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TEMA III

Críticas al Materialismo

“Vuélvete hacia el alma y juzgarás al hombre con la medida de Dios”1.


Séneca.

Antes de cada clase es necesario leer los Textos obligatorios (TO). La lectura de los textos
recomendados (TR) es opcional.

I. Críticas al materialismo como actitud

I. 1. Según el registro histórico el materialismo no parece ser la actitud espontánea del ser
humano

1- (TO) “También tiene que ser muy antiguo el descubrimiento de la muerte y el sentimiento de
la pérdida y el desamparo. A partir de la vieja costumbre de los enterramientos, que se retrotrae
hasta el hombre de Neanderthal, nos vemos llevados a conjeturar que esas personas no sólo eran
conscientes de la muerte, sino que también creían en la supervivencia, ya que enterraban a los
muertos con regalos –lo más probable es que fuesen regalos que consideraban útiles para el
viaje a la otra vida y al otro mundo–2”.

2- (TO) “Existe un dualismo popular, frecuente en las tradiciones culturales y religiosas, donde
la distinción entre cuerpo y alma es un presupuesto indiscutido. Este dualismo puede
considerarse, al menos hasta cierto punto, legítimo e incluso verdadero, ya que responde al
conocimiento corriente o a la percepción común según la cual, junto al cuerpo, nosotros
tenemos o somos según una dimensión también espiritual, no sensible y no espacial, en la que
acontecen nuestros pensamientos, ideas, sentimientos e intenciones. Cierto dualismo es natural
en cualquier persona, en una perspectiva fenomenológica inicial, común a todos y siempre
presente en nuestra autopercepción. En este sentido, el dualismo es la posición más popular y
tradicional respecto del tema que nos ocupa”3.

I. 2. El materialismo ateo: una emancipación no tan feliz

3- (TR) “We use recent pooled survey data on 90 000 individuals in 26 European countries to
examine religious spillover effects on life satisfaction. Own religious behaviour is positively
correlated with individual life satisfaction. More unusually, average religiosity in the region also
has a positive impact: people are more satisfied in more religious regions. This spillover holds
both for those who are religious and for those who are not. The flipside of the coin is that a
greater proportion of “atheists” (those who say they do not currently belong to any religious
denomination) has negative spillover effects, for the religious and atheists alike. We last show
that both Protestants and Catholics like to live in regions where their own religion is dominant,
while Protestants are also more satisfied when Catholics dominate. The generic positive
spillover effect of others’ religion is not explained by social capital, crime, or trust” 4.

4- (TR) “Breve e impotente es la vida humana. Lenta y segura, la condenación, cae inexorable y
atroz sobre la especie. Ciega para el bien y para el mal, indiferente ante la destrucción, la
materia omnipotente sigue su curso, implacable. Al hombre, condenado hoy a perder a su ser

1
Seneca, L. A., Epistolas Morales, 71, 6.
2
Popper, K, Eccles, J., El Yo y su Cerebro, Labor, Barcelona, 1980, p. 172.
3
Sanguineti, J., J., Filosofía de la Mente: un enfoque ontológico y antropológico, Palabra, Madrid, 2007,
p. 18.
4
Clark, A., Lelkes, O., “Let us pray: Religious interactions in life satisfaction”: Working Paper N° 2009,
Paris Jourdan Sciences Economiques Laboratoire d’Economie apliquée, version 1: 15 feb 2011, p. 1.

1
más querido, condenado a pasar él mismo por la puerta de la muerte, sólo le es permitido
abrigar, antes de que caiga el golpe, los elevados pensamientos que ennoblecen su efímera
existencia; desdeñando los cobardes terrores del esclavo del destino, venerar el altar que sus
propias manos han construido, inflexible ante el imperio del azar, conservar el espíritu libre de
la caprichosa ironía que gobierna su vida exterior; desafiando orgullosamente las irresistibles
fuerzas que toleran por un momento su conocimiento y su condenación, sostener a solas, cual
Atlas cansado e inflexible, el mundo plasmado por sus propios ideales a pesar de la marcha
destructora de la fuerza inconsciente”5.

5- (TO) “En este mundo desembarazado de Dios y de los ídolos morales el hombre se halla
ahora solitario y sin amo. Nadie menos que Nietzsche, y en eso se distingue de los románticos,
ha hecho creer que semejante libertad podía ser fácil. [...] Lo esencial de su descubrimiento
consiste en decir que si la ley eterna no es la libertad, la ausencia de ley lo es todavía menos. Si
nada es cierto, si el mundo carece de regla, nada está prohibido; para prohibir una acción se
necesita, en efecto, un valor y una finalidad. Pero, al mismo tiempo, nada está autorizado; se
necesitan también un valor y una finalidad para elegir otra acción. [...] “Si no hacemos de la
muerte de Dios un gran renunciamiento y una perpetua victoria sobre nosotros mismos,
tendremos que pagar esa perdida”. Dicho de otro modo, con Nietzsche la rebelión desemboca en
la ascesis. Una lógica más profunda reemplaza entonces al “si nada es cierto, todo está
permitido” de Karamazov por un “si nada es cierto, nada está permitido”. Negar que una sola
cosa esté prohibida en este mundo equivale a renunciar a lo que está permitido. Allí donde nadie
puede decir ya qué es negro y qué es blanco, la luz se extingue y la libertad se convierte en una
prisión voluntaria”6.

6- (TO) “Si no se cree en nada, si nada tiene sentido y no podemos afirmar valor alguno, todo es
posible y nada tiene importancia. Nada de pro ni de contra, el asesino no tiene ni deja de tener
razón. Se pueden atizar los crematorios como puede uno dedicarse al cuidado de los leprosos.
Maldad y virtud son azar o capricho”7.

I. 3. El materialismo como opción metafísica: anticreacionismo

7- (TR) “El término “creación” como producción divina de algo a partir de la nada o creatio ex
nihilo es el más propio dentro de la tradición judeo-cristiana. En la tradición judeo-cristiana la
idea de creación como creación de la nada es central. «Crear de la nada» indica expresamente
que Dios hizo no solamente todas las cosas, sino también algo que antes absolutamente no
existía. Desde el principio del cristianismo, se contrapusieron las nociones de emanación y
creación. La relación entre Dios y lo creado por Él no era ya la relación entre una causa
ejemplar y lo engendrado por ella. Era la relación entre el Creador y lo creado, «sacado» de la
nada por Dios.
En efecto, la creación es propia y exclusiva de un agente que lleva fuera de sí a la existencia
algo no preexistente. Ningún panteísmo y ningún dualismo pueden entonces aceptarse. Así,
pues, en la creación divina no hay simple transformación, sino auténtico originarse frente a un
radical y absoluto no-ser. La creación como categoría no es una determinación más de los
fenómenos, sino su raíz última y el fundamento general de lo real” 8.

I. 3. 1. Creación no es igual a inicio temporal:

5
B. Russel, A free man’s worship – misticism and logic. NY, 1918, p 46.
6
Camús, A., El hombre rebelde, Trad. Luis Echavarri, Losada, Buenos Aires, 1978, p.
7
Idem, p.
8
Casadesús, R., “Creación y conservación en santo Tomás de Aquino. Dos conceptos fundamentales para
entender la creación continua”, Llettres de Filosofia Humanitatis, 4, 2012. Revista digital, accesible on
line en: http://scholar.google.com/scholar?hl=es&q=creaci%C3%B3n+y+conservaci
%C3%B3n+en+santo&lr=

2
8- (TO) “Contingente es lo que puede ser y no ser” 9.

9- (TO) “Para Santo Tomás, es necesario, pues, distinguir netamente la creación y el origen en
el tiempo. No hay inconveniente alguno, desde el punto de vista de la razón, en que el mundo
fuera creado «ab aeterno». Tal creación significaría que el mundo existe siempre, pero
producido y mantenido en el ser eternamente por la acción de Dios. Tal existencia «ab aeterno»
en modo alguno pondría en entredicho la dependencia de la creatura respecto de Dios. Aunque
sobre la base de la fe, Tomás sostiene que el universo no es eterno; él piensa que Dios podía
haber creado un universo que fuera eterno”10.

10- (TO) “Las creaturas son conservadas en su ser por Dios. (...) la existencia de cada una de
ellas depende de Dios de tal suerte que no podrían subsistir un momento y todas volverían a la
nada, si la operación de la virtud divina no las conservase en el ser” 11.

11- (TR) “Santo Tomás creía que puede probarse filosóficamente que el mundo fue creado a
partir de .la nada, pero mantenía que ninguna de las pruebas filosóficas aducidas para demostrar
que esa creación tuvo lugar en el tiempo (es decir, que se puede, asignar idealmente al tiempo
un momento primero) era realmente demostrativa; y, en eso, el aquinatense se apartó de san
Alberto Magno. Por otra parte, santo Tomás mantenía, contra los averroístas, que no puede
mostrarse filosóficamente que el mundo no pueda haber tenido comienzo en el tiempo, que la
creación en el tiempo sea una imposibilidad. Si consideramos la cuestión meramente como
filósofos, es decir, si prescindimos del conocimiento que tenemos por la revelación de que Dios
creó realmente el mundo en el tiempo, todo lo que podemos decir es que Dios pudo querer
libremente desde la eternidad que el mundo empezase a existir en el tiempo y que Dios pudo
querer libremente desde la eternidad que el mundo recibiese la existencia desde la eternidad; no
tenemos derecho a concluir que Dios debiera querer desde la eternidad que el mundo existiese
desde la eternidad. En otras palabras, el acto creador de Dios es indudablemente eterno, pero el
efecto externo de dicho acto ha de tener lugar del modo querido por Dios, y si Dios quiso que
el .efecto externo tuviese esse post non-esse, no tendrá esse ab aeterno, si bien el acto creador,
considerado precisamente como acto en Dios, es eterno” 12.

I. 3. 2. Críticas a la noción de causa sui

12- (TO) “Y si los neoespinosistas (schellinianos, hegelianos, etc.), acostumbrados a tomar las
palabras por pensamientos, prorrumpen en devotas aclamaciones a esta causa sui, yo no veo en
ella más que una contradictio in adjecto, un poner detrás lo que está delante, una desvergonzada
manera de romper la cadena infinita de la causalidad, algo análogo a lo que cuentan de aquel
austríaco que, como no alcanzase con la mano a abrocharse las presillas del chacó, se subió en
una silla. El verdadero símbolo de la causa sui es el Barón de Münchhausen40, tratando de
sacar a su caballo del agua, sujetándole con las piernas y tirando de él hacia arriba, con la coleta
echada sobre la cara; debajo podría ponerse: Causa sui”13.

13- (TR) “no hallamos que cosa alguna sea su propia causa, pues en tal caso habría que ser
anterior a sí misma, y esto es imposible”14.

I. 4. El materialismo como opción epistemológica: ni claro ni distinto

9
STh I, 86, 4, in c.
10
Idem.
11
S. Th. I, q.104, a.1: Creaturae conservantur in esse a Deo. (...) Dependet enim esse cuiuslibet creaturae
a Deo, ita quod nec ad momentum subsistere possent, sed in nihilum redigerentur, nisi operatione divinae
virtutis conservarentur in esse.
12
Coppleston, p. 49.
13
Schopenhauer, A., La cuádruple raíz del principio de Razón Suficiente, Trad. E. Ovejero y Maury, Los
Libros, Madrid, 1911, p. 20.
14
STh I, 2, 3.

3
14- (TO) “El materialismo es una doctrina confusa. Si se cree que el materialismo es una
doctrina clara, es porque afirma que sólo existe la materia y porque se supone que todo el
mundo sabe lo que es la materia. Pero este supuesto es falso. Nadie sabe hoy día a ciencia cierta
lo que es la materia. (Otra cuestión es la de que muchos crean saberlo). Tampoco lo saben los
físicos de partículas, los especialistas a quienes el resto de los mortales deberíamos preguntar
qué es la materia. Ciertamente, si se les hacen preguntas ontológicas de este tipo, algunos físicos
(los más osados) darán ciertas respuestas esotéricas acerca de «ondas de probabilidad» o de
«puntos de singularidad espacio-temporal», o algo por el estilo. Se trata de respuestas que la
mayoría de personas que se autotitulan materialistas no entiende; por lo demás, tales respuestas
cambian de sentido cada cinco o diez años, y en ellas ni siquiera los propios especialistas están
de acuerdo.
Sin embargo, el materialista lego, aunque no entiende las respuestas de los físicos, suele quedar
muy satisfecho con ellas: piensa que hay al menos algunas personas en el mundo que saben lo
que es la materia; y ello le basta para sostener la afirmación rotunda: «sólo existe la materia», la
cual equivale en estas circunstancias a la afirmación (ya no tan rotunda): «sólo existe algo que
una pequeña minoría de especialistas sabe lo que es».
El caso, no obstante, es que si el materialista lego quiere indagar más y le sigue preguntando al
físico osado en qué consiste exactamente todo eso de las ondas de probabilidad, puntos de
singularidad, etcétera, lo llevará pronto a una situación embarazosa, en la que el físico, si es
honesto, deberá reconocer que las cosas están todavía muy embrolladas, que aún está por llegar
«la» teoría plenamente satisfactoria, etcétera; y, al final, seguramente le recomendará al
materialista lego que se espere todavía unos años para saber qué es la materia. [...]
Creo que la dificultad radical del materialismo es, en último término, la misma que la de
cualquier concepción monolítica del universo que no quiera ser vacuamente verdadera. Si
pretendemos que todas las cosas que existen pertenecen a una misma categoría determinada, o
sea, si pretendemos que todo x es P, entonces debemos dar cierta caracterización no-vacua del
predicado P, a base de condiciones empíricas que sean al menos un poco restrictivas (que no las
pueda cumplir cualquier cosa imaginable). Si no se cumple este requisito, afirmar «todo x es P»
es no afirmar nada, ya que P puede ser entendido a gusto de cada quien. Ahora bien, es fácil
imaginar que pueda determinarse satisfactoriamente un predicado tal que convenga por igual a
todas las cosas que existen. No hay por qué suponer que la realidad satisface nuestros deseos de
súper simplificación conceptual. Tal como están las cosas, me parece a priori más sensato
suponer lo contrario: que la realidad es heterogénea en vez de homogénea, y que hay de todo en
la viña del Señor. No hay por qué suponer que podamos meter todas las cosas en el mismo saco,
a menos que se trate de un saco sin fondo, es decir, un pseudo-saco” 15.

I. 4. 1 El materialismo como reduccionismo

15. (TO) “(…) mi ambición es vivir para ver a toda la física reducida a una fórmula tan elegante
y simple que quepa sin problemas en el frente de una camiseta” 16.

I. 4. 2. Críticas al reduccionismo epistemológico

16- (TO) “Sir Arthur Stanley Eddington (1882-1944), astrónomo real, en su libro Filosofía de la
Ciencia Física de 1939, utilizo la comparación del ictiólogo, que puede resultar ilustrativa en
este contexto: Supongamos que un ictiólogo se dispone a estudiar la vida en el océano y que
para esto comienza por echar la red. Obtiene así una redada. Al observarla y tratar de

15
Moulines, U., “¿Por qué no soy materialista?”, en: Esquivel, J. (ed.), La Polémica del Materialismo,
Tecnos, Madrid, 1982, pp. 18-29.
16
Lederman, Leon, The God Particle: if the Universe is the Answer, What is the Question?, New York,
Dell Publishing, 1994, p. 21 (consultado el 5/5/2011 on line en
http://faculty.washington.edu/lynnhank/lederman.pdf.). León Lederman fue Nobel de Física en 1988 por
sus trabajos sobre neutrinos.

4
sistematizar sus observaciones procede de un modo análogo al del hombre de ciencia. El
ictiólogo llega así a dos conclusiones:
1. La longitud de todos los animales del mar es de más de cinco centímetros.
2. Todos los animales del mar tienen branquias.
Estas conclusiones son ciertas respecto de su redada, y hace la hipótesis provisional de que
también serían ciertas cualquiera sea el número de veces que eche la red.
En esta comparación que estamos haciendo la redada representa el conjunto de conocimientos
que constituye la ciencia física y la red el sistema de nuestras capacidades respectivas
sensoriales e intelectuales que usamos para obtener dichos conocimientos. Siguiendo con la
comparaci6n, el echar la red corresponde a la observación, pues todo conocimiento que no
pueda obtenerse mediante la misma no es considerado como conocimiento físico” 17.

17- (TR) “La ciencia moderna parece obedecer a un plan diabólico – rezongó. Primero se dirige
al Homo Sapiens y le dice: <Mi pobre viejo, es mentira que Jehová te haya creado a su imagen
y semejanza. ¿Quién es Jehová? ¡El Cuco! Lo inventaron los curas en la edad media para que te
asustases un poco y no anduvieses por los cabarets de milonga corrida. En cuanto a la
inmortalidad de tu alma, es un cuento chino. ¡Pedazo de alcornoque, ¿de dónde vas a sacar un
alma?>.
-¡El alma – le interrumpió Lucio – . ¡Por favor! La he buscado con el bisturí en la sala de
disecciones.
-¿Y la encontró?
-¡No me haga reír!
-Es claro – le explicó Samuel Tesler –, el alma no es un tumor de hígado” 18.

18- (TR) “Tomemos, dice, el «dualismo substancialista», del que parece sacarse la consecuencia
de la supervivencia tras la muerte. Debe ser evitado, sin embargo, continúa, pues esa promesa
de supervivencia «puede ser una razón para desear que el dualismo sea verdad, pero no
constituye una razón para creer que es verdad». ¿Por qué es así? «Porque necesitamos
evidencias empíricas de que las mentes en verdad sobreviven a la permanente muerte del
cuerpo» (Churchland, 1984, 10). No estamos, dice, en posesión de esta evidencia. Evidencias
antes; evidencias empíricas ahora. Las evidencias se supone que sólo pueden ser evidencias
empíricas y, lo hemos visto antes, también públicas. Desde estos supuestos, digo, la cuestión del
«lugar» ya está dictaminada”19.

I. 5. Críticas a las críticas de las evidencias fuertes del sentido común

19- (TO) I challenge and reject neuroreductionism by showing that the mind emerges from and
is shaped by interaction among the brain, body, and environment. The mind is not located in the
brain but is distributed among these three entities as the organism engages with and constructs
meaning from its surroundings. As persons, our capacity for unconscious and conscious states
of mind, and to deliberate, choose, and act, is a function of the fact that we are embodied and
embedded minds. We are embodied minds in the sense that our mental states are generated and
sustained by the brain and its interaction with external and internal features of our bodies. We
are also embedded minds in the sense that the content and quality of our mental states is shaped
by how we act within the social and natural environment. We are constituted by our brains but
are not identical to them. The brain is the most important but not the only factor in shaping
personhood, identity, and agency. It is necessary but not sufficient to account for the physical
and psychological properties that make each of us a unique individual. The brain is most
plausibly conceived of as an organ that mediates interaction between the organism, or human
subject, and the environment. It is not an isolated, self-sustaining organ but an enabling or
relational organ that shapes and is shaped by this interaction. The mind is not based solely on
17
Artigas, M., “El capellán del diablo”, en: Scripta Theologica, 38, 1, 2006, p. 27.
18
Marechal, Leopoldo, Adán Buenosayres, Ed. Planeta, Buenos Aires, 1994, p. 105 y ss.
19
Alfonso Pérez de Laborda, La razón y las razones: De la racionalidad científica a la racionalidad
creyente, Encuentro, Madrid, 2005, p. 39.

5
brain structure and function, but on the continuous interaction of the brain with the body and the
external world.”20.

20- (TO) “Artigas, de manera sencilla pero muy clarividente, ha expuesto los rasgos esenciales
de la ciencia experimental: intersubjetividad, contrastabilidad, predictibilidad y progresividad.
La intersubjetividad significa que el valor de la ciencia puede ser comprobado por cualquier
persona, con total independencia de sus ideas filosóficas, políticas o religiosas. La
contrastabilidad empírica implica que los enunciados científicos pueden ponerse a prueba
mediante un control experimental. La predictibilidad muestra la capacidad de formular
predicciones acerca de sucesos o procesos, cuando se conocen sus antecedentes. Finalmente, la
progresividad proporcionaría la existencia de criterios para distinguir cuándo se realizan
procesos auténticos.
Si aplicamos estas cuatro características a la búsqueda experimental de la autoconciencia, nos
encontramos con serias dificultades. En primer lugar, es muy difícil explorar la autoconciencia
de varios individuos de manera uniforme, de modo que nos proporcione datos fiables y
reproducibles de esa experiencia en todos ellos por igual. Con la exploración de la
autoconciencia no podemos ajustarnos al criterio de intersubjetividad, como tampoco a los otros
tres: el fallo en la búsqueda de los NCC (neuronal correlates of consciousness), impide la
contrastabilidad, del mismo modo que la experiencia de la autoconciencia impide per se que
podamos aplicar la predictibilidad o la progresividad porque la característica vivencial de la
intencionalidad, en que tanto nos ha insistido Searle como uno de los rasgos fundamentales de
la autoconciencia, es impredecible desde la neurobiología. Además no sabemos si el contenido
intencional es el mismo siempre en cada uno de los individuos explorados. Finalmente, sin los
NCC no tenemos el camino abierto para certificar empíricamente que los procesos
neurobiológicos de la autoconciencia se están realizando siempre de la misma manera en
igualdad de condiciones experimentales (progresividad experimental)” 21.

21- (TR) “La teoría de la identidad [identidad de mente y proceso cerebral] recibió una serie de
objeciones. Me parece útil distinguir entre las objeciones técnicas y las de sentido común. La
primera objeción técnica fue que la teoría parecía violar un principio lógico llamado ley de
Leibniz. Esta dice que si dos cosas cualesquiera son idénticas, deben tener todas sus
propiedades en común. Por lo tanto, si pudiéramos mostrar que los estados mentales tienen
propiedades imposibles de atribuirse a los estados cerebrales, y viceversa, al parecer
refutaríamos la teoría de la identidad”22.

22- (TO) “Qualia ausentes. Las experiencias conscientes tienen un aspecto cualitativo. En el
hecho de tomar una cerveza hay una sensación cualitativa muy distinta de la producida al
escuchar la novena sinfonía de Beethoven. Varios filósofos estimaron útil introducir un término
técnico para describir ese aspecto cualitativo de la conciencia. El término es qualia cuyo
singular en inglés es quale. Cada estado consciente es un qualia, porque en él existe una
sensación cualitativa. Ahora bien, dice el antifuncionalista, el inconveniente del funcionalismo
[los estados mentales son simples funciones, no reales en sí] es que excluye los qualia.
Desestima el aspecto cualitativo de nuestra actividad consciente, y por ello los qualia están
ausentes de la explicación. Sin embargo, los qualia tienen existencia real, de modo que
cualquier teoría que los niegue, como lo hace el funcionalismo, es explícita o implícitamente
falsa”23.

I. 6. Ocurrencias de un médico poeta:


Amor endógeno
20
21
Gimenez Amaya, J., Murillo, J., “Neurociencia y libertad: una aproximación interdisciplinar”, en:
Scripta Theologica, 41, 1, 2009, pp. 13-46.
22
Searle, J., La mente: una breve introducción, traducción Horacio Pons, Norma, Bogotá, 2006, p. 78.
23
Searle, J., La mente: una breve introducción, traducción Horacio Pons, Norma, Bogotá, 2006, p. 112.

6
Un Cyrano no materialista
Amor Profundo

24- (TO) Perdóname por ir así buscándote


tan torpemente, dentro
23- (TO) Harto ya de alabar tu piel dorada, de ti.
tus externas y muchas perfecciones, Perdóname el dolor, alguna vez.
canto al jardín azul de tus pulmones Es que quiero sacar
y a tu tráquea elegante y anillada. de ti tu mejor tú.
Canto a tu masa intestinal rosada Ése que no te viste y que yo veo,
al bazo, al páncreas, a los epiplones, nadador por tu fondo, preciosísimo.
al doble filtro gris de tus riñones Y cogerlo
y a tu matriz profunda y renovada. y tenerlo yo en alto como tiene
Canto al tuétano dulce de tus huesos, el árbol la luz última
a la linfa que embebe tus tejidos, que le ha encontrado al sol.
al acre olor orgánico que exhalas. Y entonces tú
Quiero gastar tus vísceras a besos, en su busca vendrías, a lo alto.
vivir dentro de ti con mis sentidos... Para llegar a él
Yo soy un sapo negro con dos alas24. subida sobre ti, como te quiero,
Baldomero Fernández Moreno tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
I. 7. Contra Singer de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
25- (TO) “Por otra parte, Singer no da una razón de porcriatura
la nueva qué un que
interés originaría un derecho. El
tú eras.
interés es algo eminentemente particular y subjetivo, y en cuanto tal,
Pedro Salinas, La Voz si alotiético tiene
debida, que ver
1449-
con lo universal, como el mismo Singer reconoce, no puede ser fundamento último de lo ético.
Además, es una práctica sumamente razonable reconocer un derecho no en virtud de un deseo
expreso o tácito, sino de lo que un sujeto es. Ni siquiera el portador de un derecho puede
renunciar a él, aunque quisiera. El delincuente atrapado tiene derecho a un abogado, por más
que no quiera emplear sus servicios. Si cambiara de opinión, no es el nuevo deseo lo que genera
un interés y por consiguiente un derecho, sino que éste lo tenía siempre y en un momento dado
decidió hacer uso de él. Si una perversión lleva a un individuo a querer que lo maltraten, porque
experimenta una peculiar satisfacción, eso no le da derecho a que lo golpeen, y mucho menos
generaría en otro el deber de hacerlo. De por sí, el interés no da lugar al derecho, aunque pueda
ser signo de su existencia”25.

26- (TO) “Singer está comprometido en lo que él llama “liberación animal” (Animal Liberation,
1975), que consiste en extender los derechos de las personas a ciertos animales. Dice que es
posible que las ballenas y los delfines “sean seres racionales y autoconscientes” (118), lo mismo
que algunos perros lazarillos, gatos y, con mucha más razón, cerdos [“¿Acaso no estaremos
transformando personas en jamón?” (119; cfr. 132)]. La expectativa de descubrir personas en
otras especies, a pesar de reconocer la dificultad de “establecer cuándo otro ser es
autoconsciente”, lleva a Singer a formular el principio empleado por cazadores de ciervos,
quienes no disparan ante la duda de si lo que se mueve entre los arbustos es un ciervo u otro
cazador. Singer se pronuncia en favor de otorgar “el beneficio de la duda” (119, 172). Pero es
curioso que no haya pensado extender este beneficio a otros miembros del género humano que
no muestran las mismas propiedades que los hombres adultos, pero que con el tiempo y en
circunstancias normales o, si se quita algún impedimento, desplegarían sin lugar a dudas esas
propiedades. Una especie animal que hasta el momento no ha mostrado indiscutiblemente
poseer un solo individuo racional gozaría de un tratamiento privilegiado con respecto a otra
especie, cuyos individuos muestran normalmente con toda evidencia esa propiedad. Esta no es
una buena lógica”26.

I. 8. El amor humano no se puede explicar con criterios exclusivamente biológico-evolutivos

24
Fernández Moreno, B., Soneto a tus vísceras.
25
Franck, J., F., Conferencia: Sobre la distinción entre ser humano y persona, CIFIBA, Abril de 2008.
26
Franck, J., F., Conferencia: Sobre la distinción entre ser humano y persona, CIFIBA, Abril de 2008.

7
27- (TO) “Pienso que Machado, cuando descubrió a Leonor, tuvo esa impresión que a veces,
nos sobrecoge: la de encontrar algo que parece habernos elegido, algo que nos es enviado de
acuerdo con lo que es todavía más radical que nuestros deseos, como si lo hubiera creado la raíz
más profunda de nuestro ser. Cuando esto ocurre, eso es para siempre -pase lo que pase-
nuestro, porque en ello, en su presencia, llegamos a ser el que más verdaderamente somos. (...)
Yo diría que se sintió elegido, llevado a su plenitud, descubierto en su verdad. No era una
elección: era el destino; pero el destino libremente aceptado es la vocación” 27.

27
Julián Marías, Prólogo a la Antología Poética de Machado. Madrid julio de 1969, en: Machado, A.,
Antología Poética, Salvat, Navarra, 1970, p. 12.