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¿Qué es la Tabla Periódica?

Se denomina Tabla Periódica de los Elementos o simplemente Tabla Periódica a una herramienta gráfica en la
que figuran todos los elementos químicos conocidos por la humanidad, organizados conforme al número
de protones de sus átomos, también llamado número atómico, y tomando en cuenta también la configuración de
sus electrones y las propiedades químicas específicas que presentan.

De esa manera, los elementos que se comportan de manera semejante ocupan renglones cercanos, y se
identifican en grupos (columnas, dieciocho en total) y períodos (filas, siete en total). En principio, toda
la materia conocida del universo está compuesta por diversas combinaciones de los elementos que se encuentran
en esta tabla: hasta ahora se conocen 118 elementos.

Los elementos de la Tabla Periódica, además, están representados con sus respectivos símbolos químicos, y a
través de un sistema de colores que indica el estado de agregación del elemento a una temperatura de 0 °C y
una presión de 1 atmósfera: rojo (gaseoso), azul (líquido), negro (sólido) y gris (desconocido).

La Tabla Periódica es una herramienta fundamental para la química, la biología y otras ciencias naturales, que
se actualiza con el pasar de los años, conforme aprendemos más sobre los patrones de la materia y las relaciones
entre los elementos.

Historia de la tabla periódica


La primera versión de la Tabla Periódica fue publicada en 1869 por el profesor de química ruso Dmitri
Mendeléyev, y contenía 63 de los 90 elementos hoy conocidos en la naturaleza. Al año siguiente, el alemán Julius
Luthar Meyer publicó una versión ampliada. Ambos estudiosos organizaron los elementos en filas, teniendo la
previsión de dejar espacios en blanco en donde intuían que habría elementos aún por descubrir.

En 1871 Mendeléyev publicó una segunda versión de la Tabla Periódica, agrupando los elementos según
rasgos comunes en columnas y grupos, enumeradas las primeras del I al VIII conforme al estado de oxidación del
elemento. La versión contemporánea de la misma vendría a manos del americano Horace Groves Deming en 1923,
ya con 18 columnas identificadas.

¿Cómo está organizada la tabla periódica?


La tabla periódica actual se halla estructurada en siete filas (horizontales) denominadas periodos y en 18 columnas
(verticales) llamadas grupos o familias. Los elementos químicos se ordenan de acuerdo a sus propiedades de
izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, en orden decreciente de sus números atómicos.

Los dieciocho grupos conocidos son:

 Grupo 1 (IA), los metales alcalinos: hidrógeno (H), litio (Li), sodio (Na), potasio (K), rubidio (Rb), cesio
(Cs), francio (Fr).
 Grupo 2 (IIA), los metales alcalinotérreos: berilio (Be), magnesio (Mg), calcio (Ca), estroncio (Sr), bario
(Ba), radio (Ra).
 Grupo 3 (IIIB), la familia del escandio (Sc), que incluye al Itrio (Y), a las tierras raras: lantano (La), cerio
(Ce), praseodimio (Pr), neodimio (Nd), prometio (Pm), samario (Sm), europio (Eu), gadolinio (Gd), terbio
(Tb), disprosio (Dy), holmio (Ho), erbio (Er), tulio (Tm), iterbio (Yt), lutecio (Lu); y también a los
actínidos: actinio (Ac), torio (Th), protactinio (Pa), uranio (U), neptunio (Np), plutonio (Pu), americio
(Am), curio (Cm), berkelio (Bk), californio (Cf), einstenio (Es), fermio (Fm), mendelevio (Md), nobelio
(No) y lawrencio (Lr).
 Grupo 4 (IVB), la familia del titanio (Ti), que incluye el circonio (Zr), hafnio (Hf) y rutherfordio (Rf), este
último sintético y radiactivo.
 Grupo 5 (VB), la familia del vanadio (V): niobio (Nb), tántalo (Ta) y dubnio (Db), este último sintético.
 Grupo 6 (VIB), la familia del cromo (Cr): molibdeno (Mb), wolframio (W) y seaborgio (Sg), este último
sintético.
 Grupo 7 (VIIB), la familia del manganeso (Mn): el renio (Re) y los sintéticos tecnecio (Tc) y bohrio (Bh).
 Grupo 8 (VIIIB), la familia del hierro (Fe): rutenio (Ru), osmio (Os) y el sintético hassio (Hs).
 Grupo 9 (VIIIB), la familia del cobalto (Co): rodio (Rh), iridio (Ir) y el sintético meitneiro (Mt).
 Grupo 10 (VIIIB), la familia del níquel (Ni): paladio (Pd), platino (Pt) y el sintético darmstadtio (Ds).
 Grupo 11 (IB), la familia del cobre (Cu): plata (Ag), oro (Au) y el sintético roentgenio (Rg).
 Grupo 12 (IIB), la familia del zinc (Zn): cadmio (Cd), mercurio (Hg) y el sintético ununbio (Uub).
 Grupo 13 (IIIA), los térreos: boro (Br), aluminio (Al), galio (Ga), indio (In), talio (Tl) y el sintético
ununtrio (Uut).
 Grupo 14 (IVA), los carbonoideos: carbono (C), silicio (Si), germanio (Ge), estaño (Sn), plomo (Pb) y el
sintético ununquadio (Uuq).
 Grupo 15 (VA), los nitrogenoideos: nitrógeno (N), fósforo (P), arsénico (As), antimonio (Sb), bismuto
(Bi) y el sintético ununpentio (Uup).
 Grupo 16 (VIA), los calcógenos o anfígenos: oxígeno (O), azufre (S), selenio (Se), teluro (Te), polonio
(Po) y el sintético ununhexio (Uuh).
 Grupo 17 (VIIA), los halógenos: flúor (F), cloro (Cl), bromo (Br), yodo (I), astato (At) y el sintético
ununseptio (Uus).
 Grupo 18 (VIIIA), los gases nobles: helio (He), neón (Ne), argón (Ar), kriptón (Kr), xenón (Xe), radón
(Rn) y el sintético ununoctio (Uun).

¿Qué es un elemento químico?


Un elemento químico es cada una de las formas fundamentales de la materia. Se presenta siempre como
átomos de un mismo y único tipo, y que por lo tanto no pueden ser descompuestas en sustancias más simples
todavía.

Es decir, cuando hablamos de un elemento químico o simplemente un elemento, nos referimos a un cierto tipo de
áisotomos conocidos, que se distinguen de los demás en su naturaleza y sus propiedades fundamentales. Esto
se expresa usualmente mediante símbolos distintos para cada uno.

Los átomos de los distintos elementos químicos son, entonces, distintos entre sí, pero iguales a sí mismos. Es decir
que un átomo de hidrógeno (H) y otro de oxígeno (O), por ejemplo, se diferencian el uno del otro en, primero que
nada, la cantidad de protones que poseen un su núcleo (o sea, su número atómico): el hidrógeno posee uno solo
(1), mientras que el oxígeno posee ocho (8).

Por otro lado, todos los átomos de hidrógeno son idénticos entre sí, y todos los de oxígeno son idénticos
también. La excepción a este principio son los isótopos atómicos: variantes de cada elemento que poseen
propiedades distintas, dado que algunos son más masivos o más estables que otros, pero no lo bastante distintos
como para constituir un elemento diferente.

Por ejemplo, el hidrógeno tiene tres isótopos: el hidrógeno ligero (11H), el más abundante; el deuterio (21H), que
presenta un neutrón adicional; y el tritio (T), que posee dos neutrones adicionales.
Cuando ocurre una reacción química entre dos o más sustancias, son sus elementos químicos los que se
intercambian, constituyendo nuevos lazos atómicos y formando así nuevas formas de materia. Es decir que todo lo
que existe está compuesto por combinaciones de los mismos elementos.

Elementos químicos en la Tabla Periódica


La Tabla Periódica de los Elementos es una forma de representar ordenadamente a todos los elementos
químicos conocidos (expresados mediante sus símbolos químicos). Se los agrupa en base a sus propiedades
electrónicas y químicas comunes, yendo de los de menor número atómico a los de mayor.

Esta tabla fue presentada en su primera versión por Dmitri Mendeléyev en 1869. Desde entonces ha sido
ampliada, actualizada y mejorada, hasta obtener sus versiones más actuales.

La Tabla Periódica distribuye los elementos en grupos (horizontal) y períodos (vertical), formando así conjuntos
de elementos llamados categorías, como son: Metales (divididos en Alcalinos, Alcalino-térreos, Lantánidos,
Actínidos, Metales de transición y otros metales), Metaloides y No Metales (divididos en Halógenos, Gases
Nobles y Otros no metales).

Ejemplos de elementos químicos


Algunos de los elementos químicos más conocidos son:

 Hidrógeno (H)
 Carbono (C)
 Oxígeno (O)
 Nitrógeno (N)
 Fósforo (P)
 Azufre (S)
 Aluminio (Al)
 Hierro (Fe)
 Cloro (Cl)
 Yodo (I)
 Sodio (Na)
 Calcio (Ca)
 Potasio (K)
 Mercurio (Hg)
 Plata (Ag)
 Oro (Au)
 Cobre (Cu)
 Uranio (U)
 Argón (Ar)
 Zinc (Zn)
 Helio (He)
 Neón (Ne)
 Plomo (Pb)

¿Cuántos elementos hay?


Actualmente se conocen 118 elementos diferentes, descritos cada uno en la tabla periódica. Sin embargo, algunos
de ellos son sintéticos, o sea, artificiales: no existen en la naturaleza sino únicamente en los laboratorios de la
humanidad.

Así, las últimas tecnologías químicas han permitido hallar hasta 129 elementos distintos, muchos de los
cuales no existen más allá de un corto período de tiempo en condiciones muy puntuales de un laboratorio
especializado.

Compuesto químico
Se entiende por compuestos químicos a las formas de la materia que surgen de la combinación de los distintos
elementos atómicos. Así, pueden tratarse de moléculas biatómicas, como el dióxido de carbono (CO2) o de
compuestos complejos con montones de átomos distintos, como son las macromoléculas orgánicas (por ejemplo,
el ADN).

Lo cierto es que todos los compuestos son sustancias que pueden reducirse, dadas las reacciones químicas
apropiadas, en sus elementos constitutivos, haciéndose cada vez más simples hasta llegar a las sustancias
monoatómicas o elementales. Por ejemplo, el agua (H2O) puede descomponerse mediante electrólisis en moléculas
de hidrógeno y de oxígeno, ambas en forma de gas.

Grupo en Química
En el ámbito de la química, podemos hablar de grupo cuando nos referimos a una serie de elementos presentes
en la tabla periódica, y su disposición es tal que representan las características comunes por las cuales se
encuentran agrupados. Existen 18 grupos en la tabla periódica, diez grupos cortos y ocho grupos largos.

Como dijimos previamente, su ordenamiento no es azaroso, si no que se corresponden entre sí ya que poseen el
mismo número de valencia (el número de valencia no es más que el total de electrones presente en la última capa
del elemento). Esta misma valencia le provee características similares a los distintos elementos que componen los
grupos.

¿Qué es el número atómico?


Tanto en física como en química, el número atómico es el número total de protones que componen el núcleo
atómico de un elemento químico determinado.

Suele denotarse con la letra Z (proveniente de la palabra alemana zahl, “número”) y colocarse como subíndice a la
izquierda del símbolo químico del elemento en cuestión, justo debajo del número másico (A). De la siguiente
manera:

23
11 Na (elemento: sodio, número atómico: 11, y número másico: 23).

Todos los átomos están compuestos de partículas subatómicas: algunas depositadas en su núcleo


(protones y neutrones) y otras girando alrededor de éste (electrones). Las primeras poseen una carga positiva
(protones) o neutra (neutrones) y las últimas una carga negativa (electrones).
Dado que los átomos en la naturaleza son eléctricamente neutros, la cantidad de partículas positivas y negativas es
equivalente, de modo que si un átomo posee Z = 11, tendrá no sólo once protones, sino un mismo número de
electrones alrededor.

Además, el número atómico permite organizar los elementos conocidos en la Tabla Periódica, yendo del
menor al mayor número de protones en el núcleo. Así, por ejemplo, el hidrógeno (H) tiene apenas un protón (Z =
1), mientras que el oganesón (Og) posee ciento dieciocho (Z = 118). Así se puede diferenciar elementos livianos
de elementos pesados.

Número másico y masa atómica


El número másico es la suma de los protones y los neutrones. Se denota con la letra A (del
alemán Atomgewicht) como superíndice a la izquierda del símbolo químico (por ejemplo: 23Na).

Suele ser aproximadamente el doble que el número atómico, ya que los neutrones brindan estabilidad al núcleo
atómico, superando así la natural repulsión entre protones de carga positiva. A diferencia del número atómico, el
número másico varía en cada isótopo.

El número másico puede calcularse según la fórmula:

Número másico (A) = Número atómico (Z) + número de neutrones (N).

No debe confundirse el número másico con la masa atómica. La masa atómica se mide en unidades u o Da. Esta
unidad se calcula a partir del átomo de carbono y cada u es una doceava parte de la masa del mismo. En la tabla
periódica figura la masa atómica del isótopo más estable.

¿Qué son los metales?


En el ámbito de la química, se conocen como metales o metálicos a aquellos elementos de la Tabla
Periódica que se caracterizan por ser buenos conductores de la electricidad y del calor, poseer altas
densidades y ser generalmente sólidos a temperatura ambiente (excepto el mercurio). Muchos además pueden
reflejar la luz, lo cual les otorga su brillo característico.

Los metales son los elementos más abundantes de la Tabla Periódica y de la corteza terrestre: de los 118
conocidos apenas 25 son no metálicos. Algunos de ellos suelen hallarse en estado de mayor o menor pureza en la
naturaleza, mientras que la mayoría forman parte de minerales del subsuelo terrestre, de los cuales deben ser
separados artificialmente.

Los metales presentan enlaces característicos: enlaces metálicos (los que forman moléculas de un mismo elemento


metálico entre sí) o enlaces iónicos (por préstamo de electrones). Las sales constituidas a partir de elementos
metálicos forman iones electropositivos (cationes) en una disolución.

Debe aclararse que incluso las aleaciones de un metal con otro (o con un no metal) continúan siendo materiales
metálicos, como es el caso del acero y el bronce, aunque sean mezclas y no sustancias.

Los metales han servido a la humanidad desde tiempos inmemoriales gracias a su carácter idóneo para formar
herramientas, estatuas o estructuras de todo tipo, debido a sus particulares propiedades físicas:

 Maleabilidad. Al someterse a compresión, algunos metales pueden formar láminas delgadas de material
homogéneo.
 Ductilidad. Al ser sometidos a fuerzas de tracción, algunos metales pueden formar alambres o hilos de
material homogéneo.
 Tenacidad. Capacidad de resistirse a la fractura, cuando se les somete a fuerzas bruscas (golpes, caídas,
etc.).
 Resistencia mecánica. Capacidad de soportar tracción, compresión, torción y otras fuerzas sin ceder en su
estructura física ni deformarse.

Además, su brillo les hace idóneos para forjar joyas y elementos de ornato, y su buena conducción de
la electricidad los hace indispensables en la transmisión de la corriente eléctrica en los sistemas modernos
de energía eléctrica.

Tipos de metales
Los elementos metálicos pueden ser de diversos tipos, según los cuales se agrupan en la Tabla Periódica. Cada
grupo tiene propiedades compartidas:

 Metales alcalinos. Brillantes, blandos, muy reactivos a condiciones normales de presión y temperatura, por
lo que nunca están puros en la naturaleza. Tienen bajas densidades y son buenos conductores del calor y la
electricidad. En la Tabla Periódica ocupan el grupo I (1), excepto el hidrógeno.
 Metales alcalinotérreos. Situados en el grupo II (2) de la Tabla Periódica, su nombre proviene de las
propiedades alcalinas de sus óxidos (llamados “tierras” antiguamente). Suelen ser más duros y menos
reactivos que los alcalinos, son brillantes y buenos conductores del calor y la electricidad. Tienen
baja densidad y color.
 Metales de transición. La mayoría de los metales pertenecen a esa categoría. Ocupan la región central de
la tabla periódica y casi todos son duros, con elevados puntos de fusión y ebullición, y buena conducción
de calor y electricidad.
 Lantánidos. También llamados lantanoides, son las llamadas “Tierras raras” de la tabla periódica, que con
los actínidos forman los “elementos de transición interna”. Son elementos muy similares entre sí, y a pesar
de su nombre, son muy abundantes en la superficie terrestre. Tienen comportamientos magnéticos y
espectrales muy característicos.
 Actínidos. Junto a las Tierras raras forman los “elementos de transición interna”, y son muy similares entre
sí. Presentan altos números atómicos y muchos de ellos son radiactivos en todos sus isótopos, siendo por
ende sumamente escasos en la naturaleza.
 Transactínidos. También llamados “elementos superpesados”, son aquellos que superan en número
atómico al más pesado de los actínidos, el lawrencio (103). Todos los isótopos de estos elementos tienen
una vida media muy corta, son todos radiactivos y se han obtenido por síntesis en un laboratorio, por lo que
poseen los nombres de los físicos responsables de su creación.

Ejemplos
 Alcalinos: litio (Li), sodio (Na), potasio (K), rubidio (Rb), cesio (Cs), francio (Fr).
 Alcalinotérreos: berilio (Be), magnesio (Mg), calcio (Ca), estroncio (Sr), bario (Ba) y radio (Ra).
 Metales de transición: escandio (Sc), titanio (Ti), níquel (Ni), cobre (Cu), osmio (Os), platino (Pt),
cadmio (Cd), plata (Ag), mercurio (Hg), y un largo etcétera.
 Tierras raras: lantano (La), cerio (Ce), praseodimio (Pr), neodimio (Nd), prometio (Pm), samario (Sm),
europio (Eu), gadolinio (Gd), terbio (Tb), Iterbio (Yb), etc.
 Actínidos: actinio (Ac), uranio (U), plutonio (Pu), americio (Am), nobelio (No), lawrencio (Lr), etc.
 Transactínidos: rutherfordio (Rf), bohrio (Bh), hassio (Hs), moscovio (Mc), oganesón (Og), etc.
¿Qué son los no metales?
En el ámbito de la química, se llama no metales o no metálicos a los elementos de la Tabla
Periódica que presentan mayor variedad, diversidad e importancia bioquímica, siendo además los menos
abundantes de la tabla. Estos elementos poseen diferentes características químicas y físicas que los metálicos, que
les permiten generar uniones y estructuras moleculares complejas, mucho más que los simples enlaces iónicos que
caracterizan a los metales.

Como se ha dicho, apenas 25 de los 118 elementos químicos conocidos son no metales: aquellos esenciales para
la vida orgánica y en su mayoría pertenecen a los halógenos (7 electrones en su última capa de valencia), gases
nobles (8 electrones en su última capa de valencia, excepto el helio), así como a otros grupos diversos.

Los elementos no metales son fundamentales para la comprensión de la vida, ya que el cuerpo de los seres
vivientes está constituido primordialmente de ellos (sobre todo carbono, hidrógeno y oxígeno).

Ejemplos de no metales
Los principales elementos no metales son: oxígeno (O), carbono (C), hidrógeno (H), nitrógeno (N), fósforo (P),
azufre (S), selenio (Se), flúor (F), cloro (Cl), bromo (Br), yodo (I), astato (At), téneso (Ts), helio (He), argón (Ar),
neón (Ne), kriptón (Kr), xenón (Xe), radón (Rn), oganesón (Og), y pocos otros.

Propiedades de los no metales


Los no metales se distinguen de los metales en que:

 No suelen ser buenos conductores, ni del calor ni de la electricidad.


 Presentan diversos estados de agregación en condiciones normales: sólido (como el azufre), gaseoso (como
el hidrógeno) o líquido (como el bromo).
 Tienen puntos de fusión muy bajos (en comparación con los metales).
 No son brillantes y suelen tener diversos colores.
 No son dúctiles ni maleables.
 Adquieren siempre carga negativa al ionizarse.
 Al combinarse con el oxígeno forman anhídridos (óxidos no metálicos).
 Poseen en su última capa 4, 5, 6, 7 u 8 electrones.
 En su mayoría forman moléculas biatómicas (Cl2, H2, O2, etc.).

¿Qué son los metaloides?


Los metaloides o semimetales son cierto tipo de elementos químicos, que exhiben un comportamiento intermedio
entre los elementos metálicos y no metálicos, en lo que a asuntos de ionización y propiedades de enlace se refiere.
Es decir, son elementos que actúan como metales en algunas situaciones, y como no metales en otras.

Sin embargo, no es sencillo distinguir a los metaloides de los metales verdaderos, y hacerlo requiere generalmente
una revisión de sus propiedades de conducción eléctrica, pues además suelen ser muy variados entre sí en forma,
aspecto y coloración.
Los elementos conocidos como metaloides son los siguientes:

 Boro (B).
 Silicio (Si).
 Germanio (Ge).
 Arsénico (Ar).
 Antimonio (Sb).
 Telurio (Te).
 Polonio (Po).
 Astato (At).

Estos elementos se encuentran, en la Tabla Periódica, distribuidos en una diagonal descendiente desde el boro
hasta el astato, entre las columnas 13, 14, 15, 16 y 17, dividiendo de ese modo la tabla completa en dos. Los
elementos ubicados en la mitad derecha son los no metálicos y los ubicados en la mitad izquierda son los
metálicos.

Los metaloides son más o menos raros en la corteza terrestre. Algunos son muy abundantes, como el silicio, que
usualmente aparece formando compuestos llamados silicatos, o también el arsénico, o el boro, hallado como parte
del mineral bórax, pues no existe en estado libre y puro en la naturaleza.

En cambio, otros como el polonio son bastante raros y aparecen, en este caso, como parte de ciertos minerales de
uranio. El antimonio, por ejemplo, se halla en pequeños porcentajes en el planeta Tierra.

Características de los metaloides


Los metaloides son muy variados en cuanto a su apariencia, o sea, forma y color. Algunos son brillantes y otros
opacos, y además muchos presentan más de un estado alotrópico, es decir, más de una presentación, dependiendo
de su estructura molecular.

Por ejemplo, el arsénico puede ser gris, amarillo o negro, dependiendo de su versión alotrópica. El silicio,
igualmente, puede mostrarse como un cristal sólido brillante, o como un polvo amarronado y sin forma.

Del modo que sea, en su mayoría los metaloides son semiconductores eléctricos, o sea, transmiten
la electricidad en un solo sentido, en lugar de conductores completos como los elementos metálicos. Aun así, son
mucho mejores conductores que los elementos no metales (que suelen ser aislantes), razón por la cual presentan
numerosos usos industriales.

Al igual que con la electricidad, los metaloides conducen el calor mucho mejor que los elementos no metálicos,
pero sin alcanzar la alta conductividad de los metales.

Semejante condición intermedia les permite a los metaloides reaccionar distinto, dependiendo de si estén en
presencia de un metal (en ese caso reaccionarán como un no metal) o un no metal (entonces reaccionarán como un
metal). En líneas generales son elementos bastante reactivos, hallados rara vez en forma pura en la naturaleza y
poseen tres o más electrones en su última órbita.

Por esa misma razón, suelen ser tóxicos. Incluso algunos, como el arsénico, que son indispensables para la
formación de moléculas vitales y se encuentran en el cuerpo de los seres vivos. De hecho, la intoxicación por boro
o por arsénico mismo suelen ser letales; mientras que el polonio, por ejemplo, no sólo es tóxico, sino altamente
radiactivo.
Usos de los metaloides
En su mayoría, los semimetales son útiles en la fabricación de aparatos electrónicos y otros que empleen
semiconductores, como rectificadores, transistores, diodos, circuitos integrados o inclusive, en el caso del silicio,
para chips y microprocesadores presentes en prácticamente todos los artefactos que usamos hoy en día.

Sin embargo, al ser tan variados, los metaloides presentan otros usos distintos, como parte de pesticidas,
materiales sellantes o catalizadores, como algunos isótopos del Boro, por ejemplo, útiles en la absorción
de neutrones dentro de las centrales nucleares, funcionando así como agentes de regulación de las reacciones
atómicas.

¿Semimetales o metaloides?
Ambos términos son correctos a la hora de nombrar este tipo de elementos químicos: metaloides (es decir,
semejantes al metal) o semimetales (o sea, que no llegan a ser del todo un metal). Pueden usarse de manera
indistinta.

¿Qué son los gases nobles?


En química, se denomina gases nobles o gases inertes a un conjunto de elementos químicos que conforman el
grupo 18 (VIIIA) de la Tabla Periódica de los elementos.

Su principal característica en común es su bajísimo grado de reactividad química, o sea, su poca propensión
a formar moléculas y compuestos con otros elementos. De hecho, existen únicamente un puñado de compuestos a
partir de los gases nobles, a diferencia de la mayoría de los elementos conocidos.

En condiciones de temperatura y presión usuales, los gases nobles son sustancias gaseosas monoatómicas (o sea,


conformadas por átomos de un mismo tipo). Muchos de ellos se hallan presentes en diversa proporción en
el aire que integra la atmósfera.

A pesar de su baja reactividad química, o a veces a consecuencia de ella, este tipo de elementos poseen
aplicaciones muy diversas en la industria, y suelen ser producidos masivamente.

Descubrimiento de los gases nobles


La mayoría de los gases nobles se descubrieron durante el siglo XIX, como consecuencia de los estudios sobre
el Sol de Pierre Janssen (francés, 1824-1907) y Joseph Norman Lockyer (británico, 1836-1920). Estos astrónomos
descubrieron el helio, llamado así por la palabra griega para el astro.

La sorpresa ante las propiedades tan características de este nuevo elemento abrió las puertas a la búsqueda de otros
similares. Así se descubrió el kriptón, el neón y el argón, a partir del estudio químico del aire.

Hacia finales del siglo XIX los investigadores británicos Lord Rayleigh (1842-1919) y William Ramsay (1852-
1916) postularon la existencia conjunta de los gases nobles, con lo cual obtuvieron el Premio Nobel de Física y
Química. Recién en el siglo XX comenzó la producción industrial de estos gases a gran escala, conforme se
descubrían más de sus propiedades y usos.
Características de los gases nobles
En general, los gases nobles se caracterizan por:

 Presentar poca o nula reactividad química, o sea, no reaccionan fácilmente. Esto se debe a su última
capa electrónica se encuentra siempre completa.
 Estar desprovistos de color, olor y sabor.
 Presentar puntos de fusión y ebullición muy próximos, con apenas 10 °C de diferencia, por lo que casi
siempre están en estado gaseoso y puede llevárselos a líquido sólo en rangos de temperatura muy precisos.
 Comportarse como gases ideales, o sea, ser muy predecibles empleando las formulaciones químicas
adecuadas para describir la conducta de los fluidos.
 En el caso del helio, presenta propiedades muy particulares: posee los puntos de fusión y ebullición más
bajos del universo, es el único elemento que presenta superfluidez, y no puede llevarse a sólido en
condiciones de presión estándares.

¿Por qué se llaman gases nobles?


Inicialmente, a estos elementos se les bautizó “gases inertes” o “gases raros”, dado que se pensaba en la época que
eran elementos pasivos químicamente y por lo tanto muy raros en el universo. Ambas cosas resultaron ser falsas.

Hoy en día se prefiere “gases nobles”, traducción de “Edelgas”, término alemán con que el químico Hugo
Erdmann (1862-1910) los bautizó en 1898. Erdmann tomó este nombre de los “metales nobles” como el oro,
cuyo reactividad es muy moderada. Entonces, así como el oro tendía a mantenerse puro y conservar su nobleza,
también lo hacían estos gases.

Usos y aplicaciones de los gases nobles


Estos elementos poseen numerosas utilizaciones para el ser humano, tales como:

 Aislantes: Debido a su baja reactividad es posible usarlos para contener sustancias muy reactivas o
peligrosas.
 Refrigerantes o criogenizantes: Mediante procesos de licuado que extraen calor, son ideales para
mantener andando maquinarias delicadas como imanes superconductores o resonancias magnéticas
nucleares.
 Componente respirable: En el caso del helio mezclado con otros gases, se encuentran en los tanques de
astronautas y buzos, reduciendo el efecto narcótico del llamado “mal de profundidad”.
 Relleno de globos inflables o dirigibles: Puede usarse el helio también, ya que es más liviano que el aire y
muy seguro, un perfecto reemplazo del hidrógeno, que es altamente inflamable.
 Iluminación: Puede usarse el neón, xenón, argón y kriptón, rellenando con ellos bombillas incandescentes
para producir así colores específicos de luz, en lo que ordinariamente llamamos “luces de neón”.
 Para fabricar láseres, empleados en cirugías o procedimientos industriales.

Ejemplos de gases nobles


Los gases nobles son únicamente siete:
 Helio (He). Es el segundo elemento más abundante del universo, producto de las reacciones de fusión de
hidrógeno en el corazón de las estrellas. Tiene la peculiaridad de alterar la voz humana al ser inhalado y de
ser mucho más liviano que el aire.
 Neón (Ne). Otro elemento abundante en el universo, es lo que confiere su color a las lámparas
fluorescentes. Es particularmente usado en la fabricación de televisores.
 Argón (Ar). Uno de los gases comunes en el aire que respiramos, es muy empleado como aislante
industrial y en la obtención de láseres.
 Kriptón (Kr). Aunque es un gas noble, sabemos hoy que puede reaccionar con el flúor y con otras pocas
sustancias de intensa electronegatividad, y que posee seis isótopos (versiones) estables y diecisiete isótopos
radiactivos. Por suerte es un elemento muy raro.
 Xenón (Xe). Este es un gas muy pesado, presente tan sólo en trazas en la atmósfera terrestre. Fue el
primero de los gases nobles en ser sintetizado artificialmente.
 Radón (Rn). Fruto de la desintegración radiactiva de elementos como el radio o el actinio (por esa razón se
le llamaba antes actinón), es un gas noble pero radiactivo, cuya versión atómica más estable pude durar un
máximo de 3,8 días, antes de convertirse en polonio.
 Oganesón (Og). También llamado eka-radón, ununoctio (Uuo) o elemento 118, este misterioso gas noble
es altamente radiactivo, y de origen sintético, o sea, que no existe en la naturaleza. Fue “descubierto” en
2002.

¿Qué es un átomo?


Se conoce como átomo a la unidad más pequeña e indivisible que constituye la materia, dotada de propiedades
químicas y clasificable según su peso, valencia y otras características físicas, en una serie de elementos básicos del
universo, contenidos en la Tabla periódica de los elementos.

La palabra átomo proviene del griego antiguo (atomón, “sin división”) y fue acuñada por los primeros filósofos en
teorizar sobre la composición última de las cosas, es decir, las partículas elementales del universo. Desde entonces,
la forma de imaginarlas ha variado enormemente, a medida que un modelo atómico sucedía al siguiente a través de
los siglos, hasta llegar al que manejamos hoy en día.

Conforme a nuestro modelo, los átomos están conformados por partículas subatómicas dotadas de carga


eléctrica, que se conocen como electrones (-), protones (+) y neutrones (0), gracias a cuya configuración los
átomos pueden ser de uno u otro elemento químico, y por ende podrán formar parte de distintos enlaces químicos.

Si bien los átomos se distinguen entre sí gracias a la configuración de sus partículas, también es cierto que todos
los átomos de un mismo elemento son exactamente idénticos: los átomos de hidrógeno en el Sol son los mismos
que componen nuestro cuerpo, y los átomos de carbono en el cuerpo de un perro son idénticos a los que componen
un diamante.

La diferencia entre uno y otro caso se debe a la estructura específica que dichos átomos compongan, es decir, al
modo en que se organicen entre sí. De esa manera, los átomos forman moléculas y estructuras aún más
complejas, que a su vez forman proteínas y aminoácidos y así en adelante, empleando ladrillos cada vez más
complejos para formar la materia que conocemos.

Partes de un átomo
Los átomos se componen de dos partes esenciales:
 El núcleo. Alrededor del 99,94% de la masa de un átomo está concentrada en el núcleo, en donde se hallan
los protones y los neutrones (también llamados nucleones), unidos por las fuerzas nucleares fuertes, lo cual
impide que los protones se repelan entre sí, al poseer una misma carga eléctrica.
 Los orbitales. Se conoce así a las órbitas que trazan los electrones alrededor del núcleo, atraídos por la
diferencia de carga eléctrica entre unos y otros, pero sin llegar a caer hacia el mismo (de manera semejante
a como los planetas orbitan el Sol). Los electrones pueden cambiar de orbitales, yendo más cerca o más
lejos del núcleo, y en algunos casos de enlace químico pueden incluso transferirse o compartirse con otro
átomo.

Historia del átomo


El primero en formular la idea de la existencia de los átomos fue el filósofo griego Demócrito (s. V-VI a.C.), a
partir de especulaciones puramente imaginarias, que es como se entendía la ciencia en aquel entonces.

Sus estudios fueron tomados por filósofos posteriores como Leucipo y Epicuro, pero fue obviado durante el
medioevo, opacado por la explicación creacionista del mundo, que atribuía todo a Dios.

Habría que esperar hasta 1773 cuando el químico francés Antoine de Lavoisier postuló su teoría sobre la no
creación ni destrucción de la materia (sólo se transforma) o Ley de la conservación de la masa, lo cual permitió a
John Dalton formular en 1804 la primera teoría atómica moderna.

Sucesivos estudiosos de la física y la química se inspiraron en su trabajo para proponer mejores y más complejos
sistemas de comprensión de las partículas fundamentales de la materia, hasta que en 1869 el ruso
Dimitri Mendeléyev realizó la primera clasificación de los elementos atómicos, es decir, de las sustancias
compuestas por un mismo tipo de átomos y que no puede ser descompuesta en sustancias más simples. De allí
provino la Tabla de los elementos.

La estructura aceptada contemporáneamente es la derivada de los experimentos de Rutherford en 1911, junto a las
formulaciones de Niels Bohr.

Molécula
Se conoce como molécula a la unión de dos o más átomos para formar una estructura más compleja, que
puede ir desde un par atómico (como la molécula de oxígeno: O2) hasta un conjunto de átomos distintos
entrelazados de una manera determinada y dotado de propiedades específicas (como una molécula de glucosa:
C6H12O6).

Halógeno
El término halógeno se emplea para hacer referencia a cada uno de los seis elementos químicos que forman parte
del grupo 17 de la tabla periódica, y son los siguientes: el bromo, el cloro, el yodo, el flúor, el téneso y el astato.
Estos elementos tienen en común ciertos comportamientos químicos, como ser que forman sales de sodio que se
parecen mucho entre ellas; por esta razón, la etimología de su nombre se puede traducir como «productores de
sales».
El ser humano lleva aprovechando las propiedades de los halógenos desde la antigüedad, mucho antes de tener
los conocimientos técnicos necesarios para poder distinguirlos o realizar estudios profundos sobre ellos. Su
principal aplicación se daba en forma de sales, que los griegos y los fenicios usaban para preservar los alimentos
(lo que hoy en día se conoce con el nombre de salmuera).
Los halógenos muestran una tendencia a formar un ion haluro: un compuesto que tiene un átomo halógeno y
un grupo funcional, catión o elemento con menor electronegatividad. A los compuestos que presentan halógenos
se los conoce como compuestos halogenados.
Con siete electrones de valencia en su capa externa, los halógenos deben reaccionar con otro elemento para
cumplir con la regla del octeto. La elevada electronegatividad de sus átomos les otorga una alta reactividad, una
característica que hace que puedan resultar dañinos para los seres vivos en ciertas cantidades.
El hecho de que los halógenos sean tan reactivos influye en que no podamos hallarlos en su forma monoatómica;
en cambio, siempre forman parte de otros compuestos. En algunos casos, se encuentran en una formación
molecular biatómica de un solo elemento.
Otra de sus características es que son monovalentes, o sea que estos elementos requieren la presencia de
un electrón para alcanzar su último nivel de energía. Por esta razón, todos son oxidantes. Del mismo modo, tienen
un valor de electronegatividad igual o menor a 2,5 en la escala de Pauling (el más alto es el flúor). El téneso y el
ástato se clasifican como elementos radiactivos con una vida media poco extensa. El primero también es sintético,
y es el segundo elemento más pesado de los que han sido creados hasta el momento. El cloro y el flúor, por otro
lado, son los que más abundan en la naturaleza.
Es importante señalar que el grupo al que pertenecen los halógenos es muy diverso, ya que es posible hallarlo a
presión y temperatura normales en los tres estados: el flúor y el cloro, en estado gaseoso; el bromo, en estado
líquido; el ástato y el yodo, en estado sólido. Con respecto a su color, los halógenos abarcan un rango también muy
amplio: el yodo puede ser negro o violeta; el bromo es rojo amarronado; el cloro presenta un verde amarillento; el
flúor es amarillo pálido. El ástato, por su parte, no vive lo suficiente para ser advertido por la vista.
Los halógenos tienen múltiples usos. Suelen utilizarse para fabricar lámparas halógenas, que se caracterizan por
su luz brillante y blanquecina.
Las lámparas halógenas, por lo tanto, presentan algún elemento halógeno. Por lo general incluyen bromo o yodo
con un gas inerte y un filamento de tungsteno. Gracias al equilibrio térmico del gas y el filamento, estas lámparas
tienen una vida útil extensa, que les permite resistir el calor y ofrecer un mejor rendimiento en comparación con
las lámparas incandescentes.
Con halógenos también se produce el teflón, un polímero que se destaca por su resistencia a la corrosión y
al calor. Este material es parecido al polietileno, aunque los átomos de hidrógeno se reemplazan con átomos de
flúor. El teflón se emplea en utensilios de cocina y en la medicina, por ejemplo.

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