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FUNDAMENTACIÓN:

Estudiar los problemas sociales aparece como un objeto ligado a la posibilidades de


construir diversas explicaciones teóricas sobre los conflictos sociales, ya que estos se
encuentran asociados a múltiples y complejos cambios económicos, sociales, políticos
y culturales que tienen que ver con la concentración del poder y la riqueza de algunas
clases o sectores sociales y la opresión y pobreza de otros. Las “Ciencias Sociales
procuran explicar cómo los sujetos producen, reproducen y transforman la realidad
social, cómo la realidad social es a su vez producto y productora de sujetos”
La enseñanza de las Ciencias Sociales apunta a la concientización de los problemas
del hombre en sociedad, a la construcción de alternativas, a la capacidad de
deliberación y decisión, de elaboración de consensos, de orientación de un mundo de
conflictos y de transformaciones lo que constituye un ejercicio pleno de la ciudadanía.
El Sujeto Social es el ser humano que se construye a partir de la concientización del
entramado social del que forma parte, su lugar en él, los condicionamientos que eso
supone y su rol en esa construcción social y cultural.
La finalidad de la construcción de ciudadanía en la escuela es la formación de sujetos
autónomos, críticos y responsables, capaces de articular su libre realización personal
con la responsabilidad social y la búsqueda de la justicia.
La ética es una disciplina filosófica, que no debe confundirse con las acciones morales
ni con los sistemas morales. Es una reflexión crítica sobre las cuestiones morales.
“Como parte de la filosofía es un tipo de saber que intenta constituirse racionalmente,
utilizando los procedimientos de análisis y explicación propios de la filosofía” Implica
discusión argumentativa acerca de las acciones morales y la fundamentación racional
de los sistemas morales. Esto no significa que esta disciplina sea neutral, como
cualquier otro campo teórico, sus definiciones responden a los marcos académicos
que les dieron origen.
Toda acción educativa (formal, no formal, informal) es una construcción socio-histórica
y, por lo tanto, en un sentido amplio, cultural. Educación y cultura son entidades entre
las que se teje tal compleja e intrincada red de vínculos, que resulta prácticamente
imposible referirse a una de ellas sin penetrar en el espacio conceptual de la otra, lo
que permite determinar abordajes desde muy diversos ángulos. En este caso
particular nos interesa buscar algunos de los hilos de esa trama, que pongan de
manifiesto a la estrecha vinculación existente entre la educación formal y la cultura de
una sociedad determinada.
Breve referencia epistemológica. En latín, el sustantivo cultura significa cultivo, cultura,
tanto la cultura espiritual (cultura animi) como las diversas maneras de cultivar la tierra
(agri culturas). Pero también se registra el sustantivo cultus, que no solo tiene el
significado de cultura, cultivo, labranza, etc, sino también el de educación, civilización.
La información etimológica es solidaria al punto de vista antropológico, en tanto afirma
que la educación es siempre emergente de una cultura, entendida esta como totalidad
del modo de vida de los miembros de una sociedad: los valores que comparten los
miembros de un grupo dado, las normas que actúan y los bienes que proceden.
No hay educación sin cultura, simplemente porque la cultura es la matriz, el marco, el
contenido y el fin de todo proceso de formación humana, en tanto “forma integral de
vida que es creada histórica y socialmente por una comunidad a partir de su particular
manera de resolver física, emocional y mentalmente las relaciones que mantiene con
la naturaleza, consigo misma c, con otras comunidades y con lo que ella considera
sagrado, para dar continuidad y plenitud de sentido a la totalidad de la existencia”
La forma y los contenidos de nuestra subjetividad reflejan las condiciones de la cultura
con que hacemos sujetos singulares.
Existen dos amarres que nos conectan al mundo: por un lado, la compleja red de
relaciones, interdependencias y sentimientos que nos unen o separan de los demás; y
por otro lado, la cultura que aporta la sustancia que nos alimenta, a través de la que no
expresamos, por la cual damos sentido al mundo y comprendemos a los otros y a
nosotros mismos.
La diversidad de la cultura humana es asombrosa, cuando se dice que todo proceso
educativo es la formación integral, es evidente que estamos frente a una abstracción,
puesto que esos proyectos varían de una cultura a otra y entre distintas subculturas.
Pero nunca, nadie, educa en el vacío. Se educa desde y por el mantenimiento y
proyección de determinadas formas de vida y tomando contantemente decisiones
sobre cómo imbricar sistemáticamente los elementos culturales (materiales, de
organización, de conocimiento, simbólicos y emocionales) en función de la
construcción de un determinado proyecto y no de otro.
La educación intercultural, ha de ser una educación por la igualdad de oportunidades,
una educación de calidad para todos, que facilite a cada uno sus máximas
posibilidades como persona. Es una educación de cada día que hace del conflicto una
herramienta pedagógica de aprendizaje, que quiere un modelo de persona
participativa, responsable de sus actos y que acepte los valores democráticos.
Es importante el labor de las asociaciones y colectivos de inmigrantes para lograr el
acercamiento de las familias a los centros orientándolas, proporcionándoles
información adicional que les ayudará a entender mejor nuestra cultura, sin renunciar a
su identidad cultural.

BIBLIOGRAFÍA:
- ANEP- Programa de Educación Inicial y Primaria. Año 2008.
- Essomba, M. Construir la escuela intercultural. Reflexiones y propuestas para
trabajar la diversidad étnica y cultural. GRAO. Biblioteca de Aula.
- Macionis, J & Plummer K. Sociología. 3era edición. PEARSON EDUCACIÓN.
- Quehacer educativo. El maestro como constructor del currículo.

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