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República Bolivariana de Venezuela.

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, mención Ciencias


y Tecnología.
Instituto Universitario de Tecnología READIC-UNIR.
Carrera: Enfermería.
Cátedra: Ética y Desarrollo Profesional.

Ética y Desarrollo Nacional.

Alumna: Ana Lucía Montilla.


C.I: 29.836.585.
Sección: F5-1.

19 de abril de 2020.
Introducción.
Según Julio Antonio Mella: no debe ni puede ser más alto centro de
cultura una simple fábrica de títulos, no es una Universidad latina, una escuela
de comercio a donde se va a buscar tan solo el medio de ganarse la vida, la
Universidad Moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe
señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese
progreso entre los individuos , debe por medio de sus profesores arrancar los
misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos.
Es por tal motivo que la Universidad constituye la institución de más nivel
científico que existe, es la que tiene todas las condiciones necesarias para
lograr influir en la formación ética y cultural de los profesionales que se forman
y los que ya están formados, a partir de la educación postgraduada y otras vías
que pudieran servir como medio de superación profesional.
La influencia de la universalización en los distintos municipios del país
ha contribuido a una elevación del nivel cultural de la población y ha aportado
de esta forma al desarrollo social que impera hoy en cada uno de los consejos
populares que existen en cada uno de los territorios.
La revolución cultural que se ha logrado en estos últimos años se debe
al trabajo de las Filiares, Sedes y CUM en general, que han sabido llevar
adelante la superación de los ciudadanos que viven en cada uno de estos
municipios. La elevación de la cultura de la población ha sido prioridad en la
política del Estado cubano, la ética como código en cada uno de los
profesionales que se forman en las universidades y en los territorios es parte
integrante de esa cultura a la que aspira la Educación Superior con cada uno
de los graduados, es esta la influencia que ejerce la universalización en la
sociedad.
Esquema.
1. Influencia de la cultura en la formación ética.
2. Concepción latinoamericana de la ética
3. Identidad nacional.
4. Valores éticos de la constitución bolivariana de Venezuela.
5. Consideraciones para avanzar hacia el desarrollo sostenible en
Venezuela y Latinoamérica.
1. Influencia de la cultura en la formación ética.
Los sociólogos, antropólogos e historiadores han hecho reiterados
comentarios sobre la tendencia de los economistas a no prestar suficiente
atención a la cultura cuando investigan el funcionamiento de las sociedades en
general y el proceso de desarrollo en particular. Aunque podemos pensar en
muchos ejemplos que rebaten el supuesto abandono de la cultura por parte de
los economistas, comenzando al menos por Adam Smith (1776), John Stuart
Mill (1859, 1861) o Alfred Marshall (1891), en tanto una crítica general, empero,
la acusación está en gran medida justificada.
Vale la pena remediar este abandono (o tal vez, más precisamente, esta
indiferencia comparativa), y los economistas pueden, con resultados
ventajosos, poner más atención en la influencia que la cultura tiene en los
asuntos económicos y sociales. Es más, los organismos de desarrollo, como el
Banco Mundial, también pueden reflejar, al menos hasta cierto punto, este
abandono, aunque sea solamente por estar influidos en forma tan
predominante por el pensamiento de economistas y expertos financieros. El
escepticismo de los economistas sobre el papel de la cultura, por tanto, puede
reflejarse indirectamente en las perspectivas y los planteamientos de las
instituciones como el Banco Mundial. Sin importar qué tan grave sea este
abandono (y aquí las apreciaciones pueden diferir), para analizar la dimensión
cultural del desarrollo se requiere un escrutinio más detallado. Es importante
investigar las distintas formas —y pueden ser muy diversas— en que se
debería tomar en cuenta la cultura al examinar los desafíos del desarrollo y al
valorar la exigencia de estrategias económicas acertadas.
La cuestión no es si acaso la cultura importa, para aludir al título de un libro
relevante y muy exitoso editado en conjunto por Lawrence Harrison y Samuel
Huntington. Eso debe ser así, dada la influencia penetrante de la cultura en la
vida humana. La verdadera cuestión es, más bien, de qué manera —y no si
acaso— importa la cultura. ¿Cuáles son las diferentes formas en que la cultura
puede influir sobre el desarrollo? ¿Cómo pueden comprenderse mejor sus
influencias, y cómo podrían éstas modificar o alterar las políticas de desarrollo
que parecen adecuadas? Lo interesante radica en la naturaleza y las formas de
relación, y en lo que implican para instrumentar las políticas, y no meramente
en la creencia general —difícilmente refutable— de que la cultura, en efecto,
importa.
2. Concepción latinoamericana de la ética.
La filosofía latinoamericana desde su inicio fue motivada por la búsqueda de
los pueblos de América Latina su identidad histórico-cultural y vías hacia el
progreso. En todas las etapas de su evolución, desde los "fundadores" hasta la
" filosofía de la liberación", dicha filosofía siempre ha procurado la importancia
de los problemas filosóficos del ser, del hombre, de la cultura, de la moral y la
libertad. La ética es una parte importante de esta filosofía como demuestra la
originalidad de las teorías éticas de Carlos Vaz Ferreira, Alejandro Korn,
Enrique Dussel, etc.
La actitud ética supone el sacrificio consiente de un interés individual a favor
de fines supra individuales.
E. Dussel la ética ocupa un lugar central, es la "filosofía primera". Según él,
la filosofía de la liberación debe ser ético-política. En sus trabajos Dussel critica
la "moral vigente" que justifica la dominación y le opone una "ética de la
liberación." El desarrolla toda una crítica ética de la situación socioeconómica
de los pueblos en los países subdesarrollados, de las relaciones sociales de
dominación. En sus trabajos recientes Dussel plantea las bases filosóficas y
metodológicas de la "Ética de la Liberación" y desarrolla su arquitectónica.
Según él, la ética cumple la exigencia de la sobrevivencia de un ser humano
autoconsciente y autor responsable. En la situación actual de la crisis
ecológica, del subdesarrollo y de otros problemas globales, la ética debe servir
a concientización de estos problemas y su solución.
Antes de adentros en el tema que nos ocupara en esta investigación sobre
la ética latinoamericana, será un repaso del concepto "ética" a nivel general
para luego llegar a lo que nos ocupa en este caso. Es importante trazar estas
primeras líneas ya que nos permitirá tener una mayor compresión y una buena
asimilación de los temas. Desde la etimología hablar de ética y moral se
percibe la condición de sinónimos de estos conceptos, aunque a lo largo de la
historia la expresión "ética" se ha utilizado para designar la reflexión racional
acerca del proceder humano y la expresión "moral" se ha reservado para la
reflexión teológica acerca de ese mismo actuar del ser humano. Objeto de la
ética Podríamos decir que se trata del comportamiento del ser humano en
cuanto ser social y su trabajo es un esfuerzo por localizar los modos de
conducta que llevan a formas de vida ricas en humanidad (en este esfuerzo
recurre a ciencias auxiliares-psicología, educación, etc y tener claridad en
cuanto al horizonte antropológico que maneja). Un concepto Podríamos afirmar
preliminarmente que entenderemos ética como: un saber normativo de la
rectitud de los actos humanos según principios racionales.
3. Identidad nacional.
Se entiende por identidad nacional aquella identidad de una persona que se
relaciona con la nación a la cual pertenece, sea esta por haber nacido en tal
territorio, por formar parte de una comunidad o por sentir lazos de pertenencia
con las costumbres y tradiciones de tal nación. La identidad nacional es uno de
los fenómenos más importantes de la era moderna, aquel que choca y que
lucha en muchos sentidos con el concepto de globalización o de aldea global.
Con el avance de Napoleón y la reorganización nacional de muchos
estados europeos, la idea de nación comenzó a establecerse como uno de los
elementos más importantes no sólo para un Estado o gobierno sino también
para un pueblo. La nación está representada por el sentimiento de pertenencia
que un individuo (y con él todos los que forman parte de su comunidad) puede
tener hacia determinadas prácticas, tradiciones, formas de pensar, estructuras
culturales y religiosas, etc. La nación se representa también a través de
numerosos símbolos que pueden ser bien concretos al mismo tiempo que
abstractos (aquellos que se encuentran en el imaginario común de las
personas).
Y además del elemento histórico los países cuentan como señalamos
recién con una serie de elementos que los identifican y los singularizan frente a
otra nación: tradiciones, usos y costumbres, el lenguaje, la gastronomía, los
símbolos patrios, entre otros. Todo este conglomerado, historia, más elementos
singulares forman la identidad nacional, el ADN de una nación, aquello que por
supuesto, en la mayoría de los casos, hace sentir a las personas que integran
el país en cuestión orgullo y las defienden normalmente ante el ataque que
puedan sufrir. Es rarísimo que el habitante de un país, que nació y se
desarrolló siempre en el no sienta empatía y orgullo ante la identidad nacional.
4. Valores éticos de la Constitución Bolivariana de Venezuela.
Estos valores se encuentran desde el preámbulo hasta el último de los
artículos y constituye el fundamento filosófico y político de Venezuela y en
consecuencia la base de su sistema jurídico.
Lo que cada uno de nosotros entiende como “valor” nace de las
percepciones individuales que cada quien le otorga a una determinada
realidad. Esta realidad puede ser tangible cuando se refiere a bienes e
intangibles cuando son ideas. Los valores son bienes intangibles.
La palabra valor significa en filosofía y según el diccionario de la Real
Academia Española de la Lengua: “realidad que poseen algunas realidades
llamadas bienes, por lo cual son estimables”. En cambio para el diccionario
jurídico venezolano, el valor es “coste, precio, rédito, fruto. Producto de bienes,
cargos o actividades”.
Los valores tienen polaridad en cuanto son positivos o negativos, y jerarquía
en cuanto son superiores o inferiores. Los valores pueden ser positivos o
negativos pero es evidente que la Constitución se refiere, exclusivamente a los
valores más apreciados por los venezolanos y que se consideran positivos.
Como se encuentran consagrados en la Carta Magna deben inspirar todas
nuestras actuaciones públicas y privadas y, fundamentalmente las actuaciones
de quienes ejercen el Poder Público, desde el Presidente de la República hasta
los funcionarios que ocupan la base de la Administración Pública.
Entendemos por “Principio” de acuerdo con la R.A.E., “una norma o idea
fundamental que rige el pensamiento o la conducta”. Tal como aparece
reflejado en el preámbulo de la Constitución. Muchas veces se usa la palabra
valor y la palabra principio como sinónimos; lo que pasa es que la norma ideal
o principio generalmente consagra valores que consideramos fundamentales.
5. Consideraciones para avanzar hacia el desarrollo sostenible en
Venezuela y Latinoamérica.
El concepto de desarrollo sostenible procura integrar y asociar las
dimensiones económica y social con la dimensión ecológica, se origina en los
años sesenta, como resultado de la conciencia de los crecientes problemas
ambientales y de los límites impuestos por la naturaleza a la explotación y
crecimiento económico descontrolado. Esta preocupación por el medio
ambiente se agrega a un debate mucho más antiguo y siempre actual referente
a la forma excluyente y concentrada, social y espacialmente, de la acumulación
del capital a nivel mundial.
Esta percepción indicaba que determinado modelo de acumulación,
excluyente, que se utilizaba en los procesos de explotación, establecía una
relación centro-periferia, de acuerdo con la cual la riqueza del centro debería
corresponder a la pobreza de la periferia, traduciéndose en un nuevo mapa del
mundo, en el cual los países centrales, en los cuales evolucionaba la
acumulación del capital, traducida en abundancia y opulencia, garantizarían la
ejecución de ese modelo por la explotación de los países periféricos, en los
cuales predominaban la pobreza y el subdesarrollo.
El crecimiento y expansión de esta periferia, acompañando la trayectoria de
los países ricos, constituyó la gran meta del desarrollo de los años cincuenta y
sesenta. No obstante, a partir de la comprensión de los problemas ambientales,
surge una nueva cuestión política y teórica para los proyectos de desarrollo de
las naciones subdesarrolladas: aunque fuera posible en el modelo excluyente,
el crecimiento de la periferia en los patrones de los subdesarrollados tendería a
agravar el problema ambiental, dado que el límite de la naturaleza imposibilita
que todos alcancen los niveles de crecimiento y consumo de los centros más
desarrollados del planeta. Esta cuestión ocupó el escenario técnico y político
de las últimas décadas, con el tema de los límites del crecimiento y de la
distribución espacial de los costos y beneficios de la expansión económica
mundial.
Bibliografía.
 Monografías.com

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