta Congregación religiosa, que consagrada al bien
de la humanidad, no tiene otro móvil ni aspiración que la
gloria de Dios, de nuestra celestial Madre y la salvación de las
almas [...]. Curar todas las llagas, remediar todos los males,
calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades,
enjugar todas las lágrimas, no dejar en España, y si posible
fuera, en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido,
desamparado, sin educación religiosa y sin recursos: ved aquí
el pensamiento predominante, la idea acariciada, la aspiración

3 La Congregación religiosa, p. 18.

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EL CARISMA EN ACTO
constante, el sueño dorado, el bello ideal del fundador y
hermanas religiosas de la Congregación de nuestra Señora de
las Mercedes »4.
El canónigo Zegrí, al lado de los cuidados de
ancianos y enfermos, reserva una atención especial a la
parte de su carisma relacionado con la niñez
abandonada, pobre e ignorante:
« Si de grande importancia es la caritativa misión que
vienen desempeñando las hermanas de la Congregación
religiosa de nuestra Señora de las Mercedes para con los
enfermos indigentes, no lo es menos seguramente la que
practican en los colegios y casas de enseñanza, á cuyo frente
se encuentran y las cuales establecen al mismo tiempo que sus
hospitales y asilos. Formar el corazón de las jóvenes y nutrir
‘su inteligencia a fin de que siendo buenas hijas, sean para sus
padres la corona que el cielo coloca sobre los blancos cabellos
de la ancianidad [...]. Ved aquí la primera misión que se
propone y viene llenando en sus colegios esta Congregación
religiosa de nuestra Señora de las Mercedes »5.
Dada la importancia de este sector de la misión de
las mercedarias de la caridad publicó una instrucción
especial acerca de la organización y finalidad de estos
centros, de la que entresacamos estas palabras :
« La aspiración costante de las hermanas religiosas de
nuestra Señora de las Mercedes consiste en trabajar cuanto les
es posible en obras de caridad, procurando con todo ahinco
que reine Cristo Jesús en las inteligencias y en los corazones,
valiéndose también para ello de la cristiana educación de la
juventud, hoy más que nunca, ya que tanto empeño hay en
descatolizarnos, haciéndonos perder nuestro nobilísimo ca-
rácter español »\

3. - PRIMERAS REALIZACIONES .

4 La Congregación religiosa, p. 26.


5 La Congregación religiosa, p. 23.

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EL CARISMA EN ACTO
El contacto con la realidad al realizar el programa
de vida y apostolado trazado a las hermanas abrió al
fundador nuevos horizontes y sobre todo le inspiró
nuevos métodos operativos que perfilaron y
perfeccionaron el carisma de su congregación.
Si bien el principio inspirador y la finalidad de su
obra son idénticos en toda la gama de las mani-
festaciones de la caridad divina en su faceta mise-
ricordiosa y asistencial, el abanico de su actuación
concreta, activa y amorosa se desplega en tres di-
recciones principales como en otros tantos puntos de
referencia que tienen un nombre bien definido en la
historia de la beneficencia: hospitales, asilos de
ancianos, orfanotrofios y escuelas.
Pero el canónigo Zegrí no se contentó con señalar
estas tres directrices « que abren una senda fácil y recta
para el remedio de todas las necesidades de la
humanidad »6 y sobre la cuales debían caminar las
hermanas para actuar su carisma, sino que planeó
asimismo una metodología diferencial según la
sensibilidad y la mentalidad de los sujetos acogidos en
los diferentes establecimientos: ancianos, enfermos,
niños y adolescentes. Las hermanas deben llevar su
mensaje evangélico de amor y asistencia según las
exigencias de los asistidos, siguiendo un códice
deontológico sustancialmente idéntico porque
inspirado siempre y sólo por el amor, pero acci-
dentalmente diferente porque son diferentes la capaci-
dad y la exigencia de los necesitados.
Las hermanas en el desarrollo de su programa

6 La Congregación religiosa, p. 9.

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EL CARISMA EN ACTO
deben vivir su propia espiritualidad para poderla
irradiar en los ambientes donde trabajan. El fin prin-
cipal de todas es uno: glorificar a Dios, santificándose y
santificando, por tanto deben todas mirar más al bien
de las almas que al de los cuerpos, más al espíritu que a
la materia, más a Dios que al hombre, más a la
eternidad que al tiempo. Y esto en todos y cada uno de
los establecimientos que se les confían.

a. Consoladoras de los enfermos


Los hospitales, a los que llegan generalmente los
pobres con su cuerpo herido y destrozado, sin una
mano tierna y cariñosa que limpie sus llagas, que
mitigue sus dolores y que, si es necesario, los acompañe
en su paso decisivo a la eternidad. La hermana
enfermera se toma una grande responsabilidad. El
fundador no le exige una preparación profesional y
técnica desconocida a fines del siglo pasado en las
congregaciones religiosas, pero le ofrece unas cuantas
reglas de auténtica pastoral hospitalaria. Las resumimos
siguiendo el texto de las constituciones preparadas en
1888 7.
Las hermanas destinadas a los hospitales deben
estar dotadas de « grande diligencia, paciencia y caridad
»; se presentarán en todo lugar y tiempo de una manera
digna que no desdiga de su carácter religioso, siempre
serenas y amables.
En sus relaciones con los enfermos deben dar más
importancia a los intereses del alma que a los del
cuerpo: catequizarlos, consolarlos, exhortarlos a la
7 Constituciones II, parte II, cap. 16.

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EL CARISMA EN ACTO
resignación y a la paciencia, tratarlos con caridad y
paciencia, prepararlo^ para recibir los sacramentos.
Y por lo que al orden material se refiere, las enfermeras
se esmerarán en lo tocante a la higiene y la limpieza de
los enfermos y de los locales.
Creemos que esta página es digna de leerse y
meditarse para inspirarse en ella al actuar la espi-
ritualidad característica de la congregación. Dice así el
texto constitucional:
« Las religiosas de la Virgen de la Merced han sido
llamadas por Dios y por María santísima no solamente para
asistir y servir a los pobres enfermos en sus necesidades
corporales (hasta pedir limosna para socorrerlos), sino
principalmente para cooperar y procurar la salvación de sus
almas. Por consiguiente procurarán: ayudarles a que se
encomienden a Dios mañana y tarde; instruir a los ignorantes
en las cosas necesarias de la religión; exhortarles a sufrir las
enfermedades paciente y resignadamente según la voluntad
divina; persuadirles a hacer una buena confesión y, si sanan, a
empeñarse a no voler a pecar; disponerlos a bien morir sobre
todo en el momento de la agonía, si faltare el sacerdote.
Las hermanas enfermeras deben estar dotadas de gran
diligencia, de mucha paciencia y caridad, debiendo ocuparse
no sólo de los cuerpos sino también de las almas; aunque la
enfermedad no fuere grave, pero sobre todo si lo fuere,
procuren que los enfermos se confiesen cuanto antes; para
con todos deben tener la mayor caridad y paciencia posible,
soportando sus impertinencias y molestias, consolándoles en
sus penas y dolores, asistiéndoles con jaculatorias e invocacio-
nes; y enséñenles el catecismo.
Las hermanas enfermeras deben evitar absolutamente
toda familiaridad y trato que no esté en armonía con una
religiosa de la Virgen de la Merced; y nunca eche en olvido
que Dios la ve y que su ángel de la guarda escribe con
caracteres indelebles el modo y la manera como cumple sus

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EL CARISMA EN ACTO
deberes. $
Pondrán la mayor atención en lo que se refiere a la
higiene y por tanto se esmerarán en la limpieza de las camas y
de la enfermería.
Procurarán servirse de algunos dichos piadosos y nunca
se presentarán con la tristeza en su rostro para que los
enfermos no noten la gravedad de su estado.
Tenga siempre presentes estas palabras de la sagrada
escritura: La buena palabra vale más que la dádiva »".

b. Báculo de los ancianos


Los hospicios en los que se acogen los ancianos,
cargados de años o de achaques y sufriendo en la
soledad y tal vez en el abandono. Las hermanas
encargadas de estos establecimientos deben ante todo
guiarse por las normas dadas a las enfermeras, porque «
¿qué mayor enfermedad que la vejez? »8. Se les orientará
desde el primer momento a una vida más cristiana y se
les asistirá con apropiadas prácticas de piedad. Y si
hubiere algunos que se demuestren reacios a la religión,
las hermanas asistentes, los tratarán con mucha ama-
bilidad y afabilidad sin forzarles en lo más mínimo,
pero encomendándoles muy de veras al Señor. Las
normas de conducta de las religiosas encargadas de estos
establecimientos son las siguientes:
« La asistencia espiritual y corporal a estos nuestros
hermanos que, curvados bajo el peso de los años y del
infortunio no pueden procurarse el sustento y en nombre de
la santa caridad se ecogen a nuestros establecimientos, son
objeto de la atención de esta congregación, como los
enfermos.
A propósito de la asistencia espiritual, se ha hablado al
tratar de los enfermos. ¿Y qué mayor enfermedad que la

8 Constituciones II, parte II, cap. 17.

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EL CARISMA EN ACTO
vejez?
Los ancianos participarán, si pueden, a la misa diaria; por
las tardes harán la visita a Jesús sacramentado y rezarán el
rosario y se les hará una breve lectura. Una vez al mes
recibirán los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía y
cada año harán los ejercicios espirituales.
Si bien es cierto que por lo general los pobres ancianos
tienen docilidad y buena disposición para aceptar las
instrucciones y los consejos, pueden darse casos en que
algunos se opongan. Entonces la hermana asistente no los
debe forzosamente obligar, sino que debe tratarlos con
amabilidad y con afecto cariñoso, y servirse de la persuasión
invitándolos con dulzura a imitar el comportamiento de los
otros que escuchan las lecturas, ya que ellos las, necesitan
más; pero sin que se den cuenta y siempre con paciencia y
bondad, y sobre todo pidiendo a Dios que los guíe al camino
de la santificación y salvación ».

c. Maestras de la niñez y juventud


Los asilos de infancia y escuelas son también campo
de la actividad apostólica de las religiosas. No sólo
abren escuelas al lado de los hospitales y hospicios sino
que también acogen a los niños expuestos por sus
padres sin entrañas o a la muerte o la dispersión por los
caminos del mundo, como asimismo a los niños pobres
e ignorantes sin posibilidades de abrirse un camino
iluminado por el saber, la ciencia o el arte. Se
organizan, por tanto, asilos de infancia, inclusas,
escuelas gratuitas para pobres9. .
9 «La experiencia de muchos años ha demostrado a esta
Congregación que su misión esencial no son los colegios superiores,
por donde claramente se ve que Dios y la Virgen nos llaman a los
hospitales y escuelas para pobres y por cuando se refiere a la
humanidad necesitada y abandonada [...]. Consiguientemente donde
quiera que se hallen nuestras religiosas se procurará establecer
escuelas gratuitas y por el contrario se evitarán los colegios
superiores de pensionistas e internas y muy raramente se aceptarán
semejantes colegios y para esto se necesita el consentimiento del
Consejo y el parecer y aprobación del Ordinario ». Constituciones II,

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EL CARISMA EN ACTO
También a las maestras y educadores se dan
orientaciones metodológicas y espirituales para de-
sarrollar esta parte de su carisma.
Ante todo deben responsabilizarse de las obli-
gaciones que contraen al encargarse de una tarea tan
importante. Deben comportarse como verdaderas
madres, cautivándose el amor y el respeto de las niñas,
evitar particularidades odiosas, el excesivo rigor,
llevándolas como por la mano y casi espontáneamente a
las prácticas de piedad, a las virtudes cristianas y a la
devoción mariana. A este propósito, antes de enunciar
las normas pedagógicas constitucionales, es oportuno
recordar aquí la enseñanza anteriormente predicada
por el canónigo Zegrí, hablando a los parroquianos de
Loja:
«Vosotros pues, respetables profesores, que sois los
segundos padres de la juventud, puesto que nutrís sus tiernas
inteligencias y sencillos corazones con la enseñanza moral y
científica, considerad la gran misión que desempeñáis y tened
presente que vuestra abnegación y sacrificios en beneficio de
esas tiernas plantas, que son la esperanza de la religión, de la
patria, en una palabra, de la sociedad entera, además de que
seréis recompensados por el Dios siempre santo, siempre
misericordioso, también recibiréis de esos mismos niños el
testimonio expresivo de gratitud y reconocimiento que en su
día tributarán a vuestros desvelos y cuidados »10.

Veamos ahora las orientaciones que dio a las


religiosas encargadas de la delicada misión de asistir a
los niños « en las escuelas para pobres, en las casas de
huérfanas y en los asilos de infancia », pues en estas tres
manifestaciones de la caridad se encuentra un mismo
objeto e idénticos medios e igual aspiración para el bien
parte II, cap. 19.
10 Sermón de entrada en Loja, 2 de febrero de 1865: Sermones
II, p. 187.

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EL CARISMA EN ACTO
de la niñez y juventud 11:
« En la educación e instrucción de la niñez y juventud las
hermanas deben tener presente que el Señor les ha confiado
estas tiernas criaturas, cuya felicidad y desgracia dependerá
en gran manera del modo como las eduquen.
En el semblante de las religiosas dedicadas a esta noble
misión deben resplandecer sobremanera la afabilidad y la
dulzura, la caridad y la modestia.
Las hermanas maestras deben cautivarse el respeto y el
amor de las niñas, procurando evitar ellas lo que reprobarían
en otras, evitar particularidades con unas
o con otras e instruirlas y educarlas a todas sin distinción.
No se olviden que la piedad y la modestia se enseñan más
con el ejemplo que con los avisos.
Jamás olviden los nefastos resultados de un rigor
excesivo, toda vez que con él jamás se inculcará a las niñas el
amor a la virtud y al estudio; acostúmbrenlas a la humildad, a
la sumisión y al retiro; enséñenlas a ser muy devotas de la
Virgen de la Merced, a la cual

11 Constituciones II, parte II, cap. 18.

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EL CARISMA EN ACTO
se encomendarán con alguna plegaria al levantarse y
antes de las comidas.
Las hermanas maestras deben reflexionar que son, en el
orden espiritual, las verdaderas madres de quienes viven en
orfandad y abandono sobre la tierra y que Dios ha puesto
bajo sus solícitos y caritativos cuidados; por tanto formarán
su corazón en el amor de Dios y de María santísima nuestra
Madre así como en el cumplimiento de sus deberes piadosos;
enseñándolas a amar y honrar a sus superiores, y a
obedecerles con prontitud y docilidad.
En los asilos de infancia las religiosas se adaptarán a los
niños inocentes, haciéndose como uno de ellos: divertirlos
sin cansarlos, instruirlos sin aburrirlos, esforzarse, según su
capacidad infantil, por penetrar en sus tiernas inteligencias
mediante la ternura y suavidad de los principios de la religión
y los sentimientos de la rectitud y de las buenas maneras.
Todo esto, si grabado en su infantil corazón, jamás se borrará,
antes se conservará ejerciendo un saludable influjo en la mar-
cha de la vida. Por último, muéstrense las religiosas en su
trato con las niñas, como tiernas y cariñosas madres, y
considérense colocadas por Dios en medio de estas criaturas
inocentes como su ángel tutelar ».
En el manifiesto publicado para anunciar las fina-
lidades y organización de su instituto religioso, el
canónigo Zegrí programaba así la misión educadora de
las hermanas mercedarias en las escuelas y colegios:
« Empero no es sólo su objeto formar el corazón de las
jóvenes y nutrir su inteligencia bajo este punto de vista [de
ser muy buenas hijas], sino también en conformidad a los tres
caracteres que tanto las elevan y han de tener después: de
virgen, de esposa y madre, para que de este modo las jóvenes
que reciban tan cristiana educación, puedan con paso firme y
seguro, nutrido su corazón y alimentada su inteligencia, em-
prender la recta senda que Dios ha marcado a la mujer;
la cual al ceñir a su frente ya la corona de virgen consagrada
exclusivamente a Dios; ya el velo de esposa; ya al rodear sus sienes
con la corona de madre, sea la humilde violeta que embalsame con
su dulce aroma cuanto tenga en su derredor, pero ocultándose
siempre entre el manto de la modestia; sea el serafín que envuelve

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entre sus alas y enjugue las dolientes lágrimas de los seres que la
rodean; sea el rayo del sol que ilumine su hogar; la gota de rocío
que refresque la sien del compañero de su vida; sea el ángel
custodio de sus hijos, el escudo que los proteja, la luz que los
ilumine, la mano que los guíe y el báculo en que se apoyen.
Por tanto, su lema sea siempre la fe, la religión, la' dulzura, la
sumisión, el olvido de sí misma; y anide en su corazón la virtud, en
su pecho el amor, en sus labios el perdón y en su alma la
misericordia.
Bajo estos fundamentos establece esta Congregación religiosa
sus casas de educación y enseñanza; y por consiguiente tal como lo
exigen los buenos adelantos de nuestra época y en conformidad
todo a los eternos principios de moralidad y religión, prescritos por
nuestra santa madre la Iglesia católica para el régimen de esta clase
de establecimientos »’6.

16
La Congregación religiosa, p. 23.
IV. TRES,: NOTAS CARACTERISTICAS
Las religiosas mercedarias de la caridacbl) bajo la
dirección y tutela de la Iglesia 2) se consagran al ser-
vicio de los hermanos necesitados, 3) en testimonio de
auténtico amor evangélico. Así hemos clasificado las
facetas del carisma mercedario en perfecta consonancia
con la doctrina conciliar.

16
(LG, n. 44).
1. « UNIDOS DE UNA MANERA ESPECIAL A LA IGLE SIA »
El instituto de las hermanas mercedarias de la
caridad brotó del árbol fecundo de la Iglesia, que le dio
el ser y le comunicó su vitalidad apostólica.
a. La jerarquía eclesiástica y los institutos religiosos.
Afortunadamente el fundador puso su obra en ma-
nos de la jerarquía eclesiástica, imprimiéndole desde su
misma aurora un espíritu auténticamente eclesial,
intuyendo que los institutos religiosos reciben su
vitalidad interior y su expansión apostólica « si están
unidos de una manera especial a la Iglesia y a su
misterio »\ Y tan estrechamente le deben estar unidos
que solamente la Iglesia puede dar validez a sus reglas,
recibe los votos de la profesión religiosa y confiere al
estado religioso un carácter canónico, asociando a
quienes pertenecen a este estado a la actuación de su
misión salvífica en el mundo. Porque « la Iglesia no sólo
eleva con su sanción la profesión religiosa a su dignidad
de estado canónico, sino que la presenta mediante su
acción litúr-
1
LG, n. 44.
1
El argumento lo trata en el primer capítulo de las dos
redacciones, pero mientras que en 1878 lo hace con brevedad y se
contenta con algunas frases generales, en la redacción preparada
para la aprobación en 1888, conservando la sustancia de su
programa, matiza más su pensamiento y lo expone con más amplitud
y con más orden. Las frases entrecomilladas del texto están tomadas
indistintamente de una y otra redacción.
4
La Congregación religiosa, p. 8-9.
8
Cf. Colegio de Señoritas, p. II; Instrucción para jóvenes, s.p.
En esta instrucción sintetiza los mismos conceptos desarrollados en
La Congregación religiosa acerca del fin y de los medios del nuevo
instituto.
11
Eccli. 18, 16.

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