Está en la página 1de 1

Comentario de texto: ¿Qué es la economía keynesiana?

La economía responde ante continuos ciclos, eso pocos lo sabrían mejor que Keynes;
recesión, depresión, expansión. Los cuales se repiten, se repiten como la historia misma. Y
nuestro cometido ante lo vivido, no es otro que actualizar las herramientas disponibles para
una mayor comprensión. La crisis del 29, la ya no tan reciente crisis financiera de 2008 nos
hace plantearnos la economía, al igual que la historia, como algo vivo en constante evolución y
de cuyo rastro es nuestra herencia. Por eso ante la pregunta que da titulo al texto, ¿qué es la
economía keynesiana? Yo diría, que no es otra sino nuestra economía, la perenne esencia de
nuestra economía actual.

La cual, atreves de sus ideas de la demanda agregada y el gasto público, no solo incidió
fuertemente en la microeconomía, o en el terreno de teoría económica, sino que de cierto
modo junto con aquella gran recesión; tras la segunda guerra mundial, se institucionalizo su
modelo a todo el sistema político democrático. La cual en cierto modo ayudaría enormemente
al asentamiento democrático tal y como lo conocemos hoy en dia. Los tentáculos keynesianos
afectarían no solo en lo político sino en temas como la creación de una sociedad de consumo
como la que tenemos hoy dia, o en cuanto al orden diplomático de potencias comerciales en
las relaciones internacionales.

Se logró estabilidad, desarrollo (económico cuanto menos) y, sobre todo, paz. Pero la paz al
igual que el progreso, siempre encuentra la manera de luchar contra si misma en esa
expansión que abre no solo nuevas oportunidades, conocimientos o tecnología, sino que
también colapsa ante las brechas de su estiramiento. Y tenemos ahora la coyuntura de una
economía chicle, donde pese a que las masas de dicha elasticidad rosada sigan creciendo en
boca, la confianza social resulta nula y la previsión no es otra de que cuando se vuelva a formar
la pompa, esta explote, otra vez; más fuerte.

Por eso siento que aunque seamos unos hijos y otros padres, de este sistema
económico keynesiano, dicha rica herencia esta lloviendo pero no calando. Hacemos bien
considerando la economía en su estudio como parte de un sujeto histórico, pero creo que nos
olvidamos de que por encima de todo esto es algo vivo, orgánico. En su intento de predecir y
de controlar el corto plazo, el keynesianismo parece hoy olvidar la aparente autorregulación
del largo plazo. Y sobre todo parece haber olvidad la anarquía del corto plazo que en tiempos
actuales reina en la red, donde los agentes económicos se asocian en cuestión de clicks con
otros internautas para cambiar completamente los equilibrios de mercado. ¿Se puede
controlar, al igual que se controla el estado, no ya los medios -cosa para nada nueva-, sino la
propia red, la volatilidad del actual y confuso homo economicus?

¿Quién sabe a lo que se puede llegar? Nadie. Eso creo. Al igual que creo que es en esa historia,
en esa economía cíclica por la que nos repetiremos, llegando hasta cambios y revoluciones
económicas como fueron las de Keynes por su lado. Mientras tanto, me abstengo de otra cosa
que no sea criticar al corto plazo y esperar sentado, pensativo a que el largo haga entrar en
shock de demanda los pensamientos insurgentes.

Fernando Pérez Gamito