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GRAN LOGIA DE CHILE

R.L. “Escuadra y Compás Nro. 216”

“Piernas cruzadas en el ceremonial de elevación”

“Nacer es comenzar a morir.”


Teófilo Gautier.

1.- Introducción.

Sin duda la Elevación de un Hno. Compañero al grado de Maestro Masón es uno de los pasos más
importante de la vida iniciática de una persona, o debería serlo al menos; toda vez que trata
principalmente del despojo del ego (camino que intentamos llevar desde que decidimos tomar las
herramientas masónicas), como muy bien lo saben y lo practican todos mis Hermanos Maestros.
Remedando derechamente la muerte para nacer en un ser más perfecto. Tal cual lo explica el VLS, en la
parábola de Nicodemo (Juan 3). Esta “muerte simbólica” queda de manifiesto en la oración que hace el
VM o Capellán, elevada a Dios con las varas cruzadas sobre el candidato, señalando textualmente
“Concédele la suficiente fortaleza para que no desfallezca a la hora de la prueba, que bajo Tu protección,
atraviese sin peligro el valle de las sombras de la muerte, y que pueda finalmente elevarse de la tumba de
la transgresión, para brillar eternamente como las estrellas.”

En el presente trabajo, intentaré analizar el significado del cruce de piernas que ocurre desde el momento
en la ceremonia donde se nos explica la muerte del maestro Hiram, hasta que el VM nos levanta
nuevamente, sobre los cinco puntos de la fraternidad.

2.- Desarrollo.

a. En el ritual.

Primeramente, debo señalar que, es conocido por todos, que las construcciones medievales religiosas
fueron occidentalizadas por los Templarios, desde la sabiduría de medio oriente. Era característico que en
este nuevo estilo (gótico) se trazara en la base de ella, un crucero (Cruz-Crisol); en medio de esta cruz (tal
como en el símbolo característico de la orden rosacruz) era donde estaba el altar donde se celebraba el
culto religioso. Este centro era el primero en construirse, ya que utilizando elementos radiestésicos
ubicaban napas subterráneas importantes, la descubrían excavando hasta ella, luego la cubrían con una
piedra, y sobre esta piedra instalaban el altar. Luego, con la forma propia de las construcciones góticas,
podían direccionar la energía proveniente del cielo, haciéndolas converger con las energías telúricas.

Siguiendo la idea de los Caballeros Templarios, es sabido también que en 1307, el obispo de Roma en
complicidad con el rey de Francia, acusaron a esa orden de sodomía, herejía, renegar a Cristo, además de
practicar conductas indecorosas (entre otros cargos, todos los considerados coincidentemente los más
terribles de la época). Entre tales acusaciones, la que nos interesa ahora mismo es que señalan, mediante
torturas (la “santa inquisición se especializó en esto), que en el ritual de iniciación debieron escupir y
pisotear la cruz.

Ward nos señala, más detalladamente que, en una segunda mirada, en realidad los templarios adoptaron
unos pasos rituales similares a los dados por el candidato en este grado (realizados hoy, sobre un sudario
o mortaja), y que uno de los significados esotéricos es el Camino de la Cruz que lleva al Calvario. Hecho
acentuado por la posición en que se colocan sus piernas o pies. Una vez erigido o resucitado, el candidato
podría mirar hacia el Este. Señala, finalmente, que cada aspirante debe pisar el Camino de la Cruz y sufrir
allí la muerte para que pueda surgir a una nueva vida, la realización de su unión con el Infinito.

Dada esta explicación, efectivamente podríamos estar remedando a Cristo y su muerte. Alquímicamente,
la cruz o crisol, es justamente un elemento para martirizar la materia, y desprenderse de sus falsedades y
sus bajos instintos. De ahí que tal vez los Templarios renieguen de este elemento de martirio y muerte,
pero necesario para la transmutación del cuerpo, y la manifestación del Espíritu. Recordemos que la cruz
simboliza la irradiación divina sobre el principio material o mineral. Tal como la Gnosis desprecia al
cuerpo, viéndolo como prisión del Alma. Es correcto entonces asociar esto al significado de la palabra del
grado (posesiones materiales).

b. Peter Horn.
En relación con la postura de pies, y la iconografía cristiana, es dable señalar que existen varias versiones
encontradas respecto a la posición de los pies de Cristo en la cruz, algunas corrientes lo muestran con los
pies fijados a la cruz en dos clavos diferentes, y otros en sólo uno. Sin ir más lejos, la Gnosis señala que
este episodio es sólo sincretismo religioso, adaptado a la religión que empieza a predominar en Roma en
esa época, para explicarnos la trascendencia del Alma sobre el cuerpo y la vuelta al Espíritu.

No obstante, en Chile, en el sector de Rinconada de Silva en San Felipe, un artista alemán llamado Peter
Horn, en el año 1935, esculpió un Cristo de una sola madera, de 28 metros de altura, donde también
indica la posición de los pies de forma separada. La relevancia de este personaje, es que era un antiguo
templario alemán de la Estricta Observancia Templaria.

c. Esfingies

No obstante lo anterior, existen unas figuras bien particulares en iglesias medievales construidas por
templarios, donde se logran ver esfingies de caballeros medievales con las piernas de una forma muy
similar a lo que se quiere emular en nuestro ritual. Es importante señalar que no hay registro anterior de
imágenes con esta particular postura de piernas a lo realizado por los templarios.

Es verdad que estas esfingies son muy distintas entre sí. Hay algunas con los pies paralelos, otras con un
cruce en la parte baja de las piernas, otras sobre la rodilla, y hay otras con una torsión bastante más arriba
de las rodillas. Recientemente, se ha dicho que esto dependía de la cantidad de cruzadas en la que el
enterrado había podido participar en vida. Era un muy alto honor ser enterrado de esta manera, y era
reservado para personas muy importantes en esa época. Pero lo cierto es que, templarios que han sido
descubiertos y desenterrados con posterioridad, efectivamente están con sus exequias de esta manera,
pero mirando al suelo; se dice que las esfingies están dispuestas de esta manera, a fin de “engañar” a la
iglesia católica, en cuanto al entierro “herético” de sus profesos.
d. 36 º

Como vemos en las imágenes, al parecer hay algo muy llamativo en el ángulo de las piernas, tanto de la
imagen de las esfingies de los caballeros medievales, como en la del rey David de la portada de las
platerías de la catedral de Santiago de Compostela.
En concordancia con lo anterior, este ángulo de 36 º (3+6=9; número templario por excelencia), está
presente en múltiples iconografías que hacen ver que cada vez parezca menos coincidencia su uso, ya que
lo podemos identificar en las piernas del hombre del Vitrubio, de las aspas de la cruz de los templarios, ya
las dichas piernas cruzadas de diferentes esfingies, las piernas cruzadas del emperador del tarot (triángulo
del teorema de Pitágoras y joya del Past master), de la estrella de cinco puntas, y del compás masónico.

Respecto a esto último, el ángulo del compás es de 36º, el de la escuadra es 72º, ambos suman 9, 9+9=18,
1+8=9. El compás es el símbolo masculino, y representa la cuadratura del círculo, y la escuadra es una
combinación de triángulos y rectángulos, y las puntas son triángulos isósceles cruzados.

En el libro “Términos simbólicos en masonería”, se nos explica que el 36 es el número dorado, y


simbólcamente representa las proporciones perfectas. Dentro del delta (estrella de 5 puntos dentro del
círculo), el ángulo superior es de 108º (36x3) y los otros dos ángulos de la base son de 36º. Por tanto los
ángulos están en una proporción de 1 a 3. Además, el 36 es la suma de los 8 primeros números. Los
grados de una circunferencia son 360 (36x10). El arco de Gilgamesh media 120x120x120 codos (360). En
relación con el Templo, en codos, son 60x20x30 (36.000), Las dos columnas de entrada al templo (J y B),
miden 18 codos cada una; la suma de ambas es 36.

e. Energía.

Los pies tienen puntos de flujo energético que nos permiten enraizarnos y conectarnos a la tierra y la
energía telúrica del planeta, de acuerdo al nivel espiritual que estemos trabajando en nuestra obra.
Existen diversas disciplinas que nos enseñan como energizar nuestro cuerpo, de acuerdo a posturas fijas o
móviles y/o meditaciones. La más conocida de estas posturas meditativas es la llamada “flor de loto”,
donde las piernas juegan un papel fundamental en lo que dice relación al chakra base, para la subida de
energía kundalini por la columna vertebral (y sus 33 vértebras y los 3 puntos más en el cerebro propios de
las glándulas cerebrales que forman un triángulo), muy distinta a la ya vista como la de 36 grados.

En la posición de 36º, en yoga, es sellar la energía, al igual que en la magia ritual, reemplazando a la
postura del árbol o Vrksasana (cuando no puede ser realizada íntegramente), por cuanto se prepara al
candidato a la “muerte simbólica”, para un renacimiento más perfecto, y de la misma forma, llama a
cerrar cualquier trabajo mágico del que se haya sido dispuesto: por eso no es conveniente este tipo de
cruce en una lectura de tarot, u otra sintonización de índole energética.

3.- Conclusión.

No existe información previa en el arte histórico de las piernas cruzadas anterior a las construcciones
templarias. La particularidad del ángulo de las piernas es bien singular, ya que podemos derivar muchas
interpretaciones de ella, que nos pueden perder en nuestra búsqueda.
Fehacientemente, el ritual nos podría querer decir que nuestros hermanos vigilantes nos ayudan a
erigirnos ante la espiritualidad, como un maestro fiel ayuda al adepto en el camino al arte real; pero esto
conlleva una seguidilla de pasos incómodos e inconsecuentes con la filosofía masónica, toda vez que un
obeso mórbido no podría erigirse en esta postura, o un NO cristiano no podría ponerse en el lugar de el
salvador ante el altar, como remedando el sincretismo cristiano, ni tampoco podría llegar a los más altos
grados sin comprometer su fe.

Igualmente, si consideramos los ángulos, y la iconografía esotérica, la estrella con la punta hacia arriba
llama a la imagen del hombre que busca su perfección, en control de sus instintos propios de la
naturaleza… mientras que en el ritual de elevación, las piernas podrían simbolizar la punta hacia abajo,
contrario a la ruta de la vida, simbolizando la involución del hombre, o la muerte que anhela la
resurrección más perfecta, sin los vicios ni las posesiones materiales.

Como sea, la postura es efectivamente incómoda e inoportuna, contraria a la filosofía del masón, pero
que conlleva una tradición particular, que nos hace recordar que nuestro origen radica en la caballería
medieval y sus ideales, un llamado de atención a la conmemoración de la investidura caballerezca, que
nos hace énfasis en la HUMILDAD, la templanza y mansedumbre que, como caballeros profesamos llevar
al mundo profano.

M.M. Eduardo Uribe Pérez


R.L. Escuadra y Compás Nº 216.

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