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CÓDIGO: F-AC-21

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y CIUDAD


VERSION: 02

Fecha Cod. Grado


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Docente Pedro Antonio López


Asignatura Ciencias Sociales Nota TEMA REVOLUCIÓN
INDUSTRIAL

Miguel Artola Textos Fundamentales para la Historia Alianza Universidad Textos

LA Revolución industrial, iniciada en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII es el fenómeno
histórico que más decisivamente ha afectado la forma de vida de la humanidad desde la invención de
la agricultura, y junto con la Revolución científica constituyen las dos únicas realizaciones de origen
europeo con absoluta validez universal.
La Revolución industrial consiste en un cierto número de innovaciones técnicas que determinaron una
serie de transformaciones estructurales en el proceso de producción de bienes, que a su vez
permitieron el tránsito de una situación económica estática a otra de crecimiento autoinducido (take
qffinto self-sustained growth de Rostow) determinando el establecimiento de un sistema económico
capitalista, tanto en el orden financiero como en el jurídico.

El fenómeno de la Revolución industrial no admite una explicación lineal a partir de una causa única, y
la idea de una brusca ruptura ha quedado matizada por las más recientes investigaciones, que han
puesto de relieve la existencia durante todo el siglo de un desarrollo moderado pero constante, creador
de las condiciones necesarias para el lanzamiento que se produjo en los últimos decenios del XVIII.

Entre estos requisitos cabe señalar: 1. ° el incremento de la productividad agrícola mediante una
explotación científica (The Annals of Agriculture de Arthur Young), que suprime el barbecho (sistema
Norfolk), y mejora las especies ganaderas merced al cruce de ejemplares seleccionados;

2. °. el desarrollo de un sistema de comunicaciones, por carretera, gracias al revestimiento de los


caminos (MacAdam) y por el agua mediante la construcción de muelles en los puertos (Liverpool en
1709), la apertura de los ríos a la navegación y la construcción de canales (Wolwerhampton, Grand
Trunk);

3. ° un sistema financiero que permite la movilización de capitales en forma de créditos con baja tasa
de interés (del 8 % a comienzos del siglo al 3 % del Consolidated Stock en 1757) y facilita las
transacciones mercantiles merced a un flexible mecanismo de pagos, tanto interior como exterior (papel
moneda y sistema bancario. En 1750 hay 12 agencias fuera de Londres, que en 1810 se aproximan a
las 800).
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Dadas las condiciones citadas el desarrollo tecnológico constituye el factor decisivo en el impulso inicial.
Los avances técnicos consisten de una parte en la aparición de nuevas máquinas y en la puesta en
explotación de las fuentes naturales de energía hasta entonces sin explotar.

La industria textil sufría de un estrangulamiento en el proceso de producción debido a la insuficiencia


de la rueca para proporcionar hilo en cantidades suficientes para el abastecimiento de los telares,
carencia incrementada de resultas de la invención en 1733 de la lanzadera volante [1]. Entre 1765 y
1780 aparecen diversos tornos de hilar (spining Jenny, water frame y la muía de Crompton) [2] que
resuelven los problemas de la hilatura a cambio de invertir la coyuntura al crear una insuficiencia de
telares que no se resolverá hasta la invención por Cartwright del telar mecánico (1785), de los que en
1836 habrá cien mil unidades en Inglaterra. El desarrollo de la producción de telas conducirá a nuevas
invenciones para facilitar la obtención de materia prima, como la desmotadora de algodón de Whitney
(1794), o la manipulación de las telas (máquina de coser de Howe en 1846). Paralelamente se producen
decisivos cambios técnicos en la industria minero-siderúrgica tanto en el transporte (rail de hierro colado
de Gurr en 1777) como en las condiciones de explotación (lámpara de seguridad de Davy) o
transformación (fuelle de Smeaton, pudelación de Cort, rolling mili, etc.) [3].

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII la explotación de las fuentes naturales de energía, exceptuadas
las de origen biológico, se había reducido exclusivamente a la utilización del viento (molino, navegación
a vela) y de la corriente de los ríos (molino hidráulico, navegación fluvial). La Revolución científica
proporcionó al hombre las posibilidades conceptuales necesarias para poner a su servicio las múltiples
formas de energía natural existentes en torno suyo. El vapor había atraído desde tiempo atrás la
atención, pero no se llegó a una utilización eficaz hasta el descubrimiento de la máquina de vapor de
Watt (c. 1785) [4] que elevará la energía de este origen de 10.000 HP en 1800 a 1,3 millones medio
siglo después. Y antes de que termine el siglo la explotación del petróleo y la electricidad supondrá una
importante ampliación de los recursos energéticos. La nueva energía encontró rápidamente multitud de
aplicaciones, fundamentalmente en el terreno de las comunicaciones, con el ferrocarril surgido de la
aplicación por Trevithick de la máquina de vapor al vehículo y al rail, idea que no encontrará aplicación
eficaz hasta que Stephenson construya la locomotora, y con la navegación a vapor derivada de una
aplicación paralela realizada por Fulton.

La producción de bienes realizada hasta entonces mediante el uso de herramientas (telar de mano,
torno y rueda de alfarero), es decir instrumentos inertes que dependen doblemente del hombre por
cuanto requieren la habilidad del artesano y la fuerza motriz de su brazo, se modifica radicalmente con
la aparición de la máquina, que se independiza de las anteriores limitaciones y se constituye en núcleo
del proceso productivo [5]. La máquina, incapaz de sustituir al hombre en sus diversas actividades, le
rebasa ampliamente en procesos determinados, por cuanto multiplica la velocidad y supera la falta de
continuidad y control en la aplicación del esfuerzo humano. Las consecuencias que se derivan de los
caracteres de la máquina son:

1. ° la sustitución del trabajo masculino y especializado por el más económico de las mujeres y los
niños, cuya carencia de fuerza y habilidad suple la máquina.
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2. ° la descomposición analítica de las distintas operaciones del proceso de producción (división del
trabajo) para aplicar en una o varias de ellas las posibilidades de la máquina con la consiguiente
inadecuación del artesano al nuevo trabajo.

3. ° la normalización de la producción que permitirá el fabuloso incremento en la cantidad de bienes


fabricados.

4.° el tamaño y el costo de la máquina impiden que el artesano conserve la propiedad de los medios
de producción que pasan a manos del empresario capitalista, produciéndose el tránsito del taller a la
fábrica, lo que determina un sensible empeoramiento de las condiciones laborales.

5. ° la competencia de la producción maquinista arruina al artesano, que se ve forzado a desplazarse


en busca de la fábrica, convirtiéndose en un proletario desarraigado de su contexto social originario
[10] y obligado a vivir en el suburbio, al lado de las máquinas, por razones de economía de alojamiento
y desplazamiento [11].

La utilización de máquinas se convierte en la decisiva realidad económica. La competencia propia de


la economía del mercado determina la aparición de un sistema capitalista de producción y esto en dos
fundamentales aspectos: 1. ° la parte del capital fijo aumenta, obligando a inversiones crecientes, que
superarán la aportación del trabajo (capitalismo económico). La fábrica implica una importante
movilización de riqueza que creará una creciente demanda de dinero en forma de capital, que a su vez
hará surgir notables diferencias entre empresas y países en virtud del capital industrial de que'disponen
(países capitalistas y subdesarrollados).

2. ° la apropiación privada del capital industrial, dadas las peculiares condiciones del sistema fabril y
de la economía de mercado libre de trabajo [12] da origen al sistema capitalista (capitalismo social) que
a su vez provoca la lucha de clases [13]