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Cuando en la sociedad estalla la fuerza bruta es que han

fallado las regulaciones simbólic.as de la coexistencia.


Cuando se hace uso de la violencia física es que la
violencia de los símbolos no puede garantizar ya la
indemnidad corporaL Por eso la crítica debe dirigirse
$
..._..
a las violencias simbólicas que actúan en los signos y
en los órdenes, en la participación y distribución de
comuni~ación, en el orden político básico.
El presente ensayo de Harry Pross marca los primeros
pasos hacia el análisis y comprensión de las coacciones
cotidianas, ·descubriéndolas como tales.

I SBN 84 - 85887-1 3- 1

9 788485 887132
·conciencia y hbertJd ·

Dirigida por Vicente Romano

La función cualitativamente nueva de la concien-


cia humana estriba en ser órgano de la transforma-
ción activa y creadora del mundo, instrumento de
la dirección y regulación de la vida social e indivi-
dual. La conciencia no es, pues, ningún reflejo pasi-
vo de la realidad objetiva, sino actividad creadora y
transformadora. La conciencia humana es un pro-
ceso activo de la conquista intelectual del mundo
por el hombre.
Puede afirmarse, por tanto, que los procesos de ad-
quisición de conciencia y de adquisición de cono-
cimientos corren paralelos, y que el grado de con-
ciencia y el de conocimientos de la realidad entor-
no están inseparablemente unidos.
De ahí que todo ser humano aspire a un nivel cada
vez mayor de conciencia, de conocimientos, de
comprensión y o rganización de la realidad, de su
dominio y, en última instancia, de libertad.
La colección CONCIENCIA Y LIBERTAD se cen-
tra, prioritariamente, en los procesos sociales de
transmisión, adquisición e intercambio de conoci-
mientos, o, dicho de otro modo, en los procesos de
comunicación social, de modelación de la fuente
profunda de la conducta. · Con el mayor rigor
científico posible, pero con un lenguaje accesible a
la mayoría, persigue el o bjetivo de contribuir a que
los hombres y mujeres se·an más conscientes y más
libres.
La violencia de los
símbolos sociales
CONCIENCIA Y LIBERTAD Harry Pross
Colección dirigida por Vicente Romano

1
La violencia de los
símbolos sociales

Versión castellana
y presentación de
Vicente Romano García

íAl &~lí[f{l~(o)[p@§
~ EDITORIAL DEL HOMBRE
Presentación
La violencia de los símbolos sociales 1Harry Pross ;
trad. y presentación de Vicente Romano Garcia. -
[ reimpresión ] Barcelona : Anthropos, 1989. - 151 pp.
[2) h.: ilustr.; 20 cm . - (Conciencia y Libe rtad; 1)
Tít. orig. : Zwi:inge. Essay über symbolische Gewa lt. -
Ilustraciones de Ryszard Twa rdoch. - Bibliografía pp. 149-15 1
ISBN 84-7658-1 87-4

I. Romano García, Vicente, pr. y tr. II. Twardoeh, Ryszard, il.


III. Título IV. Colección
1. Símbolos sociales 2. Comunicación soc ial - Leng uaje
301.172

Harry Pross no es totalmente desconocido en España. Su repu-


tación como experto de la teoría y la práctica de la comunicación social
ha despertado también interés en los círculos españoles preocu-
pados por la problemática de la comunicación. Así, durante los tres úl-
timos años ha participado en coloquios y conferencias en las Universi-
dades de Barcelona y Madrid. E1,1 julio de 1981 participó asimismo en el
curso sobre Teoría de la Comunicación, ofrecido en Santander por la
Primera edición: enero 1983 Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Recientemente, también,
Reimpresión: octubre 1989 se ha publicado su libro sobre simbología política, sobre teoría y praxis
de la comunicación pública. Pero las cualidades intelectuales y huma-
© 1981 by Christa Dericum Verlag Weiter im Allgau nas de este alemán poco común merecen un conocimiento más amplio.
© Editorial Anthropos, 19!\3 Harry Pross nació el 2 de septiembre de 1923 en Karlsruhe. En
Edita: Editorial Anthropos. Promat, S. Coop. Ltda. 1944 sufrió heridas graves de guerra, de las que todavía se resiente. Los
Vía Augusta, 64, 08006 Barcelona primeros escritos parten de 1945, nada más terminar la 11 Guerra
ISBN: 84-7658-187-4 Mundial. En 1949 culminó sus estudios de ciencias sociales e historia
Depósito legal: B. 34. 816-1989 en la Universidad de Heidelberg con el titulo de doctor. Desde esa fecha
Impresión : lngraf. Badajoz, 147. Barcelona desempeñó una actividad regular como redactor de revistas, semana-
rios y periódicos, actividad periodística que ha mantenido durante toda
Impreso en España - Printed in Spain su vida y de la que se enorgullece en sus conversaciones privadas y
públicas. En 1952, becado por el Commonwealth Fund, marchó a los
Todo~ Jos derechos rese rvado> . Esta publicación no puede 'er reproducida, ni en tndo ni
en parte, ni registrada en, o transmitida por , un sistema de recuperación de i nformaci~n . Estados Unidos, donde efectuó estudios políticos en la Hoover Library
en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fo10quimico, electró mco, magnetJ- de Stanford, en la Universidad neoyorquina de Columbia y en la de
co, elcctroóptico , po r fotoco pia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrno d e la Minnesota.
edito rial.

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Cuando visitó Inglaterra en 1958, el Daily Telegraph lo presentaba 1958: A ussenpolitik (Política exterior), escrito en colaboración con Golo
ya como "uno de los más destacados jóvenes intelectuales de Mann.
Alemania". Para entonces había trabajado ya como corresponsal de 1959: Die Zerstorung der deutschen Politik, 1870-1933 (La destrucción
varios periódicos extranjeros en Bonn. En 1960 era redactor jefe de la de la política alemana, 1870-1933).
prestigiosa revista Deutsche Rundschau, puesto que desempeñó durante 1962: Deutsche Politik, 1803-1870 (Política alemana, 1803-1870).
casi seis años. Vor und nach Hitler. Zur deutschen Sozialpathologie (Antes y des-
Su actividad docente se inícia en 1962, cuando empieza a enseñar pués de Hitler. Acerca de la patología social alemana). El libro
en la Hochschule für Gestaltung de Ulrn. Desde su residencia del analiza críticamente algunos grupos e ideologías de la historia
pueblecito de Allgau, en las estribaciones de los Alpes Alemanes, do nde contemporánea alemana, llegando a la conclusión de que sólo se
todavía mantiene su casa de campo, desempeña asimismo una intensa aclarará lo que realmente supuso el Tercer Reich para Alemania
actividad de escritor libre. Sus escritos le llevan a ser miembro cuando se hayan comprendido bien las tendencias que han de-
ordinario del Pen Club de la República Federal de Alemania. terminado la sociedad y el pensarníento político alemán antes y
En 1963 enriqueció su experiencia periodística con una nueva después de Hitler.
actividad. Ese año pasó a trabajar como director de la redacción política 1963: Literatur und Politik. Geschichte und Programme der politisch-lite-
de Radio Bremen y redactor jefe de esta rnísma emisora. Por entonces rarischen Zeilschriften im deutschen Sprachgebiet seit 1870 (Lite-
figura también como coeditor de la revista Neue R undschau. ratura y política. Hístoria y programas de las revístas político-li-
Por otro lado, sus viajes por África occidental y ecuatorial, y Asia, terarias del área lingüística alemana desde 1870).
sus visitas a la Unión Soviética y otros países socialistas, le han 1964: Jugend, Eros und Politik (Juventud, Eros y politica).
permitido conocer de cerca unas sociedades y unas culturas con las 1965: Dialektik der Restaura/ion (Dialéctica de la restauración). En este
que, hasta cierto punto, se solidariza. De ahí su insistencia en ampliar ensayo de 120 páginas, Harry Pross analiza el Estado de la Re-
las relaciones y el diálogo Norte-Sur, su actitud militante contra la pública Federal de Alemania como una sociedad de consumo,
opresión de unos y el consurnísmo de otros. aparentemente sin ideología, pero con sus grupos de presión cla-
En el otoño de 1968 Harry Pross aceptó el nombrarníento de ramente alineados. Mientras el cinísmo restaurador establece la
catedrático de Publizistik (comunicación social y pública) en la democracia sobre el papel, la burocracia estatal y econórníca
Universidad Libre de Berlín, donde ya había impartido algunas vuelve a actualizar la vieja fórmula de que la fortaleza es el con-
lecciones anteriormente. El nombramiento llevaba implícita la direc- tenído propiamente dicho del Estado. La dialéctica de la restau-
ción del Institut für Publizistik de dicha Universidad. Desde entonces ración conduce, si no se corrige, a la demencia del poder, que-
compagina su actividad como catedrático y director de este prestigiado dando los conceptos democráticos reducidos a meros pensa-
Instituto con sus estancias en Allgau, donde, en el ambiente pacífico de rníentos ilusorios. Para Pross, la posibilidad de la corrección ra-
sus montañas, redacta la mayoría de sus libros. dica en una comunícación social vigilante e implacable.
Preguntado en una ocasión qué pensaba de su propia producción 1967: Moral der Massenmedien (La moral de los medios de masas). La
intelectual, Harry Pross respondió con esta cita de Karl Marx: "Lo que, comunícación declamatoria y el público inclinado a la aclama-
por parte del trabajador, aparecía en forma de agitación, aparece ahora ción sacan poco provecho de las maravillas alcanzadas por la
como propiedad en reposo, bajo la forma del ser, por parte del técníca comunicacional y de la amplia red de información de
producto. Ha hilado, y su producto es un tejido" (El Capital, 1). nuestros días. De nada sirve quejarse del poder de los medios de
Veamos, pues, la trama de este incansable trabajador intelectual, tal comunícación. Tampoco sirve de mucho decir que los medios
como ha cristalizado en sus publicaciones. Debido a su extensión se actuales de comunicación social son manífestaciones de la vida
orníten sus asiduas colaboraciones.en la prensa periódica. La relación moderna, sin tener en cuenta sus nexos históricos. De ahí que
se limita, por tanto, a sus libros. Hela aquí: Harry Pross persiga en este libro las causas históricas y socioló-
gicas de la comunícación. Al descubrir el núcleo moral de la co-

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municación de masas, despoja a los medios de su aureola popu- 197 4: Politische Symbolik. Theorie und Praxis der 6/fentlichen Kommuni-
lar, permitiendo así seguir su línea de desarrollo desde la retórica kation (Simbología política. Teoría y praxis de la comunicación
clásica a la televisión, desde la comunicación de la polis griega a pública).
los países africanos en vías de desarrollo. 1975: "Wiederkehr des Symbolismus? Die elektronische Medien und
1970: Publizislik (Comunicación social). A lo largo de una serie de tesis die Identitátsgrenzen" (¿Vuelta al simbolismo? Los medios elec-
fundamentales, surgidas con motivo de los movimientos de pro- trónicos y Jos limites de la identidad), en el volumen colectivo de
testa estudiantiles de 1968, Pross va desarrollando sus concep- Oskar Schatz (ed.): Die elektronische Revolution.
ciones críticas de la comunicación social, los problemas que 1976: Einführung in die Kommunikalionswissenschaft (Introducción a la
plantean los instrumentos de comunicación, los peligros de la ciencia de la comunicación), en colaboración con su discípulo
manipulación, etc. Para él, la ciencia de la comunicación debe Hanno Beth.
cuestionar de manera radical lo "público". La comunicación pú- "Soziale Determinante des Fernsehempfangs" (Determínantes
blica y social debe ampliar el margen de libertad del hombre ín- sociales de la recepción televisiva), en Brüssau, Stolte y Wisser:
tegrando la teoría y la práctica comunicativas. Fernsehen. Ein Medium sieht sich selbst (Televisión. Un medio se
197 1: Sohne der Kassandra (Los hijos de Casandra). Serie de ensayos ve a sí mismo).
sobre algunos de los íntelectuales alemanes más destacados, 1978: "Rundfunk für alle - die überfiillige Aufgabe" (Radio para lodos
desde Herder a Günter Grass, en su papel de premonitores. -la tarea prescrita), en 1st die Rundfunkfreiheil bedroht? (¿Está
Protest. Versuch über das Verhiiltnis von Form und Prinzip (Pro- amenazada la libertad de la radio?), volumen colectivo que re-
testa. Ensayo sobre la relación entre forma y principio). Análisis coge las íntervenciones de la conferencia sobre política de me-
de las diferentes formas de protesta como acciones comunicati- dios, organizada por la Confederación de Sindicatos Alemanes
vas. Harry Pross defiende la tesis de que la política no es otra de la RF A durante los días 18 y 19 de abril de 197 8.
cosa que regulación de comunicación y, a menudo, falsificación 1980: Poli tik und Publizistik in Deutschland seil 1945 (Política y comuni-
de la misma. Cuando la comunicación no es abierta, síncera, la cación social en Alemania desde 1945).
política no puede realizar el bien común. "Geschichte und Mediengeschichte" (Historia e historia de los
1972: "Demokratische Medien" (Medios democráticos), publicado medios), en Schreiber (ed.), Festschrift für Roegele (Homenaje a
en el volumen colectivo Demokratisierung (Democratización), de Roegele).
la serie "Calidad de la vida". El tomo recoge las ponencias pre-
sentadas en la conferencia ínternacional celebrada del JI al 14 Llegamos así a su último libro: Zwiinge. Essays über symbolische Ge-
de abril de 1972 en Oberhausen, y organizada por el Síndicato walt (Coacciones. Ensayos sobre violencia simbólica) publicado en ale-
del Metal de la RFA. mán en diciembre de 1981 . Se trata del ensayo que el lector tiene en sus
Mitteilung und Herrschaft, Anmerkungen zur Rundfunkpolitik (Co- manos, y que, con el consentimiento del autor, hemos titulado en caste-
municación y dominio, observaciones sobre política de radio). llano La violencia de Los slmbolos sociales.
Medienforschung (Investigación de los medios). La hipótesis de Este es, pues, el hilado decantado en el agitado quehacer de Harry
trabajo de este libro parte de que el problema de la comunica- Pross. No nos vamos a extender aquí en hacer la reseña de un libro que
ción actual presenta un doble aspecto: por un lado la formulación el lector tiene en sus manos. Pero tal vez sí convenga destacar algunos
de un código exacto y, por otro, la objetivación, los condiciona- rasgos de la personalidad poco común de este hombre.
mientos reales de las comunicaciones. Pross distingue entre me- El hilo conductor de la reflexión teórica y de la actividad práctica de
dios primarios (los del contacto humano elemental), secundarios Harry Pross Jo constituye su preocupación por aclarar y desmontar los
(los que necesitan un aparato técnico para la emisión) y tercia- aspectos alienantes y coercitivos de la sociedad. Para él, uno de los prín-
rios (aquellos que requieren instrumentos técnicos para la emi- cipales elementos represores estriba en el verticalismo, la superposición
sión y la recepción). artificial de los valores, opuesto a la horizontalidad, a la yuxtaposición

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real de la existencia humana. Así, los hombres y los pueblos no viven Prólogo
unos por encima de otros, sino que coexisten unos al lado de otros. Se
opone, por ser injustificadas y represivas, a las teorías que defienden la
supremacía de unos pueblos sobre otros, ya sea en el aspecto cultural o
económico. Defiende, por tanto, el diálogo mutuamente enriquecedor
entre los pueblos y culturas del Norte y los del Sur. En su opinión, la
comunicación social puede y debe contribuir al esclarecimiento de los
simbolos coercitivos sociales, de la jerarquía de valores impuesta por
los poderosos, denunciando la artificíalidad de los mismos. Una vez re-
conocidos como tales simbolos y no como fuerzas reales, perderán gran
parte de su poder coercitivo y los hombres podrán combatirlos mejor y
ser más libres. Pross insiste, por tanto, en que ha llegado ya la hora de
la clasificación, la hora de cuestionarse y plantearse la calidad de la co-
mun icación y no su cantidad.
Aunque conoce muy bien a Marx, cita constante de sus libros, con-
ferencias e incluso conversación privada, en ftlosofia se reconoce más
kantiano que marxista. Por otro lado, a lo largo de su obra, y particu-
larmente en sus últimos escritos, se observan algunos ramalazos anar- La New Cambridge Modern History llama "Era de la violencia" a los
quistoides, de los que él es totalmente consciente. Esta circunstancia, decenios que van de 1898 a 1945, los cuales arruinaron la vieja Europa
junto con la profundidad de sus análisis y el gracejo de su exposición, y desataron nuevos conflictos. Si nos referimos a estos decenios, en rea-
explicaría también las grandes simpatías de que goza entre los estudian- lidad a lo que queremos referirnos es a los seres humanos que vivieron
tes de Berlín y el respeto que le tiene la izquierda alemana en gen~ral. en esa época. Pero también se puede calcular el tiempo de otra manera.
Aunque guarda estrechas relaciones de pensamiento y amistad (Haber- Lo que se quiere decir es que son los decenios en los que la fuerza
mas, por ejemplo) con la escuela crítica de Frankfurt, Pross guarda sus bruta determinaba el acontecer histórico. Las dos guerras mundiales,
distancias originales con ella. con las hecatombes de sus víctimas, dan testimonio de ello. Pero la
Finalmente, en el aspecto humano, Harry Pross posee una genero- fuerza bruta tuvo ya, después de la Primera Guerra Mundial, críticos
sidad, una cordialidad, una comprensión y un humor que lo ennoble- que buscaron sus causas en la violencia de las ideas, en la propaganda,
cen. Sirva de ilustración la anécdota siguiente. Cuando en los muros del en la insuficiente resistencia contra el adoctrinamiento. Sus escépticas
Institut für Publizistik apareció recientemente la pintada "Weg mit advertencias no impidieron que el revanchismo alemán subiera al po-
Pross!" (Fuera Pross), éste la reprodujo y envió como felicitación navi- der en 1933 y pusiera en marcha un sistema de violencia brutal sin pa-
deña a sus amigos. rangón. Quienes marcaron el carácter de la Segunda Guerra Mundial
En suma, es una de esas personas que, como los buenos poetas y fueron los "autores de escritorio" del tipo Eichmann, y no los generales
artistas, gana a medida que más se le conoce. Cuando se lee y conoce a en los puestos de combate. Los héroes militares degeneraron en figuras
Pross, más se quiere leer y saber de él. de propaganda en todos los campos. Esta tendencia continuó tras la de-
rrota de los alemanes. "Guerra fría", "coexistencia/detente" son nom-
V ICENTE ROMANO bres que se han dado a las disputas, principalmente simbólicas, entre las
Madrid, marzo de 1982 potencias atómicas rivales; son medios de dirección que se utilizan para
legitimar determinadas pretensiones de poder.
Y seguirá siendo así porque la revolución electrónica de los últimos
cien años no sólo ha modificado, y seguirá modificando, las condicio-

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nes de producción, sino también, y sobre todo, las condiciones de la co-
municación humana. La política sigue los medios de la comunicación.
Los ensayos del presente libro son una continuación de las reflexio-
nes que hice sobre la historia alemana contemporánea (Vor und Nach El dragón a los pies de la escalera.
Hitler -Antes y después de Hitler-, 1962), en los años cincuenta bajo la
influencia de AJfred Weber, Gustav Radbruch y Ernst Cassirer. Más Educación para la solidaridad en una
tarde adquirieron autonomía en Publizistik ( 1970), y se desarrollaron en sociedad de clases
los años siguientes en otras contribuciones aisladas, especialmente en
Politischen Symbolik ( 1974). * El primer plano lo ocupaba aquí la cues-
tión de la calidad de los sistemas de signos que hacen posible la existen-
cia política. Sin embargo, no he podido desechar la sospecha de que,
con el perfeccionamíento técnico de la comunicación, la coexistencia
humana real será cada vez más una "cosa secundaria". He seguido esta
sospecha y he intentado exponer en este libro algunos criterios que pue-
den servir para enjuiciarla.

HARRY PROSS
29 de marzo de 1980
"Sociedad de clases"

La expresión "sociedad de clases" hace referencia a la lógica de las


relaciones entre grupos sociales que están situados unos por encima o
por debajo de otros. De ahí que se hable de clases altas, medias y bajas.
Éstas se diferencian en lo económico y en lo social, mientras que los
miembros de la misma "clase" presentan rasgos económicos comunes,
por ejemplo, la dependencia de un salario, y rasgos sociológicos, como
uso del lenguaje, hábitos de comida, actitudes, etcétera.

"Lucha de clases " como lógica de clases

La filosofía marxista de la historia enseña a entender la historia


como historia de las "luchas de clases". Éstas tienen lugar entre los pro-
pietarios de los medios de producción y los que son explotados por
éstos. AJ igual que para Aristóteles, también en Marx el modo de domi-
nio de la naturaleza determina el grado de explotación. El filósofo
* Traducido al castellano por Pedro Madrigal Deveza y Homero Alsina; revi- griego preveía que la esclavitud podía resultar superflua con las nuevas
sión biográfica de Joaquín Romaguera, y publicado por Gustavo Gili, Col. técnicas. El alemán continuó este pensamiento: "El molino de mano
Mass Media, Barcelona, 1980, con el título de Estructura simbólica del poder. produce una sociedad de señores feudales, el molino de vapor una so-
Teoría y práctica de la comunicación pública. (Nota del traductor.) ciedad de capitalistas industriales".

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La doctrina marxista de la lucha de clases reduce la teoría de las re- zado hasta la publicación del libro de Milovan Djilas, La nueva clase
laciones entre las clases a dos: el antagonismo entre capital y proleta- (1957).
riado se convierte así en una particular "lógica de clases" que determina La expropiación del capital privado y su transferencia a propiedad
todas las demás relaciones. estatal o colectiva ha creado nuevas diferencias económicas y sociales
Esto tiene la ventaja de poder incluir, tan sólo mediante dos puntos que destacan a los miembros de la nueva "classe politique" respecto de
de vista sistemáticos, a todos los demás en una doctrina universal y, por la mayoría de la sociedad por sus ingresos, privilegios de compra y dis-
consiguiente, clasificarlos de acuerdo con ellos. Si la contradicción en- posición de fuerza politica. En este sentido, Leszek Kolakowski y otros
tre trabajo y capital mueve al mundo e impulsa el desarrollo humano, críticos no ven "ninguna razón para negar a la burocracia socialista el
parece entonces lógico subordinar al concepto ampliado de clase pa- término de clase exploladora" (1979).
sado y futuro, ser y deber, valor y no valor. El que esta posición se base en la persistencia del Estado, como su-
El antagonismo entre las clases se convierte en el alfa y omega del ponia Bakunin, o que, como los mandarines de la antigua China, los es-
pensamiento y del orden político. Hasta que se derroque el capitalismo cribas del antiguo Egipto y Mesopotarnia, se apoye en la ''magia de la
y se superen así las diferencias de clase hay que llevar a cabo, por todos burocracia" (Alfred Weber, f935), para garantizar la pervivencia de un
los medios, la "lucha de clases". pequeño grupo, es algo secundario. Los sociólogos húngaros Konrad y
Según Marx, es en esta lucha por un estado del mundo nuevo y de- Szelény lo formularon en 1978 con la expresión "la intelectualidad ha-
finitivo, impecable, donde los trabajadores desarrollan esa concordan- cia el poder de clase".
cia y ayuda mutua que él llama "solidaridad". Esta palabra deriva del Dentro de nuestro contexto, la cuestión es secundaria puesto que la
latín (sólido, firme, macizo, consistente) y significa "unión", "adhesión interpretación de la doctrina y, con ella, la educación, está ya en manos
firme" con respecto a esa sociedad de unidad perfecta, en donde se ha- de esta "nueva clase", siendo indiferente lo que ocasione. De ningún
brá suprimido la propiedad privada como causa de todo lo que separa. modo ha surgido la unidad perfecta esperada por Marx. La lógica mar-
Cuando los marxistas apelan a la solidaridad, piensan en esta "solidari- xista de las clases, que subordinaba todo al antagonismo entre proleta-
dad de clase". "Solidarizarse" significa, pues, colocarse -en la sociedad riado y capital, no es patente. Evidentemente hay grupos, clases, capas,
de clases antagónicas- del lado de la clase obrera. Uno se solidariza con - estamentos sociales, con rasgos comunes, que no se integran en Jos
' ra el enemigo de clase. puntos de vista de capital y trabajo. La sociedad de clases no es tan sen-
El concepto de solidaridad está subordinado, en este contexto, al de cilla como se presenta según las clases y criterios de partido, proclama-
clase. El juicio sobre la solidaridad subyace al juicio más general sobre dos con pretensión de verdad por la politburocracia.
la clase. La educación para la solidaridad se efectúa bajo el punto de De aquí se derivan consecuencias para el concepto marxista de soli-
vista de la lucha de clases. daridad. Éstas son evidentes: se pierde la referencia inequívoca al ene-
migo externo. La estrecha vinculación no sólo es necesaria contra Jos
capitalistas burgueses, sino también contra el enemigo de clase en las
Antagonismos de clase propias mas, pues la politburocracia reinante no puede permitir que sea
de dominio público la falsedad de la promesa que fundamenta su pre-
Desde muy pronto se reconocieron las insuficiencias de la lógica tensión de dominio. Cualquier divergente, cualquier disidente, es una
marxista de clases con su reducción de la sociedad humana al antago- víctima en el altar de la mentira real de la "nueva clase".
nismo entre capital y trabajo. El anarquista ruso Mikhail Bakunin, con- El antagonismo marxista de clases es hoy un instrumento de la po-
temporáneo de Marx, predijo ya que los proletarios en posesión del po- lítica interior y exterior de la clase dominante de Rusia y se interpreta
der estatal y económico se procurarían nuevos privilegios, renovando según convenga. El Partido Comunista de Alemania tuvo que experi-
así las viejas relaciones de superposición y subordinación. mentarlo ya en los años veinte, cuando Stalin, saltándose la ojerla de so-
Tras la toma del poder de los bolcheviques en Rusia, se confirmó lidaridad del movimiento obrero, lo empleó contra la socialdemocracia
muy pronto este pronóstico, aunque no se difundió de modo generali- de la República de Weírnar, mientras que desde 1925 dejó que sus mili-

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tares colaborasen con los de la Reichswehr (ejército alemán). Esto minó puesto que defienden el capital de la misma forma que los primeros lo
la solidaridad de los trabajadores alemanes y debilitó sus partidos políti- atacan.
cos. El marxista Fritz Sternberg se preguntaba en este contexto si hu- Esto es pensamiento mítico, y por tanto insuficiente a los argumen-
biera habido en Alemania un gobierno de Hitler sin Stalin ... tos racionales, ya se aferre a uno u otro lado de un conflicto meramente
Las "purgas" de los años treinta, el pacto Hitler-Stalin y otros sínto- imaginado o real. Si pretendemos ir más allá y llegar a una solidaridad
mas de la degeneración de la revolución rusa en un despotismo asiático, tal como resuena en el postulado revolucionario de la "fraternidad",
degeneración temida ya por Bertrand Russell en 1920, no han vaciado una solidaridad que signifique respeto mutuo del prójimo y no sólo co-
por completo el concepto marxista de solidaridad. Lo que quedó fue, munidad de lucha anticapitalista en apretadas fllas, resulta evidente-
por un lado, el calor de establo del conformismo y, por otro, la función mente necesario aclarar algunos presupuestos.
de la "solidaridad" como manípulo para los no marxistas y férula para
los ortodoxos.
Verlicalismo de las representaciones de valor

Desigualdades La noción teórica de lucha de clases está orientada verticalmente.


Trabaja con las representaciones espaciales de arriba y abajo. Esto res-
El esquema de clases ocupa por igual a teóricos y prácticos de todo ponde al verticalismo general de nueslras represenlaciones de valor. Los
el mundo. La "sociedad de clases" se convirtió en sinónimo de las desi- "valores supremos" se pierden en el cielo, y resulta entonces difícil ha-
gualdades sociales observadas en todas partes. Éstas figuraban como de- llar derivaciones a los bajos profanos del trato humano. Esto rige tanto
mostradas, y el interés se dirigió a las relaciones que resultaban de ellas. para las religiones como para la ética mundial. Las ciencias están orien-
En este sentido, la "sociedad de clases" no es solamente un modelo teó- tadas verticalmente, lo mismo que el deporte y el juego.
rico, sino una cosa de la praxis, más allá de las representaciones sernimi- La imagen de la sociedad de clases responde a este verticalismo en
ticas que ha adoptado el modelo de pensamiento marxista en la contro- todos sus detalles. Al discurso de la clase alta, media y baja responden
versia entre comunistas y anticomunistas. Desgraciadamente, como ex- innumerables expresiones de "arriba" y "abajo" para indicar las rela-
puso Robert Havemann en 1969, la tesis stalinista de la lucha de clases ciones sociales entre las clases. Al jefe (Oberhaupt) pertenecen súbditos
internacional "ha llevado a graves consecuencias en el comportamiento {Untertanen). Quien tiene el poder supremo (Obergewalt) está arriba y
de los grandes Estados capitalistas; la guerra fría, la carrera por las trata por encima a sus subordinados. Ganar la supremacía significa so-
armas atómicas, el crimen de los EE.UU. en Vietnam descansan, y no meter a los inferiores {Unterlegenen), sojuzgarlos (umerjochen) o subyu-
poco, en el ~edo a una difusión paulatina del comunismo por todo el garlos (unterdrücken). El sacerdote supremo (Oberpriester), el jefe admi-
mundo ... Per6 la revolución mundial no se transformará en una lucha nistrativo (Oberamtsmann), la enfermera jefe (Oberin) y muchos orros
mortal y absurda de los dos sistemas. Esta concepción stalinista encie- "supeliores" (Obermotze) encuentran sumamente malo (oberfaui) que
rra una ilusión sobre el verdadero carácter del proceso histórico ac- los "inferiores" (unlerdogs) se agiten y empiecen a socavar la superes-
tual... La revolución mundial hace ya tiempo que abarcó a todo el tructura, a minarla (underhbhlen), a inflltrarla (unterwandern) y a esca-
mundo". parse (unterlau fen) a la autoridad (Obrigkeit). Esto interrumpe (unler-
Havemann vuelve, tras el esquema de clases, al problema mucho bricht) la hermosa superficie y cambia en última instancia lo inferior en
más antiguo de la desigualdad. Entiende las revoluciones comunistas supremo. Todas estas expresiones del lenguaje coloquial se apoyan en el
como partes de un movimiento más antiguo contra la desigualdad. Hay esquema de clase alta y baja, o, como se oye decir también al deslindar
muchos datos que lo avalan. Pero, sobre todo, los demócratas no deben el concepto marxista de clase, de la capa alta y baja.
dejarse imponer la lógica de clases del marxismo ni aceptar sus esque- Resulta dificil no escribir aquí ninguna sátira. Cualquier línea de
mas mentales. A esto tienden especialmente aquellos que, con Jos co- periódico e imagen televisiva repite el esquema al reservar los cuadran-
munistas, tienden a absolutizar el antagonismo entre capital y trabajo, tes superiores de sus rectángulos a los de "arriba" y remitir a los de

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"abajo" a los rincones inferiores, donde abajo, a la izquierda, no sólo los "edificios de la sociedad humana" de Hegel y a otras metáforas ar-
obtiene su valor mínimo como "abajo", sino también como "iz- quitectónicas de Karl Marx y Karl Popper.
quierda". Tal vez sea útil recordar que estas metáforas de la sociedad respon-
Es decir, que la imagen de la sociedad de clases, que no es la cosa den a una situación real en la que la técnica, como poder incontrolado,
misma, sino abstracción visual y lingüística de una realidad, adquiere predetermina ampliamente las condiciones sociales.
validez a través del lenguaje y la imagen, validez que fundamenta a su Las metáforas de la técnica, sin embargo, reproducen además las
vez eficacia. precedentes alegorías cristianas de cielo e ínfierno, escalera, manto y
t~mplo. Cuando Karl Popper enseña que las instituciones son "como
fortalezas" y deberían diseñarse conforme a un buen plan y proveerse
Verticalismo de las ciencias de una guarnición adecuada, resultá evidente la semejanza con el "cas-
tillo fuerte" de Lutero, así como con la "superestructura" de Marx y
Las ciencias sociales siguen también el esquema general cuando Engels, que hay que hacer volar por los aires para que el proletariado
analizan a los que "ascienden" y "descienden" en la estratificación so- pueda erguirse.
cial, llegando así a la imagen de la pirámide de la población, o incluso Esta forma de expresión semimítica no enriquece en nada nuestro
partiendo de ella. Que la imagen en sí es cierta es algo que puede hacer conocimiento, pero transmite imágenes de fondo en el mundo concep-
valer la autoridad de la ciencia y, por tanto, puede confundirse fácil- tual de determinadas agrupaciones sociales, que ven sus intereses aludi-
mente con la verdad. dos en ellas. Las metáforas adquieren validez, y he aquí cómo se realiza
Es sumamente complicado explicarle las limitaciones a las que es- el "castillo fuerte" en la comunidad, cómo saltan efectivamente por los
tá sometida la ciencia a una sociedad que empieza a subordinarse a la aires los edificios de la clase superior y cómo las "guarniciones" de las
ciencia como punto de vista supremo; pero es necesario hacerlo. Las instituciones, es decir, los burócratas se comportan, fríos y altaneros,
ciencias son asociaciones de sentido lingüísticamente codificadas y, por como si fuesen "guarniciones adecuadas" de una fortaleza.
consiguiente, no son independientes de su terminología. Sus significados Al igual que con el "edificio" de la sociedad humana, así ocurre
(Bedeutungsinhalte) están vinculados a signos sensibles concretos y re- también con la "escalera" por la que "suben" los de una clase a otra, y
sultan incomunicables sin ellos. En tanto que los signos y las imágenes otros "bajan". Como es sabido, Jacob vio la escalera celestial cuando
de la ciencia no son generalmente comprensibles, se asemejan a los je- iba de Beerseba a Harán (Génesis, 28, 10). Más tarde, la mártir cartagi-
roglíficos. En tanto que las ciencias utilizan imágenes lingüísticas a fm nense Perpetua tuvo en la cárcel la visión de una escalera vertical, alta y
de que se comprenda la expresión, comparten también los significados estrecha, que iba al cielo. Pero al pie de la escalera yacía un dragón. El
que esas imágenes (metáforas) poseen en el lenguaje coloquial. ascenso estaba amenazado por toda suerte de lanzas, espadas y armas
Tal sucede en la polémica de las ciencias sociales en torno a la "so- cortantes y punzantes. En el siglo VIII, el abad Juan Klimakos desarro-
ciedad de clases". Por mucho que se presuponga que "arriba" y "abajo" lló en el monasterio de Sinaí una teologia de la escalera celestial, y los
sólo son recursos para construir un modelo teórico, este modelo res- cistercienses dieron a muchos monasterios el nombre de "Scala Dei".
ponde a la profunda aversión contra la desigualdad humana que se ma- La escalera celestial se convirtió en escala de virtudes, y ésta en escala
nifiesta en el lenguaje cotidiano. Vemos, pues, que el problema lingüís- del ascenso social. Es decir, desapareció el sentido originario, pero el
tico de las ciencias es un problema social puesto que la comunicación signo se mantuvo en otras relaciones.
lingüística relativiza todos los demás factores. En los relatos cristianos, al pie de la escalera se hallaba el monstruo
Sin perjuicio del hecho de que los hombres no viven unos por en- que debía vencerse para alcanzar los peldaños. Quienquiera que desea-
cima y por debajo de otros, sino unos al lado de otros, los teoremas ra ascender por la escalera del cielo debía vencer primero al dragón o
como clase alta y baja, ascenso y descenso social, adquieren realidad a la serpiente que se hallaba a su pie. En las representaciones profanas
porque toman validez del lenguaje coloquial. La sociedad de clases se de la escala del ascenso social, este dragón posee denominaciones apa-
presenta en tales expresiones como una metáfora técnica conforme a rentemente racionales, tales como alienación, explotación, nivel de de-

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sarrollo, menos privilegiado, ambiente lingüistico, desigualdad de opor- todos modos, en la tradición cristiana, un animal, el dragón o la ser-
tunidades. Simples conceptos bajo los que uno puede imaginarse cosas piente, simbolizaba el mal. Pero en la simbología científica moderna de
diferentes, pero que tienen en común el hecho de que requieren aten- la "escalera" son los seres humanos los que obstaculizan el "ascenso"
ción para la escalera que debe sacarnos de las desventajas mencionadas deseable y los que, por consiguiente, encarnan el mal. Es un progreso
y llevarnos al cielo de las ventajas plenas. . indiscutible. Creemos tener cierta razón para suponer que son los hom-
Continuando con la imagen del ascenso y descenso social, no pre- bres los que hacen mal a los hombres; sin embargo, por lo que a la
guntamos si es correcta la metáfora de la escalera, sino que nos inclina- escalera se refiere. no es lo mismo que haya que aplastarle la cabe-
mos a percibir especialmente lo que se corresponde con la visión, sobre za a un dragón rnitico que a un grupo humano racionalmente definido,
todo, lo que tienen "los que ocupan los puestos y escalones más al~~s" Y o incluso a un demonio personificado, como es el explotador, para po-
nosotros no tenemos, todo lo que simboliza otro status. Pero tamb1en lo der ascender "la escalera que conduce al éxito".
que constituye nuestro status y nos permite "mirar despecti~amente" a Como los criterios no están claros, la metafisica profana de la "esca-
quienes no lo tienen. Así es como se transforma el vertJCalJsmo pura- lera" tiende a aplastarles la cabeza a todos los que interceptan el acceso
mente imaginario de la escala de valor en la yuxtaposición de tener Y a ella. La ideología del ascenso social no conoce ninguna consideración
no tener: "El que algo tiene, algo vale" fue en sus buenos tiempos un (Rücksicht). La metáfora del ciclista que, mientras pisa hacia abajo, do-
eslogan electoral de la CDU (Unión Cristiano~Demócrata). No es: por bla la espalda, traduce a otra técnica la metáfora de la escalera y los pel-
cierto, ninguna expresión de la escalera celestial de Jacob, per? SI res- daños. En la sociedad de clases practicante no queda mucho de la hu-
ponde al verticalismo profano del ascenso y descenso en una sociedad de mildad cristiana ni de la admonición de que "quien se ensalce a sí
clases. mismo, será humillado". En la actualidad, y sobre la base de las metá-
La ciencia que trabaja con tales metáforas debiera ser consciente de foras de la "escala", la última palabra al uso en nuestra sociedad es la de
lo metafórico de sus comienzos y proclamarlo así, en vez de alimen- "planificar la carrera" y el tipo admirado, el "que arranca vertical-
tar la superstición afrrmando que sus imágenes y modelos constituy~~ mente". La escala de las virtudes de la adaptación lo ayuda direc-
ya la realidad. Los conceptos, entendidos de manera abstracta, son utili- tamente a subir a los "pisos de los jefes", expresión que ha adquirido se-
zados de manera concreta, cuando lo cierto es que proceden del ars~nal riedad en las metáforas lingüísticas de arquitectura: quienes, en el "edi-
milenario de las mitologías y religiones y, por tanto, poseen una validez ficio lingüistico de la sociedad", se sientan arriba, deben también tener
amplia y dicen muy poco. Al hablar de ascenso y descenso, de clases arriba su despacho en el edificio real, de otro modo no concuerdan las
altas y bajas, siempre se hace referencia a la realidad de lo adyacenle, cosas. ¿Qué quedaría del "que arranca verticalmente" si aterrizase en
ubicado fuera de estos esquemas. un despacho de la planta baja?
Abajo es malo, arriba es bueno. Quien ha ascendido la escala del
éxito no puede aterrizar abajo y ser su propio dragón. Para eso dispone
El dragón es el mal de otros que cuidan fisicamente de que el pie de la escalera permanezca
inaccesible. Juegan el papel de dragón con librea, uniforme o tan sólo
En la tradición bíblica, el dragón al pie de la escalera encarna el mal. con un brazalete rojo, y resoplan.
Éste se equipara al averno (Unterwelt). Abajo es malo; arriba, bueno; Y
¡0 mejor es lo supremo, lo infmitamente alto. Esta simbología ~e re~ite
invariable en el esquema de la sociedad de clases. Punto de VIsta este Esquema de clases y organización escolar
que puede ser útil tanto para la investigación del marxismo com~ de las
ideas de valor capitalistas. Mientras estos principios epistemológicos de La solidaridad, entendida como respeto al prójimo y como ayuda
ambos modelos mentales no se reconozcan como presupuestos comu- recíproca, no tiene cabida en este esquema. Es expulsada sistemática-
nes fracasará la yuxtaposición real de las agrupaciones humanas, Y las mente de él, incluso desde la infancia. Los padres celosos empiezan a
polémicas transcurrirán en las consabidas formas semimiticas. De planificar la carrera de sus retoños cuando éstos yacen todavía en la

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cuna. Gracias a su organización, las escuelas estatales cuidan de que se
mantenga el esquema de clases.
Vale la pena recordar que las universidades y las escuelas clericales
de latín existieron durante siglos antes de la asistencia obligatoria a la
escuela. Esta ventaja temporal ha conservado hasta nuestros días una
ventaja en la atención general. Los comienzos de las escuelas primarias
se remontan a los siglos XVI y XVII, y fue durante el siglo XIX cuando
más movieron el interés público. Los postulados de la Revolución fran-
cesa "libertad, igualdad, fraternidad", la obra del demócrata suizo Pes-
talozzi, ocasionaron durante todo el siglo XIX la desconfianza de los pe-
queños grupos decisivos en la escuela pública. En la época de Metter-
nich se dio marcha atrás a los primeros pasos emprendidos por la Ilus-
tración. Los revolucionarios de 18 30 y 1848 pusieron grandes esperan-
zas en la educación popular general. Pero la reacción de la década de
1850 introdujo en el plan de estudios y en la visión global el concepto
prusiano de autoridad, el cual llevó luego a la cuestionable alabanza de
que el maestro prusiano fue quien ganó la batalla de Koniggratz. Nos
hubiéramos ahorrado muchas cosas si la hubiese perdido ...
De todos modos, a la escuela pública le incumbía la tarea de ense-
ñar a los niños Jos conocimientos "que necesitan todos los estamentos
de un pueblo civilizado". Los obligados a asistir a la escuela se determi-
naban conforme a la arbitrariedad de los años de nacimiento y se divi-
dían en "años escolares" y "aulas de clase". Las materias que se impar-
tían eran: escritura, lectura, aritmética, fundamentos de gramática y
geometría, historia nacional, es decir, historia de las clases dominantes,
geografia, canto, dibujo y, no en último lugar, religión. Para Jos mucha-
chos había, además, gimnasia, junto con la herencia nacionalista del
padre de la gimnasia, Jahn, y para las muchachas trabajos manuales,
junto con la ideología de la mujer alemana. Hacia 1900 se vio que en
Francia, Finlandia, Hungría, Suecia, Inglaterra, Italia y Austria se ha-
bía introducido, en parte, y se había previsto, también en parte, el tra-
bajo manual para los muchachos, y se aspiraba a otro tanto. Las mu-
chachas pudieron empezar a hacer gimnasia, pero la asignatura educa-
ción cívica, establecida ya en los planes de estudio de Francia como
"instruction civique", no se impuso en Alemania. No obstante, Ram-
burgo y Bremerhaven enseñaban inglés como segunda lengua.
El verticalismo que define a la sociedad de clases también se im-
puso, por consiguiente, en la organización escolar, incluso en las mismas
denominaciones. La escuela primaria abarcaba solamente a los niños
comprendidos entre los 6 y los 1O años, sin excepción alguna. A los Las instituciones son fortalezas

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1O años empezaba y empieza todavía el paso a las "escuelas superio- niños para esta distinción. Más bien han tenído que experimentar en su
res", cumpliéndose en el "bachillerato". La escuela unítaria, tal como la propia carne el hecho de ser rechazados si no se someten a la dictadura
había exigido en 1632 el teólogo checo Comenio en su Didáctica gene- abstracta de los censores. Esta es la "enseñanza para la vida" que trans-
ral. siguió siendo, bajo estas circunstancias, el sueño de unos cuantos mite la escuela democrática en la sociedad de clases. Y no podemos sino
maestros. Recientemente se ha abandonado el térrníno de escuela pri- imaginar las consecuencias que, a largo plazo, puede tener semejante
maria (Volksschule), siguiendo la tendencia a lo más alto, y se ha re- "capa superior" en un pueblo lleno de conflictos sin resolver.
bautizado en escuela básica (Grund-) y principal (Hauptschule). Los pla-
nes de estudio no hablan ya de lectura y escritura, dibujo y aritmética,
sino de alemán, matemáticas y arte. Un joven maestro progresista me
ha explicado el mecanismo int~rno de su clase. Los niños no se sientan Segregación
ya en filas ijjas de pupitres, sino de cuatro en cuatro en mesas distribui-
das de forma aislada por el aula. Estas mesas constituyen "comunida- El esquema de clases se manifiesta también en las escuelas básicas y
des de rendimiento", en las que se calcula la nota media que obtiene secundarias. Los niños que no pueden seguir, no siguen, y se envían a
cada mesa. Esto refuerza la competencia y lleva a que los compañeros las "escuelas especiales para retrasados" donde reciben un tratamiento
de mesa presionen al más flojo porque reduce el nivel de su rendi- especial. Esto facilita a los maestros ambiciosos su afán por mantener
miento fijado en la escala de notas. No pocas veces, los "mejores" (!) se alta la media de la clase. Pero los níños aprenden a pasar por entre dos
acercan al maestro y le piden que cambie al "malo" o "inferior" a otra filas de curiosos cuando, escarnecidos por los otros niños, tienen que
mesa donde sus iguales determinan la media. subir al "autobús de los tontos" que los lleva a la escuela especial. Edu-
No veo qué utilidad puede tener esta dictadura de la estadística, pero cación, no para la solidaridad, sino para el odio de clases. Pues, natural-
es seguro que no educa en la solidaridad. Los de ocho y nueve años su- mente, los "segregados" se unen. Saben exactamente que los otros ha-
fren más bien los efectos de una escala abstracta como factor de separa- blan de ellos, que no obtendrán níngún puesto de trabajo, "ni tampoco
ción en su yuxtaposición real. Se ven impulsados, en el sentido autén- una mujer".
tico de la palabra, a rechazar o ser rechazados. El maestro con el que En nínguna parte se evidencia con tanta claridad la violencia sim-
hablé tenia la ambición de enviar el mayor número posible de bólica de los principios abstractos de organización como en el caso de la
su clase a la "escuela superior", y así presumir él mismo con una media escuela especial, donde los esfuerzos por ayudar, bien intencionados en
de clase a fm de que el organismo estatal correspondiente y los padres el papel, se convierten en lo contrario en el plano práctico de la coexis-
lo tuvieran por un buen maestro. tencia de los níños: con la "separación" se crean necesitados, en vez de
Cabe que esto parezca una ambición tonta para un maestro, pero ayudárseles. El tratamiento especial conduce siempre a un tipo cual-
refleja lo que rige en la sociedad de clases. El orden más suelto de los quiera de privación. La distancia espacial tiene siempre carácter de
asientos y las mayores posibilidades comunícativas se incorporan in- signo. Crea distancia social, ya se trate del privilegio de las escuelas pri-
mediatamente en las ideas fijas de "arriba" y "abajo". La "escalera ce- vadas o de la selección de los débiles sociales por parte del Estado. Las
lestial" de Jacob se deforma en la escala de notas. numerosas dificultades con que se enfrentan los niños cuando los acoge
La nota escolar como estigma en las frentes de los niños. Y así se la escuela obligatoria las aumenta el tratarníento especial. Pues los
continúa en direcciones muy diversas. A la uníversidad llegan arribis- alumnos especiales no sólo experimentan su separación en el camino a
tas que han aprendido a reaccionar con desconfianza ante sus compa- la escuela. Están sometidos a ella en las burlas de sus compañeros de
ñeros y adaptarse a coacciones anónimas. Constituyen el depósito de juego del barrio, en la vida social de los jóvenes y, no en última instan-
"carreras superiores" en las que lo importante sería, sin embargo, com- cia, en la conducta de los padres, sobre todo si éstos son de "los que
prender las formas simbólicas de la coexistencia humana en cuanto quieren subir".
tales y no tomar la imagen y la palabra como la cosa rnísma. El término "escuela especial" también aporta lo suyo en este sen-
Pero el riguroso verticalismo de las escuelas no ha preparado a los tido. Hay que recordar, además, que el propio Hirnmler tuvo que prohi-

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bir en 1943 la expresión "tratamiento especial" para su maquinaria de para el servicio de conglomerados técnicos termina en estúpido funcio-
muerte. Joseph Wulf publicó en 1963 un libro sobre ésta y otras pala- narismo si se descuida la coexistencia real de todas estas actividades fun-
bras del gobierno nazi. damentadas más o menos en abstracciones. ¿Cómo va a tomar respon-
Como clase de estigmatizados creada por el Estado, entre los alum- sabilidad poHtica una persona que no ha aprendido en la escuela a acep-
nos especiales se cuentan cada vw. más, en los últimos años, los hijos de tar a otros, más débiles, y sólo se siente obligado para con su esquema
las familias obreras extranjeras, nacidos a menudo aquí, y que quedan de ascenso? Marx entendía la solidaridad como resultado de la poHtica
lingüística y culturalmente apartados porque la educación no los acoge. socialjsta. En este sentido ha fallado el término. Tenía que fallar porque
Una enseñanza orientada a la escalera del ascenso y confirmada con las estaba referido a las relaciones internas de una clase y en ésta tenían
medias estadísticas puede dedicar muy poco tiempo y recursos al niño que formarse necesariamente nuevas clases.
individual. Las exigencias a los niños de lengua extranjera son excesi- El personal de la sociedad actual, instruido y adiestrado en fechas y
vas. Se vuelven a establecer clases especiales, en vez de elevar las escue- cifras, está muy lejos de esa solidaridad edillcada sobre la comunidad
las a un nivel que permita integrar en la escuela normal a estos niños ex- de los obreros manuales. En la medida en que el trabajo ma nual puede
tranjeros, con problemas de aprendizaje, en tanto son clínicamente en- sustituirse por el servicio de sistemas electrónicamente dirigidos se
fermos. Sin embargo, todo el mundo sabe el papel que desempeñan en pierde la última vinculación de esa solidaridad marxista, la vinculación
la vida subjetiva los "compañeros de escuela" y lo mucho que puede del material. Todo se disuelve en signos y abstracción.
significar el compañero de pupitre en la vida posterior cuando se nece- ¿Se podrán, tal vez, diferenciar las clases de las cajas respecto de
sita a uno. aquellas que no se sientan en las cajas? Pero con la desaparición del di-
Visto bajo el punto de vista de la solidaridad, el actual sistema esco- nero en la vida cotidiana, gracias a la circulación no monetaria, tam-
lar falla en un doble sentido: crea una clase de fracasados escolares que, bién se pierde de vista esta difere nciación. Esto no signillca que desapa-
como tales, se ven separados de los demás. Pero, con un riguroso verti- rezcan los conflictos de clase, pero sí que sean menos perceptibles y que
calísmo, crea también una nueva clase superior a la que no se la hace el miembro de una clase no reconozca ya a los otros miembros.
consciente de su status mayormente simbólico. La coexistencia real se El "pasotismo" de los jóvenes fue un intento de solidarizarse con la
presenta a los que terminan la escuela como mera competencia que hay clase obrera, tal como aparece en el libro de estampas del siglo XIX. Lo
que dejar "tras sí" o incluso "por debajo de sí". En esta educación no superó rápidamente la industria del vestido, perdiendo así el acento de
hay ningún rastro de reciprocidad, ayuda, fraternidad o amor al pró- rebeldía. Sin embargo, había algo de correcto en este espíritu de rebel-
jimo. La solidaridad tiene que ser en ella un término extranjero sospe- día. Se buscaban relaciones transversales, sin valer como tales la educa-
choso. ¿Resulta entonces que la producción electrificada crea una so- ción ni el origen. En la sociedad de clases, el verticalismo riguroso de la
ciedad de ignorantes orientados hacia el consumo? educación lleva a la soledad, aísla, condena a ser el "cuarto ho mbre",
como lo ha formulado Alfred Weber, o a la unidimensiona lidad,
tal como escribía Herbert Marcuse. El escritor Dieter Lattmann ha des-
Coacciones abstractas - necesidades reales crito la "soledad del político" en calidad de diputado de la cámara baja.
Lo mjsmo podría decirse de casi todas las demás profesiones. Donde
La organización escolar agudiza las diferencias sociales. Si entiendo primero se encuentra la solidaridad es en las pequeñas salas de la coe-
bien a sus patrocinadores, éstos la justifican con coacciones de la civili- xistencia elemental, no dentro de grandes instituciones, y de ningún
zación científico-técnica. Es ciertamente correcto que la división del tra- modo más allá de ellas.
bajo, llevada a la cumbre, requiere una especialización temprana. Se Estas "fortalezas" (Popper) no permiten mirar a los lados, ni en el
necesitan "idiotas especializados", como vociferaban los indignados es- marxismo ni en el capitalismo. El dragón que hay al pie de la escalera
tudia ntes de 1968. Se necesitan, al menos, mientras la automatización exige su tributo. Donde antes se le escapa el tráfico humano es en los
no funcio ne con seguridad de idiotas. espacios intermedios y en los intervalos que deben dejar también las
Sin embargo, también me parece indiscutible que esta selección instituciones, por muy deslindadas que estén: trayecto hasta la escuela,

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recreos, encuentros casuales, el lobby, las salas de las estaciones Y el Si no lo aprenden, ¿cómo van a entender que una palabra puede he-
tiempo libre no planificado de antemano, en tanto que esté permitido rir, que una mirada puede llevar a la desgracia? ¿cómo van a compren-
eludir los rituales sociales. Pero son precisamente estas oportunidades der en general la susceptibilidad y la comunidad de todos los hombres?
las que no se aprovechan, pues la educación vertical educa sobre todo
en el miedo al contacto.
Educación para la solidaridad

Conclusiones Si se quiere educar para la solidaridad, no basta con aplastarle la ca-


beza al dragón que hay al pie de la escalera. Hay que reconocer el suelo
Las conclusiones que se pueden sacar de esta valoración de la si- sobre el que se apoya esta escalera, enseñar la coexistencia real, no la
tuación actual son las siguientes: superposición y sumisión abstractas. No importa la altura a la que se
Las instituciones educativas actuales pasan de la solidaridad porque hayan colocado los valores, sino cuánta reciprocidad y cuánta ayuda
producen siempre nuevos conflictos entre grupos. Por eso, la politica no permiten en el suelo, que también se suele denominar el terreno de los
puede producir solidaridad. Ni siquiera una amenaza como las crisis hechos.
energéticas, que afectan a cada uno de nosotros, o las noticias acerca de Si la solidaridad no puede ser resultado de la política, tal vez pueda
la miseria social de los paises meridionales, transmitidas a diario. Siem- prosperar la política como resultado de la solidaridad de quienes se to-
pre conducen a manifestaciones verbales de solidaridad. Sin mencionar man en serio la coexistencia tumultuaria en este globo. Las relaciones
siquiera la fraternidad. En tales contextos, la solidaridad es algo tan transversales que abren horizontes, puesto que relativizan las diferen-
abstracto como la conciencia de clase de los trabajadores. cias de clases, razas y naciones, hasta el compañero de la misma institu-
Evidentemente ha sido un principio falso esperar la solidaridad ción, del aula y la familia.
como resultado de la política. Las pruebas históricas de solidaridad de El primer principio de esta educación para la solidaridad podría ser
que disponemos proceden todas ellas de situaciones en las que el hom- la verdad de que cada persona ve las cosas de distinta manera. Sin el re-
bre estaba perdido si no tenía al' lado otro ser humano al que pudiera conocimiento de lo que es distinto no puede haber ninguna solidaridad.
entregarse. Los primeros cristianos, luego los anacoretas, las herman- El segundo principio contiene un llamamiento a lo común que esta-
dades, los clubs revolucionarios, los perseguidos de todos los tiempos: blece esta diferencia. Somos iguales al ser distintos en virtud de las con-
todos ellos mostraron solidaridad. En los países del "socialismo real- diciones fisiológicas y sociales.
mente existente" son los disidentes y los que defienden los derechos de De aquí pueden derivarse diferentes consecuencias. Una de ellas
los ciudadanos los que dan pruebas de solidaridad, no la clase obrera. conduce, al final, a ese empresario americano de funeraria que quiere
En Alemania, los grupos de la resistencia demostraron solidaridad y, de lanzar las urnas de sus clientes en viajes alrededor de la luna para que
otra manera, los vecinos de una casa apelotonados en un refugio an- lleven una ventaja en la escalera celestial.
tiaéreo, pero muy raras veces en la calle. La alternativa es más modesta. Lessing lo escribió ya en Nathan:
La solidaridad es evidentemente una relación horizontal, una rela- "Que cada uno de vosotros portie por hacer patente en su anillo la
ción para la que lo principal es la coexistencia de los hombres, que no fuerza de la piedra". Encarar la desigualdad significa desmontar la vio-
trata precisamente como algo "secundario". Esto requiere un cambio lencia simbólica que tiene sobre nosotros.
en la forma de pensar, pues nuestro lenguaje está lleno de valoraciones
verticales que toman los conceptos de arriba y abajo como premisas ló-
gicas.
¿Aprenden nuestros hijos algo de esto en las numerosas escuelas?
¿Aprenden, en general, algo de los. factores lingüísticos y·metafóricos
que determinan nuestra conducta social?

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Signos y orden

La cosa como signo

Ernst Cassirer distinguía la ciencia de otras manifestaciones, no por-


que "se encare con la verdad desnuda, la verdad de las ·cosas en sí',
sino porque conoce y concibe los simbolos que utiliza de una forma dis-
tinta y más profunda que las otras". Con un trabajo crítico constante,
también en la ciencia hay que ganar la libertad frente a las creaciones
del espíritu humano. Mientras no se reconozca que el empleo de las hi-
pótesis y fundamentos antecede a su propia función como fundamento,
"el saber no puede e_xpresar y contemplar sus propios principios sino en
forma objetiva, es decir, semimitica".
Cassirer publicó esta advertencia en 1922-23, en la introducción al
segundo tomo de su Filosofía de las formas simbólicas, que tiene por ob-
jeto el pensamiento mítico. Era el año en que el extremismo alemán de .
derechas mostró su caricatura nacionalsocialista, y a esto se debe que el
último libro de Cassirer estuviese dedicado a la fabricación de mitos po-
üticos. Apareció en 1945. Mientras tanto, un mundo de signos e imáge-
nes creado por los nazis había ocupado la escena política interna de la
República de Weimar, luego la situación política exterior, cambiando
así lo que se suele denominar "realidad objetiva". Esta realidad de la so-
ciedad humana consta en buena parte de cosas que están para algo dis-
tinto y requieren interpretación, es decir, de signos que hay que inter-
pretar. A través de su existencia material producen sensación, prestigio
y comprensión. Los nacionalsocialistas (nazis) ganaron importancia es-
Trepador

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-
tableciendo nuevos signos. A este respecto es importante recordar que Antes, la creencia de los hombres los impulsaba a buscar signos en
ya a mediados de los años 20, esto es, casi un decenio antes del estable- el murmullo del viento, en la flora, en las estrellas, y, fmalmente, en el
cimiento legal del ídolo del Führer como jefe del Estado (1934), empe- poso del café. Podían creerlos o no. Hoy día hay que creer en ello, in-
zaron a castigar con violencia bruta la inobservancia de sus signos, gol- cluso quien ignore la luz roja de la esquina. Siempre estamos ocupados
peando a los peatone!finofensivos que no saludaban las banderas de su en hallar el significado de signos nuevos que nos oprimen. No hay nin-
columna en marcha. De esta manera, al interpretar brutalmente su va- guna escasez de signos.
lor, convirtieron los signos distintivos en simbolos. La ruina de la repú-
blica de sabios, que era el supuesto de las universidades, tras la ocupa-
ción del poder, la quema de libros por estudiantes alemanes en 1933, el La constelación de signos se flama orden
revestimiento de la nación en uniformes y rangos, modificaron en
pocos años la realidad objetiva de la "Alemania de Hitler" hasta llegar a Con la difusión de las ciencias se ocuparon con signos procesos to-
la guerra. talmente cotidianos, sin que se proporcionase el consejo de Cassirer de
Echando una mirada retrospectiva, me parece dificil hallar en esta concebirlos como la/es. No hay ningún orden sin más, sino una diversi-
política algo que, desde "separación" a "objetivo", no sea comunicación dad de constelaciones de signos existentes unos aliado de otros, que re-
de signos llenos de valor. ''Mentimos todos" fue el título que le dio quieren sus propias interpretaciones, puesto que todos ellos se basan en
la periodista Margret Boveri a sus recuerdos. Los doce años fueron la última instancia en principios indemostrables e irrefutables y están ori-
mentira como sistema. Demostraron que es posible corromper con sig- ginados de forma arbitraria. Los órdenes son la respuesta humana a la
nos falsos, objetivando esos signos, a un pueblo de 60 millones. Ma- amenaza de la nada, intentos de apropiación del mundo. El orden es
quiavelo parece un dechado de virtudes de una pequeña ciudad compa- una constelación de signos. A través de los signos reconocemos cómo
rado con las proporciones de la manipulación de las energías espiritua- se comportan entre sí las distancias, los intervalos y los rangos sociales
les efectuada por los nazis. Moro volvería a morir en la horca. en Jos que nos movemos. Donde faltan los signos nos imaginamos la
nada y, donde no parece haber nada, nos apresuramos a colocar un
signo de orden.
El signo como cosa Esto rige tanto para la socialización del niño como para la de la hu-
manidad. El desarrollo individual de los organismos humanos, lo
Mientras tanto hemos tenido que aprender que la experiencia del mismo que la transformación paulatina de la especie, se llevan a cabo
desastre alemán de 1933 y el consiguiente caos mundial, no nos ha en el establecimiento de nuevos signos y en el "ascenso a órdenes supe-
liberado en absoluto de la advertencia de Bacon acerca de los ídolos ni riores", tal como nos ha sugerido la época clara de la Ilustración. Pero
de la exigencia que Cassirer planteaba a los científicos de no contem- esta hipótesis se apoya efectivamente en otro principio de orden, argu-
plar el oficio de forma semirnitica. Al contrario, el aumento enorme de mentado lingüísticamente con los términos de superior e inferior,
la comunicación con los medios electrónicos pone de manifiesto que no arriba y abajo, adelante y atrás, progreso y regreso. La dirección en que
son precisamente las "formas simbólicas", como opinaba Cassirer, "las se efectúa un movimiento viene marcada por otros dos polos no docu-
que se enfrentan a lo que llamamos realidad objetiva de las cosas", sino mentados, y la interpretación se realiza según el movimiento hacia y
que modifican rápidamente esa susodicha realidad en virtud de la fndole desde estos polos.
material de los signos.
Hoy día todo el mundo "sabe", o podía saber, que el orador que dis-
pone de muchos micrófonos en la tribuna tiene importancia social y Lenguaje e imagen
el que carece de ellos no tiene ninguna. Todo el mundo ve, o podía ver,
que su mera existencia depende de muchas clases de signos, y que debe Si se quiere hablar de orden habría que considerar las valoraciones
aprender su significado si no quiere sucumbir. afmcadas en el lenguaje, aparentemente neutral. Cuando el 19 de octu-

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bre de 197 3 un fanático derribó en Augsburgo al presidente federal El que el hombre esté de pie, que camine erecto, determina su acti-
Heinemann, el periódico Augsburger Allgemeine publicó una foto del re- tud ante los demás seres vivos y las cosas que designamos como objetos
portero gráfico Fred Schollhorn. Mostraba al presidente federal en el de nuestro nivel. Si el representante "supremo" del Estado pierde la
suelo, con el pie derecho en alto, protegiéndose la cabeza del golpe. vertical, se desmorona entonces la idea del "orden natural", de que el
Los lectores del periódico se indignaron contra este "mal gusto". "supremo" es también el más firme. De ahí la afectación personal y la
Coincidían en que el periódico hubiera hecho mejor en no publicar la protesta contra la imagen de "Heinemann en el suelo". Una protesta
foto. "Indigno", "de mal gusto", "inútil", "desvergonzado", "detesta- nacida de la autoconservación, pues ésta requiere que lo de enfrente
ble" eran los calificativos que dieron los lectores a la publicación. El in- adopte forma humana y objetiva. Ésta se necesita también en el campo
cidente había sido de por sí tan indignante que no necesitaba ser rete- político, en donde también importa poner "en orden", mediante signos,
nido en imagen. las fuerzas arbitrarias.
La protesta contra la representación gráfica del presidente federal ti-
rado en el suelo no se contradecía en absoluto con la noticia. Era indig-
nante "resaltar gráficamente una situación tan penosa", decía una lec- Necesidad de comunicación
tora. Lo que provocaba la contradicción era la imagen, no la comunica-
ción lingüística (Pross, 1974). El hombre viene al mundo como ser deficiente. No está en condi-
Esto nos indica la diferente valoración que se le da al lenguaje y a la ciones de alimentarse por sí solo y su capacidad de movimiento y pro-
imagen. En su concisión, la imagen habla a los sentimientos, que no al- tección es sumamente pequeña. La carencia se compensa mediante co-
canza directamente el informe lingüístico continuado. El lenguaje como municación con los congéneres. La capacidad de comunicación es de
vehículo del pensamiento discursivo libera fuerzas de conocimiento dis- importancia vital. Los contactos elementales, la proximidad a la piel y a
tintas a la imagen y a los gestos. La imagen y el lenguaje pertenecen a la respiración no sólo refuerzan la capacidad de comunicación, sino que
simbolismos distintos. Tal como demuestra la reacción de los lectores, estabilizan al sujeto lactante. La falta de comunicación enferma lo
distinguimos exactamente entre lo que queremos ver y lo que nos basta mismo que la privación de alimento. Con el apetito aumenta la necesi-
saber en la comunicación lingüística: la presentación gráfica y el hablar dad de comunicación, y a medida que se extiende y diferencia la toma
de ello tienen grados diferentes de razonabilidad. de alimento aumenta y se diferencia la necesidad de comunicación. Es,
al mismo tiempo, carencia de comunicación recibida y necesidad de au-
toexposición, dar y tomar, como lo ha formulado Dieter Wyss desde el
La vertical punto de vista de una psicología profunda de orientación antropoló-
gica: Comunicación y respuesta ( 197 6). Antes de la adquisición del len-
Esto no explica aún la protesta contra la caída fotografiada. Todo el guaje, que, por lo demás, es un proceso que se extiende a lo largo de
mundo hubiera encontrado "correcto" un presidente federal en pie. toda la vida, el niño, al establecer en torno suyo signos, se comunica
Perfectamente en orden. Lo que se considera detestable, indigno, des- con el sonido, los gestos, los excrementos y, fmalmente, con los objetos.
vergonzado, es la publicación de la foto del presidente tirado al suelo. Construye su orden egocéntrico para apropiarse del entorno.
¿Por qué? Porque la pérdida de las verticales, el ir al suelo, el yacer en el Lo opuesto como poste o como persona está erecto y constituye
suelo, amenaza con destruir la diferencia que separa a los hombres del uno de los primeros objetos que exigen una interpretación: ¿Son tal
resto de los mamiferos: la postura erecta. como se presentan o están en lugar de otra cosa? La cuestión de la rela-
La adquisición de la vertical es una de las primigenias experiencias ción que guardan con el sujeto que hace la pregunta es la cuestión del
humanas con la que se vinculan otras cualidades humanas: arriba y signo. Un signo es algo que está en lugar de algo distinto y, en este sen-
abajo, horizonte y distancia, incluso claro y oscuro. El niño pequeño tido, es algo interpretable. El sujeto está enredado en un mundo de sig-
aprende estas distinciones en los objetos. Ellas son las que marcan la nos; no puede aprender ni expresar nada si no es a través de estos me-
pauta para el pensamiento posterior y la visión del mundo. dios. De ahí que su accesibilidad sea un problema de gran alcance.

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En el ámbito individual tampoco existe la menor duda. La persona
con trastornos lingüísticos, el sordo, el mudo, el ciego, el paralítico, el
deficiente mental, el enfermo como ser de capacidad comunicativa dis-
minuida, están seguros de la atención de los otros seres humanos y de
la ciencia.
En el ámbito social es, sobre todo, la educación la que se ocupa de
la dependencia de los signos. Aquí se trata de practicar determinados
repertorios de signos; de aprender a leer y escribir, y de abandonar
otras manifestaciones de señales, como por ejemplo escupir. La educa-
ción persigue, sobre todo, el factor que en la teoría relacionista de los
signos se designa con una 1: intérprete, consciencia interpretadora. De
este modo entran en juego esos valores finales con los que se relacionan
los otros, ya se les denomine imagen del mundo, con cepción del
mundo, o se destaquen en la religión. De todo este complejo hemos de
decir aquí que esos valores últimos son difíciles de abarcar en el len-
guaje conceptual, que el lenguaje no basta para transmitir las "últimas
cosas" y que, por eso, hay que recurrir a la "presentación simultánea,
integral", para su comprensión. Su mediación y transmisión no se efec-
túa a través del lenguaje, que es el medio del pensamiento conceptual,
sino también a través de la contemplación y de la música, que pertene-
cen a otras modalidades simbólicas. Sólo juntas se convierten para el in-
dividuo en punto de partida de su pensamiento y en mediación de las
relaciones sociales. Lo que se ha denominado "factor subjetivo" resulta
bajo esta perspectiva un medio de los simbolismos en que está enredado
el individuo.

Interpretación y orden

El niño no aprende por intervención de los adultos lo que es arriba


y abajo, claro y oscuro, dentro y fuera, sino que aprende que debe coor-
dinar a las ideas de éstos lo que experimenta por sí mismo como arriba
y abajo, claro y oscuro, dentro y fuera.
Las interpretaciones que experimentan los objetos no concuerdan
con los significados dominantes, como tampoco lo hacen los órdenes
egocéntricos con los órdenes dominantes. La socialización se efectúa a
través del cambio de sentido y del sentido inequívoco, desacostumbrán-
dose de la sigoalización de la primera infancia y de la infancia, así como
de los signos existentes y de su validez. Se pierde así la "inocencia infan-
til", y lo que rige es la violencia simbólica de los órdenes existentes. El orden como constelación de signos

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Este "pre-ver" que adoptan las funciones de la edad biológica de nerse con violencia su respeto por parte de los ajenos a la tribu. La gue-
acuerdo con el calendario sociológico y las mitologías y concepciones rra de los llamados Estados civilizados hace lo que puede por excluir de
de la historia basadas en él. Los sujetos que pretenden hacer valer los la destrucción al menos los lugares sagrados, teniendo así en cuenta que
órdenes egocéntricos más allá del ámbito adecuado de la privación reci- para todos los pueblos hay espacios tabú que simbolizan la última ga-
ben el estigma de enfermos, pueriles, divergentes, caóticos. En calidad rantía de la presencia y de la delimitación frente a la nada.
de "chalados", o, en el mejor de los casos de "originales", llevan una
existencia singular. La necesidad comunicativa inadaptada se castiga
retirando la comunicación. 'Tiene que haber orden" significa: si no res- Demarcación y transferencia
petas los signos de mi orden, te privo de los medios para mostrar tu
orden. Con el poste, que es el objeto de la vertical adquirida, se da la posibi-
El niño choca con una contradicción cuando no adopta las repre- lidad de la demarcación en diversas direcciones. El espacio marcado
sentaciones de los adultos y no adapta su orden a las representaciones por cuatro lados se llama campo. El campo adquiere un significado
de los "grandes". Este proceso de aprendizaje limita la arbitrariedad de central para la autoconfumación humana como campo de labran-
la disposición infantil en la que se forma el sujeto al deslindar su en- za, campo de batalla, campo de juego. Siempre se trata de "afirmar" el
torno y desarrollar representaciones propias, por ejemplo, cómo debe campo, es decir, de manifestar la presencia en este espacio limitado
ser este deslindamiento, en concreto, dónde ha de estar este bloque de frente a otros.
madera, esa muñeca y ese material. Las relaciones de signos así creadas El orgullo labriego por los campos, la gloria en el campo de batalla,
sólo son accesibles a la conciencia interpretadora del niño. Los intentos -denominado también hasta mediados de este siglo "campo del ho-
por aclarárselas suelen terminar con la expresión más o menos asom- nor"-, la victoria en el campo de juego o en el tablero de ajedrez son
brada de "ahá", que también se oye en las inauguraciones de las exposi- distintas expresiones de la misma experiencia primaria, a saber: que es
ciones artísticas. Este "ahá" no es, de por sí, ninguna palabra en sentido propio del ser humano someter el espacio subordinándolo a su potencia
discursivo, sino un sonido de la presentación simultánea, integral: con- mediante marcas de la propia corporeidad.
fesión de la sorpresa y de la incapacidad de expresarse en forma discur- Buscar la decisión en el campo de batalla, que hasta la 11 Guerra
siva. Lo que se manifiesta en las acentuaciones no es pensamiento, sino Mundial ha sido un espacio separado, sólo era posible gracias a la
estados de ánimo, es indiferencia, admiración, ausencia, agresividad. transferibilidad de la relación de ~1 1erzas allí emprendida a los otros es-
La experiencia de que el orden propio aparezca a los congéneres pacios de las poblaciones implicadas. Por regla general, esta transferibi-
como desorden y de que éstos lo pongan en peligro, se corresponde con lidad tampoco se consigue porque los sujetos del partido victorioso ocu-
la experiencia de que la renuncia al desorden particular se premia. La pen físicamente los espacios de los vencidos, sino porque esta decisión
experiendia del jardín de infancia, la preescolar y la escolar determinan se transfirió simbólicamente mediante convenios, ceremonias, actos de
al niño, y se manifiestan al entrar en la producción industrial. sumisión y cosas semejantes. No sería posible si cada generación no hu-
Al sujeto lo convierte el configurador de su "campo" en una figura biera hecho literalmente la experiencia del campo en las limitaciones y
dentro de un "campo". La determinación ajena sustituye a la autodeter- demarcaciones de la infancia.
minación; pero el ser humano sigue necesitando del vecino de enfrente Lo mismo puede decirse de la transferibilidad de las decisiones en el
como signo de su presencia. Esta función protectora no estriba en limi- campo de juego, por ejemplo, en el fútbol, aunque también en el aje-
taciones racionales, como se afirma en cualquier disputa de fronteras, drez, el tenis, el hockey sobre hielo, etc., a la conciencia nacional, regio-
de competencia y en todas partes donde se trata de intrusiones y pasos nal y local. El hecho de que un equipo de fútbol pueda convertirse en el
(übertritte). La función protectora de la demarcación consiste, por de símbolo de una nación se apoya en la decisión tomada en el campo de
pronto, en garantizar su presencia al que clava los mojones. juego como decisión que trasciende el propio campo. El campo simbo-
Esta tesis la soporta también el tabú, poste de la delimitación frente liza la presencia de la respectiva aldea, ciudad o Estado y su autoafu-
a la nada. No significa nada "para los otros", de suerte que puede impo- mación frente a otros. De ahí que en tales juegos, que en sí constituyen

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una actividad inútil, se pueda llegar a disturbios apenas explicables, campo con símbolos que designan la presencia de un rrúto, de una reli-
inesperables en seres racionales: el furor del campo de juego se lleva a gión, de un sistema político y económico. El poeta Christian Morgens-
la ciudad. En la explicación pacífica y racional que suelen dar los venci- tern llamó a las numerosas torres de Bisrnarck de su época "chimeneas"
dos resuena todavía esta función primaria: lo que importa no es vencer, por las que salía al cielo el humo del patriotismo. Pero también la red de
sino estar presente. Esta garantía de la presencia es precisamente el mo- emisoras de radio, las infraestructuras comunicativas en general, pue-
tivo de todo el gasto y de su función social. den considerarse bajo este punto de vista, ya que no sólo sirven como
Bajo este punto de vista, el campo de juego pierde la apariencia medios de transporte de símbolos, sino que ellas rrúsmas simbolizan la
de discrecionalidad y resulta comprensible el que un campeón mundial presencia de un poder determinado. En 1948, el presidente norteameri-
de ajedrez reciba homenajes que, en las épocas devotas, se ofrecían a los cano Harry Truman tuvo la idea de cubrir todo el mundo con una red
sumos sacerdotes. Pero también habría que analizar hasta qué punto de Casas Blancas. Propuso equipar arquitectónicamente todas las em-
los homenajes de los "fans" compensan carencias simbólicas, tal como bajadas americanas con la fachada de la Casa Blanca, para que todo
existen en el anonimato de la producción industrial. El 28 de octubre de americano que trabajase en ellas se sintiera huésped del presidente. No
1979, durante el partido local del AS Roma contra el Lazio, celebrado se ha llegado a esta exaltación simbólica, pero el plan traducía muy
en Roma, un hincha mató con un cohete a un partidario del equipo bien al campo político el sentirrúento de seguridad que le dan las cade-
contrario. Desde entonces, los partidarios del Lazio gritaban "asesinos" nas de tiendas, iguales en todas las ciudades, al consurrúdor. La red re-
cada vez que el Roma tocaba la pelota (Süddeutsche Zeitung, 30 octubre alza al sujeto en presencia del poder que ha motivado la red.
1979, p. 48). Sin esta función simbólica no podría contar con afluencia de sujetos
un sencillo sistema de comunicación como el establecido en los puestos
de emergencia de las autopistas, ni una red de señales religiosas, como
Dentro y fuera las que se encuentran en las encrucijadas de los países católicos. La re-
ferencia pragmática, denotativa, depende de la idea simbólica de ayuda:
La señalización "vertical" de los lugares y la afirmación del campo sin la idea de alcanzar el "valor" ayuda, nadie pone en funcionarrúento
rerrúten a otra experiencia primaria que va vinculada a la obtención de las columnas de llamadas de socorro, ningún descarriado se arrodilla
la vertical por los seres humanos: la experiencia de dentro y fuera. Una ante la cruz del camino. Es decir, la colocación de la señal de socorro,
vez que se produce un signo, crea necesariamente espacio. Surge un es- en apariencia solamente práctica, y el simbolismo de la cruz del ca-
pacio interior entre sujeto y signo, y un espacio exterior detrás del mino, religioso solamente en apariencia, parten de la suposición común
signo. Esto lo hace ya el movirrúento de asir y de interpretar que ha de que, por ella, hay "algo" que rerrúte a la ayuda.
descrito Wilhelm Wundt en relación con el dorrúnio del espacio. En el Para poder deterrrúnar más de cerca un orden político hay que te-
momento en que el propio signo tiene altura, es decir, es una marca ner en cuenta sus condiciones de tráfico. Éstas comprenden signos
"vertical", aparecen arriba y abajo en relación con el espacio interior y pragmáticos con una función directamente indicadora, como los sím-
exterior así creado. bolos que designan una modalidad o algo abstracto, algo general. La
La demarcación vertical como objeto transforma el espacio en en- comunicación empírica, desde el trato primario de la gente entre sí
torno (Urnraum). Este espacio entorno marcado a los cuatro lados lo hasta Jos complicados sistemas técnicos, determina Jo que es posible y
hemos denominado campo. La ocupación del campo marcado con sig- lo que no Jo es en política.
nos ha resultado ser su apropiación simbólica. El campo así apropiado
es, a su vez, símbolo para espacios mayores; esto perrrúte transferir a
otras relaciones sociales las decisiones tomadas en el campo de juego y Los signos crean conflictos
en el campo de batalla.
De esta gradación simbólica del dorrúnio del campo resulta la red En los signos estallan los conflictos de los órdenes que coexisten
que se ha dispuesto con tanto arte y para tanto tiempo y que cubre el unos al lado de otros. En el cambio paulatino de las sociedades huma-

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.....

nas ocurre lo mismo que en la evolución de los sujetos. También ellas Signos pragmáticos y comunicación polftica
empiezan por designar el espacio y el tiempo como algo suyo. También
ellas se incorporan al entorno con una pretensión de orden indemostra- Es absolutamente imprescindible que la teoría política se ocupe de
ble o irrefutable que podría llamarse ingenua o infantil. Las técnicas de Jas relaciones empíricas de la comunicación, puesto que, como refle-
la vida han cambiado violentamente, pero las necesidades comunicati- xión crítica de los órdenes simbólicos, la teoría está directamente vincu-
vas Y las técnicas de autopresentación no parecen ser muy susceptibles lada a ella. Si tomamos el modelo de la democracia ática, hacemos bien
de desarrollo. Desde el totem y el tabú hasta la colocación de la bandera en concebirlo como producto del pueblo parlanchín de los griegos, el
en la luna no se le han ocurrido muchas cosas nuevas a la humanidad a cual se movía libremente por las calles bajo un sol alegre. Resulta evi-
este respecto. dente la diferencia con la sociedad urbana altamente industrializada al
La especie reproduce miles de millones de veces las experiencias norte de los Alpes: no puede hablarse de movimiento libre por las calles
prelingüísticas de la primera infancia de claro-oscuro, arriba-abajo, en y plazas. Nos damos por contentos si cruzamos sanos y salvos el paso
la autopresentación de sujetos y grupos. Igual que el niño establece sus de cebra, y para los niños es más importante prestar atención al verde y
signos en torno suyo, también hace lo mismo la familia con el interior al rojo que dirigirla a sus congéneres, y no que aparezca un Sócrates
la casa Y el jardín; lo mismo ocurre con Jos compromisos de las repre~ que, dialogando y hablando, haga esperar a su Jantipa con la comida.
sentaciones de la familia en el municipio, o los municipios en la co- Si existiera, sería amonestado por perturbar el tráfico, en vez de ser
marca. ajusticiado por pervertir a la juventud. También resultaría dificil hoy
Las construcciones ideológicas religión y Estado se convierten en presentar a los Apóstoles.
construcciones espaciales mediante el establecimiento de signos. Las En otras palabras: la dependencia de una gran suma de signos indi-
agujas de las torres de las iglesias y las cruces de los caminos indican si cadores, que constituye hoy la base de la vida centroeuropea, predeter-
una comarca alemana "es" católica o protestante. Los Estados sólo lo mina la comunicación polílica. Regula accesos y crea distancias que no
"son" dentro de sus postes fronterizos, y la disposición de Jos interiores puede saltarse el poder político, como muestra la huelga de los contro-
permite reconocer inmediatamente el eficaz "poder ordenador" cual- ladores aéreos, quienes atienden, por así decirlo, el semáforo.del tráfico
quiera que sea el orden que tenga validez en ellos. ' aéreo. La impotencia del ejecutivo en esta huelga puso de manifiesto la
Hay que distinguir entre eficacia y validez. La validez designa la dependencia del poder político respecto de los sistemas comunicativos
fundamentación válida, mientras que la eficacia designa su realización comprendidos y manejados por un pequeño número de especialistas.
en el comportamiento social y en la disposición de las cosas. La problemática personal se desplaza indudablemente a un número to-
En todos los órdenes los signos son objetivos y las cosas son signos. davía menor tan pronto como la dirección del tráfico aéreo pueda regu-
Deslindan los espacios en campos. Regulan los tipos de movimiento. larse automáticamente por ordenador. La dependencia de simbolismos
Determinan los planos del tráfico social. Ninguna palabra se pronuncia matemáticos altamente desarrollados se mantendrá. Si estos sistemas
f~era des~ violencia simbólica. En este sentido hay que partir de la om- denotativos no funcionan, se desmorona el sistema de acción que posi-
rupresencia de los órdenes. Es casi imposible que alguien se mueva sin bilitan. Si se viene abajo el sistema de acción, los que deseen disfrutar
chocar con un orden ajeno, a menos que no rebase espacial ni tempo- de sus vacaciones, por ejemplo, no podrán ir a los lugares del sur, los
ralmente el orden egocéntrico que le está permitido. viajantes no podrán llegar a sus clientes, ni Jos burócratas a sus sesio-
. Desde el punto de vista histórico, la expansión qu~ desde el Renaci- nes. Se quedan fuera, cuando se imaginan que están "dentro". Experi-
nuento y la Reforma arranca de Europa ha destruido, superpuesto y mentan en si mismos la relatividad de sus ideas de dentro y fuera. Esto
penetrado muchos órdenes, de suerte que, con las comunicaciones más debe hacerles dudar de su noción de arriba y abajo, que va estrecha-
~ác~es, ~e va prepara~do un "orden interno mundial" cuya validez es mente unida a la obtención de la vertical en la lactancia. Si se ven afec-
mdiscuttble y su eficacia cuestionable mientras no se apoye en ideas co- tados en general por el fallo del sistema denotativo, esta afectación se
mun.es de valor. Las probabilidades son escasas, pues la "anarquía de manifiesta como crisis del mundo de las representaciones: a muchos se
los ststemas de valor" (Dilthey) radica en la cosa misma. les deshace su orden egocéntrico. Pero éste no es en absoluto un sis-

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tema denotativo, no es ninguna ilisposición de signos, y no está dirigido


a runguna referencia objetual directa. La perturbación afecta como de-
sorden a la confianza individual en sí mismo, que depende de que "ella"
tenga su orden. La consecuencia son manifestaciones pre-predicativas
Su,.na Lange< on su polemica con p,ogo, Russclé un
bolismo es insuficiente, ella (la inteligencia) recurre a otro; no ex1ste
ninguna prescripción de validez eterna para sus medios y métodos". A
sim~
decir verdad, los limites del medio expresivo designan realmente la fa-
de mal humor, de disgusto. Se propagan como un reguero de pólvora y, cultad comprensiva de los medios que deben expresarse y entenderse a
al igual que éste, se ven impulsadas por el camino al alcanzar materias través de otro esquema simbólico distinto al del lenguaje discursivo.
fácilmente combustibles; en este caso facilitan una descarga de tensión Quien considera incomprensible, mistico, oscuro, todo lo que no se deja
aHí donde se había acumulado malestar y no tenia motivo ninguno meter en el lenguaje no agota todas las posibilidades de la comprensión
para escapar. Las explosio nes de los sistemas egocéntricos que no guar- que transmiten otras producciones articuladas. Con la razón y la com-
dan relación directa con el sistema de signos fallido ni concuerdan con prensión ocurre algo parecido a lo que postuló Lessing en su Laocoonle
el poder político, hacen responsables de su surgimiento a "los de para las artes: la fuerza de la parlicularidad de sus signos es lo que deter-
arriba". mina el arte, y no lo que otras artes puedan hacer tan bien o mejor.
¿Qué ocurre? La perturbación del sistema de señales pragmático,
totalmente racional en sí mismo, realizado como producto de un tra-
bajo mental preciso, ha alcanzado por medio de los individuos disgusta- Desarrollo del faclor subjelivo
dos el ámbito de los "símbolos condensados" en donde la institución y
la tensión emocional no deciden el pensamiento discursivo. Si ya no Aplicado a la comprensión de la determinación simbólica del domi-
funciona, se encuentra rápidamente una Bastilla, un Palacio de In- nio, la existencia de diversos simbolismos nos dice que, junto a los siste-
vierno, una universidad que hay que asaltar para que siga haciendo de mas de signos matemáticos, derivados del lenguaje coloquial y del len-
presagio fatídico de la descarga de tensión consiguiente, la cual no po- guaje estándar, hay que considerar otras articulaciones que presentan
dría abarcarse en palabras y, por tanto, no sería comunicable de una sus componentes, no unos después de otros, sino unos al lado de otros,
man era racional. de forma simultánea. Comprenderlos presupone un sentido desarro-
llado para las formas, y requiere la disciplina necesaria para manejar el
simbolismo lingüístico predominante como uno más entre otros, y no
Simbolismo y facultad comprensiva excluir del entendimiento lo que escapa a la lógica del lenguaje.
El nexo entre las funciones abstractas de los signos, obligatorias
Mientras esa descarga de tensión sólo figure como irracional, no para la sociedad industrial actual, y los simbolismos no discursivos que
podremos entenderla, lo mismo que luego no se puede demostrar la ra- desde siempre han mediado la unidad social, se efectúa a través de los
cionalidad del asalto a la Bastilla. Seguirán cifradas mientras no se res- órdenes primarios de los sujelos. Con todo el egocentrismo que los carac-
pete y admita como forma de comunicación más que la del pensa- teriza (arquitectura interna, souvenirs, recuerdos, signos estamentales Y
miento discursivo, es decir, mientras no se admita que no sólo existe el todo lo que se tiene por tal, culto proletario, hippies, etc.), éstos vienen
tipo de conocimiento vinculado al lenguaje, sino que también los movi- determinados por proporciones, lineas, colores, sonidos, documentados
mientos que realizan las masas asaltantes transmiten otra forma de con- por las representaciones tradicionales. Sus efectos sociales de sorpresa
ciencia. Esto es dificil porque el pensamiento está vinculado al lenguaje se derivan me nos del modo material y de la simbología que de la falta
y sólo es comunicable a través de él; pero la adopción de diversos siste- de costumbre de contemplarlos. Nunca "se" ha visto eso, no porque no
mas simbólicos da paso también a las presentaciones inlegrales. Es cierto existiera (apenas hay algo enteramente nuevo), sino porque se había pa-
que carecen de gramática y de si ntaxis, no tienen la precisión del len- sado por alto, porque no se sabía cómo verlo. El ojo está "programado
guaje, por lo que despiertan falsas expectativas, por hablar de lenguaje de antemano" por otros procesos de formulación. Hay que aprender de
icónico y parecidos, pero "la inteligencia es una cliente astuta; si se le nuevo a ver dónde está la novedad.
cierra una puerta, encuentra o abre otra salida al mundo". Como dice En principio, el proceso no se diferencia del aprendizaje de palabras

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nuevas. Igual que éste, también está vinculado al entorno simbólico. Verlical y horizonlal
Por eso, donde mejor se aprenden siempre las lenguas es en el entorno
en que se hablan. Pero, por regla general, es precisamente en el apren- De la obtención de la vertical y de la consecuente obtención adicio-
dizaje de símbolos presentativos donde está excluido este "cambio nal del horizonte resulta el símbolo de lo contrapuesto levantado, hacia
de tapices". Irrumpen en el entorno anterior, entendido por lo general abajo por la tierra y hacia arriba por las "alturas" limitadas por el cielo.
de manera inconsciente, y perturban su orden. De aru la reacción ins- La aiLUra de una cosa, de una persona, de una relación, simboliza su su-
tintiva de cerrar los ojos y no mrrar. Ésta es, por lo demás, una de las perioridad sobre cosas, personas y relaciones menos altas.
razones de que la televisión no pueda sustituir el viaje: junto con el ca- Siempre que se evoca lo alfo, simboliza la diferencia psicológica
mino el medio electrónico ahorra también el esfuerzo por aclarar la de la postura humana frente a la animal. Esto explica la irresistibili-
simb~logía desconocida. Lo que ofrece es una condensación, no el en- dad de este símbolo, ya sea en el lenguaje, como poste totémico, como
torno. Ofrece un resultado, no el proceso de aprendizaje, que, tal vez, asta de bandera, torre o gesto de los brazos levantados, y su imprescin-
haya efectuado el cámara en representación suya. dibilidad para todas las intenciones de acumular seres humanos: ¡pre-
La educación de los sentidos es en gran parte el factor subjetivo, sentar lo a/10!
único capacitado para el conocimiento. Pero la educación depende a Con la vertical se da el horizonte que cierra la distancia a la que se
su vez de las ideas predominantes. Y éstas se forman conforme a las ex- puede ver y alcanzar, crea un espacio interior de la claridad y permite la
periencias primigenias de claro y oscuro, dentro y fuera, arriba y abajo. dirección. El símbolo de la dirección es la flecha, que al mismo tiempo
Se repiten en la idea porque, como coordinadores de las impresiones simboliza el alcance. Con la flecha dirigida sobre el horizonte se evoca
sensoriales, van vinculados a éstas en la percepción y comunicación. lo alto, lo infinito que tiende hacia arriba; y con la flecha dirigida hacia
abajo se conjura la limitación en la tierra, lo de abajo, que exige sumi-
sión. La mano extendida hacia abajo repite como "gesto señorial" el es-
Presos en la red de símbolos trechamiento del horizonte atribuido al otro. Se construye en el cere-
monial, aunque también en la disposición de los accesos a personas
Los símbolos que posibilitan la orden, cuyo seguimiento comprende sobresalientes sentadas o levantadas a mayor altura, y, a menudo, tam-
el dominio, según la famosa definición de Max Weber, no pueden elu- bién en la democracia, simbolizado en un emblema de la respectiva
dir estas experiencias primarias pre-predicativas. No hacen más que ca- simbología de dominio colocado detrás del que está en lo alto, de suerte
tegorizarlas. Esto no ocurre, como suele creerse, cuando uno se enfada, que no puede haber la menor duda de que, el que se acerca, aprecia en
por la arrogancia de las oficinas estatales y su placer por la represión, el andar quién es el señor en este espacio. El estrechamiento del hori-
s ino que sigue la coacción de la experimentación humana. Cierto, el zonte termina con la distancia que permite lo contrapuesto elevado: las
"animal symbolicum" (Ernst Cassirer) dispone de una capacidad de de- gradas del trono, el banquillo que se coloca para las visitas ante el im-
signación, que realiza a través de meros reflejos y sistemas de signos re- ponente escritorio.. .
feridos a objetos, pero también es cierto que está en/regado a él. No Otras limitaciones del horizonte son las marcas continuadas, fronte-
puede desprenderse de él. Está enredado en la red de símbolos. Está ras, paredes, alambradas, franjas de la muerte. Esta última, prueba con-
preso. Tomar conciencia de esta prisión es el primer paso hacia el poder tundente de que la obediencia va vinculada a la visión del espacio que
(Konnen), que puede definirse como el empleo relativamente autónomo tienen los gobernantes. Los símbolos discursivos levantamiento, rebe-
de formas. lión, revuelta, indignación, excitación, agitación, motín, apuntan hacia
Los símbolos políticos relevantes remiten a las categorías de arriba arriba la obtención o recuperación de la vertical y, por tanto, horizontes
y abajo, dentro y fuera, claro y oscuro. El hecho fundamental de que el más amplios, lo mismo que el ambicioso, el trepa, etc. En la simbología
sujeto sólo puede experimentar la realidad a través de la interposición política, la relación entre arriba y abajo funciona, tanto lingüística
de signos se convierte en medio de dirección de los hombres por los hom- como presentativamente, como el medio para imponer obediencia, por-
bres a lravés de signos. que la vertical dada es ilimitada hacia arriba y está difícil y vinculada

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hacia abajo: abajo y oscuro como valores negativos (Unwerten) frente a La contradicción inmanente de que órdenes reales existen unos al
amplitud, altura y luz. lado de otros, es decir, son estructuras horizontales, pero los órdenes de
valor están pensados verticalmente, debe tenerse siempre presente allí
donde se colocan en la horizontal real los signos objetivos para el orden
JusJijicaciones del orden superior adecuado.
Donde mejor se ve históricamente es en el tercer ámbito, para el
Pero los órdenes coexisten unos aliado de otros. Sus signos son ob- que se buscan y se han decretado justificaciones del orden desde tiem-
jetivos y ocupan espacio. La yuxtaposición domina la praxis, desde el pos inmemoriales: en la regulación de las relaciones exlernas de unos
subjetivo "apartarse del camino", la problemática vecinal y ecológica grupos con otros que no pertenecen a él. Lo que se denomina "política
de grupos y sociedad, hasta la rivalidad planetaria. Como relaciones in- exterior", se inicia en la decisión interna de quién o qué debe pertenecer
Jernas, los órdenes vienen determinados por los correspondientes órde- a ella. Dentro y fuera no vienen dados de una vez por todas, sino que
nes axiológicos, que no están pensados horizontal, sino verticalmente. están sujetos a los cambios de las opiniones y, fmalmente, de los con-
Las justificaciones del orden se derivan de los principios supremos y se ceptos que se dan en el continuo proceso de comunicación. Este pro-
fijan en el simbolismo discursivo del lenguaje y en el simbolismo pre- ceso de comunicación se caracteriza porque no pueden detenerlo las
sentativo de la configuración. fronteras de soberanía. Con el cambio del transporte de símbolos a la
Desde los comienzos de las culturas humanas, estas juslijlcaciones radio se pone en evidencia la relatividad de todas las relaciones inter-
del orden se refieren principalmente a tres ámbitos de la existencia. En nas, resultando tanto más fáciles las identificaciones con la determina-
primer lugar, a la relación de las familias, clanes, tribus, pueblos, con la ción externa y ajena de órdenes internos.
naturaleza que los rodea. Al principio se humaniza ideológicamente La aperlura no se hace sin riesgo, como bien saben todos los guar-
con el fin de la apropiación. Las fuerzas naturales adoptan figuras su- dianes del orden. Las comunicaciones más fáciles aumentan los riesgos
prahumanas de demonios y dioses, a los que hay que someterse si uno para todos los órdenes y conducen consecuentemente a llamadas a nue-
quiere sobrevivir. Nos referimos a los comportamientos necesarios vos órdenes superiores: en los preceptos morales, a los derechos del
frente a la naturaleza para su explotación. Esta relación de orden pri- hombre como principio supremo; en la práctica, a un mayor intercam-
maria se perdió a lo largo de la revolución capitalista-industrial y bio de personas y cosas, en general a un orden asirnilador.
vuelve a llamar la atención durante el supuesto fin de la explotación de
la naturaleza en las pretensiones ecológicas y religiosas de orden.
En segundo lugar, las discutidas justificaciones de orden abarcan
las relaciones internas de las "unidades" sociales, primero, por la Aperlura y accesibilidad
misma unidad, desde la prohibición del incesto hasta el decreto del pre-
sidente del gobierno; pero, principalmente, para regular la reciprocidad Dentro y fuera están separados por accesos: avenidas, portales,
de las relaciones, lo cual desemboca en prescripciones sobre el hacer y puertas, ojo de la aguja, la alfombra roja, tropas equipadas, carreras,
el permitir. Desde el punto de vista político, este ámbito pasa de un or- compañías de honor, y también el patíbulo como forma de exclusión.
den interno y policial administrativo a una política social de burocra- Centinelas, porteros, carnets, invitaciones, expulsiones, por mencionar
cias inmensas que constituyen, a su vez, formas de orden propias con solamente unas cuantas regulaciones políticas de la accesibilidad en el
estricto flujo comunicativo "de a¡riba hacia abajo", conforme a limit«- ámbito primario de la comunicación. Cerrar la puerta de palacio es si-
das posibilidades de expresión y a formas de actuación incompetentes nónimo de "fuera". Dentro y fuera rigen órdenes diferentes. Aquí,
para la yuxtaposición de los órdenes. Los conflictos resultantes de esto como en el abandono de la identidad pre-predicativa del niño en favor
obligan cada vez más a la legislación a que se corresponda con la yuxta- de la lógica, la separación es lo más difícil. El carnet (Ausweis) es en
posición fáctica de los órdenes mediante "postulados de igualdad rela- realidad un "documento interno" Onweis), pues documenta la perte-
tiva" (Radbruch), como los que se dan en el derecho laboral y social. nencia, no el estar fuera; identificación con foto, con un símbolo pre-

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sentativo, que puede decir más que una descripción discursiva de la Espacio inlermedio e in/ervato de liempo
persona, no privación, que termina en nada.
Nuestros ejemplos parten de la regla de que el dominio dispone de La regulación polí!ica de la comunicación se presenta como un nú-
espacio, empezando por el conserje y terminando en el incipiente sindi- mero infinito de combinaciones de símbolos de dentro y fuera, abajo y
cato mundial. El espacio del dominio no es, sin embargo, su única de- arriba, claro y oscuro. La combinación se efectúa mediante comunica-
terminante simbólica. Sobre él se alza a su vez un edificio verbal y grá- cicín rilualizada, que otorga distancia a la duración, mediante parladores
fico de leyes, escritura, directrices, examen, emisiones de concursos y de símbolos, que se mantienen móviles, y mediante la coacción humana
acertijos, que lingüíslicamenle imponen obediencia mediante una lógica de los signos, el placer siempre nuevo por simbolizar y, de este modo,
más o menos unánime. La impotencia del derecho internacional lin- por crear nuevos órdenes.
güísticamente formulado frente a los ignorantes en el ámbito primario A la relación entre orden superior y orden inferior, orden previo y
de la comunicación la demostró en noviembre de 1979 la ocupación de orden posterior, pertenecen los espacios y tiempos de la transición. A la
la embajada americana de Teherán por estudiantes persas, con todas observación que parte de la comunicación empírica se suman estos pa-
sus consecuencias. La orden que impone obediencia se repite dentro sajes como espacio intermedio e intervalo de tiempo, los cuales separan
del ámbito correspondiente en la yuxtaposición temporal de los decre- los órdenes unos de otros.
tos, disposiciones, ordenanzas, rechazos, prohibiciones. Sirven a la cir- Espacio intermedio e intervalo de tiempo aclaran de una vez por
cunstancia de que el lenguaje y el pensamiento que va vinculado a él todas lo coactivo de la conducta simbólica del hombre. Hemos visto
funcionan con signos repetibles en cada momento y de una gran flexi- que la capacidad para designar y reconocer a través de signos obliga a
bilidad. los individuos a diferenciar y resumir, a crear distancias y órdenes. Los
Las posibilidades de transformación correspondientes al lenguaje resultados de esta coacción repercuten como configuraciones de mate-
político, así como las posibilidades de deformación de estados de cosas, rial en el proceso de conocimiento.
constituyen un gran tema de por sí. En relación con la simbología pre- Edificios, accesos, límites, son las manifestaciones cotidianas de ór-
sentativa de dominio, tienen importancia los estudios de accesibilidad, denes abiertos y cerrados. La misma salida de una habitación a otra
que funcionan , y no por casualidad, con metáforas de la presentación conduce a otro orden, como hace el paso de fuera a dentro, de lo relati-
simultánea integral, como las hipótesis del galekeeper y del lwo -slep- vamente abierto a lo relativamente cerrado .
.flow, es decir, las hipótesis del portero y de las dos fases de la comunica- El espacio, en cuanto orden adquirido por distancias diferenciadas,
ción. no se incluye inconexamente en otro con centro distinto. Hay pasillos,
Los signos enumerados de dentro y fuera, arriba y abajo, claro y os- rincones, ángulos, diferencias de altura y de profundidad, que no perte-
curo, sólo pueden indicar los medios con que se da la orden políti- necen ya al orden deseado y que todavía no forman parte del otro, si se
ca y que, de acuerdo con el sistema de signos intermedio de la percep- recorre. Los experimentamos como espacios inlermedios, superándolos
-ción y la comunicación humanas, utiliza la cruz reticular que nos pro- con el movimiento como intervalos de tiempo. El que designemos la
porcionan la vertical y la horizontal. Lo que no responde a este dato distancia entre postes fronterizos como "tierra de nadie" es consecuen-
previo debe contar con una disposición espontánea a la corrección y a cia de la idea de que todo debe formar parte de algo, pertenecer a al-
la modificación, ya sea que el ave-maría de la puerta esté inclinado, la guien, a fin de que esté en orden, de que sea humano: tierra de alguien.
imagen de la televisión esté borrosa, alguien se caiga al suelo o no se Se trata de una idea coactiva tras la que se oculta el miedo a la nada:
eleve de la horizontal. debe ser algo.
La horizontal y los ejercicios que el hombre hace en ella son tabú, Pero la era de la transición, poco definida y, con frecuencia afuncio-
ya sea el sueño, el coito o la pérdida definitiva de la vertical en la nal tanto politica como arquitectónicamente, tiene una función de des-
muerte. El mismo tabú separa dentro de fuera, ya sea en el dedo levan- carga respecto de los órdenes más firmes precisamente por su no perte-
tado que debe proteger al durmiente, el retiro de las bodas o el enterra- nencia a una delimitación claramente perceptible. Los ángulos existen-
miento de los muertos. les entre claro y oscuro, que sola mente atraviesa todo hombre "de or-

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defi", se convierten en residencia preferida de las "existencias desorde- tunidad comunicativa del espacio intermedio. Aquí es donde se logra la
nadas". Piensen en Montmartre, en los alrededores de las estaciones, en dialéctica, que fracasa tan pronto como los sujetos se ven obligados a
las escaleras, pasillos, obras en construcción, corno sitios de juego para sentarse en una mesa y se pegan a las actas. Se asentará el dogma y se
los niños, pasos de peatones, así como la evasión burguesa a Jos aero- establecerá el escepticismo. Este hecho se lo debemos al llamado chiste
puertos y a las terrazas . de la escalera: el conocimiento de lo que se debiera haber dicho dentro,
.El espacio intermedio atrae porque yace entre órdenes y, por eso, cuando uno se vuelve a encontrar fuera en la escalera.
no constituye ningún remedio alejar de las estaciones a los hijos de la Orden superior-orden inferior, orden previo-orden posterior están
calle y de Jos trabajadores inmigrantes de los países meridionales, cons- separados y unidos por espacios intermedios y por intervalos. Pórticos,
truyéndoles campos de juegos y casinos más limpios e higiénicos, valla- galerías, vestíbulos, escaleras, emparrados, alfombras, los abarcan tam-
dos. Los utilizan quienes quieren "entrar" en el club y en el campo de bién en formas especiales de acceso. Espacialmente es fácil hacerlo.
juegos, pero no quienes quieren "salir" para rellenar el intervalo que Para los intervalos rigen normas que el antropólogo holandés Arnold
hay entre los órdenes espacialmente fijados. Disponer al mismo tiempo Van Gennep destacó en 1909 como "rites de passage", rituales de paso
del interior y del exterior es algo que sólo permite el espacio intermedio. y transición. Se trata de ceremonias para el abandono de un orden y la
La paradoja de la situación espacial es, al mismo tiempo, exoneración entrada a otro, es decir, bautismos, ritos de pubertad, ceremonias de
del esquema de orden establecido y entrega a afanes contradictorios. fecundidad, cambios de estadios en la vida individual, que la conven-
Para eso están los espacios intermedios, en donde el sujeto se renueva ción simboliza como procesos sociales. De ellos hablaremos en relación
de manera distinta a la habitual: el juego pasa a ser algo serio, un cam- con los órdenes y supraórdenes politicos. Baste de momento la indica-
bio de palabras se convierte en asesinato y en muerte, y el timído pe- ción de que los pasajes espaciales y temporales presuponen algo, de que
queñoburgués se siente un Don Juan, y no sólo eso, sino que hace tam- hay algo antes y después que los determina. El pasaje espacial presu-
bién lo que considera imprescindible. Se simboliza a sí mismo cuando pone un "de dónde" y un "a dónde", y el temporal un antes y un des-
ni en la oficina ni en casa nadie le reconoce ni admite como tal. pués. Pero esto significa que todo pasaje tiene una referencia, la cual
apunta a otras referencias y renueva la cuestión de la última referencia,
la cuestión del sentido.
Acceso y publicación

Para la política y la comunicación social, el espacio intermedio es La cuestión del valor


esencial como zona entre la comunicación orientada al dominio y la
tendencia periodística a la publicación. Paseos, pasillos, antesalas, esca- El símbolo no sólo tiene un valor en sí porque asegura que es algo
leras, encuentros en el tren, viajes comunes casuales, son lugares donde que está en lugar de algo, sino porque encierra la cuestión del valor.
puede surgir el inLercambio, puesto que ninguno de los contratantes está Apunta al orden superior del orden superior, hasta una última instancia
sometido a la coacción simbólica del orden cerrado que lo separa del y, viceversa, deriva de una última instancia los subórdenes como coor-
exterior. Los verdaderos "lugares de encuentro" no son las institucio- denaciones a esta última instancia. El significado de Jos signos no sólo
nes del mismo nombre, sino los intermedios, Jos espacios intermedios y está en lo que designan; está también en la posibilidad de hacer signifi-
los intervalos de la praxis. Naturalmente, no es indiferente dónde limi- cativo lo designado, en crear objetos a partir del símbolo. Así proceden
ten estos espacios intermedios, de modo que, al final , son los órdenes el arte y la religión; pero también proceden así los sujetos que permane-
delimitados los que vuelven a determinar el campo al que vuelven cen en los pasajes. Crean de sí mismos símbolos del "underground",
todos los sujetos. que son inaccesibles en última instancia a los otros porque pertenecen a
Desde los emparrados de las academias griegas y los claustros de los otro orden, a saber, a la paradoja del espacio intermedio. Aunque seco-
monasterios medievales hasta los pasillos de los parlamentos, siempre rrespondan con la simbología política existente, son criaturas de sus
se ha tenido en cuenta, desde el punto de vista arquitectónico, la opor- productores, están referidos a éstos y hechos para ellos.

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Extrañada así, esta inaccesibilidad transmite al mismo tiempo la El desgaste de un orden se lee en el desgaste de sus símbolos. Por
impresión de armonía inaudita que debe agradar a quien busque siem- ¡0 que respecta al dominio, su ocaso es el ocaso de sus símbolos: la or-
pre Jo "totalmente distinto". Promete liberación de las angustias que den que impone obediencia es vacía. No transmite nada más. Los sím-
cada individuo ha de superar cada día cuando cambia de un orden a bolos cargados de valor vuelven a ser signos indicadores. Doce años
otro, cuando tiene que empezar algo distinto y abandonar algo dife- después de que Jos alemanes tuvieron que aprender a respetar la ban-
rente. Es el problema de la "sinceridad" y de la "despedida" del filósofo dera con la cruz gamada, ésta se convirtió en un harapo.
berlinés Guillermo Weischedel traducido a la comunicación empírica.
Una vez que se ha reconocido la exactitud de la simbología hecha
po r sí mismo, todo lo demás se encuentra por sí solo: ya no están sepa- Progresista y conservador
rados el deseo y la satisfacción. Representación y percepción son una
misma cosa allí donde la imagen y la cosa son idénticas. Se es el que La intención de hallar obediencia contrarresta de fo rma diferente al
uno se imagina al imaginarse que uno representa algo. desgaste de los símbolos: un método consiste en equipar el sistema de
Esto no tiene nada que ver con el arte y la estética, como opina coordenadas del conocimiento con signos nuevos, rebajar los viejos y
Speer en "Técnica y Poder" pero sí con la posibilidad de pensar unita- sacar otros. Así procede el partido progresista. El método contrario es-
riamente y reclamar esta capacidad en los otros. No es casual que HiUer, triba en absolutizar el material conocido, mantener en lo alto los viejos
situado entre los órdenes de su tiempo, movilizase a las masas con ban- signos y denunciar los nuevos como oscuros, ajenos y pasajeros. Este
deras, uniformes, emblemas y servicios ritualizados; estos simbolismos es el partido conservador.
presentativos eran más bien la necesidad común de la población arro- Estas dos formas de proceder no pueden excluir la inseguridad con-
jada fuera del orden viejo por la Primera Guerra Mundial. El movi- tenida en el cambio de las cosas y del pensamiento. Por eso gozan de
miento de Hitler ofrecía a este respecto más que los otros partidos, des- mayor popularidad las formas mixtas de ambos procedimientos extre-
tacando también el símbolo del "Führer" en contraste con los grupos mos, las cuales resultan de la resignación de la intención política ante
democráticos, y su unidad individual anulaba todas las contradicciones. los órdenes egocéntricos: el partido que se presenta como progresista y
El camarada preferido reconoce los objetos de tal manera que para él que intenta establecer un nuevo orden conservando los signos familia-
sig nifican lo que designen según la simbología del partido: un enemigo res, y el partido que se presenta como conservador y que intenta cam-
del pueblo es un enemigo del pueblo haga lo que haga. La causalidad biar los signos conservando el orden.
no le interesa. Se ha anulado como vehículo del conocimiento. El cono- La efectividad de estos dos procedimientos y su superioridad frente
cimiento crea la volun tad del Führer, así como la orden del partido. a los extremistas consiste en que crean menos desorden. El sujeto que lu-
El orden político, marcado por límites y mantenido con prohibicio- cha constantemente por su confianza en sí mismo soporta mal te-
nes y mandatos, también es transitorio, como enseña el "Tercer Reich". ner que "aprender" al mismo tiempo nuevos hechos y nuevos signos
Se encuentra en la corriente de objetos, medios, sujetos y de los sujetos porque el orden egocéntrico lo confunde. "No se sabe dónde se está"
interpretadores: los símbolos pierden su fuerza condensadora. Se les cuando desaparecen simultáneamente el signo repetido hasta ahora y
priva de ella cuando, por ejemplo, los ciudadanos de un Estado llegan a su objeto.
la convicción de que ha llegado la hora de izar otra bandera y degradar La nada amenaza entonces. Sentarse en la calle con el viejo nombre
la anterior a un trapo de fregar: el mástil permanece. O cuando, como después de una revolución supone ya "algo" aunque el propietario de la
ocurrió en 1944 con la Marcha de los Eger/iinder, se pone un nuevo casa haya cambiado de la noche a la mañana.
texto a una vieja melodía: La simbología política transfo rma la relación j{sica de energía en la
" idea del orden" y ésta en una imagen que está predeterminada por
"¿Necesitan una imagen de Hitler? claro y oscuro, dentro y fuera, arriba y abajo. En mi opinión, uno no
No, no necesitamos ninguna, puede imaginarse bastante a diario el proceso. A la predeterminación
ya tenemos una de Stalin ... " de claro y oscuro pertenece otra experiencia primaria, la del día y la no-

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che. El hecho de que se haga de día. El que se acabe y venga la noche, más deseable cuanto más elevada sea la cuota de entrada. Había que in-
fundamenta la relación del hombre con la repetición y la regularidad. La vestigar el tipo de sujetos que atrae. De las SS se sabe que consideraban
repetición de la misma visión, el encuentro con la misma gente de un pasaje para la Gestapo el uniforme negro, que muchos creían ele-
forma permanente, el "servicio del reloj puesto eternamente a la misma gante comparado con el couleur de coque de la camisa parda corriente,
hora", el periódico diario, producen el símbolo duración al que están unido a los correspondientes ritos de admisión y candidaturas.
unidos. La repetición temporal recoge modificaciones. Mientras todavía Al ganar importancia para los sujetos, la ritualización lleva la discu-
ocurra esto y aquello, se mantiene la confianza. La astucia humana en- sión interna del partido. Determinadas comisiones, puestos, instancias,
cuentra la "variancia" de los objetos con la "invariancia" de los símbo- vienen dados de antemano. Simbolizan, como tales, el partido. De ahi
los, y viceversa. que lo que queda por tratar conceptual y discursivamente, adopte ca-
rácter alegórico en su repetición de ji-ases jijas. La discusión se convierte
en la repetida invocación de instancias que, como presentación integra-
Orden mediante ritualización dora, preceden al discurso. Al traducir el lenguaje del partido esta pre-
sentación a conceptos, siempre queda subordinado a ella. Traduce a la
Rige tanto para la relación de los órdenes egocéntricos con el orden sucesión del pensamiento lo que determina el toque de codos en las uni-
externo, como dentro de cualquier orden. En política, las organizacio- dades, precisamente las instancias dadas de antemano, de cuyo acceso
nes nuevas y los extremistas imponen la repetición de determinadas trata la discusión verbal. El proceso dialéctico de apropiación, la capaci-
participaciones regulares para consolidar su orden. Como el sujeto se dad de designación y entendimiento vincula, no puede desplegarse a
renueva en el encuentro con su entorno, también renueva éste con cada discreción, marcha en la dirección predeterminada.
"servicio" efectuado en el partido. Por eso hay sanciones para los que
no aparecen, mientras que los que vienen se ven recompensados por su
participación en el ceremonial. Su orden subjetivo se "supera" en la co- Simbología interna y pública
municación ritualizada que constituye la organización. Puede susti-
tuirla lo mismo que la "gran causa" llena subjetivamente al "hombre Las dificultades que resultan de esto se ponen de manifiesto cuando
pequeño". el partido toma el gobierno y, con su simbología interna, se ve enfren-
Los partidos que ritualizan mucho a sus sujetos pueden permitirse tado a la simbología general del Estado y sus portadores. El canciller
variaciones de la linea en las que otros se romperían. Incluso aunque el Hitler vestido de frac en 1933 ante el presidente Hindenburg (de uni-
sujeto reconozca que los progresistas no son tan progresistas y los con- forme), etc. Pero en este caso, los extremos no hacen sino evidenciar lo
servadores no son tan conservadores como uno se imagina, el ritual si- que es general en el dominio de los símbolos. Partidos de cuadros, par-
gue siendo el garante de que haya algo que otros no tienen: "una reu- tidos de miembros, partidos abiertos, todos ellos se deslindan simbóli-
nión", "camaradería", "amistad", "solidaridad", "asabiya", o como camente unos de otros y todos regulan la comunicación de sus partida-
quiera que suenen los insuficientes símbolos verbales de la energía ri- rios, vale decir, sólo pueden constituirse como partidos mediante la re-
tual. No es ningún regalo del cielo, como puede parecerle a algún pobre gulación de comunicación. La cuestión está en saber hasta qué punto el
diablo que no se las arregla con sus relaciones primarias y se sabe supe- exclusivismo restringe el entendimiento de los partidarios, lo que a su
rado en el partido, en sentido hegeliano. Por regla general, se ve rete- vez es una cuestión sobre la relación entre simbolismos discursivos y
nido primeramente por ciertos ritos de acogida y transición, ritos que presentativos. ¿Hasta qué punto está permitida la lógica general del len-
presentan el estado interno como un estado especial, frente al exterior guaje? ¿Se anula en el dialecto del partido y se documenta con. sancio-
abandonado. El sistema moderno de sectas hace de esto un negocio lu- nes como expulsión del partido, prohibición de determinada bibliogra-
crativo. fia, represión de la "palabra abierta" hacia fuera, reglamentación del
En lo político se repite el conocido fenómeno de la vida asociativa, a traje, musicalidad, etc.?
saber, el hecho de que un club de tenis les parezca a cierta gente tanto Los criterios de juicio resultan del hecho indiscutible de que sola-

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mente el sujeto es inteligente, por un lado, y de las ideas de la misión del Se busca imagen del enemigo
Estado, por otro, puesto que el "partido" sólo es imaginable como or-
den dentro de "todo" un Estado. En el llamado Estado de un solo par- El problema de la presentación simultánea e integral de la política
tido, el partido ya no es tal, sino la única fuerza política con todos los interior y exterior puede dominarse simbólicamente con relativa facili-
indicios de una instancia suprema que exige conciencia indivisa al glori- dad mientras enemigos seguros deslinden lo exterior de lo interior. La
ficar lo particular en general y lo general en particular. imagen oscura del enemigo une al Estado y a sus sujetos. Marca la di-
rección de la comparación. La figura del enemigo permite simbolizar
toda la oscuridad y bajeza que sea necesaria a frn de que la constitución
Orden polilico exlerno interna salga favorecida con la comparación y aparezca colocada en or-
den. De lo que todo el mundo se muestra contento. Tener un símbolo
Independientemente de esta estructura interna, el par/ido gobernanle exterior de enemigo es imprescindible para un régimen que pretenda
está en el orden político exterior en su calidad de detentador del poder llevar en paz sus asuntos internos, porque pone de manifiesto el des-
político interior. Como ningún Estado existe solo, sino como Estado linde de dentro y fuera. La ausencia de negación exterior priva de gran
junio a otros Estados, más aún, está fundado en su delimitación, el pro- parte de su esplendor al orden interno. Los signos de la imperfección de
blema número uno de todo partido gobernante consiste en la simulta- este orden se destacan más cuando no los supera singún símbolo del
neidad de dentro y fuera. Accesibilidad del partido para sus partidarios, enemigo. Por eso, los órdenes internamente inestables se invenlan ene-
del Estado para sus sujetos y de los órdenes internacionales para los Es- migos cuando éstos no existen.
tados. Así, por ejemplo, en la primavera de 1977, un funcionario de Berlín
En el simbolismo discursivo, el dialecto del partido se diferencia del Oriental protestó ante su colega de Berlín Occidental por los "edificios
lenguaje cotidiano y éste, a su vez, del lenguaje diplomático, que no provisionales construidos en la zona neutra" del muro. Los berlineses
sólo es una lengua extranjera, sino también una parte de orden superior orientales habían descubierto en 26 sitios del lado occidental construc-
con las ideas, válidas desde el siglo XV, acerca del sistema establecido ciones que suscitaron su disgusto: pequeños cobertizos, establos para
de legaciones y de los acuerdos europeos. El protocolo presenta las rela- pequeños animales, principalmente conejos, que habían levantado allí
ciones de los Estados de forma histórica. Cuando leemos que una visita los berlineses occidentales.
oficial rumana al Japón no pudo llevarse a cabo porque el jefe de Es- A juicio de Berlín Oriental, los conejos no tienen ningún cobijo en
tado rumano no quiso ponerse el frac para la recepción ante el empera- la zona neutra de la "muralla protectora antifascista". En opinión de
dor del Japón, podemos suponer tranquilamente que no se debatieron Berlín Occidental, las potencias aliadas debían decidir sobre las coneje-
grandes asuntos. El gesto del rumano sería más bien una prueba del há- ras, puesto que la "tierra de nadie" situada en la zona neutra del muro
bito proletario para el interior, algo abandonado en Bucarest. Pero tam- está bajo su supervisión. El ejemplo muestra cómo una comunicación
bién esto es una mera suposición, puesto que no conocemos las relacio- relaciona de repente las cosas más distanciadas. En este caso, unos co-
nes internas ni del interior del partido de los rumanos. Lo que llega al nejos domésticos y el derecho internacional. El peso de esta comunica-
público de los no especialmente interesados tiene casi siempre en el ción lo determinan quienes se la intercambian. Si el funcionario de Ber-
trato diplomático el carácter de lo anecdótico, una forma literaria rica lín Oriental hubiera protestado por los conejos del muro ante su mujer,
en matices que permite expresar lingüísticamente la mimica de la reali- nadie se habría enterado. Pero el destinatario era un funcionario de
dad presentada. En la información, complemento muy necesario de la Berlín Occidental, que podia figurar como persona competente para re-
realidad comprendida en la abstracción de las estadísticas, resultados cibir la protesta de Berlín Oriental, un destinatario en el código diplo-
electorales, cifras de producción. mático con un valor posicional exactamente fijado en la poderosa orga-
nización simbólica que se ha construido para regular el lráfico entre
zonas de soberanía. En este caso se comunicaban dos exponentes de
burocracias que se intercambiaban competencia según normas clara-

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mente prescritas. Saben dónde están, no caen en la situación que ha chada de la Casa Americana, una protesta eficaz e inesperada (Pross,
pintado Paul Klee sobre los dos señores que se encuentran "suponiendo 1971 ). El ataque verbal o no verba l a edificios representativos estigma-
que cada uno de ellos se encuentra en una posición superior". tiza a l mismo tiempo su referencia simbólica al proveer el substrato ma-
Los conejos se convirtieron en objeto de una comunicación oficial. terial de una tacha. Añade el estigma (Goffman, 1973) no a los sujetos,
A partir de ese momento recibieron de a mbas burocracias un número sino a los símbolos que posibilitan la identidad.
de referencia, Y seguirán recibiéndolo mientras las potencias protecto- Los edificios representativos son, por regla general, casas. Su dete-
ras del status internacional de Berlín se ocupen de ellos. rioro lesiona el mito milenario de la casa. Pero las conejeras no se cons-
Estas "comunicaciones oficiales" influyen en las relaciones priva- truyeron en una casa, sino solamente junto a un muro. Es, natural-
das de los sujetos afectados y las modifican. La protesta oficial puede mente, la obra decisiva de la ciudad de Berlín. Separa unos distritos de
conducir a que los propietarios de los conejos tengan que derribar las otros. Aisla a Berlín Occidental de sus suburbios y del paisaje que lo ro-
conejeras y tal vez sacrificar los animales por no encontrar sitio pa- dea. Encierra a los berlineses occidentales por dentro y a los orientales
ra ellos. Habría que analizar la pérdida de identidad que esto supone por fuera, o al revés, según se interpreta la relación entre dentro y
para el individuo: quien haya observado a niños con conejos o conozca fuera. El canciller federal Schmidt llamó al muro, el 16 de mayo de
el orgullo de los criadores de conejos y sus asociaciones no tendrá por 1977, en Berlín: "testimonio inhumano de un régimen político total-
nimios los problemas que pueden derivarse de una sentencia oficial mente fracasado". El presidente del Consejo de Estado de la República
com o ésta. Democrática Alemana, Honecker, rechazó tales "ataques descalificado-
Tal sentencia ilustraría la validez del orden superior e inferior. Co- res" contra la "frontera estatal" y dijo: "aunque no le guste el muro a
nejos con número de referencia en un proceso ínter-estatal no son ya este señor, para nosotros significa seguridad y paz, es decir, el bien su-
conejos corrientes, sino unos conejos de la acción estatal. La simbología premo de la humanidad" (Süddeutsche Zeit ung, 18 y 19 mayo 1977,
de la acción estatal puede coaccionar al amigo de los conejos. p. 1). Existe, pues, una diferencia considerable en la interpretación que
puede articu larse en virtud de la existencia de esta obra. 'Testimonio
inhumano", "bien supremo de la humanidad" -y conejeras.
Acción de Estado y representación

Los conejos del muro no han adquirido carácter de signo al no po- Frontera y relación interna
der brincar libremente, sino al tener que estar en conejeras construidas
para ellos en la proximidad de una obra que es simbólicamente discuti- Toda muralla separa. Todas las líneas de separación se prestan a
ble. La simbología privada de la conejera, cuya significación para los convertir cada cosa en un símbolo de las relaciones internas y externas.
propietarios no debiéramos minusvalorar, choca con la simbología po- La je rarquía de símbolos relacionados entre sí que constituyen una re-
lítica del muro y se incluye en ella mediante la protesta oficial. lación interna no podría existir sin líneas de separación, ya sean abs-
Los edificios no siempre se construyen , y sólo parcialmente, para tractas o concretas. El orden es una constelación de signos. Dentro y
provecho fJSico. Otros son útiles por la simbología. Nosotros los deno- fuera surgen mediante la línea de separación reconocida. Ella es la que
minamos edificios de representación. Desde el templo a la casa del pue- constituye el umbral para la comprensión de relaciones internas y ex-
blo, desde la villa romana, las catedrales góticas, los planos barrocos de ternas.
ciudades y la arquitectura fálica del estilo joven hasta la torre de televi- Esto rige para la comunicación empírica, así como para los códigos
sión con restaurante rotante, Europa está saturada de edificios repre- que se han desarrollado y se desarrollan discursivamente como lengua-
sentativos. Quien daña semejantes obras vulnera su referencia simbó- jes y de los lenguajes natu ra les para regular la comunicación.
lica Y tiene que contar con sanciones. De ahí que los edificios se con- La forma simbólica historia está llena de ellos. Separa, en primer lu-
viertan, una y otra vez, en diana de los ataques. Durante el movimiento gar, el pasado respecto de lo que debe recordarse. Deslinda en el tiempo
estudiantil de Berlín en 1967 se aplicaron seis huevos de colores a la fa- y en el espacio. Con cierta razón podría decirse que toda historia es la

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p

historia de delimitaciones. No importa que estas delimitaciones las in- determinada por quienes pueden imponerse. Siempre queda abie~to el
cluya la historia de la cultura en las culturas, la historia de la economia ·nterrogante de que encuentren el mismo interés por Jo secundano, lo
en las relaciones económicas o que en la historia política vengan deter- ~erciario o la fmalidad. Los convenios están sometidos a la interpreta-
minadas por naciones, clases o ciertos principios como libertad y perse- ción posterior. Así ocurre en la comunicación primaria, lo mismo que
cución. Lo que se dice y la tendencia de lo dicho se anticipa ya con la en los conjuntos de signos objetivamente fijados.
delimitación: las delimitaciones simbólicas constituyen la ideologia. De ahí que la duda acompañe el convenio y el orden. No obstante,
El monstruoso abuso que hace el "animal symbolicum" (Cassirer, la alternativa al caos es el orden como convenio. Para realizarlo hay
1944) de la simbología de las limitaciones produce deslindes de alambre que partir del hecho de que en el suelo en el que viven J~s hombres no
de púas y cemento armado allí donde la violencia simbólica carece de rige un orden, sino órdenes que se entrecruzan con otros ordenes en sus
autoridad suficiente para mantener a raya los sujetos sometidos a ella. representaciones verticales de valor, referidos a éstas y por tanto intole-
La relativa dependencia y la relativa autonomía de las relaciones rantes.
simbólicas tienen su limite físico en tales construcciones. Delimitan, Hay que contar con la referencia a "principios supremos", "valo-
además, la violencia simbólica de la bruta. Este límite ftsico engendra res supremos". Todas las revoluciones no han hecho sino colocar otros
simbolizaciones que no existirían sin la construcción. Así ocurre con nuevos en lugar de los viejos, sin cambiar radicalmente sus señas. Los
toda limitación. Heinrich von Kleist lo ha contado en su "Michael progresos en la coexistencia se hacen en la tierra, y no en el ciel?.de los
Kohlhaas". órdenes de valor; pero no sin éste, sino a través de la comparac1on. En
Así, pues, los conejos del muro no sólo están provistos de un nú-
mero de referencia gracias a la protesta de un burócrata sino que tam-
bién se han relacionado con el derecho internacional. Se han incluido
en la problemática de la delimitación de lo que actualmente se llama po-
lítica internacional, tan apropiada para hacer chocar interpretaciones
incompatibles. Puede ocurrir fácilmente que se conviertan en piedra de
toque de semejante lucha ideológica cuando la información periódica las
hace suyas. La información periódica puede elevar los conejos del
muro a tema del día y cuestionar así el orden.

YuxLaposición de órdenes incompatibles

Los tres ámbitos para los que se han utilizado y utilizan preferente-
mente justificaciones de orden: relaciones naturales, relaciones sociales
internas y relaciones con Jos siempre distintos guardan entre sí una re-
i
1
lación de tensión. Sus ideas de orden tienen que concertarse entre si, lo :~~
mismo que los órdenes empíricos de la yuxtaposición. El orden se con-
vierte aquí en convenio, es decir, en regulación lingüística de lo que debe
ser, de dónde están las prioridades, como se dice democráticamente,
puesto que como demócrata no se quiere hablar de rangos. La cuestión
de las prioridades es temporal, mientras que la del rango es espacial en
planos diversos. Esto no debe ocultar el hecho de que con la preferencia
temporal se quiere decir el cambio espacial y de que la prioridad viene ¿Qué hacer contra la violencia, sin violencia?

67
66
f

el reconocimiento consciente de la yuxtaposición de órdenes incompa-


tibles subyace una profunda resignación, pero también la única espe-
ranza de hacer fructífera la tensión de los tres grandes ámbitos de
orden.
El orden como convenio es necesario. Debe hacer la coexistencia
humana más soportable de lo que es. Tomás Moro contra Maquiavelo,
¿con qué violencia? "Quod enim est, quod contra virn sine vi fieri pos-
sil?", preguntaba ya Cicerón en octubre del año 44 a su amigo Casio:
"¿Qué se podía hacer contra la violencia sin violencia?".

Identificación

68
f
111

Comunicación y distribución

Definición

Los sociólogos franceses Bourdieu y Passeron propusieron en 1970


el término de "violencia simbólica" para designar la capacidad de impo-
ner, como algo legítimo, significados mediante el establecimiento de
signos en la educación. Es un concepto apropiado para aclarar la rela-
ción entre energía intelectual y realidad, relación que el idealismo y el
materialismo entendían polarmente. Como espacio cerrado con reglas
propias de comunicación, la escuela es efectivamente un campo de ob-
servación para los intentos de realizar energías intelectuales haciéndo-
las aceptables a un número determinado de niños.
Pero antes de reconocer la legitimidad de los significados es necesa-
rio un proceso de identificación con los portadores de significado. Así,
pues, definimos violencia simbólica como el poder hacer que la validez
de significados mediante signos sea tan efectiva que otra gente se identi-
fique con ellos.
Esto plantea al mismo tiempo la cuestión de las sanciones, las cua-
les desempeñan cierto papel en la escuela. Si se distingue entre castigos
corporales y otros, estos otros resultan ser simbólicos: separación me-
diante envío-al-rincón es un rechazo simbólico, las tareas de castigo se
absuelven en el ámbito del simbolismo discursivo del lenguaje; pero re-
tienen al castigado para comunicarse con los demás en el tiempo. Le
quitan algo de su capacidad comunicativa y por tanto rayan en la situa-

71
ción natural de deficiencia, que pretendemos remediar mediante comu-
nicación. Pero el mismo efecto surte también la fuerza bruta, que, por
su parte, simboliza superioridad y sumisión .
La violencia simbólica va unida a la materialidad de los signos. En
consecuencia, todo depende de que estos signos se tomen objetiva-
mente, e mpezando por la fórmula abstracta de un código científico y
terminando con la raya fronteriza que deslinda una zona de soberanía
respecto de otra, constituyéndola así espacialmente.
Los signos son siempre objetivos y tienen dimensiones. La energía
que encarnan no tiene, como tal, ninguna dimensión. Sólo se convierte
en violencia social en la relación: señal material, significado e intér-
prete; pero nunca sin esta concreción. Mi hijo de diez años quería saber
de mí a qué velocidad viajó Cristo al cielo, puesto que éste es infinito y
Jesús se hallaba ya de vuelta a l tercer día y resucitó. Es la pregunta de
un niño para el que el v uelo espacial es una experiencia televisiva coti-
diana y entiende el evangelio cristiano según esta experiencia. Y, ade-
más, un ejemplo de esa forma sernimitica que se opone a la compren-
sión más profunda de los símbolos.

Yuxtaposición de signos - superposición de valores

El hecho de que los significados necesiten canales portadores que


sean perceptibles apunta a la horizontal sobre la que se apretuja el gé-
nero humano. Postes fronterizos y repetidores de radio-televisión, divi-
siones arquitectónicas del espacio, imágenes y portadores de sonido son
relativos en la yuxtaposición espacial. Aquí es donde estallan los con-
flictos de alcan ce y distancias: zonas de sobera nía. Thomas Masaryk, el
fundador del Estado checoslovaco, parece haber dicho: "Ahora sí que
va en serio", cuando le llevaron la noticia de que se habían clavado los
postes fronterizos de la nueva república. La crisis de identidad que el
Estado de Israel intenta resolver con la repetida expansión más allá de
sus fron teras es otro ejemplo de lo dificil que resulta traducir represen-
taciones vacías del valor propio al plano de la yuxtaposición y la coexis-
tencia de hombres diferentes: trasladar la utopía a la topía. Maqu iavelo
desplaza una y otra vez a Tomás Moro.
Ernst Cassirer no se interesaba por los símbolos individuales, sino
que observaba el conjunto de la religión , el arte y la cultura. Pero este
Privac ión todo sólo perdura mientras se traduzca en comunicación cotidiana. La
cultura para los días de fiesta no es ninguna cultura. Los postulados de

73
f
la Constitución y de las leyes derivada .
lítica cuando rigen en los usos de la ls de ella ~~lo se convierten en Po- que ver con gobernar (walten) y administrar (verwalten), esto es, con
sin detrimento de motivacion d. ucha pohtica. Esto significa que poder disponer. La providencia "gobierna", el destino "gobierna", pero
glas de a utopresentación s~· neso !Ve¡rsas, deben tener validez ciertas re~ también la "recatada ama de casa" de Schiller. Gobierna "dentro", en el
·
d e 1as forr:nas Y contenidos s co ocamos en un p t d . .
individual ~n o e VJStafuera espacio amurallado de la casa, y en 1979 hemos visto cómo la reacción
hace Cassirer, llegamos al con . . es, no por encJ~a de ellos, como a las tendencias modernizadoras de origen europeo volvió a recluir a las
se realiza mediante la yuxtapos~~::;u~nto de ~ue la VIolencia simbólica mujeres de Irán a este "interior".
menta mediante valores que se ~ e sus. signos, pero que se funda- ¿"Gobierna" aquí el destino? ¿Existe "aplicación de violencia"?
otros. Piensan Situados unos por encima de En los comentarios se hablaba de "violencia espiritual". ¿Qué es
Los símbolos son signos u . d . eso? El ejemplo irani muestra en lo puramente externo que las mujeres
sino dentro de determinados ó~d= m ~an valores. Nunca están solos, jóvenes han abandonado su moda occidental y se han vuelto a poner el
denes espaciales están separados n~s.. n el pla~o de los hechos, los ór- velo. Así lo vemos en la televisión. El velo impide el contacto mímico;
de los valores vivimos en Y rud~s por Signos. Pero en el ámbito cuando se da el contacto, se limita a la mirada. Todo lo demás se oculta
. representaciOnes r
toda rehgión, toda ciencia toda p l't" . v.e r Ica1es. Toda cultura, tras el velo, lo mismo que tras las paredes de la casa. ¿Puede decirse que
mas" que tienen su polo ~P t o I Ica, se JUStdica por valores "supre- el velo tiene una función delimitadora en la simbología corporal, como la
también "extremos" Tras! duesl o.en los valores negativos "inferiores'' pared en la arquitectura?
· a ar a¡erarquia d l
de sus signos es la tarea que ha u e v~ ores a la yuxtaposición Al menos, el velo está para otra cosa, no es un fm en sí mismo. Es
mar arriba Y abajo como al o Yb~ ~ res~Iver Siempre de nuevo. Noto- expresión del sistema de valores islámico; éste, por razones que se pres-
de representaciones de valogr o ~etivo, smo como expresión simbólica tan a diversas interpretaciones, prescribe que la mujer se muestre inac-
unos por encima de otros Y , o actuar como si ¡os hom bres estuviesen .
cesible fuera de determinados espacios. El velo es un símbolo, un signo
no unos al lado d 0 t
que debe tomar el sujeto. e ros, esta es la decisión para un valor. En este caso existe en el Corán un pasaje en el que puede
Es cierto que los avances científic . leerse la prescripción del vestido.
tuó este regulador de la hum .d d pos solo se efectuaron cuando ac- El que se lea o no depende del intérprete y de sus intenciones. Pero
.
bIdo ani a ero tamb· · h
a su orientación vertical la r. . . . Ien ay que ver que, de- no sólo de sus intenciones, sino de su capacidad para hacer que los suje-
coexistencia de los hombre 'El P. op¡a Ciencia. no fomenta sin más la tos correspondientes acepten la prescripción como legítima. Bourdieu y
guien tes de descripción de ~~ndi:~mo Ien~u.aJe Y l~s ~odelos consi- Passeron observan que las subyacentes relaciones de fuerzas fisicas pa-
calmente y, por lo tanto necesit . t es emp.~¡cas esta onentado verti- san a segundo término cuando se alcanza un consenso sobre la validez
bolismos de la presenta~ión en ~al: erp~e~~cwn. y mucho más los sim- de ciertos significados, pero no por encima de éstos. La idea de violen-
tica. xpos¡c¡on de la ciencia Y de la polí- cia como menoscabo corporal (vis, violencia, violence) pasa a segundo
Considerar ambos productos de la . . plano mientras se respete la violencia simbólica.
"formas simbólicas" significa t d. actiVIdad. global humana como La fuerza bruta permanece latente y puede agudizarse de nuevo: en
simbólica" en el conflicto entrees u I~r las. ;elaciones de la "violencia Irán arrancó los vestidos del cuerpo a las mujeres jóvenes que vestían a
zontal. Lo que decide el futuro ~a on~nt~ciOn vertical Y la praxis hori- la manera occidental y se enfrentaron con una manifestación chiita. Lo
valores, sino cómo pueden tr d o .es a a tura a la que se coloquen los mismo ocurrió en Alemania cuando un hombre con Boiler Head y pa-
tencia humana. a uc~rse a las proporciones de la coexis- raguas tuvo la desgracia de cruzarse con una columna de SA. Ocurre
miles de veces cuandó la violencia paterna quiere imponerse contra las
modas niveladoras de los hijos y éstos se identifican contra la familia y
Palabra, tiempo e imagen con la masa mediante su aspecto externo.
La vida social está, temporal y espacialmente, orientada por símbo-
El término alemán "G al , ( . los hasta en los detalles más íntimos de la vida sexual. Nos sometemos
ew t VIOlencia, fuerza, poder) tiene algo
en primer lugar a violencias simbólicas, y no a la mera superioridad fi.
74
75
f

sica. Podríamos llamar "psico-somática" a esta dirección mediante sím- Lucha por el poder y controversia por el calendario
bolos, y no sólo "espiritual" porque en cada caso el signo es de índole 1 ·a chiita -no sunnita-
El cambio del tiempo en. 19?8r~ :ñ~so~ ~~~ Reza Pahlevi, hijo él
1
ftsica, desde el abrir y cerrar de ojos, la imagen y la escritura, hasta las
disposiciones arquitectónicas de planos y espacios y los ataques bruta- fue el segundo que se efectuob~n ~ tarad¿ el comienzo del reinado de
les a la naturaleza extrahumana. mismo de un usurpador, ha ~a ec t'ru'ct'o de la cronología persa.
Los signos son siempre objetivos. Las mujeres islámicas se quitaron . G d h cía 2537 anos como ..
Ctro el ran e, a . 1, olítica de modernizacton en la
el velo y se lo han vuelto a poner obedeciendo a una violencia simbó- Con esta medida pretendta anc ar su P . uede decirse del Estado
. · -· persa Lo rrusmo P
lica, no a un "espíritu rector". En el contacto elemental nos sometemos historia del anttgu? tmpellto948 .e tiene un calendario judío fundado
unos a otros en el sonido, en el gesto, en la mímica y, finalmente, en el de Israel, establectdo en . • qu
tacto. Los medios de la prensa y los medios electrónicos reproducen por el r~bino Hi~lel en _el stglo ~V dct:~riginariamente en acontecimien-
este modelo básico de la violencia simbólica. Hacen que determinados La stmbologta del ttem?o, asa resulta ser una Y otra vez un me-
significados adquieran validez. Y en la poesía nos subyuga la violencia E
tos naturales. ~e recu.rrencta_ reg~~ i to no aceptó nunca el calen~a­
simbólica del lenguaje cuando, por ejemplo, leemos en Baudelaire: dio de la pohttca. Ast, p~r. eJedmpl '. ~-~s ortodoxos en territorio no ts-
rio islámico, Y la expanston e os .JU 1
"No hay más que orden y belleza, raelí se apoya en la vieja cronol~~parecen la mitología Y la historio-
exceso, silencio y voluptuosidad." Con el calend~no sur~en ~a or el calendario que presenciamos hoy
grafía basadas en el, y la ~¡spu d Pb llevarnos a admitir que nuestro ca-
día en el "Tercer Mundo , ~o e e- 1582 es evidente porque los cris-
Coacción del calendario: la violencia simbólica de la cronología lendario, el del papa Gregono del an~ or él También su introducción
tianos y el comercio ~undtal_se ~Ja t Pal F~ancia Lorena Y los Países
Signifique lo que signifique "gobernar", se hace en espacios y tiem- creó dific~l_tades. llalla, Espana,l S~; ~~s ~antones'católicos de Suiza en
pos que están orientados simbólicamente. Los límites de cualquier admi- Bajos catohcos lo adoptaron en. i 587 Hasta un siglo más tarde, en
nistración están trazados. La adjudicación de poder por tiempo limitado 1583, Polonia en 1586, Hungna ent s pro-testantes del Imperio Alemán
constituye una de las premisas de la democracia. Mandamos solamente 1 doptaron los estamen o
1699 , no o a . .. 1752 Suecia en 1753, Y los proles-
mientras no demos con otros "más fuertes" que nos hagan retroceder, Y Dinamarca, I_nglaterra s~gu•o en 1789 En Rusia tuvo que estallar la
que nos repelan con signos o con fuerza fisica. tantes del Canton de los gr_tsones e~ 1 caÍendario "mejorado". El viejo
Lo toleramos porque apreciamos el valor posicional de los signos Revolución de 1917 para mtro?uclf e uda de astrónomos alejandri-
1' César qmen con ay
dados en la jerarquía, así como las ventajas e inconvenientes que ellos se remontaba a_ J u lO . ' . ~so "su" calendario fijo. Puso fin al
suponen, o seguimos directamente al más fuerte físicamente a fin c!e nos que se traJO de E~t~to,ll~:ados pontifices, quienes hasta entonces
evitar daños corporales. abandono de los sacer o es . ño mostrándose así para los do-
El daño corporal, claro está, tiene a su vez significado simbólico proclamaban (calare) el comtenzo/e_l a ~ano se desplazó 67 días, cosa
puesto que menoscaba nuestra capacidad de comunicación, porque pri- nativos. Así que, al final, el calen ant~;~ pero no el orden económico
vatiza nuestro sujeto. El miedo a la privación, al estigma de quedar ex- que favorecía el bienestar d~ lo~ p~n 1 \"libres de trabajo" dedicados a
puesto, se convierte en fuerza determinante cuando se constituyen ma- Y pol~lico. El núme~o d~O~a:l:::do así a un tercio d~l año. A lo~
yorías manifiestas. La vieja violencia simbólica se hunde porque la vio- los dtoses), .aument~ a , . " 235 días. (En comparación: en rru
lencia bruta expulsa al que se cierra a la nueva simbología. hombres solo les perte~~~~ías laborales.) El calendario juliano lo
En el caso del Irán, la caída del Sha pudo verse cuando en agosto de agenda de 1978 cuento al d . omano De este modo, la inter-
1978 tuvo que sacrificar la cronología "imperial" en favor de la chiita, adoptó la cristiandad como e en arto r .
pues la cronología es probablemente la suprema fuerza simbólica de la prelación recayó otra vez en los sacerdotes.
vida cotidiana.
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Lilurgia y awopresentación motos, sino en el comienzo de la Revolución. De manera semejante
fundó después Mussolini la cronología fascista, que llegó a durar 18
Durante mucho tiempo los sacerdotes permanecieron incontestados años, mientras que los nacionalsocialistas, con su palabrería del 'Tercer
como intérpretes del calendario. Ellos determinaban la liturgia, la Reich" de los mil años, pretendían ser Jos sucesores de Roma. El calen-
con?ucta en los días festivos, el vestido, las comidas, la mímica, la ges- dario revolucionario francés empezaba el 22 de septiembre de 1792 con
tu~hdad, en plazos que se repetían rítmicamente. Estar necesariamente el mes de La Vendimia y terminaba con el de Fructidor, al que le se-
umdos a una ac~uación repetida en la fiesta común es un factor integra- guían cinco fiestas ideológicas, y, en los años bisiestos, seis, a saber: La
dor de toda sociedad humana. El término cristiano de liturgia se tomó "Fete de la vertu", "Féte du génie", "Fete du travail", "Fete de
de la polis clásica de los atenienses. Alli, liturgeia designaba el servicio l'opinion", "Féte des récompenses" y la "Fete de la Révolution". No
público que debían sufragar los ciudadanos de su bolsillo. Las fiestas sólo se cambiaron los nombres de Jos meses. Los revolucionarios, entu-
sirven a la econornia de las fuerzas del alma puesto que, en virtud de siasmados con la claridad nacional del nuevo sistema métrico decimal,
sus referencias ~etafísicas, liberan del tormento de la lucha diaria, y, abolieron también la semana crisliana y dividieron el mes en décadas de
naturalmente, Sirven para la autopresentación de quienes las organizan. diez días. Su cálculo era social, no astronómico. Pues, con las semanas
En relación con el calendario, las fiestas son fijas o móviles. Com- desapareció también el domingo y, con él, el séptimo día de descanso.
prenden uno o varios días. Todavía en el siglo XVI se bebía en Alema- Napoleón restableció el calendario gregoriano en 1806. Pero lo decisivo
nia cerveza durante ocho días por Pentecostés. En nuestros días la fue la victoria del mandamiento de descansar al séptimo día, tomado
fiesta de Navidad se está extendiendo a unas "vacaciones entre añ~s" del Génesis del Antiguo Testamento. La magia del 7 se afirmó frente a
del 2~. al 31 de diciembre. En el Sur de Alemania se presenta la conti~ la del 1O porque respondía a una necesidad económica de tener cuatro
nuac10~ hasta el 6 de ~nero, la "fiesta de los Reyes Magos" que, como o cinco días de descanso al mes en vez de tres. Se había impuesto la
la Navidad, es un fenomeno relativamente tardío. acostumbrada regularidad.
Los días de fiesta sirvieron siempre para que los respectivos sacer- Se puede especular acerca de si este ritmo está determinado por la
~~tes proclamasen la fe, lo mismo que las Dietas para proclamar la po- cultura o por la naturaleza. Lo cierto es que se ha mantenido contra las
hu~a. Pero como las Dietas se reunían irregularmente, mientras las fies- revoluciones que siguieron a la francesa. La semana de cinco dias ha
tas se celebraban con bastante precisión periódica los sacerdotes tenían prolongado el fin de semana, en vez de librar el miércoles, por ejemplo.
la ventaja de la vuelta regular de su proclamaciÓn hasta que les salió Se tiene así una ventaja que no debieran ignorar reflexiones ulterio-
una competencia profana en la información periódica. Los nuevos intér- res. Se suceden el viernes como día festivo islámico, el sábado como ju-
pretes del mundo aprovecharon el efecto de repetición que venia dado dío, y el domingo como cristiano. No debe excluirse que de este hecho
por e.l calendario y ~usieron en duda el monopolio del sermón que se se derivan acuerdos internacionales. Tanto más, cuanto que, al librarse
repe~1a con el recorndo de los astros. El ritmo y la liturgia secularizan, laboralmente el sábado, empieza a tambalearse el viernes, a convertirse
los ntos profanos se basan en el calendario. De ellos informaba a su vez en un "sábado" adelantado. Pero también podria justificarse histórica-
la prens~ periódica, dando así motivo para una renovada rep~tición, ; mente el lunes por el "lunes azul" de los artesanos, que no volvían tan
as1 sucesivamente. De este modo surgió toda una red de rituales socia- rápidamente al trabajo después del domingo.
les, no determinados ya por la religión. Sujeta a los hombres en una co-
hesión social de la que no hay ningún escape.
¿Simplificar el calendario mundial?

La semana de siete días y la semana laboral No basta con relacionar la coacción del calendario con su venta-
ja de días laicos y divinos. En 1954 la India hizo en la ONU la pro-
~Revolución francesa esperaba acabar con el viejo régimen intro- puesta de un calendario mundial que estuviera libre de fiestas móviles y
duciendo un nuevo calendario. No debería fecharse en tiempos muy re- fijara el cálculo de las semanas por el curso del año. Los indios espera-

78 79
+

?an salir ~e sus muchas cronologías diversas sin tener que aceptar Jos san en una separac1on, antes desconocida, entre tiempo laboral Y
mconvementes del calendario gregoriano. Trimestres iguales con tres tiempo libre, separación que ha hecho posible la producción mecánica
mes~s de 31, 30 y 30 días cada uno debían empezar con un domingo y con sus procedimientos esquemalizadores. El sociólogo Karl Mann-
termu~ar con un sábado. El día que sobraba de los 365, una " tiesta · heim hablaba en este sentido del "aspecto bimundial" del hombre mo-
mundial", se colgaría como día sin semana. En los años bisiestos habría derno.
dos. El "tiempo libre" no está dedicado a los dioses ni exige del ciuda-
Las ventajas de esta división simplificada para el tráfico y el cálculo dano un servicio público, como la liturgia de la antigua Atenas. Es la
económico son más que evidentes. De hecho, el calendario se ha atiran- continuación de la producción con los medios del consumo. Pero el ca-
tado con la creciente industrialización, y no hay razón para que esta ri- rácter ritual del tiempo libre se manifiesta en la necesidad que repre-
gidez no pueda sistematizarse para los pueblos que han entrado recien- senta. Las vacaciones tienen que "tomarse" y hay que usar los instru-
tem ente en el proceso de industrialización. A las religiones cristianas se mentos y metas de tiempo libre que ofrece el mercado. Los vestidos,
les pla ntea la cuestión de la fijación de la Semana Santa. El Concilio movimientos y comidas prescritos en la fiesta religiosa, destinados a
":'aticano II no se ha opuesto a que se mantenga el calendario grego- captarse el favor de los dioses, y luego de un dios, han .adoptado. la
nano (y, con él, la cronología cristiana). La demanda india de 1954 no forma de metas de viaje (centros de culto), modas de vestidos, com1da
se aceptó. La mayoría estaba satisfecha con el calendario actual. Pero es extranjera y, una vez más, normas de comportamiento. Desnudarse Y
probable que, ante la creciente integración de la población mundial se exponerse al sol es un mandato urgente. Como la participación en este
vuelva a plantear la cuestión a fm de facilitar Jos asuntos comunes.' La culto es casi general, se dan grandes aglomeraciones. Suprime por com-
cronología común ha fomentado indudablemente la integración euro- pleto la tranquilidad y produce lodos los años numerosas víctimas mor-
pea Y ha reforzado su expansión. La difusión de las técnicas de civiliza- tales en las carreteras al comienzo y al final de las vacaciOnes -aunque
ción eur?peas .por el mundo ha introducido globalmente, junto con el el sacrificio humano es algo obsoleto desde hace tiempo, al menos en
calendan o, la mformación periódica y creado la densidad comunicativa tiempos de paz. . . . . .
e~ .la que act~almente puede considerarse como algo perturbador el Los liturgos de estos ritos no tienen mot!vac1ones espmtuales, smo
VIeJOcalendano con sus fechas variables. Por eso hay que pensarse si es que se orientan por el beneficio de sus servicios de in~~rmedi.~i?s,
deseable la simplificación en un "calendario mundial". de los cuales viven. Gracias a la publicidad y a la mformac10n penod1ca
de la prensa y de la radio, el interés por el rito, no sólo se mantiene, s~o
que aumenta de año en año. Las metas se incre~~ntan c.ada vez m~.
Las vacaciones pequeñas y grandes Aumenta la coacción a participar y, con ella, tamb1en el numero de VIC-
timas de las vacaciones. Los plazos no pueden hacer justicia a todos los
Preguntemos a hora por los hombres que están sometidos a la vio- participantes requeridos. Por eso sería más razonable desentramar las
lencia simbólica del calendario actual. Su tiempo subjetivo de vida es vacaciones y distribuirlas por todo el año en vez de limitarlas al verano.
tiempo biológico, no tiempo de calendario. Viene determinado por la A esto se opone el inconveniente natural del cielo del norte de Europa,
edad, no po: !afee/¡~, aunq~e este tiempo de vida nace en la cronología cubierto durante nueve meses. Podría corregirse con ofertas baratas en
del calendano y esta somet1do, por tanto, a los ritos de calendario. las zonas de buen tiempo. Pasar el invierno en el sur y no el verano pa-
Los ritos de calendario son los hábitos de grandes grupos y socieda- rece ser un mandato de la higiene. Cierto, el ritual de las vacaciones no
des qu~ han entrado tanto en el decurso del calendario que Jo interrum- es más que uno de los ritos profanos del calendario; pero, como ha de-
~en: d1as de fie~t~ consagrados a los dioses o al status del grupo respec- mostrado el siquiatra Heinz Prokop con los casos de la clínica de lnns-
tivo, fiestas pohlicas, apoyados ambos a menudo en influencias natura- bruck, un bacilo especifico...
les, como cambios de estación, cursos del sol y de la luna. Otras coacciones de calendario son la presión del plazo, que se pro-
. Ent.re los ritos de calendario se han incluido, en la era del trabajo grama ya con quince meses de antelación, y eltiempofljo de traba!o, que
mdustnal, los liempos de vacaciones, las "grandes vacaciones". Se ba- hace intransitables las calles de las ciudades a la entrada y a la salida del

80 81
T
trabajo. La mayoría de los que trabajan sufren así su purgatorio diario. Problemas de quin/a
Es evidente que lo sufren. Respondería al interés de todos los partici-
pantes reforzar las fuerzas humanas con liempos de trabajo conlinuados La sumisión del Jiempo de vida subjetivo al tiempo de calendario no
y mantener la vida que se gasta aquí absurdamente: el "aspecto bimun- sólo se efectúa a través de la ritualización individual del calendario.
dial" del capitalismo se ha superado en la transición a la producción au- Todo miembro de la vieja generación la ha experimentado en la lucha
tomatizada, dirigida electrónicamente. Hace tiempo que desapareció el contra el traje del domingo. Los jóvenes la viven en la lucha por la
hermoso "descanso" (después del trabajo) y la regeneración es improba- vuelta de símbolos de la moda. Obligatorias son las fijaciones calenda-
ble. Si las masas no se disuelven en su camino al lugar de trabajo y no rias de la edad por el Eslado: todos los niños de seis años tienen que ir a
se distribuyen en diferentes tiempos libres, no podrán llegar al ocio. la escuela, todas las personas de 65 años tienen que jubilarse, todas las
Ocio signfficaba originariamente "posibilidad". Para devolver su posibi- de 18 tienen que ser "mayores de edad" , y así sucesivamente. Surgen
lidad a la gente hay que erradicar la coacción de los rituales de calenda- así grupos de edad que no tienen en común más que el haber nacido en
rio que menoscaban la vida y darle un n uevo sentido al tiempo de tra- el mismo año. Esto no transcurre sin violentar constantemente al indi-
bajo. Los socios (Sozialparlner) tienen aquí una gran tarea. Como vio- viduo. Por eso se castiga a los que no cumplen los preceptos de la
lencia simbólica brutal, la coacción del calendario determina también quinta lo mismo que a los que perturban la calma dominical y violan el
cuándo los sujetos gozan de su propio entorno y cuándo no. El tiempo orden de las vacaciones.
dicta el acceso a los espacios vitales. La comprensión estadística del grupo de edad encadena a las quin-
El tiempo laboral ritualizado es resultado de un orden temporal que tas a los rituales sociales orientados también por el calendario: las gue-
clasifica a la población en cuatro grupos:_primero, los niños, que todavía rras se declaran en fechas determinadas, convirtiéndose así en trampa
no están incluidos en el rito del trabajo, y los jóvenes, que no lo están para quienes tienen la edad adecuada para servir, no para los más jóve-
del todo. Segundo, los grandes grupos de empleados con ritmo de trabajo nes ni para los más viejos. La adquisición del derecho activo y pasivo
principalmente industrial. Tercero, los veleranos, que ya no están ocupa- de voto está vinculada a la edad. Para ciertas iniciaciones a oficios se es-
dos en el ritmo de trabajo. tablece un límite de edad mediante terminación de estudios en escuelas,
A ellos se suman, en cuarto lugar, los grupos marginados de los pa- limite que es obligatorio. Siempre ha sido así.
rados y de los que eluden el trabajo con todos los signos de detrimento Los antropólogos se van enterando paulatinamente de que los exá-
social. Este es tanto mayor cuanta más validez tenga la idea general del menes y las carreras de nuestra cultura ilustrada corresponden a los
trabajo como rendimiento temporal. Estar o no estar en el rilo delira- riJos de iniciación de los llamados primitivos, de que los ritos profanos,
bajo, es una cuestión de validez, y no sólo de garantía material de la no sólo reflejan ideas existentes, sino que crean ideas al ser practicados.
existencia. Esto se evidencia cada vez más en un Estado con seguros so- Los etnólogos del siglo XIX afirman que "el culto antecede al dogma".
ciales muy desarrollados como la República Federal de Alemania. Tal Esto significa que la fijación lingüística es posterior a las ceremonias en
vez haya que decir que cuanto más se coordina la idea general con la que están incrustados. El ejercicio regularmente repetido se completa
proyección futura de crecimiento perenne y correspondientes coaccio- con el dogma lingüístico, y no al revés, el lenguaje se ilustra con movi-
nes de rendimiento, tanto mayor es la pérdida de significado para el pa- mientos y se hace respetable.
rado individual. Es su privación la que resulta insoportable, no su nece- Refuiéndonos a la problemática de la quinta, puede suponerse que
sidad material: su sujeto no puede renovarse en las comunicaciones es- ciertas formas de pensar y modalidades de trato comunes se producen
pecíficas del trabajo. Las cuatro paredes del ambiente propio pierden su porque la estadística social conduce a quienes están comprendidos en
relación Jemporal con el afuera determinado por otros. La consecuencia ella a los mismos actos y los somete a los mismos ritos. Es evidente que
es desorientación, inseguridad, angustia y regresión. La repetición que quienes están adiestrados de la misma manera se entienden entre sí me-
crea seguridad no es ya la misma. Los hábitos devienen insustanciales, jor que con otros grupos de edad que no han internalizado las mismas
la soledad pone a la gente enferma. formalidades. El conflicto surge, pues, en las diferencias de la presenta-
ción exterior. Pueden hacer que falle el lenguaje ante ellos. La informa-

82 83
T

ción dice entonces que el entendimiento no es posible. Las diferencias consiste, al parecer, en ser examinador: se examina si se debe hacer
generacionales entre los abuelos de la 1 Guerra Mundial, con un hábito abortar, si un niño debe ir a la escuela, si debe pasar a la clase siguiente,
que podría llamarse "guillermino", los padres "existencialistas" de la si debe pasar a otra escuela, si debe volver atrás y seguir en escuelas
11 Guerra Mundial y los jóvenes padres "materialistas" de hoy son dife- continuadas y balancearse de rama en rama. Al mismo tiempo, se exa-
rencias de este tipo. Todo grupo de edad ve las cosas como le han ense- mina si el ser vivo está sano y por qué lo está, si el muchacho es apto
ñado a verlas en prácJica común. Pero estos rasgos comunes los crea el para el servicio, si tiene la conciencia correcta para rechazar el servicio
calendario a través de la estadística de la población. Son a su vez rasgos militar, si reúne los requisitos para obtener una tarjeta mensual del
comunes de la autopresentación, de la vinculación religiosa, los que di- tranvía, si en su tiempo libre puede entrar en un club de fútbol o en uno
cen cómo llevar la lucha política, la defensa contra las innovaciones de esquí, de coleccionistas de sellos, etc., etc. El que puede se consigue
etc., condicionados principalmente por la edad. ' un éxito solicitando ser examinador o, al menos, introducir exámenes
allí donde todavía no hay ninguno.
El ritualismo salvaje del sistema de exámenes señala las necesidades
RiJUalismo de la cooplación elitistas de cooptación todavía insatisfechas. ¿Le falta a esta democracia
la "liturgeia", el "cargo honorífico" que todos deben ocupar regular-
En este sistema tienen una significación especial los ritos de inicia- mente? ¿O acaso el salvajismo es la liiUrgia de hoy? La coacción del ca-
ción. Modifican el status del individuo al sacarlo de un grupo y elevarlo lendario es consecuentemente inconsecuente: decreta fiestas sin formas,
a otro. Para ello se dispone, sobre todo, del instrumento de la coopta- vacaciones sin descanso, tiempo de trabajo conforme a un esquema su-
ción. Los miembros de un grupo de edad u otro cualquiera admiten a perado y ritos de iniciación cuyas promesas no pueden cumplirse,
un principiante. Casi todas las élites se completan mediante cooptación. como el bachillerato, por ejemplo. Crea crisis vitales en vez de anularlas
La inclusión de candidatos demócratas en las listas electorales es un socialmente.
modo enmascarado de cooptación. El candidato no se presenta por sí
mismo. Lo presentan. Es una oferta del partido a los electores. Natural-
mente debe declarar su disposición a dejarse insultar por todos antes de Coacción del calendario y medios periódicos
la elección. Así ocurría ya en las elecciones a rey. Este rito se ha intro-
ducido también en otras carreras bajo la forma de hearings antes de Los medios de información periódica siguen la coacción del calenda-
ocupar un puesto. Quien llega a los escalones superiores de la jerarquía rio al interpretarlo. El semanario, el periódico diario, la radio omnipre-
debe exponerse una vez a los denuestos de los que en el futuro serán in- sente y el rito programado de la televisión ejercen violencia simbólica al
feriores , para que comprenda que la escala es común. proveer de interpretaciones periódicas las expectativas subjetivas de fu-
Esto tiene su sentido en la delegación de poder político, pero resulta turo. Unen a los sujetos lectores, oyentes o espectadores a las relaciones
incomprensible la difusión de ritos humillantes de iniciación en exáme- de fuerzas que se han introducido en la forma de la presentación del
nes cada vez más frecuentes. Se justifica por la materia y debe procurar medio y en la interpretación. La repetición y, con ella, la ritualización
el personal necesario para la requerida división del trabajo. En la prác- resultante del proceso de comunicación es lo más importante de la
tica, Ydesde la más tierna edad, el pueblo se separa para volverse a reu- Prensa y de la radiodifusión, pues esta rituaJización expresa, en cuanto
nir luego en virtud de la coacción de tiempos de trabajo y de vacaciones tal, la integración y homogeneidad que no pueden dar los contenidos
iguales para todos. Si se lleva a cabo la reforma social, debe crear otros diferentes de la comunicación. El ritual es supersímbolo que une otros
aspectos comunes que no sean las angustias comunes de los exámenes, simbolismos del lenguaje, la imagen y la expresión corporaL
que cada vez sufren más examinandos. Mientras la Prensa y la radio disputaron la información periódica,
El maestro prusiano que ganó supuestamente la batalla de Konig- el individuo era relativamente libre de participar en su tiempo y en su
gratz en 1866 se ha convertido en liturgo de la democracia alemana. Sin casa. Los periódicos pueden dejarse, volverse a coger, leerlos superfi-
examen no hay ya nada que funcione. El sueño del demócrata alemán cialmente, en profundidad o releerlos. Con la radio, el oyente depende

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de las horas de emisión (como resultado de los rituales de calendario); desde la época del kindergarten, el horario de la escuela, el servicio mi-
pero sólo participa su oído. El radioyente puede determinar en gran litar, las horas de oficina, los períodos electorales, etc., hasta el plan del
parte por sí mismo la flexibilidad de este órgano. Con la televisión tiene entierro. La estructura del programa establece coacción del tiempo.
que unirse al rito del programa con la vista y el oído, y, por regla gene- La coacción del tiempo pone enfermo porque amenaza el tiempo de
ral, la pequeña caja rectangular le prescribe también la postura del vida subjetivo, pero es imprescindible para la organización de la vida
cuerpo. El "sillón de la televisión" hace que la coacción sea más có- social.
moda y que, en consecuencia, el telespectador quede más indefenso. Sin la inclusión del tiempo de vida subjetivo, que no poseemos de
forma ilimitada, resulta imposible la coexistencia entre dos personas, o
entre millones de ellas. Así, pues, el programa, si quiere fomentar valo-
El culto senlado de fa lefevisión res morales, religiosos y ciudadanos, contiene también coacciones tem-
porales pertenecientes a la respectiva autocomprensió n, pero de las que
La lefevisión es un cuflo semado en el ambiente familiar. En la Repú- no se habla expresamente.
blica Federal de Alemania cada adulto se sienta por término medio dos Al imponer una coacción lemporaf, la estructura del programa re-
horas y veinte minutos ante la pantalla durante los días laborables, y produce las coacciones temporales contenidas en el programa: el calen-
tres horas durante el fin de semana. Los niños entre tres y siete años lo dario y sus rituales forma parte de la costumbre, a la religión pertenece
hacen en cuclillas durante una hora, los de ocho a trece años hora y el calendario eclesiástico, el ritual electoral forma parte del ciudadano,
media. Esto tiene algo que ver con la capacidad de sentarse, y no sólo etc. Estas coacciones temporales reproducidas tienen más o menos ca-
con el programa. Por eso, los mayores ven más que los jóvenes, las mu- pacidad para imponerse, prestigio, autoridad. Cuanto mayor es la auto-
jeres más que los hombres y las capas bajas más que las medias y altas. ridad, con tanta más exactitud se impone. El sermón dominical no
Esto significa que los grupos de edad y sociales, diferenciados por puede emitirse la noche del miércoles; pero tampoco puede transmitirse
formas de comunicación orgánicamente organizadas y profesional- la final de la copa mundial de mujeres 73 horas después de haberse ce-
mente específicas, participan también de manera diferente en el ritual lebrado, y la visita oficial de Estado tiene que incluirse en el programa
del programa, y que, por eso, su coexistencia se divide dentro de las cuando se efectúa. Cuanto menor es la autoridad tanto más libre es el
comunidades de vivienda: la lucha por los plazos de fa l e{evisión es un plazo de su distribución al público asombrado. Lo que no tiene ninguna
fenómeno conocido en todas partes donde haya un solo receptor. La autoridad en absoluto no puede imponer coacción temporal ni ejer-
solución más fácil, comprar más aparatos, confirma la violencia simbó- cerla. No aparece en el programa, y la mayoría de las cosas son de
lica de la televisión al dividir psicosomáticamente a los sujetos implica- éstas.
dos y disolver el orden familiar en órdenes egocéntricos. Las comidas El sujeto decide la selección de fas emisiones en el marco de su deter-
comunes desaparecen siempre que no se establezcan en un tiempo tele- minación temporal ajena conforme a las necesidades de su movilidad,
visivamente neutral, y así sucesivamente. · necesidades que confirman al sujeto. En general, nuestra comunicación
La pretensión de valor del programa tiene que imponerse, por con- debe remediar la carencia, la privación. No podemos comunicar (Watz-
siguiente, contra el valor que se le atribuya al tiempo. En este respecto lawick) porque constantemente estamos buscando confirmación, bus-
no puede lograrse ningún acuerdo, pues, no existe "el tiempo" a secas, cando lo de enfrente, pero no cualquier cosa que esté enfrente, sino lo
sino diversas interpretaciones del mismo: estación del año, tiempo del que elimine nueslra carencia.
día, tiempo del reloj, tiempo de vida subjetivo, tiempo histórico, etc., y Por eso, el consumo televisivo de los niños, los mayores y los ex-
el tiempo como duración, tiempo medido. cluidos o desprendidos del rito del trabajo, no sólo está determinado
La estructura del programa añade a estos tiempos el liempo de emi- por factores temporales diversos y por su duración diferente, sino tam-
sión, lo mismo que el ferrocarril añade el tiempo de horarios. bién por su calidad diversa. El mismo programa "deleita" a un niño de
En este sentido, la estructura del programa equivale a una interven- manera diferente que a los padres, los cuales, sin embargo, se rigen por
ción en la vida social que muchos de nosotros tenemos que sufrir, los tiempos del programa como por un asidero. Están convencidos de

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su presencia, presumen que aquéllos confirman sus espectativas me- el papel, sino en el decurso temporal. Si los programas han de "conser-
diante la selección, y los niños toman, como los ingenuos, la imagen var y fome ntar los valores c ulturales del país" y "contribuir a la forma-
por la cosa: para ellos, la televisión tiene fuerza mágica. Es decir la tele- ción espiritual, moral, religiosa, ciudadana y artística", resulta que la
visión es penetrante. Mucho más penetrante que la radio y la 'Prensa estructura del programa decide cuándo ocurre algo, qué tiempo dura, a
puesto que despierta la imaginación de los espectadores donde éstos so~ qué hora del día y el minuto exacto.
más débiles, a saber, cuando están sujetos en su silla ante una sucesión En la división del encargo no se indica la hora, el minuto y el se-
d~ modelos de oferta huidizos, en su mayoría cortos, que llenan el am- gundo exactos, por ejemplo, "valores culturales" desde las 23.05 a las
biente propio con imágenes ajenas. Ofrece identificaciones y el aban- 23.17, y " formación artística" después del último telediario. El encargo
dono del orden primario en el tiempo libre. de programa reclama el todo y todas las secciones. No pueden cum-
~ estructura del programa está estructurada de antemano por las plirse 2 minutos y 5 segundos de "formación religiosa" aquí y un mi-
coacc1ones temporales, pertenecientes a los valores que deben tra nsmi- nuto de formación ciudadana allí. Da valores que están relacionados
llrse conforme al encargo de programa. Pero esto no es más que un con el ritual del calendario y la liturgia sociopolítica.
lado de la cosa. El otro es el "aspecto bimundial" (Karl Mannheim) de Las preguntas que hay que hacer a la estructura del programa son,
tiempo de lrabajo y liempo libre dado de antemano a la sociedad indus- por consiguiente: ¿Qué comprensión del liempo libre se oculta tras ella?
trial del momento. Quienes imponen aquí la coacción temporal no son ¿Cómo se compagina esta comprensión del tiempo libre con la preten-
el encargo ni la estructura del programa, sino la política arancelaria de sión de totalidad del encargo de programa? ¿Hasta dónde se lleva el"as-
los sindicatos y asociaciones patronales. Su autoridad es tan grande que pecto bimundial", el histórico y el que pertenece a un modo de produc-
todas las demás autoridades que ejercen coacción temporal procuran ción transitorio? Incluso aunque la televisión sólo pueda transmitir su
arreglarse con esta supercosa. cometido cultural a receptores que tienen tiempo libre, los postulados
Como emisión, la televisión se efectúa en el tiempo libre así deter- de la "formación moral, religiosa, ciudadana y artística" no sólo apun-
minado. Cumple su cometido de programa en el tiempo libre de los par- tan al hombre de tiempo libre, sino también al hombre trabajador, al
ticipantes. Quien carece de tiempo libre para el tiempo de emisión no hombre "entero". ¿Resiste la estructura del programa la crítica mar-
puede, por regla general, ver televisión, tiene que ver, oír y leer conser- xista de que toda la organización no tiene más frn que adecuar la fuerza
vas de vídeo.
de trabajo para la nueva explotación? Finalmente: ¿Qué posibilidades
Por eso, echando un vistazo a la estructura del programa podemos permite la estructura de programa de una red a sus receptores para re-
sacar conclusiones de lo que los responsables del mismo piensan acerca currir a otras redes con plazos distintos en tanto puedan recibirse? ¿O
del tiempo libre de sus congéneres. Al establecer plazos dividen el trata a sus participantes potenciales como si estuvieran sometidos a su
tiempo libre de sus espectadores potenciales, y esto no se hace sin asig- coacción temporal, a los que no se les permite ver otros programas? ¿Se
nar cantidades. La estructura del programa establece duración en deter- amplía la oferta con determinados tiempos de emisión, en comparación
~inados días del calendario y horas para ciertos tipos de emisión; pero con otras redes, o se reduce al hacer que en todos los canales se "vierta
stempre para el tiempo libre. una y otra vez el mismo líquido turbio de un vaso a otro" (Karl Jas-
pers)? Como ocurre con el trabajador suizo, austriaco y alemán, que
tras terminar su trabajo, vuelve fatigado a casa y tieRe que aguantar
Pregumas a la eslruclura del programa anuncios publicitarios. Debilitado por e l trabajo y poco dispuesto a de-
fenderse, tiene que beberse todavía el cacao al que ha estado sometido
La estructura del programa traduce a tiempo el encargo de pro- durante el día en la producción.
grama: convierte en un plan de plazos las instrucciones para la progra- Las preguntas a la estructura del programa nos remiten una y otra
mación. El plan fija la hora, el minuto y el segundo a que pertenecen y vez al cometido del programa. ¿Qué valores debe distribuir la televi-
pueden verse las emisiones exigidas en el encargo de programa. sión? Hay que ponerse de acuerdo sobre es/o, y no en el sentido de una
El programa toma vida con estos plazos. Ya no figura solamente en verdad última, sino en el sentido de "orden como convenio" que per-

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mita actuar. Pues, se transmitan los contenidos que se transmitan: con La edad pertenece a la cronología biológica que viene dada con la
la coacción temporal que ejercen en la estructura del programa se da y duración de los organismos. Quien visita a viejos tiene impresión de
desaparece también su calidad. que en ellos "se ha detenido el tiempo". Disposición y objetos respon-
den tan poco al uso actual como las formas de trato de los moradores.
Pero no es el tiempo el que se ha detenido, sino que el cálculo interno
Repetición y autointerpretación responde al tiempo biológico de los habitantes, mientras que el visitante
entra con la cronología sociológica de fuera.
Si, como han descubierto experimentalmente Victor von Weizsac- La cronología sociológica viene determinada por el medio del calen-
ker Ysus colaboradores, es cierto que el sujeto humano se renueva cons- dario, por la violencia simbólica en forma de coacción de calendario. El
tantemente en el encuentro con su entorno, resulta entonces evidente ambiente casero muestra las huellas del tiempo de calendario en el que
que la dirección de este sujeto está fuertemente determinada por en- los habitantes respectivos alcanzaron la plenitud de sus posibilidades y
cuentros repetidos. pudieron recoger lo que estaba a su alcance: asimilación del entorno de
El hallazgo médico de Weizsacker se corresponde con los resulta- 191 O, 1930, en el caso de vidas que se salvaron de la guerra y de la per-
dos de las teorías psicológicas del aprendizaje, pero también con la pro- secución, o 1950...
pagación de ciertos tipos humanos definibles que surgen con la repeti-
ción de comunicaciones iguales y se consolidan culturalmente. La cul-
tu~a empieza en la dedicación repetida a personas, cosas y símbolos. Ter- Ofertas de violencia
n:una donde estas comunicaciones pierden su valor y cesan. Las institu-
CIOnes degeneran porque los hombres ya no las buscan; los usos decaen Solamente a través de la violencia simbólica que es la televisión
cuando nadie los practica. misma resulta comprensible la reproducción de violencia manifiesta que
Los factores espaciales y temporales de la repetición son iguales o de- ha ocupado a la investigación y al público durante los últimos años. En
siguales. El cambio de lugar puede formar parle de la repetición lo los informes del Irán mencionados al principio estaba también la noti-
mismo que el mismo lugar. Pero, en todo caso, lo mismo es siempre la cia de que los cadetes de una escuela militar se pasaron a los rebeldes
casa con su ambiente habitual, que respira el orden de sus moradores. después de haber visto en su cuartel un reportaje de televisión sobre la
En 1~ vivienda, los objetos están dispuestos de la manera que responde vuelta del ayatola Jomeini.
al Sujeto o al grupo que se ha "incorporado" este espacio. En este sen- Este tipo de identificación ocurre fácilmente, consciente e incons-
ti.do, "vivienda" e~ sinónimo de particularidad de sus moradores y esen- cientemente, a través de imágenes, porque la imagen no se deletrea al
Cialmente de su bienestar: cómo quieren mostrarse significa cómo quie- detatle, como es el caso de la escritura, sino que se abarca en su totali-
ren que los vean, y así disponen su mobiliario. dad. En 1979, una niña de ocho años se arrojó en Madrid por el hueco
. Puede decirse que la gente se disuelve en su entorno, o que se han de la escalera y murió inmediatamente. Quería volar como "Super-
mcorporado el entorno. En todo caso, la vivienda es el espacio en roan", a quien había visto en la televisión.
donde las cosas sólo tienen el significado que sus propietarios les con- Las "buenas" y "malas" imágenes tienen en común la totalidad. De
ceden. Por eso se rechazan las perturbaciones como disonancias inde- ahí que también se haya exigido en la discusión que se distinga el signi-
seadas. Ofenden al sujeto en el único espacio en donde la norma no es ficado de la presentación de la violencia en la televisión. La "buena"
la determinación ajena, puesto que expresa autodeterminación en su violencia es permisible, mientras que la "mala" es condenable. Este
orden.
punto de vista remite de hecho a explicaciones de última instancia y a
Este ambiente no es eterno. El ambiente está ordenado por edades, los postulados éticos, y, con ello, a la "anarquía de los sistemas devalo-
~e acuer~o con la importancia existencial de los sujetos que moran en res" de la que hablaba Dilthey.
el. Es dec1r, la disposición espacial se corresponde con la edad y las for- Pero precisamente por eso el argumento no da ninguna respuesta a
mas de comunicación orgánicamente condicionadas de los moradores. la yuxtaposición global que, en la comunicación social electrónica, en-
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tra en casa de forma selectiva y reducida a secuencias emocionalizantes. diariamente, la vida humana no vale nada ante la violencia, es de supo-
El telespectador no ve nunca en su caja rectangular las justificaciones ar- ner que para el espectador se hunde en la indiferencia.
gumenlativas, sino siempre al hombre que cae, que evidentemente se le En la información actual se trata todavía de fragmentos de la con-
empuja a la horizontal. ducta primaria de los hombres entre sí y de la simbologja fálica de los
.. La pérdida de la venical es el momento gráfico decisivo, pero tam- cañones de fusiles levantados. ¿Ilustraciones a la pregunta de Cicerón,
bien ~ un m~mento del miedo humano primitivo. Quien sólo participa qué se puede hacer contra la violencia sin violencia?
todavia del trafico humano sufriendo o no participa en absoluto. Las fi- Nada de eso puede decirse de los productos artísticos de la industria
gura~ levantadas de los vencedores simbolizan siempre la miseria de Jos del entretenimiento o "industria de la tensión", como ha llamado el
vencidos, Y como los espectadores buscan confirmación, sólo pueden poeta austriaco Hermano Broch al mercado americano de los medios.
encontrarla en los ti~~~ verticales, no en los derrotados y pisoteados. Aquí no se informa, sino que se produce violencia en series, como es-
. Por eso, la repehc10n del "cadáver diario" de la información televi- pectáculo y como sensación, vendiéndose, además, lucrativamente,
Siv.a actual no ~ más que una indicación ética para inferir que, cual- como instrumento de la publicidad comercial.
qui~ra que sea Siempre el razonamiento, no hay que dejarse sacar de la Los estereotipos se han tomado del cine. La tensión del espectador
vertJcal y hay que estar con el más fuerte. alcanza su punto más alto cuando una persona se ve ante su lirrute: en
Cab~ que el mundo esté constituido de esa manera, de ahí que se situaciones sin camino o en situaciones sin salida en las que la violencia
haya. ~bJetado que la "información objetiva" no debe embellecer las se convierte en el poder redentor y tiene sus víctimas.
condiCIOnes. Este argumento deja fuera la selección. Como la televi- Es evidente que estas excitaciones las consumen especialmente los
sión, la Prensa Y la radio están sometidas a la ley de la actualidad emite grupos que presentan un déficit de autopresentación en sus propias co-
lo que está "in actu", es decir, lo que no se ha concluido cortes m'omen- municaciones. Los débiles admiran a los fuertes.
~eos que sólo pueden completarse en el futuro. La seiección persigue Se trata, en primer lugar, de los jóvenes; en segundo lugar, de los
stempre lo que puede ocurrir en el futuro. Abarca en minutos y segun- excluidos del rito del trabajo; en tercer lugar, de los condenados a la
dos la expectativa de futuro mediante posiciones rutinarias de la cámara monotorua en el rito del trabajo, o sea, de los comunicativamente defor-
ante el acontecer. mados en el trabajo industrial; en cuarto lugar, de los viejos y enfer-
Pero "en realidad" ocurre siempre más de lo que la cámara puede mos, siempre que no sean demasiado viejos y demasiado débiles para
a.barcar, aunque no busque el primer plano. La cámara reproduce las impresiones compensadoras.
Sie~pre la subjetividad del productor y su entrenamiento profesional.
Persigue el botín de "filmar imágenes" telegénicas como se dice en la
jerga profesional, retener lo extraordinario, no Jo ~rdinario. Ampliación del yo a través de la identificación
Lo ordinario es la paz, lo extraordinario es el escándalo, pero al
acumularse lo extraordinario en la pantalla se invierte la relación· lo ex- Aquí hay que empezar preguntándose por los efectos directos. Las
traordinario, a saber, la acción y el escándalo, se convierte en Jo ~rdina­ condiciones a las que está sometido el espectador, cuando ve regular-
rio Y el orden pacífico queda fuera de consideración. En apariencia "el mente, son favorables al aprendizaje: ve en el mismo ambiente farlliliar
mundo" consta únicamente de actos violentos y acciorusmo manifi~sto. las mismas formas visuales, transmitidas por los mismos tipos o inclu-
La información transmite la validez mundial de la violencia. Junto a esto so las mismas máscaras y actores de la serie, los mismos estereotipos.
no vale nada una vida humana. En los EE.UU. se ha calculado que u na persona de 17 años tiene
. La a~umul~~ión de la violencia en la pantalla apenas puede produ- tras de sí un minimo de 15.000 horas de TV con 18.000 muertos. Mate-
Cir otra Impreston en su repetición diaria por la violencia simbólica de rial suficiente para considerar el asesinato una acción habitual.
la televi~ión. Validez no ~. ef~to; pero sólo puede influir la imagen del Las principales cadenas comerciales de TV, la ABC, CBS y N BC,
mundo wgent~, Y no la qu1za mas correcta y éticamente deseable. Lo que incluyeron a continuación un "tiempo farlliliar" en el programa diario,
carece de validez se queda en el campo de lo indiferente, y si, eviden te y pero resultó que las presentaciones de violencia sólo disminuyeron

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muy poco. El modelo o-o, tú o yo, permite hacer ciertas reducciones en
la brutalidad de la lucha y en la cantidad de la tinta roja empleada, pero
uno liene que caer al suelo. Sin la pérdida del la vertical del más débil no
puede alzarse ningún vencedor. En las producciones americanas, que,
desde hace tiempo, se reproducen naturalmente en otros sitios, la fasci-
nación de la violencia responde a una ülosofia del éxilo social a cualquier
precio. Esto apela, a su vez, a los débiles sociales, cuya comunicación
propia no halla confirmación ninguna. U n estudio del periodista Wil-
liam Gale sobre una banda juvenil del barrio neoyorquino de Bronx
confirmó fuertes identificaciones de los jóvenes criminales con los que
cometían actos violentos en la TV. Se reducen las inhibiciones del trato
diario. A menudo bastan motivos insignificantes para ser violento, cosa
que, naturalmente, se observa también en los grupos perjudicados que
no tienen televisión.
Como el proletariado ve más televisión que la burguesía arribista,
los jóvenes más que los adultos, las mujeres más que los hombres y los
viejos más que los jóvenes, hay que suponer que reciben como promesa
de éxito la validez que presta la televisión a la acción violenta. Todavía
no puede responderse en términos generales la pregunta de si la televi-
sión repercute en el compromiso práctico del trato diario. Pero, eviden-
temente, es la escena dominada por el derecho del más fuer/e, no la de
los ideales democráticos de igualdad y dignidad humana, ni siquiera el
orden del Estado de derecho, cuyos signos se exhiben a fin de pro1eger
en derecho a los que por su constitución orgánica son más débiles.
Donde rige la violencia no rige el derecho. Y donde impera el derecho,
se dirige contra la arbitrariedad.
Cabe que la violencia simbólica del derecho resulte la más fuerte, pero
los libros de leyes los leen y enseñan unos cuantos, mientras que millo-
nes y millones viven diariamente la victoriosa violencia bruta dentro de
sus cuatro paredes y para ampliación del yo.

Técnica, cullo, dogma

Los medios de información periódica son factores constituyentes de


la violencia simbólica (agencias, prensa, radio, televisión). Se diferen-
cian de otros medios de comunicación por su referencia a las delimita-
ciones del calendario. Al seguir el ritual del calendario, concentran en
la actualidad las tensiones latentes de la violencia simbólica. Es decir,
reproducen la simbología dominante en mensajes reducidos. Figura Preguntar por el sentido

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como algo inevitable que los mensajes reducidos en imagen y palabra
destacan los detalles y ocultan el todo. visión utiliza para "leer de lejos", la revolución electróni 1
Al seleccionar para el día, los medios periódicos refuerzan la indife- Punto que hace aun · mas · mmtelig1bles
· · · . los ya difíciles ca ad canza un
nexo
· 1 · s e 1os gru-
rencia ante lo que no se informa. Bajo la presión de los plazos, cambian pos soc1a es e mtereses. Hasta ahora podían distingurr·s
d fi · · e grosso modo
la violencia simbólica en miniaturas temporalmente consumibles, y os ormas bas1cas: la de la dis~ibución, en la que uno se dirige a mu-
al mismo tiempo los medios de masas estabilizan la violencia simbólica chos, que era la regla en la radio y la televisión y la excepción e ¡
ap t d t ... . n os
al practicar ritualmente su intercambio: con las mismas formas que lle- ara os e ransnus10n
.- . orgaruzados
. dialógicamente, como , por e·1em-
van a la participación programática a los mismos grupos objetivo. P_l?• en 1a con.erencla telefonica. Los lemas eran distribución y media-
Por eso eXiste una rivalidad entre los comunicadores de los medios CIOn.
periódicos y los grupos que aspiran a una violencia simbólica indivisa a ~on el "v~de?.text" nos llega una combinación de aparato de distri-
fin de imponer como legítima su interpretación. El camino hacia esta buclon Y medJacJOn. Se recibe en la pantalla como "lectura a distancia"
violencia pasa por comunicadores competentes, y sin ellos no se puede pero permite llamadas y solicitudes lo mismo que el teléfono y el sis~
mantener esta violencia. Pues, la delimitación temporal es ya, en tema es, como tal, un servicio de correos legalmente establecido en
cua nto tal, selectiva y, de este modo, interpreta la correspondiente in- 1908 dentro de la competencia de las comunicaciones telegráficas.
terpretación válida. Las contradicciones se reconocen al ganar atención Coi?o ocurre siempre con tales innovaciones, la cuestión radica en
el detalle. Y la repetición periódica de detalles modifica pau latinamen te ~aber c?mo van a re~ercut~r en los medios existentes. Naturalmente, la
la imagen del todo. Cuanto más detallada sea la información y más nu- mdustna de los med10s eXIstentes quiere conservar sus posiciones. Me
merosos sus medios, tanto más plural resulta la interpretación. Por eso parece prematuro hacer un pronóstico, pero la historia de los medios
se ha responsabilizado con razón a las nuevas tecnologías de haber efec- muestra. que sigue la tendencia a la economía de señales, es decir, la
tuado una "revolución cultural" (Gerbner, Gross, Melody, 1973), la ten~encia a superar en el menor tiempo posible los mayores espacios
"revolución electrónica" . posibles con el menor gasto posible para la comunicación individual.
Si se fecha la revolución electrónica con la hipótesis teórica de las Pero.hay u~ núm~ro .infinito de relaciones humanas en las que esta eco-
ondas electromagnéticas planteada por James Clerk Maxwell entre nonua no tiene nmgun sentido. De ahí que, por regla general se man-
1867 y 187 3 y su producción experimental por Heinrich Hertz en teng~ también los vi~jos i~strumentos de comunicación en el ~njunto
1887, hay que decir entonces que en apenas cien años ha puesto medios ampliado de los medios nuentras que pierden importancia en relación
insospechados a disposición de la capacidad comunicativa del hombre. con el conjunto.
El h acer un uso correcto de estos medios plantea problemas insolubles R~~P ( 1979) discute con razón los obstáculos que surgen con la in-
a la ética. Poderosas inversiones incontroladas requieren toda la aten- novacion d~l "videotext". Advierte que no se debe hacer responsable al
ción porque inciden en el conjunto de la sociedad al modificar las posi- n uevo med1o de recepción de lo que técnicamente permite al consumi-
bilidades de comutticación. La sociedad es lo que son sus posibilidades dor, pues este no es más que un aspecto externo de la racionalización
de comunicación. Esto se puso de manifiesto en las repercusiones de la qu~ ~e ha efectuado ya en la vida económica y también en la dirección
telegrafía sin hilos y en la carrera por el tráfico mundial de las ondas poiltJca. ~to es correcto y se basa en la vieja experiencia de que los re-
hace setenta años, carrera que se repitió al introducir la radiodifusión ceptores ~Ienden a castigar al mensajero que trae la noticia. Los viejos
como radio y como televisión. Desde entonces se ha con ftrmado en la reyes. hacian matar a los que traían malas noticias. Hoy día maldecimos
mejora de las infraestructuras telecomunicativas. el.tel7fono o la televisión y pronto haremos lo mismo con el "videotext"
i~l solo fu.era esto! Pero la con densación telecomunicativa de las rela-
CIOnes soc1~l~s conducirá inevitablemente a que la proporción de la au-
Preguntar por el sentido top~esentaclOn se defienda contra la racionalidad mediada de las redes
soc1ales a fin de rechazar el exceso de supuesta astucia, de cleverness, de
Con el nuevo medio "videotext" ("viewdata", videotext) que la teJe- estar up lo dale, pues toda comunicación exige energía humana del re-
ceptor.
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La interpretación discursiva tiene que seguir el cambio de signifi- rrollo .d e la Pre~sa, .los. ~uevos medios darán preferencia a la autopre-
cado que se produce inevitablemente con la forma de información. sentación del SUJeto mdtvtdual o de sus justos intereses frente a los pro-
También aquí, el dogma sigue al culto, pero ambos se desarrollan de las ductores de masas. Es más probable que la producción de los trusts
innovaciones técnicas que obedecen a la "economía de señales": superar multinacionales se imponga, como ha ocurrido hasta ahora en todas
en el tiempo más corto los espacios más amplios posibles con el menor partes, con los mismos estereotipos fren te a formas de comunicación
gasto de tiempo posible. La ganancia de tiempo supone cambio de sig- menos económicas. Un canal en la red local de cable parece insignifi-
nificado. Hay que preguntarse dónde y cuándo tiene sentido semejante cante en relación con esto.
ahorro. Los nuevos medios modifican lo cotidiano. Al modificar su de-
curso, inciden en el domicilio psicofisico de los sujetos no sólo para la
distensión. Gasto reducido de señales

El desarrollo técnico de los medios sigue a través de los milenios el


Incremento de los estereotipos mediante las nuevas técnicas principio de reducir el gasto de señales para el comunicador. La tenden-
cia es llevar la comunicación individual en un tiempo cada vez más
Los procesos de comunicación puestos en marcha con la nueva téc- corto por espacios cada vez más amplios a un número cada vez mayor
nica no son controlables por no serlo las formas específicas mediales de de receptores.
la comunicación. El alcance de la decisión es indeterminable. Pero, se- . E~ la revolución electrónica efectuada desde Clerk Maxwell y
guramente, la creación de nuevos medios de comunicación modifica el Hemnch Herzt se ha acelerado de una manera incontrolada este desa-
conjunto de los medios, repercutiendo decisivamente en la capacidad rrollo. La consiguiente condensación de la red de comunicación social
comunicativa (carga) de Jos sujetos que están conectados a esta red. con sirnbolo.s convierte también en receptores a sujetos que no están di-
En tanto en cuanto se incrementan las ofertas audiovisuales, se au- rectame~te mteresados en las comunicaciones de quienes disponen de
mentan las comunicaciones reducidas frente al discurso lingüístico. Sus los medtos de comunicación, y ello a través de constantes antropológi-
efectos psicofisicos a largo plazo en la política están sin investigar (dis- camente estudiadas (insuficiencia, autopresentación, status, etc).
cusión de la violencia). Pero, en su estado actual, puede preverse ya que La in~apacida~ humana a renunciar a la comunicación (R. Spitz,
los políticos tendrán que adaptarse cada vez más en la competencia Watzlawtck/ Beavm/ Jackson, D. Wyss y otros antropólogos médicos)
electoral a las imágenes que han adquirido validez a través de los este- se pone de manifiesto en la incapacidad a negarse a conectar la red elec~
reotipos de la publicidad y de la industria del entretenimiento. La for- t~ónica de comunicación. La necesidad de comunicarse del sujeto con-
mación de la voluntad politica, cada vez más complicada de hecho por v~erte a los. medio~ existentes de comunicación en condiciones obligato-
el aumento global de las comunicaciones, se reduce simultáneamente nas de la vtda soctal. Cuantos más medios de comunicación, tanto más
en la comunicación a base de estereotipos que presentan esa voluntad fuerte 1~ c~acción a conectar, tanto mayor la ocupación del sujeto con
simplificada. De este modo tiene que aumentar la discrepancia entre el comumcactones determinadas por otros, tanto más difícil la autodeter-
pueblo y sus delegados, en vez de reducirse mediante la reciprocidad de minación en el "círculo de la Gestalt" (Viktor v. Weizsacker).
la comunicación. La reducción del gasto de señales por parte de los productores de
En el sector de la Prensa, el exceso de prensa de entretenimiento comunicaciones (comunicadores) que están en posesión de técnicas
frente a los diarios politicos no ha conducido a una ampliación notable mundiales se paga con el mayor gasto por parte de los receptores. Esta
del espectro de la opinión, sino más bien al aumento de los estereotipos reducción rige también en el campo del contacto elemental cuando el
visuales creados por unos cuantos productores dueños del mercado. receptor se dirige al distribuidor, por ejemplo, los alumnos al maestro,
Hasta ahora se oponían limites organizativos a la difusión de este Y no el maestro a los alumnos. Quien viene para ser recibido refuerza la
modelo de oferta por la radio en la República Federal de Alemania. violencia simbólica que el distribuidor demuestra precisamente por el
Pero no hay nada que pueda garantizar que, en contraste con el desa- hecho de que "los otros" vienen a él, y no él a ellos. El ciudadano va

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a la administración del Ayuntamiento que en teoría él ha delegado. En el lenguaje, la metáfora reduce, como imagen lingüística, el dis-
La posibilidad de dar una "recepción" demuestra ya la potencia simbó- curso con la limitación observada por Albert Camus en "El mito de Sí-
lica del receptor de quedarse en el lugar mientras los demás tienen que sifo": se me explica el mundo con una imagen y sé que nunca apren-
deré nada. La imagen lingüística facilita la comprensión; pero no contri-
ir a él.
El argumenlo racional de la simplificación técnica, que radica, sin buye en nada a la explicación, pues la expresión gráfica introduce otro
duda alguna, en el hecho de que los muchos vienen a los pocos, se basa modo de representación en el decurso lingüístico, en vez de proseguir el
ya en la superioridad distribuidora de los pocos. La "graduación" (una intento de explicación marcado. Se ve lo que se quiere decir, por ejem-
metáfora duradera) del que "da" una recepción sobre los recibidos, plo "La rueda de la historia" (Demandt, 1978), pero la imagen no dice
hasta los que se quedan en la verja de la recepción y las masas que agi- nada acerca de la historia, sino que nos transporta a una representación
tan las banderitas en las calles, confirma al mismo tiempo, en el espa- de la historia. Esta idea deviene el objeto principal del enunciado.
cio, los valores superiores del "dentro" frente al "fuera" y constituye la Todos los demás intentos de explicación se olvidan porque la imagen
superioridad del que habitualmente también está más alto, en el espa- permanece. Acerca a quien la utiliza y a quien la recibe. Queda en
cio, sobre los que tienen que quedarse fuera. Los policías y porteros se ambos. Se entienden; pero no la historia. La reducción del discurso lin-
encargan del orden. . . .. güístico a una imagen se utiliza, por tanto, allí donde debe producirse la
La relación sólo se ha invertido en apanenc1a con la revoluc1on relación entre comunicador y receptor, productor y consumidor de co-
electrónica. La televisión no es técnicamente ninguna visión a distancia municación, y no la explicación del mundo, y así ocurre en la mayoría
en el sentido de unos prismáticos que refuercen la vista. Nunca fue tan de las comunicaciones. Basta con que muchos se imaginen algo. Lo que
fácil llegar a millones de personas. Pero son estos millones los que, me- se oculta tras ella, es decir, lo que vendría si se continuase hablando, se-
diante el gasto millonario empleado en el aparato receptor (gasto finan- rían nuevas preguntas, puesto que cada frase es una respuesta a una
ciero) y mediante el gasto de tiempo para la participación empleando su pregunta desconocida. A esto renuncia la expresión metafórica. Se trata
tiempo biológico en la duración de la emisión en un tiempo de emisión del procedimiento reducido a secas y, por tanto, sigue el rigor, el laco-
socialmente ritualizado, permiten la reducción del gasto de señales para nismo, la brevedad del discurso, imprescindible para el dominio.
los comunicadores. La reducción disminuye todavía más el gasto de señales, como
todos sabemos por el teléfono y por el lenguaje periodfstico de las gran-
des agencias de noticias desde hace 100 años. Expresarse con brevedad
Gasto mayor - significado menor significa dejar cosas fuera. Lo no dicho queda fuera en el sentido grá-
fico. Pero esto no significa que no exista, sino que es desplazado, mien-
El hecho de que los costos de la economia de señales los tenga que tras que, simultáneamente, al comunicarse algo, aunque sea en forma
adelantar financiera y psicofisicamente el comunicador, pero los tenga abreviada, adquiere un significado que no es el que tiene de por sí. La
que pagar el receptor pone de manifiesto quién tiene la violencia simbó- noticia de que la aldea de Hinterstedt se ha inundado no responde al
lica y quién la hace posible. "La televisión" es, en este sentido, un su - significado que el acontecimiento tiene para los aldeanos; pero le añade
persímbolo de la sociedad industrial electrificada. De ahí también la in- el significado del medio que informa de la irmndación: el periódico local,
mensa bibliografia sobre este medio y la continua controversia de las la agencia, la radio, la televisión. "Nuestra inundación ha salido incluso
opiniones, así como las dificultades de integrarlo en el sentido de la teo- en la televisión." La televisión mostró una secuencia de agua a la en-
ría democrática. trada de la casa y una frase: la tormenta que se extiende sobre el Mar
Como los receptores (consumidores) permiten, con su elevado del Norte ha alcanzado la baja Alemania y algunas aldeas quedaron ais-
gasto, que disminuya el gasto para los comunicadores (productores), ladas del mundo exterior, como la de Hinterstedt, en el distrito de Vor-
éstos se ven constreñidos a seguir disminuyendo su gasto dentro de una derstedt. El receptor acumula la inundación a la entrada de la casa con
red a fin de maximalizar la disminución permitida. Esto se efectúa me- otras secuencias de imágenes de la emisión, presentadas en un cambio
diante una mayor reducción de la comunicación individual. rápido, y recuerda: en algún sitio ha habido una inundación, y proba-

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blemente: qué bien que nosotros vivamos en la montaña. El aconteci-
miento ha entrado en el rilual de la información periódica, cuyo signifi- IV
cado es mayor que el de las noticias. Darle este significado a un aconte-
cimiento, a una mercancía, a una carrera política, requiere el esfuerzo Orden básico y usos políticos
de quien quiere elevar el significado originario según el valor posicional
que los medios ocupan en las escalas de valores existentes unas junto a
otras, pero orientadas verticalmente.
La proliferación de noticias individuales en un medio relativiza el
gasto de señales para la comunicación; pero también su significado. De
ahi que se tenga que destacar la comunicación reducida reforzando la
expresión, lo cual conduce al "periodismo de titulares" de la prensa y a
las ofertas cortas de la televisión, que apelan a las experiencias pre-pre-
dicalivas de todos Jos consumidores en cuestión: dentro-fuera, claro-os-
curo, arriba-abajo.
El mensaje reducido a ese minimo agrada siempre y no dice nada
en el sentido del entendimiento racional de una opinión. Su significado
desaparece frente al efecto de la señal, vinculado a las valoraciones posi-
tivas de arriba-claro-dentro frente a las negativas de abajo-fuera-
oscuro, en un llamamiento a identificarse con la altura, el interior y la Yuxtaposición de los órdenes
claridad, y de ningún modo con lo bajo, lo externo y lo oscuro. En el
lenguaje abstracto de las computadoras, el mismo principio se reduce a Desde comienzos de la cultura humana, las justificaciones de los
+ y -, con exclusión de todos "los ruidos secundarios" (noise). órdenes sociales se refieren principalmente a tres campos: a las relacio-
nes de los grupos sociales con la naturaleza que los rodea, a las rela-
ciones "internas" de las unidades sociales y a sus relaciones "externas"
Pronóstico con otros grupos, familias, clanes, tribus, pueblos, etc.
Las relaciones se desarrollan en la praxis de las horizontales que
La reducción de las comunicaciones, introducida necesariamente vienen dadas por la superficie terrestre. Los órdenes humanos existen
con la proliferación de los medios electrónicos, lleva a la perspectiva de unos junto a otros. Pero están determinados por ideas orientadas desde
que un público entrenado en el modelo de oferta a corto plazo valorará los valores "supremos" hasta Jos valores negativos y "más bajos".
en escalas abstractas de + y - los pares dentro-fuera, claro-oscuro, Esta afirmación es válida tanto para las culturas resultantes de la re-
arriba-abajo, que persiguen la obediencia en política y en la publicidad petida dedicación a los mismos espacios, cosas y personas, como para
comercial. Al cambio de significado se sacrifican matices y distancia- los mismos comportamientos ante la naturaleza, los parientes y extra-
mientos que se contraponen a la economía de señales. ños, y los comportamientos derivados de ellas. El significado que tienen
Cuanto más corta la comunicación tanto mayor la tirada de la las relaciones "horizontales" de la yuxtaposición "lo averigua el ser hu-
prensa, incluso hoy (informe sobre Medios del Gobierno Federal, 1978), mano a través de la jerarquía vertical de sus ideas de valor en todos los
tanto mayor la violencia simbólica de los medios, tanto menor el conte- ámbitos de la praxis social.
nido significativo utilizable por el sujeto receptor para sí. Al igual que estas ideas de valor, los significados son incorpóreos.
Adquieren dimensiones gracias a los portadores materiales que los
transmiten, las señales. Señal y significado juntos convierten "algo"
(una cosa, una persona o una constelación de ambas) en signo.

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Un signo es algo que está en lugar de algo distinto y puede interpre-
tarse en esta relación. Los signos que se refieren a una jerarquía de
otros signos los llamamos símbolos.

Idiosincrasia del verlicalismo

Cada signo de un orden existente es un símbolo en relación con esta


jerarquía de valores. Ningún símbolo existe solo. Siempre está referido
a una posición jerárquica. "Alto" y "bajo" son expresiones metafóricas
de esta orientación vertical, incluso en las ciencias.
El lenguaje metafórico, la representación simbólica de distintos pla-
nos en los edificios y en otros objetos y en la comunicación no verbal
refuerzan esta orientación. A lo largo de milenios fue surgiendo así una
idiosincrasia, una hipersensibilidad para las repercusiones del "vertica-
lismo" en la vida pública. Estar "arriba" o "en los rangos superiores" o,
al menos, "en el piso superior" parece ser el ideal de la política y de la
vida diaria tanto en el capitalismo como en el socialismo. Ocupar
la "cabeza" de una lista es tan importante para la publicidad como ocu-
par uno o los dos cuadrantes superiores de un periódico. Si entiendo
bien a los niños alemanes de diez años, ser un "puntero solitario" es el
"mayor" elogio que se les puede hacer.
El autoendiosamiento del verticalismo determina la totalidad de las
ideas y representaciones, no sólo de este grupo de edad, sino las ideolo-
gías, aparentemente tan separadas, de los campeonatos mundiales en
deportes, con sus "escalafones" en ases locales, así como la ideología
competitiva de los Estados y el pensamiento de los pisos altos de los
jefes de las burocracias. El verticalismo crea rasgos comunes categóri-
cos, los cuales posibilitan la comparación. Es, al mismo tiempo, el pa-
trón de la civilización mundial; y el sistema categórico derivado de él
refuerza su violencia simbólica al convertirse en norma cotidiana de
lodos los pueblos.

Validez y educación

Las señales pueden tener una, dos o tres dimensiones, pero el signi-
ficado no tiene ninguna. Los significados sólo se convierten en hechos
sociales o en realidad social cuando son perceptibles y comunicables a
Arriba-abajo través de signos materiales. Pero la capacidad de interpretar algo como

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signo depende, a su vez, de la construcción psicofísica del espíritu y de bien debe difundirla. Por consiguiente, debe reflejar el simbolismo de
su capacidad de formación. Esta capacidad de formación se interpreta "arriba" Y "abajo" de los valores, predeterminado con el verticalismo
según las jerarquías de valores dadas de antemano y según sus disposi- de las representaciones de valor.
ciones simbólicas. Así, por ejemplo, la cuestión de si la cultura como tal
es un "sistema simbólico", discutida recientemente en la bibliografía
antropológica (Curren/ Anlhropology, Chicago, septiembre de 1979) re- Reproducción del venicalismo
trocede en la praxis tras la cuestión de si los símbolos adquieren validez
y cómo la adquieren, pues de la validez depende, a su vez, su eficacia En relación con la capacidad de formación, esto significa que la
social. edu.cación activa reproduce su propio verticalismo, y que la educación
Hay que distinguir entre eficacia y validez. La eficacia designa la pas1va, la sufrida, la educación por la que se ha pasado, se manifiesta en
aplicación práctica de lo que es válido; pero sólo puede aplicarse lo que un ser educado para el reconocimiento del verticalismo de los valores.
tiene validez, y esta validez se deriva de valores "superiores" y con de- Si en una cultura el a/fabetismo rige como condilio sine qua non para el
masiada frecuencia viene determinada de antemano la dirección de su reconocimiento social, se convierte al mismo tiempo, sin menoscabo de
eficacia. Cuanto más "altas" se presupongan las pretensiones de valor , las constataciones de contenido que se hagan con ayuda suya, en ba-
tantas más derivaciones simbólicas de este "valor supremo" debe proce- remo para la capacidad educativa de los sujetos que se incluyen o son
sar quien quiera llegar a él, y tanto menor será la probabilidad de que incluidos en esta cultura, y en baremo de la incapacidad de trato de los
este valor se aplique y siga de hecho. La historia de la zorra, para la que analfabetos. La validez es impensable sin un mínimo de efi~acia, pero
las uvas estaban demasiado agrias por estar demasiado altas, forma un máximo de validez depriva cualquier otra eficacia y deslinda así el
parte de esta praxis, lo mismo que el "escalonamiento" del orden jurí- posible nivel de reclamación de otras reclamaciones imaginables. El des-
dico, expuesto por Hans Kelsen en relación con las normas jurídicas. linde de los viejos helenos frente a los bárbaros, de los cristianos frente
a los paganos, la delimitación entre "naciones bárbaras" y "civiliza-
ción", formulada todavía en el Manifiesto Comunista de 1949, no son
Jerarquía de intérpretes solamente manifestaciones del mismo principio de aspectos comunes
altamente valorados frente a otros que no participan de ellos, sino que
El verticalismo de las ideas de valor, que interpreta la praxis comu- postulan a su vez otros valores supremos. Piénsese en las imágenes ne-
nicativa desde los valores más altos hasta los valores negativos más gativas de los turcos y del islam en Europa y, viceversa, de los eristia-
bajos, crea necesariamente una jerarquía de sus intérpretes que res- ~os Yeuropeos en el imperio turco con las que durante siglos se ha jus-
ponde aproximadamente a la separación eclesiástica entre clero y lai- tificado cualquier intervención en el campo del otro. En cualquier caso
cos, o a la jerarquía interpretativa de académicos y diletantes, profesio- presupone la validez de aquella máxima en las relaciones internas de las
nales y aficionados, derivada históricamente de la jerarquía eclesiástica. culturas así fo rmuladas, esto es, también reproducciones continuadas
La exteriorización de la jerarquía de valor en las oficinas y puestos ofi- de las representaciones de valor como medida de la validez social de los
ciales y sus denominaciones significan siempre, y al mismo tiempo, di- sujetos individuales.
ferente accesibilidad de informaciones como material de interpretación.
La accesibilidad aparece "escalonada", por utilizar una expresión meta-
fórica empleada conscientemente, residiendo la mayor competencia en Nivel de prelensión y comunicación
los pocos que admiten a varios mediante toma de posesión y educación
conforme a su propia interpretación (candidaturas, examen). Estos pue- La reproducción de representaciones de valor como reproducción
den presentarse como "iniciados" y adquirir así el derecho a interpretar de un verticalismo con validez antecede a todas las determinaciones de
en su escala jerárquica. Como la validez que representan se deriva de la contenido. La consecuencia es que opiniones contrarias por su conte-
validez "superior", no puede estar destinada a ponerla en duda. Más nido no tienen una diferencia fundamental en la imposición de sus ven-

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Lajas específicas de orden, mientras se rechace el relativismo de los va- pacio físico, que lo convierten en un "territorio". L signos prestan
lores y los símbolos utilizados no se comprendan como tales, despoján- forma espacial a un dominio. A menudo la fija el autor de Jos signos.
dolos así de su carácter mágico. Y, viceversa, el esfuerzo por imponer a Así, pues, el Estado consta originariamente de signos. En un principio
otros la validez de los signos a fin de que se identifiquen con la validez no es más que un slafemenf: diseño verbal de un orden fundamental
del significado utilizado, contiene siempre un resto de magia mientras (polity). Al reconocerse, este slalemenl recibe luego estatutos es decir
los símbolos no se conciban como tales. se establece una nueva serie de signos. Con la declaración: asÍ debe ser:
La distinción introducida por Kant entre uso abstracto y uso con- Esto debe regir. Finalmente, los sujetos aceptan este status como "Es-
creto de los conceptos sería apropiada también en la validación de sig- tado". Si contemplamos más de cerca lo que concreta el término abs-
nificados, y tanto más cuanto que la índole material de los signos (seña- tracto "Estado", encontramos signos y símbolos y el poder de reprimir
les) induce a tomarlos en concreto, no dando así la impresión de que re- a quienes no están en condiciones o no quieren respetar tales signos.
miten a algo abstracto, a saber, las representaciones de valor. La "fe en Si contemplamos la "explosión de Estados" habida en el siglo XX,
las letras", como error mágico del alfabetismo, y la intolerancia ante el vemos que los "fundadores de Estados" destruyen primeramente una
prójimo se condicionan mutuamente. En relación con la intolerancia constelación dada de signos, a fin de dictar otra nueva constelación
religiosa, ya lo expuso Ludwig Feuerbach en su critica de la religión. La simbólica. Las configuraciones rigurosas y legales -en la comunicación
sociología de la religión ahondó esta crítica desde Emile Dürkheim. verbal- del nuevo orden producen otros valores al darles nuevas inter-
Pero, al menos desde la diferencia que establece Georg Simmel entre pretaciones a las señales existentes. De este modo, la revolución exitosa
"cultura objetiva" y "subjetiva" ( 1908), resulta inadmisible la limitación se apoya con su nuevo orden en signos que estaban ya disponibles.
del campo visual a la religión, por lo que a este contexto se refiere. En Pueden ser personas, edificios, iconos, estaciones de radio y otros me-
nuestros días, puesto que las "religiones sociales" profanas (Alfred We- dios, especialmente aquellos que se habían aceptado ya en su función
ber, 19 35) chocan con las religiones de la historia religiosa, ha llegado comunicativa (arquitecturas de dominio, viejos uniformes, TV, edifi-
la hora de unir el macroaspecfo de la cultura al microaspeclo de sus <;:i.o~ de periódicos). Así, por ejemplo, el ayatola Jomeini dio su show
modos de comunicación. Con su concepto de "violencia simbólica" en inaugural de 1979 en Teherán bajo el monumento a la monarquía
la educación, Bourdieu y Passeron suministraron en 1970 una pars pro iraní, que con tal ocasión recibió un nuevo nombre.
fofo de cómo se legitiman los significados con ayuda de signos. Este pa-
rece ser un problema cultural general, políticamente relevante.
El nivel de reclamación que puede corresponder a un mundo de Orden básico y renovación
"comunicaciones infmitamente facilitadas" (Manifiesto Comunista)
debe traspasar horizontalmente los limites del respectivo verticalismo En relación con Jos signos, los valores establecen validez. Con ello
originario, salvando la yuxtaposición de los sistemas de valor, si quiere queda demostrada empíricamente la constelación de signos que llama-
adquirir un conocimiento suficiente de las condiciones de la propia cul- mos orden. Podemos tocarla porque podemos tocar las señales de su
tura y de su praxis vital. simbolismo. El "Estado", que originariamente no es más que un stale-
menl, recibe ahora una cantidad geométrica de signos. Deviene una
unidad de espacio por estar limitado por signos. La situación parece
Del statement al Es fado ahora realidad, pero, naturalmente, nunca podemos asir las razones de
este orden. De esta suerte, el "Estado" sigue siendo una magnitud sim-
Si observamos el concepto de orden en la cultura, vemos fácilmente bólica, un statement que hicieron los hombres que consiguieron recono-
que orden no es expresión de algo metafisico, sino una constelación de cimiento de su "constitución" por otros hombres, y frnalmente por
signos físicos que alguien da a otro alguien con una interpretación más otros Estados.
o menos comprensible, adquiriendo así validez. Esto significa que el Estado tiene que estatuirse siempre de nuevo.
Un ejemplo de tal constelación lo constituyen las estatuas en el es- Una vez que se ha hecho, no Jo es para siempre. Como el sujeto hu-

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mano, el Estado sólo es posesivo, no es ninguna propiedad. Necesita vivos". La vitalidad de tales sujetos parece estar más o menos defor-
justificaciones, argumentos, pruebas. Es inevitable la discusión perma- mada por la carga de Jos símbolos que han de llevarla. La consecuencia
nente. Como todo orden existente es empíricamente una constelación son conflictos de lealtad.
de signos, necesita interpretación en el tiempo. Tiene que renovarse en Pero en la "anarquía" global "de los sistemas de valor" (Wilhelm
el proceso de comunicación al renovar los sujetos su reconocimiento. Dilthey), los conflictos sólo pueden surgir de la coexistencia, de la yux-
Como todo status se basa en su linútación en el espacio y en el taposición de diversos órdenes en la realidad. Especialmente de los
tiempo, tiene un aspecto excesivo dentro y fuera. Los valores son ilimi- "guardianes del orden" con los sujetos que son conscientes de la relati-
tados en el sentido del espacio, pero la representación de sistemas de va- vidad de todas las afirmaciones de contenido y no toman los símbolos
lor está orientada por sistemas jerárquicos, con insiders y outsiders. La por la cosa misma, lo que, por otro lado, es el único camino imaginable
jerarquía de valor está dirigida hacia dentro y es introvertida. Está ce- para llegar a valores generalmente válidos.
rrada a lo ajeno y sus intérpretes tienden a rechazar a los escépticos.
Identificación con un grupo humano significa siempre identifica-
ción con el sistema vertical de valores de sus miembros. Éste puede ex- Verlicalismo significa cooptación
presarse con una profunda genuflexión o por otros gestos simbólicos
del correspondiente arriba y abajo. En caso de' no-identificación ame- Si es cierto que las jerarquías de valor siguen una orientación verti-
naza la privación, lo que significa aislamiento social, es decir, pérdida cal desde los valores "supremos" a los "bajos", si es también cierto que,
de comunicación. Como, por naturaleza, los hombres tienen que comu- por el contrario, la comunicación empírica sigue la orientación hori-
nicar (Watzlawick y otros, 1967), la privación de comunicación equi- zontal dada por símbolos y signos, resulta entonces que los conflictos y
vale a una sentencia de muerte a plazos, expulsión al valor negativo de tensiones surgen probablemente de esta contradicción debida a esta in-
la muerte. consecuencia.
Este tipo de conflícto lo conocemos efectivamente como el Llamado
"conflicto interno" de personas que deben adquirir su individualidad
Abandono actual de los derechos humanos dentro de la deme111ia praecox de órdenes sociales dados. Estos "conflíc-
tos internos" suelen ser el principio y el fin de comunicaciones sociales.
Como no existe ningún sistema de valores común para todo el Conocemos los mismos conflictos como constitutivos del compor-
mundo, tampoco existe ninguna interpretación común o ningún tamiento colectivo de uniones voluntarias en las que la orientación
acuerdo sobre la interpretación de símbolos de la humanidad, como arriba-abajo se transforma en La categoría horizontal "dentro" y
por ejemplo, la Carta de los Derechos del Hombre. Y viceversa: núen- "fuera", lo que, en realidad, se llama "dentro" en vez de "arriba" y
tras no se hayan materializado de alguna manera en el mundo los sím- "fuera", en vez de "abajo". Pero lo decisivo es siempre el "dentro", y al-
bolos de un sindicato mundial, no puede surgir ningún sistema común guna gente está siempre más "dentro" que otra.
de valores. Lo que existe "por naturaleza" son los símbolos generales de Los sistemas de cooptación desarrollados por los grupos sociales
la alienación, como barreras, pasaportes, fortificaciones fronterizas y son expresión de la rigurosidad de este verticalismo. Si contemplamos
otras limitaciones a la comunicación. Representan linútes de la autori- la cooptación más de cerca, volvemos a encontrarlo incluso en institu-
dad de sistemas individuales de valor, representados por el simbolismo, ciones "igualitarias" como primarias, consejos obreros y clubs revolu-
por los signos visuales incluso de los funcionarios en ropa oficial es de- cionarios. Las grandes asociaciones como las iglesias y los partidos polí-
cir, encarnaciones del sistema dominante de valor y, por ende, eJecuto- ticos tienen cooptaciones que están reguladas como candidaturas, como
res de sus valores "supremos" en posición "inferior" (guardianes del or- "rites de passage" en el sentido de Van Genneps ( 1909). Quienes pasan
den). por ellas se identifican asi con los valores superiores.
No entro ahora en los problemas psicológicos que se derivan de la Observamos el mismo conflicto en la versión de "claro"-"oscuro",
tensión entre "valores supremos" y la existencia vital de sus "signos donde "arriba" y "dentro" corresponden al "claro" y "fuera" y "abajo"

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al "oscuro". Desde que tenemos la televisión como interpretación ritua- Todo orden político dispone, así, de su propia "teoría del conoci-
lizada diaria del Estado y de la situación social, la expresión de "claro" miento", la cual exige más o menos conformidad con las reglas. Y más
("dentro") la efectúan las cámaras electrónicas, y según el tiempo y el o menos negación del carácter meramente simbólico de la organiza-
espacio que se le conceda en la pantalla a un sujeto, se convertirá en ob- ción. El "hacer como si", las mentiras tienen aquí su razón de ser.
jeto. La "teoría del conocimiento" política es siempre relativa a las for-
En virtud de su construcción técnica como campo rectangular, la mas convencionales de la comunicación, las cuales expresan "relacio-
pantalla repite la tensión entre orientaciones verticales y horizontales. nes". Los matices del "más o menos" son importantes en esta relación,
La presentación de las distintas secuencias sigue la clasificación de puesto que el sujeto humano se mueve dentro de estos matices de signi-
arriba-abajo, claro-oscuro, dentro-fuera. Esto se hace mediante el enfo- ficado. Más o menos autodeterminación o más o menos determinación
que de la cámara y el corte, que se orientan por los valores profesionales ajena, esa es la cuestión. Quien pueda imponer la validez de determina-
que dirigen el trabajo rutinario de todos los días. El esfuerzo por estar dos significados, determinada por jerarquías "verticales" de valor y ma-
"dentro" de la pantalla y no quedarse " fuera", no sólo se refiere a la te- terialización horizontal de signos, ejerce "violencia simbólica". La vio-
levisión. Refleja el verticalismo político de la cultu ra de las sociedades lencia simbólica es el poder de imponer a otros seres humanos la vali-
electrónico-industrializadas. dez de significado media nte signos, con el efecto de que estos otros seres
humanos se identifique n con el significado val idado.

Guardianes del orden y preceptos


Orden básico y arte estatal
Como constelación de signos, todo orden debe proteger sus signos a
fin de salvar los valores simbolizados. Esto puede efectuarse mediante La validez de ciertos principios básicos por los que debe practicarse
la violencia bruta de los guardianes del orden. Pero también puede con- la violencia simbólica se denomina "orden básico", "salud públíca",
seguirse estableciendo signos verbales o no verbales que eviten la vio- "chose publique", "políty". Este orden fundamental garantiza la validez
lencia bruta. Con frecuencia se da también una combinación de ambos de una jerarquía vertical de valores dentro de Jos límites de un corres-
medios: a menaza de violencia bruta para el caso de que no se respeten pondiente orden horizontal de comunicaciones. Esto significa que las
los símbolos verbales o no verbales de la autoridad dominante. Se pue- comunicaciones se regulan en un sentido muy amplio, pero siempre
den emplear trabas que suponen una forma más fina de violencia dentro de la selección de una escala todavía más amplia de medios de
bruta. De todos modos, tales acciones van dirigidas contra las posibili- comunicación -desde medios interpersonales hasta medios de masas- y
dades comunicativas de los destinatarios. Siempre está detrás la ame- con ayuda de un gran repertorio de simbo/os tradicionalizados que regu-
naza de la intimidad: destierro, "¡Alto, silencio!", calma, silencio, lan: a) las relaciones del hombre con la naturaleza, b) las relaciones del
echarse a un lado, no reírse, no dar un paso adelante, etc., "prohibida la hombre dentro de la población a la que pertenece, y e) las relaciones
entrada" son las órdenes del orden en los ámbitos público y privado. El con otros pueblos.
precepto es la regulación de la comunicación conforme a normas fijas. Los símbolos del orden básico pueden estar fundados por una jerar-
El problema de la comunicación regulada se denomina también el quía de valor religiosa o laica, pero siempre remiten a ideas de valor
factor normativo del poder. Es u na cuestión de la validez del simbo- más antiguas de la cultura correspondiente. Los jóvenes revoluciona-
lismo político. No hay que confundirlo con la cuestión de la eficacia. La rios ocupan castillos viejos a fm de legitimarse. Los comunicados se
eficacia depende de la validez porque los signos no-vigentes no pueden transmiten en pose antigua. El orden transcendente de valores políticos
ser efectivos, y viceversa. De alú que la orientación vertical de los siste- necesita símbolos que sean lo bastante generales como para garantizar
mas de valor y orientación horizontal de los signos lleve a la dialéctica un amplio reconocimiento. En todos los órdenes básicos reconocemos
del poder, que está en condiciones de imponer significados como algo le- presentaciones verbales y no verbales de comunicaciones largamente
gítimo al determinarlos a través de signos. cultivadas, por ejemplo, metáforas del lenguaje, rituales en los procedí-

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mientos políticos y viejos modelos inconográficos en la autopresenta- dos. Por regla general, el enemigo exterior aparecía en las noticias en el
c ión de clase dominante. Su problema principal estriba en cómo lle- papel de espía y no como el fantasma diario del servicio. En consecuen-
var los "valores supremos" a la gente y cómo animarla a defender tales cia, las relaciones internas se hiciero n más interesantes, así como las re-
axiomas. . ,. , laciones con el entorno natural. Tras haber sido abandonadas, junto
Se hace mediante estrategias políticas, llamadas tamb1en "política con sus implicaciones metafisicas, en el crecimiento industrial, volvie-
o "conducta política", comunicaciones calculadas o "policies": el em- ro n a tomarse ahora en serio, lo que condujo a la fundación de nuevos
pleo específico de símbolos según el c?ncepto del. ord~~ básico. A~unta­ partidos políticos y sectas religiosas, así como a la ampliación del co-
mos con esto a la forma en que se aphca fuerza simbohca en los diferen- rrespondiente sector metapolítico entre rel igión· y política. Pese a las in-
tes ámbitos de la comunicación y para objetivos distintos. Las po/icies terpretacio nes diversas de deJen/e (en el bloque industrial de Occidente)
son comunicaciones más o menos claramente definidas para divulgar y coexistencia (en Oriente), la reducción de la confronJación exlerior fa-
las inlerprelaciones vigenJes del orden básico. vorece en las dos regiones interpretativas el desarrollo de una "nueva
interioridad" de la fo rma de vivir y, con ello, la vuelta a los símbolos de
los abuelos.
Las polilicas del "guión" Las diversas interpretaciones de las estrategias políticas y de los ca-
tálogos conscientes de medidas, así como los usos, a menudo incons-
La diferenciación del concepto de "polity" respecto del orden básico cientes, de la aplicación simbólica de violencia, siguen esta tendencia.
en "políticas" específicas tales como política financiera, exterior, inte- Pone de manifiesto lo que aún pervive de las "tradiciones dudosas"
rior, social, sanitaria, etc., se remonta a la triplicidad dada ~el ~rde~ hu- (Hannah Arendt), o dicho en forma más positiva, hasta qué punto los
ma no: 1) relaciones del hombre con la naturaleza y sus Implicaciones sujetos practicantes intervienen en las correspondientes promesas ver-
metafisicas· 2) relacio nes entre grupos primarios y su expansión por bales, en los proyectos de futuro de su orden básico. ¿Hasta qué punto
medios si~bólicos; 3) relaciones con otros grupos humanos Y s us alie- tiene la violencia simbólica de los diversos órdenes estatales fuerza cui-
naciones simbólicas. Las "policies" constituyen "subórdenes" del orden Jivadora frente a los ejecutores de esta violencia? ¿Qué logros culturales,
básico. Pero en el tiempo no puede darse ninguna primacía de una polí- convertidos en promesa política por el orden básico al conseguir poder
tica sobre otra, en el sentido de las prerrogativas clásicas de la política para imponer como algo legítimo sus signos, ha desarrollado, cuáles ha
exterior e interior, por ejemplo, porque toda política depende de la va- abandonado, qué otros ha reprimido?
riable presión externa, de las modificaciones efectuadas en .la interp~e­
tación del orden básico y de los diversos modos con que se eJerce la VIO-
lencia simbólica en la comunicación interpersonal. Símbolos Jemporales del orden básico
E l proceso continuado de comunicación no p~rmite ~ngunas p~i?­
ridades definitivas de las políticas en un orden bas1co. La mterpretac1on Cuando describimos como Estado un orden cuyos signos tienen va-
no sólo cambia de elecciones a elecciones. Está siempre en movimiento. lidez en un territorio limitado durante cierto tiempo para la mayoría de
Así, por ejemplo, en 1978, diez años después de la rebelión juveni~, las personas que viven en él hasta el punto de que los valores postula-
volv ieron a estar "in" en Alemania las viejas formas, destacando en pn- dos son efectivos, no hacemos sino fijar los símbolos de un orden bá-
mer lugar el tipo convencional de político que concuerda con 1~ image~ sico.
del "señor" alemán, una mezcla de oficial de reserva y comerctante adi- Estos símbolos se diferencian en símbolos del tiempo, del espacio y
nerado. Lenguaje hablado, gestos corpora les simbólicos, vestido Y mo- de la población en tanto en cuanto se toman en consideración estos tres
dales, rituales locales, constituyen entre sí la manera en que resulta po- ingredientes de un orden político. El "statement" original que fundó el
sible la identificación. orden lo motivaron sujetos humanos en un acto común de comunica-
Al mismo tiempo, la política de coexistencia/ deJen le en las relaci~- ción dentro de un tiempo y de un espacio y lleva las causas más allá: de
nes exteriores pone entre bastidores a los enemigos externos establec1- una representación, una quimera, una utopía, hace una formación es-

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pacial en un tiempo y para un tiempo mediante el establecimiento de ral de la democracia es el símbolo de que el futuro permanece abierto y
signos. que no hay ningún dictamen uniforme acerca de los valores últimos.
El tiempo debe clasificarse en liempo sociológico (la cronología y las La manifestación rítmica de las expectativas subjetivas de los goberna-
mitologías y concepciones de la historia basadas en ella), liempo male- dos y la cesión temporal del monopolio estatal de la violencia mediante
málico (duración) y tiempo biológico (tiempos de vida de los organismos). la decisión electoral cultiva la clasificación natural de movimientos y
Como las expectativas subjetivas verbalizadas en el statement de un or- funciones en períodos repetidos, semejantes unos a otros, y estabiliza
den necesitan duración para que se cumplan, los símbolos de la duración temporalmente el orden. La democracia funciona mientras funcione el
· son imprescindibles para la fundación de cualquier orden. rito elec toral. Si se interrumpe o destruye, existe peligro para el Estado.
La República Federal de Alemania se fundó como algo "provisio- Los símbolos de los períodos electorales y de gestión y los del go-
nal" en 1949 a fin de hacer aceptable este nuevo orden como resultado bierno por períodos regulares posibilitan la duración en el cambio. Este
de una ocupación en un territorio reducido. Cuanto más dure el "es- es su valor. En este sentido son impensables sin el decurso, asincrónico
tado provisional" tanto más debe revestirse con los símbolos tradicio- con su periodicidad, de la formación de opinión en un discurso relativa-
nales de la estatalidad que trasciende el estado provisional y existía mente independiente. Lo que permite el cambio continuado en el
antes de él a fin de justificar la propia fundación. tiempo y en el orden no es el lenguaje como instrumento de la tradi-
Pero también laRDA, fundada en 1949 después de la RFA con la ción, sino su uso lingüíslico, relativamente independiente, de la periodi-
expectativa mesiánica del marxismo, necesita, cuanto más dura el Es- cidad del cargo.
tado, símbolos compensadores de la duración procedentes de la estatali- Los símbolos de/Jiempo de vida aparecen en el orden básico político
dad existente antes de ella, puesto que la meta fmal no llegaba tan rápi- como subsidiarios de la "doctrina mundial" dada con la correspon-
damente. Resulta, pues, que, aunque con matices distintos, ambos Es- diente cronología. Somete la edad a la fijación calendaria por el Estado
tados se remiten a las mismas tradiciones de la cultura alemana, en y, por otro lado, aprovecha públicamente los "ritos de la crisis vital"
tanto en cuanto fueron comunes y no se interpretaban de modo dife- (Víctor Turner) de sujetos que deben distinguirse. Cuanto más clara-
rente en cada región, como, por ejemplo, el "prusianismo" o las cultu- mente se ritualice la fijación de la edad, tanto más significado adquiere
ras urbanas de la Hansa y de las antiguas ciudades libres e imperiales. la cronología colectiva frente al tiempo de vida subjetivo. En las cultu-
En este sentido, los símbolos de la duración son también símbolos del ras muy ritualizadas, este último aparece como substrato de la violencia
tiempo sociológico, como las fechas históricas de la historiografía polí- colectiva. Ernst Cassirer ha indicado, en relación con el Estado nazi, el
tica, social y cultural. El tiempo de vida biológico de ciertos artistas, es- desplazamiento de la responsabilidad individual en la sociedad dirigida
critores y científicos también se incluye simbólicamente en la duración por ritos: "No hay nada que esté en mejores condiciones de adormecer
del orden básico al reclamarlos como antecesores o héroes. todas nuestras fuerzas activas, de quitarnos nuestro juicio y nuestra ca-
Y, viceversa, la duración de ciertas tradiciones se convierte en sím- pacidad de diferenciación crítica, nuestro sentimiento de la personali-
bolo de reclamaciones actuales, como cuando el Estado de Israel, fun- dad y nuestra responsabilidad individual, como la ejecución constante,
dado en 1948, justifica la expansión con títulos de posesión derivados uniforme y monótona de los mismos ritos" (Cassirer: Vom Mylhos des
de la Biblia. La cronología propia tomada en este caso simboliza la desi- S!aales, 1949, p. 371).
gualdad con otras cronologías. No puede excluirse que otros nuevos
Estados sigan esta tendencia anacronista a fm de perflJar su autopresen-
tación frente a la cronología cristiana utilizada hasta ahora en la p::::ítica Rilualización y uso de/lenguaje
mundial. Los símbolos de la cronología son las fechas litúrgicas y rituale~
de origen religioso y profano, aceptadas por el orden básico: las monar- La imposición de determinados símbolos temporales significa regu-
quías destacan la duración de las dinastías, las democracias acentúan el lación de la comunicación a gran escala, pues, sin la·ejecución de ciertas
rito electoral, que somete a revisión en repetición rítmica la validez de comunicaciones al mismo tiempo, no puede alcanzar ninguna validez el
las ideas generales derivadas de la proyección de futuro. El rito electo- simbolo del orden básico. La regulación del ritmo de trabajo, los corres-

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pondientes días de fiesta y de descanso, se realiza mediante la identifica- que imponga su violencia simbólica de una manera temporalmente casi
ción de los sujetos con ellos al respetar los plazos y dirigir su propia ilimitada.
conducta a medios de comunicación que figuran como adecuados a la Los pocos que ejercen esta violencia, y los muchos que la hacen po-
coacción del calendario. El orden básico no sólo simboliza sus valores sible, están unidos por comunicaciones que deciden si los pocos son
en las masas que a la misma hora acuden al y del trabajo. No sólo se aceptados por los muchos al aceptar estos muchos las comunicaciones
presenta en la participación o rechazo de las ceremonias de los días de de los pocos. Entre los símbolos temporales del orden básico se cuentan
fiesta y descanso. Se manifiesta en los movimientos, en la gestualidad, los medios de información periódica, puesto que, como el propio orden
en la mi mica, en el uso del lenguaje y en la máscara de los sujetos nece- básico, interpretan la coacción del calendario y tienen un efecto rituali-
saria para la adaptación. Identificación significa aquí dejar que el im- zador en la forma repetida de manifestarse. En los Estados de base reli-
pulso natural de autopresentación se disuelva en las prescripciones so- giosa o "ideológica", los guardianes del orden cuidan de que la "doc-
ciales: cerrar el puño cuando todos los puños se cierran, doblar la rodi- trina mundial" de los medios no se independice, sincronizando para
lla cuando se doblan todas las rodillas, llevar ropa sport o traje de no- ello su organización con las determinaciones temporales de su propio
che cuando todos lo llevan. Estas determinaciones ajenas no verbales, orden. La interpretación se adapta entonces a los cambios de opinión de
la forma de ejercer violencia simbólica a través de la ritualización, pre- quienes ejercen la violencia simbólica. La lucha secular de la iglesia ca-
forman lo que debe hablarse y lo que no debe hablarse en su ejecución. tólica contra la Prensa se basaba en el deseo de conservar el monopolio
La conversación privada durante una fiesta constitucional y el artículo de la publicación religiosa. En el Imperio Otomano, las minorías judías
de fondo hablado en la piscina descualifican por igual porque chocan y cristianas tuvieron la imprenta siglos antes que la mayoría islámica, la
contra el comentario vigente. Los que ocupan el cargo aprovechan esto cual dependía de los intérpretes del islam y de sus escritores. La sincro-
al no permitir en su presencia más que las expresiones más altas de res- nía entre períodos de gobierno e información periódica es lo que carac-
peto por el orden básico, como si fueran ellos el orden básico en per- teriza el orden básico de una democracia. Sin esta predeterminación
sona en vez de sus funcionarios. temporal, la "tripartición de los poderes" de Montesquieu no es más
que una ilusión.

Orden básico y orden de medios


Símbolos espaciales del orden básico
Como el orden básico se presenta con ayuda de la coacción del ca-
lendario, resulta inevitable que, mientras tenga validez, influya tam- Los factores temporales de la violencia simbólica, entre proyección
bién, con su ritualismo, en la continuación del proceso general de co- de futuro y fundamentación mitológico-histórica, toman forma en el
municación de los sujetos. La violencia simbólica interviene en los con- orden básico. Se hacen corporales. Adquieren dimensiones como cosas
tactos elementales humanos. En los órdenes religiosamente determina- y seres humanos y tienen que acreditarse en la yuxtaposición de los ho-
dos, mediante preceptos religiosos; en los órdenes de base profana, me- rizontes. Los signos temporales son proyectables en toda la eternidad y
diante la ley del Estado. En la mayoría de los Estados actuales, me- en las representaciones de valor más altas mientras escapen a la yuxta-
diante una mezcla de motivos religiosos y profanos. No obstante, el dis- posición espacial. Y viceversa, la opresión en la yuxtaposición espacial
curso lingüístico de los sujetos va más allá, demostrando así que el renueva las necesidades objetivas de seguridad transcendental para
enunciado que es algo, es fundamentalmente distinto del que debe ser toda la eternidad, tanto para el sujeto dejado a la discreción del proceso
algo. Cuando la gente que está a los pies de una tribuna llena de nota- biológico como para los proyectos de orden de la coexistencia humana.
bles habla de cosas que no son el hecho del orador, ilustra, al articu- Los símbolos de la muerte y de la vida eterna remiten contradictoria-
larla, la contradicción existente entre ser y deber. La constelación de mente al valor y al valor negativo del tiempo y están claramente saca-
signos que llamamos orden no es más que el fragmento hipotético de dos de la opresión espacial. En este sentido son una negación de los sig-
una multiplicidad ilimitada de signos y comunicaciones, incluso aun- nos espaciales del orden.

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Este no puede verse de una forma lo bastante primitiva, empezando nación procede de la privación, regulan en sí el discurso mediante la
por el totem y el tabú como con/ro-posiciones elevadas, siguiendo con disposición del mobiliario y los órdenes de sentarse, así como mediante
los postes fronterizos, los mástiles de banderas, torres que permiten una la duración del discurso, determinada por el socialmente más fuerte
ojeada y normas de acceso de todo tipo, y terminando con las torres de con frecuencia el "señor de la casa". Los más débiles anuncian, cuand~
las estaciones de radio y las posiciones en el cosmos. Al demostrar la están de nuevo "fuera", lo que debían haber dicho o hubieran dicho si
presencia de un orden plantean la discusión de sus valores. El "som- lo hubieran podido decir (majadería). De ahí que los espacios interme-
brero Gessler" que el "Guillermo Tell" de Schiller sostiene en la vara dios y los intervalos fuera de los órdenes sean los lugares de la expre-
muestra el extremo de la problemática: al enarbolar sus límites, la vio- sión libre de represión (Pross, 1974).
lencia simbólica choca con limites de imputabilidad que tienen que pro- La violencia simbólica del lugar rechaza los discursos inadecuados.
ducir reacciones anárquicas. En teoría, cada cosa puede convertirse en Reduce la disonancia en el sentido de la teoría de Leo Festinger 0957).
un signo; en la práctica, la posibilidad de designación está limitada por El lenguaje se disciplina. Pero la disciplina del lenguaje no cesa al aban-
la precomprensión cultural que se renueva categóricamente mediante donar el espacio. Sigue actuando. Es algo que cada cual puede observar
las experiencias pre-predicativas que cada recién nacido hace de dentro- por sí mismo. La información televisiva actual presenta la impresión
fuera, claro-oscuro y arriba-abajo. del modelo diario de conducta: cuando los gobiernos desaparecen tras
Estas diferenciaciones se repiten también en la presentación espa- las puertas o salen de ellas, se hallan en una situación semejante frente
cial de todo orden. En lo esencial, la praxis estriba en decidir lo que es/á a los que están fuera. Su lenguaje es disciplinado. Hacen declaraciones,
subordinado a estas categorías o lo que debe subordinarse a ellas. Del esperadas por los periodistas que se han apresurado para atrapar el
hecho de que sea algo, no debe deducirse que deba ser algo, y de que efeclo del umbral. Por lo general, estas declaraciones no dicen nada;
deba ser algo no puede deducirse que sea algo. pero acentúan el significado de lo no dicho. El ambiente se une a otros
Por consiguiente, hay que interpretar de nuevo una explicación de similares en un ambienle de uso láclico de/lenguaje. También está espa-
intenciones orientada a una jerarquía vertical de valores y establecer en cialmente limitado el uso de determinadas entonaciones y matices dia-
el discurso lingüíslico prioridades de acción. Pero esta decisión no puede lectales que varían de un barrio a otro, de una aldea a otra.
ser absoluta; en ella entran las condiciones espaciales bajo las que se Los dialectos ofrecen posibilidades de identificación que excluyen
loma la decisión. con toda seguridad al forastero y refuerzan el efecto interno. Hay que
saber, en primer lugar, si el creciente matiz dialectal de los lenguajes po-
líticos de Europa no anuncia, tras la fase del Estado nacional, la estatifi-
Ambienle y uso lingüfslico cación de las regiones, o si es de índole transitoria. Cabe imaginar que
la actividad económica que todo lo invade ha privado de su base econó-
Lo mismo que la determinación temporal ajena existente en la ri- mica a los órdenes estatales anteriores. El Estado nacional era, en pri-
tualización repercute en el uso del lenguaje, también Jo hace el entorno mer lugar, una unidad económica. Si ya no lo es, también puede pres-
espacial. Los servicios secretos saben desde hace tiempo que tienen que cindirse de sus símbolos lingüísticos.
penetrar en los espacios internos de las personas que quieren observar
para averiguar lo que no averiguan en espacios de acceso general. El
miedo del sujeto al abandonar su cueva regula su verbosidad. El diá- Valoración del es/ar-den/ro
logo busca la privación. No se celebra en el mercado si éste no permite
la privación gracias al bullicio anárquico del gentío. En su cueva, el hombre experimenta protección. Esta experiencia
La distinción entre dentro y fuera carga las relaciones lingüísticas subjetiva se basa en la existencia objetiva de paredes que separan lo in-
con las represiones que vienen determinadas por la arquilec/ura: el lu- terior de lo exterior, y también lo que pertenece y lo que no pertenece a
gar sagrado, el lugar profano, la sala de sesiones, el gabinete, cuya de- ello. En consecuencia, se valora muy alto la relación interna. Se apro-
nominación se deriva de una habitación, la casa privada, cuya denomi- xima a lo supremo de las ideas verticales de valor: lo más interno encie-

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rra el sanctasanctorum de las religiones. En los órdenes políticos están Las dimensiones espaciales de la escritura
subordinados a él los actores decisivos, los "estadistas". Les da la opor-
tunidad de aparecer de manera representativa, incluida la simbología La declaración de un orden básico suele ser en nuestra civilización
encarnada de los porteros armados o con librea. un documento escrito: tabla de la Ley, contrato social, Constitución,
José Stalin pasaba por un corredor rojo desde sus habitaciones pri- etc. El mensaje verbal adquiere duración en la forma escrita, la palabra
vadas a la sala de sesiones, pero al mismo nivel, siguiendo la arquitec- fugaz se transfiere del simbolismo discursivo del lenguaje al de La pre-
tura del Kremlin. En los innumerables edificios nuevos construidos por sentación integral y simultánea (Langer, 1942) sin perder por ello el
las burocracias económicas y administrativas, el piso del jefe, situado rasgo discursivo fundamental. El muro blanco de la antigua Roma, el
más alto, refuerza el efecto del umbral. El visitante sube en ascensor, muro de la democracia en el Pekín moderno. La escritura hace evidente
con lo cual se le caen los prejuicios terrenales. Comprende que quiere y asequible el lenguaje, Jo hace transportable en tanto en cuanto son
subir si debiera enfrentarse con el Sr. Smith. El plano desigual existe transportables sus soportes materiales. Pero la continuación del dis-
también cuando el dominus saluda a su huésped y le ofrece un lugar curso requiere nuevos soportes y nuevos principios. La primera y unica
blando: el huésped ha venido desde abajo ... Ninguri jefe en el sótano. tabla de la Ley obliga a una serie de códigos civiles si es que debe conti-
Cuando la Señoría de Florencia promulgó una ley diciendo que nin- nuarse su mensaje.
guna torre podía ser más alta que la del Ayuntamiento, Las grandes fa- La continuación implica necesariamente el distanciamiento que re-
milias que competían en la construcción de torres redujeron las suyas. sulta de la interpretación de la serie de escritos sucesivos. Finalmente
Hoy en día, una ley semejante caería en ridículo. Los rascacielos de los presiona para que se efectuen apéndices y revisiones al texto originario
bancos y trusts internacionales no pueden reducirse ya a un orden bá- por haberse hecho incomprensible gracias a los escritos sucesivos. Ho-
sico urbano. cherl, ministro del Interior de Adenauer, decía que no podía andar
siempre con la Constitución bajo el brazo. La simbología del orden bá-
sico retrocedía tras la presión de los asuntos corrientes. Una situación
Silogismo fatal en la que se halla todo guardián del orden fijado por leyes, ordenanzas,
directrices y decretos, cuando le falla el público, o cuando lo permite.
Los símbolos espaciales del orden básico remiten a los valores de La duración que adquiere la declaración verbal con la forma escrita no
alto y de dentro. El pensamiento indiviso que equipara los signos a la la asegura contra los escritos sucesivos derivados de ella. Al contrario.
cosa deduce de aquí que debe ser de gran valor lo que se presenta por Por otro lado, Barbara G. Meyerhoff (1977) dice de los judíos devo-
medio de altos soportes (señales) y por medio de un "interior" de difícil tos que en la situación milenaria de la diáspora atribuyen tanta impor-
acceso: "arriba/ dentro es bueno. EL mensaje verbal viene de den- tancia a la duración de La escritura, que transfieren esta importancia a
tro/arriba, luego es bueno". las revoluciones se efectuan por lo comun cualquier papel impreso: "No envolvemos ningún arenque con papel
en la transmutación de este silogismo. En lugar de la premisa bueno (de impreso, ni siquiera con papel de periódico".
alto valor) se pone la premisa malo (de bajo valor, fuera de considera- La extensión del sistema de carnets, instancias, cuestionarios, certifi-
ción), con dentro/arriba y el mensaje sigue siendo el mismo. Tales in- cados, simboliza también un orden básico lo mismo que sus guardias
versiones ocupan de nuevo la violencia simbólica, pero la conclusión fronterizos y los niveles prescritos del trato primario. Todo pase es
no varía: pronto vuelve a llamarse bueno lo que simboliza den- un símbolo con respecto a la orientación vertical de los valores de un
tro/arriba y malo lo que simboliza fuera y abajo. Las revoluciones sólo orden. Demasiado papel oficial impreso conduce necesariamente a la
empiezan cuando se comprende este silogismo fatal y se reconocen sus falsificación de documentos y a la devaluación de los valores simboliza-
símbolos como tales y pueden discutirse abiertamente. Pero en esto no dos, pues los sujetos que se ven obligados a interpretar los signos juz-
están interesados los revolucionarios advenedizos, porque necesitan gan en última instancia la relatividad del símbolo y del valor y su dura-
para mantenerse violencia simbólica y pensamiento mágico. ción de validez.

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Símbolos de población siempre sospechosas para los fundadores y creadores de orden. Platón
quería censurar, en la "República", los instrumentos y tipos de tonos a
La distinción entre símbolos espaciales y temporales del orden bá- fm de que los ciudadanos no se afeminasen y desmoralizasen con ma-
sico ha revelado que remiten a los seres humanos que establecen Jos neras voluptuosas. Milton observó con razón que quien introdujese La
signos, a la gente que puebla una región en un tiempo. Son punto de censura no podía detenerse ante la canción, la danza, la gestualidad y
partida y de llegada de la consideración. Los símbolos espaciales y tem- la mímica.
porales de un orden básico Jos establece también una población, refle- El tema no es menos actual en el estadio de la producción masiva y
jan sus representaciones de valor, sus ideas de cómo debe ser, posibi]j- la reproducción electrónica. Hoy día no sabemos las consecuencias so-
tan la orientación en la coexistencia de los miembros del grupo, en el ciales que producen 24 horas diarias de música de radio. ¿Tiene el riego
trato con los que no son miembros y en la relación con la naturaleza y constante de música un efecto liberador, relajante, purificador? ¿Con-
sus fuerzas. firma el orden básico porque relaja psíquicamente a sus sujetos?
Pero, al establecer signos, esta población se diferencia en emisores y ¿Donde se canta, se puede descansar tranquilo?
receptores de signos con diversas interpretaciones, quienes, a pesar de Lo que importa es quién y cómo canta. La música vocal e instru-
la amplia coincidencia, mantienen un resto de diversidad que está con- mental conoce tanto fuertes formas tonales como expresión caótica. La
dicionado por la ventaja temporal del emisor sobre el receptor. violencia simbólica de la música provoca la autoexpresión de los suje-
Por eso hay que preguntar por el valor que emisor y receptor atri- tos. Entre ella se distinguen madrigales, motetes del Renacimiento, mú-
buyen al tiempo: para ello dependemos de suposiciones, pues esta pre- sica de los virginalistas, un largo de Handel, una marcha militar, una
gunta va mucho más allá del orden básico político en Jos planteamien- sinfonía de Mahler, el "Rumor de primavera" de Sinding y el griterío
tos etnológicos y antropológicos. Hemos de suponer que factores climá- electrónicamente reforzado que provoca contracciones rítmicas en los
ticos y biológicos, como la distribución natural de luz y oscuridad, pre- jóvenes oyentes. La gente mayor considera esas reacciones como "con-
determinan culturalmente la valoración del tiempo. El modo de medir el trarias al orden", mientras que ellos mismos vertían lágrimas ante la
tiempo, o el no modo, es un símbolo de la población que trasciende el marcha fúnebre de Beethoven.
orden político básico. Por eso suelen fracasar los intentos de transferen- El orden básico estatal puede prever determinadas músicas en su
cia de determinadas representaciones de orden estatal a otras poblacio- presentación. Cabe que reproduzca el folklore porque suena divertido y
nes, como ponen de manifiesto los movimientos Este-Oeste y Norte- es muy diverso, cabe que subvencione orquestas estatales y nombre di-
Sur de la expansión industrial. La violencia simbólica de la medición rectores generales de música. Lo que permite sacar conclusiones es
del tiempo es algo que no puede imponerse, esto es: la medición del menos lo que fomenta que lo que reprime; pero la música sigue siendo
tiempo es una violencia simbólica en ciertas poblaciones, en otras no. un simbolismo propio con una lógica diferente a la del orden estatal bá-
En un pueblo que empezó hace 500 años a apreciar y desarrollar los re- sico. Cabe que, en un Estado que censura la expresión verbal, la música
lojes de bolsillo, todo sujeto se rige por el reloj. En otras culturas, el ins- se convierta en el medio unificador de la población, como parece haber
trumento sirve para conectar con el exterior, pero no determina en ab- sido el caso durante la era Metternich en Austria y los paises alemanes.
soluto la forma de vida. "El concierto" se convirtió en un símbolo de este orden, que permitía
poca autodeterminación al ciudadano. Puede que la rápida sucesión de
modas musicales juveniles, habidas desde 1950, comercialice como ne-
M úsica cesidad económica calculada las necesidades insatisfechas de autoexpre-
sión por no satisfacerlas los plazos de los procesos sociales y los déficits
Las artes plásticas, lingüísticas y musicales se cuentan también en- de comunicación motivados por ellos. En tal caso serían una indicación
tre los símbolos de la población que preceden al orden político. Lo más de las carencias del orden dominante.
mismo ocurre con las ciencias.
Como es bien sabido, las estructuras tonales de la música han sido

124 125
Simbología corporal

Lo mismo que la mus1ca, como simbolismo propio con formas


propias, simboliza en primer lugar la población y su orden estatal la
considera como algo negativo, otro tanto ocurre con los símbolos pre-
sentativos de las posturas corporales y las expresiones faciales. El Estado
interviene en ellas mediante la educación, al obligar a niños indefensos,
mediante datos estadísticos, a entrar en la escuela, de manera que tie-
nen que sentarse callados y aprender a reprimir sus formas naturales de
expresión que todavía les dejaron sus padres. Lo que la escuela no con-
sigue, lo hace el servicio militar, que, como muestra el ejemplo pru-
siano, puede determinar la postura corporal y la forma de expresión de
generaciones enteras.
Prusia lo consiguió con la reunión espacial y la instrucción tempo-
ral de los sujetos. Las expresiones cortas en la forma de orden bajo má-
xima presión de sanción reforzaron la sumisión: "Al suelo, en pie, al
suelo, en pie... " Las diferencias locales, regionales, religiosas e ideológi-
cas se "pulieron" haciendo que los reclutas ejercitasen hasta el agota-
miento físico ciertas formas de expresión. ("Estirar las piernas de car-
nero ... "). Semejante intervención en la constitución psico-somática de
Jos jóvenes de 18 años se mantenía por toda una vida, como ocurre con
la educación de los internados ingleses. Los "prusianos" creados de esta
manera encarnaban el orden básico estatal por encima de los contrastes
geográficos existentes entre Masuria y Renania, uniendo las posturas
corporales de las clases en un comentario común. Debía ser incom-
prensible para los habitantes de las ciudades imperiales, ordenados en
la tradición local, y para el "paisano" del Sur de Alemania, dirigido esta-
talmente a la cultura regional, hasta que, tras la fundación del Imperio
por Bismarck, el servicio militar obligatorio los convirtió en "prusia-
nos". ¿Qué hubiera sido de "Schweik" entre los prusianos? En 1980
muchos reclutas de la RFA hablan aún de que van "a los prusianos",
otros van "a la 'Federación".
Las comunicaciones repetidas sobre la base del orden vigente y los
forzados déficits de comunicación determinan la "simbología corporal"
(Mary Douglas, 1974), hasta el punto de que surgen tipos que sólo se
dan en este orden estatal. Pero como todas las formas de expresión cor-
porales son multifuncionales y tienden a satisfacer el mayor número
posible de referencias simbólicas, también se diferenciaban, en último
caso y claramente, prusianos, habitantes de la Marca y del Mosela, jun-

126
kers y obreros industriales, comerciantes y campesinos, protestantes, lenguaje que, según su tiempo biológico, se ha quitado del uso lingüís-
católicos y judíos. tico de los sujetos que le rodean y de la comunicación de masas. Con lo
El intento de la educación nazi por copiar el modelo prusiano fra- cual, la espontaneidad del conocimiento vincula también con estas es-
casó por completo. Aunque todavía hoy pueden restaurarse fácilmente tructuras representaciones diferentes que proceden de experiencias sin-
"viejos nazis" en la Alemania Oriental y Occidental, mediante determi- gulares. Kant equipara la espontaneidad del conocimiento al entendi-
nados estímulos verbales, por sus formas de reaccionar, el uso del len- miento; pero el aspecto de la violencia simbólica nos muestra que este
guaje, la mirada y el porte. Biológicamente mueren; sociológicamente, entendimiento tiene que trabajar con una red de recursos metafóricos
las constelaciones existentes de signos determinan la duración de su cuya metafísica no vislumbra y, por eso, los convierte en manípulos.
simbología. La comparación entre lenguaje y mapa también resulta fructifera
en este sentido. Quien tome el mapa por la cosa misma, no seguirá pre-
guntando si este mapa refleja en sus proporciones correctas los países y
Lenguaje, literatura, ciencia continentes representados, no sustituirá la imagen eurocéntrica del
mundo de la proyección de Mercator, superada desde hace tiempo, por
Como pone de manifiesto el ejemplo prusiano-alemán, el orden bá- el mapa, fiel a la superficie, de la proyección de Peters (Peters, 1974).
sico político puede influir violentamente en la música y en la simbolo- Quien no entienda el lenguaje como algo fundamentalmente meta-
gía corporal, pero no someterla del todo. Lo mismo se puede decir del fórico y, por consiguiente, como algo que requiere interpretación en el
lenguaje y de las literaturas y ciencias derivadas de él. Se ha comparado sentido de un incierto "debe decir", borrará los límites entre lo mera-
a menudo el lenguaje con un mapa para mostrar que es un sistema de mente presentado y lo percibido. Así ocurre en la inmensa mayoría de
signos y que debe distinguirse claramente de una realidad que sólo las relaciones sociales donde basta un "lo dicho, dicho está" que ahorra
abarca de modo imperfecto. preguntar por la metafísica que hay detrás.
Esta comparación gráfica tiene dos ventajas. Permite ver que el len- En tanto en cuanto el uso lingüístico cotidiano no distingue entre
guaje es un simbolismo desprendido de las cosas, y, al mismo tiempo, imagen y cosa y niega las posibilidades cognoscitivas subyacentes en la
pone de manifiesto la posibilidad de producir lingüísticamente imáge- estructura habitual, renueva también la conciencia mítica de quienes ha-
nes que, a su vez, simplifican lo que resulta demasiado complicado para blan este mismo lenguaje. "Lengua materna" y "patria" son simbolos
la descripción. Pues, cuando decimos o escribimos "el lenguaje es como clave de este contexto biológicamente interpretado. La concepción de
un m apa", demostramos gráficamente y exponemos ante el entendi- las literaturas como literaturas nacionales y de las ciencias del lenguaje
miento un estado de cosas eludiendo la complejidad de ese estado de como ciencias nacionales en la Europa del siglo XIX y comienzos del
cosas. Esto presupone que existe por encima un entendimiento que se XX siguió a la violencia, a menudo inconsciente, del lenguaje al articu-
designa como "mapa". La presentación integral, simultánea, "mapa", lar su totalidad.
ilustra aquí el discurso sobre el lenguaje. Con eso basta; pero el discurso Reprimir la duda de que debe decir algo, y prestar a ciertas palabras
sobre el lenguaje puede continuarse en un discurso sobre mapas o, y frases un significado apriorístico es muy natural cuando se abandona
como ocurre aquí, sobre un tercero. Cómo y por qué un discurso conti- consciente o inconscientemente el conocimiento posible de la ambigüe-
núa en tal o cual dirección, es algo que escapa al orden básico estatal. dad del lenguaje y del concepto. Donde la duda se condena al silencio,
La violencia simbólica de/lenguaje se renueva en el encuentro de los su- por violencia, por comodidad o simplemente porque "no se presenta",
jetos con su entorno en este entorno. Y el orden básico participa en gana terreno el procedimiento de manejar los símbolos verbales del or-
tanto en cuanto sus simbolos están presentes (un policía, una valla de den básico (Estado, pueblo, nación, democracia, cristiandad, clase
anuncios, una imagen religiosa, la radiodifusión estatal) y atraen la es- obrera) como si fuesen saber garantizado, y derivar de ellos, como prin-
pontaneidad del conocimiento. Por eso necesitan tanto material gráfico cipios aparentemente seguros, frases rigurosamente metódicas que exi-
los órdenes básicos dogmáticos. Cuando falta esta presencia directa, el gen validez, por haberse derivado a priori, rigurosa y sistemáticamente,
sujeto toma caminos propios y cambia lo percibido en la estructura del de conceptos y principios (dogmatismo).

128 129
Dogmalismo y pragmalismo perfección de las posibilidades humanas mediante el lenguaje de la lite-
ratura y la ciencia, común a todos.
El procedimiento lingüístico dogmático se aproxima a la reducción Los órdenes básicos profanos derivados de fundamentaciones escri-
pragmática del lenguaje en la vida cotidiana, y viceversa, el procedi- tas ponen en peligro, por tanto, su propio mito cuando desvalorizan la
miento de reducción dirigido a la acción tiende al dogmatismo. Ambas ciencia y la literatura al tratar a sus intérpretes de canallas. Explicacio-
tendencias toman la palabra por la cosa misma, reforzando así un mito nes, justificaciones aplazadas, tranquilizaciones o condenas, ya vengan
que suele ser escatológico en política. Con todo, el lenguaje no se petri- del púlpito, de los tribunales o de los medios de comunicación de
fica en un instrumento disponible únicamente para los guardianes del masas, tienen en contra suya la violencia simbólica del discurso gene-
orden básico. La dictadura lingüística rigurosa sigue sometida a la dic- ral en el que se expresan las esperanzas y las expectativas de vida del
tadura del lenguaje: El jefe de las SS y de la policía, Himmler, prohibió pueblo.
finalmente el uso del término "tratamiento especial", empleado en lu- Otra cosa son los órdenes básicos religiosos o casi religiosos, en donde
gar de asesinato de judíos, porque había caído en poder de las lenguas. la interpretación de lodos los valores radica en los detentadores de una
Esto no impide, cuarenta años más tarde, que para los niños con pro- violencia a la vez íntima y suprema, de la que se derivan todas las espe-
blemas de aprendizaje se prescriba en la RF A la "separación" y la "es- ranzas. Aquí resulta evidente la subalternación de literatura y ciencia y
cuela especial". se cuenta entre las expectativas de los sujetos. Nos hallamos ante el "si-
En relación con el orden básico político, que suele basarse en un logismo fatal".
texto constitucional impreso, hay que preguntar si el indispensable dog- De ahí que, atendiendo a la población correspondiente, sea dife-
malismo del derecho y la ley se absolutiza o se relativiza en "justicia rente que el papa subalterne a un profesor de teología como Hans Küng
como idea del derecho" (Radbruch, 1932), sin olvidar las dudas que re- o que el Congreso americano haga lo mismo con un fisico nuclear
sultan apropiadas ante los simbolismos lenguaje y procedimiento. Una como Oppenheimer. En ambos casos, la subalternación excitó la hiper-
administración de justicia que no revive los postulados de su constitu- sensibilidad al verticalismo en la vida pública; pero en el caso del fisico
ción, siendo plenamente consciente de que éstos son principios desea- nuclear se atajó una esperanza de los americanos por llegar tan "alto"
bles, sino que cree poseer saber metafisico en ellos, malogrará, indepen- como Oppenheimer, y en el caso de Küng se reglamentó a algu ien que
dientemente del contenido, a los hombres que están sometidos a ella se atrevía a saber más que el papa, la persona más cercana al más allá
como sujetos de derecho. de los católicos.
Los conflictos de órdenes básicos dogmáticamente interpretados Algunos Estados intentan ser milo escatológico y yuxtaposición
con la lilera/ura y la ciencia se derivan de las relaciones descritas entre coordinada al mismo tiempo. De este modo, las violencias simbólicas se
orden básico-lenguaje-población. Lo mismo que el lenguaje, también la obstruyen recíprocamente el camino, lo que induce a que los guardia-
literatura y la ciencia son símbolos directos de la población y discursi- nes del orden recurran inevitablemente a la violencia brula. El futu ro de
vos, divergentes. En contraste con el slalement del orden básico, que estos ensayos se prolonga hasta donde sean efectivas las práclicas mito-
crea subordinación, la literatura y la ciencia sólo son compatibles con lógicas transmitidas en la tradición cultural, es decir, hasta que la gente
un orden básico político en la relación de la coordinación bajo el mismo aprenda a distinguir en su orden entre deseo y cumplimiento, entre lo
concepto general de población. La horizontal, y no la vertical, es la que meramente imaginado y lo percibido, entre imagen y cosa: mientras to-
determina la relación dada de antemano. Por eso engendran contradic- man los símbolos por la cosa misma. Es significativo que en tales órde-
ciones todos los intentos de subordinar a los literatos y científicos. Las nes rivalicen la Iglesia y el Estado por la supremacía dogmática.
personas conflictivas se convierten, a su vez, en símbolos del discurso
y, con ello, en oferta de identificación para todos los que de una u otra
manera sufren bajo su subalternación. La carencia psico-fisica que cada Publicidad comercial y propaganda
cual procura eludir a través de la comunicación hace que Jos sujetos
sean sensibles a la represión de quienes prometen cierto complemento y La diferencia entre símbolos espaciales y témporales del orden bá-

130 131
sico y simbolos de la población permite sondear la combinación de signos deben integrar. "Entre nosotros las cosas son así...", "nuestra opinión
empleada en las estrategias políticas. En su aplicación deben producir la al respecto... ", "nuestra competición profesional", "nuestra república",
validez que estatuye cada vez de nuevo al "Estado". El Estado sigue postulan una pertenencia todavía no activada.
siendo una magnitud simbólica; pero actúa a través de la validez que El pronombre posesivo "nuestro" afirma la correspondiente igual-
exigen sus disposiciones. La renovación diaria del "Estado" se efectúa dad de intereses y, al mismo tiempo, excluye a los que no pertenecen
en la renovación diaria del sujeto humano que debe emprender el hom- (o no quieren pertenecer). La amenaza de la privación afecta a todo el
bre por no poder vivir sin comunicar. que ha dicho una vez "nosotros", calificándolo de renegado, traidor, di-
La carencia psicofísica que nos obliga a comunicar para remediarla sidente. El "nosotros" propagandístico es un eufemismo que se refuerza
es el supuesto de la recepción de comunicaciones ajenas. La carencia con superlativos, y al mismo tiempo el comienzo de los silogismos de
puede ser una falta de conocimientos, y entonces buscamos informa- todo lenguaje dictatorial (Pross, 197 3). La amenaza de la privación y
ción para disminuir el desconocimiento. Puede ser una carencia emocio- delimitación frente a los demás seres humanos que no "pertenecen al
nal y entonces buscamos diversión, distracción, satisfacción en el en- grupo" por no seguir un lema político o no comprar un determinado
lret~nimiento. Pero un déficit de información puede despertar también la producto, promete admisión. Al mismo tiempo rechaza. El "nosotros"
necesidad de entretenimiento y una carencia emocional puede también resuelve el enigma de la pertenencia, determinando simultáneamente la
inducirnos a estudiar. Max Rieser (1954) declara que todos los poetas accesibilidad e inaccesibilidad.
son tipos regresivos que pretenden responder verbalmente a los desa- Como la propaganda y la publicidad establecen simbolos, regulan la
fios del entorno. Según esta hipótesis, el individuo perfecto sería una per- casa de los valores. En la polity dominada por la publicidad comercial,
sona sin desconocimientos y sin faltas emocionales, o sea, sin necesida- los estadistas corren tras los deseos y expectativas que la publicidad ha
des comunicativas, un individuo muy aburrido para sus congéneres e traducido a necesidad económica. Se crean ideas generales de lo que
inaccesible para los guardianes del orden de todo tipo. "hay que" tener. Las estrategias políticas prometen cumplir estos de-
El empleo de carencias emocionales y del desconocimiento de los seos, para que los políticos sean elegidos y reelegidos. Pero no pueden
sujetos para fines de proselitismo es lo que se llama propaganda. Su satisfacer realmente estos deseos porque la publicidad va siempre por
aplicación para la venta de mercancías es lo que se llama publicidad. En delante de ellos repartiendo nuevos estímulos de consumo. Siempre
la praxis se funden las distinciones teóricas. Los propagandistas políti- hay nuevas mercancías que adquieren validez, ritualizada en la infor-
cos hablan de "vender" su "causa", y se sirven de las técnicas de la pu- mación periódica.
blicidad comercial para fines políticos. Y, viceversa, la publicidad co- "Las pirámides nos recuerdan a los egipcios; los graciosos templos
mercial utiliza símbolos del orden básico para acercar sus mercancías a de columnas, a los griegos. ¿Cómo se va a recordar al americano?
los consumidor'es potenciales. ¿Como exportadores de sensaciones y obscenidades? ¿O como creado-
Como hay que cubrir los déficits emocionales sin responder a las res de maravillosas cajas electrónicas que, por un momento, nos levan-
dudas racionales que ellos implican, la propaganda y la publicidad se tan por encima del espacio y del tiempo y nos transforman en un pue-
dirigen, en primer lugar, a los consumidores potenciales. Hacen una blo unido? Tenemos que decidirnos, y ahora." Con estas frases con-
oferta de ident ijicación visual, musical y 1o también verbal sobre el re- cluía, en 1979, un comité independiente su trabajo sobre el futu ro de la
pertorio existente de sirnbolos positivos que presentan como "normal" televisión pública en los EE.UU. Critica duramente la televisión comer-
el participar, el pertenecer, el comprar. A tal fin sirven las frecuentes cial como agencia de publicidad que, a fin de maximalizar el consumo,
presentaciones de "grupos in" en la imagen, así como el empleo de la muestra preferentemente películas vulgares, superficiales y violentas, y
primera persona del plural en el lenguaje. Al decir o presentar gráfica- no hace nada menos que subvertir la sociedad americana. Con su cen-
mente los propagandistas el término "nosotros", intiman en la atmós- sura económica de las horas de emisión, la televisión financiada por la
fera de grupo familiar en la que normalmente se usa el "in" y el "noso- publicidad amenaza el postulado constitucional de la libertad de prensa,
tros". El ambiente familiar o la superación de la lejanía y la naturaleza y con su incesante llamamiento a la excitación emocional embota el jui-
por el pequeño grupo," a menudo la pareja, son las presentaciones que cio crítico y ha contribuido al peligroso conformismo de las posibilida-

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des americanas de experiencia (Carnegie, 1979). Los observadores de políticos. La dirección polilica torna estos medios para imponer signifi-
TV de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 en Lake Placid vieron c:ado en 1?~ receptores. Estoy pensando en el fondo cultural del ritua-
también, claramente, la violencia simbólica de la publicidad. La trans- lismo P?htlco, en. las diversas iconografías de la propaganda política y
misión, monopolizada por una empresa televisiva comercial ameri- en los d.Jf~~entes ordenes ~~l trabajo redaccional de los distintos países,
cana, hizo posible que la coronación de los vencedores, un motivo del la repet1~1on de estas tradiciones en la presentación de los periódicos y
"sindicato mundial" (Alfred Weber, 1946), se interrumpiera todo el en el estilo de la concepción del film o del corto. Al final 0 al principio
tiempo que exigió la publicidad intercalada. del fon?? cultural de todo concepto de política y de sus correspondien-
En el orden básico dominado por la propaganda (política de propa- tes pohtlcas se hallan las comunicaciones interhurnanas elementales
ganda), los estadistas son al mismo tiempo los intérpretes de las pasio- que constituyen el alfa y el omega de todo orden humano. La política de
nes y del apetito de la gente. Por eso son prisioneros de sus propias in- comunicación abarca siempre todo el conjunto de los medios, y esto im-
terpretaciones del sistema de valores. De este modo, la materialización plica o determina la capacidad de la población para comunicar acerca
de deseos cristaliza una y otra vez en profecía que se cumple ella misma, de cuestiones diferentes, ya sean de índole politica o no política.
sin que las necesidades de la gente no puedan designarse más que corno En la era de los medios electrónicos que no respetan las fronteras
desviaciones. La amenaza de perder lo que ya se ha conseguido se con- nacionales, resulta limitada la duración de los distintos sistemas de pa-
vierte en una categoría central de la propaganda. Necesita necesaria- labras, puesto que los símbolos extranjeros cruzan las fronteras. La
mente un enemigo externo al que se le pueda responsabilizar de la discre- electrónica y la amenaza atómica relativizan hoy cualquier "Estado".
pancia interna entre deseo y satisfacción, entre lo que realmente se per- Se trata, bajo una nueva forma, de la vieja cuestión de la "comunica-
cibe y la presentación oficial, puesto que este límite no puede darse en ción global", suscitada ya por Marx y Engels en el Manifiesto Comu-
la construcción de la política de propaganda. Depende de la precisión, nista de 1849. Conocieron los barcos de vapor, los ferrocarriles, las lito-
del complemento y perfección del sujeto en el "nosotros" del mito. Se- grafias Y los primeros telegramas. Otro economista, Werner Sombart
mejante propaganda debe someter o rechazar a "los héroes individuales escribió en su libro La economfa alemana (1903) que la industria eléc~
de la moral", corno ya indicó Marx (MEW, 1). trica introduciría una nueva fase del capitalismo. Lenin sacó de aquí su
La publicidad comercial y la propaganda política aparecen hoy eslogan: "comunismo = electrificación+ poder soviético", y Jeremy
corno dos obstáculos principales a la autodeterminación en la sociedad Tunstall publicó en 1977 un libro notable, The Media are American, que
electrificada, puesto que generalizan la determinación ajena y reducen, s~ ocupa de ~os costos de la producción electrónica propia y las exporta-
si no imposibilitan, su aportación al orden básico y a las estrategias po- Clones arnencanas baratas.
líticas. ¿Qué pasa con los fondos culturales de los diversos órdenes básicos
bajo la influencia de tales exportaciones e importaciones? El futuro de
las culturas autónomas yace entre la publicidad y la propaganda glo-
Polftica de comunicación bales.

Entre las políticas de nuestros días, tales como políticas social, exte-
rior, de educación, de seguridad, etc., cada vez es más importante lapo- Usos politicos
lítica de comunicación debido al número rápidamente creciente de nue-
vos medios electrónicos de comunicación. Existe una permanente lu- Las estrategias políticas dependen del concepto de política (orden
cha política por el acceso a los medios institucionalizados de la informa- básico), y sus procesos de comunicación dependen de las "politics", los
ción periódica en la prensa, la radio y la televisión (política de medios). usos, las luchas, juguetes y juegos de la praxis de la violencia simbólica.
Los medios políticos tienen un efecto ritualizador y, por eso, son Castigar o no castigar, mentir o decir la verdad, y cuándo, frente a
"supersirnbolos" culturales de todo orden básico. Son "supersímbolos" quién y a quién no. Retórica y presentación de los guardianes del or-
porque su ritualismo condensa las tradiciones culturales en los órdenes den, las cuestiones decisivas de la oportunidad, la transparencia de los

134 135
procesos (proceedings), las reglas de los procedimientos; todas estas O no concuerdan en absoluto con las capacidades y posibilidades de
prácticas prestan más o menos credibilidad al orden básico y permiten los receptores por no afectar su espacio y representaciones comunica-
las estrategias políticas, hacen plausibles sus argumentos. Toda trans- tivas.
gresión de las reglas de que se hacen culpables los políticos reducirá el El análisis de la comunicación política también significa siempre
fervor de la gente a identificarse con el significado afirmado del con- análisis de violencia simbólica. El aspecto de la política informativa pa-
cepto de poli/y. Por eso deciden el orden básico las prácticas políticas de rece útil cuando, definiendo, llegamos hasta el punto de decir que infor-
su imposición. mación, en cuanto simbolismo del discurso del lenguaje y de la presen-
Si poli/y es el orden de supersímbolos, tales como derechos huma- tación visual, es una condilio sine qua non de "la bestia simbolizadora"
nos, democracia, conciencia de clase, nación, Europa y así sucesiva- hombre. Se trata de problemas de teoría del conocimiento y de psicolo-
mente, Jos usos políticos son entonces la prueba de si la promesa de la gía. Las prácticas rutinarias de las prácticas informativas dicen algo de
poli/y abstracta se domina o no con las formas concretas de la identifica- la jerarquía de valores del orden básico y de sus intérpretes.
ción y la privación. La evidencia del orden simbólico, la relación entre Cuando los ciudadanos preguntan y los políticos responden, se
este orden y la cuestión de lo convincentes que son los argumentos y la pone en juego el orden básico con la sinceridad o insinceridad de las
oportunidad (timing) de la comunicación, constituyen juntas el marco respuestas, pues de ellas se derivan las ideas generales de política y la
para poder imponer un significado afirmado. Pero todo el énfasis esperanza de ser tomado en serio como sujeto.
puesto en la comunicación parece ser inútil si el receptor no está en
condiciones de remitir las comunicaciones pretendidas a sus propias re-
presentaciones de valor. Lo decisivo es la validez; pero validez no signi- Democracia en! re propaganda y publicidad
fica verdad. Esto implica una serie de cuestiones relacionadas con la
política de confianza o falaz. Las ideas generales son imprescindibles para los asuntos de go-
bierno pero se apoyan en una cultura de representaciones de valor que
anteceden y sobreviven a la política. P.or eso está decidido que la teoría
Usos de la información democrática libere los ú[limos valores de los que se derivan los argumen-
tos políticos. No podemos saber lo que en última instancia es falso o co-
Si definimos la información como una comunicación que dismi- rrecto, y no debiéramos pretender saberlo. Las estimaciones y valora-
nuye el desconocimiento mediante símbolos reducibles, resulta que ciones sólo dan valores aproximados. Quien, sin embargo, proclame
toda política es, en cierto grado, política de información. Las medidas certeza, se hace sospechoso de estafa intelectual. Las dictaduras siempre
políticas son siempre procesos informativos porque manipulan comu- disponen de una respuesta para las cuestiones últimas, las democracias
nicaciones a fin de aumentar o reducir el conocimiento conforme a es- no. Por eso las dictaduras someten los medios de comunicación a las
trategias y tácticas de la violencia simbólica. correspondientes relaciones de poder en el aparato político y las demo-
Presuponiendo cualquier acceso a los medios, hay que tomar en cracias los sacan de ser reguladores del poder para convertirlos en deci-
consideración, al menos, cinco políticas de información: sión mayoritaria.
La información tiene una difusión amplia a fin de propagar conoci- La decisión mayorilaria democrática no decide lo falso o lo correcto.
mientos. Sólo afecta a la dirección que se debe tomar para traducir a la praxis la
La información se retiene para mantener la ignorancia. idea general averiguada. Y ello con la reserva de que la revisen las nue-
La información se reparte para reprimir otras informaciones. vas mayorías que pueden adquirir validez en la votación periódica. La
La información se canaliza para conseguir solamente la identifica- decisión mayoritaria es una declaración de intenciones, no un hallazgo
ción de un grupo determinado de receptores con un ("su") emisor. de la verdad. El gobierno democrático es gobierno a demanda, pero nor-
La información es desplazada por comunicaciones que no elimi- malmente a demanda periodificada.
nan la ignorancia porque estas comunicaciones no pueden reducirse. El rilual elecloral es, por su oportunidad, el eslabón decisivo de la

136 137
democracia política con la cultura de un pueblo, y no por las opiniones una posición más alta", o "El espíritu superior de luto por el inferior",
que cada vez lleguen al poder. La teoría democrática reconoce esta para saborear de verdad el significado de los usos políticos.
unión al mandar legisladores por un tiempo determinado y dejar sin lí- Empieza siempre con una entrada en escena que al mismo tiempo
mites temporales la polémica de las opiniones jurídicas. permite una preferencia y ofrece diferencias en la interpretación de la
Esto presupone que debe proseguir la lucha de las opiniones. Pero postura. Al antes o después de los desiguales corresponde el continuo
sólo puede proseguir si los medios que reúnen en ideas generales las ex- de los iguales, teniendo en cuenta que la derecha va antes que la iz-
pectativas subjetivas de los ciudadanos siguen su propio ritmo y no el quierda (Leach, 1972). La contigüidad puede comunicar proximidad o
de la lucha electoral, que prosigue también durante el período de go- distancia mediante distanciamiento lateral y condensarse hasta llegar al
bierno. La relativa autonomía de los medios periódicos, prensa y radio, contacto corporal. Entonces hay que tener cuidado, puesto que dema-
es el presupuesto cultural de que se pueda reconocer el gobierno por un siada proximidad contradice la separación, que cuenta en los argu-
tiempo determinado y de que éste funcione. mentos.
Naturalmente, la idea general más común no puede tampoco satis- Pero lo decisivo son los niveles que prestan su acento a la posición
facer a todos, tiene sus límites en la contigüidad espacial y en la suce- relativa de los sujetos entre sí. Pueden ser iguales o desiguales. Mientras
sión temporal, de lo que es representable primero y después. La demo- se trate del encuentro de personas oficiales y ciudadanos en el espacio pú-
cracia resuelve esta tensión en el tiempo. Somete la validez de la repre- blico, las alfombras, escalones, barreras de la mesa escritorio o incluso
sentación general a la revisión temporal al mandatar solamente por un las ventanillas que separan demostrativamente el dentro y el fuera se
tiempo determinado a los legisladores, al gobierno, y en algunas de sus cuidan también en la democracia de que el ciudadano individual se en-
manifestaciones incluso la justicia o al menos a ciertos jueces. Esto frente al mandatado a un nivel inferior. Se trata de un resto de pose feu-
acentúa la dependencia del todo respecto de la proyección global de fu- dal y religiosa de anunciación, que en la mayoría de los casos no pue-
turo y vincula la expectativa vital subjetiva de las personas puestas en den tener ningún pathos y sólo sirve para alienar a los sujetos respecto
actividad a las opiniones de los gobernados, o dicho más exactamente, del orden básico.
de sus portavoces y activos, puesto que también en las formas directas Resulta, pues, que la disposición del espacio público es un presu-
de la democracia todos los que se manifiestan no suelen ser todos. puesto de la democracia. Si se quiere que los valores finales queden li-
bres, lo cual es necesario para la continuación de la humanidad, hay
que encontrar formas que proporcionen las mismas condiciones de pre-
Vuelta a las formas sentación simbólica al discurso entre miembros de grupos distintos.
Son las formas comunes del contacto elemental humano las que inte-
El conocimiento de la relatividad de todas las afirmaciones de con- gran, y no las aspiraciones necesariamente divergentes. Pero este con-
tenido de la política requiere prestar rigurosa atención a las comunica- senso mfnimo sólo funciona cuando los participantes conciben también
ciones no verbales. La "presentación simultánea, integral" (Langer) es, su autopresentación como "solamente" simbólica y no en forma objetiva
una vez reconocida como simbólica, pilar seguro de la formación subje- como algo "semimitico" ...
tiva de opinión. Naturalmente, no basta con calificar una acción polí-
tica de ceremonial, de proceso rutinario o de ritual. Hay que tener en
cuenta los indicadores del tiempo, el ambiente, la simbología corporal,
si se quiere distinguir entre lo que debe comunicarse y lo que se comu-
nica concretamente.
En el marco de las condiciones espaciales y temporales corresponde
carácter comunicativo a la posición relativa de tos sujetos entre sí. Re-
cuérdense, por ejemplo, las ilustraciones de Paul Klee al "Cándido" de
Voltaire, "Dos hombres que se encuentran suponiendo que uno está en

138 139
V

Pasos del análisis

Pregunta

La pregunta que se le plantea a los teóricos reza así: ¿cómo pueden


clasificarse las relaciones conocidas descritas hasta ahora? La clasifica-
ción es en la teoría lo que la delimitación es en la comunicación empí-
rica. Por eso hay que dudar constantemente de ella.
Por lo que puedo ver, así lo reconocen también las dos direcciones
principales de la investigación comunicacional, la que, con un máximo
de cuantificación, se contenta con un minirno de teoría, y la que, con
un mínimo de cuantificación, construye un máximo de teoría. Sólo
puede integrarlas la clasificación. La clasificación es el "centro del tra-
bajo empírico", como dijo categóricamente Paul Lazarsfeld poco antes
de su muerte, "no la cuantificación" (Lazarsfeld, 1975).
No bastan grandes cantidades de datos aislados y métodos cuantifi-
cadores, desarrollados a continuación del fetichismo de los métodos ob-
servados por Georg Si mmel ya en 1911 en Alemania (Simmel, 1911 ).
También resulta insuficiente el conocimiento de que la comunica-
ció n constituye realidad social en virtud de la dependencia sígnica de
Jos sujetos. Presa de una red de símbolos, el hombre se busca su ali-
mento. El sujeto está sometido a la violencia de los símbolos, y a través

141
de símbolos ejerce la violencia psíqu ica antes que la fisica. Pero el teo-
rema sigue siendo insatisfactorio mientras no logre cambiar, en rela-
ción comprobable con el microaspecto de los sujetos sometidos a esta
violencia, el macroaspecto de la cosa - la violencia simbólica como reli-
gión, religión social, concepción del mundo, ideología de una población
en un espacio y en un tiempo determinados-.

Presupuestos

Propongo que el análisis de la violencia simbólica se haga bajo los


tres presupuestos siguientes:
Primero: Sabemos que el sujeto humano no está fijado de una vez
para siempre. Tiene que afirmarse, renovándose en su encuentro con el
entorno (v. Weizsiicker, 1940). Oscila así entre identificación y priva-
ción de otros sujetos en un proceso de comunicación que está mediado
por signos (Pross, 1967, 1970). Los símbolos por los que tienen que
orientarse los sujetos pueden distinguirse (según Langer, 1942) como el
simbolismo discursivo de las lenguas y el simbolismo presentativo de la
imagen, el ritual y la simbología corporal.
Segundo: La inestabilidad de Jos sujetos y su dependencia de la vio-
lencia simbólica rige también para aquellos que, consciente o incons-
cientemente, ejercen violencia simbólica. Bourdieu y Passeron apunta-
ban a los pedagogos cuando publicaron el término. Ernst Cassirer resu-
mió la experiencia del nacionalsocialismo cuando en 1945 escribió que
los mitos se podían producir como las ametralladoras (Cassirer, 1945).
Los que ejercen la violencia simbólica están asimismo sometidos a ella.
También estos sujetos son medios de fuerzas diferentes y, por tanto, re-
flexivamente, sobre la simbología de aquéllos a los que someten. En
este sentido, los sujetos humanos aparecen como medios únicos, bioló-
gicamente organizados, de un proceso comunicativo general.
Tercero: La clasificación de la violencia simbólica se basa en la hipó-
tesis de un obligado proceso de comunicación que abarca la totalidad de
las comunicaciones pretendidas e indicadas, y no sólo la información
dirigida a un objetivo (Beth, Pross, 1977).
El proceso de comunicación constituye la sociedad en el tiempo.
Sus residuos, empíricamente perceptibles, se convierten en testimonios
de la historia mediante la interpretación siguiente. Así pues, la historia
es la forma simbólica en la que intérpretes actuales aportan restos co-
Manípulo • municativos del pasado. Este presupuesto dice que ni "la sociedad" ni

143
"la historia" pueden entenderse como algo situado fuera de la violencia Penetración
simbólica, algo a Jo que, en caso de duda, pudiera remitirse el analista.
Con las "relaciones históricas" no se hace más que justificar o disculpar El segundo paso del análisis acepta esta tendencia a redondear sim-
la simbología incomprendida. Éstas se entienden más bien como factor bólicamente la violencia simbólica como relación externa dada y se
de la violencia simbólica que se puede constatar empíricamente en la cuestiona la penetración de los símbolos dentro del orden deslindado
actualidad. Hay que aislar este factor para poder determinar su valor por ellos. La capacidad de penetración puede ser lo bastante fuerte para
posicional en la jerarquía de símbolos a través de los cuales se ejerce el que alcance por vía simbólica un alto grado de identificación. Las "islas
control social. afortunadas" de la utopía clásica describen esta situación. En el espacio,
la violencia simbólica se mantiene con sanciones. Estas sanciones pue-
den ser, a su vez, de índole simbólica o contener amenaza y ejecución
Delimitación de la violencia simbólica de violencia bruta. Como, por regla general, las sanciones están catalo-
gadas, de su formulación y de la frecuencia de su aplicación pueden sa-
Bajo estos supuestos, la cuestión de la delimitación empírica de la carse conclusiones acerca de la penetración símbólica (Pross, 197 5).
violencia simbólica se convierte en la cuestión esencial del análisis. La
protesta por Jos conejos fue un intento de imponer como legítimos los
significados de Berlín Oriental sobre ·su propia delimitación del territo- Valor posicional
rio vecino de Berlín Occidental. Es decir, eludir simbólicamente los lí-
mites fisicos y ampliar así el campo de validez de la violencia símbólica. De aquí se deriva el tercer paso del análisis para averiguar el valor
Esta tendencia a redondear, al menos simbólicamente, la violencia posicional jerárquico del símbolo y de la sanción. Los símbolos están
simbólica puede tener cuatro causas. En primer lugar, puede deberse a siempre referidos a otros símbolos. Lo mismo vale decir de las sancio-
una casualidad, comparable a las autointerpretaciones caprichosas que nes. Las gradaciones van desde la coacción bruta a aceptar una relación
se manifiestan en las vallas de Jos jardines, en los automóviles y en Jos .d e simbolos, no como tal, sino como un poder físico, hasta la exigen-
ojales. En segundo lugar puede formar parte de los usos políticos, del cia de disolver racionalmente toda violencia bruta.
ámbito de las "politics". Puede ser una medida política con un objetivo La magia brutalmente forzada designa así un extremo en la relación
preciso, en el sentido de las "policies". Finalmente, puede pertenecer al entre sanción y símbolo. Contra ella se ha dirigido a lo largo de milenios
orden básico el que se entienda como una constelación de signos en un la negativa a tomar los signos por las cosas. Y a través de milenios, los
proceso general de comunicación, apunte más allá de sí misma y pre- grupos dominantes se las han arreglado una y otra vez para forzar
tenda ampliar el campo de validez de su fuerza simbólica ("Polity"). a los sujetos a aceptar otra identidad participando en rituales y, cbn
La última hipótesis implicaría que forma parte del orden el que se ello, a practicar la magia.
someta a los conejos bajo la propia fuerza símbólica, más allá del pro- El otro extremo entre sanción y símbolo seria la crítica libre de
pio muro. En favor de esta hipótesis hablan algunas cosas, especial- coacción, que lleva su sanción en sí misma. Por lo que puedo ver, ha
mente la propaganda que se practica en todo el mundo a través de los quedado reducido al ámbito académico. La distinción es meramente
medios electrónicos y los conflictos que ella origina (Nordenstreng, teórica cuando se aplica a los sujetos, como explican, por ejemplo, las
Schiller, 1979). teorías psicoanalíticas del símbolo. Pues, en la praxis subjetiva actúan el
La violencia simbólica sería agresivá en tanto en cuanto siguiera pensamiento mágico y el crítico. No resulta fácil decidír si los sujetos
una tendencia inmanente al redondeo, y habría que analizarla desde la que participan en un ritual mágico y se someten así a la violencia sim-
inherente pretensión de validez. bólica lo hacen por convicción o por deprivación.
No obstante, la semiótica ofrece principios de análisis en el simbo-
lismo discursivo y la simbología corporal en el simbolismo presenta-
tivo.

144 145
Catalogación

El cuárto paso del ·análisis lleva, por ende, a la catalogación de for-


mas de expresión mayormente no verbales dentro de una jerarquía
simbólica espacialmente limitada y justificada con sanciones positivas y
negativas. El concepto de símbolo clave introducido en 1952 por Lass-
well, Lerner y Pool se transfiere a una escala de simbología corporal
predominante con ayuda de resultados antropológicos (Leach, 1972).
Va desde la "conducta emblemática" (Pross, 1974) hasta la inversión de
símbolos. La frecuencia de las autopresentaciones predominantes y sus
modificaciones en situaciones límite permite comparar sujetos y jerar-
quía de la violencia simbótica. La delimitación, esta vez de la simbolo-
gía corporal, aclara una vez más cómo está constituida la violencia sim-
bólica y cómo reparte su coacción. También aquí discurren límites em-
píricamente perceptibles, tanto en los órdenes egocéntricos de los espa-
cios privados, como en las constelaciones de signos públicas.
Los comienzos de las "polities" se dan en la autopresentación de los
sujetos. La política oficial toca relaciones de la esfera privada, la priva-
ción y la identificación se dan en los pequeños grupos. El análisis
avanza a las policies, especialmente a las de información. Finalmente, el
análisis llevará a la crítica del concepto de polity.

Economía de señales

146
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150
151
fndice

Presentación 9

Prólogo !S

l. EL DRAGóN A LOS PIES DE LA ESCALERA


EDUCACIÓN PARA LA SOLI DARIDAD EN UNA
SOCIEDAD DE CLASES 17

"Sociedad de clases" (17). "Lucha de clases" como lógica de clases


(17). Antagonismos de clase (18). Desigualdades (20). Verticalismo
de las representaciones de valor (21). Verticalismo de las ciencias
(22). El dragón es el mal (24). Esquema de clases y o rganización es-
colar (25). Segregación (29). Coacciones abstractas -necesidades rea-
les (30). Conclusiones (32). Educación para la solidaridad (33) .

Il. SIGNOS Y ORDEN 35

La cosa como signo (35). El signo como cosa (36). La constelación


de signos se llama orden (37). Lenguaje e imagen (37). La vertical
(38). Necesidad de comunicación (39). Interpretación y orden (40).
Demarcación y transferencia (43). Dentro y fuera (44). Los signos
crean conflictos (45). Signos pragmáticos y comunicación política ( 1 14). Símbolos temporales del orden básico ( 115). Ritualización y
(47). Simbolismo y facultad comprensiva (48). Desarrollo del factor uso del lenguaje ( 117). Orden básico y orden de medios ( 118). Sím-
subjetivo (49). Presos en la red de símbolos (50). Vertical y horizon- bolos espaciales del orden básico (119). Ambiente y uso lingüístico
tal (51). Justificaciones del orden (52). Apertura y accesibilidad (53). (120). Valoración del estar-dentro ( 121 ). Silogismo fatal (122). Las
Espacio intermedio e intervalo de tiempo (55). Acceso y publicación dimensiones espaciales de la escritura ( 123). Símbolos de población
(56). La cuestión del valor (57). Progresista y conservador (59). Or- (124). Música (124). Simbología corporal (126). Lenguaje, litera-
den mediante ritualización (60). Simbología interna y pública (61 ). tura, ciencia (128). Dogmatismo y pragmatismo (130). Publicidad
Orden político externo (62). Se busca imagen del enemigo (63). Ac- comercial y propaganda (131). Política de comunicación (134).
ción de Estado y representación (64). Frontera y relación interna Usos políticos (135). Usos de la información (136). Democracia en-
(65). Yuxtaposición de órdenes incompatibles (66). tre propaganda y publicidad ( 137). Vuelta a las formas ( 138).

III. COMUNICACIÓN Y DISTRIBUCIÓN 71 V. PASOS DEL ANÁLISIS 141

Definición (71 ). Yuxtaposición de signos - superposición de valores Pregunta (141 ). Presupuestos ( 143). Delimitación de la violencia
(73). Palabra, tiempo e imagen (74). Coacción del calendario: la vio- simbólica (144). Penetración (145). Valor posicional (145). Catalo-
lencia simbólica de la cronología (76). Lucha por el poder y contro- gación ( 146).
versia por el calendario (77). Liturgia y autopresentación (78). La
semana de siete días y la semana laboral (78). ¿Simplificar el calen-
dario mundial? (79). Las vacaciones pequeñas y grandes (80). Pro- Bibliografía 149
blemas de quinta (83). Ritualismo de la cooptación (84). Coacción
del calendario y medios periódicos (85). El culto sentado de la tele-
visión (86). Preguntas a la estructura del programa (88). Repetición
y autointerpretación (90). Ofertas de violencia (91 ). Ampliación del
yo a través de la identificación (93). Técnica, culto, dogma (94). Pre-
guntar por el sentido (96). Incremento de los estereotipos mediante
las nuevas técnicas (98). Gasto reducido de señales (99). Gasto ma-
yor - significado menor ( 100). Pronóstico ( 102).

IV. ORDEN BÁSICO Y USOS POLÍTICOS 103

Yuxtaposición de los órdenes ( 103). Idiosincrasia del verticalismo


( 105). Validez y educación ( 105). Jerarquía de intérpretes ( 106). Re-
producción del verticalismo ( 107). Nivel de pretensión y comunica-
ción ( 107). Del s1a1ement al Estado ( 108). Orden básico y renova-
ción (109). Abandono actual de los derechos humanos (110). Ver-
ticalismo significa cooptación ( 11 1). Guardianes del orden y precep-
tos ( 112). Orden básico y arte estatal ( 113). Las políticas del "guión"
PENSAMIENTO CRÍTICO 1PENSAMIENTO UTÓPICO

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