Está en la página 1de 9

Sabido es que aquel que entra en chirona se presta a A la llegada de Miguel Hernández al penal de Ocaña se

curtir sus cueros en las universidades del delito. Hubo formó un grupo de entre unos veinticinco y treinta re-
un tiempo, sin embargo, en que la cárcel fue a la par uni- clusos de distintas galerías que escuchaban sus clases
versidad táctica para muchos militantes políticos. y conferencias en el patio y se ponían a escribir poemas.
Otras prisiones como la de Burgos o Segovia fueron uni-
«La educación en las cárceles era casi inexistente debido
versidades de militantes antifranquistas durante la
a la falta de maestros cualificados que estuvieran dispo-
dictadura. Mientras que en las de la democracia la au-
nibles, lo cual comportaba que, a menudo, fueran los
toeducación supuso una opción elegida por algunos
mismos presos, especialmente los más preparados, los
para hacer frente a la disciplina de la sumisión y el adoc-
que se responsabilizaban de la instrucción más básica
trinamiento impuestos desde arriba.
de la mayoría restante», dice Abel Paz en Al pie del muro.

por Fran Andújar “... Y en el maco aprendí el polaco.”


1 («La Torre de Babel», Los Enemigos)
La luz de la Ilustración intentó llegar a las mazmorras y los calabozos.
Tan negro y oscuro mundo era difícil de iluminar, pero el optimismo de
nuestros pensadores con peluca era bastante amplio. Consiguieron, en
pocas palabras, una regulación general y que se construyeran prisiones
por encima del subsuelo. Tanto les gustó el invento que se convirtió en
el recurso penitenciario favorito de las autoridades1. Pero la Ilustración,
con su idea de que la Educación lo arreglaba todo, también afectó al sis-
tema penal aportando otra idea: que con la lectura y la cultura los hom-
bres podrían mejorar y volver a su condición natural de «buenos», es
decir, empáticos con los demás e inocentes en sus hechos. Podría ob-
jetarse a los bienintencionados ilustres que el principal problema estri-
baba en la dificultad de definir la inocencia y la bondad en un mundo
que, según ellos mismos reconocían, no era ni inocente ni bondadoso,
salvo quizás en el reino animal, cuyos habitantes se guardaban para sí
ese secreto. Estamos en el nacimiento de la Edad Contemporánea: el
Antiguo Régimen ha caído a golpe de guillotina y la misma Ilustración ha
sacado demasiado brillo a la guadaña del Estado, cuyo reflejo empezó
a cegar a toda la población. La lucha contra la opresión y el absolutismo
se resolvió con instituciones y más instituciones, dando paso a un Es-
tado no absolutista, sino cada vez más totalizador. Totaliza con sus cre-
cientes tentáculos, y estos tentáculos son las instituciones.

109
Capilla-Escuela de la prisión de Fresnes, según dibujo de
Río (Philllipe Soupault, preso colaboracionista, dibujante
y amigo de Céline), 1947 La institucionalización de la prisión en el A partir de este sentimiento de apoyo mutuo y
mundo moderno supuso una regulación de su solidaridad los presos realizaban múltiples
funcionamiento «para todos», en coherencia actividades dentro de las cárceles, determi-
con las nuevas ideas de soberanía popular (de nando sus formas de vida intramuros. No vamos
toda la población) y la consiguiente estatifi- a hablar de los intentos de fuga que requerían
cación de la sociedad. Si Foucault en Vigilar y siempre colaboraciones dentro y fuera, sino
Castigar habló del panóptico, del control y de de algo que fue mucho más cotidiano: el in-
la ideología de sus teóricos de los siglos XVIII tercambio de conocimiento, la meditación y la
y XIX (Beccaria, Bentham et al), no hace un re- reflexión.
lato desde la perspectiva de los presos, en
El intercambio de saberes y técnicas entre los
contraste con otros autores, como Kropotkin,
condenados se ha estereotipado en torno a
que habló de la influencia moral de la cárcel
cosas como las fugas, la defensa personal, la
sobre ellos, de la soledad, el dolor y el sufrimiento
fabricación de imprevisibles armas caseras,
de los encerrados, y la imposibilidad de llevar
tácticas de delincuencia, secretos financieros,
a la práctica las teorías de rehabilitación que
consumo y distribución de drogas, etc., cono-
ya se barajaban en la época. Mientras el cri-
cimientos útiles no solo para el presidiario,
men es un producto social fomentado por la
sino incluso para muchos que se encuentran
ignorancia y, más recientemente, por una so-
fuera (a veces, aprender detalles y mejores
ciedad competitiva marcada por los intereses
formas de atracar un banco era el mejor re-
y la necesidad de triunfar —so pena de quedar
curso para un joven encerrado por algún de-
marginados a merced de la beneficiencia—, la
lito común, cuya negra marca le impediría
prisión es una obra del Estado que marca y
encontrar trabajo tras cumplir condena aun-
controla al conjunto de la población: dentro
que fuese breve). Pero lo que nos interesa
de la cárcel se siguen reproduciendo los mis-
mos factores que han fomentado no ya el crimen, aquí, por no haberse tratado mucho salvo en
como categoría jurídica, sino también, determinada literatura anarquista de la
y con matizaciones que solo la agu- época, son los procesos de alfabeti-
dizan, la concentración y totaliza- zación y desarrollo personal vivi-
ción en un pequeño espacio: el dos dentro de las cárceles, y que
maltrato, la crueldad, el abuso, supusieron incluso la formación
el aprovechamiento, el oportu- de «los intelectuales» de los mo-
nismo, y todas aquellas actitu- vimientos revolucionarios de fi-
des de mala fe necesarias para nales del siglo XIX y principios del
tener una posición mejor. XX. En países como España, mien-
tras la enseñanza apenas generaba
La reproducción de esta sociedad ca- gasto público y se dejaba en manos de
pitalista y autoritaria dentro de las rejas ge- la Iglesia católica, que acogía en su mayoría a
nera unas clases sociales en la propia prisión niños de familias pudientes, se gastaban enor-
no determinadas por la posesión legal de los mes sumas en la construcción y el manteni-
medios de producción, sino por la posesión miento de cárceles y juzgados. Cierto es que
de las llaves de las celdas y de los grilletes. siguiendo los ideales de la Ilustración, existían
Clases sociales marcadas por su función y por sectores de las instituciones que pretendían
las horas. No nos referimos solo a la creación establecer bibliotecas públicas accesibles a
de talleres de trabajo dentro de las cárceles, toda la población, cosa que en España no em-
cuya enorme competitividad por la mano de pezará a ser una realidad hasta 1869, en
obra casi gratuita ya fomentó quejas en el pleno Sexenio Revolucionario. Y dentro de las
siglo XIX, como por ejemplo de los patronos cárceles no se tardará en seguir el mismo im-
granadinos2, sino también al hecho de querer pulso, con la esperanza de imbuir a los presos
unos su libertad y otros el negarla. La obten- de conciencia social y, con ello, consideración
ción de una «conciencia de clase» generó un hacia los demás. En tal sentido, se pronun-
sentimiento de solidaridad entre funciona- ciaba prematuramente fray Sarmiento:
rios, pero también entre presidiarios. Es tan
así que el chivato era apaleado por sus com- «Lo cierto es que si en lugares que pican en mil
pañeros presos, y hasta no pocas veces por vecinos se fundasen bibliotecas, habría en
los funcionarios, que lo consideraban un sín- ellos menos ociosos, y no se embrutecerían
toma de traición de clase, propio de alguien tanto por falta de libros los que teniendo bue-
despreciable. La pérdida generalizada de toda nos talentos y habiendo tenido buenos princi-
conciencia social y de clase es lo que ha per- pios de literatura, residen allí sin poder seguir
mitido que hoy se hayan perdido estas reac- carrera de las letras»3.
ciones que antes se producían en la prisión.
Modelos de escuelas en prisiones francesas del siglo XIX
110
Anónimo

Las modernas teorías penitenciarias aposta- folleto La cárcel y su influencia moral en los
ron por la introducción de la cultura y la for- presos escribe unas palabras que mantienen
mación en las prisiones, convencidas de que toda su vigencia en la actualidad, lo cual nos
son la ignorancia y la ociosidad las principales muestra el extraordinario nivel analítico y de
suscitadoras del crimen: observación del sabio ruso:
«Finalmente, el más seguro pero más difícil «La cárcel no impide que se produzcan actos
medio de evitar delitos es perfeccionar la edu- antisociales. Multiplica su número. No mejora
cación»4. a los que pasan tras sus muros. Por mucho que
se reforme, las cárceles seguirán siendo siem-
Según menciona Foucault en Vigilar y casti-
pre lugares de represión, medios artificiales,
gar, Jean-Baptiste Treilhard apoyó estas teo-
como los monasterios, que harán al preso
rías en su informe sobre instrucción criminal
cada vez menos apto para vivir en comunidad.
señalando que el crimen es producto del vicio
No logran sus fines. (...) Degradan la sociedad.
en la educación, el contagio de malos ejem-
Deben desaparecer. Son supervivencia de bar-
plos y la ociosidad; por su parte, en el texto
barie mezclada con filantropía jesuítica».
que dedica a la reforma de las prisiones, Char-
les Lucas concibe el «poder de la educación» En España un famoso internacionalista, Nico-
como modo de controlar y manipular a los pre- lás Alonso Marselau, escribió algunos de sus
sos, sin darse cuenta de que ellos también famosos folletos, entre ellos el Evangelio del
piensan y no son sujetos pasivos. Por ello, Obrero, dentro de la cárcel. Él ya sabía escri-
sino también lo que está ocurriendo en los mo-
Beccaria, por si acaso, propondrá también la bir porque de joven había pasado por el se-
vimientos revolucionarios de su época. Lenin
recompensa como medio de rehabilitación. minario, que después abandonó para
redactó el grueso de sus libros El desarrollo
Resulta ineludible la educación hasta para el dedicarse a la producción periodística hasta
del capitalismo en Rusia y ¿Qué Hacer? du-
propio sistema penitenciario. llegar a las filas del internacionalismo de la
rante su destierro a Siberia. Kropotkin escribió
línea bakuninista. Su estancia carcelaria le dio
Entre 1870 y 1873 se van creando escuelas en varios textos sobre las cárceles criticándolas
el tiempo necesario para redactar unos folle-
las cárceles del estado español bajo la super- teórica y moralmente, usando sus conoci-
tos que se imprimirían por miles, hasta que se

Tres dibujos de presos tomados del natural por José Manaut Viglietti, 1944
visión de un capellán o instructor5, al igual mientos en primera persona de lo que vivió
produjo su extraño abandono de la causa
que en Inglaterra, Francia y Estados Unidos se tanto en Rusia como en Francia; en su famoso
obrerista y libertaria.
fue dando a lo largo del siglo XIX. Bien es
cierto que estas iniciativas tenían un viso mo-
ralizante y hasta religioso, pero estaban en
consonancia con el desarrollo de la sociedad
industrial, que buscaba inculcar unos conoci-
mientos básicos entre la población para su re-
gistro, y con un sistema social positivista. Se
creía que los presos no eran más que perso-
nas sin razón ni empatía, necesitadas de edu-
cación, pero dicho acceso a la cultura era
también un recurso que podía usar en su pro-
vecho cada preso, que en un contexto de con-
flictividad social, donde la prisión es metáfora
y realidad a la vez, sirve, aparte de para man-
tener correspondencia con seres queridos y Dentro de las cárceles había auténticas lum-
compañeros, a las causas revolucionarias. breras y hombres de cultura. Parecen mitos,
pero son reales, y casi folclóricamente desde
2 el sur andaluz Antonio Rosado, el famoso
campesino anarcosindicalista, describe algún
La mayor parte de los grandes revolucionarios
caso de anarquista encerrado por enseñar a
han pasado alguna vez por la prisión, donde
los demás:
han tenido más tiempo para la reflexión y la
formación. Es bastante probable que el re- «Roque García se encontraba detenido por su-
belde Bakunin perfeccionara allí las ideas ya puesto intrusismo en la labor del magisterio,
latentes en sus primeros años europeos y que pues solía dedicarse a ir por los campos,
insufló en las barricadas de Dresde. Durante dando lecciones de instrucción primaria a los
su penoso cautiverio en la Fortaleza de San hijos de los campesinos, sin haber sido auto-
Pedro y San Pablo y su posterior traslado a los rizado para ello. Era frecuente ver ir hombres a
campos siberianos, no solo se dedicó a redactar la cárcel por dedicarse a enseñar al que no
las Confesiones al zar Nicolás I (¡qué pocos es- sabe y con más motivos si estos hombres se
tudios hay sobre este documento tan único!) hallaban fichados, como idealistas de izquier-

Anónimo
111
das, y no se detenían a enseñar el catecismo Muchos anarquistas destacados aprendieron

Melchor Rodríguez, preso anarcosindicalista, Cárcel de Porlier, 1934


de la religión cristiana, obedeciendo al propio a leer y escribir en la cárcel. Tal es el caso del
deseo de los hombres del terruño, de que sus gitano Mariano Rodríguez Vázquez, Marianet,
hijos aprendiesen a leer, escribir, y las cuatro que fue Secretario General de la CNT. De él po-
reglas de la aritmética, lo que para ellos ocupó demos leer en un artículo de Federica Mont-
siempre un lugar preferente a todo lo demás seny en la publicación Cenit lo siguiente:
en la enseñanza de sus hijos»6.
«Quedó sin madre muy pequeño. Su padre
Sin duda, Roque García siguió ayudando den- volvió a casar y encerró en el hospicio a los
tro de la prisión a quien necesitara su saber. dos hijos del primer matrimonio. Por odio a
Por las descripciones de Rosado de las distin- este padre, que no lo fue para ellos, Mariano
tas prisiones que pisara hasta ser trasladado suprimió el Rodríguez de su primer apellido y
a Madrid (viaje a pie, en «cuerda de presos») fue para todos Mariano R. Vázquez. A los nueve
se tiene la impresión de que en ellas había años escapó del hospicio y vivió mendigando
pocas bibliotecas y de que el tiempo se em- y de pequeños hurtos. Detenido muchas veces
pleaba en combatir los piojos, especialmente como quincenario, en la cárcel aprendió a leer
en las estancias de los recién llegados. Con y a escribir; en la cárcel conoció las ideas le-
todo, los presos solían encontrarse agrupa- yendo Novelas Ideales y folletos de Sánchez
dos y es lógico imaginar el intercambio no Rosa, de Malatesta, de Reclus o de Grave. Y a los
solo de opiniones y de relatos de aconteci- 18 años el hombre que en él iba naciendo se
mientos, sino de conocimientos útiles para la prometió a sí mismo: —No volveré a robar»8.
autodeterminación personal. Su caso fue frecuente, lo que promovió que

Presos leyendo en su celda, Pentonville Prison, Londres, 1967


Por su parte, García Oliver describe su rico dentro del movimiento libertario la distinción
desarrollo cultural dentro de la prisión: clásica y recurrente entre presos políticos y
comunes se pusiese en duda y traspasase
«Siempre he leído mucho, de todo lo que ha
«fronteras», hasta el punto de que se deno-
caído en mis manos. Y también he leído sin
minó a los «presos comunes» como «presos
método. Catorce años de prisiones y leyendo
sociales», pues si bien no estaban en la cárcel
cuanto me era permitido por la disciplina car-
por causas políticas, sí habían llegado a ella
celaria y por el tiempo, me han dado un cono-
debido a una estructura política que gobierna,
cimiento general del mundo y de los humanos
rige e influye constantemente en la sociedad;
que lo habitan. No he seguido cursos de lite-
la reproducción ideológica del Estado de la que
ratura ni de poética. Pero sí de una orientación
habló Althusser muchos años después de esta
precisa, sin la cual acaso hubiese llegado el
época en que los libertarios ya daban por
momento en que leer hubiese resultado pe-
hecho que había una ideología dominante que
sado. Creí —y sigo creyendo— que siendo un
embrutecía y sometía a hombres y mujeres.
lector lento, los conocimientos contenidos en
los libros irían formando un sedimento de cul- «Así, pese a la segregación inicial, las “fron-
tura general en mi cerebro, que podría serme teras” entre comunes y libertarios se fueron de
de gran utilidad por la dirección que di a mis nuevo desdibujando en el transcurrir cotidiano.
lecturas: la oratoria. La oratoria tenía que lle- En ocasiones, los anarquistas enseñaban a los
varme a realizar análisis politicosociales e his- comunes a leer o escribir, ejerciendo incluso
tóricos rápidos. El ser lector lento me permitía cierta influencia política en los presos crimi-
absorber mayor cantidad de saber que si hu- nales. Si bien está fuera del foco de análisis
biese sido de lectura rápida. (...) de este trabajo, Raíces amargas, la interesante
autobiografía del preso común Vicente Ortuño
Leí a los griegos, a Tales de Mileto, a Heráclito en la que relata su paso por distintas cárceles
de Efeso. Conozco a Antístenes y a Diógenes, a y destacamentos penales a lo largo de los años
los cínicos. Sé de los estoicos, de Teofastro, de cincuenta, representa un claro ejemplo de la
Marco Aurelio; de Sócrates y sus diálogos re- relativización de los confines simbólicos crea-
cogidos por Platón y de las anécdotas narra- dos entre presos comunes y anarquistas en
das por Jenofonte. Sobre Sócrates y Jesucristo, este período. A partir de la experiencia común
uno de los dos paralelos que me sirvieron de de la explotación sufrida en horribles condi-
tema para dos conferencias en el Sindicato ciones en el destacamento penal del “Cenajo”
Textil de Barcelona. Paralelismo que causó (Murcia, 1954), el ex presidiario relata cómo
sensación, siendo el otro paralelo el de Ulises comenzó a aproximarse a la comunidad de
y Don Quijote. Estos paralelos dieron lugar a anarquistas, atraído por su sentido de la dig-
que Eduardo de Guzmán escribiera en La Tie- nidad y de la solidaridad. Los libertarios del
rra un artículo»7. Cenajo, por su parte, no pusieron reparos en
acogerle dentro de su colectividad»9.

112
Podemos ver otros ejemplos como los de Ma- y marginal cae en la delincuen-
rianet y Ortuño: cia. En un ambiente a menudo
carente de la conciencia política
«También García Durán recuerda la avidez con
de las clásicas luchas anticarce-
la que muchos presos se agrupaban para es-
larias —lo que no impedirá el
tudiar en el patio de la Prisión Provincial de
entendimiento con los presos li-
Lugo, entregados a aprender a leer, a las ma-
bertarios de la época—, se crea
temáticas, los idiomas y otras materias»10.
la Coordinadora de Presos en
José Berruezo, militante cenetista, dice algo Lucha (COPEL), que a diferencia
muy interesante que ha inspirado el título del de otras organizaciones predica
presente texto: la causa social de los presos co-
«Los presos que han logrado sobrevivir a las munes, creando una fuerza con-
torturas, siguen en la cárcel la obra de la calle. junta que reventará a motines el
Es prodigioso el esfuerzo que realizan. Las pri- interior de las prisiones. Pero
siones las han convertido en verdaderas Uni- con una resistencia debilitada o
versidades en las que han aprendido mucho desactivada por la dictadura, el Anónimo
y han superado sus conocimientos. Así vemos apoyo externo es insuficiente y
a compañeros, y jóvenes sobre todo, que han estas luchas quedarán reducidas y aisladas. «Pero un día vi en un periódico un anuncio re-
adquirido una cultura respetable y que han La modernización de las prisiones con gran- ferente a un certamen de cuentos convocado
aprendido dos o tres idiomas. La prisión, en des pasillos blindados, cuartos de baño de por un ayuntamiento. Se me ocurrió la idea de
lugar de hacerles caer y deprimirse, les afirma acero sin porcelana alguna y todo tipo de me- que cada uno escribiese un cuento para enviarlo
y se superan. He leído infinidad de cartas de dida de seguridad evitará los levantamientos y se lo comuniqué a los demás. Excepto Juan y
compañeros y Comités del Interior de las pri- carcelarios. Así nace el Fichero Interno de Es- Barrot, los demás acogieron con entusiasmo
siones, de una serenidad, de una firmeza de pecial Seguimiento (FIES), que conlleva un ré- la propuesta y nos propusimos llevarla a cabo.
convicciones sorprendentes. He tenido en mis gimen especial de aislamiento destinado a los Pero al final sólo Vázquez y yo la concluimos.
manos hasta el n.º 20 de un periódico clan- presos más refractarios. La rebeldía sigue ma- No llegamos a enviar los cuentos al certamen,
destino que se ha publicado y seguramente se nifestándose por medio de huelgas de ham- pero el hecho de haber escrito una historia me
publica en una de las más importantes prisio- bre y esporádicas revueltas, pero el preso hizo confiar en mi capacidad creativa»12.
nes, titulado CORAJE. Tiene unas veinte páginas, queda prácticamente solo, reducido a peque-
Xosé Tarrío, por su parte, aprovechó su estancia
muy bien presentado, con artística portada, ños círculos de compañeros y amigos, al car-
entre rejas para sacarse la EGB, y fue prolijo en
dibujos y un texto de crítica, combate y doc- teo con los que luchan desde fuera.
sus lecturas, entre las que menciona El Rey Lear
trina que ya querrían igualar nuestros perió- de Shakespeare, Dios y el Diablo de Sartre, y
El poeta comunista Marcos Ana

periódico clandestino Juventud


torturado en 1943 por editar el

dicos en el exilio»11. obras de Schopenhauer, Albert Camus, Delibes,


Estos periódicos dentro de la cárcel, con con- Dumas, Stendhal, Homero. Tarrío explica esta
tenidos sociales y de humor, sin duda para profusión lectora en Huye hombre huye:
combatir la pesada sombra de la soledad y «Conseguimos a través de un jefe de Servicios
gravedad penitenciaria, fueron «editados» por que nos proporcionasen libros de la biblio-
libertarios represaliados por el franquismo teca, cuanto menos, a lo cual accedieron no
como Jacinto Mas, Juan Busquets y otros. Uno sin la condición de que no podíamos inter-
de los mejores ejemplos de estos periódicos cambiarnos los libros ni leer o pedir los mismos.
hechos a mano fue Los Aguiluchos, en el que No querían que pudiésemos mandarnos men-
Mas hacía dibujos y una artística caligrafía. sajes a través de ellos. Grandes lectores, aque-
llo nos supuso, junto al deporte y a las largas
3 conversaciones, un importante medio para
Tras la muerte del dictador Francisco Franco, combatir la soledad y la alienación. (…) Leíamos
el nuevo régimen, para dar una imagen demo- mucho y realizábamos constantes sesiones de
crática, tolerante y europea, pretende mostrar flexiones, animándonos mutuamente»13.
Con todo, la cultura para desarrollarse seguía
que no quedan presos políticos en España, y
siendo importante, tal como dice Juanjo Garfia:
para ello en lugar de liberarlos, prefiere cri-
minalizarlos y vaciar de contenido social su re- «También realizábamos otras actividades, no
alidad. La respuesta de la oposición política muchas ciertamente: jugábamos al ajedrez
habrá de ser institucional y pacífica, no vio- (con fichas construidas en papel), leíamos li-
lenta contra un régimen esencialmente fran- bros de la biblioteca que nos surtían con asi-
quista nacido de un Golpe de Estado. Mediante duidad, practicábamos gimnasia, etc. Pero lo
control institucional y la destrucción de las lu- que casi nunca hacíamos era escribir. Tenía-
chas políticas y sociales, la población mani- mos un poderoso motivo para no llevarlo a
fiesta inocuamente su rebeldía por vías cultu- cabo (…) no manteníamos apenas contacto
rales mientras que el sector más empobrecido con el exterior». (…)

113 Dibujo de Tony Gallardo, hora de biblioteca en la celda 109, Carabanchel, 1971
«Teníamos que pasarnos todo el día en esas Y surge la creatividad:
mazmorras vacías y era muy duro de llevar. No
«Conseguí igualmente varias libretas cuadri-
teníamos más entretenimiento que jugar al
culadas en las que, sentado frente a la mesa,
ajedrez fabricado con papel o leer algún libro,
plasmaba los pensamientos que me asaltaban
que era lo que más nos ayudaba a soportarlo,
después de la lectura o en el vagar onírico de
pues nunca tuvo más sentido que entonces
la soledad. Me aficioné a la escritura y no dejaba
aquello de “un libro es una ventana abierta al
pasar un solo día en que no plasmara algún
mundo”. Nosotros nos “fugábamos” por esa
pensamiento o poema en aquellas libretas
ventana y así sobrellevábamos el aislamiento».
que se habían convertido en mis confidentes».
Describe la biblioteca que usaban los presos
Amadeu Casellas habla de montajes teatrales
y la inspiración que le producía la lectura de las
dentro de la cárcel:
obras, cuya exposición de las pasiones tradu-
cía al presente que vivía y, especialmente, a lo «(…) La primera obra que hicimos fue Muerte
que veía a su alrededor, dentro de los muros: accidental de un anarquista, de Dario Fo, un
título que ni pintado para mí. Con esa obra no
«Existía una nutrida biblioteca, de la cual la
salimos al exterior, pero sirvió para consoli-
maestra me traía los libros que quería sin
darnos como compañía de teatro. También
ningún tipo de limitación en el número. Allí
había un conjunto de música que se llamaba
descubrí a Albert Camus, cuyas obras me im-
De Marrón. Ellos sí que ya estaban saliendo al
presionaron. Retomé a Shakespeare y me
exterior, pero yo no tenía ni la más remota idea
complací con Medea y Las Troyanas de Eurípi-
de tocar ningún instrumento de música, por lo
des. Me fascinaba la tragedia. Aquellas obras
que tenía que seguir con la compañía de tea-
representaban una visión real y auténtica de
tro en espera de poder salir con alguna obra.
la vida, verdadera. Lo que nos habían dejado
plasmado al pergamino aquellos inconmen- Después de Muerte accidental de un anar-
surables psicólogos era la vida en sí: dolor, quista empezamos con otra obra que se lla-
conflicto, vanidad, ansiedad, placer, alguna maba Una Extraña Pareja. Con esta obra se
alegría, depresión, envidia, rencor, amor (o decía que saldríamos al exterior»14.
desamor), la adoración al becerro de oro y, fi-
Tarrío relata la formación de sus compañeros
nalmente, la muerte: nuestros esfuerzos y va-
empezando por el que más rehuía la lectura, y
nidades estériles, convertidas en pasto de
podemos ver cómo se las apañaban dentro de
gusano, abono y estiércol de la tierra».
la cárcel para progresar y entretenerse:
Las limitaciones impuestas por la autoridad
«Pedro se hallaba inmerso en escritos a los
solo servían para fomentar modos alternati-
Juzgados, pero participaba en casi todas las
vos de acceso a la formación y profundizar
tertulias; era un gran conversador y poseía un
más en los contenidos. Veámoslo en las si-
elevado sentido del humor. No solía leer mucho,
guientes líneas de Tarrío:
pero estudiaba algunos libros de historia, la
«Leíamos mucho y, como nos estaba vetado cual le gustaba conocer. Algunos días me en-
leer los mismos libros de la biblioteca, nos señaba a gritos a hacer ecuaciones o me ayu-
contábamos cada cual la historia del libro que daba con algunos problemas de matemáticas
leíamos. Entre ellos comentamos Moral a Ni- que se me presentaban, a veces, en esta asig-
cómano, de Aristóteles, y su teoría acerca de la natura».
amistad. Juanjo me la explicó. La calificaba en
Y hasta de otros peligrosos y sanguinarios:
tres formas diferentes. Una forma de amistad
era la de la juventud (la más verdadera según «Al margen de todo esto, Carlos escribía poe-
la entrega); la amistad por interés pasaba a sía, las cuales me leía a veces. Era curioso que
ser la segunda forma de amistad (la más asi- un hombre tachado de desalmado por la Ad-
milada por los seres humanos); la tercera ministración penitenciaria albergase tan lindos
forma de amistad era la de la virtud (la más sentimientos dentro de sí. Eran poemas bellos
duradera). Nos pasábamos horas debatiendo de amor o en los que denunciaba la injusticia
sobre aquellos temas. Pedro no leía mucho, humana de hombres poderosos oprimiendo a
por lo que intervenía poco en aquellas con- otros hombres. Yo continuaba con los estudios
versaciones. Dar nuestra opinión sobre La Me- y la elaboración constante de pensamientos y
tamorfosis, La Odisea, Hamlet o las incursiones leyendo libros de todo tipo de autores. Juanjo
militares de los griegos en la versión autobio- estudiaba historia, la cual le apasionaba. Nos
gráfica de Jenofonte nos ocupaba mucho de echábamos horas hablando de historia, espe-
aquel tiempo dedicado a destruirnos moral- cialmente de la guerra civil, los griegos o de
mente». mi tema favorito: los celtas y los irmandinhos».

114
Estos adelantos se deben enteramente a los para sí muchos de vosotros, yo mismo. La ma-
presos: yoría de los mensajes de este libro los he
aprendido de ellos y ellas, de sus cartas y son-
«La administración no (…) facilitaba talleres
risas, de sus motines y rebeldías, de su tre-
para que los presos pudiéramos estar ocupa-
menda humanidad que me ha aportado lo
dos, obtener un sueldo e incluso aprender un
mejor de mí mismo».
oficio. Ni programas culturales, ni facilidades a
las familias para las visitas, que recorrían cien-
tos de kilómetros para venir a vernos a la cárcel.
NOTAS
No se hacia nada de esto, demasiado caro, de-
1 No es que no existieran cárceles como en el mundo «al-
masiado dinero. Por ahorrarse unas pesetas, ternativo» a menudo se oye, cárceles hay desde el Impe-
la Administración gestaba hombres peligro- rio Romano por lo menos, pero desde luego antes de los
sos que el futuro inmediato sacaría a la luz». tiempos modernos y del Estado contemporáneo lo que
imperaba era el gusto por el castigo, la ejecución y el des-
Foucault, recogiendo los escritos de Lucas, tierro, a veces, en una bonita isla en Ultramar.
pone sobre la mesa esta realidad: 2 Comité ejecutivo de la Comisión Provincial: Memoria
acerca del estado de las clases obreras de la provincia de
«La prisión no puede dejar de fabricar delin- Granada. Ed. Imprenta I. Ventura Sabatel, Granada, 1884.
cuentes. Los fabrica por el tipo de existencia 3 Citado en GÓMEZ HERNÁNDEZ, J. A.: «La preocupación
que hace llevar a los detenidos: ya se los aísle por la lectura pública en España», en Revista General de
en celdas, o se les imponga un trabajo inútil, Información y Documentación, vol. 3 (2). Ed. Universidad
para el cual no encontrarán empleo, es de todos Complutense, Madrid, 1993.
4 BECCARIA, C.: Tratado de los delitos y de las penas. Uni-
modos no “pensar en el hombre en sociedad;
versidad Carlos III, Madrid, 2015.
es crear una existencia contra natura inútil y 5 Observatorio de la Lectura y el Libro: Las bibliotecas de
peligrosa”; se quiere que la prisión eduque a instituciones penitenciarias. Ministerio de Cultura, Mi-
los detenidos; pero un sistema de educación nisterio de Interior, noviembre de 2011.
que se dirige al hombre, ¿puede razonable- 6 ROSADO, A.: Tierra y Libertad. Ed. Crítica, 1979.
7 GARCÍA OLIVER, J.: El Eco de los Pasos. Ed. Ruedo Ibé-
mente tener por objeto obrar contra lo que
rico, 1978.
pide la naturaleza?»15. 8 MONTSENY, F.: Biografía de Mariano R. Vázquez, «Ma-
Los teóricos del sistema penitenciario soña- rianet», en CENIT: Sociología, ciencia y literatura, n.º 103,
ban con usar la cultura para manejar e influir Hoy, en cambio, el dispositivo institucional se julio, 1959.
orienta hacia nuevas formas de «reinserción», 9 MARTÍN NIETO, I.: «Gitano, ignorante y traidor. Mariano
en los penados, pero son los presos los que R. Vázquez en la literatura histórica militante
se instruyen para su propio desarrollo y fines. no ya centradas en la educación y la cultura,
libertaria», en IBARRA AGUIRREGABIRIA, A.: No es país
Los esfuerzos de aprendizaje no siempre fue- sino en los trabajos en grupo controlados por para jóvenes, Vitoria, 2012.
ron los esperados por nuestros ilustrados del un monitor. En principio, estos grupos ofrecen 10 MARTÍN NIETO, I.: «Gitano, ignorante...».
siglo XVIII, no faltan memorias que mencionan ventajas en la reducción de las penas, por lo 11 QUINTERO MAQUA, A. B.: El Eco de los Presos. Tesis
que se ingresa en ellos por interés. Quien no se Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2016.
sin tapujo alguno que muchas tareas se en-
integre verá comprometido su proceso de re- 12 GARFIA, J. J.: Adiós prisión. Ed. Txalaparta, 2009.
marcan en planes de fuga: 13 TARRÍO, X.: Huye, hombre, huye. Ed. Individualidades
ducción de pena. El monitor decide todo aque-
anarquistas, 2008.
«Yo, en el tiempo que había estado en la cár- llo que compromete la rehabilitación, puede 14 CASELLAS, A.: Un reflejo de la sociedad. Ed. El Grillo Li-
cel, había aprendido cómo falsificar docu- saber qué libro está leyendo el preso, si le bertario, 2014.
mentos, y lo tenía bastante claro»16. ayuda o no le ayuda a tener una buena actitud, 15 FOUCAULT, M.: Vigilar y Castigar...
si está aprendiendo cosas útiles para la so- 16 CASELLAS, A.: Un reflejo...
Lo más importante es que esta universidad sin
facultades ni departamentos, sin profesores ciedad, y si no es así, si contagia hacia el mal
ni rectores, solo al hilo de las relaciones entre camino a los compañeros, aunque los datos
presos, brilla en una humanidad que intenta de reincidencia estén disparados en el Estado
destruir las mazmorras y resiste ante tamaño español; manipulando el compañerismo en
peso, como vemos en esta conclusión de Tarrío: aras de imponer sus directrices encauza la re-
habilitación acorde a las exigencias del
«Después de muchos años de aislamiento uno sistema penitenciario pero no del preso,
aprende muchas cosas de los hombres, y es los presos se convierten en los carcele-
verdad que muchas de esas cosas no son más ros de sus propios compañeros, y ante
que fruto de nuestra propia brutalidad; sin cualquier amenaza o coacción del moni-
embargo, es incuestionable la entrega, el valor tor se echan encima del desobediente, el
y la increíble solidaridad que muchos de estos chivatazo no solo ya no es mal visto, sino
personajes albergan en sus corazones y que que se convierte en ventaja. El sueño de
no debe empañar la actitud de unos pocos. los teóricos de los siglos XVIII y XIX de
Conozco hombres y mujeres en prisión con una convertir a los presos en sujetos en este
dignidad tal que uno no puede menos que proceso de adoctrinamiento ya está aquí.
sentirse impresionado; presos y presas con
una conciencia tan linda que ya la quisieran

115
IMPRENTAS
Madrid, encartado en el llamado «Complot de prisiones a través de las conducciones. Poco a

CLANDESTINAS
la Coronación», acusado de intentar atentar poco y durante los primeros meses de 1977 la
contra Alfonso XIII, y luego en las andaluzas y COPEL extendió el conocimiento de sus rei-
extremeñas de los años de la dictadura pri- vindicaciones tanto en el interior como en el
moriverista, que acabó por desterrarlo a Ca- exterior de las prisiones. El trabajo era cons-
Presos tratando de elucidar eso de la “redención”

sablanca). Cuenta Vallina de su estancia preso tante en la rotonda de la sexta galería; las
en Sevilla: «Al pasar la cancela de la prisión asambleas, diarias; se vivía en comuna, se
había a la izquierda una corta escalera que distribuían todas las tareas, se creó un escudo
conducía a un salón grande que era donde se y una canción (que cantábamos todos los días
encontraban los presos de la CNT y que fue- para que se escuchara por el resto de la pri-

TRAS LOS
ron arreglando para hacerlo más habitable y sión) que se identificara con nuestra organi-
que estaba independiente de los patios de la zación».

MUROS
cárcel. Alguna vez, los mismos empleados de
la prisión nos pedían permiso para que dejá- En las cárceles de la dictadura franquistlas las
ramos entrar un preso y no se mezclara con comunas de presos comunistas y las de anar-
los restantes de la cárcel. Aquel lugar pasaba quistas ensayaron órganos de prensa clan-
de unos a otros y contaba con una buena bi- destina cuya elaboración entrañaba no pocos
blioteca que utilizaban los detenidos». Entre riesgos y Esfuerzo (este era el significativo tí-
Si hacerse oír desde la cárcel es ya difícil los presos, aquel lugar era conocido como la tulo de uno de ellos; entre los comunistas: So-
dadas las restricciones de comunicación, edi- «Pajarera»: «Allí publicábamos un periodi- lidaridad y Trabajo se «editaba» en la prisión
tar en su interior sin medios de impresión un quito a pluma titulado El Pájaro, y con una má- de Alcalá de Henares, y Nuestro Guía en la de
periódico reivindicativo no parece tarea que quina de escribir que poseía uno de los Ventas, dando cuenta de la marcha de la mili-
pueda llevarse a cabo sin considerables es- detenidos, hacíamos hojas clandestinas que tancia en tal o cual galería, poniendo en co-
fuerzos y precauciones. Y sin embargo, más eran repartidas en el exterior.» municación unas con otras). Cuenta Abel Paz
allá de las revistas hechas por presos bajo el en sus memorias carcelarias Al pie del muro
permiso de la institución penitencial de turno En situación mucho más precaria, medio siglo (1991): «Los jóvenes habíamos iniciado la con-
y de las propiamente editadas por esta (como después, un miembro de la COPEL contaba fección a pluma de un periódico de cuatro pá-
fue Redención, órgano publicitario de las pri- cómo se dieron las circunstancias adversas en ginas, que titulamos La Voz Confederal. Por su
siones franquistas), estos periódicos necesa- las que se elaboró el periódico de la coordi- parte, los viejos militantes pusieron también
riamente clandestinos existieron, aunque no nadora en la cárcel: «Cuando en Instituciones mano a la obra confeccionando otro cuya ca-
figuren en ninguna hemeroteca. Se redacta- Penitenciarias se dieron cuenta de que se becera respondía a las siglas de CNT, con unas
ron e «imprimieron» extremando la vigilancia había creado dentro de prisión una organiza- rejas cruzadas. La leyenda podría ser: “CNT
para no ser descubiertos, con los medios es- ción llamada COPEL [Coordinadora de Presos entre rejas”.
casísimos que se tenían a mano, escritos con Españoles en Lucha], rápidamente reaccionó y La confección de nuestro periodiquito era una
esmerada caligrafía imitando la letra de molde tomó la decisión de aislar a sus miembros, co- labor titánica. Hacíamos ocho ejemplares para
para que se leyera bien, o estampados con la nocidos y que no negaban serlo, en un lugar repartirlos entre las distintas galerías y enviar
goma de las suelas de las zapatillas y tinta denominado la rotonda de la sexta galería de a los compañeros de la calle un ejemplar para
hecha a base de café. Desde las prisiones de Carabanchel, pensando que así podría poner el archivo. El “tipógrafo” era Llátser, con una
la dictadura de Primo de Rivera a las de la fin a un nuevo fenómeno nunca antes aconte- letra muy menuda imitando la imprentilla. El
Transición en la que estalló la protesta de los cido. Fue un grave error en su estrategia. El trabajo había que hacerlo a horas en que la vi-
comunes, pasando por las del franquismo, los estar todos juntos en un mismo sitio (alrede- gilancia de los funcionarios se relajaba, pero
presos político-sociales, organizados en co- dor de 40 presos) nos hizo más fuertes. Ade- la labor no era de un día sino de varios, y los
munas en las que se establecieron comités de más, teníamos compañeros y amigos, no solo registros de celda se efectuaban por sorpresa.
redacción, se las apañaron como pudieron para en esa prisión, sino en otras muchas reparti- Encontramos un buen escondrijo para ocultar
imprimir y hacer circular, primero en el inte- das por todo el territorio del Estado. Por otro los pliegos de papel. Se trataba de un enorme
rior de la cárcel y luego sacándolas a la calle, lado, en esa época era tal la concepción cen- termo que se podía desenroscar de una ma-
hojas volanderas donde hacer oír su voz, de- tralista del Estado, que absolutamente todas nera especial, y en torno a la parte interior en-
nunciar el régimen de opresión y establecer las conducciones de presos entre cárceles pa- rrollábamos los pliegos. De no producirse
un órgano de comunicación entre presos afi- saban obligatoriamente por Carabanchel. algún chivatazo era muy difícil que los guar-
nes y con el exterior. Aprovechando esta circunstancia, montamos dianes pudieran dar Con esa treta. Los resulta-
«Aunque estábamos encerrados, nunca deja- una imprenta clandestina rudimentaria con dos de este procedimiento fueron excelentes,
mos de entendernos con los amigos del exte- las suelas de zapatos de goma, haciendo tanto, que terminamos por utilizar este termo
rior», rememoraba el médico anarquista miles de octavillas, explicando el porqué de la para nuestras comunicaciones con el exterior.
Pedro Vallina en Mis memorias, habiendo pi- COPEL y sus reivindicaciones, distribuyéndo- Paralelamente a nuestros trabajos de “im-
sado no pocas veces las cárceles (primero en las por las demás galerías y enviadas a otras prenta” y otras actividades culturales se nos

116
amontonaban los problemas jurídicos: liber- »Sigo con tus preguntas; sobre la confección exilio: Tierra y Libertad de Méjico, Soli, CNT y
tades provisionales, consejos de guerra, etc.». de Voz Confederal de que te habló Camacho. Ruta de Francia.
Nuestro abogado, Viladas, estaba cargadí- Esto ocurría en los años 1947-1948 y 1949 en »La cosa terminó mal ya que el cabo de unas
simo de trabajo; pero lo peor era que tampoco la cárcel de Barcelona; además de ésta reali- semanas de dar vueltas por las galerías uno
se le podía pagar por la labor que desarro- zábamos Esfuerzo de las JJLL sin poder preci- de los periódicos cayó en manos de la direc-
llaba. Él no era un anarquista, pero tenía sarte cuándo empezaron a escribirse en la ción y unos cuantos fuimos castigados a pasar
mucha simpatía por nosotros y nunca nos cárcel, te diré que en el 46 ya se escribían unas semanas a sótanos y celdas de castigo.
planteaba el problema del dinero.» (Al pie del junto con uno satírico llamado Ácarus, de ello Te digo esto por lo que te he comentado ante-
muro, Abel Paz) podría darte más detalles Gerónimo Falo, que riormente: que mientras uno vigilaba, el otro
también vive en Toulouse. Falo era guía de las confeccionaba el periódico. Las puertas esta-
Juventudes, allá por el 46 estuvo en la cárcel y ban provistas de un agujero que permitía a los
creo que era él quien se encargaba de la con- carceleros ver todo lo que pasa dentro, sin ne-
fección; en lo que a mí respecta te diré que la cesidad de abrir; a este agujero lo llamába-
confección de aquellas hojas era un verdadero mos el chivato, pero de la misma forma nos
trabajo de titanes y que es una verdadera lás- las ingeniábamos para ver desde dentro todo
tima que hoy no se conserve (que yo sepa) lo que pasaba fuera. Así Salas, que era el que
ningún ejemplar. Los compañeros encargados vigilaba, estaba equipado con un espejo de un
de su confección tenían que reunir ciertas con- centímetro de ancho y 4 o 5 de largo que,
diciones, en primer lugar ocupar una celda de atado al mango de un cepillo de dientes, per-
confianza absoluta, por los ocupantes de la mitía introducirlo en el agujero de la puerta,
misma este trabajo lo realicé primero con Ca- después de levantar con una aguja la plaqueta
macho y seguidamente con Salas, ya que Ca- que cubría el agujero y ver todo lo que pasaba
macho y yo fuimos separados de la celda en fuera para poder avisar si había movimiento o
que estábamos. La hoja se confeccionaba en si alguien venía, así el que escribía estaba
un papel cuadriculado con tintas de varios co- tranquilo, pudiendo darse por completo a su
lores, con caligrafías diferentes y en letras no trabajo y, en caso de peligro, cambiar de
papel para continuar escribiendo una carta o
cursivas, preveníamos a los compañeros que
haciendo un dibujo. Así fue como se confec-
escribían artículos para que al día siguiente
cionó Voz Confederal y, supongo, todos los pe-
del registro depositaran su escrito en una car-
riódicos de la cárcel.»
peta dejada en el patio durante las horas de
Abel Paz reprodujo en los apéndices de su paseo, una carpeta corriente azul o verde de Toulouse, 15-6-1990
libro las contestaciones de Manuel Llátser a las que había a docenas. En el momento de re-
sus preguntas sobre tirarnos a las celdas recogíamos la carpeta
junto con los libros y papeles que nos servían
LA IMPRENTA CARCELARIA
para nuestras clases y estudios, así como los
Testimonio de Manuel Llátser utensilios de pasatiempo con que cada uno se
«Respecto a la prensa confeccionada dentro distraía; una vez en la celda sabíamos de las
de la cárcel Modelo, te diré que en una pri- horas que disponíamos entre la cena y el re-
mera época (1946), o sea antes de estar nos- cuento, y mientras uno vigilaba, el otro se en-
otros (1948), se confeccionaron Esfuerzo y tregaba por completo al trabajo que tenía que
Acarus; de ello se encargaba Gerónimo Falo, estar terminado la mañana siguiente al salir
en algunas ocasiones lo hemos comentado, al patio de nuevo, en que se daba a leer a los
ahora que nos vemos a menudo. Después fui compañeros, se pasaba de una galería a otra
yo quien se encargó en dos ocasiones distin- y terminaba por enviarse al exterior.
tas, primero estando contigo en el 2° piso; »Hay quien se imagina que la cárcel es un uni-
para ello se tenía que contar siempre con la verso cerrado y que dentro de este universo la
ayuda de alguien fuera de celda, en este caso celda es otro universo cerrado a una escala
era Vilardaga el que desde la planta baja pre- más reducida; te aseguro que la verdad es
venía al que vigilaba, o sea tú, mientras el otra (en aquel entonces por lo menos) muy di-
otro, o sea yo, seguía escribiendo. Los perió- ferente, allí las comunicaciones entre las ga-
dicos se confeccionaban a cuatro tintas en lerías y con el exterior son moneda corriente,
letra no cursiva, cambiando de estilo, y resul- y que entran, no diré toda clase de objetos,
taban verdaderos documentos de trabajo car- pero sí muchos, sobretodo periódicos, circu-
celario; en la segunda ocasión fue estando lares y documentos. En una ocasión entraron Esfuerzo,
con Salas en el primer piso (6 Galería). en un mismo paquete cuatro periódicos del revista de las
Juventudes Libertarias de Cataluña,
117 portada del pintor Antonio García Lamolla