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AVES DE PIEDRA

Una descripción de las aves marino costeras del Mioceno y


Plioceno de la formación Pisco, Perú

Marcelo Stucchi Portocarrero

Asociación para la Investigación y Conservación de la Biodiversidad

Lima - Perú
2020

1
Autor: Marcelo Stucchi Portocarrero

Editado por el autor para:


Asociación para la Investigación y Conservación de la Biodiversidad - AICB.
Av. Vicús 538, Lima 15048, Perú.
aicb.peru@gmail.com
https://sites.google.com/site/aicbperu/

1a. edición - octubre de 2020.

HECHO EL DEPOSITO LEGAL EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERU N° 2020-06507

Esta es una publicación de libre acceso en formato PDF. Derechos reservados para mis textos y
fotos, los cuales pueden ser usados si se cita la fuente.

Salvo que se indique lo contrario, todas las fotografías y figuras son del autor.

Foto de la carátula:
Cráneo de Sula figueroae Stucchi et al. 2016. Del Mioceno tardío de la formación Pisco.
Encontrado por Mario Urbina.

Cita sugerida:
Stucchi, M. 2020. Aves de Piedra. Una descripción de las aves marino costeras del Mioceno y
Plioceno de la formación Pisco, Perú. Asociación para la Investigación y Conservación de la
Biodiversidad. Lima.

2
El pasado y el presente son uno.

Quiero dedicar este trabajo a aquellas personas que, en el Perú, se empeñan por desarrollar
investigación en ciencias básicas. A aquellos que lo hacen por el gusto de viajar, descubrir
y luego compartir lo aprendido; a quienes lo hacen por su cuenta, sin financiamientos
externos, y sin poses, sin egocentrismos, sin figuretear y sin aprovecharse del trabajo ajeno.
Y, por supuesto, sin negociar o exigir co-autorías. A su esfuerzo y dedicación, que, casi
siempre, es lo único que les lleva a salir avante.

Asimismo, dedicárselo una vez más a las aves marinas, sobre todo a las llamadas guaneras,
ya que en nuestro país, al menos hasta ahora, solo han sido valoradas en función a la
cantidad de excremento que producen.

Enterrados por el tiempo


permanecen allí por millones de años.
El paleontólogo, cuando va a campo y colecta,
no ciega, no quita la vida,
la retorna, la renace, la vuelve a la luz.

Hay muchas personas que han contribuido con mi formación y desarrollo personal y
profesional en los temas relacionados con el motivo de esta monografía. Nombrarlos a
todos sería imposible. Pero hay algunas que han estado allí tanto tiempo y de forma tan
positiva, que podría decirse que han estado siempre. Hay algunas otras que no estuvieron
tanto pero su presencia o alguna acción suya fue determinante. Agradezco en primer lugar
a mis amigos Judith Figueroa y Mario Urbina, pues gracias a ellos entré en este tema, y es
con ellos con quienes he estudiado a las aves, actuales y fósiles.

A Tom De Vries, Leonard Brand, Rafael Varas, Martín Chávez, Alí Altamirano, Jean
Mattos, Gonzalo Cárdenas, Michael McGowan, Paul Velazco, Rodolfo Salas, Edith Suazo,
Esmeralda Flores, Storrs Olson, Helen James, Bruce MacFadden, José Tello, Ketty de la
Torre, Carlos Zavalaga, Alessandro Catenazzi, Diego García, Gina Mori, Dan Omura,
Martín Ostrowicki, Manuel Laime, Eusebio Díaz, Gregorio Ramírez, Walter Aguirre, Falco
Rivera, Julia Tejada, Edward Soldaat, Steven Emslie, Stig Walsh, Eugen Kessler, Víctor
León, Daniel Hueza, Felipe Flores, Ismael Ignacio, Pedro Agurto, Alan Gamarra, Moisés
Tomairo, Alfredo Flores, Álvaro Mones, Claudia Tambussi, Jorge Noriega, Piotr
Jadwiszczak, Richard Zusi, Julia Clarke, Daniel Ksepka, Carolina Acosta, Alejandro
Simeone, François Pujos, Luis Coloma, Mauricio Vargas, Paulina Viteri, Miguel Lentino,
Marita Mamani, Reynaldo Ormachea, Paola Linares y Jackie Loo.

Al personal de la Biblioteca Nacional, del Museo de Historia Natural Javier Prado, de la


Sociedad Geológica del Perú, del Instituto Francés de Estudios Andinos, de la Sociedad
Geográfica de Lima, del Instituto del Mar del Perú, del Field Museum de Chicago, del
Smithsonian Institute de Washington, del Natural History Museum de Gainsville, del
American Museum of Natural History de Nueva York, del Museo Ecuatoriano de Ciencias
Naturales, del Museo de Zoología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, a los
guardaislas de Agro Rural y guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Naturales
Protegidas, a todos, por su tan amable atención. A Alexandra Elbakyan, por Sci-Hub.

Y a mi familia, mis padres Ana María y Santiago, mis hermanos Luciano y Santiago, y mi
primo Fernando.

3
Índice

PRIMERA PARTE

Sobre el Mar Peruano, las corrientes marinas, la historia de su investigación, las playas, las
islas, la fauna y la red trófica. Y cómo se originó todo esto. p. 7

SEGUNDA PARTE

Sobre el desierto, cómo ha sido visto históricamente y algunas notas sobre su biodiversidad y
su clima. Y la formación Pisco, esta zona del desierto en donde afloran sedimentos que hace
millones de años fueron mar, playas e islas. p. 21

DIGRESIÓN

Sobre la biología y la paleontología. El estudio osteológico. La designación taxonómica.


La especie. La variación intra-específica e inter-específica. p. 39

TERCERA PARTE

Sobre las aves. Navegar por los aires. Volar por las aguas. Cuando no se producía guano. La
isla misteriosa. Los muertos vivientes. p. 45

CUARTA PARTE

Sobre el ahora y lo que podría venirse. Sin ánimo catastrofista y más bien con la perspectiva
evolutiva, pero sin tapar el Sol con el dedo. p. 71

QUINTA PARTE

Todos tenemos una historia personal. Todos aprendemos todo en algún momento. Así fue mi
momento. p. 77

REFERENCIAS CITADAS. p. 87

4
Presentación

Muy cerca de la infinita orilla bañada por las aguas de la corriente marina que viene del sur,
emergen las cúspides de la que alguna vez fue una cordillera que arrugó el territorio costero de sur a
norte, y que, con el pasar del tiempo y por las inclementes fuerzas geológicas que arrasan con todo a
su paso, se fue hundiendo bajo placas tectónicas de dimensiones planetarias. Estas, ahora solo
visibles como promontorios rocosos, surgen entre las aguas, yermas, frías, golpeadas por las olas
marinas y el viento, y sirven de base para formar enclaves de una fauna que en la costa subsiste a la
fuerza de los depredadores. Las islas, como las conocemos ahora, son el medio ideal para que las
aves marinas puedan nacer, crecer y poblar los mares que las rodean. Es allí donde pueden vivir a
sus anchas, formando entre ellas una comunidad en donde los medios etéreo, terrestre y acuoso no
se diferencian ni se reducen a categorías ecológicas o geográficas, sino que se complementan y se
aumentan en sí mismos; donde los reinos de la naturaleza no se clasifican, sino se fusionan en
procesos, en redes complejas, que retumban en el espacio -como cuando los piqueros se sueltan por
miles al mar-, pero también en el tiempo.

Esta monografía describe lo que conocemos hasta hoy sobre las aves marino costeras que vivieron
hace millones de años en la costa del territorio que, desde hace casi medio milenio, denominamos
El Perú. Nos remontaremos a la época de la formación Pisco, un yacimiento geológico de
sedimentos marinos que nos muestra la fauna que vivió aquí hace un tiempo inimaginable, cuyo
máximo apogeo se dio antes de que nuestro primer antepasado reconocido caminara por los suelos
africanos; antes que la cordillera andina tuviera ni la mitad de su altura y complejidad actuales;
antes que existieran la mayoría de los mamíferos terrestres que podemos reconocer hoy en día y son
protagonistas de la mayoría de libros de naturaleza y películas animadas.

Antes de todo eso, donde hoy es un erial, nadaban, volaban, se alimentaban y reproducían enormes
piqueros y pingüinos, pequeños cormoranes, gigantescos pelagornítidos, obesas y dormilonas focas,
cocodrilos hocicudos, perezosos acuáticos y tantas otras especies, en un mar de sardinas, delfines,
tiburones y tortugas; tal como vemos ahora, la costa estuvo repleta de vida desde siempre. No
habían expertos ni "emprendedores" modernos que quieran manejar la costa, zonificarla ni
habilitarla para el turismo. No se necesitaron (como hasta ahora). Existió así por millones de años,
hasta que las condiciones geológicas, climáticas y oceanográficas dieron paso, lentamente, a la
realidad que nos es familiar hoy en día.

Además, esta monografía tiene por vocación rescatar la muy valiosa información que se produjo en
el Perú durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, que ahora está olvidada o venida a menos.
Revistas de calidad mundial como los boletines de la Sociedad Geográfica, de la Sociedad
Geológica, del Ministerio de Fomento, de la Compañía Administradora del Guano, del Museo de
Historia Natural Javier Prado, fueron el medio de comunicación del conocimiento científico de
avanzada en esos años y que ahora pocos recuerdan. Quiero mostrar que su información aún es muy
útil desde el punto de vista científico, ahora que la ciencia se escribe en frases cortas, en inglés y
solo vale si está publicada en revistas con "puntajes". Empezaré describiendo la costa actual, las
corrientes marinas, las playas, las islas y el desierto, para que conozcan a algunos de sus
componentes y sus habitantes; luego entraré en el mundo olvidado de la formación Pisco y sus
animales de piedra. Finalmente, haré una pequeña descripción crítica de la problemática actual y lo
que podría venir en el futuro. Les invito a leer y observar este trabajo, a ampliar su realidad y, de la
mano de la imaginación, remontarse al pasado más pasado que puedan elucubrar, y, antes de eso
aún, floreció la formación Pisco (qué duda cabe entonces de que el Pisco es peruano).

5
Las Eras, Períodos y Épocas Geológicas posteriores al Precámbrico (Wikipedia)

6
PRIMERA PARTE

Sobre el Mar Peruano, las corrientes marinas, la historia de su


investigación, las playas, las islas, la fauna y la red trófica.
Y cómo se originó todo esto.

El Mar Peruano es esa extensa superficie líquida que baña los tres mil kilómetros de línea costera
que tenemos en nuestro país. Para los habitantes de esta región, el mar es un elemento trascendental
en nuestras vidas, pues determina nuestro clima, buena parte de nuestra comida: de allí se extraen
los pescados y mariscos -que levante la mano quien no le gusta un cebiche o una sopa de choros-
con la actividad económica histórica y fundamental que es la pesca, y hasta nuestros momentos de
descanso y recreación, pues no hay verano sin playa, arena, Sol y olas. Y del mar se extraen las
anchovetas, esos peces pequeños que viven en cardúmenes gigantescos y de altísimo contenido
nutricional, que, justamente por eso, son quemados y transformados en harina: actividad industrial
que nos puso al tope mundial en los años 1960s y 1970s, pero que, lamentablemente, solo significó
beneficio nutritivo para gringos y europeos, ya que son sus pollos y cerdos, respectivamente,
quienes se alimentan de este polvo marrón1; el Perú, por su lado, mantiene altísimos índices de
desnutrición infantil. El mar también significa la fuente de alimento de las aves guaneras, estas tres
especies nominadas y bendecidas por la cantidad y calidad de sus deyecciones, el guano. Así, este
otro polvo marrón nos hizo famosos a nivel mundial -otra vez-, pero en el siglo XIX, pues los
residuos metabólicos avianos fertilizaron las tierras agrícolas y aplacaron el hambre en EE.UU. y
Europa, devastada por el frío de la Pequeña Edad de Hielo 2; pero por el cuál tuvimos que casi
enfrentar una guerra con EE.UU. en 1852, sin libramos de otras tantas contra España, en 1866, y
Chile, en 1879. Una vez más, la riqueza provino de la anchoveta, y una vez más también, la riqueza
se la llevaron gringos y europeos3.

El Mar Peruano está formado por las aguas de varias corrientes marinas, principalmente la Corriente
Peruana, también llamada Peruano-Chilena, por su ubicación geográfica, y mal llamada "de
Humboldt". Digo esto último porque el genio prusiano se lleva un crédito que en realidad no le
corresponde, pues esta corriente marina ya era demás conocida por los pobladores locales desde
hace muchos siglos, sino Túpac Yupanqui no habría llegado a Oceanía4, y por los marinos españoles
desde su llegada, hace casi 500 años. Buen ejemplo de esto último es la crónica de Agustín de
Zárate, quien escribió lo siguiente, ya en 1555:

...es que en tdos ests lanos y costa de mar corre tdo el año un solo viento que los
marineros laman Suduest que viene prolongando la costa tan impetuoso que no deja
parar ni levantar las nubes o vapores de la terra ni de la mar, a que leguen a
congelarse a la región del aire; y de las altas terras que exceden ests vapores o nubes
se ven abajo que parece que son oto cielo, y sobre elos está muy claro sin ningún
nublado, y este viento causa también correr las aguas de aquela mar hacia la part
del Nort, cómo corren, aunque algunos dan para elo ota causa que como la mar del
Sur, va a embocar por el estecho de Magalanes, y por ser tan angosto que no tene
más de dos leguas no puede caber por el tan gran pujanza de agua, especialment
1
Ver Cushman (2018) [2014].
2
Ver Fagan (2008) [2000].
3
Para conocer más de la historia del guano en el Perú, ver Stucchi (2016).
4
Ver Busto Duthurburu (2019) [2000] y entrevista sobre el tema: https://www.youtube.com/watch?v=p5lq5KLXg20

7
encontándose alí con las aguas de la mar del Nort 5 que le estrban la entada, y así
no pudiendo caber tda el agua por alí, necesariamente tene de hacer refexión, y
retaerse hacia atás, y así es causa de que las corrients vuelvan atás conta el Nort,
de donde nace oto inconvenient, que es ser por esta razón tan difcultsa la
navegación de Panamá para el Perú, porque siempre tenen el viento contario y
mucha parte del año también las corrients, que sino van a la bolina 6 y forcejando
conta el vient no es posible navegar.

Enredado, sí, equivocado en su explicación, también. Pero eso no quita que ya conocía las
corrientes y que el viento las provocaba.

E. R. Gunther (1936a) dividió la historia de la investigación de la Corriente Peruana en cuatro


etapas, empezando por Vasco Nuñez de Balboa, quien en 1515 fue el primer europeo en ver el
océano Pacífico, llamado en esa época Mar del Sur: (1) 1500-1600: era de la conquista española, (2)
1600-1800: era de los viajeros británicos, (3) 1800-1875: era de las expediciones francesas, y (4)
1875-1931: era de los oceanógrafos alemanes. A ésta división, Alan Craig y Norbert Psuty (1968)
añadieron: (5) 1930-1961: era de los oceanógrafos estadounidenses, y (6) 1960 en adelante: era de
los oceanógrafos peruanos. Un resumen muy general, pero que da una idea de todos lo que han
pasado por estas aguas en los últimos 500 años. Al final del virreinato, Hipólito Unanue (1806), en
cuya época los vientos eran llamados Sures -ya no Sudueste-, escribió sobre la corriente marina, un
año antes que Humboldt, lo siguiente:

Las aguas marítmas en esta costa son más fías al sur que al nort, a iguales
distancias del ecuador. La principal causa de est fenómeno me parece consistr en las
corrients de este océano que son de S a N. La fialdad con que partn las aguas del
cabo de Hornos debe irse disipando conforme van atavesando la zona tórrida.

Esta corriente viene de Oceanía, a la altura de Nueva Zelanda, y trae aguas hasta el sur del
continente americano, dirigiéndose luego hacia el norte, a nuestro país, y desviándose nuevamente
hacia el oeste, gracias a la península de Illescas. Forma así, una especie de cinturón que rodea todo
el Pacífico Sur7. Y, como se ve en una serie de publicaciones del Boletín de la Sociedad Geográfica
de Lima, ya estaba siendo estudiada en detalle desde el siglo XIX (ver Antonio Raimondi [1882]
1897, Luis Carranza 1891 y Camilo Carrillo 1892). En estos trabajos se aprecia lo claro que tenían
ya muchos conceptos actuales, como la influencia de los vientos y la rotación terrestre en el
movimiento de las corrientes marinas, y la temperaturas de estas en el clima costero. Estos estudios
los hicieron con mediciones propias e información de las expediciones de marinos europeos que
surcaban el continente en aquellas épocas, desde el capitán español José Colmenares (1802-1805) 8,
el ya mencionado Alexander von Humboldt (1802), el célebre capitán inglés Robert Fitz Roy con el
Beagle (1834-1835), el explorador francés Abel du Petit Thouars 9 (1842-1844), el capitán italiano
5
Se refiere al océano Atlántico.
6
Navegar de modo que la dirección de la quilla forme con la del viento el ángulo menor posible (RAE).
7
Aquí pueden verla en el contexto mundial, como se entiende en la actualidad:
http://www.hispanoteca.eu/Hispanoam%C3%A9rica/Mapas/Corrientes%20oce%C3%A1nicas.htm
8
Si bien Colmenares estudió las corrientes marinas del Perú y Chile en los primeros años del siglo XIX, al parecer
publicó su Derrotero sobre estas recién en 1824, como se ve aquí:
http://bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/consulta/busqueda_referencia.cmd?
campo=idtitulo&idValor=636648
9
No confundir con su sobrino Abel Bergasse du Petit Thouars, a quien se atribuye el haber "salvado" Lima del
salvajismo chileno durante la guerra de 1879 -cosa más cercana al mito que a la realidad- y a quien se debe el

8
Enrico Morin (1858) y el marino peruano Aurelio García y García (1863), por citar a los más
reconocidos. Por supuesto que la investigación continuó en el siglo XX, sobre todo por parte de
cintíficos alemanes y estadounidenses10, y en esta contribuyó de manera destacada la Compañía
Administradora del Guano (CAG)11. Para mediados de siglo ya se tenía una idea clara del tema en
muchos aspectos:

La Corriente Peruana ya bien establecida como concepto en 1947 (Tomado de Schweigger)

Como el territorio que actualmente conocemos con el nombre de El Perú se encuentra en la misma
latitud sud-ecuatorial (~0º- 20º S) al menos desde el Jurásico, muchas de las características que
vemos hoy ya existieron desde tiempos inmemoriales. Esta ubicación geográfica respecto al sistema
océano-atmosférico que se forma en estas latitudes es singular, pues, junto con la presencia de la
Corriente Peruana, venida desde el sur desde hace ca. 30 millones de años (Ma) 12, la elevación
continua -aunque por pulsos- de la Cordillera de los Andes 13, la topografía casi recta de la línea
costera, y el sistema de vientos alisios propios de la latitud, contribuyeron a las características de un
mar abierto frío, con importantes sistemas de afloramiento y una costa desértica árida, salpicada de
valles alrededor de los ríos y ecosistemas de lomas, lagunas y albuferas, que se formaron en esta al
ir elevándose la cordillera.

Esta conjunción: mar frío y desierto, no es exclusiva del Perú (y Chile). Es un fenómeno que existe
también en otras partes del mundo que cumplen con la característica de tener sus costas hacia el
occidente. Así, ocurre en Baja California (México) y California (EE.UU.), Australia y África, sobre

nombre de la avenida que va de Miraflores a Santa Beatriz, en Lima.


10
Ver por ejemplo: Coker (1918), Murphy (1923, 1926), Sverdrup (1931), Schott (1933), Gunther (1936a, 1936b),
Schweigger (1942), Sears (1954).
11
Ver por ejemplo Murphy (1926), Torrico (1933). Para la historia de la CAG, ver aquí:
https://sites.google.com/site/cadmguano/home
12
Ver Scher et al. (2015) y Keller et al. (1997).
13
Ver Sundell et al. (2019).

9
todo al sur (Namibia y Sudáfrica). Y, de lo que se ha estudiado, se ha visto que hay una
convergencia de especies de aves marinas con estos lugares, al menos desde el Plioceno.

Sin embargo, aunque se puede generalizar diciendo "la costa peruana" e incluso, así, compararse
con las costas de los otros países mencionados, si se ve más en detalle, en nuestra costa misma hay
diferencias marcadas. Las resumo. Siguiendo el libro El Litoral Peruano, de Erwin Schweigger
(1947), la zona norte va desde la frontera con Ecuador hasta Punta Aguja, en la península de
Illescas; la zona centro desde allí hasta Paracas. Y la sur, desde allí hasta la frontera con Chile. Esta
división obedece a las diferencias de la costa y su mar adyacente, que explico a continuación. Al sur
casi no hay islas, y, muy pegada a la orilla, se extienden los cerros de la denominada Cordillera de
la Costa, una antigua cadena montañosa que data del Paleozoico. Su dirección es sureste a noroeste.
Al centro, se tiene una costa relativamente amplia, con cerros distanciados por decenas de
kilómetros de la orilla (salvo unas pocas excepciones, aisladas, como el Pasamayo 14, el cerro
Mongón, los cerros entre Casma y Chimbote y los cerros alrededor de Trujillo) y en el mar se
encuentran las islas guaneras. Estas islas son justamente los restos de la Cordillera de la Costa que
se hundió en el Pleistoceno. Su dirección es sursureste a nornoroeste. Y al norte, se distinguen tres
formaciones montañosas: los Cerros de Amotape, la Silla de Paita y el Cerro Illescas, reminiscencia
de esa antigua cordillera. Estas se elevaron al raíz del hundimiento de la zona central. Su dirección
es sur a norte15.

El hundimiento de la costa central formó la plataforma o zócalo continental. Según me explicó mi


amigo Tom DeVries, este fue gradual y lento, y sucedió en el curso de los últimos dos millones de
años. Lo contrario ocurrió en las zonas sur y norte, en donde se ha estado más bien levantando, y es
por eso que en Ica y Arequipa podemos apreciar los afloramientos del Mioceno y Plioceno marinos,
correspondientes a la formación Pisco (como se verá en el siguiente capítulo). A pesar de haber sido
lento, este proceso pudo haber sido interrumpido por eventos repentinos, que, sin embargo, solo
deben haber movido la tierra hacia arriba o hacia abajo de uno a tres metros. Estos eventos, junto
con el aumento del nivel del mar debido a la deglaciación de finales del Pleistoceno, sin duda, dio la
percepción a los antiguos pobladores costeños de que un gran diluvio se les venía encima16.

Al parecer, esta catástrofe fue recordada hasta no hace tanto, pues hay una crónica que relata lo que,
tal vez, fue la memoria de dicho evento, escrita por Cieza de León (1518-1554):

Cuentan estas naciones que antguament, muchos años ants que hubiese Incas
estando las terras muy pobladas de gents, que vino tan gran diluvio y trmenta que,
saliendo la mar de sus límits y curso natural, hinchó tda la terra de agua de tal
manera que tda la gente pereció, porque alegaron las aguas hasta los más alts
monts de tda la serranía.

14
En la época virreinal el Pasamayo era conocido como "la sierra de la arena" (Brignardello 2000).
15
Estas diferencias de dirección de la línea de costa ya había sido notada antes por Rey y Basadre (1899).
16
La idea del hundimiento viene del siglo XIX (ver por ejemplo, Rey y Basadre 1896) y ya la desarrolla Lissón
(1925).

10
11
Esa es la historia y el desarrollo geográfico de nuestra costa. Muy resumidos, claro está. Como ya se
dijo antes, uno de las características del Mar Peruano son sus afloramientos, pero ¿qué significa
esto? Schweigger nos explicó:

Es así como se juntan los factres actuando en la misma dirección O, a saber: la


rotación de la terra y los vients estables ente S y SE (más afera de la costa ESE)
que originan una desviación marcada de la corriente hacia el O, alejando las aguas
superfciales de la costa y formando por consiguient una divergencia ente la costa y
la Corrient Peruana. Esta tene como consecuencia la formación de un desnivel en la
superfcie del mar que sólo puede equilibrarse por el aforamient, es decir, por un
movimiento en sentdo vertcal de las aguas de profndidad (...) El proceso de
aforamient se desarrola en mayor o menor grado a lo largo de tda nuesta costa y
parece depender de la ferza del vient, por ser ést el factr decisivo de la divergencia
ente corrient y costa.

Este afloramiento costero trae los nutrientes y el oxígeno necesarios de los fondos marinos para que
se alimente el plancton, primer eslabón biológico de la red trófica. Allí, en este mar, en donde
confluyen todos estos factores, es que vive toda la fauna marina que conocemos. Ahora sabemos
que la base de la red trófica de los vertebrados en el mar es básicamente la por décadas ultrajada
anchoveta17. Pero llegar a determinar todo esto fue producto de décadas de investigación, también
promovida por la CAG18. Tal vez los estudios iniciales fueran los de Robert Coker, quien estuvo en
el Perú entre 1907 y 1908, invitado por el gobierno, para analizar la situación de la pesca en todo el
litoral19. De paso, Coker estudió las aves y mamíferos marinos20. Sus trabajos fueron la base para
que el gobierno creara una dependencia gubernamental que se dedicara a extraer el guano pero de
forma eficiente, no como en el siglo XIX. La premisa fue simple: si queremos tener guano, debemos
proteger a las aves que lo producen, y para protegerlas, debemos conocerlas, a ellas y a su ambiente.
Había pues que estudiar.

A veces una imagen dice más que mil palabras, y a eso voy a recurrir ahora. Miren la figura que
muestro a continuación. Es mi versión, muy resumida, de la red trófica del Mar Peruano, con
especial referencia a los vertebrados; está basada en la que hicieran Hans Wilhem y María Koepcke
en 1952, datos de William Vogt, de 1942, e información adicional, observada personalmente y
encontrada en internet. El aporte de estos investigadores, junto con los pioneros Robert Coker, José
Antonio de Lavalle, Henry Forbes y Robert Murphy, y más adelante de Enrique Ávila, Rómulo
Jordán, Humberto Tovar, Humberto Fuentes, Luis Alberto Flores, Nicanor Galarza, Demóstenes
Cabrera, tanto de la CAG como del Imarpe, también fue fundamental para el entendimiento de la
ecología marina del Perú.
-------------------------------------------------------------
Lámina de la siguiente página: Red trófica resumida, con especial referencia a los vertebrados.
Este tipo de diagramas ya no se hacen, son complejos e incompletos. Te dan información, pero también te la quitan,
pues no te dicen ni el "5%" de lo que realmente sucede. Pero ayudan. Son útiles para la divulgación, para darnos un
marco teórico básico a quienes sabemos casi nada del tema. Aquí se ve, por ejemplo, cómo los elementos centrales en el
mar son el plancton, la anchoveta Engraulis ringens y la sardina Sardinops sagax. En la orilla el muy muy Emerita
analoga, y en la playa el cangrejo carretero Ocypode gaudichaudii. (Esta vez pongo los nombres científicos para quien
quiera profundizar). Así como los muertos varados. Por eso no es bueno limpiar la playa cuando hay varamientos de
animales muertos, estos son banquetes, bufés, para la fauna. Por ellos, el cóndor vuelve a sus orígenes.
17
Ver Vogt (1942), Sears (1954), Gutierrez et al. (2007).
18
Ver por ejemplo, Del Solar (1942), Ávila (1953), Rojas Escajadillo (1953).
19
Ver Coker (1919).
20
Ver Coker (1907, 1908).

12
13
No todos son aves guaneras en las islas guaneras... y en la costa de la Corriente Peruana
1. Gaviota de capucha gris, en Ite. 2. Zarcillo, en Guañape. 3. Rayadores, en el centro de la foto. A los extremos
gaviotas grises (torero o mateo), en Asia. 4. Garza azul, en Quilca. 5. Gaviota de Franklin, en Santa Rosa. 6. Brujillo
con pichón (el de la derecha), en isla Redonda. 7. Gorrión europeo, en Lobos de Afuera. 7. Garza real, en La Punta. 9.
Pardela gris (doña), camino a Lobos de Afuera. 10. Chorlo nevado, en Lomas. 11. Zarapitos, en La Gramita. 12. Garza
blanca y playeros areneros, en Pacasmayo. 13. Dos gaviotas peruanas y una dominicana, en Tortugas. 14. Ostrero, en
Tuquillo. 15. Vuelvepiedras, en Puerto Huarmey. 16. Gaviotines reales, una gaviota de Franklin y playeros areneros, en
Playa Brava de Lomas. 17. Pingüinos peruanos (pájaro niño), en Punta San Juan. 18. Gaviotas grises, en Puerto Viejo.

14
Los muertos dan vida
1. Gallinazo de cabeza roja comiendo. Uno de cabeza negra y dos gaviotas dominicanas jóvenes esperando su turno, en
Asia. 2. Cangrejos carreteros comiendo, en Bujama. 3. Tortuga muerta, en Cerro Azul. 4. Turtupilín a la espera de
insectos, en Asia. 5. Cernícalo esperando a que pase su desayuno, en Puerto Viejo. 6. delfín varado, en Puerto Viejo. 7.
Gusanera saliendo de lobo marino muerto, en Asia. 8. Piquero muerto, en Asia. Nótese cómo ha sido comido desde la
cloaca. 9. Murciélago, en San Gallán. 10. Alacrán y garrapata en beso mortal, en Lobos de Tierra. 11. Gato marino, en
isla Redonda. 12. Loba marina fina dando de lactar a su cría, en Punta San Juan. 13. Lobos marinos chuscos, en San
Gallán. 14. Ballena jorobada, camino a Lobos de Afuera (foto de Judith Figueroa). 15. Delfines y aves alimentándose de
cardumen de peces, camino a Lobos de Afuera. 16. Medusa, en Isla Redonda. 17. Choros, anémonas y estrellas
expuestas por la marea baja, en isla Redonda. 18. Erizos, en Lobos de Afuera.

15
Islas de la costa norte y central
1. Isla Foca. 2. Isla Lobos de Tierra. 3. Islas Lobos de Afuera.
4. Islas Guañape. 5. La Gramita. 6. Isla Don Martín. 7. Isla Redonda

16
Islas, playas y puntas de la costa central y sur
1. Peñas en la orilla de la isla San Gallán. 2. Vista de Paracas desde San Gallán. 3. Sombrerillos.
4. Libertad. 5. Punta Lomas. 6. Desembocadura del río Quilca. 7. Punta Coles. 8. Ite.

17
Toda esta diversidad tiene un origen que se remonta a millones de años. Y en cada periodo
geológico, a su vez, esta diversidad se ha cimentado en los organismos que vivieron y
evolucionaron en el anterior. Así, la diversidad descripta en este capítulo, tiene su origen inmediato
en la fauna pleistocénica, y esta, a su vez, en la del Plioceno y Mioceno. Estas últimas, por ser el
tema de esta monografía, van a ser tratadas en el capítulo siguiente. Pero, de las del Pleistoceno,
haré un pequeño resumen aquí.

El Pleistoceno se inició hace unos 2.59 Ma; esta fue una época de climas muy cambiantes,
compuesta por periodos glaciales, alternados con periodos interglaciales. En todo este tiempo hubo
alrededor de diez de estas sucesiones. A pesar de esto, esta época se caracterizó en todo el mundo
por la existencia de una diversa megafauna, llamada así por estar compuesta por mamíferos muy
masivos (más de una tonelada de peso)21. Es posible además que, en nuestro continente, los periodos
glaciales favorecieran la migración de la fauna al bajar el nivel del mar entre 50 y 120 m, haciendo
más ancho el “puente” de Panamá; según algunos estudios la línea de la costa peruana podría haber
estado entre 20 y 100 km más al oeste 22. El levantamiento del istmo de Panamá (hace entre 2.7 - 3.1
Ma) estableció la conexión entre América del Sur y del Norte, y permitió el paso de la fauna hacia
ambos continentes, en el evento denominado el Gran Intercambio Biótico Americano. Antes de ello,
ambos continentes estuvieron separados por casi doscientos millones de años. Este paso de fauna se
favoreció por el desarrollo de sabanas y bosques abiertos, que crearon una conexión entre estos
hábitats desde el sur de EE.UU. hasta la pampa argentina23.

Entre los mamíferos de gran tamaño que se desarrollaron en esta época en la costa peruana se
encontraban los autóctonos perezosos (Xenarthra), macrauquenias (Litopterna), ronsocos
(Hystricognatha) y los inmigrantes norteamericanos: zorros (Canidae), felinos (Felidae),
mastodontes (Gomphotheriidae), caballos (Equidae), paleolamas, guanacos y vicuñas (Camelidae) y
venados (Cervidae)24. En la sierra, además, hubo gliptodontes (Gliptodontidae) y tapires
(Tapiridae)25. Sobre la base de esta fauna, Lemon y Churcher (1961) plantearon que el paisaje de la
costa norte del Perú debió haberse desarrollado en un clima más húmedo que el actual, con
presencia de numerosos arroyos o cuerpos de agua al menos semi permanentes. Refiriendo a estos
autores26, Luc Ortlieb y José Macharé (1989) interpretaron el paleoambiente de esta región de la
siguiente forma:

El paisaje consistía probablement en una pradera relatvament abierta con algunos


árboles dispersos, pero también incluía algunos pantanales, charcas tmporales de
aguas estancadas y bosques secos así como amplias áreas desértcas.

Estudios más recientes postulan, además, que debieron haber ocurrido temporadas de fuertes
lluvias, tal vez anuales, las que permitían el desarrollo de una extensa vegetación, capaz de
mantener a la megafauna de herbívoros27, pero también de la existencia de llanuras húmedas, con
presencia de ríos y huaycos de regímenes periódicos28. Adicionalmente, Duccio Bonavia (1996)
planteó que este tipo de ambiente pudo tener influencia hasta el norte de La Libertad, debido a los
fósiles de Cupisnique29 (caballos, megaterios, mastodontes y paleolamas). A nivel marino, Wolf
21
Hay otra propuesta que plantea que la megafauna incluye animales con masas superiores a 44 kg (100 libras). Pero
me inclino más por aquella que los considera tales a aquellos que superan la tonelada.
22
Ver Ortlieb y Macharé (1989), Bonavia (1996) y Dillehay et al. (2012).
23
Ver Webb (2006).
24
Ver Lemon y Churcher (1961), Salas et al. (2004, 2009).
25
Ver Salas y Stucchi (2005).
26
Y a Campbell (1982), que yo no he podido revisar.
27
Ver Martínez y Cadenillas (2004).
28
Ver Alván et al. (2009).
29
Ver también Marshall et al. (1983), Pujos y Salas (2004).

18
Arntz y Eberhard Fahrbach (1996) plantearon lo siguiente:

La tansición Pleistceno-Holoceno de hace 15 000 a 5000 años parece haber sido una
época calient, con tmperaturas evidentmente más altas fente al Perú y clima
húmedo en las zonas áridas actuales. La costa sudamericana hasta por lo menos 11º S
consistó en sabanas con muchos arroyos y lagos. El nivel del mar, que durante la
época glacial de Wisconsin30 y también durant una glaciación de alrededor de 25 000
a 15 000 años atás habría sido alrededor de 60 a 90 m más bajo que hoy en día, se
elevó constantment en esa época. Hace aproximadament 5000 años la elevación del
nivel del mar cesó y la Corriente Peruana (o al menos "agua fía") legó hasta la
altura de Paita (4º S).

Más al sur, la costa peruana probablemente haya sido desértica. Esto, sin embargo, no representó un
impedimento para la existencia de la megafauna, asociada a humedales, bosques ribereños y
tillandsiales, similares a los que existen en la costa hasta la actualidad 31. Los tillandsiales del
desierto de Ica datan de al menos 36 500 ± 1000 años atrás32.

En la sierra, si bien el hábitat para estos mamíferos posiblemente se redujo, dado que en los
periodos glaciares la línea de nieve de las montañas era entre 400 y 500 m más baja que en la
actualidad33 y las superficies abiertas eran frías y húmedas, las cuencas y valles andinos estaban
"tibios"34. Alrededor de hace 20 000 y 10 000 años, gracias a las lluvias y a los manantiales, la
humedad era más pareja en los diferentes ambientes y durante el año, haciendo que la vegetación
sea más tupida de herbáceas y arbustos de asteráceas 35 y bosques discontinuos de queñuales
(Polylepis), lo que favoreció a la fauna ramoneadora36 de cérvidos, équidos y los grandes perezosos
de los géneros Megatherium, Scelidodon y Diabolotherium37. Sobre el particular, Achim Braüning
(2009) nos explicó lo siguiente (traducido):

Sobre la base del análisis del isótpo Oxígeno-18 registados en el nevado Huascarán 38,
se concluyó que el Últmo Máximo Glacial trminó alrededor de hace 17 500 años, con
depresiones de tmperaturas en las altas elevaciones de los tópicos, siendo de 8 a 12º C
más fías que en la actualidad.
En el lago Titcaca este evento trminó alrededor de 21 000 años atás; lo que es
consistnt con un periodo húmedo detctado en el Altplano en el Glacial tardío.

30
Alrededor de 75 000 a 45 000 años atrás.
31
Ver Salas et al. (2009).
32
Ver Hesse (2012).
33
800 - 1000 m más baja en Colombia y 1000 m más baja en Chile (Clapperton 1993).
34
Ver Dollfus y Lavallée (1973).
35
Familia de plantas, muy mayormente herbáceas, que tienen inflorescencias compuestas, en forma de margaritas.
36
"El ramoneo es un tipo de conducta de alimentación en la que un herbívoro (o, más preciso, un folívoro) se alimenta
de hojas, brotes blandos, o frutas que crecen altos, generalmente plantas leñosas como arbustos. Es opuesto a pastar,
lo cual se refiere a animales que se alimentan de hierba u otra vegetación baja" (Wikipedia).
37
Ver Dollfus y Lavallée (1973), Clapperton (1993), Hansen et al. (1994), Yacobaccio (2003) y Salas et al. (2009).
38
El Huascarán es la montaña más alta del Perú. Tiene dos picos, el norte llega a 6655 msnm y el sur a 6757 msnm. Si
la medición se realizara desde el centro de la tierra, sería el segundo pico más alto del mundo, después del
Chimborazo, en Ecuador (Wikipedia).

19
En el suroeste de Ecuador, el Pleistoceno tardío (17 000 - 11 000 años atrás) estuvo caracterizado
po r páramos herbáceos, reflejando condiciones más húmedas y frías que las actuales 39.
Posteriormente, entre 10 000 y 7000 años atrás sobrevino una gran extinción, desapareciendo toda
la megafauna y gran parte de los mamíferos grandes de la región. Estos se extinguieron al fin de la
última Edad Glacial. Esta extinción ha sido atribuida no solo a los cambios climáticos y
geográficos, sino también a epidemias y a la acción del ser humano, que ya se encontraba presente
en todo el continente40.

En la sierra, entre 9000 y 6000 años atrás, empezó un periodo de desecación, la menor
disponibilidad de agua estacional incrementó los pastizales y bosques continuos, lo que pudo
significar una limitación para los ramoneadores pero una ventaja para la dispersión de los
camélidos, gracias a su mayor capacidad de soporte a los climas secos y más cálidos, característicos
de los Andes centrales durante el Holoceno medio. Es aquí cuando empieza la fragmentación de los
ambientes que conocemos hasta la actualidad41. Nuevamente Braüning (2009) lo explicó con detalle
(traducido):

El inicio del Holoceno fe marcado por la expansión de los bosques de montaña


húmedos bajo un clima más cálido que el actual. El queñual Polylpelis legó a su
máximo durant el Holoceno medio (7500 - 4000 años atás), cuando los pastzales de
páramo dominaron el área sobre la línea de árboles. En Laguna Baja (7º 42´ S, 77º
32´ O, 3575 msnm), en el nort del Perú, un clima cálido y húmedo apoyó un bosque
de montaña mixto y abierto durante el Pleistceno tardío ants de casi 12 000 años
atás. La expansión del páramo y de los bosques mixts de montaña ocurrió durant
11 600 y 10 000 años atás, sugiriendo un clima más fío y/o más seco. 10 000 años
atás, la tansición hacia un clima holocénico más húmedo y más cálido levó al
reemplazo de la vegetación de páramo por un bosque húmedo de montaña. Alrededor
de 6000 años atás, el increment del polen de Poaceae 42 y el decrecimient de helechos
y árboles podría indicar condiciones ligerament más secas durant el Holoceno medio.
Cerca de Laguna de Chochos (7º38´S, 77º28´O, 3285 msnm), elements de bosques de
montaña húmedos (Polylepis y Podocarpaceae 43) se expandieron alrededor de 11 500
años atás, contmporáneos con Laguna Baja. Un event seco es evident ente 9500 y
7300 años atás. Postriorment, elements de bosques decrecieron en abundancia,
dando espacio a un hábitat abierto similar a un "parque". Sin embargo, el uso más
intnsivo de la terra por part del humano pudo además haber tnido una infuencia
en la vegetación durant el Holoceno.

Esto es lo que sucedió en el territorio de lo que es hoy nuestro país, y que dio origen a nuestra
actualidad. Es importante también tener en cuenta lo que sucedió en los altos Andes, pues es allí
donde nacen los ríos que surcan el desierto costero, y entre ambas regiones ocurren movimientos de
fauna. Veremos ahora cómo es la costa desértica. Continuemos.
39
Ver Bräuning (2009).
40
Ver Hansen et al. (1994), Barnosky et al. (2004) y Cione et al. (2007),
41
Ver Hansen et al. (1994) y Yacobaccio (2003).
42
Familia de plantas que incluye a los pastos y gramíneas.
43
Familia de plantas a la que pertenece la araucaria, conífera muy común en los parques de Lima.

20
SEGUNDA PARTE

Sobre el desierto, cómo ha sido visto históricamente y algunas notas


sobre su biodiversidad y su clima. Y la formación Pisco, esta zona del
desierto en donde afloran sedimentos que hace millones de años
fueron mar, playas e islas.

Aquí la luvia es desconocida y si bien la región es ventsa, incluso con ferts paracas
(vients con arena), no se ha altrado la superfcie; la inmutabilidad es asombrosa,
tazos restaurados hace años parecen acabados de hacer, (...) lo extaño es que estas
huelas se conservan a tavés de los siglos. Yo estuve hace cinco años alí y enconté, a
mi regreso en este año, las huelas de mis propias pisadas. La inmutabilidad de la
región es increíble. Y es que el desierto es un paisaje con memoria perfecta, donde los
rastos y las evidencias se conservan, sin desaparecer (Brignardello 2000).

Casi toda la costa peruana es un desierto, extenso, infinito cuando lo caminas. Puede ser infernal,
pero también te puedes congelar. A diferencia de un lago, un valle, un bosque o una selva, en el
desierto el calor se gana y se pierde muy fácilmente. Entonces, la noche es muy fría. Pero este erial
infinito no es tal. Esa es solo una percepción. Y nuestra visión actual, científica, le ha despojado ya
de esa carga mística anterior.

Carlos Brignardello (2000), escribió que "el desierto es silencio y vaguedad; el desierto es ausencia:
negación a la primacía de la vida sobre la muerte (...) Desierto, del latín desertus: abandonado. (...)
En quechua desierto se dice purum purum, o sea doblemente purum: solitario, inculto, salvaje,
desierto. En los diccionarios igualmente aparece pantacani: turbarse. Andar por tierras no conocidas
o por caminar areniscos que no se sabe el camino".

La visión prehispánica -al menos una parte y bajo la lupa de los cronistas- consideraba al desierto
como la morada de la muerte; la falta de agua, la sequedad, tenían un paralelo indiscutible con la
muerte humana, animal, vegetal: todo lo muerto se seca. Pero, a su vez, todo lo muerto está quieto,
de allí que la estabilidad eterna del desierto, en comparación con el clima tan variable en la sierra o
selva, donde una lluvia inesperada puede ocasionar cambios inmediatos, era una muestra clara de
que la muerte estaba en ese lugar.

La quietud lleva a que todo permanece siempre igual en el desierto y, por ende, no hay tiempo. Ello
da conciencia de lo efímera que es nuestra vida, la de los animales, y la de las plantas; lo que dirige
a la sacralidad: lo inmutable es divino, es el eje, porque es eterno, independiente, permanente, no se
afecta por las fuerzas externas. Y el temor a la muerte hacía pensar que esa calma, ese final de la
vida, era en realidad el inicio de otra vida, eterna, plácida, tranquila. A esto se asocia también la
noche y la obscuridad: "La muerte se asemeja a la ocultación del astro durante tres noches, y la
creciente a su regeneración. Para las religiones arcaicas, la Luna es el primer muerto que resucita".
Resucita de la obscuridad. Y en la obscuridad de la noche es que se duerme: "Noche, sueño, muerte,
han sido repetidamente asimilados. Te conozco sueño, tú eres hermano de la muerte, reza un himno
védico. Los egipcios decían del Sol: Cuando tú te pones, la tierra queda en tinieblas semejantes a
la muerte"44..
44
Ver Brignardello (2000).

21
El mismo Brignardello nos explicó que la mitología que sustentaba estas creencias hablaba del
origen del desierto en el duelo mítico entre el dios Cons, que vivía entre frondosos bosques, con el
reformador Pachacamac, quien finalmente destruiría todo con fuego, de cuyas cenizas saldrían
luego las arenas. La idea de la destrucción seguida de un renacimiento, va asociada mundialmente a
los ciclos lunares y a las estaciones, así como al crecimiento de las plantas a partir de las semillas
(en paralelo con los humanos y animales)45. El Sol no conoce la muerte, porque atraviesa las
tinieblas, y regresa intacto, triunfal, cada día. En esta parte del mundo, posiblemente influyeron
además otros cambios cíclicos, como El Niño, que debieron ser observados desde muy inicialmente,
ya que de este se conocen sus efectos desde al menos el Pleistoceno tardío 46. Y, porqué no, es
posible que también hayan influido los fósiles, que pudieron ser fácilmente reconocidos como
elementos similares a los animales que veían morir en la orilla, pero de piedra.

La estabilidad del desierto depende de las condiciones del clima: si estas son constantes, el medio
también lo es. Y el clima depende básicamente de tres factores: la radiación solar (que calienta), el
mar (que enfría) y los vientos (que refrescan). Lo veremos a continuación.

Antonio Brack y Cecilia Mendiola (2004) nos dicen que el clima de la costa es semi-cálido, muy
seco, con precipitaciones promedio anuales que no sobrepasan los 150 mm y sus temperaturas
promedio oscilan entre 18º y 19º C. Estos autores explican que la falta de lluvias en esta región se
debe a los vientos alisios, que, al pasar por sobre las aguas de la Corriente Peruana, se enfrían y
producen un colchón de neblinas hasta los 800 y 1000 m de altura, en donde la temperatura es de
13º C, mientras que por encima llega a los 24º C. Este aire cálido superior absorbe la humedad, lo
que impide que se formen verdaderas nubes de lluvia.

Así pues, una de las características de la costa peruana es el desierto y la neblina. Ya Zárate en 1555
lo reconoció cuando escribió: [el viento] es tan impetuoso que no deja parar ni levantar las nubes o
vapores de la tierra ni de la mar, a que lleguen a congelarse a la región del aire; y de las altas
tierras que exceden estos vapores o nubes se ven abajo que parece que son otro cielo47. Bonita
descripción: claramente visible en toda la costa, sobre todo en los cerros más cercanos al mar, como
el Morro Solar, al sur de Lima48.
---------------------------------------------------------------------------
Lámina de la siguiente página: La costa, toda, es un sitio arqueológico (abandonado)
1. Las flechas señalan la acumulación de caracoles Bulimulus en la parte alta de esas pequeñas elevaciones. Fenómeno
que ocurre cuando hay luna llena. Mario Urbina me mostró esto en la loma de Ullujaya, Ica, en mayo de 2012.
Brignardello (2000) dijo sobre los caracoles y la Luna: Tanto la vegetación como los caracoles desaparecen y
reaparecen cíclicamente en consonancia con los cambios climáticos, y parecen eludir una extinción definitiva. La
transformación de las plantas en semillas y la ocultación del gasterópodo en su concha a la espera de circunstancias
propicias, garantizan su supervivencia. La asociación de ambos con la Luna es otro tema universal, ya que ella rige
sobre la lluvia, el agua y demás formas de humedad, y, además, mengua para reaparecer. Pareciera que la
desaparición de la Luna es análoga a la de los animales o seres que sufren idénticos destinos. La muerte se asemeja a
la ocultación del astro durante tres noches, y la creciente a su regeneración. Para las religiones arcaicas, la Luna es el
primer muerto que resucita. 2. Punta de flecha (o lanza). 3. Cráneo humano. 4. Cántaro. 5. Pintura rupestre. 6. Las
líneas y caminos están en todos lados. Sobre este tema leer a Reinhard (1997): Las informaciones etnográficas que
poseemos y que se refieren al uso de líneas rectas en otras regiones de los Andes, muestran que éstas a menudo se
relacionaban al culto a los cerros. (...) [refiriéndose a Nazca] parece ser más probable que estas líneas hayan
desempeñado un papel en el ritual del agua, al conectar un lugar central del culto (el montículo), con sitios críticos del
sistema de irrigación, similar a la práctica ejercida en el Cuzco, donde algunas líneas conducían a los canales de
irrigación. Sobre la última foto de esta secuencia, ver Vargas Nalvarte y Echevarría López (2012), quienes hacen un
estudio preliminar de esta y otras que se exponen en la zona. 7. Construcción en forma de media luna, tal vez emulando
a los médanos (ver foto 2 en la siguiente lámina). 8. Lugar que aparentemente fue un matadero de guanacos, pues
habían muchos huesos de estos, rotos, y piedras talladas con bordes cortantes.

45
Ver Zárate (1555).
46
Ver Keefer et al. (2003).
47
Ver texto completo en la p. 7.
48
Ver foto del Morro Solar atrapando las nubes en Stucchi (2020), página 75.

22
23
Desierto
1. Sacaco en el año 1994. 2. Médano. 3. Falla geológica. 4. Corte de una base rocosa granítica con sedimentos marinos
depositándose encima, al lado derecho: una antigua playa o islote. Similar al dibujo de Lissón (1925, p. 103). 5. Cerros
de distintos orígenes: el grande, más claro, es sedimentario, erosionado por el viento. Los pequeños obscuros son de
roca madre basal, cubiertos por arena. 6. El conocido Cerro La Bruja con el valle de Ocucaje delante.

24
Desierto
1. Paisaje del valle de Ica, con el Cerro Ballena al fondo, que es un cerro sedimentario en donde se encontró gran
cantidad de ballenas fósiles. Los cerros rojos son roca basal (ígnea, metamórfica). Los montículos negros al frente de
estos son terrazas fluviales pleistocénicas o restos erosionados de lechos de resistencia de la sección Pisco, depositados
a lo largo de esas montañas. Explicación de Tom DeVries. 2-3. Formaciones sedimentarias erosionadas por el viento. 4-
5, Cañón formado por una falla. Mario Urbina nos llevó allí en el año 2003. Un lugar impresionante. Nótese su tamaño
con las personas que están en la figura 4 y la camioneta en la 5.

25
Formaciones vegetales del Desierto
1. Tilandsial de Ocucaje. Los tilandsiales están en toda la costa desértica. Aunque no siempre, suelen anticipar a las
lomas. Para más detalles sobre estas plantas ver Las Tilandsias etéreas en Stucchi (2020). 2. Lomas de Lachay. Como
todas la lomas, se ponen verdes a mediados de año, cuando llegan las neblinas densas. 3. Monte ribereño en quebrada
del río Santa Lucía o Lomas. Apenas trae agua en verano, pero cuando hay Niño se carga formidablemente. 4. Oasis de
Huacachina. Debido a la humanización de la zona, ahora su nivel de agua se mantiene de forma artificial.

26
Algunas plantas y líquenes que viven en el Desierto mismo
1. En la pampa Pongo, hay que ser muy fuerte para ser árbol y crecer solo. 2. Atriplex*. 3. Nolana*. 4. Planta suculenta.
5. Distichlis. 6. Encelia*. 7. Sedum*. 8. Planta xerófila. 9. Espostoa. 10. Browningia. 11. Neoraimondia. 12. Islaya*.
13. Haageocereus*. 14-19. Líquenes. *Gracias Miguel Maldonado por la identificación de estas especies.
No hay mucha flora en las islas. Salvo en Foca, Lobos de Tierra, San Lorenzo, San Gallán y La Vieja
(ver Johnston 1931, y Figueroa y Stucchi 2012).

27
Algunos animales que viven en el Desierto
1. Stenolpium. 2. Lagartija. 3. Huerequeque. 4. Caracaras. 5. Escarabajo. 6. Zorro (foto de Manuel Laime). 7. Polilla. 8.
Mariposa. 9. Araña. 10. Raposa marsupial Thylamis (foto de Mario Urbina). 11. Cigarrita. 12. Santa rositas. 13.
Lechuza. 14. Pescadito. 15. Saltamontes. 16. Polilla. 17. Caracoles. 18. Chotacabras. 19. Guanaco (foto de Gina Mori).
20. Gallinazo de cabeza roja. 21. Alacrán. 22. Pamperito.

28
Otra bonita descripción nos la dio Isaiah Bowman. Él estuvo en el Perú en 1911, integrando la
expedición de Yale, dirigida por el célebre Hiram Bingham, a quien ese año le fueran mostradas las
ruinas de Machu Picchu49, y las diera a conocer mundialmente. Bowman escribió el libro The Andes
of Southern Peru (1916) y allí describió lo siguiente (traducido):

Para el viajero de la costa occidental, es una fent de constant sorpresa que el cielo
esté con fecuencia nublado y los puerts ocults por la niebla, mientas que por tdos
lados hay evidencias de aridez extema. De igual forma con fecuencia se pregunta
porqué los ocasos han de ser superlatvamente belos durante los meses de invierno
cuando la costa está envuelta de niebla. ¿Por qué hay un desiert donde el aire es tan
húmedo? Por qué hay sorprendents crepúsculos cuando muchos de los días están
marcados por cielos apagados? Como hemos vist (...) las grandes regiones desértcas se
encuentan al lado Est de las cadenas de los cerros de la costa, y alí, con excepción de
unas ligeras nubes en el verano, la regla es que los cielos sean despejados. El desiert
inmediato a la costa, es en muchas parts del Perú, solo una sección angosta de
trrazas marinas secas completament diferent del desiert propiament dicho, en tpo
de consttución atmosférica y en recursos. La niebla que lo cubre se forma de la
corrient de Humboldt, que está a la altura de la costa; esta es levada hacia terra por
el vient; se forma sobre el agua fía que afora ente la corrient y la orila; se junta
en las pendients de los cerros costros cuando la corrient de aire que viene las levanta
en su viaje hacia el Est. Algunas veces está sobre la superfcie de la terra y el agua,
siendo más fecuent que haya cierta distancia por encima de estas. En muchas parts
de la costa, su posición caractrístca es de unos 2000 a 4000 pies [600-1200 m] sobre
el nivel del mar, descendiendo en las noches casi hasta la superfcie, ascendiendo de día
y algunas veces desapareciendo por completo excepto en las nubes de luvia sobre los
cerros. Del comportamiento de la niebla depende en gran parte la medida el clima
local. Una descripción general del clima de la costa tndría siempre muchas
excepciones. Los principios físicos que intrvienen son, sin embargo, los mismos en
tdas parts. (...)

Tres posiciones típicas de la neblina aparecen en la fgura y una cuarta -aquela en


que la neblina se extende indefnidament hacia el Oest- puede ser suministada por
la imaginación.

Si el banco de nubes, queda limitado a C, solo las primeras horas de la mañana están
nubladas en el puert. Si se extende a B, el Sol es obscurecido hasta el medio día. Si
lega tan al Oeste como A, solo las últmas horas de la tarde son soleadas. De vez en
cuando hay un repentno golpe de luvia -unas cuantas gotas que dejan atónito al

49
Agustín Lizárraga encontró Machu Picchu en el año 1902.

29
viajero que contmplaba la sequedad del paisaje. Las gotas más pequeñas se evaporan
ants de legar a terra. A pesar de la amenaza siempre present de la luvia, la costa es
extemadamente árida. Aunque parece como si la vegetación se hubiera secado y
quemado, el aire es húmedo, y, durant meses, el cielo se obscurece la mayor part del
tempo. Las condiciones que originan la luvia, están tan rigurosamente balanceadas,
que si una de nuestas áreas de baja presión, denominadas tmpestades ciclónicas de la
zona tmplada, fera puesta en acción a lo largo del pie de los cerros, el diluvio
resultant dejaría inmediatament la costa en ruinas; los ranchos y casas tchadas con
caña y paredes de adobe se desmoronarían por la acción de una fert luvia, como el
montón de arena de un niño al avanzar la ola del mar; la terra de aluvión del vale
sería revestda por cascajo estéril, y poderosos ríos de arena que ahora reposan
delicadament en las áridas cuestas, inundarían grandes extnsiones de suelo fértl.
Si la niebla50 y las nubes se extndieran indefnidamente hacia el Oest, el día entro
puede ser obscurecido, y el sol aparecer solo unos instants. Generalment, también
hará su aparición ants del ocaso, lenando completamente su disco rojo el pequeño
espacio ente la superfcie bajo las nubes y el agua. He visto repetdas veces a los
pasajeros del buque, y aun a la tipulación misma, salir del comedor y formar grupos
dispersos, por las portzuelas y pasilos, para ver mejor el maraviloso juego de colores
ente el frmamento y el mar. Imposible es no conmoverse profndamente ante tan
majestuosa escena. Una larga banda resplandeciente de luz sobre las aguas se refeja
en las nubes. Los márgenes de cada una de estas se tñen de rojo, a medida que el Sol
va hundiéndose, las fajas de luz paralelas, se acercan al Oest, cambiando de color
conforme avanzan, hasta que al fn tda esa gloria magnífca del ocaso se concenta en
un arco resplandecient de rojos, amarilos y púrpuras, que, a la mayoría de la gent,
consuela de las tistzas de un día gris con su aire húmedo.

Los vients rompen a veces las nubes y las desparraman en desorden por el Oest.
algunas de elas vagan por el camino del Sol, ocultándolo tmporalment y refejando
sus primeros colores cuando est reaparece. Desde las más grandes masas de las nubes,
legan débiles corrients sopladas por el vient, a medida que los rayos del Sol se fltan
por ente las diminutas partículas de agua. Muchas corrients son visibles solo a corta
distancia, pero cuando el Sol las alcanza, se conviertn en proyecciones delicadas de
luz, algunas de las cuales crecen rápidamente hasta la cúspide del frmament.
Retoceden despacio y desaparecen ota vez hasta que los rayos del Sol se ocultan
gradualment por la curva de la superfcie de la Tierra 51.

50
Llamada aquí neblina y antiguamente, pero sobre todo en Chile, camanchaca.
51
Este texto también lo cita, traducido, Murphy (1931).

30
Figura 92 de Bowman (1916) traducida
"Sección transversal topográfica y climática que muestra las diferentes posiciones de la capa de neblina en la costa del
Perú, la región de terraza seca, y los tipos de perfiles de corrientes en los distintos flancos".

Por su parte, Schweigger (1947) nos explicó:

El estato de nubes, la manifestación más lamatva del clima propio de la Corrient


Peruana, se extende también sobre la terra donde enta a los vales. El nivel más bajo
de las nubes se encuenta más o menos a 300 m, mientas que sobre el mar y las
lanuras de la costa a 900 m de altura aproximadamente se disuelven las nubes,
quedando encima el cielo azul con el brilo del Sol y los alt-cúmulus gruesos que
ascienden sobre la sierra. (...) Este tcho de nubes alcanza el máximo de espesor
durant los meses de invierno, es decir, a partr de la segunda quincena de mayo hasta
mediados de septembre, período durante el cual la humedad se precipita en gotas
pequeñísimas52 resultando de est proceso la famosa vegetación de las Lomas...

Con todo esto, ya tenemos una clara idea de cómo es el clima en la costa desértica peruana. Como
se dijo al final del capítulo anterior, durante la última Edad de Hielo, la superficie nevada de las
montañas andinas era más grande (la línea de nieve era más baja) lo que provocaba que la humedad
sea más pareja en los diferentes ambientes y a lo largo de año; así, había ríos más torrentosos y
posiblemente llenos de agua todo el año. Esto terminó al final del Pleistoceno e inicios del
Holoceno, volviendo los ambientes más secos y desérticos. Pero, algo que tenemos que considerar
es que estos cambios pueden darse en periodos cortos también, no necesariamente solo en periodos
de miles de años.

Así, entre los siglos XIV y XIX sucedió la Pequeña Edad de Hielo, evento que se sintió sobre todo
en el Hemisferio Norte, pero en el Sur también tuvo su impacto. Jorge Broggi publicó en 1945, un
artículo con un nombre provocador: La Deglaciación actual de los Andes del Perú; digo
"provocador" porque que diga deglaciación y actual, hace 75 años, puede herir susceptibilidades de
los defensores del mediático Calentamiento Global. Pero, volviendo al punto, aquí se muestra cómo
retrocedieron los glaciares desde el siglo XIX hasta su fecha. Por ejemplo, en el conocido nevado
del Huascarán, la línea de nieve persistente pasó de los 4320 msnm (según medición de
Middendorf, en 1886) a los 5100 msnm (según medición de Broggi, en 1942), es decir, retrocedió
780 m. Pone así, varios ejemplos. Y esto nos debe hacer ver la importancia de tener presente que el
clima es de por sí variable, es un proceso que cambia constantemente y debe analizarse con
cuidado, con el mayor detalle posible, y obviando las modas y alharacas de los noticieros y
periódicos53. Y más cuando vamos a entrar a continuación a un análisis de los que ocurrió hace
52
La llovizna (o mollizna) se denomina aquí garúa. Esta terminología ya se usaba en el siglo XVIII (ver Stucchi 2020,
Capítulo El Clima).
53
Para detalles de los estragos causados por la Pequeña Edad del Hielo en Europa y varias partes del mundo, ver
Fagan (2008)[2000].

31
millones de años, con una resolución muy amplia, en la que es imposible separar eventos por miles
de años, peor será cientos o décadas, como El Niño.

Situación "normal" vs. El Niño

En esta gráfica he resumido qué ocurre a nivel oceanográfico y climático cuando se presenta el
evento El Niño. Bräuning (2009), sobre la base del análisis de material sedimentario de la laguna
Pallcacocha, ubicada a 4200 msnm al sur de Ecuador, explicó que hay evidencia de El Niño débil en
el periodo entre el último Glacial y el Holoceno temprano (15 000 a 7000 años atrás), con una
periodicidad de más de 15 años. Alrededor de 6000 y 5000 años atrás, la magnitud y frecuencia de
El Niño se vuelve similar a la actual, con una periodicidad de 2 a 8.5 años. Por su parte, Arntz y
Fahrbach (1996) explicaron que las capas sedimentarias hacen suponer que El Niño se remonta a
unos 40 000 años. Así que este evento está aquí mucho antes que nosotros... y hasta ahora no
sabemos adaptarnos a él.

En la actualidad, cuando ocurre uno de estos eventos, el desierto costero del norte reverdece, gracias
a las intensas lluvias y al paisaje, la flora y la fauna se transforman por completo. Robert Murphy
(1926) transcribió una carta que le envió S. M. Scott en abril de 1925, comentándole sus
experiencias en el norte del Perú, 34 años antes (en El Niño de 1891). Muy ilustrativo:

El cambio de la corriente y las luvias que lo acompañan tenen una periodicidad


normal de 7 años y cualquiera familiarizado con esa costa y su intrior debe haber
observado que las huelas de los barrancos y las zanjas del tablazo (cerca de Talara)
feron causados por luvias trrenciales en tempo muy recient.

32
Pero hay oto tstmonio más digno de crédit. Cuando tmamos posesión de la
hacienda, era ya célebre por su algodón.

La superfcie del tablazo es, por supuest, irregular y abunda en depresiones de


extnsión considerable, en las que las luvias se reúnen, formando pozos o lagunas. La
arena, que parece cubrir lo que, en la estación seca, es un desiert, cubre grandes áreas
de polvo volcánico, con el cual se mezcla, siendo este últmo extemadamente fértl
cuando se le riega.

A distancia no muy grande de la superfcie hay un estato impenetable de arcila,


sobre el cual, eventualment, se conserva el agua de luvia.

Inmediatamente después de las luvias, esas lagunas son dadas a peones, que están
obligados a sembrar en la terra húmeda a medida que el agua se retra, y a los cuales
se permit cultvar calabazas y otas hortalizas ente las líneas.

Una vez bajo la superfcie, el agua desciende muy lentament, siendo capaces las raíces
del algodón de seguirla, algunas veces hasta tes años, después de los cuales, la planta,
por supuest, muere.

Esta práctca era general en tdas las provincias de Piura y, en mi tempo, se decía
que las luvias sabátcas sólo habían falado una vez en el tempo de que había
memoria.

Empezó con un cielo bajo, de nubes densas, calor intnso, gran humedad y un mar de
aceit. La tmperatura variaba poco durante las 24 horas. Todo lo que tníamos se
enmoheció. Durant semanas, el agua cayó en trrents inconcebibles, principalment
durante la noche, raramente en el día. Al oscurecer, el mar, a lo largo de la costa, se
iluminaba con fosforescencias. Durante el día, estaba cubiert, en una extnsión de
varios acres, de manchas que semejaban sangre, producidas por organismos diminuts,
no se decir si animales o vegetales.

Los tburones de cabeza de martlo se veían siempre en la entada de nuesta bahía y


a lo largo de la costa. Por consiguiente la gran cantdad que describe Murphy era,
probablement, de origen local, reunidos por la corrient cálida.

Nuesto bot era, sin embargo, fecuentment seguido por tburones, de los que comen
hombres, tales como, de ordinario, solo se ven cerca de Panamá. A más de los

33
innumerables géneros de peces grandes y pequeñas, la corriente tajo grandes
cantdades de grandes serpients de agua, amarilas y negras. Mi muchacho mató una
de éstas, de unos seis pies de largo [1.8 m], debajo del escritrio, en mi cuarto de
dormir. Estando mi casa en el lado de un barranco inclinado, cerca a 200 pies [61 m]
sobre el nivel del mar, ustd podrá decirme cómo legó el animal hasta alí.

Una tarde, yendo a cabalo por la playa, espanté un caimán de gran tamaño, que
levantó la cola y se lanzó al mar, no menos sorprendido de lo que yo estaba. El animal
puede haber sido arrastado del Chira, en las zonas más bajas del cual vive su tibu,
pero como yo lo enconté muy al norte de ese río y no es presumible que pudiera
resistr la ferte corriente del mar, soy de opinión de que ha sido arrastado desde
Guayaquil54.

Si el mar se lenó de maravilas, la terra lo hizo, aún, más. Lo primero, el desiert


convirtóse en un jardín... casi tdas las tardes éramos incomodados por enjambres de
insects, de variedades nuevas cada día y de tdos los tamaños y formas imaginables,
que se lanzaban conta las lámparas y debían ser barridos, constantmente de la
mesa. Recuerdo, partcularment, un delicioso animal, parecido a un escarabajo y de
un color verde metálico que corrió como una centla sobre la mesa del comedor,
impregnando tdo lo que tcaba de un olor a yodoformo55.

La forma en que ests insects se sucedían uno a oto era debida, probablement, al
desigual desarrolo de las diferents plantas, y fores de las que vivían. Aún más
notable, quizá, fe la gran variedad de arañas que penetó en la casa, docenas de
especies que, nunca, habíamos visto ants y no vimos después. Como las arañas no
vuelan, era difícil darse cuenta de su presencia.

En las lagunas y pozos de que he hablado, crecieron, rápidament, hierbas de varias


clases. Est atajo bandadas de pats silvestes, de extaña apariencia, que deben haber
volado desde la región de Guayaquil para alimentarse con elas.

Cuando la hierba que había crecido eventualmente en el desierto se secó, formó un


heno natural, que proporcionó pasto a las cabras por un año o dos. Es de notar,
también, que durant la estación húmeda, hubo, rarament, vient. El mar tnía una
54
Carranza (1891) escribió que en El Niño de ese año, la corriente arrastró restos de grandes lagartos de Tumbes, así
como troncos de árboles hasta las playas de Pacasmayo.
55
"El yodoformo es el compuesto orgánico con la fórmula CHI 3. Es una sustancia volátil que forma cristales de color
amarillo pálido; tiene un olor penetrante (en viejos textos de química, el olor es referido a veces como el olor de los
hospitales) y, de manera análoga al cloroformo, de un sabor dulce. Es ocasionalmente utilizado como antiséptico"
(Wikipedia).

34
apariencia muerta, pavorosa y nunca vimos el Sol.

Cuando fi a Talara, justamente ants de las luvias, el Chira era un hermoso río,
invadeable, que corría al pie de los barrancos del lado sur del vale.

La important ciudad de Amotape estaba constuida sobre un banco elevado en el lado


septntional. Ente la ciudad y el río, había una lanura plana, intnsament
cultvada por irrigación, con chácaras, jardines, huertas de plátanos y otos y una
arboleda, singularmente hermosa, de viejos algarrobos, estmado, como Ud. sabe, por
sus futs en forma de fijol o vainas que reemplazan a la avena como aliment de las
mulas y cabalos56. El río debe haber corrido antriorment, por muchos años por el
canal meridional, pues los algarrobos de la arboleda eran excepcionalment grandes y
la especie es de lento crecimient. Cuando visité Amotape poco tempo después de que
habían cesado las luvias, halé que las huertas y jardines y la hermosa arboleda,
habían sido arrastadas, sin dejar nada. El río, al bajar, había abierto un cauce
entramente nuevo y ahora corría exactamente debajo de la ciudad. Creo que en est
punt el vale tene cerca de una mila de ancho, de manera que Ud. puede imaginar
por sí mismo la cantdad de agua que debe haber corrido por él y el estago que causó.
Sient decirle que no recuerdo cuánt duraron las luvias.

Como se ve, El Niño cambia todo, durante poco tiempo, sí, pero lo hace 57. Y estas descripciones
podrían recordar al Pleistoceno que reseñé en el capítulo anterior. Una más. Michael Wallace,
Stanley Temple y Teodolfo Torres (1983), quienes estudiaron los cóndores en el Perú en la década
de 1980, lo explicaron así:

El aumento en el número de cadáveres de aves y mamíferos marinos que mueren,


debido a los cambios en el ambiente marino, tmporalmente expande la fent
alimentcia del cóndor. Además, durante los 2 o 3 años que prosiguen las luvias
asociadas con est fenómeno, el desiert forece y la población de herbívoros doméstcos
y semi-doméstcos aumenta, generando así un suministo contnuo de cadáveres a
medida que aumenta el rigor de las condiciones ambientales.

---

Ya nos situamos en el desierto y ya sabemos cómo es este. Y cómo es su clima, constante, perpetuo,
pero de cambios súbitos también. Vamos ahora al yacimiento de donde provienen las aves, motivo
central de esta monografía: la formación Pisco. Esta fue definida por George Adams en 1908,
atribuyéndole la edad Plioceno, sobre la base de un grupo de rocas sedimentarias amarillentas de
aspecto, como de tiza. Estas las encontró justamente en el cerro La Tiza, un promontorio al norte de

56
Interesante que ya estuviera menospreciado este alimento desde entonces. Ver Beresford Jones (2014).
57
Ver fotos del cambio de la desembocadura del río Rímac a partir de enero de 2017, debido a un evento El Niño en
Stucchi (2020), página 60.

35
Pisco. Copio su texto a continuación (traducido):

Al fnal del puente sobre el río Pisco también se pueden ver, y en este lugar tenen
empinadas caídas y estías hacia el noroest. Esta estuctura contnúa en el cerro La
Tiza, y cruza el río Pisco por el sur hasta que las rocas desaparecen bajo las arenas de
las lanuras hacia Ica. Se pueden ver muchos aforamients de esta formación,
especialment en el paisaje al sur de la estación de ferrocarril en el kilómeto 18, pero
alí, los lechos son práctcamente horizontales. En el vale del río Ica la misma
formación se encuenta descansando sobre rocas ígneas y estatfcadas más antguas y
metamórfcas. En una colina al oeste de la Hacienda Ocucaje, en un cerro lamado
''Cerro Blanco", quien escribe vio los rests de una balena incrustada en la formación
Pisco. También había algunos estats en los que se encuentan algunas conchas
marinas y otos en los que se producen nódulos de fosfat, pero en una medida tan
limitada que no tenen valor comercial. Más al sur, en el vale del río Grande, la
formación Pisco está cortada por el cañón de ese río. Los afuents del río Grande que
pasan por Palpa y Nazca han cortado profndos vales, en cuyas paredes se ve que la
formación contene una mezcla de piedras redondeadas en una matiz de matriales de
arena y arcila, pero con una cantdad sufciente de matria blanca calcárea, que
caractriza a la formación para demostar que es solo una fase litral de la formación
Pisco. La formación Pisco también se encuenta en las lanuras al este del puerto de
Lomas, donde los rests de una balena feron vists por quien escribe, y en uno de los
vales que cortan la lanura se encontó un conglomerado de conchas marinas. Hacia
el sur, las lanuras se estechan y las montañas se acercan al litral, pero en Chala
hay una pequeña zona de la formación Pisco en la que los lechos consistn en gran
part de arcilas variegadas.

Como se lee, Adams ya tenía claras las áreas de exposición de esta formación hace más de 100
años. Lo que vino después fue hacer la estratigrafía y recuperar el material fosilífero enterrado en
toda esta formación: tremendo trabajo. Así, casi 80 años después, en 1985, Christian de Muizon y
Thomas DeVries publicaron un artículo sobre la fauna de esta formación, el cual es ya un clásico y
es referente obligado para iniciarse en los estudios de la misma. Allí, ellos establecen los "niveles
de vertebrados", de diferentes edades que, con afinamientos posteriores, se usan hasta la fecha. Sin
embargo, se centran mayormente en la zona de Lomas, sin entrar en detalles en la parte expuesta en
Ica, a excepción de la localidad de Cerro La Bruja, de Ocucaje.

En el año 2011, Leonard Brand publicó la primera correlación estratigráfica entre ambos sectores,
Ica y Lomas. Y en el 2012, Dana Enhet y coautores hicieron una nueva datación de cada nivel. En
la actualidad, Tom DeVries, quien continúa estudiando la zona con una dedicación y minuciosidad
admirables, y un equipo de paleontólogos y geólogos italianos, liderados por Mario Urbina y
Giovanni Bianucci, están afinando los estudios estratigráficos, con mucho detalle58 59.
58
Ver por ejemplo Di Celma et al. (2017), Bosio (2019), Bosio et al. (2019, 2020).
59
Para información detallada y actualizada sobre la formación (y la cuenca) Pisco, ver la página que dirige Thomas
DeVries: https://piscobasin.wordpress.com/

36
Formaciones marinas de la costa sur del Perú
1. Formación Pisco (Modificado de Muizon y DeVries 1985). 2. Niveles de Vertebrados con las fechas de dataciones
K/Ar en columna estratigráfica de Brand. com. pers (2006) y Brand et al. (2011). (Ver p. 66). 3. A. Mapa de las
principales cuencas sedimentarias a lo largo de la costa peruana. En el mapa de Macharé et al. (1986) de la p. 11, a la
Cuenca Caballas la llaman Cuenca Camaná. B. Reconstrucción del paleo-ambiente de la costa peruana durante el
Mioceno. Las islas son hipotéticas sobre la base de la distribución de las rocas pre-Cenozoicas (Bosio et al. 2020,
traducidos). 4. Esquema del registro estratigráfico con las principales unidades de la cuenca Pisco (Bosio 2019,
traducido).

37
Fósiles resaltantes del área
1. Ballena. 2. Delfín. 3. Foca. 4. Tortuga. 5. Cráneo de pez. 6. Bivalvo. 7. Esqueleto de tiburón. 8. Caracol. 9. Cráneo de
gavial. 10. Alga. 11. Poliquetos. 12 Estrella de mar. 14. Balanus (Pico de loro).

38
DIGRESIÓN

Sobre la biología y la paleontología. El estudio osteológico.


La designación taxonómica. La especie.
La variación intra-específica e inter-específica.

Finalmente estamos llegando al tema central de este trabajo. Pero antes, entramos a un tema algo
álgido en esta monografía, lleno de subtítulos y nombres científicos en cursivas, pues debo primero
hacer definiciones y dar conceptos de cosas básicas.

Sobre la biología y la paleontología


La biología estudia los seres vivos en general, aunque en la práctica su rango de acción está
decididamente dirigido a aquellos que viven en la actualidad. Basa su método de investigación en la
observación y medición directa de los mismos y sus actividades. Aplica desde la simple observación
hasta técnicas de avanzada, como son los estudios moleculares y de información geográfica, lo que
da una visión muy detallada de los organismos y sus ecosistemas. Esto da un panorama muy
completo de los procesos, pero solo en una escala de tiempo ecológico, haciendo difícil la
interpretación evolutiva, a la que se llega por medios indirectos; aunque no siempre, es cierto.

La paleontología, por su parte, estudia a los seres que vivieron en el pasado mediante sus restos
fósiles60. Estos pueden ser las osamentas, conchas, impresiones del cuerpo y huellas de actividades,
alimentación o habitación de los mismos en el sedimento. Se apoya de la geología para conocer la
antigüedad de los restos y conocer las características de los paleo-ambientes. El objetivo final de la
paleontología es dar a conocer un organismo que vivió en el pasado, sus características y de ser
posible, los componentes del hábitat donde vivió, lo que va a permitir la interpretación del paleo-
ecosistema. Este conocimiento se va a enriquecer con el carácter temporal de la información, ya
que, la paleontología nos va a permitir conocer todo esto en distintas etapas de la historia y
concadenarlas una a una, como proceso evolutivo que son, a través de una escala de tiempo
geológico.

Si la biología, por su limitación temporal, debe ser considerada como parte de la paleontología; o la
paleontología, por su limitación metodológica, parte de la biología, es un problema más bien
filosófico. Pero me inclino por lo segundo. Sin embargo, es necesario hacer esta nota conceptual
para demostrar la relación que hay entre ambas. Desde mi punto de vista, se podría decir que la
paleontología es la biología del pasado.

Una vez tenemos claro esto, podemos entender porqué es que se llega a los fósiles desde la biología,
y no hay nada de especial, y menos de extraño, en que si el motivo de estudio son las aves marinas,
estas puedan ser abordadas tanto en sus especies actuales como fósiles. Entonces, entramos al tema
de la identificación de los restos encontrados. Cuando uno va a un yacimiento y encuentra un resto
fósil, luego de seguir todo el protocolo de colecta, embalado y de traslado al laboratorio, se procede
al preparado del material y luego a su estudio. Toda esta información es fácil de encontrar por
internet, así que no abundaré en detalles.

El estudio osteológico
Uno de los primeros problemas que se encontraron en este estudio fue la metodología para analizar
el material. Los diferentes investigadores y autores de las publicaciones que se revisaron utilizaron
el método de la comparación morfológica directa para establecer la posición taxonómica del fósil en
60
Un fósil es un resto que ha sufrido una transformación química de sus elementos orgánicos iniciales, o algo derivado
de este, y que ha vivido en tiempos geológicos anteriores al actual. No es solo un resto "viejo".

39
estudio. Claro, el objetivo final es, primero, saber qué es lo que estás analizando, a qué especie,
género o familia perteneció. Para determinar esto, se recurre a material osteológico de especies
actuales. La comparación de la forma en que ciertas estructuras se presentan en los huesos, o su
ausencia, son los criterios para definir de qué familia, género y especie es el fósil. Otro criterio es
usar las dimensiones de los huesos para identificar las especies dentro de una familia. Sin embargo,
el método de la comparación morfológica es, por mucho, el más utilizado. Esto se complica
sobremanera si se tiene en cuenta que casi nunca se tiene un esqueleto fósil completo, sino, solo
huesos aislados y fragmentarios. Es decir, es posible que todo el material que tengas de un grupo
sea solo la porción distal de un húmero o un fragmento de tarso. Se trabaja con lo que hay.

La designación taxonómica
Primero que todo debo decir qué es taxonomía. Esta es la ciencia de la clasificación. Su objetivo es
ordenar a los organismos, en conjuntos, de forma jerárquica. Quienes pertenecen a un mismo
conjunto lo determina su parentesco. Así, un reino contiene filos, un filo61 contiene clases, una clase
contiene órdenes, un orden contiene familias, una familia contiene géneros y un género contiene
especies. Aquí un ejemplo de la forma cómo se representa:

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Primates
Familia: Hominidae
Género: Homo
Especie: Homo sapiens

Ejemplo trillado, sí, pero nos pone en contexto. Para escribir la especie, siempre se pone el nombre
del género delante. Ambos van en cursivas (o subrayados), con el género con su inicial en
mayúscula y todo lo demás en minúsculas. La designación familiar (y las previas) suele ser bastante
simple, y se hace por comparación directa. Las aves (la clase Aves) son muy fácilmente
distinguibles osteológicamente hasta el nivel de familia. Todos los miembros de una familia, sin
importar el género o especie, siguen el mismo patrón morfológico. Sin embargo, una vez
identificada la familia, resulta difícil, sino imposible en algunos casos, la identificación genérica y
específica.

La identificación del género


Para algunos casos, existen ciertas características que hacen sencilla la designación genérica. Por
ejemplo, los piqueros integran la familia Sulidae, que presenta tres géneros con especies actuales:
Sula, Morus y Papasula. Las diferencias entre estos tres géneros son bastante evidentes y hacen
relativamente fácil la asignación de un material nuevo a cualquiera de estos, como expliqué en mi
artículo sobre el tema62. Sin embargo, al analizar un cráneo de un piquero en particular que encontró
Mario Urbina, fue necesario establecer un nuevo género en esta familia, al que llamamos
Ramphastosula, -por la forma de su pico le habíamos llamado "piquero tucán"63-, pues describen un
material que si bien entra en la definición de la familia, su cráneo es significativamente diferente a
los demás géneros de la misma ya establecidos.

Asimismo, otras familias como la de los cormoranes (Phalacrocoracidae) o la de los pelícanos


(Pelecanidae), solo poseen un género reconocido, sin embargo, esto no implica que el fósil en
estudio, una vez reconocida su posición familiar, tenga que pertenecer necesariamente a ese único
género. En estos casos, se debe revisar las diferencias entre las diagnosis de la familia y el género, y
61
Tradicionalmente se usa Phylum en vez de Filo, cuando es en singular y Phyla, en vez de Filos, cuando es en plural.
62
Ver Stucchi (2003).
63
Ramphastos es el nombre científico del género del tucán.

40
de ser necesario, se re-diagnostica el género o se crea uno nuevo. Otro ejemplo sobre este tema se
da en la familia Cathartidae, a la que pertenecen gallinazos y cóndores. A pesar de contar con siete
géneros, en el año 2005, junto con Steven Emslie, tuvimos que crear uno nuevo, Perugyps64, pues la
morfología de los huesos estudiados no coincidía con la diagnosis de ninguno de los ya
establecidos. Esto mismo pasó diez años después, cuando nuevamente con Emslie, y esta vez con
mis amigos Mario Urbina y Rafael Varas, tuvimos que proponer otro género nuevo, Kuntur65. Como
se dijo al inicio de este tema, en estos casos solo se ha contado con material muy fragmentario, por
ello, estas designaciones pueden ser desmentidas o confirmadas en el futuro, en función al nuevo
material que se encuentre.

La designación de la especie
Este caso es aún más complicado que el anterior. Para la determinación específica es imprescindible
revisar todas las especies existentes dentro de un género y ver las diferencias inter e intra-
específicas en cada hueso. Solo así, uno puede tener el criterio necesario para saber qué
características (ya sea morfológicas o morfométricas) son válidas para diferenciar una especie.
Como he explicado en varios artículos, para el caso de los pingüinos66, piqueros67 y cormoranes68, en
cada familia las diferencias inter e intraespecíficas son particulares. Eso quiere decir que, si el
piquero peruano Sula variegata se diferencia del camanay Sula nebouxii esencialmente por la forma
redondeada de su techo craneano, este carácter no tiene necesariamente importancia específica entre
el piquero pardo Sula leucogaster y el piquero de pico naranja Sula granti (que son de la misma
familia y género), ni entre el piquero del Atlántico norte Morus bassanus y el piquero del El Cabo
Morus capensis (que son de la misma familia, pero distinto género). Peor aun entre especies de otra
familia, como el pingüino peruano Spheniscus humboldti y el magallánico Spheniscus magellanicus.

Sobre la base de esto se estableció como criterio principal y fundamental la revisión del mayor
número de individuos por cada especie, género y familia para determinar qué características son las
importantes para su diferenciación. Porque, como se verá, en algunos casos la variación intra-
específica es mayor que la inter-específica.

Como se dijo a inicios de este tema, este fue uno de los principales problemas que se encontró en el
estudio. Luego de una extensa revisión bibliográfica, se vio que muchos autores utilizaban muy
poco material de especies actuales para sus comparaciones morfológicas con los fósiles,
determinando, en muchos casos, nuevas especies sin el sustento morfológico adecuado. Así, en mi
primer artículo sobre los piqueros fósiles, del año 2003, sugerí la eliminación de cuatro especies
paleontológicas de la familia Sulidae: Sula guano, Sula phosphata, Sula universitatis y Sula clarki y
la revisión de una, Morus olsoni, por carecer de los mínimos fundamentos que las sustenten. Llegué
a esta conclusión luego de revisar decenas de huesos de cada especie, principalmente del piquero
peruano y del camanay, y determinar qué características óseas son realmente importantes, es decir
diagnósticas, y cuáles no. Estas conclusiones fueron confirmadas al revisar material de todas las
especies de la familia y poder observar en persona los holotipos69 de estas especies paleontológicas.
Lo mismo sucedió en el caso de los cormoranes.

La especie
A este nivel es necesario hacer una pequeña discusión conceptual sobre la especie, ya que su
determinación es el centro de la metodología. Existe una discusión histórica acerca de cuál concepto
de especie es el verdadero o en todo caso, el más cercano a la realidad. Entre todos ellos, al menos

64
Ver Stucchi y Emslie (2005).
65
Ver Stucchi et al. (2015).
66
Ver Stucchi (2002) y Stucchi et al. (2003).
67
Ver Stucchi (2003) y Stucchi et al. (2016).
68
Ver Urbina y Stucchi (2005).
69
Holotipo es el material sobre el cuál se funda una especie. Es decir, el primero que se describe sobre esta.

41
tres son los más reconocidos o aceptados entre la mayoría de investigadores:

Concepto morfológico de especie


El concepto morfológico de especie fue probablemente el primero que se utilizó desde un punto de
vista científico. Este cambió cuando se generalizó la aceptación de la teoría evolutiva, impuesta
definitivamente por Darwin y Wallace en el siglo XIX. Según este concepto, las especies se definen
sobre la base de características morfológicas. Se describe un organismo según sus características y
todos los que se le parecen deben ser de su misma especie. Tiene evidentes problemas por no
considerar las variaciones intra-específicas e inter-específicas y basarse solo en un criterio, el
morfológico. Es el concepto que ha heredado la paleontología, a falta de uno que se le adecue
mejor.

La especie biológica
Fue enunciado por E. Mayr en 1963. Es un grupo de poblaciones naturales que se entrecruzan entre
sí y son reproductivamente aislados de otro grupo semejante. Este es el concepto clásico, que en
realidad solo se utiliza para la teoría. En la práctica muchos investigadores que describen especies
vivientes se basan en otros criterios, como la morfología, el comportamiento y últimamente la
información molecular, antes que la inter-fecundidad. Este concepto presenta problemas con
organismos de reproducción asexual, como bacterias70 y también con plantas71.

La especie evolutiva
Es una población con un simple linaje, antecesor - descendiente, la cual mantiene su identidad de
los linajes semejantes y tienen su propia tendencia e historia evolutiva. Este concepto es el más
avanzado. Teóricamente es irrefutable, sin embargo, presenta problemas en la práctica, por ejemplo,
ante preguntas como: ¿cómo se define el inicio de un linaje?, o en dos grupos con un origen común
¿cuál es el linaje del ancestro?, no hay una respuesta clara. Y aquí es donde entra con fuerza el
dogmatismo del cladismo y sus filogenias. Pero ese es otro tema.

Evidentemente, por la naturaleza del trabajo que aquí se desarrolla, el concepto más cercano es el
morfológico. El paleontólogo argentino Rosendo Pascual escribió, en 1995, estas frases que lo
resume:

Aunque las diferencias morfológicas y el aislamiento reproductvo no siempre


coinciden, nuesta asunción básica (en paleontología) es que sí coinciden.

En paleontlogía de los vertbrados, nuesto procedimient es considerar como especies


distntas a aquelos rests que muestan "sufcients" distnciones anátmo fncionales
defnibles, y que al mismo tempo son "sufcientment diferents" a las de otos rests
homólogos.

Sin embargo, basándose en este argumento, ¿cómo saber cuándo los especímenes fósiles en estudio
son lo suficientemente diferentes para ser considerados especies distintas? Tomó sus años responder
esto, pero ya lo irán viendo.

En el desarrollo de este trabajo se trató en todo momento de reducir el grado de error, tomando en
cuenta los siguientes principios:
1. Se analizó morfológica y morfométricamente el mayor número posible de individuos de

70
Ver por ejemplo Margulis y Sagan (2003)[2002].
71
Ver Hallé (2016)[2004].

42
una especie conocida (actual), del mismo grupo (familia o género) del fósil.
2. Se determinó el rango de variación de los caracteres o medidas de la especie actual
estudiada.
3. Como la especie actual estudiada es del mismo género o familia que el fósil, se puede
esperar que los rangos de variación encontrados en esta también se encontrarán en el fósil.
4. Una vez hecho esto y si los resultados del análisis los sustentan, se puede asignar una
categoría específica al fósil en estudio. Este método ayuda a determinar a qué especie pudo
haber pertenecido el fósil en estudio, sin embargo, desde mi punto de vista, no necesariamente
da información importante sobre sus relaciones parentesco con otros fósiles u organismos
actuales, pues son solo parecidos morfológicos, a pesar de lo que diga Pascual.

La variación intra-específica e inter-específica


Como se dijo en el párrafo anterior, y a pesar de las buenas intenciones teóricas, llegado al punto de
analizar los huesos, hubo una dificultad difícil de zanjar. Cómo saber cuándo un hueso era de una
especie y no de otra. La morfología ósea de los especímenes actuales de pingüinos, piqueros y
cormoranes (para citar a las familias más y mejor representadas en la Fm. Pisco), es muy similar
entre las especies del mismo género, sino idéntica. Esta semejanza se refleja también a nivel
morfométrico, reduciendo el número de medidas e índices que permiten la diferenciación de la
especie. Así, las diferencias a nivel intra-específico (es decir entre los miembros de una misma
especie) pueden ser iguales o incluso mayores a las que se presentan a nivel inter-específico.
Expongo un caso simple: las diferencias entre los cráneos de las diversas razas de perros son tan
grandes que algunos de estos se parecen más a un zorro o un coyote que a otro perro; por ejemplo:
un perro peruano sin pelo y un bulldog. Esto dificulta mucho la identificación específica
paleontológica, induciendo al error cuando no se establecen de forma adecuada los caracteres
diagnósticos en las especies actuales, que sirven de comparación. Además, implica que dos
elementos óseos similares (por ejemplo, dos húmeros idénticos) podrían pertenecer a especies
diferentes, y dos elementos diferentes (igual, dos húmeros algo distintos) a la misma especie.

Para entender la importancia de saber visualizar los límites de la variación intra-específica se puede
poner un paralelo más cercano. Imaginen a una persona de 2 metros de alto y a otra de 1.4 m.
Imaginen que la primera es blanca, nórdica y obesa, y la segunda es negra, delgada y del África
central. Las diferencias son saltantes. Muy notorias, pero ambas personas son de la misma especie.
Lo que estamos viendo son formas diferentes dentro del rango de variación morfológica normal de
la misma especie, lo que en resumen denominé "variación intra-específica". Entonces, la idea
expuesta en el párrafo anterior es cómo hacer para tener una metodología que en su análisis pueda
diferenciar a estas dos personas -lo cual es fácil-, pero, a la vez, encuentre puntos -morfológicos- en
común, para considerarlos de la misma especie. Pero, entre estos puntos, no podría considerar cosas
básicas como que tienen cuatro extremidades, dos ojos, pelo, cabeza, no tienen cola y cosas así,
porque estas características también las comparten con otras especies, sino que debo buscar
características en común que solo las tengan ellos, es decir, que sean diagnósticas. Y cuando digo
"puntos -morfológicos- en común" me refiero a que esas características solo pueden ser óseas,
porque los huesos son lo único fosilizado. Se entiende entonces la magnitud del problema.

Con todo esto en mente es que llegué a establecer una metodología adecuada y a determinar hasta
11 especies paleontológicas de aves en la Fm. Pisco. Y dos más en formaciones más antiguas. A eso
vamos. Un sugerencia, producto de la experiencia: cuando quieran estudiar un hueso, no solo lo
miren, también tóquenlo. Los dedos perciben mejor los detalles, pues no se dejan engañar por la luz
y las sombras.

Ahora sí, las aves...

43
El banquete de las aves guaneras
En la isla Redonda, el año 2014... pero igual podría ser en cualquier parte de la costa de la Corriente Peruana.
Hoy, hace miles o millones de años.

44
TERCERA PARTE

Sobre las aves. Navegar por los aires. Volar por las aguas.
Cuando no se producía guano. La isla misteriosa.
Los muertos vivientes.

Todas las páginas previas sirven para poner en contexto a las aves marinas. Para tener presente que
ya sean fósiles o actuales, siguen siendo aves. Que aun sean aves que vivieron hace millones de
años, también volaron, nadaron, comieron, pusieron huevos y dependieron del clima para sus ciclos
de vida. Y para considerar que estudiar aves no significa ver a estos animales suspendidos en el
vacío: hay que conocer, y si se puede entender, su medio ambiente, la fauna asociada y su historia
natural y evolutiva. En las páginas siguientes voy a describir los diferentes grupos de aves que tuve
la oportunidad de estudiar entre los años 1999 y 2015. Pero no las presentaré desde el punto de vista
taxonómico, es decir, por familias: los pingüinos, los piqueros, los cormoranes, etc. Tampoco
describiré la morfología de los huesos de cada especie que estudié. Ni consideraré la procedencia de
cada fósil por nivel de vertebrados. Todo eso ya lo hice en su momento. Y para todo eso ya están
todas las referencias que cito aquí. En las siguientes páginas, les presentaré a las aves asociándolas
con otro tipo de criterios: el vuelo, el nado, el guano y la muerte.

Dos cosas antes de seguir. Como dedujimos con mi amigo Jean Mattos en un artículo del año 201172:
"los huesos pueden tener los mismos tamaños en dos especies diferentes, pero las plumas pueden
ser mucho más grandes en una de ellas, lo que le permitirá ser un mejor volador". Los huesos no lo
dicen todo, solo nos aproximan a la realidad por un criterio actualista.

Y, quiero resaltar que todo este capítulo ha sido posible gracias al trabajo denodado, de ya más de
30 años, de mi amigo Mario Urbina, quien, solo, ha recorrido los desiertos de Ocucaje y Sacaco, de
cabo a rabo, aprendiendo a leerlo y entenderlo, con su vista, su paciencia, su imaginación y su
pasión por nuestro pasado.

Navegar por los aires


El vuelo es un tema fascinante. Muchos organismos surcan los aires, y no solo aves e insectos,
también peces, arañas, y hasta plantas y hongos, con sus semillas y esporas. Pero es el vuelo de las
aves el que ha llamado más la atención en la historia, tal vez debido a que imitándolo, podríamos
también volar nosotros. En eso pensó Leonardo da Vinci en la Florencia de los siglos XV y XVI 73 y
Santiago de Cárdenas en la Lima del siglo XVIII74, no tan lejos de nosotros.

Luego de 14 años de estudio, Cárdenas llegó a la conclusión de que si queríamos volar, la única
forma era imitando el vuelo planeado. Pero no cualquier vuelo planeado, sino el de los cóndores. Y
¿por qué digo "no cualquier vuelo planeado"?, porque en realidad hay varias formas de este,
dependiendo de la morfología de las alas y el cuerpo del ave, y su uso de los vientos. En esta
sección voy a describir a cinco grupos de aves que ya estuvieron presentes en la Fm. Pisco y
seguramente planearon tan igual lo hacen sus descendientes hoy o mejor. Es el momento de los
cóndores, las cigüeñas, los pelícanos, los albatros y los pelagornítidos. Planeadores supremos.

Los cóndores son aves muy grandes, de hasta tres metros y medio de envergadura, que utilizan las
corrientes de aire caliente, las térmicas, para poder desarrollar un vuelo planeado, del cual dependen
para movilizarse. Estos ascensores etéreos las llevan a las partes más altas y desde ahí se sueltan en
vuelos largos descendentes hasta alcanzar otra térmica que los vuelva a elevar. Aletean muy poco y
72
Ver Stucchi y Mattos (2011).
73
Codex on the Flight of Birds (1505-1506): https://airandspace.si.edu/exhibitions/codex/
74
Ver Cárdenas (1937) [1761], Stucchi (2012a) y Stucchi y Stucchi (2019).

45
cuando están en tierra, buscan un borde de donde poder lanzarse y ser llevadas por el viento. Un
estudio reciente mostró que pueden recorrer hasta 172 km por cinco horas sin hacer un solo aleteo 75.
En 1999, en San Fernando, yo vi cómo los cóndores subían caminando el acantilado, hasta cierta
altura, para poder soltarse al aire, aletear un poco y planear. Desde abajo no pueden, o no quieren,
porque es demasiado esfuerzo, si pueden caminar un poco, con calma, ¿para qué agitarse? Y a
diferencia de los albatros que vuelan de forma rígida, el cóndor es un planeador flexible de
articulaciones sueltas, es decir, que maniobra su vuelo76.

Orgullosos parientes de los cóndores -aunque venidos a menos, por las falsas estéticas- son los
gallinazos. Y aunque parecen cóndores chiquitos, en realidad no lo son, pues su tamaño les da aún
más maniobrabilidad, aunque les quita capacidad de planeo. Fritz Hertel (1992) explicó la relación
de la forma del cuerpo y sus hábitos, de las diferentes especies de la familia Cathartidae, a la que
pertenecen ambos grupos (traducido):

Aves con alas largas y anchas, y colas relatvament cortas están bien adaptadas para
el vuelo planeado. Al contario, las aves con alas relatvament cortas y redondeadas, y
colas relatvamente largas, son mejores maniobrando y están mejor adaptadas para
ambients boscosos. Así, la forma del cuerpo parece refejar aspects de la elección del
hábitat y comportamiento del vuelo en las aves. El cóndor de California Gymnogyps
californianus, el buite real Sarcoramphus papa y el cóndor andino Vultur gryphus
son mayormente observados planeando a mayores alttudes que los pequeños
galinazos. El galinazo cabeza negra Coragyps atatus tene un perfl más elíptco del
ala que el galinazo cabeza roja Catarts aura y usualmente planea sobre est, a
menudo, usándolo como señal para localizar el aliment. Ente los galinazos, el de
cabeza amarila Catarts melambrotus tene el perfl alar más redondeado (y cola
relatvament más larga77) y prefere ambients más boscosos.

En la Fm. Pisco no se han encontrado hasta el momento restos de gallinazos. Pero tuvimos hasta
dos especies de cóndores. Ellos son el Cóndor de Díaz Perugyps diazi que vivió hace 7 a 5 Ma y
cuyo nombre es en honor de mi amigo Eusebio Díaz, eximio preparador de fósiles del Museo de
Historia Natural Javier Prado. Y el Cóndor de Cárdenas Kuntur cardenasi, dedicado al ya
mencionado naturalista del siglo XVIII, Santiago de Cárdenas. Habitó nuestras costas hace
alrededor de 10 Ma. Restos adicionales, que no han podido determinarse más que a nivel de familia
datan de 9 y 10 Ma. Tal vez una transición entre ambas especies.

Estos cóndores me permitieron plantear dos hipótesis sobre su relación con las costas y las zonas
altas de la cordillera, en donde habitan principalmente en la actualidad, y sobre su origen78.

En el primer caso, los cóndores de estas épocas vivían en un territorio en donde la cordillera
occidental de los Andes no debió ser mayor a la tercera parte de su altitud actual 79. Esto indicaría

75
Ver Williams et al. (2020).
76
Ver Murphy (1925), McGahan (1973) y Pennycuick y Scholer (1984).
77
Algo así como el gavilán Parabuteo unicinctus, que se ha adaptado tan bien ahora en Lima. Si no saben
diferenciarlo de un gallinazo en vuelo, vean la cola, es mucho más larga en el primero. Lo que sí, ambos pierden su
majestuosidad cuando son atacados por aves más pequeñas: colibríes, pepitos y cernícalos, como se ve de manera
frecuente. Para una explicación más detallada sobre el vuelo de las aves, ver Stucchi (2012b).
78
Ver Stucchi y Emslie (2005), Stucchi (2008) y Stucchi et al. (2015).
79
Ver Gregory-Wodzicki (2000).

46
que los cóndores ancestrales no disponían ni requerían de grandes alturas para realizar sus ciclos de
vida, por lo que, tal vez, inicialmente fueron costeros... basta ver cuán frecuente es su presencia en
esta región, más de lo que muchos se imaginan80. Pero esto no quita que el crecimiento de la
cordillera crearía nuevos ambientes, como cañones y valles interandinos, los cuales serían
favorables para esta especie, permitiéndoles su dispersión hacia el este.

Sobre su origen, la presencia en América del Norte de dos condoritos (Hadrogyps y Pliogyps) en el
Mioceno medio y tardío, sigue respaldando el origen norteamericano de estos. Aunque el registro
más antiguo de la familia Cathartidae es Brasilogyps faustoi, del Oligoceno tardío de Brasil81, se
trata de un ave que compartía una morfología y un tamaño corporal similares con el gallinazo de
cabeza negra, lo que dificulta considerarlo como un cóndor ancestral. Por el contrario, debido a sus
características morfológicas, las especies fósiles norteamericanas se consideran "cóndores basales",
a pesar de su tamaño medio, que es más pequeño que el del Buitre Real 82. En estos casos el tamaño
no importa. Más adelante verán que en otros, sí.

Todos los cóndores fósiles peruanos del Mioceno, indican una llegada a América del Sur más
temprana de lo que se pensaba, tal vez siguiendo los corredores costeros del lado occidental del
continente. Sin embargo, las diferencias de tamaño entre estas especies y los condoritos de América
del Norte sugieren que el aumento del tamaño corporal se produjo rápidamente una vez que los
ancestros de los cóndores llegaron a América del Sur. Esto ocurrió en América del Norte ya en el
Plioceno tardío con Aizenogyps. Esta evidencia sugiere que ambos grupos de cóndores adquirieron
su gran tamaño corporal de forma independiente.

La antigua presencia de cóndores a lo largo de la costa peruana a finales del Mioceno, fue tal vez el
inicio de una radiación que llegó a su máximo exponente en el Pleistoceno tardío de La Brea de
Talara, cuando hasta cuatro especies de cóndores vivieron juntas, ante una enorme oferta de
alimentos83, entre ellos estuvo el Cóndor Andino, el único cóndor que sobrevivió hasta la
actualidad.

Volviendo al vuelo, la diferencia entre cóndores y albatros es muy marcada. Robert Murphy (1925)
los describió así (traducido):

El albatos errant, a diferencia del cóndor, es un ave fncionalmente sin cola, que
tene que mantner su dirección y ajusts de vuelo con sus alas. El cóndor es un ágil
volador fexible; el albatos es un planeador rígido. En una brisa muy ligera, las alas
anchas y cola en forma de abanico del cóndor son capaces de elevarlo lentament y con
relatva frmeza, en el mismo aire el albatos de alas estechas tndría que ladearse
contnuament, o batr sus alas. Esta es la explicación del vuelo errátco y balanceant
de los albatos y peteles. El albatos grande es, por supuest, incomparablement más
rápido que el cóndor. Su peso no es más de la mitad que el del cóndor y sus músculos
pectrales mucho más pequeños. En efect, el albatos sólo necesita del músculo y
tndón sufcients para bloquear sus alas en la posición correcta y, a contnuación, a
menos que el aire sea bastante tanquilo, su maraviloso contol del moment
gravitatrio le permit ir a donde quiera.
80
Ver Stucchi (2009, 2013a).
81
Ver Alvarenga (1985).
82
Ver Emslie (1988).
83
Ver Primera Parte, páginas 18-20.

47
Los albatros son también enormes: algunas de sus especies sobrepasan los tres metros de
envergadura sin ningún problema. Tal tamaño requiere mucho gasto energético de mantenimiento.
Pero no para volar. Ellos también usan la energía del viento, pero esta vez marino, desarrollando lo
que los especialistas denominan "planeo dinámico". En este, el ave aprovecha las diferencias de
velocidades en las distintas capas de aire sobre el mar, que tienden a aumentar con la altura. El
vuelo consiste en ganar altura de cara al viento, aumentando el ángulo de ataque 84, y girando cuando
ya no se puede subir más, para luego bajar planeando con el viento a favor, hasta llegar a un punto
en donde se vuelve a iniciar el proceso. Es sencillo ganar altura cuando se está abajo porque la
velocidad del viento es menor en esa zona: el aire solo empuja al ave hacia arriba. Este sistema les
permite a los albatros volar grandes distancias sin gastar energía.

El vuelo del albatros85 (traducido)

Albatros fósiles son muy raros, hasta el momento solo hay dos huesos encontrados en la Fm. Pisco.
Y es que son aves pelágicas, rara vez se acercan a la costa. Debido a la poca diferenciación
morfológica en estos grupos, solo se pudieron usar mediciones, y resultó que uno de los huesos era
de las dimensiones de las especies más grandes de la familia, y el otro de las más pequeñas; por lo
que se puede sugerir que pertenecieron a dos especies diferentes. Dado lo limitado del material, no
se pudo reconocer a nivel de género, ni menos especie86.

Los pelícanos, por su parte, casi tan grandes como los cóndores, son maestros del llamado planeo
por "efecto suelo": todos los hemos visto volando al ras del mar, en fila, cuando hemos ido a la
palya. Este tipo de planeo consiste en volar muy cerca de una superficie plana, ya sea tierra o mar.
El efecto se describe de la siguiente forma: cuando el ave está volando, la presión bajo las alas es
mayor que sobre las mismas. Esta diferencia de presiones produce la sustentación, pero, además,
84
El ángulo de ataque es el ángulo que forma el perfil del ala de un ave o aeroplano con la dirección del aire incidente
(Wikipedia).
85
Tomado de: https://steemit.com/animals/@donkeypong/water-water-everywhere-and-the-albatross-flies-on
86
Ver Stucchi y Urbina (2005).

48
debido a que el movimiento del ala no es recto, se forman corrientes de aire perpendiculares a la
dirección del viento incidente, que recorren el ala en toda su envergadura, hacia las áreas de menor
presión. Al llegar a los extremos del ala (las puntas), se escapan en forma de torbellinos. Estos, a su
vez, crean una corriente de aire hacia abajo, detrás del ala, que origina resistencia. Cuando el ave
vuela muy cerca de la superficie, tanto los torbellinos como la corriente, son desviados y la
resistencia inducida se reduce, facilitando el vuelo. Este efecto puede aumentarse si el ave eleva su
ángulo de ataque, originando aún mayor sustentación. A pesar de lo comunes que pueden ser ahora
los pelícanos, solo se ha encontrado un pequeño hueso del cráneo de un espécimen fósil de este
grupo. Sin embargo, es suficiente para saber que se trataba de un pelícano de tamaño intermedio
entre el pelícano pardo Pelecanus occidentalis, que habita en el norte del país, y el pelícano peruano
P. thagus, que habita en el ámbito de la Corriente Peruana87.

¿Y las cigüeñas? vuelan más o menos como un cóndor, aprovechando térmicas, ya que tienen una
envergadura solo algo menor y alas anchas. Pero la cigüeña tiene su propia historia. En Europa, y
cien años después de Cárdenas, sirvió de modelo e inspiración a los hermanos Otto y Gustav
Lilienthal para estudiar el vuelo y proponer un artefacto volador88. Lo que dio inicio a la carrera
aeronáutica en el hemisferio norte. En la Fm. Pisco solo se encontró un hueso, un tarsometatarso,
con una antigüedad cercana a los 8 Ma 89. Su presencia en la costa es escasa en la actualidad 90,
aunque en el Pleistoceno tardío parece haber sido algo común91.

Los que sí son un reto a la imaginación son los pelagornítidos, Trataré de explicarlo. Cuando se
conoce a estas aves, sería una ligereza decirle gigantes a los cóndores, albatros, pelícanos y
cigüeñas. Los verdaderos gigantes, los Nefilim de las aves, fueron los pelagornítidos. Aunque los
esqueletos completos son escasos, con los huesos del ala se ha calculado que debieron medir más de
seis metros de envergadura, lo que es el doble de los cóndores y albatros, y hasta 2/3 de un ala delta.
Sus alas son tan grandes de por sí, y más todavía en proporción con sus patas, que alguna vez pensé
que hasta podrían haberse apoyado en los codos para caminar, como el Quetzalcoatlus.

Estas aves no solo eran gigantescas sino que tenían picos largos con una prolongaciones óseas a
manera de dientes, por lo que resultaban impresionantes por ambas razones. La humanidad no se
merecía verlas vivas. La forma de los huesos de sus alas sugieren que casi no aleteaban y que
seguramente tenían tendones muy fuertes que más bien sujetaban las alas de forma rígida, para que
no se doblasen en pleno vuelo. Es posible que aprovecharan los vientos marinos al igual que los
albatros, y, como los pelícanos, aprovecharan el efecto suelo para coger sus presas, y evitar al
máximo el posarse en un lugar y tener que retomar el vuelo. Sobre la base de uno de los pocos
esqueletos de estas aves, Daniel Ksepka (2014) propuso que sus patas tan cortas le habrían
impedido posarse en el mar y luego despegar desde allí, al igual que las fragatas 92. Por lo que
planteó que debieron alimentarse al vuelo, ¿tal vez como los rayadores?, no descartando la
posibilidad de robar pichones o la comida de otras aves al vuelo (cleptoparasitismo).

El material encontrado de pelagornítidos es fragmentario93, así como los de todos estos grandes
planeadores. Pero dadas las condiciones en que se encuentran muchos de los restos de otros grupos
de aves, no sería nada raro que pronto se tenga más material para poder realizar estudios más
detallados sobre su vuelo. Es cuestión de tiempo.

87
Ver Altamirano-Sierra (2013).
88
Ver Lilienthal (1911).
89
Ver Urbina y Stucchi (2005).
90
Ver Figueroa et al. (2016a).
91
Ver Campbell (1979).
92
Las fragatas son también eximias planeadoras, pero no las he considerado debido a que no se ha encontrado registros
fósiles de esta familia en la Fm. Pisco.
93
Ver Chávez et al. (2007) y Stucchi (2008).

49
Cóndores fósiles
Solo unos pocos huesos, pero con mucha información.
Perugyps diazi: 1. Carpometacarpo. 2. Vértebra cervical. 3. Fragmento de coracoides. 4. Mandíbula. 5. Fragmento de
ulna. 6. Fragmento de tibiotarso. 7. Tarsometatarso.
Indeterminado: 8. Falange ungual. 9. Tibiotarso.
Kuntur cardenasi: 10: Tarsometatarso.

50
Planeadores fósiles
1. Cráneo de Pelagonis sp. el más completo que hay en el Perú. 2. Cráneo actual de pelícano peruano. 3. Hueso
cuadrado de pelícano fósil. Lo único que se ha encontrado de esta especie. 4. Tarsometatarso de albatros. 5.
Carpometacarpo de albatros. 6. Tarsometatarso de cigüeña.

51
Planeadores supremos
1. Cóndor, en el Colca. Gallinazos de cabeza roja, en Punta Coles. 3. Pelícanos, camino a las islas Lobos de Afuera
(foto de Judith Figueroa). 4. Pelícanos haciendo "efecto suelo", camino a Lobos de Afuera. 5. Albatros haciendo "efecto
suelo", camino a Lobos de Afuera. 5. Albatros, camino a Lobos de Afuera. 7. Cigüeña, en Segovia.
Siluetas para comparar los tamaños: 8. Albatros. 9. Tijereta (fragata). 10. Cóndor. 11. Pelícano. 12. Pelagornítido.

52
Volar por las aguas
Así como volar, nadar también es una experiencia especial. Lo digo yo que no sé nadar, y siempre
que en embarco, no negaré que tengo temor de caerme al mar y que la historia llegue a su fin de
mala manera. Esto se originó cuando casi muero ahogado el año 1994; si no fuera por mi amigo
Gonzalo Cárdenas que me sacó a la fuerza y de los pelos, nada de esta historia existiría para mi.
Cuando las fuerzas ya se agotaron, es interesante ver cómo te vas hundiendo, en absoluta calma, con
el techo de la superficie marina arriba tuyo, cada vez más lejano, brillando de forma intermitente,
como en las películas. Pero bueno, volviendo al punto, nadar es una forma de volar. Y al revés. Lo
único que cambia es la densidad del fluido. Santiago de Cárdenas lo entendió perfectamente y por
eso tituló a su libro Nuevo sistema de navegar por los aires... de quién yo copié el subtítulo anterior.
Muchas de las aves marinas pasan de la tierra al aire y de ahí al agua. Piqueros, cormoranes,
pelícanos, doñas, potoyuncos, todas ellas. Pero hay un pequeño grupo que desarrolló otro método
para ahorrarse la energía de volar, pero esta vez ya no planeando, sino simplemente eliminando el
vuelo de sus vidas, el vuelo aéreo, y, en cambio, se especializó en volar por las aguas. Es momento
de los pingüinos.

Los "verdaderos" pingüinos no son los que conocemos ahora. Digo verdaderos porque antes que
nuestros pingüinos se llamaran así, este nombre se usó para designar a otro grupo de aves que
tampoco volaban y, a cambio, buceaban. Aunque eran externamente parecidos, estos vivían en el
hemisferio norte y eran parientes de las gaviotas y los playeros. Me estoy refiriendo a las alcas
gigantes Pinguinus impennis, que habitaron Europa desde la prehistoria y se extinguieron por la
sobrecacería, colecta de sus huevos y por la sobrepesca, que las dejó sin alimento. Todas nuestras
virtudes juntas desde el siglo XVI. Justamente en ese siglo desapareció de ese continente,
sobreviviendo hasta el siglo XIX solo en los alrededores de Islandia. Su nombre derivó del gaélico
pen gwyn que significa "cabeza blanca", debido a dos manchas de ese color en su frente 94. Cuando
los marinos empezaron a dar la vuelta al mundo y llegaron a las zonas en donde hoy habitan los
pingüinos, al verlos tan parecidos les dieron el mismo nombre. Como la especie del norte
desapareció, el nombre quedó para las del sur. Aunque al que vive en nuestras costas se le llama
Pájaro niño, con cariño, o, más formalmente, pingüino peruano o de Humboldt.

Evidencia de la evolución del nado en los huesos del ala en las aves marinas
No está a escala: el húmero, ulna y radio de una gaviota puede ser el doble de largo que el de un pingüino. Tomado de
Nelson (1979). 1. Gaviota. 2. Alca común. 3. Alca gigante. 4. Alca de Lucas95. 5. Pingüino.

94
Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Pinguinus_impennis
95
El Alca de Lucas refiere a un grupo de especies de álcidos que vivieron en el hemisferio norte entre 7.4 Ma y 470
mil años (Wikipedia).

53
Como se ve en la figura previa, el nado de las aves es un proceso evolutivo gradual y en varias
especies actuales aún podemos ver las etapas del mismo. Este proceso requiere tres etapas: (1) el
acortamiento de los huesos largos: húmeros, ulnas y radios; (2) el aplanamiento de todos los huesos,
que sirve para ganar superficie de remo en el agua, y (3) la pérdida de pneumaticidad, lo que les da
más peso y densidad.

Los pingüinos entonces son aves que no vuelan por los aires, sino en el agua, bucean. Son los
especialistas en este rubro. Y son quienes consiguen las mayores profundidades, pues sobrepasan
sin problemas los 100 m, tanto, que el récord de registro son 540 m de profundidad, logrado por un
pingüino emperador96. Los pingüinos son el grupo del cual tenemos en el Perú un mayor registro
paleontológico, en cantidad de restos como de presencia temporal. Los más antiguos datan de las
formaciones Paracas y Otuma97. De allí provienen Perudyptes devriesi, con una antigüedad cercana
a los 42 Ma, Icadyptes salasi, con 35.7 Ma98 e Inkayacu paracasensis99, con una edad de ~36 Ma.
Este último es el mejor ejemplar que existe, pues conservó la impresión de las plumas en el
sedimento. Con esto se analizó el color que pudo haber tenido el ave en vida y se determinó que fue
marrón, al menos una parte de su cuerpo. Incayaku e Icadyptes son los dos pingüinos más grandes
de nuestra historia y probablemente midieron poco más de un metro y medio, más grandes que un
pingüino emperador de la Antártida, que mide hasta un metro con 20 centímentros. Estos pingüinos
fueron encontrados por Mario (Icadypyes y Perudyptes) y Alí Altamirano, el tercero. Y, para su
estudio se invitó a los especialistas en pingüinos antiguos Julia Clarke y Daniel Ksepka, para que
desarrollaran las investigaciones. Tuve el gusto de participar en la primera de ellas y proponer los
nombres de estas dos especies, en honor a Thomas DeVries y Rodolfo Salas. Son los más antiguos
del Perú y de esta parte del mundo. Dicho sea de paso, esa época era muy diferente a la actual, diría
hasta irreconocible, habría que escribir otra monografía sobre la fauna y su entorno, muy distintos a
los actuales, pero, así y todo, ellos ya estaban allí, volando bajo el agua, como los de ahora.

Variación inter-genérica
El ala de arriba es de un pingüino actual Spheniscus y la de abajo del Icadyptes.

96
No solo doñas y pingüinos bucean, también los potoyuncos (ver Stucchi y Mattos 2011) y los álcidos del hemisferio
norte (ver aquí: https://www.why.is/svar.php?id=5696).
97
Ver cuadro de la p. 37.
98
Ver Clarke et al. (2007),
99
Ver Clarke et al. (2010).

54
Luego de estos gigantes, apareció en la costa un pingüino de dimensiones similares al pájaro niño.
Se sabe muy poco de este, pues solo se ha encontrado un hueso, y un tarsometatarso, sin embargo,
pudo ser atribuido al género Palaeospheniscus. Su antigüedad es imprecisa, pues procede de la Fm.
Chilcatay, que va entre 25 y 15 Ma100.

En la Fm. Pisco tenemos tres especies nominadas de pingüinos y otros restos que están pendientes
de estudio, que podrían ser también especies diferentes 101. El primero es el Pingüino de Urbina,
Spheniscus urbinai, que fue la primera especie que describí y cuyo nombre lo puse en
reconocimiento a Mario, quien lo encontró102. La segunda fue Spheniscus megaramphus, nominado
así por lo largo de su pico. Este nombre fue idea de Alfredo Giraldo, coautor del artículo 103. El
primero de ellos se encuentra en un periodo bastante amplio de más de 5 Ma, desde los niveles
Sacaco hasta El Jahuay104. Y el segundo solo en una localidad denominada "Montemar 0" que es
anterior a El Jahuay, y tal vez tenga 10 Ma. Ambos fueron pingüinos de tamaño mediano, tal vez
poco menos del doble que un pingüino peruano actual. Y ambos también se encontraron en Chile,
en los yacimientos de Bahía Inglesa, de edad similar a la Fm. Pisco 105, lo que muestra su amplia
distribución pasada. La tercera especie es un pingüino chiquito, menor que el pájaro niño, que se ha
encontrado solo en un sector de la Fm. Pisco, denominado Cerro La Bruja. Aunque originalmente se
le atribuía una edad de 13 a 11 Ma, estudios más recientes muestran que solo debe tener 7.45 Ma 106.
A este pingüinito se le denominó Spheniscus muizoni107 en honor a Christian de Muizon, uno de los
primeros en estudiar los fósiles de vertebrados de la Fm. Pisco.

Sobre su nado, en realidad no hay mucho que añadir con respecto a los actuales. S. muizoni sin duda
nadó igual. Y los grandes S. megaramphus y S. urbinai seguramente también. El mayor tamaño que
tuvieron fue manteniendo las proporciones corporales con los actuales, salvo tal vez en la cabeza
algo mayor. Esto, más que reducir su capacidad de nado, tal vez les ayudó en la captura de peces
más grandes y fuertes.

Antes de terminar, no debo dejar de mencionar a un grupo de aves que si bien vuelan, son
excelentes buceadores, y que también tienen registro en la Fm. Pisco. Me refiero a las doñas.
Conocidas en la actualidad como pardelas grises, son unas aves que pertenecen a la familia
Procellariidae, parientes de los albatros (familia Diomedeidae). Ellos vuelan, pero también nadan
bajo el agua, es decir, bucean. Un estudio calculó que se alimentaban a una profundidad de 14.2 +/-
11.1 m, con una máxima de 68.2 m 108. Pero eso no les resta capacidad de vuelo, pues el mismo
estudio muestra cómo migran por todo el Pacífico, completando rutas de hasta 64 037 +/- 9779 km.
Impresionante. Estas doñas vivieron en la Fm. Pisco y sus restos son prácticamente idénticos a los
que uno encuentra hoy en día en las playas, sin embargo, el parecido entre varias de sus especies y
género me impidió un reconocimiento más detallado, es decir, no se pudo nominar como especie.

100
Ver Acosta Hospitaleche y Stucchi (2005). Ver cuadro de la p. 37.
101
Ver Stucchi (2007).
102
Ver Stucchi (2002).
103
Ver Stucchi et al. (2003).
104
Ver gráfica de la p. 37.
105
Ver Chávez Hoffmeister (2008).
106
Ver Di Celma et al. (2017).
107
Ver Göhlich (2007).
108
Ver Shaffer et al. (2006).

55
Nadadores supremos
Fm. Pisco: 1. Esqueleto completo de Spheniscus urbinai. 2. Cráneos de los pingüinos fósiles para comparar sus
tamaños. A. Spheniscus megaramphus. B. Spheniscus urbinai. C. El pájaro niño Sphensicus humboldti. 3. Réplica del
esqueleto de Spheniscus urbinai en exhibición en el Smithsonian Institution, Washington. 4. Doña fósil. Posible
Puffinus griseus.
Anteriores a la Fm. Pisco: 5. Extraordinaria fosilización de la impresión de la plumas de Inkayacu paracasensis. 6.
Comparación entre los húmeros de pingüinos y otras especies de aves. A. Potoyunco Pelecanoides garnoti. B. Alca
gigante Pinguinus impennis. C. Perudyptes devriesi. D. Icadyptes salasi, nótese el tamaño de este. E. Spheniscus
urbinai. F. Spheniscus humboldti. G. Pingüino emperador de la Antártida Aptenodytes forsteri.

56
Cuando no se producía guano
Entramos ahora a un tema extenso pero, por lo mismo, trataré de ser sucinto. Las aves guaneras son
tres: el guanay Phalacrocorax bougainvillii, el piquero peruano Sula variegata y el pelícano
peruano Pelecanus thagus. Habitan la costa del Perú desde siempre. Dada la alta productividad de
plancton y de peces, como la anchoveta y la sardina, tiene poblaciones gigantescas. Y gracias al
buen trabajo de la Compañía Administradora del Guano (CAG), las dos primeras tuvieron
poblaciones de millones de individuos hasta mediados del siglo pasado, aunque, valgan verdades, el
guanay se las llevó de lejos. Esta abundancia significó el grueso de la producción de guano, lo que
reportó millones de dólares para los gobiernos de turno. Los pelícanos hicieron su parte, pero muy
de lejos, pues sus poblaciones son mucho menores y su guano no es de tan buena calidad como el
de las otras dos. Esta fue nuevamente una prosperidad falaz, como llamó el reconocido historiador
Jorge Basadre a la riqueza del guano ocurrida en el siglo XIX. Si bien la época y la forma
cambiaron, la historia se repitió en el fondo.

Gráfica publicada recientemente por el Instituto del Mar del Perú


Se aprecia cómo cuando la CAG empieza su decandencia, a finales de los años 1950s, y se inicia el apogeo de la pesca
industrial, las poblaciones de aves guaneras caen, sobre todo la del guanay (ver gráficas de la p. 75). Dirección General
de Investigaciones de Recursos Pelágicos –Oficina de Investigaciones de Depredadores Superiores. M. A. Meza, J.
Quiñones, M. Bouchon (2020).

¿Cómo es que un Estado y varios gobiernos -todos cleptócratas, como suelen ser los nuestros- se
preocupan por proteger aves marinas y su entorno? Por el poderoso caballero, don dinero. Más aves,
más excremento. Más excremento, más dinero. Hacia inicios del siglo XIX, Mariano de Rivero y
Ustariz y Alexander von Humdoldt demostraron científicamente algo que ya se sabía aquí por
siglos: que el guano era un excelente fertilizante. Datos de ello sobran, desde la cultura Mochica, los
tiempos Incas, hasta los tiempos del virreinato, como relatan cronistas y naturalistas de la época e
historiadores109. Debido a la miseria económica europea luego de la Pequeña Edad de Hielo y al
avance gringo hacia el oeste, el uso de este fertilizante cobró importancia y su demanda creció 110. El
Estado se enteró de esto y decretó la nacionalización de la industria, monopolizando las ventas. Esto
no le gustó a las potencias y se promovió la conocida y traumática guerra en la que perdimos parte
de nuestro territorio y, quedamos fuertemente endeudados; parte de dicha deuda se pagó con guano
de las islas Lobos de Tierra y Lobos de Afuera hasta el año 1926.
109
Para conocer más sobre la historia del guano en el Perú, ver Stucchi (2016).
110
Ver Fagan (2008) [2000] y Cushman (2018) [2014].

57
Pero antes del último pago, en 1909, se creó la CAG, y, como ya escribí en la p. 12, la premisa fue
simple: "si queremos tener guano, debemos proteger a las aves que lo producen, y para protegerlas,
debemos conocerlas, a ellas y a su ambiente. Había pues que estudiar". Lo repito, sí, porque lo
resalto. Es simple pero hay que ser muy hábil para hacer ciencia y buen manejo en un país como
este. Así no más no se hace, sino, para muestra el Ministerio del Ambiente.

Así fue como, con medidas sencillas, se logró un gran crecimiento de las poblaciones de estas aves.
Las listo porque son importantes:
1. Nadie podía acercarse a las islas, ni por mar, ni por aire.
2. Se adecuó terrazas, tipo andenes, en las islas para ampliar su superficie, para que hubiera
más espacio para el anidamiento de las aves guaneras (ver fotos 12 y 13 en la p. 83).
3. Se contrató guardianes, armados, para que cuiden estos paraísos avianos.
4. Se ordenó la cacería de gallinazos, gaviotas y cóndores, en realidad de cualquier animal que
pudiera cazar a las aves o comer sus huevos.
5. Se crearon islas artificiales, en penínsulas o puntas, protegidas por un muro, para promover
el asentamiento y reproducción de las aves sin peligro de depredadores.

Con ello se lograron resultados extraordinarios, pues se obtuvo un aumento sobre este de las
poblaciones a niveles nunca antes conocidos: de 3 a 4 millones a principios del siglo XX
-produciendo 48 mil toneladas de guano- a más de 20 millones hacia medidados de siglo
-produciendo 255 mil toneladas de guano-111. Este manejo fue reconocido a nivel internacional,
como ejemplo mundial de conservación112.

Entonces, toda esta situación nos lleva a considerar que esta gran cantidad de aves no se debió a
condiciones naturales, sino, extraordinarias. Poco podemos saber de lo que ocurría siglos
anteriores, pues no habían censos, solo descripciones muy generales de viajeros que decían ver gran
cantidad de aves. Entonces no nos detendremos en ello, vayamos más atrás, a los orígenes.
Arqueológicamente sabemos que las guaneras ya estaban presentes al menos hace 12-10 mil años,
como encontró Susan deFrance en Tacahuay113. Pero vamos más atrás aún, a la formación Pisco.

En el año 2005, junto con Mario, publicamos nuestro estudio sobre los cormoranes fósiles de esta
formación, y en ella, antes de iniciar el artículo, pusimos un párrafo de Robert Murphy (1925), que
decía:

¿De dónde vino esta asombrosa ave marina que se ha apropiado de la costa del Perú?
La histria evolutva de los animales actuales, en la mayoría de los casos, es imposible
de descifar a menos de que se disponga de una clara documentación fósil ... La
paleontlogía no ofece tal guía para la primitva residencia de los antpasados del
guanay, pero felizment podemos leer la histria de las especies en otas páginas de la
Naturaleza...

Pues, 80 años después le respondimos, al menos en parte. En la Fm. Pisco hubo al menos dos
especies de cormoranes. Uno de ellos presente en casi todos los niveles, de pequeño tamaño, que
solo pudo ser asignado a nivel de género Phalacrocorax sp. debido a similitudes con algunas de las
otras especies de la familia. Y el segundo, lo atribuimos a Phalacrocorax aff. bouganvillii. Es decir
afín al guanay. ¿Y qué significa eso? En el capítulo anterior faltó decir que cuando uno describe
111
Ver Vogt (1942) y Tovar et al. (1987).
112
Ver Llosa Belaúnde (1952).
113
Ver deFrance (2005).

58
una especie paleontológica, y la encuentra indistinguible de otra ya descrita, no siempre puede
atribuirla a esta. Lo explico. Los huesos de este cormorán son idénticos a los del guanay, sí, pero,
para llegar a decir que fue realmente esta misma especie, haría falta ver mucho más que huesos. Y
eso es algo imposible. Muchas cosas se pueden inferir, como ciertos órganos internos, su
musculatura y, a partir de eso, su movimiento, pero ¿cómo saber el color de sus plumas, su régimen
alimentario, su comportamiento? Entonces, es mejor poner aff. que significa "afín con", que
atreverse a decir que este fósil fue realmente un guanay. Sobre todo cuando ocurren cosas como las
que expliqué en la p. 43, de la variación intra e inter-específica.

Así, quedamos en que es muy probable -pero no seguro- que el guanay ya existiera aquí hace 7 Ma
y conviviera con un pariente más chico, cuyo registro se extiende entre 9 y 3 Ma. Pero, por lo
pronto más no podemos decir. Aunque ya es bastante. Lo fragmentario y limitado del material
impide más detalles también.

Algo diferente pasó con los piqueros. El registro más antiguo de estas aves es un pequeño resto de
la base de la Fm. Pisco atribuido solo a nivel genérico como Sula sp., del tamaño de un piquero
peruano actual114, de alrededor de 14-13 Ma de antigüedad. A partir de este aparece toda una
radiación de hasta cinco especies descriptas y tal vez dos más indeterminadas. Adicionalmente,
aparece una especie del género Morus y un género nuevo: Ramphastosula, que, muy
probablemente, derivó de Sula. Este estudio fue el primero que desarrollé y me tomó años culminar.
En la Fm. Pisco vivieron las siguientes especies:

El Piquero de Brand Sula brandi y el Piquero de Figueroa Sula figueroae. Nominados en honor de
Leonard Brand, quien hizo la primera estratigrafía detallada de la Fm. Pisco y nos apoyó en el
trabajo de campo; y a mi amiga Judith Figueroa, con quien he trabajado con las aves marinas
actuales en paralelo a mis estudios paleontológicos, y por haber realizado trabajos fundamentales
con los piqueros en el Perú 115. Estas especies provienen de la región de Ocucaje y tienen una edad
aproximada de 10 Ma. La primera de estas especies fue un ave de tamaño similar a un piquero
peruano, y la segunda como los más grandes especímenes del camanay Sula nebouxii. Las
características que los diferencian del resto es que S. brandi tiene el cráneo comprimido
dorsoventralmente (de arriba a abajo) y ancho, mientras que en S. figueroae, los húmeros son más
cortos y robustos. Diferencias sutiles, pero tomando en cuenta la gran estabilidad morfológica que
hay en esta familia116, consideramos que ameritaba proponerlos como especies nuevas117.

Sula magna, Sula sulita, Sula aff. variegata, nominadas así, la primera, por ser la especie más
grande del mundo del género. La segunda, al contrario de la anterior, es la especie más chiquita del
género en el mundo. Y la tercera, por ser restos indiferenciables del piquero peruano actual, pero,
por las consideraciones que ya se explicaron para el guanay, se le puso el aff. Sobre el particular,
cabe resaltar que el piquero peruano actual se puede diferenciar de otras especies de su género, de
tamaño mediano, por la forma de su cráneo118. Estas especies provienen de la región de Sacaco y
vivieron juntas en varios niveles de la Fm. Pisco, sobre todo en Montemar, de 7 Ma de antigüedad.
A ellas se suma Morus peruvianus, el único piquero del género Morus en esta parte del mundo, que
apenas se diferencia por las proporciones entre dos huesos de su ala. Y material indeterminado, que
por el rango de variación de sus medidas, podría pertenecer hasta a dos especies, eso sí, del género
Sula.

114
Ver Stucchi y DeVries (2003). Si bien inicialmente se consideró que este fósil provenía de sedimentos de la Fm.
Chilcatay, hoy no queda claro si estos pertenecen a esta o a la base de Pisco (Tom DeVries com. pers. 2020).
115
Ver Figueroa (2004, 2019), Figueroa y Stucchi (2008a), Figueroa et al. (2017).
116
Ver Warheit (1992) y Stucchi (2003).
117
Ver Stucchi, Varas y Urbina (2016).
118
Ver Stucchi (2011, 2013b).

59
Los "piqueros tucanes" Ramphastosula ramirezi y Ramphastosula aguirrei, nominados en honor a
Gregorio Ramírez, uno de los preparadores de fósiles del Museo de Historia Natural Javier Prado,
que falleció el año 2004, y Walter Aguirre, actual preparador de fósiles de dicho museo. Estos
piqueros son los más raros de la familia, debido a la forma de su pico, que desde que Mario los
encontró, ya en el siglo pasado, nos hizo recordar a un tucán. Por supuesto, es un parecido ligero y
superficial. Estos provienen de la región de Sacaco, del nivel Sacaco Sur (6.59- 5.93 Ma 119) y se
diferencian por haberse encontrado, el primero, en una secuencia estratigráfica 18 m por encima del
segundo. Esto y sus diferencias morfológicas nos hicieron suponer de que son especies que han
evolucionado a partir de un Sula anterior (¿tal vez uno de los Sula indeterminados?).

Dentro del océano Pacífico este, el género predominante en el hemisferio norte (México y EE.UU.)
durante el Mioceno y Plioceno, fue Morus, y en el sur (sur del Perú y norte de Chile), fue Sula. En
mi estudio inicial del año 2003 observé que, al menos durante el Mioceno tardío, hubo un paralelo
de formas entre ambos ecosistemas. En California, hubo tres piqueros de gran tamaño (M. magnus,
M. stocktoni y M. lompocanus) que coexisten con M. media, de tamaño mediano, y M. willetti, de
tamaño pequeño. Del mismo modo, encontramos en el sur a S. magna de gran tamaño, M.
peruvianus y S. aff. variegata de tamaño mediano, y S. sulita de pequeño tamaño. Asimismo, en el
Mioceno tardío S. brandi de tamaño mediano y el S. figueroae de tamaño grande cohabitaron en
esta zona del sur. En las comunidades actuales de piqueros, el tamaño corporal desempeña un papel
importante para evitar la competencia entre especies que comparten el espacio, con estrategias de
alimentación similares, permitiendo la captura de presas de diferente tamaño y en áreas distintas.
Esto también ocurre incluso en especies sexualmente dimórficas, en las que individuos más grandes
(en la actualidad las hembras) se alimentan de presas más grandes y pesadas. Por supuesto, estas
diferencias no impiden de la competencia por el hábitat terrestre 120. Poco se sabe sobre los peces de
estas épocas, pero Oliver Lambert y coautores (2015) encontraron sardinas en el Mioceno peruano,
lo que demuestra que las condiciones antiguas eran, de alguna manera, similares a las actuales. Esto
se reafirma con el planteamiento de Flavio Solís Mundaca (2018), quien, sobre la base de un estudio
de diatomeas de la Fm. Pisco, sugirió un sistema de afloramiento activo y aguas frías durante el
Mioceno tardío121, que va a cambiar a un régimen de aguas cálidas en el Plioceno temprano, en el
espacio de la plataforma continental, en donde se desarrolló toda esta fauna. Un dato adicional que
muestra el autor, es la presencia de ciertas especies de diatomeas propias de estuarios, lo que
indicaría que, en la región de Ocucaje al menos, hubo influencia de paleo-ríos, lo que habría tenido
efectos en la salinidad del mar.

---

Para terminar la descripción de las aves, quiero nombrar algunos restos aislados que completan la
lista, pero de los que se sabe muy poco, pues no han sido aún estudiados: un tarsometatarso de un
ostrero, de 5.3 cm de largo. Tres fragmentos de húmeros no determinados, posiblemente un
gaviotín, una Tringa y una Limosa. Para ver más detalles de ellos, consultar Stucchi (2010).

119
Ver Ehret et al. (2012).
120
Ver Figueroa (2004).
121
Ver cuadro en la página 37.

60
Piqueros de ahora y siempre
1. Sula aff. variegata (fósil). 2 Sula variegata (actual). 3. Posible Sula magna. 4. Ramphastosula aguirrei. 5.
Ramphastosula ramirezi. 6. Sula variegata. 7. Sula figueroae. 8. Camanay Sula nebouxii con una morfología aberrante
en el pico, que recuerda al de R. ramirezi, en Lobos de Afuera (2011). 9. Cajas con restos fósiles de un piquero
indeterminado, en el Museo Javier Prado. 10. Morus peruvianus, solo parte del ala izquierda. Es todo lo que hay de esta
especie. 11. Comparación entre la región distal del húmero de: A. Sula sulita. B. Sula variegata. C. Sula magna. 12.
Comparación entre el tarsometatarso de: A. Posible Sula magna. b. Sula variegata.

61
Trabajo de campo
Por la acción del viento, el sedimento se va barriendo y los fósiles, embebidos en este, se van exponiendo: 1. Si no se
encuentran a tiempo, el viento termina por destruirlos completamente. 2. Con más suerte, se llega justo a tiempo,
cuando aún están enteros, como este húmero de cormorán enano Phalacrocorax sp.. 3A. El carpometacarpo y sus
falanges de Icadyptes en pleno proceso de preparación. 3B. Una vez preparado. 4. Los ornitopaleontólogos: Martín
Chávez, Alí Altamirano, Rafael Varas y yo, en el chifa Unión, en el año 2012. 5. A veces uno termina enterrado por
completo. Esto nos ocurrió con Mario Urbina y Leonard Brand, el año 2005. 6. Húmero de posible gaviotín. 7.
Tarsometatarso de ostrero (foto de Rafael Varas). 8. La colecta del mejor cráneo de Pelagornis (verlo en la p. 51). La
flecha celeste indica el pico, mientras que la verde, la región occipital del cráneo. 9. Acampando.

62
La isla misteriosa
Ahora intentaré darle un contexto ecológico a las aves descriptas. Dentro de todos estos depósitos
sedimentarios hay uno que llamó en especial mi interés y que motivó una beca parcial del Instituto
Francés de Estudios Andinos en el año 2005, gracias a la gestión de François Pujos. Proyecto que,
sin embargo, nunca concluí debido a su complejidad. Y espero remediar mi deuda hoy, al menos en
parte.

Uno de los niveles de vertebrados que plantearon Muizon y DeVries fue Montemar. Estuve allí por
primera vez en 1994, de paseo, y luego ya, paleontológicamente, en 1999. Ya desde entonces le
llamaban el cementerio de las aves, y claro, es que habían muchos restos de aves allí. Siempre se
planteó que podía haber sido una isla, hasta que en el año 2016, Tom DeVries nos lo explicó en
campo, con el detalle que merece. Es interesante cómo a pesar de haber pasado millones de años,
aún quedan huellas de los bordes insulares, por su ubicación, inclinación, por su carácter litológico,
por la presencia de ciertos fósiles que se adhieren a estos bordes en donde choca el mar, como
Balanus (picos de loro) y ostras. Entre otros.

Las islas actuales de nuestra costa han sido poco estudiadas desde el punto de vista ecológico, como
ecosistema insular me refiero, no tanto en su población de aves guaneras o lobos marinos. Algunos
trabajos iniciales sobre el particular los hicimos con Judith Figueroa en las islas Lobos de Afuera,
Lobos de Tierra y Redonda. Y en Foca resaltamos la reproducción del pelícano y el brujillo 122. Y
posteriormente, ella realizó un trabajo fundamental en Lobos de Afuera y varias otras islas: Don
Martín, Guañape, Asia, Huampanú y Mazorca. Así como, Punta Coles y Punta Salinas 123. (Las
puntas, aunque no son islas, funcionan como tales, como expliqué en la página 58). Estos trabajos
nos permiten tener una idea clara de la fauna que vive en estos ambientes, ayudan al entendimiento
de todo el ecosistema de la Corriente Peruana, y pueden servir de base para comparaciones
detalladas con el que se presentó en las paleo-islas.

Sobre esto último, con Rafael Varas y Mario Urbina, nuevamente, hemos desarrollado
recientemente un estudio preliminar sobre la paleo-isla de Montemar, y de este puedo colocar aquí
el detalle de la fauna de vertebrados124. La fauna de Montemar fue especial, de hace poco más de 7
Ma. Entre los vertebrados, varios grupos serían fácilmente reconocibles, pero otros no. Aquí
encontramos las mismas familias de aves dominantes de la actualidad, aunque con algunos cambios
importantes y la presencia de otras especies. Así, tenemos piqueros, cormoranes, cóndores,
pelícanos, pingüinos, playeros, pelagornítidos, doñas, albatros y, tal vez, gaviotines y ostreros. Es
posible que salvo los gigantes planeadores no se notara gran diferencia a nivel de los plumíferos.
Pero sí hubo diferencias notorias a nivel de otros grupos. Y si consideramos además de la fauna de
Montemar, la de otras localidades de edad similar, tenemos todo esto: perezosos semiacuáticos del
género Thalassocnus; al menos dos especies de focas, la Acrophoca de rostro muy largo, y la
Austraolophoca, muy pequeña; los cocodrilos longirrostros (gaviales y tomitómidos); y un pequeño
carnívoro prociónido del género Cyonasua, que debido a su capacidad natatoria, podría haber
llegado a la isla sin dificultades. En los alrededores nadaban tortugas dorso de cuero, cachalotes,
varias especies de odontocetos, que, siguiendo patrones actuales, se podrían clasificar en: (1)
grandes (zífidos), (2) medianos (kógidos) y (3) pequeños (pontopóridos, focénidos, kentriodóntidos
y los delfines morsa Odobenoceptos); ballenas y ballenas enanas, varias especies de tiburones, entre
las que sobresale el cinematográfico Megalodón; rayas, peces vela, espada y clupeidos, posibles
antepasados de las sardinas y, tal vez, anchovetas, pero que, a pesar de sus diferencias, de seguro
ocuparon el mismo nicho125.

122
Ver Figueroa (2013), Figueroa y Stucchi (2008b, 2012, 2019), Stucchi y Figueroa (2006), Stucchi et al. (2011). Ver
también: https://sites.google.com/site/avesmarinocosteras/home
123
Ver Figueroa et al. 2016b, 2017, 2019a, b, c, d.
124
Ver Stucchi et al. (2020).
125
Ver Stucchi eta l. (2016). Thomas de Vries com. pers. (2020).

63
Fauna de vertebrados de Montemar y zonas aledañas contemporáneas
La datación de Montemar es de Ehret et al. (2012); la de nivel P2 de Ica es de Di Celma et al. (2017) y Bosio et al.
(2019). Este P2 refiere a varias localidades de esta región. Los invertebrados encontrados para estas épocas son los
caracoles Cancellaria sp. Turritella praenuncia, Turritella chilensis, Oliva cf. rapelensis, Ficus sp., Incatella chilensis,
Acanthina obesa, Concholepas kieneri, Chorus frassinetti, Fusinus remondi y Herminespina philippii. Los bivalvos
Ostraea sp. Dosinia ponderosa, Chlamys simpsoni, Amiantis domeykoana, Eurhomalea fuenzalidai y Panopea
coquimbensis. Y cirrípedos picos de loro. Ver más detalles en DeVries y Frassinetti (2003) y Benites-Palomino et al.
(2020).

64
El paleo-ambiente de Montemar lo explicó muy bien Mario Urbina126, de la siguiente forma:

Est representa una cadena de islas, islots y peñas fent a la costa. En Sacaco Sur
son ambients distnts más protgidos y mucho más cercanos al contnent. Se
encuentan más gastrópodos y bivalvos, no son ambients de alta energía como
Montmar, en el que la ausencia de ests invertbrados es dramátca. Sin embargo, sí
hay gran cantdad de ostas y balanus en las capas superiores a la de las aves. Est
sugiere más energía donde las ostas y balanus forecen. Al parecer los ambients de
peñas e islots estaban al fent de esta costa, encerrándola y protgiéndola de la alta
energía, creando ambients de lagunas de aguas calmas donde los esquelets están
generalmente artculados, a diferencia de Montmar, donde hay mucho más huesos
sueltos y esqueletos semi-artculados. He visto algas tpo pastos en tdas las
formaciones y siempre en ambients de lagunas de poca profndidad y carents de
ostas, balanus y huesos suelts. En general los erizos, las ostas y los balanus, están
asociados en tdas las formaciones. Con respecto a los cangrejos no dudo que los
habría en Montmar. Vi un brazo de ests asociado a S. megaranphus; este era
grande y nunca más he vist oto igual.

Peces en Montmar: sardinas y muchos escómbridos, pez espadas, pero mucho


indetrminado. En Sacaco Sur, pez globo y otos peces pequeños indetrminados. La
presencia de un pez globo en ambients de lagunas protgidas es lógico.

En Sacaco Sur y Sacaco Este hay poco matrial de balenas en comparación a


Montmar. Est se puede notar también con delfnes, focas, cocodrilos, trtugas, peces
e invertbrados. Adelante de los arcos rocosos hay más peces grandes y pelágicos. Se
ha reportado un solo gavial, el que está en Alemania, y una mandíbula aislada. En
Montmar hay mucha más variedad de balenas grandes y cachalots. Los delfnes en
general son grandes casi no hay especies costras como Plioponts, sin embargo, hay
muchos esquelets de Odobenocetps y Phocenidos. Hasta la actualidad no hemos
encontado ningún hueso de trtuga. La ausencia de trtugas en un ambiente de
peñas y islots es lógico. No eran ambients para estas 127. En Montmar hay
ausencia de playas, solo roquedales que emergían del agua, limitando a muchas
especies costras como focas y perezosos, que en proporción a los Sacacos hay en menor
número. Con respect a los tburones, muy pocos dients y solo especies grandes.

126
Mario Urbina com. pers. (2020).
127
Sí las hay, pero alejadas de la isla en sí y en P2 (ver Tabla de la página anterior).

65
Intento de Red trófica de Montemar y zonas aledañas
Comparar con la de la Corriente Peruana actual, p. 13. Tiburón 1 refiere al Megalodón (hasta 15 m). Tiburón 2, a los
tiburones antepasados del blanco, martillo y cañabota (hasta 6 m). Tiburón 3, a los tiburones toro, de arena y zorro
(alrededor de 2 m y hasta 3.5 el primero). El ostrero y el gaviotín no están publicados, pero provienen de una localidad
denominada Pasando la Antena (o La Antena), que se presume de edad similar que Montemar (ver Lámina de la p. 62).

Ubicación actual de Montemar, en medio del desierto costero


A simple vista, nada indica que fue una isla. Pero los geólogos saben.
Imagen de Google Earth. Ver Mapa y Niveles de Vertebrados de la p. 37

66
Los muertos vivientes
Llegamos al final de esta parte de la monografía, y es momento de comentar un poco sobre qué
ocurre con un ave una vez muerta. El texto que relato a continuación lo publiqué en mi último
artículo paleontológico128. Los restos más comúnmente encontrados en las playas desérticas del
litoral peruano en la actualidad, excluyendo los lugares de anidación, pertenecen a las llamadas aves
guaneras: guanay, piquero peruano y pelícano peruano, además de la doña. Estos pueden derivar
tanto de sus muertes naturales, como de eventos de mortandad súbita de gran parte de sus
poblaciones, como son El Niño o una marea roja, en cuyo caso se encuentran grandes
acumulaciones de alguna de estas especies129. Este tipo de eventos catastróficos también han sido
observados a nivel paleontológico130 y arqueológico131.

¿Cómo ocurre el proceso? Más o menos lo describo así: el cadáver de un ave puede llegar a una
playa al morir directamente sobre esta o ser arrastrado por el oleaje al morir en el mar. Si la playa es
de arena, los cadáveres se pueden hundir rápidamente por acción de las olas, el viento o de los
cangrejos (como el carretero, cuyo rol en la red trófica lo vimos en la gráfica de la p.13) al
alimentarse de los mismos. Por el contrario, si el cadáver llega a una playa de cantos rodados o roca
madre, el accionar de las olas termina por desmembrarlo y disgregar sus partes. Sin embargo, antes
de que lo expuesto suceda, pueden intervenir grandes carroñeros, desarticulando el cadáver, sobre
todo separando el área pectoral, alas y cabeza, de la cintura pélvica y patas, al romper la columna.
En el Perú participan de este proceso la gaviota dominicana, la gaviota peruana, el gallinazo de
cabeza roja y anteriormente se observaba al cóndor y al caracara, actualmente muy raros. Estas aves
prefieren el consumo de las “partes blandas” (órganos internos) a la musculatura. Una razón de
muerte directa de las aves marinas son los depredadores aéreos, como los halcones peregrinos,
aguiluchos comunes y águilas, los cuales son relativamente comunes en la costa peruana 132.
Además, se ha observado el ataque de la lechuza de los arenales sobre una población del gaviotín
real y gaviotín peruano, en los alrededores de Punta Salinas, cerca de Huacho. Al depredar, estas
aves pueden dejar los cadáveres disgregados. En todos estos casos, el atacante consume primero los
músculos pectorales, de la cintura escapular y de los húmeros, encontrándose por ello, si el ave es
grande, el cadáver casi completo con el pecho abierto. Si es mediana, se encuentran las alas unidas
entre sí con la cintura escapular, pero separadas del resto del cuerpo, y con las plumas secundarias y
primarias in situ. En el caso de presas pequeñas pueden destrozarlas por completo.

Depredadores acuáticos, como lobos marinos, orcas, tiburones y peces óseos, son conocidos en
otras partes del mundo por cazar pingüinos, albatroses, pardelas, petreles, potoyuncos subantárticos,
cormoranes, piqueros, gaviotas y otras aves marinas133. En el Perú, Coker (1907) describió el ataque
de un lobo marino a un pelícano, mostrando una foto de los restos de este último. Y también lo
vieron mis amigas Judith Figueroa, que observó un lobo marino macho adulto, de esta misma
especie atacar a un pelícano en Ilo, y Milena Roca, que observó machos sub–adultos de estos lobos,
atacar a pingüinos y pelícanos en Punta San Juan. De estos últimos, se alimentaron de sus músculos
pectorales. Finalmente, depredadores terrestres como zorros son muy raros en la actualidad, en
cambio, los perros son cada vez más abundantes. Además, los gatos y las ratas también atacan a las
aves134. En ningún caso hay una descripción de los restos de las aves que dejan estos mamíferos
depredadores.

128
Ver Stucchi (2017).
129
Ver Koepcke y Koepcke (1952), Jordán (1964), Tovar y Cabrera (1985), Fuentes y Antonietti (1989), Stucchi y
Figueroa (2011).
130
Ver Emslie (1995).
131
Ver deFrance (2005).
132
Ver Vogt (1942), Stucchi y Figueroa (2010), Solís y Valqui (2014).
133
Ver Vaz Ferreira (1979), Johnson et al. (2006), Duffy y Taylor (2015), Ulman et al. (2015).
134
Ver Vogt (1942), Koepcke y Koepcke (1952), Stucchi y Figueroa (2006), Figueroa (2013) y Figueroa y Stucchi
(2016) .

67
Las partes desmembradas de los cadáveres también pueden ser disgregadas por otras razones, como
por la gaviota dominicana, que utiliza huesos como material para confeccionar sus nidos. Esto lo
observamos en Punta Coles135, las islas Lobos de Afuera 136 y se ha reportado para isla Deseada,
Patagonia argentina137. Asimismo, he observado que los gallinazos de cabeza roja llevan restos a
zonas alejadas de la orilla para comerlos. He visto huesos sueltos de varias especies de ave, sobre
todo de guanay, pingüino peruano y piquero peruano, concentrados cerca de sus lugares de
anidación, en los alrededores de Punta Lomas.

¿Qué huesos son los que más se encuentran? con Judith hicimos un estudio sobre este tema el año
2011, en Punta Coles (Moquegua), Ite y Los Palos (Tacna). De este se concluyó que aunque hubo
diferencias marcadas entre las playas analizadas, ya sea por tipo de substrato (cantos rodados y
arena), accesibilidad o impacto, los resultados son similares. Estos indicaron que en las playas se
encuentran los restos de las aves más comunes (o con mayores poblaciones) en toda la costa
peruana. Estos resultados fueron similares a los encontrados anteriormente por otros autores, como
Jordán (1964), Tovar y Cabrera (1985) y Fuentes y Antonietti (1989), incluso cuando los dos
últimos fueron sobre mortandades especiales ocasionadas por eventos El Niño. De ahí a que no hay
necesariamente relación entre las aves que habitan/anidan en una localidad y las que se encuentran
muertas, pues estas llegan mayormente con los oleajes. Asimismo, encontramos que los huesos más
comunes fueron los de las extremidades anteriores, solas o asociadas a huesos pectorales. Es posible
que esto se deba a que son huesos más grandes, por lo que incluso, si están rotos, es más fácil que al
menos una parte de los mismos quede. Por eso las vértebras, que son pequeñas, tienden a perderse
con facilidad. Algo que apoyaría esta idea es que justamente en el caso del pelícano, que es un ave
de grandes dimensiones, hubo más paridad entre los diferentes huesos de su cuerpo encontrados.

Consideraciones paleontológicas
Luego de la descripción previa cabe el análisis de los restos encontrados en sí. Y esto me llevó a
una sorpresa. Cuando se contabilizó todos los huesos encontrados se vio lo siguiente:

Porcentaje (y número muestral) de elementos óseos aislados encontrados en tres familias de aves en la Formación
Pisco y en la actualidad. 1. Según Cruz (2006). 2. Según Stucchi (2017). 3. Según Chávez-Hoffmeister (2010). 4.
Según Stucchi y Figueroa (2011). Esqueleto axial: cráneo, mandíbula, vértebras, costillas y esternón. Cintura escapular:
escápula, coracoides y fúrcula. Extremidad anterior: húmero, radio, ulna, carpometacarpo y falanges. Cintura pélvica:
pélvis y sinsacro. Extremidad posterior: fémur, tibiotarso, fíbula, rótula, tarsometatarso y falanges (todos según Cruz
2006). Esta tabla la hice para el artículo que mencioné al inicio de esta sección (Stucchi 2017).

135
Ver Stucchi y Figueroa (2011).
136
Ver Figueroa (2010)
137
Ver Cruz (2009).

68
Aquí se ven dos cosas importantes. Primero, que la mayor cantidad de huesos exhumados de la Fm.
Pisco, por lejos, son de pingüinos (487), luego de piqueros (224) y finalmente de cormoranes (32).
Esto seguramente se debe a que los pingüinos tienen huesos más densos y compactos. Claro, esto
asociado con grandes poblaciones, dan como resultado un mayor registro. Segundo, que cuando se
compara los porcentajes de cantidad de huesos por partes del cuerpo, estas coinciden con mucha
precisión entre los actuales y los fósiles, incluso de Chile y Argentina. Salvo el caso de la
extremidad posterior de los cormoranes, todo lo demás es bastante similar. Esto me hizo concluir
que no importa la época, si las condiciones ecológicas de muerte y de post muerte 138 son las mismas,
los restos que queden serán también los mismos, aunque nos separen millones de años.

Sobre el proceso de muerte en la Fm. Pisco, como ya se explicó antes, en este yacimiento los únicos
carroñeros encontrados han sido los cóndores Perugyps diazi y Kuntur cardenasi, además de una
cigüeña, que también podría desempeñarse como carroñera. Hasta el momento no se conocen restos
de gaviotas, gallinazos ni otras especies que cumplieran con esta función, ni de depredadores. Sin
embargo, existe un resto de un caracara (Milvago sp.) procedente de la Cuenca del Tiburón, un
yacimiento marino pliocénico de la costa norte de Chile 139. Dada las similitudes entre la fauna
marina fósil del norte de Chile y el sur de Perú, es posible que esta especie también se encontrara en
esta última región, al menos desde el Plioceno. Depredadores ocasionales de aves también pudieron
ser los lobos marinos, de los cuales se ha descrito una especie, Hydrarctos lomasiensis, proveniente
del Plioceno de la Fm. Pisco140; así como tiburones y algunos cetáceos grandes, muy abundantes en
ambas formaciones geológicas.

Sin embargo, hasta el momento, no hay ninguna evidencia paleontológica de depredación de aves
por parte de estos grupos. Termino aquí.

138
La ciencia que estudia los procesos que le ocurren a un organismo después de muerto se llama tafonomía.
139
Ver Emslie y Guerra Correa (2003).
140
Ver Muizon (1978) y Berta y Deméré (1986).

69
70
CUARTA PARTE

Sobre el Ahora y lo que podría venirse.


Sin ánimo catastrofista y más bien con la perspectiva evolutiva, pero
sin tapar el Sol con el dedo.

Este viaje histórico llega a su fin. Nadie sabe qué vendrá en las décadas o siglos que aún no vivimos
aunque estén tan cerca nuestro como ese pasado relatado. Y no digo miles -y peor, millones- de
años que vendrán porque difícilmente estaremos aquí como especie, menos aún como civilización.
Si alguien nos recuerda en 100 años, ya será bastante honor. No sabemos qué vendrá, cierto, pero
algunas cosas podemos vislumbrar para el futuro inmediato sobre la base de nuestras acciones
presentes. Hace unos años hicimos con Judith un estudio sobre las aves de Punta Coles, y luego uno
sobre los ostreros en la costa sur de la ciudad de Lima; en ambos estudios tocamos el punto de la
problemática que significa nuestro comportamiento humano, irresponsable y masificado en contra
de las aves y los ambientes marinos141. Y, no hace mucho, mi amiga Daniela Laínez publicó parte de
su doctorado en un artículo en donde habla abiertamente de esta problemática, con el detalle que
merece142.

Escribí "problemática", y no me contradigo cuando, por años, he defendido una serie de eventos en
favor de mi interés evolutivo. Como este: A mi me parece biológicamente muy interesante que
ingresen coyotes y liebres a América del Sur, que hayan hipopótamos en Colombia, que los perros
se asilvestren, y los gatos y los roedores tomen ciertas islas 143. Y es que es cierto, me parece
interesante. La historia que he relatado en esta monografía muestra justamente algo así: las especies
van y vienen, las redes tróficas se rompen, se abren, pero nuevamente se cosen y vuelven a
funcionar. Pero algo diferente es que entre una especie de lobo marino y reemplace a las focas, que
terminen extinguiéndose en esta parte del mundo; o un grupo de hipopótamos escapados de un
zoológico se adapten a las condiciones de cierta parte del país del norte, y otra que vengamos los
humanos, cual plagas, y destruyamos todo a nuestro paso solo para satisfacer nuestros placeres,
poses y afanes territoriales. Es verdad, igual todo nuestro comportamiento es parte de la evolución:
todas las plagas hacen lo mismo, y eso no les quita ser "naturales". Pero eso tampoco hace que me
tenga que gustar. Al final, cada uno elige sus parámetros en que valora algo como "bueno" o
"malo".

Así, con Judith identificamos una serie de actos humanos que ponen en peligro el anidamiento de la
avifauna de las playas: la construcción de viviendas, el uso de playas para la recreación, el ingreso
de camionetas y otro tipo de vehículos como motos y cuatrimotos, el solo hecho de caminar por las
playas, solos, en grupos, con perros, todo eso puede terminar no solo con nidos destruidos sino con
el alejamiento de las aves anidantes, llevando al abandono de huevos o pichones. Esto podría ser de
fácil solución, pues mucha de la gente con quienes se conversó apenas si sabían de estas aves,
menos de que anidaban allí, y siempre mostraron interés en su cuidado. Así que, para esto, puede
haber un tipo de control: educación y divulgación.

Pero otros problemas van más allá de pisar huevos o ahuyentar pájaros. Como mencioné líneas
antes, la construcción de casas no es solo eso, va de la mano con muchas otras acciones, que, en
conjunto, terminan deteriorando la calidad del ambiente para las aves: explotación de los acuíferos
subterráneos costeros, quema de áreas de vegetación, acumulación de basura, desagües sin
tratamiento, ruido, mascotas que atacan, sobrepesca y sobreextracción de invertebrados de orillas.
Es decir, todas las virtudes que nos caracterizan como especie, más si estamos sobrepoblados y
141
Ver Figueroa y Stucchi (2010, 2016).
142
Ver Laínez del Pozo y Jones (2020).
143
Ver https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2366975813431286&id=100003566719473

71
peor, hacinados. Y Daniela fue más allá, pues no solo se preocupó por estos impactos locales,
aquellos que se dan por falta de conocimiento, interés o capacidad, sino que abordó el tema de
quienes están allí justamente para cuidar estas áreas. Uy, sí... ellos también originan una
problemática en sí misma, y es posible que bastante peor que la señalada en el párrafo anterior. A
ver, les explico un poco.

Primero. En el año 2014, el Sernanp144 firmó un acuerdo con el Banco Mundial para un préstamo de
15 millones de dólares para lograr "la consolidación del sistema de áreas marino costeras del
Sinanpe145". Un proyecto que duraría 5 años146. En el 2017, se volvió a firmar otro préstamo, esta
vez con la "Cooperación Alemana", por 10 millones de euros, para "fortalecer la gestión de las áreas
marino-costeras del país, particularmente la Reserva Nacional Sistema de Islas, islotes y Puntas
Guaneras, la Reserva Nacional San Fernando y la Zona Reservada Illescas" 147. A 2020, casi no hay
resultados. Podría citar aquí a algunos personajes con nombre y apellido para que nos aclaren esto
pero para qué. En algunas pocas islas han instalado minúsculas casetas para los guardianes sin el
más mínimo criterio, y en la gran mayoría simplemente el Sernanp no tiene presencia, más que para
"promover el turismo", es decir, cobrar boletos de entrada.

Y es que, con el fin de cumplir "compromisos internacionales", el Estado Peruano creó la "Reserva
Nacional Sistema de Islas, islotes y Puntas Guaneras 148", el último día del año 2009. Así, de golpe,
pasaron al Sernanp 22 islas y 11 puntas guaneras que venían siendo administradas por Agro
Rural149, que antes fue Proabonos y, antes aún, la CAG 150, por exactamente un siglo. Tal vez por eso
se apuró la firma de su creación, en medio de los almuerzos y tragos de Año Nuevo, para darle un
sentido mítico a la fecha.

Por defecto, este sistema heredó todo el manejo de sus predecesores. Pero evidentemente solo fue
en el papel. Después de 10 años uno solo ve las antiguas casas que construyó la CAG en situación
más ruinosa, ni qué decir de los muelles y otras instalaciones. Agro Rural sigue funcionando, pero
ahora solo se encarga de la extracción del guano, aunque, en la práctica, los guardaislas 151 hacen la
labor de conservación de la biodiversidad que el Sernanp tiene olvidada.

Vamos a lo que escribió Daniela. Concentrándose en las islas Lobos de Afuera y Lobos de Tierra,
ella considera que hay varios impactos ocasionados por la presencia humana, que enumera y
desarrolla, y que aquí listo:
1. La pesca. La debacle empezó a fines de los 1950s. Y Murphy ya lo había advertido152.
2. Carencia de un plan de manejo de basura. La basura de antes no es igual a la de ahora.
3. Especies animales introducidas153.
4. Explotación de petróleo (un conflicto latente)154.

144
Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado. Depende del Ministerio del Ambiente.
145
Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado. Forma parte del Sernanp.
146
Ver aquí: http://old.sernanp.gob.pe/sernanp/noticia.jsp?ID=2015
147
Ver aquí: https://profonanpe.org.pe/index.php/noticia/firma-del-acuerdo-separado-para-el-proyecto-pan-iii
148
¿Tal vez emulando el título del artículo de Raimondi: Islas, islotes y rocas del Perú?
149
Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural. Depende del Ministerio de Agricultura y Riego.
150
Como ya se señaló antes, la CAG es la Compañía Administradora del Guano y fue creada en 1909. Ver algo sobre
su historia aquí: https://sites.google.com/site/cadmguano/
151
Para diferenciar su institución de procedencia, los anteriormente llamados "guardianes" de Agro Rural pasaron a
llamarse "guardaislas" -aunque cuiden puntas-, y el personal del Sernanp "guardaparques". Algo así como los
cosmonautas rusos y los astronautas gringos.
152
Ver Murphy y CAG (1954).
153
Ver también Figueroa (2013) y Stucchi y Figueroa (2006).
154
Ver por ejemplo aquí, como todo el mar está concesionario para extracción de petróleo y las áreas protegidas son
casi una broma: http://www.perupetro.com.pe/wps/wcm/connect/3803e76c-4171-4261-827b-
d5378020d499/ONO+WGS+84_Mar_2017.pdf?MOD=AJPERES&Mapa%20Lotes%20Noroeste%202015-12

72
5. Extracción del guano155. De la eficiencia de la CAG a la burocracia de Agro Rural y el
Sernanp.
6. Limitaciones de la gobernanza. Aquí está el detalle. Cabe resaltar que si bien el Sernanp y
Agro Rural tienen a su cargo la gestión de las islas y puntas, otras instituciones también tienen
relación con estas. Así, tenemos a la Capitanía de Puerto, tal vez la institución más antigua del
Estado156, pero muy venida a menos, pues como dice Laínez, y cualquiera que ha trabajado en
las islas lo sabe, "nunca tienen dinero para el combustible", tal cual patrullero de comisaría.
Luego está el Instituto del Mar del Perú, cuyo objetivo es la investigación científica, y que
realiza notable labor hasta nuestros días por más de 50 años ya. El vice-ministerio de
Pesquería, y las Direcciones Regionales de Producción, que regulan el uso de los recursos
marinos157. Y el vice-ministerio de Turismo (al cual pareciera que realmente pertenece el
Sernanp). Para complicar, perdón, coordinar el accionar de todas estas instituciones existe El
Grupo de Coordinación Técnica, que, como dice Laínez, está solo de nombre.

Además existen las asociaciones de pescadores, que con legítimo derecho, pelean por el abuso de
los industriales y el desentendimiento del vice-ministerio del ramo, que hace poco o nada cuando
las embarcaciones "anchoveteras" entran más cerca de las 5 millas de la orilla que, por ley, tienen
restringidas, para que sea aprovechada por la pesca artesanal. Ni qué decir de sus oídos sordos,
bocas mudas y ojos ciegos ante la amenaza cada vez más frecuente de la ya mundialmente famosa
Flota China158. En fin, con todo eso, encima, algunas ONGs aprovechan el pánico y reciben fuertes
dividendos, perdón, presupuestos, para hacer o decir que hacen investigación y manejo. Felizmente
son pocas. Así estamos. Súmenle la contaminación que botamos cada segundo al mar: las heces y
orines de casi todos los peruanos se van derechito al mar, sin mayor tratamiento. Igual los residuos
sólidos, hospitalarios, industriales y mineros159. No es difícil imaginar qué se nos viene en los
siguientes 20 años ¿no?. Sin embargo, una de las cosas que nos debe enseñar este estudio que me ha
llevado parte de mi vida, durante justamente 20 años, es que las especies van y vienen, y ninguna
catástrofe, ni siquiera el holliwoodense meteorito que "terminó" con los dinosaurios, puede acabar
con la biósfera. Poca cosa somos comparados con eso. Así que, que se preocupen los
conservacionistas, ese es su trabajo.

Hay un paralelo que siempre hago al respecto. Conforme pasa el tiempo un ecosistema se vuelve
cada vez más complejo, más biodiverso. Y luego sobreviene una extinción. Esto tiene un sentido
simple: la biodiversidad existe como consecuencia evolutiva del crear formas diferentes, todas las
posibles, para que, cuando llegue la extinción -que va a llegar-, queden solo algunas, no sé si las
mejores, solo diré que queden algunas, complicadas, exquisitas, raras, diferentes entre sí, y luego,
con el paisaje abierto, estas sirvan de base para un nuevo inicio. Así, cada una formará su nueva
línea evolutiva sin mayor relación con la vecina, pues todas las intermedias ya desaparecieron. Esta
es la forma como se crean grupos independientes y sólidos, tanto, que a muchos les da la impresión

155
Para la historia del guano, ver un resumen aquí: https://sites.google.com/site/cadmguano/breve-historia-del-guano
156
La Real Armada Española asignada al Callao tenía como función la defensa del mar desde Panamá hasta el Cabo de
Hornos, además de ser policía de los puertos. Para finales del siglo XVIII se establecen nuevas normas a fin de
facilitar este cometido: "la matrícula de gente de mar, la inspección de las naves antes del zarpe y la obligación de
tener pilotos examinados". Para este fin se crean las Capitanías de Puerto, siendo la primera en fundarse la del
Callao, en 1791 (Ortíz Sotelo 2001). Estas funciones siguen vigentes hasta nuestros días.
157
El Sernanp tiene jurisdicción sobre la flora (si hubiera) y fauna de las islas, pero no sobre la propiamente marina.
Esta está a cargo de este vice-ministerio del ministerio de la Producción.
158
Ver por ejemplo aquí:
1. http://www.perupesquero.org/web/chimbote-mas-de-450-barcos-chinos-navegaron-en-su-mar-y-el-pescado-se-hizo-humo/
2. https://gestion.pe/economia/unas-400-embarcaciones-chinas-se-encuentran-frente-a-costas-de-pisco-advierten-empresarios-
pesqueros-noticia/
3. https://es.mongabay.com/2020/10/oceanos-amenaza-de-pesca-pirata-pilla-a-chile-sin-plan-de-administracion-en-zonas-
protegidas/?fbclid=IwAR24rWcGlkMCh4pD-PrYOLNxSyEKao19FjC-8YMcOPi6UFsE4QoAbwIbKqo
159
Ver: https://www.actualidadambiental.pe/denuncian-que-mafias-administran-botaderos-ilegales-que-contaminan-el-
mar/

73
de una mano divina160. Esto mismo se recapitula a nivel social: la conservación del medio marino
costero peruano pasó de ser eficientemente controlado por la CAG, a la sobrepesca, la
megaburocracia ministerial, los inrenos, los sernanpos, los agrorurales, las ONGs conservacionistas,
y quienes mejor ejemplifican este desmoronamiento sistémico: las consultoras (¿se imaginan una
empresa pagada por una petrolera o minera diciendo que conserva el medio ambiente?), todos
liderados por los omnipresentes y magnánimos abogados -que saben de ecología lo que yo de
jurisprudencia- y todos juntos haciéndose espacio, a la mala, para conservar la naturaleza. Véase
pues, qué nobleza. En realidad, solo sirven para enredar el sistema a tal punto que provoquen un
caos que devenga en una extinción. Pocos quedarán, y a partir de allí, se renacerá otra vez. Como la
Luna, como el Sol, como las estaciones, como empezamos esta monografía, todo es inevitablemente
cíclico. La gracia está en observar los patrones y los procesos. Solo observarlos y aprender de ellos.
Nada más podemos hacer. Bueno, lo dejo allí... creo que ya dije bastante sobre el tema. Que sean
los biólogos y paleontólogos -y los conservacionistas- del futuro (si los habrá) los que continúen la
historia.

Gracias Daniela por tus comentarios a este capítulo.

Impacto de la sobrepesca
1. La pesca responsable nos favorece a todos. 2. Lo que mejor sabemos hacer. 3-4. Erizo y cangrejo enredados.

160
Mi hermano Luciano me ha hecho ver que esto podría ser lo que se denomina "Crticalidad auto-organizada". Ver
por ejemplo aquí: https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/catstrofe-por-efecto-domin-
45/criticalidad-auto-organizada-5746

74
Impacto de la sobre-pesca de anchoveta para las aves guaneras y otros peces

75
76
QUINTA PARTE

Todos tenemos una historia personal. Todos aprendemos todo en


algún momento. Así fue mi momento.
1

Llegamos de madrugada luego de muchas horas de bus desde Lima. Era ya casi el amanecer, pero
como estábamos en luna nueva, seguía siendo muy obscuro aún. Viendo por las ventanas mojadas,
apenas identificamos el lugar. Pedimos entonces bajar en medio del desierto, algunos kilómetros
más allá del Cruce de Lomas. Era mediados de 1994, no había celulares ni cámaras digitales, y las
computadoras eran aún cosas de excéntricos y privilegiados. La gente dormía ruidosamente en el
interior, en donde ya había cierto olor a guardado. Los pocos que se despertaron con nuestro trajín
de bultos hasta la puerta nos miraron con gesto de espanto: no se va al desierto, peor de noche. El
desierto es el final de la vida, es seco como la muerte, es el límite hacia donde ya no debes avanzar.
Es vacuo. La noche es obscura, es la falta de visión, y aunque es el reino de la Luna, esta estaba
muerta en este momento. Luego volvería a nacer, pero para eso faltaban varios días todavía. Una
vez abajo, algo nos dijo una mujer desde la ventana e hizo un gesto con su mano, sobre su cara. Se
fueron, y con ellos, el ruido y el monóxido.

Es difícil describir la sensación cuando es la primera vez que vas a un lugar así, más, rodeado de las
ideas místicas que aún existen entre nosotros, y más aún cuando, con el pasar de los minutos, vas
viendo cómo aparecen las formas onduladas en el horizonte, los colores, azulados primero, rojizos
luego, hasta hacerse amarillos. La arena y las piedras cobran vida de nuevo. A pesar de la fuerte
humedad, el Sol inicia nuevamente su reinado sobre el horizonte y reinicia su eterno y monótono
paseo; pero lo hace triunfal, brillante, poderoso... aunque nada de esto puede evitar su muerte,
ahogado, solo 12 horas después. No importa, renacerá, y en su corta estancia, dará otra vez luz, dará
paisaje, dará vida. Esa vida -aunque ya muerta- es la que justamente íbamos a buscar entre arena,
caliche y piedras. Sin embargo, mi falta de experiencia y de conocimiento hizo que esta y las
siguientes salidas fueran poco productivas para encontrar vida en ese medio, no pasando de algunas
matas secas al borde del camino, un par de lagartijas y pequeños insectos que no recuerdo bien qué
eran... y, claro, moluscos y dientes de tiburón fósiles, erosionados. Recuerdo que a un grupo de
astillas y huesos rotos los embalé en papel periódico e ingenuamente rotulé "ave - esqueleto
completo", pues eso creía que era (al parecer no aproveché muy bien mis clases de anatomía
comparada con el profe. Edgar Patrón). Qué habrá sido, tal vez solo ripio. Pero no importaba, esos
primeros viajes sirvieron para el asombro, para la aventura, para ver lugares nuevos. Para asimilar
una idea, un concepto, un paisaje, se necesita vivir en él, y si no se puede, al menos ir muchas
veces, hasta sentirlo: yo ya tenía 21 años en esa época, pero pocas veces había salido de Lima en
verdad.

Me pregunto cómo habrá sido esta experiencia para Antonio Raimondi, más de cien años antes,
cuando llegó a la zona y descubrió e ilustró la ballena fósil de Sacaco. Si a nosotros nos tomó casi
medio día llegar en bus, cuántos días, sino semanas, le habrá tomado a él, a pie, a caballo, a mula.
Bueno, claro, él viajó por todo el Perú; se ha calculado que su recorrido total sumó 45 mil
kilómetros, por lo que este desierto habrá sido solo un paseo... Pero, no solo me refiero a la
diferencia a nivel de "logística", sino también al contexto del conocimiento científico de la época,
cuando las ideas de evolución eran una novedad y pocos se atrevían a contradecir el dogma
religioso en público. ¡Cómo habrá sido la impresión de sus contemporáneos de verlo entrar en el
desierto! ...Cada uno vive su tiempo, su momento. Cada uno enfrenta las dificultades que le tocó
vivir. Y cada uno aporta su verdad desde donde se encuentra. Si bien vivimos en una época que, mal
que bien, permite el conocimiento abierto, este aún está lejos de ser favorecido o alentado

77
masivamente. Quién sabe qué vendrá en cincuenta o cien años, cuando escriban su parte de esta
historia los investigadores que aún no han nacido.

No fue hasta 1999 que realicé una de esas salidas de campo ya con una visión científica del asunto.
Podría decirse entonces que la primera vez que fui a buscar fósiles de verdad, es decir con método y
con objetivos claros, fue en ese año. Gracias al apoyo y confianza de mi amigo Mario Urbina, tuve
la oportunidad de conocer, esta vez paleontológicamente, el desierto del norte de Arequipa, en el
área de Lomas, y exhumar allí algunos fósiles, que, a pesar de mi empeño, fue él quien los encontró
en casi todos los casos. Algunos huesos de pingüinos, piqueros, focas, y montones de dientes de
tiburón y caracoles fueron los primeros que vi in situ. Cinco años después del primer viaje se
concretaba, por fin, el objetivo de buscar y encontrar los fósiles de esta antigua fauna marina, que
yacían secos y mineralizados en el ahora desierto.

De paso, cabe recordar que fue en el laboratorio de Urbina donde vi también por primera vez fósiles
de verdad, quiero decir, completos, bien colectados, y bien preparados y catalogados. Ya estaban
allí, en los cajones, los piqueros tucanes de Sacaco, los piqueros, cormoranes y pingüinos de
Aguada de Lomas, Montemar, Lomas y Sacaco Sur. Las focas, el gavial, el perezoso acuático, el
delfín morsa y el cachalotillo. Un enorme cráneo de ballena ocupaba toda la mesa del ambiente
principal. Habían pues ya varios fósiles impresionantes. Luego de mostrarme todo este tesoro,
Mario me invitó a trabajar con él: ¡quién podría negarse a estudiar semejante material!

Empezaba el año 1997, era un verano normal, como los años anteriores, y empezaban las
vacaciones de lo que sería, por fin, mi último año de universidad. Mi incapacidad para los horarios
y clases, mi poca vocación para el estudio y mi incursión en la política universitaria, me habían
hecho retrasar la carrera de cinco años a los seis y medio que ya llevaba... y faltaba uno más. (Eran
aún tiempos de Silvio Rodríguez y había que hacer algo más que solo estudiar). En ese contexto mi
amiga Judith Figueroa me comentó de unas prácticas en las islas Ballestas, auspiciadas por el
Instituto del Mar del Perú, estudiando el comportamiento de los lobos marinos. Luego de insistirme,
finalmente acepté ir con ella para allá. En esos años, la mitad de mi vida se iba en buses y combis.
Hubo que ir a Pisco, de ahí a El Chaco y luego al hotel Paracas, en donde el Sr. Pelé nos llevaría de
polizones a las islas. Bonito paseo: vimos el Candelabro, delfines por decenas y aves por miles, aves
que para mí, en ese momento solo eran "pájaros marinos" y nada más. En la isla nos recibieron
Antonio y Juan, quienes eran los guardianes de las islas, y Karim Soto, quien dirigía el proyecto de
los lobos marinos, que era su tesis de licenciatura. Pero creo que quien fue el primero en recibirnos
fue el aroma del guano; tomó unos días acostumbrase a su omnipresencia. Soto nos enseñó todo lo
necesario para observar detenidamente a los lobos y tomar las anotaciones pertinentes para su
trabajo. Fue con ella que aprendí lo que es la precisión y veracidad de la información que se toma
en un trabajo científico. Antes había hecho algunas investigaciones, en la universidad, pero las hice
como pude, como pensaba, como salían, pues no había quien realmente asesorara en las
metodologías. Además, vivir en la casi centenaria casa de los guardianes de la antigua Compañía
Administradora del Guano, de Ballestas, era una experiencia honorable, pero, a la vez, singular. El
vivir allí fue para mí como volver a los años 1980s, sin luz eléctrica, sin agua y con historias de
fantasmas, sí, muchas. Por primera vez veía un amanecer donde el Sol salía por el mar. Por primera
vez también, vi con interés a los lobos marinos y a la aves: la chuita juiciosa nadando por largos
periodos para buscar y coger su pescado mientras el zarcillo, vivo, rápido, esperándola encima,
medio aleteando, medio planeando, se lo robaba ni bien esta salía. Los piqueros, con su vuelo
gallardo, su picada impactante y sus colonias enormes, llenas de huevos y pichones. Los guanayes,
con su vuelo esforzado, y sus colonias gigantes, que formaban grupos interminables tapando el cielo
cuando regresaban al atardecer a dormir a la colonia, tiñendo de negro el lado oeste de la isla; al

78
cual no se podía uno acercar. Decenas de gaviotas y gallinazos rondando la colonia de lobos, en
busca de placentas o algún escaso muerto fresco. A veces se veían pingüinos, marisqueros, líneas
largas de pelícanos en vuelo rasante sobre el mar, y uno que otro gaviotín. El show lo completaban
los escasos botes que hacían turismo desde El Chaco y el hotel Paracas, y daban vueltas hasta el
medio día. En la cocina, el mejor insecticida contra las eventuales cucarachas fueron los alacranes:
era un espectáculo ver cómo las esperaban sigilosos, las atrapaban y se las comían desde el cuello.
Pero también comían garrapatas, que abundaban en la pampa... aunque, en verdad, estaban en todos
lados. Era gracioso ver como estas se subían por las paredes y caminaban hasta el techo, y cuando
estaban exactamente sobre uno, se soltaban, en un intento suicida por alcanzarnos y chupar nuestra
sangre. La noche era muy obscura, las linternas de foquitos incandescentes apenas si iluminaban; y
estrellada, la Vía Láctea en pleno: la envidia del cielo de Lima. Fue una experiencia sin parangón.
Poco más de dos meses allí fueron suficientes para cambiarme la vida.

La historia se repitió muy a inicios del año 1998, 3 de enero recuerdo, y volvimos felices a estudiar
a nuestros amigos los lobos y a ver a las aves marinas; felicidad que era mayor por haber terminado
la universidad y ya no tener que ir a clases nunca más. Sí, lo digo de nuevo: nunca más. Milena
Arias, del Imarpe, nos volvió a convocar para el estudio de los lobos. Otra vez la procesión hasta las
islas: esta vez con más entusiasmo que misterio. Luego de subir la escalera de gato, en el muelle
elevado de Ballestas, Karim Soto nos recibió junto con los guardianes Leandro Ipurre, Victoriano
León y Daniel Hueza. Estaba allí también Viviana Peña. Sus caras de preocupación fueron más que
evidentes. Y no era para menos: estábamos empezando a ver los estragos de El Niño más fuerte
desde el verano 1982-83, y tal vez uno de los más fuertes del siglo que terminaba. Ya en Lima se
estaba sintiendo un calor más fuerte que el habitual. Pero en Ballestas el calor era lo de menos. En
febrero llegué a medir 28ºC de temperatura en el mar. Eso fue una debacle: todas las más de mil
crías de lobos recién nacidas murieron para fines de marzo. Los jóvenes y los adultos estaban
flacos, muchos esqueléticos. Morían por todo lados. Los guanayes, piqueros, pelícanos, morían
también, caquéxicos, en la pampa de la isla. Los únicos felices fueron los gallinazos y las gaviotas,
que ahora pululaban por cientos. Lástima que no bajaron cóndores. Los zarcillos se arremolinaban a
nuestro alrededor cuando limpiábamos el pescado en el muelle luego de ir a pescar en el bote con
Victoriano y Daniel. Un día se acercó al muelle un bote con pescadores a pedir agua; al bajar a
dárselas, vi algo que me impactó: todo el bote estaba lleno de tortugas verdes, habrían 20. La subida
de temperatura trajo otras especies, entre ellas el perico, el cuál pudimos pescar una vez y del que
pudimos comer durante varios días. Si no fuera porque aún recordaba claramente los pelícanos en el
mercado de Lince y el calorcito especial del verano de 1983, ni hubiera sabido qué era El Niño en
esa época. Buena forma de aprenderlo de golpe.

Así, pasó esa experiencia y al regresar a Lima, mientras la ciudad de Ica se había inundado, decidí
dedicar parte de mi tiempo en estudiar la fauna marina, pero no solo la actual, sino también la fósil.
Para ello tuve que ir a visitar a Mario Urbina y Rodolfo Salas, en el Laboratorio de Paleontología de
la Universidad Cayetano Heredia, que en ese entonces, quedaba en la Av. Armendáriz, en
Miraflores. Pero antes viajé unas semanas con Tom DeVries por la costa sur buscando moluscos
marinos fósiles, entre Nasca y Camaná. Eso fue ya en 1999 y toda esta experiencia determinó lo que
sería mi investigación marina en los siguientes 20 años.

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Islas Ballestas en 1997 y 1998
1. La playa y muelle de El Chaco en 1998. 2. ¡Ballestas a la vista! 3. Pasando al lado de Ballestas Sur. Se ve el muelle
elevado y la escalera de gato colgando delante. 4. Llegando. 5. Foto nocturna con periodo prolongado de exposición. Se
ve la antigua casa de los guardianes en donde vivimos y vimos fantasmas. 6. Amanecer. 7. Playa Maternidad colmada
de lobos marino a las 6 de la mañana (1997). 8. Playa Maternidad al medio día. El Sol arrecia y los lobos salen a
bañarse. Solo quedan los machos dominantes (franja más obscura) y las hembras y jóvenes alrededor de ellos (1997).

80
Más sobre Ballestas
1. Lobo marino muerto. 2. Guanay muerto. 3. Aprendiendo a remar (foto de Judith Figueroa). 4. Yendo a pescar. Judith
y, remando, Daniel Hueza (polo blanco) y Victoriano León. 5. El perico que pescamos. Midió más de 1.2 m. 6.
Pingüino. 7. Zarcillo. 8. Lobos marinos. 9. Marisquero. 10. Gallinazos. 11. Chuita. 12. Pelícano. Las primeras fotos que
tomé de las aves marinas y lobos.

81
Los años pasaron
1. Judith Figueroa, Edith Suazo y Esmeralda Flores (y los huesos que colectadon para mis primeros estudios, abajo a la
derecha, en un saco), en Lobos de Afuera (1999). 2. Ismael Ignacio y su tripulación, en Lobos de Tierra (2011). 3. Yo
entrando a isla Foca (2011) (foto de Judith). 4. Gina Mori, Felipe Flores y Lorenzo Timaná, en Lobos de Afuera (2011).
5. Abel Martínez, Felipe Portugal, Alessandro Catenazzi, yo, Judith y Jorge Carrillo, en Lobos de Afuera (2004). 6.
Milena Roca, en Punta San Juan (1999) (foto de Judith). 7. Jumer cargando una medusa, en Samanco (2014). 8. Denis
Huanca y yo tratando de cocinar, en Lobos de Afuera (2011) (foto de Judith). 9. Yo y Viviana Peña, en Ballestas (1998)
(foto de Judith). 10. Yo, Alfredo Flores, Judith y Moisés Tomairo, en Guañape Norte (2019). 10. Pedro Agurto, Alan
Gamarra, Judith y yo, en Punta Coles (2010).

82
Un poco más sobre las islas
1. Muelle semidestruido de Lobos de Afuera (¿seguirá así?) con la caseta del baño ecológico (2011). 2. Detalle del
baño: unos dan, otros reciben (2011). 3-4. Capilla de estas islas (2011). 5. La centenaria casa de Lobos de Tierra (2011).
6. El antiguo muelle de esta isla, perfecto lugar para tomar Sol. 7-8. El faro, en 2004 y luego en 2011, gentileza de los
amigos de lo ajeno. El Perú Avanza. 9. El muelle de Lobos de Tierra. 10. Arte guanero. 11. El muelle de El Ñopo, en
Lobos de Tierra (2011). 12-13. Las pircas y plataformas para aumentar la superficie de anidamiento y apilar el guano
antes de embarcarlo, en Guañape Norte (2019). Obra de la CAG (ver p. 58). 14. Si no fuera por la amabilidad de los
pescadores artesanales, no se llegaría a las islas, en Lobos de Afuera (2004). 15. Vista de las instalaciones de Guañape
Norte (2019). Obra de la CAG. 16-17. El muelle alto de esta isla. Obra de la CAG también.

83
3

Estábamos entrando al mes de julio del año 2000, junto con los primeros verdaderos fríos del año,
en esta ciudad donde, para mí, nunca había invierno (en ese entonces, que era joven). El Niño había
quedado atrás, pero la costa, los lobos y las aves no se habían recuperado aún, como pude apreciar
el año anterior, gracias a Carlos Zavalaga, y aún trabajando eventualmente en Imarpe. Atrás
también quedaron los bochinches del nuevo milenio, que, a estas alturas, estaban totalmente
olvidados y habíamos vuelto a la normalidad del siglo XX; de hecho, nadie se atrevía aún a decir
que estábamos en el XXI, ni menos referirse al año pasado como siglo pasado... pues sonaba raro y
hasta ridículo. No imaginaba que a fines de año se volverían a repetir las paranoias del fin del
mundo, bajo el pretexto de que "el verdadero inicio" del milenio era en 2001 y no en 2000. Sin
embargo, tiene sus ventajas vivir en el tercer mundo, y más en la tierra olvidada que una sucesión
interminable de gobiernos corruptos terminó de destruir: pocos se preocupan por nimiedades como
esa. El fin del mundo puede ser mañana si no consigues dinero para comer hoy. Conversando sobre
estas cosas en el laboratorio, convenimos con Mario hacer la primera salida grande del "nuevo
milenio". Luego de varias salidas de campo, para la fecha ya conocía "más o menos" el oficio. Ese
fue uno de los viajes especiales porque fuimos en la camioneta de los investigadores franceses.
Llegando allá, nos unimos al equipo del museo Javier Prado, encabezados por el profe. Niels
Valencia. Una vez in situ, Mario, Rodolfo, Eusebio Díaz y Gregorio Ramírez se fueron a prospectar
otras localidades, mientras yo me quedé en Montemar, el llamado "cementerio de aves marinas", a
ver si encontraba algo de mi interés: el año anterior había empezado mi ahora ya muy larga y
salteada (emulando a los equilibrios puntuados) investigación sobre las aves fósiles de la formación
Pisco.

El trabajo de unas pocas horas tuvo resultados alentadores: un carpometacarpo y un tarsometatarso


de un "ave grande", junto con varios huesitos de piqueros, pingüinos, cormoranes y los infaltables
dientes de tiburón. José Apolín también estuvo allí. Una vez consolidados y colectados los fósiles,
al verlos bien, la primera idea fue pensar que el "ave grande" se trataba de un pelícano: una
formación con sedimentos marinos, presencia de piqueros, cormoranes, un ave grande ¿qué más
podía ser?... Sin embargo, ya de regreso en el laboratorio al iniciar el estudio de gabinete, pude ver
que el "ave grande" no se parecía en nada a un pelícano, y más bien grande fue la sorpresa cuando
noté que era muy similar a un gallinazo, pero enorme. De ahí lo lógico fue deducir que se trataba
más de un cóndor que de un gallinazo. Pero no tenía forma de saber cuál de ellos sería, puesto que
hay varias especies de cóndores, entre actuales y extintas, y, al no tener material de comparación, y
solo unas pocas fotocopias de otros estudios, que andaban bastante gastadas, no se podía apreciar
bien los detalles. Tomó hasta 3 años saber qué especie era realmente... pero esa es ya otra historia.

Al mismo tiempo estaba estudiando los piqueros y los pingüinos. Eran decenas de huesos
fragmentados, y cada salida de campo cargábamos con más. La bibliografía era escasa, y como dije
antes, no había material de comparación. Así que hubo que buscarlo. Gracias a mis viajes, pero,
sobre todo a los de Judith, Edith Zuazo y Esmeralda Flores, con Imarpe, pude tener a mi alcance los
cadáveres de decenas de piqueros, camanayes, guanayes, pelícanos y otras aves, que ellas me
trajeron, en sacos, desde varias islas y puntas guaneras (como se ve en una foto de la p. 82). Para
horror de mi madre, los tuve que procesar y limpiar, todos, en donde se lavaba la ropa, y los
almacené en mi cuarto. Tiempo después, unos escarabajos (que seguramente llegaron con los
muertos), se instalaron y, literalmente, devoraron mi colchón. Algo importante aprendí de este
proceso: la variabilidad intra e inter-específica.

Así empezó mi historia con las aves marinas, actuales y fósiles. Fueron decenas de viajes al
desierto, ya no solo en los alrededores de Lomas sino también a Ica. Y decenas de discusiones
científicas con Mario sobre los fósiles que empezaba a estudiar. Para el año 2001 se creó el

84
Departamento de Paleontología de Vertebrados en el Museo Javier Prado, y allí se trasladó la
colección de Mario, que estaba en la Cayetano. Y allí doné yo mi colección de huesos de aves
actuales. Luego vino el estudio del material, la metodología, los artículos, los viajes al extranjero
para ver las colecciones científicas de otros museos, y llegó el momento en que había que publicar
lo estudiado; dio miedo al inicio, claro, pero había que lanzarse al vacío, sino, nada de esta
monografía podría haberse escrito. Paralelamente seguí viajando con Judith a las islas, puntas y
playas para estudiar a las aves actuales, y fundamos la Asociación para la Investigación y
Conservación de la Biodiversidad (AICB), para, desde allí, investigar, publicar y promover los
resultados de nuestros trabajos con aves, tanto actuales como fósiles. Mi idea siempre fue estudiar a
las aves marinas como proceso histórico: fósiles y actuales. Y aquí está el resultado de todos estos
años. Espero que lo hayan disfrutado. Falta mucho aún, pero creo que ya di el primer paso.

Tom DeVries, Mario Urbina y yo, en Sacaco (2016)


(Foto de Aldo Benites).

Personajes del desierto, desde siempre


Pascual Álvaro Escajadillo, Rodolfo Salas, Josefina vda. de Martín y Mario Urbina.
(Foto de la derecha de Rafael Varas).

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Personajes paleontológicos de mi tiempo
1. Leonard Brand, Mario Urbina y yo (2005). 2. Mario, Rodolfo Salas, Martín Ostrowicki, yo y Jean Mattos (2005). 3.
"El Corvinero" y Mario (1999). 4. Walter Aguirre. 5. Ketty de la Torre (2016). 6. Eusebio Díaz y Gregorio Ramírez
(2002). 7. Tom de Vries y yo (1999). 8. Dan Omura, Mario, Juan Borja, Manuel Laime, Eusebio y yo (2005).

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Tierra firme. En Amberes. En casa de Martín Nucio, a las dos Cigüeñas. Con Privilegio.

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La Asociación para la Investigación y Conservación de la Biodiversidad - AICB, fue
fundada en el año 2003 por Judith Figueroa y Marcelo Stucchi, en la ciudad de Lima.
Originalmente se denominó Asociación Ucumari, pero en el año 2007 su nombre
cambió por el actual. Su objetivo es estudiar la fauna de vertebrados del Perú, y aportar
desde el conocimiento con su conservación. En todos estos años AICB ha dirigido
estudios principalmente con el oso andino (de ahí su nombre original), las aves marinas
y el cóndor, desde varios puntos de vista: ecológico, biológico, paleontológico, histórico
y su relación con la cultura. Adicionalmente, AICB también ha participado y elaborado
estudios de biodiversidad para líneas base biológicas.

https://sites.google.com/site/aicbperu/
aicb.peru@gmail.com

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